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El Plan de Ordenamiento Territorial - POT es el instrumento básico definido

en la Ley 388 de 1997, para que los municipios y distritos del país
planifiquen el ordenamiento del territorio. El POT contiene un conjunto de
objetivos, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas que
orientan el desarrollo físico del territorio y la utilización o usos del suelo.

A través del POT se ordena el territorio urbano y rural, hasta el punto de


establecer los programas y proyectos que durante los siguientes 12 años,
permitirán acercarnos a la visión de la Bogotá en la que queremos vivir en el
futuro. Entre los temas que se deben revisar están el acceso de la ciudadanía
a servicios públicos, la vivienda, las vías, y los equipamientos. También
plantea una serie de reglas de juego que permiten orientar las inversiones
públicas y privadas, necesarias para que cada vez mejoremos la calidad de
vida de quien hoy vive en Bogotá, de las nuevas generaciones y de quienes
habrán de llegar.

La importancia del POT


En este mismo sentido, Simón Gaviria, director del DNP, insistió en que son los alcaldes los
directos responsables del ordenamiento territorial en sus municipios. “Además, hay que
fortalecer la institucionalidad, pues todos los departamentos y municipios de más de 250.000
habitantes deben tener una dependencia o entidad de gestión del riesgo”.
Gaviria destacó que las pérdidas y daños asociados a épocas de lluvia intensa, como la
ocurrencia de fenómenos como La Niña, son el resultado de los escenarios de riesgo que se
han construido en el pasado. “En ese sentido, los desastres que ocurran en el futuro se
derivarán de las acciones y las decisiones que se tomen en la actualidad”, dijo.
Además, para el director Gaviria es importante señalar que la ciudadanía también tiene un rol
importante a la hora de mitigar los impactos de los desastres y “muchos colombianos no son
conscientes de su responsabilidad frente a la generación, la reducción y el control del mismo.
Los procesos de ocupación del territorio sin una debida planificación, una gestión ambiental,
un ordenamiento territorial insuficiente, el incumplimiento de estándares de diseño y de
construcción y la falta de estrategias de seguimiento y control; inciden necesariamente en la
construcción del riesgo en el país”, dijo Gaviria.
Pero, ¿por qué es importante el POT a la hora de reducir las causas y la acumulación del
riesgo de desastre?
Gaviria lo explicó de manera sencilla al destacar que es a través del POT como se analizan
las amenazas y las condiciones de riesgo de un territorio y esto permite orientar la zonificación
para su uso adecuado. “Además, es el soporte para priorizar las intervenciones de corto a
largo plazo que se deben realizar por parte de las alcaldías, gobernaciones, corporaciones
autónomas regionales así como del Gobierno Nacional y los diferentes sectores; con el fin de
reducir la vulnerabilidad frente a la ocurrencia de desastres asociados a fenómenos naturales”.
Es decir, el POT es una herramienta que le permite conocer a un alcalde su territorio y así
tomar decisiones, como por ejemplo, qué tipo de construcciones puede permitir y en qué
lugares exactos