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NEUROPSICOLOGIA

DOCENTE: OSCAR DANIEL ALARCON SABOGAL

NRC: 20202

MONICA FERNADA BAUTISTA CORTES ID 659742

LEIDY VIVIANA CACERES BOHORQUEZ ID 659

ADRIANA PATRICIA BARAJAS SUAREZ ID 673873

YOLIMA SUAREZ RINCON ID 662517

JOSE STIVEN ALVARADO URREGO ID 673773

COORPORACION UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS

VICERRECTORIA SECCIONAL LLANOS

201
INTRODUCCION

La epilepsia es un trastorno provocado por el aumento de la actividad eléctrica de las

neuronas en alguna zona del cerebro. La persona afectada puede sufrir una serie de

convulsiones o movimientos corporales incontrolados de forma repetitiva. A esto se llama

¨ataque epiléptico¨.

Para considerar epiléptico a alguien, los ataques deben repetirse con cierta frecuencia.

La epilepsia tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del

cerebro; por esta razón, se trata de afección neurológica. Dicha afección no es contagiosa ni

está causada por ninguna enfermedad o retraso mental. Algunas personas con retraso mental

pueden experimentar ataques epilépticos, pero tener estos ataques no implica necesariamente

el desarrollo de una deficiencia mental.

De todos los afectados por la epilepsia, un 25 por ciento sufre de epilepsia

farmacorresitente; en ocasiones se puede recurrir a intervenciones quirúrgicas para mejorar

su pronóstico. Para tratar a estos pacientes, existen siete unidades de cirugías de epilepsia en

España, que realizan cerca de 200 intervenciones al año.

Además, existen 26.000 casos de pacientes epilépticos diagnosticados con

discapacidad, de los cuales son el 25 por ciento se encuentra en situación laboral activa.

18.000 de ellos sufren limitaciones en el trabajo, y 12,000 tienen dificultades para desplazarse

a su centro de trabajo.
EPILEPSIA

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso que se caracteriza por la

presencia de crisis epilépticas. Según la liga internacional contra la epilepsia, la epilepsia es

“una alteración cerebral caracterizada por la predisposición permanente para generar crisis y

por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales derivadas de esta

condición siendo posible su diagnóstico tras una crisis aislada (no provocada)”.

1. ¿QUÉ ES LA EPILEPSIA? 8 LA ENFERMEDAD La epilepsia puede afectar a cualquier

persona. Hay dos momentos en la vida en que es más frecuente presentar epilepsia:

• La infancia. El momento con mayor probabilidad de presentar crisis es en los primeros

meses de vida. A partir del año de vida la probabilidad de padecer crisis disminuye,

manteniéndose estable durante la primera década de la vida, y volviendo a descender en

la adolescencia.

• La senectud. Es a partir de los 50 años cuando vuelve a aumentar el riesgo de presentar

crisis epilépticas, especialmente a partir de los 70 años. En el anciano la epilepsia es el

tercer trastorno neurológico más frecuente. Para el tratamiento de la epilepsia en el

anciano es importante considerar otras enfermedades asociadas, así como vigilar más

estrechamente la función renal y hepática. Los varones se ven más afectados que las

mujeres por esta enfermedad. No hay diferencias entre razas, pero sí es más frecuente la

epilepsia en grupos con menor nivel socio-económico. Grandes personajes de la Historia

como Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Agatha Christie, Napoleón y Julio César, entre

otros, tuvieron epilepsia.


CAUSAS DE LA EPILEPSIA

Las causas pueden ser diversas: alteraciones

genéticas durante el desarrollo fetal, enfermedades

congénitas (de nacimiento) con malformaciones

cerebrales asociadas, daño cerebral durante el

parto, enfermedades vasculares como el infarto

cerebral, infecciones, tumores o traumatismos craneales

generadores de daño agudo cerebral.

Otros factores desencadenantes pueden ser

las intoxicaciones por drogas o alcohol, el estrés, o también responder a algún estímulo

sensorial o sensitivo predisponente. No obstante, en muchas ocasiones (6 de cada 10 casos)

no se descubre una causa concreta y se denominan epilepsias idiopáticas.

Figura 1. Tasa ajustada de mortalidad por epilepsia, por 100.000 habitantes, en

Colombia de 2005 a 2014

Fuente: Elaboración propia a partir de la Bodega de Datos SISPRO (SGD), Registro de

Estadísticas Vitales DANE, consulta realizada en febrero10 de 2017


La base de la crisis epiléptica es un desequilibrio entre los mecanismos excitadores e

inhibidores de las neuronas cerebrales, que provocan descargas incontroladas y exageradas

de impulsos eléctricos del cerebro.

Durante el 2016, y con el propósito de avanzar en la implementación progresiva de esta

ruta de atención, el ministerio de salud y protección social, con apoyo de la organización

panamericana de la salud y protección social, con apoyo de la organización panamericana de

la salud y cuatro universidades del país, formo a más de 1.500 profesionales de la salud no

especialistas en el diagnóstico y manejo oportuno de la epilepsia y los problemas y trastornos

mentales que la acompañan.

En el marco del día encontramos que la epilepsia, VALDERRAMA destaco que la ruta

busca abordar las necesidades del individuo con epilepsia, su familia y comunidad desde

acciones en agrego que una de las razones por las cuales la organización mundial de la salud

decidió incluir a la epilepsia entre las patologías mentales ha sido la presencia de

comorbilidades psiquiátricas en las personas que la presentan.

“Es relevante que se reconozcan tempranamente sus manifestaciones y sus

comorbilidades y reciban la atención indicada, superando los mitos y encarado el estigma al

que pueden verse abocados”.


Las condiciones psiquiátricas

asociadas a la epilepsia son: depresión

(puede presentarse hasta en el

33%);¨ansiedad (manifestación común

en niños y adolescentes); psicosis (

tienen relación con la presencia de

crisis epilépticas con alucinaciones e ideas delirantes); alteraciones cognitivas (dificultades

de aprendizaje en el 34%de los casos); trastornos por déficit de atención (30%de los niños

con epilepsia lo presentan), y autismo (hasta el 40% de los niños con trastornos del espectro

autista pueden presentar epilepsia).

Anteriormente dijimos que los déficits que se detectan dependen del tipo y localización

de la crisis. En cada persona se manifiestan de forma particular. Puede que muchos enfermos

digan que para ellos la memoria no es un problema, mientras otros tantos dirán que sí lo es.

En general, se ha encontrado alteraciones en las siguientes funciones:

 Memoria: tal vez la alteración más común. La persona puede tener problemas para fijar

información nueva y recordar la que ya tiene almacenada.

 Lenguaje: junto a la memoria es otro de los procesos más afectados. Se puede manifestar

por problemas en la comprensión del lenguaje. Tampoco es extraño que algunas personas

con epilepsia sean proclives a los circunloquios, debido a las dificultades para encontrar las

palabras adecuadas.
 Atención: puede ser un problema notable en los niños de edad escolar. Mantener la atención

durante mucho tiempo les supone mucho esfuerzo, al igual que alcanzar los niveles

necesarios de concentración.

 Enlentecimiento cognitivo: en algunas personas puede notarse cierto enlentecimiento para

procesar la información y para emitir respuestas.

Los problemas anteriores son solo un ejemplo, cualquier epiléptico seguramente pueda

mencionar muchos más. Aunque de manera general estos déficits se consideran estables,

es decir, que no es un deterioro continuo, sí existe cierta preocupación de que en las

personas con epilepsia crónica las alteraciones neuro-cognitivas sean acumulativas, lo que

implicaría un mayor riesgo de demencia, un tema sobre el que hablamos anteriormente.

¿Existe tratamiento para los problemas cognitivos asociados a la epilepsia?

El primer paso para vivir con la epilepsia es ir al médico y comenzar un plan de

tratamiento. Antes de determinar un tratamiento, hay que identificar cuáles son los factores

que hayan podido producirla y el tipo de crisis.

Para que una persona sea diagnosticada de epilepsia debe haber padecido al menos

dos crisis no provocadas.

En la actualidad los tratamientos para las crisis epilépticas son muy eficaces. En

algunos casos se pueden eliminar las causas y en la mayoría se pueden controlar las crisis.

En casi todos los casos se puede mejorar la calidad de vida de las personas que padecen

epilepsia.

Los tratamientos de las crisis epilépticas incluyen:


 Medicamentos.

 Cirugía.

 Dieta cetógenica

 Estimulación del nervio vago.

Es fundamental que un neurólogo trate la enfermedad y aconseje sobre el mejor

procedimiento a seguir según cada caso.

Tratamiento farmacológico

Constituye el tratamiento básico de todos los pacientes con epilepsia y engloba los

llamados fármacos antiepilépticos (FAE). Estos fármacos persiguen eliminar la aparición de

crisis con los mínimos efectos secundarios posibles. Están diseñados para restaurar el

equilibrio químico de las neuronas y tomados con regularidad pueden reducir, controlar o

incluso eliminar las crisis epilépticas. Los fármacos logran control de crisis en

aproximadamente entre el 70 y el 80% de las personas.

Normalmente el tratamiento se inicia con medicamentos para detener las crisis

epilépticas. Los medicamentos para las crisis son los antiepilépticos, son el tratamiento más

común para las crisis. Han sido una forma eficaz de tratamiento durante muchos años.

Aunque es posible que los medicamentos no curen las crisis epilépticas, si se toman

con regularidad pueden ayudar a controlarlas, reduciendo o eliminando las crisis. Los

medicamentos antiepilépticos pueden controlar las crisis, al menos temporalmente, en

aproximadamente entre un 70 y el 80%.


Cirugía

Algunos pacientes no logran remitir sus crisis epilépticas a través de tratamientos

farmacológicos por lo que los neurólogos deciden recurrir a las intervenciones quirúrgicas.

Después de probar varios antiepilépticos es posible que el médico le recomiende una

operación. Con la cirugía se pretende encontrar y eliminar la zona del cerebro donde se

originan las crisis causando el menor daño cerebral posible.

Puede que precise una operación por otras razones. También es posible que se le opere

para eliminar algo que está causando las crisis, por ejemplo, un tumor cerebral.

Habitualmente solo se opera una epilepsia cuando:

 Se han probado varios antiepilépticos en dosis correctas.

 Las crisis son focales y se originan en una parte del cerebro que se puede localizar y

extirpar.

 La parte de cerebro que provoca las crisis no controla funciones importantes como la

memoria, el lenguaje o la vista.

 La epilepsia se manifiesta como crisis graves, a menudo con caída, que pueden

provocar más lesiones cerebrales.

Dieta cetógenica

La finalidad de esta dieta es tomar alimentos que puedan ayudar a controlar las crisis.

Se suele utilizar en algunos casos complicados durante la infancia y consiste en un plan de

comidas que provoca un cambio químico en el cuerpo. La alimentación se basa en un alto


nivel de grasas (aceites, mantequillas, mayonesa…) escasas proteínas (huevo, pescado,

carne…) y prácticamente nada de hidratos de carbono (pasta, pan, dulces…)

La finalidad de esta dieta no es controlar el peso sino suministrar alimentos que pueden

ayudar a controlar las crisis.

Consiste en un plan de alimentación que provoca un cambio químico en el cuerpo. Este

cambio puede ayudar a reducir los ataques epilépticos en los niños.

En la dieta cetógenica se incluyen alimentos que son:

 Muy ricos en grasa, como por ejemplo queso.

 Muy bajos en carbohidratos, lo que significa comer muy poca cantidad de alimentos

como pan o pasta.

 Muy bajos en proteínas, por lo que se debe comer mínimas cantidades de carnes o

pescados.

 Más bajos en calorías.

La dieta cetógenica se utiliza generalmente en niños, cuando ya se han probado

medicamentos sin beneficio.

Controla o reduce las crisis en 2 de cada 3 niños.

La dieta debe cumplirse rigurosamente, tiene que ser hecha por un dietista y el paciente

controlado periódicamente por su médico.


Estimulación del nervio vago (env)

Este tipo de tratamiento se emplea para en casos de crisis focales que no se pueden

controlar con medicación y donde no existe ninguna lesión cerebral evidenciable.

Consiste en el envío de información al cerebro a través de leves pulsaciones eléctricas

emitidas de forma regular. Normalmente el paciente debe continuar tomando su medicación.

Se puede tratar en personas mayores de 12 años. El estimulador del nervio vago:

 Se coloca mediante una operación.

 El electrodo que estimula el nervio se coloca bajo la piel del cuello y el generador

reimpulso eléctricos debajo de la piel de la región pectoral izquierda. El cable que

une el generador con el electrodo del cuello va por un túnel debajo de la piel.

 El ENV ayuda a reducir el número de crisis entre un 20 y 40%, aproximadamente.

Cómo actuar ante una crisis epiléptica (Convulsiones)

Ante una crisis debe esperarse a que se pase, colocando a la afectada boca abajo, pero

con la cabeza de lado para evitar que se muerda la lengua o se ahogue. Aflojarle la ropa de

alrededor del cuello, asegurarse que tiene las vías aéreas libres (si estaba comiendo sacarle

la comida) y colocarle ropa o algo blando a modo de almohadilla para proteger la cabeza.

Es fundamental conservar la calma y permanecer con el enfermo hasta su recuperación

de la crisis sin intentar sujetarle, aunque convulsione para no ocasionarle fracturas o

luxaciones.
Nota: se deben apuntar todos los detalles posibles como el lugar donde se desencadenó la

crisis epiléptica, duración, aparición de convulsiones, pérdida o no de conocimiento…

para facilitar el diagnóstico posterior del médico

Es posible pronosticar una crisis sobre todo en las convulsivas, se pueden tener ciertas

percepciones de aviso, llamadas síntomas prodrómicos, entre ellos pueden darse:

 Cambios de humor

 Irritabilidad

 Hormigueo en una extremidad

 Alteración del sueño o del apetito

 Una obnubilación mental que puede persistir durante horas

 Alteraciones en el ritmo cardiaco

 Frecuencia en la necesidad urinaria

Crisis generalizadas

Son aquellas en las que la descarga epiléptica afecta desde el inicio a toda la superficie

cerebral. Hay muchas variedades de crisis epilépticas generalizadas. Todas ellas cursan con

pérdida de conciencia, a excepción de las crisis mioclónicas (Salas Puig et al., 2004).
a) Crisis tonicoclónicas: Se caracterizan por una fase inicial de rigidez de todo el cuerpo

(fase tónica) que puede durar unos 5-10 segundos y se sigue de movimientos rítmicos de todo

el cuerpo (fase clónica). Durante este tipo de crisis se puede producir mordedura de lengua,

emisión de orina y cianosis. Pueden producirse crisis clónicas sin componente tónico o una

sucesión de fases de tipo clónico-tónico-clónico (Blume et al., 2001).

b) Crisis mioclónicas: Se producen sacudidas musculares repentinas y muy breves (< 100

ms) que pueden ser aisladas o repetidas y afectar a músculos aislados o grupos de músculos

de cualquier localización tanto axial como de miembros produciendo o no desplazamiento.

Normalmente son bilaterales y simétricas. Son las crisis más características de la Epilepsia

Mioclónica Juvenil y otras epilepsias mioclónicas.

c) Crisis mioclónicas negativas: Consisten en interrupciones breves del tono muscular

debidas a descargas epilépticas. Pueden ocurrir también como crisis focales.

d) Crisis tónicas: son contracciones musculares sostenidas que pueden durar de segundos a

varios minutos. Son generalmente simétricas, aunque pueden tener predominio unilateral.

Son crisis características del Síndrome de Lennox-Gastaut.

e) Crisis atónicas: Se caracterizan por una pérdida brusca del tono postural que dura de

uno a dos segundos y que puede provocar una flexión de la cabeza hacia el pecho si afecta a

los músculos cefálicos o caída al suelo si afecta a la musculatura postural axial. Pueden ir

precedidas de una o varias sacudidas musculares breves.

f) Espasmos epilépticos: consisten en una flexión, extensión o mezcla de flexo-extensión

repentina que suele afectar a la musculatura proximal y del tronco (sobre todo de miembros

superiores produciendo abducción y elevación de ambos brazos) y que es normalmente más


sostenida que una sacudida mioclónica pero no tan duradera como una crisis tónica (es

decir, dura alrededor de un segundo) (Blume et al., 2001). Tienden a ocurrir agrupados en

salvas pero la duración de la contracción varía entre un espasmo y otro (Carreño et al.,

2004). Son crisis características del Síndrome de West.

g) Ausencias típicas: Se caracterizan por una breve alteración de la conciencia de

comienzo y terminación súbita. El tono postural generalmente no resulta afectado aunque

en algunos casos puede producirse una caída lenta de la cabeza o extremidades o dejar caer

algo de las manos. En general, el paciente no se da cuenta de lo que le ha ocurrido aunque

puede sospechar que ha tenido una ausencia al notar una interrupción en una actividad en la

que estaba participando como una conversación. A veces las ausencias típicas se pueden

acompañar de manifestaciones motoras como un parpadeo rítmico, rotación hacia arriba de

los globos oculares, movimientos automáticos de chupeteo, masticación o manoseo o de

síntomas autonómicos. La hiperventilación durante unos 3 a 5 minutos induce episodios de

ausencia con gran facilidad (Asconapé; 2004). Son crisis características de las Epilepsias

con ausencias infantil y juvenil.

h) Ausencias atípicas: Consisten en una afectación breve y progresiva de la conciencia y

de la memoria. A diferencia de las ausencias típicas, las atípicas comienzan y terminan de

forma gradual y no son activadas por la hiperventilación. Características del Síndrome de

Lennox-Gastaut.
Crisis focales

Son aquellas en las que la descarga epiléptica se inicia en una zona determinada de la

corteza cerebral que se denomina foco epiléptico. Su semiología dependerá de la

funcionalidad del área cerebral en la que se origina y por la que se extiende la descarga

epiléptica.

Tradicionalmente se ha diferenciado entre crisis parciales simples y crisis parciales

complejas. Esta dicotomía tiene su origen en la clasificación de las crisis epilépticas de la

ILAE de 1981(Comission on classification and terminology of the ILAE; 1981). Por

consenso se definieron las crisis parciales simples como aquellas crisis de inicio focal en las

que el paciente conserva inalterado su nivel de conciencia independientemente de los demás

signos y síntomas que presente dependiendo de la localización del foco epiléptico.

Las crisis parciales complejas son aquellas en las que se produce una alteración del

nivel de conciencia. Esta clasificación de las crisis parciales ha resultado muy controvertida

porque en la práctica clínica hay pacientes con crisis parciales en los que resulta imposible

determinar si existe o no alteración de la conciencia durante las crisis. Son pacientes que

pueden presentar una alteración de conciencia muy leve o que presentan un trastorno del

lenguaje o de la memoria que se interpreta como alteración de la conciencia. En niños puede

resultar todavía más difícil determinar si hay o no alteración del nivel de conciencia (Salas

Puig et al; 2004).

-Signos lateralizadores:

Algunos signos que se observan durante las crisis o en el periodo pos crítico pueden servir

para lateralizar con precisión el hemisferio cerebral en el que se origina la crisis epiléptica.
Este dato puede ser de mucha utilidad en la evaluación pre-quirúrgica de pacientes con

epilepsia refractaria. En la tabla 1 se recogen algunos de estos signos. [Tabla 1. Semiología

de las crisis epilépticas. Signos con valor lateralizador. (So; 2006)]

- Clasificación semiológica de Lüders:

Lüders y otros autores propusieron una clasificación alternativa a la ya comentada de la

ILAE, basada solamente en la semiología de las crisis sin tener en cuenta las características

del EEG y en la que se elimina la dicotomía entre generalizada y parcial, así como entre crisis

simples y complejas (Lüders et al., 1998). Esta clasificación tiene la ventaja de ofrecer una

mayor fiabilidad inter-observador y un mayor valor localizador que la convierte en muy útil

en la evaluación pre-quirúrgica de pacientes con epilepsia refractaria (Salas Puig et al; 2004).

[Tabla 2. Clasificación semiológica de las crisis epilépticas. (Lüders et al., 1998)]

-Otros fenómenos clínicos relacionados con las crisis epilépticas:

a) Pródromos: Antes de que se produzca una crisis puede presentarse en algunos casos una

alteración clínica subjetiva u objetiva (como una sensación de malestar o agitación, por

ejemplo) que anuncia que se va a producir una crisis en los próximos minutos, horas o días.

Estos síntomas se denominan pródromos.

b) Estado post-crítico y fenómenos post-ictales: Tras algunos tipos de crisis (sobre todo

crisis parciales complejas y crisis generalizadas) el paciente puede quedar somnoliento,

desorientado o confuso durante un tiempo más o menos prolongado (de minutos a horas).

Esta fase se denomina estado pos crítico y a veces puede acompañarse también de otros

síntomas también transitorios como un déficit motor (parálisis de Todd, tras una crisis focal
motora), alteraciones del lenguaje como afasia o incluso de síntomas de tipo psiquiátrico

como agitación, depresión, síntomas psicóticos, etc.

Dependiendo de si predominan los síntomas sensoriales o los motores podemos

diferenciar distintos tipos de crisis focales:

Crisis focales sensoriales

Las crisis parciales simples que consisten en una sensación o emoción anormal de la

que solo se da cuenta la persona que la sufre se denominan también “auras”. Dependiendo

del tipo de sensación se diferencias distintos tipos de crisis focales sensoriales o auras:

-Auras somatosensoriales: consisten en una sensación de hormigueo, adormecimiento,

cosquilleo o dolor en una parte del cuerpo, normalmente con una distribución somato tópica

específica, generalmente en zonas distales de las extremidades o alrededor de boca. Estas

auras se suelen producir por activación epiléptica del área sensitiva primaria, a nivel parietal

(Carreño et al; 2004).

-Auras visuales: visualización de luces, colores o alucinaciones visuales más complejas. Se

suelen producir por activación a nivel occipital.

-Auras auditivas: audición de sonidos elementales o de voces, una melodía musical, etc. Se

suelen producir por activación neo cortical a nivel temporal.

-Auras olfatorias: percepción de un olor anormal, en general de carácter desagradable. Se

suelen originar por activación de la amígdala.

-Auras gustativas: percepción de un sabor anormal, familiar o desagradable. Se suelen

producir por activación de la ínsula.


-Auras autonómicas: sensación de escalofrío, palpitaciones.

-Auras epigástricas: sensación epigástrica anormal, en general desagradable y ascendente

hacia el pecho o la garganta. Es un tipo de aura que ocurre con frecuencia en pacientes con

epilepsia temporal medial.

-Auras psíquicas: sensación de miedo, sensación intensa de haber vivido una situación con

anterioridad sin ser real (sensación de “ya vivido”) o sensación de “nunca vivido”. Están en

relación con activación de la región temporal basal.

Crisis focales motoras:

-Crisis focales motoras simples: se producen sacudidas rítmicas de una parte del cuerpo

durante segundos o minutos. Se producen posiblemente por activación de la corteza motora

primaria.

-Crisis tónicas asimétricas: a diferencia de las crisis tónicas generalizadas se caracterizan

por una contracción muscular sostenida pero asimétrica dando lugar por ejemplo a la típica

postura del esgrimista o al denominado “signo del cuatro” consistente en la extensión de uno

de los brazos mientras el otro es flexionado a la altura del codo. Son características de la

Epilepsia del lóbulo frontal por activación de área motora suplementaria.

-Crisis versivas: Consisten en una desviación conjugada y sostenida de los ojos, cabeza y en

ocasiones el cuerpo entero hacia un lado. Son características de las crisis de origen frontal.

-Crisis con automatismos típicos: se caracterizan por movimientos automáticos de los

segmentos corporales distales dando lugar a movimientos de chupeteo, deglución,

masticación, arreglarse o componerse la ropa, etc. Suelen asociar, aunque no siempre,

alteración de la conciencia, formando parte por lo tanto de crisis parciales complejas que
pueden ser de origen frontal o temporal. A veces los automatismos aparecen junto a una

postura distónica con un componente torsional de una mano (distonía ictal).

Crisis neonatales

El periodo neonatal abarca desde el nacimiento hasta el primer mes, aunque para

muchos autores se pueden incluir las crisis que se inician dentro de los tres primeros meses

ya que sus manifestaciones son muy similares. Las crisis son la expresión más frecuente de

disfunción del SNC en esta fase de la vida y en su mayoría son secundarias a patología

estructural o enfermedades graves, por lo que en este periodo se habla más habitualmente de

crisis neonatales que de epilepsias. En esta fase el cerebro tiene un menor umbral para crisis,

aunque, al estar poco mielinizado, éstas se propagan con dificultad. Todo esto da lugar a que

las crisis en los neonatos excepcionalmente sean generalizadas y consistan en crisis focales

o multifocales de tipo clónico, tónico o mioclónico. Un tipo habitual de crisis, sobre todo en

prematuros, son las llamadas crisis sutiles que consisten en automatismos o movimientos

bucolinguales, movimientos oculares diversos o fases de apnea, muchas veces difíciles de

identificar y de diferenciar de movimientos normales. Es frecuente que las crisis en neonatos

se repitan en racimos a lo largo de varios días y den lugar a estatus (Arzimanoglou et al,

2004).

Crisis continuas, estado de mal epiléptico o estatus epiléptico

Se considera un estado de mal epiléptico cuando la crisis, convulsiva o no, dura más

de 30 minutos o cuando su repetición es tan frecuente que no hay recuperación del paciente

entre un episodio y el siguiente.


La causa más frecuente es el abandono de la medicación en pacientes tratados con

antiepilépticos, pero también ocurre con el abuso de alcohol, la fiebre o por la toma de

algunos medicamentos.

Complicaciones de la epilepsia

Una persona que tiene epilepsia puede enfrentarse a muchos desafíos y peligros. Las

convulsiones pueden provocar lesiones y, en algunos casos, la muerte.

El tratamiento de la epilepsia también tiene sus desventajas, ya que una intervención

quirúrgica puede ser peligrosa y los tratamientos con medicamentos generalmente conllevan

efectos secundarios y complicaciones como las siguientes:

Lesiones físicas

La persona puede caerse o golpear objetos mientras tiene convulsiones y, de esa

manera, sufrir lesiones. Las convulsiones pueden ser lo suficientemente intensas como para

causar lesiones como daños musculares.

Estado epiléptico

Esta es una convulsión que dura más que lo normal y se considera una afección grave

e incluso potencialmente mortal que constituye una emergencia médica.

Muerte súbita inexplicada

Las personas que tienen epilepsia corren un riesgo mayor de morir sin que exista una

explicación evidente. Este fenómeno no se comprende del todo, pero podría relacionarse con

una alteración en el ritmo cardíaco durante una convulsión. Según la [Fundación para la

Epilepsia, EF], entre otras causas posibles se incluyen problemas respiratorios, un cambio en
la circulación a nivel cerebral y cambios metabólicos y hormonales producidos por la

convulsión.

Embarazo

Las mujeres que tienen epilepsia pueden embarazarse y amamantar de forma segura a

bebés sanos, pero existen algunos riesgos posibles. Existe la probabilidad de que se reduzca

la fecundidad y hay un mayor riesgo de que el bebé presente anomalías congénitas debidas

al uso de anticonvulsivos. Durante el embarazo, es posible que el plan de medicamentos

para la epilepsia deba ajustarse.

Las parejas también deben saber que los medicamentos contra la epilepsia pueden

reducir el efecto de los anticonceptivos. A veces, el embarazo puede modificar la

frecuencia de las convulsiones, por lo cual esta puede aumentar o disminuir según el caso

específico. Sin embargo, muchas mujeres no presentan cambios en este aspecto durante el

embarazo.

Aquellas que se embarazan pueden tener convulsiones no epilépticas a raíz de una

afección llamada eclampsia, que se considera potencialmente mortal y exige tratamiento

médico.

Desafíos sociales

Si usted tiene epilepsia, se enfrenta a determinados desafíos. Por ejemplo, la

capacidad de conducir suele restringirse a menos que no haya tenido convulsiones durante

un período específico. Quizás deba evitar algunos deportes y otras actividades recreativas o,

al menos, tener precaución. También existe el riesgo de que sufra aislamiento social y, en

algunos casos, discriminación a nivel social y laboral.


Tener epilepsia también puede provocar ansiedad y depresión.

Factores de riesgo de la epilepsia

En cuanto a los factores de riesgo que pueden hacer que una persona llegue a sufrir un

ataque epiléptico son:

- La edad es uno de dichos factores ya que la epilepsia puede darse a cualquier edad. Sin

embargo, dicha enfermedad suele darse con más frecuencia entre los niños y en personas

mayores de edad.

- El sexo es otro factor de riesgo y es que los hombres tienen más posibilidades de padecer

dicha epilepsia.

- Otros de los factores de riesgo son los antecedentes familiares o ciertas convulsiones

padecidas durante la infancia.


EVIDENCIA FOTOGRAFICA DEL STAND DE EPILEPSIA
CONCLUSIONES

- La epilepsia es una patología de gran importancia, la cual es necesario identificar y

tratar adecuadamente, apuntando a mejorar la calidad de vida de la persona que la

padece y disminuir los síntomas asociados a esta.

- Aún hay desconocimiento de las particularidades de la epilepsia, por lo cual es

importante dar a conocer las causas, síntomas, consecuencias y tratamiento de la

epilepsia, para que así sea llevada de manera profesional y óptima.


REFERENCIAS

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 https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Epilepsia-mucho-mas-que-convulsiones.aspx

 https://www.enfermedadesgraves.com/blog/epilepsia/

 http://www.healthline.com/health/about-healthline

Escrito por (en Inglés): the Healthline Editorial Team

Revisado médicamente (en Inglés): Jennifer Monti, MD

 https://es.scribd.com/document/201194676/Escolarizacion-de-los-ninos-con-

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