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Fase de fundamentación de La Jigrapucha

como Proyecto Educativo Comunitario del


Pueblo Kokonuko
©PUEBLO KOKONUKO
©ASOCIACION DE CABILDOS GENARO SANCHEZ

La Jigrapucha del PEC Pueblo Kokonuko. Fase de fundamentación de


la Jigrapucha como proyecto educativo comunitario del Pueblo
Kokonuko.1ª ed.2013.
LA JIGRAPUCHA DEL PEC
P U E B L O K O K O N U K O

AUTORIDAD TRADICIONAL INDÍGENA DE LOS TERRITORIOS


ANCESTRALES DEL PUEBLO KOKONUKO - ZONA CENTRO

RESGUARDOS INDÍGENAS
ALTO DEL REY, KOKONUKO, PALETARÁ, POBLAZÓN, PURACÉ,
PUEBLO KOKONUKO EN POPAYÁN, QUINTANA.

CABILDOS INDÍGENAS
CHAPA, GUARAPAMBA, SAN JOSÉ DE JULUMITO.

PUEBLO KOKONUKO
DEPARTAMENTO DEL CAUCA
2013
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AUTORIDAD TRADICIONAL INDIGENA DE LOS TERRITORIOS


ANCESTRALES DEL PUEBLO KOKONUKO ZONA CENTRO.

MIYER VALENCIA LLANTEN


Representante legal

JAIME NUÑEZ
Consejero Administrativo

MARIA LUCILA OCORO CAMAYO


Consejera Educación

JOSELITO HOYOS
Consejero Político

PEDRO TEOFILO MACA PUSCUS


Consejero Medio Ambiente

JESUS GUATA
Consejero de Guardia

ADRIANA JIMENA CALDON


Consejera de Salud

ISAURA SAUCA
Consejera de Familia

EQUIPO ZONAL DE EDUCACION - ZONA CENTRO

GERMÁN AVIRAMA
Coordinador Político

SANDRA CLARIZA RUÍZ


ANTONIO NOÉ QUILINDO
ROLANDO ARNOL OLAVE
Coordinadores Pedagógicos

JULIO CESAR CALDON


Dinamizador de Cultura

JESÚS ALEXIS AVIRAMA


Coordinador Administrativo
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EQUIPO COORDINADOR DEL PROYECTO PEC PUEBO KOKONUKO

FREDY TRUJILLO
Coordinador Proyecto PEC

ALIRIO VELASCO
Coordinador Pedagógico

OLMEDO MAZABUEL QUILINDO


EVER CASTRO CUELLAR
Acompañamiento Profesional y Apoyo Pedagógico

CLAUDIA GUAUÑA
Secretaria

AGRADECIMIENTOS

A todas las comunidades del Pueblo Kokonuko.

A todos los Mayores y Mayoras del Pueblo Kokonuko.

A las Autoridades Tradicionales y Espirituales del Pueblo kokonuko.

A todos los niños y niñas, jovenes y demás comuneros del Pueblo Kokonuko.

A los Equipos Local y Zonal del Pueblo Kokonuko.

A los Docentes y Directivos Educativos del Pueblo Kokonuko.

A las Instituciones, Centros y Sedes Educativas del Pueblo Kokonuko.

A la Autoridad Tradicional Indígena de Los Territorios


Ancestrales del Pueblo Kokonuko.

Al Programa de Educación Bilingue Intercultural PEBI - CRIC.

Al Consejo Regional Indígena del Cauca - CRIC


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Página TABLA DE CONTENIDO

8 PRESENTACION

9 1. LINEAMIENTOS GENERALES EN EL MARCO


DE LA FUNDAMENTACION DE LA JIGRAPUCHA
COMO PROYECTO EDUCATIVO COMUNITARIO
DEL PUEBLO KOKONUKO, DESDE EL SISTEMA
EDUCATIVO INDIGENA PROPIO-SEIP-

10 1.1 El Territorio como base fundamental de La


Jigrapucha como Proyecto Educativo Comunita-
rio

11 1.2 Principios orientadores de La Jigrapucha


como Proyecto Educativo Comunitario

15 1.3 Raíces que fundamentan La Jigrapucha como


Proyecto Educativo Comunitario

1.3.1 La familia Kokonuko


1.3.2 La cosmovisión Kokonuko
1.3.3 La cultura Kokonuko
1.3.4 La autonomía Kokonuko

29 2. LA JIGRAPUCHA COMO PROYECTO EDUCATI-


VO COMUNITARIO Y LOS PROCESOS DE ARTI-
CULACION CON EL PLAN DE VIDA DEL PUEBLO
KOKONUKO

30 2.1 El Plan de Vida del Pueblo Kokonuko

35 2.2 Procesos de articulación


7

Página

38 3. PERFILES DE FORMACION DE LOS DIFEREN-


TES DINAMIZADORES DE LA JIGRAPUCHA
COMO PROYECTO EDUCATIVO COMUNITARIO
DEL PUEBLO KOKONUKO

39 3.1 La dinamización de La Jigrapucha

40 3.2 La laboriosidad de la comunidad a través de la


Jigrapucha

41 3.3 La laboriosidad del Comunero y la Comunera


a través de La Jigrapucha

42 3.4 La laboriosidad del maestro comunitario a


través de La Jigrapucha

43 4. FORMULACION DE LA PROPUESTA PARA LA


CONSTRUCCION CURRICULAR COMUNITARIA
DEL PEC, PUEBLO KOKONUKO
8

PRESENTACION

El Pueblo Kokonuko dentro de su proceso autonómico en la formula-


ción del Proyecto Educativo Comunitario (PEC) LA JIGRAPUCHA y, en
particular trabajando la Fundamentación, se aborda y se profundiza
el TERRITORIO como base fundamental del Proyecto Educativo, en
tanto la Familia, la Cosmovisión, la Cultura y la Autonomía del pueblo
Kokonuko como las raíces que sustentan la Jigrapucha.

Dentro de ésta fase de fundamentación de La Jigrapucha, las comu-


nidades que constituimos el Pueblo Kokonuko, hemos reflexionado
ampliamente en esta fase sobre los procesos que se vienen gestan-
do para caminar la articulación del PEC con el Plan de Vida como
pueblo indígena, igualmente los perfiles de formación de los diferen-
tes dinamizadores de los procesos educativos comunitarios y la
formulación de la propuesta para la construcción “curricular” comu-
nitaria del Proyecto Educativo.

Creemos que lo más significativo de este proceso comunitario-


educativo es que hemos podido trabajar en minga, escucharnos,
pensar y plantear con las comunidades de base un ideal de educa-
ción alterno que nos permita soñar y alcanzar el bien vivir comunita-
rio, pensado y entendido como la posibilidad concreta para conti-
nuar perviviendo en el tiempo como Pueblo Indígena sujeto de dere-
chos colectivos.

Se intenta que el MEN tenga los elementos necesarios para leer y


comprender nuestro ideario educativo y de antemano, que se logre
compartir la naturaleza de nuestra propuesta educativa y los proce-
sos que se tienen que implementar para hacer realidad nuestro
Proyecto Educativo Comunitario PEC como Pueblo Kokonuko.
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1. LINEAMIENTOS GENERALES EN EL MARCO DE LA FUNDAMEN-


TACIÓN DE LA JIGRAPUCHA COMO PROYECTO EDUCATIVO
COMUNITARIO DEL PUEBLO KOKONUKO.
10

Como política trazada por los Pueblos Indígenas y en especial el


Pueblo Ancestral Kokonuko, es la de permanecer como tal y no
desaparecer. Permanecer como Pueblo Kokonuko ha sido un ejerci-
cio milenario y autónomo que se fundamenta en el cuidado y
conservación de nuestro Territorio como espacio heredado de nues-
tros antepasados, donde la Familia, La Autonomía, La cultura y la
Cosmovisión se integran de manera permanente para orientar los
caminos educativos en el Territorio. Es así como entretejemos las
relaciones del hombre y la mujer indígena como parte integral de la
naturaleza.

1.1. Territorio como base fundamental del Proyecto Educativo


Comunitario: La Jigrapucha.

La Fundamentación tiene como base principal el Territorio como


origen esencial que facilita el desarrollo de los principios como
Pueblo Kokonuko. El Territorio como espacio vivo de la cual depen-
demos directamente porque sustenta nuestra cultura, nuestro pen-
samiento, nuestra cosmovisión, nuestra labranza, nuestra identidad;
posibilitando procesos colectivos que se enmarcan dentro de la
vivencia comunitaria.

Es así como el Territorio es el espacio vivo de la vida Kokonuko, el cual


debe estar en permanente armonía y equilibrio a fin de brindar un
diálogo permanente de expresiones vitales que fortalecen nuestra
cultura y proyectan nuestro Plan de Vida. El Territorio es el portador
de la cultura Kokonuko, pero a la vez es su protector, pues permite
vivir la cultura misma. Por tal razón, dentro del proceso educativo del
Pueblo Kokonuko se tiene en cuenta como fundamento el TERRITO-
RIO. Territorio que nos pertenece como herencia indígena y por la
cual ha de permanecer en el tiempo, para posibilitar la pervivencia
como Pueblo Ancestral.

El Territorio se constituye en la fuente de nuestra existencia. De él se


desprende la laboriosidad diaria que se acciona al vivir, siguiendo los
caminos que los diferentes lugares nos señalan. Nos originamos del
Territorio como espacio natural, como hijos de la Madre Tierra, inter-
pretamos de acuerdo a nuestras creencias los diferentes cambios
que en él suceden.
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El Territorio es la expresión de integración, de convivencia mutua,


porque es donde nos relacionamos con la naturaleza, es la interpre-
tación de las historias de vida con el tiempo, es espacio natural, para
hacer de todo una función dinámica, de procesos permanentes que
cada día nos brindan enseñanzas profundas y significativas para el
desarrollo y el bien vivir como Kokonuko.

Como Territorio se fundamenta también, que a través de él y sobre él


aprendemos y desarrollamos nuestras prácticas cotidianas. Es la
razón de nuestra existencia. Por tanto es nuestro deber cuidarlo,
protegerlo y lo más importante: Respetarlo.

1.2 Principios orientadores del PEC del Pueblo Kokonuko

Para el Pueblo Kokonuko, los principios trazan el camino para actuar,


se transitan y se desarrollan atendiendo las reacciones individuales y
colectivas inmersas en nuestro territorio. Son la marca de cada indí-
gena, es lo que nos hace diferentes, lo que nos genera identidad y
permite apropiar lo nuestro con profundidad.

Debemos de tener en cuenta que los principios son lo que cada día
debemos de tener presente, en cada espacio sea en el territorio o en
la familia, sea individual o colectivo, para conservar siempre nuestra
unidad como fortaleza, como la fuerza que nos une, lo que nos
impulsa a rescatar defender y posicionar nuestro pensamiento,
desde cada espacio colectivo, desde el fogón, la reunión, la asamblea,
la minga, el trueque y otros espacios que nos permiten integrarnos
sin olvidar que somos responsables de mantener un equilibrio con la
Madre Tierra como Territorio para la pervivencia.

La relación equilibrada de los Principios y la Política trazada en nues-


tro Plan de Vida va acompañada de procesos organizativos que forta-
lecen los usos y costumbres y como medio donde desarro-
llamos nuestro plan de vida; donde toda actividad no sería
posible si no se actúa con claridad de lo que pretendemos
desarrollar. Cuando no se actúa con responsabilidad de
los perjuicios o beneficios que planteamos alcanzar
y que muchas veces va en detrimento de nuestros
principios, lo que se pone en riesgo es el ejercicio de
la Autonomía.
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Como Kokonukos hacemos lo que creemos prudente, sin importar el


riesgo o causa a la cual nos conducimos, por esta razón, debemos de
tener claro que toda acción debe realizarse de manera comunitaria,
buscando siempre el equilibrio y la armonía entre familia y territorio,
sin dejar de lado que son indispensables el uno del otro, que actua-
mos desde la reciprocidad para conservar la armonía territorial y
comunitaria.

Los principios para el pueblo Kokonuko son el cimiento que deben


de cultivarse, conservarse y fortalecerse desde nuestras familias para
proyectar un modelo de educación que responda a nuestras aspira-
ciones como comunidad y como pueblo, mostrando el camino a
seguir con responsabilidad y compromiso, practicando ejercicios
equitativos y comunitarios que nos permitan fortalecer nuestra iden-
tidad.

Los principios del PEC del Pueblo en el marco del mismo Plan de
Vida, entre ellos.

Reciprocidad:

El principio de la reciprocidad se vive en las diferentes formas en que


interactúan el hombre y la naturaleza, y en el Pueblo Kokonuko se
siente cuando se hacen prácticas de ayuda mutua o cambio de mano
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donde es visible entre familias la necesidad de juntar fuerzas en las


diferentes actividades de trabajo o labranzas, fortaleciendo valores
tan propios como la comunitariedad, cuya práctica se hace real
cuando se devuelve en otro momento esa ayuda recibida, sin colocar
de manifiesto y como condición la parte económica. Es así como el
trabajo, la labranza, la laboriosidad se hace más agradable.

Nuestros Mayores y Mayoras realizaban estas prácticas por medio del


cambio de mano, que significaba colaborar en algún trabajo con el
ánimo de avanzar en labores colectivas que a diario se realizaba con
compromiso de cumplir un pacto contraído por medio de la oralidad,
dándole valor a la palabra y creando el compromiso y la responsabili-
dad de cumplir el uno como el otro.

Igualmente en el proceso de recuperación de tierras, se practicó


cuando los Resguardos decidieron apoyarse mutuamente por medio
de la unidad para fortalecer y consolidar una meta que se plantearon
como pueblo: El recuperar el Territorio Ancestral y que como heren-
cia nos pertenece.

Comunitariedad:

Uno de los criterios en los Resguardos Indígenas del Pueblo Koko-


nuko es que las tierras son de carácter colectivo. Estos territorios son
de todos y de nadie en particular, pero tenemos la responsabilidad
desde la familia en protegerlo cuidarlo y respetarlo, es el espacio
donde generamos todo proceso de vida y para la vida lo común a
través de ejercicios de labranzas, pensamientos, y acciones dentro de
los usos y costumbres, para sobreponerse a los obstáculos que en
todo proceso comunitario se presenta.

Es el derecho y el deber de todos es aportar en la orientación,


gestión, dirección y ejecución de toda actividad. Es la participación
conjunta a través de las Mingas, Trueques, Asambleas, Congresos y
demás ejercicios comunitarios.

Armonía:

Un claro ejemplo del principio de la armonía en el territorio es la


ritualidad, que se hace para armonizar las personas y el territorio. El
generar un ambiente de bienestar social e interactuar de manera
comunitaria a través de la ritualidad para armonizarnos integral-
mente como Pueblo Kokonuko desde el enfoque de nuestra cosmo-
visión.
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Equilibrio:

Practica ancestral para recuperar la armonía que debe estar siempre


al interior de las familias y el territorio.

Ya nuestros Mayores y Sabedores y Ancestros actuaban siguiendo el


camino trazado por la Cosmovisión Kokonuko de manera equilibra-
da. Una de las formas de mantener el equilibrio entre el hombre y la
naturaleza era el cultivar de manera moderada utilizando en propor-
ción la tierra en la búsqueda del sustento diario que permitiera esta-
blecer un balance o equilibrio. Se trabajaba una porción de terreno
durante tres años consecutivos al termino de los cuales se procedía a
liberarlos para que descansara, cuando se preserva, se cuida o se
protege el territorio, los seres de la naturaleza y toda forma de vida,
ojos de agua, sitios sagrados, al recuperar, se procedía a buscar otro
terreno para adecuarlo con el mismo fin.

Equidad:

La equidad representa para el Pueblo Kokonuko brindar en justicia lo


que corresponde de acuerdo a los derechos y responsabilidades
adquiridos en la vida y para la vida comunitaria, se plantea como un
ejercicio de compartir y brindar las oportunidades en igualdad de
condiciones, respetando las diferentes formas de actuar y pensar, de
conceder la libre participación en todos los espacios dejando de lado
la individualidad para darle vida al compartir comunitario. En éste
sentido, la equidad es darle el valor y la representación en todo
proceso sin importar el género y la condición social pensando en
vivir en armonía [el hombre y la naturaleza] concediendo de acuerdo
a la voluntad al esfuerzo y dedicación de cualquier labor la propor-
ción que le corresponde como derecho y premio al esfuerzo.

Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía:

Orientados por las y los Mayores y Sabedores que visionaron en el


ejercicio organizativo del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC
como principios que han guiado los procesos de organización indí-
gena. Sabiamente lo plasmaron pensando en la diversidad cultural
que se encuentra al interior en nuestras comunidades, en nuestros
Pueblos. Son referentes por la cual no podemos perder de vista en
toda acción de vida comunitaria y se ha convertido en una de las
características principales de los Pueblos indígenas por las que se
genera conciencia en cuanto a que las necesidades y problemáticas
son las mismas en los pueblos indígenas, pero con diferentes realida-
des. Esla unidad al servicio de la diversidad.
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Es así, como resulta de vital importancia el mantener LA UNIDAD como valor colectivo,
porque los pueblos son dispersos y diversos.

En el Pueblo Kokonuko los Resguardos se ubican en diferentes municipios y diferentes


pisos térmicos, climas y territorialmente distantes unos de otros; el hecho de organi-
zarnos ha permitido mantener vivo este principio de vida comunitaria con identidad.

Así mismo, la unidad se manifiesta en diversas expresiones y acciones culturales como


la Minga, en la ayuda mutua, el Cambio de Mano; la cual permite desde la familia cons-
truir, fortalecer los Cabildos para alcanzar uno de los objetivos relacionados con la
recuperación de la Madre Tierra.

La unidad en el pensamiento genera conocimiento y sabiduría, la unidad en la colecti-


vidad genera cohesión, ya que en el Pueblo Kokonuko encontramos que los contextos
varían según su realidad social y comunitaria por su ubicación geográfica. La unidad
ha estado presente desde el inicio de las luchas de la organización indígena como
principio de la comunitariedad.

1.3 Raíces que fundamentan La Jigrapucha como Proyecto Educativo Comunitario


del Pueblo Kokonuko, en el marco del SEIP.

Para el Pueblo Kokonuko, la fase de Fundamentación de la Jigrapucha como Proyecto


Educativo Comunitario es entendida como el ejercicio comunitario para fortalecer las
Raíces que permiten sostener y alimentarde manera permanente los diferentes proce-
sos educativos del Pueblo Kokonuko, que se construyen de manera colectiva desde el
pensamiento y los sueños de las comunidades, teniendo como origen nuestro Territo-
rio.

La Familia, La Cosmovisión, la Cultura y la Autonomía son raíces que nutren y sostie-


nen el Proyecto Educativo Comunitario, alrededor de ellas giran de manera articulada
los diferentes ejes pedagógicos que le dan dinámica, cuyo propósito es orientar y mos-
trar el proceso educativo con claridad, con firmeza y que corresponda a nuestras cultu-
ras, necesidades, intereses y aspiraciones comunitarias.
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EL TERRITORIO
“Base Fundamental del Pueblo Kokonuko”

Raíces que Fundamental el Proyecto Educativo


Comunitario La Jigrapucha Pueblo Kokonuko.
17

1.3.1 La Familia Kokonuko.

La Familia es el primer espacio donde se fundamentan las costum-


bres, los principios y valores. Se considera como un actor principal de
la educación propia, porque en ella se cultiva la cultura en la búsque-
da del fortalecimiento de la identidad, porque se vive y se siente, y da
sustento comunitario al Pueblo Kokonuko.

Sin la familia Kokonuko no hay formación, ni sentido de pertenencia


ni pertinencia, que como indígenas nos identifica, es decir, que es allí
donde se origina la identidad, razón por la cual se siente orgullosos
de ser indígenas Kokonuko.

Para el Pueblo Kokonuko, la familia es el centro de todo proceso


social, cultural y comunitario. Desde ella se va fundamentando nues-
tra historia que como herencia milenaria nos pertenece. De igual
manera se concibe como el núcleo donde se relacionan diferentes
procesos en busca de crear, afianzar y proyectar nuestro Plan de Vida.
Una familia que debe estar en constante armonía y en constante
equilibrio. Es allí donde también se educa, se forma, se orienta y se
fundamentan los principios y valores.
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La Familia Kokonuko mantiene la identidad que como Pueblo nos


fundamenta, y a su vez promueve los principios y procesos organiza-
tivos, por la cual se recurre a ella como raíz principal para el fortaleci-
miento, la recreación, la construcción, la transmisión de la cultura y el
desarrollo de sus comuneros de manera participativa.

En este sentido, la familia al interactuar en el Territorio desde sus usos


y costumbres, da sentido a la cultura propia, de tal manera que de la
familia nace la forma de vivir y ser Kokonuko.

Anteriormente, las familias indígenas en el territorio Kokonuko


fueron determinantes en el proceso de recuperación de las tierras. En
esta lucha asumieron de manera directa los enfrentamientos con las
fuerzas que secundaban los terratenientes, a tal punto que fueron las
mujeres las que se ponían al frente como estrategia para menguar la
lucha y proteger a su familia. Muchos hombres y mujeres fueron a la
cárcel; otros desafortunadamente murieron.

De esta época quedan rezagos o cicatrices (familias desintegradas,


niños y niñas huérfanos, desarmonía comunitaria) marcadas en su
interior y que hoy todavía se sienten.

Las Familias del Pueblo Kokonuko, eran numerosas conformada por


los hijos, padres, tíos, abuelos, primos, hermanos. Se convivía como
núcleo integral desde la función familiar como tal, es decir, el padre y
la madre estaban presentes y acompañaban a sus hijos en su forma-
ción, en su acompañamiento desde la vivencia de sus usos y costum-
bres.
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Existía más autoridad y se reflejaba en el respeto de los hijos a los


padres y a la familia en general y se propendía por valorar más lo que
se tenía desde la cultura como indígenas.

Para la familia Kokonuko, el fogón es considerado como parte funda-


mental. Alrededor de él se planean las labores, se reflexiona sobre la
vida familiar y comunitaria, se cuentan historias como parte de las
costumbres y tradiciones propias. El fogón es símbolo de unidad
familiar, es espacio de integración y comunicación permanente.

Anteriormente, la Familia Kokonuko daba más soportes de valores


culturales propios desde los usos y costumbres que como Pueblo
Originario aún persisten. A tal punto que los padres transmitían de
una manera más eficaz dichos valores tales como la responsabilidad
de acuerdo a sus roles, enseñando desde la vivencia misma el cum-
plimiento de labores que ameritaban los oficios familiares y comuni-
tarios.

La solidaridad, enmarcada dentro de la comunitariedad para lo cual


se insistía como valor primordial, de la cual se potencializaba la razón
de ser y formar al indígena Kokonuko desde el espacio familiar.

Al interior de nuestras familias se vivían y aún se viven casos o situa-


ciones que desarmonizan la comunidad: Padres autoritarios, comu-
neros con varias mujeres, niños abandonados, padres y madres solte-
ras, maltrato intrafamiliar, suicidio, conformación de familia a tempra-
na edad, drogadicción, alcoholismo, e ingreso a grupos armados.

Los anteriores aspectos son causados -principalmente- por la desin-


tegración del núcleo familiar Kokonuko, es decir, padres solteros y
madres solteras, conformación de familias a muy temprana edad;
teniendo como consecuencia la no permanencia constante de los
padres con sus hijos dentro de un ambiente familiar, enriqueciendo
valores que fortalezcan y den raíces de identidad cultural.

Cabe resaltar que la mujer como soporte de la familia Kokonuko, hoy


en día tienen más representatividad en los procesos comunitarios.
Están más visibilizadas, teniendo mayor participación en lo político
organizativo, pedagógico y administrativo que como ejercicios de
autonomía, ha sabido brindar aportes desde el revitalizar y reencon-
trar condiciones históricas y sumar potencialidades como patrimo-
nio cultural para fortalecernos como Pueblo Originario.
20

En este sentido la comunidad en ejercicios de reflexión y a través de


Mingas de Pensamiento, se plantea las siguientes preguntas desde la
familia:¿Cómo se ejerce y se fortalece la cultura Kokonuko para ser
transmitida y vivenciada por nuestros hijos?, ¿Con quiénes y con qué
nos apoyamos para tal fin?, ¿Qué papel juega el Cabildo como Autori-
dad Tradicional para fortalecer a la familia Kokonuko?, ¿Cuál es el
papel específico en la aplicación de jurisdicción especial indígena-
bajo el principio de equidadpara enfrentar las problemáticas que se
pueden estar dando al interior de la familias Kokonuko?, ¿Desde la
familia cómo ejercemos el control de los hijos y con quiénes nos
apoyamos?,¿Cómo fortalecer ejercicios de relaciones y comunica-
ción intergeneracional entre niños, jóvenes y Mayores, desde el
núcleo familiar Kokonuko?, ¿Cuál es el papel de la Mujer en la familia
Kokonuko hacia el fortalecimiento de la educación propia?, ¿Desde la
mirada de la mujer Kokonuko cómo fortalecer nuestro cuerpo como
sitio sagrado?

En la actualidad, se sigue reflexionando sobre estas y otras situacio-


nes que se dan en las comunidades en relación a la familia Kokonuko
y su vínculo cultural milenario en las dinámicas como Pueblo.

1.3.2 La Cosmovisión Kokonuko.

La cosmovisión es la razón de ser de los pueblos y comunidades indí-


genas; es el fundamento político para pensar y orientar su accionar
en lo organizativo, lo educativo, en lo territorial. De la forma, el senti-
do y significado que se vea y se ordene el mundo, ese mundo deno-
minado territorio, madre tierra, es que se estructura el Plan de vida,
entonces el Plan de Vida da respuesta a un sentir, a unas proyeccio-
nes para la vida comunitaria entorno al territorio. La cosmovisión es
el mandato político y, el Plan de Vida es el proceso que organiza y
moviliza ese mandato.

Las raíces profundas de nuestra cosmovisión construidas a través de


la historia definen y consolidan el Plan de vida. La cosmovisión está
integrada por la visión que tenemos del territorio, la espiritualidad, la
sabiduría, los saberes, el conocimiento, el valor de la pala-
bra y el derecho mayor; que orientan y sustentan nues-
tro actuar y nuestro relacionamiento entre nosotros y
con los otros pueblos, con la naturaleza, con el
trabajo organizativo y con el universo simbóli-
co que da sentido y significado a la vida.
21

El tejido social, espiritual y material de las relaciones e interrelacio-


nes constituye la razón de ser de nuestra pervivencia, la energía vital
de nuestras actividades cotidianas y por lo tanto es el cimiento de
todo proceso educativo en el seno de nuestro pueblo.

Según Vázquez Peñate, Pascual. (2006), el término


cosmovisión se refiere “al conjunto de creen-
cias, valores y sistemas de conocimiento
que articulan la vida social de los grupos
indígenas”. Es necesario considerar que
no todos los pueblos indígenas tienen
la misma cosmovisión, por el contrario,
cada grupo cuenta con una forma
particular de concebir la relación entre
el hombre, la sociedad y el mundo
natural y sobrenatural, lo cierto es que,
pese a la diversidad en las formas de la
cosmovisión, es posible establecer una
serie de rasgos generales que comparten
todos los pueblos indígenas y que constituyen
uno de los elementos fundamentales de su identi-
dad cultural.

La cosmovisión está íntimamente ligada a las creencias, saberes, la


política, la economía y el territorio. Siguiendo a Vásquez Peñate
(2006, p 865,872), “la cosmovisión expresa la relación de los hombres
con los dioses, establece el orden jerárquico del cosmos, la concep-
ción del cuerpo humano, estructura la vida comunitaria y agrupa el
conjunto de los mitos que explican el origen del mundo”.

La cosmovisión indígena tiene un claro origen y sustento en las


concepciones de los calendarios agrícolas, lunares, solares; en ella el
territorio real y simbólico es un factor fundamental y tiene como uno
de sus rasgos característicos el que no exista una separación entre
naturaleza y cultura, orden natural y orden social, individuo y socie-
dad.

El ámbito de lo sobrenatural ocupa un lugar preponderante de la


cosmovisión y tampoco está desligado del mundo social. Se conside-
ra que el orden político está fundado en el reconocimiento de las
fuerzas de equilibrio dadas por las deidades o espíritus, por las ener-
gías de la madre naturaleza, que inciden y determinan lo social, cultu-
ral y educativo en la comunidad, a manera de ejemplo numerosas
enfermedades del cuerpo son resultado de la acción de desequili-
brios o daños causados por fuerzas sobrenaturales.
22

Por otro lado es cierto que situaciones, las tensiones sociales y los
enfrentamientos entre individuos integrantes de la comunidad son
entendidos como resultado de un conflicto entre los seres humanos
y la naturaleza, para nosotros las montañas, los ríos, las lagunas, los
nacimientos de agua, las cascadas, los humedales, los cerros son
fuente de energía, de vida, que al ser manipulados se genera
desequilibrio en lo natural y en lo social, lo cual afecta directamente
la comunidad.

En nuestra cosmovisión indígena el estado del tiempo y el calendario


ocupan un lugar privilegiado. Los calendarios lunares, solares y agrí-
colas tienen una importancia clave en los sistemas cosmológicos y
en la organización de la vida cotidiana. El calendario lunar agrícola no
sólo determina los tiempos adecuados para la siembra y la cosecha,
sino que fija los días en que deben realizarse las fiestas y actividades
comunitarias como: mingas, trueques, limpias, refrescamientos,
aplicación de remedios y elegir las autoridades tradicionales.

Existe también una estrecha relación entre el conjunto de los siste-


mas de creencias y saberes y la estructura familiar, un ejemplo de ello
es el ritual del ombligo alrededor del fogón y las tres tulpas, como el
ritual que arraiga al recién nacido y nuevo integrante de la familia a
la tierra. También se práctica el baño con plantas calientes a la madre
a los tres días del parto para devolver al vientre el calor perdido
durante el parto, además juega papel importante la alimentación y
los cuidados de la partera durante los cuarenta días de dieta que
debe guardar la madre.

En éste sentido, toda práctica colectiva o individual desde lo indíge-


na está íntimamente relacionada con la cosmovisión, con el ser de la
comunidad, esta es la razón inherente de los pueblos indígenas para
continuar construyendo procesos autónomos que permitan salva-
guardar la cultura, las tradiciones, los saberes y los conocimientos. De
éste modo el ejercicio de autonomía desde la cosmovisión como
práctica cultural, política y de control social, adquiere profunda
validez en el campo educativo y territorial.

De éste modo la cosmovisión en lo educativo para la construcción de


autonomía educativa adquiere profunda importancia porque los
procesos educativos parten desde la forma como se ve y se ordena el
territorio, tendríamos una educación desde el contexto, unos proce-
sos pedagógicos que aportan al conocimiento y la comprensión del
mundo comunitario y natural. Significando y exigiendo una forma-
23

ción vivencial, practica y que enseña a reconocer al otro como seres


sujetos de derechos. Y a esto aporta mucho la concepción política del
Plan de Vida

En este sentido la cosmovisión para el Pueblo Kokonuko es la forma


como vemos, organizamos, interpretamos y damos sentido al territo-
rio partiendo de la observación que nos permite visionar y tomar
decisiones en la familia y en la comunidad.

Un Mayor, un Sabedor con solo mirar el caminar de la nube de un


lado hacia otro puede manifestar si habrá tiempo de verano de
invierno. Esto lo acompañan con otras manifestaciones de la natura-
leza, cuando suben o bajan las tijeretas o golondrinas, cuando el
cerro brama, cuando la nube es negra acompañada del viento fuerte
y relámpagos; se realiza un ritual para menguar la furia natural, lo
mismo sucede cuando caminamos por ríos, quebradas, afluentes,
ojos de agua (nacimientos).

Anteriormente, nuestros mayores no hablaban de fases, solo mencio-


naban el Tiempo lunar y tiempo solar, hoy en día este término está
presente en el dialogo influido por los calendarios
gregorianos.

Muchas veces nuestro entorno cambia radicalmen-


te. Si un sitio no ha sido visitado por el hombre se
considera sagrado, lo cual significa que nunca ha
sido observado y mucho menos tocado. Al llegar a
estos espacio de vida sin la orientación espiritual,
muchas veces la naturaleza se manifiesta con viento frio, despertan-
do el arco iris y haciendo caer aguas soleadas, lo cual predice que el
lugar visitado esta bravo.

Estas manifestaciones nos obligan a retirarnos del lugar con mucho


cuidado y respeto, lo cual indica que el visitante no ha pedido permi-
so a los Espíritus que son los guardianes de la Naturaleza y de los
sitios sagrados. El no atender el mensaje de la naturaleza y
el Consejo de los Mayores y Sabedores, el visitante sufre los
azotes o quebrantos de salud como el mal viento y el
susto, la mordida de Arco, el frio de agua, los cuales se
producen por el cambio, dando lugar a cuidados con
hierbas de la misma naturaleza para armonizar y estabi-
lizar el equilibrio corporal y espiritual.
24

Para la Cosmovisión Kokonuko, el mundo de arriba es habitado por


la Luna y el Sol, quienes equilibran la energía para el desarrollo de la
vida comunitaria y todo lo natural. El mundo de abajo donde habitan
el agua, los minerales y todo lo que está dentro de la tierra es lo que
no se ve, pero que sostiene el mundo del medio, el cual habita la
naturaleza misma y demás seres vivos. Estos mundos se relacionan
entre sí, para dar armonía y equilibrio.

Desde la cosmovisión, los calendarios propios para el Pueblo Koko-


nuko son parte integral, ya que ellos son la lectura del espacio y el
tiempo. A través de estos procesos se desarrollan las actividades
cotidianas como la agricultura, la medicina propia, las formas de
comportamiento con el territorio, la familia y la comunidad. Nuestros
Mayores nos han transmitido los conocimientos de la lectura de los
calendarios propios para que contribuyan en el buen vivir comunita-
rio. Hoy, para leer el tiempo acudimos a los almanaques para orien-
tarnos y nos guiamos sobre él, esto ha influido para que se haya
perdido ese vínculo directo con el cosmos, los astros y la naturaleza.
Ya no se observa ni se interpreta lo que ocurre a nuestro alrededor.
En los tiempos de antes se tenía la capacidad de observar el sol, la
luna, las nubes y determinar que va a pasar, esta habilidad se ha
olvidado.

En la Cosmovisión del Pueblo Kokonuko la ritualidad es una práctica


ancestral que tiene en cuenta las creencias que se practican cotidia-
namente. Buscan la armonización y el equilibrio del hombre y el terri-
torio.

Existen diferentes rituales como “llamar” al niño que está asustado.


Otro ritual es que para las mujeres que tienen niños y las que van a
parir, se realizanbaños con plantas medicinales, se les da a beber
antes y después de tener el niño, considerándose un ritual importan-
te para mantener la salud de la mujer y del niño. Cuando se prepara
un niño para que no se afecte con el sereno, se saca a las seis de la
tarde y se le dan tres vueltas a la casa; con este ritual se previene del
daño del sereno.

La espiritualidad es el don de sentir, interpretar y respetar los espíri-


tus de la naturaleza que viven, recorren y protegen el territorio. Algu-
nos mayores alcanzan altos grados de interpretación y comprensión
de la naturaleza porque nacen con esta habilidad convirtiéndose en
El Macuco o Sabedor tradicional del Pueblo Kokonuko.
25

En nuestra Cosmovisión, las creencias es algo que llevamos al interior


nuestro y está ligada a la espiritualidad y la ritualidad, se manifiestan
en el territorio mediante señas, sueños y acciones de los animales
que nos anuncian acontecimientos, ya que ellos perciben, presienten
y nos “avisan” algo. Por ejemplo, cuando un perro aúlla es porque va a
morir alguien, o que anda un espíritu fuerte. También sucede cuando
cantan los chiguacos encima de la casa o de una persona, nos anun-
cia que algo malo va a suceder, dela cual debemos estar preparados.
Cuando entrauna culebra a la casa, anuncia que alguien de la familia
se va.
Estos y otros sucesos hacen parte de las creencias nuestras, de ahí lo
importante de recuperar este sentido de entender e interpretar lo
que se nos anuncian.

Para nosotros como indígenas las creencias es algo que permite


orientarnos en la vida y se convierte en algo de gran valor y respeto
para el Pueblo Kokonuko y confuso para las culturas occidentales.

Nuestra ley de origen se conforma por Fuerzas y Espíritus Naturales,


el sol, el aire, el agua, la tierra, ejercen fuerzas y energías en nosotros
y las plantas, convirtiéndose en seres fundamentales que nos brin-
dan armonía y equilibrio tanto en el día como en la noche, garanti-
zándonos un buen vivir en el territorio.

La Cosmovisión, como fuente que nutre y contribuye a sostener


nuestros principios y valores en nuestra familia y comunidad,
se debe orientar a los niños, niñas y jóvenes desde nuestro
conocimiento para que observen la naturaleza y actúen con
cuidado.

La Jigrapucha como PEC del Pueblo Kokonuko y desde los


diferentes espacios educativos, la familia, la escuela, la asam-
blea, la minga, el trueque, entre otros; debe contribuir a
cultivar y fortalecer estos conocimientos con una
clara intención de implementar procesos pedagógi-
cos que aporten a los niños, niñas y
jóvenes Kokonukos a entender de
tal manera que se visibilicen en la edu-
cación, posibilitándole la importancia y
el significado cosmogónico que como
pueblo indígena se tiene.
26

1.3.3 La Cultura Kokonuko.

La cultura para el Pueblo Kokonuko es la raíz que expresa y comunica


vida en diferentes lenguajes, los valores, las costumbres, el origen, el
conocimiento, la espiritualidad, la naturaleza y sus relaciones con lo
Bravo, lo Manso y los saberes ancestrales que dan soporte a la identi-
dad del Pueblo Kokonuko. (Ver cartilla La Jigrapucha 2012, pág. 18).

La Cultura para el pueblo Kokonuko es la expresión de los usos y


costumbres, ha permanecido inmersa en cada territorio, se manifies-
ta de diferentes formas y expresiones, de manera oral o escrita es la
creencia y la práctica, es lo que nos ha dado la posibilidad de mante-
nernos en el tiempo, es la raíz del proyecto educativo comunitario
del pueblo Kokonuko; se siembra y se cultiva desde la familia, es la
herencia milenaria que nos han dejado nuestros antepasados, se
expresa a través de las prácticas agrícolas.

Las historias de vida, las creencias, la espiritualidad, es la riqueza que


se hereda de generación en generación, nace desde el fogón como
espacio de reflexión y planeación. Alrededor de él, fue que nuestros
abuelos enseñaron a nuestros padres.
27

Anteriormente, no solo se tejía la Jigrapucha como tal,sino que por el


contrario,habían otras prácticas y tejidos: la jigra de cabuya, la mochi-
la de lana de ovejo; cuya necesidad del hilado eran necesaria.

El proceso del tejido para la Jigrapucha se inicia con la cogida de la


penca de cabuya. Se raspa y se lava, se pone al sol; luego se procede
al hilado con el pirulo y la puchicangaque al girar de manera perma-
nente tuerce la guasca, la cual que se recoge en forma de bola para
luego dar inicio al tejido de la jigrapucha.

El tejido de la jigrapucha en educación, representa para el Pueblo


Kokonuko, los momentos, los pasos, los caminos para la implementa-
ción de los procesos Político Organizativo, Administrativo y Pedagó-
gicos. En la cultura Kokonuko, las historias de vida, las creencias y la
espiritualidad son conocimientos que se transmiten de generación
en generación, nace desde la familia y el fogón como espacios de
reflexión y planeación para conservar nuestras raíces culturales.

1.3.4 La Autonomía Kokonuko.

La AutonomíaKokonukocomo raíz del Proyecto Educativo Comunita-


rio: La Jigrapucha, se basa en la capacidad de orientar, decidir y actuar
en concordancia con el Plan de Vida, asumiendo acciones de vida
que fortalezcan una educación de acuerdo a nuestra realidad y nece-
sidades, bajo las normas comunitaria que como Pueblo se han ido
construyendo a partir de la Ley de Origen.

Es necesario enseñar desde la AUTONOMIA, porque desde ahí se


ejerce control en el territorio y se convierte en un ejercicio para
poder decidir libremente en él, su destino; a nivel organizativo el
hecho de elegir el cabildo se convierte en una forma Autónoma de
decidir quiénes direccionan y orientan la comunidad.

En la familia, la autonomía se practica desde la oralidad, ya que cons-


tantemente estamos conversando con nuestros hijos. Dicha comuni-
cación nos permite ejercer en ellos la Autoridad, esta última indis-
pensable para educar con mayor firmeza y organización; de igual
manera el hecho de mantenernos frecuentemente en las labores de
trabajo familiar y comunitario hacia que se cultivara en nosotros el
crecer de manera responsable, comunitariamente y con autonomía.

La autonomía se da cuando enseñamos a querer y valorar lo que


tenemos, cuando reflexionamos sobre la realidad de la vida. Su valor
se da enenseñarla, para aprender a ejercerla,para actuar bajo los
derechos y deberes propios como indígenas Kokonukos.
28

La Jigrapucha, como Proyecto Educativo Comunitario del Pueblo


Kokonuko se fundamenta en la defensa del Territorio que se eviden-
cia en su cuidado para su conservación y verdadero control en busca
de la armonía. La Cultura, como el diálogo donde los diversos lengua-
jes se expresan para dar sentido a los valores, prácticas con el Territo-
rio, con los saberes y conocimientos, diálogos con la espiritualidad,
con lo natural y las costumbres que como Pueblo siguen vivas para
dar soporte a nuestra identidad, nuestra cosmovisión. La familia, en
donde nace la forma de vivir como Kokonuko, bajo normas culturales
que se aprenden con el propósito de vivir a lo largo de su vida en
armonía con los demás y con el Territorio. La Cosmovisión, como el
camino que guía y orienta nuestros usos, costumbres, pensamientos,
saberes, la memoria colectiva, los comportamientos y relaciones con
nuestro Territorio y con los demás. La Autonomía, como el derecho
natural otorgado por la Ley de Origen para proponer y desarrollarnos
de acuerdo a nuestra cultura, cosmovisión, territorio, los cuales se
concretan y revitalizan a través del Plan de Vida como política que los
Pueblos Indígenas se han trazado desde su Autonomía para pervivir
como indígenas originarios.

La pertinencia de la educación propia, que como Pueblo Kokonuko la


propone desde se autonomía, depende de la relación que se esta-
blezca entre los fundamentos y su disposición para entenderla,
partiendo de la cotidianidad y su vez, permitiendo una constante
construcción colectiva bajo los principios de Unidad, Tierra, Cultura y
Autonomía.
29

2. LA JIGRAPUCHA COMO PROYECTO EDUCATIVO COMUNITARIO


Y LOS PROCESOS DE ARTICULACION AL PLAN DE VIDA DEL
PUEBLO KOKONUKO.
30

2.1 El Plan de Vida del Pueblo Kokonuko

El Plan de vida del Pueblo Kokonuko traza los principios y raíces polí-
tico organizativos que orientan todos los procesos de resistencia y
pervivencia para el desarrollo de los espacios educativos, de salud, de
organización, de control territorial, de economía, de producción y el
desarrollo comunitario, político, administrativo y cultural del Pueblo
Kokonuko.

Según el primer documento de trabajo del SEIP (2011, pág. 47), “los
mayores, han dicho que el Proyecto de vida se ha ido construyendo a
partir de lo que se vive y lo que se siente”, lo cual significa que se cons-
truye en la cotidianidad y responde a las necesidades de la comuni-
dad en lo político organizativo, en lo social, lo cultural y territorial. La
necesidad natural de todo indígena es el territorio por eso se ha
luchado y se seguirá luchando por la revitalización de nuestros terri-
torios.

Según Villegas (2008), “es común, que cuando se habla del Plan de
Vida con los pueblos indígenas, éstos indiquen que lo tienen desde
hace mucho tiempo, que se encuentra en la memoria de sus mayores,
que lo único que falta es escribirlo” (pág. 112). Esto nos permite
afirmar que los planes vida han existido y existirán en tanto existen
los pueblos indígenas.

Sin embargo, para Villegas (2008), “la formulación de planes de vida


como instrumentos para la planeación del desarrollo propio de los
pueblos indígenas tiene sus antecedentes en el país, al parecer, en la
década de los ochenta después del Seminario Internacional sobre el
Etnocidio y el Etnodesarrollo, realizado en San José de Costa Rica en
1981, cuando la política integracionista dirigida hacia los pueblos
indígenas empieza a ser desplazada” (pág.112).

En dicho seminario, los asistentes condenaron el etnocidio como un


delito de derecho internacional, y reclamaron el reconocimiento de
todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales
de los pueblos originarios. La declaración enfatiza en el derecho al
territorio y al Etnodesarrollo, instando a las Naciones Unidas, la
Unesco, la OIT, la OMS y la FAO, así como a la OEA y al Instituto Indige-
nista Interamericano, a tomar las medidas necesarias para garantizar
a los pueblos el ejercicio de sus derechos (Declaración seminario
Internacional sobre el Etnocidio y el Etnodesarrollo, 1981, p. 1).
31

Ahora bien, para los pueblos indígenas, el derecho al desarrollo autó-


nomo fue ratificado por el Convenio 169 de la OIT. Así mismo, la Cons-
titución Política de Colombia en el artículo 286, estableció que los
territorios indígenas son entidades territoriales y en el artículo 330,
dice que de conformidad con la Constitución y las leyes, los territo-
rios indígenas estarán gobernados por consejos conformados y
reglamentados según los usos y costumbres de sus comunidades y
ejercerán las siguientes funciones: Velar por la aplicación de las
normas legales sobre usos del suelo y poblamiento de sus territorios;
Diseñar las políticas y los planes y programas de desarrollo económi-
co y social dentro de su territorio, en armonía con el Plan Nacional de
Desarrollo; Promover las inversiones públicas en sus territorios y
velar por su debida ejecución, Percibir y distribuir sus recursos; Velar
por la preservación de los recursos naturales; Coordinar los progra-
mas y proyectos promovidos por las diferentes comunidades en su
territorio.

Inicialmente se hablaba de planes de desarrollo para los pueblos


indígenas. Pero los pueblos y líderes del movimiento indígena en
Colombia adelantaron reflexiones comunitarias que llevaron a alejar-
se de la concepción del “desarrollo” ligada al modelo económico de
consumo y acumulación de capital. Este análisis llevó a un cambio de
perspectiva, que desde los años noventa busca concretarse en los
llamados Planes de Vida como herramienta para garantizar la pervi-
vencia de los pueblos indígenas (ONIC, 2000). Es por esto que se
habla de “Plan de Vida” y no de “Plan de desarrollo”, como en el caso
de los entes de gobierno no indígenas.
32

De este modo, para nosotros, el plan de vida es el camino fundamen-


tal para la construcción de autonomía y autogobierno, aquel que nos
permite pervivir como pueblos indígenas. Es un proceso de creación
permanente, es pensar y reflexionar de manera colectiva el mundo, el
cosmos, el devenir, no es un proceso acabado, lo cual permite que sea
evaluado, ajustado y convalidado constantemente.

Según Caviedes (2008),” hablar sobre los planes de vida de los pue-
blos indígenas en Colombia de manera analítica y crítica resulta
problemático, por una razón simple: los planes de vida buscan la
permanencia de la tradición indígena a través de formas alternativas
de economía basadas en tal tradición, pero sin ignorar que existe una
economía nacional capitalista y moderna, que afecta la vida econó-
mica indígena, y aceptando la necesidad de interactuar con esa
economía nacional” (p. 56).

Desde ésta lógica, adquiere sentido y validez decir que los planes de
vida son una postura y posibilidad política para salvaguardarnos
como pueblos en el tiempo, al igual que las propuesta de Sistema
Educativo Indígena Propia (SEIP), la cual busca la administración
autónoma y plena de la educación en los territorios indígenas;
cuando hablo de administración plena, me refiero a que los pueblos
y comunidades indígenas a través de sus autoridades representati-
vas asumen el ejercicio autónomo de pensar, planear e implementar
lo pedagógico, lo político y lo administrativo.
33

Pretensión que ha sido comprendida y leída por otros sectores socia-


les y gremiales como maestros, campesinos y establecimientos edu-
cativos como un retroceso en lo educativo mediado por el interés del
manejo de lo económico, se dice que al pretender administrar la edu-
cación desde las comunidades se le quita la responsabilidad directa
que tiene el Estado de garantizar el derecho a la educación, se mani-
fiesta también que lo que se pretende no es un proceso de reconoci-
miento del derecho a la autonomía como pueblos sino que los pue-
blos indígenas han comprendido que la educación es un escenario
de poder, de control social y cultural, y creo que en relación a esta
última consideración se tiene la razón, pues lo que buscamos los
pueblos indígenas es precisamente autonomía educativa, control
político, social y cultural a través de la educación.

Para Caviedes (2008), “parecería que la crítica no quisiese reconocer


que la búsqueda de esa economía alternativa es el resultado de un
esfuerzo actual e histórico de los pueblos indígenas. Y resulta bastan-
te “antipático” porque puede interpretarse como una forma de
nostalgia por el indio vestido de guayuco, encerrado en su resguardo,
que no reconoce el derecho de los pueblos indígenas de tener
acceso a los bienes de la “modernidad”, sea en forma de mercancías o
en forma de pensamiento, ejercicio de derechos ciudadanos o capa-
cidad de acción política”(p. 56).

Ahora bien, a las comunidades se nos ha señalado y quizá juzgado


que tenemos pensamientos retrógrados cuando decimos que los
planes de vida se visualizan como la posibilidad real de mantener
nuestras prácticas culturales milenarias y por constituirse en estrate-
gias alternas a la lógica del desarrollo imperante de la sociedad
mayoritaria.

Caviedes (2008) considera “necesaria una reflexión crítica sobre los


planes de vida, que al abrir preguntas sobre estos, permita fortalecer
la búsqueda de los pueblos indígenas por la permanencia y el ejerci-
cio de su autonomía. Y esa reflexión puede verse en la ejecución de
los planes de vida de los pueblos indígenas, en las metodologías de
trabajo para su elaboración, y en los textos que los sistematizan,
donde los hay”(p. 57).

En éste sentido, para comprender la visión político-educativa de los


mayores y las mayoras indígenas Kokonuko del Resguardo Indígena
de Puracé, es imprescindible tratar el significado y la comprensión
del plan de vida, éste, es para cada comunidad y cada pueblo, la
34

visión política que orienta la vida de la comunidad. En él se plasma


por escrito y en la memoria milenaria de nuestros mayores, los olores,
los sabores, los colores, la estructura organizativa, las señales de la
naturaleza y los sentimientos de las comunidades por una parte, y
por otra es una propuesta alterna a la perspectiva de los planes de
desarrollo.

Por lo tanto, el Plan de Vida Indígena es un ejercicio de planeación


colectiva que se construye a partir de un proceso participativo de
auto diagnóstico y del ejercicio de formulación de proyectos. Es un
instrumento de política y de gobierno; y como tal, un acuerdo social
que debe surgir del consenso de la comunidad.

El documento del Plan de Vida contiene los siguientes aspectos:


información sobre la comunidad, sus recursos y sus necesidades,
información sobre los cambios que la comunidad quiere lograr, y los
proyectos para lograr esos cambios y vivir mejor; el posicionamiento
de la comunidad acerca de la relación entre el gobierno indígena y
los actores gubernamentales y otros actores; la visión política de la
comunidad a largo plazo.

El contenido del Plan depende del contexto de cada comunidad u


organización indígena. Un pueblo que no tiene satisfecha su deman-
da de territorio físico, se enfrenta a una realidad muy diferente a la de
aquel que ya tiene sus títulos y se encuentra en proceso de ordena-
miento territorial y construcción de su Autonomía. El Plan de Vida
responde a tres preguntas: ¿Quiénes somos? ¿Qué buscamos? y
¿Cómo lo haremos?

En este sentido, el desarrollo indígena supone la participación activa


de los actores indígenas en él. Los planes de vida son aquellos que los
grupos u organizaciones indígenas han logrado construir a través de
un proceso colectivo.

Estos planes de vida son la ruta, el camino para planear, priorizar,


evaluar continuamente la vida de la comunidad y la materialización
del desarrollo propio, en consecuencia el Estado y sus gobiernos
deben reconocer y validar estos planes de vida, como proyectos
pensados desde otras perspectivas, desde lo colectivo y para benefi-
cio colectivo.
35

2.2 Procesos de Articulación.

Uno de los principios del plan de vida es la integralidad, que significa


la articulación de todos los aspectos de la vida cotidiana de la comu-
nidad, resumidos en los componentes político organizativo, territo-
rial y socio cultural. Por ejemplo, el proceso de autodeterminación y
autogobierno no se puede pensar sin pensar el territorio.

En este sentido, la educación nace, se construye y depende de los


conocimientos propios, de la comunitariedad, de la minga, el true-
que, de los calendarios lunares y solares, de las asambleas y los
congresos, las cuales están estrechamente relacionados con nuestra
forma de ver, entender y organizar el mundo, nuestra cosmovisión.

Por tanto nuestra educación no debe ser separada de la cotidianidad,


debe tener contenido comunitario, se desarrolla en el territorio, en la
vida comunitaria, familiar, en los espacios mismos de la minga, el
trueque, la asamblea, las juntas directivas y los congresos.

La educación que estamos pensando es aquella que va más allá del


tiempo escolar, creemos que tenemos que traspasar los lineamien-
tos de la educación oficial, y para ello necesitamos de los aportes de
los mayores y mayoras, las autoridades tradicionales, de la naturaleza,
los espíritus, a través de nuestros saberes, procedimientos y prácticas
que nos forman.

En aras de salvaguardar nuestros pueblos, para reafirmar nuestras


prácticas culturales es imprescindible que desde el plan de vida y el
componente educativo se empiece a revivir los nombres milenarios
naturales del territorio y de quienes lo habitamos, de acuerdo a nues-
tros lenguajes, vivencias y prácticas, de igual manera interpretar los
sueños, las señales y mensajes de la naturaleza, y respetar los sitios
sagrados de nuestros territorios como lugares llenos de fuerza y
energía vitales en la cohesión como pueblo indígena.

Esto significa que el Plan de vida está guiado de un lado por el dere-
cho mayor y la ley natural, como la posibilidad de auto regular y
armonizar las relaciones; en tanto el territorio se constituye en la
estructura para su sostenimiento en el tiempo, de otro lado las auto-
ridades tradicionales, los sabedores y sabedoras de la comunidad
somos los responsables de la implementación y materialización de
los contenidos del Plan de vida. En éste sentido visionamos que
nuestra educación debe estar orientada al fortalecimiento y perma-
36

nencia como pueblo en el tiempo. Es en esta lógica donde el saber de


los mayores y mayoras juegan un papel importante, porque ellos van
visualizando y orientando en qué estamos débiles y cómo podemos
fortalecernos.

Los contenidos del Plan de Vida están relacionados con lo educativo,


la salud, el territorio, la cultura y el acceso a los bienes naturales como
el agua, los cuales son asuntos determinantes en la vida cotidiana de
la comunidad. El plan de vida contempla los procesos comunitarios y
de planeación necesarios para mejorar los ejercicios de participación
y gestión que requiere la comunidad para mejorar las condiciones
de vida.

De esta manera consideramos que la educación es el proceso dina-


mizador del Plan de Vida en tanto que permite crear, recrear, validar
y vivenciar la sabiduría y la espiritualidad.

Tanto la educación como los planes de vida, están en constante cons-


trucción cultural, interrelación e interculturalidad, concebida como
diálogo de saberes en condiciones de horizontalidad y transversali-
37

dad, constituyéndose ésta lógica en nuestro principal reto y reclamo


con las otras culturas y en especial la mal llamada mayoritaria, en este
sentido es necesario que se comprenda que con las instituciones,
con el estado y los gobiernos debemos exigir un trato equitativo,
que reconozca la diversidad y que valide el derecho a ser diferentes.

Nuestro proceso educativo quiere y se orienta a una formación inte-


gral complementaria que reconozca al otro, que permita que las
futuras generaciones sigan pensando, sintiendo, soñando y actuan-
do como indígenas que correspondan a esa gran responsabilidad
comunitaria, la pervivencia como pueblo.

En este sentido, en el marco del Sistema Educativo Indígena Propio


(SEIP), los pueblos indígenas hemos pensado que los Proyectos Edu-
cativos Comunitarios (PEC) son el corazón del SEIP, pues se constitu-
ye en la estrategia político-organizativa, pedagógica y administrativa
que redimensiona la educación y la escuela desde lo comunitario, en
el marco de la autonomía y autogobierno de los pueblos.

La construcción colectiva del Proyecto Educativo Comunitario en


nuestra comunidad exige la concurrencia de las responsabilidades
de las autoridades espirituales y políticas, mayores, la juventud, los
maestros y maestras. Además se constituye en un proceso de
reflexión y formación cotidiana en el marco de la libre autodetermi-
nación, la autonomía y el autogobierno, fundamento organizacional
y político de los pueblos indígenas.
38

3. Perfiles de formación de los diferentes dinamizadores del PEC,


Pueblo Kokonuko
39

3.1 La Dinamización de la Jigrapucha

La Jigrapucha, como Proyecto Educativo Comunitario, dentro del


marco del Sistema Educativo Indígena Propio-SEIP-, reconoce a la
Familia, a los Maestros Comunitarios (independientemente si son
“oficiales” o “no” son Maestros Comunitarios), Mayores, Sabedores,
Comuneros, Autoridades Tradicionales, Espirituales, niñas y niños
Kokonuko, jóvenes Kokonuko y demás actores educativoscomo
DINAMIZADORES, los cuales, desde sus dinámicas y Saberes permi-
ten fortalecer el proceso que como Jigrapucha tiene el Pueblo Koko-
nuko desde su autonomía educativa.

Por tal razón, dichos Dinamizadores de la Jigrapucha, han de guiarse


por los principios, fundamentos y pedagogías comunitarias que
como Proyecto Educativo se han consolidado a raíz de la Ley de
Origen y con fines comunitarios más no individuales.

La Jigrapucha requiere de Dinamizadores comprometidos con la


participación activa de la comunidad, conectando espacios “escolari-
zados” y comunitarios, dentro del marco del SEIP y bajo la política del
Pueblo Kokonuko: La de permanecer como Pueblo en el Tiempo y en
el Territorio Ancestral, desarrollando libremente su cultura bajo el
principio del ejercicio de la interculturalidad con respeto reciproco
con los otros Pueblos.
40

3.2 La laboriosidad de la Comunidad a través de La Jigrapucha

Nuestras pedagogías comunitarias, han de posibilitar de nuevo y a


través de la Jigrapucha como Proyecto Educativo Comunitario, una
COMUNIDAD en permanente organización,participación y crítica
constructiva hacia el bienestar de todos. Una comunidad activa, com-
prometida con sus valores más preciados que han permitido la pervi-
vencia como pueblo. Una comunidad que siga practicando sus usos
y costumbres de la mano con su cosmovisión. Una comunidad respe-
tuosa de sus Autoridades, las cuales toman decisiones a partir de la
misma prácticade ejercer su autonomía comunitaria.

Una comunidad que siga valorando las relaciones interculturales.


Una comunidad que siga defendiendo y cuidando y protegiendo su
Territorio Ancestral. Una comunidad que se siga guiando por los
Mayores, Mayoras, y Sabedoresbajo las dinámicas comunitarias. Una
Comunidad que siga reconociéndose como indígena y que defienda
su identidad como Pueblo Originario.Una comunidad que siga
protegiendo a la familia como su fundamento de existencia como
Pueblo. Una comunidad integradora y formadora de principios y
valores culturales que armonizan su proyección para no desaparecer
como Pueblo Kokonuko.
41

3.3 La Laboriosidad del Comunero y la Comunera a través de


la Jigrapucha

Así mismo, La Jigrapucha debe facilitar proyectando un COMUNERO


y una COMUNERA capaz de respetar, defender y cuidar su Territorio
bajo compromisos comunitario. Respetuoso de sus padres,su familia
y sus Autoridades Tradicionales. Que como hombre o mujer Koko-
nukosiempre atienda y tenga presente los principios comunitarios.
Que conserve su identidad, tradiciones, usos y costumbres; fortale-
ciéndolas permanentemente a través de la participación comunita-
ria a nivel local, zonal y regional. Que se reconozca como hijo del
Pueblo Kokonuko, con capacidad crítica y reflexiva en la toma de
decisiones acertadas. Que actué con sentido de pertenencia e iden-
tidad cultural indígena. Que posibilite la investigación e innovación
para fortalecer maneras y modos de buen vivir comunitariamente.
Que se guíe por los valores y principios culturales que como Pueblo
Kokonuko le han posibilitado ser indígena, bajo la identidad que lo
reconoce permanentemente.
42

3.4 La laboriosidad del Maestro Comunitario a través de la Jigra-


pucha

El Maestro Comunitario ha de estar en constante compromiso comu-


nitario y organizativo, que esté atento a las dinámicas de la Jigrapu-
cha como Proyecto Educativo Comunitario, de tal forma que viva y
proyecte acciones concertadas con los demás Dinamizadores con el
fin de fortalecer día a día la identidad que como Pueblo Kokonuko se
mantiene.

El Maestro Comunitario ha de estar presente y al lado de su comuni-


dad en la toma de decisiones que garanticen prácticas pedagógicas
comunitarias, fundamentadas en la innovación y la investigación. Así
mismo, dar y darse espacios para la vivencia cultural y comunitaria
con sentido de pertenencia y no como mero espectador de las
mismas, a través de las Mingas de Pensamiento, Trueques, Asambleas,
Congresos y demás ejercicios de Autonomía Comunitaria.

De igual manera, el Maestro Comunitarios ha de conocer y compren-


derse con los Principios y Fundamentos de la Jigrapucha, a fin de que
posibilite la participación de los demás Dinamizadores (la Familia, los
Maestros, Mayores, Sabedores, Comuneros, Autoridades Tradiciona-
les, Espirituales, niñas y niños Kokonuko, jóvenes Kokonuko y demás),
en los procesos pedagógicos comunitarios y educativos que se
enmarcan dentro del Sistema Educativo indígena Propio-SEIP-.
43

4. FORMULACIÓN DE LA PROPUESTA PARA LA CONSTRUCCIÓN


CURRICULAR COMUNITARIA DEL PEC, PUEBLO KOKONUKO.
44

Un “currículo” propio que sostenga La Jigrapucha como Proyecto


Educativo Comunitario del Pueblo Kokonuko puede aportar a los
esfuerzos de revitalización de la cultura indígena del Pueblo Koko-
nuko.

Para una mejor definición “curricular” y con el fin de someterlo a ajus-


tes constantes que progresivamente lo transformen en un instru-
mento educativo al servicio del Pueblo Kokonuko debe facilitar
estrategias que lo alimentendesde las mismas dinámicas comunita-
rias y organizativas a partir de Mingas de Pensamiento y de constan-
te diálogo comunitario con los Mayores, Sabedores, Autoridades
tradicionales, Autoridades Espirituales y Maestros.

La dinámica alrededor de la formulación de la propuesta para la


construcción curricular comunitaria del PEC, Pueblo Kokonuko, debe
profundizarse en:

• Las investigaciones sobre el Territorio Kokonuko y la relación con


sus raíces y principios fundamentales. De esta manera, se refuerza el
valor cultural del “currículo” propio como testimonio Kokonuko de un
pasado y un presente, pero posibilitando su pervivencia como
Pueblo Originario.

• La formulación de planes y programas de estudio, el diseño meto-


dológico y establecer un sistema de evaluación significativo para el
Pueblo Kokonuko.

• Integrar, a través del “currículo” propio los contenidos y formas


culturales de transmisión de Saberes y Conocimientos del Pueblo
Kokonuko.

• Elaboración de material didáctico y textos que favorezcan el desa-


rrollo y vivencia cultural del Pueblo Kokonuko.

• Posibilitar la compatibilidad del “calendario” y “horario escolar” con


las dinámicas socioeconómicas y culturales del Pueblo
Kokonuko(calendarios propios, ejercicios comunitarios desde sus
usos y costumbres, etc.).
45

• Crecimiento en la participación comunitaria en el proceso pedagó-


gico y gestión educativa.

• Incrementar la capacitación comunitaria en la defensa y ejercicio de


sus derechos que como Pueblo Kokonuko se tienen.

Es así como la formulación de la propuesta para la construcción curri-


cular comunitaria del PEC, Pueblo Kokonuko, también implica la
condición necesaria para el éxito de la Jigrapucha la participación
constante de toda la comunidad, tanto en su planificación, diseño,
implementación y evaluación como proceso constante. Solo de esta
forma se puede propiciar la realización de una práctica educativa
efectivamente congruente con las diferentes necesidades y condi-
ciones históricas en las cuales se encuentra el Pueblo Kokonuko.
Dicho ejercicio comunitario y a través de la Jigrapucha debe fortale-
cer el reencuentro y la revitalización generacional de las potenciali-
dades del patrimonio cultural como Pueblo Originario.

La propuesta “curricular” para el Pueblo Kokonuko a través de la


Jigrapucha no pretende anclarse a la imagen “estática” de vivencias
precoloniales, quizás inalteradas en el tiempo desde el pensamiento
indígena, sino al mantenimiento de una particularidad que como
Pueblo esté articulada como proceso vivo y culturalmente enrique-
cedor desde su propia visión de pervivir y no desaparecer como
Pueblo Originario.

La construcción de la propuesta “curricular” de La Jigrapucha como


Proyecto Educativo Comunitario debe desarrollarse a partir del reco-
nocimiento de la cultura Kokonuko. En este sentido, se acepta la exis-
tencia de modos de vivir, basados en la comunitariedad y la significa-
ción de valores culturales propios del Pueblo Kokonukocon intereses
y motivaciones guiados por la Cosmovisión, la Familia, la cultura y la
autonomía, como raíces que fundamentan La Jigrapucha.

Así mismo la vivencia de la cultura a través de la práctica de usos y


costumbres característicos del Pueblo Kokonuko, definiendo un
particular perfil comunitario que ha de ser desarrollado conjunta-
mente y a través de La Jigrapucha, atendiendo las particularidades
propias que como Pueblo Originario se han de mantener y revitalizar,
proporcionando una educación pertinente, sin lugar a dudas hacia el
diseño e implementación de un “currículo” que responda a las nuevas
y diferentes necesidades pedagógicas y educativas.
46

AUTORIDADES INDÍGENAS DEL PUEBLO KOKONUKO


ZONA CENTRO VIGENCIA 2013

RESGUARDO INDÍGENA DE PALETARA


Jairo Tombe

RESGUARDO INDÍGENA DE KOKONUKO


Carlos Dario Tote Yace

RESGUARDO INDÍGENA DE PURACÉ


Arcadio Aguilar Aguilar

RESGUARDO INDÍGENA DE POBLAZÓN


Jesús Antonio Maca

RESGUARDO INDÍGENA DE QUINTANA


Hector León Arias

RESGUARDO INDÍGENA DE ALTO DEL REY


Alfonso Aparicio Mambuscay

RESGUARDO INDÍGENA PUEBLO KOKONUKO POPAYÁN


Paola Andrea Sandoval Sauca

CABILDO INDÍGENA DE GUARAPAMBA


Bibiana Idrobo

CABILDO INDÍGENA DE CHAPA


Isaac Llantén

CABILDO INDÍGENA DE JULUMITO


María Lourdes Gonzáles Lame
47

EQUIPOS LOCALES DE EDUCACIÓN ZONA CENTRO

CABILDO INDIGENA PUEBLO KOKONUKO


Isaura Sauca
Leonardo Saavedra
Dimas Sauca

CABILDO INDIGENA DE PALETARA


Nelsy Adriana Ruano
Ramiro Sánchez
José Ramón Orozco

CABILDO INDIGENA GUARAPAMBA


Otoniel Melenge
Aldemar Guampe
Alvaro Ledezma

CABILDO INDIGENA DE JULUMITO


Sandra Jazmín Hurtado
Diana Camacho
Amarelly Quilindo

CABILDO INDIGENA DE POBLAZON


Héctor Fabián Maca
María Inés Cortes Maca
48

CABILDO INDIGENA DE CHAPA


Albani Manquillo
Exmy hyohana Muñoz
Nohemí Valencia

CABILDO INDIGENA DE QUINTANA


Raúl Gurrute
Emérita Quilindo
Luis Abelardo Quilindo

CABILDO INDIGENA DE PURACE


Edgar Manuel Caldón

CABILDO INDIGENA DE KOKONUKO


Irma Elena Palma Sauca
Faiber Erazo
Fabio Avirama
Ximena López

CABILDO INDIGENA ALTO DEL REY


Javier Girón Mosquera
Astrid Alemeza