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IES “Candavera”. Lengua castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Curso 2018-19.

Algunos apuntes sobre la pregunta 2 del comentario de texto de la EBAU.


La pregunta: “Señale el tema, la tesis y los argumentos.”

Tema: Se formula con un SN breve tratando de ser muy fieles a aquello de lo que versa el texto, sin
divagaciones, inferencias sobre la intención del autor o comentarios personales de cualquier tipo. Cuidado
con formulaciones demasiado generales o imprecisas, formulaciones incompletas que se dejan fuera partes
relevantes de lo que puede tratar el texto o formulaciones chistosas. Por ejemplo:

Tema: la violencia machista como consecuencia inevitable de una sociedad machista.

Tesis que defiende el autor o autora: En contraste con lo anterior, se formula con una oración completa,
que puede ser compleja o, incluso, un grupo de oraciones yuxtapuestas o coordinadas. Se trata de exponer
la idea principal que el autor o autora defiende o somete al escrutinio del lector. Es lo que los argumentos
utilizados pretenden defender o probar. Por ejemplo:

Tesis: El autor sostiene que vivimos en una sociedad que sigue siendo machista en muchos ámbitos
y que, mientras no cambiemos nuestro punto de mira hacia el machismo cotidiano, no será posible
acabar con la violencia machista, que es un producto inevitable de una sociedad que, de un modo u
otro, somete a las mujeres a los hombres.

Sobre los argumentos: Conviene, para empezar, caracterizar por encima el texto. Hay que expresar la
actitud, la postura, del autor: denuncia, crítica, sorpresa, alabanza, vituperio, descripción, valoración,
comparación, ataque, reflejo… Y caracterizar el texto como plenamente argumentativo o si es fronterizo
con otros (narrativo, expositivo, descriptivo o dialogado).

A continuación, se trata de ir identificando los argumentos que se utilizan para defender la tesis que sea. Si
el texto es puramente argumentativo, será más sencillo. Si no, habrá que tratar de ver cómo lo que el autor
narra, describe, dialoga o explica sirve o deja de servir para sostener su tesis.

Una posible lista de tipos de argumento:

1. Argumentaciones más o menos racionales:

Argumentaciones inductivas:

Generalización: observar que se da en varios ejemplos un hecho e inferir que siempre se ha de dar
ese hecho en casos similares. Aquí suelen encajar los argumentos basados datos y estadísticas.

Argumentaciones deductivas:

A partir de principios: a partir de un principio general se extraen conclusiones particulares.

Causal: se conectan dos fenómenos entendiendo que el primero es causa del segundo. Cuando
sucede el primero, necesariamente acontece el segundo.

Por confrontación: se confrontan dos ideas y se extrae una consecuencia de la primera, de modo
que se atribuye a la segunda idea la consecuencia contraria.

Ejemplificación: explicar con ejemplos comprensibles la tesis.


Otras argumentaciones:

Analogía: comparación de dos casos similares para inferir que lo que se da en uno, se ha de dar en
el otro.

Por indicios: se establece una conexión entre dos fenómenos, entendiendo que uno es indicio del
otro.

Autoridad: Se utilizan las afirmaciones de expertos reconocidos para respaldar un argumento o


tesis. Aquí encajan los argumentos sostenidos con citas de personas diferentes al autor.

2. Argumentaciones no racionales:

De experiencia personal: la propia vivencia se emplea como prueba de la tesis.

Generalizaciones indiscutibles, tópicos y argumentos de criterio sapiencial. Las primeras son


verdades reconocidas como tales por todo el mundo, sentencias de sentido común basadas en la
tradición, los valores comunes de la sociedad, el progreso y cosas por el estilo; los segundos son
generalizaciones, a menudo simplificadoras, sobre temas determinados culturalmente (muy
importantes, los de la tradición grecolatina: carpe diem, vanitas vanitatum, beatus ille, aurea
mediocritas, homo homini lupus), y a menudo se acercan a la falacia; los terceros se basan en
sentencias y refranes de la sabiduría popular y con frecuencia resultan también falaces.

Apelaciones al corazón, a los sentimientos, a la empatía o la solidaridad: se busca que la


imaginación del lector lo acerque a determinadas vivencias o situaciones, generalmente terribles,
para convencerlo de la urgencia de tomar partido o actuar; a veces se cae en el sentimentalismo, la
exageración o la exaltación de tendencias reprobables como el racismo o la exclusión del otro.

3. Argumentos falaces (aunque suelen pasar por simples argumentos en cualquier texto):

Falacia ad hominem: en vez de argumentar, se desacredita a quien afirma algo.

Falacia ad baculum: en vez de argumentar, se recurre a la amenaza y el miedo.

Falacia ad verecundiam: cuando, en vez de argumentar, se recurre a la autoridad, a la mayoría o las


costumbres. En el límite con el argumento de autoridad y las generalizaciones indiscutibles, tópicos
y argumentos de criterio sapiencial.

Falacia ad ignorantiam: se defiende que algo es verdadero porque no se puede demostrar su


falsedad.

Falacia ad populum: lo que generalmente se conoce como demagogia. Consiste en apelar a los
sentimientos y a lo que se sabe que la gente quiere escuchar para conseguir el apoyo de la mayoría.

Falacia de la falsa causa: consiste en inventar una relación de causalidad para dos hechos que
simplemente son contiguos en el tiempo.

Falacia de la generalización indebida: proyectar uno o varios casos particulares como verdad
general, sin ningún control racional sobre la pertinencia de semejante generalización. Es muy
habitual en el racismo.