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César Augusto, también conocido como Octavio, fue el primer emperador romano, ya

que con su antecesor murió la República que había gobernado Roma. Además, fue el
emperador romano que más tiempo estuvo en el poder.

Nació el 23 de septiembre del año 63 antes de Cristo en Roma, en el seno de una familia
rica y acomodada; su padre era pretor de Macedonia y su madre era sobrina-nieta de Julio
César.

Tras su nacimiento tuvo que trasladarse a la localidad de donde era originario su padre,
Velletri. Durante su juventud mostró grandes aptitudes para la política y el ejército, por
lo que Julio César decidió adoptarle en el año 45 antes de Cristo y le convirtió en su
heredero.

Llevó a cabo varias campañas en Hispania y tuvo que enfrentarse a los partos en Epiro,
donde recibió la noticia de la muerte de Julio César en el año 44 antes de Cristo. Acto seguido
puso rumbo a la capital y cuando llegó se encontró con que Marco Antonio y Lépido habían
repartido el territorio.

Augusto nació en Roma el 23 de septiembre del año 63 a.C., en la casa que su familia
poseía en la ladera del Palatino, cerca de las “Cabezas de Buey” y que tras su muerte
fue consagrada como templo al ser el primer suelo que había pisado. Recibió el nombre
de Cayo Octavio, siguiendo la costumbre romana.

Los Octavio eran una familia adinerada natural de Velletri, un pueblo


situado en una de las laderas de los Montes Albanos muy cercano a Roma. De origen
plebeyo, debían su abundante riqueza principalmente a actividades comerciales.
Este hecho fue muy utilizado por sus enemigos políticos ya que lo acusaban de
tener un antepasado liberto o incluso que su abuelo se dedicaba a la usura. Él lo
único que dice respecto a su familia es que era una estirpe antigua que pertenecía
al orden ecuestre.
En Velletri pasó Augusto la mayor parte de su infancia, por eso hay quien
afirma que nació allí. Lo cierto es que en el siglo II d.C aún se conservaba la casa
donde vivió, rodeada del mismo modo de un halo sacro.
Su padre, Cayo Octavio, fue el primer miembro
de la Gens Octavia que ingresó en el Senado. A pesar de su trayectoria política y militar
mediocre, su riqueza le permitió contraer matrimonio con Atia, hija de Marco Atio Balbo
y Julia Menor, hermana de Julio César, perteneciente a la Gens Julia, una de las mayor
abolengo de Roma, pero tremendamente empobrecida. Con ella tuvo dos hijos, Octavia
Menor y Octavio, el futuro Augusto, a los que se sumaba Octavia Mayor, de un
matrimonio anterior.

La infancia de Octavio fue feliz, lejos de la agitación de Roma la mayor


parte del tiempo y en un ambiente muy familiar y bucólico. A pesar de mantener
buena relación con su padrastro algunos períodos se trasladó a vivir con su abuela
Julia, a la que estaba muy unido. También sentía gran afecto por su madre (una
mujer que aunaba todas las virtudes de las antiguas matronas romanas) que lo
sobreprotegía y asfixiaba más allá de lo razonable, y por su hermana Octavia
Menor, a la que le profesó un cariño profundo durante toda su vida.
Octavia Menor. Siglo I a.C. Museo de las Termas. Roma 2018

Por otra parte, recibió una educación severa, moralista y algo anticuada,
encaminada sobre todo al conocimiento del latín y el griego y a un dominio
perfecto del arte de la oratoria. Además de preceptores particulares también
asistía a la escuela privada, donde probablemente conoció al que sería su gran
amigo y otra de las personas más importantes de su vida, Marco Vipsanio Agripa.
Su padre, Cayo Octavio, fue el primer miembro de la Gens Octavia que
ingresó en el Senado. A pesar de su trayectoria política y militar mediocre, su
riqueza le permitió contraer matrimonio con Atia, hija de Marco Atio Balbo y Julia
Menor, hermana de Julio César, perteneciente a la Gens Julia, una de las mayor
abolengo de Roma, pero tremendamente empobrecida. Con ella tuvo dos hijos,
Octavia Menor y Octavio, el futuro Augusto, a los que se sumaba Octavia Mayor,
de un matrimonio anterior.
Supuesto retrato de Cayo Octavio, padre de Augusto. Siglo I a.C. Gliptoteca de Munich
Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Head_Gaius_Octavius_Glyptothek_Mun
ich.jpg
Supuesto retrato de Atia, madre de Augusto. Siglo I a.C.
Fuente: https://resources.oncourse.iu.edu/access/content/user/leach/www/2003/atia.j
pg

Más no resultó suficiente para Octavio hijo porque sus adversarios


arremetían también contra los ascendentes de Atia por parte paterna, pues se
decía que algún miembro de la familia regentó una tahona de pan. Según Suetonio
hicieron circular un libelo que decía así: “De la más grosera tahona de Aricia
procede tu harina materna; la amasó con sus manos manchadas por el trasiego de
las monedas”. Estos ataques a sus orígenes fueron determinantes a la hora de
moldear el carácter de Augusto, muy obsesionado por legitimar su vínculo con
César, la única sangre totalmente noble que corría por sus venas.

Sin más gesta que haber ejercido el cargo de pretor y una escaramuza contra
algunos esclavos huidos de la revuelta de Espartaco en Turio (tras la cual recibió
el cognome de Turino que el pequeño Octavio usó en su infancia), Cayo Octavio
padre murió habiendo ejercido por un año el cargo de gobernador de Macedonia y
sin haber logrado ser Cónsul, la más alta magistratura del Estado. Su hijo tenía tan
sólo 4 años de edad. Pronto su madre volvió a casarse con Lucio Marcio Filipo, que
sí pertenecía a la alta aristocracia.