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[No. 46945.

Enero 20, 1940]

Intestado del Finado Juan Oronce. CALIXTO ORONCE,


administrador y apelado, contra ANSELMA LAPUZ,
recurrida y apelante.

1. ALBACEAS Y ADMINISTRADORES; RENDICIÓN DE


CUENTA; FACULTAD DE LOS JUZGADOS DE
PRIMERA INSTANCIA DE CASTIGAR POR
DESACATO.—Los artículos 231 al 240, inclusive, del
Código de Procedimiento Civil son aplicables a los
Juzgados de Primera Instancia tanto cuando ejercen
jurisdicción general como cuando funcionan como
tribunales de testamentaría. El artículo 611 del mismo
Código de Procedimiento Civil no priva a los Juzgados de
Primera Instancia que conocen de asuntos sobre bienes de
difuntos de su facultad inherente de castigar por desacato
de conformidad con las disposiciones de los artículos 231 al
240, sino que amplia y ratifica dicha facultad. La
circunstancia de que la apelante había sido removida ya
de su cargo de administradora y que había sido nombrado
otro en su lugar, no privó al Juzgado de su facultad de
requerirla que presentara la cuenta de los productos de los
inmuebles que continuó administrando aun después de
haber cesado de su cargo.

2. ID.; ID.; ID.—Durante el tiempo en que continuó


administrando los inmuebles hasta que los entregó al
nuevo administrador, la apelante continuó siendo
administradora de facto y estaba sujeta a las órdenes
directas del Juzgado de conformidad con el artículo 677
del Código de Procedimiento Civil que requiere que el
administrador rinda cuenta de todos los productos de los
inmuebles que hubiese administrado.

APELACION contra un auto del Juzgado de Primera


Instancia de Pampanga. Reyes, J.
Los hechos aparecen relacionados en la decision del
Tribunal,
Sres, Bautista y Bautista en representación de la
apelante.
Sres. Gutierrez y Punsalán en representaci6n del
apelado.

IMPERIAL, M.:
Por irregularidades que cometi6 durante el desempeño de
su cargo de administradora judicial del Intestado del finado
Juan Oronce, la apelante Anselma Lapuz fué remo-
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Oronce vs. lapuz

vida de su cargo el 30 de agosto de 1932 y en su lugar fué


nombrado el apelado Calixto Oronce. A instancia del nuevo
administrador, la apelante fué requerida por auto del 19 de
marzo de 1934 que rinda cuenta dentro de veinte días de
los frutos de los bienes inmuebles que continu6
administrando desde el año 1932, cuenta que debía
comprender el período de tiempo desde el referido año 1932
hasta la fecha en que hizo entrega al nuevo administrador
de los mencionados bienes. La apelante fué notificada del
auto, más no lo cumplió ni present6 la cuenta. Entonces el
apelado pidi6 al Juzgado que se la requiera a la apelante
que explique porque no debía ser castigada por desacato.
La apelante se opuso a la moción alegando que ya había
rendido su cuenta, que fué aprobada; que ya había cesado
de ser administradora, y que el Juzgado no tenía ya
jurisdicción sobre ella. Por auto del 11 de enero de 1937 el
Juzgado de Primera Instancia de Pampanga, que entendía
del Intestado, desestimó las objeciones de la apelante y la
halló culpable de desacato y la impuso la multa de P50 con
prisión subsidiaria en caso de insolvencia, con la
advertencia, además, de que si continuaba desobedeciendo
la orden sería reducida a prisión hasta que la cumpla. La
apelante se excepcionó de este último auto e interpuso la
presente apelación.
La apelante sostiene que el Juzgado erró al declararla
culpable de desacato por los motivos siguientes: porque el
artículo 232, párrafo 1, del Código de Procedimiento Civil
no es aplicable y bajo el artículo 611 el Juzgado no tenía
facultad para castigarla por desacato por no haber
presentado la cuenta requerida; porque el Juzgado carecía
ya de jurisdicción sobre su persona por haber dejado de ser
administradora; y porque ella ya presentó su cuenta que
fué enmendada varias veces y aprobada finalmente el 1." de
agosto de 1932.
Los artículos 231 al 240, inclusive, del Código de
Procedimiento Civil son aplicables a los Juzgados de
Primera Instancia tanto cuando ejercen jurisdicción
general como cuando funcionan como tribunales de
testamentría. El
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Oronce vs. lapuz

artículo 611 del mismo Código de Procedimiento Civil no


priva a los Juzgados de Primera Instancia que conocen de
asuntos sobre bienes de difuntos de su facultad inherente
de castigar por desacato de conformidad con las disposi-
ciones de los artículos 231 al 240, sino que amplia y ratifica
dicha facultad.
La circunstancia de que la apelante había sido removida
ya de su cargo de administradora y que había sido
nombrado otro en su lugar, no privó al Juzgado de su
facultad de requerirla que presentara la cuenta de los
productos de los inmuebles que continuó administrando
aun después de haber cesado de su cargo.
Aparece efectivamente que la apelante había presentado
su última cuenta el 24 de octubre de 1931, que fué
enmendada el 16 de diciembre del mismo año y el 11 de
mayo de 1932, y que fué aprobada por el Juzgado el 1.° de
agosto de 1932; pero habiendo ella continuado
administrando los inmuebles durante los años 1932 y 1933
es indudable que estaba obligada a rendir cuenta de los
frutos que percibió durante dicho período de tiempo.
Durante el tiempo en que continuó administrando los
inmuebles hasta que los entregó al nuevo administrador, la
apelante continuó siendo administradora de facto y estaba
sujeta a las órdenes directas del Juzgado de conformidad
con el artículo 677 del Código de Procedimiento Civil que
requiere que el administrador rinda cuenta de todos los
productos de los inmuebles que hubiese administrado.
No siendo meritorias las pretensiones de la apelante y
hallándose conforme a derecho el auto apelado, lo
confirmamos, con las costas a la apelante. Así se ordena.

Avanceña, Pres., Villa-Real, Díaz, Laurel y Concepcion,


MM., están conformes.

Se confirma el auto.

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Mendoza vs. Labrador et al.
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