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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

(UAPA)

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DERECHO

CARRERA DE DERECHO

Trabajo Final

Sociología Jurídica

Por: Gerson Ferrer (2018-03348)

Facilitador: Pedro Pablo Hernández

No Presencial

2019
1-. Realiza un en ensayo de por lo menos 10 páginas acerca de la incidencia
de la sociología del derecho en la jurisprudencia y su aplicación práctica.

En un sentido más ambicioso, la «sociología del Derecho» se refiere a una rama


de la supuesta ciencia de «sociología», cuyo objeto específico es el Derecho. En
tal sentido, la «sociología del Derecho» es parte de la materia de la sociología,
una rama de esta disciplina. Pero tal empleo del término está sujeto a toda clase
de dudas y controversias relativas a la autonomía y los límites de la sociología,
dentro del marco de las ciencias sociales, y en cuanto a la condición de estas
ciencias.

Admiten la referida distinción, por lo general, otros hombres de ciencia que


trabajan en el deslinde entre el Derecho y la sociología, como George Gurvitch,
Roscoe Pound. Este último hace distinción entre los autores que investigan «el
aspecto sociológico de nuestra disciplina» y los que se dedican a la
jurisprudencia sociológica; por un lado, ubica a E'hrlich, Jerusalem, Weber,
Horwath, Timasev y Gurvitch; por otro, a Stammler, Kohler, Duguit, Hauriou y
Renard.

También Emilio Menéndez distingue dos movimientos:

A) Jurisprudencia sociológica, especialmente en U. S. A., bajo la influencia del


pensamiento pragmatista de S. Pierce, J. Dewey y W. James), perfilándose en
las doctrinas de R. Pound, Holmes y Cardozo.

B) Sociología jurídica: L. Gumplowicz, M. Weber, J. Gurvitch y E. Ehrlich.

El sociologismo jurídico es la asimilación por el jurista del método utilizado por la


sociología: observación, experiencia, constatación, análisis y comparación de los
hechos, tal como se ofrecen en la realidad, sin inquirir principios superiores de la
razón con el fin de determinar las leyes a que aquéllos responden. Es una de las
doctrinas que figura dentro del marco de la jurisprudencia sociológica. Este
último concepto necesita una aclaración más extensa.

La investigación jurídica puede llevarse a cabo en uno de estos tres planos:


1) Algunos juristas se limitan a la norma jurídica tomando un enfoque analítico
sistemático.

2) Otros investigan la influencia de la realidad en la norma y la transformación de


la realidad bajo la influencia de la norma del Derecho, lo que es el enfoque
histórico-sociológico.

3) Otros, finalmente, aprueban o censuran la norma, sometiéndola a una crítica


valorativa. Estudian la cuestión de si, y en qué medida, la norma corresponde al
criterio de la justicia y del bien o bien si la norma crea deberes y derechos claros
e indudables, de modo que la gente sepa a qué atenerse {seguridad jurídica,
valor específico del individualismo y positivismo.

Si sólo puede predicarse validez después de un estudio empírico de las


relaciones sociales, que establezca que las normas “se cumplen", entonces la
jurisprudencia normativa es posterior a la sociología jurídica. O bien, aquélla
debe incluir los resultados de ésta, puesto que aquélla puede predicar validez de
las normas que describe sólo si previamente se ha comprobado empíricamente
que son eficaces. Dicho de otra manera, si la eficacia es condición de la validez,
la sociología jurídica es condición de la práctica de la jurisprudencia normativa.

De otra manera: si la jurisprudencia normativa tiene por objetivo describir las


normas válidas de un sistema jurídico, si tales normas son válidas porque
pertenecen a un orden eficaz, si este orden es eficaz cuando son eficaces las
normas que lo integran, no veo cómo escapar a la conclusión de que, en Kelsen,
esta ciencia depende del estudio de la eficacia de las normas.

Pareciera que el procedimiento debiera ser este: la jurisprudencia normativa


formularía primeramente una hipótesis que diría “el conjunto x de normas es
válido” o, tal vez mejor, constituyen un conjunto x y son válidas”. Con toda razón,
podría decirse que, para Kelsen, esta hipótesis tendría que ser formulada luego
de un estudio de actos concretos, empíricos, de voluntad, lo cual se parece a un
estudio histórico que no tendría nada de "formal". De todos modos se trataría de
una hipótesis, no de una conclusión científica.
Luego de formulada la hipótesis, la jurisprudencia normativa tendría que
entregarse a la sociología jurídica para que ésta verificara cuáles de las normas
descritas son dicaces y cuáles no. Después de este trabajo, se practicaría
realmente la jurisprudencia normativa, cuyo trabajo consistiría en describir esas
normas —tarea que en realidad tiene que haberse hecho ya en la hipótesis—,
sistematizarlas tal vez, aplicarle los recursos lógicos para establecer
contradicciones, aclararlas, etcétera.

Pareciera que el material de la jurisprudencia normativa debe ser entregado por


la sociología jurídica, que partiría de las hipótesis de aquélla. Esto podría verse
como reflejo de la concepción kelseniana de sociología del derecho, a la que, en
su discusión con Weber, coloca en lugar subordinado respecto de la teoría del
derecho, puesto que sólo esta última puede proporcionar el concepto de
"derecho" que le permitiría a aquella distinguirse de la sociología general. La
prioridad del derecho sobre la sociología a nivel teórico, se manifestaría como
esta prioridad, respecto de las hipótesis, de la jurisprudencia normativa en
relación con la sociología jurídica; sin embargo, respecto de la práctica científica
empírica, sus resultados constituirían la base para la práctica de aquella.

En su discusión con lo que llama la jurisprudencia sociológica, Kelsen se refiere


a este problema, pero desde el ángulo de su defensa ya mencionada de la
especificidad del derecho como fenómeno ideológico. El sentido general de todo
el texto es explicar la parcialidad y la notoria incompletitud del análisis que del
derecho hacen quienes se adhieren a esta concepción tan típicamente
anglosajona. Sin embargo, Kelsen se las tiene que ver con este argumento: las
conclusiones a las que llega la jurisprudencia sociológica —que no es lo mismo
que sociología jurídica, como veremos—, son similares a aquellas a las cuales
arriba la jurisprudencia normativa, puesto que esta describe como válidas las
normas que la otra también describe como "hechos". Kelsen acepta el argumento
y lo refuta. Pero ¿por qué lo acepta? Porque efectivamente los resultados son
similares. Y hay una razón para ello:

La razón está en que la jurisprudencia normativa afirma la validez de una norma,


o lo que es lo mismo, su "existencia”, únicamente cuando el precepto pertenece
a un orden jurídico que, considerado en su totalidad, es eficaz, o sea cuando las
normas de este son, en la mayoría de los casos, obedecidas por los sometidos
al propio orden o, en la hipótesis de la desobediencia, aplicadas la mayoría de
las veces por los órganos estatales.

Cuando Kelsen desarrolla los principales aspectos de la jurisprudencia


sociológica, ha agotado ya, la exposición de su concepto normativo del Derecho,
tanto en la faz estática (la norma en sí misma cual juicio del deber ser), como en
la faz dinámica (el orden jurídico en su plenitud). Intenta, pues, nuestro autor,
contraponer a su concepción, la llamada teoría realista, la que es objeto de
estudio de numerosos autores algunos de los cuales son citados en la Teoría
General. Para lograr una comprensión cabal de dicha contraposición es
menester previo mostrar las bases generales de la teoría jurídica normativa.

El Derecho —define KELSEN—, es un orden de la conducta humana. Orden,


como elemento de esta definición significa precisamente, conjunto de

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normas del deber ser coercitivo, ello es, normas jurídicas. Estas normas, a su
vez, lo serán efectivamente respecto del orden, en cuanto sean válidas; concepto
que implica su obligatoriedad al haber sido creadas por el órgano que el propio
orden estatuye. La diversa gradación normativa —que va desde la norma
fundamental hasta la sentencia individual—, comportan en su conjunto el
ordenamiento llamado Derecho.

Contemplado desde este ángulo, el fenómeno jurídico se presenta en un plano


puramente lógico y no causal; el del "deber ser" y no el del "ser"; pues la eficacia
de dicho fenómeno se desarrolla —salvo el caso de referirse a la totalidad del
orden—, en un plano diverso y no implicante a su validez que trasciende en la
existencia específica de las normas.

La jurisprudencia sociológica iotenta mostrar lo jurídico, sacándolo de este plano


y trasponiendo sus elementos, el propio de la conducta humana como quehacer
efectivo, el que, en tanto referido al Derecho constituirá quehacer jurídico. La
Sociología no niega la existencia de las normas generales e individuales objeto
de la sistematización kelseniana, pero discrepa en considerarlas como el
Derecho mismo. Las leyes dadas por la Sociología se explican no en la
existencia específica de las normas, sino en la conducta frente a ellas. La
enunciación de estas leyes no difiere de tal modo, de la enunciación acerca de
los juicios de la naturaleza: 'Dado A, es B”.

¿Cómo se desarrolla y fundamenta esta teoría que se ba dado en llamar


jurisprudencia realista?

Debemos señalar que presupone dos fenómenos previos y que son de vital
importancia: validez y eficacia.

A) La conducta que ha de ser contenido de la ley jurídica sociológica,


necesita en esencia estar referida a una norma válida, o en otras palabras, a una
norma obligatoria existente en lo que se podría llamar el complexo legal.

B) Presupuestar la validez de la norma es menester que lo que ella enuncia,


en el plano real de los hechos efectivamente se produzca. Como dice MAX
WEBER, citado por KELSEN: 'Xa sociología investiga lo que realmente acontece
en una sociedad, por cuanto existe cierta probabilidad de que sus miembros
crean en la validez de un determinado orden y orienten su conducta hacia ese
orden”.

Si la norma es válida y eficaz —en terminología kelseniana—, surge recién la ley


jurídica que nos brinda la escuela sociológica. Dicha ley expresará que, en
presencia de determinado hecho o conducta contenido en una norma válida,
como presupuesto de determinadas consecuencias, se han de producir en los
casos concretos las mismas consecuencias que efectivamente se dan en el
terreno fáctico cuando tal hecho o circunstancia se produce.

He ahí enunciada la regla sociológica. Es daxo que en su lenguaje no aparecen


los conceptos de validez y eficacia con el mismo sentido dado por KELSEN a
ambos vocablos. Cuando los autores de la teoría sociológica se refieren a la
validez de la norma general no hacen sino referirse a su eficacia. El fenómeno
de validez como concepto intrínsecamente normativo es ignorado —aunque no
implícitamente considerado—, por los autores de la jurisprudencia realista. Una
norma es válida —para éstos—, cuando es eficaz, o sea cuando es aplicada ante
la producción de los hechos condicionantes que tienen una imputación
específica dada por la norma.
Es perfectamente claro que si las leyes jurídicas sociológicas se refieren a la
conducta que efectivamente provoca una determina norma o un conjunto de
ellas, su contenido es idéntico —por involucrarse en idéntica categórica
ontológica—, a un juicio acerca de los fenómenos de la naturaleza. Las
'profecías” a que alude HOLMES constituyendo al Derecho, relacionan una
causa a un efecto.

En tanto que al normativismo le incumbe hacer objeto de su estudio un conjunto


de normas existentes en el terreno lógico, susceptibles de aplicación efectiva, el
sociologismo configura sus normas ante la aplicación real de los preceptos
jurídicos, y dichas normas no son sino la enunciación de la referida aplicación, y
ante ella, del causalismo que engendra el condicionante respecto de sus
consecuencias. La Sociología del Derecho es importante desde la perspectiva
de una ciencia de la legislación o creación del derecho. Tiene que averiguar la
manera en que funcionan las regulaciones jurídicas. Esto es relevante para saber
cómo la legislación puede lograr sus metas.

La concepción tradicional de la jurisprudencia sostiene que los tribunales


solamente aplican la ley y no la crean. Esto no se corresponde con la realidad
de los sistemas jurídicos. Si los tribunales producen derecho, deben poder saber
qué efectos tienen sus decisiones. Sin embargo, esta tesis no sólo es un
argumento a favor de la inclusión de la Sociología del Derecho en la formación
jurídica, sino también para desarrollar una ciencia de la producción del derecho
que debe incluir otras disciplinas.

La Sociología del Derecho es relevante desde la perspectiva de una


jurisprudencia que acepta -en los casos en que el derecho presenta lagunas- la
dependencia del derecho de las convicciones crítico-normativas de los
ciudadanos, y no deja librada la determinación del derecho a las meras
convicciones normativas de los jueces. Esto restringe la discrecionalidad de los
jueces a la vez que introduce un elemento democrático en el concepto del
derecho.

La Sociología del Derecho también es importante para la crítica del derecho. Se


puede caracterizar una jurisprudencia normativa como una ideología
institucionalizada. Podría ser criticada desde otras perspectivas ideológicas,
pero para fundamentar una crítica no solamente en una ideología alternativa
sería necesario analizar la realidad del derecho.

Por tanto, la relevancia de la Sociología del Derecho para la formación jurídica


depende de qué concepto del derecho y de la jurisprudencia se acepte. Según
una concepción, que es limitada y orientada solamente a la explicación y
justificación de las sentencias judiciales y que niega la función creativa de la
práctica jurídica, la Sociología del Derecho no tiene mucha relevancia. Por el
contrario, la Sociología del Derecho es relevante para:

- Una ciencia del derecho más comprensiva (completa);

- Una jurisprudencia que reconoce su carácter creativo;

- Una teoría del derecho que acepta la dependencia del derecho de las
convicciones crítico-normativas de los ciudadanos, y

- Una concepción crítica del derecho y de la jurisprudencia que trata de


fundamentarse de manera científica y no ideológica.

La jurisprudencia sociológica ha llevado a la ciencia del Derecho a una relación


íntima con los hechos y realidades de la vida social. Ha demostrado que el
Derecho es un producto de la fuerza social y no meramente formal del soberano.
Ha subrayado la interdependencia entre el Derecho y las demás fuerzas
sociales. Fue un error de parte de muchos juristas de la escuela analítica suponer
que el Derecho podía ser colocado en el vacío y entendido o administrado sin
considerar sus finalidades sociales.

El abogado, el juez y el legislador de hoy día tienen que tener una comprensión
amplia de las fuerzas sociales, económicas y políticas que operan en la sociedad
contemporánea. En otro serán incapaces de hacer frente en forma creadora a
los problemas jurídicos que hay que resolver en nuestro tiempo y que no son
tanto cuestiones técnicas de procedimiento cuanto problemas fundamentales de
política social y económica. El gran mérito de la jurisprudencia sociológica fue
haber incitado a los profesionales del Derecho a darse cuenta de esta necesidad.

En América, fue Roscue Pound quien fundó la “jurisprudencia sociológica”


inspirada en el pragmatismo. La función del Derecho para Pound es ordenar y
armonizar los intereses en presencia en una comunidad para realizar una tarea
de “ingeniería social”. Esos intereses son los criterios que derivan de la escala
de valores de cada civilización, son las “ideas de lo justo” que ha de concretar el
Derecho Positivo. Muy lejos del moderantismo de la “jurisprudencia sociológica”
se sitúa el realismo jurídico norteamericano fundado en las profecías de lo que
harán los Tribunales y del realismo escandinavo articulado por la Escuela de
Upsala,

Se debería pensar entonces que hasta ahora la jurisprudencia habría sido


también una sociología, si bien no una sociología general sino especial, una
sociología de los órganos del estado -en el caso de que el estado sea identificado
con sus órganos-: una sociología del estado. Pero lo que hace falta
urgentemente es una sociología del derecho que presente las reglas de la acción
humana «general». Es obvio que esta acción humana «general» no puede ser la
acción de los hombres en general, sino sólo una acción especial de los hombres,
una acción con arreglo a una determinada dirección, puesto que no es una
sociología general sino una sociología del derecho la que debe ser fundada.

Los sociólogos utilizando las ideas centrales de estructura, estratificación y


función sociales han intentado explicar la naturaleza y la actuación del Derecho
en la sociedad, considerándolo meramente como una de sus características.
Correlacionaban diferentes clases de sociedad con diferentes clases de
Derecho. Así, para Emile Durkheim, las sociedades primitivas de solidaridad
social daban origen a Derecho represivo y las sociedades más avanzadas de
solidaridad orgánica a Derecho restitutivo; Para Max Weber las sociedades
basadas en autoridad carismática, tradicional o racional daban origen a
Derechos formal o sustantivamente racionales o irracionales.

Las explicaciones teóricas sobre la relación Derecho-sociedad de los primeros


sociólogos influyeron sobre los juristas de la llamada “Escuela de Jurisprudencia
Sociológica” que se basaba en el estudio comparativo de sistemas, doctrinéis e
instituciones jurídicas como fenómenos sociales; veían en el estudio de la
sociedad un medio para hacer más precisa la ciencia jurídica y significaron una
orientación sociológica dentro de tal ciencia, sin abandonar sus esquemas
básicos, cuando la Sociología aún luchaba por ser reconocida como disciplina
académica.

Esta penetración del sociologismo en el pensamiento jurídico formaba parte del


movimiento de las ciencias sociales que atacó al tradicionalismo y al formalismo;
supuso en el Derecho un ataque al legalismo exegético, al normativismo y a la
jurisprudencia conceptualista.

Dentro de la Jurisprudencia Sociológica se considera como ‘padre fundador’ a


Rudolf Ihering, quien veía la esencia y propósito del Derecho en la protección de
los intereses de la sociedad y de los individuos coordinándolos, minimizando, por
tanto, las situaciones de conflicto. El autor ya citado, Max Weber, veía al Derecho
como “un complejo de condiciones factuales determinando las acciones
humanas”.

Hay que citar también a Eugen Ehrlich, quien entendió el Derecho solamente
como una función de la sociedad. “El centro de gravedad del desarrollo legal no
descansa sobre la legislación, ni en la ciencia jurídica, ni en la decisión judicial,
sino en la misma sociedad”.

La Jurisprudencia Sociológica contribuyó a llamar la atención sobre la necesidad


del análisis completo de las relaciones Derecho-sociedad, la naturaleza
cambiante del Derecho, la importancia de los valores de los grupos sociales y el
papel del Derecho como medio para los fines sociales.

Entre la Jurisprudencia Sociológica y la Sociología del Derecho hay que situar el


movimiento realista americano que en opinión de Alan Hunt constituye “un
puente entre ambas”. El Realismo Americano, quizás con excesivo pragmatismo
y empiri-cismo, se preocupó del Derecho ‘como es’ y de su operatividad en el
contexto social, ‘law-in-action’. Se considera al Juez del Tribunal Supremo Oliver
W.Holmes como ‘padre espiritual’ del movimiento, perteneciendo al mismo John
C.Gray, Wesley N.Hohfeld, Karl Llewelyn, siendo el más radical Jerome Frank
Estos autores rechazan el formalismo de Bentham, Austin y Hume, sostienen la
concepción del Derecho y la sociedad en un estado de flujo (más rápido el de la
sociedad), e insisten en evaluar el Derecho en términos de sus efectos sociales,
no siendo el Derecho un fin en sí mismo; desconfían de que los conceptos y
reglas legales descubran lo que hacen los tribunales y que sean ellos la base de
sus decisiones judiciales. Las teorías de los realistas cubren un amplio campo
de especulación jurisprudencial y es dudoso que constituyan una escuela
unificada de pensamiento.

En pleno siglo veinte, el desarrollo de teorías sobre la jurisprudencia encontró


sus opuestos en la jurisprudencia analítica y la jurisprudencia sociológica. Al
contrario de lo que propusiera la primera de éstas, el estudio del Derecho debía
alejarse de los meros conceptos, para ir en busca de un “derecho en acción”. De
esta manera la investigación jurídica iba en busca de la efectividad de las
normas, de los efectos del Derecho al ser aplicado.
Bibliografía

ISMODES CAIRO ANIBAL (1998) Ensayos de Sociología Jurídica, – Editorial


San Marcos –Primera Edición Kelsen, Hans (1982), Teoría pura del derecho
(trad. R. Vemengo), México, UNAM

Esquema General De La Jurisprudencia, Sociologica En Kelsen. Por Eduardo A.


Zannon

CARDOZO, B. (2004). La Naturaleza de la Función Judicial. Editorial


Comares.