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F.

MARTÍN PINEDO AUBIÁN - Casos Prácticos

Caso Práctico 1 – ¡Esa hija es nuestra!

Hace diez años Rosario Del Campo inicia una relación sentimental con Ernesto Baca;
ambos, estudiantes en un conocido instituto de computación, viven muy enamorados y
a pesar de lo que digan sus amigos y familiares deciden hacer vida en común,
alquilando para ello un mini departamento.

Con el paso de los meses la relación entre ambos se fue haciendo insostenible, y cada
día era motivo de crecientes peleas entre ellos, que significaban la ausencia de Ernesto
del hogar. Durante una de estas peleas Ernesto obtuvo un puesto como Operador del
Area de Sistemas en una próspera empresa petrolera en Venezuela que requería su
presencia inmediata; por ello, viaja secretamente a este país sin decirle nada a Rosario
ignorando que ella se encuentra en el primer mes de embarazo. Luego de ocho meses
Rosario da a luz una saludable bebé a la que inscribe en el registro de nacimientos con
el nombre de Zoila Baca Del Campo.

Luego de su prolongada ausencia Ernesto regresa al Perú y recién se entera que tiene
una hija con Rosario. Atormentado por su conducta egoísta procede a reconocer en el
Registro Civil a la hija que dejó al partir, que ahora cuenta con nueve años de edad.
Luego de ello, Rosario, que ha luchado sola durante todo este tiempo para mantener a
su hija decide reclamar una pensión de alimentos que de alguna manera le recompense
todo el sacrificio y le permita a ella y a su hija vivir con cierta comodidad y le posibilite
un futuro mejor.

Es así que Rosario se comunica con Ernesto vía carta notarial y le plantea llegar a un
acuerdo de la siguiente manera: por los años que ella ha tenido que mantener a su hija
pretende que le abone la cantidad de US$300 por cada mes transcurrido desde su
ausencia, y que a partir del próximo mes le abone el importe de US$350 mensual por
concepto de alimentos.

Ernesto no pone ninguna objeción respecto al monto mensual que debe abonar para su
hija, pero considera que el monto que le pretende cobrar Rosario por los años que duró
su ausencia es excesivo y sin sustento legal alguno.

Siendo este el estado de las cosas, Rosario acude al Centro de Conciliación planteando
su problema, pidiendo la mejor manera de solucionar su controversia antes que acudir
al Poder Judicial.

© M. Pinedo A., 2001