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Capitulo II origen y evolución de los primeros trazados.

Estadio psicomotor: de 18
meses a 4 años.

1. génesis de grafismo:
Los procesos de maduración que llevan a su ejecución, implican un eslabonamiento progresivo, un
perfeccionamiento gradual de aquellas facultades específicamente humanas que hacen posible la
comunicación a través de la expresión grafica.
Durante este periodo, dependiendo de la madurez personal de cada niño, se establecen las bases
psicomotrices comunes a dos sistemas de signos diferenciados, el dibujo y la escritura, servirán para que
el niño articule su pensamiento, favoreciendo la autoexpresión y la compresión de si mismo y del medio.
Los factores que hacen posible todo el proceso son:
- Acción: ritmo gestual que supone para el niño una fuente de satisfacción en si mismo.
- Causalidad: causación personal, inicio de las relaciones interactivas con el medio, mediante las cuales el
niño incide en este y es capaz de modificarlo.
- Significación: posibilidad de fijar un gesto de forma grafica y convertirlo en huella-signo partiendo de la
relación causa efecto.
- codificación: proceso simbolizador que lleva a la creación de equivalentes gráficos y a la construcción
de un lenguaje que tiene como base la imagen.

2. etapa de expansión cinestica no controlada:


En esta primera etapa el interés básico es motriz, observando al niño lo primero que apreciamos es la
satisfacción que se deriva de la acción, no se realiza con el objetivo de alcanzar ningún tipo de meta sino
que es el placer de ver y de realizar sus trazados.
El niño se conformaría con realizar una marca en el aire y sin embargo no es así, buscara el contacto con
una superficie sobre la que dejar una huella permanente. Nacen así los primeros trazados. Al placer motriz
se le sumara el placer visual. El niño incluye trazados como una realidad desprendida de si mismo. El
acto grafico es aun accidental, pero recoge significados que emergen de la gestualidad propia.

Características graficas: origen y descripción


A partir de esta madurez psicomotora y perceptiva el niño es capaz de producir una serie de trazados que
se caracterizan por ser amplios, curvos y de ejecución rápida. Los garabatos tienen su origen motriz en los
movimientos de rotación del brazo partiendo de las articulaciones del hombro y del codo y posteriormente
de la muñeca. El movimiento natural de la mano unida a los segmentos distales y proximales como un
solo radio, da lugar a los trazados iniciales que son curvos. Cuando interviene la flexión del antebrazo se
observan los característicos <<barridos>>, resultado de un gesto oscilante de extensión en dos sentidos.
Como resultado de la rotación de la mano en torno a la muñeca a la vez que se desplaza el brazo,
aparecen las <<madejas>> y las <<cicloides o bucles>>.
De la coordinación entre el movimiento de la mano alrededor de la muñeca y el movimiento lineal de
desplazamiento del brazo nace la <<cicloide alargada>>. Cuando este segundo movimiento se desplaza
en circulo se origina una doble rotación cuyo resultado es la <<epicicloide>> el uso de ambos trazados se
extiende a periodos de desarrollo grafico posteriores en los que se utilizara con una finalidad figurativa al
interpretar o representar. Otro derivado del bucle es la hipocicloide que surge por la oposición direccional
entre el movimiento rotatorio de la muñeca y del hombro, este tipo de trazos sean poco frecuentes y
difícilmente observables en las formas graficas para los niños. Esta fase se caracteriza por la
liberalización de una gran carga cinestica que permite al niño gozar de su propio ritmo biológico y
visualizar su movimiento en los trazados como primer paso hacia las relaciones viso-motoras que se van a
establecer en la fase siguiente.
3. etapa inicial de control viso-motriz: control simple y control correlacional:
entre los veinticuatro meses y los tres años el niño reconoce su gesto reflejado gráficamente y se inicia el
proceso de control visual en el que el niño reconoce su gesto reflejado gráficamente y se inicia el proceso
de control visual en el que el ojo conduce a la mano, en lugar de seguirla como ocurría en la etapa
anterior.
La grafía permanece y absorbe la atención del niño que siente, por primera vez, que es producto de si
mismo, de su interacción con el medio, y descubre por consecuencia la posibilidad de incidir en este y
modificarlo.
Desde el punto de vista perceptivo-motriz la dinámica de las relaciones causa-efecto es decir, que si al
principio los trazados son una consecuencia residual de la acción y el gesto que tienen su raíz en el nivel
motor, después será la voluntad perceptiva la que justifique las grafías, que dejan así de ser un resultado
fortuito para ser controlados visualmente desde el nivel de control perceptivo.

Características graficas: origen y descripción:


Con el descubrimiento de la relación entre el trazo y el movimiento se inicia la exploración y conquista
del espacio grafico. Los factores son:
- El control de la velocidad, es decir la capacidad para realizar movimientos más lentos facilitando
así el seguimiento visual de los trazados.
- Control cinestesico: que permite decidir la dirección y el desplazamiento.
- Madurez sensorio-matriz, hace posible en primer lugar, la progresiva independencia de los
segmentos proximales de los segmentos distales y en consecuencia la flexión sobre el codo y la
rotación controlada de la articulación de la muñeca.
Las consecuencias graficas son:
- fragmentación del trazo debida a la posibilidad de frenar durante el proceso de ejecución.
- Modulación del trazo que se consigue gracias al control inicial de la velocidad y el ritmo, y a la
posibilidad de rotaciones segmentarias dando lugar a pequeños lazos y arabescos.

Control simple y control correlacional


Los trazados de control simple son el resultado de aquellas grafías en las que el niño es capaz de elegir el
punto de partida del trazo y dirigir la mano hacia un trazado anterior y cortarlo, es decir adquiere el
control inicial.
Siguiendo la clasificación de Lurçat podemos distinguir los siguientes trazados de control inicial simple:
- complementarios: se incide en un trazado rectilíneo ya realizado, modificando su estructura inicial
con nuevos trazos de orientación ortogonal a este.
- De proyección radial: segmentos oblicuos con tendencia a la simetría radial en torno a una forma
circular fortuita en la que no se ha establecido aun el control final del trazo.
- Segmentos sucesivos: se relacionan pequeños trazos rectilíneos o curvos encadenando unos con
otros.
Al control simple se añade el control correlacional que impone la posibilidad de buscar relaciones
formales entre segmentos. así aunque el niño no posee aun la capacidad de cerrar voluntariamente una
forma y encuentra placer en la creciente habilidad psico-motriz que le permite no solo cortar o modificar
un trazado anterior, sino empezar a controlar las relaciones espaciales equilibradas que dan como
resultado las paralelas, las cruces.
El significado de los trazados en este periodo
El niño relacionara verbalmente alguno de los grabados o trazados con alguien o algún suceso de su
entorno real o imaginario iniciándose el juego simbólico. Se establece así una relación entre la imagen, la
palabra que la nombra y el signo grafico aun indiferenciado, que la evoca.
4. etapa celular o constructiva: control doble.
El campo perceptivo-motriz que permitía al niño el control de la velocidad y el ritmo, bajo la supervisión
del ojo, y en consecuencia, la elección del punto de partida de un trazo. Estas adquisiciones dan como
resultado la formación de algunas estructuras lineales, carentes aun del carácter cerrado propio de la
forma y del control espacial.
A partir de este periodo, el entrenamiento visual y la motricidad manual cada vez mas fina y diferenciada,
hacen posible el control doble, es decir, hacer partir el trazado de un punto escogido y poder conducirlo
voluntariamente hasta otro punto escogido y poder conducirlo voluntariamente hasta otro punto
determinado del espacio, decidiendo su dirección y el punto final en que termina.
Con la adquisición del control doble o terminal se cierra el proceso de determinación de los trazados que
queda definido por tres niveles:
- el control inicial
- el control direccional
- el control final
El niño consigue completar y cerrar las primeras unidades formales que suelen ser circulares o irregulares
y que resultan de la expresión de conceptos más topológicos que geométricos.

Características graficas: origen y descripción:


Se caracteriza por la creación de los primeros monogramas básicos con los que se inicia el proceso de
diferenciación de la forma que se desarrollara y perfeccionara en las etapas siguientes.
Estos monogramas se definen como unidades estructurales simples que constituyen la base de la
expresión grafica en estos periodos. Podemos distinguir ocho diferentes por orden probable de aparición
entre los tres y seis años:
- cerrados: el ovalo, las formas irregulares, el cuadrado, el triangulo y el trapecio.
- Abiertos: las líneas paralelas, la cruz griega y la cruz de san Andrés o cruz en aspa.
Para Kellogg partiendo del juego como factor lúdico, la forma evoluciona y se relaciona inicialmente
dentro de un orden no figurativo, producto de la organización perceptiva dominante y de la maduración
psico-motriz.
La gran aportación de esta etapa es la capacidad de crear formas cerradas. Así pues, gracias al control
doble, el niño podrá crear una serie de estructuras que serán las herramientas básicas de su vocabulario
grafico posterior, generando varias formas:
- contenedores: son monogramas o estructuras cerradas, ovales o rectangulares que recogen en su
interior otros monogramas.
- Mandalas: son contenedores pero con un orden interoceptivo basado en el equilibrio de dos o mas
monogramas.
- Soles: son estructuras constituidas por monogramas ovales o rectangulares cortados en su
perímetro por trazos longitudinales que no se cruzan en su interior. Estos trazos rectilíneos se
distribuyen con tendencia radial.

El ideograma como referente simbólico:


El lenguaje oral y plástico en cuenta su síntesis en el ideograma. Podemos definirlo como un monograma
o un conjunto de monogramas que mantienen una analogía global con el objeto enunciado y tienen con
respecto a este un carácter polivalente o polisemico. Pueden ser el referente de uno o varios objetos que
tengan entre si cierto rasgo general de semejanza inespecífica. Puede ser de dos tipos: morfológica,
cuando refiere a la estructura visual del objeto evocado, o cinestesica, cuando refiere al desplazamiento o
a la dinámica generada por dicho objeto y también a las propias corporales.
En este periodo el niño da un significado oral al dibujo después de haberlo realizado. El valor
simbolizador es aun un factor inestable.
El color en esta etapa:
Hemos planteado el arte infantil como un lenguaje codificado a partir de la forma, así resulta bastante
lógico que el color cuando aparezca esté subordinado a esta y se emplee como medio secundario de
notación y diferenciación lineal. La elección del color hasta los cinco años tiene básicamente un origen
emocional aunque pueden existir raciones de tipo funcional en la manipulación del material o bien se
utiliza como factor diferenciador.