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Universidad Rural de Guatemala

Licenciatura en ciencias jurídicas y sociales


Sede 19
Fredy Amílcar García Aceytuno
170190036
Tercer Semestre 2018

Texto Paralelo

Tiquisate, 02 de mayo de 2018


La ocupación

Concepto y naturaleza jurídica

Es un modo originario de adquirir la propiedad mediante la aprehensión de una cosa. Jamás puede
adquirirse una propiedad por invasión.

Aprehensión significa tener la intención de quedarse con él. La propiedad de las aguas (Artos. 579
al 588 del Código Civil)

Cuando alguien toma algo para sí que no le pertenece a nadie, pertenece a dueño ignorado o éste
lo abandona.

La ocupación .Es un modo originario, natural de adquirir la propiedad. (Esta es su naturaleza


jurídica). “Res nulius”. Debe tratarse de cosas que no tengan dueño porque puede ser un hallazgo,
si alguna vez tuvo dueño no lo sabemos y nadie lo va a reclamar. Arto. 589 del Código Civil. Ej,
encontrar un tesoro y ocuparme de él.

Requisitos:

1. Sujeto capaz.

2. Cosas muebles: a. Semovientes b. Apropiables.

3. Res nullius No tener dueño porque este los abandono o no se conoce.

4. Aprehensión. Intención de apropiarse

5. Evidencia. Actitud evidente. No va a ser a escondidas que yo me apropio. Importante: Deben


existir signos de BUENA FE y que sea de manera pacifica.

Elementos:

a. Personales: Ocupante, poseedor, tenedor, detentador.

b. Real: muebles nullius.

c. Formales: Intención, Formalidad legal si se trata de bienes mostrencos.

Regla general: Para que se dé la ocupación, se necesita la intención de apropiarse del bien.

Para los bienes mostrencos, que son los bienes abandonados, hay que declararlo ante una
autoridad para que dé publicidad; si nadie se presenta a reclamarlo ni lo adjudica; si se presenta
un dueño me va a resarcir los gastos que yo hubiese hecho por tener el bien.
Clases de ocupación

Animales No se puede ocupar animales de áreas de reservación, los que tengan dueño. Los
animales que lleguen a tu propiedad son tuyos. No me puedo apropiar de animales con marca
pero si me puedo apropiar de animales salvajes, como los caballos. Forma: Caza
Pesca

Hallazgo

Invención

Si se trata de bienes con valor arqueológico, bienes que hayan sido declarados patrimonio
nacional no pueden ser apropiables.

No son apropiables aquellos en que la ley les haya dado protección especial y no pueden
apropiarse. Ejemplo: El Manuscrito de Miguel Angel Asturias.

Cosas muebles:

Semovientes

Apropiables: Los bienes inmuebles jamás pueden ocupar, se puede hablar de posesión o de
invasión.

Posesión. Hay título de traslación. Posesión: estado de hecho que consiste en utilizar una cosa de
manera exclusiva como si fuera de su propiedad.

Invasión. No hay título legal, es ilegal.

Ocupación de muebles, semovientes, caza y pesca

-Ocupación por la caza: Esta tesis fue propia del derecho romano, donde en un principio no existía
ninguna relación con el derecho de propiedad. El cazador donde quiera que actuase se apoderaba
de las reses cogidas por el derecho de ocupación, no entremezclándose el propietario en este
asunto para que nada que no fuera exigir la indemnización correspondiente, caso de que hubiese
causado daños con ocasión de su ejercicio.

-Ocupación por pesca. Al igual de la caza tiene una doble regulación la civil y la administrativa, si
bien esta última es la preponderante por la intensidad de los conflictos que pueden presentarse y
por ser una riqueza fundamental y de enorme interés dentro de la economía nacional. Los peces y
demás seres que habitan temporal y permanentemente en masas de agua de dominio público
carecen de dueño, son pues bienes apropiables por naturaleza y como tales se adquieren por
ocupación. Los que se encuentren en aguas de dominio privado mientras permanezca en ellas, es
patrimonio del dueño de las aguas, sin más restricciones que las que tienden a evitar daños
susceptibles de extenderse a las aguas públicas y aquellas medidas impuestas al servicio piscícola
en interés general
-Ocupación de muebles: De objetos abandonados. Segundo grupo de la res nullius que los
romanos denominaban res derelictae.

-Ocupación de semovientes: Arto. 609, 610. C.C.

La posesión

Concepto y naturaleza jurídica

Aptitud que consiste en conservar o guardar una cosa de modo exclusivo y de realizar en ella los
mismos actos materiales de uso y disfrute como si fuera el propietario de cierta cosa.

Naturaleza Jurídica: Ihering siempre existe un interés tutelado jurídicamente en que la posesión es
un simple hecho. Pero si nos atenemos a la relación de contacto material con la cosa
exclusivamente; pero si nos fijamos en las consecuencias jurídicas que ello produce, no hay duda
que es también un derecho. Consecuencias Jurídicas fundamentales:

a) La protección posesoria de los interdictos.

b) El derecho del poseedor a los frutos, en determinadas circunstancias y condiciones.

c) El derecho del poseedor para el reintegro de las mejoras y gastos causados.

d) La responsabilidad del poseedor por los deterioros sufridos en la cosa

e) La transmisibilidad de la posesión a los herederos.

f) La adquisición, en ciertos casos, del dominio por usucapión

g) Los efectos especialísimos que se producen en la posesión de cosas muebles, adquiridas de


buena fe.

Posesión de hecho y posesión legítima

Posesión de hecho y Posesión legítima

Sentidos de la palabra "posesión". — La palabra posesión tiene dos sentidos: como señorío o
poder de hecho, y como poder jurídico (derecho).

·Posesión como poder de hecho.

En el más usual, significa señorío o poder de hecho sobre una cosa. Consiste la posesión en el
hecho mismo de ese poder, omisión hecha de que se tenga o no derecho a él. En tal sentido,
posee una cosa el que la tiene bajo su dominación. A diferencia, pues, del derecho subjetivo, que
es un poder concedido por el Ordenamiento, es decir, un señorío jurídico, el poder de hecho que
la posesión es, ni puede proceder de la ley ni depende de ella, ya que lo ostenta quien en realidad
domine la cosa, y no quien establezca la ley que deba tenerla. Y cuestión distinta es que a alguien
corresponda el derecho a poseerla (por ejemplo, al dueño, al arrendatario), que es asunto aparte
del hecho de poseerla o no efectivamente (posesión). De cualquier manera, aunque la posesión no
sea un poder jurídico, de hecho se comporta como tal, o sea, como un derecho, ya que de hecho
el poseedor puede todo lo que jurídicamente puede el titular del derecho. Ahora bien, la ley no
sólo protege a los poderes jurídicos (derechos) que ella concede, sino que protege también (por
razones que luego se verán) al poder de hecho en que la posesión consiste, atribuyendo, además,
al mismo, ciertos efectos (jurídicos). En el caso de los poderes jurídicos (derechos) otorgados por
la ley, ésta concede el poder y su protección; en el caso de la posesión, concede sólo la protección.
Según lo dicho, la posesión es un poder de hecho, y un hecho (el hecho de ostentar tal poder). Y el
que tenga efectos jurídicos no hace de ella un derecho, sino un hecho jurídico.

Lo mismo que el tener tales efectos tampoco hace que sean un derecho, por ejemplo, la muerte
de una persona o el matrimonio o el testamento, todos los cuales los producen.

Se ha dicho que en su primera acepción posesión es poder de hecho sobre una cosa. Poder de
hecho, no en el sentido de que de hecho nos quepa verificar algún acto aislado que la tenga por
objeto, sino en el de que nos está sometida de forma que (al menos en potencia) quepa ejercer tal
poder duraderamente sobre ella. Esta afirmación que se deduce, sin duda, de la concepción
tradicional de la posesión y de la opinión social sobre el poder posesorio, se apoya, además, al
decir que la posesión se adquiere "por la ocupación material de la cosa o derecho poseído" y "por
el hecho de quedar éstos sujetos a la acción de nuestra voluntad". La posesión es un hecho-
estado, y no un hecho-acontecimiento. Por poder de hecho hay que estimar aquello que aparezca
como tal ante la opinión común (conciencia social, criterio del comercio jurídico). Interpretando
ésta dispone, por ejemplo, el Código que "la posesión de la cosa mueble no se entiende perdida,
mientras se halle bajo el poder del poseedor, aunque éste ignore accidentalmente su paradero".
Dicho poder debe ser entendido, no en un sentido de poder físico actual (como tener la cosa
cogida con la mano, o junto a nosotros, de manera que esté a nuestro alcance y disposición), sino
en el sentido de hallarse bajo el señorío efectivo de nuestra voluntad (por ejemplo, también
poseemos de hecho la casa veraniega que está ahora cerrada, y el objeto que, sólo tomado al
comprarlo, permanece después olvidado en el fondo del armario; porque una y otro están bajo
nuestra dominación: cabe, si lo decidimos, que la habitemos o que lo utilicemos). O sea, para
juzgar sobre la existencia o falta del poder de hecho, hay que rechazar un criterio de pura tenencia
material, pues:

1.° Por un lado ésta es, por sí sola, insuficiente. Así, hay contactos corporales entre persona y cosa
que, ante los ojos de la opinión común, evidentemente no son tal poder. Por ejemplo: no lo tiene
(no posee la silla que ocupa) la visita que se sienta en casa del amigo, ni tampoco lo tiene (no lo
posee) el niño de unos meses que se aterra al chupete, ni lo tuvo, es decir, no poseyó la cartera
robada, el viajero inocente en cuyo bolsillo la encontró el guardia, por temor al cual el ladrón la
deslizó en él, etc. En ese sentido de excluir que haya poder de hecho sobre la cosa cuando, aunque
exista contacto material con ella, falta un mínimo de voluntad posesoria (voluntad de tenerla de
hecho, independientemente de ostentar o no algún derecho sobre ella) del sujeto, cabe decir que
la posesión requiere animus possidendi, y que se compone de dos elementos: corpus (señorío
efectivo) y animus (voluntad posesoria). Mas, realmente, y para evitar confusiones, debe aclararse
que lo que ocurre es que, sin este animus posesorio, no se estima que el solo contacto material
puramente externo entre persona y cosa constituya señorío de hecho sobre ésta.
2º. Y, por otro lado, el contacto corporal no es necesario. En efecto, según lo antes visto, para que
se estime la existencia del poder en cuestión no es precisa tal tenencia material por el poseedor.
Este tanto puede estar falto de ella, como tenerla, no él personalmente, sino a través de otra
persona que, careciendo de autonomía en orden a la cosa, actúe dependientemente de aquél. Se
trata del llamado servidor de la posesión ajena, que es, simplemente, no un representante, sino un
instrumento inteligente manejado por el poseedor: así, el chofer no tiene poder de hecho sobre el
coche, sino que sirve para llevar a cabo la posesión del dueño; y lo mismo puede decirse del criado
que maneja los instrumentos de limpieza o de la cocinera que usa los utensilios para cocinar.
Hasta aquí el examen del asunto de que para juzgar de la existencia o falta del poder de hecho,
hay que rechazar un criterio de pura tenencia material, pues, como he expuesto, ésta, de por sí
sola, es insuficiente, y, por otro lado, el contacto corporal no ES necesario. Pasemos ahora a otro
tema: el de si para que se pueda estimar que alguien tiene poder de hecho sobre una cosa, es
preciso que ésta esté sólo a su alcance y fuera del de los demás. Tema del que pienso lo siguiente:
El poder de hecho en que la posesión consiste, no requiere, según se ha visto, la tenencia material
de la cosa en la mano. Pero ni siquiera es preciso tampoco que ésta esté sólo a nuestro alcance, y
fuera del de los demás (pues de exigirse ambas cosas, casi nadie poseería nada, salvo lo que
llevase encima). Se requiere sólo que ciertamente la cosa se halle bajo el poder de nuestra
voluntad, porque, aunque esté al alcance de los demás, éstos no la hayan sometido al suyo. Tal
estar en poder, depende de la concepción social. Así, yo poseo mi finca distante, sin cercar y sola
(aun sin guarda), porque efectivamente ya la señoreo de hecho (voy cuando hay cosecha, la
recojo, entro y salgo cuando quiero, etc.), y los demás que —sin estar cercada— podrían también
hacerlo, de hecho no lo hacen; y si alguno llega a hacerlo (siempre que no sea una entrada furtiva,
externamente no configurable como apoderamiento estable), se convierte en poseedor de hecho.
Aunque yo conserve la posesión como derecho. E igual se diga del pescador que deja las redes
caladas, yéndose luego, para volver en su momento, o del cazador que deja puesto el cepo, o del
bañista, que deja la ropa amontonada en la orilla, materialmente más cerca de los que están allí,
que de él, que se aleja a nado, o del barquero que, ausentándose, deja su bote simplemente
varado en la arena, o del ciclista que, para recogerla luego, deja su bicicleta al borde de la acera, o
de la empresa constructora que, cuando cesa el trabajo, deja la maquinaria al borde de la
carretera que está en reparación.

· Posesión como poder jurídico (derecho).

Por razones de conveniencia práctica, ciertas situaciones, que no son de poder de hecho de una
persona sobre una cosa, producen esencialmente iguales efectos que éste. A las mismas se les
puede calificar también de posesión. Y, como en ellas el poder que tiene la persona sobre la cosa
no consiste en una dominación efectiva, sino sólo en el señorío (poder jurídico) que
(independientemente de a quién corresponde el derecho definitivo sobre la misma) le concede la
ley, puede decirse que son casos de posesión como derecho (poder jurídico), y no como hecho
(dominación efectiva). En efecto, posesión es palabra que se emplea no sólo para expresar al
poder de hecho sobre una cosa, sino también cierta especie de poder jurídico que —aun sin
constituir un señorío del tipo que lo es un derecho normal— confiere la ley en orden a aquélla.
Como he dicho, por razones de conveniencia práctica, el Ordenamiento establece que
determinadas situaciones, aun sin que en ellas una persona tenga un poder de hecho sobre una
cosa, produzcan esencialmente iguales efectos que éste. Es decir, que el Ordenamiento hace
derivarse consecuencias de posesión, no sólo del hecho de la posesión, sino de otros, a los que —
por ello— también puede denominarse posesión.
Ahora bien, así como en aquel caso las consecuencias se producen por la existencia de un poder
de hecho sobre la cosa, en éstos, en los que tal poder falta, se producen por la existencia de un
cierto señorío que —por diferentes razones— el Ordenamiento concede a la persona sobre la
cosa, señorío que, en cuanto que es un poder concedido por la ley, puede ser calificado de
"derecho". Así:

A) Quien es despojado por otro de la cosa que materialmente poseía, pierde ciertamente la
posesión corporal, pero conserva durante un año un poder (una llamada posesión) incorporal (o
ideal), en cuya virtud, puede, independientemente de que tenga o no derecho (normal) sobre la
cosa, recuperar (durante este plazo) mediante la oportuna reclamación judicial su tenencia
material, además de producirse otros efectos a su favor. Cuando viene a faltar el hecho del señorío
efectivo sobre la cosa, cesa la posesión como hecho, aunque pueda conservarse una posesión
como derecho.

Al hablar de que el poseedor pierde su posesión, "Por la posesión de otro, aun contra la voluntad
del antiguo poseedor, si la nueva posesión hubiese durado más de un año", se refiere a la pérdida
de la posesión como derecho. La posesión como hecho, es decir, como poder efectivo sobre la
cosa, es indudable que la perdió desde el momento mismo en que fue despojado de ésta.

B) Quien en el Derecho del Código civil' hereda a otro, adquiere sobre las cosas poseídas por el
difunto (y aparte de la propiedad de los bienes de éste) un cierto poder jurídico llamado posesión
civilísima (en el sentido de no consistir en un poder efectivo sobre la cosa, sino consistir sólo en
estar establecida por el Derecho civil), independientemente de que de hecho hayan pasado o no a
su poder las cosas heredadas. Y en virtud de aquel poder, tiene, en principio, la facultad de tomar
por sí la posesión efectiva de las mismas o de pedir (mediante el llamado interdicto de adquirir)
que se le entregue jurídicamente.

C) Quien carece de la posesión directa de una cosa (posesión inmediata) puede, sin embargo,
tener sobre la misma cierta clase de poder jurídico llamado posesión mediata: por ejemplo, el
dueño que otorga al arrendatario la posesión efectiva de la cosa arrendada, conserva la posesión
(mediata) de la misma. En ese sentido, de poder concedido por el Ordenamiento sobre una cosa
(independientemente, tanto de que se sea titular de un derecho definitivo sobre ella, como de que
se ¡talle bajo nuestro señorío efectivo) se puede decir que la posesión no es un poder de hecho (o
un hecho: el hecho del señorío efectivo) ni un derecho definitivo sobre la cosa, sino un derecho
provisional o más débil que los ordinarios. Porque, siendo un poder jurídico (es decir, concedido
por el Ordenamiento), es un derecho; y siendo vencido por los derechos normales (por ejemplo,
quien, sin ser dueño posee una cosa, es protegido en su posesión, y puede pedir la restitución de
aquélla si se le arrebataron, pero ha de entregar la cosa al dueño —el derecho de éste vence al del
poseedor— si se la reclama), es un derecho más débil que éstos.

Casos en los que no hay poder de derecho.

En algunos de los casosl en los que, según mi punto de vista, falta un poder de hecho sobre la
cosa, entienden muchos que tal poder existe, aunque espiritualizado: por ejemplo, en los de la
llamada posesión mediata. Por mi parte, no niego que, en ellos, el interesado pueda tener ciertas
atribuciones respecto a la cosa (piénsese en las facultades de control que sobre la misma
conserva, por ejemplo, el que la arrienda); pero estimo equivocado pensar que constituyen el
discutido poder de hecho. En ellos hay, sí, posesión, pero como derecho. Por otro lado, si,
ciertamente, he afirmado que poder de hecho es lo que aparezca como tal a la opinión común,
debo advertir, sin embargo, que no cabe argumentar que ésta, en los casos discutidos, vea un
poder de hecho (aunque espiritualizado), pues lo que realmente ocurre es que los mismos son
considerados como de posesión, a pesar de la falta de un poder de hecho, o sea, que son
considerados de posesión como derecho. En efecto, hay que distinguir dos cuestiones: una, que,
en ciertas hipótesis, la opinión del tráfico estime como poder de hecho situaciones que no son de
tenencia material de la cosa, pero en las que ésta se halla sometida al señorío de nuestra voluntad.
Y otra, que esa opinión del tráfico estime que en determinados supuestos hay posesión, aun no
estando actual mente la cosa bajo el poder de hecho del poseedor, porque —aparte de a quién
corresponda el derecho a tener la cosa— tal poseedor deba de ser respetado y protegido en su
situación hasta que sea vencido legalmente por aquél; es decir, porque se trata de supuestos en
los que es justo que se produzcan iguales efectos que si hubiera poder de hecho.

ELEMENTOS PERSONALES, REALES Y FORMALES DE LA POSESION

PERSONAL: El poseedor.

REAL: Muebles e Inmuebles.

FORMAL: Animus.

a) Muebles: La mera posesión.

b) Inmuebles: El tiempo

Posesión + Inmueble + 10 años = USUCAPION.

FUNDAMENTOS DE LA PROTECCIÓN POSESORIA.

Arto. 229 inciso 5º. Y 249 Dcto.-Ley. 107

Arto. 612, 614, 615, 617, 620 C.C.

La usucapion

Es llamada “Prescripción adquisitiva” como medio para adquirir el dominio sobre bienes,
inmuebles o muebles objeto de posesión es otro modo de adquirir la propiedad, su importancia
fue puesta ya de relieve por los jurisconsultos romanos, en especial Cicerón, asignándole a todos
los autores la función fundamental de asegurar la prueba de la propiedad y evitar la incertidumbre
de los derechos.

Institución de Derecho Civil, por medio de la cual se puede llegar a adquirir el dominio pleno de
propiedad de bienes inmuebles objeto de posesión, cumpliendo con los requisitos legales
establecidos, mediante el transcurso de cierto tiempo determinado expresamente por la ley.
NATURALEZA JURÍDICA

Podemos decir que es uno de los modos para adquirir propiedad, mediante la posesión, y la
continuidad de la misma durante los plazos establecidos en la legislación. Se conoce también
como prescripción adquisitiva o positiva, en virtud de la posesión a título de dueño prolongada.

REQUISITOS

Para toda clase de prescripción.

a) Capacidad de los sujetos.

b) Aptitud de las cosas.

c) Posesión.

Para la prescripción adquisitiva.

1. Justo Título.

2. Buena Fe.

3. Posesión Pacífica.

4. Transcurso de tiempo.

Inmuebles 10 años.

Muebles 2 años.

ELEMENTOS PERSONALES, RELAES Y FORMALES DE LA USUCAPION

PERSONAL: El poseedor.

REAL: Muebles e Inmuebles.

FORMAL: Animus.

CASOS EN QUE NO CORRE LA PRESCRIPCIÓN

Contra los menores y los incapacitados, durante el tiempo que estén sin representante legal
constituido. Los representantes serán responsables de los daños y perjuicios que por la
prescripción se causen a sus representados;Entre padres e hijos, durante la patria potestad;Entre
los menores e incapacitados y sus tutores, mientras dure la tutela;Entre los consortes; yEntre
copropietarios, mientras dure la indivisión.

INTERRUPCION DE LA PRESCRIPCIÓN.

1. Si el poseedor es privado de la posesión de la cosa, o del goce del derecho durante un año;

Por notificación de la demanda o por cualquier providencia precautoria ejecutada, salvo si el


acreedor desistiere de la acción intentada, o el demandado fuere absuelto de la demanda, o el
acto judicial se declare nulo, y Si la persona a cuyo favor corre la prescripción reconoce
expresamente de palabra o por escrito, o tácitamente por hechos indudables, el derecho de la
persona contra quien prescribe.

La propiedad intelectual (1/3)

NATURALEZA JURIDICA DEL DERECHO DE AUTOR:

Naturaleza jurídica: La protección, el estimulo y fomento a la creatividad intelectual.

BIENES OBJETO DEL DERECHO INTELECTUAL

1. Literarios: Poesía, novela y literatura en general, además de las obras científicas, traducciones,
refundiciones y discursos.

2. Artísticos: dibujos, cuadros, estatuas, proyectos de arquitectos e ingenieros, etc.

3. Dramáticos: obras teatrales y musicales, etc.

DERECHOS DE AUTOR DE UNA OBRA

Doctrinariamente:

Derecho moral

a) Derecho de divulgación

b) Derecho al anonimato o al seudónimo

c) Derecho de inédito

d) Derecho de integridad
e) Derecho de retracto

f) Derecho de colección

g) Derecho de retirada

h) Derecho de continuidad

i) Derecho a elegir los interpretes de la obra

j) Derecho de divulgación de la obra póstuma.

Derecho pecuniario.

Legalmente: Los derechos sobre una obra creada intelectualmente, se pueden otorgar solamente
a las personas naturales, sin embargo, El Estado, las entidades de Derecho publico y las personas
jurídicas pueden ser titulares de los derechos previstos en la ley para los autores.

El derecho de autor comprende los derechos morales y patrimoniales, que protegen la paternidad,
la integridad y el aprovechamiento de la obra. El derecho moral del autor es inalienable,
imprescriptible e irrenunciable.

LA PROPIEDAD INDUSTRIAL

Es la creatividad intelectual con aplicación en el campo de la industria y en el comercio.

LA PROPIEDAD INTELECTUAL EN EL DERECHO COMPARADO

Propiedad intelectual es el fruto de la íntima concepción del ser inteligente quien, al combinar los
elementos facilitados por el fondo común de las ideas, concibe y produce una obra original,
pudiendo disponer de ella sin más limitaciones que las impuestas por las leyes.

Al derecho que trata sobre la propiedad intelectual, cualquiera que sea el género, la forma de
expresión o el modo de exteriorización de la obra, se le conoce como derecho de autor, el que, a
su vez comprende dos derechos perfectamente diferenciados: el derecho moral o personal, y el
derecho pecuniario o patrimonial.

El derecho de autor, por sus características, es un derecho específico inclasificable tanto dentro de
los derechos reales, pese a que entra en la esfera de los derechos patrimoniales, como dentro de
los derechos inmateriales, pues no es de naturaleza personal exclusivamente. Constituye, por
tanto, una disciplina jurídica "sui géneris".

DERECHO MORAL:
Este derecho, que nace simultáneamente con el acto creativo de la obra concebida, está
perpetuamente ligado al nombre del autor. Es inalienable, intransmisible, inembargable e
imprescriptible.

La naturaleza de este derecho de rango eminentemente espiritual, impide que el mismo pueda ser
susceptible de cesión o de venta, pues resulta evidente que el mismo jamás podrá ser considerado
como algo impersonal y transmisible mediante actos ínter-vivos.

"Independientemente de los derechos patrimoniales del autor, y aun después de la cesión de


dichos derechos, el autor conserva durante toda su vida el derecho de reivindicar la paternidad de
su obra y de oponerse a toda deformación, mutilación u otra modificación de esta obra, o de
cualquier otro atentado a la misma obra, perjudiciales a su honor o a su reputación" (Convenio de
Berna de 1948).

El legislador del Texto salvadoreño sobre la materia comprendió perfectamente este derecho al
atribuir las siguientes facultades al autor:— La de publicar su obra en la forma, medida y manera
que crea conveniente;

— La de ocultar su nombre o usar seudónimo en sus publicaciones;

— La de destruir, rehacer, retener o mantener inédita la obra;

— La de retractarse, o sea la de recuperar la obra, modificarla o corregirla después de que haya


sido divulgada;

— La de conservar y reivindicar la paternidad de la obra;

— La de oponerse al plagio de la obra;

— La de exigir que su nombre o su seudónimo se publique en cada ejemplar de la obra, o se


mencione en cada acto de comunicación pública de la misma;

— La de oponerse a que su nombre o su seudónimo aparezca sobre la obra de un tercero o sobre


la obra suya que haya sido desfigurada;

— La de salvaguardar la integridad de la obra oponiéndose a cualquier deformación, mutilación,


modificación o abreviación de ella o de su título; y

— La de oponerse a cualquier utilización de la obra en menoscabo de su reputación como autor o


de su honor; estableciendo asimismo en sus artículos 6o. y 7o., la inembargabilidad e
imprescriptibilidad del derecho moral así como la facultad del autor a exigir, en caso de violación,
reparación del daño e indemnización por perjuicios causados.

Además de las anteriormente citadas el derecho moral de autor comprende facultades no


contempladas en la legislación centroamericana, tales como el derecho a elegir intérpretes de la
obra, el derecho —ejercitable por los herederos o sucesores del autor— a la divulgación de la obra
póstuma, y el derecho de colección. Este último, aludido por la Ley de Propiedad Intelectual de
Costa Rica en su artículo 17, pero el carácter restrictivo de su texto hace que el derecho de
colección no sea considerado por el mismo como algo personal e inalienable.
DERECHO DE DIVULGACIÓN

Expresión máxima del carácter inalienable del derecho personal lo constituye el que todo autor
tiene a la divulgación de su obra, como el de oponerse a la publicación de la misma, al ser éstos los
privilegios que sólo a él corresponden y de los que sólo él disfruta en exclusiva.

La Ley francesa de 1957, reflejo de los principios universalmente aceptados en materia de derecho
autoral, reconoce de manera clara y terminante al autor de una obra, como el único que tendrá
derecho a la divulgación de la misma pudiendo determinar, en algunos casos que la propia Ley
contempla, los procedimientos de su divulgación y la fijación de las condiciones de ésta. No podrá
no obstante según dicho texto legal, oponerse, una vez que la obra haya sido divulgada:

— a las representaciones privadas y gratuitas efectuadas exclusivamente en un círculo familiar;

— a las reproducciones estrictamente reservadas al uso privado del copista y no destinadas a una
utilización colectiva, a excepción de las copias de obras de arte destinadas a ser utilizadas para
fines idénticos a aquellos para los cuales hubiera sido Creada la obra original;

— a los análisis y a las días cortas justificados por el carácter crítico, polémico, pedagógico,
científico o informativo de la obra a la cual estén incorporados;

— a las reseñas de prensa;

— a la difusión, incluso integra, por medio de la prensa o la radiodifusión, a título de información


de actualidad, de los discursos destinados al público y pronunciados en asambleas políticas,
administrativas, judiciales o académicas, así como en reuniones públicas de orden político y en
ceremonias oficiales, siempre y cuando, como en. los dos apartados anteriores, se indique
claramente el nombre del autor así como el origen o fuente; y

— a la parodia, a la imitación y a la caricatura, teniendo siempre en cuenta las normas del género.

Del mismo rigor es la Ley austriaca sobre derecho de autor, que señala al creador intelectual de
una obra como al único que tiene derecho exclusivo de difundirla, de emitirla, de ejecutarla y de
representarla: "El autor tendrá el derecho exclusivo de difundir sus obras, y en su virtud no podrá
ponerse, sin su consentimiento, ninguna obra en venta o en circulación."

"En tanto la obra no haya sido publicada, el derecho de difusión comprende también el derecho
exclusivo de darla a la publicidad mediante carteles, exposiciones, anuncios públicos u otros
medios análogos."

"El derecho de difusión no se aplicará a los ejemplares de obras que hayan sido puestos en
circulación con el consentimiento del derechohabiente a virtud de transferencia de la propiedad
de los mismos; pero si el consentimiento se hubiere dado solamente para un determinado
territorio, queda a salvo el derecho de difundir la obra fuera del expresado territorio."

"El derecho de difusión sobre la obra de arte no se extenderá a aquellas obras que forman parte
de un inmueble." (art. 16).
"El autor tendrá derecho exclusivo de difundir la obra por emisión radiofónica u otro medio
similar."

"Se asimilará a la radioemisión la comunicación al público de la ejecución pública de una obra


mediante la radiación por alambres instalados dentro o fuera del país. La reemisión de
transmisiones radiofónicas por medio de transmisiones de relevo no se considerará como nueva
radiodifusión." (art. 17).

"El autor tendrá el derecho exclusivo de pronunciar, ejecutar o representar públicamente una obra
cuyo modo de expresión sea la palabra hablada lo mismo que de una obra literaria o de una obra
musical o cinematográfica, o de representar públicamente una obra de arte plástico por medio de
aparatos ópticos."

"Esta disposición podrá aplicarse indistintamente tanto en casos en que la ejecución, presentación
o representación se haga directamente como a aquellos en que se haga mediante diapositivas o
discos sonoros."

"Se asimilará a las ejecuciones, presentaciones o representaciones la comunicación al público de


una radiodifusión por medio de altavoces u otros aparatos semejantes, así como la comunicación
al público por medio de tales aparatos de ejecuciones, presentaciones o representaciones de una
obra fuera de los locales (como teatros, salas, plazas, jardines, etc.)

donde se hayan realizado." (art. 18).