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LVCE/V7VM XVII-XVIII, 1998-1999

UNA FALCATA DAMASQUINADA PROCEDENTE DE LA PLANA DE UTIEL


(VALENCIA): ESTUDIO TIPOLÓGICO, TECNOLÓGICO Y RESTAURACIÓN

ALBERTO J. LORRIO*
SALVADOR ROVIRA**
FRANCISCO GAGO BLANCO**
* Universidad de Alicante
alberto.lorrio@ua.es
** Museo Arqueológico Nacional
srl@man.es

Estudio tipológico y metalográfico de una falcata ibérica con decoración damasquinada,


cuyo motivo principal es una escena de lucha entre un jabalí y un felino. La hoja del arma está
formada por un alma de hierro dulce recubierta por una lámina de acero y una tercera varilla
que forma el dorso o contrafilo, todas ellas soldadas a la calda y forjadas. Por el contexto del
hallazgo, parece que debió formar parte de un depósito, seguramente de herrero. Se describe
también el tratamiento de restauración aplicado a la falcata.

This ¡s a typological and metallographical study of an Iberic falcata sword decorated


with a silver damascene work. The main decorative motif is the fight between a wild boar and a
feline. The blade is made up by a wrought iron core covered by a thin sheet of steel, with a third
rod in the back, all of them piled and forged. The archaelogical context of the finding suggests
an ironsmith's hoard. We also describe the process of restoration of the sword.

1. INTRODUCCIÓN 2.» DESCRIPCIÓN Y ESTUDIO TIPOLÓGICO

El presente trabajo aborda el análisis de La falcata está partida en dos fragmen-


una pieza excepcional, una falcata ibérica con tos, habiendo sido sometida a tratamiento de
decoración damasquinada (fig. 1), procedente resjauración. La hoja se encuentra seccionada
de la comarca valenciana de la Plana de Utiel. transversalmente con bastante limpieza,
Se trata de un hallazgo casual, aparecido al aproximadamente en su tercio distal; la defor-
realizar tareas agrícolas, en un terreno situado mación que presenta a lo largo de la línea de
a los pies de la ladera meridional del Cerro de fractura indica que se rompió mediante
la Peladilla (Fuenterrobles, Valencia), donde se flexiones sucesivas hasta vencer la resisten-
localiza un interesante poblado fechado entre cia del material. El fragmento mayor presenta-
finales de la Edad del Bronce y época romana, ba la característica dobladura en ángulo pro-
así como una necrópolis de incineración
correspondiente a la fase ibérica del mismo 1
Queremos expresar nuestro agradecimiento a D. Rafael
(MARTÍNEZ, 1990: 79 ss.). El hallazgo incluía
Gabaldón, quien nos ha proporcionado toda la información
un conjunto de materiales, actualmente en es- disponible relativa al hallazgo, así como al M.l. Ayuntamien-
tudio, en su mayoría armas y útiles de hierro, to de Camporrobles por facilitarnos su estudio. Asimismo a
en el que destacan una serie de pequeños D. Raúl Gómez, director de la Colección Museográfica de
Camporrobles, donde la pieza se halla hoy expuesta, por su
lingotes de hierro. El conjunto, recuperado por
apoyo incondicional, incluyendo la realización de parte de la
D. Rafael Gabaldón, se encuentra actualmen- documentación fotográfica aportada, obra Igualmente de Da
te depositado en el Ayuntamiento de Cam- Ma Paz de Miguel. Finalmente, a Da Ma Dolores Sánchez de
porrobles (Valencia)1. Prado, a quien se debe la realización de los dibujos a línea.

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Figura 1: Falcata de la Plana de Utiel.

ducida por el esfuerzo deformante. Los fenó- forma si tal decoración podría hacerse ex-
menos de corrosión del hierro que han actuado tensible a otras partes de la misma2 (lám. II y
a lo largo de más de dos milenios han afectado fig. 3).
a toda la superficie metálica y en particular a El estado de conservación de la pieza es
la sección de rotura, de manera que los dos bueno a pesar de haberse encontrado rota tanto
fragmentos han perdido su exacto anclaje (fig. por la empuñadura como por el tercio distal de
2). Aprovechando la circunstancia de estar rota la hoja y presentar el filo mellado, lo que, sin
se ha podido efectuar una metalografía micros- embargo, no ha impedido determinar las
cópica a toda la sección, que ha permitido es- dimensiones fundamentales de la pieza
tudiar detalladamente la estructura de la hoja. (QUESADA, 1997, figs. 20-21), que en algunos
Antes de su restauración, eran ob-
servables a simple vista los restos, muy
perdidos, de decoración damasquinada de la 2
Para tal fin se utilizó un aparato Balteau 100 kV con venta-
empuñadura, por lo que como paso previo a
na de Berilio, aplicándose una tensión de 80 kV y un tiempo
cualquier actuación sobre la pieza se optó por de exposición de 2 minutos, con una película StructurixnD7
radiografiarla (Lám. I), determinando de esta Pb.

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Variables Long. Long. de Long. del Long. interior Anch. Anch. máx. Anch. mín. Ángulo Peso
máx. la hoja filo dorsal empuñadura base de la hoja déla hoja axial (gr)
Dimensiones (cm) + 64'6 + 56 + 25,5 +8 6'2 5'6 3'6 76° 667

Tabla 1. Dimensiones fundamentales de la falcata.

casos hay que considerar como aproximadas de la pieza, por más que en determinados
(Tabla 1). aspectos, como la guarda basal, sigamos la
Estas dimensiones están por encima de tipología realizada por Cuadrado (1989,14, fig.
los promedios establecidos por Quesada (1997, 5) para los ejemplares de El Cigarralejo.
fig. 24) para las falcatas ibéricas, al menos por La empuñadura constituye uno de los
lo que se refiere a las diferentes medidas elementos principales de la falcata, siendo su
longitudinales (máxima, de la hoja y del filo forma el criterio fundamental seguido para la
dorsal). Así, la longitud media de las falcatas clasificación de estas armas (QUESADA, 1997,
conocidas se sitúa en 60,2 cm, siendo los 100ss.). Por desgracia, al presentar una rotura
ejemplares de mayor tamaño dos piezas de en la zona en la que la lengüeta comienza a
71,5 cm de El Cigarralejo (QUESADA, 1997, curvarse, nuestra falcata no permite determinar
85). Algo similar cabe señalar respecto a la la morfología de la empuñadura, corres-
longitud de la hoja, cuya media es de 48,9 cm, pondiendo, por tanto, al tipo C de Quesada
aunque se conozca un ejemplar de 61,2 cm (1997,102), que incluye las empuñaduras rotas
procedente igualmente de El Cigarralejo o indeterminadas, aunque ello no impida
(QUESADA, 1997, 85). Por su parte, el valor calcular, como hemos dicho, las dimensiones
medio de la longitud del filo dorsal de las completas de la pieza.
falcatas conocidas es de 24 cm, a pesar de que La estructura de la empuñadura puede
algún ejemplar llegue a alcanzar los 34 considerarse como excepcional, ya que parte
(QUESADA, 1997, 92). de las cachas ofrecen estructura metálica
Por el contrario, la anchura basal y las mediante el ensamblaje de varias piezas,
anchuras máxima y mínima de la hoja de la perdidas en parte en nuestra falcata, frente a
falcata de Fuenterrobles resultan ligeramente lo que se considera como habitual en este tipo
inferiores a la media, que, respectivamente, es de armas, en las que a la lámina de metal que
de 6,4, 5,8 y 3,75 (QUESADA, 1997, 86).
Estas medidas hacen que la falcata
objeto de este estudio tenga una apariencia que
podría calificarse de estilizada.
De otro lado, la longitud media del interior
de las empuñaduras es de 8 cm, lo que coincide
con la determinada para nuestro ejemplar, a
pesar de hallarse roto. No obstante, la
variabilidad de esta dimensión en las falcatas
ibéricas es muy pequeña, oscilando entre 7,5
y 9 cm, excepción hecha de algún ejemplar
dudoso (QUESADA, 1997, 103 s.).
En lo referente al ángulo axial, las
falcatas tienden a presentar una curvatura de
74°, estando la mayoría entre 65 y 83°,
incluyéndose el ejemplar que aquí se estudia
dentro de este grupo, confirmando que las hojas
más largas permiten una mayor curvatura, lo
que haría más eficaz el golpe cortante
(QUESADA, 1997, 104 s.).
Para el estudio tipológico de la pieza
analizada hemos utilizado los trabajos esen-
ciales de E. Cuadrado (1989, 9 ss., fig. 1) y F.
Quesada (1997, 83 ss., fig. 21) sobre la falcata
ibérica, habiéndose optado por seguir la
propuesta de este último en lo relativo a la Figura 2: Esquema de cortes y melladuras documentados
descripción y las dimensiones fundamentales en los filos de la pieza.

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forma el alma de la empuñadura se remachan mina que forma el alma de la empuñadura (fig.
las cachas de hueso o madera (QUESADA, 3), que cabe relacionar con la existencia de uno
1997, 100). de estos remaches. Las junturas de unión de
La guarda basal, cerrada y formada por las piezas no están claras, seguramente al
dos piezas simétricas, presenta el extremo del haber sido limadas y pulidas hasta conseguir
lado dorsal ensanchado, creando un espacio una superficie regular sobre la que realizar la
rectangular o "cartela" que ocupa el arranque ornamentación (PRATS et alii, 1996, 150). El
de la empuñadura y sobre el que se desarrollará extremo de la guarda correspondiente al lado
la decoración, clasificándose dentro del tipo A1 del filo presenta un saliente o "apéndice", ac-
de Cuadrado (1989, 14, fig. 5) o "de cartela tualmente fracturado, que parece sugerir la
grande". A cada una de estas piezas se le existencia de una barra maciza a modo de guar-
adosan por el extremo dorsal otras dos, caladas da lateral.
y también simétricas, que formarían parte de La estructura descrita resulta semejante
las cachas metálicas de la empuñadura, hasta a la identificada en una falcata de Almedinilla
alcanzar su zona mesial. Todas ellas irían re- (Córdoba) (NIETO y ESCALERA, 1970), que
machadas a la lengüeta, que resulta solidaria debió estar restringida a ejemplares muy ricos
con la hoja, no apreciándose a simple vista (QUESADA, 1997, 100).
evidencias de tales remaches para las cachas. Por lo que a la hoja se refiere, hay que
Aun así, la radiografía permite documentar la hacer mención a diferentes aspectos, des-
existencia de una perforación circular en la lá- tacando la presencia de acanaladuras, ele-

Lámina 1.1, Radiografía de la falcata, con la superposición de las escenas reproducidas en ambos lados de la hoja. 2, Detalle
de la decoración del lado izquierdo, la mejor conservada, de la falcata (foto R. Gómez).

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mentó característico de la inmensa mayoría de hacen más frecuentes en la zona de la punta,
las falcatas ibéricas (QUESADA, 1997, 93 ss.). que aparece incluso doblada sobre sí misma.
En el caso que nos ocupa, las acanaladuras,
siguiendo la norma observada en este tipo de
armas (QUESADA, 1997, 93), arrancan desde 3. DECORACIÓN
la base de la empuñadura y se extinguen a unos
14 cm de la punta, siguiendo un trazado Además de la forma de la empuñadura
paralelo entre sí y al filo de la hoja, abriéndose que, como ya se ha dicho, no se ha conservado,
ligeramente al inicio del filo dorsal mientras que o de la propia presencia de acanaladuras,
junto a la empuñadura son divergentes (tipo 1 elementos ambos que suman a su carácter
de Quesada). Se trata de dos haces de otros funcional otro eminentemente decorativo, la
tantos surcos, mejor conservados en el tercio falcata presenta decoración damasquinada en
distal de la falcata, estrechos y con fondo en plata, localizada en la empuñadura, en concreto
U, aun cuando debido al estado de deterioro en la cartela de la guarda basal y sobre la pieza
de la pieza no sean visibles en todo su rectangular que forma parte de la empuñadura
recorrido. metálica, así como en la zona de la hoja en
Tanto el filo principal como el dorsal contacto con la empuñadura y en el dorso de
presentan, a veces, evidencias de melladuras la pieza (en el sector correspondiente a la
simples, aunque en ocasiones la pieza apa- empuñadura y a la parte superior de la hoja).
rezca claramente cortada, lo que cabría La decoración de la empuñadura (lám. I
relacionar con una inutilización intencional del y fig. 3) se encuentra prácticamente perdida,
arma, con la que sin duda habría que asociar aunque en la guarda basal queden restos de lo
la fractura observada en el tercio distal de la que puede interpretarse como un friso,
hoja que, como se ha señalado, se produjo posiblemente de motivos geométricos o
mediante flexiones sucesivas hasta conseguir vegetales de tipo palmeta (QUESADA, 1997,
la rotura de la pieza (fig. 2). Tales marcas se fig. 66, 22-24), y en el dorso únicamente se

Figura 3. Reconstrucción de la escena principal a partir de la radiografía y de la propia pieza (en trazo grueso negro) una vez
restaurada, con la localización de los restos de decoración identificados.

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Lámina II. Detalle de la escena principal, reproducida en ambos lados de la hoja (E 1:1,5) (fotos Ma Paz de Miguel'

observe la presencia de restos de hilos de plata animal. Por su parte, el felino, posiblemente
en la empuñadura y en la parte de la hoja más un león por las líneas que parecen indicar la
próxima a ella. melena del animal, se halla en la parte exterior
Mejor conservada está la decoración en de la composición, mirando hacia dentro. Se
el amplio espacio donde la hoja se une a la apoya sobre sus cuartos traseros, presentando
empuñadura. Allí, en lo que constituye el centro la pata derecha levantada en actitud de ataque.
de la decoración de la falcata, se han re- Tiene la boca abierta, mostrando con claridad
presentado dos animales, un jabalí y un felino, la lengua.
en una escena de lucha, reproducida en ambos Una representación semejante, si bien
lados de la pieza (láms. I y II; fig. 3). El jabalí, más compleja, está documentada en un
en general mejor conservado que el felino, se ejemplar conservado en el SIP de Valencia, de
encuentra en la zona interior, mirando hacia procedencia dudosa (ARANEGUI, 1992). La
fuera. Se ha representado en movimiento, con escena, menos "realista" que la reproducida en
las patas delanteras ligeramente adelantadas. nuestra falcata, presenta a un león en posición
Una serie de líneas onduladas representan el de ataque enfrentado a un jabalí "agazapado",
costillar del animal, que presenta la boca sobre los que se posan cuatro aves (ARA-
abierta, con las defensas marcadas, el ojo NEGUI, 1992, 321). Los dos animales prin-
circular y el pelaje de la espalda erizado a modo cipales ocupan la posición inversa a la
de cresta, reflejando la actitud agresiva del registrada en el ejemplar de la Plana de Utiel,

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esto es, el león en la zona interna y el jabalí en Una interpretación diferente ha sido
la externa. El enfrentamiento entre ambos propuesta por Aranegui (1992, 325) para la
animales está documentado, igualmente, en la pieza del SIP, que podría tratarse de un trofeo
pátera de Tivissa, aunque en este caso el león otorgado al vencedor de un juego gladiatorio
se localice directamente sobre el jabalí {vid., no obstante, QUESADA, 1997, 120). Esta
(BLÁZQUEZ, 1977, 224, fig. 74). pieza presenta en el dorso una inscripción
Si las representaciones de felinos, sobre ibérica grabada a buril, en la que aparece,
diferentes tipos de soportes, son habituales en además de un antropónimo, el término ekiar,
el arte ibérico, pudiéndose defender un origen que estaría haciendo referencia, según de Hoz
claramente mediterráneo para los mismos (1992, 335 ss.), bien al artesano -"hecho por"-
(CHAPA, 1985, 123 ss.), algo parecido puede o quizás al beneficiario -"hecho para"-, aunque
señalarse respecto a las de jabalíes (CHAPA, también podría tratarse de algún tipo de título.
1985, 201 ss.), pero, a diferencia de aquéllos, Aunque el estudio paleográfico no permite
éstos resultan especialmente habituales entre fechar la inscripción (DE HOZ, 1992, 331), para
los pueblos célticos, tanto peninsulares Quesada (1997,123) la falcata no sería anterior
(CERDEÑO, 1994) como del otro lado de los al siglo III a.C.
Pirineos (GREEN, 1992: 44 s.). Dichos Por lo que respecta a la cronología del
animales simbolizan aspectos como la fe- resto de las falcatas decoradas, la mayor parte
rocidad, la fortaleza o el valor, y así aparecen de ellas se fechan en el siglo IV a . C , co-
reflejados en la obra de Homero (lliada V, 782- nociéndose, sin embargo, ejemplares datados
3) o Estrabón (IV, 4, 3); pueden tener, igual- en los siglos III y II a.C. (QUESADA, 1997, 116).
mente, un carácter funerario (BLÁZQUEZ, Diremos, por último, que la distribución
1977, 227; ídem, 1983, 34, 150, 156 ss. y 190). geográfica de las falcatas damasquinadas (fig.
Sin duda la presencia de decoración debe 4) se concentra en el Sureste y la Alta
verse como un valor añadido al de la propia Andalucía, con un único hallazgo en el área
posesión de la falcata, que, en cualquier caso, extremeña (QUESADA, 1997, 116, fig. 64); el
solamente debía estar al alcance de un sector ejemplar de la Plana de Utiel vendría a otorgar
restringido de la población. Además de ser un un mayor peso específico a los hallazgos
símbolo de estatus, podría interpretarse, de procedentes del Levante peninsular, hasta la
acuerdo con Quesada (1997, 117), como un fecha representados por las piezas de las
elemento de identificación personal, en especial necrópolis alicantinas de La Serreta (MOLTÓ y
si se trata de piezas excepcionales como la que REIG 1996; PRATS etalii, 1996) y La Albufereta
aquí se presenta. Junto a ello, no habría que (RUBIO, 1992, figs. 38, 40, 44 y 54). Sobre este
desestimar su valor como amuleto protector, punto, no habría que dejar de lado que el
constatado por la propia elección de la escena ejemplar del SIP, con el que la pieza aquí
principal. En este sentido, se ha señalado que
tales armas, que cabría considerar como "de
parada", quizás tendrían un fuerte contenido
simbólico-religioso, pudiéndose aventurar que
hubieran sido fabricadas, incluso, para tal fin
(QUESADA, 1997, 117). Debe tenerse en
cuenta, también, que, en aquellos casos en los
que se ha podido determinar el origen de las
falcatas damasquinadas, siempre corresponden
a contextos funerarios, excepción hecha del
ejemplar de la Plana de Utiel, para el que cabe
plantear una interpretación diferente. El hecho
de que se encuentre inutilizada intencio-
nadamente desde antiguo nos lleva a pensar
que pudiera proceder de un cementerio, aunque Figura 4. Mapa de distribución de las falcatas con decoración
el material asociado -armas o fragmentos de damasquinada (según Quesada 1997, completado): 1.
ellas, útiles y, sobre todo, lingotes-, y la Fuenterrobles; 2. Sagunto (?); 3. La Serreta; 4. La Albufereta;
5. Coimbra del Barranco Ancho; 6. Cabecico del Tesoro; 7.
completa ausencia de cerámica o de cualquier Cigarralejo; 8. Los Nietos; 9. Carranza; 10. Galera; 11. Baza;
otro resto habitual en este tipo de yacimientos, 12. Illora; 13. Castellones de Ceal; 14. Torviscales; 15.
permite su interpretación como un posible Almedinllla; 16. Dehesa del Rosarito. (1-2, Valencia; 3-4,
depósito de herrero. Alicante; 5-8, Murcia; 9-12, Granada; 13, Jaén; 14-15,
Córdoba; 16, Cáceres).

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presentada guarda similitudes en su temática del hierro se concretarían en fenómenos de
decorativa, fue adquirido como procedente de recristalización (aumento de la forma y del ta-
Sagunto o su entorno, a pesar de que los datos maño de grano del material) y en el acero ha-
contradictorios en relación con su procedencia bría, además, la posibilidad de descarburación
aconsejaran mantener una duda razonable y/o re-disolución en sólido de la cementita
sobre el particular (ARANEGUI, 1992, 319, no- (componente fundamental del acero). En cual-
ta 2). quier caso, las cualidades mecánicas del ma-
terial podrían cambiar drásticamente.
En el caso de la falcata que nos ocupa,
4. ESTUDIO TECNOLÓGICO su contexto arqueológico no es claro pues pro-
cede de un hallazgo casual, aunque, como ha
Uno de los problemas que plantea el es- quedado expuesto, existen argumentos sufi-
tudio de metales antiguos es el derivado de la cientes para desestimar que pudiera proceder
corrosión, por los cambios morfológicos que de una necrópolis.
ocasiona. El hierro es un metal situado en una Iniciaremos el estudio tecnológico des-
posición intermedia en la serie galvánica, con de el filo hacia el dorso, en una sección com-
un potencial normal de oxidación a 25° C de pleta de la hoja. El filo está formado por ferrita
0'440 voltios. Se oxida, pues, con cierta facili- prácticamente pura (hierro dulce). La me-
dad. Los productos de esta oxidación, lo que talografía (lám. III) revela la presencia de gra-
familiarmente llamamos capa de herrumbre, nos de tamaño irregular, algunos de los cuales
están formados en principio por óxido que, en se hallan surcados por líneas de maclado (se-
presencia de humedad pasa a hidróxido y otros ries de líneas paralelas) debidas a una ligera
complejos de la familia. La herrumbre de un deformación del metal en frío, quizás un golpe
hierro enterrado es mucho más compleja que para cortar un material de cierta dureza.
el óxido-hidróxido. La presencia de cloruros en Cerca del filo, a unos pocos milímetros,
el suelo (sal común y otros compuestos de clo- aparece en uno de los flancos de la hoja el na-
ro), muy frecuente, también ataca al hierro for- cimiento de una segunda lámina metálica de
mando el cloruro correspondiente. Todas estas estructura diferente. En la lámina IV puede ob-
substancias constituyen una pátina mecánica servarse el arranque de esta lámina, ligeramen-
y químicamente inestable sobre la que actúan te despegada en su inicio. El espesor que se
fenómenos de disolución en presencia de hu- conserva apenas supera los 0,2 mm. Vista a
medad en el terreno envolvente (tiñendo el mayores aumentos (lám. V) se identifica clara-
suelo con manchas ferruginosas), al tiempo que mente un acero al carbono, con una propor-
la formación de nuevos productos de corrosión ción aproximada de 0,3-0,4% C, formado por
en el frente de ataque empuja a los ya forma- perlita laminar dispuesta entre los granos blan-
dos haciendo que se desprendan en forma de cos de ferrita. La zona de contacto entre la lá-
escamas. mina ferrítica y la acerada muestra claramente
En el caso del hierro en proceso de oxi- el cambio de textura y de tamaño de grano (lám.
dación, la pérdida de substancia y la deforma- VI). Siguiendo en el corte metalográfico el re-
ción volumétrica respecto del objeto original corrido de la unión entre ambas láminas se
son importantes y deben ser tenidas en cuenta aprecia en algunas zonas la presencia de es-
no sólo por lo que afectan a la morfología ac- corias ocluidas que marcan precisamente el lí-
tual de la espada sino también a la hora de mite de contacto de las superficies (lám. Vil).
interpretar su estructura interna, dada la impo- Hacia la mitad de la hoja se pierde la lá-
sibilidad de determinar la posición de la epi- mina acerada y la única estructura visible es la
dermis o superficie inicial de la masa metálica. de la lámina de ferrita. Aquí, donde el espesor
En los materiales metálicos ibéricos de- es mayor, se aprecian numerosas fibras de es-
bemos tomar en consideración otras circuns- coria seccionadas, de forma circular o alen-
tancias que derivan de los rituales: la acción tejada, entre los grandes granos de ferrita (lám.
del fuego de la pira de cremación del cadáver VIII). Estas escorias atrapadas en el metal son
(cuando se trata de materiales recuperados en características de los hierros antiguos. Forman
necrópolis) y la inutilización ritual de armas u fibras alargadas por el tratamiento de forja en
otros objetos de uso personal. El primer ele- caliente (aquí las estamos viendo en sección
mento, el fuego, puede ocasionar cambios transversal), y cuando no son excesivamente
microestructurales en los metales si su acción numerosas como en este caso, mejoran las
es lo suficientemente prolongada; en el caso propiedades mecánicas del hierro dulce.

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Lámina III. Sección metalográfica correspondiente al filo. Es- Lámina VI. Zona de contacto entre la lámina interior del hie-
tructura ferrítica de granos equiaxiales. En el ángulo supe- rro dulce (parte superior de la imagen) y la exterior acerada
rior derecho se observan algunos granos maclados por de- (parte inferior). Obsérvese las diferencias de tamaño de grano
formación en frío. El ataque de la corrosión forma un frente y de carburación. Se aprecia un cierto grado de interdifusión
rregular de picaduras. Ataque con nital. 100x. en sólido de la perlita. Ataque con nital. 500x.

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Lámina IV. Zona de arranque de la lámina carburada, cerca Lámina Vil. Línea de soldadura de las dos láminas, abierta y
del filo. Obsérvese la diferencia estructural de ambas lámi- ocupada por productos de corrosión del hierro. Nótese la
nas. Ataque con nital. 50x. gran diferencia de tamaño de grano de ambas láminas. Ata-
que con nital. 500x.

Lámina V. Microestructura de la lámina de acero: perlita la- Lámina VIII. Estructura metalográfica de la lámina de hierro
minar en una matriz ferrítica. Ataque con nital. 500x. dulce hacia la mitad de la sección de la hoja. Los puntos
oscuros son fibras de escoria cortadas. Ataque con nital.
200x.

157
5"^

"f^-fv
Lámina IX. Adelgazamiento de la hoja en la zona de los sur- Lámina XI. Estructura acerada de la varilla del contrafilo.
cos o acanaladuras. No se aprecia deformación en frío del Ferrita más perlita laminar. Ataque con nital. 500x.
metal. Ataque con nital. 100x.

Lámina X. Sección de la varilla que constituye el contrafilo Lámina XII. Sección de la hoja de la falcata mostrando la
de la hoja. Ataque con nital. 25x. estructura laminar de la capa de productos de corrosión su-
perficial (parte inferior de la imagen). Iluminación de campo
oscuro. 200x.

Lámina XIII. Detalle de una fisura en la hoja de la falcata,


rellena con productos de corrosión. Iluminación de campo
oscuro. 200x.

158
La hoja de la espada presenta unos sur- empaquetadas que llegan hasta el contrafilo»
cos o acanaladuras longitudinales. La me- siendo la intermedia acerada y las laterales de
talografía en sección no permite observar de- hierro poco o nada carburado3. Estas láminas
formación mecánica alguna en el metal. La lá- laterales no cubren toda la hoja, sino que ter-
mina IX muestra los granos de ferrita bien con- minan a unos centímetros del filo. Tal disposi-
formados en las partes correspondientes al fon- ción es precisamente la inversa de la que apre-
do del surco. Esto puede interpretarse de dos ciamos en la falcata aquí analizada y tiene la
maneras: a) que se grabaron con el metal en gran ventaja de que el filo siempre correspon-
caliente, con algún tipo de matriz a propósito, de a la lámina de acero y, por lo tanto, conser
y que después de grabarlos la hoja fue de nue- va mejor las propiedades de corte, a pesar de
vo introducida en la fragua, como consecuen- que el acero no se templó4.
cia de esta operación o de otras necesarias; En el Museo Pitt Rivers de Oxford se con-
posteriormente, ya con el metal frío, se debie- serva otra falcata procedente de Almedinilla,
ron repasar con las herramientas adecuadas estudiada por H.H. Coghlan (1956-57). Aunque
para darles la forma definitiva, b) que son tra- el trabajo original no ha podido ser consultado,
zos de buril, arrancando poco a poco el metal este mismo autor lo resume (COGHLAN, 1977,
del surco sin llegar a deformarlo. 87-88) diciendo que está confeccionada con
El dorso de la hoja está constituido por hierro forjado de inferior calidad y consiste sólo
una varilla de acero dispuesta longitudi- en "unas pocas láminas empaquetadas que
nalmente sobre el plano de la hoja, formando contienen muchos filamentos de escoria atra-
una estructura de refuerzo. En la lámina X pue- pados". El contenido de carbono oscila entre
de apreciarse el montaje: a la izquierda se dis- 0,04 y 0,1%, es decir, hierro dulce y acero sua-
tingue la línea de unión curva de la hoja y su ve. No fue sometida a ningún tratamiento de
dorso, muy engrosada por productos de corro- carburación ni de templado.
sión. La lámina XI es un detalle de la mi- Un tercer ejemplar de espada afalcatada
croestructura de este acero, con aproximada- procede de la localidad etrusca de Vetulonia
mente 0,2% de carbono en forma de perlita la- (COGHLAN, 1977, 88). Su estructura es más
minar dispuesta entre los granos blancos de compleja que la de las falcatas españolas y está
ferrita. Si la comparamos con las láminas VI y formada por dos láminas de acero y tres de
Vil comprobaremos que ni el tamaño de grano hierro dulce, alternadas, que permiten obtener
ni el grado de carburación coinciden con los de un buen material con la adecuada dureza y que,
la lámina central, argumentos que sirven para no obstante, resiste la flexión sin romperse.
confirmar que se trata de un material distinto. Tampoco este ejemplar fue sometido a trata-
Así, pues, esta falcata, por lo que se re- mientos térmicos de endurecimiento.
fiere a la hoja, es una estructura compleja de Un par de hojas de cuchillo inglesas, pre-
láminas apiladas, soldadas a la calda. Tene- romanas, fueron metalografiadas por Tylecote
mos, por un lado, la hoja propiamente dicha y Gilmour (1986). Una de ellas está compues-
constituida por una gruesa lámina de hierro ta por una sola lámina, carburada por una cara
dulce flanqueada por otra más delgada de ace- en toda su superficie, sin templar. La otra, for-
ro. Es probable que originalmente fueran dos ma un paquete de láminas aceradas y templa-
las láminas de acero, formando una especie das.
de emparedado, y que una haya sido corroída
completamente en la zona observada. El dor-
so o contrafilo es otra estructura diferente com-
puesta por una varilla que se dispone a lo lar- 3
En las láminas de hierro dulce se aprecia carburación su-
go de la hoja. No se aprecian signos de que el perficial que los autores atribuyen a un proceso de
metal fuera templado. Todo parece indicar que cementación final de la hoja (NIETO y ESCALERA, 1970,
tras el último tratamiento de forja en caliente 29). La lámina de acero carburado contiene alrededor de un
fue dejado enfriar lentamente fuera de la fra- 0,4% C, según se aprecia en la figura 11 del mencionado
trabajo.
gua hasta la temperatura ambiente.
4
Una estructura semejante presentaría la falcata de la tum-
Uno de los estudios más completos de ba 53 de La Serreta (Alcoy, Alicante), con un nervio central
una falcata ibérica llevados a cabo hasta el mo- longitudinal formado por diversas capas metálicas, de ma-
mento es el efectuado por Nieto y Escalera yor grosor que las de las dos laterales, mientras que la pun-
ta constaría, en cambio, de dos láminas superpuestas; la-
(1970) al ejemplar de Almedinilla conservado
mentablemente, la pieza está muy afectada y no permite de-
en el Museo Arqueológico Nacional. En este terminar diferencias en la composición del hierro según las
caso, la hoja está compuesta por tres láminas zonas (PRATS etalii, 1996, 149).

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A la vista de este material podríamos Sobre la capa de corrosión se encontra-
concluir que la calidad de las falcatas es irre- ban depositados materiales terrosos adheridos
gular, incluso en ejemplares procedentes de un fuertemente tras los años de enterramiento en
mismo yacimiento, como es el caso de las es- el suelo, así como capas carbonatadas de co-
padas de Almedinilla. En comparación con la lor blanco grisáceo características de los lechos
de Vetulonia, la estructura de las dos ibéricas calizos, limonitizadas hacia el interior.
es más simple. Pero todas coinciden técnica- También debemos mencionar la forma-
mente en dos aspectos: son hojas a base de ción de ampollas por condensaciones locales
láminas empaquetadas y no recibieron trata- de humedad que, al ser atacadas con un ins-
mientos térmicos de templado. La espada aquí trumento punzante, mostraban su interior mo-
estudiada presenta la variante estructural del jado y saturado de óxido ferroso. Estas lesio-
contrafilo, que no se documenta en los otros nes se han producido después de ser desente-
casos. rrada la falcata, por un exceso de humedad
A pesar de la finura de la decoración ambiental.
damasquinada con hilo de plata que realza el Los estudios radiográficos habían reve-
valor de la pieza, nuestra falcata debía resul- lado la existencia de decoración damasquinada
tar un arma poco eficaz. El hecho de que en la con hilo de plata figurando animales, en am-
zona observada sólo se aprecie una lámina car- bas caras de la hoja de la espada, totalmente
burada (y no en toda su extensión), no dema- irreconocibles a simple vista. Previsiblemente,
siado espesa, aun suponiendo que se haya estas decoraciones se habrían movido de su
perdido su simétrica (al menos en la sección posición original sobre el metal sano y esta-
correspondiente a la metalografía), compone rían apoyadas sobre la capa de óxidos. Esto
una estructura endeble. Aunque no podamos hacía inviable la aplicación de un tratamiento
valorar las pérdidas por corrosión, no debe ser de reducción electrolítica o electroquímica por
mucha la mengua de espesor de la hoja pues- el riesgo de que, al eliminar los óxidos, el da-
to que se han conservado las ataujías de la masquinado quedara descalzado. Se optó,
superficie. Puesta en servicio, la hoja debía pues, por la limpieza por medios mecánicos,
doblarse con facilidad al ser en su mayor parte con punzones, bisturíes y distintos tipos de fre-
de hierro dulce. sa accionados por micromotor.
Tampoco podría aducirse que el fuego de La limpieza comenzó en las zonas don-
la pira funeraria (suponiendo que hubiera ac- de se encontraban las decoraciones, cuya si-
tuado sobre ella y que la pieza procediera de tuación exacta conocíamos con toda precisión
un contexo funerario, lo que no parece proba- por las radiografías. Luego continuó con el resto
ble) ha provocado la descarburación superfi- de la pieza. En algunas zonas se hicieron prue-
cial, pues precisamente la parte carburada se bas con ácido oxálico al 10% en agua des-
conserva en el área más externa de la hoja. mineralizada para reblandecer la corrosión.
Tras ser lavada la pieza con una mezcla
al 50% de acetona y alcohol para eliminar los
5. RESTAURACIÓN restos de ácido oxálico, se introdujo en un baño
de ácido fosfórico al 20% en agua des-
La superficie de la pieza presentaba una mineralizada, previamente calentada con
capa de productos de corrosión cubriendo toda infrarrojos, para procurar una capa de pasivado.
la superficie, de un espesor variable entre 1 y Una vez seca, se impregnó con una capa
2 mm en la zona metalografiada, donde se protectora y consolidante de Paraloid B-72 al
apreciaba también una lámina interna de me- 5% en disolvente orgánico.
tal sano de un espesor máximo de 5 mm. La Como se ha comentado al principio, la
lámina XII muestra la estructura laminar de los falcata estaba partida en dos. Se hubieran po-
óxidos e hidróxidos de hierro, con fases inter- dido unir las partes con alguna resina inerte
caladas pulverulentas, de color marrón más maquillando la unión, pero puesto que no en-
claro. cajaban exactamente se optó por no unirlas,
Además de la corrosión superficial exis- recomendando un soporte adecuado para su
ten penetraciones hacia el interior del núcleo exposición en el museo.
siguiendo el recorrido de las fisuras del mate-
rial (lám. XIII). Esta forma de agresión es muy
peligrosa para la conservación de la pieza dada BIBLIOGRAFÍA
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