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BULIMIA NERVIOSA

Introducción
El presente documento va referido al trastorno alimenticio que es la bulimia, haciendo

mención de las principales características que éste envuelve. Con la finalidad de brindar

una clara y concisa explicación de lo que es, tanto desde un punto de vista clínico,

psicológico, fisiológico , así como las características de la persona con el trastorno, el

diagnóstico y la prevención y tratamientos del trastorno.

A lo largo del contenido del texto se irán explicando y describiendo de igual manera

las causas, factores, síntomas, consecuencias de la bulimia, al igual que comportamientos

que éstas personas presentan.

Los trastornos de la conducta alimentaria constituyen una de las patologías más

frecuentes y complejas de nuestro tiempo. En la actualidad cada vez es más

frecuente encontrarnos ante situaciones con pre adolescentes, adolescentes e incluso

personas en la etapa adulta, que presentan conductas alimentarias inadecuadas o

disfuncionales, y que, sin embargo, son apoyadas socialmente caen en este trastorno.

En el siglo XIV, la provocación del vómito se utilizó como método de autocastigo

religioso mediante el cual los pecadores purgaban sus culpas. A lo largo de la historia ha

habido referencias de la bulimia, sin estar definida; los primeros casos aparecieron en

Alemania en los años treinta (aumentando tras la Segundo Guerra Mundial), y fue en

1979 cuando el médico norteamericano Russell lo describió por primera vez. (Gómez, J.,

Castañar, M., Corral, L., 2009)


Como una entidad distinta a la anorexia nerviosa, en la cual las pacientes, después

de realizar ingestas masivas de alimentos, pretenden controlar su peso provocándose el

vómito o utilizando laxantes y diuréticos. La incidencia en nuestro medio es

aproximadamente del 1-3%, siendo la adolescencia el periodo en el cual se inicia la

enfermedad y afectando con mayor frecuencia al sexo femenino en una relación 10:1

respecto a la masculina. (Vargas, D., García, A., 2009)


CAPÍTULO I
Definición

La bulimia consiste en un desorden alimenticio causado por la ansiedad y por una

preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico. Se caracteriza por episodios

repetidos de ingesta excesiva seguidos de provocación del vómito, uso de laxantes, dietas

exageradas y/o abuso del ejercicio para controlar el peso. (Vargas, D., García, A., 2009)

A veces el comportamiento bulímico se observa en los enfermos de anorexia

nerviosa o en personas que llevan a cabo dietas exageradas, pero la bulimia por sí misma no

produce pérdidas importantes de peso. Lo que sí produce a veces, debido a los vómitos

provocados, son problemas gastrointestinales e hipopotasemias (concentraciones bajas de

potasio en sangre) graves, así como lesiones en los dientes debido a la acidez de los

vómitos. (Vargas, D., García, A., 2009)

Según los autores Vargas, D., García, A. (2009), la bulimia aparece sobre todo en

adolescentes, en especial en las mujeres, debido a diferentes mecanismos psicológicos; el

más obvio es la respuesta a la presión social que valora la delgadez como atractivo físico,

pero también por las dificultades para asumir un cuerpo sexuado, de igual modo nos habla

de una forma de escapar o evadir los cambios en el entorno con la fantasía de comer lo que

se plazca sin subir de peso. Es una enfermedad degradante a la que solo se puede caer

cuando se tienen serios problemas de autoestima (Weitzner, 2008).

La bulimia nerviosa aparece a edades superiores, comparándola con la anorexia.

Aparece con frecuencia entre los 25 y 40 años.


CAPÍTULO II

Causas

Las personas enfermas con bulimia usualmente comienzan a adoptar un síntoma

“atracón/purga” como vía de solución para llegar a un peso o talla impuesta como “éxito”.

El proceso de purga por medio del vómito hace el papel de escape de una serie de

sentimientos reprimidos a lo largo de los años, lo cual lo hace un ciclo adictivo,

presentándose como una “solución mágica” (Weitzner, 2008) en la cual se puede consumir

todo lo que se desee sin aumentar un solo gramo.

La causa de la bulimia es desconocida, siendo por lo general una combinación de

factores biológicos, psicológicos y sociales:

-Factores biológicos

Diversos estudios de investigación han asociado la bulimia nerviosa con

alteraciones en diversos neurotransmisores cerebrales como la noradrenalina o las

endorfinas. También se ha descrito vulnerabilidad genética. Se ha comprobado que se

presentan niveles inferiores de serotonina en la sangre, lo cual merma en el sistema

nervioso central lo que caracteriza las oscilaciones en el cambio de humor y el apetito

exuberante que conlleva al atracón.

-Factores psicológicos

Durante la adolescencia los pacientes con bulimia nerviosa presentan con frecuencia

alteraciones de conducta, de modo que pueden presentar otros problemas de impulsividad

(como pueden ser problemas con el alcohol u otras drogas) desinhibición sexual, alta

irritabilidad o labilidad emocional. A menudo estos pacientes presentan una baja autoestima

asociada; de hecho, la bulimia nerviosa aparece con mayor frecuencia en personas con
trastornos depresivos. También se presentan con mayor frecuencia diversos trastornos de la

personalidad, sobre todo el trastorno límite.

-Factores sociales

Al igual que ocurre en la anorexia nerviosa, los pacientes con bulimia nerviosa

suelen presentar un alto rendimiento escolar. Asimismo, son importantes las presiones

sociales y culturales en torno a mantener una figura delgada, si bien, como se ha indicado,

la mayoría de pacientes bulímicos mantienen un peso dentro de los límites normales.

También cabe mencionar que con frecuencia los pacientes bulímicos perciben a sus padres

como negligentes y se sienten rechazados por ellos.

Diagnóstico

DSM V Criterios de diagnóstico

Episodios recurrentes de atracones. Un episodio se caracteriza por dos posibles hechos:

1. Ingestión, en un periodo determinado de una cantidad de alimentos que es

claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerían en un período

similar en circunstancias parecidas.

2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante un periodo.

B. Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de

peso, como el vómito autoprovocado, uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros

medicamentos, ayuno o ejercicio excesivo.

C. Atracones y comportamientos compensatorios se realizan al menos una vez a la semana

durante tres meses.

D. Autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.

E. Alteración no se produce exclusivamente durante episodios de la anorexia nerviosa.


Especificar la gravedad actual:

La gravedad mínima se basa en la frecuencia de comportamientos compensatorios

inapropiados, la cual puede aumentar para verse reflejado otros síntomas y el grado de

discapacidad funcional.

LEVE: Promedio de 1-3 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la

semana.

MODERADO: Promedio de 4-7 episodios de comportamientos compensatorios

inapropiados a la semana.

GRAVE: Promedio de 8-13 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a

la semana.

EXTREMO: Promedio de 14 o más episodios de comportamientos compensatorios

inapropiados a la semana. (Asociación Americana de Psiquiatría, 2014).

Los criterios diagnósticos con los aceptados en el DSM V:

-Presencia de atracones recurrentes: caracterizados por ingesta de alimento en cantidad

elevada y en un corto espacio de tiempo, con sensación de pérdida de control sobre la

ingesta.

-Conductas compensatorias inapropiadas, repetidas para no ganar peso: uso excesivo de

laxantes, diuréticos, enemas, provocación de vómito, ejercicio exagerado.

-Los atracones y conductas compensatorias ocurren al menos dos veces a la semana durante

un periodo de 3 meses.

-La autovaloración está influido en exceso por el peso y la silueta corporal.

-La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

Tipos
-Tipo purgativo. Durante la bulimia nerviosa, el paciente se provoca vómito, usa laxantes,

enemas o diuréticos en exceso.

-Tipo no purgativo. Las conductas compensatorias son ayuno o ejercicio intenso.

Síntomas

· Episodios recurrentes de atracones:

 Ingesta en un periodo corto de una gran cantidad de comida a

comparación de la mayoría de la gente.

 Falta de control sobre la ingesta durante el episodio

· Comportamiento compensatorio para prevenir el aumento de peso (vómito inducido,

exceso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, ayuno o exceso de ejercicio)

Estos dos anteriores ocurren en promedio 2 veces por semana, en tres meses.

· Percepción de sí misma está excesivamente influida por la forma corporal y el peso

· El trastorno no aparece exclusivamente durante episodios de anorexia nerviosa. Crispo

R., Figueroa E., Cuellar D. (1998)

Con el mismo tipo de sintomatología bulímica se tienen tres tipos de modalidades que

afectan la persistencia del problema, según Nardone (2004) estas son:

 Una realidad aceptada que es necesario cambiar.

 Una realidad no aceptada pero que no se consigue cambiar porque primero se

necesitan resolver otros problemas pendientes.

 Una realidad desagradable, combatida por un éxito parcial, con recaídas que

provocan una lucha extenuante.

No necesariamente todos los síntomas están presentes en las personas diagnosticadas de

anorexia nerviosa. (Moreno, S., Rodríguez, S., Fernández, M., 2009).


Los síntomas son:

-Síntomas conductuales

-Restricción voluntaria de alimentos de contenido calórico elevado, con la intención de

bajar peso.

-Preparación de los alimentos mediante cocción o a la plancha.

-Disminución o ingesta excesiva de agua o líquidos.

-Conducta alimentaria extraña (come de pie, corta el alimento en pequeños trozos, los

estruja o lava y al terminar de comer, con cualquier pretexto, se pone en movimiento, etc.).

-Aumento de la actividad física para aumentar el gasto energético. En ocasiones, ejercicio

compulsivo.

-Aumento de las horas de estudio y de actividades supuestamente útiles.

-Uso de laxantes, diuréticos y auto provocación de vómitos (formas purgantes).

-Sintomatología depresiva.

-Síntomas cognitivos

-Preocupación obsesiva por el peso.

-Trastorno grave de la imagen corporal.

-Terror a subir de peso.

-Negación total o parcial de la enfermedad.

-Negación de sensaciones de hambre, sed, fatiga y sueño.

-Dificultad de concentración y aprendizaje.

-Desinterés sexual.

-Desinterés por actividades lúcidas o recreativas.

-Dificultad de reconocer sus emociones.

-Temor a perder el control.


-Sintomatología obsesiva.

-Irritabilidad.

-Síntomas fisiológicos

-Anemia moderada.

-Leucopenia.

-Niveles altos de urea en sangre.

-Hipercolesterolemia.

-Alcalosis metabólica.

-Niveles séricos bajos de estrógenos (mujeres).

-Niveles bajos de testosterona (hombres).

-Bradicardia sinusal.

-Anormalidades difusas en el electroencefalograma.

-Aumento del cociente ventrículo/cerebro.

-Amenorrea (mujeres).

-Estreñimiento y dolor abdominal.

-Emaciación.

-Hipotensión e hipotermia.

Consecuencias físicas

· Boca: consecuencias por el ácido clorhídrico del estómago:

 Pérdida de esmalte dentario; este daño es irreversible

 Daño en encías, paladar y garganta, produciendo inflamación, los

objetos utilizados para inducir el vómito podrían producir heridas,

hasta sangrado
· Glándulas salivales: aumento de tamaño (parótidas) consecuencia del vómito, llevando a

tener un rostro de aspecto regordeta.

· Alteraciones hidroelectrolíticas:

 Potasio: reducción de este en sangre, afectando al funcionamiento del

corazón, ocasionando arritmias cardiacas que pueden llevar a muerte.

 Sodio: reducción en sangre produciendo, baja presión arterial y

mareos

 Magnesio: disminución en sangre y tejidos en general, ocasionando

debilidad muscular, hormigueos y calambres.

 Agua: genera deshidratación

Aparato digestivo:

 Esófago: irritación por paso de ac. clorhídrico produciendo

esofagitis; produciendo una fisura esofágica para posteriormente

llegar a una ruptura esofágica que requiere intervención quirúrgica.

También existe riesgo de un reflujo gastro-esofágico, haciendo que el

estómago se acostumbre a inducir el vómito que pueda

espontáneamente volver a la boca, sin requerir esfuerzo

 Estómago: Gastritis, pérdida de moco protector de mucosa gástrica a

través del vómito, produciendo vómito con sangre, vaciamiento

gástrico más lento (perezoso) generando sensación de “estar lleno”

que dificulta la regulación de la ingesta; dilatación gástrica aguda y

ruptura gástrica, cuadro de suma gravedad


 Intestino: cólicos por el uso de laxantes, constipación grave, por el

uso prolongado de laxantes

· Aparato cardiovascular

 Disminución de presión arterial por pérdida de líquido y sodio

 Aumento de pulsaciones cardiacas o taquicardia

 Aparición de arritmias cardiacas por pérdida de potasio, calcio y

magnesio

 Paro cardiaco y muerte

· Aparato cardiorrespiratorio

 Pasaje hacia vías aéreas de pequeños contenidos gástricos que suben

del estómago al inducir el vómito

 Cuadros de bronquitis o neumonías aspirativas

· Aparato urinario

 Mal funcionamiento de los riñones como consecuencia de

deshidratación y abuso de diuréticos

 Necrosis renal (pérdida de riñón)

 Infecciones urinarias

 Litiasis urinaria

Aparato genital

 Irregularidades menstruales por mala alimentación

 Amenorrea secundaria

Manos

 Callosidades y erosiones, o lastimaduras en los nudillos (por provocar vómito)


Causas

 Falta de autoestima.

 Problemas de adaptación en cambios repentino en su entorno.

 Temor a ser rechazadas (especialmente por el sexo opuesto)

 Problemas provenientes de hogar disfuncional (divorcios, mala relación con el

padre).

 Padres ausentes (enfermedad, enfermedad, adicción).

 Predisposición fisiológica a la dependencia de carbohidratos refinados.

 Presencia de alcoholismo, obesidad, en ocasiones depresión crónica por el lado

materno.

 Pérdida de peso previa con dietas de hambre y pérdida de peso repentino, lo

recupera y recurre al vómito para sostener una dieta que exige “disciplina”

Prevención

La mejor manera de combatir este tipo de enfermedades es previniéndose. Para ello,

según los autores Vargas, D., García, A. (2009) se deben de tener en cuenta una serie de

consejos como:

-Reforzar la autoestima es aspectos distintos a la imagen corporal.

-Ayudar a afrontar situaciones difíciles, marcarse metas y aceptar las limitaciones

personales.

-Mostrar una actitud crítica frente a mensajes publicitarios que se basen en la

exaltación de un cuerpo delgado.

-Darle una mayor importancia al desayuno.

-Procurar comer en familia.


CAPÍTULO III

Tratamientos.

Las modalidades terapéuticas principales en la bulimia nerviosa son el tratamiento

ambulatorio, el hospital de día u hospitalización parcial y la hospitalización.

La hospitalización en bulimia nerviosa ha sido indicada tradicionalmente para

proporcionar estabilización médica o psiquiátrica. Sin embargo, en los últimos años, con el

desarrollo del conocimiento de técnicas psicológicas para el tratamiento de los atracones y

vómitos, la hospitalización ha constituido también una opción de tratamiento orientada a

alcanzar una mejoría de los síntomas específicos del trastorno en algunas circunstancias.

Durante la hospitalización, los profesionales de salud mental ya no se limitan a la

estabilización médica y psicopatológica, sino que se implementan programas de tratamiento

con técnicas conductuales y cognitivas como la exposición in vivo con prevención de

respuesta, aproximaciones sucesivas o inoculación de estrés, entre otras.

Además de las indicaciones habituales de hospitalización en la bulimia nerviosa, en

algunas ocasiones, es preciso “separar” al paciente del sistema social o familiar, que puede

mantener el trastorno o contribuir a él y hacer fracasar el tratamiento ambulatorio.

La hospitalización parcial u hospitalización de día es más aceptada que la

hospitalización por la mayoría de pacientes con bulimia nerviosa grave; también son

programas más económicos y con eficacia demostrada en el tratamiento de estos pacientes.

Esta modalidad de tratamiento permite aplicar todas las intervenciones y técnicas

disponibles, con la ventaja de incluir la posibilidad de trabajar directamente en el patrón y

estilo alimentario del paciente por parte de enfermería.


También puede ser compatible con otras actividades, lo cual permite mantener

cierto grado de continuidad en la vida familiar, académica y laboral del paciente. Las

modalidades de tratamiento referidas son una alternativa muy eficaz cuando el tratamiento

ambulatorio ha fracasado con la consecución de los objetivos. Prolongar de forma

indefinida un tratamiento que no funciona puede cronificar el trastorno y proyectar la

ambivalencia del paciente acerca de sus posibilidades de curación.

El tratamiento ambulatorio es el de elección en la mayoría de pacientes con

bulimia nerviosa. Tiene como principales objetivos terapéuticos:

a. La reducción o erradicación de los atracones y de las conductas

purgativas.

b. El desarrollo de unas pautas de alimentación normalizadas.

c. La modificación de las actitudes e ideas disfuncionales respecto al

peso y la imagen corporal.

d. La desaparición de la sintomatología asociada (principalmente, los

síntomas de ansiedad y depresión).

Normalmente, el tratamiento se lleva a cabo en régimen ambulatorio, y siempre

debe descartarse que existan condiciones que aconsejen el ingreso hospitalario:

 Atracones muy abundantes y repetitivos.

 Vómitos inmediatos, y muy frecuentes.

 Alteraciones orgánicas consecuentes a las conductas purgativas (p. ej.,

deshidratación, alteraciones electrolíticas, entre otras).

 Existencia de depresión con alto riesgo de suicidio.


 Alteración del control de impulsos (p. ej., consumo excesivo de alcohol o drogas,

presencia de conductas autolesivas, etcétera).

Las terapias motivacionales constituyen un elemento esencial para mejorar la

eficacia de otras intervenciones; deben realizarse a lo largo de todo el proceso terapéutico,

adaptándose a los estadios de cambio y a las fluctuaciones de éstos que se producen en el

curso clínico. Además, podrán beneficiarse de la terapia de autoayuda guiada o no algunos

pacientes con formas menos graves de la enfermedad o que estén en estadios iniciales de la

enfermedad.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la terapia psicológica que ha

demostrado mayor eficacia en la bulimia nerviosa, así como la terapia interpersonal, aunque

la mejoría se demora más tiempo que con la TCC.

Esta modalidad de intervención combina la utilización de técnicas conductuales de

control estimular (p. ej., planificación de comida, reorganización del espacio de la comida,

control de los desencadenantes externos del atracón, entre otros) con técnicas de

reestructuración cognitiva y solución de problemas dirigidas a la modificación de los

aspectos cognitivos responsables del mantenimiento de la bulimia nerviosa.

Los tratamientos llevados a cabo desde este enfoque surgen, en su mayoría, del

trabajo de Fairburn. El tratamiento que propone consta de tres fases:

1. La primera fase utiliza técnicas conductuales para el control del atracón y de

las conductas purgativas: se prescribe un patrón regular de comidas; se

entrena la utilización de actividades alternativas al atracón, y se informa

sobre las consecuencias de las conductas purgativas. En esta fase, la

frecuencia de las sesiones es semanal, si bien, en los casos más graves, se


recomiendan dos sesiones a la semana para acelerar la reducción de

atracones y conductas purgativas.

2. En la segunda fase, se incide, principalmente, en la modificación de los

componentes cognitivos del trastorno utilizando las técnicas de

reestructuración cognitiva y solución de problemas.

3. En la tercera y la última fase, se preparar la finalización del tratamiento

abordando la prevención de recaídas mediante técnicas de inoculación del

estrés.

En niños y adolescentes con bulimia nerviosa, la terapia familiar se ha demostrado

en algún estudio que es tan eficaz como en la anorexia nerviosa.

Las terapias de orientación dinámica son útiles en estadios de la enfermedad en

los que se han controlado los síntomas alimentarios, pero permanecen los conflictos

emocionales y psicológicos del paciente.

En cuanto a la medición, la fluoxetina es el fármaco de elección para el tratamiento

de la bulimia nerviosa en términos de aceptabilidad, tolerancia y eficacia a corto y medio

plazo. El uso de otros fármacos como los estabilizadores del ánimo y los antipsicóticos

atípicos se reserva para la contención de síntomas como la impulsividad y los problemas

conductuales y afectivos asociados, con frecuencia, a la bulimia nerviosa.

Se propone que la intervención inicial en todos los pacientes sin excepción sea el

seguimiento médico e higiene dental y el psicoeducación y el consejo nutricional, que

incluya modificación del patrón alimentario y abandono de laxantes o diuréticos.


Comorbilidad en bulimia nerviosa: ansiedad, suicidio y depresión.

Ansiedad.

La conducta bulímica cursa en forma de crisis (pérdida de control) manifestándose

en episodios agudos de ingesta y vómitos que están siempre acompañados de un estado

emocional de tipo ansioso. antes de la crisis y en la antesala del atracón, la persona con

bulimia puede notar un sentimiento de excitación, tensión, angustia y un deseo irrefrenable

de comer (Turón, 1997)

La ansiedad suele ceder durante el atracón, a la vez que empiezan los sentimientos

de culpa, minusvaloración, inferioridad y preocupación por el incremento de peso. Sin

embargo, cuando el atracón acaba y la paciente se siente llena con temor a engordar, se

genera una ansiedad insoportable que solo se reduce mediante el vómito o la conducta

purgativa, reforzándose está negativamente (Saldaña, 1994).

En ciertos momentos, cuando se encuentran abrumadas por sentimientos de

minusvalía, con rechazo de su figura y menosprecio de sí mismas, pueden cumplir criterios

de fobia social; ni se atreven a aparecer o hablar en público (Turón 1997).

Suicidio

La bulimia es la más impulsiva de los trastornos alimenticios, consecuentemente es

la más impredecible y cuyos actos son de mayor impacto social. Mientras más se vaya

cruzando la raya de “lo que nunca se consideró capaz de hacer¨ los sentimientos de culpa se

vuelven imposibles de cargar. (Weitzner, 2008). Por ello la mayor incidencia suicida tiene

lugar aquí.
Hay dos etapas críticas en donde los suicidios suelen hacer presencia la primera es

en el momento de la “aceptación” y de cobrar conciencia de que se tiene un problema, un

problema grave.

La siguiente de suprema vulnerabilidad es cuando se va erradicando el ciclo

atracón/purga y todos los sentimientos de los que se venía huyendo pegan de golpes. El

dolor que se enfrenta es muy fuerte, una fase aún más peligrosa que la anterior.

Depresión

La psicopatología asociada más documentada en la bulimia es la depresión. los

estudios psicopatológicos, los marcadores biológicos y los estudios familiares ponen de

manifiesto la relación entre trastornos afectivos y bulimia nerviosa. (Turón G. 1997).

Se ha constatado que la bulimia se asocia con frecuencia a síntomas depresivos

como tristeza, sentimientos de culpa, baja autoestima, alteraciones del sueño e ideación

autolítica. incluso la relación entre bulimia y depresión aparece con más consistencia que

con más consistencia que con anorexia nerviosa. (Turón G, 1997).


CAPÍTULO IV

Conclusiones

Los trastornos de la comida alimentaria se caracterizan por una alteración persistente en

la alimentación o en el comportamiento relacionado con la alimentación que lleva a una

alteración en el consumo o en la absorción de los alimentos y que causa un deterioro

significativo de la salud física o del funcionamiento psicosocial. (DSM-5, 2014)

Los trastornos de ansiedad y depresivos como entidades comórbidas, interfieren

significativamente en el curso y evolución de las patologías alimentarias, ensombreciendo

ostensiblemente su pronóstico; de ahí la importancia de su detección precoz, para alcanzar

una mayor eficacia terapéutica (Behar, 2010).

Es importante que se cumplan todas las características descritas por el DSM-5 para poder

diagnosticar la bulimia nerviosa correctamente para brindar una adecuada intervención,

tratamiento y seguimiento al paciente según la gravedad del trastorno.


Referencias bibliográficas:

-Gómez J, Castañar M, Corral L. (2009). Convivir con los trastornos de la conducta

alimentaria Anorexia, bulimia y trastornos por atracones. Madrid: Editorial Médica

Panamericana.

-Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos

del DSM-5 Washington, DC, Londres, Inglaterra: Editorial Asociación Americana de

Psiquiatría

-Vargas, D., García, A. (2009). Manual Curso Acreditado: Intervención Psicológica en

Trastornos de la Conducta Alimentaria. Madrid, España. Editorial: CEP S.L. Edición: abril

2009.

-Moreno, S., Rodríguez, S., Fernández, M. (2009). ¿Qué es el ansia por la comida?

Manuales Prácticos. Madrid, España. Editorial: Pirámide.

-Crispo R., Figueroa E., Cuellar D. (1998) Anorexia y Bulimia: Lo que hay que saber.

Barcelona, España. Editorial: Gedisa S.A.

-Nardone G. (2004). Más allá de la anorexia y la bulimia. Paidós psicología de hoy.

Ediciones Paidós Ibérica, S,A. Barcelona, España.

-Weitzner A.(2008). Ayudando a personas con anorexia bulimia y comer compulsivo. Guía

práctica para maestros, terapeutas y médicos. Editorial Pax México, Primera edición.

México, D.F.

-Martínez M. et. al. (2016) Todo sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Alfaomega Grupo Editor. Primera edición. México. D.F.