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BIOGRAFIA DE LUIS GOMEZ CARRILLO

Enrique Gómez Tible, mejor conocido como Enrique Gómez Carrillo (ciudad de
Guatemala, 27 de febrero de 1873 - París, 29 de noviembre de 1927), fue un crítico literario,
escritor, periodista y diplomático guatemalteco. Escribió alrededor de 80 libros, de géneros
variados, aunque destacan principalmente sus crónicas internacionales, en las que ejercitó
una prosa realmente modernista y fue llamado el «Príncipe de los Cronistas». Fue promotor
del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera como cónsul
en Madrid, Londres, Hamburgo y París y es famoso también por su vida bohemia y viajera y
por sus matrimonios con las escritoras y artistas Aurora Cáceres (1905-1906), Raquel
Meller(1919-1920) y Consuelo Suncín (1926-1927).

Nació en la Ciudad de Guatemala el 27 de febrero de 1873. Sus padres fueron los ciudadanos
españoles Agustín Gómez Carrillo y Josefina Tible, de origen belga. En 1881 la familia Gómez
viaja a España y cuando regresa a América se fija en Santa Tecla, en El Salvador, porque no
les agradaban los métodos de gobierno del general presidente Justo Rufino Barrios. La familia
regresó a Guatemala después de la muerte de Barrios, ocurrida en 1885.5 Ingresó al Instituto
Nacional Central para Varones en donde sus compañeros le molestaban llamándolo
«Comestible», razón por la que decidió cambiarse el apellido por «Gómez Carrillo», como su
padre.6

Sin aplicación para los estudios, dejó el Instituto Nacional Central para Varones y se inició
como escritor en diciembre de 1889 con una columna en el periódico El Imparcial llamada
«Corona Fúnebre», la cual fue una crítica mordaz a la obra del desaparecido novelista e
historiador guatemalteco José Milla y Vidaurre. Para escribir este documento contó con la
ayuda de Manuel Coronel Matus, periodista nicaragüense que dirigía el periódico oficial El
Guatemalteco y quien también lo recomendó al director de El Imparcial. El artículo fue blanco
de numerosas críticas por parte de los admiradores de Milla, pero dio muestras del talento
crítico de Gómez Tible.7
En 1890, el general presidente de Guatemala Manuel Lisandro Barillas fundó el diario El
Correo de la Tarde, y nombró director al poeta nicaragüense Rubén Darío, por entonces
residente en Guatemala y que acababa de llegar procedente de El Salvadorhuyendo del golpe
de estado recién acaecido en ese país centroamericano. Allí empezaron a trabajar también
Enrique Gómez Carrillo y su tío materno José Tible Machado por recomendación directa del
poeta quien, al darse cuenta de su potencial como escritor, recomendó al presidente Barillas
que otorgara al sobrino una beca para estudiar en España. Antes de zarpar para España
escribió una brevísima crónica sobre un muchacho que se ahogó en el Puerto de San José, la
cual firmó por primera vez con el nombre definitivo con que lo conocería el mundo literario:
Enrique Gómez Carrillo. Al cumplir los dieciocho años, ya se encontraba en París, a donde se
dirigió en vez de irse a España y en donde conoció a varios literatos, como los
franceses Verlaine, Moréas y Leconte de Lisle, y el inglés Oscar Wilde. También empezó a
llevar la vida bohemia que lo caracterizaría, por lo que el gobierno de Guatemala le retiró la
beca que le había otorgado, y sólo se la devolvió cuando Gómez Carrillo prometió dirigirse a
Madrid.8
A finales de 1891 llega a Madrid, donde con la ayuda de algunos guatemaltecos que vivían allí
publicó su primer libro, Esquisses, que recoge semblanzas de varios escritores de la época, y
colaboró en varias publicaciones, como Madrid Cómico, La Vida Literaria, Blanco y Negro, La
Ilustración Española y Americana y Revista Crítica. Tras pasar miserias y desilusiones, Gómez
Carrillo emprendió el regreso a París, en agosto de 1892.9 En 1893 publicó su segunda
obra Sensaciones de Arte, la cual le valió que alguien lo llamara «el genio de 21 años»;
Gómez Carrillo vivía en París y disfrutaba el ajenjo con sus amigos literatos, pero escribía en
español porque la habilidad que tenía con la lengua castellana no se trasladaba a la lengua
francesa.10 Al año siguiente publicó Literatura Extranjera, Estudios Cosmopolitas, la cual fue
aclamada por la crítica y elevó su prestigio a gran escala; ya no quedaba literato famoso que
no lo conociera en París, y hasta Guatemala llegaban los ecos de su fama.
En abril de 1895, Gómez Carrillo se embarca para El Salvador, porque había recibido
información de que el general presidente de esa nación, Rafael Gutiérrez, le iba a nombrar
cónsul general en París. Tras un naufragio en Colombia llegó a El Salvador, donde fue
recibido como sobreviviente y varios ciudadanos le dieron ropa y dinero para que se
recuperara. En El Salvador, publicó nuevamente su libro Literatura Extranjera, pero con el
nombre de Notas y Estudios, el cual le procuró un gran número de lectores en América
Central. Tras una breve visita a su familia en Guatemala, regresó a París. Ese mismo año fue
nombrado académico correspondiente de la Real Academia Española.11
Hacia 1897, Gómez Carrillo era ya un escritor reconocido, con una reputación de consumado
seductor, que se debía a su estilo de vida disipado, y se refleja en las obras que escribió por
esa época: Notas sobre las enfermedades de la sensación desde el punto de vista de la
literatura, Almas y cerebros (1900),12 Del amor, del dolor y del vicio y en cuentos como Marta y
Hortensia, en donde trataba abiertamente el tema de amor entre las protagonistas.13 La crítica
de estos libros era reservada para los temas, pero no para el autor, quien seguía siendo
exaltado por su calidad.

JOSE ARAGON

Se encuentra, ya permanentemente en nuestro país, el artista nicaragüense José Aragón


Guzmán, nacido en Tipitapa, municipio de Managua, quien desde 1993 hasta la fecha residió
en Barcelona, España, donde ha desarrollado la mayor parte de su trabajo artístico.

Durante el tiempo en que residió en España, Aragón se dedicó al perfeccionamiento de


técnicas de dibujo y pintura, lo cual le ha permitido una gran versatilidad de estilos en diversas
etapas de su obra. Según Aragón, su mayor fuente de inspiración es la figura humana: “La
figura femenina me gusta mucho por la sensualidad… encuentro en la figura humana todos los
elementos que quiero expresar”.

Aragón considera que el arte es una copia de la naturaleza, y que lo importante del arte es
que transmita sentimientos y emociones, pues la perfección en toda creación humana, no
existe, y precisamente la belleza se basa en las imperfecciones.
“Yo busco la fuerza expresiva, no la perfección”, afirma. Y la originalidad de su obra, en efecto,
radica en que ha tratado de escoger lo mejor de cada uno de los estilos de los grandes
maestros del arte para desarrollar el propio.

Su arte se podría catalogar como un “primitivismo evolucionado”, siendo sus técnicas muy
frescas, novedosas e implementando una preferencia por el dibujo en plumilla, los contrastes
blancos y negros y los tonos tierra, a los cuales cataloga como los colores representativos de
la pintura latinoamericana.

En el año 2004, Hispamer publicó la antología ilustrada “Siempre nos quedará la poesía”, una
selección de poemas de autores nicaragüenses ilustrados con las obras de José Aragón.
El 13 de noviembre del 2010, Aragón fue premiado con el Segundo Lugar del Certamen Nacional
de Pintura, convocado por el Banco Central de Nicaragua, realizado en honor a nuestro gran
exponente de las artes plásticas Leoncio Sáenz, destacado pintor nacido en Palxila, Matagalpa, el
13 de enero de 1935.
Aragón obtuvo este galardón por la obra titulada “Luna en el potrero”, la que permanece en la
Pinacoteca del Banco Central, en las instalaciones de la Biblioteca “Roberto Incer Barquero”.
Actualmente el artista está trabajando en una aserie de pinturas con el objetivo de realizar pronto
una serie de exposiciones en nuestro país, para dar a conocer más de su obra, que en España es
muy reconocida y apreciada, y donde ha realizado numerosas exposiciones, al igual que en
Alemania, Francia y Costa Rica.
Es evidente que el arte en nuestros países ha enfrentado siempre muchas dificultades; pese a que
Nicaragua es un semillero de artistas, muchos no cuentan con las condiciones necesarias para
desarrollar su obra de manera óptima.
“Grandes artistas han sido devorados por la realidad de nuestros países”, recuerda Aragón, quien
considera que hacer arte, en Nicaragua, es un acto de heroísmo, pues no se cuenta con los
suficientes recursos ni con el apoyo necesario por parte de instituciones, tanto públicas como
privadas.
“Nuestro país es un territorio muy hostil para desarrollar el arte, hay muy poco reconocimiento
para nuestro trabajo, a diferencia de otros países donde la pintura es una profesión que le
permite al artista ser lo suficientemente valorado y reconocido”. Pese a eso, Nicaragua ha
tenido a lo largo de la historia, artistas de gran fama y calidad, y los seguirá teniendo. José
Aragón, además de ser uno de los pintores nacionales más destacados, con una importante
trayectoria, es un ejemplo de amabilidad, modestia y humildad.
RAFAEL ALVARADO

Ha sido profesor en "El Estudio" academia de artes plásticas en Madrid. Fue asesor invitado
en el proyecto "El pintor en el aula" (Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía). Realizó
talleres de pintura de la Diputación provincial de Málaga. Es comisario de, entre otras
exposiciones, "Fuegos de San Telmo" del Ateneo de Málaga.
Es promotor de la Asociación Centro de Arte Contemporáneo y Facultad de Bellas Artes de
Málaga.
Fue galardonado con la lV Beca Picasso en 1991.
La obra de Alvarado se caracteriza por una profunda tensión expresiva desprovista de
adornos. Su obra se ha expuesto en Madrid, Washington (Estados
Unidos), Sevilla, Granada, Dresde (Alemania), Italia, etc.
Ha realizado el proyecto monumental en memoria de los fallecidos en el campo de
concentración nazi de Mauthausen, en el Centro Cívico de la Diputación Provincial de Málaga.
Entre sus últimos trabajos destacar la serie "Papeles para todos", la retrospectiva "Papeles
confidenciales" de un expresionismo vital y un compromiso social, y "Espacios transitados"
donde se narra la soledad del hombre moderno.
Realizó el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid. Se licenció en ciencias
naturales por la Universidad de Madrid en 1945 y se doctoró en Biología en 1950.
Profesor adjunto de Zoología de los Invertebrados y desde 1953 catedrático de esta
asignatura en la Facultad de Ciencias de la Universidad Complutense de Madrid de la que
ocupó los cargos de vicesecretario, secretario en funciones (1957-1962) y decano (1971-
1975). En 1974 fue nombrado vocal de la Comisión del Diccionario Técnico de la Real
Academia Española.
Miembro de diversos organismos nacionales e internacionales relacionados con su actividad
científica: Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica (desde 1961), Asociación Belga
de Malacología (desde 1969), Instituto Ecuatoriano de Ciencias Naturales (1971), Sociedad
Catalana de Biología (1972), Asociación Española de Científicos, Comité Científico de
Adena (1977) y de la Academia de Cirugía y Medicina de Galicia, vicepresidente (1974-1975)
y presidente (1976-1977) de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
Fue también Académico correspondiente de la Academia de Cirugía y Medicina de Galicia y
desde el 26 de marzo de 1981 miembro numerario de la Real Academia Española de la
Lengua, donde ocupaba el sillón m y representaba al saber científico. Rafael Alvarado leyó su
discurso de ingreso, titulado De nomenclatura. Juxta preceptum aut consunsu
biologorum (Tecnicismos, cultismos, nombres científicos y vernáculos en el lenguaje
biológico), el 25 de abril de 1982.
Estaba en posesión de la Encomienda de Alfonso X el Sabio con placa de la Orden Civil.