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Andres Felipe Gomez Pérez

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Bienestar humando y sociedad incluyente.

LA HISTORIA DEL PATRIARCADO

En el artículo “Reflexiones sobre el hombre y la masculinidad en el


patriarcado” el autor hace un análisis de los diferentes momentos en la historia
que colaboraron en la instauración del patriarcado y el concepto de masculinidad.

Inicia exponiendo un modelo de masculinidad en el que el hombre es obligado


a evitar la feminidad, es restringido de sus emociones y es obligado a ser
agresivo; ocasionando un dualismo entre hombres y mujeres donde el hombre es
superior a las mujeres por su fuerza y su valentía, dejando a las mujeres como
seres débiles y dependientes de él, creándose así los roles de género. Al mismo
tiempo nos muestra que el concepto de masculinidad también depende de otras
opresiones como: raciales y de clases, teniendo en la cima al hombre rico y
blanco.

Podemos decir que el patriarcado se remota a los origines primitivos de la


humanidad con la división del trabajo, donde el hombre era cazador, se encargaba
de las tareas difíciles, que requerían de fuerza y las mujeres se encargaban de
recolectar y cuidar, dando como resultado una jerarquización y opresión del
hombre sobre la mujer. Además de esto a la mujer se le da un valor reproductivo,
en el cual depende del hombre para poder asegurar su descendencia. Gracias a
esto se da la diferencia de hombre y mujer, en la cual la mujer puede engendrar
vida y el hombre no.

Otro momento importante que se menciona en el artículo para el surgimiento


del patriarcado es el de la revolución neolítica que se ve marcada por los inicios
del lenguaje, provocando una conceptualización más marcada de hombres y
mujeres basada en sus diferencias biológicas y por la división de tareas explicada
anteriormente. Las mujeres se reunían con otras para cuidar y proteger a los
pequeños, volviéndose sedentarias, mientras que los hombres se encargaban de
recolectar alimento, permitiéndole al hombre ver las relaciones que había entre
semillas y tipos de frutos. Al observar estas relaciones notaron que podían obtener
nuevamente dichos frutos plantando las semillas, dando origen a la agricultura.

Gracias a la agricultura se inicia la ganadería, en cuya practica el hombre,


doméstica y explota a los animales, aportándole al patriarcado la noción de
paternidad y control de la natalidad, basándose en la observación del
comportamiento animal, los cuales notaron la participación del macho en la
reproducción, llevándolos al sometimiento y explotación de la mujer. Los hombres
en sus tareas de cazadores concluyeron que debido a que estaban enfrentando
diariamente a grandes animales, sería más fácil si lo hacían en grupos generando
una eficacia en la caza, gracias a esto se empieza a formar las primeras fuerzas
militares provocando una represión aun mas grande hacia la mujer.

Mas tarde se empezó a formar territorios, donde se almacenaban alimentos y


recursos necesarios para la supervivencia, los cuales fueron delimitados por
muros que eran protegidos por estas fuerzas militares primitivas, esto significó
para las mujeres un sometimiento, debido a que estaban en estos territorios como
un recurso mas de los hombres, apropiándose de sus cuerpos y sus vidas.

Estas y muchas otras situaciones causaron una subordinación de la mujer por


parte del hombre, volviéndola un ser dependiente y vulnerando sus derechos al no
ser tratadas con igualdad. Podemos observar como culturalmente la idea de
machismo sigue trascendiendo por generaciones, ya que se podría decir que los
padres inculcan a sus hijos estas ideas machistas, de como se deben tratar a las
mujeres y las tareas de las que se deben encargar, además muchos niños crecen
observando como su padre maltrata a su madre y este es el ejemplo que reciben.

En nuestra cultura podemos observar como los roles sociales son muy
marcados, ya que, si en una familia nace una niña, ya desde muy temprano la
relacionan con actividades de juego como: planchar, lavar, cocinar y cuidar;
mientras que si es un niño se les asignan juegos de carros, construir, pensar y
defender. También desde este punto vemos como empieza a ser penalizada la
feminidad, donde un niño es castigado por querer realizar actividades que
culturalmente has sido designadas para niñas.
En la sociedad se forman a los hombres con estas ideas machistas, donde
deben tener una serie de características para ser un “macho”. Algunas de estas
pueden ser: la agresividad, la heterosexualidad, su potencialidad sexual es medida
según con cuantas mujeres haya estado, donde las mujeres hacen parte de su
propiedad y si no se comportan como ellos quieren son violentadas. (Giraldo,
1972)

No obstante, así como el machismo sigue teniendo fuerza, también ha tenido


un gran desarrollo la idea del feminismo, que ha sido apoyado por hombres, los
cuales no están de acuerdo con este constructo social y buscan cambiarlo, donde
la sociedad tanto hombres como mujeres tengan mismos derechos.

Este movimiento feminista nace de la necesidad de actuar en contra de un


conflicto social que esta determinado por el hecho de nacer hombre o mujer,
generando discriminación y desigualdad que se ven reflejados en aspectos
sociales, culturales y económicos. Este movimiento crea un nuevo sujeto social,
las mujeres, que protagonizan el discurso y la acción colectiva de denunciar y
reclamar por su libertad, que ha sido revocada por el patriarcado. Este movimiento
feminista se establece a partir de procesos, en los cuales las mujeres se rebelan
contra aspectos particulares de su condición, manifestando las condiciones en las
que viven y que perciben como injustas, de esta forma componen un colectivo
encargado de actuar contra las restricciones y exclusiones que las encierra en
identidades impuestas y la necesidad de abrir nuevos horizontes en sus vidas. Montero,
Justa. (2006)

Para concluir podemos ver como la idea de masculinidad se ha extendido a lo


largo de la historia, formando el patriarcado, en el cual la participación de las
mujeres en hechos importantes de la historia es nula, pero después de tantas
injusticias se han cansado de esta situación y buscan una revolución donde sean
tomadas en cuenta por parte de la sociedad, siendo apoyadas por hombres que
no comparten este constructo social, ya que también son víctimas del machismo.
Referencias
Giraldo, O. (1972). El machismo como fenómeno psicocultural. Revista Latinoamericana de
Psicología, 4(3), 3-4. Obtenido de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80540302

Montero, Justa. (2006). Feminismo: un movimiento crítico. Psychosocial


Intervention, 15(2), 167-180. Recuperado en 23 de septiembre de 2018, de
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-
05592006000200004&lng=es&tlng=es