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Amparo (Concepto)

El amparo es una acción o un recurso, dependiendo de la legislación


del país de que se trate, que tutela los derechos constitucionales del
ciudadano, y del que conoce un tribunal específico como un Tribunal
Constitucional, Corte Suprema,1 o bien un juez tribunal ordinario,2
según lo dispuesto en la legislación procesal de cada país. El amparo
cumple una doble función: de protección al ciudadano en sus garantías
fundamentales y a la propia constitución al garantizar la inviolabilidad
de sus preceptos ya sea por normas generales contrarias a dichos
preceptos o por actos de autoridad que vulneren el contenido o los
derechos fundamentales reconocidos en la Constitución.
Según el Derecho procesal de cada país, el amparo puede garantizarse
a través de una acción jurisdiccional o a través de un recurso procesal.3
Como acción, el amparo consiste en proteger, de modo originario
iniciando el proceso, todos los derechos diferentes a los que se
encuentren regulados especialmente por la misma constitución o por
una ley especial con rango constitucional, como por ejemplo el derecho
a la libertad física o ambulatoria (este derecho se encuentra protegido
específicamente por el hábeas corpus). Así como el hábeas corpus
garantiza el ejercicio de la libertad física o ambulatoria, o como el
hábeas data garantiza la libertad de disponer de la información propia,
el amparo tiende a garantizar cualquiera de los demás derechos
fundamentales que no se encuentren regulados especialmente. De
modo que puede recurrir a esta acción quien se vea privado de ejercer
cualquiera de los derechos reconocidos expresa o implícitamente por la
Constitución, una ley o, en su caso, en tratados internacionales.
Como recurso, el amparo es una garantía procesal añadida para el
ciudadano. Si bien cualquier órgano judicial tiene la obligación de hacer
cumplir la legislación, cuando se hubiese finalizado la vía judicial
ordinaria y el ciudadano estimase que se han vulnerado sus derechos
fundamentales podrá interponer un recurso de amparo ante el órgano
judicial competente.
Tiene por antecedentes una ley visigoda en Castilla: el fuero Juzgo y las
leyes castellanas empezando por las Siete Partidas. También los
recursos contra los actos del poder utilizados en la baja edad media, de
ahí pasan al Virreinato de Nueva España (México) en donde hay un
amparo Colonial.4
Dentro de la península de Yucatán en su descontento por el régimen
centralista enmarcado en la entonces vigente Constitución de 1836,
comúnmente conocida como Las Siete Leyes de 1836 amenazó con su
intención de separarse de la República mexicana. Con la consiguiente
preocupación, se le otorgó la facultad de legislar su propio régimen
jurídico, como si se tratase de un Estado federalista dando origen a la
Constitución de Yucatán del 31 de marzo de 1841.
Esta constitución tuvo a bien recoger un proyecto en el artículo 53,
elaborado por Manuel Crescencio Rejón, que expresaba textualmente:
"Corresponde a este tribunal la Corte Suprema de Justicia reunido: 1º.
Amparar en el goce de sus derechos a los que pidan su protección
contra las providencias del Gobernador o Ejecutivo reunido, cuando en
ellas se hubiese infringido el Código Fundamental o las leyes,
limitándose en ambos casos a reparar el agravio en la parte que
procediere".
Así se habló por primera vez en el derecho legislado, del amparo
decretado por órganos jurisdiccionales para combatir agravios contra
las garantías individuales, en el proyecto de Rejón y en la Constitución
yucateca de 1841.
Tiempo después este juicio se plasmó con la colaboración de Mariano
Otero en el congreso constituyente, sobre el artículo 25 del Acta de
Reformas 1847, con lo que se estableció el juicio de Amparo a nivel
Federal, para después plasmarse en la Constitución Federal de 1857 y
60 años más tarde en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos de 1917, actualmente vigente en el país.
Amparo (Jerarquía)
Amparo (Principios)
a) Principio de instancia de parte. El juicio sólo puede iniciarse una
vez que la parte agraviada lo solicite, es decir, no procede de
oficio.
b) Principio de existencia de un agravio personal y directo. Debe
existir necesariamente un menoscabo u ofensa que afecte
específicamente al agraviado. Esa afectación debe haberse ya
producido, o estar en ejecución, o bien, debe ser de realización
inminente.
c) Principio de definitividad. Antes de acudir al amparo es necesario
agotar todos los medios de defensa que para el caso concreto
prevean las leyes, tales como la apelación “en materia civil o penal”,
el juicio de nulidad –en materia fiscal–, etcétera. Sin embargo, hay
algunas excepciones a este principio, entre las cuales sobresalen
cuando el acto reclamado importe peligro de privación de la vida o se
restrinja la libertad del quejoso.
d) Principio de prosecución judicial del amparo. Significa que es
necesario sujetarse a los procedimientos y formas establecidos por
la Ley de Amparo.
e) Principio de relatividad de las sentencias de amparo. Se refiere a
que la sentencia que concede el amparo sólo beneficia a la persona
que lo promovió, pero no a la generalidad de la población.
f) Principio de estricto derecho. El juzgador debe limitarse a resolver
sobre la constitucionalidad de los actos reclamados, hechos valer en
la demanda. Existen algunas excepciones a este principio, entre
ellas, cuando se trate de las materias penal, laboral o agraria, casos
en los que puede operar la suplencia de algunas deficiencias de la
demanda.