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ECONOMÍA Y SOCIEDAD COLONIAL

Con la llegada de los españoles se acaba la vida tranquila y llena de abundancia de


los indios americanos. Los conquistadores son seducidos por las riquezas indígenas
y comienzan a presionar a los nativos para que muestren la procedencia del oro y
sus adornos. Entonces comienza una verdadera carrera para encontrar metales
preciosos lo que permitió a los españoles descubrir importantes yacimientos
mineros, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Las minas de oro de
Carabaya, Antioquia, Chocó, Popayán y Zaruma y las de plata de Taxco,
Guanajuato, Zacatecas, Potosí o Castrovirreina dieron unguelco total a la economía
de la época. Una verdadera fiebre por la riqueza fácil se apoderó de los europeos,
cuyo principal lazo de unión con América será, en adelante, la producción minera y
el comercio que se desarrolló en torno a ésta.

En un comienzo los conquistadores españoles menospreciaron la agricultura,


dedicándose principalmente a la minería. Pero los centros mineros no podían
subsistir sin agricultura y ganadería, pues debían resolver los problemas de
alimentación y transporte. Así, en torno a las explotaciones mineras se establecieron
haciendas y estancias, dirigidas a satisfacer las necesidades de la población minera.
Desde la América indígena salían cargamentos a todo el mundo de numerosas
especies vegetales: como el maíz, la papa, los frijoles, el cacao, la mandioca o yuca,
el tabaco, la coca, los tomates, el maní, el aji, la vainilla, el algodón, el caucho, el
maguey o pita, el guano, el índigo, numerosas frutas tropicales (piña, chirimoya,
mango, ananá, guayaba, mamón, papaya, chirimoya) y plantas medicinales como
la quina, coca, zarzaparrilla, liquidiámbar y distintos bálsamos. Los españoles
introdujeron a nuestro territorio los cultivos de cereales, leguminosas, hortalizas, la
vid, el olivo, la caña de azúcar y algunas especias de origen asiático. Asimismo,
caballos, cerdos, vacas, ovejas y aves de corral, animales traídos por los
conquistadores, se reprodujeron y dispersaron rápidamente por todo el territorio
americano.

Las instituciones económicas de la Colonia, que tenían que ver con el trabajo de la
tierra, y las actividades mercantiles eran: Mita: turnos de trabajo obligatorio en las
minas, haciendas, obras etc. Encomienda: repartición de tierras a los españoles con
los indígenas. Resguardo: Pueblos de indios organizados para manejar la mano de
obra y facilitar el cobro del tributo. Los principales impuestos eran: Alcabala
(impuesto a las ventas), Almojarifazgo (impuesto de aduanas), Armada de
Barlovento (impuesto a los artículos de primera necesidad), Quinto Real (impuesto
minero), Estanco (monopolio sobre el trabajo, el aguardiente y la sal), Media Anafa
(impuesto para los empleados oficiales) y Diezmo (impuesto a la Iglesia sobre los
productos del agro).
La historia colonial transcurre con el progresivo vasallaje de los indígenas rebeldes,
la importación de esclavos africanos para explotar las minas y construir
fortificaciones contra las acometidas de corsarios en todo el litoral Caribe, el
monopolio del comercio por la Casa de Contratación (hasta 1590) y el desestímulo
a la producción agrícola y a las artesanías, mantenidas en nivel de
autoabastecimiento, con excepciones pocas y temporales: cueros, añil, cacao,
tabaco, maderas, algodón, quina. La Corona Española aseguro el monopolio de las
rutas marítimas mediante el sistema de galeones y flotas impuesto en el siglo XVI.
Anualmente dos flotas cruzaban el Atlántico rumbo a América en la denominada
"carrera de Indias". A la llegada de esas flotas se celebraban grandes ferias en
Veracruz, Cartagena de Indias y Portobelo. Paralelamente se conformaron una
serie de circuitos de tráfico intercolonial y las principales actividades comerciales,
basada en el truque y en las monedas sustitutas (cacao, pastillas de azúcar, coca)
se realizaban en grandes ferias. De esta manera se abastecian los virreinatos y
gobernaciones de los alimentos que se producían América y que no podían ser
traídos desde Europa. La economía colonial tuvo cinco grandes centros de
desarrollo minero: Zaragoza, Cáceres, Guamoco, Remedios y Buriticá. En la
segunda mitad del siglo XVI la alta productividad de las minas dio a la Nueva
Granada el prestigio casi legendario de gran productor de oro. En las décadas que
van de 1570 a 1610 los yacimientos de Antioquia dieron sus mayores rendimientos
y las exportaciones promedio sobrepasaron, para el conjunto de la Audiencia, la
cifra del millón de pesos anuales, sin incluir el cuantioso contrabando que en éste,
como en los siglos posteriores, pudo calcularse en un ciento o cuando menos en un
50% del oro legalmente registrado. Debido a las largas jornadas de trabajo, la
población indígena se ve notablemente reducida. Hacia 1630 comienza a darse una
notable baja en la actividad minera

La población indígena comienza a verse notablemente diezmada, lo que genero


también una disminución considerable en la mano de obra que trabajaba en las
minas y en las haciendas. Entonces se da un encarecimiento de la fuerza de trabajo,
la productividad minera empieza a descender gradualmente y hacia 1630 la crisis
ya está en su máximo desarrollo A todo esto se suma que por la falta de capital no
podía adquirirse mano de obra esclava ni nuevas tecnologías para la explotación
minera. La mayoría del dinero se estaba invirtiendo en el fortalecimiento del
comercio, así a través de todo el siglo XVII y en la primera mitad del XVIII, los
mineros del occidente neogranadino y los funcionarios reales, se quejan
permanentemente de la decadencia de las minas por falta de brazos y carencia de
dinero para adquirir nuevos esclavos. Para el año 1776 se da una crisis económica
que afecta especialmente al territorio de la Gobernación de Antioquia y en el año de
1783, los Oficiales Reales de Antioquia informaban así al Virrey que este territorio
es uno de los más pobres.

En agosto de 1785 Mon y Velarde empieza a actuar como Gobernador de la


Provincia de Antioquia. Las Capitulaciones Reales habían puesto en manos de unos
pocos influyentes el territorio de la provincia, así que autorizó la ocupación y
posesión de las tierras ya señaladas por sus antecesores. Fundó los pueblos de
Sonsón, Yarumal, Carolina y Don Matías, en terrenos expropiados a sus dueños
que redistribuyó entre la población. Organizó las oficinas y las rentas de
aguardiente, degüello y tabaco, creó juntas de agricultura, decretó gratificaciones
para impulsar la siembra de cacao, anís y algodón, introdujo y repartió a su costa
semillas, dotó de tierras y herramientas a la población, formó y expidió un nuevo
código de minería adaptado a las exigencias de la localidad, fundó escuelas, trajo
expertos de Quito que enseñasen la manufactura de los sombreros de paja, y
promovió la creación del arzobispado, entre otros.

La Iglesia Católica fue una institución poderosa durante el período colonial. A ella
estaba encomendada la evangelización, pero su poder también se extendía a lo
territorial ya que por legados y donaciones de fieles piadosos, la iglesia había
llegado a poseer una inmensa fortuna territorial. Las relaciones entre la Corona y la
Iglesia habían estado reguladas por el Patronato eclesiástico, que era un conjunto
de prerrogativas cedido por los Papas a los Reyes. Según el Patronato, el Estado
Español daba los nombres de los prelados que el Papa debía nombrar, designaba
los curas párrocos, percibía los diezmos eclesiásticos, autorizaba la fundación de
Iglesias y la demarcación de diócesis y parroquias y pagaba a prelados y curas, los
cuales, por la procedencia de su nombramiento, por las leyes vigentes y por el
origen de su estipendio, eran prácticamente funcionarios estatales con un cierto
grado de subordinación. En el período colonial la Iglesia Católica monopolizaba la
enseñanza. En América en general, a lo largo de los siglos XVII y sobre todo XVIII,
la agricultura se transformó en la actividad económica más importante,
principalmente por el crecimiento de la población, con el consiguiente aumento de
la demanda de alimentos, y la valorización social que otorgaba la posesión de la
tierra.

En el siglo XVIII se evidenció la pérdida de la hegemonía española en Europa y en


los mares. Corsarios (marinos contratados y financiados por un Estado en guerra
para causar pérdidas al comercio del enemigo y provocar el mayor daño posible en
sus posesiones, como Francis Drake que saqueo a Cartagena) y piratas (que
robaban por cuenta propia) ya no podían ser detenidos por los galeones de la
corona, debilitándose extraordinariamente el oneroso sistema de flotas anuales. Por
otra parte, el aumento de la población de las Indias y la ineficacia del sistema
comercial hispano frente a las cada vez mayores necesidades, propiciaron un
exitoso contrabando. De esta manera se generaron una serie de medidas, la más
exitosa fue en 1778 que dispuso el libre libre comercio entre los puertos de América
y los de España. Si bien en términos generales el comercio aumentó, las colonias
se vieron sumidas en una descapitalización visible en una balanza de pagos
negativa que arruinó a muchos comerciantes americanos.
EL MESTIZAJE

Mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que estas


se mezclan, dando nacimiento a nuevas etnias y nuevos fenotipos.1 Se utiliza con
frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en América que
la llevó a su estado racial y cultural actual. Sin embargo, puede también referirse a
otros pueblos que hayan atravesado un proceso de encuentro entre varias etnias,
en lugares como Filipinas, Sudáfrica o Estados Unidos.

En la historia de las naciones modernas, el mestizaje fue atravesado por numerosos


factores, como el clima, las particularidades culturales de cada comunidad, u otros
aspectos que provocaron, en diferentes regiones dentro de un mismo país, que el
mestizaje haya sucedido en diferentes ritmos y grados de profundidad. El ejemplo
latinoamericano es notable, puesto que ejemplifica una mezcla étnica expandida por
gran parte del territorio.

El mestizaje fue la mayor obra de arte lograda por los españoles en el Nuevo Mundo,
una mezcla de lo europeo y lo indio. A aquellos que piensen que se trata de una
afirmación obvia les pediría que consideren cuán raro fue este estado de cosas
entre los anglosajones y los indios de Norteamérica. Existen razones obvias para
dicha rareza, por supuesto -y no es la menor la ausencia de una sociedad urbana
entre los indios norteamericanos-, pero no tenía por qué haber constituido una
barrera tan grande como resultó.16
Las mujeres indígenes fueron el principal vehículo del mestizaje a través de los hijos
que tuvieron con los españoles recién llegados de Europa.4175181
Michel de Cúneo, uno de los primeros hombres ya que llegó con los viajes de Colón,
escribió:
Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el
susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y
estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise
cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera
preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta
el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes
gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar
tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de
rameras.
El hecho clave para la aparición de la población mestiza fue la escasa presencia de
mujeres blancas en los primeros años de la conquista de América.7 A pesar de que,
al menos desde el tercer viaje de Cristóbal Colón(1498), ya hubiera algunas mujeres
españolas en las nuevas tierras y de que estas estuvieran presentes en algunas
expediciones como la de Hernán Cortés a México (1519-1521), la de Pedro de
Mendoza al Río de la Plata (1536) o la de Pedro de Valdivia a Chile (1541), su
número no era representativo y, en la mayoría de los casos, las empresas de
exploración y conquista fueron exclusivamente masculinas.17
Según el historiador Luis Ernesto Ayala Benítez, entre los factores históricos
fundamentales que propiciaron el mestizaje, se pueden citar, en primer lugar «la
falta de mujeres españolas en los primeros tiempos de la conquista», sumado a «la
existencia de factores de prestigio y posición favorables a la unión de la mujer india
con el español» y « el número reducido de familias de origen asentadas en suelo
americano durante las primeras fases del poblamiento hispánico, o ibérico en
general, de aquel continente».5
Según Garciadiego la baja extracción de los conquistadores emigrantes sumado al
hecho de que eran muy pocas las mujeres españolas existentes en Indias fue lo que
influyó grandemente en el fenómeno del mestizaje.2021. Sin embargo, los
conquistadores españoles solían pertenecer a la pequeña nobleza. 22
Esta escasez de mujeres europeas durante los primeros años de la conquista, hizo
que los conquistadores españoles generaran, con las mujeres indias nativas de
cada zona, a través del rapto, la violación y el amancebamiento, una nueva
población mestiza.1823
Aunque hubo casos en los que los españoles se casaban con indias, en la mayoría
de las ocasiones se ponía en práctica una costumbre herencia de un hábito
practicado desde la Edad Media en España: la barraganía. El hombre se hacía
responsable de la barragana y de los hijos habidos con ella, pero la mujer no podría
gozar de los derechos propios de una esposa (como el de la herencia).24
Según el historiador Alberto M. Salas:17
Entendemos que en el mestizaje no hubo mayor responsabilidad ni una notoria
generosidad racial, insinuada por algunos autores. Fue un hecho natural,
incontenible en aquellas circunstancias. En cuanto a los prejuicios raciales debemos
señalar que durante el proceso de la Conquista y luego durante el inmediato de la
colonización y asentamiento del dominio, los españoles habitualmente no se
casaban con las indias, sino con las españolas que acudían a la riqueza de las
tierras. Se pueden catalogar matrimonios mixtos, pero no son habituales, y casi
siempre muy interesados. Las ciudades, como dice Fernández de Oviedo, se
ennoblecían con los matrimonios con las mujeres blancas, con las casas de piedra,
con los grandes palacios que se construyeron en México y en Lima. La generalidad
de las uniones de españoles con indias son amancebamientos, más o menos
perdurables, y la mayor parte de los mestizos son, en consecuencia, ilegítimos,
circunstancia que los disminuye notablemente, los sume en una masa común y
anónima, en la que incidieron poderosamente otros elementos raciales
Según el historiador Jesús Bustamente:
El proceso de conquista y los primeros años de la colonia se caracterizaron por una
situación sociológica muy especial. El escaso porcentaje de mujeres blancas, unido
a la propia situación de un grupo victorioso dominando sobre una amplia masa
poblacional nativa, favoreció lógicamente la existencia de una altísima proporción
de relaciones «no legítimas» (a pesar de los esfuerzos de la Corona por evitarlo).
Aunque esta situación fuera coyuntural, lo cierto es que parece haber sido decisiva
en la generación de unas pautas de comportamiento que modelaron las relaciones
sexuales y sociales y la estructura familiar a lo largo de la colonia.
Las relaciones «libres», estables o temporales, de blancos con mujeres indígenas,
se siguieron manteniendo como norma aceptada incluso cuando, a finales del siglo
XVI, se equilibró el porcentaje de mujeres de origen europeo dentro del grupo
dominante. Ello afectó a la estructura familiar, ya que junto al núcleo «legítimo»
pervivieron otro u otros núcleos no legitimados, pero relativamente estables. La
situación se complicó por la práctica del «reconocimiento» de los hijos naturales,
ampliamente desarrollada desde los primeros años de la conquista.
Estos hábitos no sólo favorecieron el mestizaje, sino el desarrollo de una sociedad
de «castas» en el sentido hispánico. La fuerte jerarquía establecida entre los
diferentes grupos, puros o mezlados, que en teoría venía a coincidir con la
jerarquización social, favoreció paradójicamente las uniones entre los distintos
grupos, contribuyendo al propio tiempo a extender las relaciones ilegítimas. 25

Los varones blancos eran los que se mestizaban con mujeres indias, mestizas,
negras y mulatas en uniones casuales, generalmente en relaciones de amo-esclava
o amo-sirvienta.4

Los hijos e hijas que los conquistadores tenían con las mujeres indias fueron
creando lo que se denominó una nueva «casta»: para la india significaba un
ascenso social. En cambio, para la mujer española, mezclarse con el indio
significaba una fuerte deshonra, por eso, cuando las cautivas blancas eran
rescatadas preferían volver a vivir con los indios y sus hijos mestizos. 2617
Con la llegada de más mujeres europeas la situación cambia pero no tanto. Según
la historiadora Cristina Iglesia:
Las mujeres blancas escasean en América y, sobre todo, en el Río de la Plata.
Algunas pocas cruzarán el océano para restaurar el orden blanco pero sólo
contados españoles podrán tener acceso a una esposa blanca. En estos casos, la
india sólo cambiará de lugar y seguirá siendo concubina del señor en las zonas más
oscuras del hogar español. La mezcla es ya un proceso irreversible. 27
Según el historiador Alberto M. Salas:
En oposición a la conducta del hombre, que en Indias abandona muchas
inhibiciones y se olvida de la mujer e hijos que dejó en España, la mujer española
actuó en el sentido absolutamente inverso. Voluntariamente no se mezcló con el
indio porque ello suponía su desprestigio social y el desprestigio de sus hijos, que
saltaban hacia atrás en la escala de valores de aquella sociedad naciente. Es
posible que hayan existido relaciones voluntarias y hasta algunos matrimonios, pero
resulta evidente que el mestizaje lo realizó el varón español, como gesto voluntario.
Si la mujer española participó en esta mezcla de razas fue de manera involuntaria,
forzada, como la presa apetecida de las indiadas que asolaron las ciudades del sur
de Chile.28
Por otro lado, según el historiador alemán Richard Konetzke:
La participación de las mujeres en la emigración española de ningún modo es tan
exigua como suele suponerse. De las personas registradas en el «Catálogo de
pasajeros a Indias» correspondiente a los años 1509 a 1538, cerca del 10 por 100
eran del sexo femenino, y según el catálogo de Rubio y Moreno de 1540 a 1575 las
mismas alcanzaron hasta el 23 por 100; para los tiempos posteriores debe
suponerse un porcentaje considerablemente mayor de emigrantes femeninos. Es
característico, además, que en total emigraron más solteras que casadas. 29

Jerarquías sociales[editar]

Castas
La sociedad novohispana era una sociedad racista, multiétnica, multilingüe y
estructurada según una fuerte jerarquía de «castas sociales».
La clase dominante estaba formada por los blancos que incluía a los españoles
peninsulares y a sus hijos, los llamados «criollos», aunque también relegados en
comparación con los peninsulares. Sin embargo, algunos mestizos podían ser
tenidos por blancos puros si accedían a tener fortuna y podían acceder a una
posición económica y social privilegiada.5
Existía una rivalidad entre los españoles peninsulares - los encomenderos, los
nobles, los altos funcionarios de la Corona y los altos dignatarios eclesiásticos - y
los criollos, o españoles nacidos en América, quienes tenían menos derechos y
estaban relegados a un papel secundario en la administración. Esto generará un
fuerte resentimiento de los hijos criollos hacia los padres españoles:
Entre los motivos de las revoluciones americanas del siglo XIX encontramos el
malestar de los criollos y mestizos gobernados por funcionarios reales, que en
muchos casos poseían un nivel cultural e intelectual inferior al de los nacidos en
América, y que disfrutaban de prerrogativas que discriminaban a los otros.30
En esa sociedad de «castas», ser descendiente de indios era considerado una
degradación dado que los españoles consideraban a la cultura indígena como
inferior, por lo que los problemas de identidad de los mestizos se relacionaban
prioritariamente con el hecho de haber crecido despreciando la cultura indígena
influenciados por lo que decían los blancos. Además los mestizos provenían de
uniones ilegales o libres, lo que les otorgaba el estigma de un origen vergonzoso.
Los indios eran la primera fuerza de recursos pero los mestizos eran la segunda
fuerza de trabajo explotada.5
El mestizaje entre personas de diferentes etnias y culturas dio lugar a
denominaciones basadas en los orígenes de cada individuo. La variedad de
mestizajes desarrolló una sociedad de castas jerárquicas en las que había blancos,
negros, mulatos, mestizos, y otras mezclas. En muy pocos años los hombres
europeos crearon una América mestiza e ilegítima, algo que ha caracterizado la
población hispanoamericana durante los siglos venideros.18
Ilegitimidad y mestizaje
En América latina el mestizaje se convirtió en un importante vehículo de aculturación
y, con mucha frecuencia, coincidieron el cruzamiento racial y la fusión cultural. 1
La ley española prohibía el matrimonio entre un funcionario español peninsular en
ejercicio y una criolla; es decir, mujer blanca nacida en América descendiente de
españoles. Esto no impedía que se efectuaran uniones de hecho entre mujeres
criollas y funcionarios españoles.6
Desde el comienzo de la conquista, la Corona restringió los permisos de matrimonio
para que sus súbditos no se casaran con las indias ni con ningún grupo étnico
diferente a los europeos, pero con el tiempo no tuvo más remedio que tolerar, a su
pesar, las uniones mixtas interraciales libres.4
Según el historiador Enrique Otte, en una carta de Andrés García desde México a
su sobrino Pedro Guinón en Colmenar Viejo fechada el 10 de febrero de 1571
escribía:
“Caséme en esta tierra con una mujer muy a mi voluntad. Y aunque allá os parezerá
cosa reçia en aberme casado con hindia, acá no se pierde honrra ninguna, porque
es una nación la de los hindios tenida en mucho.”31
A partir de 1514, por Real Cédula de Fernando el Católico, se permitió el matrimonio
entre españoles(as) e indígenas americanos(as). Uno de esos matrimonios resultó
ser emblemático: el matrimonio entre Isabel de Moctezuma y Juan Cano, del que
nacieron cinco hijos y que inició la genealogía de los duques de Miravalle, todavía
hoy existente.
Las uniones matrimoniales legítimas sancionadas por el credo católico se
realizaban preferentemente entre personas del mismo grupo étnico por lo que el
sustrato de la ilegitimidad marcará definitivamente a los hijos nacidos de las uniones
extramatrimoniales interraciales. En Lima, por ejemplo, durante los siglos XVII y
XVIII, el 91,2 % de los matrimonios legítimos fueron entre personas del mismo grupo
étnico. En 1778 se prohibieron las uniones entre miembros de distintos grupos
étnicos a no ser que contaran con el consentimiento paterno.4
Mestizo llegó a ser sinónimo de ilegítimo.1
Entre los matrimonios legítimos mixtos lo más frecuente era encontrar mezclas entre
negro-mulato, indio-mestizo y mulato-mestizo pero no con blancos. Los miembros
de la elite española, en especial los hacendados y encomenderos, contraían
matrimonio mediante el rito católico cuando se casaban entre ellos y para lograr
alianzas económicas importantes. Los indios se casaban entre ellos por influencia
de la Iglesia.4
Los negros esclavos, que llegaron desde el siglo XVI, cuando trabajaban en el
campo y en la agricultura, con el tiempo terminaron absorbidos por el mundo
mestizo, perdiendo su distinción étnica al mezclarse con éstos y pasaron a formar
parte de la «casta» de los mestizos.5
Los hombres europeos tenían muchos hijos con sus concubinas. Incluso
practicaban la poligamia, algo prohibido en el Viejo continente, pero que en el Nuevo
Continente era usual. Cada español podía poseer tantas indias como pudiera
mantener.
Esto afectó completamente la estructura familiar tanto de los europeos como de los
indígenas. Junto al núcleo «legítimo», es decir, la esposa blanca y sus hijos,
convivía el núcleo «no legítimo», es decir, la manceba india y sus hijos naturales. A
veces el señor reconocía a estos hijos naturales, lo cual traía muchas
complicaciones.6
También hubo casos en los que el español reconocía sus hijos ilegítimos, como el
de Hernán Cortés y Malintzin o La Malinche. Ella era una princesa painala hija del
cacique de los Painala y fue regalada como esclava a Hernán Cortés el 15 de
marzo de 1519 por el cacique Tabscoob luego de la derrota en la Batalla de Centla.
La bautizó y le cambió su nombre a «Marina» y luego de tener un hijo con ella se la
regaló a su vez a Alonso Hernández Portocarrero, uno de sus capitanes. Cortés
posteriormente, en Orizaba, casó a Malintzin con un hidalgo, Juan Jaramillo, de
quien se sabe que ella tuvo otra hija, María Jaramillo.3233
El hijo primogénito ilegítimo de ambos fue Martín Cortés, un mestizo reconocido por
su padre que tuvo que ser legitimado especialmente en 1529 por una bula del
Papa Clemente VII. Viajó a España con su padre, recibió una educación de primer
nivel y llegó a ser Caballero de la Orden de Santiago, el estatus más alto que se
podía alcanzar en España. También fue paje de Felipe II. Por otra parte, Hernán
Cortés tuvo otra hija mestiza llamada Leonor Cortés Moctezuma, su madre
fue Isabel Moctezuma (Tecuichpo), quien fuera hija favorita del tlatoani Moctezuma
Xocoyotzin.
Otro caso es el de Domingo Martínez de Irala, quien escribía en su testamento:
Digo y declaro y confieso que yo tengo y Dios me ha dado en esta provincia ciertas
hijas e hijos que son: Diego Martínez de Yrala y Antonio de Yrala y doña Ginebra
Martínez de Yrala mis hijos y de María, mi criada, hija de Pedro de Mendoza, indio
principal que fue desta tierra; y doña Marina de Yrala, hija de Juana mi criada; y
doña Isabel de Yrala, hija de Águeda mi criada; y doña Úrsula de Yrala, hija de
Leonor mi criada; y Martín Pérez de Yrala, hijo de Escolástica mi criada, e Ana de
Yrala, hija de Marina mi criada; y María, hija de Beatriz, criada de Diego de
Villalpando, y por ser como yo los tengo y declaro por mis hijos y hijas y por tales
he casado a la ley y a bendición según lo manda la Santa Madre Iglesia: a la dicha
doña Marina con Francisco de Vergara, y dicha doña Isabel con el capitán Gonzalo
de Mendoza; y a la dicha doña Ginebra con Pedro de Segura; y a la dicha doña
Úrsula con Alonso Riquel de Guzmán, a los cuales he dado sus dotes conforme a
lo que he podido.17
Las esposas blancas no tuvieron más remedio que aceptar esta situación de hecho,
algo que se mantiene, en algunas zonas de Latinoamérica, hasta el momento: la
casa grande y la casa chica.
Las relaciones sexuales ilegítimas entre súbditos de condición social superior y
mujeres de condición social inferior fue un hábito tan difundido que llegó incluso a
afectar a los sacerdotes y comisarios del Santo Oficio. La ley prohibía el matrimonio
entre un funcionario español peninsular y una criolla, es decir, mujer blanca nacida
en América de padres españoles. En estos casos era común la convivencia y una
vez terminado el período de servicio en la administración pública contraían
matrimonio.6
Las uniones ilegítimas, incluso con mujeres blancas, a pesar de la Iglesia, no eran
tan mal vistas como en España. Los hábitos resultaban mucho más laxos que en el
viejo continente. El problema lo tenían sus hijos, en especial si no habían sido
reconocidos, algo que sucedía, en general, con los mestizos y no con los blancos.
En aquella época la ilegitimidad y el mestizaje eran categorías equivalentes y la
ilegitimidad era inseparable de la mezcla racial. Debido a los prejuicios raciales, los
españoles peninsulares no se casaban, usualmente, con las indias por lo que los
hijos nacidos de ambos, que poseían una identidad racial mixta, eran generalmente
ilegítimos.2
A fines del siglo XVIII, en la provincia de Nicaragua, por ejemplo, la mitad de la
población ya era mestiza, mientras que la otra mitad se dividía entre un muy
reducido número de europeos y una mayoría de indios que, sin embargo, no
lograban superar el número de mestizos.5
A pesar de que más de la mitad de la población era ilegítima, la ilegitimidad era vista
por la Iglesia como una infamia, una mancha o un defecto. Tanto el derecho
canónico como el derecho civil discriminaban a los niños nacidos ilegítimos, quienes
no podían ser ordenados curas o asumir cargos en la burocracia real o en el
gobierno municipal. También se les prohibía ejercer profesiones liberales, como
médicos, escribanos o abogados. Hasta 1784 les estuvo prohibido ser comerciantes
o artesanos.3
A las poblaciones rurales de mestizos les costaba ser aceptadas legalmente como
«ciudades», «pueblos» o «villas», ya que la legislación vigente para la fundación de
pueblos obligaba a la Corona a darles tierras comunales a las nuevas poblaciones.
Los mestizos tenían que pasar por difíciles y larguísimos procedimientos para poder
lograr el estatuto legal de pueblo. Esa fue una de las razones por las cuales
empezaron a reclamar sus raíces paternas hispanas adoptando el idioma, la
religión, la cultura y las costumbres de los blancos.5
A los mestizos también se les prohibía tener cabalgadura porque estaba reservada
solamente para los caballeros. Para tener acceso a la educación superior había que
presentar un examen de «pureza de sangre», algo similar a los estatutos de
limpieza de sangre. Además sin esta pureza de sangre, los mestizos no podían,
legalmente, acceder a los cargos públicos.8
En 1549 una orden real de la corona española prohibió a los mestizos tener «indios
de servicio». Luego se les prohibió ser sacerdotes.7
El color de la sangre[editar]
Al comienzo de la conquista los españoles despreciaban a los indios tanto como los
indios a los españoles. Según el historiador Jorge Basadre:
Por su ignorancia del cristianismo, de la escritura, del dinero, del hierro, de la rueda,
de la pólvora, de la monogamia, de muchas plantas y animales, los indios
aparecieron como bárbaros ante los españoles. Por su destrucción de andenes,
caminos, terrazas, templos, ciudades, graneros y tributos, por su rapiña, su
crueldad, su lascivia y hasta su superioridad guerrera, los españoles aparecieron
como bárbaros ante los indios.34
Con el tiempo, para cualquier súbdito de los territorios americanos lo «natural» era
una estratificación social definida en relación con la ascendencia española, es decir,
cuanto más directa la genealogía con el conquistador, cuanto más «sangre»
española, mayor era la jerarquía social.3
Entre los españoles peninsulares resultaba más fuerte el sentido del linaje, el culto
del honor y la conciencia genealógica que entre los indios.4
Si tener sangre limpia en España significaba no tener mezcla de sangre mora o
judía, en América equivalía a no tener mezcla de sangre india o negra, ya que
tenerla era denigrante. Para mantener el linaje, las señoritas de buena familia
debían casarse con funcionarios reales o con comerciantes peninsulares.35
Para la «pureza de la sangre» importaba tanto como en España demostrar no ser
descendiente de nuevos cristianos. No tener sangre pura española era signo de
inferioridad. En 1549 Carlos V prohibió que mulatos, mestizos y cualquier hijo
ilegítimo pudiera acceder a ningún cargo municipal, posición pública o repartimiento
en las Indias.3 En 1600 Felipe III ordenó realizar una investigación en Perú porque
llegó a oídos de la corona que había mestizos en posiciones públicas. En 1621 la
corona española prohibió que mestizos o mulatos pudieran ser escribanos, clara
prueba de que ya había algunos de ellos letrados.3
Según la historiadora Nara Milanich:
Un componente importante de la visión del temprano mundo ibérico moderno era la
noción de la limpieza de sangre. Tener sangre «pura» implicaba que el propio linaje
estaba libre de «contaminación» por judíos, moros, gente de filiación ilegítima y en
el contexto del Nuevo Mundo, africanos e indígenas. Por lo tanto, limpieza de sangre
implicaba que los miembros de un linaje poseían ciertas cualidades étnicas y
raciales, una determinada herencia religiosa y un estatus de nacimiento distinguido.
Y como el honor del propio linaje, en gran medida determinaba el honor propio, la
limpieza de sangre era un componente crucial del estatus individual. El
conocimiento y habilidad para probar los antecedentes propios, eran, por lo tanto,
fundamentales. En suma, al menos en el discurso oficial, la ilegitimidad estaba
relacionada con licencia sexual, mezcla racial, orígenes inciertos y por extensión,
una falta de honor personal.
La crisis de 1808:
Guerra de Independencia y revolución política

La Guerra de la Independencia
Muy pronto se hizo evidente para todos que la entrada consentida de las tropas napoleónicas se
había convertido en una ocupación de nuestro país. Consciente finalmente de este hecho, Godoy
tramó la huida de la familia real hacia Andalucía y la Corte se desplaza a Aranjuez.

Allí sus planes se van a ver frustrados. El 19 de marzo de 1808 estalló un motín popular
organizado por la facción de la Corte partidaria del Príncipe de Asturias. El Motín de
Aranjuez precipitó la caída de Godoy y, lo que fue más importante aún, obligó a Carlos
IV a abdicar en su hijo con el título de Fernando VII.

El enfrentamiento entre Fernando y Carlos IV tenía un único árbitro posible. Con lastropas
del general Murat en Madrid, Napoleón llamó a padre e hijo a Bayona en Francia y les
forzó a abdicar en su hermano José Bonaparte. Fueron las Abdicaciones de
Bayona por las que los Borbones cedieron sus derechos a Napoleón.

Tratando de atraerse a la opinión ilustrada, el nuevo monarca José I publicó el Estatuto de


Bayona, Carta Otorgada que concedía algunos derechos más allá del absolutismo.

Ante la evidencia de la invasión francesa, el descontento popular acabó por estallar: el 2


de mayo de 1808 se inicia una insurrección en Madridabortada por la represión de las
tropas napoleónicas. Los días siguientes los levantamientos antifranceses se extienden
por todo el país. Se inicia laGuerra de la Independencia (1808-1814).

Las abdicaciones de Bayona y la insurrección contra José I significaron una situación de


"vacío de poder" que desencadenó la quiebra de la monarquía del Antiguo Régimen en
España. Para hacer frente al invasor, se constituyen Juntas Provinciales, que asumen
la soberanía en nombre del rey ausente. En septiembre 1808, las Juntas Provinciales se
coordinaron y se constituyó la Junta Central Suprema. Pese a que gran parte de los miembros de
estas juntas eran conservadores y partidarios del Antiguo Régimen, la situación bélica provocó la
asunción de medidas revolucionarias como la convocatoria de Cortes.

Tras el levantamiento general contra los invasores, las tropas españolas consiguieron
algún triunfo como la victoria de Bailén en julio de 1808. Para poner fin a la insurrección,
el propio Napoleón, al frente de 250.000 hombres,vino en otoño a la península
ocupando la mayor parte del país, excepto las zonas periféricas y montañosas
donde se inició la "guerra de guerrillas"contra el ejército francés.

Durante seis años, se enfrentaron el ejército francés, con el apoyo de los "afrancesados", y
la guerrilla española, formada por antiguos militares españoles y campesinos, ayudados por
el ejército británico enviado a la península (Peninsular War).

1812 fue el año decisivo. El ejército del general británico Wellington con elapoyo
de españoles y portugueses infringió sucesivas derrotas a los franceses
(Arapiles, San Marcial). Tras la catástrofe de la Grande Armée en Rusia, un Napoleón
completamente debilitado devolvió la corona a Fernando VII por el Tratado de
Valençay (diciembre de 1813). Las tropas francesas abandonaran el país. La cruenta
Guerra de la Independencia tocaba a su fin.
ORGANELOS CELULARES: funciones

ORGANELOS CELULARES:

- Membrana Plasmática: Permeabilidad Selectiva con Transporte Activo y Pasivo.

- Citoplasma: Ciclosis (movimiento citoplasmático).

- Ribososmas: Síntesis de proteínas.

- Polirribosomas: Agrupación de Ribosomas unidos por una molécula de ARN


ribosómico.

- Lisosomas: Digestión celular.

- Peroxisomas: Degradación del Peróxido de Hidrógeno (agua oxigenada).

- Aparato de Golgi: Secreción celular formando Lisosomas y Vacuolas.

- Microtúbulos: Formación del citoesqueleto celular y las fibras del Huso Mitótico.

- Retículo Endoplasmático Liso: Síntesis de Lípidos.

- Retículo Endoplasmático Rugoso: Síntesis de Proteínas.

- Mitocondrias: Respiración celular y formación de ATP.

- Núcleo: Depósito de información genética y control de procesos celulares.

- Nucléolo: Síntesis de las subunidades de los Ribosomas.

- Material genético (ADN): Codifica la información necesaria para construir una


célula y controlar la actividad celular.

- Cromosomas: Contienen y controlan el uso del ADN.

- Envoltura Nuclear o Carioteca: Delimita el núcleo y regula el movimiento de los


materiales que entran y salen del núcleo.

- ARN: Ácido Ribonucleico, se encuentra en el Citoplasma y contribuye junto al


ADN a la Síntesis de Proteínas.
Organelos exclusivos en Célula Eucariota ANIMAL:

- CENTRÍOLOS: Organelos que forman el Huso Acromático durante la


reproducción, en donde los cromosomas se adhieren a él.

- GLUCÓGENO: Se llama así al Almidón animal y es exclusivo de la célula animal.

La célula Animal presenta gran cantidad de LISOSOMAS, pero no son exclusivos


de ellos, ya que las células vegetales también lo presentan, pero en menor
cantidad.

Organelos en exclusivos en Célula eucariota VEGETAL:

- PLASTIDIOS:

- Amiloplastos: Plastidos que acumulan gran cantidad de Almidón.

- Leucoplastos: Son Plastidos incoloros.

- Licopeno: Plastidios de color rojo, característico del tomate.

- Carotenoides: Plastidios que poseen Carotenos.

- Cromoplastos: Conforman un grupo de Plastidios de colores desde amarillo


hasta naranja.

- Proteinoplastos: Plastidios que acumulan proteínas.

- Elaioplastos: Plastidios que almacenan aceites y grasas.

- CLOROPLASTOS: Plastidios que poseen un pigmento de color verde llamado


Clorofila y cumplen la función de realizar la FOTOSÍNTESIS.

- VACUOLAS: Organelo celular que acumula gran cantidad de agua y sales.

- PARED CELULAR: Organelo propio de células vegetales y cumple la función de


protección de la Membrana Plasmática y por el cual ingresan las sustancias a
través de sus plasmodesmos y es el soporte mecánico de la célula vegetal.