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PROFECÍAS MESIÁNICAS DEL NUEVO TESTAMENTO CRISTIANO

Un compendio de aquellas presuntas profecías mesiánicas que aparecen mencionadas en el


llamado Nuevo Testamento y de las cuales se asegura que cumplió Jesús con su respectiva
aclaración realizada por Reuel Rolando Schnyder.

CAPÍTULO I

PROFECIAS” DEL PENTATEUCO (LA TORÁ DE MOSHÉ)

1) Éxodo 12: 5 (1°Cor. 5: 7) – El cordero de Pésaj (Pascua)


Esta NO es una profecía. Es la descripción de cómo debe ser el corderito a sacrificar en la
festividad de Pésaj (Pascua). En ningún lugar de la Biblia hebrea se relaciona al Mashíaj con el
cordero de Pésaj. No existe el concepto de un Mashíaj que se entrega por los pecados del Pueblo
de Israel (Ver comentario a Isaías 53). Esta es una curiosa novedad del llamado “Nuevo
Testamento” al igual que el concepto de “tipos, sombras o figuras” mesiánicas que se emplean de
manera especulativa tanto en dichos escritos como por teólogos cristianos. Ya que a las “sombras”
que se mencionan directamente en los escritos en cuestión, se le sumaron muchas otras haciendo
uso de mucha imaginación y creatividad.
Al pueblo de Israel le fue ordenada a realizar en la festividad de Pesaj una ofrenda o corbán que
conmemora la salida y liberación de la esclavitud egipcia…
“Ese corbán no tenía nada que ver con los pecados de la gente, en la generación de Egipto fue
para protección, y fue una prueba para el pueblo hebreo de su lealtad al Creador, ya que el cordero
era la idolatría preferida de los egipcios, era su ídolo más preciado. Matar un cordero era matar un
dios pagano (quizás después de todo Jesús / Ieshu en este sentido sí es un cordero…). El cordero
de Pesaj no tenía nada que ver con perdón de pecados o expiación, para los cuales la Torá
prescribió en primera instancia la teshuvá, el retorno sincero y absoluto a la realización de la
Voluntad divina, compromiso de no reincidir, y enmienda de lo que se dañó en el ámbito que sea y
de la forma que sea adecuada. Finalmente, para Israel – y no para las demás naciones – el corbán
(ofrenda) que cerraba ese proceso era el corbán jatat (por pecado), realizado a nivel individual, o a
nivel colectivo en el servicio de Iom Kipur. Si seguimos en esta vía de análisis, es claro que en Iom
kipur no se podía ofrecer un corbán de Pesaj, o viceversa. La Torá es muy precisa, y cada corbán
tiene su finalidad – Ver libro de Vaikrá/Levítico - En consecuencia, si Yeshu es el cordero de Pesaj,
su muerte no sirve para expiar pecados. Murió joven y sin beneficio… Y Si fue el cordero de pesaj,
entonces está claro y establecido que es un objeto de idolatría, un dios pagano, y su ejecución
pública más que una alabanza es una deshonra.” (Extracto de un artículo del Moré Iojanán Besmak
publicado en le página El Mashíaj De La Torá).
2) Éxodo12: 46; Números 9: 12 (Juan 15: 36) – “No le quiebran ningún hueso”.
Son instrucciones sobre cómo se debía proceder con el cordero de Pésaj (Pascua), no es una
profecía.

3) Éxodo 17: 6 (1°Cor. 10: 4) – “La Roca que dio de beber al Pueblo de Israel”.
No es una profecía, sino el relato de la roca en Jórev, la cual golpeó Moshé de una manera
incorrecta debido a su enojo con el pueblo de Israel. Nuevamente repito que la idea de “tipos,
sombras o figuras” mesiánicas no existe en la Biblia hebrea ni en la tradición judía.

4) Deuteronomio 18: 17-19 (Hechos 3: 22,23) – “El Profeta anunciado por Moshé”.

Este texto sí es profético y en primer lugar anuncia la venida de profetas tan humanos como lo fue
Moshé.
En segundo lugar, no anuncia a un Mashíaj (Rey Ungido). Sino a profetas.
Moisés no fue un Mashíaj, sino un líder y un profeta (por cierto el más grande).
El texto en primer lugar nunca dice que el Eterno iba a levantar otro profeta SUPERIOR a Moshé.
Esto arroja por tierra el asunto de la superioridad del Mesías por sobre Moshé como profeta...
Pero... ¿Qué es lo que dice el texto en realidad?
Simplemente que D-os levantará otro profeta COMO Moshé, en el sentido que surgirá de entre los
mismos integrantes del Pueblo ("...de entre tus hermanos como yo..." v.15).
La misma versión herética Reina-Valera 1960 dice en el verso 18: "Profeta les levantaré de en
medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo
le mandare."
El Eterno le asegura al Pueblo para su propia tranquilidad, que después de la partida de Moshé no
quedarían sin un guía confiable, sino que al entrar en la Tierra Prometida volverían a contar con
otro profeta como Moshé... (o sea con Yehoshua o Josué).
Pero no sería como Moshé en cuanto a su nivel profético, el cual es el máximo. Solo Moshé
hablaba “cara a cara” con D-os a la vista de todo el Pueblo.
Esta promesa del Eterno, no solo se refiere a un solo profeta, sino a toda una serie de profetas que
se levantarían casi indefinidamente, del mismo Pueblo de Israel... Y muchos de ellos serían falsos.
Por lo tanto se les da instrucciones precisas sobre cómo diferenciar a los falsos de los verdaderos.
Un verdadero profeta no puede hablar en contradicción con la Torá, si así lo hiciera sería declarado
falso y digno de de ser condenado a muerte. Si Jesús (el que presenta el llamado “Nuevo
Testamento”) fue al menos un profeta, debiéramos analizar si promovió la desobediencia o la
obediencia a la Torá. Un caso bien claro que se halla en los escritos mencionados, es el episodio
del paralítico que es sanado en Shabat al cual Jesús le ordena que camine cargando su lecho, en
contraposición con el mandamiento de no llevar cargas en Shabat (Irmeiáhu/Jeremías 17:21-22).