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LA AUTOESTIMA

I. INTRODUCCION

Muchas personas afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir adelante y
lograr colocar sus vidas al nivel en el que desearían tenerla. Es cierto que no todos
cuentan con las mismas oportunidades, el mismo nivel de Autoestima, la misma
preparación intelectual ni la misma base económica.

Sin embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las dificultades, a


convertirlas en nuestros verdugos y a disminuir y subestimar nuestra capacidad para
resolverlas y avanzar creativamente.

Toda persona tiene en su interior sentimientos, que según su personalidad puede


manifestarlos de diferentes maneras. Muchas veces está manifestaciones dependen de
otros factores, según el lugar físico, sentimental y emocional, éstos pueden influir positiva
o negativamente en la formación de la persona o sea en la Autoestima.

Este tema se desarrolla más o es muy fundamental en una etapa en la cual intentamos
definir nuestra personalidad, tomando diferentes modelos ya que nos relacionamos en
distintos ámbitos; en esa etapa de la persona donde siente que se enfrenta al mundo
entero él solo y no es comprendido, la Adolescencia.

La autoestima es un término evaluativo que se puede utilizar para describir cómo se


siente una persona con respecto a su autoconcepto. El autoconcepto representa la
información que uno posee sobre sí mismo.

Cuando una persona tiene una autoestima que es positiva se encuentra bien consigo
mismo, se acepta tal y como es, emprende las tareas con optimismo, acepta sus aciertos y
errores, etc. Por el contrario, cuando se tiene una baja autoestima, no nos aceptamos tal y
como somos, no estamos contentos con nosotros mismos, buscamos agradar a los demás,
etc.
Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la
adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que los individuos tienen
sentimientos positivos o negativos acerca de sí mismos y de su propio valor.

II. DEFINICION

Es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos


nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran
nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar.

La autoestima hace referencia al concepto que tenemos de nosotros mismos, según unas
cualidades subjetivas, puesto que se basa en la percepción que tenemos de nosotros
mismos y la que creemos que tiene los demás de nosotros, y según unas cualidades de
tipo valorativo, puesto que en función de nuestras experiencias y de los valores que
imperen en nuestra cultura, atribuimos a estas cualidades un valor positivo o negativo.

Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y


éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo,
potenciara la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el
nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona
hacia la derrota y el fracaso.

Para simplificarlo podríamos pensar que la autoestima se compone de dos aspectos:

 Eficacia personal: Confianza en las capacidades y habilidades para adaptarse a los


cambios, progresar, tomar decisiones, solucionar dificultades, pensar y aprender.

 Respeto a uno mismo: Apreciarse y mostrar una actitud positiva hacia la propia
persona, sintiéndose merecedor de la felicidad.

III. NIVELES DE AUTOESTIMA


 Los sujetos con baja autoestima suelen mantener un discurso negativo sobre sí
mismos, no confían en sus posibilidades, califican sus acciones por debajo de lo
normal y prestan atención casi exclusivamente a los defectos. El conjunto de estos
pensamientos repercute en las actuaciones cuotidianas lo que ayuda a generar
reiteradas decepciones que mantendrán el ánimo decaído.
 Tampoco resulta deseable un grado de autoestima excesivamente elevado. Las
personas con una autoestima muy alta aparecen a ojos de los demás como gente
arrogante y engreída. En consecuencia, sus relaciones sociales se ven afectadas por
esta percepción. No existe nadie perfecto, de modo que sería erróneo considerar
que somos sujetos excepcionales en todos los ámbitos y competencias.
IV. DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA

A veces las críticas nos podrían afectar, pero analizando más a fondo esas críticas que nos
dicen los demás puede ayudarnos a mejorar, todo tiene su lado positivo y sacarle
provecho a lo que dicen las demás personas mejorará tu desarrollo de la autoestima; no
todo lo que tus amigos te dicen es malo, no todas los problemas son malos, no todo lo que
haces debe ser destructivo, cada persona puede mejorar y sólo depende de ella misma
aceptar ese reto sin más para alcanzar un correcto desarrollo de la autoestima.

 El autoconocimiento está basado en aprender a querernos y a conocernos a


nosotros mismos. Es el conocimiento propio; supone la madurez de conocer
cualidades y defectos y apoyarse en los primeros y luchar contra los segundos.
 El autoconcepto es lo que yo soy, es decir, las características que conciben mi ser:
mi personalidad, mi forma de ver la vida, mis características personales. Es decir, el
autoconcepto tiene un valor descriptivo.
 La autoevaluación; el autoevaluarse es la capacidad de la persona para juzgar sus
logros respecto a una tarea determinada; significa describir cómo lo logró, cuándo,
cómo sitúa el propio trabajo respecto al de los demás, y qué puede hacer para
mejorar.
 La autoaceptación significa poder aceptarte a ti mismo “tal y como eres”. Para
autoaceptarte debes conocerte a fondo, tanto tus cualidades positivas como tus
limitaciones y aprender a aceptarte de forma plena.
 El autorespeto, respetarse a uno mismo, es un trabajo indispensable para vivir en
armonía con uno mismo y con los demás. Atender y satisfacer las propias
necesidades y valores.
 La autoeficiencia; El individuo debe ser capaz de utilizar bien y oportunamente sus
habilidades y actitudes integrándolas para lograr el objetivo necesario; saber que
es importante en una situación.