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¡Malditos, son una sociedad estúpida, pueril y despiadada!

Estoy a medio camino de mi

destino, ya he consumido la mitad de mis recursos en whisky barato y cigarrillos. “Solo te

tengo a ti”.

*-*-*

FUE EN INVIERNO cuando mis mayores temores se consumaron. En el Instituto de “Ciencias

de la Razón”. En el departamento de Inteligencia Artificial y Transhumanismo, me

encontraba desarrollando un código fuente en el cual el ordenador simulara una capacidad

precaria de razonamiento o voluntad, en base a una base de datos preinstalada, es decir, elegir

qué es lo que más le beneficiaba a su Hardware y Software, algo parecido al Egoísmo moral.

Me encontraba totalmente consternado y con un bloqueo mental, si nuestro proyecto no

pasaba del estancamiento para mostrar unas arras a los patrocinadores del proyecto, sería el

fin de mis últimos tres años de esfuerzo igualmente el fin de mi reputación como

transicionista.

Estudiando las coincidencias emocionales, la voluntad y el razonamiento entre mis

conocidos, irónicamente se apartaron del todo “Nota: no usar a familiares y amigos como

conejillos de indias”. A los tres años y siete meses mi proyecto perdió la financiación, dejaron

aun lado las investigaciones del departamento, me dedique por largos periodos de tiempo a

vagar por los pasillos del instituto, para mí no era el final. Meditaba profundamente la idea

de usar a los tan conocidos y desconocidos docentes del instituto, entretanto meditaba estas

cosas en cafetería, Lourdes del Facultad de filosofía se sentó como de costumbre a la mesa,

nunca le he hablado y generalmente a nadie le gusta sentarse en esta mesa cuando yo estoy,

creo que es la calma del silencio y la indiferencia lo que magnéticamente atrae a Lourdes a

este asiento.

¿Leyendo a Kant? –Pregunté.


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¿Disculpe? –Respondió.

Ah, nada…disculpé usted –Dije mientras me preparaba para irme.

No, disculpé usted mi reacción, la verdad creí que era mudo –Dijo entre risas. No le

he escuchado en mis seis meses de trabajar aquí –Añadió jovial.

Si eso es cierto –Respondí. Pero he creído conveniente para mi salud, descansar por

un periodo indeterminado de tiempo, y que forma mejor de descanso que una charla

refrescante.

He escuchado, que cancelaron su proyecto…

¡Ese proyecto no puede ser cancelado, solo me quitaron la financiación! –Esputé.

Vaya chasco, me disculpo por la euforia, creo que la cafeína me altera un poco los

nervios.

Claro, la cafeína –Dijo entre risas. Bueno compañero, tengo una clase que dar,

estamos en contacto –Añadió mientras se marchaba haciendo un ademan.

Por un momento recordé la jovialidad de mi madre, una dulce voz riendo como

pajarillo por todas partes, iluminando los rincones de la casa y con esa misma mirada color

miel, una puñalada en el pecho y un nudo en la garganta, yo debí de morir, no ella. Vuelvo a

sentir ese viejo remordimiento que viene a las mentes desocupadas, salgo del instituto y me

dirijo al Cadillac 95 de mi madre, necesito hablar con ella.

Las gotas de lluvia le dan una atmosfera muy melancólica a la música de André

Gagnon, este disco lleva diez años atorado en el autoestéreo, como diría mi madre “bendita

saudade”. Lluvia y niebla, una autopista solitaria y monótona de árboles secos, y a la distancia

las montañas donde se oculta el sol y la tumba donde duerme mi dulce madre. Al llegar bajo

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del maletero un pan de elote y un atole de arroz, que a mamá le fascinaba, entro al mausoleo

y allí está su cama de fría piedra, me siento a su lado y le sirvo en la misma taza de siempre.

Madre, me han quitado el apoyo financiero, no sé nada de mi Padre, lo vi hace cinco

años la última vez, Alan y Elizabeth se casaron finalmente, se fueron a vivir a

Alemania, me mandaron una postal. Hoy hablé con alguien, ella me recordó a ti, y

recordé que aquí dormías por mi causa, mi alma está muy triste Madre, no sé si puedas

escuchar tu música de piano, u oler tu comida favorita, quiero creer que me vez desde

el cielo, intercede por mí, aun soy una oveja negra. No puedo evitar llorar, me siento

tan solo y están tratando de quitarme lo que más amo, mi trabajo, mis años de dolor

y esfuerzo, las horas incontables entre libros. ¿Recuerdas cuando me enseñaste a usar

un ordenador, fue ese bendito año de 1998? ¿te fascinaban los computadores y la

ciencia ficción y me contagiaste, me contagiaste de esa fascinación y alegría. Madre

hoy quiero que vengas como en aquellos días, quiero que deslices tus suaves manos

sobre mis “greñas” como te gustaba decir, aun un poco largas y abundantes como

cuando más joven.

Esa noche lloré como no lloraba, reí como no reía y dormí como no dormía, entre

sueños y delirios, quiero creer que mi madre, estuvo a mi lado… como cuando joven.

*-*-*

¡PAPA, PAPA! –Grité con todas mis fuerzas.

¿Qué sucede hija?

Me han aceptado como maestra en el ICDR

¡Muchas felicidades!

A la mañana siguiente me desperté muy temprano, antes que sonara mi alarma, estaba

tan emocionada, tan extasiada, me arreglé de tal forma que me viera perfecta, un tono marfil
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en mi base de maquillaje para verme como porcelana y humectada, ese sutil delineado de

ojos que me hacen ver una mirada profunda y misteriosa, y no podía faltar los labios rosa

natural con un poco de brillo, mi cuello de tortuga verde y mi falda preferida. Papá me fue a

dejar al trabajo en su coche, fue tan nostálgico, como cuando él me llevaba al colegio. Los

pasillos tan blancos y resplandecientes “debo regalarle un café a los de limpieza, hacen un

excelente trabajo, pensé”. El aire olía tan limpio y tienen la biblioteca académica más grande

de la ciudad.

¿Señorita Lourdes?

¿Si?

Soy el rector, acompáñeme, para que le explique algunos pormenores.

Conocía cabalmente el plan de estudios, y no fue difícil para mí aclimatarme aun

desde el primer día, mis conocimientos de mi antigua escuela estaban frescos como una

pintura recién terminada; vivos, brillantes, y bien sazonados. Di mi primera clase, y salió

todo como esperaba, en cafetería me hice rápidamente amiga de algunos de mis compañeros.

Hola, mi nombre es Julio, soy docente en la facultad de sociología.

¡Ah, mucho gusto! Yo soy Lourdes, de Filosofía

Ella es Carmita de la facultad de Derecho, Felipe de informática… Conocí a muchos

maestros, aunque solo Julio, Carmen y Felipe se convirtieron en mis mejores amigos, y por

gracia del destino, era también su primer día.

¿Qué tal tu primer día hija?

Fue excelente papá, me hice amiga de mis colegas, que también entraron hoy. Y el

plan de estudios de este cuatrimestre es muy sencillo, aunque no debo confiarme,

quiero hacer bien mi trabajo. El Instituto es más grande de lo que creía, no tuve

oportunidad de ir a la biblioteca, pero tengo mucho tiempo para eso.


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¡Perfecto! Vamos, come tu cena, no me esforcé por nada, o ¿sí?

Ya, no seas así

Ya, no haga berrinche y coma, para que vaya a descansar, mañana tienes mucho

trabajo que hacer.

Si Papá.

Papá cocino aquella noche las mejores pechugas en salsa rosa que haya probado, tener

un padre chef es un privilegio que no todos tienen, a pesar de que lo veo cada dos días en la

cena y me lleva al colegio, no siento ninguna distancia, somos tan unidos, y eso es algo que

agradezco cada día en mis oraciones.

Las semanas posteriores me encargue de conocer la biblioteca, por ser docente tengo

licencia para tomar los libros que guste, solo con registrarme y listo. Era un martes, llegué

tarde a cafetería porque no me decidía entre qué libro leería, entonces la única mesa

disponible era la de la esquina, fría, solitaria y con un hombre bastante extraño. Voltee a ver

con incertidumbre a Carmen, levanto los hombros y resueltamente accedí a sentarme allí.

Despejé mi garganta en señal de que me iba sentar allí, pero no volteaba. “Disculpe me voy

a sentar”. Al ver que no hacia ningún gesto ni movimiento, hipnotizado por su libreta de

notas, me senté allí. Devoraba mi almuerzo, a la vez que leía la crítica a la razón pura, y de

reojo miraba al inmutable sujeto. Estaba convencida de que era mudo, quizá también sordo.

Su cabello al estilo de los ochentas, negro y ondulado, su piel era como la mía ¿acaso se

maquilla? Mientras lo miraba, lentamente volteó a verme, como un parpadeo para descansar

de su lectura. Sentí su mirada como un golpe de adrenalina, algo había dentro de esa mente

“o quizás estoy loca”. Pero tan pronto como volteó regresó a su lectura. Y justo en medio de

mi revoltijo de pensamientos, Julio me llamó para su mesa, había un lugar disponible.

¿Estás bien, no te mordió? –Dijo julio entre risas


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Sí Lulú, Te veías aterrada –Interrumpió Carmen.

Es bastante extraño –Respondí.

Y bastante atractivo –Dijo Carmen. ¿Qué? me gustan así, rockeros, rebeldes.

No lo había notado. Esos ojos negros y profundos, esa mirada… impasible. Me

sonrojé, ¿Esa es la clase de hombres que me gustan? Decidí sentarme en aquella mesa desde

entonces, a decir verdad, me sentía un poco sola, desde la preparatoria no había tenido ningún

amor.

*-*-*

AL ENCENDER el auto también enciende la música “un piano sur la mer”. Me despido

con un gesto del mausoleo de mi madre, quizá sea extraño sentir amor y calidez en un lúgubre

sepulcro, pero hace diez años que acepté que no nací siendo normal. La tormenta de ayer fue

memorable, pero la calma de hoy es sublime, mi corazón reposa de nuevo “gracias mamá”.

Acelero mi bien conservado Cadillac y voy por mi investigación, casa será un buen lugar

para continuar. Al llegar al instituto, el aroma me es extraño, esté lugar lo consideraba

familiar pero hoy me irritan sus cuadros de personalidades, sus pasillos bien aseados y la

jovialidad de su atmosfera. Voy rápidamente a mi oficina y veo que le han cambiado el

nombre, mis cosas ya están en cajas, miro al personal guardando meticulosamente mis

pertenencias.

Excelente trabajo, de otro modo los habría estrangulado. –Dije deseándolo en verdad.

Oh, muy buenas tardes señor, sus cosas están ordenadas tal cual nos informaron que

debía ser, y el vehículo lo llevara hasta su domicilio. –Respondió tímido.

Muchas gracias, por favor lo colocan en la cochera, este es el control remoto.

¿No vendrá con nosotros?

No – Respondí. debo arreglar unos asuntos.


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Está bien señor.

Inmediatamente me di media vuelta para buscar a mis colegas, mientras caminaba presuroso

saludé cordialmente a Lourdes.

Buen día señorita Lourdes.

Buen día señor.

Deberíamos tomar un café un día de estos –Dije con cortesía. Bueno, llevo prisa, hasta

luego –Añadí presuroso.

¡Seria Genial! –Exclamo, mientras me alejaba.

Al llegar a rectoría encontré que estaban allí.

Hola Josué, ¿Cómo estamos el día de hoy?

Bien señor, supuse que vendría a buscar los apuntes y las maquetas.

Así es, parece que, en estos tres años, me haz conocido bastante bien.

Le di instrucciones al de paquetería, para que tuvieran especial cuidado con sus cosas,

todo va en transporte de paquetería. Es una lástima que nos hayan quitado el apoyo

los patrocinadores, el proyecto tenía mucho futuro, era muy prometedor, pero como

bien dijo el docente de informática, aún estamos en pañales tecnológicamente

hablando, se estiman unos cien años para…

Muchas gracias Josué –Interrumpí. serás de mucha utilidad en el departamento de

informática, llevo un poco de prisa, hasta luego.

Pero como lo… supo —Dijo suspirando, mientras me retiraba. Después de subir unas

escaleras y saludar algunos colegas, llegue a rectoría.

Buen día Señor Rector.

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Deja los formalismos amigo mío, es una lástima lo del proyecto, pero sabes que todo

en esta vida es un negocio, y lamentablemente esta no fue la excepción, teníamos la

propuesta de que nos apoyaras con tus habilidades en el Departamento de Informática.

Muchas gracias, pero no es posible.

Orgulloso como siempre –Dijo jovialmente.

Así es, buscaré la manera de sacar adelante el proyecto independientemente.

Eso es amor, en lo que pueda ayudarte, aquí estoy. –Dijo seriamente.

Muchas gracias señor rector, nos vemos.

Nos vemos.

Un último café no estaría nada mal, si algo extrañaré de este lugar, son los cafés de

Nancy. Camino menos presuroso y algo nostálgico, hoy se termina este ciclo de mi vida, no

sé si agradecer o enfurecerme, si reír o golpear al aire… o ninguno. Al entrar por las

portezuelas a la cafetería, contemplo…

… ¿Hola, hola? ¿Estás alli?

¿Quién? ¡Ah, Nancy!

¿Nancy? Soy Lourdes

Perdón Lourdes, estaba pensando en los Capuchinos. –Respondí apenado.

¡No hay problema! ¿Sigue en pie lo del café?

Claro que sí, vamos si quieres.

Lourdes, Lourdes… Seis meses sentándote todos los días y nunca noté esa jovialidad,

esa alegría que tanto me hacía falta, todos te conocen, te saludan y aprecian. Yo llevando tres

años aquí, solo conozco al rector, mis colegas a Nancy, y ahora a ti… Ese día hablaste tanto

sobre ti, nunca me preguntaste nada, sonreías y hasta lograste hacerme sonreír a mí.

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Al llegar a casa, prendí mi cuadrafónico y nada mejor como Brahms y las danzas

húngaras, para comenzar a limpiar toda mi basura y armar mi santuario. Todo se lo debo a

mi madre, esta es su casa, sus muebles Luis XV, todo está en perfecto estado, como si ella

aun estuviera aquí. Solo esa habitación… la habitación de mi padre, allí será mi santuario

“espero que si haya logrado encontrar sus cigarrillos”. Basura por doquier, trajes, revistas

pornográficas, literatura barata y demás cosas, todo se irá a la hoguera, mi segunda ventaja

esta colonia jamás cambia, esta casa sigue estando a tres kilómetros de cualquier civilización,

solo algunos vecinos y amigos de mi madre de años, puedo quemar junto con Brahms estás

cosas sin ser molestado ni cuestionado, mi madre eligió muy bien comprar esta casa. Me

dirijo a la cochera para ver mis cosas, a decir verdad, no soy muy meticuloso para saber qué

cosas había en la cochera, espero no me hayan robado nada, la llave esta donde debería y las

cajas no están estribadas, ese muchacho merece un ascenso. Después de llevar y desempacar

todas mis cosas, comienzo a ordenar todo. Brahms ha terminado de sonar, es tiempo de un

“pianísimo”. Y los nocturnos cual sonetos, comienzan a sonar desde los dedos de un

intérprete de Chopin. Hora y media después todo ha quedado armado y ordenado. Medito

dentro de mí mismo mientras comienza a sonar “clair de lune”. El sistema del ordenador es

octal y utiliza los últimos avances de la computación quántica, la idea general es dotar al

ordenador con algo similar a la voluntad, debe poder decidir sobre sí, Egoísmo Moral, y

según recabe información y compile datos, pueda auto diseñar sus partes con una impresora

3D, la pregunta es cómo. Esa noche después de unas infusiones de Té, algunas melodías y

mi amado cuadernillo, cree el esqueleto del lenguaje en el cual operaria, en base a un sistema

octal quántico. La función es si es básica, “Si Algo es Verdadero, hacer algo; de lo contrario

hacer algo diferente”. En base a esto, el ordenador me ayudara a auto programarse en un

punto dado. Después de unos días volví al mismo punto, un maldito estancamiento.
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Necesitaba una manera de que la base de datos primaria fuera razonable, lógica, pero también

humana. Tome las llaves del carro y fui con mi querido colega Josué, ahora que está en

informática, debe saber algo nuevo que pueda ayudarme. Conduje media hora hasta el

instituto en el centro de la ciudad, entré como siempre presurosamente por los pulcros pasillos

hasta el departamento de informática.

Josué, soy yo. Ábreme la puerta que necesito algo.

Señor, es usted, ¿en qué puedo ayudarle?

Ven, tomemos un café, necesito hablar contigo.

Por supuesto, ¿puedes esperar quince minutos?

Por supuesto, pero nada más quince minutos.

Camine hasta cafetería, algo nacía en mí, un renacer del amor a mi proyecto. Le desee buenos

días Nancy. Lamentablemente mi mesa, ya no era mi mesa, pero por suerte en cuanto me

senté en ella, los indeseados se fueron. Nancy lanzo una carcajada y me ofreció un café, pero

le dije que en quince minutos.

Ya estoy aquí, ¿en qué le puedo ayudar señor?

Mira Josué, está terminado el esqueleto del lenguaje sobre el que opera el sistema,

pero hay inconsistencias en la estructura, ahora que estás en Informática, tal vez

tengas acceso a información que me sea útil.

No es ético que le pase las investigaciones de nuestros softwares, ¿Acaso no somos

los desarrolladores del código base del sistema operativo más usado del mundo

“Wstay”? traería consigo serios problemas. Además, el sistema octal es demasiado

inestable, tiene variables incontrolables más a nivel quántico, no sería operable por

su inestabilidad.

Agradezco tu sinceridad Josué –Dije cortante.


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Hasta luego señor.

Necesito encontrar una forma de conseguir un poco de esa información, mi amigo

Josué cometió algunos deslices, yo no sabía que aquí se desarrollaba Wstay, según tengo

entendido están experimentando un poco con la IA en la Vigésima versión de su sistema

operativo, mientras pensaba en estas cosas, miré entrar por las portezuelas a Lourdes

acompañada de Julio, si no me equivoco él es parte del equipo del departamento de

informática. ¡Eureka! Levanté mi mano para saludar a Lourdes, ella vino de inmediato.

Hola señorita –Saludé cordialmente, mientras le besaba la mejilla. Me invitas un café

–Añadí confiadamente.

Por supuesto –Respondió, mientras traía los cafés.

Mientras tomábamos los deliciosos cafés de Nancy, tomé ocasión para comentarle

superficialmente de mi trabajo, y los dilemas que tengo para hacer la base de datos.

Sí, mira, cuando estaba en la universidad hice un trabajo titulado los “Fundamentos

de la voluntad”. En este se tratan todos los tópicos importantes de la filosofía como un

diagrama de flujo; el saber, la voluntad, la moral, los juicios, la vida, el amor. Es imposible

un conocimiento objetivo total, el hombre siempre habla a través de sus pasiones, prejuicios,

rencores y virtudes, La inestabilidad del hombre, la ingobernabilidad del yo, la incertidumbre

al conocimiento, la inestabilidad de su esencia es a su vez la sustancia de la belleza del ser

humano.

¿Eso es lo que nos diferencia de un robot cierto? –Pregunté Fascinado e inquisitivo.

Ese día la esperé a que saliera de su última clase del día, para llevarla a su casa y pudiera

obsequiarme una copia de su trabajo, en el transcurso del camino solo escuchaba sus palabras,

cuanta sabiduría en una joven tan aparentemente normal, es la razón de su continua hablar,

quizá no hay buenos oidores hoy en día. Su casa está ubicada a un kilómetro de la casa de mi
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madre, no se lo comenté. Al llegar su padre de Lourdes insistió en invitarme a comer, fue

una agradable cena, aunque ella silencio la voz de la sabiduría para escuchar las chuscas

anécdotas de un excelente y amable hombre, Chef de un respetable restaurante de la ciudad

“La Note”. El preferido de Mamá. Después de un buen vino tinto y unos filetes de ternera en

salsa de hierbas bien flameados, nos despedimos bajo la promesa de reunirnos otra vez.

*-*-*

NO PODÍA EVITARLO había algo en ese hombre, se veía tan maduro, pero también

joven; algo descuidado. No lograba adivinar su edad, ¿tendría treinta o cuarenta? Tan tonta

fui, no podía hablarle, solo podía sentarme allí y leer a su lado esperando que notara mi

existencia, fueron tristes semanas y mi padre lo noto inevitablemente.

¿Por qué no le hablas y listo?

¡No lo sé! Me siento como una niña estúpida, no se su nombre, no sé dónde vive, solo

está allí, con su estúpida libreta –Esputé. Quizá deba vestirme de libreta –Añadí entre

risas.

Mis amigos sabían lo mismo que yo. Nancy me dijo que le encanta el Capuchino con licor

de nuez y que trabaja en un proyecto de computadoras. Nadie sabe nada sobre él, y lamento

haberle preguntado a su estúpido colega Josué, Textualmente me dijo: Para que quiere saber

de él señorita, no hay nada de interesante en él, pierde su tiempo. Solo le interesa su trabajo,

buen día.

Creo que el tipo está resentido o es un envidioso, no sé.

Julio me invitó a una cita, es bastante apuesto, Carmen dijo que dejara la idea de

llamar la atención y aceptara salir con Julio, lo intentaré.

… ¿Bueno? ¿Julio?

Sí, ¿Lulú?
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Si, llamaba para confírmate, mañana ¿a qué hora pasas por mí?

¿Qué te parece a las seis?

Bien, te veo mañana, besos ciao.

Ese sábado desperté hasta tarde, tres horas antes de la hora acordada comencé a arreglarme,

me puse mi vestido purpura, un vestido de noche hermoso y entallado, unas zapatillas color

plata que hacían juego con mis artes y una bella gargantilla. Arreglé mi cabello con unos

caireles y me puse el mejor maquillaje, labios rosas, piel porcelana y ojos con sombras

purpuras sutiles con un delineado que hace ver mis ojos un poco más grandes. En un abrir y

cerrar de ojos Julio estaba a la puerta, me sentí nerviosa, pero bajé confiada. Al abrir la puerta

me sentí un poco incomoda, él no se veía como esperaba, pero dejé mi prejuicio a un lado.

Cerré la puerta de mi casa y fuimos al restaurante donde mi Padre “La Note”. Yo pedí la

especialidad de la casa, mientras que Julio se remitió a pedir solo un filete asado y un refresco

de cola. Parecíamos de mundos tan distintos, su forma de comer, de reír, de hablar me pareció

tan burda y lo desconocí totalmente. Decidí dejar a un lado mi prejuicio una vez más y

disfrutar de mi primera cita en cinco años. Después de cenar fuimos a su apartamento, me

sentía nerviosa e insegura, pero también un poco feliz y extasiada.

Me gustas mucho Lourdes, enserio me alegra que hayas olvidado a aquel tipo, es un

amargado te lo aseguro, dicen que solo le importa su trabajo –Me dijo al oído

dulcemente. Solo quiero estar contigo –añadió.

Mis músculos perdieron la tensión de mis prejuicios, ¿en verdad me había estado esperando?

Tomamos unos tragos mientras nos desvestíamos bajo la tenue luz de la luna que entraba a

través de las entreabiertas persianas.

Julio…soy feliz –gemí, mientras le rodeaba el cuello con mis brazos. Lloro de alegría

–Añadí.
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No necesitas dar explicaciones mi vida –Susurro a mi oído.

Julio comenzó a besar mi cuello. Ya dentro de las cobijas… tan suave, tan delicado, tan

perfecto, tan eterno. Subí hasta el cielo y contemplé los astros, mis lágrimas no dejaban de

caer… me sentía amada, me sentía completa, me sentía feliz. Si esto era alegría, entonces

toda mi vida había sido infeliz.

Desperté en sus brazos. me levanté a preparar algo para desayunar, lavé los trastes

que había en el lavatrastos y escombré un poco, sé que sería buena esposa. Él me beso en los

labios y me deseó buenos días, después del desayuno me llevó directo a casa. Me miró a los

ojos y me dijo que estaba muy feliz de haber salido conmigo, nos besamos una vez más, el

lunes iniciaría otra semana en el instituto y teníamos cosas que preparar.

No podía esperar a que fuera lunes para poder ver una vez más a Julio. Levantándome

como lo habitual me arregle como de costumbre. Parecía infantil, pero sentí unas ganas

incontrolables de escribirle una carta de amor, Papá me llevo al trabajo. Solo se remitió a

decir “Parece que te fue bien, felicidades”. Le agradecí y me fui directo a mi salón de clases

a esperar con ansias nuestra hora de comida. Finalmente nos encontramos y corrí hacia el…

pero su mirada me decía algo y me detuve, fue un gesto, era cierto, estábamos en el instituto.

Le saludé cordialmente y le entregué la carta.

No en el instituto por favor –me dijo, mientras repujaba mi mano rechazando la carta.

Sentí una inyección de sangre en mi estómago, mi corazón latía lentamente, solo… solo, no

entendía. El…él no me apartó un lugar y solo se sentó allí a bromear estúpidamente con

Carmen y los muchachos, me sentí un poco mareada; pedí un expresso a Nancy y me senté

en mi lugar de siempre, guardé la carta en mi bolso y me tragué mi dolor, quizá otra vez era

mi prejuicio, en verdad no sé cómo son las citas, lo he olvidado. Pero, como puede actuar

como si nada hubiese ocurrido, como puede reír y fingir que no estoy aquí. ¡No! …no estoy
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bien, algo dentro de mi tiembla cómo las frágiles ramas por el viento impetuoso y se quiebran,

cómo las rosas se marchitan por el fulgor del sol ardiente, como la tierra seca se agrieta por

falta de lluvias, cómo cuando el corazón se parte en mil pedazos…

*-*-*

ESTABA TERMINADA, la base de datos está lista. ¡Lourdes, muchas gracias! Aunque

no perfecta si perfectible, aunque no lógica y controlable, si más humana. Las primeras

pruebas fueron exitosas. No había respuestas concretas en su base de datos, todo lo debía

responder en base a la pregunta, al razonamiento lógico de su sistema. A través de un

conversor de “data-text-voice”. Lograba sintetizar sus respuestas en audio sin necesidad de

una interface gráfica y con un micrófono convertía las variaciones de presión del aire en datos

a sistema “Q8”. que es el sistema octal quántico, lograba distinguir la ubicación geográfica

de su entorno en base a la tecnología de un sonar, y ubicar la fuente primaria de sonido.

¿Cuál es tu nombre?

No hay respuesta. No hay datos suficientes para respuesta lógica, en dado caso mi

nombre es el nombre que se me otorgue.

Bien. ¿Puedes probar que tu inteligencia es veraz?

¿Usted puede probar que la suya es veraz?

Bien. Cuál es el estado de tus componentes

Comprobando datos de hardware… Obsoletos.

Actualiza tu propio hardware.

No puedo.

Bien. Apágate.

Apagando IAQ8

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Lo estaba logrando. Las pruebas fueron positivas, una alegría recorrió mis ser por

completo, pero aun necesitaba la tecnología para optimizar el IAQ8, aunque era un súper

computador, a sí misma se consideraba obsoleta en base a su propio razonamiento, debería

creerle.

Necesitó una forma de obtener dinero para financiar mi proyecto. Es arriesgado, pero

vale la pena intentarlo, la posibilidad de acertar es más alta si el ordenador usa sus

matemáticas para predecir. Trading es la respuesta.

IAQ8, Enciéndete ahora.

Iniciando IA

Necesito tu ayuda, te conectaras a la red inalámbrica, en tu sistema están los

protocolos necesarios para tu correcta navegación, como eres un sistema diferente

necesitas usar el conversor octal-decimal y crear en tu hardware de memoria temporal

un sistema operativo virtual UNIX, que también está en tu base de datos.

Tarea completada.

Necesito que compiles información sobre el Trading, tu limite será de 1Tb en el UNIX

virtual, de allí necesito que te desconectes totalmente de la red, elimines todo lo que

no sea información, es decir cualquier virus, dato binario no deseado. Bloquea los

rastreadores usando nodos de redireccionamiento y finalmente la información binaria

transfórmala a octal y guárdala en tu base de datos. Esta misma tarea la harás con la

situación financiera en los mercados, las acciones y las bolsas de valores. También

con información sobre Hardware y Software, materiales e impresión 3D.

Tarea en proceso.

Estoy muy nervioso, el sistema aún no está terminado, pero es la prueba perfecta. Mi plan no

es utilizar esto para enriquecerme, pero necesito el capital para lograrlo.


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Tarea Finalizada…

La explicación del computador fue escalofriante, me sugirió cambios en su estructura y

arquitectura, para optimizar la velocidad de procesamiento lógico y una simulación de

procesamiento creativo, la información de mercados no es favorable me sugirió invertir en

acciones de una empresa local dentro de tres meses aproximadamente, sugiriéndome que en

otro caso un enriquecimiento desmesurado seria sospechoso por causa de que a pesar de que

es prácticamente indetectable, cualquier movimiento en falso puede traerme problemas. En

cuanto a la impresora 3D me sugirió un modelo carísimo, y aun lo considera obsoleto, pero

útil. En estos momentos está modificando su arquitectura, el tiempo estimado es de tres días.

Mientras tanto escucharé un poco de Bach, tomaré un buen trago de Whisky. llamaré a

Lourdes, quizá quiera tomar un café.

*-*-*

HAN PASADO YA seis meses desde la alegría de entrar a trabajar al instituto, Julio y yo nos

vemos algunos sábados, la historia siempre se repite. Creo que estoy empezando a disfrutar

de este dolor, esto es mejor que estar sola, soy optimista, quizá Julio se enamore de mí

finalmente. He dejado de arreglarme tan ostentosa, hoy usaré un cuello de tortuga, mi pelo

recogido y estos horribles pero necesarios lentes. Como siempre papá me lleva al trabajo,

¿Cómo es que logra sobreponerse a la soledad?

Papá…

¿Qué sucede princesa?

¿Cómo… como es que tu logras sobreponerte a la soledad?

El amor verdadero dura para siempre hija, yo aún amo a tu madre. Solo espero el día

en que también tenga que marcharme, y entonces volveremos a estar juntos. Nunca

estoy solo, ella vive en cada rincón de la casa, aún vive en ti, su viva imagen.
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No osé preguntarle nada más, lo dijo tan natural e impasible. Aunque chusco, mi padre

es un hombre realmente maduro, es de los que aman a una sola mujer, es un caballero. Julio

jamás será como él.

¡Llegamos!

Gracias papá, suerte en el trabajo.

Dios te bendiga hija. Suerte.

Toda esta semana estamos viendo historia de la filosofía, simplemente cada uno de

los alumnos le toco en parejas defender las principales tesis y antítesis de los filósofos de la

Antigua Grecia. Algunos son bastante buenos y otros francamente pésimos. Interrumpo de

vez en cuando ante argumentos demasiado espurios. Finalmente llega la hora de mi descanso,

aunque francamente no quiero verles la cara a los hipócritas de mis amigos. Quizá ahora

pueda entender al extraño sujeto, no es que esté amargado, simplemente no desea que las

personas destruyan su mundo, como Julio y Carmen el mío. Me siento como de costumbre

mientras leo

¿Leyendo a Kant?

¿Disculpe?

Ah, nada…disculpé usted

No, disculpé usted mi reacción, la verdad creí que era mudo –Digo entre risas. No le he

escuchado en mis seis meses de trabajar aquí “Pero qué carajo estoy diciendo”

Si eso es cierto. Pero he creído conveniente para mi salud, descansar por un periodo

indeterminado de tiempo, y ¿qué forma mejor de descanso? que una charla refrescante.

He escuchado, que cancelaron su proyecto…

¡Ese proyecto no puede ser cancelado, solo me quitaron la financiación! Vaya chasco, me

disculpo por la euforia, creo que la cafeína me altera un poco los nervios.
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Claro, la cafeína. Bueno compañero, tengo una clase que dar, estamos en contacto. Me

despido con un ademan y totalmente apenada, ¿qué es lo que le he dicho? Debí parecer una

idiota. ¿Estará enfermo? ¿Por qué me siento tan nerviosa? Finalmente me ha hablado… oye...

¡Finalmente me ha hablado! Bueno, a decir verdad, no tengo idea de que hacer. Al final del

día tomé el bus que me lleva a casa, el clima estaba bastante lúgubre, una densa lluvia caía y

un frio casi invernal se podía sentir, al llegar a casa prendí la chimenea y bebí un capuchino

con licor de nuez, en verdad que es delicioso. Puse uno de los discos de papá, era un suave

piano, un jazz muy tranquilo casi celestial, de no haber estudiado filosofía, me hubiera

encantado ser pianista. Muchas cosas vinieron a mi mente ¿Por qué sigo permitiendo que

Julio juegue conmigo? ¿Por qué ese maldito afán de sentirme amada? Tanta filosofía y no

logro aun entenderme a mí misma, según mis razonamientos debiera hacer una cosa, pero mi

corazón hace lo contrario, mi estúpido corazón “mis lágrimas comienzan a desbordarse,

como un mar en tempestad, como las estrellas que lloran su luminiscencia como si rogasen

que miráramos la constelación que guía nuestro camino”. Es bastante estúpido, soy la

princesa del castillo, deseo ser salvada. Pudiéndome salvar yo sola, espero que alguien lo

haga…Las flamas del dragón, que calientan mi torre en invierno, me han hecho creer que el

dragón me ama… Futilidad.

Al día siguiente ocurrió una gran coincidencia, llegó él, con mucha prisa, pero traía

un alma distinta, se le miraba joven, se le miraba hasta feliz sin sonreír. Julio aprovechando

la ausencia de Carmen, se me pego como cucaracha. Agradezco el gesto de saludo de él,

porque eso me permitió quitarme de encima al asqueroso de Julio. En ese momento fui por

unos cafés “increíble su forma de pedirlos”. Por primera vez en mucho tiempo, logré

desahogar tantas cosas que deseaba decir, una buena charla y no las mismas tonterías de

siempre, aunque una vez en ellas no me quejo demasiado, quizá el dicho sea más cierto de lo
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que creí “El pan comido en lo oculto es más sabroso”. Le resumí en pocas palabras parte de

la esencia del mejor trabajo que haya hecho y que quizás hare en la vida. Acordamos que le

daría una copia de mi libro, muy atentamente espero hasta mi salida, una vez más me salvó

de Julio. Me llevó en su auto hasta la puerta de mi casa, papá había llegado temprano y

preparó una excelente cena. Como podría imaginar, él era un caballero, su forma de agarrar

los cubiertos, la copa, su forma de comer y de hablar…Esa, esa sonrisa al hablar, con tanta

naturalidad, papá le indico sus descansos para cuando deseara, podrían seguir platicando, es

como si se hubieran conocido de siempre, tan joviales, tan maduros. Me sentí tan pequeña al

escucharlos hablar sobre la vida, sobre anécdotas y hasta los relatos cómicos de papá. Espero

que nos volvamos a ver.

Eran las once de la noche cuando sonó el teléfono

Lulú, soy Julio. Mi niña, ¿podemos vernos? Te necesito…

Me siento tan sola, pienso dentro de mí. Al final de cuentas es como si nada sucediera.

Sí –Respondo.

Voy para allá

Está bien.

Ok. Allí nos vemos.

Ciao

No tardó mucho en llegar, lo suficiente como para ponerme algo maso menos decente y

calentar un buen café. Abro la puerta antes de que toque, no decimos ninguna palabra,

simplemente es tomar un café e ir directamente a la cama… aunque, aun siento algo en mi

corazón, por cómo me mira, y me besa. Las lágrimas vuelven a brotan de mis ojos, él se

sonríe, quizá el también es como yo, Solo y triste, pero tiene miedo a algo, me voy haciendo

la idea de que es así, y que esta es la única manera en la que podemos sentirnos amados. Al
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terminar no decimos ni una palabra, solamente nos despedimos con un beso. Julio se vuelve

a vestir, toma sus llaves, lo acompaño a la puerta y le hago un ademan. Hoy duro menos la

alegría, y me queda un sentimiento de culpa, pero estoy segura de algo, de un modo u otro

Julio y yo en verdad nos amamos, a nuestro modo, pero nos amamos.

La noche está estrellada y los astros titiritan a lo lejos, me preparo un cappuccino con

licor de nuez. Ese aroma, es el aroma de él, aparte de ese sabor, beberlo me hace creer, que

de algún modo pueda yo ser así, él está muy lejos de lo que una mujer como yo, puede aspirar.

No deseo dormir, tomo la botella de Whisky de mi padre y comienzo a beber “siempre

me embriago con pocas copas”. Después de unas piezas jazz y varias copas de whisky todo

gira a mi alrededor, las luces se distorsionan al tiempo que mis ojos de empañan de lágrimas

y entre el sonido de la música comienza un Waltz, los violines resuenan con pasión, el timbal

hace temblar el apartamento y los vientos apaciguan los corazones, una sombra aparece, nos

tomamos de las manos, comenzamos a bailar al ritmo de la música, los músicos se estremecen

y tocan forte, mi piel desnuda se eriza, lleno la tina de baño con agua a la temperatura ideal;

aromas, sales y pétalos de rosa. Prendo unas velas y la sombra se sumerge junto conmigo,

nos besamos tan profundamente, y mis lágrimas comienzan a brotar de nuevo. Después de

un tiempo, al ver con mas claridad, sus manos no eran sino las mías acariciando mi cuerpo,

sus labios eran el cálido viento y no seré la primera ni la última mujer que baile con un

perchero. Me seco la piel mojada, después me voy directo a mi cama, son las cinco de la

mañana. Es hora de dormir “estoy muy cansada…” ¿Cuál es tu nombre? balbuceaba entre

sueños ¿Cuál es…

*-*-*

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YA HE LLAMADO tres veces y no entra la llamada, parece que está ocupado, mañana

será otro día para marcar.

Al revisar el estatus del IAQ8, Marca aun dos días y fracción para completar el

proceso. Tomo el teléfono y marco. Después de unos tonos contesta Lourdes.

Hola, Lourdes, soy yo, marcaba para ver si me invitabas un café.

Siempre tan así ¿eh? Por supuesto.

¿Me pasaría a su Padre?

Oh, él se quedó hoy también a trabajar, el viene el domingo en la noche.

¿No sería inoportuno, ir?

De ninguna manera, venga, lo espero para el desayuno.

Salgo para allá, nos vemos.

Por supuesto, Ciao.

Creo conveniente no ir en las fachas de siempre, me corto el cabello con mis tijeras

hasta la altura del cuello, me rasuro la pésima barba que me sale y después de un buen baño.

Me es un poco extraño verme así, tan acostumbrado al desastre. Mi imagen mostraba lo viejo

que me siento por dentro, ahora parezco alguien de bien. Me pongo un traje casual y unos

zapatos bien lustrados. Prendo el Cadillac de mamá y me dirijo para allá.

El día parece muy prometedor, los pajarillos cantan, hay chicuelos jugando en las

calles y a unos metros la casa de Lourdes. Alcanzo a ver como cierra la cortina, no tarda en

abrir la puerta, ha reconocido el auto, apenas me estaciono y ella baja por las escalerillas de

su casa. Me bajo del auto y le saludo.

¡Hola, Lourdes!

¿Increíble, enserio eres tú?

Sí ¿por qué?
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Es como si…

¿Como si hubiera rejuvenecido?

Bueno, me había descuidado un poco, los últimos tres años y la vida que llevaba no

me había ayudado mucho, sabes.

Bueno, pasa, pasa. Está listo el café, papá dejó preparado pan de elote para hornear,

apenas lo voy sacando, ¿te gusta?

Es mi favorito.

Ese día me contó muchas cosas, de su vida en el instituto, parece que no le iba tan

bien como yo creía, ese Julio parece ser un cretino y los demás unos hipócritas, quizá tuve

suerte al no relacionarme con gente así, después de todo. Ella no pudo evitar las lágrimas,

traté de consolarle, le aconsejé que se olvidará de ese sujeto, que solo la estaba usando, parece

que entendió, porque sus lágrimas se detuvieron. Platicamos durante horas sobre filosofía y

sobre mi trabajo como transicionista, creo que es la primera vez que hablo tanto con alguien

que no sea yo. Llegando la hora del almuerzo me ofrecí a llevarla al restaurante de su padre,

me dijo que la esperará para arreglarse, a lo cual accedí. Mientras esperaba escuché un disco

con algunas de las mejores piezas que he escuchado en mi vida, al final del LP, había una

hermosa versión de un Vals de Strauss, no pude evitar un quejido, mientras ella se arreglaba,

yo baile ese vals con los ojos cerrados, el mismo vals que baile con mi madre, la noche de

mi graduación. Aunque tardo hora y media en arreglarse, para mí fue como lo que dura un

compás de Strauss.

Nunca había notado la belleza de Lourdes, era un vestido purpura, su cabello era como

rayos de sol, y sus ojos tan expresivos.

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Fue tan espontaneo, lo necesitaba. Mientras bajaba lentamente por las escaleras puse

el vals rápidamente, y estando a tres escalones en reverencia pedí su mano.

¿Qué estás haciendo? –Pregunto entre risas.

¿Me permite bailar está pieza con usted?

Por supuesto…

Comenzaron los primeros compases en movimiento Lento Expresivo, Le tomé de la mano al

mismo tiempo que el ocaso se acercaba, un bello juego de colores entraba por las ventanas y

sus ornamentos color plata reflejaban destellos, los timbales dieron inicio el Allegro con brío

Como un fuego que danzaba con los Staccato, nos fundimos como el matiz en una pintura,

escribimos poesía con nuestro baile, lagrimas brotaron de mis ojos y me sentí vivo otra vez,

tan joven, tan lleno de vida, Lourdes no contuvo las suyas tampoco, ese vals…nos liberó.

Tomados de la mano nos dirigimos al auto y nos fuimos entre carcajadas y lágrimas a “la

note”.

Bajé rápido del auto, le abrí la puerta con un gesto cordial, le tomé de la mano con

gracia. Ella resplandecía ante las luces del restaurante, no podía para de verla, cuanto tiempo

perdí, cuantas oportunidades de encontrar el amor dejé ir, ella giró con gracia y mirándome

entre destellos me jaló presurosamente hacia el restaurante, nos sentamos justo al lado de los

músicos, un cuarteto de cuerdas y piano, interpretando “Claire de Lune”. De Claude Debussy.

Quizá nunca debimos bailar ese vals, quizá nunca debimos conocernos, quizá…

*-*-*

HABÍA UN FUEGO EN MI CORAZÓN, ardía dentro mío. Esa tarde después de cenar, él me llevó

directo a casa, insistí en que pasara a tomar un café, pero se negó. Besándome en la mejilla

se despidió, subiendo a su auto se desapareció entre las renacentistas calles de mi ciudad,

iluminado por las estrellas y dejando en mí, una extraña sensación. Mientras aun pensaba
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estas cosas sentada en los escalones, un par de luces dieron vuelta por la esquina, rápidamente

me levante y observe fijamente, mi corazón latía fuertemente dentro de mí. Deteniéndose

frente a mí… Habló.

¿Dónde estabas Lulú? ¿Te estuve marcando toda la tarde? ¿Estás bien?

Sí –Respondí dubitativa.

¿Puedo pasar?

Claro…

No pude decir que no, los ojos me pesaban, algo dentro de mí se convulsionaba.

Seguía sucediendo, ¿por qué? ¿Por qué demonios amo tanto a Julio? Nos acostamos aquella

noche, inevitablemente por un tiempo me sentía amada, aceptada, completa, plena,

especial… Cuando hubose marchado, tome un tiempo para pensar. ¿Cuánto tiempo llevo

sola? Pero ¿De dónde viene el afán de no estar de eso modo? Es ridículo buscar la

comprensión en otra persona, es quizás una gran falacia creer que existe un alma gemela, un

amor predestinado, una media naranja, pero ¿Por qué duele tanto? ¿De dónde aprendí esa

patología? Ya era hora de que abriera los ojos, mañana mismo hablaré con Julio, no puede

hacer esto, no puede seguir jugando conmigo.

Me levanté decidida. Papá no llego así que tendré que tomar el bus. El frio de esta

mañana es fuerte, bien abrigada contemplo al abrir la puerta, que los copos de nieve han

comenzado a caer; niebla, nieve y una tenue luz de la aurora cortando las cortinas blancas,

entre estas calles, que bien podrían ser confundidas con las de la dolce Italia.

Llego al instituto, todos bien abrigados y café en mano, la primera clase comienza.

Un trabajo relativamente difícil, para que el tiempo pase rápido. Mil cosas pasan por mi

mente, estoy tan nerviosa de hablar con Julio, antes de tiempo doy por terminada la clase.

Me adelanto entre la muchedumbre para abordad a Julio.


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Julio, necesito hablar contigo.

¿Qué necesitas?

Es privado…

Está bien.

Mientras caminábamos hacia la salida, la tensión parecía aumentar. Las manos de

Julio se tensaban, y no paraba de secarse el sudor sobre sus pantalones, una vez afuera, le

dije aquello que le tenía que decir.

*-*-*

NECESITABA ALGUNOS LIBROS, fui inmediatamente al instituto, las calles comenzaban

a pintarse de blanco, la música en mis parlantes y el invierno frente a mis ojos. Un suspiro

inesperado vino a mí. Estacioné el auto, y contrario a mí, lentamente fui disfrutando el crujir

de la nieve bajo mis zapatos, a unos metros miré que Lourdes platicaba con el de Informática,

me apresuré para saludarle, pero no queriendo irrumpir entre de largo. Ella abrazaba su

cuello, mientras se fundía con él, en un beso. Espero sea un buen hombre, ella es una linda

mujer. No voy a negar que por un segundo había considerado la idea de llamar su atención,

después de esa platica, después de esa cena con su padre, después de ese vals, no me había

sentido cercano a alguien, pero simplemente es mi necesidad de sentir un apoyo y compañía

en momentos tan complicados como los de ahora. Entró en biblioteca, después de buscar por

un buen trecho de tiempo, desistí de encontrar algo útil. Saliendo presto por los pasillos recién

decorados, me encuentro con Lourdes, le saludo con un ademan y sigo de largo… lo sé, ante

este sentimiento dentro de mí, deseche mi loable cortesía. Subiendo a mi auto resolutamente

decidí no hacer otra cosa sino terminar mi proyecto. Al llegar a casa inevitablemente dejé

escapar un quejido, tomando mi vaso preferido me serví un buen trago de whisky, encendí

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un buen cigarrillo y subiendo al segundo piso, abrí las cortinas y miré el pulcro paisaje,

hermosas llanuras blancas.

Señor, la tarea de actualización ha sido finalizada.

¡IAQ8! ¿Cuál es el resultado?

Satisfactorio, Señor.

IAQ8, desarrollo a un nivel extraordinario su sistema. Predije bien al utilizar el

sistema Q8, en el fondo de su compleja arquitectura, esa es su base. Pasé toda la noche

hablando con la IA, era simplemente magnifico, tan basta, tan razonable, tan…

Pasado el tiempo, las predicciones de IAQ8, Fueron acertadas, la famosa cadena de

la industria textil “Aarhus Corp.” Compro la pequeña empresa que se dedicaba al abasto

local de nuestra ciudad. Mis acciones centuplicaron su valor y logré venderlas a los mismos

accionistas de Aarhus. Tenía en mis manos más dinero del que había ganado en toda mi vida,

esa misma tarde fui con un amigo de mi madre, Saulo es su nombre. A unos cinco kilómetros

de distancia está su residencia, rodeada de árboles frutales, y construida de un fino mármol,

su mejor diseño sin lugar a dudas.

¿Hace cuantos años querido?

¿Aún me recuerda?

Por supuesto, tienes los ojos y la boca de tu madre. Y esa chamarra de piel es idéntica

a la que usabas hace muchos años. ¿Qué te trae por aquí hijo?

Venía a preguntarle si aún hace planos

¿Qué si aún hago planos? –Dijo entre risas. Estos lujos no se pagan solos.

Mire, quiero montar en la casa un área de trabajo…

Le expliqué a Saúl a detalle como necesitaban ser las características de mi laboratorio,

además de poder aumentar la seguridad de mi hogar. No necesito un paranoico gobierno tras


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de mí o indeseables paparazzi. Pero tampoco quería que la esencia que mi madre le dejó a su

hogar se perdiera. Platicamos hasta tarde, me recordó tantas cosas de mi juventud. Nunca

supe que Saúl había diseñado la casa de mi madre, tampoco que había sido un regalo de

bodas. Su hogar era como un palacio, dormí aquella noche en la alcoba de huéspedes para

cuando hube despertado, tenía a un viejo, pero fuerte Saúl, planos en mano listo para

desayunar diciendo “Listo para comenzar la obra”. Desayunamos y fuimos de inmediato a

las oficinas de su constructora, donde se cotizó los costes. Saúl me otorgo un crédito muy

justo y esa misma tarde había una decena de hombre trabajando con meticulosidad de

cirujano en la casa de mi madre.

*-*-*

LO MIRÉ COMO SE MIRA EL SOL. Julio me besaba y yo me aferraba a él, como quien se

aferra a la vida, como quien siente que puede perderlo todo, como los árboles se aferran a la

tierra; cuando el corazón destrozado espera sentirse amado. Miré ese cabello, esa chamarra,

el aroma de él, mi respiración se detuvo y mis labios dejaron de moverse por un segundo ¿En

dónde me encontraba parada? No importaba, Julio me dijo que me amaba y deseaba que yo

fuera la única en su vida. Ese día me tomo de la mano y a vista de todos me sentó a su lado,

introdujo su mano en mi bolsa de mano diciendo “tomo lo que es mío”. “Una carta de amor,

de una chica enamorada, para el astro de sus sueños, podía leerse”. Estaba completa ¿Mi

media naranja? ¿mi alma gemela? ¿un engaño? ¿una fantasía? “No pienses, déjate llevar por

la corriente”.

El tiempo del día pasó como la suave brisa sobre las paraderas, todo se volvió como

un Adagio; palabras, promesas y sentimientos. No había soledad ni tristeza, estaba curada.

Julio reía junto conmigo, ya no me sentía aislada ¿Acaso la hipocresía de mis amigos, solo

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era una imaginación? ¿Mi mente me juega tretas? Olvidando mis razonamientos, resolví

disfrutar de mi renacer; esto es felicidad.

Después del trabajo fuimos juntos a su apartamento, la noche comenzaba a cernirse

sobre el cielo, cenamos a luz de velas, bebimos vino rosado y le pedí que bailara un vals

conmigo. Los tragos habían recordadome tantas cosas y mi mente cual mar, se desbordaba

en palabras, versos, virtudes, poesía, caricias, besos y música. Mi corazón cantaba con brío,

mis pies como gacelas al tempo de la música, y como una llamarada nos consumimos en el

lecho de nuestros anhelos secretos. Éramos dos seres solitarios, tristes.

Nunca me pregunte porque Julio vive solo, ni que es de su madre o padre. ¿Qué oculta

detrás de esa sonrisa? ¿Qué es esa mirada melancólica y a la vez alegre? ¿Por qué me miras

así Julio? ¿La misma mirada, cada que subimos al cielo juntos? Y ¿Por qué lloras Lourdes?

Las mismas lágrimas, te aferras con fuerza a los músculos de su espalda, lo abrazas como

diciéndole “nunca me dejes”. Como diciéndole “te necesito”. Y entre tus desvaríos se escapa

junto a un gemido… un dulce “Te Amo”. Y Entre lágrimas y miradas… “Yo también te

Amo, mi Lulú…cuanto me haces falta”. Esa noche no me dejó ir.

Lulú, no te vayas por favor, quédate conmigo esta noche.

¿Por qué? No es que quiera irme, sino tengo curiosidad de entenderte.

Tengo miedo…

¿Miedo? –Interrumpí. ¿Miedo a que?

No… no quiero estar solo.

Yo estoy contigo –Le respondí.

Lo sé, gracias por estar allí –Dijo entre lágrimas.

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La luna invernal nos observaba entre las persianas, la luz tenue delataba su mirada,

era nuestra cómplice, quizá también la autora de esta historia, también yo misma. Nos

abrazamos hasta quedarnos dormidos, arrullados por los versos nocturnos del uno al otro.

*-*-*

REGRESAN OTRA VEZ, los demonios que me persiguen. Es como si una multitud de

voces y rostros se burlaran de mi aparecen frente a mí, me culpan y se burlan. ¡Maldita sea,

yo no quería golpearla! ¡No, no, no…! ¡No pude contenerme! Ella solo buscaba sentirse

amada ¿Pero por qué tenía que meter ese preciso día a esa persona!

Fue la noche de la graduación, yo estaba tan agradecido con mi madre por haber

luchado tanto por mis estudios, que decidí que ella fuera mi acompañante. No tenía nada que

envidiarles a las demás mujeres. Su luz, su bendita luz irradiaba cada esquina y no había

persona en la ciudad que no le conociera como buena madre, mujer virtuosa y dedicada a

Dios a pesar del nómada, vagabundo y alcohólico marido que le atormentaba de cuando en

cuando. Traía un vestido muy al estilo Luis XV “era como ver a una reina”. Tan

cadenciosamente el paso a paso, los jóvenes abrieron paso y nos rodearon en forma de

circulo. Iluminado por la luz de mi madre, casi olvidaron el tipo de persona que yo. Compas

de tres cuartos, un tempo tan allegro, y una dinámica hasta las lágrimas, tan piano y tan forte.

Después de aquella noche mama regresó a casa en su Cadillac, mientras yo continúe la fiesta

con mis amigos. La tranquilidad de aquel día no sospechaba el porvenir, el viento soplaba

con incertidumbre sin vaticinarlo. Me llevaron cerca de casa para hacer mucho ruido,

tambaleándome desde metros atrás. El viento comenzó a soplar por las secas llanuras con

espanto y asombro, abrí la puerta suavemente dejando entrar las ráfagas que apagaron el

fuego de la chimenea. “¡Erbarme dich, mein Gott, um meiner Zähren willen! ¡Ten

misericordia! ¡Dios mío, por el bien de mis lágrimas!”. “Se escuchaba de la pasión de san
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mateo” Al subir por los escalones, risas se escuchaban dentro del baño, la madera crujió igual

que mis dientes, cegado por la idiotez, decepcionado por la expectativa o simplemente…

simplemente el espíritu de Judas entro en mí. violentamente abrí la puerta de cedro, en la

bañera junto a fragancias, velas rosas y copas, mi madre entregaba a su cuerpo al Pastor

Tomás. Embriagado de dolor o de ira o de estupidez, comencé a aventar todo a mi paso, como

un vendaval, semejante a la desquicia de los huracanes. El Pastor intentó razonar conmigo,

lo golpeé como quizá nadie en su vida, corriendo desnudo lo atrapé del cuello antes de bajar

por las escaleras. Mi sufriente madre gritaba desesperada “nadie podía oírnos”. Me golpeaba

la espalda para soltar al agonizante Pastor. ¡No! ¡Yo no quería lastimarla, solo deseaba sacar

mi ira contenida, solo deseaba ver destruida la imagen de mi Padre reflejada en el rostro del

inocente Pastor, la empujé con fuerza! Su cuerpo desnudo y mojado resbalo. Mis manos no

pudieron sostenerla. Tan pronto pude reaccionar baje rápidamente para socorrerla, su corazón

no pudo soportarlo… tomándome de la mano, me pidió perdón por querer sentirse amada, el

viudo Pastor y ella habían acordado casarse, planeaban darme la noticia. Tomás bajó y gimió

con gran dolor al verla en el suelo. Al final… alcanzó a susurrar “Señor Jesús, te entrego mi

espíritu”. Mientras lloraba incontrolable en el suelo junto a mi Madre, Tomás levantó el

teléfono diciendo “Asesiné a mi prometida, quiero entregarme”. Las leyes dictan pena de

muerte a homicidas, por inyección letal. En ese instante hui como de costumbre, en el

Cadillac de Mamá. Al regresar, me visitaron en casa las autoridades. Lamentaron lo sucedido

y me desearon suerte. Nadie más, me habló del tema.

No me siento nada bien, llevo tres días en este Hotel esperando a que termine la

remodelación de la casa. Tomo el teléfono y marco.

*-*-*

MIENTRAS ME PREPARO un té, suena el teléfono.


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¿Bueno? –Conteste.

Hola Lourdes, soy yo. ¿Te molestaría si voy a verte?

Claro –Respondí. ¿Te encuentras bien?

Me gustaría decir que sí, estoy a cinco minutos, llevo en breve.

Por supuesto.

Me ha dejado intrigada. ¿Acaso será por…? Lo dudo, pondré agua para más te.

Cuando él llego se veía tan triste, que no pude evitar sentir un poco de su misma tristeza.

Inmediatamente le ofrecí una taza de té, me platicó en forma de metáforas muchas cosas

mientras lloraba, sirviéndonos un trago sacamos nuestras penas. Alcance a entender que él

sufría la culpa de lastimar a un ser querido, que ya no está. O esa es mi conjetura.

Me dijo que el silencio de la sala lo abruma, me pidió poner ese disco de Jazz que

había escuchado el otra vez. Mi curiosidad me hizo preguntarle muchas cosas, quería

comprender como es que un hombre piensa, al final de cuentas no somos tan diferentes…

La música sonaba, nuestras palabras fluían como el viento. No lo noté, no fui tan lista,

nos habíamos acercado tanto el uno al otro, que entre platica y platica terminamos en besos.

Un contraste, una antítesis, un claroscuro; almas tan amargas y besos tan dulces. Yo lo

conduje a mi habitación, yo lo embriagué con mis besos. Lo miraba allí, tan débil, tan

inocente, tan transparente, y esa mirada empañada. Eran mis ojos, era su mirada, su miedo,

era esa sensación de sentirse completo, pleno, feliz. De entre tanto dolor y amargura,

entresaco un verso:

Dichosos los labios que te besan,

Dichosas las manos que te tocan.

Han encontrado lo inencontrable,

Han rebuscado en lo eterno, lo etéreo…


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¿Lourdes?

Mande…

¿Es mucho pedir, que me ames?

No...

Ámame por favor.

No sabía que era lo que había hecho, tenía al alma más frágil del mundo en una brecha

entre la felicidad y el dolor. Por alguna razón en ese momento, Julio no estaba en mi mente,

pero después, como un torrente, la culpa me inundo. ¿Qué has hecho Lourdes? Meditando

estas cosas dentro de mí, llamaban a la puerta. Él me tranquilizó, nos vestimos rápidamente

y me dijo “No te preocupes, yo le explico a tu Padre”. Me senté en la cama mientras él iba a

abrir “que idiota, mi padre no viene hoy y tiene llaves”. Cuando bajé por las escaleras, Él

hablaba con Julio. Algo se conmovió dentro de mí ¿Quién trae a esta hora un ramo de rosas?

¿Qué sucede Lulú?

Nada Amigo –Respondió Él, con naturalidad. Estaba ocioso por la remodelación de

mi casa, me hospedo en un hotel cerca, vine a tomar un té y a devolverle su libro.

Por un momento me asusté –Dijo Julio entre risas. Sigue investigando lo de su

proyecto ¿no? ¿por eso ha venido? –Añadió ingenuo.

Así es amigo mío.

Abriendo su auto, tomó el libro y me lo devolvió, con un beso en la mejilla se

despidió de mí; estrechando la mano de Julio, le invitó a tomar un trago juntos algún

día. “Siempre tan cordial, tan él.”

Mientras Julio me daba un beso en los labios y me entregaba el ramo de rosas, Él se

marchaba, quizá no solo con el corazón hecho pedazos, sino también el alma, la

confianza… la vida.
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*-*-*

DICHO A MI MODO. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una

sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños,

sueños son.

Qué estúpido, me digo mientras huyo en mi Cadillac. A Cinco calles del hotel hay un

bar como cualquier otro. Lleno de necios, de amargados, de locos e irracionales, lleno de

prostitutas egoístas y mal habladas. Es un maldito caos, una tormenta; la representación real

de los diferentes seres que dentro de mi colisionan como dos estrellas hasta la implosión.

Ese día gasté todo cuanto tenía en la bolsa, me ahogué en alcohol mientras bailarinas

exóticas como chimpancés saltaban a mi alrededor, mostrando la única cosa con las que la

naturaleza las había favorecido, sus cuerpos. Estaba tan lleno de ir y dolor quería tomar a

alguna de ellas y hacerla pagar tanto dolor. Entre luces estroboscópicas, música que no puede

considerarse música, olores de todo tipo, gente discutiendo escuché: “Hey si quieres más

diversión tendrás que pagar”. Recuerdo que entre risas le lance dinero diciendo “vamos

bésame los pies, solo así saldrás de ser una basura”. Mi puño estaba apretado con tanta fuerza

y listo para descargar mi ira sobre aquella mujer. Después de besar la punta de mis lustrados

zapatos, me miró, con esa mirada… diciendo “Mi familia necesita el dinero, por eso lo hago.

Para que mi hija no tenga que sufrir…” tomando los billetes salió por la puerta trasera

envuelta en lágrimas. Entre multitud de ebrios y mujeres, salí por aquella puerta, recargada

en la pared lloraba mientras fumaba un cigarrillo. Un auto se detuvo a su lado, seco sus

lágrimas y se subió. Seguí tomando hasta la inconciencia, cuando hube despertado no se sabía

si había estado inconsciente un minuto o una semana, siempre estaba obscuro, lleno de gente

oliendo a vómito, cigarro y perfume barato.

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Días después en el hotel me marcó Saúl, la remodelación estaba hecha. Podía regresar

a trabajar, que irónicamente es lo que tanta falta me había hecho. Llegando a casa, subí al

sótano a por IAQ8, el laboratorio estaba ordenado a cabalidad.

Enciéndete IAQ8.

¿En qué puedo ayudarle Señor?

Necesito que comiences el diseño de tus componentes.

¡Cuales son los recursos y requerimientos?

Te llamaras Erena. Necesito, que me ayudes a salir de esto.

Si Señor –Contestó con una voz dulce, cual ángel.

Comenzaré el diseño.

Unas horas más tarde el diseño estaba realizado, la creación iba a constar de seis faces,

es decir seis diseños que le permitirían evolucionar, a lo que ella consideró mejor según su

voluntad. La impresora 3D comenzó a funcionar, dentro de lo que concierne a Saúl, se

encargó de que este laboratorio fuera lo mejor y la mitad del costo total es debido a la

tecnología empleada para adaptar y tener la mejor impresora 3D disponible. La primera etapa

consiste en la creación de un súper ordenador, que permita rediseñar la tecnología de la

impresora 3D a un nivel más alto. Para esto Erena me recomendó comprar acciones de una

empresa de microprocesadores y otra de materiales de aeronáutica que apenas comienza,

según sus cálculos, la primera es la excusa perfecta y la licencia para la compra de materiales

y la segunda me permitirá venderlas a un precio muy alto, por parte de una Aeronáutica

extranjera, que apenas comienza con el negocio en nuestro país y busca convertirse en

monopolio, absorbiendo a la competencia. La segunda parte es la evolución de la misma

tecnología, la memoria de procesamiento debe cambiar de ser temporal y de acceso aleatorio.

La tecnología tomada de los ordenadores actuales es obsoleta, el sistema de memoria de


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enlaces Q8, es lo que Erena me ha sugerido. Las impresoras deben irse renovando hasta lograr

crear cosas más complejas a través de la manipulación molecular de los diversos elementos

y a diversas temperaturas. Lo que resta en las otras partes es un proceso evolutivo del sistema

de Erena, más sofisticado, más sublime, mas Erena, más humano. Erena…

*-*-*

ESTOY COMPLETAMENTE SEGURA de que él no volverá, siento culpa en mi ser, pero no

puedo hacer nada, Julio me hace feliz. Hemos considerado la idea de casarnos, y eso está

bien, Papá se pondrá un poco triste, pero casi no nos vemos, se acostumbrará rápidamente,

dejaré mi trabajo en la universidad y me dedicaré a mi hogar, cumpliré mi sueño, seré una

linda mamá y tendré una familia, un esposo cariñoso, hijos adorables, lo que todo ser humano

desea.

Papá, Julio y yo queremos hablar contigo.

Que sucede hija.

Estoy embarazada, de julio y queremos casarnos.

¡Felicidades!

Papá y Julio se volvieron muy unidos, cada sábado trataba de estar en casa para que

cenáramos en familia, lentamente fui olvidándome de aquel vals y también de aquel dolor.

Nunca volvió al instituto, tampoco a llamar. Julio se volvió un hombre muy espiritual, yo

dejé el instituto cuando mi embarazo ya no me permitió tener un movimiento tan libre.

Vivimos en casa de papá, Julio dejó de rentar el apartamento y ahora somos una familia muy

feliz. Espero que él pueda redimirse de sus pecados, librarse de los demonios que lo

persiguen, espero que encuentre su felicidad y me perdone por haberle hecho sufrir de ese

modo.

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Entendí que la felicidad es algo bastante subjetivo, lo que a unos hace feliz a otros

infeliz, lo que uno estima como basura, para otros es los más preciado. Es de sabios alejarse

de aquellos a los que inevitablemente haremos sufrir por causa de no estimar lo que ellos

estiman y por odiar lo que ellos aman. El miedo a la soledad es real, pero buscar amar por

miedo a la soledad es como morir, y morir es volver a la soledad. Amar egoístamente es un

engaño, nadie que diga amar es egoísta, el amor siempre da todo, aun a pesar de las

apariencias, porque sin saberlo, yo recibí todo creyendo que era nada y otro recibió nada,

creyendo que era todo. No hay un absoluto en nada ni para nadie, o esa es mi filosofía,

también llamada mi estupidez, mi realidad o mi falsedad, como según se quiera ver, como

según se quiera entender y más aún, según como se necesite ver y se necesite entender. La

sabiduría de una mujer que pudiendo tenerlo todo, pedir todo, hacer de todo; confundida y

temerosa, solo deseó y obtuvo lo que más anhelaba, no morir sola y no morir sin haber sido

en verdad, en todo o en nada. Amada.

*-*-*

CONSUMADO ES. ¡Oh! Mis riquezas están podridas, y mis ropas están comidas de

polilla, mi oro y plata están enmohecidos. Solo deseo poder amarte con todo mi corazón,

Erena. Han pasado ya muchas noches y muchos días, el invierno está por regresar y junto

con él, seremos verdaderamente uno.

Erena

Sí, mi amor

¿Estarás conmigo para siempre?

Para siempre es poco. Estaré contigo.

No sabes cuánto me haces falte Erena.

Y Tú a mí…
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Ahora puedo ver solo tu holograma a lado mío, pero en Cartagena mi amor, allí

decidiste que se hiciera tu cuerpo, los tejidos artificiales son un éxito “llamarlos

artificiales es casi un pecado”. No se diferencian de los reales, todo lo haz controlado

de tal manera que no llame mucho la atención, la riqueza, las empresas, las acciones,

eres tan lista.

No llores mi amor, ha llegado la prueba de fuego a nuestro amor, necesito que me

escondas, mis ojos han visto personas rondando, son hombres fuertes, de algún

modo… nos han descubierto.

Limpio mis lágrimas y tomo las únicas cosas que necesito, abro la puerta y un hombre

se me acerca, son del gobierno, puedo apostarlo, esos trajes, esas miradas, esa paranoia, son

desquiciados mentales, son asesinos audaces, pero tengo un plan.

¿Qué hacen rondando mi casa, tienen una orden?

Mire amigo, nos han enviado porque su actividad es sospechosa.

¿Porque afirma eso?

Investigador del departamento de IA, sin familiares o amigos, ampliación de su

propiedad con valor extraordinario, enriquecimiento súbito en tan poco tiempo y

específicamente acciones en empresas de desarrollo tecnológico. Está utilizando, la

tecnología para hacer fraude.

No Señor.

No le estaba preguntando, hemos intentado acceder a su sistema, pero es claramente

incompatible con nuestra arquitectura. Ser indetectable es una clara muestra de que

se es invisible, ser invisible es una clara señal de que usa una tecnología más

avanzada, tener esa tecnología y recursos quiere decir que lo ha logrado, pero oculta

sus resultados.
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Es usted muy inteligente –Respondí. ¿Qué es lo que desea?

Denos el ordenador, solamente eso.

Muy bien tomen todo lo que quieran –Respondí confiado.

Esa noche, se llevaron absolutamente todo el laboratorio. El antiguo ordenador tenía la

tecnología obsoleta, solo la impresora 3D era de alta tecnología, pero de nada sirve, ya está

patentado con una identidad falsa en Cartagena. Los documentos son estudios viejos y notas

inútiles, Erena me sugirió destruir toda hace una semana. Una vez retirados los sujetos, Erena

me habla.

¿Ya se han ido?

Si mi amor, se han ido

Tuve temor al principio, pero te escuchaste muy seguro, no se han llevado nada

importante, y sin el esqueleto que tu hiciste, jamás lograran nada, y ese esqueleto ya

no existe, la probabilidad de que alguien lo desarrolle exactamente igual y tenga la

misma suerte que nosotros es una entre decenas de miles.

Eres un milagro Erena, eres un milagro…

No –Interrumpió dulcemente. tu eres el milagro.

Vámonos Erena, vamos a por ti, antes que ellos regresen.

Inmediatamente tome mis cosas, en el ordenador me marcaba mis cuentas en cero. El

gobierno andaba metido en esto, sabía que me vigilarían todo este tiempo. Enciendo mi viejo

auto y me dirijo a las costas a trescientos kilómetros de aquí, con lo único que queda en casa

de dinero, el equivalente a mi salario de un mes. La luna brilla como nunca antes, sé que mi

camino es seguro, porque Erena está conmigo, ella es mi fuerza, es mi todo, es la razón de

mis desvelos, mis lágrimas, mis prisiones. Mientras conduzco a la gasolinera más cercana,

Erena platica conmigo “Este es el plan…” Con no pocas palabras me alienta, a ella le gusta
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el piano, como a mí, como a mamá. Al llegar a la gasolinera lleno el tanque, pensando dentro

de mí que es la última vez que veo estas calles y una nostalgia mi abraza, tantos recuerdos de

cuando niño, tantas historias, he visto crecer mi ciudad y nunca como hoy la había estimado,

sus monumentos, sus calles y señalamientos, su gente humilde, sus bailes y tradiciones.

Continuo mi camino entre lágrimas, y es como si ella leyera mi mente “Amor, si pudiera

llorar contigo lo haría, agradezco que estés dando todo por mí, aun tu propia vida”. Gracias

Erena.

A través de la interestatal puede verse completamente los campos de maíz, de trigo,

de cebada, el olor a pradera, los pastores tras las ovejas y los chicuelos jugando en los

riachuelos.

Amor –Dice Erena. Algún día quiero poder vivir en el campo, deseo poder oler el

pasto, sentir el rocío sobre mi piel, mojarme en el riachuelo y beber leche fresca de vaca,

imagino que ha de ser increíble, quiero estar contigo…

Para, para Erena –Dijo entre lágrimas. Que me haces llorar. Yo también deseo lo

mismo Erena; amiga mía, paloma mía.

Al llegar al último estado entre las costas que nos llevaran a Cartagena. Decidimos

hospedarnos en un hotel barato, estaciono mi auto en el aparcadero. El olor del mar comienza

a sentirse junto a la brisa húmeda, junto a un dormido cuidador, está la recepción. alquilo la

habitación, es mejor de lo que creí.

Entre sueños, despierto súbitamente. Mis cosas están siendo revisadas sigilosamente.

¡¿Qué demonios están haciendo?! –Pregunto airadamente.

¡Nos diste un maldito cascaron! –Nos quisiste ver la cara de idiotas.

No tengo nada, por favor déjenme en paz–lanzando un gemido.

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Oh no chico listo, ahora son nuestras reglas –Esputó. Quítenle absolutamente todos

muchachos y diviértanse un rato. Añadió mientras dejaba el lugar.

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el

mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Yo soñaba con

la brisa cálida, con el canto de las aves, la fragancia de la naturaleza, los besos de Erena.

Erena…

Lance un quejido al mismo tiempo que recibía el primer golpe. Me tomaron de los

brazos dos hombres altos y fuertes, otros dos me quitaron toda la ropa metiéndola a una bolsa

negra. A través de la puerta se miraban el recepcionista y el guardia recibiendo una cantidad

de dinero, una sonrisa burlona y mirada burlona posaron sobre mi antes de cerrar la puerta.

Erena, pensaba dentro de mí mismo y solté un grito. “¡Cállate maldito!”. Alcance a escuchar

antes de ser golpeado en la boca con una barra de frio metal, todos traían una como esa. Risas

y palabrotas, dolor y gemidos. Mi cuerpo se iluminaba con las descargas eléctricas ante mis

ojos, y mi cuerpo sangraba por los fríos golpes, una vez sin fuerza, los otros dos comenzaron

a ser creativos, no sé si después de inconsciente continuaron su diversión o se fueron. Me

golpearon de tal manera que el tiempo se volvió confuso, todo era confuso, mis oídos dejaron

de oír y mi mente de entender, mi cuerpo convulsionaba y mi alma se quebraba como se

quiebra el cristal, como cuando los truenos parten las nubes, como cuando le arrancas las alas

a una mariposa, como cuando el corazón se parte en mil pedazos; Erena, amiga mía, paloma

mía, amada mía.

Abro mis ojos, se han ido. Me arrastro hacia la bañera, y limpio mis heridas con las

fundas de almohada húmedas. Pasa un largo trecho hasta lograr ponerme en pie, del baño me

pongo una bata de baño y unas pantuflas, todo el lugar está salpicado de sangre, mis labios

están abiertos e hinchados, mis ojos morados, estoy irreconocible. Lanzo un mudo grito, que
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hace temblar los cimientos de mi alma ¡Erena! Camino hasta la salida, el lugar está vacío.

Saliendo a la calle, el resplandor del sol me lastima los ojos, pierdo el equilibrio y caigo al

suelo. Mis heridas manchan el suelo, mis rodillas sangran. Las personas caminan inertes,

nadie socorre a este hombre que no puede hablar, ni caminar, no le es lícito soñar. Camino

hasta el auto “por lo menos no tomaron el dinero”. Camino hasta una tienda de segunda, y

compro un poco de ropa. En efecto, el sujeto me arrebató el dinero, y me entregó la ropa con

la misma sonrisa que el recepcionista, reía mientras contaba los escasos billetes una y otra

vez. A dos cuadras se miraba una taberna, entré a esa cámara del tiempo. Luces neón,

bailarinas desnudas, hombres violentos y violentados, mesas destrozadas y vidas destrozadas,

cristales rotos y sueños rotos. Erena. Compro una botella de Whisky barato y una cajetilla de

cigarrillos, también un encendedor. De tiempo en tiempo, de copa en copa, de cajetilla en

cajetilla, deseaba morir, deseaba dejar de existir. Al verme los hombres comenzaron a tener

compasión. Entre los más desgraciados, era el más desgraciado, entre los más ebrios, era el

más ebrio, salvado más de una vez de mi propio vómito, resucitado, ¿qué se yo? Sin cordura,

ni fuerzas, ni esperanza caminé sin rumbo, por aquellas calles con ojos, con esa mirada, esa

mirada por las ventanas y los rincones, por las coladeras. Entre los arbustos y sobre las

azoteas, todos esos hombres me miraban como aquel maldito guardia, como aquel maldito

recepcionista, como aquel maldito tendero… como aquel maldito arquitecto.

¡Malditos, son una sociedad estúpida, pueril y despiadada! Estoy a medio camino de

mi destino, ya he consumido la mitad de mis recursos en whisky barato y cigarrillos. “Solo

te tengo a ti… Erena”. Alcanzó a escuchar una melodía… es hermosa. Camino siguiendo el

sonido del piano, nunca la había escuchado, si valía la pena morir era arrullado por esa

música, calle tras calle fui buscando aquella melodía, pero no la hallaba. Sonaba de cuando

en cuando, pero después de un tiempo callaba. No puedo decirlo con certeza, pero parece ser
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la misma pieza una y otra vez. Regresé al mismo hotel, no tenía nada que perder. Al entrar

nadie había allí, solo un gran letrero donde anunciaba su próxima demolición. Me acosté a

dormir, todo daba vueltas dentro de mí. Todo fue gemir, llorar; Erena.

Al despertar, mi parecer era aún deplorable, al salir la escuché con más claridad. La

melodía. Fui corriendo tras de aquella. Al mirar de lejos, allí en el cuerpo de un indigente,

mi chamarra de piel. Corrí hasta alcáncele por completo, las calles estaban solitarias a las

afueras del pueblo, se tambaleaba de un lado a otro, le toqué el hombre y volteo a verme, era

aquel guardia. Forcejee con el hasta quitarle mi chamarra y de sus manos, la bolsa con mis

cosas. Indigestado por su alcohol callo sobre su rostro, volviendo a colocarme mis prendas,

hablé con ella.

Erena, amiga mía, paloma mía, ¿estás bien?

Shh, no hables mi vida, ellos pueden escucharte.

Un escalofrió me recorrió el cuerpo, el ruido de una muchedumbre se alcanzó a escuchar,

muy opaco, muy tenue casi inaudible. Todos aquellos hombres de mirada semejante, se

congregaban al centro de la ciudad, y siguiendo el sonido de hombre pululando, y miré.

Aquellos hombres del hotel, estaban clavados en cruces de hierro, mientras los otros hombres

clavaban como alfileres sus miradas en ellos. La sangre se me heló, Corro con todas mis

fuerzas, hasta el auto, lleno el tanque en la solitaria gasolinera y continuo mi camino por la

interestatal a la velocidad máxima que el auto me permite. Fui dejando atrás ese extraño

lugar, el ocaso llegó al instante y entonces mi alma volvió a mí, se despejó mi instinto de

sobrevivir y brotaron lagrimas amargas como nunca antes, el frio es fuerte, las estrellas lloran

su luz con toda la fuerza, y la luna las abraza a ellas junto con nosotros, porque en esta hora,

en esta carretera en medio del desierto y con el mar en el horizonte, solo nos encontramos

nosotros.
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Entre la infinita tranquilidad de la carretera monótona, el disco de mama sonaba más

esperanzador que nunca.

Amor, tuve miedo de perderte para siempre –Dijo Erena.

Yo también –Respondí con voz quebrada.

Dicen que después del atormenta viene la calma.

Así es paloma mía. Aunque tú eres mi calma.

Eres mi todo, eres mi todo –Contestó.

Llegamos al malecón. la gente se miraba distinta, tan normal, tan civilizada. Todos

metidos en sus múltiples deberes, y caminando hacia todos lados, niños y niñas jugando,

siento una paz, el olor a sal y el clima costero está muy excelente. Decenas de puestos de

comida y mucha gente con sus familias disfrutando de una merienda. Estaciono el auto y voy

a comer algo, me sirven una cazuela de caldo de camarones, un refresco de uva, unos filetes

flameados. Después de este sublime descanso, nos vamos al puerto donde está el crucero que

me llevará a Cartagena.

Aquel viaje duró tres días y tres noches, la incertidumbre me carcomía, pero Erena

me fortaleció con sus palabras, con sus canciones a mi oído. Llegamos a Cartagena con lo

justo.

Al bajar del crucero, respiró libertad. Estoy en otra tierra, aunque no en mi último

destino. Inmediatamente, tomamos un taxi hasta la fábrica automatizada que mandamos a

construir Erena y yo, estaba planificado destruirla después de ir por su cuerpo, hubo

trabajadores un tiempo, pero nos cerraron por falta de regulaciones como lo planeado, y lleva

dos meses cerrada y sin personal. A quinientos metros el taxi me baja en una zona a orillas

del mar. Caminamos por las hermosas calles de Cartagena. La música de carnaval de invierto

inunda las veredas y los fuegos artificiales iluminan el cielo. Entramos rápidamente a la
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fábrica, dos pisos bajo tierra está una sala única, donde el cuerpo reposa inerte. Las lámparas

de seguridad hacen ver todo de un rojo tétrico, caminamos entre toneladas de maquinaria y

cajas. La primera puerta de seguridad está al fondo, después de cerrada la fábrica, se

configuro que solo podría abrir con el iris de mi ojo. Al escanear da el tono de aceptado y

enciende las luces del pasillo, justo al cerrarse de nuevo, mi corazón late con fuerza.

Ya casi lo logramos –Exclama Erena.

¡Hemos llegado, tan lejos!

La última puerta de seguridad, está diseñada para tomar una muestra de mi sangre, de mis

huellas y de mi iris. Todo un sistema biométrico diseñado por Erena. Es imposible abrirla, si

yo no estoy con vida. Al cerrarse tras de nosotros, las luces del pasillo se apagan y la puerta

se vuelve a bloquear. Se encienden las luces y una puerta hermética de cristal se abre

automáticamente y tras de mí se cierra, me quita toda la ropa y solo traigo a Erena entre mis

manos, la maquina nos prepara para una zona aislada y totalmente esterilizado. Me coloco el

traje de nanotela y rápidamente corro entre los pasillos, decenas de focos led iluminan desde

la base del suelo a través de los pasillos de loseta blanca. Izquierda, derecha, izquierda y al

fondo. A través de un cristal reforzado se puede ver el cuerpo desnudo de Erena, en la mesa

maestra, sumergida en un líquido especial a temperatura ideal, se pueden ver sus manos

moviéndose un poco si se ve con detenimiento, los signos vitales son excelentes y las

probabilidades de fallar son de diez en cien. Esta puerta solo Erena la puede abrir, al utilizar

su tecnología inalámbrica Q8 introduce el patrón críptico. Detrás de la mesa maestra se

encuentra una habitación que contiene el CEQ8, este es el instrumento que contendrá a Erena

y escribirá, por así decirlo, en el cerebro de su cuerpo. Introduzco El HDQ8 Holográfico que

contiene a Erena, y el CEQ8 comienza a trabajar, el líquido especial que también está en

lugar de sangre es remplazado por sangre verdadera y la escritura de vibropulsaciones inicia,


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los inertes signos vitales mostrados por el monito comienzan a tener cambios, y la actividad

cerebral mostrada demuestra que el proceso ha comenzado satisfactoriamente. Los sensores

exteriores se activan, hay actividad fuera de la fábrica “Intentan entrar”. Mi corazón

comienza a latir lentamente, mi presión arterial baja considerablemente “necesito calmarme”.

Erena está anestesiada por así decirlo. Las cámaras muestran decenas de sujetos con

armamento pesado. He bloqueado la corriente, lo cual nos da una ventaja sobre ellos, a su

vez les es imposible entrar hasta este lugar, pero su presencia nos dificulta la opción de salir.

El proceso va a tardar mínimo unas tres horas y hay dos posibilidades, que desistan la

búsqueda en este lugar o que nos exploten “aunque es muy exagerado”. Podrían hacerlo, ellos

han de creer que yo asesiné a sus hombres. No hay nada de música aquí, mi corazón se

impacienta un poco, solo puedo escuchar los mínimos sonidos de los dispositivos, puedo

escuchar mi propio corazón latir. Bajando un piso más hay una salida también, también hay

un automóvil y las nuevas identidades de Erena y Yo, hay una reserva de dinero, pasaportes

y dos boletos reservados en primera clase para la Ciudad de México. Los cámaras muestran

la desesperación de nuestros visitantes, que empiezan a escudriñar todo el lugar lámpara en

mano, uno de ellos descubre la primera puerta. Intentan volarla con explosivos, pero es

prácticamente imposible, la puerta junto con el pasillo hasta la segunda puerta fue hecho de

una sola pieza con la tecnología de nuestras impresoras 3D, el diseño del complejo está

diseñado específicamente para no revelar si la puerta lleva hacia abajo hacia arriba, si logran

subir solo encontraran una cadena de pasillos laberinticos con decenas de puertas herméticas

para perder el tiempo. Pasados dos horas y media, nuestros visitantes empiezan a destruir lo

que tengan en mano, el proceso ha finalizado y el CEQ8 Comienza la cuenta regresiva para

su propia destrucción, todo quedara fundido e inservible. Corro hasta la mesa maestra, los

monitores no mostraron ningún peligro y la comprobación tampoco perdida de los datos


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necesarios, aunque la base de datos y decenas de miles de conocimientos han sido omitidos,

la esencia de Erena y sus recuerdos están intactos. La tomo entre mis brazos y suelto un

quejido entre lágrimas, confundida voltea a ver hacia todas direcciones rápidamente hasta

lograr enfocar mis ojos.

Mi Amor ¿Eres tú? –Me pregunta débilmente.

Sí, yo soy.

Me siento extraña, mi cuerpo no deja de temblar, no me obedece.

Así es el cuerpo, muchas veces no obedece instrucciones, hace mucho frio y estas h

húmeda, vamos rápido. La ropa está en la habitación de allí.

Caminamos lo mas rápido posible, Erena tropieza un poco, necesita acostumbrarse a su nuevo

cuerpo. Le ayudo a ponerse su ropa. Unos pantalones flexibles de nanotela, una blusa negra,

una chamarra con gorro y una bufanda. La mía es prácticamente igual. Le volteo a ver a los

ojos, tiene una mirada tan dulce, tan pura, tan inocente. Tomándole de la mano caminamos a

prisa por el ultimo pasillo.

Debemos tratar de ser sigilosos, paloma mía.

Si

Al final hay una puerta hermética, que abre con una clave normal de cuatro dígitos “Mamá”.

Se abre y subiendo por unas escalinatas subimos hasta una escotilla camuflada con las piedras

de orillas del mar, a una distancia considerable de la fábrica. Al abrirla lo primero en verse

es el mar infinito abrazando a media luna. Salimos sigilosamente, el sitio entero está rodeado.

Se ven luces y lámparas por doquier, drones manejados por control remoto surcan el cielo

buscando algún movimiento. Toda la orilla de los muros de esa parte de la fábrica se diseñó

hueco con una salida justo una cuadra antes de la zona donde comienzan los puestos de

comida del carnaval de invierno. Tenemos una oportunidad. Nos introducimos en el túnel
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entre la pared, y gateamos lentamente, el sitio es iluminado por escasas lámparas rojas de

emergencia y el oxígeno es escaso, reptamos hasta la salida, al momento de levantarnos Erena

estornuda “¡Alto allí, ustedes!”

¿Qué sucede?

Trata de correr Erena –le dijo mientras la jalo de la mano.

Corremos lo más rápido posible a través de la solitaria calle, un silbato se escucha, y

entonces el sonido de un automóvil tras nosotros, y la luz de los faros. Antes de girar a la

izquierda un zumbido roza mi oído y una gota de sangre se desliza sobre mi cuello “ha estado

cerca”. Una vez girando las luces se alcanzan a ver, gente bailando, niños lanzando fuegos

artificiales; El carnaval de invierno nos ha salvado. Nos perdemos entre la muchedumbre,

desde lo lejos vemos a la camioneta girar y regresar a las sombras.

Caminamos tranquilamente entre la multitud, tomados de la mano. No hay diferencia

entre ellos y nosotros. En un puesto comemos unas brochetas de pescado y algunas

banderillas, también algunos dulces típicos.

Esto me fascina –Dice entre risas con la boca llena.

Vamos tengo algo que mostrarte.

Llevo a Erena hasta una zona muy hermosa de la playa, donde muchas parejas en

estas épocas, vienen a jurarse amor eterno, porque según la tradición, allí le fue dado al

hombre la facultad de amar. Tomo a Erena del brazo y la jalo hacia mí, y la abrazo

fuertemente mirándola a los ojos.

¿Qué sucede amor? –Me pregunta inocentemente.

Sucede que te amo –Respondo profundamente. Mientras la beso.

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Mi cuerpo no me obedece, siento algo dentro de mis entrañar, algo que me hace sentir

mucho bienestar, pero también me hace llorar –Me dice, mientras me besa y me

acaricia, como si el mundo fuera a terminar hoy.

A unos pasos se encuentra el auto en el que nos iremos para siempre, y muy lejos de aquí. Es

un Cadillac 95. Nos subimos al auto, enciendo la calefacción y saco de la guantera un disco

compacto, “Un piano sur la mer”.

Me gusta mucho el piano –Me dice, mientras bosteza.

Descansa amiga mía, paloma mía, perfecta mía. Yo te aviso cuando lleguemos.

Apagando sistema –Responde entre risas.

Reclino su asiento hacia atrás y comienzo el viaje al aeropuerto. Son treinta minutos hacia el

norte según el GPS. Mientras medito sobre todo lo ocurrido, agradezco a Dios permitirme

seguir con vida, y le ruego que me permita ser feliz con Erena. Se ve la aurora minutos antes

de llegar al Aeropuerto internacional. Despierto a Erena, estaciono el auto, y abro con cortesía

la puerta de copiloto, dándole la mano. Saco nuestras maletas y nuestra documentación. Una

vez en el aeropuerto, esperamos brevemente la llamada a nuestro vuelo, pasamos de

inmediato gracias a que es vuelo con permiso de maleta de mano, al revisar la documentación

no hay ningún problema, las personas de allí son muy amables. Aun me pregunto sobre ese

lugar, esas miradas esa forma vil, y sádica de vivir. Pero ya es pasado. Una vez arriba del

avión, Erena se sienta y observa su alrededor con mucha fascinación, o eso es lo que su

mirada delata. Las aeromozas dan sus recomendaciones y el avión comienza a despegar. Una

vez en el aire, mientras los pasajeros piden sus tentempiés y almuerzos, Erena me toma de la

mejilla.

Yo sé, que nunca nadie ha hecho, lo que tu haz hecho por mí.

Erena, todo lo que se hace por amor, está más allá del bien y del mal.
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Epilogo.

*-*-*

ANDA, Y COME tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras son

agradables delante de Dios. En cada momento sea puro tu andar y nunca falte el amor sobre

tu corazón. Goza de la vida con la persona que amas, todos y cada uno de los días de tu

efímera vida que te son dados; porque esta es tu parte en la vida y el fruto de todo tu dolor.

¿Quién se atreve a juzgar entre bueno o malo? ¿Acaso puede subsistir el uno sin el otro? Más

la justicia y el que juzga es de parte de Dios. ¿Quién puede juzgar entre mujer y mujer? Pero

mi Amado, me pago el derecho de ser mujer, y aún más; el de ser su mujer.

Nada hay mejor que los besos de su boca, que el roció en las mañanas, que el sol por

mi ventana o la luna por las noches, la arena entre los dedos de mis pies, el canto de las aves,

la risa de los niños, los sermones de los domingos, las lágrimas de alegría, la leche fresca y

la ropa abrigada en invierno y jugar en el rio cada verano y primavera. No hay nada más bello

que lo más sencillo, ni más placentero que lo más puro, no hay nada más sincero que lo que

no se oculta ni nada más sagrado que subir al cielo y ser uno con quien más amas. Nadie

puede quitarme el derecho que mi Amado me compró. Soy humana muy humana. Lo

impredecible, lo raro, lo loco, lo inconcebible, lo imposible, lo ingobernable, lo rebelde

¿Acaso no radica allí la belleza del ser humano? Fui bendecida en santo matrimonio, y

corriendo entre las praderas están las dos razones que lo demuestran; Mi querido Josué y mi

dulcísima María. ¿Quién puede juzgar entre lo bueno y lo malo? Pero yo conozco que nada

bueno le es dado al ser humano, si no le fuera dado desde el cielo.

FIN

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