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TEORIA PSICOANALITICA

EXPOSICION CASOS DE HISTERIA Y FOBIA

PRESENTADO POR:

YULI ANDREA MEDINA BAYONA

ID: 514881

PRESENTADO A:

JUAN CARLOS GARCIA

NRC: 4164

CORPORACION UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS

BUCARAMANGA

2017
CASO DE DORA

Este historial, que duró sólo tres meses, es abarcable y memorizable, pero sus resultados
quedaron incompletos en más de un aspecto. El tratamiento no prosiguió hasta alcanzar la meta
prefijada, sino que, llegado cierto punto, fue interrumpido por voluntad de la paciente. En ese
momento, algunos de los enigmas del caso no se habían abordado todavía, y otros se habían
aclarado de manera incompleta; de haberse proseguido el trabajo, con seguridad se habría
avanzado en todos los puntos hasta el último esclarecimiento posible. Por eso no puedo ofrecer
aquí sino un fragmento de análisis.

La histeria es una afección psicológica que pertenece al grupo de las neurosis y que padece el
uno por ciento de la población mundial. Se encuadra dentro de los trastornos de somatización y
se manifiesta en el paciente en forma de una angustia al suponer que padece diversos problemas
físicos o psíquicos. En tanto que neurosis, no se acompaña nunca de una ruptura con la realidad
(como en el delirio) ni de una desorganización de la personalidad. Técnicamente, se denomina
conversión histérica .El cerebro histérico no está enfermo, pero ciertas regiones son,
manifiestamente, sede de una actividad anormal, y determinados circuitos parecen encontrarse
transitoriamente bloqueados por una especie de parálisis funcional .Es a través de la histeria que
surgen los conceptos más importantes del psicoanálisis .Para Freud todo el fenómeno histérico
está determinado por el mecanismo de la defensa. El concepto de defensa, determinante de los
fenómenos histéricos, es esencial en la conceptualización teórica que realiza Freud. En Estudios
sobre histeria, podemos vislumbrar en la obra de Freud el origen del psicoanálisis. Es en el
tratamiento de las pacientes histéricas donde se produce el tránsito que va de la hipnosis a la
sugestión, de la sugestión al apremio y del apremio a la asociación libre. La característica de la
histeria de conversión es la inervación somática, es decir la transformación de energía psíquica
en respuesta orgánica. La conversión es el mecanismo de formación de síntomas prototípico de
la histeria. Se trata de una energía libidinal que se transforma, se convierte en inervación
somática. En 1896, Freud inaugura la asociación libre y describe a la defensa como un
mecanismo inconsciente y como nódulo de la neurosis. Y ya habla de trauma sexual infantil. La
investidura libidinal, desprendida de la representación, es trasladada a lo corporal. La
representación deviene inconsciente y la investidura inervará a la representación que se tenga de
un órgano somático. Freud plantea que la causa de la histeria se encuentra en las intimidades de
la vida psicosexual. Asimismo expone que los síntomas histéricos son siempre la expresión de
deseos reprimidos. El Caso de Dora es para Freud la oportunidad para intentar esclarecer la
psicopatología de la histeria. Si bien el tratamiento fue corto (duró aproximadamente 3 meses) y
la paciente terminó abandonando el análisis, Freud logró integrar su teoría acerca de la histeria.
Las herramientas utilizadas en el tratamiento son la asociación libre y el material de dos sueños.
El sueño es para Freud la vía regia al inconsciente, es uno de los rodeos por los que se puede
sortear la represión.

Fragmento de análisis de un caso de Histeria (1905), también conocido como el caso Dora,

Pertenece al volumen VII de las obras completas de Sigmund Freud. Es el primer relato de
terapia que Freud pública. Es también la historia de un fracaso, pues Dora abandona el
tratamiento a los tres meses de haber empezado y sin haber alcanzado la curación. Con este caso
Freud quiere aportar pruebas definitivas sobre el origen sexual de los síntomas histéricos y la
utilidad de la interpretación de los sueños para acceder a los traumas inconscientes. El círculo
familiar de Dora, cuyo nombre real era Ida Bauer, estaba formado por su padre, Philip Bauer, un
próspero industrial que había sido tratado por Freud de sus dolencias sifilíticas. Además, su
madre, Katharina Gerber, a quien Freud diagnostica la "psicosis del ama de casa" que consisten
la obsesión neurótica por la limpieza, y un hermano mayor, Otto Bauer, del que Dora siempre
tendrá muy buena opinión. El padre de Dora sufre de una tuberculosis cuando ella tiene 6 años.
La familia se traslada a B., donde conocen a los K. Aparentemente se trataba de una relación
convencional entre familias burguesas: La señora K. había cuidado de Philip Bauer durante su
enfermedad por lo cual le estaba muy agradecido, Dora cuidaba con cariño de los dos hijos del
matrimonio K y el señor K. sentía un afecto muy grande por Dora. El padre de Dora pide a Freud
que trate a su hija pues presenta los síntomas de una pequeña histeria: dificultades para respirar o
disnea, tos nerviosa, afonía, jaquecas, desazón, insociabilidad, tedio vital y amagos histriónicos
de suicidio.

Primer sueño En una casa hay un incendio (56) contó Dora; mi padre está frente a mi cama y
me despierta. Me visto con rapidez. Mamá pretende todavía salvar su alhajero, pero papá dice:
«No quiero que yo y mis dos hijos nos quememos a causa de tu alhajero». Descendemos de prisa
por las escaleras, y una vez abajo me despierto.
Segundo sueño Pocas semanas después del primer sueño sobrevino el segundo, con cuya
solución terminó el análisis. Contó Dora: Ando paseando por una ciudad a la que no conozco,
veo calles y plazas que me son extrañas. Después llego a una casa donde yo vivo, voy a mi
habitación y hallo una carta de mi mamá tirada ahí.

Escribe que, puesto que yo me he ido de casa sin conocimiento de los padres, ella no quiso
escribirme que papá ha enfermado. Ahora ha muerto, y si tú quieres puedes venir. Entonces me
encamino hacia la estación ferroviaria y pregunto unas cien veces: ¿Dónde está la estación?
Todas las veces recibo esta respuesta: Cinco minutos. Veo después frente a mí un bosque denso;
penetro en él, y ahí pregunto a un hombre a quien encuentro. Me dice: Todavía dos horas y
media. Me pide que lo deje acompañarme. Lo rechazo, y marcho sola. Veo frente a mí la
estación y no puedo alcanzarla. Ahí me sobreviene el sentimiento de angustia usual cuando uno
en el sueño no puede seguir adelante. Después yo estoy en casa; entretanto tengo que haber
viajado, pero no sé nada de eso, llego a la portería y pregunto al portero por nuestra vivienda. La
muchacha de servicio me abre y responde: La mamá y los otros ya están en el cementerio.

Análisis

Durante el primer sueño Dora intenta sacar a la madre de su camino, en el cual ella será; que su
madre no es para su padre y que por tanto el busca señora k. Si ella ocupa ese lugar dejara de ser
objeto de intercambio con el señor k.

Durante el segundo sueño ella intenta matar al padre, ya que este le mucha ansiedad y muerto
este no existirá cambio, ni ocupar el lugar de la existirá cambio, ni ocupar el lugar de la madre.
CASO DEL PEQUEÑO HANS

Análisis de la fobia de un niño de cinco años, también conocido como el caso del pequeño Hans,
fue publicado en 1909 y pertenece al volumen X de las obras completas de Sigmund Freud. El
pequeño Hans, en realidad Herbert Graf, era hijo de Max Graf, musicólogo y miembro del
círculo de Freud en Viena. En la introducción Freud aclara que fue el padre del niño quien llevó
a cabo el análisis y quien le remitió las notas con sus diálogos, sueños y fantasías. A partir de
estas notas, incluidas en la primera parte del texto con breves comentarios de Freud, este lleva a
cabo un examen del desarrollo del caso mostrando cómo la evolución de Hans corrobora los
descubrimientos expuestos en La interpretación de los sueños (1900) y Tres ensayos de teoría
sexual (1905).

Cuando Hans tenía cuatro años y estaba de paseo por el parque con la criada contempló una
escena aterradora: un caballo que tiraba de un pesado carro se desplomó en la calle. A partir de
ese momento padece una grave fobia hacia los caballos, y más específicamente a que los caballos
con algo negro en la boca lo muerdan. El pánico es tan grande que le impide salir de casa. En un
primer momento, su padre interpreta que la fobia de Hans se debe a los excesivos cariños de su
madre y al miedo al gran “hace-pipí” del animal. Freud orienta el análisis del padre hacia la
angustia que provocó en Hans el nacimiento de su hermanita Hanna y al misterio recurrente en
las fantasías y preguntas de Hans sobre el origen de los bebés. A partir de estas indicaciones el
material necesario para interpretar la fobia de Hans va saliendo a la luz.

En primer lugar, el caballo que se desploma y muere, y que puede morderlo, es un símbolo del
padre. El caballo tiene un gran “hace-pipí” como el padre y tiene “algo negro” en la boca que
puede parecer un bigote. Hans desea la muerte de su padre para poder estar más tiempo a solas
con su madre. Al mismo tiempo, tales deseos le producen sentimientos de culpa y vergüenza que
se resuelven en la angustia hacia los caballos.

No debe extrañarnos la ambivalencia de los sentimientos de niño: ama a su padre y al mismo


tiempo desearía verlo muerto. Pero de tales pares de opuestos se compone la vida de
sentimientos de todos los hombres.
Estas fantasías edípicas tienen en ocasiones un trasfondo sádico. Hans confiesa que le gustaría
azotar a los caballos. El caballo, en este caso, vale como símbolo del padre y también de la
madre, a quien le gustaría pegar con “el batidor de alfombras”. Por un lado, Hans experimenta
una hostilidad inevitable hacia su padre pues lo contempla como rival y, al mismo tiempo, una
“concupiscencia oscura, sádica” sobre la madre pues es la que produce nuevos niños que pueden
hacerle la competencia.

En segundo lugar, el miedo a la castración tiene su origen en una advertencia de su madre. A la


edad de tres años Hans acostumbraba a jugar con su “hace-pipí” y la madre le advierte de que si
juega demasiado con él se lo cortarán. La amenaza permanece latente hasta que un año más tarde
el sentimiento de culpa la activa. Los efectos retardados de este tipo de amenazas pueden llegar a
abarcar “un decenio y más todavía”.

En tercer lugar, un elemento primordial en el surgimiento de la fobia está relacionado con el


nacimiento de su hermana menor. La presencia del bebé le roba aún más tiempo de su madre lo
cual provoca en Hans el deseo de ver desaparecer a su padre y convertirse él en el “hace-pipí” de
la casa. Al mismo tiempo no puede evitar desear la muerte de su hermanita: fantasea, por
ejemplo, con que la madre la deja ahogarse en la bañera grande.

En cuarto lugar, Hans acostumbra a preguntarse sobre los mecanismos biológicos asociados al
nacimiento de los niños. Hans sabe que no es la cigüeña quien ha traído a su hermana sino que ha
salido de la barriga de su madre igual que salen los excrementos. Esto también puede asociarse al
caballo que defeca en la calle. Así, la amenazante llegada de más niños que pueden apartarlo de
su madre se transforma en fobia hacia los caballos que llevan una carga muy pesada.

La curación tiene lugar a partir de que los padres le explican a Hans cómo vienen exactamente
los niños al mundo, lo cual redunda en un alivio notable de su fobia. El proceso se completa
gracias a dos fantasías de Hans. En la primera se ve a sí mismo como el “papi” casado con la
“mami” y, en lugar de eliminar al padre, lo relega al papel de “abuelo”. La segunda fantasía
repara el miedo a la castracion. Un instalador llega a la casa y le cambia su trasero y su “hace-
pipí” por otros más grandes.
En 1922 el pequeño Hans aparece por la consulta de Freud. Está “totalmente bien y no padece de
males ni inhibiciones”. El Hans adulto, Herbert Graf, emigrará a Estados Unidos en 1936 donde
desarrollará una importante carrera como productor operístico llegando a trabajar con
Furtwängler o María Callas.
REFERENCIAS

 Amorrortu editores-Obras completas SIGMUND FREUD volumen 7, (1901-1905),


fragmentos de análisis de un caso de histeria, tres ensayos de teoría sexual y otras obras.
 Amorrortu editores-Obras completas SIGMUND FREUD volumen 10, (1909), análisis
de la fobia de un niño de cinco años, apropósito de un caso de neurosis obsesiva.