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Retrospectiva 2018 sobre la Industrial del Gas Natural en Venezuela

Por: Académico. Ing. Nelson Hernández

Venezuela, desde hace más de 10 años, se encuentra en un constante deterioro de su


seguridad energética, calificada hoy en día como “Seguridad Energética Baja”. Tal
inseguridad está conformada por la crisis presente en la industria de los hidrocarburos -
petróleo + gas - (PDVSA) y en la industria eléctrica (CORPOELEC). Crisis
complementarias y en pleno desarrollo, ya que PDVSA necesita la electricidad para
realizar sus actividades y CORPOELEC necesita combustibles (gas, diesel y fuel oíl)
producidos por PDVSA para la operación de sus plantas termoeléctricas.

En el 20181, la industria del gas natural en Venezuela se caracterizo por una


profundización de la crisis signada por una caída en la producción del gas y sus
productos derivados, como consecuencia de la baja acelerada de la producción de
petróleo. Es decir, la disminución en la producción de gas asociado al petróleo no fue
compensada con un aumento en la producción de gas no asociado, lo cual ha originado
un déficit de gas cercano a los 3000 millones de pies cúbicos diarios (MPCD).

Cuadro 1

Factores claves influyentes en la caída de producción de petróleo y gas

 Escasez de divisas para ejecutar programas y proyectos, lo que conlleva


a incumplimientos de planes

 Gran endeudamiento nacional e internacional de PDVSA. Perdida del


financiamiento

 Ausencia de políticas de mantenimiento de infraestructura

 Deficiencia en apoyo tecnológico de empresas líderes en el área


energética

 Poca credibilidad internacional de PDVSA

 Indisponibilidad de personal idóneo para realizar las tareas

 Premiación de la fidelidad política ante la eficiencia y eficacia


profesional

La grafica a continuación muestra la evolución de la producción de petróleo y gas para


los últimos 20 años (1998 – 2018).
1
La opacidad de información sobre la gestión pública es una constante del gobierno, por
lo que las cifras 2018 son mis estimaciones (juicio del experto), tomando como
referencia el Informe del Comisario de PDVSA del 2017.
En lo atinente al petróleo, desde el 2005 se inicia una desaceleración de la producción
hasta situarse en el 2018 en un promedio anual de 1340 miles de barriles diarios (kBD).
Es decir, una pérdida de 1930 kBD. Cabe destacar que la producción en el mes de
diciembre 2018 fue de 1100 kBD, con tendencia a continuar bajando hasta unos 500
kBD para mediados del 2019, en el escenario de no hacer nada para detener la perdida
de potencial de producción de crudo.

Aunque el gas ha tenido un tendencia alcista, por entrada de la producción de gas no


asociado, el panorama es completamente diferente cuando se analiza por separado la
producción de gas asociado al petróleo (a menor producción de petróleo, menor
producción de gas), ya que también presenta una declinación que se refleja en el total a
partir del año 2016, cuando de 7925 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) pasa a
5300 MPCD en el 2018, una disminución de 2625 MPCD que no fueron compensados
con producción de gas no asociado, lo cual muestra un déficit total del orden de los
3000 MPCD.

De los 5300 MPCD, el 74.4 % (3945 MPCD) fue dirigido a la industria petrolera para
sus operaciones; y el 25.6 % (1355 MPCD) fue vendido en el mercado interno.

Del total producido, el consumo de la industria petrolera se discrimina de la siguiente


manera: 28.5 % a inyección; 1.9 % transformado en líquidos del gas natural (LGN);
19.8 % en combustibles y otros usos, y 24.2 % fue arrojado a la atmosfera. Para reducir
estas pérdidas del gas arrojado, PDVSA firmo un convenio con Shell para iniciar un
proyecto de recolección de este gas, principalmente en el Oriente del país y con énfasis
en el campo Furrial en el estado Monagas.
En cuanto al mercado interno, el consumo en el 2018 fue de 1355 MPCD, 550 MPCD
menos2 que en el 2017. La distribución del volumen de gas al mercado interno es la
siguiente: petroquímico 25.1 %; siderúrgico + aluminio 8.8 %; cemento 2.3 %;
domestico + otros 6.9 %; manufacturero 6.3 % y eléctrico 50.6 %.

El sector eléctrico, es el mayor consumidor de gas con 686 MPCD en el año 2018, 273
MPCD menos que el consumido en el 2017. Este déficit fue compensado con
hidrocarburos líquidos.

Cuadro 2

Capacidad termoeléctrica y necesidades de combustibles

De acuerdo a las capacidades de las plantas termoeléctricas instaladas para


el 2017, 17810 MW necesitan combustibles para generar electricidad (se
excluyen 1665 MW de generación distribuida). Teóricamente la demanda
máxima de energía de esa capacidad instalada, expresada en gas natural es
del orden de los 2900 MPCD para una generación de 93.6 Tera vatios hora
(TWH). Ahora bien, en un escenario de funcionamiento normal de esas
plantas y descontado un 30 % de esa capacidad como reserva operativa,
tenemos que las necesidades totales de energía, expresadas en gas se
situarían en 2000 MPCD.

En línea con el cuadro 2, y considerando una demanda máxima para el 2018 igual a la
de 2017 que se situó en 14000 MW, y que la hidroelectricidad siguió aportando 8000
MW, tenemos que la participación de la termoelectricidad es de 6000 MW con
necesidades energéticas, expresadas en gas de 980 MPCD. Esto nos indica que el sector
eléctrico presento un déficit en el 2018 de 295 MPCD, el cual fue sustituido por 50 kBD
de diesel, que tuvieron que ser importados debido a la declinación de la producción
autóctona como consecuencia de la baja operatividad del parque refinador nacional, que
se encuentra alrededor del 35 %.

Otra actividad que se ve afectada es la producción de LGN como consecuencia de: baja
producción de gas no asociado en calidad y cantidad para alimentar las plantas de
extracción y la baja operatividad de estas.

La grafica a continuación muestra la evolución de la producción de LGN para el periodo


1998 – 2018.

2
Es de señalar que la caída de la actividad económica y la diáspora venezolana, ha
disminuido grandemente la demanda energética, pero aun así existe la insatisfacción de
esta, lo que conlleva al racionamiento, situación que se refleja acentuadamente en el
servicio eléctrico y en el suministro de gas de bombona (GLP)
Desde el año 2006, la producción de LGN inicia un descenso hasta situarse en el 2018
en 98 kBD, es decir, una baja de 79 kBD.

Dentro de los LGN, el propano es quizás el más importante ya que es un producto de


consumo masivo por ser el energético que utilizan más del 85 % de los hogares
venezolanos para cocinar.

(VER: https://plumacandente.blogspot.com/2018/06/crisis-del-glp-en-venezuela-cedice.html

https://plumacandente.blogspot.com/2018/07/la-crisis-del-glp-nos-regreso-la-lena.html )

La producción de propano, combustible contenido en las bombonas de GLP, se situó en


el 2018 en 40 kBD. Esta producción no satisface la demanda interna por lo que ha
creado una crisis estructural, originando la importación de 26 kBD del referido
combustible. La demanda total nacional se situó en 45 kBD en el sector domestico,
comercial e industrial y 21 kBD en el sector petroquímico para la fabricación de
olefinas.

Finalmente, la crisis energética está en pleno apogeo, con alta probabilidad de continuar
en el corto plazo. El gas natural y sus productos derivados contribuyen
significativamente a la referida crisis, al ser la producción menor que los volúmenes
requeridos, originando racionamientos en el suministro e importaciones para paliar la
escasez.

Lo que debe estar claro es que la solución de la crisis pasa por un cambio en la gestión
política que hoy existe en Venezuela.