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FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y ESTUDIOS


ORIENTALES

ESCUELA DE LETRAS

LA GENERACIÓN BEAT ARGENTINA Y SUS MANIFIESTOS

PROFESORES: GRANÁ, LEONARDO Y PÉREZ GRAS, MARÍA LAURA

ALUMNA: STECCONI, SOFÍA

MATERIA: SEMINARIO DE LITERATURA ARGENTINA

CAMPUS USAL NUESTRA SEÑORA DEL PILAR.


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INTRODUCCIÓN

La generación beat fue un grupo de jóvenes con un marcado perfil sociológico


propio de una época en donde hubo un aire de rebelión y evasión luego de acontecimientos
tales como la Segunda Guerra Mundial. Esta generación tuvo sus inicios en Estados
Unidos, pero se trasladó a lugares como Argentina.

En una recopilación de manifiestos y escritos de los beats argentinos, Federico


Barea los divide en dos grupos, los de la revista Opium y los de la revista Sunda. Entre
ellos hay mujeres y hombres, poesía y prosa.

Son escritores que dan que hablar e interesantes para estudiarlos haciendo el
parangón con los beats norteamericanos y como manifiesto social de una época en donde
los jóvenes tenían deseos de liberarse de las cadenas de la sociedad de ese momento y de
expresarse más libremente.

Arte por el arte, alcohol, alucinógenos, libertad sexual y unión son solo algunos
componentes de una juventud rebosante de creación literaria y movilización tanto física
como verbal.
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LOS BEATS EN NORTEAMÉRICA

Para poder entender la generación beat argentina, tenemos que remontarnos a sus
principios en Norteamérica.

Jean-François Duval hace un estudio sobre esta generación en los Estados Unidos y,
sobre todo, se centra en Jack Kerouac. Duval habla sobre el libro Los ángeles de la
desolación escrito por Kerouac y dice que: “ofrece el mejor retablo de lo que era la
generación beat en esa época, en 1956, con sus lecturas en los cafés de North Beach, sus
parties y sus protagonistas míticos: Neal Cassady, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary
Snyder, Philip Whalen, Michael McClure, Lawrence Ferlinghetti, Lew Welch, Philip
Lamantia...” (Duval, 2012:10). Pero otra novela que es más conocida por ser retomada por
la generación beat es En el camino, también de Kerouac que, según Duval, cristaliza las
aspiraciones de toda una juventud nacida durante la Segunda Guerra Mundial (2012:12).
Estas novelas surgen como de un día para el otro, porque aparece una jueventud, los
teenagers, que quiere vivir mucho más que las generaciones anteriores, ellos siguen el
precepto de vivir el presente y que ese presente no es más que un solo instante. Este
espíritu, añade Duval: “desembocó en la rebelión de la juventud del baby boom ante las
convenciones de una sociedad rígida, paralizada por el terror a la guerra fría, pacata,
materialista y alienante (2012: 15). Eran jóvenes que se lanzaban a la experimentación y a
la transformación de la sociedad.

Manuel Brito, le suma a lo dicho por Duval que era una juventud que venía de
frustraciones por esos períodos de guerras y que esas frustraciones: “derivaron en una
marginación y divorcio de esa juventud con respecto a la generación adulta, ya que ésta no
se había preocupado de investigar las verdades interiores del yo” (Brito, 2014: 40). Estos
beats querían, más allá de escribir el arte por el arte y probar nuevos tipos de escritura o
generar textos que parecen sin sentido, querían escribir sobre esas personalidades
atormentadas, herederos de los períodos más terroríficos de la historia mundial y
norteamericana. Exploran su yo desde la evasión literaria y el consumo de alcohol o drogas.
Rechazan las convenciones sociales y aspiran a la liberación porque, justamente, vivieron
un evento determinante en sus vidas, la Segunda Guerra Mundial.

Para analizar por qué se llamaron beat, seguiremos el desarrollo de Brito


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El término «beat» en sí puede derivar de tres conceptos sobre los que nunca se
han puesto de acuerdo los estudiosos de esta generación:

1) «Beat» significando cansado, procedente del participio «beaten down». Esta


acepción tiene una clara referencia al hombre como desterrado social.

2) En segundo lugar, se puede originar en el jazz, que se suele ejecutar


mediante una serie de golpes, «beats» para llevar el ritmo.

3) Y, por último, de acuerdo con Jack Kerouac, se puede tomar como un


derivado de los términos «beatific» o «beautitude», haciendo referencia al estado de
éxtasis que se lograba mediante el uso de drogas o la práctica zen. (2014: 45).

Si bien la nomenclatura tiene varias vertientes, podemos caer en la cuenta de que la


generación beat es todo eso y mucho más. Ellos van a van a alzar su voz reivindicando un
estilo de vida alternativo, caracterizado por la acción directa, el uso de drogas alucinógenas
para expandir la conciencia y su preferencia por el ritmo asociado al jazz que intentarán
aplicar a su poesía, su verdadero interés era centrarse en una poesía que se va a revelar
como un nuevo modo de expresión literaria a la vez que rebeldía política (2014: 46). Ellos
querían desarrollarse libremente, darle paso a todo aquello que podían experimentar
abriendo las puertas del yo el ello y el superyó. Tomaron como héroes a los rebeldes y se
llamaron a ellos mismos como tales, se autodefinían desde los márgenes y desde ese
movimiento pasional con el que defendían su ser bohemio y artístico en las juntadas en los
bares, en lugares públicos y sus prácticas liberales como el sexo libre y el consumo de
droga antes mencionado.

Mostraremos, a continuación, algunas citas para notar, con más detalles, el espíritu
de época de los beats.

Este es un fragmento de Los vagabundos del Dharma del escritor Kerouac.

"Los bosques producen eso, siempre parecen familiares, perdidos hace tiempo,
como el rostro de un pariente muerto hace mucho, como un viejo sueño, como un
fragmento de una canción olvidada que se desliza por encima del agua, y más que nada
como la dorada eternidad de la infancia pasada o de la madurez pasada con todo el
vivir y el morir y la tristeza de hace un millón de años"
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Y este fragmento del poema “Howl” de Ginsberb

I Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura,


hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer
en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la
antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna, que
pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad
sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades
contemplando jazz, que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron
ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados, que pasaron por las
universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la
luz de Blake entre los maestros de la guerra, que fueron expulsados de las academias
por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera. (Ambos
fragmentos son tomados del libro Movimiento beat de Giovanni Martin).

Habiendo mostrado unos retazos de los comienzos de esta generación beat, es


propicio que busquemos el parangón con la generación beat argentina.

LOS 60 EN ARGENTINA

El enfoque en este apartado se trata de poder enumerar y señalar cuál era el contexto
político de Argentina en los años sesenta para poder ubicar a este grupo llamado La
generación Beat.

En el año 1958 gana la presidencia Arturo Frondizi, por la Unión Cívica Radical
Intransigente pero es derrocado en el año 1962 por un golpe militar, luego se supo que no
fue un militar quien accionó el golpe, pero en el año 1963 se realizan votaciones y gana
como presidente de la Argentina Arturo Umberto Illia, quien era candidato por la Unión
Cívica Radical del Pueblo.

Bajo la presidencia de Illia nos encontramos con la época más florida dentro de lo
que son los beats argentinos.

En este trabajo nos centraremos en estudiar, específicamente, dos grupos: Opium y


Sunda. Quienes sabían que la única Revolución era escaparse, salirse, evadirse y
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reencontrarse en esos lugares comunes que compartían los jóvenes de los años 60. Más
precisamente, estos jóvenes dominaron los espacios marginales de la literatura desde el año
1963 hasta el año 1969. Por supuesto que, siempre hablando de los dos grupos en los que
nos enfocaremos. Demás está decir que hubo más escritores de la generación beat fuera de
esas fechas marcadas.

Según Rafael Cippolini en el estudio introductorio del libro Argentina Beat, él dice
sobre esta generación que: “En algo se parecen o acercan a Kerouac, Ginsberg, Corso o
Snyder: su sintaxis es ritmo, pulso, respiración agitada, improvisación, ruido, es otra
música (2016: 9-10).

Por ejemplo, veamos este escrito de Gianni Sicardi, el poema se titula “Aquí”

“…Aquí
En esta encrucijada de palabras y errores
Golpes desconocidos
Menciones fugaces
Aquí
Cerca de todo recuerdo
De lo que se calla y atormenta
Aquí
En esta región abandonada por los otros
Donde parece no haber nada sino habladurías y perfume
Aquí vivimos
Aquí encontramos un clima
Una paciencia…”
(2016: 139)

Se puede apreciar el uso estricto del presente, la aliteración del aquí como marca
espacio-temporal como un lugar fijo y un aquí-ahora. También el uso de un nosotros para
mencionarse en primera persona como un grupo de gente que piensa así. También la
mención de otro como alguien que no está, que los abandonó, es un poema como agónico
en ese sentido. Parece poco esperanzador, porque ellos se tuvieron que adaptar a ese lugar,
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tuvieron paciencia para hacerlo y fueron golpeados y los llenaron de palabras sin sentido.
Es una juventud en pos de la rebelión, la queja.

Podemos, también, analizar uno de los manifiestos de Opium

OPIUM: dando a conocer poesía: poesía de nosotros, de ustedes, de ellos; la de


los desarraigados de la realidad armamentista, de los humillados por los Quesos de la
Cultura y los Sicarios del Bien; de los que sentados en los semáforos escriben poemas
y cartas a los físicos atómicos. Poesía de los asombrados, de los alucinados que se
fueron dejando un vómito en nuestra puerta (2016: 25).

Es un pequeño fragmento de un manifiesto de la revista Opium y detalla hacia


quiénes va dirigida y quiénes escriben. Otra vez vemos el nosotros, esa especie de juventud
unida en un nosotros. Un plural mayestático en el que una persona realza su voz en ese
nosotros. Un manifiesto en contra de los “quesos de la cultura” o sea, personas de la cultura
que en realidad no lo son, los degradan, lo mismo con los sicarios del bien, es una ironía
porque si son sicarios no pueden hacer el bien.

En fin, un manifiesto de la juventud para la juventud y en pos de todo aquello que


tiene la sociedad de ese momento.

Victoria Rabín tiene un escrito muy interesante en la revista Sunda que dice lo
siguiente

Asesinados, muertos, todos muertos en su boca y en su sexo naufragamos por


las calles de esta ciudad, sin planes, ni ahorros, ni ideas precisas, sin paracaídas ni hijos
ni amores eternos caminando cada día menos de nuestra vida. (…) Todo arde, todo está
a punto de terminar. (2016: 103-104).

Son jóvenes sin rumbo, jóvenes a quienes no les interesan cuestiones como el
futuro, un plan de familia, ahorros para cuestiones personales. Son jóvenes que caminan
errantes por la vida, que no juran amor eterno y disfrutan de amoríos pasajeros, jóvenes en
constante ardor que se queman en un mundo prendido fuego, que no tienen nada que lo ate
a la vida, porque la vida es un aquí y ahora y es un mero instante.

Otro de los escritores del grupo Sunda es Gregorio Kohon y escribe un pequeño
texto que se llama “La duda también tiene mi nombre” y allí dice: “O si en fin este pantano
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oscuro en que vivimos este río en el que vamos sin salida me tragase, digan la verdad: la
poesía es una pipa” (2016: 219). De una forma poética está hablando con pesimismo sobre
la vida y hace alusión al consumo de alucinógenos que son inducidos al cuerpo a través de
pipas y, claramente, los alucinógenos les sirven para poder crear, es parte del proceso de
creación de muchos jóvenes de esta generación beat.

Para ir concluyendo, citaremos como último escrito de la generación beat uno de


Victoria Saluski, es quien firma, a veces, como Victoria Rabín. Este escrito se llama
“Fragmentos”: “¿Y mi amor, dónde está mi amor?; palotes en tiza celeste te dibujo, te
destruyo, duermo en camas distintas, sobre diarios, no duermo noches enteras y hablo sola”
(2014: 130).

En ella vemos el espíritu de la libertad sexual, de los amores eternos que no llegan a
eso porque se rompen, de la juventud que vive en una orgía constante porque todos
merodean por las camas de todos y no se encuentra al verdadero amor.

CONCLUSIÓN
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Los escritores que componían esta generación beat son numerosos y sería pertinente
una investigación que vaya más allá de las dos revistas mencionadas en el trabajo.

Pero como resumen de un espíritu de época, en esas revistas hemos podido ver qué
cuestiones de la generación beat norteamericana llegan a la generación beat argentina.

No se encuentran estudios sobre esta generación en Argentina porque los escritos se


están dando a conocer por estos momentos. Pero, son textos con una riqueza literaria y
hasta casi filosófica que son interesantes para futuros análisis.

Las juventudes se caracterizan por comprometerse más con sus causas y ser más
pasionales con los temas que son de su interés y, en este caso, no es más que eso, un
movimiento juvenil que tuvo anclaje en la cultura beat que era el espíritu de época del
momento y en donde se puede analizar sociológicamente o hacer un análisis desde lo
meramente literario.

BIBLIOFRAFÍA
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 Barea, F, (2016), Argentina Beat, Prólogo de Rafael Cippolini, Buenos


Aires, Caja Negra.

 Brito, M., (2014), “Contexto sociohistórico y rebeldía en la generación


beat”, FORTVNATAE, Nº 25, PP. 39-4.

 Duvin, J., F., (2012), Kerouac y la generación beat, Barcelona, Anagrama

 Martín, G., (s/f), Movimiento beat, México, Centro Universitario México


A.C.