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POR DIVORCIO

Expediente de Casación 320


Registro Oficial 201 de 10-nov.-2000
Estado: Vigente

POR DIVORCIO. Expediente 320, Registro Oficial 201, 10 de noviembre del 2000.

Dentro del juicio verbal sumario No. 32-2000, por divorcio que sigue María Augusta Gallegos Gordón
en contra de César Estuardo Melo Moreno se ha dictado lo siguiente:

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


PRIMERA SALA DE LO CIVIL Y MERCANTIL

Quito, 31 de agosto del 2000; las 10h00.

VISTOS: María Augusta Gallegos Gordón deduce recurso de casación en contra de la sentencia
pronunciada por la Sexta Sala de la Corte Superior de Quito, en el juicio de divorcio seguido por la
recurrente en contra de su marido César Estuardo Melo Moreno, porque estima que en dicha
sentencia se ha transgredido el artículo 109, causal 3era. del Código Civil, así como también los
artículos 117, 118 y 198, numeral 4to. del Código de Procedimiento Civil. Transgresiones que las
ubica en las causales primera y tercera del artículo 3 de la Ley de Casación.- Concedido el recurso
sube a la Corte Suprema de Justicia y, por el sorteo de ley, se radica la competencia en esta Primera
Sala de lo Civil y Mercantil, la que en providencia de 17 de febrero del 2000 acepta a trámite el
recurso.- Concluida la sustanciación, atento el estado de la causa, para resolver se considera:

PRIMERO.- La recurrente fundamenta sus cargos en contra de la sentencia en lo siguiente: Que la


Ley Reformatoria al Código Civil, publicada en el Suplemento del R.O No. 256 de 18 de agosto de
1989, prescribe en la causal segunda del artículo 109 de dicho Código dos causas distintas que
originan un estado habitual de falta de armonía en el hogar: La primera, injurias graves, y la
segunda, actitud hostil, y precisamente en esta última causa ha fundamentado su derecho para
proponer la demanda, en la misma que con claridad y precisión constan señaladas en qué consisten
las actitudes hostiles que ha lugar para intentar esta acción verbal sumaria de divorcio. Que en la
sentencia no se han subsumido los hechos probados en el juicio en la norma que le toca, sino en
otra, puesto que la Sala de instancia realiza una equivocada diagnosis jurídica respecto de los
hechos sometidos a su juzgamiento. Agrega, que para demostrar la actitud hostil del demandado y,
por consiguiente, las consecuencias de orden psicológico que dichas actitudes le han ocasionado, ha
aparejado a los autos la certificación que obra a fojas 63 del cuaderno de primera instancia,
conferida por el neurólogo, doctor Eduardo Castro, documento que no ha merecido consideración
alguna de la Sala, pese a que la parte demanda ninguna impugnación formuló sobre la misma,
siendo que con tal documento ha probado fehacientemente la existencia de la actitud hostil del
demandado para con ella, omisión con la que se ha dejado de aplicar el artículo 198, numeral 4to.
del Código de Procedimiento Civil. La errónea interpretación de derecho antes mencionada, así
como el error en la interpretación de los preceptos jurídicos aplicables a la valoración de la prueba,
ha motivado que la Sexta Sala de la Corte Superior de Quito, en la sentencia impugnada confunda la
causal invocada por ella para fundamentar en derecho la demanda propuesta, postura que ha
influido en la parte dispositiva o resolutiva de la sentencia de segunda instancia, al denegar el
recurso de apelación que interpuso y confirmar el fallo dictado por el Juez Cuarto de lo Civil de
Pichincha.

SEGUNDO.- Anteriormente, el artículo 109 del Código Civil, decía: "Son causas de divorcio: ... 3a)
injurias graves y actitud hostil que manifieste claramente un estado habitual de falta de armonía de
las dos voluntades en la vida matrimonial". Mediante Ley Reformatoria al Código Civil, publicada en
el Suplemento del R.O. No. 256 del 18 de agosto del 1989, se sustituyó el texto del numeral
transcrito por el siguiente: "3era.- Injurias graves o actitud hostil que manifieste claramente un estado

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habitual de falta de armonía de las dos voluntades en la vida matrimonial". Como se ve, toda la
reforma de la causal tercera del artículo 109 del Código Civil, consistió en cambiar la conjunción
copulativa "y" por la conjunción disyuntiva "o"; sin embargo el mero reemplazo de la una conjunción
por la otra significa una considerable modificación de la mencionada causal, porque antes de la
reforma para el divorcio, por esta causal, debía haber concurrencia o estar juntos estos dos motivos:
"injurias graves" y "actitud hostil", mientras que después de la reforma basta para el divorcio uno solo
de ellos, ya sea injurias graves o ya sea actitud hostil, esto es, dichos motivos son independientes o
autónomos. En uno y otro caso, por supuesto, siempre que ocasionen un estado habitual de falta de
armonía de las dos voluntades en la vida matrimonial, puesto que si las injurias graves y la actitud
hostil no condujeren a tal falta de armonía, no habría lugar al divorcio. La pretensión de María
Augusta Gallegos Gordón en contra de Estuardo Melo Moreno se fundamenta en la causal de actitud
hostil, no de injurias graves. Así, en la parte pertinente de su libelo de demanda dice: "Señor Juez,
ocurre que de un tiempo a esta fecha mi prenombrado cónyuge, Arq. César Estuardo Melo Moreno,
ha venido observando dentro de mi hogar un comportamiento prepotente y grosero para conmigo,
hechos que irespetan mi condición de mujer y su calidad de profesional catalogándome como una
"mujer inservible" actitud por demás hostil que manifiesta claramente un estado habitual de falta de
armonía de las dos voluntades en la vida matrimonial haciendo imposible cualquier intento de
comprensión en el hogar". Sin embargo, en la sentencia recurrida se niega la demanda con la
consideración principal de que: "La actora estaba obligada a probar las injurias que afirma haber sido
víctima por parte de su marido y que revelan un estado habitual de las dos voluntades en la vida
matrimonial tienen la calidad de graves, conforme exige la tercera causal del artículo 109 del Código
Sustantivo Civil, calificación que la apreciará y calificará el juez teniendo en cuenta la educación,
posición social y demás circunstancias que puedan presentarse". Del párrafo transcrito de la
sentencia se infiere que el Tribunal ad quem interpretó erróneamente la causal tercera del artículo
109 del Código Civil, modificada por la Ley Reformatoria del Código Civil, publicada en el
Suplemento del R.O. No. 256 del 18 de agosto de 1989 y consiguientemente, incurrió en uno de los
errores de juzgamiento previstos en la causal primera del artículo 3 de la Ley de Casación que dice:
"Aplicación indebida, falta de aplicación o errónea interpretación de normas de derecho incluyendo
los precedentes jurisprudenciales obligatorios, en la sentencia o auto, que hayan sido determinantes
de su parte dispositiva. En esta virtud, procede el recurso de casación propuesto por María Augusta
Gallegos Gordón, y de conformidad con lo preceptuado por el inciso primero del artículo 14 de la Ley
de Casación, a esta Sala le toca expedir la sentencia que corresponde en lugar de la expedida por la
Sexta Sala de la Corte Superior de Quito: es decir, a este Tribunal de Casación le toca asumir, para
el caso, las atribuciones jurisdiccionales de Tribunal de tercera instancia.

TERCERO.- La ley no define en qué consiste la actitud hostil, de ahí, que corresponde a las salas
especializadas de lo Civil y Mercantil de la Corte Suprema de Justicia, sentar precedentes
jurisprudenciales para la interpretación y aplicación de la causal tercera del artículo 109 del Código
Civil, reformado.- Para el criterio de esta Sala, la actitud hostil de un cónyuge está representada por
todo hecho enemistoso que lesione la justa susceptibilidad del otro y que por su gravedad calificada
de acuerdo con la educación y posición social de los cónyuges, y el medio ambiente en que se
desenvuelven manifiestan claramente un estado habitual de falta de armonía de las dos voluntades
en la vida matrimonial.

CUARTO.- En vista de que la actitud hostil de uno de los cónyuges, y la reacción temperamental que
ésta provoque en el otro, presenta matices y peculiaridades distintos en cada caso, el juzgado debe
tomar en cuenta todas las circunstancias y detalles para valorar la prueba en su conjunto, de
acuerdo con las reglas de la sana crítica. La vida privada de los cónyuges no está en vitrina para que
pueda ser presenciada por todos, por esto, en el juicio de divorcio son admisibles las declaraciones
testimoniales de empleados domésticos, de familiares y de amigos comunes, que están en
posibilidad de conocer hechos íntimos que no trascienden fuera del hogar, aunque no reúnan las
condiciones de idoneidad, cuando el juzgador tenga el convencimiento de que el testigo ha
declarado la verdad, como disponen los artículos 211 y 212 del Código de Procedimiento Civil.

QUINTO.- Del análisis de las declaraciones rendidas por los testigos Rosa Ligia Villacís (fojas 19 vta.
del cuaderno de primer nivel), Beatriz del Pozo Cabrera (fojas 20), María Piedad Pila Ronquillo (fojas

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26), Roxana Amelia Neira Ipólito (fojas 27), María Magdalena Vallejo Flores (fojas 61) y Lolita María
Ordóñez Maldonado (fojas 62); de las confesiones rendidas tanto por la actora (fojas 114), como por
el demandado (fojas 67 a 69); de las intervenciones de éstos en las audiencias de conciliación (fojas
14 y 15, 76 y 77), y de los escritos presentados por los litigantes a lo largo del proceso, hecha la
valoración de estas pruebas en conjunto, de acuerdo con las reglas de la sana crítica, con arreglo al
artículo 119 del Código de Procedimiento Civil, en correspondencia con los artículo 211 y 212 del
mismo Código, tomando en cuenta la educación superior y posición social de los cónyuges, esta
Sala ha llegado a la convicción que el demandado Arq. César Estuardo Melo Moreno ha observado
una conducta prepotente y grosera en las relaciones matrimoniales con su mujer María Augusta
Gallegos Gordón, lo que ha herido los sentimientos de esta motivado una reacción de enojo y
resentimientos profundos, todo lo cual ha traído como consecuencia la falta habitual de armonía de
las dos voluntades, a tal punto que no es posible la reconciliación de los cónyuges. En otras
palabras, se halla justificada procesalmente la existencia de los elementos fácticos que conforman la
actitud hostil que manifiestan claramente un estado habitual de falta de armonía de las dos
voluntades en la vida matrimonial. conforme se halla previsto en la causal tercera del articulo 109 del
Código Civil. Cierto que el matrimonio es la célula vital de la sociedad que debe preservarse, así
como también que los hijos son las víctimas de las consecuencias negativas del divorcio, pero no es
menos cierto que es imposible mantener por la coacción legal un matrimonio en permanente
conflicto, situación que puede afectar a la salud mental de los hijos comunes en mayor medida que la
separación de sus padres.

SEXTO.- Dentro del término de prueba para determinar la situación en que deben quedar los
menores habidos en el matrimonio, se han presentado copias de escrituras públicas que justifican
que el Arq. César Estuardo Melo Moreno es propietario de varios inmuebles, pero no se ha
acreditado que perciba rentas periódicas y fijas: lo que se ha demostrado es que es un distinguido
arquitecto que ejerce libremente su profesión; sus ingresos, por tanto, están sujetos a los honorarios
contratados con sus clientes lo que depende de factores cambiantes del quehacer profesional, y es
notorio que actualmente el país atraviesa una época de depresión en las actividades profesionales
de la arquitectura. Por las consideraciones expuestas, la Primera Sala de lo Civil Mercantil de la
Corte Suprema de Justicia, ADMINISTRANDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA REPUBLICA Y POR
AUTORIDAD DE LA LEY, casa la sentencia pronunciada por la Sexta Sala de la Corte Superior de
Quito, y, en su reemplazo, acepta la demanda y, por tanto, declara disuelto el vinculo matrimonial y
la sociedad conyugal, por divorcio entre María Augusta Gallegos Gordón y Arq. César Estuardo Melo
Moreno. Se dispone que las hijas comunes, menores de edad Estefanía Andrea y María Augusta
Melo Gallegos, queden bajo el cuidado de su madre, debiendo ambos padres sufragar los alimentos
congruos. El Arq. César Estuardo Melo Moreno para ello aportará la pensión mensual de cien
dólares para cada una, más las pensiones adicionales establecidas por la ley. Ejecutoriada esta
sentencia de conformidad con el artículo 128 del Código Civil, en armonía con el 172 de la Ley de
Registro Civil e Identificación y Cedulación del Registro Civil, subinscríbase en la respectiva
inscripción del matrimonio. Sin costas. Notifíquese y devuélvase.

Fdo.) Dres. Santiago Andrade Ubidia, Galo Galarza Paz, Ministros Jueces y Alberto Wray Espinosa.
Conjuez Permanente..

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