Anda di halaman 1dari 5

Día 005 de 365

GÉNESIS 05 Progreso: 1.4%

Los patriarcas anteriores al Diluvio Lectura de hoy:


Génesis 05,01 – 06,08
1 La lista de los descendientes de Adán es la siguiente: Salmo 05
Mateo 04
Cuando Dios creó al hombre, lo hizo semejante a él. 2 Y al
crearlos, los hizo varón y mujer, los bendijo y los llamó
Hombre.

3 Adán tenía ciento treinta años cuando engendró un hijo semejante a él, según su
imagen, y le puso el nombre de Set.

4 Después que nació Set, Adán vivió ochocientos años y tuvo hijos e hijas. 5 Adán vivió
en total novecientos treinta años, y al cabo de ellos murió.

6 Set tenía ciento cinco años cuando fue padre de Enós. 7 Después que nació Enós, Set
vivió ochocientos siete años y tuvo hijos e hijas.

8 Set vivió en total novecientos doce años, y al cabo de ellos murió.

9 Enós tenía noventa años cuando fue padre de Quenán. 10 Después que nació
Quenán, Enós vivió ochocientos quince años y tuvo hijos e hijas.

11 Enós vivió en total novecientos cinco años, y al cabo de ellos murió.

12 Quenán tenía setenta años cuando fue padre de Mahalalel. 13Después que nació
Mahalalel, Quenán vivió ochocientos cuarenta años y tuvo hijos e hijas.

14 Quenán vivió en total novecientos diez años y al cabo de ellos murió.

15 Mahalalel tenía setenta y cinco años cuando fue padre de Iéred.

16 Después que nació Iéred, Mahalalel vivió ochocientos treinta años y tuvo hijos e
hijas.

17 Mahalalel vivió en total ochocientos noventa y cinco años, y al cabo de ellos murió.

Página 1 de 5
18 Iéred tenía ciento sesenta y dos años cuando fue padre de Henoc.19 Después que
nació Henoc, Iéred vivió ochocientos años y tuvo hijos e hijas.

20 Iéred vivió en total novecientos sesenta y dos años, y al cabo de ellos murió.

21 Henoc tenía sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén.

22 Henoc siguió los caminos de Dios. Después que nació Matusalén, Henoc vivió
trescientos años y tuvo hijos e hijas.

23 Henoc vivió en total trescientos sesenta y cinco años. 24 Siguió siempre los caminos
de Dios, y luego desapareció porque Dios se lo llevó.

25 Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando fue padre de


Lamec. 26 Después que nació Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos años y
tuvo hijos e hijas.

27 Matusalén vivió en total novecientos sesenta y nueve años, y al cabo de ellos murió.

28 Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando fue padre de un hijo, 29 al que llamó
Noé, diciendo: "Este nos dará un alivio en nuestro trabajo y en la fatiga de nuestras
manos, un alivio proveniente del suelo que maldijo el Señor".

30 Después que nació Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco años y tuvo hijos e
hijas.

31 Lamec vivió en total setecientos setenta y siete años, y al cabo de ellos murió.

32 Noé tenía quinientos años cuando fue padre de Sem, Cam y Jafet.

GÉNESIS 06,01-08
Los hijos de Dios y las hijas de los hombres

1 Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron


hijas, 2 los hijos de Dios vieron que estas eran hermosas, y tomaron como mujeres a
todas las que quisieron.

3 Entonces el Señor dijo: "Mi espíritu no va a permanecer activo para siempre en el


hombre, porque este no es más que carne; por eso no vivirá más de ciento veinte
años".

4 En aquellos días, y aún después, cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de
los hombres y ellas tuvieron hijos, había en la tierra gigantes: estos fueron los héroes
famosos de la antigüedad.

La corrupción de la humanidad

5 Cuando el Señor vio qué grande era la maldad del hombre en la tierra y cómo todos
los designios que forjaba su mente tendían constantemente al mal, 6 se arrepintió de
haber hecho al hombre sobre la tierra, y sintió pesar en su corazón.

7 Por eso el Señor dijo: "Voy a eliminar de la superficie del suelo a los hombres que he
Página 2 de 5
creado y junto con ellos a las bestias, los reptiles y los pájaros del cielo, porque me
arrepiento de haberlos hecho". 8 Pero Noé fue agradable a los ojos del Señor.

SALMO 05
INVOCACIÓN A LA BONDAD Y A LA JUSTICIA DE DIOS

1 Del maestro de coro. Para flautas. Salmo de David.

2 Señor, escucha mis palabras,


atiende a mis gemidos;
3 oye mi clamor, mi Rey y mi Dios,
porque te estoy suplicando.

4 Señor, de madrugada ya escuchas mi voz:


por la mañana te expongo mi causa
y espero tu respuesta.

5 Tú no eres un Dios que ama la maldad;


ningún impío será tu huésped,
6 ni los orgullosos podrán resistir
delante de tu mirada.
Tú detestas a los que hacen el mal.

7 y destruyes a los mentirosos.


¡Al hombre sanguinario y traicionero
lo abomina el Señor!

8 Pero yo, por tu inmensa bondad,


llego hasta tu Casa,
y me postro ante tu santo Templo
con profundo temor.

9 Guíame, Señor, por tu justicia,


porque tengo muchos enemigos:
ábreme un camino llano.

10 En su boca no hay sinceridad,


su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
aunque adulan con la lengua.

11 Castígalos, Señor, como culpables,


que fracasen sus intrigas;
expúlsalo por sus muchos crímenes,
porque se han rebelado contra ti.

12 Así se alegrarán los que en ti se refugian


y siempre cantarán jubilosos;
tú proteges a los que aman tu Nombre,
Página 3 de 5
y ellos se llenarán de gozo.

13 Porque tú, Señor, bendices al justo,


como un escudo lo cubre tu favor.

MATE0 04

Las tentaciones de Jesús en el desierto


Mc. 1. 12-3 Lc. 4. 1-13

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.

2 Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.

3 Y el tentador, acercándose, le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras
se conviertan en panes».

4 Jesús le respondió: «Está escrito: "El hombre no vive solamente de pan, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios"».

5 Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del
Templo, 6 diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Dios
dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece
con ninguna piedra"».

7 Jesús le respondió: «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».

8 El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los
reinos del mundo con todo su esplendor, 9 y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras
para adorarme».

10 Jesús le respondió: «Retírate, Satanás, porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu


Dios, y a él solo rendirás culto"».

11 Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.

El comienzo de la predicación de Jesús


Mc. 1. 14-15 Lc. 4. 14-15

12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.

13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de


Zabulón y Neftalí, 14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta
Isaías: 15 "¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la
Transjordania, Galilea de las naciones!

16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las
oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz."

Página 4 de 5
17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el
Reino de los Cielos está cerca».

Los primeros discípulos


Mc. 1. 16-20 Lc. 5. 1-11

18 Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón,
llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran
pescadores.

19 Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».

20 Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

21 Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a


su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes;
y Jesús los llamó.

22 Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

La actividad de Jesús en Galilea


9. 35 Lc. 4. 44 Mc. 1. 39; 3. 7-8 Lc. 6. 17-18

23 Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena


Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

24 Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos
por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él
los curaba.

25 Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén,


de Judea y de la Transjordania.

Página 5 de 5