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ECONOMÍA ESPAÑOLA

TEMA 8: EL SISTEMA NACIONAL DE INNOVACIÓN


Desde el punto de vista económico, consideramos tecnologías a las técnicas empleadas
en la producción. Cualquier tecnología empleada no representa la solución técnica a los
problemas más eficiente, ya que sabemos que existen soluciones más eficientes, por lo que las
que empleamos son ineficientes. Un ejemplo de esto es el teclado qwerty, que apareció como
solución al problema de las máquinas de escribir, que se trababan al pulsar ciertas teclas, aunque
esto supone la ralentización de la escritura. Después, como desaparecieron las palancas,
surgieron la esfera de IBM y la margarita de Olivetti, momento a partir del cual qwerty carece
de sentido.

La configuración del sistema productivo es especialmente importante desde el punto de


vista de la configuración de innovación. La ciencia o la tecnología es conocimiento, que tiene dos
componentes: información (por ello es expresable o codificable) y tácito o implícito (no
expresable). La expresión de estos dos elementos hace que existan en su producción dos tipos
de fallos de mercado:

 El conocimiento es en parte un bien público, por lo que es utilizable sin coste.


 La transmisión de la parte tácita es solo posible a través de un proceso de aprendizaje,
por lo que aparece una externalidad.

Estos fallos exigen de la intervención del estado para corregirlos, ya que impiden la completa
apropiación de los resultados del conocimiento por aquel que lo produce, y conduce a un
desincentivo a la creación del conocimiento.

Siguiendo la estela de Schumpeter podemos concebir el desarrollo como un proceso de


destrucción creadora que se deriva de la aparición, dentro del sistema productivo, de: nuevos
bienes (industrias), nuevos procesos de producción, nuevos mercados, nuevas materias primas
y nuevas formas de organización de la industria, que iban destruyendo lo antiguo. En 1911
escribió La teoría del desenvolvimiento económico.

Un Sistema Nacional de Innovación es el conjunto de organizaciones institucionales o


empresariales que, dentro de un territorio nacional, interactúan entre sí con objeto de asignar
recursos a la realización de actividades orientadas a la generación y difusión de los
conocimientos sobre los que se soportan las innovaciones, principalmente tecnológicas, que
constituyen el fundamento del desarrollo económico. Es decir:

 Para la creación de conocimientos.


 Para facilitar la cooperación y la interacción.
 Para la financiación.

El análisis del Sistema Nacional de innovación se centra en:

1. El entorno económico y productivo de la innovación, que es necesario para que el país


tenga a agentes capaces de realizar innovaciones. Proporciona inputs para los procesos
de creación de conocimiento como es la competencia o el capital humano. Es
especialmente importante porque determina los límites en los que se determina la
creación de conocimiento: la investigación en servicios es mucho más barata que en el
sector industrial, así como dentro de este sector, el desarrollo en la industria química es
más caro que en la industria alimentaria, por lo que los requerimientos serán distintos.
Además, hay ciertas industrias que requieren de cambios constantes para que las
empresas continúen en el mercado. Por tanto, la composición del sistema conducirá a
unas necesidades distintas de financiación para el desarrollo.
2. La investigación científica que realizan los OPI y las Universidades: sus recursos y
resultados.
3. La actividad tecnológica de las empresas innovadoras en sus laboratorios y centros I+D
y sus resultados en la difusión del conocimiento.
4. Las políticas públicas que corrigen los fallos de mercado que afectan a la asignación de
recursos a la creación de conocimiento puesto que este es un conjunto de elementos
codificados y tácitos que tienen un carácter de bien público, son indivisibles y su
creación está sujeta a incertidumbre.

En cuanto al entorno económico, hay una serie de elementos que son relevantes como
el nivel de desarrollo del país, el tamaño del mercado en términos de PIB y población, el nivel
de equidad distributiva…(faltan). Estas variables han crecido progresivamente, pero en la
actualidad han entrado en un periodo de estancamiento, de manera que con la crisis se ha dado
un retroceso en esta materia. Esto ocurre tanto con el tamaño del mercado como con el nivel
de equidad, dado por el Índice de Gini, aunque en este tema se da un estancamiento más que
un retroceso. En cuanto a la estructura productiva, ha aumentado la complejidad tecnológica
tanto en el sector servicios como en las manufacturas, a costa de las de bajo nivel tecnológico,
ya que se ha dado un estancamiento en las de nivel tecnológico medio. Sin embargo, el
segmento de alto nivel de tecnología sigue siendo muy pequeño. Por lo tanto, se ha dado un
cambio en la estructura productiva, pero este es paulatino y de momento pequeño. La
competencia en los mercados favorece la innovación, por lo que la libertad económica es
importante. En España hay un nivel moderado de libertad, muy próximo al nivel de las
economías europeas, con una trayectoria ligeramente descendente en los últimos años, aunque
a lo largo de los 90 aumentó considerablemente. En cuanto al capital humano, España está
todavía en unos niveles relativamente bajos, a pesar de la mejora de los últimos años. Por tanto,
el entorno de la economía española muestra unos niveles ciertamente mediocres respecto a los
niveles de los países desarrollados.

Una visión global del sistema nacional de innovación en España se obtiene a partir del
Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación (CEII). Este cuadro se elabora con una batería
de 27 indicadores que se refieren a las siguientes áreas: RRHH, Sistema de Investigación,
ambiente favorable a la investigación, financiación y apoyo, inversión empresarial, innovadores,
vínculos entre actores, activos intelectuales, incidencia sobre el empleo y las ventas.

Los resultados para España del CEII muestran que tenemos un nivel superior sobre la
media europea, especialmente en RRHH (puesto que hay muchos licenciados) y ambiente
favorable a la innovación (TICs y emprendimiento). En todo lo demás tenemos un nivel inferior
a la media europea: la mayoría de los indicadores tienen un bajo nivel salvo alguna excepción
entre los 27 indicadores empleados, especialmente entre los indicadores 8-28 y 23-27, que son
los referidos a las empresas. Luego las empresas son poco innovadoras como actores del
sistema.

En España, a partir del año 2000, hemos tenido, en términos del gasto en I+D respecto
al PIB, una aproximación con el promedio europeo, por lo que podemos saber que la intensidad
del gasto ha sido mayor que la del promedio europeo. Sin embargo, en Europa el indicador ha
continuado creciendo mientras que en España ha caído, por lo que la crisis ha llevado a una
importante divergencia. Esto se traduce en una separación de 40 años. Este gasto en I+D tiene
una cierta distribución entre los OPI, las universidades y las empresas: la diferencia fundamental
del gasto español y el europeo es la menor participación española de las empresas que en el
promedio europeo. Esto muestra que hay pocas empresas innovadoras, y consecuentemente
poco gasto en I+D en este sector. El peso de los OPI en España es claramente mayor, y esto es
un problema porque es una mala solución para la asignación de recursos para la investigación,
ya que el proceso de investigación científica está sujeto a incertidumbre, lo cual implica que
puede ser que la investigación de resultados no buscados o que no de resultados.