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EJÉRCI

TONACI
ONAL
DEPARTAMENTOJURÍ
DICOI
NTEGRAL

ELCONFLICTOARMADOENLASREGI ONES
REGIÓNSURORIENTAL
IVDI
VISI
ÓN-VIDIVI
SIÓN-VIIIDI
VISIÓN
Comandante Ejército Nacional de Colombia
Mayor general NICACIO DE JESÚS MARTÍNEZ ESPINEL

La defensa y seguridad de la Nación es el propósito permanente del Ejército Nacional;


desafío mayúsculo si se tiene presente que cada región del territorio colombiano, se
caracteriza por circunstancias geográficas, socio-históricas, políticas y económicas
diferenciadas, que hacen particulares las acciones y afectaciones causadas por los grupos
armados organizados. Frente a estos retos, el Ejército Nacional ha venido adecuando sus
capacidades, medios técnicos y humanos; así como, fortaleciendo los procesos de
instrucción, entrenamiento y operaciones, orientados el respeto por el derecho
internacional de los derechos humanos y al cumplimiento del derecho internacional
humanitario.

En el escenario actual de pos acuerdo, la institución militar tiene como prioridad preservar
y fortalecer su legitimidad. Por ello, ha venido coadyuvando los esfuerzos del Sistema
Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición -SIVJRNR-, a través de diversas
realizaciones, la que se presenta aquí es una de ellas. Esta publicación, hace parte de la
colección denominada “Ejército Nacional: el conflicto armado en las regiones”.
Desarrollada con la prestigiosa Universidad del Rosario, a partir de un profundo trabajo
investigativo, que aporta al esclarecimiento de la verdad, la justicia y la reparación integral
de las víctimas, desde una perspectiva directa del conflicto armado.

Al efecto, en el año 2016 articuló grupos interdisciplinarios en cada una de unidades


operativas mayores; sumando 67 profesionales, entre sociólogos, antropólogos,
psicólogos, historiadores, politólogos, abogados y archivistas. Quienes, junto con el apoyo
del personal activo y de la reserva, extractaron material de archivo oficial, bibliográfico y
entrevistas de la Fuerza, para sustentar su análisis objeto de investigación. Por ende, estas
publicaciones reflejan diversas interpretaciones disciplinares del conflicto, que
corresponden a las diferentes regiones de Colombia.
Como todo proceso, la colección es solo un paso en la comprensión de este fenómeno y
sus fases en Colombia; no pretende ser exhaustiva, sino aportar a la construcción de la
verdad y la memoria histórica de lo ocurrido recientemente en cada región. A la diversidad
disciplinar y regional, se suma para la interpretación del conflicto, la caracterización
incluyente de los investigadores, dado que en un 80% el grupo de profesionales lo
conformaron jóvenes recién egresados y un 53% mujeres. Así, el Ejército Nacional se hace
partícipe de las narrativas históricas y otras expresiones democráticas que contribuyen a la
reconciliación nacional.

De tal suerte, que estas publicaciones académicas, resumen un importante esfuerzo


institucional, que desde el año 2012 se inició en la otrora Jefatura de Derechos Humanos y
Derecho Internacional Humanitario y hoy continua en el Departamento Jurídico Integral
CEDE11. La colección conformada por nueve (9) productos académicos, se orientó a
presentar un bosquejo sobre los desafíos planteados a la Fuerza por la complejidad del
conflicto, en cada una de las ocho (8) divisiones territoriales del Ejército Nacional y la región
del Catatumbo como número adicional. Para su mejor comprensión, se ha agrupado en
tres volúmenes, de la siguiente manera:

1) Región Nororiental: I División, II División, Catatumbo.


2) Región Centro Occidental: III División, V División, VII División.
3) Región Sur Oriental: IV División, VI División, VIII División.

Este tercer volumen incluye los años desde 1948 hasta 2012, igual reiterando la transición
del conflicto de su fase del bipartidismo a la de grupos armados marxistas. Esto para
contextualizar la Operación Colombia, el desarrollo de la zona de distensión, hasta la
Operación Vuelo de Ángel; ello en su incidencia para los departamentos de Meta, Guaviare
y Vaupés. Mientras que para los departamentos de Caquetá, Putumayo y Amazonas, las
incidencias del conflicto serán evidentes allí desde la década de 1990 y aún más con la
misma zona de distensión. Otro contexto se describe para la región de Arauca, Vichada y
Guainía, afectada primero por el conflicto armado bipartidista pero que luego, desde la
década de 1980 en adelante, verá un progresivo aumento en las exacciones de los grupos
ilegales; estas contrarrestadas con operaciones como Gato Negro y Sol Naciente, entre
otras cumplidas por el Ejército Nacional.

PATRIA, HONOR, LEALTAD


Por mi patria, mi lealtad es el honor
Fe en la causa
DOCUMENTOS DE INVESTIGACIÓN
de Ciencias Sociales y Humanas

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2463-1941_10336.13901_difj
No. 04, ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Fuerzas Militares de Colombia

Ejército Nacional IV División


El Conflicto Armado en las Regiones

Marco Manuel Forero Polo


Carlos Julio Estupiñán
Paola Garzón
Lorena Pardo
Catalina Pérez
FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL IV DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES
Fuerzas Militares de Colombia Ejército Nacional IV División: el conflicto armado en las
regiones. Capítulo IV División / Marco Manuel Forero Polo, [y otros]. -- Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2017.
210 páginas. -- (Documentos de Investigación de Ciencias Sociales y Humanas, N. 04)
Incluye referencias bibliográficas.
ISSNe: 2590-5260 (En línea)
DOI: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2463-1941_10336.13901_difj

Fuerzas armadas -- Colombia / Conflicto armado -- Colombia / I. Forero Polo, Marco


Manuel / II. Estupiñán, Carlos Julio / III. Garzón, Paola / IV. Pardo, Lorena / V. Pérez, Catalina
/ VI. Universidad del Rosario / VII. Título / VIII. Serie.

355.425 SCDD 20
Catalogación en la fuente -- Universidad del Rosario. CRAI

LAC Noviembre 30 de 2017


FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL IV DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

Marco Manuel Forero Polo


Carlos Julio Estupiñán
Paola Garzón
Lorena Pardo
Catalina Pérez

Documentos De InvestIgacIón
De cIencIas socIales y Humanas
unIversIDaD Del rosarIo
eDItorIal unIversIDaD Del rosarIo
Bogotá, D.C.
2017
Marco Manuel Forero Polo
Carlos Julio Estupiñán
Paola Garzón
Lorena Pardo
Catalina Pérez

Corrección de estilo
Mónica Quintana Rey

Diseño y diagramación
Fredy Johan Espitia Ballesteros

ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Todos los derechos reservados


Primera edición: diciembre de 2017

Made in Colombia
CONTENIDO
Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2463-1941_10336.13901_difj

AGRADECIMIENTOS .............................................................................................. 8

INTRODUCCIÓN...................................................................................................... 9
La IV División del Ejército Nacional ................................................................. 10

CAPÍTULO I. LAS FUERZAS MILITARES FRENTE A LA TRANSICIÓN


DE LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA A LA GUERRA DE GUERRILLAS
(1948-1990) ........................................................................................................... 14
1.1. Conflicto político ....................................................................................... 15
1.2. Región, población y conflicto .................................................................... 19
1.3. La violencia en la región ........................................................................... 26
1.3. Las Fuerzas Militares en la región ............................................................ 38
1.4. Las dinámicas de la confrontación armada............................................... 47
1.5. Operación Colombia .................................................................................. 48
1.6. Toma del Cerro Girasol .............................................................................. 55

CAPÍTULO II. LAS FUERZAS MILITARES Y LA AMPLIACIÓN


DEL ACCIONAR ESTRATÉGICO DE LOS GRUPOS
ARMADOS ILEGALES (1991-1997) ........................................................................ 59
2.1. La situación de violencia y la respuesta gubernamental ........................... 60
2.2. La reconfiguración de la región por efecto del conflicto y la violencia....... 65
2.3. Masacre de Mapiripán y San Carlos de Guaroa ......................................... 72
2.4. El accionar de las Fuerzas Militares y el contraataque
de las FARC-EP en la región ...................................................................... 77
2.5. Situación operacional de las Fuerzas Militares ......................................... 85
2.6. Las Fuerzas Militares en el departamento del Guaviare ............................ 89
2.7. Ataque al municipio de Miraflores ............................................................ 91
2.8. Las Fuerzas Militares en el departamento del Meta .................................. 97
2.9. Ataque al municipio de Uribe.................................................................... 99

CAPÍTULO III. LA CONCESIÓN DEL ESTADO POR EL FIN DEL


CONFLICTO ARMADO. LA ZONA DE DISTENSIÓN (1998-2002) ........................... 105
3.1. La situación política y el accionar armado de las FARC-EP ..................... 105
3.2. El restablecimiento de la gobernabilidad................................................. 123
3.3. Las “pescas milagrosas” ......................................................................... 126
3.4. Destrucción del puente El Alcaraván....................................................... 128
3.5. Las Fuerzas Militares en la región .......................................................... 129
3.6. Operación TH (Todo Honor) .................................................................... 139
3.7. Operación Corcel Negro (Casa Bomba) .................................................... 147
3.8. Operación Vuelo de Ángel ....................................................................... 148

CAPÍTULO IV. LA MODERNIZACIÓN DE LAS FUERZAS MILITARES


Y EL OCASO DEL CONFLICTO ARMADO (2003-2012)........................................... 154
4.1. La situación política y las medidas de seguridad .................................... 154
4.2. Acción Integral: relaciones cívico-militares ............................................. 164
4.3. Plan de Consolidación Integral de La Macarena
y Acción Integral (PCIM) ......................................................................... 169
4.4. Desmovilización de las autodefensas ...................................................... 173
4.5. Las Fuerzas Militares en la región .......................................................... 180
4.6. Los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario
en las Fuerzas Militares.......................................................................... 182
4.7. Consolidación de las Fuerzas Militares ................................................... 188

CONCLUSIONES Y LECCIONES PARA EL FUTURO ................................................ 196

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .......................................................................... 199


RECONOCIMIENTO A

COORDINADORES DE INVESTIGACIÓN

Juan Carlos Ramirez Trujillo


Andres Benjamin Tobo Santiago
Fredy Gonzalez Prieto

INVESTIGADORES E INVESTIGADORAS

Carlos Julio Estupiñán del Castillo, Coordinador Militar


Alexander Obyrne Hoyos, Historiador
Marco Manuel Forero Polo, Historiador
Paola Garzón, Periodista
Leslie Catalina Pérez Cárdenas, Politóloga
Lorena Pardo Sánchez, Politóloga
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA


EJÉRCITO NACIONAL IV DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

AGRADECIMIENTOS

Los autores de este texto hacemos expreso agradecimiento al Comando General de las
Fuerzas Militares de Colombia, y especialmente al Ejército Nacional, por la disposición
de su personal y por la ayuda que nos prestaron al momento de ubicar la información
que requerimos para la realización de este trabajo. Igualmente manifestamos nuestra
gratitud a las personas que, a través de entrevistas, nos compartieron las experiencias
que vivieron en el marco del conflicto, pues de su memoria nos nutrimos para tratar
de reconstruir los episodios que aquí se narran. Asimismo, agradecemos a Juan Felipe
Córdoba y a su grupo de trabajo de la Editorial de la Universidad del Rosario por acoger
y materializar este trabajo.

8
INTRODUCCIÓN

El motivo principal de este documento de investigación, surgió de la necesidad


de comprender el contexto que influyó durante décadas en el desarrollo del con-
flicto armado en Colombia durante más de medio siglo, teniendo en cuenta que
la diversidad geográfica del país, requiere necesariamente un análisis regional de
este fenómeno. A pesar de la extensa producción historiográfica que existe sobre el
conflicto armado, el propósito de esta investigación se fundamentó en establecer
las coordenadas del origen y las características del conflicto armado colombiano,
mediante la recuperación de documentos militares, construyendo una visión desde
la perspectiva de las Fuerzas Militares. Por lo que el presente texto ofrece una lec-
tura que busca orientar el contexto político, social y económico que permeó la
actuación de las Fuerzas Militares en la jurisdicción actual de la Cuarta División
del Ejército Nacional (Departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés).
Para aproximarnos a los factores que determinaron la actuación de las Fuerzas
Militares a lo largo del conflicto armado colombiano, se hizo necesaria una rigurosa
revisión de la documentación militar presente en cada una de las unidades que con-
forman la IV División del Ejército Nacional. Sin embargo, esta investigación enfrentó
diversos retos en su desarrollo. El primero tuvo como limitante el breve tiempo para
su realización; de allí surgió el segundo desafío, la recolección documental de más
de medio siglo de producción institucional del Ejército Nacional, donde antes del año
1990 es casi imposible hallar archivos consolidados que aún sobrevivan el deterioro
del tiempo y condiciones climáticas adversas.
Para este estudio del conflicto armado en los Departamentos del Meta, Guaviare
y Vaupés se establecieron cuatro grandes periodos:

1. De 1948 a 1990. Este primer periodo estuvo marcado por la expansión de la


violencia bipartidista, que desencadenó distintas fases del conflicto armado,
surgiendo distintas organizaciones armadas ilegales, las cuales en décadas
posteriores se vincularon al creciente negocio del narcotráfico, lo que tuvo un
reciente nivel de violencia que tuvo como consecuencia las continuas decla-
raciones de “Estado de Sitio” por parte del Gobierno nacional.

9
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

2. De 1991 a 1997. Este periodo se inició con la promulgación de una nueva


Constitución Política y por la intensificación de los ataques de los grupos arma-
dos ilegales contra la población civil y la fuerza pública. También se caracterizó
por el crecimiento de los grupos armados ilegales como las FARC-EP y las AUC,
en una lucha constante por dominar el territorio y los cultivos ilícitos.
3. De 1998 a 2002. Durante este periodo, el Gobierno nacional pretendió dar fin
al conflicto armado mediante el establecimiento de una zona de despeje para
el grupo armado ilegal de las FARC-EP, la llamada Zona de Distensión. Esto
significó y tuvo como consecuencia una etapa crítica para la institucionali-
dad del Estado colombiano.
4. De 2003 a 2012. Este periodo se caracterizó por el establecimiento de la
Política de Seguridad Democrática y por la ejecución del Plan Colombia,
dando paso al denominado “punto de inflexión”, que cambio a favor del
Estado la dinámica del conflicto armado, lo que permitió recuperar su legiti-
midad y consolidar la seguridad y el orden público en la mayor parte del país
con la implementación de una serie de reformas que permitieron la moder-
nización del Ejército Nacional.

La IV División del Ejército Nacional

Esta Unidad Operativa Mayor del Ejército Nacional fue activada por medio de las Dis-
posiciones No. 00025 del Comando del Ejército, la No. 000431 del Comando General
de las Fuerzas Militares y la No. 5712 del Ministerio de Defensa Nacional, todas del
año 1983. El 12 de enero de 1984, el presidente Belisario Betancur designó al mayor
general Luis Enrique Rodríguez Botiva como comandante de la IV División1. Como
parte de una política de Seguridad y Defensa Nacional, se favoreció el crecimiento y
la consolidación de las Fuerzas Militares ante la amenaza que representaron los gru-
pos armados ilegales y el narcotráfico con su actividad criminal y terrorista contra
el Estado colombiano y la población de su territorio. Así, se dio la creación de la IV
División del Ejército Nacional, cuyo objetivo ante la compleja y crítica situación de
orden público fue procurar la gobernabilidad y la estabilidad de una región amena-
zada por la intensa actividad de múltiples grupos armados ilegales.

1 CEHE, Reseña Histórica IV División.

10
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Para el período de su instalación y puesta en funcionamiento (1984), su jurisdic-


ción se presentaba de la siguiente forma:

El teatro de operaciones de la IV División es la Orinoquía colombiana, conformada


con una extensión territorial de 406.309 km2 y una población de 1.020.470 habi-
tantes, 61 municipios que corresponden a los departamentos del Meta, Casanare,
Guaviare, Vaupés, Vichada, Guainía, 2 municipios de Cundinamarca, y 5 municipios
de Boyacá, así como la responsabilidad de 880 km de frontera con Venezuela y
990 km con Brasil.2

En el marco del conflicto armado colombiano, las actividades de las unidades ope-
rativas menores y tácticas organizas en la IV División adelantaron desde mediados
de la década de 1980 operaciones destinadas a contrarrestar el accionar de los gru-
pos armados ilegales; algunas de las acciones del Ejército Nacional iban dirigidas a:

• Neutralizar la ejecución de actos terroristas.


• Destruir complejos cocaleros.
• Combatir a grupos armados como las FARC-EP y las autodefensas.
• Lograr la incautación de material bélico.
• Defender a la población de la región adelantando operaciones contra el se-
cuestro y la extorsión.3

Por Disposición No. 0008 del 31 de marzo del año 2004 fue emitida por el
Comando del Ejército Nacional una nueva reconfiguración de la jurisdicción territo-
rial de la IV División, modificada para permitir un mejor y más eficaz desarrollo de
operaciones, quedando integrada de la siguiente forma:

1. VII Brigada: Todos los municipios que conforman los departamentos del Meta
y Guaviare. Del Vaupés los municipios de Mitú, Carurú, Pacoa, Papanavas
y Yavarete. Del departamento de Cundinamarca los municipios de Medina y
Paratebueno.

2 Ibíd.
3 Durante este período fueron activados los batallones de contraguerrillas (año de 1988) con el ob-
jetivo de contener la avanzada de los grupos armados ilegales, principalmente el accionar criminal
de la denominada Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, organizada en el año 1987 e integrada
inicialmente por los grupos de las FARC-EP, ELN, EPL, M-19, PRT y el Movimiento Quintín Lame.

11
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

2. XVI Brigada: Todos los municipios que conforman el departamento del Casa-
nare. Del departamento de Boyacá, los municipios de San Luis de Gaceno,
Pisba, Paya, Labranza Grande y Pajarito.
3. Comando Especifico de Oriente: Todos los municipios que conforman el de-
partamento del Guainía. Todos los municipios que conforman el departamento
del Vichada.
4. Batallones de contraguerrillas No. 32, No. 38 y No. 58: Operan en toda la
jurisdicción de acuerdo a la situación operacional.
5. Brigadas móviles No. 7 y No. 9: Se encuentran agregadas a la Fuerza de Tarea
Omega y a la VIDivisión, pero retornarán a esta unidad una vez termine su
agregación.4

Finalmente, en 2009, con la creación de la jurisdicción perteneciente a la Unidad


Operativa Mayor de la Octava División (departamentos de Arauca, Casanare, Guainía
y Vichada, sumando como Puesto de mando la XVI Brigada en Yopal) y el traslado del
Comando Específico de Oriente (CEO) a la Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO),5
se dio continuidad al proceso de modernización de las Fuerzas Militares y a la crea-
ción de nuevas unidades, y se redujo la jurisdicción de la IV División del Ejército
Nacional a su área actual, que comprende los tres departamentos del Meta, Guaviare
y Vaupés, conformada por tres puestos de mando operacional:

1. Puesto de Mando Villavicencio: IV División (Unidad Operativa Mayor) y VII


Brigada (Unidad Operativa Menor).
2. Puesto de Mando San José del Guaviare: IV División (Unidad Operativa Ma-
yor) y XXII Brigada de Selva (Unidad Operativa Menor).
3. Puesto de Mando Mitú: IV División (Unidad Operativa Mayor) y XXXI Briga-
da de Selva (Unidad Operativa Menor).

Así mismo, éstas cumplen sus operaciones en las siguientes jurisdicciones:

a. VII Brigada: Todos los municipios del departamento del Meta, los municipios de
El Calvario y San Juanito asignados a la V División, XIII Brigada y el municipio

4 CEHE, Reseña Histórica IV División.


5 Desde su creación en el año 2003, la Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO) tiene como área de
operaciones varios municipios de los departamentos del Caquetá, Meta y Guaviare.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

de Puerto Concordia asignado a la XXII Brigada de Selva, el área del corregi-


miento de Carimagüa, que se asigna a la XXVIII Brigada de Selva, enmarcada
a partir del punto límite entre los departamentos del Meta, Vichada y Casanare,
y los municipios de Medina y Paratebueno del departamento de Cundinamarca.
b. XXII Brigada de Selva: Todos los municipios del departamento del Guaviare;
en el departamento del Meta, el municipio de Puerto Concordia, el municipio
de Mapiripán, el área siguiendo una línea recta imaginaria hacia el oriente
pasando por las veredas La Libertad, Betania, hasta encontrar el Caño Jabón,
prosigue la línea imaginaria pasando la vereda Mata Bambú, en límites con
el departamento del Vichada de la VIII División.
c. XXXI Brigada de Selva: Todos los municipios del departamento del Vaupés.6

Mapa 1. Jurisdicción de la IV División del Ejército Nacional

Fuente: Cuarta División del Ejército Nacional, 2015.

6 CEHE, Reseña Histórica IV División.

13
CAPÍTULO I. LAS FUERZAS MILITARES FRENTE A
LA TRANSICIÓN DE LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA
A LA GUERRA DE GUERRILLAS (1948-1990)

Este primer capítulo tiene como objetivo dar cuenta de los antecedentes históricos
de las primeras décadas del conflicto armado colombiano, desde los aspectos políti-
cos, poblacionales y de seguridad y desarrollo de las Fuerzas Militares, que tuvieron
lugar tanto en el ámbito nacional como en el local durante el período comprendido
entre los años 1948 y 1990. En este sentido, se analizaron los aportes a la política
de seguridad y defensa que se concibieron y ejecutaron durante estas décadas por
parte del Gobierno nacional; así mismo, se determinó el marco legal de actuación del
Ejército Nacional, evidenciando los avances y la evolución que tuvo la institución
desde la década de 1950 en la región de los Llanos Orientales, permitiendo recons-
truir la situación política y sus complejidades a nivel regional, a través de un estudio
de la institucionalidad, el ambiente político local (presencia o ausencia de las insti-
tuciones del Estado), y las posiciones políticas frente al conflicto armado (principales
tendencias partidistas y su vinculación a grupos armados ilegales). De acuerdo con
lo anterior, este período se caracterizó de manera general por la permanente declara-
ción de “Estado de Sitio”, lo que le permitió al Gobierno nacional delegar por muchos
años a las Fuerzas Armadas el control del orden interno del país. En este escenario,
se expidió en septiembre de 1978 el Decreto 1923 denominado “Estatuto de Seguri-
dad”, convirtiendo a las Fuerzas Militares en el pilar de la seguridad y garantía de
restitución del orden público en todo el país.
Teniendo en cuenta las particularidades regionales, se analizó el contexto socio-
económico de los principales centros urbanos de la región y su vinculación con
sectores de la economía ilegal; un ejemplo de ello fue la llamada “Bonanza Marim-
bera” en la década de 1970, que incrementó la producción de cultivos ilícitos como
la marihuana y la hoja de coca. La observación de las dificultades del territorio y
las dimensiones de los conflictos sociales y geopolíticos en el marco del accionar
del Ejército Nacional en las zonas de estudio, permiten una aproximación al por-
qué de la presencia e influencia de algunos grupos armados ilegales en estas zonas,
siendo una condición dominante para este período la poca presencia e inversión
del Estado y la influencia política-social ejercida por los grupos armados ilegales

14
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

que colonizaron estos territorios. Otro punto del análisis se centró en las relaciones
de la población civil con las Fuerzas Militares, fundamentadas en la doctrina del
Plan Lazo y en las acciones cívico-militares que propiciaron la presencia del Ejército
Nacional, a través de diversos aportes al desarrollo económico y social de las regiones
más aisladas del país.

1.1. Conflicto político

El asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948 fue el punto
de no retorno para el reavivamiento de la Violencia política bipartidista entre con-
servadores y liberales, en una dimensión que no había padecido el país desde la
finalización de la Guerra de los Mil Días. Movimientos liberales disidentes (inclu-
yendo el denominado Movimiento Gaitanista) y otros afectos al partido comunista
emprendieron núcleos de guerrilleros en diversas regiones del país ante la alta con-
flictividad política que tuvo lugar durante el gobierno del presidente conservador
Laureano Gómez en el año de 1950.
El denominado “bandolerismo” presente en el período de la Violencia, fue el
mecanismo de lucha armada que las guerrillas liberales emprendieron como ataque
contra el Estado colombiano. Fue durante el mandato del General Rojas Pinilla
(1953-1957)7 que se inició un proceso de amnistía que tuvo como principio poner
fin a la lucha bipartidista. Fue en este escenario que la Violencia se afianzó en los
Llanos Orientales como reducto de las guerrillas liberales debido principalmente su
extensa geografía, además de la ausencia casi total de la fuerza pública y de las ins-
tituciones del Estado.
La principal acción de estas guerrillas liberales que se extendían desde la
ciudad de Villavicencio hasta los límites del río Arauca, fue el ataque mediante
emboscadas a unidades de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional a través
de pequeñas cuadrillas de combatientes. Para este período eran conocidos como

7 La historiografía colombiana señala que la denominada “Dictadura Militar” del General Rojas Pinilla,
no logró alcanzar esa categoría de análisis político, ya que los propios miembros de los partidos liberal
y conservador describieron este período como el de un “régimen militar bajo tutela civil”, dando cuen-
ta de que la llegada del General Rojas Pinilla al poder se dio con el consentimiento de algunos sectores
de los partidos políticos tradicionales en una búsqueda de recuperar la paz en el país, alterada por el
sectarismo bipartidista que dio inicio a una nueva lucha armada entre ambos grupos. Véase: Carlos
Urán, Rojas y la manipulación del poder (Bogotá: Carlos Valencia editores, 1983).

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

“bandoleros”, “guerrilleros” o “revolucionarios”. Testimonios de la época señalan


cómo en esta primera fase del conflicto armado se empleó la estrategia de “Guerra
de Guerrillas” y “Autodefensa Campesina”, su principal intención era hacer frente
a los asesinatos políticos cometidos entonces por grupos armados ilegales vincu-
lados al partido conservador y llamados “chulavitas” o “pájaros”8.
Con la salida del General Rojas Pinilla de la presidencia y la sucesión de los
gobiernos del llamado Frente Nacional, acuerdo político suscrito por el liberal
Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez (Pacto de Benidorm
firmado en el año 1956), se garantizó la alternancia en el poder entre ambos parti-
dos políticos, buscando evitar un nuevo conflicto bipartidista. Entre los años de
1957 y 1958 se estableció la transición política a través de una “… Junta Militar
de Gobierno compuesta por cinco altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la
Policía Nacional, los generales Deogracias Fonseca, Gabriel París, Luis Ordóñez,
Rafael Navas Pardo y el almirante Rubén Piedrahita…”9. Este pacto promovió la
división del poder entre liberales y conservadores durante dieciséis años alter-
nándose la presidencia por cuatro períodos, lo que a su vez excluyó otro tipo de
fuerzas o expresiones políticas.
Durante este período político y ante la compleja situación de orden público se
declaró por parte de los distintos gobernantes un permanente Estado de Sitio, que
según la entonces vigente Constitución de 1886 que estableció en su artículo 121:

En los casos de guerra exterior, o de conmoción interior, podrá en Presidente, previa


audiencia del Consejo de Estado y con la firma de todos los ministros, declarar tur-
bado el orden público y en estado de sitio toda la república o parte de ella. Mediante
tal declaración quedará el Presidente investido de las facultades que le confieran las
leyes, y, en su defecto, de las que le da el Derecho de gentes para defender los dere-
chos de la nación o reprimir el alzamiento. Las medidas extraordinarias o decretos
de carácter provisional legislativo, que dentro de dichos límites dicte el Presidente,
serán obligatorios siempre que lleven la firma de todos los ministros. El Gobierno
declarará restablecido el orden público luego que haya cesado la perturbación o el

8 Villanueva, Guadalupe Salcedo y... Véase también: David Bushnell, Colombia una Nación a pesar de
sí misma, (Bogotá: Planeta, 1996).
9 Alejo Vargas Velásquez, “La lenta marcha en el siglo XX”, en: De milicias reales a militares con-
trainsurgentes, ed. César Torres Del Río y Saúl Rodríguez Hernández (Bogotá: Editorial Pontificia
Universidad Javeriana, 2008), 320.

16
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

peligro exterior; y pasará al Congreso una exposición motivada de sus providencias.


Serán responsables cualesquiera autoridades por los abusos que hubieran cometido
en el ejercicio de facultades extraordinarias10.

Además, el Frente Nacional impulsó una estrategia que tuvo como objetivo poner
fin a la Violencia mediante la implementación del denominado Plan Lazo11, principal-
mente mediante la ejecución de proyectos en el marco de acciones cívico-militares:
“… por medio de la cual fueron movilizados varios destacamentos del Ejército para
construir carreteras, escuelas y clínicas en áreas afectadas por la violencia y prestar
servicios médicos castrenses con el fin de ganar la confianza de la población rural…
”12. Según el investigador Francisco Leal Buitrago, el General Alberto Ruiz Novoa fue
quien promovió desde el Comando del Ejército un manejo distinto en las estrategias de
manejo del orden público, estos programas continuaron luego de su designación como
Ministro de Guerra del Presidente Guillermo León Valencia (1962-1966)13. El mismo
autor nos permite analizar los motivos del General Ruiz para establecer el marco de
acción a nivel nacional del mencionado Plan Lazo que palabras del General señaló:

Como Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas hice mi primera ‘apreciación de
situación’ y vi que las causas de la violencia eran eminentemente políticas y de tipo
social y económico. La conclusión de esa apreciación se la envié al Presidente Lleras
Camargo, por intermedio del Ministro Sáiz Montoya. No pasó nada. A los seis meses
hice otra apreciación, recalcando y ampliando la primera. Vino el cambio de Ministro.
Fue nombrado Hernández Pardo, lo que condujo a la renuncia del Almirante Juanito
Pizarro porque era más antiguo que el nuevo Ministro. Con éste tuve la sorpresa de mi
nombramiento en el Comando del Ejército.
En el Comando del Ejército procedí a elaborar el Plan Lazo en unos seis u ocho meses. Había
que involucrar a varios ministerios. El nombre de Lazo lo puse yo. Con el apoyo de oficia-
les distinguidos hicimos el Plan. Se lo mandé al General Villamizar, comandante General
de las Fuerzas Armadas, y me lo devolvió diciendo que no lo aprobaba. No lo entendieron.

10 Constitución de la República de Colombia (Bogotá: Imprenta de Echeverría Hermanos, 1886).


11 Cuya misión fue: “Emprender y realizar la acción civil y las operaciones militares que sean necesarias,
para eliminar las cuadrillas de bandoleros y prevenir la formación de nuevos focos o nucleos de antiso-
ciales, a fin de obtener y mantener un estado de paz y de tranquilidad en todo el territorio nacional”.
Anexo Plan Lazo. Secreto, Comando Ejército, Bogotá, D.E. 11 de abril de 1962. En: César Torres del
Río, Fuerzas Armadas y Seguridad Nacional, (Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 2000), 263-270.
12 Bushnell, Colombia una Nación… 311.
13 Francisco Leal Buitrago, La Seguridad Nacional a la deriva (Bogotá: Alfaomega, 2002), 43.

17
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Entonces lo guardé. En febrero de 1962 publiqué un editorial en la Revista del Ejército


que llamé “Justicia social y propósito nacional”. Analizando la Constitución, le proponía
al país que adoptara la justicia social como propósito nacional para esa generación.
Desde el Comando del Ejército había llevado a cabo una serie de gestiones con relación
al combate con la guerrilla, como la acción cívico-militar. Entre otras cosas, producía-
mos volantes de propaganda. Modifiqué la organización del Ejército para enfrentar
la guerrilla, que es un fenómeno muy antiguo. En el folleto La misión del Ejército
planteé los principios respectivos. La filosofía del Plan era ‘quitarle el agua al pez’,
o sea, quitarle el apoyo campesino a la guerrilla. Hubo novedades tácticas, como los
grupos localizadores de la guerrilla, pero la acción cívico-militar era más importante
que el combate.
Cuando llegó el gobierno del presidente Valencia y me nombraron ministro, comenzó
a operar el Plan. Éste se presentó en el Consejo de Ministros y el Presidente lo aprobó.
No solamente se integraron las otras fuerzas sino también los ministerios de Salud,
de Hacienda, de Comunicaciones, etc. El Presidente nunca interfirió en el manejo de
las Fuerzas Armadas. Me dio total confianza y autonomía. Él siempre respaldó mis
órdenes. Ese fue el gran éxito.
La acción cívico-militar fue una experiencia formidable y sirvió mucho. Los generales
no entendieron el asunto, pues decían que el Ejército no era para arreglar zapatos ni
sacar muelas. Los políticos de los pueblos se fastidiaron porque comenzaron a perder
influencia. En cambio, los políticos a nivel nacional sí entendieron y apoyaron el Plan,
con pocas excepciones14.

Para los inicios la década de 1980, se implementaron una serie de marco lega-
les que tuvieron como objetivo poner fin al conflicto armado a través de indultos y
amnistías durante el gobierno del Presidente Julio César Turbay y posteriormente con
el conservador Belisario Betancur (1982-1986), el primero mediante la Ley 37 del
23 de marzo 1981 “Por la cual se declara una amnistía condicional”, y el segundo,
con la Ley 35 del 19 de noviembre de 1982 “Por la cual se decreta una amnistía y se
dictan normas tendientes al restablecimiento y preservación de la paz”15. Una de las
primeras consecuencias de estas medidas fue la firma de los “Acuerdos de La Uribe”
en el mes de marzo de 1984 en el municipio de Uribe (Meta) entre el Gobierno nacional
y el grupo armado ilegal FARC-EP.

14 Leal, La Seguridad Nacional... 43-44.


15 Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Informe sobre el proceso de desmovilización en
Colombia, Capítulo III Contexto: Origen y características del conflicto armado interno en Colombia.
(Organización de Estados Americanos, Documento 60, 13 de diciembre 2014).

18
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Otro de los aspectos políticos del orden nacional que generó transformaciones
en el desarrollo político de las regiones, fue el impulso a la descentralización del
Estado, con la expedición del Acto Legislativo 01 del nueve de enero de 1986 que
señaló en su artículo 1: “Todos los ciudadanos eligen directamente Presidente de la
República, Senadores, Representantes, Diputados, Consejeros Intendenciales y Comi-
sariales, Alcaldes y Concejales Municipales y del Distrito Especial”. Situación que
permitió el surgimiento de nuevas dinámicas políticas locales y la participación de
otros actores regionales, incluida la participación política de las FARC-EP con la fun-
dación del partido Unión Patriótica en el año de 1985.
Sin embargo, durante toda la década de 1980 se fortaleció en el país el fenómeno
del narcotráfico, lo que desató un cruento conflicto por el territorio y el control de
los cultivos ilícitos. Distintos grupos armados ilegales encontraron en el narcotrá-
fico una fuente de financiación ideal que permeó la política y sociedad de la época.
Diversos políticos colombianos sufrieron estas consecuencias con los asesinatos de
los dirigentes Luis Carlos Galán del partido liberal, además de Bernardo Jaramillo
Ossa de la Unión Patriótica y Carlos Pizarro Leongómez desmovilizado del M-19.
La crítica situación de gobernabilidad generó que durante la presidencia del liberal
César Gaviria se impulsase una nueva serie de reformas constitucionales que permi-
tió el establecimiento de una Asamblea Nacional Constituyente para la redacción de
una nueva Carta Política que se promulgó en el año de 1991.

1.2. Región, población y conflicto

La historia del actual departamento del Meta refleja la evolución y el desarrollo polí-
tico, social y económico de las regiones periféricas a la capital del país. En el año de
1909 se estableció la intendencia del Meta y sólo hasta el año de 1959 se elevó a la
categoría de departamento, teniendo como capital la ciudad más importante en ese
entonces de los Llanos Orientales, Villavicencio. Es además el cuarto departamento
más grande del país con una extensión de 85.635 km2, su importancia estratégica
como puerta de entrada de la región llanera se debe principalmente a su proximidad
a la capital Bogotá. Para finales de la década de 1940, la intendencia del Meta se
había beneficiado de una serie de inversiones en infraestructura vial que dinamizó
su economía, para un país centralista como Colombia, este desarrollo hizo de esta
región uno de los ejes económicos de mayor crecimiento en el país. A principios del

19
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

año 1936 se inauguró la carretera Bogotá-Villavicencio, lo que facilitó el comercio


con la capital de su principal actividad económica, la ganadería16.
En ese mismo sentido, los actuales departamentos del Guaviare y Vaupés, fueron
elevados a esa categoría a partir de 1991 como parte de las reformas de la Constitu-
ción Política del mismo año. La comisaría del Vaupés fue para la mitad del siglo XX
el ente territorial más grande de Colombia con una extensión de 179.330 Km2 (en el
año de 1963 se creó la comisaría de Guanía y en 1977 se estableció la comisaría del
Guaviare). Este territorio se caracterizó por su baja densidad demográfica y las gran-
des explotaciones caucheras y otras unidades productivas que se mantenían bajo el
control de misiones de religiosas que hacían presencia en las múltiples comunidades
indígenas de estos territorios de la Orinoquía y la Amazonía.
Una de las características de la región de estudio ha sido la baja densidad demográ-
fica que la caracterizó a lo largo de su historia. El despoblamiento de estos territorios
se explica por la ausencia de vías de comunicación que conecten a las regiones con
los centros económicos y políticos más importantes del país y la falta casi total de las
principales instituciones del Estado colombiano durante la mayor parte de la segunda
mitad del siglo XX. Los grandes hacendados y ganaderos de la región de los Llanos
Orientales eran quienes ejercían el poder económico y político de estos territorios.
Una estructura social que muy poco había cambiado desde el siglo XIX. Como ya se
mencionó, la apertura de la vía Bogotá - Villavicencio en la década de 1930, permitió
a los comerciantes de ganado adquirir un enorme poder en la economía de la región.
Un hecho importante del régimen agrario en esta zona, es que el principal conflicto
social no se centró en la distribución de tierras sino en la intolerancia política de los
dos partidos tradicionales: liberales y conservadores.

La tierra no tenía un valor comercial propiamente dicho, ni producía renta en el senti-


do que alguien pagara un canon de arrendamiento por el uso del suelo. La importancia
de la propiedad estaba determinada por la cantidad de ganado del hato. La propie-
dad de la tierra no era tan importante, los títulos de propiedad eran casi inexistentes,
la ocupación de la tierra era prácticamente libre, hecho que facilitaba la presencia del
latifundio. La ley 97 de 1946 autorizó la adjudicación de hasta 5.000 hectáreas a una
sola persona17.

16 Catherine LeGrand, Colonización y protesta campesina en Colombia 1850-1950 (Bogotá: Universidad


Nacional, 1988).
17 Villanueva, Guadalupe Salcedo y… 125-130.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Según informaciones censales oficiales, hacia mediados del siglo XX la intenden-


cia del Meta y la Comisaría del Vaupés tenían alrededor de 67.492 y 9.169 habitantes,
respectivamente.18 lo que indicaba la baja densidad poblacional de estos territorios en
comparación con el resto del país19. Sin embargo, la ciudad de Villavicencio se erigió
como el principal centro urbano de los Llanos Orientales y de la región Amazónica,
esto contrastaba con las condiciones de atraso económico de la región que no tuvo la
ventaja de la cercanía geográfica con Bogotá. La Violencia política se apoderó de
la región una vez que la mayoría liberal de estas provincias se vieron sometidas a la
represión dirigida por los gobernantes conservadores Mariano Ospina Pérez (1946-
1950) y Laureano Gómez (1950-1951).
En forma similar la región actual del departamento del Guaviare fue afectado
por la llegada de población de los principales territorios afectados por el fenómeno de
la Violencia de la década de los cincuentas, particularmente grupos de campesinos
de los departamentos de Cundinamarca, Huila, Santander y Tolima. Estos territorios
habían sido ocupados tradicionalmente por grupos indígenas, por lo que el conflicto
bipartidista tuvo como consecuencia la lucha entre los nuevos colonos y las etnias
que durante siglos habitaron la región. Esto generó numerosas masacres de indíge-
nas pertenecientes a los grupos Cuivas y Guahíbos. Al parecer en este período las
acepciones guahibiar y cuiviar denotaban: “…una actividad genocida aceptada por la
sociedad civilizada que ignora la compleja estructura social de los grupos cazadores-
recolectores y horticultores que habitaban en las sabanas de la Orinoquía”20.
Según los investigadores del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas,
otros grupos étnicos como los Sikuani y Guayabero enfrentaron un destino similar.
Estos grupos indígenas debido a la presión colonizadora, la sujeción religiosa de
distintas misiones evangelizadoras y las condiciones de esclavitud que ejercieron
las economías de enclave que extraían principalmente caucho, emigraron cada vez
más en búsqueda de regiones remotas para escapar del accionar colonizador, lle-
gando de esta manera hasta el actual departamento del Vaupés. Allí, grupos étnicos

18 Rocío Murad Rivera, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia (Santiago
de Chile: CEPAL,2013), 13-14.
19 Rocío Murad Rivera, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia (Santiago
de Chile: CEPAL – Serie Población y Desarrollo No. 48. 2013), 13-14.
20 Ministerio de Ambiente, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas –SINCHI-, Colombia,
Guaviare. Población y territorio (Bogotá: TM Editores, 1999), 25-26.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

como los Tukano, Puinave y Curripaco, estos últimos del bajo Guaviare, sufrieron la
transformación de sus creencias y hábitos culturales.

En 1949 se creó la Prefectura Apostólica de Mitú, con lo que la misión de los montfor-
tianos llegó a su fin en el Vaupés, siendo reemplazada con los javerianos del Instituto
de Misiones Extranjeras de Yarumal, IMEY. Fundaron Villa Fátima en 1950, Carurú en
1951, San José del Guaviare en 1954 y Miraflores (primera fundación en 1935) en 1961.
Desde 1949 hasta la fecha, este instituto religioso ha sido el encargado de adelantar la
actividad misional en los departamentos del Guaviare, Guainía y Vaupés, dedicándose
básicamente a la constitución y mantenimiento de internados. Por otra parte, en 1989
se crearon los vicariatos apostólicos de Mitú-Puerto Inírida y de San José del Guaviare21.

Esta colonización de los territorios de la Orinoquía y Amazonía de mediados del


siglo XX, ha generado un profundo impacto en el equilibrio natural de la región y
en su sostenibilidad ecológica debido a las actividades económicas que se produje-
ron desde ese entonces hasta el presente. Al ser una región prácticamente aislada,
sin vías de comunicación, ni ejes de desarrollo sociales y económicos, este territorio
se ha destacado por una continua sucesión de economías de enclave basadas en la
extracción de materias primas, desde el caucho y las pieles hasta la actual situación
de cultivos ilícitos como la hoja de coca. La ausencia del Estado con políticas de
inversión y desarrollo han dejado el espacio propicio para el asentamiento de eco-
nomías ilegales y peor aún, la consolidación de grupos armados ilegales que han
tomado la riqueza de su región, como eje de sus actividades criminales.
Es así, que desencadenada la Violencia bipartidista, las guerrillas liberales inicia-
ron lo que denominó el investigador Alfredo Molano como las “columnas de marcha”,
en donde numerosas familias de guerrilleros establecidos en el Sumapaz, que proce-
dían a su vez de regiones cercanas como el Tequendema (Cundinamarca), Chaparral
y Líbano (Tolima), iniciaron su desplazamiento desde los páramos hacia el Cañón del
Duda y los llanos del Meta. Esta colonización armada tuvo como objetivo afianzar un
nuevo territorio para estos primeros grupos de autodefensas (posteriormente adop-
tarían la ideología comunista y fueron los cimientos de las FARC-EP). De esa forma
se ejecutó una planificada colonización armada hacia las regiones de El Pato, Uribe,
el Caguán, el Ariari y el Guayabero. “Con la fundación de Medellín del Ariari, y por

21 Carlos Ariel Salazar; Franz Gutiérrez y Martín Franco, Vaupés: Entre la colonización y las fronteras
(Bogotá: Ministerio de Ambiente, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas –SINCHI-, 2006), 40.

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su posición estratégica se convirtió en el punto de apoyo de la colonización de La


Macarena y del bajo y medio Guayabero”22. Territorio que ha sido el bastión de los
cabecillas Bloque Oriental de las FARC-EP durante décadas.
Así, estos grupos armados ilegales y sus familias iniciaron su expansión en la región
sur del Piedemonte Llanero y en la Serranía de La Macarena, haciendo suyas una vasta
extensión de tierras baldías que iban desde el Alto Guayabero hasta el Caguán.

Como expresión de este proceso aparecieron Lejanías, Vistahermosa, Mesetas y El Refu-


gio (hoy La Macarena)… el Plan de Rehabilitación instrumentado por Lleras Camargo
en 1959 y la reforma agraria de los años 60 legitimaron la ocupación territorial. El pro-
ceso no se prolongó hacia el nordeste porque San Luis de Cubarral, Guamal y Acacías,
poblaciones conservadoras lo impedían… En estos términos, el triángulo formado por
Medellín del Ariari, el Alto Guayabero-Duda y la Serranía de La Macarena se transformó
en el territorio de la nueva colonización que progresivamente se extendió aguas abajo
del Ariari y del Guayabero hasta el Guaviare23.

A principios de la década del sesenta, el Gobierno nacional estableció diversos pro-


yectos productivos para la región, pero la falta de un desarrollo serio de infraes-
tructura productiva condujo al rápido fracaso de esas iniciativas, incluyendo aquellas
que se pretendía impulsar a través del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria
(INCORA). Como consecuencia, la región volvió a enfocarse en las economías extrac-
tivas, y posteriormente, en las economías ilegales vinculadas con la producción de
marihuana y hoja de coca. Las primeras semillas llegaron a la Serranía de La Maca-
rena, donde al parecer se distribuyeron gratuitamente; los colonos rápidamente ini-
ciaron su explotación, siendo la estrategia de los grupos narcotraficantes pagar altos
precios para extender su cultivo entre los campesinos de la región.24 Según Camilo
Echandía, los procesos de colonización en las regiones de la Orinoquía y la Amazonía
se convirtieron en el reducto de quienes, huyendo de la violencia concentrada en la
región andina, aprovecharon para establecerse en extensos territorios donde predo-
minó la ausencia de vías de comunicación, precariedad de servicios públicos y falta
de proyectos de desarrollo económico y social, debido a la inexistencia de un apoyo

22 Alfredo Molano, Selva adentro. Una historia oral de la colonización del Guaviare (Bogotá: El Áncora
Editores, 1987), 41-44.
23 Molano, Selva adentro… 41-44.
24 Ibíd., 58-59.

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institucional del Estado colombiano. Estás condiciones favorecieron el incremento


de cultivos ilícitos, los cuales fueron posteriormente los bastiones de los principales
grupos armados ilegales.25 En el mapa 2 se muestran las principales rutas fluvia-
les empleadas en la década del cincuenta para la colonización de los territorios
mencionados.

Mapa 2. Rutas de Colonización (1950-1960)

Fuente: José Jairo González, et ál., Conflictos regionales- Amazonía y Orinoquía (Bogotá: IEPRI-FESCOL, 1998).

El crecimiento de la actividad ilícita en la región lo señalan testimonios de ese


período:

…empezó la gente a hacer sus cosas muy calladitos. Conseguían la semilla. Otros
vendían lo que tenían para comprarla o se la robaban al que la tenía. Y ahí comenzó
el problema de la montaña (la selva), pues comenzaron a tumbar por todas partes y
también comenzó a llegar gente de distintos rincones del país, a buscar refugio en
estas selvas para hacer sus cultivos y se oía el decir de las gentes que esto sí servía
para el pobre… comenzaron a vender los marranitos, las gallinitas, el ganado y otros
la parcela o el lote de tierra que habían conseguido con tanto esfuerzo26.

La estrategia de los narcotraficantes al inicio fue contundente, según datos del Ins-
tituto Amazónico de Investigaciones Científicas, se llegaron a pagar hasta $1.200.000
pesos por cada kilogramo de base de coca, por lo que cientos de campesinos hicieron

25 Camilo Echandía Castilla, “La violencia en el conflicto armado durante los años 90”, Revista Opera, 1
(2002): 241.
26 Jaime Eduardo Jaramillo, Leónidas Mora y Fernando Cubides, Colonización, coca y guerrilla (Bogotá:
Alianza Editorial Colombiana, 1989), 141.

24
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todo lo imposible para acceder a dicho cultivo. La siembra de hoja de coca reemplazó
en la región a la marihuana, generando una serie de encadenamientos económicos
de los cuales se beneficiaron principalmente los grupos narcotraficantes y el grupo
armado ilegal de las FARC-EP. Se debe mencionar el enorme impacto que esto generó
a la selva, ya que miles de hectáreas de bosque tropical fueron destruidas para el esta-
blecimiento de los cultivos y las nuevas fundaciones en las riberas de los principales
ríos. El espejismo de la ganancia fácil se derrumbó con la crisis del precio de la hoja de
coca en el país, el cual descendió hasta pagarse por el kilogramo de base de coca a
$80.000 pesos. Para mediados de la década de los ochentas, el incremento del precio
impulsó una nueva bonanza del cultivo ilícito, esta vez regulado por el grupo armado
ilegal de las FARC-EP, ejerciendo el control de la producción, elaboración y transporte
de la coca. Un monopolio que permitió su fortalecimiento y con dichos ingresos man-
tuvo la vinculación de múltiples comunidades al servicio de esta actividad ilegal27.
El testimonio de los autores Mario Arango y Jorge Child, permiten observar el
nivel de influencia de los cultivos ilícitos en estos territorios:

Un claro ejemplo es lo relatado por mi hijo cuando estudió un semestre en la escuela


primaria de Mitú, observaba niños indígenas “traficando” con base de coca (bazuco),
entregada por sus padres, que carecían de dinero en efectivo, para que la vendiera o
cambiara por golosinas y otros artículos de consumo, sin que jamás a ninguno de
aquellos niños se les ocurriera consumir la droga. En el Vaupés la coca y sus derivados
funcionan como dinero28.

Para la región del Vaupés también se extendió la bonanza de los cultivos de hoja de
coca desde mediados de la década de 1970, y su principal impacto se generó en la
población indígena que conformaba cerca del 90% del total de sus habitantes. Allí,
la economía extractiva cocalera ocupó el principal rubro de la actividad económica de
sus comunidades, ante la incapacidad del Estado colombiano y sus instituciones por
desarrollar ejes productivos para su población. Los distintos grupos indígenas que
durante la primera mitad del siglo XX estuvieron sometidos a misiones religiosas en la
que era “…prácticamente un esclavo del misionero (que lo obligaba a trabajar gratuita-
mente) o del comerciante que lo sometía con el sistema del endeude” 29, fueron a partir

27 Ministerio de Ambiente, Guaviare. Población y territorio…


28 Mario Arango y Jorge Child, Narcotráfico: imperio de la coca, (México: Edivisión, 1987), 53-54.
29 Arango y Child, Narcotráfico: imperio de… 55-56.

25
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de los setentas, sometidos por narcotraficantes y el grupo armado ilegal de las FARC-
EP, con la promesa de tener las mismas ventajas del “hombre blanco”, reemplazada por
la intimidación y la amenaza de muerte constantes de estos grupos criminales.

…en los primeros años de la década de 1970 la arroba de hoja de coca se le compraba
al indígena a $50. Luego comenzó a subir el precio hasta llegar a $2.000 y $3.000
en 1981… Los salarios llegaron a $1.500 y $2.000 diarios, incluida la alimentación.
Miles de personas afluyeron hacia el Vaupés y Guaviare. La población de Mitú se dobló
en dos años de 1.500 a 3.000 habitantes. La creación de la Comisaría del Guaviare,
desprendida de la del Vaupés fue en gran parte consecuencia de la bonanza coquera.
El aeropuerto de Mitú llegó a tener 40 operaciones diarias30.

Los procesos de colonización que se afianzaron posteriores a la bonanza cocalera


desde las regiones del “Alto Ariari, del Duda, de La Macarena y del Guayabero” tuvo
como escenario la falsa promesa de riqueza fácil a partir de los ingresos del narco-
tráfico, y teniendo al grupo armado ilegal de las FARC-EP como su brazo armado y
ejecutores de esa actividad ilícita. No es casual que en la década de los ochentas a
raíz del accionar de la fuerza pública contra estos grupos en la región, se produjera:
“…la primera toma de San José del Guaviare, realizada en mayo de 1985 y dirigida
por el Sindicato de Pequeños Agricultores, que dispuso la marcha ordenada de más de
catorce mil personas…”31. Claramente detrás de esa movilización estuvo la presión
armada de la alianza entre narcotraficantes y grupos armados ilegales, que bajo su
coerción armada, produjo que la movilización exigiera la desmilitarización del área
donde se establecían los cultivos ilícitos como un primer paso para el respeto de los
acuerdos de paz suscritos en Uribe (Meta) en el año de 1984.

1.3. La violencia en la región

Así como sucedió en otras regiones del país, la vasta región aquí estudiada también
estuvo afectada por la violencia política, guerrillera y bandolera que se generó en Colom-
bia a mediados del siglo XX. Tanto los estudios e informes oficiales elaborados por
instituciones estatales como los estudios historiográficos y sociológicos elaborados

30 Arango y Child, Narcotráfico: imperio de… 56-57.


31 Molano, Selva adentro… 41-44.

26
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por distintos investigadores a lo largo de todos estos años,32 han mostrado las dinámi-
cas que ese fenómeno tuvo en la región desde aquella época y cómo fue evolucionando,
complejizándose y extendiéndose en los departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés.
Según los informes elaborados por la Policía Nacional, ya desde la década de 1950 la
región empezaba a ser asiento de diversos actores y grupos armados, que afectarían y
signarían la vida política y social de los pobladores. En el mapa 3 puede observarse
cómo la región de la entonces intendencia del Meta se vio afectada por la v violencia
política generada en los departamentos vecinos, que posteriormente se desplazó a las
zonas de la actual IV División del Ejército Nacional.
Los delitos e índices de criminalidad tendieron a aumentar de manera exponencial
en el departamento del Meta a partir de 1958. La explicación generada por los infor-
mes de la Policía Nacional señala que en los años anteriores, al cese de la violencia
entre los partidos políticos lo sucedió la disminución de la criminalidad. A partir del
año 1954, los grupos alzados en armas se concentraron en las regiones limítrofes
del Meta, especialmente en las áreas del Sumapaz y el sur del Tolima, desplazándose
a la región de los Llanos Orientales, que fueron pacificadas en años anteriores. Sin
embargo, a partir de 1958 se activaron nuevamente las guerrillas, descritas por la
Policía Nacional como pequeñas “cuadrillas de campesinos de pocos hombres y mal
equipados” que oscilan entre los 20 y 30 hombres, denominados como “bandoleros”
y en edades comprendidas entre los 16 y 30 años. Además, según la Policía Nacional,
muchos de sus integrantes se hallaban mimetizados como trabajadores del campo,
jornaleros o arrendatarios. En su accionar empleaban vestimentas de la Policía y el
Ejército, pudiendo realizar retenes a vehículos, allanamientos a domicilios y poste-
riormente haciéndose pasar por víctimas. Según el análisis de la Policía, hacia 1959,
muchos de los guerrilleros que habían sido parte del proceso de amnistía de año 1953
no habían hecho una entrega formal de sus armas, esperando el devenir de los cam-
bios políticos y manteniendo su vinculación y subordinación a las órdenes de sus
antiguos jefes guerrilleros.33

32 Al respecto véase Orlando Villanueva Martínez. Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-
1957 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2014). Alfredo Molano. Selva adentro. Una histo-
ria oral de la colonización del Guaviare (Bogotá: El Áncora Editores, 1987).
33 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 2, (1959).

27
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Mapa 3. Zonas Afectadas por la violencia 1948-1953

Fuente: Policía Nacional, Revista Criminalidad, 2, (1959): 25.

El crecimiento acelerado de la violencia desbordó las capacidades logísticas de


la Policía Nacional y el Ejército, de allí que una de las principales solicitudes de sus
comandantes fue el aumentar sus efectivos; las estadísticas del año 1959 indicaban
que a cada integrante de la Policía Nacional le correspondió “en promedio garantizar
la vida y los bienes de 2.500 ciudadanos, sin atender a la topografía del terreno y sin
contar con medios de transporte y comunicación eficientes”.34 Los estudios de seguridad
recomendaban una proporción de un agente policial por cada 1000 habitantes, por
lo cual el país sólo contaba con 2/5 partes de los efectivos necesarios para garantizar el
orden público en cada uno de los territorios del país. Otra de las recomendaciones para
mejorar el accionar de la fuerza pública fue la solicitud de creación de un “cuerpo de
policía montada o cuerpo de carabineros”, debido a la facilidad de movilidad de las
unidades en terrenos de difícil acceso, donde no existían vías de transporte adecuadas.
Por otra parte, la Policía Nacional destacó la notable “colaboración de la población en
las zonas rurales, debido principalmente al temor de ser asesinados por los bandoleros,
siendo los campesinos las principales víctimas de estos grupos”.35

34 Ibíd.
35 Ibíd.

28
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Durante los primeros años de la década del sesenta, se radicalizó la violencia here-
dada de los partidos políticos tradicionales, el liberal y el conservador. Las poblacio-
nes cercanas a los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Caquetá
incrementaron sus estadísticas de criminalidad, debido al accionar de “guerrilleros”
y “bandoleros” que se concentraban en la región del Ariari, en el departamento del
Meta, y a través de allí realizaban incursiones a poblaciones como Puerto López,
Guamal, Villavicencio, Acacías, Cumaral, San Martín y Granada. Sin embargo, la
reacción de la fuerza pública contuvo el incremento delictivo en la región. El análisis
de seguridad de la Policía Nacional presentó las siguientes características de crimina-
lidad en el entonces departamento del Meta:

Aspecto general: La criminalidad en este departamento se muestra como un fenómeno


en permanente transformación. Predominan las formas evolucionadas. El nivel puede
considerarse como agudo –de 101 a 150 delitos por cada 10.000 habitantes– (en el
sector norte-occidental) habiendo municipios que tienen el grado de criminalidad diso-
ciadora, –de 151 a 200 delitos por cada 10.000 habitantes– (Puerto López y Granada).
Los halagos que ofrece el departamento para la inversión de capitales y en general
para la ganadería y la agricultura, permiten suponer que el nivel de la criminalidad
se debe especialmente a la concentración de gentes de heterogénea procedencia, y al
crecimiento acelerado de sus diferentes centros… La criminalidad en el sector norte-
occidental: Es el sector más próximo a las zonas montañosas y esta surcado por vías
importantes de comunicación. La criminalidad es aguda, y evolucionada y tiene
peligrosas perspectivas de incremento, a medida que van creciendo aceleradamente
los centros de población (Villavicencio, Acacías, Guamal, San Martín, Puerto López,
Restrepo, Granada, Guaroa y Cumaral).36

En el mapa 4 se puede apreciar la presión que grupos armados ilegales iniciaron


sobre la región del departamento del Meta, aprovechando la prosperidad económica
de su territorio y el rápido crecimiento urbano de sus poblaciones. El asentamiento de
estos grupos armados tuvo consecuencias graves en la configuración de la región,
ya que durante algún tiempo fue centro de operaciones de los denominados “grupos
guerrilleros” o “bandoleros” provenientes del departamento del Tolima, varias zonas
de los Llanos Orientales y de la región del Sumapaz.

36 Como formas evolucionadas de criminalidad se hace énfasis en la prevalencia de la delincuencia


contra la propiedad sobre la delincuencia contra la vida. Policía Nacional, Revista Criminalidad, 6,
(1963): 135.

29
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Mapa 4. Poblaciones de mayor criminalidad en el departamento del Meta, 1963

Para la década de 1960 se reagruparon los “grupos guerrilleros” de aquella Vio-


lencia política desencadenada a partir del año 1948. La creación de las FARC-EP y del
ELN en el año de 1964, marcó un nuevo escenario del conflicto armado para la fuerza
pública, la “guerra de guerrillas”. La información proporcionada por las estadísticas
de la Policía Nacional, muestra el surgimiento y consolidación de nuevas formas de
criminalidad entre las que se mencionan el secuestro y los actos terroristas de grupos
armadas ilegales. Respecto al fenómeno creciente del terrorismo para este período,
los informes de la Policía Nacional la describen como un:

(…) desplazamiento de la agresividad hacia los delitos contra la libertad individual


(secuestro), podemos anotar el mismo desplazamiento hacia las expresiones políticas
antidemocráticas, que se tipifican en el terrorismo. Generalmente, el terrorismo se carac-
teriza por un acto violento, provocado por agentes desconocidos, que se sucede en forma
imprevisible y repentina, en lugares céntricos de obligado tránsito, previamente seleccio-
nados por los infractores, para causar un mayor impacto social. Las más sobresalientes
características de los hechos, se refieren al sentido político que conllevan, encaminado
siempre a la desorganización institucional y a la alteración del orden público. Muchas
veces los terroristas seleccionan sus víctimas, entre los más destacados exponentes del
sistema institucional que hoy rige en Colombia, para darle a sus actos violentos, una
falsa significación de lucha por las reivindicaciones de los derechos del pueblo, frente a
las autoridades y a los factores diversos del poder social.37

37 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 7, (1964): 8-9.

30
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

A partir de este año, los estudios de seguridad y orden público de la Policía Nacio-
nal profundizaron sobre la relación entre las acciones terroristas y la influencia del
comunismo en el país. Las acciones de las guerrillas como la elaboración y activación
de minas y explosivos, entrenamiento que al parecer reciben miembros del partido
comunista que son enviados a Cuba para realizar cursos intensivos sobre guerra de
guerrillas, sabotaje explosivo, incendiario y psicológico. De manera que una vez estas
personas regresan al país se dedican a la difusión de este conocimiento entre los miem-
bros de las guerrillas y ponen en práctica estas técnicas, incrementando las “nuevas
formas de violencia, terror y agitación social”38.
El impacto de la Revolución Cubana en los círculos intelectuales y universitarios
colombianos, reflejaron el surgimiento de otra figura en el delito catalogada como:
“literatura revolucionaria” que tuvo como principal objetivo el adoctrinamiento de
civiles para facilitar la creación de redes de apoyo en las más importantes ciudades del
país. En este período los grupos de “bandoleros” o “guerrilleros”, como se les deno-
minaba en este período, aun no ejercían un accionar significativo en el departamento
del Meta.
Hacía finales de la década de 1970, las FARC-EP fueron consolidándose en dis-
tintas regiones del país. Durante los años 1977 y 1978 se dio la expansión de los fren-
tes de este grupo en la región del departamento del Meta y en el resto del país de la
siguiente forma:

• Frente No. 1: En el departamento del Huila, parte del Meta e intendencia del
Caquetá.
• Frente No. 2: En el zona del Caquetá.
• Frente No. 3: departamentos del Cauca, Valle y parte del Tolima.
• Frente No. 4: Magdalena medio, parte de Boyacá y Cundinamarca.
• Frente No. 5: La región del Urabá y Antioquía.
• Frente No. 6: En la intendencia del Casanare y riberas del río Arauca.
• Frente No. 7: En las localidades de Vistahermosa, Granada, San Juan de Ara-
ma, Cumaral, Lejanías y la Sierra de La Macarena en el departamento del Meta.
• Frente No. 8: Puerto Inírida, en la Comisaría del Guanía, y Saravena, en la
Intendencia del Arauca.

38 Policía Nacional, Revista Criminalidad, Volumen 7, (1964).

31
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• Además de la expansión de estos frentes se da la incursión del Ejército Popu-


lar de Liberación (EPL) y su frente “Guadalupe Salcedo” en las localidades de
Piñalito y Puerto Lleras, en el departamento del Meta.39

Entre 1980 y 1981, las FARC-EP continuaron ampliando su accionar en la región


del departamento del Meta. Esta organización guerrillera pasó de ocho a quince fren-
tes, extendiendo su área de operaciones en el alto, medio y bajo Pato, con el Frente
No. 3, ubicado en el departamento del Meta y el Caquetá; y en el área general de la
Sierra de La Macarena y los municipios de Fuente de Oro, San Juan de Arama y Vis-
tahermosa, donde hizo presencia con el Frente No. 7. Uno de los mayores éxitos de la
fuerza pública durante este periodo fue la desintegración del Frente Guadalupe Salcedo
del EPL en el Meta. Las operaciones del Ejército permitieron dar captura a la mayor
parte de sus hombres. Sin embargo, las redes de apoyo de esta organización continua-
ron sus acciones en los municipios de Puerto Lleras y Villavicencio, lo cual permitió
que, según los informes de la Policía Nacional, este grupo generara una reestructura-
ción en la región del departamento del Meta. Durante esta época, la acción de la fuerza
pública fue dirigida a luchar contra la principal fuente de financiación de estos grupos
armados ilegales, el secuestro de personas, especialmente las acciones criminales de
los frentes No. 5, No. 6 y No. 7, quienes recurrían al asesinato de campesinos, según
las denuncias recopiladas por la fuerza pública como represalia contra quienes se
sospechaba habían colaborado con los organismos del Estado colombiano.40
Con la llegada del presidente conservador Belisario Betancur en el año 1982 se
abrió un nuevo espacio para la concertación de la paz. La iniciativa presidencial contó
con el apoyo del Congreso de la República, múltiples organizaciones políticas y otros
sectores de la sociedad colombiana. La ya mencionada Ley 35 de 1982, permitió
la declaración de “amnistía” a todos los grupos alzados en armas, con el propósito de
poner fin al conflicto armado. A pesar de estos esfuerzos del Estado colombiano, el
resultado de los llamados “Acuerdos de La Uribe” no arrojaron un balance positivo.
La situación de orden público en el departamento del Meta, y reseñada por la
Policía Nacional, permite analizar el rápido crecimiento y las condiciones favorables
para la permanencia de las FARC-EP en esta región. Lo que convirtió a la ciudad de

39 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 20, (1977). Policía Nacional, Revista Criminalidad, 21, (1978).
40 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 23, (1980). Policía Nacional, 24, (1981).

32
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Villavicencio en la tercera capital departamental con mayor tasa de delitos por habi-
tante. Otra situación de contexto que favorece la criminalidad en el país es la crisis
económica que caracterizó la década de 1980, no sólo en Colombia sino a nivel mun-
dial. Las zonas del país donde se deja ver con mayor impacto el fenómeno de grupos
armados ilegales y el narcotráfico son los Llanos Orientales y el sur del país, circuns-
tancias que contribuyeron al fortalecimiento económico de estas organizaciones y al
incremento de nuevos integrantes a su actividad delictiva. En el análisis de la Policía
Nacional sobre el orden público en las distintas regiones del país en el año de 1983,
se observa el impacto de las FARC-EP y el narcotráfico a nivel nacional.

FARC-EP: de los objetivos trazados en la VII conferencia las FARC-EP, lograron cum-
plir entre otros la creación de nuevas cuadrillas, el mejoramiento de las finanzas y
la ejecución de una serie de estrategias para capitalizar las necesidades de las clases
marginadas de la población, consecuencia de la actual coyuntura socio-económica
que atraviesa el país. Este hecho se comprobó con la infiltración en las comunidades
indígenas, el asesinato de campesinos, el secuestro y extorsión, la creación de ocho
nuevas cuadrillas rurales y el trabajo coordinado “subversivo narcotraficantes”, todo
lo cual se traduce en la expansión del grupo armado41.

Pese a estas circunstancias el Gobierno nacional continuó con los acuerdos de paz
alcanzados con los grupos armados ilegales. Las estadísticas gubernamentales esta-
blecieron como beneficiados de este proceso de “amnistía” a: “…818 integrantes del
M-19; 75 miembros del ELN; 38 militantes del EPL, 5 pertenecientes al ADO y 152
guerrilleros de las FARC, para un gran total de 1.089 amnistiados” 42. Sin embargo,
otras circunstancias se erigían como factores de primer orden y marcaban una aguda
crisis para la estabilidad social y la seguridad pública del país.

Las estadísticas señalan que durante 1985 fueron asesinados por la subversión un
total de 260 uniformados, de ellos 115 pertenecientes a la Policía y 145 al Ejército Na-
cional. Estas cifras reflejan la violencia de los alzados en armas mediante el aumento
de ataques a la fuerza pública, especialmente en emboscadas y en toma de pequeñas
poblaciones donde el número de miembros de la Policía es mínimo43.

41 Policía Nacional, Revista Criminalidad, Volumen 26, (1983), 71.


42 Policía Nacional, Revista Criminalidad, Volumen 27, (1984), 73.
43 Policía Nacional, Revista Criminalidad, Volumen 28, (1985), 98.

33
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Una de las consecuencias de este contexto fue la reorganización de los grupos


armados ilegales, que se beneficiaron de una prórroga de los acuerdos pactados con
el Gobierno hasta 1986 a través de una Comisión de Paz, favoreciendo la creación
de la denominada “Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar”, integrada por
los movimientos del EPL, M-19, Quintín Lame, Ricardo Franco (grupo disidente de
las FARC-EP), ELN y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Para el año de 1986 el grupo armado ilegal de las FARC-EP mantuvo por interés
estratégico el cese de hostilidades con el Estado colombiano. La participación política
de este grupo se materializó a través del partido político Unión Patriótica y la obten-
ción de varios escaños en el “Congreso de la República y varias Asambleas Departa-
mentales y numerosos Concejos Municipales”, para ese año fueron numerosas las
denuncias sobre la intimidación armada de las FARC-EP para favorecer la elección
de su alianza política, dándose un “proselitismo armado” o el ejercicio de la política
por medio de las armas y la violencia por parte de las estructuras de dicho grupo que
dominaban algunas regiones del país. Estos casos fueron observados en el departa-
mento del Meta y fueron contundentes en el resultado que tuvo, con una abrumadora
mayoría, el mencionado partido político en la entonces comisaría del Guaviare44.
Por otro lado, la consolidada asociación entre grupos armados ilegales y el nar-
cotráfico permitió el establecimiento criminal de estas actividades ilícitas en las regio-
nes de los “Llanos del Yarí, la región del Pato y del Guayabero” en el departamento del
Meta, convirtiéndose en zonas, según los análisis de la Policía Nacional, en verda-
deras “Repúblicas Independientes”, financiadas con los dividendos del narcotráfico.
Las consecuencias de este fenómeno lo representan las estadísticas de criminalidad
que ubicaron durante los años de 1989 y 1990 a la ciudad de Villavicencio como la
capital departamental con el mayor índice de delitos en el país, y al departamento
del Meta en el primer lugar a nivel nacional en crímenes como la sedición y la aso-
nada. Nuevamente para finales de la década de 1990, fue evidente el surgimiento, la
expansión y consolidación de grupos armados ilegales, especialmente las FARC-EP,
en el departamento del Meta y en las comisarías del Guaviare y Vaupés. Este pro-
ceso respondió a la estrategia planteada por este grupo en la Séptima Conferencia
de 1982 donde trazaron su objetivo de expansión en el territorio nacional. Para la
fuerza pública estuvo muy claro los objetivos de estos grupos.

44 Policía Nacional, Revista Criminalidad, Volumen 29, (1986).

34
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Para finalizar, el análisis de seguridad durante este período, es importante pre-


sentar las estadísticas del Ejército Nacional, donde se puede observar cómo desde el
año 1981 a 1984, en el cual se adelantó el proceso de paz con los principales grupos
armados ilegales del país, sus acciones criminales se prolongaron y fortalecieron en
todas las regiones de Colombia (tablas 1, 2 y 3).

Tabla 1. Comportamiento del accionar de los grupos armados ilegales (20 de


julio de 1981 a 20 de noviembre de 1982).

Grupos
Tipo de delito Totales
FARC ELN EPL PLA M-19 ADO ORP FALCO
Ataque a bases militares 6 1 4 1 7 0 0 0 19
Ataques a puestos de policía 5 1 7 1 3 0 0 0 17
Emboscadas al Ejército y PONAL 7 0 6 0 3 0 0 0 16
Asalto a poblaciones, fincas y caseríos 12 5 13 0 15 0 0 0 45
Asalto a vehículos 3 3 7 1 27 0 0 0 41
Asalto a entidades bancarias - otras 8 27 9 17 84 3 0 0 148
Asesinato de campesinos 277 27 61 0 34 0 0 0 399
Militares muertos 29 3 3 0 10 0 0 0 45
Militares heridos 41 4 4 0 33 3 0 0 85
Miembros policía nacional muertos 12 5 10 5 14 1 0 0 47
Miembros policía nacional heridos 16 4 9 2 20 0 0 0 51
Armas robadas 110 115 22 11 157 0 0 0 415
Secuestros 69 6 10 9 13 0 1 0 108
Extorsiones 17 1 2 0 4 0 0 0 24
Actos terroristas 0 38 2 11 74 14 0 0 139
Incursión emisoras e interferencias TV 0 1 0 0 35 0 0 0 36
TOTAL 612 241 169 58 533 21 1 0 1.635
Fuente: CEHE, Datos Estadísticos: accionar grupos subversivos 1981-1984.

Tabla 2. Comportamiento del accionar de los grupos armados ilegales a partir


de la promulgación de la Ley de Amnistía (20 de noviembre de 1982 al 30 de
marzo de 1984).
Grupos
Tipo de delito Totales
FARC ELN EPL PLA M-19 ADO ORP FALCO
Ataque a bases militares 14 0 0 0 2 0 0 0 16
Ataques a puestos de policía 2 4 15 0 4 0 0 0 25
Continúa

35
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Grupos
Tipo de delito Totales
FARC ELN EPL PLA M-19 ADO ORP FALCO
Emboscadas al Ejército y PONAL 10 1 7 0 2 0 0 0 20
Asalto a poblaciones, fincas y caseríos 58 6 20 0 10 0 0 0 94
Asalto a vehículos 1 5 2 1 31 0 0 0 40
Asalto a entidades bancarias - otras 2 31 12 8 56 3 0 0 112
Asesinato de campesinos 287 22 39 5 18 0 0 1 372
Militares muertos 39 5 5 0 19 0 0 0 68
Militares heridos 41 3 6 0 26 0 0 0 76
Miembros policía nacional muertos 8 11 38 1 6 0 0 0 74
Miembros policía nacional heridos 14 7 22 0 18 0 0 0 61
Armas robadas 148 59 64 28 89 0 0 0 388
Secuestros 93 15 21 2 13 0 3 1 148
Extorsiones 62 0 1 0 10 0 0 0 73
Actos terroristas 3 63 4 1 41 0 0 0 112
Incursión emisoras e interferencias TV 2 3 0 0 28 0 0 0 33
TOTAL 794 235 256 46 373 3 3 2 1.712
Fuente: CEHE, Datos Estadísticos: accionar grupos subversivos 1981-1984.

Tabla 3. Cuadro comparativo accionar de los grupos armados ilegales anterior


y posterior a la Ley 35 de 1982 (Amnistía).

20 de Julio de 20 de Noviembre DIFERENCIA


ACTIVIDAD 1981 al 20 de de 1982 al 20 de
Noviembre 1982. Marzo 1984. Incremento Disminución
Ataque a bases militares 19 16 3
Ataques a puestos de policía 17 25 8
Emboscadas al Ejército y PONAL 16 20 4
Asalto a poblaciones, fincas y
45 94 49
caseríos
Asalto a vehículos 41 40 1
Asalto a entidades bancarias - otras 148 112 36
Asesinato de campesinos 399 372 27
Militares muertos 45 68 23
Militares heridos 85 76 9
Miembros policía nacional muertos 47 74 27
Miembros policía nacional heridos 51 61 10
Continúa

36
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

20 de Julio de 20 de Noviembre DIFERENCIA


ACTIVIDAD 1981 al 20 de de 1982 al 20 de
Noviembre 1982. Marzo 1984. Incremento Disminución
Armas robadas 415 388 27
Secuestros 108 148 40
Extorsiones 24 73 49
Actos terroristas 139 112 27
Incursión emisoras e interferencias
36 33 3
TV
TOTAL 1.635 1.712 211 132
Fuente: CEHE, Datos Estadísticos: accionar grupos subversivos 1981-1984.

Para la década de 1980 surgen nuevos grupos armados ilegales, pero esta vez
bajo la denominación de “autodefensas”, presentan un enfrentamiento directo contra
el accionar de grupos armados ilegales como las FARC-EP o el ELN, posteriormente
entraran en una cruenta rivalidad por el control de territorios favorables para el
dominio del narcotráfico.

Una vez establecida la droga en Colombia, ha cumplido un papel de generadora directa


de violencia porque la ilegalidad obliga a resolver las disputas no por vías institu-
cionales sino de violencia privada; y de manera indirecta, porque atrae, como todo
negocio ilegal, a los grupos que tengan el poder y la capacidad para proteger y regular
el negocio. Los grupos armados protegen los cultivos y regulan las condiciones del
negocio. Con las rentas obtenidas se fortalecen y cumplen mejor el papel de eliminar
competidores y de crear condiciones para el alejamiento del Estado. De esta manera,
guerrillas y autodefensas han entrado en una dinámica que lleva, por fuerza de los
hechos, a copar cada vez más etapas del negocio ilegal: asumen la función de los esla-
bones medios, de los procesadores y se relacionan directamente con los exportadores
mayores y llegan hasta exportar directamente45.

Para la región de los departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés se puede


determinar que confluyeron dos elementos que dieron origen a las denominadas
autodefensas. Por una parte, empresarios de explotación de esmeraldas en el oriente
de Boyacá que llegaron a los Llanos Orientales utilizando el corredor natural que

45 Armando Mansilla Borrero, “El conflicto armado interno, los cultivos ilícitos y la gobernabilidad
local”, Revista Opera, Volumen 4, (2004): 299.

37
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

llega hasta los municipios de Paratebueno (Cundinamarca) además de Sabanalarga,


Monterrey y Aguazul (Casanare), llevando sus propios grupos armados privados, y
por el otro, los narcotraficantes que empezaron a invertir en la región, comprando
grandes porciones de tierras y organizando sus respectivas “autodefensas” para que
cuidaran estos terrenos.

Las sedes principales de las estructuras de las autodefensas a finales de los ochentas,
ante todo bajo la influencia de Rodríguez Gacha, fueron los municipios de San Martín
y Granada, desde donde se lanzó una estrategia de dominio territorial que cubrió los
municipios de San Juan de Arama, Mesetas, Vistahermosa, La Macarena, Fuente de
Oro, El Castillo, Lejanías, Cubarral, Acacías, San Carlos de Guaroa, Granada y Castilla
La Nueva...46

1.3. Las Fuerzas Militares en la región

La situación de violencia generada en el país hacia mediados del siglo XX tuvo sus
efectos en la región. Ante dicha situación, el Gobierno y las Fuerzas Armadas res-
pondieron a su manera; si bien es cierto que en un comienzo las guerrillas liberales
que tuvieron asiento en los Llanos fueron combatidas por el Ejército y por los prime-
ros grupos de autodefensas, conocidos como “guerrillas de paz”, financiadas por el
régimen conservador y diversos sectores económicos, con la llegada a la presidencia
del general Gustavo Rojas Pinilla, la estrategia de las Fuerzas Militares a partir del
año 1953 fue la de incrementar la presencia del Estado en la región con el ánimo de
acercar la institucionalidad a la población. Luego de la amnistía de ese mismo año,
en la capital de la Intendencia del Meta se establecieron sucursales bancarias (Banco
Cafetero y Banco Agrario) e instituciones como el INCORA y el ICA, además de propi-
ciar una mayor presencia del Ejército Nacional.47 El teniente coronel Gustavo Sierra
Ochoa, que para ese entonces era comandante del Batallón No. 21 Vargas,48 propuso

46 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanita-


rio. Panorama actual del Meta. (Bogotá: Publicación del Fondo de Investigación para la Paz, Serie
Geográfica No. 14. Julio 2002), 356.
47 Villanueva, Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-1957, 121.
48 El entonces teniente coronel Gustavo Sierra fue el tercer comandante del Batallón No. 21 Vargas,
entre el período comprendido entre el 01 de junio de 1952 y el 1 de junio de 1953. Ver: CEHE, Reseña
Histórica Batallón de Infantería No. 21 “Batalla Pantano de Vargas”.

38
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

convertir a la región en un eje de desarrollo económico para el país, para frenar el


“bandolerismo” y la violencia política en los Llanos Orientales..
Para 1950 el presidente conservador Laureano Gómez implementó una primera
reforma dentro de las Fuerzas Armadas para hacer frente a la insurrección armada
de las guerrillas liberales. Entre los cambios ejecutados en la fuerza pública se halló
la concentración de las policías municipales y departamentales como parte de la
Policía Nacional, donde se aumentó el número de agentes de 12.000 a 30.000 en
todo el país. El Ejército contaba aproximadamente con “15.000 soldados, la Armada
con 3.200 y la Fuerza Aérea con 1.200 hombres”. Ese mismo año se reactivó el Bata-
llón Vargas en Apiay (conformado por alrededor de 3.773 hombres), que fue decisivo
en la lucha contra las guerrillas de los Llanos Orientales.49
Pero la presencia de más unidades y efectivos militares en la zona no significó
un éxito para los propósitos del Gobierno. Durante los primeros años de la década de
1950, el conflicto armado causó numerosas bajas dentro de las Fuerzas Militares y la
Policía Nacional. En una situación en la que el Ejército fue politizado por el partido
conservador en su lucha contra las guerrillas liberales, las mayores bajas se dieron en
aquellas regiones donde la población de preeminencia liberal impedía el control del
orden público. Una de las razones de esta situación de desventaja de las Fuerzas Mili-
tares fue que los grupos guerrilleros establecieron una vasta red de comunicaciones
entre la capital Bogotá y la ciudad de Villavicencio, quienes en su mayoría se hacían
pasar por “desplazados”, logrando así llegar a las unidades del Ejército argumen-
tando ser militantes conservadores buscando protección y ofreciendo informaciones
falsas a los comandantes sobre supuestos ataques para dispersar la unidad de las
tropas. Las numerosas emboscadas replegaron a las Fuerzas Militares, ya que desde
estos años debieron hacer frente a zonas minadas instaladas por las guerrillas.50
La situación de violencia en los años previos a la amnistía promulgada por el
general Rojas Pinilla fue expresada en los informes presentados por las Jefaturas
Civiles y Militares. En los documentos archivísticos recopilados por el historiador
Villanueva se encuentra el informe elaborado por el mayor Luis González al coman-
dante de las Fuerza Militares el 22 de abril de 1953; allí se señalaron algunas de las
razones por las que el Batallón No. 21 Vargas, unidad que tuvo la responsabilidad

49 Villanueva, Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-1957, 169.


50 Ibíd., 168-ss.

39
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

del orden público en los Llanos Orientales, se veía imposibilitado de controlar las
acciones de los llamados “guerrilleros” y “bandoleros” en la región. Según González,
la situación obedecía a la “escasez de unidades de comando (oficiales y suboficiales);
escasez de efectivos (soldados); material de guerra, material de intendencia; elementos
y material técnico de transmisiones; unidades de transporte (aviación); apoyo aéreo
(aviones de combate), elementos sanitarios y sistema logístico era nulo”.51
Las dificultades operacionales presentadas en este mismo informe hacen énfasis
en aspectos que claramente pueden observarse tanto en los retos que implicó el con-
flicto armado interno, como en las exigencias que se le hicieron a la fuerza pública
para solventar algunos problemas en la región de los Llanos Orientales como:

La posesión, control y seguridad de los puntos clave del Llano; posesión, control y
explotación de los ríos navegables; posesión de puntos bases de partida para acciones;
disponibilidad de reservas en número suficiente; disponibilidad de medios de enlace y
transmisión efectivos; disponibilidad de medios de transporte suficientes; disponibi-
lidad de medios aéreos de combate suficientes; cierre del mayor número de vías en el
Llano hacia el interior y hacia Venezuela; y mantenimiento permanente de la iniciativa
y control de la población civil.52

Teniendo en cuenta el área geográfica en el cual se desempeñaba el Batallón


No. 21 Vargas, los principales problemas logísticos de esta unidad en los Llanos
Orientales fueron, según el informe analizado:

a. No hay explicación de cómo a un sólo Batallón se le asigne la difícil tarea


de operar en una extensión de terreno de 100.000 Km2 y, a la vez, que a un
comandante se le exija la responsabilidad por el éxito de una campaña de
tan grandes proporciones.
b. Como máximos esfuerzos y para compensar lo anterior, se le asigna al Bata-
llón cerca de 3.000 hombres que queden esparcidos en la llanura, en puestos
tan distantes como las capitales de los departamentos. Pero estos oficiales
quedan con un número reducido de hombres frente al enemigo.

51 El siguiente documento reposa en el Archivo General de la Nación, Fondo Ministerio del Interior, Des-
pacho del Ministro, Caja 278, Carpeta 28, folios 5 al 23, expedido en la Base Militar de Apiay el 22
de abril de 1953. Se titula: Las Fuerzas Armadas están perdiendo la guerra. Citado por: Villanueva,
Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-1957, 623-633.
52 Ibíd.

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c. Es ya rutina –por demás perjudicial– que nuestras tropas operen bajo escalo-
nes de mando que no corresponden a sus efectivos y con unidades de mando
muy inferiores a las que contemplan nuestros reglamentos y la doctrina
militar. A diario vemos a un subteniente de poca experiencia, un sargento 2º
y 2 o 3 Cabos 1º o 2º comandando 100 hombres.
d. La preparación técnica de los soldados que vienen al llano, en el caso más
favorable, es fruto de 2 o 3 meses de instrucción en unidades que carecen del
número de instructores necesarios, de terrenos apropiados y de material ade-
cuado. Los suboficiales no tienen oportunidad de capacitarse para comandar
la unidad que orgánicamente les corresponde.
e. En las condiciones anteriores por parte de los soldados y como una escasez
pasmosa de unidades de comando, se les sitúa en el terreno de operaciones
y se les enfrenta a un enemigo con tres años de experiencia y sin que haya
lugar, aun cuando ese sea el deseo del comandante, de concederles durante
su presencia en el Llano la oportunidad de un descanso que les permita el
restablecimiento físico y moral.
f. Las dotaciones en cuanto a Material de Guerra [que] se refieren, no solo son
exiguas sino inconvenientes. No se tienen las armas automáticas que orgá-
nicamente son necesarias; tampoco las armas de apoyo que los reglamentos
estipulan; los calibres de los fusiles son diferentes.
g. En cuanto a elementos de Intendencia, la Jefatura Civil o Militar ha estado
pronta al suministro de vestuario apropiado, también calzado, pero en núme-
ro no suficiente; en cuanto al equipo de campaña, se carece en forma absoluta.
h. La alimentación del personal en los puestos está condicionada a los transpor-
tes aéreos, los cuales son insuficientes.
i. Las transmisiones y enlaces que se efectúan por radio tipo comercial, no ofre-
cen garantías tanto por la diversidad de marcas y tipos, por la falta de material
suficiente, por la falta de personal técnico y la falta de un stock de repuestos que
garantice las oportunas reparaciones. Las columnas que operan han venido to-
mando contacto con el comando desde un avión, con los radios portátiles cuyo
servicio está limitado a 40 horas. La cantidad existente de estos aparatos ape-
nas llega a un 5% de los que son indispensables. Los enlaces por avión tampoco
son garantía, ya que sólo se dispone de una o dos máquinas para este servicio
entre los puestos destacados del Batallón y la diversidad de columnas que ope-
ran. Actualmente el Batallón Vargas tiene 28 puestos y 18 columnas operando.

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j. La aviación que opera en los Llanos Orientales para transportes, observación


y misiones de combate y que constituye el 75% de nuestra Fuerza Aérea, se
reduce a 3 Douglas, 6 AT-6, 3 Beavers, 2 F-47 y 1 B-25; pero como este mate-
rial debe entrar a chequeo de rutina, la cantidad de máquinas se reduce a 1/3
parte. Por otra parte, la escasez de las tripulaciones los obliga a volar más de
las horas reglamentarias, al continuo cambio de tipo de máquinas y a sobre-
pasar, en muchas veces, por necesidades del servicio, las horas de chequeo.
k. En cuanto a aviación se refiere, es necesario también tener en cuenta el mal
estado de las pistas incluso la de Apiay, en donde, por el invierno y el tráfico
intenso, cada día se desmejoran a pesar de los esfuerzos que la Jefatura Civil
y Militar ha hecho, y la ayuda que el Batallón Vargas ha proporcionado.
l. En cuanto a sanidad se refiere, actualmente el Batallón Vargas cuenta con dos
médicos y dos odontólogos. Profesionales estos que deben atender a más de
5.000 personas disgregadas en un área de más de 100.000 m2. Es, pues, por
demás difícil, tanto por la falta de transporte como de profesionales, atender
de forma adecuada al personal de los puestos del Vargas y el de las columnas.
m. La misma movilidad que caracteriza a los bandoleros da la tónica para que
nuestras tropas tengan, si no mayor movilidad, la misma que a ellos los
caracteriza, esto quiere decir que se necesitan caballos o mulas y su corres-
pondiente atalaje.53

A partir de la amnistía de 1953 las denominadas “guerrillas liberales”, que esta-


blecieron un sangriento enfrentamiento con la fuerza pública y los grupos de auto-
defensas conservadores, aceptaron finalmente la desmovilización. Así, el gobierno
del general Rojas Pinilla tuvo la iniciativa de impulsar el rograma General de Acción,
coordinado por las Fuerzas Armadas, cuyos objetivos y alcances presentaban:

a. Creación de un Comité de Rehabilitación Económico-social de los Llanos Orien-


tales, precedido por un miembro designado por el presidente de la república,
del cual harían parte además el comando superior de las Fuerzas Militares, el
gerente general de la Caja Agraria, el presidente de la Cruz Roja Colombiana, los
presidentes de la Asociación Nacional de Ganaderos y de la Sociedad Colombia-
na de Agricultores, y un delegado del Cardenal-Arzobispo de Bogotá.

53 Ibíd., 623-633

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

b. Estudio y elaboración por dicho comité de los proyectos de decretos extraor-


dinarios que abarquen las siguientes materias:
1. Creación del Ministerio de Territorios Nacionales.
2. Creación de un nuevo departamento colombiano, cuya capital sería Villa-
vicencio.
3. Elaboración de las medidas económicas y sociales que le devuelvan a
estos territorios la paz.
4. Elaboración de un plan para convertir a Villavicencio en una ciudad
dotada de todos los servicios públicos fundamentales.
5. Estudio y elaboración de un programa que abarque la solución de los
más importantes problemas del resto de los Llanos Orientales.54

A pesar del ambicioso programa de reformas planteadas desde el Estado colom-


biano, el proyecto requería de una continuidad política y de ejecución de planes de
inversión que nunca llegó. En 1958, tras la salida del general Rojas Pinilla y la tran-
sición de la Junta Militar, los partidos liberal y conservador iniciaron el denominado
Frente Nacional, un mecanismo de alternancia en el poder, que evitó una nueva guerra
entre estos partidos. En los Llanos Orientales se formalizó la creación del departamento
del Meta, pero los programas y proyectos de mejoramiento social y económico nunca
llegaron y los grupos armados ilegales rápidamente se reorganizaron en el territorio.
Sin embargo, la participación del Batallón Colombia en la Guerra de Corea, y
el regreso de sus oficiales facilitó una reforma de la institución militar con el esta-
blecimiento de un Estado Mayor en la Doctrina de Mando, ejecutándose distintas
modificaciones en el funcionamiento y administración de las Fuerzas Militares,
principalmente con la organización de las “Secciones o Departamentos del S-1 al
S-5, ocupados del personal, la inteligencia, las operaciones, los abastecimientos y
los asuntos civiles”.55
Para 1961 surgió en el Vichada un movimiento guerrillero al mando del médico
Tulio Bayer, quien ese mismo año realizó la toma de Puerto López, en el Meta. “El
Comando del Ejército determinó la agregación del Batallón Colombia a esa unidad
operativa, reorganizándole sus cuadros y reentrenándolo para la nueva circunstancia.

54 Ibíd., 511.
55 Valencia, Historia de las Fuerzas Militares en Colombia (Bogotá: Editorial Planeta, 1993), 119-120.

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De la misma manera coordinó y usó los elementos de transporte aéreo de la Base


de Apiay para apoyar a las tropas de tierra en tan largas distancias”.56 El resultado de
la acción de estos primeros grupos armados ilegales fue reseñado por la prensa de la
época de la siguiente forma:

El 28 de Octubre de 1961, la tranquilidad de los habitantes de Puerto López, se vio


interrumpida por 100 hombres que de manera premeditada atacaron el edificio donde
funcionaba la cárcel, el juzgado, la alcaldía y el cuartel de Policía. En el hecho fue
asesinado un carabinero, soltado el planchón que comunica con el Río Meta y que un
mes antes había sido intervenido por la Infantería de Marina y el Ejército; también
dejaron en libertad a 20 presos. Pese a que el Vaupés y el Vichada eran las zonas donde
operaban Tulio Bayer alias el Médico” y Leónidas Castañeda, al llegar la Infantería de
Marina y el Ejército a hacer presencia en estos departamentos, los bandoleros se vieron
obligados a desplazarse hacia la zona de Puerto López, por ende, se presume que pro-
vocaron las acciones subversivas militarmente planeadas en retaliación acabando
por tres horas con la paz del pueblo llanero.
Así mismo, el gobernador del Meta, Camilo Castro, y el Comandante de la VII Brigada,
coronel Alfonso Mejía, expidieron un boletín con la siguiente declaración: “se informa a
la ciudadanía que la noche del 27 de los corrientes una cuadrilla de forajidos atacó
a Puerto López, sobre el Río Metica, embistió el edificio donde funcionaba la Alcaldía, el
Juzgado, el cuartel de la policía, y la cárcel, poniendo en libertad a 20 presos lo que
al parecer constituía el principal objetivo del ataque”.57

En 1962 se inició a la planificación del denominado Plan Lazo. El entonces gene-


ral Alberto Ruiz Novoa, ministro de Guerra durante la presidencia del conservador
Guillermo León Valencia, “…había ordenado como comandante del Ejército que se
recogieran las lecciones positivas y negativas aprendidas en la dura experiencia de los
años 50”.58 Por esta razón, su principal objetivo fue el desarrollo y la implementación
de una nueva estrategia que permitieran otras dinámicas para confrontar la “guerra
irregular” desarrollada por los grupos armados ilegales. El Enfoque debió impulsar
principalmente la inteligencia, entendida como una tarea prioritaria en el propósito
de acopiar información oportuna sobre las dificultades del terreno, las características
de los grupos armados ilegales y su influencia en la población civil de la región.

56 Ibíd., 119-120.
57 “Atacado el Cuartel de los Carabineros en Puerto López”, El Tiempo, 28 de octubre de 1961, 1-23; y
“No ha habido contacto con atacantes a Puerto López”, El Tiempo, 31 de octubre de 1961, 9.
58 Valencia, Historia de las Fuerzas Militares en Colombia, 119-120.

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El resultado de estas estrategias fue exitoso en pocos años, ya que para 1964 se
dio el golpe más fuerte hasta entonces de las Fuerzas Militares contra estos grupos en
Marquetalia (Tolima); pero este ataque sirvió para la diseminación de estos en regio-
nes de difícil acceso y prácticamente incomunicadas con las principales ciudades
del país.

(…) por estos años el Partido Comunista colombiano revivió y patrocinó unas autode-
fensas campesinas armadas, con el pretexto de que las Fuerzas Militares atropellaban
a la población rural y debían defenderse, así se crearon enclaves armados en la Cordi-
llera Central y Oriental: Marquetalia (Tolima) Riochiquito (Cauca,) Alto Pato (Caquetá)
y Alto Guayabero (Meta, en la cuenca de los ríos Duda y Sumapaz). Dichos enclaves
fueron denominados zonas liberadas “Repúblicas Independientes”.59

La extensa región de los Llanos Orientales contaba únicamente con el Batallón


No. 21 “Vargas” para salvaguardar el orden público de los actuales departamentos
del Meta, Santander, Arauca, Casanare, Guainía, Vichada, Vaupés y Guaviare. Lo que
representó que casi un tercio del territorio nacional estuviese bajo la responsabili-
dad de una unidad militar. La región contaba desde 1947 con la Base Aérea de Apiay
en Villavicencio como plataforma de asistencia y comunicación con la capital. Como
consecuencia de la Violencia que se generó el 9 de abril de 1948 y su impacto en el
territorio, el Presidente de la República mediante el Decreto No. 825 del 10 de marzo
de 1950, señaló:

(…) en uso de sus facultades legales y de las especiales que le confiere el artículo
No. 22 de la Ley 102 de 1944 Decreto, artículo Primero: a partir de la vigencia el Ba-
tallón Vargas, dependiente del Comando de la Brigada de Institutos Militares y creado
por el Decreto No. 1721 de 1948 tendrá como guarnición la localidad de Apiay en la
intendencia del Meta y funcionará con las dotaciones del personal que le señalan los
Decretos No. 2157-2735 de 1948 y 295 de 1950. El mismo Comando de la Brigada de
Institutos Militares por medio del artículo 327 de la orden del día 136 de 1950 nombra
por comisión del cuartel general de la misma Brigada para el cargo de Comandante de
Batallón al Señor Teniente Coronel Marco Villamizar, con jurisdicción en los siguientes
sitios: Puerto López: 14 soldados; San Martín: 14 soldados; Remolinos: 7 soldados;
Cabuyaro: 7 soldados; San Pedro de Arimena: 5 soldados; Moreno: 8 soldados; Sevilla:
8 soldados; Chobira: 10 soldados; Barranca de Upía: 6 soldados; Orocué: 12 soldados;

59 Ibíd.

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El Secreto: 14 soldados; Trinidad: 50 soldados; Pore: 7 soldados; Nuchia: 10 soldados;


y Gravo Norte: 16 soldados60.

El Gobierno nacional pone en funcionamiento mediante el Decreto No. 1721 del


16 de septiembre de 1950 al “Batallón Vargas”61. Desde ese entonces esta unidad
militar ha tenido que enfrentar la compleja situación de orden público de la región, y
para este período, debió confrontar las dificultades de comunicación entre los terri-
torios y la compleja situación de mantener en sus inicios la seguridad de casi un tercio
del país con un total de 183 efectivos. Uno de los actos criminales más cruentos suce-
didos en la década de 1950, se reflejó en el siguiente hecho:
En la década de los sesenta y ante las dificultades logísticas que el Batallón
No. 21 Vargas tenía para hacer una presencia efectiva en su jurisdicción, se estable-
ció, mediante Disposición No. 006 del 24 de mayo de 1963, que el Batallón de infan-
tería No. 21 Vargas se convirtiera en Batallón de Infantería Aerotransportado,62 y
para ello se incorporó un entrenamiento especial de sus unidades; así, “(…) con
apoyo del Gobierno Norteamericano se convierte en una importante reserva su
empleo inmediato, a partir de esta fecha pasa a ser orgánico del Comando Ejército y
estará agregado a la VII Brigada”.63 Esta modernización de las Fuerzas Militares en
la década del sesenta permitió, además, la creación de una nueva unidad:

60 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Infantería No. 21 “Batalla Pantano de Vargas”. Además: El 02
de mayo de 1950 de acuerdo al artículo No. 471 de la orden del día No. 148 del Comando de la Bri-
gada de Institutos Militares el Señor Teniente Coronel Marcos Villamizar hizo entrega del Batallón
y Comando al señor Mayor Iván Berrio Jaramillo quien posteriormente fue ascendido al grado de
Teniente Coronel. El 23 de julio de 1950 se orden el transporte del Batallón de Infantería No. 21
Vargas de Apiay a Puerto López, con 30 soldados, víveres y demás pertrechos, al mando del señor
Mayor Manuel Mutiz.
61 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Infantería No. 21 “Batalla Pantano de Vargas”.
62 “Para el día 24 de mayo de 1963, el señor mayor general Jaime Fajardo Pinzón, comandante del Ejér-
cito, expedía la Disposición No. 006 siendo aprobada por la resolución Ministerial No. 2416 del 03
de junio de 1963, en donde el señor mayor general Alberto Ruiz Novoa, ministro de Guerra, modifica
el Batallón de infantería No. 21 Vargas. Como primer paso fue enviado en comisión de estudios a los
Estados Unidos de Norteamérica a los señores CT. Carlos Narváez Casallas, CT. Carlos H. Gil González,
SS. Luis Alejandro Estupiñan, SV. Cristóbal Ortegón Manrique, quienes adelantarían curso de mante-
nimiento de paracaidista y a su regreso colaborarían con la organización e instrucción de la naciente
Unidad Aerotransportada. El señor TC. Howard Kinner, del Ejército americano junto con otros Ofi-
ciales de la misión militar fueron los primeros asesores e instructores en aspectos de Paracaidismo”.
CEHE, Reseña Histórica Batallón de Infantería Aerotransportado No. 20 “General Manuel Serviez”.
63 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Infantería No. 21 “Batalla Pantano de Vargas”.

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De acuerdo a la orden de operaciones No. 012 del 21 de mayo de 1963, el Comando


del Ejército asigna a la Brigada de Institutos Militares la misión de adecuar técnica-
mente las Instalaciones del Batallón para adelantar el entrenamiento y preparación de
paracaidistas militares y a la Séptima Brigada le asigna la misión de asegurar la con-
tinuidad en el desarrollo de las operaciones en el área de responsabilidad del antiguo
Batallón de Infantería No. 21 Vargas acantonado en Apiay.64

Por lo anterior, el 1 de noviembre de 1963, el Comando del Ejército, por medio de la


Disposición No. 019 y por Resolución Ministerial No. 4535, concedió una nueva deno-
minación a la unidad táctica como Batallón de Infantería No. 20 Aerotransportado
General Manuel Roergas Serviez, una unidad del Ejército agregada a la VII Brigada.
Para ello, los integrantes del primer curso de paracaidistas de esta unidad fueron
aquellos con los puntajes más altos del Ejército Nacional. “Así mismo el Batallón de
Infantería No. 20 Aerotransportado General Serviez, desde su creación ha realizado
incontables operaciones aerotransportadas contra grupos armados que azotan no
sólo los extensos Llanos Orientales, sino también otras regiones del país”.65

1.4. Las dinámicas de la confrontación armada

Durante la década del ochenta, y ante la necesidad de incrementar los miembros que
componían las Fuerzas Militares con el fin de cubrir el déficit de hombres que tenían
las unidades para reforzar la prestación de seguridad y orden público en el territo-
rio colombiano, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Defensa fomentó
un proceso de reorganización que implicó, entre otras cuestiones, una recategoriza-
ción del tipo de soldado que debía ser incorporado a las filas del Ejército Nacional:
soldado rural,66 soldado urbano, soldado profesional67 y soldado voluntario serían

64 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Infantería Aerotransportado No. 20 “General Manuel Serviez”.
65 Ibíd.
66 Creado mediante Decreto 1382 de mayo 13 de 1983, estableció que algunos sectores campesinos
prestarían su servicio militar en su propia zona rural. Gonzalo Bermúdez Rossi, El poder militar en
Colombia (Bogotá: Ediciones Expresión, 1992), 47.
67 “El soldado profesional es un empleado público, quien previamente ha prestado su servicio militar
y ha decidido continuar con las Fuerzas Militares. Su misión es defender la patria, la libertad y el
orden constitucional… el Estatuto Legal en el cual se sustenta la carrera de los soldados profesio-
nales de Colombia… el Decreto No. 1793 del 14 de septiembre de 2000…”. Comando General de las
Fuerzas Militares, Evolución Histórica del Servicio de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército
Nacional (Bogotá: 2010), 275-276.

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entonces los soportes con que se adelantarían las diversas misiones asignadas a las
Fuerzas Militares, y especialmente al ejército.68
En ese contexto, y ante la expansión del narcotráfico y el accionar de los frentes
No. 1 y No. 7 de las FARC-EP en el territorio de los departamentos del Guaviare y
Vaupés, el Gobierno nacional debió fortalecer la presencia de la fuerza pública en la
región; por eso, procedió con la activación de nuevas unidades militares. Por medio
de la “Disposición No. 024 del 27 de septiembre de 1989, el Comando del Ejército
autorizó la activación del Batallón de Infantería Aerotransportado General Joaquín
París. La activación fue aprobada por el Comando General de las Fuerzas Militares
por Disposición No. 021 del 04 de octubre de 1989 y por el Ministerio de Defensa
Nacional, según Resolución No. 7761 de fecha 10 de octubre”.69
Al momento de su creación, esta unidad militar se ubicaba en el territorio de la
jurisdicción de la VII Brigada, con sede en San José del Guaviare. Su puesta en mar-
cha inició el 9 de diciembre de 1989, incorporando a 225 soldados para hacer frente
a los grupos armados ilegales en los Llanos Orientales y la Amazonía (comisarías
del Guaviare, Vaupés y Sur Occidente del departamento del Meta). Además: “Luego
de haber permanecido bajo la dirección del Batallón de Infantería Aerotransportado
No. 20 General Serviez por espacio de un año, el Batallón se activó en forma jurí-
dica como independiente a partir de su fecha de activación y para esta ya contaba
con su material, equipo y efectivos”.70 El fortalecimiento militar de esas unidades y
la puesta en marcha de un plan de contención y acción contrainsurgente elaborado
durante varios años, se pondría en “escena” hacia finales de 1990, cuando el Ejér-
cito Nacional desplegó una de las operaciones militares más emblemáticas que se
efectuaron contra las FARC-EP.

1.5. Operación Colombia

El 25 de septiembre de 1990, el presidente César Gaviria ofreció garantías a los


grupos armados ilegales para iniciar una nueva propuesta de paz; desde ese día
las FARC-EP realizaron 29 ataques contra las Fuerzas Armadas y la población civil

68 Creado mediante Decreto 2117 de octubre de 1985. Bermúdez, El poder militar en Colombia,47.
69 CEHE, Reseña Histórica del Batallón de Infantería No. 19 “General Joaquín París”.
70 Ibíd.

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en todo el país. En el departamento del Meta, se realizaron ataques a unidades del


Batallón No. 21 Vargas, además de la incursión del grupo subversivo en el muni-
cipio de Vistahermosa (Meta), y el asesinato del alcalde de San Martín (Meta).71
En ese escenario, los antecedentes de la Operación Colombia se ubican entre los
meses de octubre y noviembre del año 1990, en el cual: “…se realizaron operacio-
nes ofensivas sobre el área general de Casa Cuña y Cerro Pescuezo con el propósito
de golpear y neutralizar la acción delictiva de las cuadrillas de las FARC que para
la época integraba el Estado Mayor del Bloque Oriental (EMBO)” .72 La denominada
Operación Centauro abrió paso al principal objetivo de las operaciones de las Fuer-
zas Militares que era rodear a las diferentes cuadrillas de las FARC-EP y a su secre-
tariado en la región del Cañón del Duda y Quebrada las Mil, en el área municipal
de La Uribe, Meta.
El trabajo logístico realizado por el Comando del Ejército permitió conocer la ubi-
cación de los campamentos del Secretariado de las FARC-EP, lugar desde donde este
grupo armado ilegal organizaba a sus diferentes frentes o cuadrillas, establecidos
en todo el país, y ejecutaba las ordenes de su actividad criminal. Luego del ataque
ordenado por el Gobierno nacional al sitio de Marquetalia (Tolima) en 1964, estos
grupos se desplazaron hacia la región del Ariari-Guayabero; allí se instaló uno de los
últimos vestigios de las llamadas “Repúblicas Independientes”.
La opinión pública de la época señalaba cómo, a pesar de que el Gobierno nacio-
nal conocía la ubicación del Estado Mayor de las FARC-EP, no se había ordenado a
las Fuerzas Militares ninguna operación que pusiera fin al actuar criminal de este
grupo armado ilegal. Fue así como desde el mes de marzo de 1990, el Estado colom-
biano ordenó por medio del Plan Tricolor al Comando de la VIII Brigada, “…intensifi-
car la búsqueda de información que permitiera detectar la localización exacta de los
campamentos diferentes a los conocidos y determinar hasta donde fuera posible la
organización y fuerza enemiga”.73 Así, esta unidad operativa menor inició entonces
distintas operaciones para organizar una acción efectiva que desalojara al grupo de
las FARC-EP de la región.

71 “Las FARC han realizado 29 ataques contra las FF.AA.”, El Tiempo, 13 de diciembre de 1990, 8C.
72 AC-VII Brigada, G-3, Villavicencio, 4 de marzo de 1991, “Envío Informe Operación Colombia”, 2.
73 Ibíd.

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El informe sobre el establecimiento de sus campamentos señalaba lo siguiente:

a. Campamento de la Quebrada las Mil, conformado por el complejo de:


1. Secretariado o pueblito conformado por más o menos 20 construcciones
defendido por 220 bandoleros con fortificaciones, zanjas de arrastre y un
túnel que va hacia la mata de monte de la parte alta. Hay tres ametralla-
doras ubicadas en los cerros aledaños en dirección a la entrada del cañón
entre el río Duda y la Quebrada las Mil.
2. Antiguo campamento de Manuel, separado del anterior por un cañón pro-
fundo, conformado por diez construcciones y donde se encuentra la tumba
donde fue sepultado el “S” Jacobo Arenas, defendido por las fuerzas dis-
ponibles de las FARC que hacían parte de la cuadrilla de “Tiro Fijo” con
220 bandoleros.
3. Campamento Hueco Frío, compuesto por cuatro campamentos distantes
entre sí a 15 minutos uno del otro, cada uno con su propia seguridad
donde vivían los “S” Raúl Reyes, Alfonso Cano y Timoleón Jiménez, con
unos 400 bandoleros de seguridad, con trincheras, zanjas de arrastre y
túneles.
b. Campamento “Casa Verde”: ubicado en dirección al Sumapaz a una distan-
cia de 3 km aproximadamente de los campamentos de la Quebrada las Mil;
donde se encontraba el “S” Asnoraldo Betancourt alias Balín, con su seguri-
dad de unos 20 bandoleros, aproximadamente. Este campamento tenía tres
construcciones, servía de área de descanso y paso para las recuas que traían
víveres hacia el campamento de las Mil. Además sirvió como sitio de reunión
entre las diferentes “Comisiones de Paz” y los cabecillas de las FARC; con-
siderado como símbolo de los bandoleros por su ubicación y organización.
c. Campamento “La Caucha”: ubicado hacia el norte de los anteriores; fue el
primer campamento habitado por las FARC y movilizado por el frío que hace
en esta región, en la actualidad con 15 construcciones defendido por 40
hombres y servía como área de descanso y control para quienes entraban o
salían del secretariado en dirección al páramo de Sumapaz. Tiene un buen
sistema de defensa con trincheras, zanjas de arrastre y túneles. Estos cam-
pamentos contaban además con una serie de avanzadas para su seguridad,
entre los cuales podemos mencionar.

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1. Los hechales entre Casa Verde y la Ucrania con 40 hombres.


2. Antigua escuela nacional de cuadros, sobre la quebrada La Herramienta
a 3 horas de la Caucha con 80 hombres.
3. Avanzada nube negra entre el nuevo secretariado y el ranchón con una
guerrilla.
4. Avanzada del filo entre la Caucha y la escuela de cuadros con una guerrilla.
5. Avanzada del ranchón al sur de nube negra con una guerrilla.74

Para el 29 de noviembre de 1990 se finalizó el desarrollo del plan para la ejecu-


ción de la Operación Colombia y su posterior aprobación por el Gobierno nacional.
El mismo día de las elecciones para la Asamblea Constituyente, se estableció como
fecha de inicio de las operaciones el 9 de diciembre de 1990. El éxito de esta opera-
ción arrojó los siguientes resultados:

1. Se desestabilizó totalmente el elemento central y coordinador de las FARC,


dejándolo en pésimas condiciones de sus medios y sin un organismo central
que dirigiera el accionar subversivo.
2. Se obtuvo el control de un área negada a la presencia de las tropas por muchos
años.
3. Se desvertebró el escalón superior y más importante de las FARC al obligarlos
a desplegarse por diferentes rutas sin una coordinación central.
4. Se acabó con el mito de inexpugnabilidad de estas instalaciones provistas de
sistemas de defensa consistentes en trincheras, campos minados y medidas
rigurosas de contra-inteligencia.
5. Se sentó el principio de autoridad y credibilidad en el área y se ejerció sobre
una gran extensión que estaba bajo control exclusivo de las FARC desde
muchos años atrás.
6. Adquirió el Ejército experiencia en este tipo de operaciones que cobran plena
vigencia en el modus operandi de la guerrilla.
7. El Ejército pudo demostrar su capacidad de combate y recuperó su imagen
ante la opinión pública.
8. Se obligó al llamado grupo de las FARC a iniciar su movilización perdiendo
así capacidad de comunicación y coordinación.

74 AC-VII Brigada, G-3, Villavicencio, 4 de marzo de 1991, “Envío Informe Operación Colombia”, 3-4.

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9. Quedó evidenciado que para el Ejército no existen terrenos vedados para


adelantar sus operaciones militares.
10. Se demostró la capacidad de combate, el arrojo y el valor de soldados volun-
tarios y FF.EE.
11. Se dio credibilidad a los informes de inteligencia y se evidenció el buen manejo
y proceso de la información.
12. La inteligencia de combate no se explotó en forma oportuna y eficiente.75

Las Fuerzas Militares presentaron un análisis detallado de la situación económica,


social, política y de orden público en la jurisdicción de la VII Brigada del Ejército Nacio-
nal, un territorio que para 1990 estaba habitado por alrededor de 800.000 habitantes
(departamento del Meta, la Intendencia del Casanare y las comisarías del Guaviare,
Guainía, Vichada y Vaupés). En él se identificaron necesidades como la falta de vías de
comunicación, escuelas públicas, préstamos y ayudas financieras a los campesinos, y
una atención médica hospitalaria adecuada para la población. Estos factores fueron
aprovechados por el grupo armado ilegal de las FARC-EP para atraer a la población a
su red de apoyo civil, mediante los ingresos de la economía ilegal (cultivos ilícitos):

(…) la falta de apoyo gubernamental en lo concerniente a la apertura y mantenimiento


de vías de penetración, construcción de escuelas, apoyo de los préstamos a los cam-
pesinos y la falta de atención médica, son algunos de los principales problemas que
afectan en forma generalizada al campesino. Estos aspectos de manera permanente
son capitalizados por la subversión y los esgrimen como banderas de lucha presen-
tándolos como reivindicaciones para el pueblo. Un reducido número de la población
adquiere su sustento del narcotráfico, actividad que es conocida como “raspeo”, quie-
nes debido al control ejercido por las autoridades sobre los narcotraficantes han visto
disminuidos sus ingresos, lo cual los ha obligado a revertir a sus labores agrícolas.76

Por otro lado, aspectos sociales como altos porcentajes de analfabetismo, deser-
ción escolar ante la precariedad o ausencia de instituciones educativas, la carencia
de recursos económicos de los padres, el alto costo de vida, y las tendencias ideoló-
gicas de adoctrinamiento de izquierda en los centros educativos controlados por las
FARC-EP generaban que:

75 AC-IV División, G-3, Caja No. 1, Carpeta No.1 de 1. 1991-1999.


76 AC-VII Brigada, G-3, Carpeta “Orden de Operación Colombia”, 1990, 74.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

El nivel intelectual entre la población del área, en un 80% es bajo, debido a su acen-
tuado grado de analfabetismo. La población escolar, tanto rural como urbana, tiene
un alto índice de deserción debido a que deben ayudar en las necesidades del campo
y la consecución del sustento familiar, a más de las grandes distancias que deben
recorrer para poder llegar a los centros de enseñanza. El alto costo de la educación,
la falta de establecimientos educativos a nivel técnico y superior, hacen crítica la
situación. El analfabetismo en la jurisdicción alcanza los siguientes promedios: Meta
24,8%; intendencias y comisarías 22,5%.77

El fenómeno del narcotráfico incidió directamente en las posibilidades económi-


cas de los habitantes:

El cultivo y procesamiento de la cocaína ha decaído notablemente, debido a los duros


golpes ocasionados a los narcotraficantes, lo cual ha traído como consecuencia un
gran número de desempleados. En el llano el porcentaje de desempleados es del 13,4%
sin incluir la masa de personas flotantes que a diario pasan por Villavicencio en busca
de trabajo o mejor suerte… de otra parte, dadas las recientes exploraciones positivas
hecha en el campo del petróleo han traído un elevado número de personas a la región,
quienes deseando lograr un mejor vivir sólo han incrementado el problema social y
laboral de la región.78

Como se mencionó, la red de servicios de salud pública se suma a la precariedad


y abandono de políticas de mejoramiento social de la región por parte del Gobierno
nacional durante décadas:

La atención médica es prestada en un 70% por profesionales que hacen el año rural. La
salud a su vez es deficiente por cuanto el clima es malsano y por la existencia de las
enfermedades endémicas como el paludismo, la fiebre amarilla, el parasitismo intesti-
nal, enfermedades de la piel y la desnutrición. Existen hospitales regionales y locales
en los principales municipios al igual que puestos de salud en las principales veredas
más habitadas. Sin embargo, los servicios prestados son deficientes debido a la caren-
cia de equipos, falta de presupuesto y a la inestabilidad laboral de los profesionales de
la medicina, especialmente en las áreas rurales.79

77 Ibíd., 75.
78 Ibíd., 74-98.
79 Ibíd., 74-98.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

De acuerdo con el análisis realizado sobre las actividades criminales llevadas a cabo
por los grupos armados ilegales de las FARC-EP y el ELN, la VII Brigada del Ejército
Nacional presentó la siguiente descripción sobre el funcionamiento de estos grupos.

FARC: Mantener dualidad ante los procesos de paz adelantados por el Gobierno nacio-
nal, como el Plan Estratégico para ganar espacio político, tiempo y terreno. Financia-
ción mediante acciones de secuestro, extorsión, boleteo, chantaje y vacuna ganadera.
Su participación y vinculación al fenómeno Narco-Guerrilla, es su principal fuente de
ingreso, armas, equipos y medios. Intimidación a la población civil mediante amenazas
y asesinatos; reclutamiento de campesinos, especialmente en áreas con dificultades
económicas, sociales y políticas. La vinculación con la delincuencia organizada del nar-
cotráfico, generó discrepancia y enfrentamientos con los carteles de la droga. Ejecutar
proselitismo y reclutamiento bajo amenazas al campesino; asesinato de campesinos
que se oponen a sus ideas políticas… Ejecutar asaltos a poblaciones que cuentan con
poca seguridad de la fuerza pública. Buscar acuerdos con narcotraficantes y/o ejercer el
control directo del tráfico de coca. Ejercer presión violenta contra la población civil para
obligarlas a comulgar con sus ideologías. Asesinar líderes políticos en áreas urbanas
y rurales, con el fin de crear desconcierto y presionar las masas electorales a su favor.
ELN: Terrorismo selectivo al sector petrolero, energético y minero del país. Infiltración
de los sectores hidroeléctricos, petrolero y minero para obtener información y facilitar
sus actos terroristas. Actitud radical y beligerante en la aplicación del terrorismo, para
quebrantar la economía del país. Extorción y secuestro a los directivos de las compañías
petroleras nacionales y extranjeras. Asesinato de campesinos y ejecución de exmilitan-
tes guerrilleros. Proselitismo armado mediante amenazas y presiones al campesinado.
Acciones violentas tanto en el área urbana como rural. Llevar a cabo acciones armadas
menores como asaltos a localidades pequeñas o instalación de retenes en las vías.
Continuar su actitud financiera mediante la extorsión y el atraco en las vías. Ejecutar el
reclutamiento forzoso de jóvenes para sus cuadrillas. Atacar patrullas militares que se
desplacen por las vías mediante el uso de explosivos previamente colocados en ellas.80

Como consecuencia del ataque de las Fuerzas Militares a las FARC-EP, este grupo
armado ilegal realizó los primeros días de enero de 1991 la toma a un alejado puesto
de comunicaciones del Ejército Nacional en la Serranía de La Macarena.

80 Ibíd., 74-98.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

1.6. Toma del Cerro Girasol

El puesto de comunicaciones Cerro Girasol –orgánico del Batallón de infantería


No. 21 Vargas y adscrito a la Unidad Operativa Menor de la VII Brigada– fue atacado
el 8 de enero de 1991. Esta unidad estaba integrada por un oficial, 3 suboficiales y
41 soldados. Fuentes militares permiten describir los hechos sucedidos aquel día en
el que las FARC-EP, con alrededor de 200 integrantes de los frentes 26, 27, 40 y el
Estado Mayor del Bloque Oriental,81 desplegaron su avance sobre la base de comu-
nicaciones con sus hombres y población civil integrante de sus redes de apoyo, las
cuales eran denominadas como Milicias Bolivarianas. Según testimonios militares a
estos civiles se les vio cumpliendo tareas de atención a los heridos y evacuación de
muertos, además de la recolección de material de intendencia y comunicaciones
de la base. Los hechos, según los informes militares, fueron descritos así:

El ataque se inició el 8 de enero de 1991 a las 22:45 horas, este avance se realizó
sobre la primera zanja de trinchera y sobrepasó a los centinelas para continuar con
el área de depósitos y comunicaciones. Luego, otro grupo se infiltró por las trinche-
ras laterales desprotegidas en el dispositivo de los centinelas. El segundo escalón
de apoyo y refuerzo avanzó en apoyo al primero luego de 10 minutos de iniciado el
ataque, estas trincheras se encontraban desocupadas, un tercer escalón que pudo
considerarse de recolección de material, integrado por hombres, mujeres y niños se
constituyó en reserva y cumplió la misión de saquear el puesto… La reacción del
puesto no se llevó a cabo de acuerdo con el plan de defensa, los soldados actuaron
de forma individual, sin ninguna dirección o mando, los turnos de centinelas esta-
ban nombrados por orden alfabético, lo que acabó la organización de escuadras y
por tanto la unidad de mando… El subteniente comandante reaccionó como com-
batiente, alcanzó la primera línea de trincheras donde fue herido, su unidad queda
sin mando ni control.82

Una de las observaciones que se presentaron como consecuencia de este ataque,


fue la continua divulgación de la organización y preparación de las Fuerzas Militares
para la seguridad de los puestos fijos, pero una de las dificultades operacionales de

81 Comando General de las Fuerzas Militares, Departamento 3, Estado Mayor Conjunto, Compilación de
Casos Tácticos (Bogotá: Imprenta y publicaciones de las Fuerzas Militares, 1992).
82 AC-IV División, G-3, Caja No. 1, Carpeta No.1 de 1. 1991-1999, Caso táctico No. 1 de 1991 Ataque
Base Militar Cerro Girasol, 27-28.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

estas bases en zonas muy alejadas fue el limitado apoyo de transporte aéreo (helicóp-
teros) que impidió una llegada rápida de refuerzos. Además, desde la perspectiva
operacional, hubo algunas falencias como equipos fuera de servicio (visores noctur-
nos y minas de protección periférica a la base), la vigilancia era inferior al número
estipulado, el comandante de la base fue herido, por lo que se perdió el direccio-
namiento (algunos testimonios también señalaron la falta de alerta del comandante
de la base), pero fue quizás el difícil entorno geográfico el factor decisivo en la vul-
nerabilidad de la base de comunicaciones:

Dadas las características geográficas del Cerro Girasol donde estaba ubicado el relevo,
es necesario emplear para llegar allí helicópteros UM460 o medianos con doble turbina.
Las normas de seguridad de la Fuerza Aérea disponen para estos helicópteros el apoyo
de otro artillado y con mayor razón en área roja como en el que se ubica este puesto.
Inclusive en el mes de diciembre fue imposible el reabastecimiento de víveres (…).83

El testimonio de los soldados sobrevivientes que se encontraban en el Hospi-


tal Militar, y del suboficial y los soldados que fueron secuestrados fue recopilado
mediante entrevistas realizadas en los días del 16 y 17 de enero de 1991. Los solda-
dos secuestrados fueron liberados el día 22 de enero del mismo año, en el municipio
de Mesetas (Meta). Siendo integrantes del pelotón que se encontraba a cargo de la
seguridad del puesto, lograron narrar los hechos sucedidos el día 8 de enero, cuando
se produjo el ataque por parte del grupo armado ilegal de las FARC-EP. Las entrevistas
a los sobrevivientes del Ejército Nacional que estaban en la base de comunicaciones
permitieron identificar algunos de los factores que permitieron el ataque:

1. La incursión a la Base Girasol fue efectuada por aproximadamente 200 ban-


doleros, dotados de armas largas y cortas, llevaban entre 4 o 5 proveedores
por arma, granadas de mano, un lanza granada y varios lanza cohetes, en
su mayoría eran de edad madura.
2. El enemigo antes de la incursión realizó una eficaz labor de inteligencia y
así tuvo conocimiento entre el 24 y 5 de enero que estaban prácticamente
sin víveres.
3. Los bandoleros aprovecharon la neblina y la oscuridad para avanzar, tenían
previstas vías de escape debidamente aseguradas, las trochas estaban abiertas

83 Ibíd., 27-28.

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y en todas estaban sujetos con la misión de guiar la retirada, igualmente los


lugares de repliegue estaban plenamente determinados.
4. Los soldados combatieron por grupos, conformados por ellos mismos sin
obedecer el plan de reacción establecido y sin ninguna clase de dirección ni
mando, dicen haber combatido hasta agotar munición.
5. Los fusiles G3 fallaron en su mayoría, por lo que se hizo necesario reemplazar-
los por los Galil del personal herido. La ametralladora se encasquilló debido al
recalentamiento sin cambio de cañón. La munición de reserva no fue repartida
y quedó en depósito, posteriormente se la llevaron los subversivos.
6. Los soldados se entregaron con el CS. Ordóñez Guerrero Robert, lo hicieron
después de combatir al enemigo por más de dos horas y después de haberles
causado gran número de bajas. Estos soldados en el momento de ser obli-
gados a entregarse estaban totalmente convencidos de que eran los últimos
que quedaban vivos.
7. La base fue tomada por falta de unidad de mando y de una defensa organi-
zada, los soldados afirman que de haber existido estos dos aspectos funda-
mentales nunca los bandoleros hubiesen podido coparla.
8. Consideran los soldados entrevistados que todo el mundo combatió, pero en
desorden y señalan dos errores fundamentales: a. la mala ubicación de los
campos minados, b. la falta de alerta de los centinelas.
9. De los 20 soldados que reunieron, sólo se llevaron un suboficial y quince sol-
dados, ya que los cuatro restantes se encontraban con heridas que impedían
su desplazamiento. El soldado faltante, Martínez Murcia Alexander, al parecer
fue arrojado al precipicio después de ser herido y cuando pretendía escapar.
10. Los soldados secuestrados fueron atados de manos y cuello, colocándolos
en fila. Asignaron un bandolero por soldado como seguridad y aprecian que
la ruta de desplazamiento entre el Cerro Girasol y la vereda Oriente, lugar
donde fueron liberados, la efectuaron tomando varias direcciones, buscando
siempre desorientar al personal secuestrado.
11. Habían mujeres, entre ellas una que tenía el cargo de enfermera y la cual
portaba una subametralladora.
12. Conocen el área, hecho que se hace patente en la diversidad de rutas utili-
zadas, el dominio de la población civil y la posterior reunión del grupo sin
pérdida alguna.

57
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

13. Durante el desplazamiento y estadía en diferentes sitios, los entrevistados


pudieron apreciar que todos los civiles habitantes del área son auxiliadores y
proporcionan comida y todo tipo de apoyo requerido por el grupo.84

Los elementos señalados permiten observar dificultades que podían ser repetitivas
en las unidades de las Fuerzas Militares que se ubicaban en regiones geográficas de
difícil acceso, pero quizás las mayor dificultad para las Fuerzas Armadas fue la cola-
boración prestada por la población civil a estos grupos armados ilegales, siendo la
base logística para que estos pudiesen operar y anticipar los movimientos del Ejército
o la Policía Nacional en los territorios. Solo hasta finales de la década de 1990 y el
2000, cuando el Estado colombiano y sus instituciones hicieron presencia efectiva, la
población civil tuvo confianza en la fuerza pública y se disminuyó considerablemente
la participación de los habitantes de algunas regiones en los grupos armados ilegales.
Así, al iniciar la década de los noventa, la Operación Colombia y la respuesta
armada de las FARC-EP a través del ataque a la base de comunicaciones Cerro Girasol
marcaron el inicio de un nuevo período, que a partir de la promulgación de la Consti-
tución Política de 1991, guardaba la esperanza de crear las herramientas necesarias
para poner fin al flagelo del conflicto armado y el narcotráfico. Sin embargo, este grupo
consolidó su estrategia de “guerra de movimientos” a partir de la VIII Conferencia de
las FARC-EP, celebrada en 1993, con la que perpetraron ataques a la fuerza pública y
a las cabeceras municipales; estos sucesos serán analizados en el siguiente capítulo.

84 AC-IV División, G-3, Caja No. 1, Carpeta No.1 de 1. 1991-1999, Caso táctico No. 1 de 1991 Ataque
Base Militar Cerro Girasol, 46.

58
CAPÍTULO II. LAS FUERZAS MILITARES Y LA AMPLIACIÓN
DEL ACCIONAR ESTRATÉGICO DE LOS GRUPOS ARMADOS
ILEGALES (1991-1997)

El objetivo de este capítulo consiste en analizar los principales hechos en la esfera


política y de seguridad que tuvo lugar en la década de 1990 a partir de la elección del
presidente César Gaviria (1990-1994) hasta el gobierno de Ernesto Samper (1994-
1998). De acuerdo a lo anterior, se determinaron principalmente las dinámicas en
torno a la transición de la democracia a través de la Asamblea Nacional Constitu-
yente y la nueva Constitución Política de 1991, la descentralización del poder y su
impacto local, incluyendo las reformas en materia de Defensa y Seguridad Nacional
que transformaron la tradicional política que se estableció desde el año 1958 con
el Frente Nacional, además del impacto político, social y económico del conflicto
armado y las diferentes manifestaciones de los grupos armados ilegales, especial-
mente las FARC-EP y las autodefensas por la búsqueda y control del poder político
local y el narcotráfico en los departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés. Final-
mente, se busca caracterizar la institucionalidad y el ambiente político local frente
al conflicto armado y las condiciones que generaron una crítica situación de orden
público y los esfuerzos de la fuerza pública para garantizar la sostenibilidad del
Estado de Derecho.
Para esta misma etapa, la actividad ilícita del narcotráfico condicionó y limitó el
desarrollo social de las regiones, la economía de la coca se volvió el engranaje econó-
mico de la mayor parte de la población, convirtiendo estas zonas de la Orinoquía y la
Amazonía, en los circuitos claves para la producción y el procesamiento de los culti-
vos ilícitos. Estos territorios y las comunidades que la habitan se transformaron en
enclaves de los grupos armados ilegales para el apoyo logístico de todas sus activida-
des. Ante el control político, social y económico de estos grupos en la región, todos los
ejes de desarrollo de las comunidades debieron responder a los condicionamien-
tos del narcotráfico, generando a su vez el desplazamiento forzado y el abandono de
las autoridades locales ante la imposibilidad de proteger a la población civil, limitán-
dose la actuación de las Fuerzas Militares en estas regiones que carecían incluso de la
presencia de la Policía Nacional.

59
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2.1. La situación de violencia y la respuesta gubernamental

Durante el gobierno del presidente César Gaviria se adelantaron reformas dentro del
Gobierno nacional en procura de disminuir la enorme crisis existente en materia de
orden público. Una de las estrategias desarrolladas por el Gobierno fue el establecer
un vínculo mucho más estrecho en la relación de las Fuerzas Armadas con las insti-
tuciones civiles del Estado colombiano, elemento clave que fundamentó una nueva
visión de la seguridad, y que se hizo evidente en el año 1991, con el nombramiento
del primer civil en la historia del país como ministro de Defensa, el político libe-
ral Rafael Pardo. Según Francisco Leal Buitrago, algunas de las reformas militares
emprendidas en este período fueron:

Uno de los propósitos principales de la reforma fue unificar y mejorar las labores de
información e inteligencia, pues al Presidente de la República le llegaban numerosos
informes que interesaban más que todo a las distintas agencias que los producen. La
reforma recogió varias ideas surgidas y cambios adelantados durante el cuatrienio del
presidente Barco, algunos de los cuales incluso tuvieron origen en los procesos de paz
que comenzaron con el gobierno de Betancur... El aporte principal del gobierno de Gaviria
en el campo militar fue entonces definir y cimentar varios ensayos que ya se habían
propuesto o adelantado en función de mejorar la lucha antisubversiva. Algunos
ejemplos son el establecimiento de unidades especiales y contraguerrilleras –en especial
las brigadas móviles–, la incorporación de soldados profesionales y el apoyo logístico
con tecnología actualizada. El Gobierno también mantuvo y aumentó el crecimiento de
los presupuestos militares para apoyar el ensanche del pie de fuerza y la renovación del
equipo militar adecuado para la guerra irregular.85

En este mismo sentido, se activó la denominada Estrategia Nacional Contra la


Violencia,86 dirigida al fortalecimiento de los entes institucionales regionales para
el control del orden público. Por lo cual, se hizo fundamental el compromiso de

85 Leal, La Seguridad Nacional a la deriva. del Frente Nacional a la Posguerra Fría (Bogotá: Alfaomega,
2002), 79.
86 Este plan de seguridad que se implementó: “…sostiene que dar un manejo regional al problema
del orden público es una propuesta necesaria y realista, pues las manifestaciones de la violencia
varían según la intensidad y presencia territorial de los actores. Así como en una jurisdicción pue-
den coexistir diversos actores de violencia, hay zonas que han sido tradicionalmente pacificas… La
respuesta estatal, entonces, debe acomodarse a las circunstancias de cada región”. En: Alejo Vargas
Velásquez, Las Fuerzas Armadas en el conflicto armado colombiano: antecedentes y perspectivas
(Medellín: La Carreta Editores-Universidad Nacional de Colombia, 2010), 110.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

“(…) los gobernadores, los alcaldes y los consejos seccionales y departamentales


de seguridad, y contar con la opinión de todos los sectores de la población”.87 La
descentralización política establecida en la Constitución Política de 1991, también
debía reflejarse en el fortalecimiento de las regiones en materia de seguridad y orden
público, razón por la cual se promulgó el Decreto No. 2615 de 1991 Por el cual se
reorganizan los Consejos Departamentales de Seguridad y el Consejo de Seguridad
del Distrito Capital; se crean los Consejos Regionales de Seguridad y los Consejos
Metropolitanos de Seguridad; se faculta a los Gobernadores para autorizar u ordenar
la conformación de Consejos Municipales de Seguridad y se crean los Comités de
Orden Público.88
Se determinaron a su vez cuatro estrategias clave para la conservación del orden
público en todo el territorio nacional:

1. Que es responsabilidad de los gobernadores, como agentes del Presidente de


la República para el mantenimiento del orden público, preservar la tranquili-
dad en el área de su jurisdicción y responder por las relaciones y los mecanis-
mos de coordinación entre las distintas instancias encargadas del manejo del
orden público, procurando una labor unificada y eficaz;
2. Que es atribución de los alcaldes en su carácter de jefes de la Administración
Municipal o Distrital y como primera autoridad de Policía en el territorio de su
jurisdicción, conservar el orden público de conformidad con la ley y las ins-
trucciones y órdenes que reciba del Presidente de la República y del respectivo
gobernador y adoptar las medidas de su competencia establecidas por el Códi-
go Nacional, Departamental, Distrital o Municipal de Policía y por las demás
normas generales que rijan la materia;
3. Que la seguridad es una preocupación y una responsabilidad colectivas que
exige el concurso y la participación de todos los sectores de la población;

87 Leal, La Seguridad Nacional a la deriva, 82.


88 El Decreto 2615 de 1991 (Noviembre 19) dice que “…el gobierno, a través de los Consejos Regionales
de Seguridad, busca la participación de la ciudadanía en la identificación y resolución del problema.
Los alcaldes y jefes de policía, en cuanto autoridades más cercanas a la comunidad, son los recep-
tores institucionales de sus inquietudes y los encargados de concertar la estrategia de solución al
conflicto. Los Consejos Regionales constituyen el enlace entre los niveles nacional, local y regional
para el manejo del orden público”. En: Vargas, Las Fuerzas Armadas en el conflicto armado colom-
biano, 110.

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4. Que se hace necesario fortalecer las acciones de las autoridades del nivel
regional, departamental y local en materia de seguridad y reforzar la coor-
dinación interinstitucional a través de Consejos de Seguridad y Comités de
Orden Público, con el fin de garantizar un eficaz mantenimiento del orden
público en todo el territorio nacional.89

Para esta época, el Gobierno nacional, a través de la iniciativa del Ministro de


Defensa de la época, Fernando Botero Zea, se promovió la creación de Cooperativas
de Seguridad Rural a pesar del rechazo de diversos sectores gubernamentales y civiles
en el país. Pese a las diferentes críticas:

El resultado final fue la creación, a fines de 1994, de las Asociaciones Comunitarias de


Vigilancia Rural, propuestas por el Consejo Nacional de Seguridad. Las Convivir, como
se conoció a estas asociaciones, supuestamente desarrollarían sólo actividades de
inteligencia para apoyar a la fuerza pública. En abril de 1995 el ministro Botero informó
a la opinión pública que se habían creado más de 40 cooperativas y que esperaba
poner en marcha 500 en el resto del año y extender esa estrategia a las ciudades90.

La crítica situación de credibilidad política, el fortalecimiento del narcotráfico y


su sociedad con algunos sectores del Gobierno nacional, generó una expansión de
los grupos armados ilegales y la irrupción de las autodefensas en distintas regio-
nes del país. Para el período comprendido entre los años 1996 y 1998 se produjeron
para la fuerza pública y la sociedad civil los ataques más duros contra la seguridad
y el orden público. Nuevamente el riguroso análisis del investigador Francisco Leal
Buitrago, nos permite observar que la crisis política afectó de manera indirecta a
las Fuerzas Militares, esto debido en parte a los diferentes fallos logísticos (ausen-
cia de modernización y de presencia de la fuerza pública) que se evidenciaron en un
aumento de los ataques, especialmente de las FARC-EP, a los puestos de la Policía
Nacional y a los enfrentamientos con las Fuerzas Militares desde el año 1996.

En abril de ese año cayeron 31 militares muertos en una emboscada conjunta de las
FARC y el ELN en Puerres, Nariño; en agosto del mismo año el Bloque Sur de las FARC
asaltó la base de Las Delicias, Putumayo, con saldo de 29 militares muertos y 60
retenidos; días después murieron 24 militares de una unidad contraguerrillera en un

89 Ibíd.
90 Leal, La Seguridad Nacional… 110.

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ataque a la base de La Carpa en Guaviare; en febrero de 1997 dos frentes guerrilleros


confrontaron a una unidad del Ejército en San Juanito, Meta, con un saldo de 19
militares muertos; en julio de ese mismo año fue derribado un helicóptero y atacada
una patrulla en Arauca, con un total de 30 muertos; en diciembre del mismo año fue
asaltada la base de comunicaciones del cerro de Patascoy, Nariño, con saldo de 11
militares muertos y 18 retenidos; en marzo de 1998, en la Quebrada El Billar, región
del río Caguán, fue atacada la Brigada Móvil No. 3, una de las tres especializadas en
contrainsurgencia, en donde murieron 63 militares y 43 fueron retenidos; y en medio
del cambio de gobierno en 1998, una ofensiva guerrillera en diversos lugares del
país dejó más de 100 muertos de la fuerza pública y otros tantos retenidos.91

Finalizando el período presidencial de Ernesto Samper se evidenció el debi-


litamiento de las Fuerzas Militares ante la situación de orden público relacionada
con las acciones de los grupos armados ilegales, lo que obligó en varias ocasiones
a llamados públicos tanto al Presidente como al ministro de Defensa Nacional para
que asumieran sus responsabilidades y comprendieran la urgencia de reestructurar
a fondo las instituciones militares. No obstante, pese a los llamados de las mismas
Fuerzas Militares, la presidencia opta por responder a la presión externa ejercida por
los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico; ejemplo de lo anterior fueron
las Operaciones Conquista I y II, adelantadas en el sur del país por la IV División del
Ejército y sus unidades menores y tácticas entre junio de 1996 y febrero de 1997.

En julio de 1996, millares de campesinos del departamento de Putumayo se movili-


zaron en contra de las fumigaciones del programa gubernamental de erradicación de
cultivos ilícitos. Esta protesta se extendió a los departamentos de Guaviare, Caquetá,
Bolívar y Norte de Santander, con las marchas de doscientos mil campesinos cocale-
ros. La organización de la movilización estuvo a cargo de las FARC, que obligó a los
campesinos a participar, lo que sirvió de excusa al Gobierno para reprimirlos de
manera indiscriminada. La reacción del Gobierno sirvió para darle mayor legitimidad
a la guerrilla entre la población vinculada a los cultivos de coca. La guerrilla aprovechó
el momento para adelantar una ofensiva en varios lugares del país, de la que resultó el
desastre militar derivado del ataque a la base de Las Delicias en el Putumayo…92

Lo anterior fue un ejemplo claro de que el narcotráfico y los grupos armados ilega-
les estaban logrando su objetivo de expansión y fortalecimiento en extensas regiones

91 Ibíd., 118-119.
92 Ibíd., 126.

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del país. La situación de orden público se hizo crítica en los departamentos del Meta,
Guaviare y Vaupés. En el Meta, los grupos armados ilegales de las FARC-EP y las auto-
defensas iniciaban una disputa sangrienta por asegurarse para sus grupos el dominio
de municipios enteros. El conflicto armado, según las estadísticas de la investigación
La Violencia y el Municipio Colombiano, fue especialmente agudo en municipios como
Puerto Gaitán, San Juan de Arama, Vistahermosa, El Castillo, Cubarral y Puerto Lleras,
con altos índices de asesinatos selectivos; por otra parte, el secuestro fue un delito des-
tacado en los municipios de Villavicencio, Acacías, San Martín, Lejanías y Mesetas.93
Según la Federación Colombiana de Municipios, si bien no se evidencia un gran
número de asesinatos en comparación con otros departamentos del país, en el depar-
tamento del Meta se presentaron seis alcaldes asesinados y ocho secuestrados desde
1993 a 2003; entre los años 1986 y 1997 fueron asesinados seis concejales; de 1993
a 1997 fueron secuestrados cuatro concejales. Por otro parte, entre los años de 1992
y 1996, 7 de los 29 municipios que integran el departamento del Meta no contaron
con la presencia de la Policía Nacional, de los cuales cinco puestos fueron destruidos
por la acción de las FARC-EP en la que se dio la destrucción total de las instalacio-
nes. En el caso del Guaviare existen datos que indican sobre un alcalde asesinado
en 1996 y dos concejales asesinados entre 1993 y 1996; en relación con el Vaupés
no existen para este período estadísticas que permitan evidenciar el impacto de la
acción de los grupos armados ilegales sobre la vida y seguridad de alcaldes, conce-
jales y demás funcionarios públicos.94
Durante las elecciones regionales de 1997 la mayoría de los municipios de Colom-
bia se encontraban en condiciones de seguridad precarias ante la imposibilidad del
Gobierno nacional y de la fuerza pública de garantizar el orden público ante la ame-
naza constante de los grupos armados ilegales. En los municipios donde hacían
presencia estos grupos se generaron diversos fenómenos como la imposición de sus
propios candidatos evitando además la inscripción de otros partidos bajo amenazas e
intimidación. En otros casos, estos grupos armados ilegales influyeron a los funciona-
rios públicos para imponer por la fuerza la coadministración y control sobre los gobier-
nos municipales e intervenir los recursos y transferencias del Estado colombiano.

93 Fernando Cubides, Ana Cecilia Olaya y Carlos Miguel Ortiz, La Violencia y el Municipio Colombiano
(Bogotá: Universidad Nacional - Centro de Estudios Sociales, 1998), 84.
94 Richard Ballesteros y Alberto Maldonado, Violencia y gestión municipal (Bogotá: Federación Colom-
biana de Municipios GTZ, 2003), 58-100.

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En síntesis, durante este período y de manera particular con la descentralización


territorial iniciada con la Constitución Política de 1991, los grupos armados ilegales
pudieron influir en la elección de representantes municipales y locales, controlando las
administraciones y profundizando la debilidad del Estado colombiano para garantizar
la seguridad y el orden público en las distintas regiones del país.95Así mismo, el accio-
nar de los grupos armados ilegales durante la década de 1990 ocasionó graves viola-
ciones de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, realizando
asesinatos, secuestros, intimidación y amenazas a distintos funcionarios públicos.
Esto generó una enorme crisis de gobernabilidad debido al desplazamiento de alcal-
des, concejales y otros funcionarios que no pudieron ejercer sus cargos, además de los
atentados a las instalaciones municipales y la destrucción de los puestos de la Poli-
cía Nacional, lo que impidió la gestión municipal, tanto en la recolección de ingresos
como en la asignación de recursos, la contratación y el nombramiento de funciona-
rios e interrumpió el desarrollo social y económico de estas regiones durante décadas.

2.2. La reconfiguración de la región por efecto del conflicto


y la violencia

La década de los noventa es reconocida por la sociedad colombiana como la de mayor


escalamiento del conflicto armado en todo el país. El nuevo ordenamiento constitu-
cional y territorial que se desprendió de la Constitución Política de 1991, significó la
consolidación de los departamentos del Vaupés y Guaviare, conjuntamente con el Meta
(este último desde 1959). Sin embargo, el análisis de sus condiciones socio-económi-
cas para este período continuaba mostrando la incapacidad que tradicionalmente tuvo
el Estado colombiano para garantizar la gobernabilidad de sus instituciones en estos
territorios. En el caso del Meta, distintas organizaciones estatales han identificado
cinco subregiones que se han establecido a partir de las dinámicas del conflicto armado:

1. Ariari-Guayabero: conformada por los municipios El Castillo, El Dorado,


Fuente de Oro, Granada, La Macarena, Uribe, Lejanías, Puerto Concordia,
Puerto Lleras, Puerto Rico, San Juan de Arama, San Luis de Cubarral, Mesetas
y Vistahermosa.

95 Mansilla, Armando. “El conflicto armado interno, los cultivos ilícitos y la gobernabilidad local”.
Revista Opera, 4, 4, (2004):304.

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2. Central Piedemonte: está integrada por los municipios de Restrepo, Cumaral,


Villavicencio, El Calvario, San Juanito, Acacías, Guamal, Castilla la Nueva y
San Carlos de Guaroa.
3. Región Norte: constituida por los municipios de Cabuyaro y Barranca de Upía.
4. Región Oriente: está conformada por Puerto López, Puerto Gaitán y San Martín.
5. La región de Mapiripán: conformada únicamente por este municipio.96

La compleja estructura económica y social de las regiones permeadas por déca-


das de conflicto armado y actividades del narcotráfico, generaron un contexto crítico
para la protección de los Derechos Humanos en el departamento del Meta. A media-
dos de los noventas la frecuencia de la confrontación armada entre grupos como las
FARC-EP y de autodefensas, se debió principalmente a la importancia estratégica de
la región (especialmente para el primero), ya que allí se estableció el denominado
Estado Mayor del Bloque Oriental (EMBO), además de ser el sitio eje de sus finanzas
(secuestros y narcotráfico), y el punto de partida para sus comunicaciones con los
diferentes frentes armados en el país.
Un ejemplo de la importancia estratégica del departamento del Meta para las FARC-
EP, fue la realización de la Séptima y Octava Conferencia: la primera en la región del
Guayabero en el año 1982, y la segunda en el municipio de Uribe en el año 1993. Esta
zona fue entonces el punto de partida del proyecto político-armado del grupo armado
ilegal para extender sus operaciones por otras regiones conectadas con la cordillera
oriental, el cual pretendió cubrir geográficamente desde las estribaciones de la capi-
tal Bogotá hasta los límites fronterizos con Venezuela, en su búsqueda de controlar
totalmente por medio de las armas los departamentos de la Orinoquía y la Amazonía
(eje de la economía cocalera). Con esa intención, dos años después en 1984, la región
sería empleada para suscribir un “Acuerdo de Cese al Fuego”, que evidentemente tuvo
el objetivo de alcanzar su meta, la toma del poder por medio de las armas.
Las condiciones que permitieron la consolidación del grupo armado ilegal de
las FARC-EP en esta región del Meta durante décadas, tuvo un impacto profundo y
severo en las relaciones sociales y económicas de las comunidades que allí desarro-
llaban su diario vivir. Ante la ausencia de las principales instituciones del Estado

96 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, Diagnostico Meta (Bogotá: Presidencia de
Colombia, 2008), 2.

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colombiano, las dinámicas de la región fueron dictadas por los intereses de estos
grupos y los narcotraficantes. Situación que generó para este período el establecimiento
de diversos grupos criminales permeados por la dependencia económica de los cul-
tivos ilícitos. Pero al mismo tiempo, la región se vio estremecida por la llegada de
grupos de autodefensas, atraídas por el atractivo negocio de la coca, lo que hizo que
se disputaron palmo a palmo con las FARC-EP el control de las zonas de cultivo,
además de las vías estratégicas para el dominio de su procesamiento y transporte a
otras regiones del país y al exterior.

En los municipios del sur de Casanare y el nororiente del Meta hacían presencia las Au-
todefensas Campesinas de Casanare -ACC-, al mando de Héctor Germán Buitrago, alias
Martín Llanos, quien asumió el mando de la organización cuando fue capturado Héctor
Buitrago, su padre, a mediados de los noventa… El Bloque Centauros, por su parte, está
directamente articulado a las AUC y su relación con el narcotráfico era muy estrecha.
En 1996, las AUC se plantearon como propósito expandirse en el Meta y apropiarse de
zonas de cultivos ilícitos y corredores estratégicos para su comercialización, marco en
el que ocurrieron las masacres de Mapiripán (julio 1997) y Puerto Alvira (mayo 1998)97.

Durante la década de 1990, los altos ingresos que obtuvieron los grupos armados
ilegales vinculados al narcotráfico, les permitieron participar en actividades como el
“(…) lavado de dólares, inversión en tierra y ganado, negociación de finca raíz urbana,
importación de vehículos, armas, sistemas de radiocomunicación, adquisición de
redes de transporte y la vinculación a organizaciones y eventos de gran magnitud”.98
Para el sector agropecuario, principal actividad económica del departamento del Meta,
los campos se convirtieron en espacios de inseguridad, donde la incidencia de delitos
como el secuestro, la extorsión, el terrorismo y los homicidios generaron el despla-
zamiento de un sinnúmero de familias campesinas a las zonas urbanas.

Guerrillas y organizaciones de narcotraficantes han sido los principales patrocinadores


del auge de un tercer enemigo –la delincuencia común organizada– retroalimentándose
mutuamente. Hay una movilidad horizontal de guerrilleros y narcotraficantes hacia
delincuentes comunes y viceversa, así como apoyo en la ejecución de particulares acti-
vidades como terrorismo, secuestro y extorsión.

97 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, “Diagnostico Meta”, (2008), 2-3.
98 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 34, (1991).

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El Estado de Sitio ha sido, en los últimos 34 años, la institución fundamental del


Estado para mantener o restablecer el orden público amenazado o perturbado por algu-
no de estos actores. La pretensión de la guerrilla de ganar el apoyo popular ha hecho
que la subversión infiltre los movimientos populares –sindicales, campesinos, estu-
diantiles, indígenas– y que asuma como suyas las reivindicaciones de estos. Así
pues, los movimientos populares se han visto, en algunas ocasiones, atrapados entre
los esfuerzos del Estado por erradicar las guerrillas y los de estas por tomarse el poder.99

En los primeros años de la década del noventa, la ciudad de Villavicencio tuvo


los índices de criminalidad más elevados del país. La fuerza pública recomendó en
ese entonces el desarrollo de planes de seguridad para contrarrestar la economía del
narcotráfico, atacando el cultivo, la producción y la comercialización de la amapola
y la coca, pues la región se había convertido en un territorio estratégico para para su
transporte hacia las zonas fronterizas y en centro para la acumulación de las mate-
rias primas.
Los continuos crímenes contra miembros de la fuerza pública, llevaron al Estado
colombiano a implementar la legislación del Estado de Excepción establecido en
la Constitución Política de 1991 (el Estado colombiano vivió durante décadas bajo la
figura del “Estado de Sitio”). Como consecuencia de dicha situación, el Gobierno
nacional desarrolló la segunda fase de la denominada Estrategia Nacional Contra la
Violencia, a través del plan Seguridad para la Gente. Ante el grave problema de segu-
ridad y orden público, se aprobó un cuerpo legal que permitió enfrentar de manera
más efectiva la criminalidad fundamentada en las actividades terroristas de los gru-
pos armados ilegales. Así se promulgó la Ley 104 de 1993 “Por el cual se consagran
unos instrumentos para la búsqueda de la convivencia, la eficacia de la justicia y se
dictan otras disposiciones”; este proyecto de orden público pretendió establecer medi-
das para hacer frente a los delitos de mayor impacto en el país como el homicidio, el
secuestro, la extorsión y el narcotráfico. Otros puntos estratégicos de esta legislación
fueron: Mayor presencia de la Policía Nacional. Atención a la juventud, evitando su
participación en actos criminales. Mantener abierta la posibilidad del diálogo con los
alzados en armas y fortalecer el Plan Nacional de Rehabilitación.100

99 Ibíd., 34-35.
100 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 36, (1993): 161.

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En 1994 se presentó una escalada de violencia en el accionar de los grupos arma-


dos ilegales, que fue denominada por la fuerza pública como el “Plan despedida de
Gaviria”. Según los informes de la Policía Nacional, los ataques incrementaron de 734
casos en 1993 a 1.352 en el año siguiente. “Ese comportamiento terrorista se radica-
lizó durante los últimos días de la administración de Gaviria. Este plan se inició el 19
de julio mediante el homicidio del mayor general Carlos Julio Gil Colorado en el depar-
tamento del Meta y varias acciones contra guarniciones militares…”.101
Para 1995, las circunstancias geográficas, sociales y económicas de los recién
creados departamentos del Guaviare y Vaupés, los consolidaron como los centros de
cultivos ilícitos más importantes del país. Los grupos armados ilegales y sus vínculos
con bandas dedicadas al narcotráfico se encargaron de afianzar el cultivo de mari-
huana y coca en la región, y como consecuencia se estableció la creación de grupos de
seguridad privada que dio origen a las llamadas “autodefensas”. El resultado fue que
la capital departamental, San José del Guaviare, presentó el mayor índice de crímenes
contra la vida e integridad personal en toda Colombia. Los informes y las estadísticas
presentadas por la Policía Nacional para los años 1996 y 1997 para el área de estudio
de los departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés, respecto a su situación de orden
público, presentaron las siguientes características:
Departamento del Guaviare:

• La existencia del denominado Cartel de los Llanos.


• Debido a que el 70% de su población son inmigrantes, se desencadenan
actos de violencia reflejados en el incremento de las modalidades de lesiones
comunes y de homicidio.
• Los terrenos de uno de los cuatro municipios con que cuenta el departamento
para su desarrollo agropecuario fueron adquiridos por narcotraficantes y sus
testaferros.
• El delito del secuestro registró 5 casos, el 40% de ellos corresponde a víctimas
políticas y en otros casos a personas de las que se desconoce su profesión u
oficio. El 60% de los hechos se le adjudicaron a las FARC y los restantes 40%
a desconocidos.

101 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 37, (1994): 148.

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• La excelente labor de la Zona Oriente de Antinarcóticos y los programas


PLANTE y CREA entre otros han contribuido al mejoramiento del aspecto
económico de la región a través de la sustitución de cultivos.
• Esta región ha sido utilizada por las FARC como “corredor estratégico” para
comunicarla con Caquetá y Vaupés.
• La labor eficiente de la Policía Nacional ha logrado la recuperación de la cre-
dibilidad ciudadana y de la confianza de la población.
• Se han desplazado las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá y se
destaca la creación del Frente Guaviare dependiente de las Autodefensas Uni-
das de Colombia. En el mes de octubre se registraron homicidios políticos en
Miraflores y amedrentamiento de la población.
• Cinco frentes de las FARC se hallan en alianza con los narcotraficantes en la
producción de coca.102

Departamento del Meta:

• Las amenazas personales se incrementaron en este año en un 55% lo que


indica que los grupos en conflicto (subversión y narcotráfico) están presio-
nando a la población para lograr sus objetivos. Esta variable puede estar en
relación directa con el aumento de los homicidios.
• La participación de la guerrilla en el cultivo y procesamiento de estupefacientes
es un hecho evidente, así como su ascendencia sobre la población campesina.
• Se puede prever una escala violenta por el enfrentamiento entre grupos de
autodefensa y guerrilla.
• La región es observada por los narcotraficantes como área estratégica para
invertir y de esta manera continuar con el lavado de dinero.
• El departamento es lugar estratégico para el cultivo, procesamiento y distri-
bución de cocaína, así lo demuestran las 2.440 hectáreas de cultivos distri-
buidas, los 97 laboratorios y las 17 pistas encontradas, los insumos incauta-
dos y las 151 capturas por este ilícito.
• La guerrilla continúa con su estrategia de intimidación a través de acciones
terroristas.

102 Policía Nacional, Revista Criminalidad, 39, (1996). Policía Nacional, Revista Criminalidad, 40,
(1997).

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• El fenómeno “paramilitar” se vio agravado en la región, debido a la relación


de estos grupos con el narcotráfico, evidenciada en la masacre de una comi-
sión judicial, lo cual dificulta la intención de diálogo y tratamiento político
que estos desean y por lo tanto, aleja la posibilidad de neutralizar una parte
del conflicto, más aún, si quedó demostrado que las consignas de los dirigen-
tes no son acatadas por todos, lo cual puede degenerar en mayor violencia.103

Departamento del Vaupés:

• La ocurrencia de un caso de terrorismo y 3 asaltos subversivos, todos come-


tidos por las FARC, a diferencia de 1995 que no reportó caso alguno, indican
que esta zona es de asentamiento guerrillero, pero inició su accionar como
consecuencia del control del procesamiento de estupefacientes, que en 1996
mostró resultados importantes como la destrucción de 4 laboratorios.
• La incautación de insumos para procesar estupefacientes y hojas de coca,
corroboran que en la región selvática se presenta el delito de producción a
gran escala.
• El control delincuencial esta en relación directa con la elevada cifra de apre-
hensiones, incautaciones y recuperaciones de elementos hurtados, puesto
que es un factor disuasivo del delito.
• La topografía es aprovechada para transportar estupefacientes a través de la
frontera con Venezuela y hacia el centro del país, así como el ingreso de insu-
mos para procesar la droga y aún armas.
• No puede descartarse que exista un significativo número de pistas clandesti-
nas y la utilización de la modalidad de laboratorios móviles.
• El aumento de la población flotante puede preverse de continuar con la con-
dición actual de la evolución del delito de narcotráfico en la región con los
consiguientes problemas sociales que esto genera.104

El control que los grupos de narcotraficantes, las autodefensas y las FARC-EP


ejercían sobre estos tres departamentos les había permitido tener un control abso-
luto sobre la vida y el desempeño de las poblaciones de estos alejados territorios.

103 Ibíd.
104 Ibíd.

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Durante aquella época, el Gobierno nacional autorizó“(…) la fumigación con glifo-


sato de extensas zonas donde se había comprobado el cultivo a gran escala de la
coca y amapola”;105 la zona perteneciente al municipio de Miraflores, en el depar-
tamento del Guaviare, fue la escogida para iniciar este proceso de erradicación de
cultivos ilícitos, circunstancia que generó, debido a la presión de los grupos gue-
rrilleros, la movilización de los sectores sociales vinculados al cultivo, cosecha y
procesamiento de la coca. La presión de estos grupos obligó al Gobierno nacional a
prometer una mayor inversión social y en obras productivas para intentar sustituir
la economía del narcotráfico. La evolución de las cifras presentadas por la fuerza
pública permite observar el crecimiento de esta actividad en la región:

En 1994 había 20.000 hectáreas cultivadas, de las cuales se fumigaron más de 5.000;
en 1995 el número de hectáreas cultivadas se disparó a 60.000, y en 1996 a pesar de
haberse fumigado 26.000 hectáreas, continúan 50.000 sembradas. Este hecho consta-
ta un desplazamiento geográfico de los cultivos con la grave consecuencia de defores-
tación. Se estima que sólo en el Guaviare existen 2.000.000 de hectáreas deforestadas
y que cada año se destruyen 10.000.106

Como parte de las acciones cometidas por los grupos armados ilegales en el área
geográfica de análisis, se han seleccionado dos masacres cometidas por las auto-
defensas en las que se ha visto envuelta la fuerza pública. A continuación pre-
sentaremos nuevos elementos de interpretación sin pretender llegar a una “verdad
judicial” de estos casos.

2.3. Masacre de Mapiripán y San Carlos de Guaroa

De acuerdo con el Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Huma-
nos y el Derecho Internacional Humanitario, en el departamento del Meta, en el mes
de julio del año 1997 se produjo la masacre de Mapiripán por parte de las auto-
defensas, quienes perpetraron la masacre duraron varios días en dicho municipio
señalando a varios pobladores de ser “colaboradores de las FARC-EP”. 107 Los hechos

105 Policía Nacional, 210.


106 Ibíd.,210.
107 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanita-
rio, Panorama actual del Meta (Bogotá: Publicación del Fondo de Investigación para la Paz, Serie
Geográfica No. 14. Julio 2002), 356-357.

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se desarrollaron cuando las autodefensas del norte del país se desplazaron al depar-
tamento del Meta para atacar las poblaciones que permanecían bajo el control de las
FARC-EP y que eran estratégicas para las estructuras del narcotráfico dirigidas por
este grupo.
Aunque en los informes de la Fiscalía se señaló la omisión de las Fuerzas Mili-
tares y la responsabilidad del entonces comandante de la VII Brigada, general (RA)
Jaime Uscátegui en la masacre de Mapiripán, existen diferentes versiones, incluidas
las del propio exmilitar, que argumentan su inocencia. De acuerdo con el testimonio
recopilado por el equipo de investigación mediante entrevista al general (RA) Jaime
Uscátegui, la llegada de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se dio a través
de dos aviones (DC3) de operación comercial, y no por medio de aviones militares,
como se afirma en distintas versiones, en el que llegó armamento y un grupo de80
personas, aproximadamente, que fueron contratadas desde el Urabá antioqueño,
específicamente desde Necoclí y Apartadó. De igual forma, el testimonio eviden-
cia que operacionalmente la zona de Mapiripán y Puerto Concordia estaban bajo el
mando operacional de la Brigada Móvil No. 2, orgánica al Batallón No. 19 José Joa-
quín París, ubicado en San José del Guaviare; por lo tanto, el área de Mapiripán no
estaba en la jurisdicción de la VII Brigada ubicada en Villavicencio, como se afirmó
inicialmente. De acuerdo con lo anterior, y de manera reiterada, el testimonio del
general (RA) Uscátegui enfatizó sobre la responsabilidad operacional que tuvo la
Brigada Móvil No. 2 sobre los municipios de Mapiripán y Puerto Concordia.108
De igual forma, la documentación hallada en archivos militares permiten exa-
minar en el Informe de verificación sobre los hechos ocurridos en el departamento
del Guaviare, fechado el 23 de julio de 1997 (pocos días después de la masacre), el
proceso de recopilación de testimonios de la acción cometida contra habitantes del
municipio de Mapiripán por el grupo armado ilegal de las Autodefensas Unidas de
Colombia. Entre quienes relataron las circunstancias de estos hechos se encontraban
los sacerdotes Ernesto Díaz, párroco del Puerto Alvira, Marco Vicencio Pérez, párroco
de Mapiripán, y otros habitantes de la región.109 Las conclusiones de dicho informe
respecto a los hechos permitieron establecer los siguientes aspectos:

108 General (RA) Jaime Uscátegui, en entrevista realizada por el Equipo Memoria y Contexto de la IV
División del Ejército Nacional, 15 de Junio de 2016.
109 Fuerzas militares de Colombia, Ejército Nacional. Informe de verificación sobre los hechos ocurridos
en el departamento del Guaviare, 23 de julio de 1997.

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1. En la región de Mapiripán se produjo una masacre por un grupo armado fuera


de la ley, sin embargo el número de víctimas no corresponde al presentado
por los medios de comunicación y aún no se puede establecer con certeza;
únicamente existe la evidencia de seis (6) victimas.110
2. A pesar de que la propaganda distribuida, los letreros pintados en las pare-
des y las expresiones verbales de los delincuentes, identifican al grupo autor
de la masacre, como perteneciente a las llamadas “Autodefensas Unidas de
Colombia”, el control ejercido por las FARC en la región, su alianza con los
narcotraficantes, la presencia de milicias y la imposibilidad de acceso al área,
por un grupo numeroso (río-trocha), sin ser detectado y sin encontrar resisten-
cia armada, es casi inexplicable, lo cual indica que los crímenes pudieron ser
cometidos por las FARC con el fin de obtener ventajas político-estratégicas.111

Adicionalmente, el informe indica que dentro de las ordenes emitidas por el


comandante del Ejército, general Manuel Bonett, dirigido a la Dirección de Inteli-
gencia, IV División y XX Brigada se debe: “(…) desarrollar una misión de inteligen-
cia específica, orientada a determinar en el menor tiempo posible, la autoría de la
masacre de Mapiripán, la existencia de grupos de justicia privada en el Guaviare y
la unión de justicia privada del país en una organización delictiva autodenominada
«Autodefensas Unidas de Colombia»”.112
De igual forma, en el testimonio del general (RA) Uscátegui se expresó que para el
20 de julio de 1997 fue informado como comandante de la VII Brigada de los hechos
ocurridos, además de la llegada a Villavicencio y San José del Guaviare de numero-
sos desplazados del municipio de Mapiripán. También en su relato narra cómo al
día siguiente, el entonces gobernador del Meta, Alfonso Ortiz Bautista (1995-1997),
convocó a un Consejo de Seguridad en el cual se evidenciaron los hechos ocurridos
solicitando información a la VII Brigada, algo que, según señala en la entrevista,
demostraba el desconocimiento de que el mando operacional de esa área correspon-
día a la Brigada Móvil No. 2, la cual adelantó las diligencias correspondientes tanto

110 Las investigaciones de la Fiscalía también revelaron casos de falsas victimas de la “masacre de Ma-
piripán”, tema que no será analizado en la presente investigación.
111 Fuerzas militares de Colombia, Ejército Nacional. Informe de verificación sobre los hechos ocurridos
en el departamento del Guaviare, 23 de julio de 1997.
112 Ibíd.

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con el gobernador como con el alcalde encargado del Guaviare y Mapiripán, respecti-
vamente.113 Actualmente, el caso judicial sobre la masacre de Mapiripán está rodeado
de múltiples controversias, frente a las cuales esta investigación no pretende dic-
taminar una interpretación final, sino esbozar la descripción de los hechos realizada
por las Fuerzas Militares en el momento en que ocurrieron los hechos.
En ese mismo año, se presentó también la masacre de San Carlos de Guaroa,
cuando en octubre de 1997 una comisión judicial que realizaba una diligencia de
extinción de dominio sobre una propiedad de un narcotraficante fue emboscada en
zona de San Carlos de Guaroa por las autodefensas de Jaime Matíz Benítez alias
“120”. En la acción perdieron la vida un mayor del Ejército, cinco soldados, tres fun-
cionarios de la Fiscalía y dos agentes del DAS. Los hechos fueron descritos por los
informes de las Fuerzas Militares de la siguiente manera:

(…) el día 03 de octubre de 1997 a las 13:00 horas en el área general del municipio de
San Martín (Meta) donde tropas del Grupo Gaula Rural Villavicencio y personal de la
fiscalía regional oriente fueron atacados por grupos de justicia privada (paramilitares)
al margen de la ley, dejando como resultado el asesinato de 1 oficial, 1 suboficial, 1
fiscal delegado, 4 soldados, 1 investigador del DAS, 3 investigadores del CTI, y heridos
dos suboficiales, 4 soldados y 4 investigadores. El Grupo Gaula Rural Villavicencio
adelantaba operaciones en la jurisdicción de la VII Brigada tendientes a la ubicación
y liberación de personas secuestradas y extorsionadas de los municipios de Acacías,
El Castillo, Castilla La Nueva, Guamal, San Martín, Granada, Puerto Lleras y Cubarral.
Al mando del mayor Juan Figueroa, con una sección del Grupo Gaula (2-4-15), más la
agregación personal de la fiscalía regional del oriente (9) y personal del DAS (6) se efec-
tuó un desplazamiento motorizado desde las instalaciones del Grupo Gaula frente a la
VII Brigada, a partir del 3 de octubre de 1997 a las 5:00 horas, dirección área general de
San Carlos de Guaroa, tomando la ruta por el municipio de San Martín (Meta) para llegar
a la finca “El Alcaraván” donde se realizaría la diligencia de extinción de dominio.114

Con las acciones de las masacres de Mapiripán y San Carlos de Guaroa, las auto-
defensas lograron establecer sus actividades criminales en los departamentos del
Meta y Guaviare, lo que representó la llegada de un nuevo grupo armado ilegal al que

113 Fuerzas militares de Colombia, Ejército Nacional. Informe de verificación sobre los hechos ocurridos
en el departamento del Guaviare, 23 de julio de 1997.
114 AC-VII Brigada, G3, “Grupo Gaula Rural Villavicencio. Caso Táctico No. 01/97”, 25 de Noviembre de
1997.

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debió hacerle frente la fuerza pública. El crecimiento del narcotráfico en esta región
del país tuvo antecedentes con las actividades ilícitas de Carlos Ledher, Gonzalo
Rodríguez Gacha, y posteriormente, Víctor Carranza (con los llamados “Masetos”),
y posteriormente con los jefes de las autodefensas Guillermo Torres (Autodefensas
Campesinas del Meta y del Vichada, ACMV), Héctor Buitrago y sus hijos “Martín
Llanos” y “Caballo” (Autodefensas Campesinas del Casanare, ACC). La combinación
de estos grupos armados ilegales generó lo que la fuerza pública denominó como
primera generación de Grupos Armados Organizados (G.A.O), cuya actividad princi-
pal era el narcotráfico. Los principales cabecillas y las acciones criminales de estos
grupos identificados por las Fuerzas Militares fueron:

1. Edilson Cifuentes Hernández alias “Richard”: Nació, creció y fue amigo de


decenas de personas en El Castillo, Meta. El mismo municipio donde después
asesinó y desapareció a varias de ellas. En 1987, cuando cumplió 19 años su
vida dio un giro y se convirtió en “Richard” delinquió en los municipios Grana-
da, San Martín, Fuente de Oro, Puerto Caldas, y El Castillo hasta 1997, cuando
llegaron las ACCU de los Castaño. Participó en la masacre de Caño Jabón y
Caño Sibao (Meta), y se volvió uno de los jefes del Frente Guaviare del Bloque
Centauros, terminó siendo el jefe de Manuel de Jesús Pirabán alias “Pirata”.
2. Manuel de Jesús Piraban alias “Pirata”: Nació el 10 de marzo de 1964 en San
Cayetano, Cundinamarca. Su aversión contra las guerrillas se desprende del
asesinato de su padrino, un profesor y unos líderes de la región entre 1987-
1988 por parte de las FARC. Con 20 años de edad, Manuel de Jesús ingresa
a las autodefensas con el nombre de “Omar Gutiérrez”. Durante el proceso
de instrucción de 20 días en “La Escuela”, contrae una enfermedad en uno de
sus ojos por lo que se ve obligado a utilizar un parche. Precisamente de tal
condición se desprende el que sería su alias definitivo: “Pirata”. Para inicios
de los 90 “Pirata” asume control de los territorios de Castilla La Nueva, San
Carlos de Guaroa, Puerto Lleras y Mapiripán. De este período se desprende
un cruel prontuario de muertes de militantes de la Unión Patriótica que cul-
minará con la masacre de Caño Sibao, en junio de 1992.
3. José Baldomero Linares alias “Guillermo Torres”: Formó en Puerto Gaitán y
Puerto López (Meta) las Autodefensas Campesinas del Meta y Vichada, tam-
bién conocidos como los “Carranceros”. Llegó en 1994 a Puerto Gaitán para

76
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

hacer parte de un grupo guerrillero de la zona. Después, según sus propias de-
claraciones, se salió y conformó el Bloque Oriental de las autodefensas con 27
hombres, en 1998, cuando las FARC intentaron retomar el control de Puerto
Gaitán, su grupo se fortaleció y pasó a llamarse Autodefensas Campesinas de
Meta y Vichada. A la facción de las ACMV liderada por alias “Guillermo Torres”
y que operaba entre Puerto López y Puerto Gaitán a finales de los años 80 y
comienzos de los 90, se le conoció como los “Carranceros”. Su bloque tuvo
arduas peleas por las rutas de la coca y las vacunas con otros paramilitares al
mando de Miguel Arroyave y Héctor Buitrago, alias “Martín Llanos”.115

2.4. El accionar de las Fuerzas Militares y el contraataque


de las FARC-EP en la región

Como ya se mencionó, la década de los ochenta estuvo marcada por la alianza entre
el narcotráfico y los distintos grupos armados ilegales, generando un período de
crecimiento y fortalecimiento bélico de estos grupos y de los cultivos ilícitos. Con
la Operación Colombia, y la decisiva acción del Estado colombiano por frenar este
accionar criminal, la década de los noventa significó un período violento de las
FARC-EP contra las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, dando inició a una
“guerra de movimientos” que se enfocó en la emboscada y el ataque a bases milita-
res con un total desprecio de la vida de sus efectivos y de la población civil, teniendo
la fuerza pública la obligación constitucional de proteger y salvaguardar su seguridad
y el orden público.
Otro aspecto que generó el ataque continuo de las FARC-EP a la fuerza pública
fue el decidido combate del Estado colombiano contra el narcotráfico, principal
fuente de ingreso de esta organización criminal.

El 4 de mayo de 1996 se da inicio a la Operación Conquista con la Brigada Móvil


No. 2 y el Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín París con la misión de de-
sarrollar operaciones de contraguerrilla en contra de los grupos de delincuentes nar-
cosubversivos que delinquen en el área general del departamento del Guaviare que
comprende los municipios del Retorno, Miraflores, Calamar, San José del Guaviare,
y el municipio de Carurú en el departamento del Vaupés, con el fin de neutralizar

115 AC-IV División, G5, “La primera generación de los grupos armados organizados (G.A.O)”, ss.ff.

77
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

su accionar delictivo, destruir sus centros de cultivo y comercialización del alcaloide para
erradicar definitivamente la producción de coca en el departamento del Guaviare.116

Durante los dos años que se prolongó el desarrollo de estas actividades, el coman-
dante del Batallón No. 19 General Joaquín París, teniente coronel Carlos Eduardo
Ávila Beltrán, presentó el 13 de marzo de 1997 un balance de los alcances de la
Operación Conquista en la región de los departamentos del Meta y Guaviare:

• En un 50% se ha logrado disminuir la producción de pasta de coca en el de-


partamento del Guaviare, lo que ha repercutido negativamente en los carteles
de las FARC, que se beneficiaban directamente de la producción y comerciali-
zación de la hoja de coca.
• Se ha logrado con esta operación dar un duro golpe a las finanzas de las
FARC, ya que de este departamento salían los dineros para sostener parte de
las otras cuadrillas que delinquen en el país.
• Control de la carretera que comunica a los municipios Puerto Concordia
(Meta), San José-Retorno-Calamar (Guaviare).
• Control sobre los ríos Guaviare, Guayabero, Unilla, Itilla, Ariari, Vaupés, y
diferentes caños que desembocan en estos ríos.
• Control de las aeronaves que llegan a los aeropuertos de San José-Calamar-
Miraflores y demás pistas pequeñas que hay en el área.
• Control de personas que entran al departamento por las vías aéreas, terrestres
y fluviales.
• Control de vehículos que se desplazan por las carreteras que comunican a los
municipios anteriormente mencionados.
• Estricto control sobre todos los elementos e insumos utilizados en el proce-
samiento de la hoja de coca, tales como gasolina, cemento, sal, ácidos, urea,
etc…117.

116 AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín
París”. Resultados Operación Conquista.
117 “Resultados Operación Conquista. Entre los insumos empleados para la producción de coca se en-
cuentran: Gasolina, petróleo, tiner, acetona, cemento, ácido muriático, ácido sulfúrico, amoniaco.
Además de vehículos camperos, motos, canoas para el transporte por vía fluvial, cocinas para el
procesamiento y material de guerra (fusiles, proveedores, munición, granadas, pistolas y equipo de
comunicación), incluyendo materias primas como hoja de coca, base de coca y varias hectáreas
de cultivo destruidas”. AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería
No. 19 General Joaquín París”.

78
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Además, desde el aspecto económico se presentaron los balances estadísticos de


los resultados operacionales de la denominada Operación Conquista en la lucha con-
tra el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Según estos datos, en el primer
semestre de 1996 se incautaron insumos para la producción de coca por un monto
aproximado de 922.777.500 millones de pesos; en el segundo semestre del mismo
año un monto aproximado de 1.213.756.000 millones de pesos; posteriormente, entre
los meses de enero y febrero de 1997 se realizaron incautaciones por un monto apro-
ximado de 633.090.000 millones de pesos.118 Otros datos estadísticos socio-económi-
cos realizados por la fuerza pública presentaron un balance social de los resultados
obtenidos por la Operación Conquista en materia de orden público. El contraste entre
las cifras de 1995, antes de realizarse las operaciones del Ejército Nacional, y el año
1997, permite observar cómo el eje social y económico de los municipios San José
del Guaviare (tabla 4), El Retorno (tabla 5), Calamar (tabla 6), Miraflores (tabla 7) y
Puerto Concordia (tabla 8) de los departamentos del Guaviare y Meta se hallaban
fuertemente influenciados por las actividades ilícitas.

Tabla 4. Municipio de San José del Guaviare


Aspectos 1995 1997
Población civil urbana 50.000 27.000
Población civil rural 63.000 28.000
Prostitutas 900 200
Vuelos diarios 30 14
Discotecas 18 10
Bares 23 9
Almacenes 18 12
Restaurantes 15 11
Droguerías 11 7
Personal que llega diario por vía aérea (aprox.) 130 38
Personal que sale a diario por vía aérea (aprox.) 30 56
Estaciones de gasolina 25 7
Gasolina semanal (galones) 1.000.000 70.000
Cemento semanal (bultos) 800.000 2.000
Fuente: AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín
París”. Resultados Operación Conquista.

118 AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín
París”. Resultados Operación Conquista.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Tabla 5. Municipio El Retorno


Aspectos 1995 1997
Población civil urbana 10.000 6.500
Población civil rural 15.716 10.000
Prostitutas 20 10
Discotecas 15 7
Bares 9 4
Almacenes 10 7
Restaurantes 15 9
Droguerías 10 6
Gasolina semanal (galones) 300.000 4.000
Fuente: AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín
París”. Resultados Operación Conquista.

Tabla 6. Municipio de Calamar


Aspectos 1995 1997
Población civil urbana 6.000 1.500
Población civil rural 18.000 10.000
Prostitutas 200 20
Vuelos diarios 12 4
Discotecas 5 2
Bares 12 2
Almacenes 10 4
Restaurantes 9 4
Droguerías 9 5
Personal que llega diario por vía aérea (aprox.) 28 5
Personal que sale a diario por vía aérea (aprox.) 4 10
Estaciones de gasolina 16 3
Gasolina semanal (galones) 300.000 3.000
Fuente: AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joaquín
París”. Resultados Operación Conquista.

Tabla 7. Municipio de Miraflores


Aspectos 1995 1997
Población civil urbana 6.225 2.500
Población civil rural 30.000 10.000
Prostitutas 700 150
Continúa

80
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Aspectos 1995 1997


Vuelos diarios 12 4
Discotecas 30 7
Bares 35 20
Almacenes 45 25
Restaurantes 17 7
Droguerías 15 10
Personal que llega diario por vía aérea (aprox.) 84 27
Personal que sale a diario por vía aérea (aprox.) 12 20
Estaciones de gasolina 18 2
Gasolina semanal (galones) 300.000 1.500
Fuente: AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joa-
quín París. Resultados Operación Conquista”.

Tabla 8. Municipio de Puerto Concordia


Aspectos 1995 1997
Población civil urbana 3.000 2.000
Población civil rural 8.000 5.000
Prostitutas 16 10
Discotecas 4 2
Bares 6 3
Almacenes 8 5
Restaurantes 4 3
Droguerías 3 2
Estaciones de gasolina 4 1
Gasolina semanal (galones) 300.000 2.000
Fuente: AC-VII Brigada, G3, Caja Casos Tácticos 1988- 1998. “Batallón de Infantería No. 19 General Joa-
quín París”. Resultados Operación Conquista.

Ante esta intensa actividad de la fuerza pública contra el narcotráfico, que se


había instituido como la principal actividad de las FARC-EP para financiar sus acti-
vidades, el grupo subversivo respondió con una arremetida cruenta por medio de
emboscadas y ataque masivos contra las Fuerzas Militares y la Policía Nacional en
la región. Dos de los casos más sangrientos contra las Fuerzas Militares fueron los
sucedidos en La Carpa, en el departamento del Guaviare, deonde fueron asesinados
24 militares en septiembre de 1996, y en San Juanito, en el departamento del Meta,
donde fueron asesinados 16 efectivos en febrero de 1997.

81
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

2.4.1. La Carpa

El día 6 de septiembre del año 1996, en la vereda El Dorado, Inspección de La Carpa,


municipio de San José del Guaviare, en donde predominaba una extensa planicie
deforestada para el establecimiento de cultivos de coca, las cuadrillas 7 y 44, y la
columna móvil Juan José Rondón del grupo armado ilegal de las FARC-EP atacaron
a la Compañía Amperio, orgánica del Batallón de contraguerrillas No. 18 Cimarro-
nes, de la Brigada Móvil No. 2. Allí fueron asesinados 3 suboficiales y 21 soldados
profesionales, y fueron heridos 2 soldados.119 El análisis de las Fuerzas Militares
presentó la siguiente descripción de estos grupos:

• Cuadrilla 7 del cartel de las FARC: El área de influencia en que esta cuadrilla delinque está
en los departamentos del Guaviare y Meta, así: área general del Guayabero, con despla-
zamientos a La Macarena, Nueva Colombia, Cachicamo, Puerto Nuevo, La Carpa, Alto y
Bajo Raudal, La Rompida, Caño Correntoso, Caño Cafre, La Ceiba, La Tigrera, El Capricho,
El Cerrito, La Escuadra, Monserrate, Triunfo Uno y Dos. La segunda área general es la del
río Ariari, con desplazamientos a Puerto Concordia, Pororio, Caño Frío y Puerto Rico. Está
compuesta por aproximadamente 80 bandoleros, conformado por: un grupo de mando
de cuadrilla, una compañía de finanzas y organización, una compañía de agricultura y
una comisión de reclutamiento. Cuentan con ametralladoras M-60, morteros 60mm, fusi-
les Galil, Fal y G-3, carabinas punto 30, subametralladoras y armas cortas.
• Cuadrilla 44: El área de influencia en que esta cuadrilla delinque está en el sur del
departamento del Meta sobre el río Ariari con desplazamientos sobre Mapiripán, El
Mielón, Sabanas de la Fuga, Charras y Caño Jabón. Está conformada por aproximada-
mente 120 hombres. Cuentan con ametralladoras M-60, morteros 60mm, fusiles Galil,
Fal y G-3, carabinas punto 30, subametralladoras y armas cortas.
• Cuadrilla móvil Juan José Rondón: El área de influencia en que esta cuadrilla delinque
está en los departamentos del Meta y Guaviare en apoyo a las cuadrillas que delinquen
en estos dos departamentos. Se compone de aproximadamente 150 hombres con igual
número de armas largas, además de morteros y ametralladoras.120

La actividad criminal de estos grupos se concentraba en la custodia de los culti-


vos de hoja de coca y los laboratorios para su procesamiento; para cumplir con dicho
objetivo crearon enlaces con la población civil con el fin de determinar los dispositivos

119 CEHE, “Caso Táctico No.6. La Carpa. BCG. No. 18 “Cimarrones”. Brigada Móvil No. 2”. Según los
testimonios recopilados en este documento, los soldados que quedaron heridos fueron rematados,
incurriendo de esta forma en una grave violación del Derecho Internacional Humanitario. El grupo
armado ilegal de las FARC-EP logró evacuar sus muertos y heridos con su red de apoyo urbano.
120 Ibíd.

82
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

que realizaba la fuerza pública en la zona, aunque también se hacían pasar por
habitantes para llevar a cabo labores de inteligencia. La magnitud de las activida-
des criminales de las FARC-EP para 1996 les permitió controlar extensas regiones del
departamento del Meta y Guaviare, realizando acciones como:

• Agruparse y mediante el mutuo apoyo realizar actos terroristas de gran magnitud.


• Realizar ataques masivos a bases militares y a unidades en movimiento, mediante
golpes de mano y emboscadas.
• Influir y obstaculizar vías de penetración mediante la instalación de retenes.
• Fortalecer sus finanzas mediante el narcotráfico, secuestro y extorsión.
• Monitorear comunicaciones para ubicar las tropas.
• Reclutar personal de la región, aprovechando la difícil situación económica de la gente.
• Las cuadrillas son numerosas y por su ubicación pueden concentrarse para conformar
masa en un lugar determinado para enfrentar las tropas. Esta capacidad la han logra-
do principalmente por su solvencia económica, la cual les ha permitido obtener buenas
armas y abundantes medios de comunicación.
• Manejar y dirigir los cultivos, el procesamiento y comercialización de la coca en los
departamentos de Guaviare y Meta con lo cual han incrementado notoriamente sus
finanzas.121

Así, el departamento del Guaviare se vio afectado negativamente por la influencia


de las actividades criminales, los intereses económicos de las FARC-EP y sus cultivos
de coca, los cuales le permitieron ejercer coerción e intimidación sobre la población
civil, obligando a los campesinos a realizar múltiples marchas con el objetivo de ocu-
par las cabeceras municipales y facilitando su ocultamiento entre la población para
realizar ataques contra la fuerza pública, especialmente en la zona del municipio de
San José del Guaviare. El crecimiento armado de las FARC-EP les permitió realizar
ataques simultáneos, algunos de distracción para rebasar la capacidad de movili-
zación a las distintas regiones por parte de las Fuerzas Militares; ejemplo de ello es
que, tan sólo una semana antes del ataque en La Carpa, las FARC-EP habían atacado
la base militar de Las Delicias (Putumayo), donde fueron asesinados 24 militares,
heridos 17 y secuestrados 60 efectivos.122

121 CEHE, “Caso Táctico No.6. La Carpa. BCG. No. 18 “Cimarrones”. Brigada Móvil No. 2”.
122 CEHE, “Caso Táctico No.6. La Carpa. BCG. No. 18 “Cimarrones”. Brigada Móvil No. 2”. Para autores
como Jorge Cardona en su libro Diario del conflicto, de las Delicias a la Habana (1996-2013), el ata-
que a la base militar de Las Delicias y las reseñadas en este capítulo (Miraflores y Uirbe), significaron

83
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

2.4.2. San Juanito

El día 1 de febrero de 1997, en la vereda El Tablón, jurisdicción del municipio de San


Juanito (Meta), ubicado en las estribaciones del Parque Nacional Chingaza sobre la Cor-
dillera Oriental, caracterizada por condiciones geográficas de montaña con clima frío.
Esta región fue fundamental para el establecimiento de un corredor estratégico para la
movilidad de las FARC-EP hacia los departamentos de Cundinamarca, Meta y la ciudad
de Bogotá. En este escenario, las tropas de la Brigada Móvil No. 1, “…sostuvieron con-
tacto armado con antisociales pertenecientes a las cuadrillas 31, 51 y 53 de las FARC,
dejando como resultado el asesinato de 1 oficial y 15 soldados voluntarios…”.123 En
este ataque fue decisivo el apoyo de la Fuerza Aérea durante las 24 horas que el Ejército
Nacional enfrentó el asedio de las FARC-EP, pues gracias a la tripulación del helicóptero
UH-60, se pudo rescatar a cuatro soldados que se encontraban rodeados en medio del
ataque armado.124
El análisis de las Fuerzas Militares presentó la siguiente descripción de las cua-
drillas de este grupo armado ilegal:

• Cuadrilla 31 de las FARC: Delinquen en el área general de los municipios de Villa-


vicencio, Acacías, Guamal, Restrepo, San Isidro de Chichime, Cumaral, Castilla La
Nueva y San Carlos de Guaroa, del departamento del Meta, con desplazamientos espo-
rádicos hacia los municipios de San Juanito, El Calvario y Medina. La cuadrilla está
compuesta por: comisión de finanzas y reclutamiento, comisión de entrenamiento
militar y orden público, comisión de inteligencia, comisión de política y agrupación de
masas. Cuenta con aproximadamente 90 hombres e igual cantidad de armas largas,
también cuentan con armas cortas y armas de acompañamiento como ametralladoras
M-60 y morteros de 60 mm.
• Cuadrillas 51 y 53 de las FARC: Sobre los municipios de Cumaral, Restrepo, San Jua-
nito, El Calvario, Medina, Monfort, en el departamento del Meta. Esta cuadrilla se
compone de las comisiones de organización, finanzas, orden público y de inteligencia.
Cuentan con aproximadamente 70 hombres e igual cantidad de armas largas, también

el inicio de una estrategia de las FARC-EP que representó el secuestro de cientos de integrantes de
la fuerza pública, además de presionar al Gobierno Nacional para facilitar un acuerdo de paz y una
zona de despeje que inició en el año 1999.
123 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejercito, 1999), 1-29.
124 Ibíd., 1-29.

84
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

cuentan con armas cortas y armas de acompañamiento como ametralladoras M-60 y


morteros de 60 mm. En el área realizan operaciones de proselitismo y reclutamiento,
además de ser un área destinada al traslado y permanencia de secuestrados.125

Un mes antes de las acciones cometidas por las FARC-EP, la fuerza pública
obtuvo información de una reunión en los municipios de San Juanito y El Calvario
de representantes de las cuadrillas 26, 27, 31, 51 y 53, con el objetivo de planifi-
car y coordinar actos terroristas en la región. Una de las estrategias de este grupo
armado ilegal para evitar el accionar de la fuerza pública fue el ejecutar ataques
simultáneos a zonas como El Castillo, Vistahermosa, Mesetas, Cumaral, El Dorado
y Restrepo (Meta) y la población de Medina (Cundinamarca), evitando la concentra-
ción de refuerzos y generando la dispersión de las unidades militares, que a su vez
debieron enfrentar dificultades de comunicación y del terreno, así como la ausen-
cia de vías de transporte adecuadas. En estas reuniones, el grupo de las FARC-EP
también se organizaba para la planeación de crímenes contra la población como
ganaderos, comerciantes y empresarios que no cumplieran con las exigencias eco-
nómicas extorsivas que realizaban.126

2.5. Situación operacional de las Fuerzas Militares

En el transcurso 1998, las FARC-EP pasaron de la “guerra de movimientos”, caracte-


rizada por el ataque y emboscada a unidades militares, a una “guerra de posición”,
definida por los continuos ataques y tomas a cabeceras municipales, entre los que
se encuentran los casos de Miraflores (Guaviare), La Uribe (Meta) y Mitú (Vaupés).
A pesar de las dificultades que padecían las Fuerzas Militares para poder llevar a
cabo las operaciones misionales que tenían a su cargo, estas mantuvieron la iniciativa
de combate. Así se observó a propósito del ataque que las FARC-EP perpetraron contra
el municipio de Miraflores (Guaviare). En aquella ocasión hubo una oportuna y coor-
dinada acción efectuada por las unidades del Batallón Joaquín París, la VII Brigada y la
IV División en Villavicencio. El compromiso de las tropas pudo garantizar la protección
del poblado, retardando el avance de los integrantes de las FARC-EP y la toma de base

125 Ibíd., 1-29.


126 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejercito, 1999), 1-29.

85
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

militar. En el caso de La Uribe (Meta), la preparación logística de las tropas y su entre-


namiento permitió al Ejército Nacional mantener sus posiciones, a pesar de la crueldad
del ataque de las FARC-EP. El fortalecimiento de las unidades de apoyo aéreo a partir de
mediados de la década del noventa fue clave para el apoyo de las unidades en tierra,
permitiendo la evacuación del personal herido y fallecido, además de repeler el avance
de este grupo armado ilegal con el fuego aéreo. Sin embargo, a pesar del sacrificio de
las tropas para proteger las jurisdicciones de Miraflores (Guaviare) y La Uribe (Meta),
el Ejército Nacional debió lidiar con aspectos fuera de su control, que afectaban direc-
tamente el accionar de sus operaciones; entre algunos factores encontrados por los
análisis de los casos tácticos realizados por el Comando del Ejército se encontraban:

• Las enormes distancias entre las unidades y bases militares.


• En el caso de Miraflores (Guaviare), parte de la población civil vinculada al cultivo y
otras actividades del narcotráfico, obstaculizó el actuar de la fuerza pública.
• Las difíciles condiciones atmosféricas del territorio demoraron la llegada del apoyo
aéreo. De igual forma, las estructuras subversivas aprovecharon estas circunstancias
para realizar ataques en horas de la madrugada o de la noche para evitar ser detectados.
• La bases militares en estas épocas se ubicaban dentro del casco urbano de las pobla-
ciones debido a la protección que debían ejercer de aquellas instituciones del Estado
presentes allí, pero este elemento fue un factor negativo ya que las tropas no podían
desplegar sus operaciones procurando la protección de la población.
• En el caso del ataque al municipio de La Uribe (Meta), las Fuerzas Militares no tuvie-
ron control de la entrada al pueblo por el costado sur, lo cual facilitó la acción de los
subversivos y su ingreso al casco urbano del municipio tomando posiciones de ataque
en las edificaciones aledañas tanto al puesto de policía y a la base militar como fueron
la Iglesia, Internado y Colegio municipales. Sabiendo que la tropa no podía hacer fue-
go contra la población civil, logrando emplear todo su poder de fuego como cilindros,
tatucos, morteros 81mm granadas de mano, fusiles y cargas explosivas “hechizas”
sobre el perímetro de la base.127

Por otro lado, las FARC-EP aprovecharon la información de algunos pobladores


vinculados a negocios ilícitos o que eran miembros de la red de informantes de este
grupo, quienes facilitaron datos sobre las posiciones de la fuerza pública. Esta labor

127 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tác-
ticos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999). Se revisaron los siguientes hechos: Caso
Táctico de Miraflores Batallón No. 19 “José Joaquín París”, 33-64; Caso Táctico La Uribe, Batallón de
Infantería No. 32 “Vargas”, 113-156.

86
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

de “milicianos urbanos” vinculados al grupo armado ilegal de las FARC-EP les per-
mitió mantener un buen sistema de comunicaciones sobre las operaciones militares
activadas para proteger el casco urbano y posteriormente utilizar la infraestructura
urbana y a la población civil como “trincheras”, con el objetio de repeler el accio-
nar de las Fuerzas Militares. Estas condiciones les permitieron concentrar un gran
número de integrantes de las distintas cuadrillas de las FARC-EP, hasta alcanzar una
relación de 5 a 1 con respecto a la fuerza pública, además de “seguridad y apoyo de
la población civil” por cuanto garantizaron el desplazamiento de las cuadrillas en
un área conocida.128
Ante cada una de las situaciones operacionales generadas por el accionar de los
grupos armados ilegales, el Ejército Nacional desarrolló estrategias para mejorar su
actuación y permitir la protección efectiva de sus miembros y de la población, pro-
curando la seguridad pública y la institucionalidad del Estado colombiano. Entre los
principales factores establecidos por las Fuerzas Militares que debieron tenerse en
cuenta para mejorar las operaciones y la logística del Ejército Nacional se encuentran:

• Las enormes distancias y las dificultades geográficas deben solventarse con disposición
de apoyos inmediatos (terrestre y aéreo) para evitar el alto riesgo y vulnerabilidad que
padecen estas unidades.
• Los ataques realizados por parte del grupo subversivo de las FARC con armas no con-
vencionales (artefactos explosivos con gran intensidad) producen graves daños físicos
y psicológicos a las tropas.
• En las áreas de los departamentos del Meta, Guaviare, Caquetá y Vichada, las FARC
tienen enorme capacidad de concentración y movilidad debido a su alianza con el
narcotráfico y a grupos criminales que operan en zonas urbanas.
• Se debe mejorar la coordinación de operaciones e incrementar la capacidad y los me-
dios logísticos de la Fuerza Aérea para enfrentar dos situaciones de ataque subversivos
simultáneos.
• Las FARC emplearon el secuestro con objetivos políticos de ámbito nacional e interna-
cional, ya que les permite parecer respetuosos de los Derechos Humanos y del Derecho
Internacional Humanitario al momento de entregar a los cautivos.
• Las FARC han desarrollado como estrategia el ataque a puestos de la fuerza pública
con dificultad de obtener apoyo inmediato, imposibilidad de refuerzo, sitios aislados y

128 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tác-
ticos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999). Se revisaron los siguientes hechos: Caso
Táctico de Miraflores Batallón No.19 “José Joaquín París”, 33-64; Caso Táctico La Uribe, Batallón de
Infantería No.32 “Vargas”, 113-156.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

en condiciones atmosféricas adversas, realizando ataques masivos contra poblaciones


y la fuerza pública con el objetivo de aniquilar y destruir las unidades militares.
• El grupo subversivo de las FARC pretendió dar golpes contundentes a la fuerza pública
para mostrarse fuerte ante la opinión pública, acciones que se ejecutan sin importar el
número de muertos o heridos que sufran durante la acción armada, ya que sus bajas
son ocultadas a la opinión pública.
• Los ataques suceden simultáneamente en varios lugares del país, con lo cual los re-
fuerzos del Ejército Nacional y la Fuerza Aérea son impotentes para atender todos los
puntos de la extensa geografía colombiana.129

A efectos de estos análisis y situaciones, las Fuerzas Armadas se vieron obliga-


das a rediseñar sus estrategias y tácticas de acción contrainsurgente, pero al mismo
tiempo sufrieron los más duros reveses en la historia de su confrontación armada.
Durante los primeros días del mes de agosto de 1998, el accionar de las FARC-EP
se concentró en la organización de ataques simultáneos a la fuerza pública, cuyo
objetivo de era obstaculizar la capacidad de respuesta y apoyo de las Fuerzas Mili-
tares en puntos lejanos y de difícil acceso. De manera consecutiva, los días 3 y 4 de
agosto de 1998 se realizaron los ataques a los municipios de Miraflores y La Uribe,
respectivamente.
La estrategia de las FARC-EP, fortalecida en número de hombres y recursos béli-
cos y financiada por los enormes ingresos del narcotráfico, facilitó el ataque conjunto
de varias estructuras del denominado Bloque Sur (cuadrillas 1, 7 y 44, además de la
columna móvil Juan José Rondón), atacando el puesto de mando de la Compañía A del
Batallón de infantería No. 19 Joaquín París, la base de la octava Compañía Antinarcó-
ticos de la Policía Nacional y dos pelotones de la Compañía A, que se encontraban por
fuera de la base en misiones de registro y control militar del área. El resultado de este
ataque fue el asesinato de 2 suboficiales y 11 soldados, 73 hombres secuestrados, 18
heridos y 1 sobreviviente. Esto durante su incursión al municipio de Miraflores.
Al día siguiente, el 4 de agosto, en el municipio de piedemonte llanero de La
Uribe, las estructuras del Bloque Oriental de las FARC-EP (cuadrillas 26, 27, 40, 43,
51, 52, 53, 54, 55 y la compañía móvil Che Guevara), atacaron el municipio donde
se ubicaba la base militar conformada por la Compañía A del Batallón de Infantería

129 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998. Se revisaron los siguientes hechos: Caso Táctico de Miraflores Batallón No. 19 “José
Joaquín París”, 33-64; Caso Táctico La Uribe, Batallón de Infantería No. 32 “Vargas”, 113-156.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

No. 21 Vargas y el puesto de mando, además de las compañías de contraguerrilla del


BCG No. 32 Libertadores de La Uribe; en esta acción resultaron asesinados 3 subofi-
ciales, 26 soldados y 1 agente de policía, heridos un oficial, 3 suboficiales y 34 sol-
dados, y desaparecidos 1 oficial y 6 soldados.

2.6. Las Fuerzas Militares en el departamento del Guaviare

Debido a que el municipio de Miraflores fue desde la década de 1980 uno de los reduc-
tos para el cultivo y procesamiento de la hoja de coca, en el año de 1984 fue insta-
lada la base antinarcóticos de la Policía Nacional para combatir la alianza del grupo
armado ilegal de las FARC-EP, que hacía presencia en la zona, y los más importantes
carteles de las drogas. Esta situación convirtió a la fuerza pública en el objetivo de
sus ataques; para 1995 las estructuras de las FARC-EP atacaron la base, por lo que las
Fuerzas Militares, en apoyo de esta unidad, movilizaron a la Brigada Móvil No. 2 con
dos batallones de contraguerrillas y una Agrupación Aérea de Apoyo Táctico (AGAT).
Según reseñas de prensa, el comandante de la VII Brigada, general Carlos Leongómez
Mateus, había declarado en días anteriores al periódico El Tiempo que las fumigacio-
nes con glifosato tenían como meta acabar con 10.000 hectáreas en tres meses. El
Guaviare en ese momento contaba con 30.000 hectáreas de cultivos ilícitos.130
Para ese año, las FARC-EP habían cometido actos violentos en distintos muni-
cipios del Meta, como Puerto Gaitán, San Martín, Puerto Rico, Mesetas, Acacías y
el más sangriento en Miraflores, departamento del Guaviare. Según informes de
prensa, desde las 12 de la noche del domingo 6 de agosto de 1995, cerca de 300
hombres con armamento de largo alcance derribaron la Alcaldía, el hospital, la Igle-
sia y la pista de aterrizaje. La toma, que duró 17 horas aproximadamente, costó la
vida de seis miembros de la Policía Nacional, causó heridas a 28 auxiliares, ocho
civiles murieron y otros tantos resultaron heridos; por otra parte, más del 50% del
sector comercial de Miraflores fue arrasado en el ataque.131
A la semana siguiente se realizaron estimaciones del costo que tendría la recons-
trucción de la gran parte del pueblo arrasado por las FARC-EP. La cifra indicada
por las fuentes consultadas por el periódico El Tiempo pronosticaban la suma de
1.000 millones de pesos, aproximadamente, para construir nuevamente el hospital,

130 “Lista base en Miraflores”, Llano 7 Días, 15 al 21 de agosto de 1995, 12.


131 “Guerrilla hizo su agosto”, Llano 7 Días, 8 al 14 de agosto de 1995, 1-4.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

la mayor parte del sector comercial, cerca de 30 viviendas, la Alcaldía, la Iglesia y la


estación de policía destruidas durante el ataque; el alto costo se debió a que el trans-
porte de los materiales debía hacerse por vía aérea, ya que no exsitían carreteras que
permitieran su movilización.132
No satisfechos con los daños ya causados a la estructura del pueblo y a su pobla-
ción, los integrantes de las FARC-EP, según la prensa, atacaron a la comisión de la Cruz
Roja que ayudaba con acciones humanitarias a la comunidad. Precisamente, al hacer el
cubrimiento periodístico, el reportero gráfico del periódico Llano 7 Días vivió y registró
el ataque al avión ya en vuelo, el DC-3 de la Cruz Roja, que transportaba a los despla-
zados de Miraflores. Los testimonios recopilados por la prensa escrita dan cuenta de
la angustia de los pasajeros, quienes por fortuna salieron ilesos de esta ofensiva y
lograron arribar a su destino, el Aeropuerto Vanguardia de Villavicencio, ciudad a la
que llegaron huyendo de la violencia ocasionada por el grupo armado ilegal.133
Sin embargo, a pesar de la rápida reacción de las Fuerzas Militares, las limita-
ciones de la fuerza pública para abarcar todo el territorio nacional y el crecimiento y
fortalecimiento de los grupos armados ilegales, permitió que esta área fuese entre-
gada a la jurisdicción de la unidad del Batallón de infantería No. 19 José Joaquín
París, por la Brigada Móvil No. 2, la cual tenía su puesto de mando a unos 300 km
de distancia de la base militar de Miraflores, sin contar que el apoyo aerotáctico más
cercano se ubicaba en la base de Apiay (Villavicencio), a una distancia de 950 km
aproximadamente. Lo que dificultó la disponibilidad de tropas suficientes y medios
para apoyar la defensa de la base.
La actuación de la fuerza pública en los meses anteriores al ataque de la base
en agosto de 1998, arrojaron grandes éxitos en la lucha contra el narcotráfico, los
resultados fueron obtenidos con las operaciones desplegadas por tropas del Batallón
No. 19 José Joaquín París, siendo los más destacados los siguientes:

• (5 de junio del 1998): En desarrollo de la Operación Conquista II en el sitio “Sinaí”


jurisdicción del municipio de San José del Guaviare, incautaron material para el proce-
samiento de alcaloides avaluados en la suma de $4.314.000.
• (7 de junio de 1998): En el sitio “La María” en el municipio de San José del Guaviare,
incautaron 3 vehículos y gran cantidad de elementos para procesamiento de alcaloides
avaluados en $25.970.000.

132 “Miraflores quedó en cenizas”, Llano 7 Días, 15 al 21 de agosto de 1995, 6.


133 “Pánico en el DC-3”, Llano 7 Días, 15 al 21 de agosto de 1995, 7.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• (10 de junio de 1998): En el sitio “Quiebrapatas” jurisdicción del municipio de San


José del Guaviare, incautaron dos camperos avaluados en $13.500.000. igualmente,
en el sitio de “Agua Bonita” jurisdicción de esta localidad, se incautó material para el
procesamiento de coca.
• (18 de junio de 1998): En el sitio “Retén del Sinaí” jurisdicción del municipio de San
José del Guaviare incautaron 1 vehículo y elementos para el procesamiento de alcaloides
avaluados en la suma de $10.600.000.
• (13 de julio de 1998): En retén instalado en municipio de “Puerto Concordia”, deco-
misan material para el procesamiento de coca avaluado en la suma de $12.000.000.
• (15 de julio de 1998): En el sitio “La Antena” jurisdicción del municipio de San José
del Guaviare, se decomisan elementos para el procesamiento de coca avaluados en
$1.200.000 y la incautación de un vehículo avaluado en $7.000.000.
• (16 de julio de 1998): En el sitio de Agua Bonita jurisdicción de San José del Guaviare
se incautaron 2 carro tanques Ford avaluados en $40.000.000 y elementos para el
procesamiento de alcaloides avaluados en $13.000.000.
• (25 de julio de 1998): En operación de registro y control militar de área en el sitio
“Agua Bonita” en el casco urbano del municipio de San José del Guaviare, tropas del
Batallón Joaquín París, decomisaron un vehículo con 600 galones de gasolina para el
procesamiento de coca avaluados en $8.850.000.134

En tan sólo dos meses, las operaciones de las Fuerzas Militares a cargo del Bata-
llón No. 19 José Joaquín París, atacaban las estructuras del narcotráfico en la región;
el resultado de ello fue que durante las últimas semanas del mes de julio de 1998
se incrementó la acción terrorista de las FARC-EP contra el municipio de Miraflores,
incluso se tuvo información de que la cuadrilla 1 de esta organización planeaba la
instalación de cilindros de gas alrededor de la base militar de Miraflores.

2.7. Ataque al municipio de Miraflores

Una vez informadas sobre el ataque al municipio de Miraflores, las Fuerzas Milita-
res iniciaron en la noche del día 3 de agosto de 1998 las operaciones de recuperación
de la seguridad. Como parte de la jurisdicción de la IV División del Ejército (puesto de
mando operacional), participó en Villavicencio la VII Brigada con apoyo de la IX Brigada
(Neiva), la XII Brigada (Florencia), la Brigada Móvil No. 1 (San Juanito-Meta), la Bri-

134 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 33-64.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

gada Móvil No. 2 (Tres Esquinas-Caquetá), la Brigada Móvil No. 3 (Granada) y el Bata-
llón de Infantería No. 19 General José Joaquín París (San José del Guaviare). A las 20:05
horas, el Comando de la VII Brigada solicitó apoyo aéreo a la IV División y este autorizó
inmediatamente el apoyo.135
Al día siguiente, el día 4 de agosto, en horas de la madrugada los guerrilleros con-
tinuaban atacando la base con granadas de mortero, granadas de fusil y cilindros
de gas, arrojándolos inicialmente desde el puesto de salud y posteriormente desde
la ladrillera que quedaba en la parte noroeste de la base. En las primeras horas de la
mañana, las FARC-EP iniciaron nuevamente el ataque con una gran intensidad de
cilindros de gas y granadas de mortero, aprovechando las casas cercanas a la base
para emplearlas como trincheras y mejorar la puntería hacia las posiciones de las
tropas del Ejército Nacional.136
Finalmente, el día 5 de agosto, las Fuerzas Militares logran recuperar el casco
urbano del municipio de Miraflores y son enviados los aviones de la Cruz Roja Inter-
nacional para evacuar a los primeros heridos. El resultado de este ataque fue para
el Ejército Nacional de 4 sobrevivientes, 18 heridos y 13 muertos, entre suboficiales y
soldados, además del secuestro de 1 oficial, 5 suboficiales y 67 soldados. Para la Poli-
cía Nacional fue de 1 sobreviviente, 8 heridos, 3 efectivos asesinados y 56 secuestrados.
La dimensión del ataque realizado por las FARC-EP cobra todo su dramatismo en la
memoria de los sobrevivientes siendo estos sus testimonios.

2.7.1. Testimonio del SL. Ferney Guzmán

A las 18:30 del día lunes 3 de agosto de 1998, por orden del TE. Bermeo, iniciamos
movimiento de la Y hacia un potrero, en el día permanecimos en un potrero en este
sitio, cambiamos en la noche, encontramos un civil, lo interrogamos, manifestando
verificar si el ganado estaba completo, a la media hora lo dejamos ir (le tomaron
fotografías), nos movimos más adentro, se oía que hablaban, nos acercamos un poco
más para ver de qué se trataba, y vi y le mostré a mi CP. Salcedo, a los bandoleros que
venían de frente, me ordenó tenderme, ordenó cargar la M-60, la guerrilla gritó,

135 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 33-64.
136 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 33-64.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

que quienes éramos, mi TE. Bermeo contesto: somos tropa y ahí nos abrieron fuego…
Nos fuimos abriendo pero ya estábamos rodeados, eran como las nueve o diez, dispa-
rábamos…, mi SS. Delgado nos dirigía, nos abrimos con mi sargento para envolver
y nos siguieron envolviendo hasta la orilla del río, como a las once y media o doce
nos hicieron retroceder, mientras el resto del pelotón se quedó arriba, ya eran como
la una y cesaron con nosotros los disparos, ahí amanecimos la escuadra completa,
a las seis de la mañana subimos para la base y nos encontramos a los guerrilleros a
la orilla de la carretera en un potrero, ahí mi sargento le dijo: identifíquense… nos
sorprendieron detrás, en ancho frente como 100 guerrilleros, les hicimos tiros, cami-
namos a la maraña, allí asesinaron a seis (DG. Puentes, SL. Arroyo, SL. Sarmiento,
SL. Serrato y SL. Gutiérrez, y otro SL. que no me acuerdo del nombre)… me contaron
que mi sargento se había puesto de civil y salió hacia el pueblo, allí la misma gente
lo señaló y la guerrilla lo cogió, él se voló y de nuevo lo volvieron a coger y lo tienen
secuestrado, quedé solo escondido en medio de la guerrilla todo el día… como a las
cuatro cuando sonaban bombas… me moví mas al pueblo y vi como a 300 más de
civil, otros de negro, todos armados… llegué al pueblo y me metí al puesto de salud,
me preguntó una enfermera, como yo no estaba herido, me hizo un vendaje para
simular herida, eran como las nueve de la noche habían como cuatro soldados allí mi
CT. Rubio y como 7 policías.
Anoche a las siete de la noche llegó la guerrilla al dispensario, como con armas
largas y uniforme de policía, preguntaron cómo siguieron los enfermos y ahí pre-
guntaron por los más alentados para llevárselos y la doctora dijo que todos esta-
ban graves, estuvieron 10 minutos y se fueron. Llegaron las 10 de la noche, nos
acostamos, hoy amanecimos y llegaron dos civiles, preguntaron por el capitán para
decirle donde estaban otros muertos, yo les dije que ya lo habían matado que solo
habíamos soldados, dejaron de preguntar y se fueron luego llegó la cruz roja, a las
11 nos trajeron.137

2.7.2. Testimonio del policía PT. Wilson Villadiego Castaño

El ataque comenzó aproximadamente a las 17:00 horas en la base del ejército, en


ese momento nos tomamos el pueblo para evitar que llegaran a la base, estaban
llegando guerrilleros en lancha nosotros no los dejábamos desembarcar porque los

137 AC-VII Brigada, G3, Caja 1998, Sección DD.HH. – DIH., Instauradas por el Ejército contra particulares.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

esperábamos con granadas de 40mm, después a las 23:30 horas en la cual se va la


luz regresamos a la base… se aplicó el plan de defensa en la base, a las 24:00 horas
terminé el fuego en el Ejército, a las 3:00 de la madrugada llegaron con cilindros, de
ahí nos defendimos con M-60, desembarcaron en lanchas aprovechando que nos
estaban tirando mucho cilindro desde el caño, mientras que por el otro lado desem-
barcaban. Eran las 4:30, en ese momento llevábamos un solo muerto que era el AP.
Benítez, en ese momento iban unos 20 muertos de ellos y los recogían, la táctica de
ellos era que nos hostigaban para que nosotros gastáramos munición, lo malo fue
que nos rodearon… por la Caja Agraria fue por donde entraron, ya éramos los últi-
mos, rompimos por la iglesia, un pedazo nos seguía dando con cilindros duro, pasamos
a la base del Ejercito donde estaban los heridos y los que se iban a entregar eran
como 15… nosotros retrocedimos, nos quedamos en el aeropuerto y les dábamos,
cuando ya no podíamos hacer nada se estaban entregando y en un descuido me metí
al río, voté el fusil y los arreos al río dormí 2 noches en el río y yo esperando que lle-
garan, me comí 3 guayabas solamente, tenía mucha hambre y me tocó tomar agua
de la ciénaga y una guayaba que estaba al lado de un guerrillero muerto, la limpié y
me la comí, me pusieron unos cerdos que comen gente y me olfateaban, me tiraban
granadas y los perdía, los guerrilleros le echaban algo para que me olfatearan, ellos
les decían a los cerdos que iban a comer policía, pusieron dos lanchas a buscarme y
me metí a los mangles vi la papaya encima mío, me animé y nadé hasta una casa vi
una ropa colgada y me la puse, habían unas tanga de mujer y me las puse porque
las mías estaban mojadas, habían 2 guerrilleras de civil y una le decía a la otra que
ojala le diera a un pecho de lata para que le dieran 10 días de permiso para Medallo,
salí de civil, me puse una gorra de agua cristal, salí por una casa cerca al río… yo
vi a los soldados y me animé a la papaya y le dije al piloto que yo era policía, él al
principio no me creyó, pero ahí estaba el párroco y le dijo que sí, que yo era policía
y me trajeron”.138
Al final de la toma del municipio de Miraflores, el Gobierno nacional registró el
siguiente balance:

• Por primera vez en el país ocurre un asalto contra unidades conjuntas del
Ejército y Policía Antinarcóticos en una misma localidad.

138 AC-VII Brigada, G3, Caja 1998, Sección DD.HH. – DIH., Instauradas por el Ejército contra particulares.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Es el ataque cometido hasta ahora con mayor desproporción de fuerzas, ya


que fueron 1.200 guerrilleros con la complicidad de algunos habitantes.
• Se demostraron tácticas nuevas, ataque con armas pesadas, empleando mor-
teros, cilindros de gas y granadas.
• Algunos de los agentes secuestrados fueron arrebatados a la Cruz Roja Inter-
nacional por los guerrilleros que se encontraban infiltrados en la población
civil.
• La guerrilla se escudó en la población civil, la guerrilla quería demostrar su
fuerza dominando el pueblo, ya que solicitó a la Cruz Roja la llegada de pe-
riodistas, esto se frustro gracias a la llegada de refuerzos.139

Las cuadrillas que realizaron este ataque al municipio de Miraflores eran recono-
cidas como las estructuras más fuertes y violentas de las FARC-EP. Según informes
de las Fuerzas Militares, el perfil criminal de estos grupos es:

• Cuadrilla 1 de las FARC-EP Comando Armando Ríos:

Esta cuadrilla delinque en el área general de los municipios del Retorno, Calamar y
Miraflores. Desarrolla sus actividades delincuenciales a lo largo del río Vaupés, igual-
mente mantienen influencia con una comisión en el área del municipio de Mitú y
minas de Carurú en el departamento del Vaupés. Cuenta con alrededor de 280 ban-
doleros, con igual número de armas entre hombres y mujeres, posee seis comisiones
así: orden público, reclutamiento, inteligencia, control de narcotráfico, finanzas y de
combate, hacen parte del Bloque Suroriental. Es una de las cuadrillas más beligerantes
y mejor armadas de la organización subversiva. En su sector de influencia cuenta con
promedio de 50 a 100 integrantes de las milicias, la mayoría de ellos en las cabeceras
municipales, poseen armas de corto alcance y radios de comunicación dedicados espe-
cialmente a labores de inteligencia, narcotráfico y de combate. Esta cuadrilla fue quien
dirigió la toma de Miraflores en noviembre de 1995 donde quemaron el hospital, la
Iglesia, asesinaron a 12 soldados en la pista y a un integrante de la Cruz Roja; en el
año de 1995 emboscó una patrulla de la Policía Nacional en Miraflores donde fueron
asesinados 6 agentes, en marzo de 1997 efectuaron incursión armada a la base mili-
tar del Retorno en donde resultaron heridos 3 soldados; es la encargada de asesinar,
secuestrar y boletear a los pobladores de la región, sus integrantes son guerrilleros de
alta confianza y experiencia en combate.

139 Ibíd.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• Cuadrilla 7 de las FARC-EP Jacobo Arias Alape:

Su área de influencia y organización delincuencial es en el Guayabero con desplaza-


miento a La Macarena, también a lo largo del río Ariari. Cuenta con alrededor de 120
antisociales con igual número de armas, posee comisiones de finanzas, adoctrinamiento,
reclutamiento y combate, hace parte del Bloque Nororiental de las FARC. Esta cuadrilla
cuenta en su sector de influencia con un promedio de 30 a 50 milicianos la mayoría
de ellos en áreas rurales, poseen armas de corto alcance y están dedicados a labores de
inteligencia y reclutamiento, así mismo al cobro de la cuota cocalera en la región. Esta
cuadrilla está conformada por hombres y mujeres cuyas edades oscilan entre los 14 y
32 años de edad, está distribuida en comisiones que delinquen en el departamento del
Guaviare con desplazamientos al Meta.

• Columna Móvil de las FARC-EP Juan José Rondón:

Esta columna móvil se encuentra en el área general de asentamiento de las 1, 7 y 44


cuadrillas de las FARC, su misión principal es apoyar en sus acciones delictivas a estas
cuadrillas. Surgió a raíz de las bajas que siempre tenía las FARC en las diferentes
incursiones a las localidades, asaltos a puestos de policía y emboscadas a las patru-
llas. Seleccionaron de cada frente a los mejores bandoleros dotándolos de armas largas
y cortas, granadas de mano y fusil. Cuenta con alrededor de 120 bandoleros e igual
número de armas, armas de apoyo y lanzacohetes.

• Cuadrilla 44 de las FARC-EP Antonio Ricaurte:

Esta cuadrilla se encuentra ubicada en el área general de los municipios de Mapiripán


y Puerto Rico en el departamento del Meta, desarrolla sus actividades delincuenciales
en los límites de los departamentos del Meta y Guaviare. Cuenta con alrededor de 90
bandoleros e igual número de armas, posee las siguientes comisiones: finanzas, adoc-
trinamiento, reclutamiento, combate, hace parte del Bloque Nororiental de las FARC.
Este grupo aparece como desdoblamiento de la séptima cuadrilla de las FARC en el
área general del sur del Meta sobre el río Ariari, la mayoría de sus integrantes realizan
acciones de inteligencia permanente sobre las propias tropas, poseen experiencia en
combate y un excelente entrenamiento.140

140 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 33-64.

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2.8. Las Fuerzas Militares en el departamento del Meta

En un contexto similar, las Fuerzas Militares en esta región acrecentaban sus ope-
raciones contra las FARC-EP. Durante la primera semana del mes marzo de 1998,
tropas del Batallón Contraguerrilla No. 58 (agregadas a la VII Brigada del Ejército en
Villavicencio) se enfrentaban a miembros de la cuadrilla 26 de este grupo subversivo
en el municipio de El Castillo (Meta); horas después se enfrentaron con la misma
cuadrilla y la 40 de las FARC-EP, en el municipio de Mesetas (Meta), impidiendo la
toma de esta población.141
Para este período, la estrategia de las FARC-EP era la toma de cabeceras munici-
pales, lo que les permitía atacar a la fuerza pública empleando a la población civil
como escudos humanos y penetrar la retaguardia de las instalaciones de la Policía
Nacional y el Ejército. En la segunda semana del mes de marzo, tropas del Batallón
de Infantería No. 21 Vargas sostuvieron un combate con las cuadrillas 27 y 43 de las
FARC-EP, que intentaban tomarse por las armas el municipio de San Juan de Arama
(Meta), en el que resultaron asesinados siete miembros del Ejército. La intención del
este grupo armado ilegal fue generar una estrategia de desgaste y desmoralización
de la fuerza pública y la población civil. Posteriormente, la cuadrilla 40 de las FARC-
EP intentó tomarse la inspección de La Julia, en el municipio de La Uribe (Meta); esta
área fue empleada como sitio de abastecimiento y recuperación de sus heridos.142
Las acciones desarrolladas por las FARC-EP en los alrededores del municipio de
La Uribe se hicieron cada vez más reiterativas y de mayor dimensión de fuego. Los
meses anteriores a la toma de la base militar de La Uribe muestran el interés de las
FARC-EP por apoderarse de la zona. Los informes de las Fuerzas Militares presentan
las actividades de este grupo antes de su ataque al municipio de La Uribe.

• El 17 de marzo de 1998 se conoció que al casco urbano del municipio de La


Uribe se movilizan los integrantes de las Milicias Bolivarianas de la cuadrilla
No. 40, los mismos sujetos que el 25 de febrero de 1998, hostigaron el pues-
to de policía dejando como resultado un agente herido con esquirlas en una
pierna, estos sujetos se encuentran realizando actividades de inteligencia
con el fin de realizar una acción armada contra la base militar.

141Ibíd., 113-156.
142 Ibíd., 113-156.

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• El 27 de abril de 1998 se conoció que en la inspección de “La Julia”, del muni-


cipio de La Uribe, bandoleros de la cuadrilla 40 de las FARC, vienen realizando
reuniones con las Juntas de Acción Comunal de todas las veredas de estos sec-
tores, obligándolos a que sean parte de la organización terrorista ya sea en la
parte política o armada. Por este motivo le dieron destierro a tres familias quie-
nes no estuvieron de acuerdo con estas normas. Por ejemplo: quienes no per-
tenezcan al Partido Comunista o a la Unión Patriótica de las FARC tienen que
abandonar la región, para esto han venido reuniendo las familias advirtiendo
que no puede entrar ninguna persona extraña si no es autorizada por ellos,
además quienes no tengan familia en estas veredas no pueden permanecer allí.
• El 2 de mayo de 1998, se tiene conocimiento sobre la presencia de un grupo
de aproximadamente 80 a 120 miembros de la cuadrilla 40 de las FARC, los
cuales se están ubicando en cercanías al municipio de La Uribe en la parte
alta, según la fuente, estos sediciosos tienen planeado desinformar a la tropa
sobre su verdadera ubicación y efectuar un golpe de alta resonancia nacional.
• El 29 de mayo de 1998 fue hostigada la base militar de la Uribe y el puesto de
policía por la cuadrilla 40, quienes pretendían tomarse la base y el puesto con
granadas de mortero y ráfagas de ametralladora.
• El 31 de mayo de 1998 la fuerza pública sostiene contacto armado con las
cuadrillas 27 y 43 de las FARC, en el intento de tomarse el municipio de Vista-
hermosa, muere un soldado.
• El 15 de junio de 1998, la cuadrilla 40 de las FARC hostigan la base militar de
La Uribe con ráfagas de fusil y granadas 40 mm por 20 minutos, no hubo bajas.
Días antes en el municipio de Lejanías la cuadrilla 40 citó a una reunión a
los pobladores del sector, llevándose secuestrados a 12 hombres y 2 mujeres.
• El 20 de junio en el municipio de La Uribe la cuadrilla 40, mediante amenazas
a la integridad del registrador del municipio, provocó su renuncia antes de
las elecciones del 21 de junio. Se conoció en el mes de junio de los planes
de realizar una gran acción de resonancia por parte de la cuadrilla 40 en el
municipio de La Uribe. Donde han ordenado a sus pobladores que desalojen
sus viviendas con el fin de no verse afectados, esta actividad puede estar des-
tinada a desinformar a las tropas y descuidar otros municipios como Mesetas,
Vistahermosa o San Juan de Arama, donde se podrían llevar simultáneamente
acciones terroristas.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• El 14 de julio de 1998 se conoció sobre la presencia en el municipio de La


Uribe, de las cuadrillas 40, 27, 55 y una compañía móvil bajo las órdenes del
“Mono Jojoy”, que viene al parecer en los límites del Vichada y están rodeando
el municipio de La Uribe, con el fin de realizar una acción de gran resonancia
a nivel internacional, lo que conlleva a que el Gobierno acceda a los diálogos
de paz y el despeje de los 4 municipios sea un hecho.
• El 27 de julio se conoció sobre la presencia de varias cuadrillas del Bloque
Oriental en cercanías al sitio denominado Casa Verde en el municipio de La
Uribe, donde posiblemente se establecería el Estado Mayor del secretariado en-
cabezado por el máximo cabecilla “Tirofijo”, igualmente se tiene conocimiento
que la cuadrilla 40 tendrían como epicentro el municipio de la Uribe ante un
eventual despeje.143

Es evidente que el municipio de La Uribe fue clave en el accionar de las FARC-EP;


los continuos ataques, hostigamientos y amenazas a la población civil convirtieron a
esta región en un área crítica para la seguridad y orden público de la zona. El análi-
sis suministrado por el Ejército Nacional permite observar cómo la estrategia de las
FARC-EP fue conseguir una zona de despeje que se ubicara en uno de los más impor-
tantes corredores estratégicos para sus estructuras armadas, lo que les permitió que se
fortalecieran en los años posteriores con el establecimiento de la Zona de Distensión.

2.9. Ataque al municipio de Uribe

Una vez informadas sobre el ataque al municipio de La Uribe, las Fuerzas Militares
iniciaron las operaciones de recuperación y protección de la población civil de la zona
el 4 de agosto de 1998, en horas de la madrugada. Como parte de la jurisdicción de la
IV División del Ejército, este municipio del Meta contó con la participación en Villavi-
cencio de la VII Brigada (puesto de mando), del Batallón de infantería No. 21 Vargas144
(Granada), y de los batallones Serviez, Albán y Herrera Luna en Apiay, además de los

143 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército. Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 113-156.
144 La jurisdicción del Batallón No. 21 Vargas incluía para ese entonces a los municipios de Granada,
La Uribe, Chichimene, Lomalinda, Licencia, Cerro Girasol, El Dorado y Cubarral. Además de las uni-
dades establecidas en los municipios de Vistahermosa, La Uribe, Granada, Restrepo, Mesetas y San
Juan de Arama.

99
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

batallones Contraguerrillas No. 7 (Apiay), No. 32 (Uribe), No. 51 (Medellín del Ariari),
No. 52 (Cubarral y El Castillo), No. 53 (Lejanías) y No. 58 (Mesetas y San Juan), y la
Brigada Móvil No. 3 (Granada), más unidades del Batallón Joaquín París (Guaviare).145
En esas primeras horas del amanecer se emitió la alarma por parte del segundo y
cuarto pelotón ubicados en el sector de La Marranera y Cerro el Salero. De inmediato
se informó del ataque en progreso a La Uribe que realizaba el grupo armado ilegal
de las FARC-EP, y se coordinó desde el Comando de la VII Brigada el apoyo de fuego
aerotáctico. Al mismo tiempo, distintas unidades del Ejército Nacional realizaron un
dispositivo de reacción en toda la unidad acantonada en La Uribe. El segundo pelo-
tón, ubicado en La Marranera, decide replegarse donde se encuentra ubicado el cuarto
pelotón al ser superado; después, en horas de la mañana, llega al batallón el Coman-
dante de la VII Brigada para dirigir personalmente las operaciones. En horas de la
tarde del mismo día se inició un nuevo ataque de las FARC-EP con ametralladoras,
cilindros y tatucos desde el pueblo hacia el área de la base.146
Al día siguiente, el 5 de agosto, las primeras luces de la mañana permiten ver
que el grupo armado ilegal de las FARC-EP había desalojado al padre de la capilla, la
cual emplearon para atrincherarse y atacar la base militar. Luego de extensos com-
bates nocturnos se informó de varios soldados muertos. Desde tempranas horas
se desplegó apoyo aéreo con médicos hacia el municipio de La Uribe; inicialmente se
transportaron cinco heridos. Los soldados fallecidos se hallaron en el Cerro el Salero,
donde se concentró el ataque de las FARC-EP. Al mediodía, el helicóptero de evacua-
ción fue impactado, lo que provocó no solo heridas tanto al piloto como al copiloto,
sino el daño de la aeronave. En horas de la tarde salió una avioneta de la Cruz Roja
con heridos, que también fue impactada al momento de su despegue. Igualmente, un
helicóptero MI-17 salió de La Uribe con soldados heridos y al despegar recibe fuego
desde varios sectores que rodean la cabecera municipal.147
El resultado de este ataque fue de 3 suboficiales y 26 soldados asesinados, un
oficial, 3 suboficiales y 34 soldados heridos, y un oficial y 6 soldados desaparecidos.
A continuación, se presenta el testimonio suministrado a las Fuerzas Militares por el
CP. Jonh Jairo Rueda Rodríguez, mientras era atendido en una clínica de Villavicencio.

145 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 113-156.
146 Ibíd.
147 Ibíd.

100
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Manifestó que el ataque a la base militar ubicada en el municipio de La Uribe (Meta) lo


llevaron a cabo varias cuadrillas de las FARC, frentes 26, 27, 40, 43 y 53 y la Compañía
Móvil “Che Guevara” conformando una fuerza de 1.000 guerrilleros. Iniciaron el ataque
con el lanzamiento de unas 20 granadas de mortero de 81mm, unas 15 de 60mm,
incursionando además con ráfagas de m-60 y granadas de 40mm… Manifestó que él se
encontraba en el núcleo del Cerro El Salero, cuando se inició el ataque de fuego nutrido
a las 5 de la mañana, en la base se encontraba como unos 3-4-35 al mando del Capitán
Sanabria, Comandante de la base militar, quien nos habían ordenado como a las 10 de
la mañana del día anterior cambiar de cerro, los de las Marraneras al Salero y los del
Salero a las Marraneras, siendo observados por los delincuentes según lo manifestaron
ellos mismos.
De igual forma, me di cuenta que en pleno combate los terroristas remataron a unos
10 soldados heridos con tiros de gracia en la cabeza, igualmente nos gritaban que
nos entregáramos con el armamento para no matarnos. En esos momentos vi como
encañonaron al Teniente Lozano, él tenía una granada en la mano y le gritaron que
se entregara y no lo mataban, ahí fue cuando me dijo Rueda negociemos con ellos,
entreguémonos, ya estamos perdidos y yo le respondí que prefería hacerme matar, en
ese momento el arrojo el arma y la granada al piso y se entregó con 4 soldados.
(…) cuando me levanté para correrme a la derecha me cayó una granada de mortero
como a 8 metros y me derribó, en esos momentos me dispararon como tres bandidos
y me hirieron de gravedad. Me arrastraron, me quitaron mis pertenencias y me lleva-
ron como a 200 metros donde mencionaban al comandante Romaña, que hacemos
con este chulo, él se me acercó y me dijo usted es Soldado y yo le dije que sí, pero un
delincuente dijo, no, comandante Romaña, este es un mando, mire lo que tenía en el
hombro y mostró mis presillas, él dijo cómo así, entonces mátenlo y se alejó, un ban-
dido me tomó y me inyectó algo muy caliente que me dolió mucho y me dijo usted ya
está muerto, pero lo vamos a arrastrar cerca de la base para que muera allá y en esos
momentos vi enterrar unos 15 guerrilleros y 4 más arriba. Dijo que en el puesto de
policía solo habían como 22 policías, al parecer solo murió 1, los demás se metieron
entre túneles y se salvaron, pero como que los secuestraron. Después de lo acontecido
vi el avión de la Cruz Roja y Defensa Civil que cuando se disponía a despagar fue
impactado por los subversivos en el ala izquierda.148

148 AC-BIVAR, G2, Hechos ocurridos en la base militar de la Uribe, 3 de agosto de 1998.

101
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

El testimonio del C.P. Rueda es un claro ejemplo de la dimensión de los ataques de


las FARC-EP a la fuerza pública, especialmente el de las estructuras criminales diri-
gidas por cabecillas como alias “Romaña”. Según informes de las Fuerzas Militares,
el perfil de estos grupos era el siguiente:

• Cuadrilla 26 de las FARC-EP:

Con presencia en los municipios de Lejanías, San Martín, El Castillo, Cubarral y El


Dorado. Esta cuadrilla está conformada por 80 subversivos entre hombres y mujeres
con igual número de armas largas. Cuenta con un Estado Mayor de frente, integrados
por mandos de dirección, columnas guerrilleras, escuadras, unidades tácticas de
combate, misiones, comisiones, unidades especiales de orden público y entrenamien-
to militar. Esta cuadrilla en su sector de influencia cuenta con un promedio de 45
a 60 milicianos, la mayoría de ellos en áreas rurales, los cuales poseen armas de
pequeño calibre y escopetas, se encuentran dedicados principalmente a las labores
de inteligencia y narcotráfico.

• Cuadrilla 27 de las FARC-EP:

Presente en los municipios de Piñalito, Vistahermosa, Lejanías, La Macarena y San


Juan Arama, a lo largo del río Guejar y estribaciones de la serranía de La Macarena.
Conformada por 120 bandoleros entre hombre y mujeres con igual número de armas.
Funciona con una comisión de finanzas, comisión de milicias bolivarianas, entre-
namiento, comunicaciones, organización y reclutamiento. Esta cuadrilla cuenta con
un promedio de 60 milicianos, la mayoría en áreas rurales y destinados a labores de
inteligencia, reclutamiento y entrenamiento.

• Cuadrilla 40 de las FARC-EP:

Con influencia en los municipios de San Juan de Arama, Mesetas y La Uribe. Confor-
mada por 150 subversivos entre hombres y mujeres con igual número de armas. Co-
misión de finanzas, reclutamiento, masas, organización, milicias bolivarianas y orden
público. Cuenta con alrededor de 100 milicianos, posee una comisión de masas la cual
hace una adecuada manipulación de la población civil logrando el apoyo total de la
misma, siendo un factor decisivo en los ataques que se presentan en las tropas. Esta
cuadrilla es de alta beligerancia ya que son muy experimentados.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Cuadrilla 43 de las FARC-EP:

Presente en los municipios de Puerto Lleras, Fuente de Oro, Puerto Rico y San Martín.
Conformada por 120 mujeres y hombres con igual número de armas largas, apoyados
por morteros de 60mm, ametralladoras M-60, lanzagrandas de 40mm, granadas de
mano, fusil y explosivos. Tiene comisiones de orden público y finanzas.

• Cuadrillas 51 y 53 de las FARC-EP:

Con área de influencia en el departamento de Cundinamarca, Cumaral, Restrepo, San


Juanito, El Calvario y Monfort. La cuadrilla 51 está conformada por 100 subversi-
vos, posee comisión de organización, finanzas, orden público y de inteligencia. Esta
cuadrilla está dedicada a la extorsión y el secuestro, cuenta con una enorme red de
milicianos. La cuadrilla 53 está conformado por 150 hombres y mujeres cuenta con
una amplia red de milicias lideradas por alias “Romaña” (Henry Castellanos), cuenta
con comisiones de finanzas, orden público, inteligencia.

• Cuadrilla 52 de las FARC-EP:

Área de influencia en el departamento de Cundinamarca cuenta con 70 subversivos.

• Cuadrillas 54 y 55 de las FARC-EP:

Área de influencia en el departamento de Cundinamarca, conformada por 100 y 120


subversivos respectivamente.

• Compañía Che Guevara de las FARC-EP:

Integrada por 70 subversivos, este grupo fue conformado por miembros experimenta-
dos en combate de las cuadrillas 1, 7, 26 y 31 por ser los de mayor beligerancia y los
más antiguos. Fue creado en el año 1996 en el departamento del Guaviare para apoyar
las acciones terroristas del Bloque sur.149

149 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998, 113-156.

103
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Como se mencionó al comienzo de este capítulo, a partir de 1998 se gestaron y


perpetraron los ataques más cruentos que las FARC-EP hubieran ejecutado durante
toda la historia del conflicto armado. El resultado de tales acciones fue la muerte y
el secuestro de decenas de miembros de la fuerza pública, situación utilizada como
mecanismo para presionar al Gobierno nacional a fin de generar un canje de prisio-
neros o el establecimiento de una zona de despeje para la formalización de una Zona
de Distensión, en la que el municipio de La Uribe sería uno de las zonas entregadas
al grupo armado ilegal de las FARC-EP.

104
CAPÍTULO III. LA CONCESIÓN DEL ESTADO POR EL FIN DEL
CONFLICTO ARMADO. LA ZONA DE DISTENSIÓN (1998-2002)

En 1998 se inició con la decisión política del presidente Andrés Pastrana de crear la
llamada Zona de Distensión, un área de despeje conformado por cuatro municipios
del departamento del Meta y uno del Caquetá, que permitió el control de FARC-EP
sobre esos territorios en ausencia total del Estado colombiano. Las consecuencias
de tal decisión tuvieron resultados negativos para el cumplimiento de las funciones
constitucionales del Gobierno nacional y de la fuerza pública. Los alcaldes fueron
presionados para tomar diferentes decisiones referentes al orden público y la crisis de
gobernabilidad se extendió a toda la región con el secuestro de funcionarios públicos
por parte de las FARC-EP, las amenazas a los pobladores y a los candidatos que se
postulaban a alcaldías y concejos municipales se multiplicaron.
Durante la permanencia de la Zona de Distensión concedida a las FARC-EP por
el Gobierno nacional en el departamento del Meta, está región del país se caracterizó
por una crítica situación económica y social de sus habitantes. A esto se le sumó
el incremento del desplazamiento forzado que se constituyó en un grave problema
social en las áreas municipales del Meta y el Guaviare, se incrementaron las masacres
perpetradas por grupos armados ilegales, el reclutamiento de menores, además de
los enfrentamientos entre las FARC-EP, las autodefensas y la fuerza pública que con-
dujeron a la población más vulnerable a huir de estos escenarios. El antiguo sistema
de regalías, con su proceso de descentralización fiscal influyó drásticamente en el
proceso de planificación territorial, lo cual también se vio reflejado en la ejecución de
los planes locales, proyectos y políticas públicas establecidas en los diferentes planes
departamentales de desarrollo, teniendo a la corrupción como telón de fondo. En este
escenario, el Estado colombiano adquirió el compromiso de enfocarse en las regiones
y fortalecer la presencia de las instituciones gubernamentales como única garantía
para combatir el accionar criminal de los grupos armados ilegales y el narcotráfico.

3.1. La situación política y el accionar armado de las FARC-EP

Tras ser elegido en una cerrada votación en la que se enfrentó con el candidato libe-
ral Horacio Serpa, el conservador Andrés Pastrana Arango fue elegido presidente

105
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

de la república en 1998. Una vez elegido, Pastrana centro sus esfuerzos en generar
acercamientos con las FARC-EP para establecer conversaciones que pusieran fin al
conflicto armado. Así quedo expresado en su plan de gobierno denominado Cambio
para construir la paz: “La construcción de la paz es asunto de todos los colombia-
nos y es el mayor empeño del Gobierno, así como el alma del plan de desarrollo. Son
varios los pasos que se han dado en aras de crear las condiciones para la construc-
ción de la paz y muchos más los que se tendrán que dar”.150
Los diálogos establecidos por el presidente Andrés Pastrana con las FARC-EP,
estuvieron amparados por la Ley 418 de 1997 “Por la cual se consagran unos ins-
trumentos para la búsqueda de la convivencia, la eficacia de la justicia y se dictan
otras disposiciones”. Este respaldo permitió la creación de una zona de despeje mili-
tar, ubicada en cuatro municipios del departamento del Meta y uno del Caquetá con
alrededor de 42.000 km2 de extensión con la Resolución Nº 85 del 14 de octubre de
1998 “Por la cual se declara la iniciación de un proceso de paz, se reconoce el carác-
ter político de una organización armada y se señala una zona de distensión”. Estas
condiciones permitieron el fortalecimiento del grupo armado ilegal y en contraste
con tal situación acentuó la debilidad institucional del Estado. Este proceso generó
tres años de terribles consecuencias derivadas por las múltiples violaciones a los
Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario que sufrieron los habi-
tantes de esos cinco municipios del país por parte de las FARC-EP.
Entretanto, el comandante de las Fuerzas Militares, general Manuel José Bonnet
Locarno, durante los últimos meses de la presidencia de Ernesto Samper se emitie-
ron las siguientes instrucciones referentes a la posición que deberían tener las Fuer-
zas Militares frente al futuro desarrollo de un proceso de paz:

1. Apoyar el proceso de paz, con los agentes generadores de violencia.


2. Solo se tendrán en cuenta los acuerdos suscritos entre la subversión y el
Gobierno central.
3. Los comandantes de fuerzas y de unidades deben estar preparados para
apoyar este proceso con recomendaciones oportunas.
4. Los comandantes hasta nivel Comando de Batallón deben conocer plenamen-
te las distintas políticas en materia de paz, conformar archivos consultivos de

150 Departamento Nacional de Planeación (DNP), Plan Nacional de Desarrollo 1998-2002. Cambio para
construir la paz, (1998), 1-14.

106
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

los distintos medios de comunicación y mantener informado a todo personal


subalterno.
5. Los únicos que pueden emitir conceptos son los comandantes de Fuerza y el
Comando General de las Fuerzas Militares.
6. Se debe evitar cualquier tipo de protagonismos de los mandos militares en
este proceso.
7. Comité de análisis y seguimiento al proceso de paz, encargado de asesorar
al mando militar.
8. Las operaciones militares se mantendrán y se incrementaran en las áreas
críticas con énfasis en la ofensiva de inteligencia, control de áreas.
9. El mando militar apoya las gestiones de paz, prestará apoyo y asesorará al
Gobierno en aspectos que puedan afectar la Seguridad Nacional.
10. Estrecha comunicación entre el Comandante de área y los negociadores del
Gobierno.151

Esta normatividad fue difundida a todas las unidades del Ejército Nacional, con el
propósito de incluir funciones y actividades específicas referentes a la misión de los
miembros de las Fuerzas Militares en los diálogos de paz, y que correspondieron a
las decisiones políticas que incidieron en el orden público y la Seguridad Nacional del
país; con ello se presentaron cambios, nuevos roles, escenarios y retos que se configu-
raron al interior de la Zona de Distensión y en la jurisdicción de esta región desmili-
tarizada. Durante el despeje militar de la zona se generó un notorio crecimiento de las
FARC-EP, y al mismo tiempo se presentó una notoria crisis humanitaria, pues en “(…)
los municipios ubicados en los alrededores de la Zona de Distensión experimentaron
un ostensible deterioro del orden público, lo que fue visto como el aprovechamiento
de la zona como plataforma para el lanzamiento de acciones armadas”.152 Lo ante-
rior significó una enorme crisis de gobernabilidad que se extendió a toda la región;
la inestabilidad fue sembrada en todo los municipios vecinos.153 Según el periódico

151 AC-VII Brigada, G3, Normas sobre el Proceso de Paz. Posición de las Fuerzas Militares. Villavicencio
21 de julio 1998.
152 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH, Panorama Actual de los Muni-
cipios que Conformaron la Zona de Distensión, (Bogotá: Naciones Unidas. Oficina en Colombia del
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2003), 3.
153 José Adolfo Pedraza Beleño, “Gobernabilidad municipal en medio del conflicto armado en Colombia”,
Revista Opera, 12, (2012): 151.

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El Tiempo, para el 2000 un análisis elaborado por los comandantes de la IV y V Divi-


sión del Ejército Nacional expresó cómo las FARC-EP usaron la Zona de Distensión
como parte de su estrategia política-armada de la toma del poder y no como un área
para promover los diálogos de paz. Además, el grupo armado ilegal alcanzó a ocupar
un área total de 96.302 km2 en 19 meses de duración de los diálogos.154 El territorio fue
usado para resguardarse de la presión de la fuerza pública y las operaciones militares;
además, les sirvió como base de otras actividades criminales como la utilización de
carreteras y ríos para sacar armas, drogas y secuestrados, actividades que quedaron
al descubierto una vez finalizada la zona de despeje.155
Un detallado informe del Batallón No. 21 Vargas, ubicado en el municipio de Gra-
nada (Meta), detalló cómo en la Zona de Distensión se violaban constantemente los
Derechos Humanos por parte de las FARC-EP, obligando a la población a ser “carne-
tizada” como un mecanismo de control; así, quien se negase a ser “registrado” debía
abandonar el área y al hacerlo, debía renunciar a sus propiedades. Esto generó un
gran número de desplazamientos y abandono de tierras; además, los habitantes
tenían prohibido el uso de radios de comunicación y teléfonos celulares, no podían
moverse con libertad. Por otra parte, el reclutamiento forzado por parte del grupo
subversivo superaba las 2.000 personas, en su mayoría menores de edad.156 Según
información suministrada por la IV División del Ejército Nacional se evidenció una
presunta influencia política del grupo armado ilegal de las FARC-EP en el área de
la Zona de Distensión particularmente en los municipios de Vistahermosa, Uribe y
Mesetas, donde no existió participación ciudadana y no hubo injerencia del Gobierno
departamental.157
Esta situación fue desfavorable para las Fuerzas Militares, ya que las FARC-EP
lograron coaccionar a los alcaldes elegidos para que cumplieran tareas afines a sus
intereses políticos. Mediante la intimidación, se presentaron como la única “autoridad”

154 Claudia Vásquez, “Farc amplían área de despeje”, El Tiempo, 14 de mayo de 2000, http://www.eltiempo.
com/archivo/documento/MAM-1265026
155 José Luis Cadena Montenegro, “Geografía: Conflicto y poder en Colombia”, Revista de Relaciones
Internacionales, Estrategia y Seguridad, 3, 2, (2008): 218.
156 AC-BIVAR, G-3, Documento Zona de Distensión, 1999.
157 Las FARC-EP dieron origen el 29 de abril del año 2000 al partido clandestino “Movimiento Boliva-
riano por la Nueva Colombia” y al “Partido Comunista Clandestino”, PACOCLAN. En: AC-IV División,
G3, Documento Zona de Distensión, 2002.

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para enfrentar la crisis social, política y económica de estas regiones, tomando control
sobre las decisiones para administrar recursos municipales y aprovecharon la distri-
bución deliberada de tierras a lo largo y ancho de sus corredores de movilidad, bus-
cando tener un amplio número de “aliados”, con el fin de adelantar una permanente
actividad de inteligencia a su favor, permitiendo con esto neutralizar cualquier acción
de inteligencia de las Fuerzas Militares.158
Está situación fue desfavorable para las Fuerzas Militares, ya que las FARC-EP
lograron manipular a los alcaldes elegidos popularmente que previamente fueron
seleccionados por este grupo para cumplir con diferentes propósitos, así mismo,
mediante la intimidación pudieron hacerse de la voluntad de sus pobladores al presen-
tarse como la única “autoridad” para enfrentar la crisis social, política y económica de
estas regiones, tomando control sobre las decisiones para administrar recursos muni-
cipales y aprovechando la distribución deliberada de tierras a lo largo y ancho de sus
corredores de movilidad, buscando con esto tener un amplio número de “aliados” con
el fin de adelantar una permanente actividad de inteligencia a su favor, permitiendo
con esto neutralizar cualquier acción operativa de las Fuerzas Militares159.
Conjuntamente, en los documentos hallados en los archivos del Batallón No. 21
Vargas, se evidenció que las FARC-EP no solo obtuvieron el control político de la
región, sino que impartían “justicia” mediante castigos como multas o trabajos forza-
dos, en una evidente vulneración de los Derechos Humanos.

Las ONT-FARC aprovechando las instalaciones de la cárcel municipal de Vistahermosa


han establecido una cárcel del pueblo, donde bajo las políticas de su propia justicia re-
tienen involuntariamente a personas, entre las cuales hay soldados, algunos menores
de edad y otros por presuntos vínculos con las AUC, en su gran mayoría privadas de
libertad por no acatar las normas impuestas por ésta organización, donde según ellos
mismos se trata de delitos tales como hurto, homicidio, peleas, tráfico de insumos
para la elaboración de alcaloides sin su autorización.160

La información de la prensa escrita durante este período fue un claro reflejo de la


crítica situación de gobernabilidad en el departamento del Meta. En 1999, el alcalde
electo de Vistahermosa, Marco Emilio Londoño, declaró en varias oportunidades que

158 AC-BIVAR, G-3, Documento Zona de Distensión, 1999.


159 AC-BIVAR, G-3, Documento Zona de Distensión, 1999.
160 Ibíd.

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mientras la zona estaba desmilitarizada y las FARC-EP controlaban todo el territorio,


fue objeto de amenazas y extorsión, por lo que, presuntamente, hizo uso del dinero
público para poder cumplir con las exigencias económicas de este grupo; finalmente,
fue ejecutado por las FARC-EP en la ciudad de Villavicencio.161
Las decisiones políticas asumidas por la presidencia de Andrés Pastrana tuvie-
ron consecuencias críticas para el orden público de la llamada Zona de Distensión,
ya que aunque las Fuerzas Militares operaban bajo el mandato constitucional del
artículo 217 “La Nación tendrá para su defensa unas Fuerzas Militares permanen-
tes constituidas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las Fuerzas Militares
tendrán como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la
integridad del territorio nacional y del orden constitucional”, al estar subordinadas
al poder civil en cabeza del presidente de la república como Comandante Supremo de
las Fuerzas Armadas, debió cumplir los lineamientos expresados por el mandatario.
Finalizando la década del noventa, la profunda crisis de gobernabilidad y frágil
institucionalidad del Estado colombiano contó con el apoyo diplomático y financiero
de los Estados Unidos, lo que sin dudas fue una estrategia decisiva para evitar el
colapso total de la institucionalidad, y fue el detonante para rechazar y denunciar
los actos terroristas y la violación del Derecho Internacional Humanitario que rea-
lizaban las FARC-EP y los paramilitares. Con la ayuda internacional, surgió el Plan
Colombia162 para combatir el narcotráfico y los grupos armados ilegales, que durante
años consolidaron la inestabilidad política y económica de la región. Este plan fue
definido por el Departamento Nacional de Planeación como una “estrategia integral
de cooperación bilateral”, cuyo propósito se centraba en“(…) combatir las drogas

161 “Asesinado alcalde de Vistahermosa”, El Tiempo, 20 de septiembre, 1999, www.eltiempo.com/ar-


chivo/documento/MAM-899255. Según información del artículo: “Millonaria multa al Estado por
no proteger a un alcalde $1.000 millones que se pagarán a la familia de un exalcalde asesinado
en 1999”, Revista Semana, 3 de marzo 2014, http://www.semana.com/nacion/articulo/consejo-de-
estado-ordeno-pagar-indemnizacion-familia/380138-3, se confirmó que: “En el año 2014 el Consejo
de Estado condeno a la Nación y multo al Estado por no brindarle la protección debida mientras el
proceso de paz se adelantaba”.
162 Plan for Peace, Prosperity, and the Strengthening of the State (Plan para la paz, la prosperidad y el
fortalecimiento del Estado), es el título original del proyecto de Ley S1758 presentado por los sena-
dores Mike DeWine, Grassley y Coverdell el 20 de octubre de 1999, ante la sesión 106 del Comité de
Relaciones Exteriores del Congreso de EE.UU. Citado por: Carlos Medina Gallego, “Mafia y narcotrá-
fico en Colombia: elementos para un estudio comparado”. En Alejo Vargas Velásquez, coordinador,
El prisma de las seguridades en América Latina. Escenarios regionales y locales (Buenos Aires:
CLACSO, 2012), 166.

110
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ilícitas y el crimen organizado, para así contribuir a la reactivación económica y


la consecución de la paz en Colombia, al tiempo que se fortalece el control sobre la
oferta de drogas ilícitas en las calles norteamericanas”163. Nuevamente, el narcotráfico
fue el fundamento del conflicto armado como actividad financiadora de los grupos
armados ilegales, posicionando a Colombia como el primer productor de hoja de coca
en el mundo durante la década de 1990.164
Los objetivos que se establecieron con el Plan Colombia se estructuraron en cua-
tro ejes fundamentales:

1. Lucha contra el problema mundial de las drogas y el crimen organizado:


a. Reducir en 50% el cultivo de narcóticos en el territorio colombiano.
b. Fortalecer la capacidad de la fuerza pública para combatir el narcotráfico
y el terrorismo, y proteger a la ciudadanía.
c. Modernizar el sector seguridad y defensa.
d. Asegurar el entrenamiento de la fuerza pública para proteger y garantizar
los DD. HH. y el respeto al DIH.
2. Reactivación económica y social:
a. Promover las condiciones para la generación de empleo y la estabilidad
social.
b. Ampliar las preferencias arancelarias, como elemento compensatorio de
los efectos negativos del narcotráfico y favorecer la búsqueda de un Acuer-
do de Libre Comercio que amplíe las posibilidades de empleo.
c. Promover alternativas lícitas de desarrollo productivo regional.
d. Diseñar y poner en marcha la Red de Apoyo Social (RAS).
3. Fortalecimiento institucional:
a. Proteger y recuperar el capital humano, físico, natural y social afectado
por la violencia y el narcotráfico (inversión focalizada en regiones y pobla-
ciones vulnerables).
b. Fortalecer y modernizar el servicio de justicia y reducir la impunidad.
c. Fortalecer la capacidad del Estado y la fuerza pública para proteger y garan-
tizar los DD.HH. y el respeto al DIH.

163 Departamento Nacional de Planeación (DNP). Dirección de Justicia y Seguridad (DJS). Balance plan
Colombia 1999-2005, (2006), 10.
164 Ibíd., 11.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

4. Desmovilización, desarme y reintegración:


a. Apoyar el proceso de desmovilización y reincorporación a la vida civil de
los grupos armados al margen de la ley (GAML).
b. Buscar la activa participación de la comunidad internacional en todas las
etapas del proceso165.

El balance presentado por el Departamento Nacional de Planeación sobre el impacto


del Plan Colombia indica el fortalecimiento de la fuerza pública contra el narcotrá-
fico y los grupos armados ilegales, y la estrategia de recuperación de la seguridad
y el orden público en las regiones más críticas en el país. Así, es viable afirmar que
su implementación se conjugó con la modernización de las Fuerzas Armadas y la
voluntad del Gobierno nacional por recuperar la soberanía del país en zonas donde el
Estado colombiano estuvo ausente durante décadas.

En términos generales, el éxito en cada uno de los componentes del Plan Colombia
demuestra que la estrategia integral ha sido efectiva. Además, deja la posibilidad de
continuar con la estrategia para consolidar sus resultados y obtener logros permanen-
tes en la lucha contra el tráfico de drogas ilícitas, el crimen organizado, la pobreza, y
para afianzar la reactivación del tejido social en Colombia. Todo lo anterior, redunda
en mayor gobernabilidad, fortalecimiento institucional y una democracia consolidada.
Sin embargo, es importante resaltar que pese a los logros conseguidos, aún son muchos
los retos que enfrenta Colombia en su búsqueda por alcanzar una democracia sólida y
un país en paz. Tales desafíos plantean la necesidad de continuar con el apoyo inter-
nacional como un importante complemento a los esfuerzos nacionales.166

La crítica situación de orden público que pasaban los habitantes de los municipios
del departamento del Meta, Guaviare y Vaupés en el período de la Zona de Distensión
entre los años 1998 y 2002, estuvo configurado por la influencia del narcotráfico y el
control sobre esta economía ilícita que ejercieron los grupos armados ilegales.

Durante el período que duró la Zona de Distensión, las zonas rurales de municipios
como La Macarena y Vistahermosa fueron de nuevo escenario de territorio con una gran
producción de base de coca, regulada por las disposiciones implantadas por la guerrilla

165 Departamento Nacional de Planeación (DNP). Dirección de Justicia y Seguridad (DJS). Balance plan
Colombia 1999-2005, (2006), 11.
166 Ibíd., 43.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

(entrada y salida de comerciantes y “raspachines”, circulación de precursores e insu-


mos, precios y “contribuciones”, etc.); en términos generales, las FARC aprovecharon
estos años para acumular recursos financieros con la producción y comercialización de
base de coca en el área de los cinco municipios de la Zona de Distensión.167

Durante este período, las FARC-EP crearon extensas redes de transporte para la
circulación de sus estructuras armadas y de los insumos necesarios para el procesa-
miento de los cultivos ilícitos. Un ejemplo de ello fue la carretera construida entre
los municipios de La Macarena y San Vicente del Caguán, con una extensión de 175
kilómetros, además de muchas otras rutas en medio de la selva, que permitieron la
comunicación con otros centros de producción de hoja de coca en los departamentos
del Guaviare y Vaupés.168 Sin embargo, el Gobierno nacional estableció la prolongación
de la Zona de Distensión, lo que generó que la Gobernación del Meta impulsara la crea-
ción de lineamientos para mantener la paz y la seguridad en la región del Alto Ariari,
la subregión más afectada por el conflicto armado en el departamento del Meta.169
La Asociación de Municipios del Alto Ariari (AMA) tuvo como objetivo garantizar
los medios gubernamentales para mejorar la calidad de vida de los habitantes y los
niveles de educación, disminuir la línea de pobreza de los municipios que la integran
y reducir la vulnerabilidad de las familias desplazadas o víctimas. Esto se tradujo en
proyectos económicos, de vivienda y de proyección social, que incluían la participa-
ción de toda la población. En 2002, la asociación obtuvo el Premio Nacional de Paz
y la cooperación de organizaciones internacionales. Además de esto, la permanente
presencia de la fuerza pública en la región permitió que la situación crítica que se
vivía en el Alto Ariari mejorara gradualmente.170
Con la intensión de recuperar el protagonismo y el liderazgo del departamento del
Meta a nivel nacional, el gobernador electo, el liberal Luis Carlos Torres, defendió la
propuesta de mejorar la relación que se tenía con el Gobierno nacional y propuso que

167 Omar Gutiérrez, Desarrollo Rural Alternativo en el Meta y Economía Política de la Coca en el Meta
1982- 2004, (Bogotá: PNUD, 2005), 88.
168 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Panorama Actual de los Muni-
cipios que Conformaron la Zona de Distensión, 8.
169 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), META. Análisis de Conflictividades y
Construcción de paz, (2014), 24.
170 Contraloría General de la Republica. Dirección Estudios Sectoriales. Situación actual de las asocia-
ciones de municipios en Colombia. 85113-059-05, (2010), 45.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

los recursos provenientes para la ejecución del Plan Colombia fueran usados positiva-
mente en los municipios que formaban parte de la Zona de Distensión. Sin embargo,
un obstáculo más se presentó en julio del año 2001, cuando “el exgobernador Alan
Jara fue secuestrado por el Frente 26 de las FARC en la carretera que comunica el
municipio de Lejanías con Villavicencio”.171
Durante el establecimiento de la Zona de Distensión, diferentes grupos armados
ilegales afectaron la seguridad de la población de los municipios y departamentos
que rodearon esta región. Allí se encontraban las cuadrillas 26 y 31 de las FARC-EP,
conjuntamente con la compañía móvil Arturo Ruíz, el Bloque Centauros, el Bloque
Oriental y los denominados “Buitragueños” de las autodefensas; todos estos grupos,
además, controlaban el narcotráfico en la zona. Según cifras del Ejército Nacional,
el incremento de los cultivos ilícitos se observó en el notorio aumento de zonas cul-
tivadas con coca en la región.

• Municipio de Mesetas: 13.706 habitantes y 270 hectáreas de cultivos de coca.


• Municipio de La Uribe: 9.200 habitantes y 550 hectáreas de coca.
• Municipio de Vistahermosa: 19.069 habitantes, 800 hectáreas de coca.
• Municipio de La Macarena: 13.046 habitantes, 3.500 hectáreas de coca.
• Municipio de San Vicente del Caguán: 42.957 habitantes, 5.100 hectáreas
de coca.172

Esa producción de cultivos ilícitos afectó directamente zonas ecológicas protegi-


das como los parques nacionales naturales del Sumapaz, Pichachos, Tinagua y La
Macarena, Y comprendían una extensa área de reserva ambiental, que sirvió de sitio
estratégico para las cuadrillas 27, 40, 43 y compañías móviles como la Jacobo Arenas
de las FARC-EP, alcanzando los 1.500 integrantes. Entre las actividades criminales
que desarrollaron contra la población se enumeran:

• Reclutamiento forzoso.
• Desplazamiento forzado de autoridades civiles.
• Ataques contra políticos de la región.

171 “Las Farc secuestró a Alan Jara”, El Tiempo, 17 de julio, 2001. http://www.eltiempo.com/archivo/
documento/MAM-440637.
172 AC-BIVAR, G2, Documento Zona de Distensión, 2002.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Narcotráfico.
• Co-Gobierno con autoridades municipales (en mayoría bajo la intimidación).
• Homicidios y secuestros a civiles y militares.
• Monopolio de los recursos económicos de la zona.
• El establecimiento de la coca como problema social.
• Adoctrinamiento comunista.
• Realización de censos para el control de la población.
• Restricciones al tránsito vehicular.
• Extorsión y cobro de vacunas.
• Movilización de la población civil para la realización de marchas (especial-
mente grupos vinculados al cultivo de la hoja de coca).173

A propósito de la difícil situación humanitaria que se vivía en la región, el gober-


nador del departamento del Guaviare, Nebio Echeverry Cadavid, pidió el auxilio de las
autoridades competentes en una comunicación dirigida al presidente de la república,
Álvaro Uribe, denunciando la situación generada por las FARC-EP. Según sus apre-
ciaciones, este grupo ilegal habían generado,

1. El desplazamiento forzoso en los dos últimos meses de cerca de 3.000 per-


sonas procedentes en su mayor parte de poblaciones del Meta y Guaviare
ubicadas en las dos márgenes del río Guaviare. Aproximadamente 1.000
personas se encuentran ubicadas en el casco urbano del municipio de San
José de Guaviare y las 2.000 restantes retenidas por las FARC-EP en la parte
baja del río Guaviare, zona de Mocuare, Barranco Colorado, La Rompida y El
Olvido. Estos últimos se encuentran en condiciones críticas debido al difícil
acceso a la zona y las barreras de acceso colocadas por el grupo guerrillero.
2. Los continuos hostigamientos de las FARC-EP a las poblaciones de Mapiri-
pán (Meta) y Puerto Alvira (Meta), este último municipio hoy desocupado por
las constantes amenazas del grupo insurgente.
3. La crisis de gobernabilidad generada por la ausencia de alcaldías municipa-
les en dos de los cuatro municipios del Guaviare: Calamar y Miraflores, y el
funcionamiento parcial de la alcaldía del municipio del El Retorno. Quien
despacha desde la capital de San José del Guaviare.

173 AC-BIVAR, G2, Documento Zona de Distensión, 2002.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

4. Las amenazas realizadas el día 24 de agosto de 2002, contra los funciona-


rios de salud de los municipios de Calamar y Miraflores donde se coloca como
fecha límite el 30 de agosto de 2002 para tomar parte a favor de las FARC-EP
en el conflicto armado, so pena de ser expulsados de la región o en el peor de
los casos correr el riesgo de ser retenidos por la misma insurgencia.174

En ese mismo sentido, el gobernador del departamento del Guaviare expresaba


las dificultades de las Fuerzas Militares en la región, expresando al Gobierno nacio-
nal las siguientes consideraciones:

1. La situación de desplazamiento forzoso ha generado un agotamiento de los


recursos físicos de las instituciones encargadas de la atención de desplazados,
requiriendo la intervención de instituciones nacionales e internacionales para
salvaguardar los derechos fundamentales de la población.
2. Las Fuerzas Militares de la región (Batallón Joaquín París y Brigada Móvil
No. 7), a pesar de su presencia y capacidad operativa, no han podido garan-
tizar la seguridad de toda la región debido a la extensión del territorio y las
características geográficas. Se considera que el pie de fuerza es insuficiente
debido a los múltiples frentes del conflicto en el momento. Las Fuerzas Milita-
res tiene control del casco urbano del municipio de San José y buena parte del
El Retorno, otros sitios de operaciones: Puerto Arturo (San José del Guaviare),
Mapiripán (Meta), Puerto Alvira (Meta), y parte del área rural del municipio
de Calamar (Guaviare).175

Después de transcurrir seis semanas de la comunicación del gobernador del Gua-


viare, el 20 de octubre del año 2002 se realizó un Consejo de Seguridad en la capital
departamental, al que asistieron el presidente de la república y los distintos coman-
dantes de las unidades militares de la región. Allí se establecieron diversas estrategias
para combatir el narcotráfico bajo el control de las FARC-EP.

174 AC-IV División, G3, Caja No. 4 (Año 2002), “Compromiso adquirido por el Presidente de la Republica
en los Consejos de Seguridad “Relación de logros metas” San José del Guaviare”, Villavicencio 30 de
octubre 2002.
175 Ibíd.

116
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Se acordó que la VII Brigada en coordinación con las entidades del Estado y
las unidades, realice el control de combustible, ya que en las bombas de San
José del Guaviare ingresaban más de 350.000 galones al mes, acordándose
un tope de 100.000 galones y para las bombas de Calamar, Miraflores y El
Retorno 10.000 galones de gasolina y 1.500 galones de ACPM.
• La entrada de keresone quedo prohibida ya que en los departamentos de
Guaviare y Vaupés no hay empresas que utilicen estos productos, y se está
utilizando para la elaboración de la base de coca.176

En noviembre de 2002 se intensificaron las operaciones militares en el Guaviare,


debido a la arremetida de las FARC-EP contra los municipios del departamento. Estas
acciones fueron represalias iniciadas por este grupo armado ilegal como reacción ante
los continuos éxitos de la fuerza pública contra el narcotráfico. La Brigada Móvil
No. 7 presentó un análisis completo de la situación de orden público en las áreas rura-
les y urbanas de las zonas de La Libertad, El Retorno, Calamar y La Carpa, indicando

• Que en ataques de las FARC son lanzadas granadas hechizas de mortero, ha-
ciendo una de ellas impacto en el área urbana, causando la muerte de 2 señoras
y heridas a un hombre y un menor de edad. La unidad instauró las denuncias
ante las autoridades competentes y actualmente cursa una investigación con-
tra la Fuerza Aérea Colombiana, por la denuncia hecha por parte de la ONT-
FARC contra la FAC, al denunciar que los asesinatos y heridos fueron producto
del bombardeo ejecutado por los aviones en apoyo aerotáctico a las tropas.
• Durante 125 días de ocupación y control militar del área rural y urbana del
municipio de Calamar, las tropas fueron objeto de atentados terroristas en el
casco urbano con granadas de mano, artefactos explosivos, bicicleta bomba
y francotiradores, dejando como saldo un suboficial y 12 soldados heridos.177

Lo anterior deja ver un hecho constante en el marco del conflicto armado: la acu-
sación que el grupo armado ilegal de las FARC-EP realizaba contra la fuerza pública,
inculpándola de acciones contra los Derechos Humanos y el Derecho Internacional
Humanitario, que habían sido ocasionadas por este mismo grupo armado ilegal. Las

176 Ibíd.
177 AC-IV División, G3, Caja No. 3 (Año 2002), Villavicencio 23 de noviembre 2002.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

operaciones adelantadas por esta unidad táctica desde mediados de 2002, con el
apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana (que para entonces contaba con el apoyo del
Avión Fantasma), fueron:

a. Operación Libertad (julio, 2002) en el municipio de Calamar.


b. Operación Tornado (octubre, 2002) para efectuar el control militar y opera-
ciones en la Inspección de La Carpa.
c. Operación Cascabel (noviembre, 2002) al oriente del municipio de San José
del Guaviare.
d. Operación Géminis (noviembre, 2002), orientada por el Comando de la Di-
visión para prestar apoyo a la Fiscalía, DAS y CTI, con el fin de judicializar
milicias clandestinas.178

El resultado de estas operaciones militares durante los meses de julio a noviem-


bre de 2002, dirigidas a garantizar la seguridad y orden público de la población en
el departamento del Guaviare, puede observarse en la continua presencia y control
de la fuerza pública en la región. Hacia finales de ese año, las Fuerzas Militares
(Comando de la IV División) señalaban el siguiente balance:

1. Cambio de actitud de la población civil hacia las tropas.


2. Perdida de territorio y control sobre la población por parte de las FARC, debi-
do a que desde 1998 había la ausencia total de Policía o Ejército.
3. Consolidación de áreas por el permanente control militar de vías y corredores
de movilidad, creando una sensación de seguridad y tranquilidad en la po-
blación y comerciantes, en municipios de San José, El Retorno y la Inspección
de La Libertad. Veredas circundantes al casco urbano.
4. Desmoralización de las FARC al presentarse la fuga de 23 terroristas debido
al maltrato y mala alimentación que recibían.
5. Pérdida del poder político por la burocratización de jefes y cabecillas.
6. Pérdida de apoyo de la población civil a las FARC.179

Pero aunque las acciones y operaciones adelantadas por las Fuerzas Milita-
res empezaban a generar los resultados esperados, los combates sostenidos con

178 AC-IV División, G3, Caja No. 3 (Año 2002), Villavicencio 23 de noviembre 2002.
179 AC-IV División, G3, Caja No. 3 (Año 2002), Villavicencio 23 de noviembre 2002.

118
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

las guerrillas generaron otro factor de enorme peligrosidad que había que seguir
enfrentando; las minas antipersona. Una de las acciones que más han afectado a la
población civil y a la fuerza pública durante el conflicto armado es la colocación de
minas antipersonales por los grupos armados ilegales, especialmente por las FARC-
EP y el ELN. En el 2002 las Fuerzas Militares, el Ministerio de Defensa y el Estado
colombiano se adhirieron a los compromisos de la Convención de Ottawa, por la cual
se estableció la “Prohibición del empleo, almacenamiento, producción, transferencia
de minas antipersonal y sobre su destrucción”.180
Esta medida del Gobierno nacional se debió principalmente a la violación sis-
temática de los Derechos Humanos por parte de los grupos mencionados y el uso
desmedido que estos hacían de las minas antipersonales en áreas rurales del país,
atentando contra la vida de numerosos campesinos y sus familias, más aún cuando
no se tuvo ninguna información sobre la localización de estos artefactos. Desde
entonces, el Estado colombiano ha desplegado programas para la recuperación física
y psicológica, además de la atención médica necesaria para las víctimas civiles y
militares, a través de instituciones como la Cruz Roja y Sanidad Militar. Aunque el
Ejército Nacional hace empleo de minas, se debe tener en cuenta que “Los campos
minados sembrados por las FF.MM están perfectamente demarcadas y cumplen con
las normas estipuladas, por lo que no se han presentado incidentes con la población
civil por minas instaladas por las distintas unidades militares”.181
El Ministerio de Defensa Nacional determinó la creación del Comité de Minas
Antipersonal para la coordinación y planeación de las acciones destinadas a la des-
trucción de minas y campos minados ilegales en todo el territorio nacional.182 Las
funciones de este Comité se organizaron para la consecución de programas para la
identificación de campos minados ilegales sembrados por los grupos al margen de
la ley en todo el país; en este esfuerzo se contó con la veeduría internacional, según
lo establecido en los acuerdos de la Convención de Ottawa. Por su parte, el Comando
General de las Fuerzas Militares destinó los presupuestos requeridos para la ins-
trucción, entrenamiento y obtención del material técnico necesario para las labores

180 AC-IV División, G3, Caja No. 4 (Año 2002), “Directiva Transitoria desde el Comando del Ejército”, 20
de diciembre de 2002.
181 AC-IV División, G3, Caja No. 4 (Año 2002), “Directiva Transitoria desde el Comando del Ejército”, 20
de diciembre de 2002.
182 Ibíd.

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de desminado, además de atender los requerimientos de las víctimas civiles y mili-


tares para su tratamiento físico y psicológico. El programa recibió la donación de
helicópteros ambulancia para atender la evacuación de los heridos. Para esta labor
se estableció la creación del Grupo Marte, que debía estar agregada en cada una de
las Unidades Operativas Mayores en el territorio Nacional.183 En un informe presen-
tado por la IV División del Ejército Nacional sobre las “acciones terroristas y cam-
pos minados” dirigida al Comandante del Ejército en Bogotá, presentó el siguiente
balance de las actividades contra la fuerza pública en dicha jurisdicción:

1. VII Brigada:

El 11 de julio de 1999: son atacados simultáneamente los municipios de Puerto Rico


y Puerto Lleras (Meta) por bandoleros de las FARC, con cilindros de gas, ráfagas de
fusiles, ametralladoras y granadas de mortero, así mismo fue instalada una tanqueta
blindada apuntando al puesto de policía de Puerto Rico, desde donde les disparaban
indiscriminadamente a los agentes allí atrincherados forzando su rendición, asesina-
ron a la señora y la hija de un suboficial de la policía, quienes se encontraban en una
residencia del municipio, al igual que a dos agentes e hirieron a cinco más, el Teniente
Comandante del puesto de policía fue hallado con quemaduras de segundo grado.
Los días 10 y 12 de julio de 1999: son atacadas las instalaciones del Batallón Joaquín
París con cilindros de gas lanzados con gasolina para que cuando cayeran produjeran
incendios, obligando a las tropas a salir de las posiciones, allí no se presentaron nove-
dades tanto de instalaciones como de personas.
El día 14 de febrero del 2000: es atacado el puesto de policía del municipio El Castillo
(Meta) por bandoleros de la cuadrilla 26 de las ONT FARC con cilindros de gas y fusiles,
tres de los cilindros cayeron al lado del cuartel destruyendo gran parte del mismo, se
causó la destrucción total del centro de salud, registraduría municipal, la casa de la
cultura, un jardín infantil, aproximadamente 20 viviendas y negocios particulares,
dicho acto ocasionó daños a 3 vehículos entre ellos la volqueta del municipio, la cual
fue utilizada como rampa para lanzar los cilindros de gas, daños en la estructura
vial y servicios públicos (agua, luz, acueducto y alcantarillado) y heridas de conside-
ración a los particulares.184

183 Ibíd.
184 AC-IV División, G3, Caja No. 6 (Año 2000), “Informe de acciones terroristas y campos minados”,
Villavicencio 28 de abril de 2000.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

2. Área general municipio de Mitú:

El día 19 de enero del 2000: se realiza el lanzamiento de tres cilindros desde el Colegio
José Eustasio Rivera impactando el hotel Mitusabal, la esquina del puesto casa blanca
de la Policía Nacional y el parque principal, no se presentaron victimas pero si destro-
zos materiales por más de $86.000.000.
El día 20 de enero del 2000: se lanzaron 5 cilindros desde el otro lado del río impac-
tando el parque principal y causando destrozos a las instalaciones de la gobernación,
la asamblea, la iglesia, el FER, la alcaldía y la secretaria de educación, se presentó una
víctima, el patrullero Gómez Cardona José, con esquirlas en un costado del cuerpo, los
destrozos materiales fueron avaluadas en más de $500.000.000.
El día 23 de enero del 2000: es destruido el negocio “El Proveedor” de propiedad del
señor Pedro Burgos y el establecimiento de comidas rápidas “Ricuras” no se presenta-
ron víctimas, los daños materiales se calculan en $125.000.000 los establecimientos
están ubicados a orillas del río, costado opuesto de donde fueron lanzados los cilindros.
El día 14 de febrero del 2000: son lanzados desde el otro lado del río, 3 cilindros de
gas que impactaron en el parque principal sin causar víctimas, los daños materiales
se calculan en $24.000.000.185

A pesar de estos esfuerzos del Gobierno nacional y las Fuerzas Militares, el accio-
nar criminal de las FARC-EP tuvo como resultado diversos atentados con explosivos
en zonas urbanas del departamento del Meta, entre las que se encuentran:

1. El 17 de diciembre del año 2001 las FARC estalló dos carros bomba en el casco
urbano del municipio de San Martín, ocasionando la destrucción parcial de
una escuela, la casa de la cultura del municipio y afectación a numerosas
casas vecinas.
2. El 24 de diciembre de 2001 las FARC estalló un carro bomba en el casco urba-
no del municipio de Granada.
3. El 12 de enero de 2002, como parte del plan estratégico de las FARC para
atacar sitios cercanos a la Zona de Distensión, estallaron un carro bomba
nuevamente en el municipio de Granada.
4. El 15 de enero de 2002 las FARC dinamito cuatro torres de energía eléctrica
a lo largo de la vía entre Bogotá y Villavicencio.186

185 AC-IV División, G3, Caja No. 6 (Año 2000), “Informe de acciones terroristas y campos minados”,
Villavicencio 28 de abril de 2000.
186 AC-IV División, G3, Caja No. 4 (Año 2002), “Directiva Transitoria desde el Comando del Ejército”, 20
de diciembre de 2002.

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Para 2002, la afectación a la población por el uso de la Zona de Distensión como


base de operaciones de las FARC-EP era innegable, y como si fuera poco, hasta allí lle-
garon las autodefensas para convertir el territorio en un campo de guerra. Las políticas
del Gobierno nacional habían limitado la presencia y la acción de la fuerza pública, por
lo que estos grupos ejercieron el control de estos territorios, especialmente en el depar-
tamento del Guaviare y en el municipio de Mapiripán (Meta). Por su parte, las FARC-
EP establecieron el Frente 1 en los municipios de Calamar y Miraflores, el Frente 7 en
los municipios de San José del Guaviare y El Retorno, y el Frente 44 entre los límites
del departamento del Meta y el oriente de San José del Guaviare, mientras que las AUC
del Bloque Oriental se ubicaron en el área urbana de San José del Guaviare, el área de
Mielón, Mapiripán y Puerto Alvira, en el departamento del Meta.187
Como resultado de este enfrentamiento, se incrementó la problemática del des-
plazamiento forzado en toda la región. Según informes de las Fuerzas Militares,
jurisdicción de la IV División del Ejército Nacional, la unidad táctica de la Brigada
Móvil No. 7 y su Oficina de Derechos Humanos presentó, en un consolidado de
estadísticas de desplazamiento en el municipio de San José del Guaviare, la terrible
dimensión de este flagelo: “En los sitios del Edén, La Fuga, El Trin, Bocas de Fuga,
Cachiveras de Nare, Damai de Nare y El Retorno un total de 131 niños y 185 adultos
desplazados por la violencia de estos grupos armados ilegales”.188
En agosto de 2002, la IV División del Ejército Nacional continuaba arrojando cifras
críticas sobre la situación de orden público en su jurisdicción. En el municipio de Puerto
Alvira (Meta) se registraba el secuestro de aproximadamente 2.500 personas por parte
de las FARC-EP y también el desplazamiento forzado de 4.000 personas. A par-
tir de ese mismo año, y gracias a los recursos provenientes del Plan Colombia y a
la implementación de una nueva política de Seguridad Nacional, la fuerza pública fue
retomando progresivamente el control de numerosos municipios brindando a la pobla-
ción la seguridad que por años habían perdido. Este retorno de la fuerza pública mere-
ció el agradecimiento de la población civil y sus autoridades municipales. “El municipio
de Mapiripán en el departamento del Meta en nombre de la alcaldesa Maribel Mahecha
envía carta de agradecimiento al Ejército Nacional por las operaciones realizadas en las
veredas de Cachivera, Nare, Damas de Nare, Caño Guarnizo”.189

187 Ibíd.
188 Ibíd.
189 Ibíd.

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3.2. El restablecimiento de la gobernabilidad

Una vez se dio por finalizado el dialogo de paz con las FARC-EP, la fuerza pública
pudo hacer presencia en los municipios antes controlados por este grupo, y el
Gobierno nacional y la opinión pública pudieron conocer sobre las actividades ilíci-
tas realizadas por las FARC-EP en la región. En un detallado análisis de la situación
del municipio de Mesetas realizada por el Comando de la Brigada Móvil No. 1 (orgá-
nica de la Fuerza de Despliegue Rápido, FUDRA),190 se presentó el balance de los
siguientes hechos:

Durante la permanencia de la Zona de Distensión, el área fue despejada según los


habitantes sin su autorización ni consulta, a partir de allí se establecieron algunas
normas especiales impuestas por los narcoterroristas de las FARC-EP, lo que generó
que muchos de sus habitantes abandonaran la región (alrededor de 70 familias) tra-
tando de ubicarse en las afueras de esta zona, entre las normas impuestas por estos
grupos se hallan:

1. Pago de peaje obligatorio para vehículos.


2. Pago de impuesto al combustible por cada 3.000 galones $700.000 pesos.
3. Pago de impuesto a la cerveza por cada canasta $6000 pesos y de gaseo-
sas $5000.
4. Pago de multa por pelea en el pueblo de acuerdo a la situación, general-
mente $500.000 pesos para cada uno de los infractores.
5. Eran llevados a trabajar a las trochas o en la adecuación de campamentos
cuando se presentaba una falta grave.
6. Se presentaron algunas desapariciones sin que hasta el momento se ha-
llan adelantado investigaciones, como el caso del señor Néstor Hernán
Quitian Urbina, asesinado el 10 de noviembre de 2001, en el casco urba-
no de Mesetas, el cual fue herido cerca a su casa y cuando fue atendido

190 La creación de esta unidad militar fue fundamental en el fortalecimiento de la Seguridad Nacional.
Su fundación se dio según la Disposición 009 del 23 de noviembre de 1999, “Por la cual se crea
la Fuerza de Despliegue Rápido como Unidad Operativa Mayor del Ejército, con las siguientes Uni-
dades Operativas Menores: Brigadas móviles 1, 2 y 3, Brigada de Fuerzas Especiales y Brigada de
Aviación”. Citado por Jorge Cardona, “La Reestructuración del Ejército de Colombia 1998 – 2000,
Estudio de caso del ataque en La Quebrada El Billar” (Tesis de Maestría, Universidad Javeriana,
2005), 76.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

y trasladado en ambulancia fue asesinado a la salida del pueblo, y otros


casos más como el de algunos policías cívicos asesinados por no cumplir
las normas impuestas. Entre muchos casos más.
7. Se presentó la prohibición a la libertad de culto y se cerraron las iglesias
diferentes a la católica, ya que en el momento que intentaron cerrarla se
presentó la resistencia del párroco del municipio y de la población civil,
por lo cual no fue cerrada.
8. La presencia de caballos en el casco urbano del municipio fue prohibida
por los bandoleros y objeto de multa su incumplimiento.
9. La noche cuando terminó la Zona de Distensión según los habitantes de
la región varias volquetas y camiones viajaron durante la noche moviendo
bandoleros hacia el interior de la antigua Zona de Distensión.191

Sin embargo, el ingreso de las autoridades civiles, eclesiásticas y de las Fuerzas


Militares al municipio de Mesetas (Meta) generó una enorme desconfianza en la
población, debido a que numerosos integrantes de las FARC-EP se encontraban en
el casco urbano con ropa de civil y gran cantidad de milicianos (civiles al servicio de
las FARC-EP que adelantan misiones de inteligencia y extorsión) permanecían en la
zona. Durante los meses siguientes la comunidad retornaba a su diario vivir con una
tensa calma, ya que entonces:

(…) crece la preocupación por la desinformación por parte de los milicianos que rumo-
ran el ingreso de autodefensas en la región, la ausencia de autoridades judiciales que
aún no hacen presencia y la exigencia de los narcoterroristas de las FARC-EP mediante
boletines al comercio de la orden de continuar pagando los impuestos (pagos que
hacen en el área rural) hechos que ocasionan el descontrol en la región. Se conoce por
parte de moradores de la región la presencia de bandidos en los alrededores del casco
urbano del municipio de Mesetas, así como un gran número de marcaciones de inteli-
gencia técnica, informaciones que ameritan adelantar operaciones con las unidades de
la Brigada Móvil No. 4 para contrarrestar esa presencia que amenaza a las unidades
acantonadas y a la población civil.192

191 AC-IV División, G3, Caja No. 5 (Año 2002), “Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Fuerza
de Despliegue Rápido, Brigada Móvil No. 1”, Granada - Meta, 05 de marzo de 2002.
192 AC-IV División, G3, Caja No. 5 (Año 2002), “Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Fuerza
de Despliegue Rápido, Brigada Móvil No. 1”, Granada - Meta, 05 de marzo de 2002.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Una de las situaciones que preocuparon a las Fuerzas Militares fue la falta de pre-
sencia de las instituciones del Estado, teniendo como consecuencia que las autorida-
des municipales trasladaran al Ejército Nacional y a la Policía funciones judiciales de
instituciones como la Fiscalía y el CTI; a pesar de que la fuerza pública contaba con el
apoyo y presencia de la Cruz Roja Internacional y la Defensoría del Pueblo, se generó
una crítica situación en el cumplimiento de las acciones judiciales, ya que se repre-
saban una gran cantidad de quejas de la población con denuncias sobre los abusos
y crímenes a que fueron sometidos por las FARC-EP durante la Zona de Distensión.
Por lo anterior, el comandante de la Brigada Móvil No. 1 realizó las siguientes
recomendaciones para que fueran adelantadas en la región.

a. Adelantar una operación militar en la parte alta del municipio de Mesetas


(sectores de Meza de Fernández y el campamento El Gólgota).
b. Gestionar la presencia de autoridades judiciales (Fiscalía-CTI) y especialmente
las autoridades nacionales y departamentales.
c. Continuar la campaña de buen trato a la población civil y el saludo del sol-
dado, ha causado sensación de tranquilidad y bienestar a la población civil.
d. Adelantar trabajos con un grupo de acción psicológico sobre la población
civil y en especial sobre los colegios del municipio, los cuales estuvieron bajo
la acción de los bandoleros de ONT-FARC-EP que interrumpían las clases
para dar charlas en los diferentes cursos enseñándoles armamentos e him-
nos alusivos a la organización, se hace necesario incrementar en los colegios
el conocimiento de los símbolos patrios.
e. Adelantar una acción cívico militar que comprometa a la población civil con
el soldado en donde se incluya atención médica, odontológica, jurídica y
psicológica.
f. Gestionar la presencia de los organismos de control de precios de artículos
de primera necesidad, de recuperación de tierras y casas abandonadas o en-
tregadas a terceros por los bandoleros para su administración en bien de la
organización narcoterrorista FARC.193

193 AC-IV División, G3, Caja No. 5 (Año 2002), “Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Fuerza
de Despliegue Rápido, Brigada Móvil No. 1”, Granada - Meta, 05 de marzo de 2002.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

3.3. Las “pescas milagrosas”

Los retenes ilegales fueron una modalidad utilizada por los grupos armados ilegales
desde los inicios del conflicto armado, pero en el departamento del Meta, estas han
sido ejecutadas principalmente por las FARC-EP en las vías intermunicipales. Las “pes-
cas milagrosas” tenían varios propósitos: robar vehículos para su uso, generar temor
en la población, quemar los automotores como muestra de su poder y generar inesta-
bilidad en el ambiente de seguridad de las zonas involucradas. A su vez, estos retenes
eran realizados para extorsionar al gremio transportador tanto de pasajeros como de
carga con grandes sumas de dinero a cambio de no quemar sus vehículos, práctica que
generó pérdidas millonarias en las compañías.
Los dineros obtenidos en las extorsiones fueron irrisorios para las arcas del Blo-
que Oriental, por lo cual la modalidad sufrió otro ajuste: ya no sólo se extorsionarían
a las empresas transportadoras, en adelante se optaría por secuestrar a los civiles que
se movilizaban por esta vía y que representaran un alto valor económico a cambio
de su liberación, es decir, se inició una nueva forma de flagelo de las FARC-EP hacia
los colombianos: los secuestros extorsivos o lo que el país recordaría como las “pes-
cas milagrosas”. Pese a que decenas de personas ya habían sido víctimas en los
retenes, bien con el robo de sus vehículos, pertenencias o su libertad a cambio de
millonarias sumas de dinero, éstos actos no habían superado el interés local y el país
desconocía el inminente peligro al que se veían expuestos quienes transitaban por esta
ruta, así como las difíciles situaciones físicas y morales a las que eran sometidos al
ser secuestrados con fines netamente lucrativos. Fue alias “Romaña” quien encabezó
las llamadas “pescas milagrosas” más destacadas en la opinión pública nacional.

El 6 de marzo de 1998, por ejemplo, montó un retén en la vía entre Villavicencio y Res-
trepo, a escasos minutos del centro de la capital del Meta. Los carros que le interesaban
los desviaba por una trocha destapada, a unos 30 metros de la gruta de la Virgen, que
conduce hacia la inspección de San Luis de Monfort. El retén duró seis horas. Las FARC
asesinaron al agente Ricardo Martínez, secuestraron a otros policías y militares y se
robaron 19 millones de pesos, con los que el Ejército iba a pagarles a los soldados que
se encontraban acantonados en el municipio de La Macarena.194

194 “El zar del secuestro”, Semana, 17 de abril de 2000, http://www.semana.com/nacion/articulo/el-zar-


del-secuestro/41666-3.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

No satisfechas con lo obtenido en las vías municipales, las FARC-EP decidieron


extender dicha práctica a la vía que comunicó a la capital del país con los municipios
de La Vega, Medina y Paratebueno, en donde hacían presencia además de los frente
53, 52 y 22; lo mismo sucedió sobre la vía que comunicó a la capital con los Llanos
Orientales, con injerencia plena del Frente 53, para trasladar el miedo y el ambiente
de zozobra a Bogotá tal como se había estipulado en la VII Conferencia, al convertir
las montañas que la rodean en el centro de despliegue estratégico para su toma, ini-
ciándose así los retenes ilegales en la vía Bogotá-Villavicencio.195
El 23 de marzo de 1998 integrantes del Frente 53 realizaron una vez más un
retén ilegal de grandes proporciones en el sitio conocido como Monterredondo, en
Guayabetal, municipio de Cundinamarca en límites con el Meta. Pero en esta opor-
tunidad no se llevaron consigo sólo a algunos civiles, sino que realizaron el mayor
secuestro de población que se haya registrado hasta el momento en los Llanos Orien-
tales; retuvieron 24 personas, entre ellas cuatro estadounidenses y un italiano. Este
acción fue bautizada por los medios de comunicación como la “pesca milagrosa”,
por la gran cantidad de personas que cayeron en las redes criminales de las FARC-
EP durante el retén.196
A través de este hecho se conocieron ampliamente las acciones criminales en con-
tra de los secuestrados, como fue ajusticiarlos cuando sus familiares no pagaban las
cifras exigidas por su liberación. Los secuestrados, además, eran objeto de maltratos
e intimidaciones durante su cautiverio. La crueldad de “Romaña” fue tal, que incluso
se dispuso a informar a los gobiernos de Colombia, Estados Unidos e Italia, mediante
los medios de comunicación, la amenaza de muerte a sus conciudadanos si llegaba a
comprobar que éstos hacían parte de algún organismo de seguridad.197
El ciudadano italiano Vito Candela fue liberado 23 días después. Al preguntarle
sobre la razón de su liberación, respondió a los medios que “Romaña” lo había libe-
rado al comprobar que no tenía nexos con los paramilitares.198 Los norteamericanos,
quienes fueron liberados 32 días después del secuestro, relataron a los medios de

195 “Cuatro colombianos siguen retenidos”, Llano 7 Días,28 de abril de 1998, 8.


196 “Cuatro colombianos siguen retenidos”, Llano 7 Días, 28 de abril de 1998, 8; y “El zar del secuestro”,
Semana, 17 de abril de 2000, http://www.semana.com/nacion/articulo/el-zar-del-secuestro/41666-3
197 “El zar del secuestro”, Semana, 17 de abril de 2000. http://www.semana.com/nacion/articulo/el-zar-
del-secuestro/41666-3
198 “Liberado Vito Candela”, Llano 7 Días, 17 de abril de 1998, 7.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

comunicación algunos de los maltratos a los que habían sido sometidos, por ejem-
plo, ser esposados en las noches y amenazados con riesgo de muerte si intentaban
escapar.199 No tuvieron la misma suerte de ser liberados cuatro colombianos secues-
trados, por quienes las FARC-EP pidieron una millonaria recompensa.200
El revuelo mediático que suscitó este flagelo humanitario en manos de alias
“Romaña”, y que los principales cabecillas de las FARC-EP vieron como un golpe
contundente que puso a la organización una vez más en los titulares de la prensa
nacional e internacional y en la agenda de gobiernos extranjeros, le representó a
alias “Romaña” un mayor reconocimiento por parte de sus superiores, quienes en
adelante le delegaron la ejecución de las más cruentas acciones terroristas, como la
toma de Mitú, perpetrada ese mismo año.

3.4. Destrucción del puente El Alcaraván

En la media noche del jueves 17 de enero de 2002, en medio de la crisis por la que
atravesaban los diálogos de paz en la Zona de Distensión, las FARC-EP incomunica-
ron a la región del Ariari y la zona de despeje, por medio de la voladura del puente
El Alcaraván, ubicado sobre el río Ariari, que comunica al municipio de Granada con
San Juan de Arama, Mesetas, Vistahermosa y La Uribe. Dado que el atentado fue en
época de verano, los conductores de los vehículos con carga optaron por circular por
el lecho del río, corriendo el riesgo de quedar varados. Algunas empresas de trans-
porte urbano dejaron de transitar varios días por lo que los habitantes debían cos-
tear su transporte en taxi hasta un extremo del puente, cruzarlo a pie y tomar otro
para finalizar su recorrido, lo que, además, incrementaba los costos.201
Pese a que no hubo víctimas humanas, los medios de comunicación locales
reportaron que varias casas del sector presentaron averías. La reconstrucción del
puente tardó seis meses y costó 2.450 millones de pesos.202 En este acto también se
evidenció la violación de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Huma-
nitario, pues existió la participación de una menor de 13 años, quien días después

199 “Cuatro colombianos siguen retenidos”, Llano 7 Días, 28 de abril de 1998, 8.


200 “Rehenes tendrían que pagar”, Llano 7 Días, 28 de abril de 1998, 1.
201 “Ariari de nuevo incomunicado”, Llano 7 Días, 22 de enero de 2002, 7.
202 “Listo el Puente El Alcaraván”, El Tiempo, 19 de julio de 2002, http://www.eltiempo.com/archivo/
documento/MAM-1380480

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

del atentado desertó de las FARC-EP y confesó que bajo las amenazas de este grupo
colaboró con la ubicación del carro bomba en el puente y en otros delitos como el
secuestro. La menor fue reclutada bajo amenaza de muerte: “Me pusieron un fusil
en la cabeza y me dijeron que si no les colaboraba ellos me mataban. Me retiré en
noviembre del año pasado, pero ingresé de nuevo en diciembre porque amenazaron
que si no lo hacía mataban a mis padres, y por ellos hago lo que sea, pues es lo
único que tengo en la vida”.203

3.5. Las Fuerzas Militares en la región

Para 1998, el Gobierno nacional emprendió una serie de reformas al interior de las
Fuerzas Militares que permitió el incremento de las tropas y la creación de nuevas
unidades militares provistas de los insumos tecnológicos necesarios para enfren-
tar el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Esta reestructuración se prolongó
desde el año 1998 al 2000 con:

(…) la activación de un batallón contra el narcotráfico, un batallón de fuerzas espe-


ciales, el Centro Conjunto de Inteligencia Militar, la central de inteligencia militar,
los batallones de transporte aéreo y aerotáctico del Ejército y la Fuerza de Despliegue
Rápido FUDRA. También se ingresó al servicio 14 aeronaves de la Fuerza Aérea para
apoyar a las demás fuerzas, se blindaron 24 helicópteros, se adquirieron equipos de vi-
sión nocturna para aeronaves y se repotenciaron 8 helicópteros. Todos estos esfuerzos
se enfocaron en lograr la efectividad aérea de ala rotatoria o helicópteros para apoyar
las operaciones militares terrestres, como parte de los diez programas contemplados
en la guía de planeamiento estratégico de 1998 – 1999. En este sentido, la Aviación
del Ejército realizó en esos dos años, más de 125 misiones de combate, 1.398 misiones
de apoyo de combate y 553 misiones de apoyo y servicios para el combate204.

203 “Participé en colocación de carro bombas”, Llano 7 Días, 1 de febrero, 2002, 7. Respecto al recluta-
miento de menores de edad, el Protocolos adicionales I y II a los Convenios de Ginebra, en su artículo
77 “Protección de los niños”, establece en su numeral 2 “Las Partes en conflicto tomarán todas las
medidas posibles para que los niños menores de quince años no participen directamente en las hosti-
lidades, especialmente absteniéndose de reclutarlos para sus Fuerzas Armadas. Al reclutar personas
de más de quince años pero menores de dieciocho años, las Partes en conflicto procurarán alistar en
primer lugar a los de más edad”.
204 Cardona, “La Reestructuración del Ejército de Colombia 1998-2000, Estudio de caso del ataque en
La Quebrada El Billar”. Tesis de maestría, Pontificia Universidad Javeriana, 2015, 75-76.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Los resultados de esta modernización de las Fuerzas Militares provocaron la


creación de procesos continuos que incrementaron la profesionalizaron de los sol-
dados, lo que generó un crecimiento del Ejército Nacional, pasando de los 120.000
soldados a 160.000 en el año 2002. Desde el punto de vista estratégico-operacional,
se establecieron dos tipos de operaciones de acuerdo con el escenario de “guerra de
movimientos” que los grupos armados ilegales como las FARC-EP desarrollaban en
el país: a) una ofensiva que buscaba tener la iniciativa por parte de la fuerza pública,
y b) una territorial que fortaleció la presencia de la fuerza pública en las regiones
más vulnerables del país.205

Una de las iniciativas fundamentales que se propuso el Comando del Ejército para
fortalecer el proceso del incremento del pie de la fuerza a finales de 1998, fue el “Plan
10.000”, que consistió en el reemplazo de 14.355 soldados bachilleres por 9.996 sol-
dados voluntarios y 4.359 soldados regulares, quienes serían destinados a 21 batallo-
nes con funciones de combate y logística respectivamente. A esta iniciativa, se sumó
también la extensión del servicio militar obligatorio para los soldados regulares de 18
meses a 24 meses con el fin de incrementar el tiempo de servicio en las operaciones
militares. El proceso para producir los soldados voluntarios, se desarrolló reempla-
zando 10.000 soldados bachilleres de tres contingentes que se tenían que incorporar
en 1999 por 10.000 soldados regulares que estaban terminando su servicio militar en las
cinco divisiones del Ejército, quienes una vez cumplieron con los requisitos exigidos
en el Decreto 370 de 1991 fueron inscritos como soldados voluntarios. Este proceso
se realizó en tres fases de acuerdo a la Directiva 200 de 1998 “Incorporación de sol-
dados voluntarios”.206

Todo este proceso de profesionalización del Ejército Nacional se desarrolló en


varias fases a partir del año 1999. En una primera instancia ingresaron en ese año
“3.517 soldados regulares”; en una segunda etapa, en julio de ese mismo año se
incorporaron “2.565 soldados”, y por último, en septiembre de 1999 se registraron
“3.818 soldados regulares”. Así, el denominado Plan 10.000, cuya finalización se dio
el 25 de septiembre 1999 con el cumplimiento de su objetivo (la inscripción de 10.000
soldados voluntarios), permitió tan solo un mes después tramitar al general Mora
Rangel ante el Gobierno nacional y el Ministerio de Hacienda los recursos financieros

205 Ibíd.,75-79.
206 Ibíd., 77.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

necesarios para el sustento de las nuevas unidades, siendo esto un factor clave en el
fortalecimiento del Ejército Nacional e incidiendo en la seguridad en las regiones más
afectadas por el conflicto a partir del año 2000.207

Terminado el entrenamiento para los aspirantes a soldados voluntarios, a comienzos


del 2000 se tenían 10.000 soldados de tipo voluntario, quienes fueron repartidos en
las brigadas móviles y con ello se incrementaron las operaciones militares ofensivas
contra las FARC como primer paso en la reestructuración del Ejército. Con el “Plan
10.000”, el Ejército a partir de 1999 comenzó a retomar la iniciativa en la confronta-
ción del enemigo y gracias al incremento en la movilidad y a la mayor capacidad de
reacción aérea se empezó a contrarrestar los ataques de los alzados en armas.208

En el aspecto operacional, la investigación del capitán Jorge Cardona señaló que la


puesta en marcha de la cooperación entre Colombia y los Estados Unidos en el marco
del Plan Colombia, permitió que la misión norteamericana encabezada por el teniente
coronel Richard J. Kempf y el comandante del Ejército, el general Mora Rangel, esta-
blecieron lineamientos estratégicos para frenar los planes del grupo armado ilegal
de las FARC-EP de cercar la capital y realizar la toma del poder por la vía armada,
mejorando de forma significativa la ejecución de los Planes de Seguridad y Defensa a
nivel nacional. A esta dinámica se le conoce como el punto de inflexión que permitió
a la fuerza pública reestablecer su presencia efectiva en la mayoría de las regiones del
país, combatiendo al narcotráfico como la principal fuente de financiación de estos
grupos armados ilegales.209

La restructuración de las Fuerzas Militares y del Ejército, no solo se dio con la


creación de unidades militares, o en el incremento del pie de fuerza, la efectividad
aérea y la adquisición de tecnología, también se dio dentro de un proceso de redefi-
nición y reafirmación doctrinal para el cambio, como lo señaló el General Fernando
Tapias, quien para finales de 1998 dirigía las Fuerzas Militares y ponía en marcha
su programa “Las Fuerzas Militares de Cara al Siglo XXI”. Según el General Tapias,
además de incrementarse al máximo la movilidad y flexibilidad de las maniobras
militares, la rapidez para reaccionar frente a las acciones de las FARC y la destreza
en el combate nocturno, se intensificó la incorporación de soldados profesionales,

207 Ibíd., 75-79.


208 Ibíd., 78.
209 Ibíd., 79.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

la cultura del respeto por los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Huma-
nitario y la creación de marcos legales para la marcha previsible, regular y eficiente
de las Fuerzas Militares.210

Como se presentó en el capítulo anterior, los años 1997 y 1998 fueron los más difí-
ciles para la fuerza pública, generando un período de inestabilidad institucional tan
crítico, que puso en vilo la estabilidad del Estado colombiano. El incremento del pie
de fuerza dentro de las Fuerzas Militares requirió necesariamente una redefinición de
las estructuras internas del Ejército Nacional. Esto se tradujo en el establecimiento
de un marco normativo y el fortalecimiento de los procesos de entrenamiento de las
tropas que consolidarían la profesionalización de las Fueras Militares.211 Es así que:

(…) en el Acuerdo de Comandantes del 21 de diciembre de 1998, se presentó el planea-


miento estratégico para la reestructuración del Ejército y sus objetivos específicos fue-
ron el fortalecimiento del desarrollo humano; la reestructuración de la organización,
la instrucción, las operaciones y la inteligencia; la optimización de los recursos logís-
ticos y el mejoramiento de la imagen institucional… En este sentido, el Estado Mayor
de las Fuerzas Militares, en un esfuerzo conjunto de Ejército, Armada y Fuerza Aérea,
trabajó durante 1999 en varias propuestas encaminadas a fortalecer los procesos de la

210 Ibíd., 79.


211 Ibíd., 81.Véase: “Acuerdo de Comandantes del 21 de diciembre de 1998”, CEHE, Fondo Acuerdos
de Comandantes, folio 1. Decreto 1790 de 2000, “Por el cual se modifica el decreto que regula las
normas de carrera del personal de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Militares”, Decreto 1792 de
2000, “Por el cual se modifica el Estatuto que regula el Régimen de Administración del personal civil
del Ministerio de Defensa Nacional, se establece la Carrera Administrativa Especial”, Decreto 1794
de 2000, “Por el cual se establece el régimen salarial y prestacional para el personal de soldados pro-
fesionales de las Fuerzas Militares”, Decreto 1797 de 2000, “Por el cual se expide el Reglamento de
Régimen Disciplinario para las Fuerzas Militares”, Decreto 1795 de 2000, “Por el cual se estructura
el sistema de salud de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional”, Decreto 1799 de 2000, “Por el
cual se dictan las normas sobre evaluación y clasificación para el personal de Oficiales y Suboficiales
de las Fuerzas Militares y se establecen otras disposiciones”, CEHE, Fondo disposiciones, decretos
y resoluciones, Decreto 1796 del 2000, “Por el cual se regula la evaluación de la capacidad psicofí-
sica y de la disminución de la capacidad laboral, y aspectos sobre incapacidades, indemnizaciones,
pensión por invalidez e informes administrativos por lesiones, de los miembros de la fuerza pública,
Alumnos de las Escuelas de Formación y sus equivalentes en la Policía Nacional, personal civil al
servicio del Ministerio de Defensa Nacional y de las Fuerzas Militares y personal no uniformado de
la Policía Nacional vinculado con anterioridad a la vigencia de la Ley 100 de 1993”, Diario Oficial,
año CXXXVI. No. 44161 de 14, septiembre, 2000. Decreto 1793 de 2000. “Por el cual se expide el
Régimen de Carrera y Estatuto del personal de Soldados Profesionales de las Fuerzas Militares”.
Diario Oficial No. 44.161 de 14 de septiembre de 2000.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Administración de personal, las cuales fueron aprobados el 14 de septiembre del 2000


mediante decretos firmados por el presidente Andrés Pastrana… estos decretos esta-
blecieron el régimen de carrera, salarial y prestacional de los soldados profesionales
de las Fuerzas Militares y el régimen disciplinario para las Fuerzas Militares, también
estructuraron el sistema de salud de las fuerzas y dictaron normas para la evaluación
y clasificación de los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Militares. Con el decreto
1790, se actualizó el decreto 1211 de 1990 Estatuto de la carrera de oficiales y subofi-
ciales, mejorándose los procesos de selección en las escuelas de formación y con ello,
se actualizaron los currículos de educación y capacitación en alianza con centros de
educación superior.212

En el mes de septiembre de 1999, con la creación de la Jefatura de Educación y


Doctrina del Ejército se inició una profunda labor de diversos procesos para la “(…)
formación, entrenamiento y mejoramiento de las fases de instrucción que buscaban
elevar la capacidad ofensiva diurna y nocturna de las unidades militares”.213 Fue
así como los ciclos básicos de entrenamiento y reentrenamiento introdujeron ciclos
para fortalecimiento de especialidades como: “(…) técnicas de patrullaje, patrullas
dirigidas y entrenamiento físico, tenían una duración de 180 horas, de las cuales 53
horas eran nocturnas y en ellas se buscaba perfeccionar las habilidades físicas,
técnicas y psicológicas del soldado como combatiente individual y como integrante
de una unidad básica de combate de contraguerrillas en el área rural”.214
Para 1998, el Comando del Ejército vio la necesidad de incrementar la prepara-
ción de las Fuerzas Militares; para ello se estableció la Directiva Permanente 172 de
1998 llamada Fase de entrenamiento y reentrenamiento para unidades fundamen-
tales en combate contraguerrillas, que tenía por objetivo capacitar a la tropa en el
empleo de nuevo material tecnológico, para mejorar el despliegue de las operaciones
militares y su efectividad. “La reestructuración doctrinal también fue necesaria por
la llegada de los helicópteros UH 60, MI-17-1V adquiridos por el Ejército y los UH
1N recibidos como parte de la ayuda militar ofrecida por los Estados Unidos a través
del Plan Colombia”.215

212 Ibíd., 80-81.


213 Ibíd., 85. Véase la Disposición 0006 del 15 septiembre de 1999, “Reestructuración Organizacional
del Ejército Nacional”, CEHE, Fondo disposiciones, decretos y resoluciones.
214 Ibíd., 86.
215 Ibíd., 86-87.

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Una vez finalizados los intentos de paz en el Caguán, el Ejército Nacional en cum-
plimiento de sus obligaciones constitucionales y con la autorización del Gobierno
nacional, procedió a la recuperación de la soberanía por medio de la Fuerzas Milita-
res en la Zona de Distensión. A partir del mes de enero del año 2002 se informó al
Comandante del Ejército el inició de la Operación TH por parte de la IV División del
Ejército Nacional y los procedimientos que se aplicaran para la ocupación militar de
la Zona de Distensión y el restablecimiento de la institucionalidad del Estado colom-
biano en los municipios que formaron parte de esta zona de despeje.

• Concepto estratégico del Comandante de la IV División: El restablecimiento


de la institucionalidad en los municipios actualmente despejados, estos de-
berán ser gradualmente ocupados conduciendo operaciones, empleando para
tal fin al Batallón de Infantería No. 36 “Cazadores” y cuatro batallones de
contraguerrillas (segregados de la 1, 2, 3, y 5 división respectivamente). Cada
uno de ellos tendrá apoyo directo de un pelotón de ingenieros, desarrollando
operaciones de movilidad que faciliten el desplazamiento de las tropas y man-
tenga su integridad. Facilitar que la Policía Nacional desarrolle operaciones de
consolidación en las cabeceras municipales que hayan sido ocupadas por las
tropas, emplear la unidad “elite” de la Cuarta División (Brigada Móvil No. 7)
contra objetivos estratégicos fuera de los municipios actualmente despejados.
• Conclusiones: La IV División mantendría su unidad de mando tomando po-
siciones estratégicas alrededor de la capital de la república y sobre el oriente
colombiano, con proyección de atacar unidades distantes como Mitú, Puer-
to Inírida, Barrancominas, Cumaribo e inclusive San José del Guaviare que
frente a un eventual ataque simultaneo dificultaría la capacidad de apoyo.216

En el mes de agosto de 2002, la situación de orden público mejoró con la pre-


sencia de la fuerza pública en los municipios que integraron la zona de despeje. Sin
embargo, en un informe operacional presentado por el comandante de la Brigada
Móvil No. 4 en Granada (Meta), se le informó al comandante de la IV División la
situación que en ese momento suscitaba el grupo armado ilegal de las FARC-EP en

216 AC-IV División, G3, Caja No. 5 (Año 2002), “Esquema de maniobra propuesto para la operación
militar con el fin de restablecer las instituciones en los municipios despejados”, Villavicencio, 19 de
enero de 2002.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

los municipios de Mesetas, Vistahermosa y La Uribe desde el 20 de febrero hasta el


27 de agosto de ese año.

1. A partir del 20 de febrero de 2002, al llegar la Brigada Móvil No. 4 a estos


municipios, fuimos informados de la presencia de las cuadrillas de las FARC,
40 en Mesetas y La Uribe, y 27 en Vistahermosa. Posteriormente por inteli-
gencia de combate se pudo comprobar que la cuadrilla 40 recibía apoyos de
la 26 y 27 y de algunos terroristas de la 43.
2. Los terroristas de las cuadrillas, recibieron las tropas organizadas en grupos
pequeños, no superiores a 15 o 20, los cuales se dedicaron a hostigar tropas,
logrando asesinar un capitán de la Unidad Móvil No. 1 entre Jardín de Peñas y
Mesetas.
3. Los terroristas de las cuadrillas 40 (26) y 27 (43), dispusieron que bandidos
vestidos de civil, portando unas veces radios y armas cortas, otra veces sin
ningún arma, siguieran las tropas para buscar oportunidad de conducirlas a
áreas desventajosas para hacerles daño
4. Entre el 20 y 24 de febrero de 2002, se sabía que estas cuadrillas en los mu-
nicipios enunciados se estarían organizando en grupos grandes y ofrecerían
resistencias a las tropas que ingresaban de Granada a Vistahermosa y de
Granada a Mesetas-Uribe. Esto no fue así, los terroristas no emplearon la
masa para pelear.
5. Los Batallones de Contraguerrillas No. 39 y No. 41, que tenían la misión de
ocupar físicamente Uribe, entrando por Mesetas, a partir de Jardín de Peñas
fueron hostigados todos los días, lo cual hacía presumir que en este munici-
pio podría presentarse una fuerte resistencia de los grupos terroristas.
6. El Comando de la Brigada antes del 01 de marzo de 2002 ubicó y dio a conocer
al personal de los Batallones Contraguerrillas No. 39 y No. 41 el caso táctico
del 4 de agosto de 1998, en el cual se exponía la experiencia de cómo las FARC
asesinaron 3 cuadros y veintiséis soldados y secuestraron 3 cuadros más en-
tre ellos al Teniente Comandante de la Compañía, el cual continua privado de
la libertad.
7. En el área de Mesetas y La Uribe, los bandidos adoptaron dos formas de
delinquir bien diferentes, mientras que los milicianos que delinquen en La
Uribe, La Julia y Jardín de Peñas hacían seguimiento permanente a las tropas,
evitando que se entrara en combate directo con las tropas de los Batallones

135
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

de Contraguerrilla No. 39 y No. 41. Al mismo tiempo que los terroristas in-
tentaban colocar artefactos explosivos contra la población (carros bomba) y
contra las tropas, organizando campos minados donde buscaban llevar a las
tropas, los terroristas de las FARC en el área de Mesetas buscaron el combate,
mientras que en la Uribe lo eludieron. La consigna de las FARC consistía en
producir desgaste y desmoralización en las tropas a base de hostigamientos y
asesinatos empleando francotiradores y campos minados.
8. En el área de Vistahermosa la cuadrilla 27 se mostró muy agresiva con los
artefactos explosivos contra la población civil y las tropas. Contra la población
civil por la acogida muy positiva que ofreció desde el comienzo con informa-
ción, lo cual las FARC calificaron como traición. Artefactos explosivos, cilindros
de gas, carros bomba.217

Los actos terroristas de las FARC-EP contra la población civil evidenciaron la sevi-
cia con la que llevaron a cabo la violación de los Derechos Humanos y el Derecho
Internacional Humanitario, intentando a cualquier precio contrarrestar la creciente
presencia de la fuerza pública en los territorios que dominaron mediante la intimi-
dación armada. “En Vistahermosa el Batallón de contraguerrillas No. 40, logró con
éxito contrarrestar los artefactos explosivos, su buen trato con la población civil le
permitió obtener información necesaria para anticipar los ataques de la guerrilla. Se
destacó el empleo del cadáver de un niño, el cual secuestraron y degollaron y envia-
ron en papel regalo al Ejército”.218 A pesar de ello, el saldo de la Fuerzas Militares fue
cada vez más positivo en su misión de proteger y garantizar la seguridad de la pobla-
ción civil; la expansión de la fuerza pública llego con el siguiente balance operacional
para el año 2002:

• Toma a municipios neutralizados: Mitú, Vistahermosa, San Juan de Arama,


Mesetas, El Castillo, Medina, Restrepo y Cumaral.
• Neutralización atentados a puentes: Puente Nowen (comunica Meta-Guaviare),
Puente Guatiquía (comunica Villavicencio-región noroccidental), Puente Gua-
yuriba (comunica Villavicencio-región suroriental), Puente Cubillera (comunica
Villavicencio-región del Ariari), Puente Río Upía (comunica Meta-Casanare),

217 AC-IV División, G3, Caja No. 5 (Año 2002), “Informe operacional”, Granada 27 de agosto de 2002.
218 Ibíd.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Puente de Susumuco (comunica Meta-Cundinamarca) quedaría incomunicada


la ciudad de Villavicencio con ciudades como San Martín, Granada, Puerto
López, El Dorado, además de peajes, gasoductos y torres de energía eléctrica.219

Para finales de 2002 el Ejército Nacional procedió con eficacia en la lucha con-
tra el Plan Estratégico de las FARC y la llamada Guerra Popular Prolongada. Sin
embargo, en muchas regiones de la jurisdicción de la IV División del Ejército Nacio-
nal y el resto del país, se realizaba un cruento enfrentamiento entre los grupos
armados ilegales de las FARC-EP y las AUC. Datos de las Fuerzas Militares seña-
lan el número de integrantes aproximados de los tres principales grupos criminales
en el país: las FARC-EP contaban con alrededor de 17.000 integrantes, el ELN con
3.700 y las AUC con 12.200 miembros, aproximadamente.220 La dificultad de com-
batir a estos grupos en la mayor parte de las cabeceras municipales se debió a que
estos operaban con extensas redes urbanas, que les permitían obtener información
sobre la presencia y movimientos de la fuerza pública, anticipando sus acciones y
facilitando sus actividades criminales de asesinatos selectivos, extorsión, secuestro
y narcotráfico, entre otros.
Otro paso decisivo del Gobierno nacional para incrementar la presencia de la
fuerza pública en los territorios más alejados y apartados del país, fue la “Incorpo-
ración de 423 pelotones de soldados campesinos”, con el propósito de “(…) garan-
tizar la seguridad de la población civil en las cabeceras municipales (…)”, mediante
la Directiva No. 000173/2002. En una primera fase a finales del año 2002 se incor-
porarían 144 pelotones distribuidos en cada Unidad Operativa Mayor, una segunda
fase que incluyó 279 pelotones durante los primeros meses del año 2003.221 Los
objetivos generales de esta Directiva del Comando del Ejército fueron:

219 Ibíd.
220 Ibíd.
221 Comando del Ejército, Directiva Permanente 000173/2002, “Incorporación de cuatrocientos veinti-
trés pelotones de soldados campesinos”, 12 de septiembre de 2002. Además: “En el año 2003, el
Ejército Nacional incorporó en sus filas a 10.116 soldados campesinos; para 2004, había 22.600 y
en el 2005 se logró la conformación de 586 pelotones de “Soldados de mi pueblo”, destinados a la
protección de los municipios que no tenían seguridad del Estado, programa realizado en coordina-
ción con la Policia Nacional” En: Comando General de las Fuerzas Militares, Evolución Histórica del
Servicio de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército Nacional (Bogotá: 2010), 278.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

A. Finalidad: Impartir órdenes e instrucciones al Estado Mayor del Ejército, uni-


dades operativas mayores, menores y unidades tácticas, para la conforma-
ción y empleo de unidades de soldados campesinos, en cuanto a los procedi-
mientos a seguir en aspectos administrativos y operacionales.
B. Propósito: Crear y activas 423 pelotones de soldados campesinos para garan-
tizar la seguridad de la población civil en las cabeceras municipales mediante
planes de reacción y contraataque, conformado por núcleos de resistencia,
para contrarrestar cualquier acción de los grupos narcoterroristas que delin-
quen en el país, teniendo como premisas las siguientes operaciones:
1. Dar cumplimiento los lineamientos presidenciales en el desarrollo del
“Plan de Choque”.
2. Ejercer control territorial.
3. Llevar seguridad a las cabeceras municipales.
4. Permitir la gobernabilidad.
5. Disminuir el índice de desempleo.
6. Evitar la migración del campo a la ciudad.
7. Defender los cascos urbanos de los ataques de los grupos narcoterroristas.
8. Organizar redes de informantes.
9. Facilitar las actividades de resistencia civil.222

Durante las operaciones emprendidas por la IV División del Ejército Nacional


durante la vigencia de la Zona de Distensión, esta unidad militar mantuvo constante
comunicación con las entidades del Gobierno nacional, entre ellas la Defensoría del
Pueblo de Villavicencio para comunicar las acciones emprendidas y así garantizar el
orden público y la seguridad de la población civil de su jurisdicción, ante las reitera-
das preocupaciones de esta entidad por las continuas amenazas de grupos armados
ilegales a la comunidad.

En respuesta a su comunicación del 24 de marzo, le informa que la IV División ha es-


tado presente con tropas de la VII brigada (Batallón 21 Vargas) y desarrolla continuas
operaciones de registro y control militar de área en los municipios de San Martín y
Granada con el fin de contrarrestar el accionar delictivo, en especial el corredor que

222 AC-IV División, G3, Caja No. 6 (Año 2002), “Incorporación de 423 pelotones de Soldados Campesi-
nos”, Bogotá, 12 de septiembre de 2002.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

conduce al municipio de la Uribe (Meta) donde se ha presentado el bloqueo de víveres


por parte de los agentes generadores de violencia.
El 21 de febrero del 2000, tropas del Batallón 21 Vargas, mediante operaciones rea-
lizadas en el sitio conocido como Puente Alcaraván, jurisdicción del municipio de
Granada, se incautaron 53 kilos de marihuana prensada, empacada en cajas de cartón
en la bodega de un bus de la empresa La Macarena el cual cubría la ruta de Lejanías -
Bogotá, el automotor transportaba 8 personas, las cuales fueron puestas a disposición
de la autoridad competente.
El 27 de febrero del 2000 se sostuvo contacto armado contra los bandoleros de las
AUC, en el sitio conocido como Campo Alegre jurisdicción del sitio de San Martín
(Meta), dando de baja a 2 bandoleros, incautando 2 fusiles y 2 camionetas Ford 500,
además fue encontrado una pista de entrenamiento, gran cantidad de víveres y docu-
mentación de interés para la inteligencia militar.
El 5 de marzo del 2000, en una operación de registro y control en la vereda de Palmi-
llas, inspección de Aguas Claras, jurisdicción del municipio de Granada (Meta) fueron
capturados 10 sujetos pertenecientes a la cuadrilla 26 de las FARC, entre los cuales se
encontraba el jefe de finanzas de esa cuadrilla Humberto Ortiz (alias “Costilla”), dedi-
cado a la extorsión de las personas del lugar, además de la incautación de material de
guerra, intendencia y comunicaciones.
De esta forma queda evidenciado el ánimo de esta unidad operativa mayor, en neutra-
lizar el accionar delictivo de los agentes generadores de violencia, cualquiera que sea
su nombre o procedencia, para que todos los habitantes de esta jurisdicción convivan
en paz y armonía.223

A continuación se presentaran algunas de las operaciones militares decisivas


para la recuperación de la Zona de Distensión, incluyendo los ataques del grupo
armado ilegal de las FARC-EP al Ejército Nacional, que fueron considerados como
violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario por el
uso de armas no convencionales.

3.6. Operación TH (Todo Honor)

El objetivo de la IV División del Ejército Nacional fue que, a partir del día 20 de febrero
del año 2002, las unidades de la Brigada No. 12 y la Brigada Móvil No. 3 ubicadas
en el municipio de San Vicente del Caguán, emprenderían el proceso de operaciones

223 AC-IV División, G3, Caja No. 6 (Año 2000), “Comunicación dirigida a la Defensora del Pueblo regio-
nal Meta”, Villavicencio 19 de abril de 2000.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

militares para la recuperación de la Zona de Distensión, con el propósito de restable-


cer el funcionamiento de las instituciones del Estado colombiano. Al mismo tiempo,
la Brigada Móvil No. 4 inició su desplazamiento hacia las cabeceras municipales de
Mesetas, Vistahermosa, La Uribe y La Macarena, desarrollando operaciones para la
consolidación y protección de las áreas urbanas y rurales de estos municipios; las
Brigadas Séptima y Novena con las Brigadas Móviles No. 6 y No. 7, bloquearon los
principales: “(…) corredores de movilidad en los municipios y áreas rurales que cir-
cundan las cabeceras municipales de la anterior Zona de Distensión”.224 Para llevar
con éxito la restitución efectiva de la institucionalidad de los municipios ocupados
por las FARC-EP durante la zona despeje, el comandante de la IV División del Ejército
Nacional señalaba:

Mi intención como comandante de la IV División es ocupar las cabeceras municipales de


Mesetas, Vistahermosa, La Uribe, La Macarena y San Vicente del Caguán, restablecer el
orden mediante la realización de tareas propias de las operaciones de combate irregular.
Desarrollar operaciones de presión y bloqueo en las áreas rurales de dichos municipios
y los que los circundan con el fin de desarticular el aparato terrorista y facilitar las ope-
raciones de destrucción dentro del teatro de operaciones TH. Las unidades no irrumpen
el Plan de Campaña 2002, e intensifican las operaciones antiterroristas y de control
militar de área en el sector perimétrico a los municipios anteriormente despejados. Es-
pecial atención se dará a la población civil y a preservar la infraestructura energética
y vial. Al término de la operación las unidades estarán en capacidad de continuar ope-
raciones y durante el desarrollo de la misma se velara por mantener su integridad.225

Estas acciones de las Fuerzas Militares se realizaron en estricto cumplimiento


de los mandatos constitucionales y de las directrices establecidas por el Gobierno
nacional; de esta manera, mediante la Resolución No. 31 del 20 de febrero de 2002,
se produjo la finalización del proceso de paz, declarando “Terminar el proceso de
diálogo, negociación y firma de acuerdos que se inició con las FARC, a través de la
Resolución No. 85 del 14 de octubre de 1998”.226 Los ordenamientos legales que
derivaron a este acto fueron la Resolución No. 32 de 2002 “Por la cual se da termina-
ción a la Zona de Distensión”, la Resolución No. 33 de 2002 “Por la cual se deja sin

224 AC-IV División, G3, Caja No. 1 (Año 2002), “Operación Todo Honor (T.H)”, Neiva 4 de marzo de 2002.
225 Ibíd.
226 Ibíd.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

efecto el reconocimiento de los miembros representantes de las FARC”, la Resolución


No. 34 de 2002 “Por el cual se revoca la autorización a los alcaldes para la creación
de un cuerpo cívico de convivencia”, y finalmente, la promulgación de la Ley de
Defensa y Seguridad Nacional, a través delDecreto 333 de 2002, La creación del teatro
de operaciones del Ejército se dio el 20 de febrero de 2002227 (precedida por la Ley
684 de 2001), por medio del cual se autorizó al Ejército Nacional iniciar las operacio-
nes de recuperación de los cinco municipios que integraron la zona de despeje. Así,
le fueron entregadas al comandante de la IV División los lineamientos para el inicio
del teatro de operaciones por parte del Mayor General Gabriel E. Contreras Ochoa,
comandante del Teatro de Operaciones TH de la siguiente forma:

• Antecedente:

a. Actividades a desarrollar a partir del momento en que el Ejecutivo Nacio-


nal decidió desactivar la antigua Zona de Distensión y crear un Teatro de
Operaciones.
b. Para estar en condiciones de ejecutar en cualquier momento lo planeado
en lo referente a operaciones propias de combate irregular y de Acción
Integral, se requiere el reajuste de algunas decisiones tomadas con ante-
rioridad por parte de los señores comandantes de las unidades operativas
y de algunas acciones e instrucciones por parte del Comandante del Teatro
de Operaciones TH.228

• Algunas precisiones requeridas:

a. Si se desarrollan operaciones de control militar de área o de destruc-


ción sobre objetivos estratégicos; como una operación rápida buscando
la SORPRESA para destruir al enemigo, o una operación de intensidad
progresiva, no se debe determinar el momento de finalización, teniendo
como factor dominante la SEGURIDAD y con el conveniente manejo de
las informaciones hacia la opinión pública.
b. Conservar los actuales límites de los teatros de responsabilidad de las
unidades operativas mayores.

227 Ibíd.
228 Ibíd.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

c. Definida la organización para el combate del teatro de operaciones TH y


con base en el último análisis del poder relativo de combate y la capaci-
dad de más probable adopción del enemigo, se determinó que las acciones
criminales de los narcoterroristas de las FARC, van a ser más intensas por
fuera que en el teatro de operaciones.
d. Queda a elección del Comandante del Teatro de Operaciones de las unida-
des operativas mayores. Los objetivos estratégicos parciales del teatro de
operaciones y pueden ser –destrucción del enemigo- control y dominio del
teatro – establecimiento de bases de operaciones para continuar con ope-
raciones destrucción.
e. Actitud estratégica, el Ejército viene asumiendo durante sus campañas
una actitud ofensiva, no puede modificarse dentro del teatro de operacio-
nes TH.
f. Logrado el objetivo político estratégico del ejecutivo, la desactivación de la
Zona de Distensión y la creación del teatro de operaciones TH, continuaran
las operaciones propias del Plan Campaña 2002, que estará desarrollando
el Ejército en todo el país, dando al teatro de operaciones un tratamiento
operacional y gubernamental especial.229

• Actividades a desarrollar:

a. Alerta general. Inmediata a todas las unidades en el teatro de operaciones


TH, por razón de la capacidad más probable adopción del enemigo. Dis-
poner el incremento de las operaciones y por los canales regulares alertar
al Gobierno, a las autoridades civiles y población en general.
b. Difusion. Con base en el Decreto 333 de 2002 que otorga facultades es-
peciales al Comandante del Teatro de Operaciones TH respecto de las
coordinaciones con las autoridades gubernamentales de cada teatro de
operaciones.
c. Exigir A las autoridades regionales locales, la organización de los Consejos
de Seguridad en cada cabecera municipal con la participación de las auto-
ridades civiles y todos los organismos de seguridad del Estado. Visualizar
la capacidad operativa y coordinar el empleo de unidades de policía, para

229 Ibíd.

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que se instalen en los cascos urbanos, y donde no sea posible, colocar uni-
dades militares para generar sensación de seguridad a los 19 municipios
de los 6 departamentos que integran el teatro de operaciones TH.
d. Desarrollar actividades de control y seguridad contempladas en el Plan
Democracia 2002.
e. Coordinar con las autoridades gubernamentales locales la aplicación de las
medidas especiales necesarias contempladas en el Decreto 333 de 2002,
en los municipios que realmente se requieran.
f. Velar por las autoridades gubernamentales locales realicen las gestiones
necesarias para que se prevean los recursos presupuestales extraordinarios
que demandara la aplicación del Decreto 333 de 2002.
g. Aplicación permanente de las normas de procedimientos operacionales
que regulan el uso legítimo de la fuerza en cada situación operacional y
en donde se tendrá en cuenta que el uso de la fuerza tiene como propósito
asegurar el logro de los fines esenciales del Estado, en especial la efectivi-
dad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución
Política, la defensa de la independencia nacional, la integridad territorial
y la convivencia pacífica para ofrecer a la población el grado relativo de
garantías para la consecución y mantenimiento de niveles aceptables
de seguridad ciudadana.230

• Responsabilidad propias tropas:


El Comandante del Teatro de Operaciones TH, tiene como responsabilidad direccionar
las operaciones y actividades que se realicen en el área general del teatro de opera-
ciones y recuerda sobre las responsabilidades inherentes de las unidades operativas
mayores para con las unidades puestas bajo control operacional para el cumplimiento
de la misión asignada.
Cada comandante es responsable de la conducción de las unidades comprometidas
en el desarrollo de operaciones y los medios de apoyo que requiera una coordinación
directa por los canales propios del mando, y mediante la realización de operaciones de
combate irregular, inteligencia de combate y acción integral para neutralizar y destruir
las organizaciones narcoterroristas que allí delinquen y simultáneamente intensificar
operaciones de control militar de área y destrucción en todo el teatro de operaciones
TH., especial atención se dará a la población civil. Al finalizar la desactivación del

230 Ibíd.

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teatro de operaciones TH, se deben haber mejorado los niveles normales de seguridad
y haber restablecido el normal funcionamiento de las instituciones legítimas.231

La Operación Todo Honor (TH) representó un enorme despliegue de la fuerza


pública para establecer el orden constitucional y la seguridad de distintos territorios
próximos a la Zona de Distensión. De esta forma, se establecieron operaciones en
los departamentos del Meta (municipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena, Vista-
hermosa, San Juan de Arama, Puerto Lleras, Lejanías y Granada), Tolima (munici-
pio de Villarrica), Cundinamarca (municipios de la Cabrera y San Juan de Sumapaz),
Huila (municipios de Algeciras y Colombia), Caquetá (municipios de San Vicente del
Caguán, Cartagena del Chaira y Puerto Rico), y Guaviare (municipios de San José
del Guaviare, Calamar y El Retorno).232 Entre tanto, llegaban distintas comunicacio-
nes de representantes de entidades municipales sobre la crítica situación que vivían
los pobladores de la zona de despeje.
El 14 de marzo de 2002, el Comandante de la IV División recibió una comuni-
cación del alcalde del municipio de Vistahermosa, José Castaño, por medio de la
secretaría de Gobierno departamental, exponiendo la terrible situación que sufría
el mencionado municipio como consecuencia del accionar terrorista de las FARC-EP.

La presente es para dar a conocer a esa oficina cuál es la situación de Vistahermosa,


donde la falta de alimentos es total ya que por las acciones terroristas, se ha impedido
la entrada de alimentos, es así también como se han venido efectuando secuestros
masivos de los pobladores a centros rurales, donde tenemos información de personas
enfermas, niños sin ninguna asistencia médica o alimentaria.
Damos a conocer el caso de Piñalito donde existe un puesto de salud dotado de un
médico y cuatro enfermeras, quienes no pudieron ingresar a dicho puesto de salud,
por temor a ser víctimas de los secuestros masivos que allí se han venido efectuando,
notificamos a su despacho con el presente informe, para que se ordene a quienes
corresponda tomar cartas en el asunto, nos brinden la asistencia a que tenemos derecho
como ciudadanos.
A la vez solicitamos alternativas de solución que permitan el transporte aéreo de per-
sonas y alimentos al municipio, contando con una pista municipal adecuada para este
servicio, con la coordinación de autoridades competentes.233

231 Ibíd.
232 Ibíd.
233 Ibíd.

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Una vez más se observa el papel fundamental que tuvo el Ejército Nacional al
prestar auxilio en distintas poblaciones afectadas por los grupos armados ilegales,
siendo la única institución del Estado colombiano que permitió el restablecimiento
de la institucionalidad en las zonas más afectadas por el terrorismo en todo el país.
El balance presentado por el comandante del Teatro de Operaciones TH, durante los
primeros cuatro meses de ejecución de las actividades de las Fuerzas Militares (de
febrero a junio de 2002) fueron las siguientes:

• Hacer énfasis en preparación de las tropas en el manejo de explosivos no


convencionales que emplea actualmente el enemigo.
• El empleo de grupos de explosivos y demoliciones en la maniobra se dificul-
ta en la reacción cuando hay combate de encuentro, los GEDEX quedan en
la retaguardia o en una situación difícil para actuar en su especialidad con
resultados positivos.
• El enemigo en su accionar delictivo está empleando grupos pequeños y en
muchos casos civiles, estos grupos tienen la misión de recolectar inteligencia
sobre las tropas, transporte de explosivos y comunicaciones entre los dife-
rentes grupos terroristas.
• Se demostró la verdadera intención de las FARC en los diálogos con el Gobierno
y el uso que estaban dando a la extinta Zona de Distensión, el despeje sirvió
para incrementar actividades como el narcotráfico y aumentar su capacidad de
combate (además de ampliar su logística de secuestros masivos y extorsiones).
• Se han desarrollado operaciones ofensivas de destrucción en énfasis de pre-
venir las acciones terroristas contra la población civil y la infraestructura
económica del país.
• Con la ocupación y destrucción de las áreas bases y el bloqueo neutralización de
los corredores de movilidad se han disminuido significativamente las acciones
delictivas de las FARC, dentro del teatro de operaciones y en el resto del país.
• Todas las operaciones ofensivas de destrucción y de interdicción aérea desa-
rrolladas por el Ejército y el componente aéreo obedecen a un planeamiento
detallado observando el respeto por los Derechos Humanos, el Derecho In-
ternacional Humanitario y la protección de la población civil y sus recursos.
• Los objetivos políticos estratégicos se han cumplido con la reinstalación de los
puestos de policía en las cabeceras municipales y con la presencia de autori-
dades gubernamentales y organismos del Estado.

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• Se han destruido las infraestructuras de campamentos, laboratorios tecnifi-


cados para el procesamiento de alcaloides evitando la comercialización y el
lavado de activos por parte de estas organizaciones.
• Conocimiento, explicación y aplicación de los teatros de operaciones basados
en la ley 684 de 2001, sumado al desarrollo de las operaciones militares y sus
logros:
1. Disminución en la incorporación de menores de edad a la guerrilla.
2. Reducción del cultivo, procesamiento y comercio de la coca.
3. Disminución del accionar del narcotráfico.
4. Incautación de fincas de veraneo, chalet y lugares de recreación de la guerrilla.
5. Disminución del robo de vehículos y comercio dentro de la zona.
6. Disminución del negocio del secuestro y desmantelamiento de centros de
reclusión de secuestrados.
7. Reducción del tráfico de armas.
8. Destrucción de campamentos y centros de entrenamiento.
9. Desarrollo de campaña agresiva de medios: volantes a la población civil,
propias tropas, integrantes de las FARC, cuñas radiales, mensajes institu-
cionales, visitas comandantes.
10. Reuniones con el comité operativo de acción humanitaria y relatorías co-
rrespondientes, liderados por el Ejército Nacional con participación de la
Defensoría del Pueblo, Ministerio del Interior, Red de Solidaridad, Reinser-
ción, ICBF, Ministerio de Defensa, Comando General de las Fuerzas Mili-
tares, Policía Nacional, Vicepresidencia de la República y Oficina del Alto
Comisionado.
11. Acercamiento a los alcaldes y autoridades civiles.
12. Apoyo constante e institucional a los alcaldes con los oficiales enlace.
13. Gestión de recursos ante el Gobierno municipal.
14. Manejo de los Derechos Humanos.
15. Manejo de medios de comunicación y la información.
16. Protección y confianza de la población civil.
17. Neutralización de actos terroristas contra la población civil.
18. Temor de la población por presencia de las AUC.
19. Oportunismo de algunas ONG sobre supuestos hechos de DH y DIH.
20. Dejar la responsabilidad solo al Ejército Nacional.
21. Poca colaboración con la población civil.234

234 Ibíd.

146
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

El 1 de junio de 2002, el comandante del Ejército Nacional, general Jorge Enrique


Mora Rangel, declaró la terminación de la Operación TH, continuando con los reque-
rimientos del Plan de Campaña 2002, para garantizar el retorno del orden público
en la antigua zona de despeje.

3.7. Operación Corcel Negro (Casa Bomba)

El 29 de enero del año 2002 se dio uno de los hechos más desdeñables por parte del
grupo armado ilegal de las FARC-EP, cuando en el municipio de El Dorado (Meta),
activó explosivos en una vivienda causando la muerte de 29 soldados pertenecientes
a la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), en una clara violación de los principios
del Derecho Internacional Humanitario.

Encontrándose la Brigada Móvil No. 3 en desarrollo de la Operación Corcel Negro ema-


nada del Comando de la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), en jurisdicción del área
de responsabilidad de la Séptima Brigada, se dispuso el planeamiento y desplazamien-
to de las unidades tácticas correspondiéndole al Batallón de Contraguerrillas No. 53
ubicarse en inmediaciones de la vereda La Cumbre de la municipalidad de El Dorado-
Meta, con el fin de frenar la escalada terrorista y restablecer la paz y tranquilidad de
los habitantes de la región, así como la defensa de las instituciones, la soberanía y el
orden constitucional, lográndose evidenciar una cadena de atropellos en contra de la
población civil y de la comunidad nativa de la zona, actos cometidos por los grupos al
margen de la ley que delinquen en esta zona del país y más concretamente por parte
del Bloque Oriental y la cuadrilla 26 de las ONT FARC las cuales, vienen sembrando el
terror, amén de cercenar la vida de 29 servidores públicos al activar una carga explosiva
de tal magnitud y volar en átomos una casa que se encontraba ubicada en la parte
predominante del cerro, paso obligado de las tropas del Ejército como en efecto ocurrió.
Actos vandálicos como estos deben ser conocidos por los diferentes organismos defen-
sores de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario.235

Otro de de los ataques de las FARC-EP a cabeceras municipales que se destacó


por su crueldad fue la toma de Mitú (Vaupés), esta tuvo como respuesta un enorme
despliegue del Gobierno nacional y las Fuerzas Militares.

235 AC-FUDRA, G3, BRIM 3, “Denuncia por violación Derechos Humanos y DIH”, Granada – Meta, 3 de
febrero de 2002.

147
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

3.8. Operación Vuelo de Ángel

El departamento del Vaupés no solo es uno de los territorios más alejados del país,
sino que ha sido el más afectado por la falta de inversión social y de programas
de desarrollo económico por parte del Gobierno nacional, sin mencionar el enorme
negocio del narcotráfico que allí se concentra. La región está ubicada al suroriente
del país, en la zona de la Amazonía, rodeada por los ríos Vaupés, Apaporis y Querari.
Este departamento posee tres municipios: Mitú, Carurú y Taraira; tres corregimien-
tos departamentales, Pacoa, Papunaua y Yavaraté, y dos corregimientos municipales,
Acaricuara y Villafátima.

El territorio es rico en corrientes de agua, sistema hidrográfico del río Vaupés que atra-
viesa de oeste a este el departamento y sirve de comunicación, en el río Vaupés no hay
pesca debido a la alta acidez de sus aguas. Es un sector de transición entre las llanuras
secas de la Orinoquía al norte y la selva húmeda amazónica. En el censo de 1993 su
población era de 20.697 habitantes, de los cuales 5.946 corresponden a la cabecera
municipal y 14.751 al sector rural. Existen colonos y grupos étnicos como los Cubeos,
Tukanos y Tanimukas, además de varios resguardos indígenas como el Vaupés, Bacatí,
Arará y Yaigojé, constituyendo el 45% de la población.236

En este escenario socio-económico se produjo el asalto a la capital del departa-


mento del Vaupés, Mitú. El 1 de noviembre de 1998, el Bloque Oriental de las FARC-
EP, las cuadrillas 1, 7, 17, 44 y la columna móvil Juan José Rondón, arrasaron la
capital y la estación de la Policía Nacional con un saldo de 16 muertes (1 oficial, 1
suboficial y 14 agentes), además del secuestro de 72 integrantes de la fuerza pública
(4 oficiales, 3 suboficiales y 65 agentes entre patrulleros y auxiliares bachilleres).
Ante la noticia de esta situación, el Comando del Ejército emitió órdenes a la IV Divi-
sión para la ejecución de la Operación Vuelo de Ángel, con tropas de la VII Brigada y
la Brigada Móvil No. 3. Durante esta acción murieron en combate 20 miembros de la
fuerza pública y 9 heridos: “(…) 1 suboficial y 15 soldados voluntarios orgánicos del
Batallón de contraguerrillas No. 52, así como el asesinato de 4 agentes patrulleros de
la policía y heridos 9 agentes patrulleros quienes participaron en dicha operación”.237

236 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 221-268.
237 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 221-268. Además de la VII Brigada (por medio del

148
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Pero lo sucedido en 1998 fue consecuencia del decidido avance de la fuerza


pública para contener el accionar de los grupos armados ilegales en alianza con el
narcotráfico, lo que generó que las FARC-EP planearan un golpe contra el Gobierno
nacional y contra la población civil. En un informe presentado por las Fuerzas Mili-
tares se da cuenta de la actividad operacional y las condiciones de seguridad y orden
público en la región meses antes del ataque de las FARC-EP a Mitú.

• El 28 de marzo de 1998. En el municipio de Carurú (Vaupés) terroristas de las


FARC, vienen desarrollando actividades de control poblacional, intimidación
armada y asesinatos, por lo cual ya fueron desplazadas cuatro personas resi-
dentes en el municipio y asesinadas cuatro personas por causas desconocidas.
• El 28 de abril de 1998. En el sitio conocido como Yapú, municipio de Acari-
cuara (Vaupés) la cuadrilla 1 de las FARC, cuenta con víveres, material de
intendencia y de guerra, lo anterior para continuar adelantando el curso de
“comandos de selva” a narcoterroristas de esa organización, los cuales tienen
como función servir de instructores a los demás bandoleros que conforman
las cuadrillas a las que pertenecen, el curso en mención se adelanta en una
guarida con capacidad para 200 bandoleros, contando con 2 instructores de
“sendero luminoso” y dos terroristas de procedencia israelí. El objetivo es con-
solidar el llamado Frente Colombia de las FARC con el fin de garantizar la
retaguardia estratégica de las FARC. Igualmente se tiene conocimiento que los
terroristas mantienen el control en las pistas de Carurú y Pacoa (Vaupés) lo-
grando con ello ejercer control total en el tráfico de drogas, lo que aprovechan
para negociar por armas, munición y material de intendencia, material que es
introducido por vía aérea desde Brasil.
• El 5 de mayo de 1998. Se pudo establecer que las FARC, han reclutado 150
estudiantes de los principales centros educativos localizados en los munici-
pios de Carurú, Pacoa y Mitú (Vaupés), llevando campañas psicológicas a la

Batallón Joaquín París) y la Brigada Móvil No. 3 (puesto de mando táctico en Granada y puesto de
mando administrativo en Apiay), participaron tropas del Batallón contraguerrillas No. 52 (agregado
a la Séptima Brigada desde el 30 de octubre de 1998), Batallón contraguerrillas No. 53 (en San Juan
de Arama), Batallón contraguerrillas No. 54 (agregado a la XVIII Brigada en Arauca desde el 1 de julio
de 1998), Batallón de contraguerrillas No. 52, y Batallón Contraguerrillas No. 7 “Héroes de Arauca”
(Guaviare, Meta). En los últimos años, la presencia de la fuerza pública en el departamento del Vau-
pés se restringía al departamento de policía del Vaupés, quienes ejercían el control del orden publico
únicamente en el casco urbano del municipio.

149
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

juventud, hasta el grado que estos ven en la subversión una profesión de


mayor futuro que cualquier trabajo con el Estado.
• El 18 de mayo de 1998. En la cabecera municipal de Mitú, existen dos guari-
das con capacidad para 1.500 narcoterroristas.
• El 19 de mayo de 1998. Narcoterroristas de las FARC adquirieron droga por
un monto de $48.000.000 de pesos, las cuales fueron transportadas desde el
Meta hacia el municipio de Mitú.238

El ataque a Mitú fue encabezado por las FARC-EP y su cabecilla alias “Romaña”,
comandante del Frente 53, desde las cinco de la mañana del 1de noviembre de 1998.
La estrategia de este grupo armado ilegal fue la de realizar hostigamientos a la esta-
ción de la Policía Nacional para generar la ejecución del ¨Plan de reacción y con-
traataque de la fuerza pública, situación que les permitió identificar la capacidad
operativa de la Policía. Una hora después de iniciado el ataque, se solicitó el apoyo
aerotáctico para proteger a la población; sin embargo, por la enorme distancia de la
capital del Vaupés y las difíciles condiciones climáticas, fue alrededor de las nueve
y diez de la mañana que las unidades aéreas tuvieron contacto con la estación de
Policía, permitiendo el apoyo aéreo y el aterrizaje de un avión de la Cruz Roja para
atender a los heridos. A las once de la mañana, el hostigamiento de las FARC-EP dis-
minuyó gracias a la intervención de la Fuerza Aérea Colombiana.239
Pero el apoyo de las tropas terrestres aún no llegaba, pues para su transporte
hasta el sitio de Mitú, el Gobierno nacional tuvo que tramitar la autorización de la
República del Brasil para permitir el reabastecimiento del apoyo aéreo y el trans-
porte de las tropas hasta el sitio de Iquibare, justo en el momento en que los inte-
grantes de la Policía comenzaban a entregarse al haber agotado su capacidad de
resistencia al ataque de las FARC-EP. Solo alrededor de las cuatro de la tarde el
Gobierno obtuvo el permiso definitivo de las autoridades del Brasil para la utiliza-
ción de la pista, llegando las unidades de la IV División del Ejército Nacional a partir
de las seis de la tarde de ese 1 de noviembre. Los días siguientes se sucedieron de
la siguiente manera:

238 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 221-268.
239 Ibíd., 221-268.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Lunes 2 de noviembre de 1998:

• 8:20 horas sale primera oleada de la pista de Iquibare hacia el área de ope-
raciones con 100 hombres. Se inicia el asalto aéreo llegando a una zona de
desembarco segura a unos 4 km de la población. A las 9:15 sale segunda
oleada. A las 12:00 horas se inician los combates, pocos minutos después
sale la tercera oleada, a las 12:30 desembarca en la pista de Iquibare. El ene-
migo emplea las tradicionales oleadas humanas sobre las tropas explotando
el principio de la masa.
• A las 15:30 llegan a San José del Guaviare el General Comandante del Ejér-
cito y el Brigadier General Comandante de la Cuarta División con el fin de
dirigir las operaciones.
• A las 18:05 horas se reportan 16 muertos y 30 heridos del Batallón Contra-
guerrillas No. 52 y 4 muertos y 6 heridos de la Policía Nacional. La intención
del enemigo es conducir a las tropas hacia una zona de aniquilamiento. Lo
anterior es comunicado al Comandante del Ejército ordenándose reestructu-
rar la maniobra de combate y los apoyos requeridos.
• A las 23:00 horas se desplazan dos compañías del Batallón Contraguerrillas
No. 07 al aeropuerto de Iquibare.

Martes 3 de noviembre:

• A las 01:00 horas se realiza la evacuación aérea nocturna del personal herido
hacia la base en Brasil. A las 21:00 horas las tropas asumen el control de la
zona urbana y la pista de aterrizaje de Mitú.240

En el desarrollo operacional hubo condiciones que permitieron la recuperación de


la capital del Vaupés y se demostró la ejecución y coordinación de las Fuerzas Mili-
tares para enfrentar las acciones contra la seguridad nacional llevadas a cabo por
parte de los grupos armados ilegales. Entre los hechos positivos más destacados de
la fuerza pública se enumeraron:

• El apoyo aéreo fue efectivo y rápido.


• Un proceso de planeamiento rápido y acertado y las oportunas órdenes permi-
tiendo el alistamiento, concentración y transporte de tropas y medios aéreos.

240 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácti-
cos 1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 221-268.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• La aplicación del principio de sorpresa en el desarrollo de la operación.


• Fue un acierto la selección de la pista en Brasil, ya que permitía el regreso
seguro de los apoyos y su desplazamiento.
• Disponer de un equipo de médicos, enfermeros y camilleros para prestar
atención adecuada al personal evacuado, permitiendo la realización de inter-
venciones quirúrgicas y evacuaciones a centros hospitalarios.
• A pesar de la superioridad numérica del enemigo 7:1, en esta operación no
se presentaron secuestros.241

Para el Gobierno nacional, el propósito de las FARC-EP de tomar a sangre y fuego


la capital del Vaupés (Mitú), respondió a una estrategia de nivel nacional e inter-
nacional, para presentar su capacidad de derrotar al Estado colombiano, poniendo
incluso en tela de juicio la capacidad de mantener la institucionalidad. Para este
período recurrieron al secuestro masivo de miembros de la fuerza pública y población
civil; luego de varios días, procedían a la liberación de estos ante medios internacio-
nales y la Cruz Roja Internacional para mostrarse como respetuosos del DDHH y el
DIH. Después de transcurridas pocas semanas de este devastador ataque, el Gobierno
nacional estableció la llamada Zona de Distensión y la estrategia de las FARC-EP
había cumplido así su objetivo. Sin embargo, la toma de Mitú permitió a las Fuerzas
Militares conocer el accionar de este grupo armado ilegal, ya que durante las 24 horas
de permanencia de las FARC-EP en el sitio, destruyeron las sedes de distintas enti-
dades gubernamentales, ejecutaron asesinatos selectivos y saquearon todo el comer-
cio de la zona y a la sede de la Caja Agraria.242
Durante los años siguientes se prolongó el dialogó con el grupo de las FARC-EP en
busca de finalizar el conflicto armado. Luego de tres años y el fracaso de los acerca-
mientos, el año 2003 representaría un cambio total en la forma de enfrentar el conflicto
armado y permitió al Estado colombiano recuperar la seguridad y el orden público.
Dada la crisis de gobernabilidad presentada durante la Zona de Distensión, dis-
tintas autoridades civiles (locales y departamentales), incluyendo la fuerza pública,
manifestaron la urgencia de disponer de un cordón de seguridad por parte del Ejér-
cito Nacional, y solicitar la ayuda del Gobierno nacional para suministrar los recursos

241 Ibíd., 221-268.


242 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional. Comando del Ejército, Compilación de casos tácticos
1997-1998 (Bogotá: Imprenta del Ejército, 1999), 221-268.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

necesarios que permitirieran restablecimiento de la soberanía, ya que algunos muni-


cipios no poseían garantías de seguridad ante el bloqueo de los grupos armados ilega-
les. Así mismo, en este período fueron reiterativas las denuncias contra las FARC-EP y
las AUC por el robo de bienes, la desaparición de personas y las amenazas constantes
al tránsito de vehículos particulares y de carga hasta las zonas limítrofes de la zona
de despeje. Igualmente, se hizo contundente la violación de los Derechos Humanos y
del Derecho Internacional Humanitario cometida por estos grupos, incluyendo homi-
cidios, desplazamientos forzados, masacres, asesinatos selectivos, cobros de vacunas,
extorsión y expropiación de tierras, todo en el contexto del enfrentamiento de las AUC
contra las FARC-EP por controlar el negocio del narcotráfico en la región.
Como se presentó, uno de los hechos violentos más significativos fue la toma
de Mitú en noviembre de 1998 por parte de las FARC-EP. La actuación de las Fuer-
zas Militares evidenció la ventaja de las operaciones conjuntas con la Fuerza Aérea
Colombiana y la transformación de la institución militar durante el gobierno de
Andrés Pastrana con la ejecución del Plan Colombia. Este período marcó el inicio
del proceso de cambio más importante de las Fuerzas Militares a nivel institucional,
tecnológico y doctrinal, unido a una destacada profesionalización de sus integran-
tes, teniendo en cuenta las transformaciones y las dinámicas propias del conflicto
armado, lo que permitió la adopción de nuevas estrategias en las operaciones, ele-
mentos fundamentales para intentar neutralizar las amenazas a la seguridad y al
orden público realizadas por las FARC-EP y otros grupos armados ilegales.
A partir de la llegada de Álvaro Uribe a la presidencia se estableció una nueva
estrategia que buscó neutralizar a los máximos cabecillas de los grupos armados ile-
gales, capturar a sus hombres clave y generar las estrategias operacionales necesa-
rias para contrarrestar el narcotráfico en estos departamentos del país. Durante este
período también se dio la modernización de las Fuerzas Militares, ya que desde el
2003 la fuerza pública se fortaleció y comenzó la desactivación de numerosas estruc-
turas criminales de los grupos armados ilegales.

153
CAPÍTULO IV. LA MODERNIZACIÓN DE LAS FUERZAS MILITARES
Y EL OCASO DEL CONFLICTO ARMADO (2003-2012)

En las elecciones presidenciales del año 2002 fue elegido Álvaro Uribe Vélez. El nuevo
Gobierno presentó como propuesta política el fortalecimiento estatal y un profundo
cambio para el mejoramiento del orden político y militar. Por tal razón, diseñó y eje-
cutó la llamada Política de Seguridad Democrática, una estrategia orientada a comba-
tir las amenazas constantes del narcotráfico y los grupos armados ilegales en el país.
Dicha política se tradujo en la estructuración “(…) de un plan de campaña militar, desa-
rrollado en dos fases, la primera, orientada a la recuperación del territorio con el –Plan
Patriota– y la segunda, en su consolidación –Plan Consolidación–, ambas dirigidas a
contener la violencia de los grupos armados ilegales”.243 Los resultados operacionales
obtenidos por las Fuerzas Militares determinarían el curso del conflicto armado.

4.1. La situación política y las medidas de seguridad

Desde su candidatura, Álvaro Uribe puso en firme su intención de recuperar el orden y


la seguridad en todo el territorio nacional. Por primera vez en la historia de Colombia
una mujer fue nombrada como ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, y pocos
días después se decretó el Estado de Conmoción Interior, debido a la crítica situación
de violencia y de orden público, generalizado en todo el país, lo que le permitió auto-
máticamente, como cabeza del poder ejecutivo, tomar medidas extraordinarias en
materia social, económica y de seguridad.244

243 Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Impacto de la política


de seguridad democrática sobre la confrontación armada, el narcotráfico y los Derechos Humanos,
(Bogotá: 2008), 22.
244 Según el artículo 213 de la Constitución Política la “Conmoción Interior” es una situación de emer-
gencia la cual puede ser declarada por el presidente (con la aprobación del gabinete de ministros)
en los siguientes casos: “… grave perturbación del orden público que atente de manera inminente
contra la inestabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana, y que no
pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades de policía…”.
La Conmoción Interior fue regulada por medio de la Ley 137 de 1994. Su duración es de noventa
días con la posibilidad de ser prorrogado por dos períodos más de igual duración”. En: Gerson Javier
Pérez Valbuena, “La Política de Seguridad Democrática 2002-2006: efectos socioeconómicos en las
áreas rurales”, Revista de Economía Institucional, vol. 16, Nº. 30, (primer semestre/2014): 244.

154
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

(…) los grupos criminales han multiplicado su actividad, ataques terroristas a la infraes-
tructura de servicios esenciales la energía, el agua potable, las carreteras… comisión de
delitos de lesa humanidad como masacres, desapariciones, secuestros, desplazamientos
forzados… Además, se han dedicado los grupos armados a amenazar a los legítimos
representantes de la democracia regional, los gobernadores, alcaldes, diputados y conce-
jales, intentando la ruina de nuestras instituciones, creando la sensación de orfandad,
abandono y desgobierno en amplias zonas del país.245

En el contexto internacional, el Gobierno nacional inició una ofensiva diplomá-


tica en busca de condenar a las FARC-EP y responsabilizarlos de los hechos de vio-
lencia. En ese entonces, se lograron declaraciones de gobiernos centroamericanos y
del Consejo Permanente de la OEA en las que reprobaban los hechos de violencia de
los últimos años en el país y reafirmaron la decisión de cumplir con la Convención
Interamericana contra el Terrorismo y la Resolución 1373 de la ONU; después de
los sucesos del 11 de septiembre, los gobiernos de los países vecinos asumieron el
tema con cautela.246 Mediante el Plan Patriota, el Gobierno nacional estableció una
estrategia decisiva para reducir la acción de los grupos armados ilegales en el largo
plazo, con la ejecución de una campaña militar en el sur del país: Esta contó con la
siguiente planificación y líneas estratégicas.
La ejecución del Plan Patriota permitió desplegar una fuerza de aproximadamente
15.000 hombres en las selvas del sur del país donde las FARC-EP habían tenido pre-
sencia histórica y mantenían intacta su retaguardia estratégica en los departamentos
de Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo, los cuales conformaban un área de 241.812
Km2 y una población estimada de 1.709.976 habitantes.247 Este plan se desarrolló en
tres fases:

• Primera fase. Alistamiento y despliegue:


Definida en el tiempo y el espacio, básicamente consistía en mantener un
esfuerzo sostenido que neutralizara la escalada terrorista mientras se com-
pletaba el proceso de adquisición, dotación, incorporación y entrenamiento
de las Fuerzas.

245 Decreto 1837 de 2002 “Por el cual se declara el Estado de Conmoción Interior”.
246 Francisco Leal Buitrago, “La política de seguridad democrática 2002-2005. Dossier - 4 años del
gobierno Uribe: balance y perspectivas”, Análisis Político, N˚. 57, (mayo-agosto 2006): 9-10.
247 CODHES. Boletín informativo de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, 50,
(Bogotá: 31 de agosto de 2004): 1.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• Segunda fase. Debilitamiento:

Se dividía en dos subfases: la primera, acción ofensiva limitada sobre un


área seleccionada con el objetivo de liberarla de amenazas narcoterroristas.
La segunda, acción ofensiva continuada que lograra tal nivel de debilita-
miento que obligara a las Farc a desmovilizarse o negociar con el Gobierno
Nacional. Esta parte final de la segunda fase no se limitó en el tiempo.

• Tercera fase. Consolidación:

Le permitiría al Gobierno nacional el desarrollo de las negociaciones, el ob-


jetivo militar era contribuir a la desmovilización y garantizar la seguridad y
convivencia nacional al término del conflicto.248

Dentro de la Política de Seguridad Democrática se inició la modalidad de presta-


ción de servicio militar obligatorio, generando una mejora en la estrategia contra los
grupos armados ilegales y en el apoyo de los soldados campesinos. Para el departa-
mento del Meta, la incorporación de jóvenes en los municipios se dio con el propó-
sito de fortalecer la seguridad y la recuperación territorial. El comandante de la VII
Brigada del Ejército, general Carlos Eduardo Ávila Beltrán, informó que para 2004
se distribuyeron 324 soldados campesinos en esa brigada, que se distribuyeron a su
vez en nueve pelotones, en siete municipios del Meta, dos en Cundinamarca y otro
en Guaviare.

La presencia de soldados campesinos se extendió a diez municipios más del Meta. Se


trata de la tercera fase del programa presidencial vinculando a 360 soldados de los
municipios de Puerto Concordia, Mapiripán, Puerto Rico, Barranca de Upía, Puerto
Gaitán, Guamal, Lejanías, San Martín, El Dorado y Puerto Lleras. En una primera fase
de este programa presidencial se vincularon soldados de los municipios de Restrepo,
Cumaral, San Carlos de Guaroa y Cubarral. La segunda fase del programa que concluye
en agosto vinculó jóvenes de El Retorno (Guaviare) Acacías, Puerto López y Fuente de
Oro (Meta) y de Medina (Cundinamarca).249

248 Jorge Enrique Mora Rangel, “El Plan Patriota, base del Plan de Consolidación”, Revista Fuerzas Ar-
madas, LXXVI, 205, (abril del 2008): 21.
249 “Meta. Más soldados campesinos”, El Tiempo, 20 de julio de 2004. http://www.eltiempo.com/archi-
vo/documento/MAM-1537699.

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Según lo señaló Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y


DIH, durante el primer período presidencial de Álvaro Uribe se estableció como pro-
pósito una lucha frontal de la fuerza pública contra los distintos grupos armados
ilegales y el narcotráfico, dejando un balance positivo en estos esfuerzos. Entre los
logros de esta estrategia se encuentran:

(…) el aumento del pie de fuerza, el desarrollo de operaciones ofensivas sostenidas y la


desmovilización de sus integrantes; y de otro lado, en la afirmación del control territorial
estatal mediante el restablecimiento de la presencia de la Policía Nacional, la creación de
los soldados campesinos, el establecimiento de una red de cooperantes con la fuerza pú-
blica y la protección de las carreteras y la infraestructura económica del país.250

En simultánea, en el departamento del Meta, el proceso electoral se desarrolló de


manera irregular. La crítica situación de orden público tuvo como consecuencia que
en trece municipios no se realizaran elecciones para elegir alcaldes. “Estos munici-
pios son: Cubarral, El Calvario, El Dorado, Granada, La Macarena, Lejanías, Mesetas,
Puerto Lleras, Puerto López, San Carlos de Guaroa, San Juan de Arama, San Juanito y
Vistahermosa”.251 El nuevo gobernador electo, Edilberto Castro Rincón, expuso su ruta
de gobierno en el Plan Departamental de Desarrollo del Meta para la vigencia 2004-
2007 Visión sin Límites, en el cual el servicio público fue la prioridad, enfocándose
siempre a incrementar la inversión social. Para este fin, el desarrollo del territorio del
Meta dependió de la integralidad de los programas y de la planificación del Gobierno
departamental y sus instituciones, con el objetivo de reducir la brecha de desigual-
dad entre las regiones y subregiones del departamento. Respecto a las estrategias
más sobresalientes en temas de seguridad, se encuentra la prevención y atención a la
población por inseguridad y en riesgo de vulnerabilidad por el conflicto armado y los
desastres naturales. La promoción y protección de los Derechos Humanos y el Derecho
Internacional Humanitario, en esta etapa fue importante para garantizar la partici-
pación ciudadana y el diálogo abierto con el Gobierno y los funcionarios públicos.252

250 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Impacto de la Política de Seguridad
Democrática sobre la confrontación armada, el narcotráfico y los Derechos Humanos, (Bogotá: 2008), 13.
251 “El Meta escoge su destino”, El Tiempo,24 de octubre de 2003. http://www.eltiempo.com/archivo/
documento/MAM-1028454.
252 República de Colombia, Asamblea Departamental del Meta, Ordenanza No. 529 de 2004 (Mayo 29),
“Por medio del cual se adopta el Plan de Desarrollo Económico y Social del Departamento del Meta
para la vigencia 2004 – 2007”.

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Sin embargo, el gobernador, Edilberto Castro, fue retirado de su cargo en el año


2006 por mal manejo de los recursos provenientes de las regalías, irregularidades
en la contratación pública, nombramientos de personas inhabilitadas para ejercer
cargos públicos, y por la presunta participación en el asesinato de tres políticos de
la región. “Fue capturado en el desarrollo de la investigación que adelanta la Fisca-
lía por la muerte de los dirigentes políticos Éuser Rondón, Nubia Sánchez y Carlos
Javier Sabogal Mojica, asesinados el 13 de septiembre de 2004”.253
Durante el período presidencial de los años 2002-2006, y pese a los esfuerzos
de la fuerza pública, las disputas entre las autodefensas y las FARC-EP por el con-
trol de los cultivos de coca y los corredores estratégicos del narcotráfico, generaron
reiteradas problemática de orden público en los departamentos del Meta y Gua-
viare. Estas disputas amenazaron la gobernabilidad local de estas regiones, por lo
que muchos alcaldes se vieron obligados a renunciar o a cumplir sus funciones
desde Villavicencio o Bogotá, siendo la población civil la más afectada, pues durante
este lapso se registraron los índices más altos de desplazamiento forzado en estos
departamentos.254.
En 2006 fue reelegido como presidente Álvaro Uribe Vélez. En ese entonces la
bandera programática giró en torno a consolidar la Política de Seguridad Democrá-
tica, dado que en el primer período se alcanzaron significativos avances en el control
territorial. Entonces, el objetivo fue garantizar que con el tiempo se pudieran ver los
resultados esperados pero desde lo local. Así, para darle cumplimiento, se plantea-
ron tres estrategias con diferentes programas que orientaron esfuerzos a una inter-
vención integral de coordinación interinstitucional, cuya esencia es el “…desarrollo
de la doctrina de acción integral para garantizar el esfuerzo combinado de la fuerza
legítima, la política social y las acciones de las instituciones no militares y la socie-
dad civil”,255 tal y como se muestra la tabla 7, dirigidas a coordinar la acción de la
fuerza pública, las políticas de seguridad y la generación de confianza de la pobla-
ción en las instituciones del Estado colombiano.

253 “Tensa campaña en el Meta”, El Tiempo, 14 de junio de 2006. http://www.eltiempo.com/archivo/


documento/MAM-2064813
254 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), META. Análisis de conflictividades y
construcción de paz, (2014).
255 Carolina Rentería Rodríguez, “Estado Comunitario desarrollo para todos”, Revista Fuerzas Armadas,
LXXVI, 205, (abril del 2008): 13.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Tabla 8. Estrategias para la consolidación de la Seguridad Democrática

Fuente: Carolina Rentería Rodríguez, “Estado Comunitario desarrollo para todos”, Revista Fuerzas Arma-
das, vol. LXXVI, Edición 205, (abril del 2008): 12.

A partir del año 2006 se crearon nuevas estrategias para mantener la iniciativa en
el mantenimiento del control territorial con un protagonismo positivo de las Fuerzas
Militares en todo el territorio colombiano. El sostenimiento de la seguridad y la paz
fue el principal objetivo, combatiendo todas las amenazas que atentaban contra la
seguridad de la población civil, conservando una fuerza pública legítima, moderna y
eficaz, como elementos primordiales para la construcción de la confianza y el apoyo
de la población en general. Para tal fin, reformas estructurales dentro de las Fuerzas
Militares fueron clave para el desarrollo de la política nacional de seguridad; de este
modo, se pudo mejor el desarrollo económico y social de las regiones más afectadas
por el conflicto armado. La base fundamental para la consolidación de la estrategia
fue la recuperación social del territorio mediante la colaboración de la fuerza pública
y la Acción Integral del Estado. Los planes, programas e iniciativas se ejecutaron en
todos los departamentos y municipios se agruparon en cinco líneas de acción.

1. Acciones para enfrentar las amenazas a la ciudadanía:

• Plan de consolidación del control territorial.


• Plan de lucha contra el narcotráfico.
• Plan de seguridad en zonas de desmovilización.

159
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• Plan de fronteras.
• Nuevo plan de guerra.
• Plan para fortalecer la seguridad ciudadana.
• Fortalecimiento de la movilidad, la inteligencia y el pie de fuerza.
• Plan contra el secuestro y la extorsión.
• Plan para la desmovilización.
• Plan para mantener capacidades estratégicas mínimas.

2. Acciones para la sostenibilidad de la política:

• Inversión en seguridad.
• Ley de seguridad y defensa.
• Reforma y fortalecimiento de la inteligencia.

3. Reformas estructurales al interior de la fuerza pública:

• Programa de educación y formación de las FF.MM.


• Programa de bienestar de la fuerza pública.
• Plan de coordinación y definición de roles de la fuerza pública.
• Creación de un centro de estudios estratégicos.
• Programa de ciencia y tecnología.
• Creación de la oficina de veteranos.
• Reforma de la Justicia Penal Militar.
• Plan de acción en DD.HH.
• Firmeza en el uso de las facultades.

4. Acciones para mejorar la eficiencia y la transparencia de los recursos públicos:

• Plan para el Grupo Social y Empresarial de la Defensa.


• Programa de mejoramiento gerencial del sector.
• Programa de estandarización de bienes en las compras del sector.

5. Acciones para fortalecer la relación con la comunidad:

• Programa de acercamiento con el ciudadano.


• Acción integral.
• Plan de acción hacia la comunidad internacional.256

256 Ministerio de Defensa Nacional, Política de consolidación de Seguridad Democrática, (2007), 49.

160
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Pero si bien es cierto que el departamento del Meta fue uno de los principales
escenarios en donde se puso en marcha la Política de Seguridad Democrática, tam-
bién es verdad que este departamento de los que más siguió viéndose afectado por
la violencia y el conflicto. El conflicto armado comenzó a producir uno de sus rostros
más desastrosos, el desplazamiento forzado, debido a la ausencia de medios efecti-
vos del Estado colombiano para garantizar la seguridad y el orden público ante los
actos criminales de los grupos armados ilegales.

Entre 1996 y 1998 los niveles son los más bajos de la serie aunque no eran despreciables
pues se movieron entre 4.000 y 16.000 víctimas. Las Farc registraban una expansión con-
siderable en buena medida en estrecha relación con la expansión de los cultivos de coca.
En esos años se produjeron movimientos cocaleros y las Farc realizaron ataques contra
la fuerza pública de grandes proporciones ocasionándoles muchas bajas y secuestros.
El ascenso se produce a un ritmo muy alto a partir de 1999 y en 2002. Es interesante
apreciar que en 2002 se registraron casi diez veces más de personas afectadas por hechos
victimizantes que en 1998, llegando a 87.151. En este comportamiento hay que tener en
cuenta dos aspectos. Uno, y a pesar del proceso de paz durante la administración Pas-
trana, los desplazamientos aumentan en el marco de la lucha contra los cultivos de coca
como consecuencia del Plan Colombia. Segundo, en el suroriente también tuvo expresión
la expansión de los paramilitares, especialmente en Meta, Guaviare y Putumayo.257

Sin embargo, a partir de2003, el Gobierno nacional emprendió medidas efectivas


para reducir la conflictividad de estos territorios. En primer lugar, inició el proceso de
desmovilización de las autodefensas, y promovió el despliegue de la fuerza pública
en la antigua Zona de Distensión (región estratégica de las FARC-EP), lo que permitió
desarrollar de forma efectiva operaciones situadas dentro de la estructura del Plan
Patriota para combatir el accionar terrorista de los grupos armados ilegales. Un punto
de inflexión en el conflicto armado en el sur del país, se produjo con la activación de
la Fuerza de Tarea Conjunta Omega y la ejecución de la denominada Operación Liber-
tad, en el departamento de Cundinamarca. La respuesta ante la mayor presencia del
Estado colombiano y las Fuerzas Militares para frenar el avance delictivo de los gru-
pos armados ilegales, causó el incremento de “hechos victimizantes” entre los años
2004 y 2006, logrando reducir de forma exitosa los índices violentos como conse-
cuencia del conflicto armado a sus niveles más bajos para el 2008.

257 Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, Informe Nacional de Desplazamiento
Forzado en Colombia 1985 a 2012, (Bogotá: junio, 2013), 48-52.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Desde 2008 bajan las personas afectadas por hechos victimizantes en un contexto en
el que las FARC-EP habían sido debilitadas. El ritmo de descenso se acentúa entre 2008
y 2009 y en los siguientes años continúa pero a un ritmo más suave. No obstante, los
niveles siguen siendo altos. Hay que tener en cuenta que considerando la tasa de intensi-
dad en estos departamentos, Caquetá, Guaviare y Putumayo ocupan en su orden los tres
primeros lugares entre 2011 y 2012. Evidentemente se ha bajado pero los índices siguen
siendo preocupantes, pues se ubican encima de los del Pacífico, región muy afectada
en términos absolutos (…). En 2000 se cultivaban ya 167.000 hectáreas y las FARC-EP
con aproximadamente 16.500 efectivos doblaron su cifra de 1991. A principios de 2009 ya
habían sido golpeados los frentes del oriente de la Orinoquia, y en particular el Frente 16,
a los que se deben sumar el 39, el 43 y el 44, que eran un eje fundamental en las finanzas
de la organización; lo fueron así mismo los frentes 26, 27 y 40, los más combativos, en la
parte más alta de La Macarena, así como los anillos de seguridad de alias El Mono Jojoy.258

Estos avances en el fortalecimiento de la seguridad y el orden público de los


departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés le permitieron a las Fuerzas Militares
consolidar el desarrollo progresivo y la estabilidad social y política de estas regiones;
en las cifras de desplazamiento (tabla 9) se puede observar este fenómeno en toda
su dimensión.

Tabla 9. Desplazamiento forzado en los departamentos del Meta, Guaviare y


Vaupés (1985-2012)

Año Meta Guaviare Vaupés


1985-1996 6.817 1.679 268
1997 1.922 344 6
1998 3.910 961 291
1999 4.984 995 135
2000 7.322 2.148 267
2001 8.063 3.576 61
2002 17.465 6.897 186
2003 12.306 8.339 453
2004 12.777 6.497 788
2005 20.480 6.441 650
2006 21.424 5.323 401
2007 16.248 5.563 420
Continúa

258 Ibíd, 48-52.

162
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Año Meta Guaviare Vaupés


2008 13.735 6.149 521
2009 7.485 3.592 239
2010 5.101 2.559 175
2011 3.890 2.054 161
2012 3.108 1.684 127
Fuente: Subdirección Red Nacional de Información con base en RUV-UARIV, (2013).

En la figura 1 puede verse cómo en el departamento del Meta se registró un des-


censo del desplazamiento en algo más del 500% durante el periodo comprendido
entre 2006 y 2012, debido principalmente a las políticas de Seguridad Nacional pro-
yectadas por el Plan Consolidación a partir del año 2006 y la reducción de los grupos
armados ilegales y su accionar criminal contra la población civil y la infraestructura
económica de la región.
En el caso de los departamentos del Guaviare y Vaupés, aunque sus cifras regis-
tran un menor impacto de este fenómeno de desplazamiento forzado en comparación
con el Meta, los años 2003 y 2004, respectivamente, se ubicaron con los mayores
índices en cada una de estas regiones. Para 2012 las cifras de desplazamiento forzado
presentaron su nivel más bajo en la última década como consecuencia de las opera-
ciones de la fuerza pública en la consolidación de la seguridad y el orden público.

Figura 1. Desplazamiento forzado en los departamentos del Meta, Guaviare y


Vaupés (2002-2012)

Fuente: Subdirección Red Nacional de Información con base en RUV-UARIV, (2013).

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4.2. Acción Integral: relaciones cívico-militares

Desde 1960, uno de los principales ejes de trabajo de las Fuerzas Militares integrado
en las instrucciones generales sobre la doctrina militar, fue la denominada Acción
Integral. Esta permitió establecer durante décadas, pero especialmente desde el año
2002, la ejecución de planes de seguridad coordinados entre el Gobierno nacional
y las Fuerzas Militares, en una estrategia de acercamiento y desarrollo social como
forma de frenar el conflicto armado y sus consecuencias en todo el país.
A continuación se presenta una cronología de esta sección (Acción Integral) fun-
damental en la doctrina de las Fuerzas Militares en su cumplimiento constitucional
y compromiso con la seguridad de todo el territorio nacional:

1. 1960: Acción cívico-militar(General Ruiz Novoa).


2. 1962: Plan Lazo, Plan Perla, Plan Andes.
3. 1963: Creación del Comité de Acción Cívico-Militar, mediante Decreto No. 1381
del 24 de junio de 1963.
4. 1963: Organización del Departamento 5 del Ejército Nacional.
5. 1973: Creación del Departamento 5 del Estado Mayor Conjunto.
6. 1991: Creación de la Escuela de Relaciones Civiles y Militares, ERCM.
7. 1992: Cursos de Operaciones Psicológicas.
8. 2001: Estrategia de Acción Integral en las Fuerzas Militares de Colombia.
9. 2002: Texto Especial de Acción Integral como concepto de estrategia integral
e integrada del Ejército- EJC. 5-4 Público.
10. 2000-2002: Manual de Operaciones Psicológicas 5-3 público; Anexo y apéndi-
ces de Acción Integral. Plan de Campaña.
11. 2002: Creación de la Jefatura de Acción Integral Conjunta del Comando General
de las Fuerzas Militares.
12. 2003: Política de Defensa y Seguridad Democrática.
13. 2004: Creación del Centro de Coordinación de Acción Integral de la Presidencia
de la República. Actualmente se llama Unidad Administrativa Especial.
14. 2007: Política de Consolidación de la Seguridad Democrática.
15. 2011: Política Integral de Defensa y Seguridad para la Prosperidad; Unidad
Administrativa Especial para la Consolidación Territorial.
16. 2012: Política Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial – PNCRT.259

259 Ministerio de Defensa Nacional, Comando General de las Fuerzas Militares, Manual de Acción Integral,
(Bogotá: Imprenta y Publicaciones de las Fuerzas Militares, 2012), 11-12. Además: “La seguridad no
es principalmente coerción: es la presencia permanente y efectiva de la autoridad democrática en el

164
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Como ejemplo de algunos antecedentes históricos presentados anteriormente, se


pueden resaltar los siguientes hechos en la jurisdicción de la IV División del Ejército
a partir del año 2001 con la finalización de la Zona de Distensión:

• El Plan de Campaña de la IV División en el año 2001, contempló una serie


de acciones y esfuerzos no armados, complementarios de las operaciones
propias del combate irregular que el Ejército Nacional realizaba para neutra-
lizar las acciones criminales de las organizaciones armadas al margen de la
ley. Las Brigadas y los Grupos de Brigada, trabajan en equipo en secciones
de Operaciones, Inteligencia y Acción sicológica, también actúan en armo-
nía con las decisiones derivadas de los Consejos de Seguridad; Esfuerzos y
acciones para el control y protección de masas y desplazados; Defensa de la
Democracia, acciones sicológicas con la población y propias tropas.260
• La ruptura del Proceso de Paz entre el Gobierno y las FARC, se pudo percibir
dentro de las tropas del Ejército, un sentimiento de frustración por las deci-
siones de índole político que se tomaron durante el proceso y su finalización,
por tal razón todos los Comandantes de las Unidades Tácticas debieron
explicar los alcances de lo sucedido y promover el entusiasmo para enfrentar
los nuevos retos, actuar con más contundencia para lograr disminuir su
voluntad de lucha y debilitarlos en el campo de combate y recuperar la Zona
de Distensión… Dada la escalada terrorista desatada que pretende atemori-
zar a los ciudadanos en la jurisdicción de la Séptima Brigada y la Cuarta
División, se debe aprovechar para alcanzar los rincones más alejados y
lograr que la población sienta repudio y desafecto hacia los grupos guerrille-
ros, de esa forma negarle victorias de presunto apoyo y respaldo. El Ejército
del Pueblo para el Pueblo, debe mantener presencia, apoyo constante y con-
servar una moral positiva dentro de las tropas.261
• Con la presencia y actividades de los soldados de mi pueblo, se pueden obser-
var aspectos positivos de esta medida que alcanzó un invaluable avance en
términos de relaciones con la población y autoridades civiles y eclesiásticas, se

territorio, producto de un esfuerzo colectivo de toda la sociedad”. En: Presidencia de la República:


Ministerio de Defensa, Política de Defensa y Seguridad Democrática, (2003), 14.
260 AC-IV División, G5, Plan de Campaña 2001, Anexo E “Acción Integral”.
261 AC-VII Brigada, G5, Oficio Acción Integral (Villavicencio, 5 de febrero 2002), 1-2.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

conocen documentos que contienen el “concepto” que en diferentes oportuni-


dades y momentos han emitido alcaldes, secretarias de gobierno, personerías,
fiscalías y párrocos, expresando gratitud, confianza y apoyo por la presencia
oportuna de los mismos para mantener la seguridad en un ambiente familiar
y de solidaridad, dado que tales soldados son miembros de la comunidad y
han participado de diferentes eventos sociales y culturales.262
• Dado que el Plan Patriota cumplió con la misión y propósito, el éxito debía
reflejarse con mayor contundencia después de cinco años de su ejecución, la
capacidad y todo el poder del Estado incluía la presencia y participación de
todas las instituciones más la coordinación y acción de las Fuerzas Militares, el
trabajo con las comunidades y los territorios más alejados para darle respuesta
y solución a las problemáticas sociales derivadas de los secuelas del conflicto.
El Plan Patriota y el Plan de Consolidación han significado el retroceso y debili-
tamiento sustancial de los planes políticos y armados de las FARC.263

La consecución de la paz, el mantenimiento de la seguridad y la defensa nacional,


son los objetivos por los que se desprendieron tres líneas estratégicas para la Acción
Integral de las Fuerzas Militares en el fortalecimiento del llamado Plan Consolidación:

• Acción Integral General: es el área de la Acción Integral que apoya las ope-
raciones militares y coadyuva al fortalecimiento de la imagen institucional
y legitimidad de las Fuerzas Militares, contribuyendo en el quebrantamiento
de la voluntad de lucha de los Grupos Armados Organizados al Margen de la
Ley (GAML) y facilitando la desmovilización. También incluye el desarrollo
de Operaciones de Información, que no solo buscan apoyar las operacio-
nes militares sino fortalecer la relación entre la población civil y las Fuerzas
Militares, elevar la actitud combativa en las propias tropas y quebrantar la
voluntad de lucha de los GAML.264
• Acción Integral Coordinada: se entiende como la Rama de la Acción Integral
que determina las políticas de acción y de coordinación que las Unidades
de las Fuerzas Militares, a todo nivel, deben poseer y llevar a cabo con los

262 AC-BASER, G5, Conceptos “soldados de mi pueblo”, (Villavicencio, septiembre 14 de 2005).


263 Mora, “El Plan Patriota…” 25.
264 Ministerio de Defensa Nacional – Comando General de las Fuerzas Militares, Manual de Acción Integral,
(Bogotá: Imprenta y Publicaciones de las Fuerzas Militares, 2012), 13.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

representantes civiles de sus poblaciones, para conocer las necesidades y


problemáticas de sus comunidades y junto con el poder nacional, regional
y local, trabajar de manera coordinada en su alivio y posterior solución al
nivel que le corresponde a las Fuerzas Militares. En ese sentido, esta Rama
de la Acción Integral, se enfoca en tres grandes líneas de acción, las cua-
les son: Asuntos Civiles y de Gobierno, Cooperación Civil-Militar, y Asuntos
Indígenas y de minorías especiales. Así mismo, cuenta con la responsabili-
dad de liderar el apoyo interdisciplinario que los Profesionales Oficiales de
Reserva pueden ofrecer a la Institución, y asume las coordinaciones corres-
pondientes al tema de Atención de Desastres, cuando las condiciones así
lo requieran.265
• Acción Integral Resolutiva: es una parte fundamental dentro de la materiali-
zación de la sinergia interinstitucional e interagencial, en el ámbito político,
económico, social y militar, encaminado a fortalecer las estructuras básicas
del Estado Social de Derecho, garantizando la protección de los Derechos Hu-
manos, el acatamiento del Derecho Internacional Humanitario y las libertades
sociales. Esta labor debe ser dirigida por la Presidencia de la República con el
objetivo de aunar fuerzas y esfuerzos involucrando a todos los sectores de la
sociedad en la consolidación de la paz. En la medida que las condiciones de
seguridad son garantizadas por las Fuerzas Militares y de Policía Nacional,
donde la zona de consolidación se caracteriza por la ausencia de GAI y sus
amenazas conexas, el esfuerzo del Estado colombiano debe hacer una transi-
ción de lo estrictamente militar hacia un esfuerzo propiamente civil, encabe-
zado por las agencias estatales encargadas de brindar seguridad social, legal
y económica en las regiones que fueron afectadas por éstos grupos armados o
por la incidencia de fenómenos como el narcotráfico.266

La primera línea estratégica se orientó a fortalecer la imagen institucional de las


Fuerzas Militares y la legitimidad del Estado colombiano; la segunda no solo estuvo
enmarcada en mantener el orden público, sino además en la reconstrucción del tejido

265 Ministerio de Defensa Nacional – Comando General de las Fuerzas Militares, Manual de Acción Integral,
(Bogotá: Imprenta y Publicaciones de las Fuerzas Militares, 2012), 33.
266 Ministerio de Defensa Nacional – Comando General de las Fuerzas Militares, Manual de Acción Integral,
(Bogotá: Imprenta y Publicaciones de las Fuerzas Militares, 2012), 71.

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social y la interacción y colaboración con el Gobierno nacional en sus distintos niveles,


garantizando que el diálogo y las relaciones con la fuerza pública se fortalezcan y se
perciban de manera positiva; la tercera línea permitió que se materializaran las accio-
nes emprendidas en el proceso de ejecución de las dos primeras; con ello se pretende
que las cargas y responsabilidades no se le atribuyan o a las Fuerzas Militares o al
Estado en un 100%, sino que se fortalezcan en cooperación y ayuda mutua. El res-
paldo y confianza de la población es en sí mismo el fin de la Acción Integral, no solo
ganar o terminar el conflicto armado.
Estas líneas estratégicas describen el proceso de recuperación social y territorial,
que permitió otorgar la estabilidad perdida, al generar nuevos cambios en términos
de gobernabilidad y el aumento de las labores de las diferentes instituciones nacio-
nales, departamentales e incluso municipales según sea el caso, pues la coordina-
ción entre las autoridades civiles y las Fuerzas Militares permitió una coordinación
interagencial. De acuerdo a esto, el efectivo resultado de la Acción Integral depende
de una contundente presencia del Estado para legitimar todos los esfuerzos con el
objetivo de lograr la recuperación integral del territorio, que conlleva justamente a
una progresiva mejora de la gobernabilidad, expresada en diferentes planes, proyec-
tos o políticas públicas que ayuden a reparar las consecuencias de la violencia, no
solo en los términos y tiempos estipulados en un programa, sino que trasciendan y
perduren sin importar las nuevas amenazas emergentes o los cambios administrati-
vos en los distintos niveles de Gobierno.
Para garantizar que los logros alcanzados perduren en el tiempo y con la legiti-
midad del Gobierno nacional, es importante que los mecanismos de coordinación
y los esfuerzos individuales, ya sean de carácter civil o militar, se orienten al cum-
plimiento de objetivos comunes. El fundamento legal de la Acción Integral está
enmarcada en la Constitución Política de 1991 y el poder público, ya que tanto el
ejecutivo, el legislativo y el judicial deben cooperar y articular sus decisiones en las
líneas estratégicas de la política económica, social y militar del país, donde parti-
cipen en un 70% y 30% respectivamente para fortalecer los pilares de seguridad y
desarrollo que conducen al fin esencial del Estado, la consecución del bien común.
Un ejemplo de la ejecución de esta estrategia del Gobierno nacional y las Fuerzas
Militares en el departamento del Meta fue el Plan de Consolidación Integral de La
Macarena (PCIM).

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4.3. Plan de Consolidación Integral de La Macarena y Acción


Integral (PCIM)

El Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM9, en el departamento del Meta,


fue el programa más contundente de la evidente mejora en las relaciones cívico-milita-
res. En ella se contemplaron los fundamentos de la Política de Seguridad Democrática
y Defensa Nacional, y la oportunidad de ampliar las actividades de los integrantes de
las Fuerzas Militares que se limitaban estrictamente a los ámbitos castrenses. Enten-
diendo que dentro de las dinámicas del conflicto armado colombiano, se debían desa-
rrollar no solamente estrategias operacionales, sino además los factores necesarios
para mantener la estabilidad política y social en el país, el restablecimiento de la insti-
tucionalidad y la consolidación del Estado Social de Derecho.

El PCIM, consiste en la acción coordinada de la fuerza pública, la justicia y las demás


instituciones del Estado para establecer las condiciones de seguridad, imperio de la
Ley y provisión de los bienes públicos y servicios sociales que hagan posible el desa-
rrollo económico, social e institucional de la región conformada por los municipios
de San Juan de Arama, Vistahermosa, Puerto Rico, Uribe, Mesetas y La Macarena267.

Desde el segundo gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez (2006-2010), las
políticas y prioridades fueron encaminadas a la consolidación de la Seguridad Demo-
crática. El PCIM fue creado con el fin de consolidar la recuperación del territorio en
seis municipios del departamento del Meta (Vistahermosa, Mesetas, San Juan de
Arama, Puerto Rico, La Uribe y La Macarena), con presencia integral y permanente
del Estado colombiano en zonas dominadas por las FARC-EP durante décadas. A par-
tir de 2002, y con el fin de las negociaciones en la Zona de Distensión, los esfuerzos
y acciones políticas estuvieron encaminados a superar el conflicto armado y facilitar
la construcción de paz, por lo cual se intensificó la ejecución de estrategias dentro de
las Fuerzas Militares y el Gobierno nacional para la consolidación del orden público.

El Plan Consolidación Integral de La Macarena (PCIM) es una estrategia de recuperación


social e institucional del territorio que consiste en la acción coordinada de la fuerza pú-
blica, la justicia y las demás instituciones públicas para garantizar la presencia Integral

267 AC-Batallón Vargas, G3, Fuerza de Tarea Conjunta Omega. “Informe de Actividades” (Vistahermosa,
14 de Octubre 2009).

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

y permanente del Estado en el territorio, con el fin de establecer las condiciones que
hagan posible el desarrollo económico, social e institucional de esta región, que ha sido
fuertemente afectada por la presencia de grupos armados ilegales y el narcotráfico.268

La gestión e implementación del PCIM estuvo a cargo del Centro de Coordinación


de Acción Integral (CCAI), en una combinación de las Fuerzas Militares, la Policía
Nacional y las distintas autoridades civiles, buscaba la recuperación de la institucio-
nalidad y el desarrollo socio-económico de la región.
El Centro de Coordinación de Acción Integral (CCAI) desarrolló una estructura de
ejecución conjunta dentro del objetivo general del PCIM, lo que permitió mejorar las
condiciones para:

• La recuperación del control institucional de Estado y el restablecimiento de la


seguridad en el territorio.
• El fortalecimiento de la gobernabilidad local y la efectiva participación de la
sociedad civil.
• La erradicación de los cultivos ilícitos y el desarrollo de la economía licita.
• La recuperación de los parques nacionales naturales.
• La aplicación de justicia y la protección efectiva de los DDHH.269

Para tal fin, el CCAI, junto con el Ministerio de Defensa Nacional, realizó durante
los años del 2004 a 2009 un análisis estadístico de los recursos invertidos para la con-
secución de los avances y los logros alcanzados en la jurisdicción, como consecuencia
de la implementación del PCIM. Las áreas estratégicas se denominaban: “Protección
Ciudadana y Justicia, Acciones de Transición, Desarrollo Institucional, ciudadanía
y gobernabilidad, Ordenamiento Territorial y derechos de propiedad, Infraestructura y
conectividad, Desarrollo Social, Desarrollo Económico, Comunicaciones, Prevención
del Reclutamiento Forzoso”,270 siendo los ejes de desarrollo, infraestructura y conecti-
vidad los de mayor inversión. También se puede observar que las áreas estratégicas de
Desarrollo Social, Desarrollo Económico y Desarrollo Territorial fueron los focos
de concentración de todos los esfuerzos. El Ejército Nacional estuvo involucrado en

268 Presidencia de la República, Centro de Coordinación de Acción Integral CCAI, Plan de Consolidación
Integral de La Macarena, (Bogotá: agosto de 2008), 2.
269 Ibíd., 4.
270 Ibíd., 7.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

estas áreas de forma activa, mientras el respaldo estatal, que se hacía visible a través
de las obras realizadas y la relación con la población civil, mejoraban ampliamente la
percepción de confianza, que se fue materializando en un ambiente de cooperación y
construcción permanente de legitimidad y consolidación.
El presupuesto para la implementación de las diferentes estrategias para la eje-
cución del Plan de Consolidación de La Macarena fue obtenido por la gestión del
Gobierno nacional, el Gobierno departamental, el Gobierno local y la cooperación
internacional. Por otra parte, se evidenció una vez más que las Fuerzas Militares
contribuyeron de manera fundamental a la mejora de los procesos de bienestar
social de la población, los ingenieros militares desarrollaron múltiples proyectos
viales esenciales para la integración de la región con otras áreas y zonas del país, no
solo para mejorar la economía regional, sino para procpiciar el desarrollo de nuevas
oportunidades, en comunicación y cobertura de diferentes servicios públicos.

El Ministerio de Defensa a través de la Dirección de Ingenieros del Ejército Nacional


priorizó 12 obras de infraestructura en los municipios del PCIM por un valor de 12.200
millones de pesos, para ser ejecutadas durante el período 2008-2010 por la dirección
de Ingenieros Militares. En el año 2008 se ejecutaron las tres primeras obras correspon-
dientes a esa vigencia. En 2009 concluyeron las obras del mejoramiento de la vía de la
cabecera municipal de Vistahermosa a Piñalito la cual fue entregada a la comunidad
en el mes de diciembre, allí se destacó la calidad en las especificaciones técnicas de la
vía. Además se inició el mejoramiento de la vía de la cabecera municipal de Puerto Rico
a La Lindosa la cual presentó inconvenientes en su inicio y demoras por efecto de la
temporada invernal pero ya se encuentra en proceso de terminación. En Puerto Rico
también avanzó la construcción de redes de alcantarillado para el centro poblado de
Puerto Toledo, el avance ha sido de un 50% en actividades de construcción de la red
de alcantarillado sanitario y 70% en la perforación de pozo profundo. Por otra parte, en
Vistahermosa se definió la construcción del acueducto de Piñalito para el cual se realizó
la adquisición de la tubería y en 2010 iniciará su instalación.271

En las zonas donde la recuperación de la seguridad eran prioridad, el Ejército


Nacional fue un actor primordial en el esfuerzo por neutralizar y desalojar las ame-
nazas existentes de los grupos armados ilegales. El compromiso permanente de los
militares en las actividades de respuesta rápida y urgente, y la atención humanitaria
a la población se hizo evidente cuando los esquemas de Acción Integral gestionaban

271 Ibíd., 21-22.

171
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

bienes y servicios para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de las perso-


nas afectadas por el conflicto armado en la región.272

En 2008 fueron interconectadas la cabecera municipal de Puerto Rico y la inspección de


Policía de La Julia en Uribe tras la inversión del Ministerio de Minas y Energía. Se rea-
lizaron 9 proyectos de electrificación rural a través del portafolio de la Oficina del Alto
comisionado para la Paz en los municipios de Mesetas, Uribe y San Juan de Arama por
un valor de 7.094 millones de pesos y una cobertura de 11 veredas interconectadas. En
2009 no fue posible la realización por parte de EMSA de los estudios técnicos y diseños
para extender las redes eléctricas de alta tensión hasta las inspecciones de La Coopera-
tiva y El Tigre, en el Municipio de Vistahermosa y de Puerto Toledo en el Municipio de
Puerto Rico. Sin embargo, la empresa ratificó su compromiso con el proyecto y se espera
que los estudios se realicen en el año 2010. Se gestionó la estructuración de un con-
venio entre EMSA, IPSE y la Alcaldía de La Macarena, orientado a lograr que EMSA se
haga cargo de suministrar el servicio de energía eléctrica a esta cabecera municipal, en
atención a las deficiencias que se presentaron con la operación actual con EMSERVA.273

Además, las Fuerzas Militares se concentraron en la ejecución de jornadas inte-


rinstitucionales, con el propósito de fortalecer la confianza de la población civil y
la presencia del Estado e implementar planes de prestación de servicios básicos de
salud para las poblaciones más vulnerables. Así generó un impacto positivo en la
población, no solo al recuperar la seguridad, sino al complementar con su servicio
muchos de los vacíos institucionales y estatales que existían en estas zonas castiga-
das por décadas de violencia. No obstante, existen retos que pueden afectar la con-
solidación permanente, pues si bien es cierto que el Estado y sus instituciones como
la fuerza pública actúan y operan para mantener el control territorial y la seguridad,
respetando los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, las polí-
ticas públicas deben continuar con la gestión rápida y flexible para atender los casos
más urgentes y solucionar oportunamente los problemas que surjan.

Los resultados en 2009 fueron 2 jornadas de atención local en los centros poblados de
Jardín de las Peñas en Mesetas y el Rubí en La Macarena y 3 jornadas médico quirúrgi-
cas, en los cascos urbanos de La Macarena, Puerto Rico y La Uribe. En estas jornadas se

272 Centro de Coordinación de Acción Integral CCAI, Plan de Consolidación Integral de La Macarena,
(Bogotá: agosto de 2008), 8.
273 Plan de Consolidación Integral de La Macarena - Centro de Coordinación de Acción Integral CCAI,
Avances 2009 Plan de Consolidación Integral de la Macarena, (31 de diciembre 2009), 26.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

brindó atención médica especializada (pediatría, oftalmología, dermatología, ginecolo-


gía) y de odontología a través de 3.572 consultas de salud, se entregaron 275 dosis de
vacunación, se realizaron 200 cirugías ambulatorias, se entregaron 344 gafas formu-
ladas y todos medicamentos formulados. Igualmente se prestaron servicios de registro,
cedulación, solución militar, expedición de pasados judiciales, atención sicosocial del
ICBF, actualización del Sisbén, atención a desplazados, peluquería, recreación y entrega
de desayunos, mercados y regalos.274

Finalmente, cabe destacar que el PCIM produjo en un amplio sentido un mejora-


miento sustancial de la imagen que los habitantes de la región tenían de las Fuerzas
Militares, gracias a los hechos de cooperación y apoyo que fueron el reflejo preciso
para mantener los efectos positivos en el tiempo. La lucha contra los grupos arma-
dos ilegales y su desarticulación optimizaron la relación entre las autoridades y la
población. Cabe destacar que las Fuerzas Militares fueron los grandes protagonistas
y responsables del éxito de esta política nacional, pues no solo garantizaron la segu-
ridad y estabilidad de la región, sino permitieron la implementación, por parte del
Gobierno Nacional, de estrategias que impulsaron la mejora de las condiciones de
vida de la población víctima del conflicto armado.

4.4. Desmovilización de las autodefensas

Durante el primer período presidencial de Álvaro Uribe Vélez, se inició el proceso de


negociación que permitió la desmovilización de más de 30.000 combatientes de las
AUC. Tal proceso se llevó a cabo en medio del conflicto armado y tuvo como propósito
su desmovilización colectiva e individual.275 El presidente recibió una “carta pública”
el 29 de noviembre del año 2002 en la que las AUC “(…) declararon el cese de hosti-
lidades con alcance nacional (…)”, que empezaría a partir del primero de diciembre
de ese año. “De igual manera, el 8 de diciembre la Alianza Oriente –compuesta por

274 Ibíd., 32.


275 Desmovilización Colectiva que: “…se produce cuando un grupo armado organizado al margen de
la ley, esto es, guerrilla o autodefensas, que han suscrito acuerdos de paz con el Gobierno Nacional,
toman la decisión colectiva de abandonar voluntariamente sus actividades ilícitas”; y la Desmo-
vilización Individual: “(…) es aquella que se produce cuando por decisión de una persona esta
abandona voluntariamente las actividades como miembro de una organización armada organizada
al margen de la ley y se entrega a las autoridades de la República”. En: Ministerio del Interior y de
Justicia, Compilación normativa sobre justicia y paz y proceso de desmovilización, reincorporación y
reconciliación nacional, (Bogotá: julio de 2007), 506-509.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

las Autodefensas Campesinas de Casanare y las Autodefensas de Meta y Vichada–


se comprometió a decretar un cese de hostilidades a partir del mes de diciembre, en
cumplimiento de los requisitos exigidos por el Gobierno”.276 Para la consecución del
proceso de desmovilización el Gobierno nacional exigió:

(…) la concentración de las fuerzas irregulares y el abandono total de actividades ilí-


citas, tales como narcotráfico, robo de combustible, extorsión y secuestro. Así mismo
solicitó el acompañamiento de la comunidad internacional y continuar con las labores
de facilitaciónde la Iglesia Católica, sugiriendo además aplicar y priorizar el desarrollo
de una política de seguridad integral en las zonas de influencia de las autodefensas,
enmarcada dentro de la política de Seguridad Democrática, contenida en el Plan de
Desarrollo 2002-2006 “Hacia un Estado Comunitario”.277

El marco normativo por el cual se permitió la continuidad y la consolidación de la


desmovilización de las autodefensas se produjo con la aprobación en el 2005 de la Ley
975 de Justicia y Paz que estableció “(…) el conocimiento de los hechos que rodearon
las violaciones graves a los Derechos Humanos y la reparación de las víctimas, no
existe correspondencia entre el espíritu de la Ley y los procedimientos contemplados
para lograr verdad, justicia y reparación”.278 Desde entonces la negociación fue tema
de agenda política nacional, centrándose en el tema del narcotráfico y su dimensión
criminal; además, fue objeto de cambios importantes efectuados por la Corte Cons-
titucional endureciendo las condiciones para la efectiva desmovilización y la acogida
a la nueva ley. Mientras se debatía el tema y se perfeccionaba la estrategia, estalló
otro escándalo con el que se pudo conocer la participación e intervención de las
autodefensas en la política regional y nacional denominado “parapolítica”, que ha
sido investigado por la Fiscalía y la Corte Suprema de Justica.
Así, se estableció una única mesa para el diálogo en Santa Fe de Ralito, como
zona de ubicación temporal en Tierralta, Córdoba, y se firmó el Acuerdo del Sur del
Casanare por la paz de Colombia bajo el mando de Martín Llanos. En el territorio
del departamento se encontraban el Bloque Centauros, Autodefensas Campesinos

276 Presidencia de la República. Oficina Alto Comisionado para la Paz. Informe Ejecutivo, Proceso de paz
con las Autodefensas, (2006), 5.
277 Ibíd., 7.
278 Rocío del Pilar Peña Huertas, “En busca de la legitimidad perdida: entre la impunidad y la incohe-
rencia”. En Camila de Gamboa Tapis, editora, Justicia transicional: teoría y praxis (Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2006), 475.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

del Meta y Vichada, lideradas por alias “Baldomero Linares”, y los frentes Héroes del
Llano y Héroes del Guaviare, comandados por alias “Pirata” y alias “Cuchillo”. La
estructura del Bloque Centauros se desmovilizó bajo la representación de Vicente
Castaño el 3 de septiembre de 2005, día en el que entregaron las armas 1.234 hom-
bres. El alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo Ramírez, y el miembro
representante del Bloque Centauros de las AUC, Vicente Castaño, firmaron el acta de
entrega de armas y la lista de desmovilizados en el corregimiento Tilodirán, Yopal
(Casanare), el 3 de septiembre de 2005.279
La segunda estructura, las Autodefensas Campesinas del Meta y Vichada y su
representante “José Baldomero Linares”, se desmovilizó el 6 de Agosto de 2005, con
un número de 209 hombres, en la vereda San Miguel, en Puerto Gaitán (Meta). La
tercera desmovilización fue la de los frentes Héroes del Llano y Héroes del Guaviare,
junto con sus representantes Manuel de Jesús Pirabán y Pedro Oliverio Guerrero Casti-
llo alias “Cuchillo”, el 11 de abril de 2006, con un número de 1.765 desmovilizados en
el corregimiento Casibare, en Puerto Lleras (Meta), el 11 de abril de 2006.280
Después de esta masiva desmovilización fue necesario implementar estrategias
enmarcadas en la protección del orden público, restableciendo las labores de la Policía
Nacional en áreas urbanas. La presión militar, social y jurídica fue la respuesta clave
de las Fuerzas Militares para enfrentar, debilitar y desarticular los rezagos de los com-
batientes de las AUC que no participaron en la desmovilización y que continuaron
haciendo uso de las armas, haciendo parte de otros grupos con diferentes nombres,
sea grupos ilegales emergentes o Bacrim, reductos de las autodefensas rearmadas; “en
el primer informe del Área Desarme, Desmovilización y Reintegración de la Comisión
Nacional de Reparación y Reconciliación, se identificaron tres categorías para estos
grupos: disidentes, rearmados y emergentes.281 A pesar del surgimiento de estos gru-
pos armados ilegales, el Estado colombiano y la fuerza pública han logrado controlar
el orden público en regiones donde su presencia era inexistente, pero esto no quiere
decir que pese a los grandes esfuerzos por controlar estos territorios se hayan elimi-
nado del todo los rezagos de la desmovilización de las AUC, puesto que, debido a las

279 Presidencia de la República. Oficina Alto Comisionado para la Paz. Informe Ejecutivo, Proceso de paz
con las Autodefensas, (2006), 47-53.
280 Ibíd., 89.
281 Observatorio de procesos de Desarme Desmovilización y Reintegración, Caracterización región de la
Orinoquía, (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2013), 91.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

falencias de este proceso, algunas estructuras se rearmaron y emergieron de nuevo,


tal y como sucedió con el Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colom-
bia (ERPAC) derivado del Frente Guaviare, del Bloque Centauros y las Águilas Negras.
Según información del Departamento de Policía del Meta, cuatro meses después de
la desmovilización del Frente Héroes del Llano, surgió el ERPAC, donde alias “Cuchillo”
organizó una estructura de 250 hombres para seguir delinquiendo en el departa-
mento del Meta y en límites con el Vichada. El 29 de octubre de 2005, la IV Divi-
sión del Ejército Nacional dio de baja en Puerto Gaitán (Meta) a cuatro hombres que
habían hecho parte de las Autodefensas Campesinas del Meta y Vichada, que no
quisieron desmovilizarse y continuaron con sus actividades criminales en ese muni-
cipio. Según los medios de comunicación, en esos días otros seis hombres que habían
estado en el Frente Héroes del Llano del Bloque Centauros también fueron dados de
baja en el municipio de El Dorado por continuar delinquiendo.282 En junio de 2006,
el Ejército Nacional y la Policía capturaron a los miembros de una banda conformada
por antiguos miembros de grupos de autodefensas. La banda, que se hacía llamar
Bloque de Seguridad Todos por Colombia, azotaba los caminos rurales y el casco
urbano del municipio de Granada. El Comandante del Batallón No. 21 Vargas, coronel
Jairo Martín Sandoval, declaró que en el operativo conjunto murieron dos hombres,
tres fueron capturados y se incautó material de guerra e intendencia.283
Igualmente, el Departamento de Policía del Meta emitió un comunicado oficial
describiendo la actualidad de las bandas criminales en la jurisdicción del departa-
mento, en el que se evidenciaba la injerencia delictiva de disidencias del ERPAC (Liber-
tadores del Vichada y Bloque Meta) y el Clan Usuga las cuales son estructuras que
tienen más presencia con dedicación a los negocios del narcotráfico y actividades de
extorsión. El Clan Usuga emprendió acciones que pretenden afianzar su ideología y
su estatus en la región del Ariari, realizando acciones de proselitismo mediante pan-
fletos y periódicos alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGG).284

Según la Defensoría del Pueblo, a través del Sistema de Alertas Tempranas, el anun-
cio del regreso al departamento de Casanare de “Martín Llanos”, Comandante de las
Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC), en el año 2009, fue una de las posibles

282 “Golpes a disidentes”, Llano 7 Días, 3 de noviembre de 2005, 11.


283 “Cayó banda en Granada”, Llano 7 Días, 9 de junio de 2006, 10.
284 Departamento de Policía del Meta, Respuesta Comunicado Oficial. Bandas Criminales, (2015), 5-6.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

razones por las cuales el ERPAC incrementó el reclutamiento en la región de Orino-


quía; especialmente, en los municipios de San José del Guaviare (Guaviare), así como
en los municipios de Vistahermosa, Mapiripán y Puerto Gaitán. Según El Tiempo y la
Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), durante este mismo año,
el ERPAC contaba con 1.200 hombres, distribuidos en cuatro frentes de guerra… El III
Informe del Área DDR de la CNRR plantea la existencia de una alianza entre el ERPAC
y algunos frentes de las FARC-EP, con el fin de manejar las rutas de narcotráfico y con-
trol territorial; principalmente, en los departamentos de Meta y Guaviare.285

Sin embargo, aunque los Llanos Orientales fueron protagonistas de las desmovili-
zaciones de miles de hombres para reiniciar su vida lejos de las armas, al cabo de un
año, desde la primera desmovilización, varios municipios del Meta, como El Castillo,
Vistahermosa, Puerto Lleras, Puerto Gaitán y Puerto Concordia y del Casanare, como
Monterrey, Villanueva y Aguazul, sintieron de nuevo la amenaza armada de nuevos
grupos armados ilegales compuestos por desmovilizados.286 Tan sólo un mes después
de la desmovilización completa del Bloque Centauros, es decir, en el mes de mayo de
2006, la Policía Nacional capturó a tres desmovilizados cuando cobraban una extor-
sión a un ingeniero; otros municipios del Ariari denunciaron atracos a fincas y ase-
sinatos. En el municipio de Granada fue asaltado un local comercial, robaron una
bodega, realizaron fleteos, un habitante fue asesinado en pleno centro del municipio
y dos policías fueron atacados en un barrio; también ejecutaron varios atracos a una
estación de servicio y cometieron varios intentos de hurtos domiciliarios.287
Entre las razones de la reconfiguración de estos grupos armados ilegales, se pre-
sentó el descontento de los desmovilizados al no obtener de manera oportuna y
adecuada los beneficios que el Gobierno les prometió para su reincorporación a la
sociedad. Las entidades oficiales y privadas estaban dejando solas a las Fuerzas Mili-
tares y a la Policía Nacional con el manejo de los reinsertados.288 En julio del 2006,
los índices de criminalidad en el Meta aumentaron en comparación con mayo y junio
del mismo año, meses en los que recién se habían desmovilizado las autodefensas, ya

285 Observatorio de procesos de Desarme Desmovilización y Reintegración, Caracterización región de la


Orinoquía, (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2013), 92-93.
286 “Un año viviendo con desmovilizados”, Llano 7 Días, 3 de octubre, 2006, 4.
287 “La amenaza de ex paras”, Llano 7 Días, 26 de mayo, 2006, 10.
288 “Un ‘jalón de orejas’ a gobernantes por abandono de los reinsertados”, Llano 7 Días, 3 de octubre,
2006, 5.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

que fueron asesinadas por sicarios once personas en Villavicencio y fueron repartidos
panfletos en más de 20 barrios de estrato bajo de la ciudad en que se encontraban los
nombres propios de personas que debían abandonar la ciudad a más tardar el 7 de
agosto de ese año. Las autoridades concluyeron que la arremetida violenta fue ocasio-
nada por una disputa territorial entre grupos de autodefensas y de desmovilizados al
mando de alias “Mario” y alias “Loco Barrera” presuntos narcotraficantes. Para octu-
bre de 2006 las autoridades de la Policía y el Ejército Nacional conocían de al menos
cinco bandas emergentes conformadas por desmovilizados.289
Asimismo, en 2007, el ERPAC inicio un accionar directo contra estructuras de la
banda criminal Seguridad Privada Meta y Vichada (SPVIME), hecho detectado en juris-
dicción del municipio de Puerto Gaitán, espacio geográfico propicio para el negocio del
narcotráfico, pues comunica con el departamento del Vichada; para 2008, este grupo
ya contaba con 600 hombres dentro de su estructura criminal.290 Tras el crecimiento de
la organización criminal ERPAC de alias “Cuchillo” en el Meta y Vichada, y por solicitud
expresa del presidente, Álvaro Uribe, las autoridades informaron sobre los principales
golpes asestados contra esta estructura criminal. Durante el período de junio de 2007
a noviembre de 2008, las Fuerzas Militares realizaron la captura de más de treinta
delincuentes al mando de alias “Cuchillo”, golpeando de forma contundente el accio-
nar de este grupo armado ilegal. También, en una operación conjunta entre el Ejército
Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana, el CTI capturó a más de quince miembros de
esta organización delictiva entre septiembre y octubre de 2008. Por otro lado, el DAS
reportó la incautación de 1.908 galones de químicos usados por el narcotráfico para el
procesamiento de coca, por un valor cercano a los 250 millones de pesos.291
Las amenazas de las bandas criminales en el departamento del Meta generaron
nuevamente desplazamientos en algunos lugares donde tenían presencia. Por ejem-
plo, en febrero de 2008, ocho adultos que hacían parte de la Comisión de Derechos
Humanos y Derecho Internacional Humanitario del Bajo Ariari, cuyo objetivo era
ayudar a esclarecer hechos de violencia contra los habitantes de esa región, tuvie-
ron que huir de sus hogares en Vistahermosa para resguardar su vida.292 En marzo

289 “Guerra entre ‘paras’ narcos”, Llano 7 Días, 4 de agosto, 2006, 4.


290 Departamento de Policía del Meta, Respuesta Comunicado Oficial. Bandas Criminales, (2015), 1-2.
291 “Resultados: la defensa de las autoridades”, Llano 7 Días, 6 de noviembre, 2008, 4.
292 “Volvió la zozobra al Ariari”, Llano 7 Días, 20 de febrero, 2008, 9.

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del mismo año se conoció de al menos nueve personas asesinadas de diferentes for-
mas en la región del Ariari, al parecer por personas comandadas por alias “Cuchillo”,
según pobladores de la región y representantes de Derechos Humanos. En el mes de
marzo, una publicación del periódico regional Llano 7 Días informó sobre la expan-
sión que la banda emergente al mando de alias “Cuchillo” estaba teniendo en ese
momento, siendo la región del Ariari y el departamento del Vichada objeto de su
presencia con el fin de acaparar el narcotráfico de esas zonas. “El 21 de enero llega-
ron 80 hombres de ‘Cuchillo’ en camiones provenientes del Guaviare. Lo que se ave-
cina es una guerra por el mercado de la coca que aún queda”, indicó a un periódico
regional un habitante del caserío Santo Domingo, Vistahermosa. Otro poblador del
sector indicó que: “…la intensión de Oliveiro Guerrero es dominar a sangre y fuego
las zonas que antes eran de completo control de los frentes 27 y 43 de las FARC”.293
Durante el 2009, las autoridades realizaron innumerables operaciones contra la
organización de alias “Cuchillo” con el objetivo de acercarse a su captura. Tal como lo
manifestaron los representantes de las Fuerzas Militares, y como lo expresó el general
Luis Alfonso Zapata, comandante de la IV División, “todos los días se hacen opera-
tivos en contra de Cuchillo y buscando información en todas las direcciones contra
esa estructura delincuencial. Es una acción decidida de la IV División”294. En el 2009,
la principal banda criminal de los llanos, cuya principal injerencia estaba en Vichada,
Guaviare y Meta era el ERPAC al mando de alias “Cuchillo”, quien a pesar de haberse
desmovilizado en abril de 2006, retornó poco tiempo después a la vida criminal y por
quien el Gobierno ofreció 5.000 millones de pesos por información que permitiera su
captura.295 En julio de 2010 se detectó que ya tenía presencia en los departamentos
de Guainía y Arauca.296 Finalmente, tras el esfuerzo desbordado de las autoridades
entre los años 2009 y 2010 por capturar a alias “Cuchillo”, el 25 de diciembre y como
resultado de una operación conjunta entre las Fuerzas Militares y la Policía Nacional
dieron de baja al reconocido criminal.

293 “El Ariari: Objetivo de Cuchillo”, Llano 7 Días, 27 de marzo de 2008, 4.


294 “Lucha diaria contra alias Cuchillo”, Llano 7 Días, 24 de febrero de 2009, 2.
295 “Comandantes de la Policía, los ‘Guaimarones’ del año 2009”, El Tiempo, 28 de diciembre de 2009.
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-6852149.
296 “El poder del ERPAC”, Llano 7 Días, 13 de julio, 2010, 1.

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4.5. Las Fuerzas Militares en la región

A partir de 2003 se desarrollaron nuevas operaciones militares para contrarrestar el


crecimiento y fortalecimiento de las FARC-EP y el denominado Bloque Oriental, por
lo que se establecieron operaciones estratégicas como la Operación JM, en los depar-
tamentos de Meta, Guaviare y Caquetá, con el propósito de interrumpir el plan estra-
tégico de rodear Bogotá y desarticular sus corredores de movilidad para sus hombres
y finanzas. En ese mismo contexto, se generó una fuerte disputa entre los grupos de
autodefensas del Meta y Guaviare y los frentes 1 y 7 de las FARC-EP, principalmente
por el control de regiones donde predominaba el cultivo de coca, su procesamiento y
distribución, además de corredores estratégicos fluviales que servían para la comer-
cialización de los cultivos ilícitos, insumos para su proceso y armamento.297
Durante 2005, con la desmovilización de las autodefensas, se inició una serie de
operaciones en todo el país como parte de la iniciativa del Gobierno nacional para
recuperar la seguridad y el orden público en los territorios más afectados por el con-
flicto armado. Así, distintas unidades militares orgánicas de la IV División del Ejér-
cito (Brigada Móvil No. 4, No. 12 y con apoyo aéreo del CACOM-2) emprendieron la
denominada Operación Emperador, con el propósito de combatir el accionar crimi-
nal de los frentes 27 y 43 (además de la compañía móvil “Urías Rondón”) del grupo
armado ilegal de las FARC-EP en los municipios de La Macarena, Mesetas, Puerto
Lleras, Puerto Rico, La Uribe y Vistahermosa en el departamento del Meta.298

El objetivo de esta operación era golpear las finanzas de esta agrupación a través
de medidas como la aspersión aérea de cultivos ilícitos, la destrucción de labora-
torios, la incautación de armamentos y explosivos, la captura de sus miembros
e incentivar sus integrantes a desmovilizarse de manera individual. A futuro, la
operación tiene el objetivo de debilitar los frentes 40, 51, 55, 26 y 31 de las Farc y a
la Compañía Móvil Urías Rondón, que han dominado tradicionalmente un corredor
hacia Bogotá y Cundinamarca y que ocupan zonas montañosas y selváticas de muy
difícil acceso.299

297 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, “Diagnostico Guaviare”, (2007).
298 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, “Diagnostico Meta”, (2008), 4.
299 Ibíd., 2.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Parte de las operaciones militares activadas por el Gobierno nacional tuvieron


como objetivo desarticular la principal fuente de ingresos económicos del grupo
armado ilegal de las FARC-EP, el narcotráfico. En el departamento del Meta se había
establecido por más de una década el llamado Bloque Oriental, donde se ubicaban
los principales cabecillas de este grupo. Las unidades de la IV División del Ejército
actuaron en vigilancia de los corredores estratégicos empleados por este grupo para
controlar las zonas donde predominaban los cultivos de coca; además, el Estado
colombiano inició programas como la Operación Colombia Verde logrando que:

(…) más de 930 campesinos provenientes de diferentes regiones del país se concen-
traron en el Parque de La Macarena para realizar labores de erradicación manual de
cultivos de coca. Para sabotear dichas labores, las FARC sembraron minas antipersonal
que pusieron en peligro la vida de los participantes y obligaron la salida de un tercio
de ellos y de las tropas del Ejército y la Policía que los custodiaban.300

Según el Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, los ataques de


las FARC-EP con armas no convencionales (en violación de los DDHH y el DIH) en
contra de la fuerza pública y la población civil intentaban hacer desistir al Gobierno
nacional en su lucha contra el narcotráfico. A finales de 2005 varios integrantes del
EMBO (Estado Mayor del Bloque Oriental), conformado por unos 300 hombres, ata-
caron a una Compañía de la Brigada Móvil No. 12 en el municipio de Vistahermosa,
resultando 29 militares muertos y 6 heridos. Sin embargo, los éxitos de la política de
Defensa y Seguridad Democrática permitieron la reducción “(…) en 36% de las hec-
táreas con cultivos de coca en Meta, al pasar de 17.305 a 11.063 hectáreas” durante
los años 2005 y 2006. Los resultados operacionales de la Operación Emperador de
la IV División del Ejército, lograron desactivar una extensa área del sur del departa-
mento del Meta, conocida como la “retaguardia estratégica de las FARC-EP”, donde
municipios como Vistahermosa fueron el eje para controlar la economía del narco-
tráfico y los ingresos generados por las extorsiones y el secuestro.301
Por otro lado, con la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO)
en 2003, el Gobierno nacional lograba extender operaciones de recuperación de la
seguridad y el orden público en el departamento del Meta y otros dos de los departa-
mentos clave para las estructuras delictivas de las FARC-EP: el Caquetá y Guaviare.

300 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, “Diagnostico Meta”, (2008), 5.
301 Ibíd., 5.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Con el inicio de la Política de Defensa y Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro


Uribe, y con ella del Plan Patriota, se desarrolló la operación JM, con el fin de recuperar
el control, en principio militar pero también institucional, del sur del país, con particu-
lar énfasis en los departamentos de Caquetá y Guaviare, puntos neurálgicos a la hora de
desarticular a la guerrilla de las FARC. En este escenario, el departamento se convirtió
en uno de los principales centros de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega,
compuesta por miembros de la Armada, el Ejército y Fuerza Aérea, y se establecieron
allí la Brigada Móvil No. 7, con sede en Calamar y la Brigada Móvil No. 10, con sede
en Miraflores. En ese mismo año, las estaciones de Policía de Calamar y Guaviare
fueron reinauguradas.302

Uno de los conceptos más empleados para definir los resultados exitosos de la
Fuerza de Tarea Conjunta Omega, es el denominado “punto de inflexión”; allí se
consolida la acción de las Fuerzas Militares y la FUTCO entre los años 2004 y 2005
con la Operación JM, que fue definitiva para desactivar alrededor de 30 estructuras
armadas de las FARC-EP y lograr la reducción de aproximadamente un 70% de los
integrantes del Bloque Oriental y Bloque Sur.303

4.6. Los Derechos Humanos y el Derecho Internacional


Humanitario en las Fuerzas Militares

Los antecedentes para el cumplimiento de los Derechos Humanos y del Derecho Inter-
nacional Humanitario dentro del accionar de las Fuerzas Militares pueden ubicarse en
las distintas directivas que comprometen su cumplimiento. En 1999 se registraron las
siguientes recomendaciones emitidas para su cumplimiento en las órdenes de opera-
ciones a las respectivas unidades operativas mayores, menores y tácticas.

• Todo el personal tiene conocimiento que como soldado, en cumplimiento de


mis funciones debo detener y proteger los Derechos Humanos de quienes se
encuentran en territorio colombiano.
• Se debe respetar la vida, la integridad y la dignidad de las personas, en con-
secuencia no se permite el maltrato, cometer abusos incurrir en conductas
que atenten contra los Derechos Humanos.

302 Observatorio del Programa Presidencial de DDHH y DIH, “Diagnostico Guaviare”, (2007), 4.
303 Centro de Estudios Históricos del Ejército, Fuerza de Tarea Conjunta Omega. Dios y victoria, (Bogotá:
Comando General de las Fuerzas Militares, Editorial Planeta Colombia, 2015), 13-14.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Se debe informar al superior toda irregularidad que pueda ser una violación
de los Derechos Humanos.
• Luchar solamente contra combatientes.
• Respetar a las personas civiles y bienes civiles.
• Se debe utilizar racionalmente la fuerza.
• Si combatientes enemigos se rinden se debe respetar su vida, traerlos huma-
nitariamente y entregarlos al comando superior.
• Al encontrar combatientes enemigos heridos recogerlos, prestarles los pri-
meros auxilios y entregarlo al personal médico más cercano e informar a los
superiores.
• Al tomar contacto con personal civil se debe respetar, tratar humanamente y
protegerlos de los maltratos.
• Se debe respetar toda aquella edificación, vehículo o persona que lleve el
distintivo de la Cruz Roja Nacional o Internacional.
• Como subalterno debo tener en cuenta, que solo debo cumplir órdenes legales,
lógicas, claras, precisas, oportunas y concisas.304

Durante la última década, el Ministerio de Defensa Nacional ha sumado sus


esfuerzos en la implementación de una política destinada a fortalecer la promoción
y la difusión del cumplimiento de la normativa de los Derechos Humanos y el Dere-
cho Internacional Humanitario. A su vez, las Fuerzas Militares impulsaron diversos
programas para la capacitación de sus integrantes adecuadas a los contextos loca-
les a nivel nacional e internacional, con el objetivo de consolidar, de acuerdo con
el marco jurídico, su combate contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales.
Por otra parte, existe una compilación de Directivas expedidas por el Ministerio de
Defensa Nacional(tabla 11) , allí se reúnen instrucciones generales y especificas a
los Comandantes de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Con ellas se preten-
dió orientar las acciones de la fuerza pública en el manejo de temas urgentes res-
pecto a los DDHH y el DIH. El progreso y el esfuerzo por el cumplimiento de cada una
son hechos innegables del compromiso que tiene el Ejército Nacional de Colombia.

304 CEHE, Derechos Humanos y DIH para el año de 1999.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Tabla 11. Directivas de Derechos Humanos

DIRECTIVA OBJETIVO

Directiva No 09 de 2003. Fortalecer la política de promoción y protección de los derechos


Sindicalistas y Defensores de humanos de los trabajadores, sindicalistas y Defensores de
DDHH. Derechos Humanos.

Directiva No 09 de 2005. Crear una política de protección y prevención en situaciones de


Desplazados. desplazamiento forzado por la violencia.

Establecer el protocolo para la valoración de los aspectos


de seguridad por parte de la fuerza pública en los procesos
Directiva No 01 de 2007. Retorno
de retorno o reubicación de la población en situación de
desplazados.
desplazamiento forzado por la violencia y complementar la
política del Ministerio de Defensa en materia de desplazamiento.

Adoptar medidas para prevenir la desaparición forzada, apoyar


Directiva No 06 de 2006. a la autoridad judicial en la investigación de este delito y la
Desaparición forzada. búsqueda de las personas desaparecidas en el desarrollo del
Mecanismo de Búsqueda Urgente.

Fortalecer la Política de reconocimiento, prevención


Directiva No 16 de 2006.
y protección de los Derechos Humanos de las comunidades de los
Indígenas.
pueblos indígenas del país por parte de la fuerza pública.

Directiva No 13 de 2007. Red de Establecer las líneas de acción para ejecutar el programa de “Red
cooperantes. de cooperantes”.

Fortalecer la política de reconocimiento, prevención y protección


Directiva No 07 de 2007.
de los DDHH de las comunidades negras, afrocolombianas,
Comunidades afrocolombianos.
raizales y palenqueras.

Busca reiteración de las obligaciones que corresponden a las


Directiva No 10 de 2007.
autoridades en materia de hacer cumplir la ley y evitar homicidios
Homicidios en persona protegida.
en persona protegida.

Directiva No 19 de 2007. Reiteración de obligaciones para autoridades encargadas de hacer


Complemento Directiva 10 de 2007 cumplir la ley y evitar homicidios en persona protegida.

Normas análisis, diagnóstico y medición del impacto de los


Directiva Permanente. No 300-28
resultados operacionales frente a la política de Seguridad
de 2007.
Democrática.
Fuente: Ministerio de Defensa, Directivas DDHH, (2007).

El Comando General de las Fuerzas Militares promulgó el 20 de noviembre de


2008 la Directiva Permanente No. 208, que incluyó las instrucciones para implemen-
tar quince medidas elaboradas para emprender las acciones de instrucción, doctrina,
inteligencia, operaciones, control administrativo y disciplinario, planeación, respon-
sabilidad del mando, cooperación con autoridades judiciales y atención a quejas de

184
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

la población305. Los resultados de la Política de Defensa y Seguridad Democrática y


de la Política de Consolidación son evidentes; con ellas el Gobierno nacional buscó
recuperar la seguridad dentro de la legalidad, implementó diferentes directivas y
estrategias que han permitido la reducción de quejas ante la Procuraduría General de
la Nación y logró que el índice de favorabilidad de las Fuerzas Militares y la Policía
Nacional entre los colombianos se elevara en cifras del 82% y 70%, respectivamente,
según datos presentados por el Ministerio de Defensa para el año 2009.306
Con esta política integral de DDHH y DIH dentro de las Fuerzas Militares (figura
2), se fortaleció la legitimidad del Ejército Nacional y sus operaciones para garan-
tizar la seguridad y el orden público, debido a las acciones implementadas y los
mecanismos de evaluación y seguimiento que contribuyeron al esfuerzo para la
efectiva protección de los Derechos Humanos y el cumplimiento del Derecho Inter-
nacional Humanitario en todo el territorio nacional. Esta hoja de ruta enmarca el
comportamiento de la fuerza pública en el desarrollo de todas las operaciones, ade-
más de educar y capacitar a sus integrantes como prioridad para el fortalecimiento
integral y el respeto de cada uno de los deberes y obligaciones dentro de sus funcio-
nes. También, dentro de las actividades que tienen las Fuerza Militares, se encuen-
tra la capacitación, el entrenamiento y la difusión de información pertinente al
sostenimiento del orden público, así como la de monitorear y advertir mediante el
Sistema de Alertas Tempranas, las situaciones que puedan poner en riesgo la segu-
ridad de la población civil de forma preventiva; igualmente, la respuesta rápida y
prioritaria en zonas de alto riesgo por seguridad fortalece la capacidad de respuesta
y operaciones eficientes con el respeto de los DDHH y el DIH.307

305 Ministerio de Defensa, Avances en el Cumplimiento de las 15 medidas adoptadas por el Ministerio de
Defensa, (Noviembre 2008 – Abril 2010).
306 Ministerio de Defensa, Día nacional de los Derechos Humanos, (2009), 3.
307 Ministerio de Defensa, El compromiso de la fuerza pública colombiana con los Derechos Humanos,
(2004), 2.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

Figura 2. Líneas de Acción Política Integral DDHH Y DIH

Fuente: AC-IV División, G3, “Líneas de Acción Política Integral DDHH Y DIH”, ss.ff.

Los seis puntos plasmados en la figura anterior, consolidan las estrategias para
afianzar la legitimidad de las Fuerzas Militares tanto en la población civil como en la
comunidad internacional, que se pusieron en marcha a través de un trabajo interins-
titucional y al interior de cada organismo, con entidades estatales y entidades multi-
laterales que involucran esfuerzos para responder a los nuevos retos para enfrentar
el conflicto armado y el futuro del posconflicto, como los diferentes programas de
Memoria Histórica en las diferentes divisiones del Ejército Nacional en sus corres-
pondientes jurisdicciones en todo el territorio nacional.
Por otra parte, desde 2002, los Grupos Asesores Jurídicos Operacionales (GAOS)
de las Fuerzas Militares están conformados por Asesores Jurídicos Operacionales,
abogados militares con formación en Derecho Operacional, capacitados para brin-
dar asesoría jurídica en el planeamiento, seguimiento y control de las operaciones
dentro de un marco legal.308 También cuentan con un técnico en criminalística, un
técnico balístico, un técnico topógrafo, un técnico fotógrafo y un médico forense. La
IV División del Ejército cuenta con dos GAOS, el primero en la IV Brigada (Meta) y el
segundo en la XXII Brigada (Guaviare). Estas poseen un apoyo jurídico conformado
por 7 abogados militares, 17 abogados civiles y 17 archivistas operacionales.309 El
marco normativo que se estableció para la puesta en marcha de esta área de asesoría
jurídica operacional dentro de las Fuerzas Militares son las siguientes:

308 Ministerio de Defensa, Día nacional de los Derechos Humanos, (2009), 4.


309 AC-IV División, G3, “Líneas de acción política integral DDHH Y DIH”, ss.ff, 28.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Mediante la Disposición No. 0013 de 2008, aprobada por Disposición 031 de


2008 el CGFM, se estructura la asesoría jurídica operacional en cabeza de la
sección de operaciones de cada Unidad Militar.
• Con la expedición de la Directiva 208 de 2008 se fortalece la aplicación de las
políticas en materia de respeto, garantía y protección de los DDHH.
• El proyecto se inicia con 65 abogados para que se desempeñen como asesores
jurídicos operacionales (2008).
• Con las Directivas No.066/2010, No. 213/2011 se reglamentan las tareas y
funciones para la asesoría jurídica operacional.
• AJOPES (Asesores Jurídicos Operacionales) y Oficiales de Derechos Humanos
(2012).310

La Oficina de Derechos Humanos de la IV División del Ejército hace énfasis en


el objetivo estratégico de las Fuerzas Militares, referente a fortalecer los índices de
legitimidad, actuando como una institución eficiente y transparente que preserva el
medio ambiente, acatando y respetando los Derechos Humanos y el Derecho Inter-
nacional Humanitario. La IV División del Ejército ha direccionado su misión en esta
materia basado en los siguientes objetivos específicos:

1. Obtener el dominio y garantizar el control militar de área activo, de todas


aquellas zonas donde se desmovilizaron las AUI.
2. Garantizar de manera permanente la tranquilidad y seguridad de la pobla-
ción civil.
3. Anular y/o neutralizar, todo cuanto constituya fuente de financiación del
enemigo.
4. Proteger el ejercicio de los DDHH y dar cumplimiento a los imperativos del DIH.
5. Fortalecimiento de la acción integral como complemento de las operaciones.311

Para el cumplimiento de estos objetivos específicos, la IV División del Ejército ha


realizado las siguientes actividades, siguiendo el mandato constitucional estipulado
en el artículo 222, “La Ley determinará los sistemas de promoción profesional,

310 Ibíd., ss.ff, 15.


311 Oficina de Derechos Humanos, Cuarta División. http://www.cuartadivision.mil.co/?idcategoria=100579
(Consultado el 1 de agosto de 2016).

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

cultural y social de los miembros de la fuerza pública. En las etapas de su formación,


se les impartirá la enseñanza de los fundamentos de la democracia y de los Derechos
Humanos”.312

4.7. Consolidación de las Fuerzas Militares

La IV División del Ejército Nacional estableció como objetivos del Plan de Campaña
2003 en su jurisdicción, la ejecución de una estrategia operacional, que permitió
ofrecer condiciones estables de seguridad a la población civil, buscando además la
reducción de los grupos armados ilegales, sus corredores estratégicos, sus redes de
apoyo logístico en la región y, principalmente, combatir el narcotráfico. El Gobierno
nacional y las Fuerzas Militares establecieron dos líneas de acción fundamentadas en
la cooperación con las entidades departamentales y locales, mediante los planes de
Acción Integral para afrontar estrategias de desarrollo social y las operaciones milita-
res a través de sus unidades para detener las acciones criminales de los grupos armados
ilegales.313 Respecto a esta última estrategia, se determinó que:

Todas las operaciones, acciones y esfuerzos que realice la División durante la Campa-
ña 2003, se cumplirá con estricta observación a la Constitución y a las leyes; dentro
del respeto y en procura de la protección de los Derechos Humanos y con observancia a
los dictados del Derecho Internacional Humanitario. Este comportamiento constituye
la base de la legitimidad con que la División libra su lucha por el bien de Colombia y
causa también, del reconocimiento favorable a nivel de la comunidad internacional.314

Los objetivos de este Plan de Campaña 2003 fueron fortalecer a las Fuerzas Mili-
tares para permitir el restablecimiento del orden público y disuadir a los grupos
armados ilegales de negociar el fin del conflicto armado bajo las condiciones exi-
gidas por el Gobierno nacional. Para 2003, la IV División del Ejército estimó que

312 Constitución Política de Colombia, 1991. Además: “El Ministerio de Defensa capacitó a 350.000
miembros de la fuerza pública durante el 2003 y el 2004, y a más de 220.000 en lo corrido del 2005.
Teniendo en cuenta que existe capacitación formal e informal, curricular y extracurricular, todos los
miembros de las fuerza pública han participado en por lo menos dos capacitaciones en los últimos
dos años”. En: Ministerio de Defensa, El compromiso de la fuerza pública colombiana con los Dere-
chos Humanos, 2-3.
313 AC-IV División, G3, Plan de Campaña 2003.
314 Ibíd.

188
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

el grupo armado ilegal de las FARC-EP estaba integrado en su jurisdicción por 32


estructuras integradas por 8.683 hombres, aproximadamente, entre combatientes y
milicianos que actúan en las cabeceras municipales.315 Precisamente, en los departa-
mentos del Vichada, Guainía, Meta, Guaviare y Vaupés operaban los frentes 1, 7, 16
y 39 dedicados al tráfico de drogas y de armas. Las acciones de las Fuerzas Militares
luego de la Zona de Distensión estuvieron dirigidas a contrarrestar el desarrollo del
Plan Estratégico de las FARC-EP diseñado en el año 2000 y cuyos objetivos fueron:

• Crecimiento en hombres, armas y entrenamiento hasta convertirse en un


ejército capaz de arremeter contra el Estado y alcanzar la toma del poder,
continua vigente la proyección de contar con 32.000 hombres en armas.
• Paralelo al crecimiento militar se busca un espacio político que respalde la
ofensiva nacional a través del “Partido Comunista Colombiano Clandestino”
y el “Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia”.316

Como parte del fortalecimiento de las Fuerzas Militares se activan nuevas unida-
des militares como el Batallón de Infantería de Selva No. 30 General Alfredo Vásquez
Cobo317 en el año 2007 y el Batallón de Selva No. 52 Coronel José Dolores Solano en
2009.318 También durante el 2009 se activó la unidad operativa menor más importante

315 Ibíd.
316 Ibíd.
317 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Selva No. 30 “General Alfredo Vásquez Cobo”. Mediante Directi-
va Transitoria No.0292 del 21 de agosto de 2007, el Comando del Ejército de Colombia, autorizó su
activación.
La citada disposición fue aprobada por el Comando General de las Fuerzas Militares por Disposi-
ción No.0292 del 21 de agosto de 2007 y por el Ministerio de Defensa Nacional según Resolución
No.3797 del 14 de septiembre de 2007.
318 CEHE, Reseña Histórica Batallón de Selva No. 52 “Coronel José Dolores Solano”. Disposición No.0016
del 12 de mayo de 2009. El Comandante del Ejército Nacional en uso de sus facultades legales y en
especial la que le confiere el Art. 29 del Decreto No.1512 de agosto de 2000, dispone: Art. 3: crear y
activar el Batallón de Selva No. 52 “Coronel José Dolores Solano” con sede en el municipio de Carurú,
Vaupés. Jurisdicción de la unidad: inspecciones de policía, municipios y departamentos. El Comando
de la Fuerza mediante Directiva Transitoria No. 0150 del 8 de mayo de 2009 ordena la creación de
nuevas unidades militares, entre ellas se encuentra la unidad táctica, con el fin de ejercer control
militar de área activo permanente, brindar seguridad en la parte occidental del departamento del
Vaupés, bloquear un corredor estratégico de movilidad de la organización terrorista FARC, constitui-
do como su retaguardia y continuar cumpliendo la fase de consolidación del territorio nacional, de
acuerdo a lo plasmado en la Política de Defensa y Seguridad Democrática.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

en el propósito del Estado colombiano de salvaguardar la seguridad y orden público en


uno de los departamentos más afectados por el narcotráfico y las FARC-EP, el Vaupés,
la Trigésima Primera Brigada de Selva No. 31,319 “La Brigada de Selva No. 31 cuenta
inicialmente con: el Batallón de Infantería de Selva No. 30 “General Alfredo Vásquez
Cobo”, esta unidad se activó el 5 de diciembre de 2008 en el municipio de Mitú, y con
el Batallón de Infantería de Selva No. 52 “Coronel José Dolores Solano” activado el 30
de agosto de 2009 en el municipio de Carurú”320.
Durante el periodo comprendido entre 2003 y 2012, se desarrollaron operaciones
militares destinadas a desactivar la actividad criminal del grupo armado ilegal de las
FARC-EP y especialmente su amplio dominio en el cultivo, procesamiento y comer-
cialización de la coca, siendo el narcotráfico su principal eje financiero. El trabajo
conjunto de la IV División del Ejército y la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, permitió
la ejecución exitosa de cuatro operaciones claves para la desarticulación del Bloque
Oriental y Bloque Sur de las FARC-EP y sus principales cabecillas.
Operación Jaque (2008): Esta operación fue realizada por el Comando Conjunto de
Operaciones Especiales en el área del río Apaporis, Tomachipán (Guaviare). Su prin-
cipal objetivo fue la liberación de quince secuestrados que permanecían bajo el con-
trol de las FARC-EP, rescatando a la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, Clara
Rojas, los asesores norteamericanos Thomas Howen, Keith Stansell y Marc González,
incluyendo a once miembros de la fuerza pública. Esta operación fue el resultado de
un arduo trabajo de inteligencia militar dentro del marco de la política de Seguridad
Democrática del presidente Uribe y su efectividad permitió la libertad de los secuestra-
dos por medio de la infiltración de las Fuerzas Militares a la región, haciéndose pasar
por miembros de la Cruz Roja.321 Los detalles de esta operación han sido ampliamente
reseñados por la prensa colombiana e internacional.
Operación Camaleón (2010): En el propósito de frenar las actividades de las FARC-
EP, y de acuerdo con los lineamientos estratégicos del Plan de Guerra Consolidación y la

319 CEHE, Reseña Histórica Brigada de Selva No. 31. El Comando General del Ejército Nacional mediante
Disposición No. 0016 de 12 de mayo de 2009, aprueba la Disposición No. 022 del 27 de mayo de 2009
expedida por el Comando General de las Fuerzas Militares y por Resolución Ministerial No. 2915 de
14 de julio de 2009, creo y activo la Trigésima Primera Brigada de Selva del Ejército Nacional, tercera
de este tipo en la institución, que tendrá su puesto de mando en el municipio de Mitú, con la misión
de mantener la paz y tranquilidad en el departamento del Vaupés.
320 CEHE, Reseña Histórica Brigada de Selva No. 31.
321 CEHE, Históricas Operaciones Militares, (Bogotá: Imprenta del Ejército, 2014), 126-129.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Directiva Operacional “Salto Estratégico”, el Batallón de Comandos No. 1 Ambrosio


Almeyda y la Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO) desarrolló esta operación en
el área de Caño Sierra, vereda Salto Gloria, corregimiento La Paz y el municipio El
Retorno (Guaviare). Con ella logró la liberación de cuatro secuestrados retenidos por
el Frente 7 de las FARC-EP (en el área también operaba el Frente 44), entre los que
se hallaban: el M.G Luis Mendieta, CR. William Donato Gómez, TC. Enrique Murillo
(Policía Nacional) y el SP. Arbey Delgado (Ejército Nacional); igualmente, se logró
incautar numeroso material de guerra de este grupo armado ilegal.322
Las Fuerzas Militares conformaron una fuerza especial de asalto para desarrollar
las acciones en siete fases: “1) Alistamiento y planeamiento, 2) Movimiento de las
unidades, 3) Inserción fuerza de asalto, 4) Infiltración pedestre, 5) Acciones en el obje-
tivo, 6) Consolidación y procedimiento jurídicos, y 7) Extracción”.323 Entre algunos de
los aspectos positivos destacados por la Fuerzas Militares en el análisis operacional
se señaló:

• Se cumplió con la línea de tiempo para el despliegue.


• Rápido alistamiento de la unidad para la misión.
• Se realizaron todos los ensayos necesarios para el cumplimiento de la misión.
• Sincronización anticipada de los eventos flexibilidad apropiada.
• Análisis del terreno apropiado.
• Se conocía la concepción de la misión.
• Se realizaron los ensayos acorde con la intención de la misión.
• Despliegue oportuno.
• El espacio en la aeronave de acuerdo a la cantidad de hombres y cargo que
viajaba era exacta lo cual favoreció el despliegue.
• Se contó con las aeronaves requeridas de acuerdo al peso y la altura donde
se realizaría la inserción.
• Durante la inserción no se presentaron contingencias.
• El punto de inserción fue preciso y adecuado.
• El entrenamiento de la unidad en técnicas de inserción se ve reflejado al no
presentarse contingencias y realizar el descenso.

322 Ibíd., 140-143.


323 BRICO, G3, Comando de Operaciones Especiales del Ejército, Batallón de Comandos No.1 “Ambrosio
Almeyda”, Compañía de Acción Directa Arpón, “Informe de Operaciones”.

191
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

• La inserción de la unidad fue en el tiempo modo y lugar, a pesar de la adver-


sidad y limitaciones del tiempo.
• La zona de la inserción fue la adecuada.
• Disciplina y excelente movilidad.
• Se contaba con un chaleco salvavidas por hombre.
• Los movimientos fueron quirúrgicos entre las exploraciones y acción directa.
• La aplicación de procedimientos y empleo de unidades pequeñas.324

Igualmente, las Fuerzas Militares señalaron las limitaciones o inconvenientes


surgidos durante la ejecución de la Operación Camaleón, entre los que se destacan:

• Se debe mejorar la adecuación de material de intendencia y armamento del


personal caracterizado.
• Chalecos salvavidas no son los apropiados para soportar el peso.
• La ración de campaña en lo posible y de acuerdo a la duración de la operación
debe ser liofilizada minimizando peso y aumentando la movilidad de la unidad.
• La unidad debe mejorar las técnicas de impermeabilización con el fin de pro-
teger los medios técnicos.
• La unidad debe tener los medicamentos necesarios y adecuados sin falencias
o suplementarios.
• Las cámaras filmadoras no son apropiadas para grabar durante la noche.
• La unidad no cuenta con una reserva de baterías para las linternas.
• Tanto al embarcar como al desembarcar del avión se debe verificar con el
último hombre que no se quede nada de material.
• No deben haber hombres bajo la aeronave al momento de descender la carga.
• La doble vuelta debe ser empleada únicamente por el personal que lleva
mucho peso.
• Implementar los maestros de soga necesarios con el fin de no utilizar la uni-
dad con los maestros de soga auxiliares.
• Adquirir la habilidad para descender con lluvias moderas.
• Se debe contar con un personal para el estudio del tiempo en el sector.
• Minimizar al máximo ruidos inesperados como tos u estornudos.

324 BRICO, G3, Comando de Operaciones Especiales del Ejército, Batallón de Comandos No.1 “Ambrosio
Almeyda”, Compañía de Acción Directa Arpón, “Informe de Operaciones”.

192
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Chalecos salvavidas inflables no son recomendables en ciertos cruces de ríos.


• Debido a las constantes lluvias, era casi imposible el borrado de huellas du-
rante el desplazamiento y especialmente en el cruce de áreas de peligro.
• Se debe contar con material de guerra apropiado para el cumplimiento de
este tipo de misión.
• Se debe hacer uso de las gafas de asalto aéreo durante los movimientos en
aeronaves o en el momento de que lleguen al punto de la extracción.325

Operación Sodoma (2010): El Comando General de las Fuerzas Militares, en desa-


rrollo del Plan de Guerra “Espada de Honor” y de operaciones contra los principales
cabecillas de las FARC-EP, emprendió con el Comando Conjunto de Operaciones Espe-
ciales (CCOES), las Fuerzas Especiales del Ejército Nacional, el Comando Unificado
de Operaciones Especiales (CUNOE), la BRIAV, las FAC y el DIPOL,326 la acción ofen-
siva que permitió la localización en el municipio de La Julia (Meta), en la sierra de La
Macarena, de Víctor Julio Suárez Rojas alias “Jorge Briceño Suárez” o “Mono Jojoy”,
uno de los miembros del secretariado de las FARC-EP más crueles del conflicto armado
colombiano. Sobre él recaían “(…)62 órdenes de captura, 12 medidas de asegura-
miento, 5 condenas, 2 peticiones de extradición y 25 investigaciones preliminares por
narcotráfico, terrorismo, homicidio, secuestro, extorsión, hurto(…)”,327 y numerosos
delitos más. El propio Comandante del CCOES señaló su intención de: “(…) realizar
una operación de interdicción aérea, seguido de una operación de fuerzas especiales
de acción directa, mediante un asalto aéreo con inserción vertical en la técnica de
rapel sobre objetivo SODOMA…”,328 luego del ataque contundente de la Fuerza Aérea
Colombiana sobre el campamento del cabecilla de las FARC-EP.
Operación Armagedón (2012): La Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO) con
la Brigada Móvil No. 12, realizó operaciones contra los frentes 27 y 43 del grupo
armado ilegal de las FARC-EP en la vereda El Silencio, municipio de Vistahermosa

325 BRICO, G3, Comando de Operaciones Especiales del Ejército, Batallón de Comandos No.1 “Ambrosio
Almeyda”, Compañía de Acción Directa Arpón, “Informe de Operaciones”.
326 BRICO, G3, Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES), Carpeta Operacional Operación
Sodoma, 22 de septiembre de 2010.
327 CEHE, Históricas Operaciones Militares, 148-153.
328 BRICO, G3, Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES), Carpeta Operacional Operación
Sodoma, 22 de septiembre de 2010.

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Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

(Meta). Esta operación, que contó con el apoyo de la Policía Nacional y la Fuerza
Aérea Colombiana, logró la desarticulación de las actividades criminales de este
grupo, reduciendo sus ataques contra la seguridad y el orden público de la región.329
Entre los aspectos más destacados de esta operación se señalaron:

1) El alto grado de entrenamiento del personal de lanceros al momento del discriminar,


observar, paciencia a la hora de tomar un objetivo, 2) La suficiente madurez y respon-
sabilidad de los comandantes a la hora de tomar decisiones, 3) La coordinación entre
las tropas ya que facilitaran su ubicación en el terreno y el pronto apoyo a las unida-
des, 4) El acompañamiento de la PONAL para la realización de los procedimientos ju-
diciales, 5) Se efectúa un excelente cierre por todos los sitios posibles vías de escape.330

Con la llegada del Presidente Juan Manuel Santos en el año 2010, las Fuerzas
Militares se encontraban en su punto más alto en la efectiva lucha contra los dis-
tintos grupos armados ilegales y el narcotráfico. La seguridad y el orden público se
han afianzado en algunas regiones del país. Sin embargo, la persistencia de la deno-
minada “delincuencia común” y el narcotráfico, siguen siendo los principales retos
del Ejército Nacional. La culminación de los acuerdos de paz con las FARC-EP y la
disposición de este grupo para deponer las armas significará un nuevo reto para las
Fuerzas Militares, y principalmente para el Gobierno nacional, que deberá garanti-
zar la continuidad de la seguridad nacional y el desarrollo social y económico de la
región para evitar el surgimiento de un nuevo conflicto armado ante la continuidad
de los factores que la originaron.
A pesar de los grandes esfuerzos de la fuerza pública por controlar el orden
público en los departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés, los rezagos de la desmo-
vilización de las autodefensas produjo el rearme de algunas estructuras delincuen-
ciales, emergiendo así el ERPAC, derivado del Frente Guaviare, del Bloque Centauros
y las Águilas Negras, entre otros grupos disidentes como el Clan Usuga, que empren-
dió acciones para afianzar su presencia en la región del Ariari, realizando proseli-
tismo mediante panfletos y periódicos alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de
Colombia (AGC). Estos grupos fueron responsables de múltiples procesos de des-
plazamiento forzado, reclutamiento de menores, despojo de tierras y delincuencia

329 CEHE, Históricas Operaciones Militares, 162-163.


330 BRICO, G3, Comando Unificado de Operaciones Especiales, Comando de Operaciones Especiales del
Ejército, Agrupación de Lanceros Aerotransportada, “Informe de Operaciones”, 27 de marzo 2012.

194
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

común. Por otra parte, el Bloque Oriental de las FARC-EP perdió efectivos y estructu-
ras, lo que generó el paulatino abandonó de su estrategia de control territorial como
producto de la presión de las Fuerzas Militares.
En ese contexto, el Plan Patriota se configuró como base para el Plan de Con-
solidación, que estableció una estrategia militar con diferentes componentes de la
fuerza pública, para realizar operaciones conjuntas con el objetivo de debilitar las
actividades criminales de los grupos armados ilegales. En las regiones de la juris-
dicción de la IV División del Ejército Nacional se observó la fortaleza institucional
plasmada en la Acción Integral, y en la fase de fortalecimiento del Gobierno nacional
con el Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM). Para ello, las estrate-
gias de recaudación del impuesto de la “Seguridad Democrática”, lograron acumular
los capitales suficientes para una mayor inversión en la institución militar, lo que
permitió la presencia permanente de las tropas en los distintos municipios, así como
el regreso de la Policía Nacional a las cabeceras municipales, consolidando la segu-
ridad pública y la protección de ejes estratégicos como la vía Bogotá-Villavicencio.
La creación de nuevas unidades militares permitió ejercer un control del territorio
y garantizar la presencia del Estado colombiano en las zonas más alejadas de la Ori-
noquía y la Amazonía, ejemplo de ello fue la activación del Batallón de Infantería de
Selva No. 30 Alfredo Vásquez Cobo, en la capital del departamento del Vaupés, Mitú.
La Oficina de Derechos Humanos de la IV División del Ejército estableció en sus ope-
raciones el objetivo estratégico de fortalecer los índices de legitimidad y credibilidad
de la población civil, actuando como una institución eficiente y transparente, aca-
tando y respetando los principios jurídicos de los Derechos Humanos y el Derecho
Internacional Humanitario.

195
CONCLUSIONES Y LECCIONES PARA EL FUTURO

La posibilidad de estudiar el desarrollo del conflicto armado colombiano desde


una perspectiva regional (departamentos del Meta, Guaviare y Vaupés), permite
situar tanto al investigador como al lector en los elementos comunes y específicos
de una violencia que durante décadas ha tenido consecuencias devastadoras tanto
para la sociedad como para distintos sectores del país. La extensa cronología que
se aborda hace posible analizar las transformaciones que a lo largo del tiempo
influenciaron las distintas fases del conflicto armado en las regiones analizadas.
Infortunadamente, el ejercicio de la política en Colombia estuvo marcado desde
el siglo XIX por conflictos armados entre conservadores y liberales, debido a la sis-
temática exclusión del poder de uno u otro, dependiendo de quién gobernase; esto
generó para inicios del siglo XX uno de los conflictos más sangrientos de nuestra
historia, la Guerra de los Mil Días, dejando un saldo de más de 100.000 muertos.
Tras la hegemonía conservadora de cuatro décadas (1892-1930), llega al Gobierno
nacional un presidente liberal, pero quince años más tarde (1930-1946) los conser-
vadores volverían al poder. Durante este período, el país atravesó una enorme ines-
tabilidad política, que con la muerte del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril
de 1948, y posteriormente con la presidencia del conservador Laureano Gómez, des-
pertó las terribles consecuencias del conflicto bipartidista.
Por otro lado, Colombia, un país centralizado y dependiente durante muchas déca-
das a las oscilaciones de los precios internacionales del café, careció de una inversión
en infraestructura social y económica; además fue una nación dividida por su geogra-
fía y con economías y comunidades completamente desarticuladas. En este escenario,
regiones como la Orinoquía y la Amazonía permanecían prácticamente despobladas
y aisladas de la capital del país. Desde el punto de vista político, durante la pri-
mera mitad del siglo XX solo algunas capitales como Cali, Medellín y Barranquilla se
habían establecido como ejes de desarrollo económico alternos a la ciudad de Bogotá.
La ausencia del Estado colombiano y sus instituciones en las regiones más apar-
tadas del país tuvo como consecuencia una frágil soberanía (un ejemplo de ello es
la perdida de Panamá). En ese estado de abandono, los líderes políticos locales eran
los amos y señores de aquellas regiones; el estallido de la violencia bipartidista en
1948 desnudó la fragilidad del Estado colombiano, situación que generó durante

196
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iV diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

las décadas posteriores la imposibilidad de un control del orden público en el país,


teniendo en cuenta que la fuerza pública estuvo hasta finales de la década de 1990
con enormes dificultades logísticas, escasez de efectivos, deficiente capacidad para
realizar operaciones de seguridad y orden público, y la ausencia de una voluntad polí-
tica por hacer frente a los factores estructurales del Estado que generaron la violencia
y el conflicto armado.
A la ausencia de las instituciones del Estado, también se sumó a la región la con-
solidación de los cultivos ilícitos como la marihuana y luego la hoja de coca. El resul-
tado de la alianza entre grupos armados ilegales y el narcotráfico generó una ola de
violencia que produjo el desplazamiento forzado de cientos de miles de personas.
Pero fue con la llegada del Plan Colombia (1998) y la implementación de la Política
de Seguridad Democrática (2002), cuando el Estado colombiano inició una acción
decisiva para consolidar la recuperación de los territorios controlados por los grupos
armados ilegales. A su vez, significó un profundo proceso de modernización de las
Fuerzas Militares, que permitió combatir de manera efectiva el accionar criminal de
estos grupos.
Desde 2003, las Fuerzas Militares frenaron con éxito el avance de los grupos
armados ilegales, desarticulando sus principales estructuras y dando duros golpes
a sus principales cabecillas. La estrategia de combinar las operaciones militares
con la atención prioritaria a grupos sociales vulnerables mediante planes de Acción
Integral, facilitó la recuperación de la confianza de la población civil en la fuerza
pública y enfrentar las actividades criminales que permitieron el fortalecimiento del
conflicto armado.
En los últimos años los esfuerzos de los gobiernos han estado dirigidos a la fina-
lización del conflicto y a la consecución de la paz, pero vale la pena preguntarse si
los factores que hace más de medio siglo la originaron aún permanecen, y cómo
nuevos actores del conflicto y su principal fuente de financiación, el narcotráfico,
pueden ser controlados por el Gobierno nacional. La realidad política colombiana
es muy compleja; escenarios de mafias, corrupción, falta de inversión y ausencia de
políticas de desarrollo en las regiones, junto con la nueva dependencia económica
del país a la bonanza de la explotación de materias primas como el petróleo, ame-
naza con la persistencia de la pobreza (Colombia es uno de los países más desiguales
del mundo según el Coeficiente de Gini), generando en estos elementos, obstáculos
que no permiten la conformación de una sociedad más justa, siendo el espacio ideal

197
Marco Manuel Forero Polo, carlos Julio estuPiñán, Paola Garzón, lorena Pardo, catalina Pérez

para el surgimiento de grupos criminales que controlan en algunos casos la política


local a través de los ingresos del narcotráfico.
En el escenario del fin del conflicto armado, la responsabilidad está en manos de
los grupos políticos que desde el nivel nacional hasta el local tienen la responsabili-
dad y la obligación de mejorar las condiciones sociales que permitan a los colombia-
nos enfrentar las dificultades socioeconómicas que han persistido en la mayor parte
de la existencia republicana de Colombia.
Las próximas investigaciones sobre el conflicto armado colombiano deberán
plantearse nuevas preguntas, que busquen explicar los elementos persistentes
en el fenómeno de la violencia. Las capacidades y limitaciones del Estado para
enfrentar a los grupos armados ilegales y cómo las Fuerzas Militares fueron deci-
sivas a partir del siglo XXI, con su modernización y el incremento de su capacidad
logística, para reducir el accionar criminal de estos grupos y convertirse en el
engranaje que permitió al Gobierno nacional aproximarse a la población civil y
fortalecer el desarrollo de las regiones más alejadas del país a través de una pre-
sencia efectiva del Estado.

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?idcategoria=100579

Entrevistas

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División del Ejército Nacional. Bogotá, 15 de Junio, 2016.

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DOCUMENTOS DE INVESTIGACIÓN
de Ciencias Sociales y Humanas

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14151_dicsh
No. 06, ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Fuerzas Militares de Colombia

Ejército Nacional VI División


El Conflicto Armado en las Regiones

Edinson Ceballos Bedoya


Andrés Alfonso Murillo
Virna Gutiérrez Osorio
Ana María Muñoz Henao
Alicia Stefania Ferreira Morett
Fabio Álvaro Melo Rodríguez
FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL VI DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES
Fuerzas Militares de Colombia Ejército Nacional V División: el conflicto armado en las
regiones. / Edinson Ceballos Bedoya, [y otros]. -- Bogotá: Editorial Universidad del Rosario,
2017.
170 páginas. -- (Documentos de Investigación de Ciencias Sociales y Humanas, N. 06)
Incluye referencias bibliográficas.
ISSNe: 2590-5260 (En línea)
DOI: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14151_dicsh

Fuerzas armadas -- Colombia / Conflicto armado -- Colombia / I. Ceballos Bedoya, Edinson


/ II. Ferreira Morett, Alicia Stefania / III. Muñoz Henao, Ana María / IV. Murillo, Andrés Alfonso
/ V. Melo Rodríguez, Fabio Álvaro / VI. Gutiérrez Osorio, Virna / VII. Universidad del Rosario /
VIII. Título / IX. Serie.

355.425 SCDD 20
Catalogación en la fuente -- Universidad del Rosario. CRAI

LAC Noviembre 30 de 2017


FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL VI DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

Edinson Ceballos Bedoya


Andrés Alfonso Murillo
Virna Gutiérrez Osorio
Ana María Muñoz Henao
Alicia Stefania Ferreira Morett
Fabio Álvaro Melo Rodríguez

Documentos De InvestIgacIón
De cIencIas socIales y Humanas
unIversIDaD Del rosarIo
eDItorIal unIversIDaD Del rosarIo
Bogotá, D.C.
2017
Edinson Ceballos Bedoya
Andrés Alfonso Murillo
Virna Gutiérrez Osorio
Ana María Muñoz Henao
Alicia Stefania Ferreira Morett
Fabio Álvaro Melo Rodríguez

Corrección de estilo
Daniela Echeverry

Diseño y diagramación
Fredy Johan Espitia Ballesteros

ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Todos los derechos reservados


Primera edición: diciembre de 2017

Made in Colombia
CONTENIDO
Doi:

AGRADECIMIENTOS .............................................................................................. 8

INTRODUCCIÓN...................................................................................................... 9

JURISDICCIÓN DE LA VI DIVISIÓN ......................................................................... 12


Departamento del Caquetá ............................................................................... 13
Departamento del Putumayo ........................................................................... 15
Departamento del Amazonas ........................................................................... 17
Santa Rosa y Piamonte: la Bota Caucana ........................................................ 18

CAPÍTULO I. LA GÉNESIS DEL CONFLICTO (1958-1991) ........................................ 20


1. Aspectos políticos y legales .......................................................................... 20
2. Relaciones con la población ......................................................................... 25
3. Situación de seguridad ................................................................................ 32
4. Las Fuerzas Militares en la región ............................................................... 39
5. Migraciones y crecimiento vegetativo de la violencia ................................... 42

CAPÍTULO II. LOS GRANDES GOLPES DE LA INSURGENCIA


Y EL AUGE DE LAS AUTODEFENSAS EN LA REGIÓN, 1992-1998 ......................... 43
1. Aspectos políticos y legales .......................................................................... 43
2. Relaciones con la población ......................................................................... 49
3. Situación de seguridad ................................................................................ 52
4. Las Fuerzas Militares en la región ............................................................... 60
5. Cambia la iniciativa en el conflicto .............................................................. 70
CAPÍTULO III. LA ZONA DE DISTENSIÓN (1999-2002) .......................................... 71
1. Aspectos políticos y legales .......................................................................... 71
2. Relaciones con la población ......................................................................... 80
3. Situación de seguridad ................................................................................ 88
4. Las fuerzas militares en la región ................................................................ 95
5. Las instituciones responden ...................................................................... 104

CAPÍTULO IV. SEGURIDAD Y GUERRA, 2002-2012 .............................................. 105


1. Aspectos políticos y legales ........................................................................ 105
2. Relaciones con la población ....................................................................... 119
3. Situación de seguridad .............................................................................. 132
4. Las Fuerzas Militares en la región ............................................................. 142
5. La región en el 2012 .................................................................................. 155

LECCIONES PARA EL FUTURO ............................................................................. 157

REFERENCIAS ...................................................................................................... 159


Documentos de archivos militares ................................................................. 159
Entrevistas a militares y civiles...................................................................... 163
Documentos de archivos civiles regionales .................................................... 164
Libros, artículos, videos y otros ..................................................................... 165
RECONOCIMIENTO A

COORDINADORES DE INVESTIGACIÓN

Juan Carlos Ramirez Trujillo


Andres Benjamin Tobo Santiago
Fredy Gonzalez Prieto

INVESTIGADORES E INVESTIGADORAS

Andrés Alfonso Murillo - Coordinador Militar


Virna Gutiérrez Osorio - Abogada
Fabio Álvaro Melo Rodríguez - Periodista-Historiador
Edinson Orlando Ceballos Bedoya - Historiador
Ana María Muñoz Henao - Politóloga
Alicia Stefania Ferrerira Morett - Socióloga
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA


EJÉRCITO NACIONAL VI DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

AGRADECIMIENTOS

Los autores de este texto hacemos expreso agradecimiento al Comando General de las
Fuerzas Militares de Colombia, y especialmente al Ejército Nacional, por la disposición
de su personal y por la ayuda que nos prestaron al momento de ubicar la información
que requerimos para la realización de este trabajo. Igualmente manifestamos nuestra
gratitud a las personas que, a través de entrevistas, nos compartieron las experiencias
que vivieron en el marco del conflicto, pues de su memoria nos nutrimos para tratar
de reconstruir los episodios que aquí se narran. Asimismo, agradecemos a Juan Felipe
Córdoba y a su grupo de trabajo de la Editorial de la Universidad del Rosario por acoger
y materializar este trabajo.

8
INTRODUCCIÓN

El propósito central de este documento de investigación es describir la manera como


que se desarrolló el conflicto armado en la región que comprende los departamentos
de Caquetá, Putumayo y Amazonas, desde la perspectiva del contexto operacional
que debió enfrentar el Ejército Nacional en el periodo 1958-2012. Dicho territorio es
la jurisdicción de la actual VI División con sede en Florencia y fue uno de los escena-
rios en donde el conflicto armado se desarrolló con mayor intensidad, especialmente
desde comienzos de la década de 1980 hasta tiempos recientes.
Las preguntas que guiaron la investigación son las siguientes: ¿cómo se articuló
la acción de las Fuerzas Militares y las directrices políticas y marcos legales a nivel
nacional y regional? ¿Cuál fue el papel de la población civil en el conflicto armado
en la región? ¿Cuáles fueron las particularidades de la acción de los grupos armados
ilegales en la región? ¿En qué condiciones estaban las Fuerzas Militares en la región
para enfrentar la situación de conflicto? ¿Cuáles factores históricos de la región afecta-
ron la acción de las Fuerzas Militares en la jurisdicción de la VI División?
El problema general de investigación que aquí se aborda es la inexistencia de un
recuento del conflicto armado en la región que incorpore de manera sistemática las
fuentes y perspectivas desde las Fuerzas Militares, lo que lo diferencia hermenéuti-
camente de otros textos que han abordado el tema del conflicto armado en la región.
Desde el punto de vista teórico, este texto aborda una perspectiva instituciona-
lista, con la que se pretende hacer énfasis en la manera en que las Fuerzas Militares,
como institución, abordaron el problema del conflicto en la región de la Amazonía
colombiana, más que en el detalle de la acción de individuos o grupos dentro de
ella, por lo tanto se asume que son las instituciones las que determinan las políticas
públicas —como las de seguridad— y su impacto en la sociedad. Este enfoque teórico
implica que no se hace hincapié en cómo actuaciones de individuos, grupos específi-
cos o élites afectan la manera en que se desarrollan las operaciones (para bien o para
mal), sino en cómo las instituciones responden a un contexto de forma sistemática.
El alcance temporal de este trabajo es el periodo 1958-2012, cronología que
obedece a que en esta época se configuran las condiciones que van a dar origen y
a caracterizar el conflicto armado en la región. En este periodo aparecen las guerri-
llas (farc, M-19), el narcotráfico y las autodefensas en la actual jurisdicción de la

9
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

VI División, situación que obligará a las Fuerzas Militares a realizar diversas opera-
ciones con miras a contrarrestar la amenaza que representan para la sociedad civil,
las instituciones, la infraestructura, la cadena productiva y las propias tropas en los
atentados, secuestros, extorsiones, masacres, entre otros.
Para cumplir con el propósito central de esta investigación, se estableció un plan
de trabajo compuesto por los siguientes elementos metodológicos: diseño, método
y estrategia de análisis. El diseño de la investigación consiste principalmente en la
recolección sistemática de datos primarios producidos por las Fuerzas Militares en
forma de documentos y voces militares en todas las unidades tácticas, brigadas y
división de la región. Se recogió información de los archivos centrales de las brigadas
decimosegunda, vigesimoséptima, y vigesimosexta 12, 27 y 26, ubicadas en Floren-
cia, Mocoa y Leticia, respectivamente; de el Archivo Central de la VI División con sede
en Florencia; de los archivos de operaciones e inteligencia de los batallones General
Liborio Mejía, “Héroes de Güepí”, “Juanambú”, “Cazadores” y “Diosa del Chairá”, per-
tenecientes a la decimosegunda brigada; del Archivo Central de la Brigada Especial
Contra el Narcotráfico —brcna—, la Regional de Inteligencia Militar —rIme 6—, el
Gaula Militar Caquetá, el Batallón “Domingo Rico” y baev 11; del Departamento de
Policía de Caquetá, de los archivos centrales de la gobernación de Caquetá y Putumayo,
y del Departamento de Policía de Caquetá.
Las entrevistas realizadas se hicieron a oficiales, suboficiales y soldados del
Ejército Nacional que en algún momento de su carrera militar estuvieron en la
jurisdicción de las brigadas, los batallones o la división de la región; también a fun-
cionarios y exfuncionarios públicos, dirigentes de algunos gremios, comerciantes y
ciudadanos que fueron testigos y víctimas de algunos de los hechos tomados como
parte del diseño de trabajo que se implementó en la presente investigación.
El método de recolección de datos corresponde a la búsqueda de información rela-
cionada con una preselección de hechos relevantes del conflicto armado en la región
(hitos) mediante herramientas básicas, como las visitas a archivos y entrevistas. Prio-
rizar la búsqueda de información a partir de hitos notables delimitó la búsqueda de
información en los diferentes archivos consultados a documentos relacionados con
estos, además de documentos que permitieron reconstruir el contexto operacional que
debió afrontar el Ejército Nacional en la región durante el periodo estudiado.
La hipótesis de trabajo de la investigación es que las operaciones desarrolladas
por las Fuerzas Militares en la región se enmarcan en la misión constitucional y

10
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

legal establecida, respondiendo al ambiente operacional y a las condiciones de la


región a lo largo de más de 50 años de conflicto armado interno; el comportamiento
de los actores ha sido variable, pues los fenómenos criminales y el actuar de los
grupos armados organizados al margen de la ley también han mutado como res-
puesta a las políticas y a las estrategias de lucha que el Estado ha desplegado para
contrarrestar las amenazas generadas por aquellos.
En consecuencia, la estrategia militar para reducir estas amenazas obedece a la
situación de violencia generada por los diversos grupos armados al margen de la ley
en la región (reclutamiento forzado y utilización de niños, niñas y adolescentes, des-
plazamiento forzado, detenciones arbitrarias, utilización de medios ilícitos de guerra
—minas antipersonales—, secuestro, extorsión, desaparición forzada, homicidios,
ataques contra la población civil, narcotráfico, entre otros), por lo cual, el uso de la
fuerza, legitimado en el deber constitucional de las Fuerzas Militares, ha sido conse-
cuente con el propósito de preservar el orden, la vida, la honra y los bienes de los
habitantes del territorio nacional.

11
JURISDICCIÓN DE LA VI DIVISIÓN

La VI División del Ejército Nacional fue creada en el 2002 con sede en Florencia y su
jurisdicción comprende los departamentos de Caquetá, Putumayo y Amazonas, en la
región amazónica de Colombia, y dos municipios del departamento del Cauca —Santa
Rosa y Piamonte—, en la denominada Bota Caucana. Si se suman todos estos terri-
torios la jurisdicción compone un área de algo más de 187 mil km2, esto es el tamaño
de Nicaragua, Puerto Rico, El Salvador y Belice juntos.

Imagen 1. Jurisdicción VI División Ejército Nacional

Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en la Regional de Inteligencia de la VI
División del Ejército, Florencia, Caquetá

Las características geográficas y climáticas que predominan en la mayor parte de


la jurisdicción son las típicas de la región amazónica, es decir, por lo general existen
temperaturas superiores a los 24 °C con humedad cercana al 90 % debido a que gran
parte del territorio presenta un clima de selva tropical con abundantes lluvias durante
al menos ocho meses del año. No obstante, algunos municipios del occidente de

12
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Putumayo están ubicados en las estribaciones del Macizo Colombiano,1 en donde pre-
domina el clima frío, lo que convierte a la VI División en una de las más complejas del
país debido a las particulares condiciones geográficas.
En la región que componen los departamentos de Caquetá, Putumayo y Amazonas
existen innumerables ríos navegables que son las únicas vías de comunicación, lo
que representa grandes retos para el control por parte de la fuerza pública. También la
enorme extensión de la jurisdicción, más de 187 mil km2, juega un papel fundamen-
tal para comprender la manera en que las Fuerzas Militares tuvieron que utilizar sus
recursos humanos y técnicos durante el desarrollo del conflicto en el cumplimiento de
su misión constitucional.
Sumado a todo lo anterior, la VI División posee 292 km de frontera internacional
con Ecuador, 1626 km con Perú y 641 km con Brasil, que terminan por complejizar
su labor de control sobre el territorio asignado. A pesar de dichas dificultades, en
esta jurisdicción se desarrollaron importantes y decisivas operaciones que demostra-
ron la gran capacidad y decisión que tuvieron los oficiales, suboficiales y soldados
del Ejército Nacional para cumplir misiones en una región muy hostil que siempre
fue estratégica para los grupos al margen de la ley.
Durante décadas, en esta apartada geografía las fuerzas militares perdieron
muchos soldados luchando por un país libre y soberano mientras en algunas de las
grandes ciudades se desconocía la dura realidad de la guerra. A continuación, pre-
sentamos las características geográficas de cada uno de los territorios que compo-
nen la jurisdicción de la VI División con el propósito de hacer evidentes las razones
estratégicas por las cuales los grupos al margen de la ley siempre buscaron controlar
los departamentos de Caquetá, Putumayo y Amazonas, y, en esa medida, reconocer los
esfuerzos del Ejército Nacional por impedirlo.

Departamento del Caquetá

De los tres departamentos que componen la VI División del Ejército de Colombia, el


Caquetá presenta una particularidad estratégica. En su territorio también ejerce juris-
dicción la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, específicamente en los municipios de

1 Ubicado entre los departamentos de Caucana, Huila y Nariño, el Macizo Colombiano es un conjunto
montañoso en el que nacen los ríos más importantes de Colombia: Magdalena, Caucana, Putumayo,
Patía y Caquetá, entre otros.

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San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá.2 Este departamento, de 88.965 km2
de extensión, está dividido en 16 municipios y tiene una población de 420.337 habi-
tantes, con una densidad de algo más de cuatro habitantes por kilómetro cuadrado.3
Su territorio se puede dividir en dos grandes zonas que se diferencian por sus carac-
terísticas geográficas y topográficas: el piedemonte y la selva amazónica. El primero
corresponde a la región más cercana a la cordillera Oriental y es allí donde está ubi-
cada la mayor parte de los municipios del Caquetá: San José del Fragua, Belén de los
Andaquíes, Morelia, La Montañita, El Paujil, El Doncello, Puerto Rico, San Vicente del
Caguán y Florencia, la capital del departamento. Todos estos municipios presentan eco-
nomías basadas en la ganadería extensiva y en la agricultura que el relieve les permite
desarrollar: plátano, café, maíz, caña de azúcar, yuca y frutos amazónicos, entre otros.
En cuanto a vías de comunicación, es la zona más desarrollada del Caquetá ya que
desde Florencia se puede llegar por vía terrestre tanto al sur como al norte por la vía
Marginal de la Selva que cruza todo el departamento en sentido sur-norte.4 A partir de
esta se desprende una red de pequeñas carreteras y caminos destapados que conec-
tan pueblos, caseríos y veredas asentados en las faldas de la cordillera o en el sector
del piedemonte. Debido a estas particulares condiciones, la región del piedemonte
caqueteño ha representado una zona de gran importancia estratégica para los grupos
al margen de la ley puesto que a través de ella se puede pasar desde la selva al cen-
tro del país a través de las carreteras y las trochas que cruzan la cordillera Oriental,
conectando al Caquetá con el departamento del Huila. Ejemplo de ello son las carrete-
ras Florencia-Suaza, Florencia-Guadalupe y San Vicente del Caguán-Balsillas-Neiva.
De igual manera, existen trochas que históricamente fueron rutas de acceso por
donde los colonos del interior del país llegaron al Caquetá en busca de tierras donde
mejorar sus condiciones de vida. Las más conocidas son San Vicente del Caguán-
Guacamayas-Campoalegre, Belén de los Andaquíes-Acevedo y Puerto Rico-Santana

2 La Fuerza de Tarea Conjunta Omega fue una unidad élite de las Fuerzas Militares creada en diciembre
del 2003 para atacar de manera conjunta las zonas de retaguardia de las farc en Meta, Guaviare y
Caquetá. La Omega se ubicó en las instalaciones del Fuerte Militar Larandia, en el departamento
del Caquetá, puesto que dicho cantón ofrecía las mejores condiciones estratégicas para la realización
de operaciones en todo el suroriente de Colombia.
3 Según datos del censo Dane 2005.
4 Esta carretera es un proyecto internacional que desde la década de 1960 pretende unir las regiones
amazónicas de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. En el trayecto amazónico de Colombia
cruza los departamentos de Putumayo, Caquetá y Guaviare; al pasar por el Caquetá, conecta los
municipios de San José del Fragua, en el sur, con San Vicente del Caguán, en el norte.

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Ramos-Algeciras, las cuales las organizaciones al margen de la ley convirtieron en


corredores viales para evadir las acciones de control por parte de la fuerza pública.
La segunda zona se conoce como la llanura amazónica o la selva propiamente
dicha, y su característica más importante es que está más alejada de la cordillera, lo
que representa dificultades de comunicación terrestre, por lo que en algunas ocasio-
nes los únicos medios de acceso son la vía aérea o a través de los ríos. Algunos de
los ríos más importantes del Caquetá son Caguán, Guayas, Yarí, Apaporis, San Pedro,
Orteguaza, Pescado, Bodoquero, Peneya, Fragua y el Caquetá.
Históricamente en esta región se han presentado serios problemas de seguridad
porque la zona fue utilizada desde finales de los años setenta para el cultivo de la
hoja de coca a gran escala. De esta manera, el narcotráfico ha estado presente en
la configuración territorial y en el desarrollo socioeconómico de estas comunidades
campesinas, que no han encontrado mejores alternativas económicas. En esta zona
se encuentran los municipios de Cartagena del Chairá, Milán, Curillo, Solita, Valparaíso,
Albania y Solano.
El Caquetá es un departamento que presenta muchos retos en cuanto al control
y la seguridad que la VI División puede garantizar, ya que por su gran extensión y
compleja topografía es un escenario ideal para que las actividades ilegales se pue-
dan desarrollar con relativa facilidad. Estas particulares características, sumadas
al olvido histórico en que el Estado central ha dejado este territorio, convirtieron al
Caquetá en un departamento protagonista en la génesis y evolución del conflicto
interno colombiano, como lo desarrollaremos más adelante.

Departamento del Putumayo

Es el departamento más pequeño de los tres que componen la jurisdicción de la VI


División y, sin embargo, representa una gran complejidad geográfica y cultural que
lo convierten en un territorio estratégico para comprender el desarrollo histórico del
conflicto en el sur de Colombia. Con apenas 24.885 km2 de extensión, el Putumayo
está dividido en 13 municipios que albergan a 275.679 habitantes, con una densi-
dad de algo más de once habitantes por kilómetro cuadrado.5 Posee una topografía
única en la cual se pueden distinguir tres zonas: Alto, Medio y Bajo Putumayo.

5 Según datos del censo Dane 2005.

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Alto Putumayo se le denomina a la zona ubicada en las estribaciones del Macizo


Colombiano en el que se encuentran los municipios de Sibundoy, Colón, Santiago y
San Francisco, y que poseen clima frío. Este territorio es particularmente importante
porque es la conexión del departamento con el sistema cordillerano y, de manera
específica, con Nariño y Caucana. En ese sentido, el control de esta subregión es de
vital importancia para garantizar la seguridad del resto del departamento.
Al Medio Putumayo también se le denomina piedemonte amazónico porque es
una franja geográfica en la que la cordillera y la Amazonia se unen; allí se ubican
Mocoa, la capital, Puerto Guzmán, Villagarzón y Puerto Caicedo. En esta zona se
encuentra centralizada la administración departamental y es desde donde las vías
de comunicación conectan al Putumayo con el interior de su territorio y con el cen-
tro del país a través del eje vial Puerto Asís-Mocoa-Pitalito. A través de las carreteras
Mocoa-Pasto, llamada “el trampolín de la muerte”, y Mocoa-Pitalito, los putumayen-
ses realizan importantes actividades comerciales con el resto de Colombia a pesar de
que la primera vía está en muy malas condiciones para transitarla.
Por último, en el Bajo Putumayo están los municipios de Puerto Asís, Orito, Valle
del Guamuez, San Miguel y Puerto Leguízamo que ocupan la franja de la llanura ama-
zónica y que siguen el cauce de los ríos Putumayo, Guamuez y San Miguel; además,
al departamento lo bañan los ríos Mecaya, Caucayá, Orito y Rumiyaco, entre otros.
En esta zona se presenta, desde finales de la década de 1960, una fuerte explotación
petrolera que aporta enormes recursos económicos al desarrollo de los habitantes de
todo el Putumayo y para lo cual tiene en dicha zona una consolidada infraestructura
que requiere de constante vigilancia por parte de la fuerza pública. Esta subregión es
de vital importancia porque allí Colombia posee límites con Ecuador y Perú, lo que
en términos de seguridad representa grandes retos para los organismos de seguri-
dad estatales, entre otras cosas porque también se presenta con mayor intensidad la
minería ilegal y abundan los cultivos ilícitos de hoja de coca.
En términos estratégicos, el departamento del Putumayo, aunque es el más
pequeño en extensión de toda la jurisdicción, demanda grandes esfuerzos por parte
de las Fuerzas Militares para ejercer un eficiente control en esa subregión de la Ama-
zonia de Colombia. Esto es así fundamentalmente porque, al ser zona fronteriza con
Ecuador y Perú, ha sido un territorio apetecido y disputado por los distintos grupos al
margen de la ley (narcotráfico, grupos de autodefensa, minería ilegal y guerrilla) que
han aprovechado las dificultades del Estado para controlarlo, lo cual ha ocasionado

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allí, en muchas oportunidades, serios problemas de seguridad para los pobladores


que lo habitan.

Departamento del Amazonas

Es el departamento más grande de Colombia, por lo que representa para la VI División


una enorme responsabilidad en términos de control territorial. Tiene 109.655 km2 y
su población es de 67.726 habitantes, lo que representa una densidad increíble de
0,6, es decir, menos de un habitante por kilómetro cuadrado.6 Tiene apenas dos muni-
cipios: Leticia, la capital del departamento, y Puerto Nariño, ubicados en su totalidad
en la selva amazónica colombiana. La lejanía de estos dos municipios con el resto del
país los convierte en núcleos humanos aislados y rodeados de selva que tienen comu-
nicación con Colombia solo por vía aérea y, en menor medida, por vía fluvial. Están
tan alejados del resto del país que sus relaciones comerciales las establecen mayor-
mente con Brasil y Perú; esta razón geográfica explica, en parte, por qué el conflicto
colombiano no se desarrolló en el departamento de Amazonas con los rigores que se
dio en otras zonas geográficas.
Aunque ha existido presencia de grupos al margen de la ley en algunos lugares
específicos del departamento, en las cabeceras municipales de Amazonas sus accio-
nes han sido limitadas y en ningún caso comparables con las del resto de la juris-
dicción de la VI División. Los sitios del departamento que de manera puntual fueron
afectados durante el conflicto interno están ubicados en la zona selvática que limita
con los departamentos de Caquetá y Putumayo en la parte baja de los ríos Caguán,
Caquetá y Putumayo; ejemplo de ellos son los corregimientos de Puerto Santander,
La Chorrera, El Encanto y La Pedrera.
No obstante esta realidad, el departamento de Amazonas ha demandado para las
Fuerzas Militares un cuidado especial por cuanto Colombia comparte una enorme
frontera en esa región con Brasil y Perú, en donde el narcotráfico, el contrabando y la
minería ilegal han sido constantes históricas. En definitiva, aunque este departamento
es el menos afectado por las acciones de los grupos ilegales en toda la jurisdicción no
significa que los esfuerzos para mantener el orden y la ley por parte de la VI División
hayan sido menores a la responsabilidad que constitucionalmente le corresponde.

6 Según datos del censo Dane 2005.

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Santa Rosa y Piamonte: la Bota Caucana

Se le llama “Bota Caucana” a la región geográfica más suroriental del departamento


del Cauca, y a dos de sus municipios, Santa Rosa y Piamonte, que son jurisdicción de
la VI División. Santa Rosa tiene 3.198 km2 de extensión divididos entre la Alta y la
Media Bota Caucana, es decir que se halla ubicado en la falda oriental de la cordillera
central, en el Macizo Colombiano, lo que hace que este municipio presente clima frío
con grandes dificultades para la movilidad por falta de vías. Por su parte, Piamonte
tiene 1.148 km2, se encuentra ubicado en la Baja Bota Caucana y es el municipio a
través del cual los departamentos de Caquetá, Putumayo y Cauca unen fronteras.
La importancia de la Bota Caucana, en términos de seguridad, se debe a que por
tener límites geográficos tan complejos la convierte en una zona estratégica, pues
quien ejerza control territorial de ella puede llegar al Pacífico, a las selvas amazóni-
cas, al sur o al centro del país de manera directa, ya que es un corredor vial que tiene
comunicación con todas estas regiones de Colombia. En ese sentido, para las Fuerzas
Militares es muy importante ejercer control, por ejemplo, en la carretera Pitalito-San
Juan de Villalobos-Mocoa que cruza dicho territorio y que es la conexión que existe
entre los departamentos del Huila y Putumayo. A través de esta vía, la economía del
Putumayo exporta gran parte de sus productos hacia el interior del país, lo que per-
mite que los municipios huilenses y putumayenses mantengan contacto comercial de
enorme importancia para los habitantes de una y otra región.
De otro lado, si dicho corredor vial es interrumpido por alguna circunstancia sig-
nifica que el interior del país deja de recibir importantes abastecimientos y productos
agrícolas que la región del Putumayo produce. Contrario a lo que se pueda imaginar,
a pesar de que apenas son dos municipios, la Bota Caucana resulta de vital impor-
tancia para la VI División pues está ubicada en un punto neurálgico de su jurisdic-
ción, lo que requiere de una atención especial. Como reseñaremos más adelante, en
esta región ocurrieron dolorosos hechos en los que las Fuerzas Militares soportaron
la crueldad de la guerra siempre en procura de mantener la ley y el orden en esta
alejada zona del territorio nacional.
Con el anterior panorama geográfico y social, descrito de manera muy general,
esperamos haber delimitado lo mejor posible la jurisdicción de la VI División del
Ejército de Colombia, que desde Florencia ha buscado hacer frente a todos los gru-
pos al margen de la ley que delinquen en Caquetá, Putumayo, Amazonas y la Bota

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Caucana. Para comprender el desarrollo histórico del conflicto interno en Colombia,


se hace necesario evidenciar con claridad las complejas condiciones topográficas y
sociales dentro de las cuales las Fuerzas Militares realizaron sus operaciones en el
sur del país. En ese sentido, consideramos de gran utilidad que nuestros lectores
conozcan de manera específica el espacio geográfico en el que los hombres del Ejército
Nacional de Colombia han actuado para contrarrestar las múltiples amenazas
existentes en dicho territorio.

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CAPÍTULO I. LA GÉNESIS DEL CONFLICTO (1958-1991)

Este capítulo describe las situaciones sociales, políticas y de seguridad en las cuales
el Ejército Nacional de Colombia desarrolló su labor constitucional de mantener el
orden y la ley durante el periodo 1958-1991 en Caquetá, Putumayo y Amazonas. Los
aspectos históricos que caracterizan esta etapa, en términos generales, son la colo-
nización campesina que llega a estos territorios, la presencia de la guerrilla de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia —farc— en 1964 y el Movimiento
19 de abril —M-19— en 1979, el ataque a pueblos y unidades militares por parte de
estos grupos subversivos, el surgimiento del narcotráfico en la década de 1970, la
presencia de las autodefensas ilegales, un proceso de paz que fracasó en 1985 y el
inicio de la instalación en la región de las Fuerzas Militares.

1. Aspectos políticos y legales

1.1. Configuración política del Caquetá y Putumayo

En el primer gobierno del Frente Nacional los territorios del Caquetá y Putumayo aún
estaban en proceso de configuración política y territorial. Desde 1950 el Caquetá se
afianzaba como intendencia, lo que permitía la elección por parte del Gobierno cen-
tral de funcionarios que se encargaran de gobernarla. Sin embargo, la Comisaría
Especial del Putumayo dependería de Nariño hasta 1957 cuando fue desmembrada
de este departamento y se convirtió en intendencia.
En el Caquetá en 1960 es elegido Hernando Turbay como intendente y, a razón
de sus proyectos y lo que haría su familia posteriormente, el turbayismo se conver-
tiría en una élite política en la región. La influencia de los Turbay sería la causa de
confrontaciones entre la recién creada guerrilla de las farc y esta facción política del
liberalismo por la injerencia que el grupo armado al margen de la ley pretendía tener
en las instituciones del nivel ejecutivo en el Caquetá. Para la época los nuevos par-
tidos de izquierda vieron la oportunidad para surgir políticamente y hacerle frente
al turbayismo; uno de ellos fue el Movimiento Revolucionario Liberal —mrl—, el
cual obtuvo un representante a la Cámara en 1964.7 Con la incursión del mrl y otros

7 Claudia Alejandra Ciro, Unos grises muy verracos (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2013), 37.

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partidos de izquierda, el turbayismo vio en esos movimientos una oposición política


considerable en la región.
En 1965 el presidente Guillermo León Valencia le asigna al Ministerio de Defensa
Nacional la dirección de las Fuerzas Militares,8 para con ello definir que su objetivo
principal no era la guerra con una nación extranjera, sino la defensa del país frente
a la amenaza de las nuevas guerrillas, como las autodenominadas Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional —eln—. Después
de las elecciones presidenciales de 1970, en las que Misael Pastrana resultó ganador,
surgió la guerrilla del M-19, organización insurgente que alzó las armas en contra
del fraude electoral que supuestamente se había gestado contra la candidatura del
general Gustavo Rojas Pinilla. Para finales de esta década se habían consolidado en
el país nuevas formas de violencia y el Estado no tenía la capacidad para enfrentar
esta amenaza.
Una vez elegido como presidente en 1978, Julio César Turbay Ayala decretó la
transformación de varias intendencias en departamentos. Uno de los beneficiados
fue el Caquetá con la Ley 78 de 1981,9 la cual le otorgó el beneficio de la descentra-
lización, es decir, por primera vez podría tomar decisiones sin tener que depender de
la aprobación del Gobierno central. Con esta decisión, y con los auxilios que logró
conseguir el ahora representante a la Cámara Hernando Turbay, se llevaron a cabo
varios proyectos en los municipios e inspecciones de policía del departamento. Por
su parte, el Putumayo siguió siendo intendencia, pues solo hasta la Asamblea Nacional
Constituyente de 1991 se erigió como departamento.
En la década de 1980, mientras el Caquetá estaba en proceso de constituirse
como departamento, el Gobierno nacional empezó a darle mayor prioridad a la
lucha contra el narcotráfico. Para 1978 esta actividad ilícita se había transformado
de un problema regional a nacional y los carteles de la droga se convirtieron en un
problema de seguridad aún mayor. En el Putumayo, debido a la poca presencia esta-
tal, los nuevos carteles de la coca vieron una gran oportunidad para implementar
los cultivos con fines de narcotráfico. Así mismo, las familias vieron la posibilidad de
salir de la pobreza, ya que resultaba más eficiente para los campesinos cultivar coca

8 Decreto Legislativo 3398 de 1965, 25 de enero. Por el cual se organiza la defensa nacional. Diario
Oficial 31.842.
9 Ley 78 de 1981, 15 de diciembre. Por la cual se erige en Departamento la Intendencia Nacional del
Caquetá. Diario Oficial 35.913.

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que otros productos. Esto obligó al presidente Turbay Ayala a expedir el Decreto
2144 de 197810 en el que se les dio potestad a las Fuerzas Militares y a la Policía
Nacional de hacer operaciones y patrullajes con el fin de prevenir y contrarrestar el
narcotráfico en el país.
Desde 1974 Colombia había aprobado con la Ley 1311 de ese año la Convención
Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes, en la que se prohibía “la produc-
ción, fabricación, comercialización, posesión o uso de estupefacientes”, que conllevó
a tomar medidas más fuertes contra los carteles que estaban surgiendo en el país. De
la misma manera, se firma en 1984 el Acuerdo Sudamericano sobre Estupefacientes
y Psicotrópicos con países latinoamericanos y se fijaron alianzas con Estados Unidos,
debido a que la comercialización de drogas no constituía solo un problema nacional
sino también internacional. Gracias a estas alianzas se logró en 1984 el allanamiento
y desmantelamiento del complejo de procesamiento de cocaína “Tranquilandia”.
Por otro lado, el Estado colombiano hizo un gran esfuerzo por no dejar de lado la
preocupación que había por el crecimiento de los grupos al margen de la ley, por lo
que se expiden varios decretos en los que se declara a Colombia en estado de sitio.
Al mismo tiempo se negocia una salida política con las farc que desde 1964 repre-
sentaban una amenaza para la seguridad interna del país. Una vez el Gobierno y
las farc se sientan a negociar, se expide la Ley 35 de 1982,12 en la que se otorgan
amnistías para quienes habían cometido delitos políticos hasta el momento de la
expedición de dicha ley, eximiéndolos de toda responsabilidad penal y pecuniaria.
Para 1985, se expide la Ley 4913 de ese año, en la que se concede el indulto a toda
persona que haya cometido delitos políticos o conexos a estos, con excepción del
secuestro, la extorsión y el homicidio.

10 Decreto 2144 de 1978, 4 de octubre. Por el cual se dictan medidas conducentes al restablecimiento
del orden público. Diario Oficial 35.121.
11 Ley 13 de 1974, 29 de noviembre. Por medio de la cual se aprueba la “Convención Única sobre Estu-
pefacientes”, hecho, en Nueva York el 30 de marzo de 1961, y su Protocolo de Modificación, hecho
en Ginebra el 25 de marzo de 1972. Diario Oficial 34.228
12 Ley 35 de 1982, 19 de noviembre. Por la cual se decreta una amnistía y se dictan normas tendientes
al restablecimiento y preservación de la paz. Diario Oficial 36.133.
13 Ley 49 de 1985, 4 de junio. Por la cual se concede una autorización al Presidente de la República, se
regula el ejercicio de la facultad de conceder indultos y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial
37.000.

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1.2. Proceso de paz Betancur-farc

En 1984 se firman los Acuerdos de La Uribe,14 en los que se pactan un cese al fuego
bilateral entre el Gobierno nacional y las farc, y la creación de un partido político que
representará a esta guerrilla. Así, el 30 de mayo de 1985 se crea la Unión Patriótica
que a partir del año siguiente participa en las elecciones para el Senado y la Cámara
de Representantes. En uno de los apartes de los Acuerdos de La Uribe, el Gobierno se
comprometía a realizar una reforma constitucional, la cual permitiría que los alcaldes
se eligieran por elección popular. Esta reforma efectivamente se realizó mediante el
Acto Legislativo 01 del 9 de enero de 1986,15 ordenando así que la primera elección
de estos tuviera lugar el segundo domingo de marzo de 1988. En el departamento del
Caquetá en esas elecciones la Unión Patriótica ganó tres escaños en la Asamblea, uno
en el concejo de Florencia y dos alcaldías: en Cartagena del Chairá y La Montañita.
Ese mismo año se firmó el Acuerdo de Prolongación de la Tregua, en el que se ratificó
la voluntad de dicha guerrilla por acogerse al Acuerdo firmado en La Uribe, Meta, hasta
que en 1987 las farc emboscaran dos camiones pertenecientes al Batallón “Cazadores”.
Después de esa emboscada y el ataque a un retén de policía, el presidente decide desig-
nar al brigadier general Eddie Alberto Pallares Cote como gobernador y cuatro alcaldes
militares en los municipios de Cartagena del Chairá, Puerto Rico, Paujil y Curillo, para
afrontar así los problemas de seguridad que se presentaban en el departamento.
En 1989 el gobierno de Barco accede a negociar con la guerrilla del M-19 después
del fracaso en 1984 de las conversaciones con las farc. En enero del mismo año se
firma el Pacto Político por la Paz y la Democracia,16 en el que tanto el M-19 como el
Gobierno asumieron compromisos para lograr así el fin del conflicto con esa guerri-
lla. Los acuerdos más importantes a los que se llegaron fueron establecer una cons-
tituyente para reformar la Constitución de 1886, asignar puestos en el Senado para
partidos que surgieran de grupos alzados en armas y unas pautas para la dejación de
armas de dicha guerrilla.

14 Gobierno-farc, Acuerdo de La Uribe, firmado el 28 de marzo de 1984 (2012), www.arcoiris.com.co/


wp-content/uploads/2012/02/acuerdo_la_uribe.pdf.
15 Acto Legislativo 01 de 1986, 9 de enero de 1986. Por el cual se reforma la Constitución Política.
Diario Oficial 37.304.
16 Gobierno nacional, Partidos políticos, M-19 y la Iglesia Católica, Pacto Político por la Paz y la Demo-
cracia (2015), http://www.las2orillas.co/acuerdo-de-paz-entre-el-gobierno-nacional-el-m-19/.

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1.3. Marco legal incipiente para afrontar los grupos armados

Este periodo se encuentra enmarcado por una serie de decretos presidenciales expe-
didos bajo la figura del estado de sitio, adoptado bajo la potestad del artículo 121
de la Constitución de 1886. Este marco jurídico tiene conexidad con la situación del
país en esta década, en la que Colombia se vio golpeada por la subversión y el azote
de los grupos armados ilegales al servicio del narcotráfico, quienes buscaban tener
poder político creando incertidumbre y desasosiego en la población civil.
La suma de estas situaciones obligaron al ejecutivo a tomar medidas de emer-
gencia para tratar de estabilizar el país y recuperar el orden público, y de no haber
sido por ellos se hubiera configurado una crisis de violencia y una situación mucho
más desfavorable para la nación. Los asaltos en 1984 a poblaciones en los depar-
tamentos de Caquetá, Huila, Meta y Cauca llevaron al ejecutivo a tomar decisiones
al respecto, entre estas, las del presidente Belisario Betancur, al declarar turbado el
orden público y en estado de sitio esos territorios, mediante el Decreto 61517 del 14
de marzo de ese año. Después de 45 días, el 30 de mayo de 1984, fue asesinado el
entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y el Gobierno implantó en todo
el territorio nacional estado de sitio mediante el Decreto 1038 de 1984:

Que el Gobierno ha utilizado para el cumplimiento de sus obligaciones constitu-


cionales los medios que le atribuye la legislación ordinaria, sin que haya bastado
su efecto para recobrar la normalidad; […] Que por la acción persistente de grupos
antisociales relacionados con el narcotráfico, viene perturbándose gravemente el
normal funcionamiento de las instituciones en desafío criminal a la sociedad colom-
biana, con sus secuelas en la seguridad ciudadana, la tranquilidad y la salubridad
públicas y en la economía nacional; […] Que en general, hechos de violencia pro-
vocados por las circunstancias antes mencionadas han ocasionado sensibles bajas
del personal de las Fuerzas Militares y de la Policía, lo mismo que víctimas en la
población civil.18

17 Decreto 615 de 1984, 14 de marzo. Por el cual se declara turbado el orden público y en estado de sitio
el territorio de los departamentos de Caquetá, Huila, Meta y Cauca. Diario Oficial 36.546.
18 Decreto 1038 de 1984, 1 de mayo. Por el cual se declara turbado el orden público y en estado de sitio
todo el territorio de la República. Diario Oficial 36.608.

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El decreto antes mencionado se refiere a los hechos ocurridos de manera reiterada


en diversos lugares del país por parte de grupos armados al margen de la ley, aten-
tando contra el régimen constitucional de Colombia, lo cual provocó una perturbación
en el orden público y suscitó una ostensible alarma en la población. Cabe resaltar que
el estado de excepción solamente se levantó cuando entró en vigencia la nueva Carta
Constitucional mediante el Decreto 168619 del 4 de julio de 1991.
En ese contexto, las medidas implementadas con la promulgación del decreto
condujeron al Gobierno departamental a adoptar las medidas necesarias para frenar
la oleada subversiva que desestabilizaba la zona. En consecuencia, al trasladarse la
responsabilidad de mantener el orden público a los gobiernos regionales y locales,
se implementaron una serie de medidas para lograr el control territorial y mantener
la seguridad en este. En tal sentido, muchas de las acciones estatales fueron ejecu-
tadas por las Fuerzas Militares mediante el desarrollo de operaciones que buscaban
devolver la tranquilidad a los habitantes del país; ejemplo de ello fue la expedición
del Decreto 1042 de 198420 que facultó a las Fuerzas Militares para juzgar los delitos
por estupefacientes y narcotráfico cometidos por civiles.

2. Relaciones con la población

Para comprender la génesis del conflicto armado en la región es de suma importancia


tener en consideración la configuración territorial de la Amazonia. Durante esta fase
se evidencia que la región era una frontera en proceso de expansión y colonización. El
fracaso de este proyecto estatal tuvo repercusiones en el auge de la economía cocalera
y, con el tiempo, esta actividad ilícita fue regulada e impulsada por los grupos arma-
dos ilegales, siendo su principal fuente de financiación y permitiéndoles incrementar
su poderío armado en las siguientes décadas.
Se erigieron como departamentos Caquetá y Putumayo en el trascurso de esta
fase, en la cual el Ejército Nacional jugó un papel muy importante desde el inicio por
su contribución en el desarrollo de la sociedad en etapa de colonización. La apertura
de las unidades militares permitió a la población disfrutar de actividades recreativas,

19 Decreto 1686 de 1991, 4 de julio. Por medio del cual se levanta el Estado de Sitio en todo el territorio
nacional. Diario Oficial 39.888.
20 Decreto 1042 de 1984, 2 de mayo. Por el cual se dictan disposiciones sobre competencia y procedimiento
en materia de narcotráfico. Diario Oficial 36.608.

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culturales y deportivas en sus instalaciones, con lo cual se crearon lazos de cercanía


y confianza entre ejército y comunidad. Posteriormente, las fuerzas militares en la
región comenzaron a hacer presencia continua y a requerir mayor apoyo de unidades
externas para enfrentar la amenaza creciente del M-19 y las farc, cuyos frentes toma-
ban de forma violenta los municipios.

2.1. La colonización en Caquetá y Putumayo

Para finales de 1950 en la región amazónica se acabó totalmente la dinámica econó-


mica extractiva en la cual se explotaba quina y caucho para exportar. El territorio se
encontraba aún en proceso de colonización, es decir, continuaban llegando oleadas
de familias provenientes de varios departamentos de Colombia (especialmente del
Huila y Tolima hacia Caquetá, y desde Nariño y Cauca hacia Putumayo), para poblar
una inmensa selva con la expectativa de tener una tierra propia donde vivir, con que
la pudieran alcanzar la prosperidad económica y mejores oportunidades de vida.21
Estos pobladores, llamados colonos, dejaban atrás lo conocido y civilizado con la pro-
mesa de escapar la violencia bipartidista y la pobreza que asechaba otras regiones del
país. Durante la década de 1950, los colonos continuaban la fundación de pueblos y
la deforestación de la selva amazónica para convertirla en praderas o fincas,22 y así
poder dedicarse a la agricultura, la ganadería y otras actividades, como silvicultura,
pesca, tala comercial de maderas, cacería comercial de pieles de animales silvestres y
tráfico de animales vivos.
Este proceso de colonización, que comenzó siendo un fenómeno espontaneo,
en Caquetá se convirtió en un gran esfuerzo de colonización agraria dirigido por el
Estado, primero desde la Caja Agraria y luego por el Instituto Colombiano de Reforma
Agraria —Incora—. Dichas instituciones fomentaron el asentamiento de familias
mediante la titulación de tierras, el otorgamiento de créditos y la asistencia técnica
de proyectos productivos (como la palma africana y la caña de azúcar), y, a su vez,
el avance en la construcción de infraestructura (vías, escuelas, puestos de salud).23

21 Félix Artunduaga Bermeo, Historia general del Caquetá (Florencia, Caquetá: Fondo Mixto para la
Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá, 1999).
22 Fabio Álvaro Melo, Colonización y poblamiento del piedemonte amazónico en el Caquetá, El Doncello
1918-1972 (Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 2014).
23 Oscar Arcila et al., Caquetá construcción de un territorio amazónico en el siglo xx (Colombia: Instituto
Amazónico de Investigaciones Científicas, 2000).

26
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

En Putumayo la colonización dirigida fue débil, aunque se implementaron incen-


tivos para la parcelación y la adecuación de tierras para el cultivo intensivo (menta,
maíz, hortalizas) y la construcción de sistemas de drenaje. Pero a diferencia de
Caquetá, donde el territorio se fue configurando por la vocación ganadera, en
Putumayo fue la explotación petrolera lo que definió el proceso de apropiación de la
tierra durante las décadas de 1960-1970. En esta época, los frentes de trabajo que
fueron abiertos por la compañía Texaco se convirtieron en frentes de colonización, es
decir, el municipio de Orito y otros asentamientos se fundaron en las inmediaciones
de pozos, oleoductos y carreteras construidas por la empresa.24

2.2. El fracaso del proyecto colonizador

El proceso de colonización campesina masiva se prolongó hasta mediados de 1970,


década durante la que comienza a sentirse en las calles el malestar y el descontento
ante la ineficacia de los programas colonizadores. En Caquetá, los paros cívicos y las
marchas campesinas promovidos por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos
—anuc— denunciaban la inoperancia de los mecanismos para la comercialización de
los productos agrícolas y la precaria infraestructura vial para sacar dichos productos
a la venta; estas condiciones creaban una sobreoferta de productos al no tener capaci-
dad de almacenamiento. Las manifestaciones populares en Florencia (1972) y El Don-
cello (1976 y 1977) también exigían acueducto, alcantarillado, electrificación, centros
de salud y escuelas. En este sentido, aunque se había titulado la tierra, se evidencia
especialmente la deficiencia en el adelanto de infraestructura básica para el desarrollo
de la población y el incumplimiento de las promesas del Estado central.25
También en Putumayo se vivía este escenario de decepción, desde 1980 la explo-
tación petrolera entró en crisis ante el agotamiento de los pozos, y, en consecuen-
cia, la partida de Texaco de la región dejó a la población sin fuente de sustento.26
Para esta época, la intendencia de Caquetá y la Comisaría Especial de Putumayo
habían experimentado un crecimiento muy acelerado de la población en pocas déca-
das debido a las migraciones promovidas por los programas de colonización, como

24 Centro Nacional de Memoria Histórica, Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en
Putumayo (Bogotá: Centro Nacional de Memoria Histórica, 2015).
25 Arcila et al., Caquetá construcción.
26 Centro Nacional de Memoria Histórica, Petróleo, coca, despojo territorial.

27
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

puede verse en la tabla 1. Este aumento agravó los problemas de servicios públicos,
los cuales estaban en expansión progresiva, pero el presupuesto para la región
asignado desde el Gobierno central no soportaba una demanda tan amplia.

Tabla 1. Crecimiento de la población durante la colonización

Año Caquetá Putumayo

1938 20.914 -

1951 40.950 22.467

1964 103.718 56.284

1973 188.850 67.336


1985 266.019 119.815

Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en Arcila et al., Caquetá construcción
de un territorio, y Centro Nacional de Memoria Histórica, Petróleo, coca, despojo territorial

En este contexto de empobrecimiento y desilusión, las autodenominadas farc


consiguieron apoyo popular al realizar campañas de proselitismo político contra el
Estado central y sus representantes en la región, acompañamiento en la organiza-
ción de tomas de instituciones y el respaldo a protestas. De la misma manera, ante la
crisis económica y las crecientes necesidades, los campesinos vieron en los cultivos
de coca y luego en la producción de pasta base de coca opciones para mejorar sus
condiciones de vida. Así fue cómo la economía cocalera introducida en la región por
los carteles de narcotráfico comenzó a absorber mano de obra campesina, y, poste-
riormente, cuando las farc tomaron el control de este negocio ilícito, empezó a atraer
mano de obra de otros departamentos y a continuar la colonización de la selva para
convertirla en cultivos. La economía cocalera le permitió a la guerrilla tener una
conexión con la población y, a su vez, sentar la base de su poder armado, lo que les
facilitó su consolidación en el Caquetá y su expansión en otras zonas del país.

2.3. El auge de la economía cocalera

En 1984, al escenario de guerrillas en la región se suma el narcotráfico; ambos fenó-


menos fueron determinantes en la configuración del territorio en términos de rela-
ciones sociales, políticas y económicas. Una muestra de ello fue el descubrimiento
de un inmenso complejo para el procesamiento de cocaína llamado “Tranquilandia”

28
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

en los Llanos del Yarí. Esta sabana ubicada en medio de la selva limítrofe entre los
departamentos Caquetá y Meta, por ser un territorio aún en proceso de colonización
considerado periférico, lejano y de muy difícil acceso por vía terrestre, fue el espacio
idóneo para que el Cartel de Medellín instalara lo que puede entenderse como una
comunidad dedicada exclusivamente a la producción de la cocaína.27
La importancia de Tranquilandia radica en el entendimiento de la dimensión del
narcotráfico como problemática nacional que comienza en esa década, es decir, de las
conexiones que existían entre los diferentes carteles que se disputaban el control de la
producción y la exportación,28 así como la expansión del fenómeno a territorios poco
habitados, donde las fuerzas militares tenían poca capacidad de reacción inmediata
y donde este negocio ilegal era una fuerza que desencadenaba un nuevo tipo de
colonización impulsada por la economía del cultivo, procesamiento y comercializa-
ción de estupefacientes.
Con la Séptima Conferencia de las farc realizada en 1982, el grupo guerrillero
inició una relación con el campesinado cocalero que desarrolló a lo largo del proceso
de colonización aguas abajo del río Caguán, para posteriormente integrar todas las
etapas de la producción de cocaína, hasta la distribución, en el exterior. En dicha
Conferencia, se evidencia la discusión del Secretariado de las farc sobre la fijación
de cuotas a grandes narcotraficantes, el cobro de gramaje a campesinos y la imple-
mentación de un reglamento del comportamiento del cultivador.29
La cultura de la coca tuvo un gran impacto negativo sobre la población joven
de esa generación, puesto que ese negocio reemplazó la vocación ganadera de sus
padres colonos de la Amazonia. Los hombres jóvenes se dedicaban en su gran mayo-
ría a trabajar con los grupos narcotraficantes que delinquían en la región o en los
cultivos de coca, como raspachines (recolectores de la hoja de coca) o guardaespaldas
de los jefes de los carteles de la droga; posteriormente fueron el eslabón intermedio
entre el campesinado cocalero y la guerrilla. Esta situación creó una nueva narrativa
cotidiana que “idealiza la violencia y el narcotráfico como estándares y prototipos de

27 Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto Rico Caquetá, Sentencia del 3 de marzo de 1986. Radicado
2003-00738, folio 48.
28 “El golpe a Tranquilandia”, Dinero, 21 de agosto del 2013, http://www.dinero.com/edicion-impresa/
caratula/articulo/el-golpe-tranquilandia/182436.
29 Mario Aguilera Peña, Guerrilla y población civil: trayectoria de las farc 1949-2013 (Bogotá: Centro
Nacional de Memoria Histórica, 2014).

29
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

vida, en los que la música hace apología de la violencia y los cultivos de coca, y los
objetos de consumo (ropa, accesorios y motos) deben ser de marca”.30

2.4. Las acciones cívico-militares

Desde 1950 hasta mediados de 1980, la relación entre la población y las fuerzas
militares fue cercana y muy positiva. Las acciones cívico-militares empezaron a
llevarse a cabo en varios municipios de la región y con estas el Ejército Nacional
procuraba atender ciertas necesidades de la población. A estos encuentros asistían
sastres, zapateros, recreadores, médicos generales y odontólogos. Los caqueteños
recuerdan que las unidades militares tenían puertas abiertas y eran centros de vida
social donde frecuentemente se realizaban torneos deportivos, fiestas, y actividades
culturales y recreativas para el disfrute de los habitantes. Este es el caso del Batallón
“Juanambú” ubicado en Florencia y del Batallón “Cazadores” en San Vicente, los
más antiguos de Caquetá. Así lo evidencian los testimonios de habitantes y las foto-
grafías de la época, quienes, en especial, tienen gratos recuerdos de las fiestas y los
partidos de futbol en el “Juanambú”:

En 1974 el comandante del Batallón Juanambú, Coronel Jaime Puerto Ramírez, or-
ganizó el Festival del Siglo con Fruco y sus tesos, una fiesta con cuatro orquestas y
nutrida asistencia popular […] la orquesta que más presentaciones realizaba eran los
Silver Jazz, agrupación musical del momento.31

Debido a que no existía polideportivo en Florencia, los torneos de futbol y básquet


de los equipos locales se realizaban en las instalaciones del Batallón “Juanambú”,
cuyo patio de armas fue epicentro de los escenarios deportivos de los jóvenes de la
época. En estas competencias participaban los equipos Unión Florencia, Selección
Caquetá, Atlético Yapurania y el Juanambú, que “siempre ganaban en futbol pero
nunca pudieron vencer en básquet a los jugadores estrellas como el Viejo Carrera
Guatava, Nelson Hermosa Acuña, Álvaro Otero Calderón, Alejandro Guzmán”.32

30 Marvel Barón et al., Cambio de roles de género y niveles de empoderamiento de las mujeres en el marco
del conflicto social y armado en Colombia: caso Caquetá (Florencia: Universidad de la Amazonía/Ger-
nika Gogoratuz, 2006).
31 Museo Caquetá, Reseña Histórica del Batallón de Infantería de Selva n.º 34 “Juanambú” (Florencia:
Museo Caquetá, 2015).
32 Ibíd.

30
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2.5. La guerra en el Caquetá

Esta apertura de las unidades militares se vio obligada a cambiar desde mediados
de los años ochenta cuando comenzó a sentirse en la región la crueldad de la guerra
por ataques sin precedentes perpetrados por los grupos armados ilegales. Para esta
época la realidad económica, política y social se había transformado por tres fenó-
menos: la presencia del M-19 en los cascos urbanos, los carteles del narcotráfico de
Cali y Medellín que tenían cultivos de hoja de coca y laboratorios de procesamiento
para producir cocaína en medio de las selvas, y el creciente poder armado de las farc
en las zonas rurales, quienes disputaban el control de la producción de esa droga,
objetivo que alcanza para la década de 1990. Por esto, en los años ochenta comenzó
a hablarse de “la guerra del Caquetá”.
Uno de los primeros hechos que escandalizó la opinión pública fue el avión de
la empresa Aeropesca que fue abandonado a orillas del río Orteguaza en 1981, des-
pués de haber sido raptado por el M-19 con el objeto de transportar un cargamento
de armas para el Frente Sur.33 Para 1984, todos los municipios de Caquetá y varios
de Putumayo (Mocoa, Puerto Asís, Puerto Caicedo y asentamientos cercanos al río
Caquetá) habían sido tomados por el M-19. Estos ataques, muchas veces simultá-
neos en varias cabeceras municipales, consistían en asaltar la Caja Agraria y ase-
sinar policías. Las fuerzas militares respondían desde el centro del país con apoyo
de las unidades regionales; varios días después de las tomas aún se presentaban
enfrentamientos en las veredas entre guerrilleros del M-19 y el Ejército Nacional;
la población abandonaba sus fincas y se refugiaba en los pueblos mientras todo
regresaba a la calma.34
La toma a Florencia realizada el 16 de abril de 1984 tuvo un fuerte impacto nega-
tivo en la región con repercusiones a nivel nacional. Fue un ataque masivo en el que
el M-19 liberó a los presos de la cárcel El Cunduy y, además, pretendía robar la Caja
Agraria y tomarse el Batallón “Juanambú”, lo que creó una situación de caos total
en el centro de la ciudad y causó la muerte de personas inocentes en medio de un

33 Graciela Uribe Ramón, Veníamos con una manotada llena de ambiciones: un aporte a la historia de
la colonización en Caquetá (Bogotá: mIsereor/Fundación de los católicos de Alemania, 1992).
34 Fernando Bahamón Molina, “4 días de intensas operaciones en Caquetá”, El Espectador (Florencia:
Centro Nacional de Memoria Histórica, Colección Museo Caquetá, 1983), Caja No. 2, Carpeta 9, Folio 26.

31
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

combate abierto entre el M-19, y la Policía y el Ejército Nacional.35 Este triste hecho
fue transmitido en vivo por radio a nivel nacional:

Las narraciones eran tan espeluznantes que las grandes cadenas nacionales, que
usualmente desdeñan a sus corresponsales de provincia, enlazaron de inmediato su
programación con las emisoras de la ciudad y a los pocos minutos prácticamente no
había radiorreceptor encendido en el país que no estuviera al tanto de lo que pasaba
en Florencia.36

Aunque en términos militares la toma de Florencia no fue exitosa para el M-19,


evidenció e hizo de conocimiento público la vulnerabilidad de la población caqueteña.
Para controlar la situación de orden público, el presidente Belisario Betancur decretó
toque de queda en Florencia y estado de sitio en el departamento. Ante el incremento
de las tomas guerrilleras y otras alteraciones al orden público por parte de grupos
armados ilegales, tanto en la región como en el resto del país, el presidente Belisario
Betancur decretó el estado de sitio con fundamento en el artículo 121 de la Constitución
Política de 1886.

3. Situación de seguridad

Las amenazas que debió enfrentar el Ejército Nacional en el periodo 1958-1991 fueron
las siguientes. En la década de 1960 las farc empezaron a hacer presencia en el sur del
país; durante esta década el grupo guerrillero comenzó a incrementar paulatinamente
el número de integrantes de los diferentes frentes que se formaron a partir de la crea-
ción del Bloque Sur. A finales de los años setenta empezó a configurarse el fenómeno
del narcotráfico en el actual departamento del Putumayo en señalada alianza con los
frentes guerrilleros que operaban en el sur del Putumayo. La ruptura de esta alianza
trajo los primeros grupos de autodefensas a la región. En la década de 1980 el grupo
guerrillero M-19 llevó a cabo una serie de atentados a la población civil y las Fuerzas
Militares, y diversas tomas de poblaciones.

35 “La batalla del Caquetá”. Semana, 16 de abril de 1984, http://www.semana.com/nacion/articulo/la-


batalla-del-caqueta/5039-3.
36 Félix Artunduaga Bermeo, El día que la guerrilla se metió a Florencia (Florencia: Universidad de la
Amazonia, 1998), 45.

32
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

3.1. La presencia regional de las farc 1980-1991

La presencia de grupos al margen de la ley en la región data de la década de 1960


con el establecimiento en el Pato y Guayabero de los primeros integrantes de las
farc en la zona norte del actual departamento del Caquetá, donde dicha estruc-
tura armada llevó a cabo un proceso de incubación que posteriormente le permitiría
empezar a desdoblarse a partir de la conformación de diferentes frentes. En 1970
aparece el Tercer Frente con influencia en el sur (Florencia, Morelia y Belén de los
Andaquíes) y norte del Caquetá (Puerto Rico, El Doncello, El Paujil y Montañita). En
1980 se conforman los frentes Décimo Tercero, Décimo Cuarto y Décimo Quinto con
un área de influencia que comprendía los departamentos de Putumayo y Caquetá.
El Décimo Tercer Frente se conformó para operar en el municipio de Mocoa
Putumayo, algunos municipios de la Bota Caucana y el Macizo Colombiano huilense;
a su vez, el Décimo Cuarto Frente debía operar en los municipios caqueteños de Car-
tagena del Chairá, El Doncello, Puerto Rico y San Vicente del Caguán; y el Décimo
Quinto Frente en los municipios caqueteños de Montañita, El Paujil, Milán, Solano
y Cartagena del Chairá. Posteriormente, en 1985 y 1988, respectivamente, se con-
formaron los frentes Trigésimo Segundo y Cuadragésimo Octavo: el primero de ellos
tuvo su zona de influencia en los municipios de Puerto Guzmán, Puerto Caicedo y
Villa Garzón, Putumayo; el segundo tuvo un área de injerencia que comprende los
municipios Puerto Asís, San Miguel, Puerto Leguízamo, Orito, Valle del Guamuez y
Orito, Putumayo.
El crecimiento de las farc en las décadas de 1970 y 1980 es muy significativo en
relación con el crecimiento del pie de fuerza del Ejército Nacional en el mismo periodo.
Además de la expansión que dicho grupo guerrillero tiene en el territorio que abarcan
los departamentos de Caquetá y Putumayo, el crecimiento notablemente inferior de las
Fuerzas Militares en las décadas mencionadas va permitir a este grupo guerrillero dar
el primer golpe militar significativo en el desarrollo del conflicto armado en la región.

3.2. Ataque al Batallón “Cazadores”

El punto conocido como Riecito en la vía que comunica a los municipios de Puerto
Rico y San Vicente del Caguán en el norte del Caquetá, es el lugar en el que integran-
tes de los frentes Décimo Cuarto y Décimo Quinto de las farc realizaron un atentado
con cargas explosivas camufladas en cantinas de leche que se encontraban en el

33
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

camino al paso de los camiones que transportaban soldados del Batallón “Cazado-
res” entre Puerto Rico y San Vicente. El grupo de militares que se desplazaba en dos
camiones fue sorprendido por el ataque que se presentó en medio de la tregua que
existía entre dicho grupo guerrillero y el Estado colombiano, y tal como lo narra la
revista Semana, dicha agresión sorprendió no solo a los soldados, el oficial, el subofi-
cial y el civil muerto, sino a la población en general que no esperaba que un atentado
de tal magnitud se presentara bajo la declaratoria de un cese al fuego:

Aunque el fin de la tregua viene siendo anunciado desde el mismo día de su nacimiento,
en todos los sectores del país cayó como una bomba la noticia de la sangrienta embos-
cada tendida por las farc a dos camiones del Ejército en una carretera del Caquetá,
con un impresionante saldo de víctimas: veintisiete muertos —24 soldados, un oficial,
un suboficial y un “civil del Ejército”— y cuarenta y dos heridos. Los autores de la
matanza, sin que al respecto hubiera al parecer ninguna duda, fueron los Frentes XIV y
XV de las farc, bajo los comandantes Avelino Ruíz y Jorge Suárez. Dentro del difícil dis-
currir de la tregua, con sus asesinatos, sus roces y sus hostigamientos, nadie esperaba
una sacudida de tales dimensiones.37

Además del ataque a las tropas del Batallón “Cazadores”, las farc realizaron toda
una serie de ataques a estaciones de Policía en el departamento del Caquetá; la mayo-
ría de municipios padeció en algún momento durante la segunda mitad de la década
de 1980 una toma por parte de las farc. En la tabla 2 se mencionan algunas de las
tomas armadas realizadas por parte de las farc, las cuales indican cómo más del 50 %
de los municipios del departamento tuvieron al menos un ataque en ese periodo.

Tabla 2. Ataques de las farc a la Ponal en Caquetá (1985-1991)

Fecha Lugar Heridos Muertos

15/12/1985 Florencia 1

07/02/1987 La Montañita 1

15/02/1987 El Paujil 1

06/09/1987 Valparaíso 2 1

01/11/1987 El Doncello 2
Continúa

37 “Vientos de Guerra”, Semana, 20 de julio de 1987, http://www.semana.com/nacion/articulo/vientos-


de-guerra/9147-3.

34
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Fecha Lugar Heridos Muertos

20/11/1987 Albania 6 2

17/12/1987 La Montañita 2

01/01/1988 San José del Fragua 1

01/01/1988 Florencia 7 3

31/10/1988 Curillo 1

12/11/1988 Milán 8

08/11/1989 San Vicente 2

30/06/1990 Albania 2

22/09/1990 El Paujil 2

17/03/1991 Curillo 1 1

22/04/1991 El Doncello 1

28/04/1991 Puerto Rico 4

Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en el Archivo Central de la Goberna-
ción del Departamento del Caquetá, 2016

El accionar de las farc desde sus inicios se fue adaptando a las condiciones geo-
gráficas, al mercado negro de armas, a las técnicas de guerra externas introducidas
al conflicto interno del país, etc.:

Fue a partir del año de 1982 después de la realización de la Séptima Conferencia de


las farc que se empezó a dar un vuelco total en la utilización de armas de destrucción
masiva, las cuales fueron siendo perfeccionadas y acondicionadas acorde con los me-
dios que contaban, inicialmente se observó la utilización de campos minados, minas
tipo sombrero chino, alarmas tempranas y otros, que se dirigían exclusivamente a las
tropas en movimiento y que a pesar de ser elaborados por los hombres más experimen-
tados de sus estructuras, siempre dejaban resultados negativos en sus filas, gracias a
las bajas que sufrían en el momento de su instalación.38

38 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Central de Inteligencia Militar Ejército. Regional
de Inteligencia n.º 4, Apreciación de Inteligencia sobre el Bloque Sur (Villavicencio, 19 de abril del
2002), 2.

35
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

El atentado realizado a miembros del Batallón “Cazadores” y los diversos ata-


ques a la Policía Nacional son un punto de inflexión en el desarrollo del conflicto
armado en la región, junto con los inicios de la relación conflicto-narcotráfico que se
empieza a generar con la aparición de zonas cocaleras y la vinculación de las farc
a dichas actividades ilícitas; esto generó nuevas dinámicas en el desarrollo del con-
flicto armado en la región, que estratégicamente favorecieron a las farc en la década
de 1990, cuando este grupo guerrillero propina al Ejército Nacional los más duros
golpes militares.

3.3. M-19 en el Caquetá y Putumayo en la década de 1980

El grupo guerrillero M-19 hizo presencia en la región de la Amazonía colombiana


desde finales de la década de 1970, y llevó a cabo sus principales acciones bélicas
contra las Fuerzas Militares y la población civil en la primera mitad de los años
ochenta; este contexto operacional implicó para el Ejército Nacional una serie de
desafíos que le impidieron evitar el accionar delictivo del M-19 en el Putumayo y
Caquetá durante la década de 1980. Este grupo guerrillero generó permanentemente
perturbaciones del orden público por los diversos enfrentamientos, ataques y tomas
que realizó en la región comprendida por los departamentos mencionados con
antelación. A continuación se mencionan una serie de hechos que reflejan dicha
situación para 1982:

Un contingente de hombres del M-19 se enfrenta con tropas del Batallón Ayacucho
del Ejército Nacional en La Tagüa, Putumayo. Hay enfrentamientos con miembros del
Ejército en Puerto Asís, y, en el casco urbano de Mocoa un grupo de guerrilleros asesi-
na un suboficial del Ejército Nacional (23 de abril).
En Florencia, una columna del M-19 retiene al Comandante del Batallón Juanam-
bú que comandaba operativos en la región contra dicho grupo guerrillero (25 de
abril). El 30 de abril en Belén de los Andaquíes hay fuertes enfrentamientos entre
el Ejército y el M-19. En Puerto Diago, Caquetá un grupo de ochenta miembros del
M-19 se toma el Puesto de Policía y la Caja Agraria (6 de mayo). El 9 y 26 de mayo
hay fuertes enfrentamientos con el Ejército en los municipios de Paujil y Montañita
respectivamente.39

39 Museo Caquetá, Archivo M-19, Caja 2, Carpeta 8, Folio 189.

36
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

La amenaza que representa el M-19 en la década de 1980 fue constante en las


zonas tanto rurales como urbanas de los departamentos del Caquetá y Putumayo.
Dicho grupo guerrillero llevó permanentemente acciones militares y arengas polí-
ticas en diversos espacios; fueron constantes los enfrentamientos entre el Ejército
Nacional y este grupo armado: “El Comandante del Ejército informó a El Tiempo que
tropas de la III Brigada frustraron un asalto a la población de Puerto Asís, en el Putu-
mayo, y lograron dar de baja a cinco guerrilleros del M-19, a quienes se les incautó
importante material de guerra”.40
La más representativa de dichas acciones es quizá la toma de Florencia en abril
de 1984, asalto que nadie esperaba, pues las capacidades militares de dicho grupo
guerrillero hacían suponer que no era posible que llevarán a cabo un ataque de esta
naturaleza, y menos en medio del diálogo que se llevaba a cabo entre el Gobierno y
el grupo guerrillero:

Un ataque de semejante envergadura —el propio general Valencia Tovar reconoce que
no ha habido otro igual en muchos años— no era explicable dentro de la actual
coyuntura de diálogo. Militarmente el evento no parecía tener ni pies ni cabeza. No
se correspondía con ninguno de los dos esquemas clásicos de golpe guerrillero: uno,
el de tomarse un lugar por asalto, sobre la base de inmovilizar y reducir totalmente
las fuerzas militares, y mantener esa posición por un periodo largo, convirtiéndolo
en fortín guerrillero, y dos, la acción ágil de golpe y repliegue inmediato, que lograba
repercusiones propagandísticas y que no implicaba bajas.41

La intención del grupo guerrillero de contener las tropas del Batallón “Juanambú”
en el interior de dicha guarnición militar no logró darse por la reacción que hubo de
diversas unidades militares y de policía que había en diferentes zonas del centro de
la ciudad; los diversos ataques, asaltos, atentados, secuestros y las tomas de pobla-
ciones fueron parte del nuevo escenario de confrontación que tienen que empezar a
enfrentar las Fuerzas Militares en la región:

La confusión era total. Tanto los guerrilleros que atacaban, como los militares que se
defendían, tenían exactamente los mismos uniformes. Nadie sabía a ciencia cierta a
quién le estaba disparando. “No le tire, que es uno de los nuestros”, era un grito que

40 Museo Caquetá, Archivo M-19, “M-19 rompe tregua”, El Tiempo, 20 de abril de 1983, Caja 2, Carpeta
9, Folio 208.
41 “La Batalla del Caquetá”.

37
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

se oía con frecuencia en medio de la tupida balacera. Durante cinco horas el tiroteo fue
ininterrumpido. El olor a pólvora no dejaba respirar y el humo no permitía ver. Cerca
de 200 guerrilleros del M-19 se habían apostado en la plaza de Florencia, Caquetá, y
allí habían izado, a las 9:30 de la mañana del miércoles 14, una bandera de su mo-
vimiento. Un grupo de ellos se atrincheró en el centro de la plaza, mientras que otros
partían hacia la ciudadela militar del Batallón Juanambú. La intención de estos últi-
mos era inmovilizar allí al ejército, impidiéndole salir, objetivo que lograron durante
30 minutos. El sargento Gelves, de la Policía, cumplía su labor de vigilancia de rutina
en la plaza cuando vio el contingente de guerrilleros descender de dos buses y correr
hacia el centro, para parapetarse en los bancos. El sargento, que aunque estaba solo
ya tenía experiencia en enfrentamientos con la guerrilla, abrió fuego inmediatamente
y durante los primeros cinco minutos se mantuvo solo. Poco a poco fueron llegando
refuerzos, pero su número nunca sobrepasó los 50.42

El nuevo contexto operacional que debe enfrentar el Ejército Nacional en la


región de la Amazonía implica una clara situación de desbalance militar generado
por las pocas unidades tácticas que hay en la zona; en el Caquetá para la fecha solo
están el Batallón “Juanambú” en Florencia, y en las afueras de la misma ciudad, el
Batallón General Liborio Mejía; el Batallón “Héroes del Güepí” está en la antigua
hacienda Larandia y el Batallón “Cazadores” se encuentra ubicado en San Vicente
del Caguán. En el departamento del Putumayo se encuentra el Comando Específico
del Putumayo en Orito. La amplia geografía y la poca presencia militar facilitan el
accionar de los grupos guerrilleros a pesar de la reducida cantidad de alzados en
armas con que cuentan.

3.4 Las farc, las auc y el narcotráfico en Putumayo

La aparición de los primeros grupos de autodefensas en la Amazonía colombiana se


da en el Putumayo como resultado de las disputas que se presentan entre el narcotrá-
fico y las farc (Trigésimo Segundo Frente) en los años ochenta; después de haber sido
aliados en dicho negocio ilícito, a propiedades del narcotraficante del Cartel de Mede-
llín Gonzalo Rodríguez Gacha, más conocido con el alias de “El Mexicano”, llegan los
primeros grupos de autodefensas a la zona de Puerto Asís en el Putumayo:

42 Ibíd.

38
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

La alianza entre las farc y los narcos terminó de manera abrupta hacia finales de la
década de los ochenta. En Puerto Asís dicen que El Mexicano peleó por asuntos de
dinero con el comandante del frente 32. La disputa terminó con una amenaza del nar-
cotraficante de traer su ejército y sacar a la guerrilla de su territorio. Así lo hizo. Gacha
llevó a un grupo de ‘Masetos’, denominación que le daban a los hombres bajo su man-
do y que provenía de una generalización de la abreviatura de Muerte a Secuestradores
(mas), a la región y armó su propia guerra contra todo lo que le oliera a izquierda en
el bajo Putumayo. Elías Carvajal, alias El Seis, comandaba el grupo de ‘Masetos’ que
tenía su base de entrenamiento en El Azul, más al sur de Puerto Asís, hacia la frontera
con Ecuador.43

Las luchas entre estos grupos de autodefensas y las farc desencadenaron los pri-
meros enfrentamientos entre grupos guerrilleros y autodefensas en la región, situa-
ción que se agravó con la instalación de la mesa de negociaciones entre el Gobierno de
Andrés Pastrana y las farc, a finales de 1998; en dicho momento, las masacres de las
autodefensas en la zona del Bajo y Medio Putumayo se incrementaron notoriamente,
lo que generó desplazamientos masivos, despojo de tierras, entre otras consecuen-
cias, en el mismo Puerto Asís, Valle del Guamuez, Orito, San Miguel.
La confluencia de narcotráfico, guerrillas y autodefensas en la década de 1980
en el departamento del Putumayo cambió las dinámicas del conflicto armado en la
región, situación que el Ejército Nacional no estaba preparado para afrontar por diver-
sas razones: poca tropa y falta de entrenamiento militar, armamento inadecuado,
recursos logísticos escasos, territorio amplio, y dificultades para poder movilizarse
por este como consecuencia de la poca infraestructura vial existente; todos estos fac-
tores determinaron el incremento constante que empezó a tener el conflicto armado
en la región, que fue alimentado por el dinero del narcotráfico especialmente en la
década de 1990.

4. Las Fuerzas Militares en la región

En el contexto del primer gobierno del Frente Nacional las Fuerzas Militares de
Colombia no tenían aún una presencia significativa en la Amazonia ya que este terri-
torio no había representado hasta ese momento un problema de seguridad interna

43 Andrés Grillo, “Las Guerras del Putumayo”, Semana, 6 de marzo del 2000, http://www.semana.com/
nacion/articulo/las-guerras-del-putumayo/41200-3.

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

para el país. En ese orden de ideas, aunque desde su constitución el Ejército siempre
tuvo como prioridad la defensa de todo el territorio nacional, en la región amazó-
nica su presencia se fue dando según momentos particulares de la historia del país
y siguiendo fenómenos coyunturales de tipo económico, político, social y de seguri-
dad externa. En los siguientes párrafos daremos cuenta de los distintos momentos
en que llegan las unidades militares a cubrir la geografía amazónica de Colombia.

4.1. Los batallones insignes en el suroriente de Colombia

Los antecedentes históricos de la presencia del Ejército de Colombia en las selvas


amazónicas datan de las primeras décadas del siglo xx. Según la literatura regional,
desde 1911 existía el Cuerpo Especial de Zapadores para Caquetá y Putumayo con los
grupos n.º 1 y n.º 2 en Puerto Arango y San Vicente del Caguán, Caquetá, respectiva-
mente. Estos soldados eran unidades expertas en apertura de caminos y su importancia
se debe a que durante aquellas décadas las vías que conectaban el interior del país
con la Amazonia eran construidas o mantenidas por dichas tropas, lo cual traía enor-
mes beneficios para la región. Los zapadores servían, además, como centinelas para
proteger a los pocos pobladores de la zona de las incursiones de caucheros peruanos
y brasileños que invadían el territorio colombiano constantemente.
Posteriormente, debido al conflicto entre Colombia y Perú en 1932, las unidades
militares aumentaron en número y en equipos para defender la soberanía nacional
en esa zona de frontera. Por esos años, el Ejército estaba organizado con una Jefa-
tura de Fronteras del Amazonas, una Compañía de Colonización en esa región y las
flotillas del Amazonas y Putumayo con los cañoneros Cartagena y Santa Marta. Es
en dicho contexto de guerra internacional que en la región central del departamento
del Caquetá se instala en 1936 el Batallón “Juanambú” en Florencia, ya que se nece-
sitaba de una unidad que pudiera suministrar personal para cubrir la frontera y brin-
dar apoyo a los organismos encargados de la administración de bases y puestos de
mando establecidos.
En la zona norte de ese departamento en 1979 se estableció el Batallón de Infan-
tería n.º 36 “Cazadores” en el municipio de San Vicente del Caguán. Ante la necesi-
tad de crecimiento del Ejército, en dicho municipio se reactivó este Batallón orgánico
de la IX Brigada con sede en Neiva. Así las cosas, en el Caquetá la presencia de la
fuerza pública daba tranquilidad en un momento en que el orden público estaba

40
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

comenzando a volverse complejo en cuanto al control de la seguridad para los


ciudadanos que habitaban dicho territorio.
Durante el gobierno del presidente Belisario Betancourt Cuartas, debido a la pre-
sencia y continuos ataques del M-19 en el Caquetá y Putumayo que afectaban ostensi-
blemente el orden público en la región, en 1982 se decide crear el Comando Operativo
n.º 12 con sede en Florencia. Así mismo, en septiembre de ese año fue activado el
Batallón de Ingenieros n.º 12 General Liborio Mejía y como sede se le asignó el antiguo
hospital Policarpa Salavarrieta en Venecia, un puerto sobre el río Orteguaza.
Por aquella época y en los terrenos de la hacienda Larandia, cerca de Florencia,
también fue activado el Batallón de Infantería n.º 35 “Héroes del Güepí”, que tomó
como base el Batallón de Infantería Aerotransportado n.º 30 Bogotá que desde hacía
algunos años había sido instalado en dicho predio aprovechando que la hacienda ya
tenía pista de aterrizaje. De esta manera, en el departamento del Caquetá las Fuer-
zas Militares se instalaban paulatinamente, según las posibilidades económicas del
presupuesto nacional. Además, las circunstancias estratégicas de seguridad en la
Amazonia así lo demandaban pues las condiciones de la lucha antiguerrillera ahora
se volvían complejas con la aparición al final de la década de 1970 del comercio
ilegal de drogas en esta zona.

4.2. Una brigada para Caquetá y un comando específico para el Putumayo

Con base en el Comando Operativo de Desarrollo n.º 12 en abril de 1985, se conformó


la XII Brigada del Ejército con jurisdicción en el departamento del Caquetá. Con sede
en Florencia, esta unidad operativa tenía bajo su mando cuatro batallones: Batallón
de Selva n.º 34 “Juanambú” en Florencia, Batallón de Selva n.º 35 “Héroes del Güepí”
en predios de Larandia, Batallón de Ingenieros n.º 12 General Liborio Mejía, en Vene-
cia, y Batallón de Selva n.º 36 “Cazadores” con sede en San Vicente del Caguán. A
esta Brigada le correspondió impulsar desde un primer momento obras de carácter
socioeconómico encaminadas a neutralizar los factores generadores de violencia que
para ese momento existían en el recién creado departamento del Caquetá.
Por su parte, en los años ochenta quien ejercía control sobre la entonces inten-
dencia del Putumayo era la III División, con sede en Cali, pero debido a las grandes
distancias que representaba esa jurisdicción en abril de 1987 se creó el Comando Espe-
cífico del Putumayo con sede en Orito. Este comandó y ejecutó las operaciones en

41
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

ese departamento hasta 1996 cuando se desactivó para dar paso a la XXIV Brigada.
De esta manera, tanto el Caquetá como el Putumayo al finalizar la década de 1980 con-
taban con unidades militares distribuidas estratégicamente en todo su territorio, con
lo cual buscaban hacer frente a la amenaza subversiva que para ese momento especí-
fico del conflicto comenzaba a cambiar debido a la presencia central del narcotráfico.

5. Migraciones y crecimiento vegetativo de la violencia

A finales de la década de 1980 se puso fin al conflicto con el M-19 y como resultado
de este proceso se convocó a una Asamblea Constituyente que terminó con la promul-
gación de la Constitución de 1991. En el mismo periodo se consolidó una economía
ilícita alrededor de la producción de cocaína, la cual fue controlada por los grupos nar-
cotraficantes y las farc mancomunadamente hasta que por diferencias en el manejo
del negocio ilegal rompieron relaciones; esto llevó a que en la siguiente fase las farc
lograran monopolizar en gran medida el negocio de la cocaína, lo que les permitió for-
talecerse militarmente con la adquisición de nuevas armas y tácticas de guerra para
atentar de manera más contundente a las Fuerzas Militares en la región.
La Constitución de 1991 dio nuevas facultades sobre el manejo del orden
público a las autoridades locales y regionales, circunstancia que los involucrará de
manera más directa en el conflicto armado, lo que determinó el asesinato de varios
funcionarios públicos en la fase II; estos actos dieron inicio a una nueva estrategia
de lucha contra la institucionalidad y el poder político en la región por parte del
grupo guerrillero de las farc, que se convirtieron en la mayor amenaza para la segu-
ridad en la Amazonía en la fase mencionada.

42
CAPÍTULO II. LOS GRANDES GOLPES DE LA INSURGENCIA Y EL
AUGE DE LAS AUTODEFENSAS EN LA REGIÓN, 1992-1998

La situación de conflicto y orden público en la región durante esta época estuvo


caracterizada por la lucha entre las élites políticas regionales, el surgimiento político
de la izquierda, el aumento del accionar de los grupos armados al margen de la ley,
las marchas cocaleras promovidas por las farc en contra de la política antinarcóticos
del Estado, los fuertes ataques perpetrados contra la estructura militar en la región
y por la presencia de las autodefensas.

1. Aspectos políticos y legales

A pesar de la descentralización política y administrativa que ya se venía gestando


en Colombia desde la década de 1980 con la elección popular de alcaldes y gober-
nadores, la Constitución de 1991 logró que las intendencias como el Putumayo se
convirtieran en departamentos, para así otorgarles más autonomía a estas entidades
territoriales. Sin embargo, esta nueva realidad política provocó tensiones entre los
partidos políticos que ahora competían no solo por un puesto en el Gobierno cen-
tral, sino también en los diferentes municipios y departamentos nacientes para así
acceder al manejo de los recursos. En estas luchas por el erario regional empezaría
a incursionar desde los años noventa la guerrilla de las farc.
En cuanto a las Fuerzas Militares, a través del artículo 217, la Constitución de
1991 estableció que la misión de aquellas tendría “como finalidad primordial la
defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del
orden constitucional”.44 En ese nuevo contexto político y jurídico, las autoridades
locales de los departamentos de la región amazónica colombiana buscaban, de la
mano del Ejército Nacional, solucionar los problemas de orden público que se pre-
sentaban con la presencia en su territorio de la guerrilla de las farc. En Villagarzón,
Putumayo, por ejemplo, el 3 de abril de 1992 se convocó un consejo de seguridad en
el que el alcalde de dicha población exponía que

44 Constitución Política de Colombia de 1991.

43
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La zona rural está en manos de las farc-ep, ya que cuando el ejército permanece en
una vereda unos días y se va, a las cinco o seis horas llegan los subversivos a ame-
drentarlos y a impartir consignas y permanecer en ellas; la ciudadanía no informa a
las autoridades anomalías que se presentan por no tener el respaldo permanente de
las autoridades.45

El anterior documento sugiere que a comienzos de la década de 1990 la guerrilla


de las farc empezó a tener mayor poder militar en el departamento del Putumayo, con
lo cual aumentó su capacidad de atacar a las poblaciones y atentar contra la fuerza
pública y contra autoridades regionales como alcaldes, gobernadores, concejales, etc.

1.1. Asesinato de autoridades políticas en Caquetá

Para mediados de los años noventa varias autoridades políticas en Caquetá y Putu-
mayo fueron asesinadas por las farc. El representante a la Cámara por el Caquetá,
Rodrigo Turbay Cote, el gobernador de ese departamento, Jesús Ángel González y
el alcalde del municipio de Solano, Demetrio Quintero Rentería, entre otros, fueron
algunos de los líderes políticos ultimados por aquella organización guerrillera.
Los asesinatos perpetrados contra líderes políticos en los departamentos del
Caquetá y Putumayo por parte de las farc a mediados de la década de 1990 generaron
una sensación de territorios débiles a nivel institucional ya que no se podían llevar a
cabo los planes de desarrollo en su totalidad y no había tranquilidad por parte de los
funcionarios públicos para ejercer sus cargos. Por otro lado, dichos asesinatos impli-
caban que se escogiera a otra persona para así poder seguir con el “normal” desarrollo
de las actividades administrativas, lo cual podía llevar días o meses.
Rodrigo Turbay Cote, representante a la Cámara del Caquetá por el Partido Libe-
ral, fue secuestrado el 16 de junio de 1995 después de asistir a una reunión junto
con el gobernador del Caquetá, Jesús Ángel González, en la carretera entre El Paujil
y Cartagena del Chairá.46 Durante su secuestro no se supo del paradero del congre-
sista y solo se recibió una prueba de supervivencia. Sin embargo, después de dos

45 Departamento de Policía de Putumayo. Primer Distrito. Estación de Villagarzón, Acta de Seguridad,


que trata de la reunión llevada a cabo con la asistencia del señor alcalde popular y los señores inspec-
tores de policía de la jurisdicción (3 de abril de 1992).
46 “Secuestrado ayer en Caquetá Rodrigo Turbay Cote”, El Tiempo, 17 de junio de 1995, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/MAM-346764.

44
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años de cautiverio las farc le ordenaron a la población de Cartagena del Chairá que
avisara a las autoridades que el cuerpo del representante yacía en el río Caguán.
Una vez se hicieron las investigaciones pertinentes, la Fiscalía General de la Nación
imputó cargos y procedió a dictar órdenes de captura a varios integrantes de la gue-
rrilla de las farc, entre ellos, Manuel Marulanda Vélez, Iván Márquez y Raúl Reyes,
entre otros.47 En el caso del gobernador Jesús Ángel González, las razones por las
cuales las farc deciden asesinarlo están relacionadas con el hecho de que el funcio-
nario apoyaba la creación de zonas de orden público en el Caquetá.48 Tras ponerle
una trampa con la supuesta liberación de su amigo y compañero, el representante
Rodrigo Turbay Cote, las farc lo asesinaron en la vereda Galicia del municipio de El
Paujil en junio de 1996.
Luego del asesinato de Jesús Ángel González, el gobernador encargado, José Arvey
Vanegas decretó medidas de seguridad hasta nuevo aviso,49 teniendo en cuenta el
Decreto 0717 de 1996.50 Una de las medidas que se dictó fue la declaración del depar-
tamento del Caquetá como Zona de Orden Público, debido a los ataques perpetrados
por las farc a bases militares en todo el país y los desmanes que se estaban presen-
tando con las marchas cocaleras. Así las cosas, el Gobierno nacional al declarar el
Caquetá Zona de Orden Público empezó a realizar controles en la comercialización y
transporte de ciertos productos como la gasolina y el cemento, insumos usados para
la producción de drogas ilícitas, como medida para controlar y contener el aumento
de las ganancias financieras de los grupos insurgentes en la región.
Sin embargo, esto conllevó a que los municipios tuvieran dificultades económi-
cas, ya que el cemento era necesario para la construcción de casas y viviendas, y la
gasolina para que los vehículos pudieran ser movilizados y transportar así los pro-
ductos de la región. Por esto los alcaldes y la población se vieron obligados a pedirle
a la gobernadora María Amparo Ossa, elegida después de la muerte de Jesús Ángel

47 Fiscalía General de la Nación. Dirección Regional de Fiscalías. Unidad de Extorsión y Secuestro, Orden
de captura a las personas comprometidas con el secuestro y eventual homicidio del ex congresista
Rodrigo Turbay Cote (28 de mayo de 1997).
48 “Las farc asesinaron al Gobernador del Caquetá”, El Tiempo, 21 de junio de 1996, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/MAM-456682.
49 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional de Colombia. XII Brigada del Ejército-S2, Hoja de
datos (22 de julio de 1996).
50 Decreto 0717 de 1996, 18 de abril. Por el cual se dictan unas medidas tendientes a la preservación
del orden público. Diario Oficial 42.769.

45
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González, que interviniera ante la XII Brigada, que hacía cumplir el decreto, para
que permitiera la comercialización de gasolina y cemento.51
Debido a la crisis económica, se tuvo que hacer varios consejos de seguridad en
los que se llegó a la solución de que “los pedidos de gasolina y cemento se harán, a
través de los alcaldes bajo cuya responsabilidad queda el buen uso que se dé a estos
artículos”.52 Por tanto, los alcaldes debían tramitar un permiso a la Brigada para
que dicho municipio tuviera la cantidad necesaria de los productos mencionados, y
trabajar conjuntamente con el Ejército para evitar que estos cayeran en las manos
equivocadas y garantizar que se utilizaran de manera adecuada.

1.2. La entrega de los soldados de Las Delicias: empiezan los despejes

Con el ataque por parte de las farc en agosto de 1996 a la Base Militar de Las Deli-
cias, en Putumayo, esta guerrilla secuestró a 60 soldados del Batallón “Juan Bautista
Solarte” y luego de un año de retención, solicitaron el despeje de un territorio para
liberarlos. El Gobierno nacional en un primer momento decidió despejar entre el 6 y
el 16 de diciembre “Cartagena del Chairá, excepto la cabecera municipal y el casco
urbano de la Inspección de Remolinos del Caguán, y la parte sur del municipio de
Montañita”,53 ya que al despejar un territorio más grande se podía comprometer las
victorias obtenidas durante la Operación Conquista, y, así mismo, las bases milita-
res que en ese momento se encontraban en el territorio solicitado (Tres Esquinas y
Larandia). Este despeje fue infructuoso ya que las farc no estuvieron de acuerdo con
la zona despejada y no atendieron al llamado del Gobierno.
En enero de 1997, el alcalde de Cartagena del Chairá renunció al verse amena-
zado por las farc tras decretar tres días de duelo por la muerte de un soldado,54 y
asumió el cargo Víctor Oime Hormiga de la Unión Patriótica, partido en el que ambos
estaban inscritos. En abril de ese mismo año, después de varias gestiones del obispo
de San Vicente del Caguán, monseñor Castro, el Gobierno decidió nombrar a José Noé

51 Alcaldía Municipio del Doncello, Carta dirigida a la gobernadora del Caquetá María Amparo Ossa (7
de octubre de 1996).
52 República de Colombia. Gobernación del Caquetá, Acta Consejo de Seguridad (16 de octubre de 1996).
53 José Fernando Hoyos et al., “De las Delicias al Infierno” (Bogotá: El Tiempo), 91.
54 “Renunció el alcalde de Cartagena del Chairá, Caquetá”, El Tiempo, 23 de enero de 1997, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/MAM-523734.

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Ríos como negociador para acordar la nueva zona que se iba a desmilitarizar para la
entrega de los soldados secuestrados. La nueva zona de despeje incluyó el municipio
de Cartagena del Chairá y Remolinos del Caguán, cabecera municipal e inspección
que no estaban contempladas en el primer despeje:

Las Fuerzas Militares deberían retirarse de la zona señalada entre el 23 y el 27 de


mayo; entre el 28 y el primero de junio, la guerrilla debería cerciorarse de que el área
estuviera efectivamente despejada; entre el 2 y el 3 de junio se cumpliría la reunión
previa, y de allí en adelante comenzaría la movilización de los soldados cautivos hacía
su liberación, que quedó fijada para el 15 de junio.55

Durante el mes que iba a durar el despeje, quedaría como encargado del orden
público el alcalde Víctor Oime Hormiga, quien había asumido el cargo dos meses
antes; sin embargo, este fue reticente y trasladó al inspector de policía de Remolinos
del Caguán para que le ayudara en esa labor. Finalmente, el 3 de junio se llevó a cabo
la reunión entre los voceros del Gobierno y de las farc en la que se firmó el Acuerdo
de Remolinos del Caguán, en el cual ambas partes se comprometían a cumplir con
lo acordado para la liberación de los soldados secuestrados.56 El 15 de junio las farc
liberaron a los soldados en Cartagena del Chairá después de un año de cautiverio.

1.3. Las farc amenazan la democracia en el Caquetá y Putumayo

En 1997 la guerrilla de las farc decidió abiertamente boicotear las elecciones exi-
giendo la renuncia de concejales y alcaldes en todo el suroriente del país57 como
parte de un nuevo comportamiento orientado a sabotear y prohibir las elecciones
locales y regionales y eliminar cualquier vestigio de presencia estatal e institucional
en sus zonas de influencia.58 La presión de la guerrilla impidió, por ejemplo, en ese
año la realización de elecciones locales en varios municipios del departamento del
Caquetá, excepto en Cartagena del Chairá.59

55 Hoyos et al., “De las Delicias al Infierno”, 152.


56 “Acuerdo de Remolinos del Caguán”, El Tiempo, 4 de junio de 1997, http://www.eltiempo.com/archi-
vo/documento/MAM-579209.
57 Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República de Colombia (Bogotá, 2001).
58 Teófilo Vásquez Delgado, Territorios, conflicto armado y política en el Caquetá: 1900-2010 (Bogotá:
Universidad de los Andes, 2015), 136.
59 (Ferro y Uribe, 2002, p. 140).

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Durante la década de 1990 en los departamentos que componen la VI División del


Ejército ejercer el derecho al voto era una actividad que los ciudadanos realizaban con
precaución. En ese contexto, una de las misiones constitucionales del Ejército era, a
través de sus Planes Democracia, “incrementar el control y adaptar las medidas de
seguridad”60 con el fin de cuidar que las elecciones se llevaran a cabo con la mayor
normalidad posible, y brindarles seguridad y tranquilidad a los votantes en cada uno
de los municipios de los departamentos.
Sin embargo, en 1997, para el caso del Caquetá, no se realizaron las elecciones al
Concejo en los municipios de Valparaíso y Cartagena del Chairá, debido a que los can-
didatos que habían sido amenazados por las farc renunciaron después de haberse
inscrito. En el caso de las elecciones a alcalde, ni en Solita ni en Valparaíso hubo una
persona que se inscribiera.61 De esta manera, se vulneraba el derecho de todo ciu-
dadano de inscribirse en unas elecciones para ejercer cargos públicos y asimismo el
artículo 21 de la Declaración de Derechos Humanos que claramente expresa:

La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se
expresará mediante elecciones que habrán que celebrarse periódicamente, por sufragio
universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la
libertad del voto.62

Esto le quitó a los candidatos el derecho a ser elegido y a los ciudadanos el dere-
cho de participar libremente en unas elecciones. El 15 de febrero de 1998 las farc
secuestraron al candidato a la Cámara por el Partido Liberal, German Medina Triviño,
y a varios concejales de San Vicente del Caguán, como Octavio Collazos de la Unión
Patriótica y Tiobelio González del Movimiento de Integración Regional,63 entre otros,
y quienes posteriormente fueron liberados.

60 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 25 General Roberto
Domingo Rico-S3, Orden de Operaciones n.º 029. Democracia I (Santana, Putumayo, 1 de marzo de
1998).
61 “En 10 municipios no habrá elecciones”, El Tiempo, 19 de agosto de 1997, http://www.eltiempo.com/
archivo/documento/MAM-629913.
62 Naciones Unidas, Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948), http://
www.un.org/es/documents/udhr/.
63 República de Colombia. Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal. Gaula rural Caquetá,
Informe 041 relacionado con el secuestro de German Medina Triviño (representante Cámara Partido
Liberal y seis concejales de San Vicente del Caguán, Caquetá) (Florencia, 2 de marzo de 1998).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Por su parte, la gobernación de Putumayo expidió un decreto para hacer frente a


las constantes amenazas a la población, en el cual se facultó a las Fuerzas Militares
y a la Policía en el departamento para tomar las medidas necesarias para garantizar
el orden público. En razón a dichas condiciones, se pudieron realizar elecciones a
gobernador, en las que resultó elegido Gilberto Flores por el Partido Liberal. Por otro
lado, en las elecciones a la Asamblea, la Alcaldía y el Concejo, la mayoría de los
puestos los ocuparon los partidos tradicionales,64 y no hubo mayores contratiem-
pos como los que se presentaron en el Caquetá. Para 1998, en el caso de Putumayo,
según un informe de inteligencia el 7 de marzo de ese año “la cuadrilla 32 de las
farc prohibieron a los habitantes de los corregimientos de Villa Flor y Guasimal,
hacer uso del derecho del voto, manifestando que tomarían represalias por el desco-
nocimiento de esta medida”.65
A pesar de que las farc infundían temor en algunas poblaciones del sur del país
para que los ciudadanos no votaran, el Plan Democracia constituyó un punto de
quiebre pues varias operaciones hechas por los diferentes batallones muestran que
se logró garantizar los comicios electorales. Por ejemplo, las operaciones fragmenta-
rias Democracia I y Democracia II lograron que se llevaran a cabo de manera exitosa
las elecciones presidenciales en Puerto Asís, Puerto Caicedo, Puerto Umbría, Puerto
Guzmán y Santana.66 En medio de dicha confrontación política y militar fue elegido
a la presidencia Andrés Pastrana Arango, quien decretó la zona de distensión a partir
de 1999 para iniciar una nueva fase de negociación con las farc.

2. Relaciones con la población

Esta fase estuvo marcada por protestas sociales en la región mediante diversos paros
cívicos y multitudinarias marchas de los campesinos cultivadores de hoja de coca. Las
llamadas marchas cocaleras pusieron en evidencia la compleja realidad del país para

64 Misión de Observación Electoral de la Corporación Nuevo Arcoíris, Monografía político electoral.


Departamento de Putumayo, 1997 a 2007 (Bogotá: Observatorio de Democracia de la Misión de
Observación Electoral), 42-46.
65 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 25 General Roberto
Domingo Rico-Inteligencia, Anexo de Inteligencia de la Orden de Operaciones 029 del área general de
Puerto Caicedo (Santana, Putumayo, 1 marzo de 1998).
66 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 25 General Roberto Domingo
Rico, Orden de Operación Fragmentaria Democracia II (Santana, Putumayo, 21 de mayo de 1998).

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

el momento y la dificultad de dibujar la línea entre guerrilla y narcotráfico, haciendo


imposible separar la lucha contra las drogas y la guerra contra la subversión del
orden político; posteriormente con el Plan Colombia se contempla una estrategia de
política pública para enfrentar ambos flagelos de forma conjunta en la región.
Para 1990, en el departamento se había consolidado la economía cocalera bajo el
mando casi exclusivo de las farc, con Cartagena del Chairá como epicentro. El con-
trol del narcotráfico le permitió a la guerrilla avanzar en la lucha armada con fines
políticos, lo que se convirtió en un actor capaz de imponer un orden alternativo y de
mantener el control territorial de la región.67 Este control se ejercía mediante tanto
fuertes ataques a la Policía y el Ejército Nacional, como asesinatos y amenazas a
políticos y funcionarios públicos locales.68

2.1. Las marchas cocaleras

Desde 1994 las protestas populares de campesinos cocaleros comenzaron a ges-


tarse mediante diferentes movilizaciones y paros cívicos, pero es en 1996 cuando
se llevaron a cabo las llamadas marchas cocaleras en los departamentos Guaviare,
Putumayo y Caquetá en respuesta a la intensificación del uso del glifosato como
política del Gobierno central para erradicar los cultivos ilícitos.
Las marchas cocaleras son un tema controversial. Fue una expresión del des-
contento popular en la que los campesinos ejercieron activamente su ciudadanía
y exigieron el cumplimiento de derechos y garantías constitucionales, para buscar
el reconocimiento oficial de los cultivos de coca como un problema económico y
social;69 su solución merecía no solo el cumplimiento de promesas como el Plan de
Desarrollo Alternativo (Plante)70 para la sustitución de estos cultivos, sino la aten-
ción de necesidades básicas de la población en materia de servicios públicos como

67 Teófilo Vásquez Delgado, Caquetá: análisis de conflictividades y construcción de paz (pnuD, 2014),
http://www.co.undp.org/content/dam/colombia/docs/Paz/undp-co-caqueta-2014.pdf.
68 “Video sangriento”, Semana, 21 de julio de 1997, http://www.semana.com/nacion/articulo/video-
sangriento/33124-3.
69 María Clemencia Ramírez, Entre el estado y la guerrilla: identidad y ciudadanía en el movimiento
de los campesinos cocaleros del Putumayo (Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e His-
toria, 2001).
70 Departamento Nacional de Planeación, Programa de Desarrollo Alternativo. Documento Conpes 2734
(12 de octubre de 1994).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

electrificación, salud y saneamiento básico, vivienda, educación, seguridad social e


infraestructura vial.
Por otra parte, es innegable que la estructura de las farc impulsó las marchas e
intimidó a la población para lograr participación en ellas, al ser una de las princi-
pales fuentes de financiación de la guerrilla mediante el cobro del gramaje y otros
“impuestos” relacionados a la producción, procesamiento y comercialización.71 En
este sentido, es ampliamente reconocida la influencia de las farc en el fracaso de
las políticas de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos en el país; mientras que
estos programas de financiación norteamericana consiguieron buenos resultados en
la disminución del número de hectáreas sembradas en Perú y Bolivia, no ocurrió lo
mismo en Colombia porque estos grupos armados tenían el control de los territorios
donde estaban ubicados los cultivos72.

2.2. Acción Integral

A pesar de que en esta fase el Ejército sufrió duros ataques en la región y no tenía
posibilidad de hacer presencia permanente en los pueblos, se realizaron constantes
aportes a la población mediante jornadas cívico-militares llamadas “Acción Integral”.
Estas actividades consistían en llevar a los municipios atención médica, actividades
culturales y recreativas y contribuciones en la infraestructura de los municipios,
sobre todo en materia de construcción y mantenimiento de vías. Por ejemplo, el
Batallón de Ingenieros n.º 12 General Liborio Mejía realizó obras de alcantarillado y
anillo vial en el barrio Las Malvinas (1991), y pavimentación de calles en el centro
de Florencia (1995), en El Paujil (1996) y en San Antonio de Atenas (1996).73

71 María Teresa Pinto Ocampo, Entre la represión y la concertación: los cocaleros en el Chapare y en el
Putumayo (Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2004).
72 Ramírez, Entre el estado.
73 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Ingenieros n.º 12 General Liborio Mejía,
Álbum histórico 1991-1994.

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

Imagen 2. Construcción anillo vial Las Malvinas

Fuente: Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Ingenieros n.º 12 General Liborio
Mejía. Álbum histórico 1991-1994. Venecia, noviembre 1991

3. Situación de seguridad

Las condiciones operacionales que debe afrontar el Ejército Nacional en la década


de 1990 están determinadas por dos aspectos: el primero está representado por las
cruentas tomas de la guerrillera de las FARC a bases militares en el sur del país y
los secuestros masivos de militares resultado de estas; el segundo es la aparición
en el Putumayo de grupos de autodefensas como resultado del establecimiento de la
zona de distensión a finales de 1998, y las primeras masacres de las autodefensas
en Puerto Asís, Valle del Guamuez y San Miguel en el departamento de Putumayo,
entre otras amenazas.
El notable crecimiento de las farc en los años noventa y la falta de profesiona-
lización de los integrantes del Ejército Nacional fueron los detonantes para que el
grupo guerrillero llevara a cabo varias tomas de bases militares en las selvas del
Caquetá y Putumayo (Las Delicias, El Billar), y ataques a la mayoría de las estacio-
nes de policía de los municipios de los dos departamentos. Las amenazas que debió
enfrentar el Ejército Nacional en el sur del país fueron bastante complejas, situación
que se agravó con el establecimiento de la zona de distensión a partir de 1999.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

En los años noventa las farc empezaron a cambiar su estrategia de combate por
técnicas que consistían en buscar, ubicar y atacar a las tropas en medio de las selvas
y los ríos de la Amazonía colombiana. Esta nueva estrategia consiste en

[…] una nueva táctica consistente en un despliegue de sus estructuras, que consistía
en no esperar a los grupos de contraguerrilla, sino en buscarlo, ubicarlo, emboscarlo
y asediarlo para finalmente coparlo, pasando de ser una guerrilla defensiva a una
ofensiva, todo esto gracias a la adecuación e implementación de explosivos dentro de
sus acciones armadas.74

Es en este contexto militar que se presentan los ataques a la base de las Delicias,
El Billar y otras.

3.1. Las tomas a estaciones de policía

Otra particularidad del contexto militar que se presentó en el país en la década de


1990 fueron los ataques a estaciones de policía que ocurrieron en los departamen-
tos del Caquetá y Putumayo. Dichos ataques, además, hicieron parte de la estrategia
guerrillera de mantener acantonados permanentemente en las estaciones de poli-
cía a los miembros de dicha institución, para de esa manera controlar los cascos
urbanos y poder así cobrar las extorsiones, los homicidios selectivos (entre estos, a
policías que salen a patrullar fuera de la estación), y controlar el territorio de la pre-
sencia de personas consideradas una amenaza para dicho grupo guerrillero.

Tabla 3. Ataques de las farc a la Policía Nacional en Caquetá (1990-1998)

Fecha Lugar Heridos Secuestrados Desaparecido Muertos

30/06/1990 Albania 2

20/09/1990 El Paujil 2

17/03/1991 Curillo 1 1

11/04/1991 El Doncello 1

28/05/1991 Rionegro 4

74 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Central de Inteligencia Militar Ejército. Regional de
Inteligencia n.º 4, Apreciación de Inteligencia, 2.

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Fecha Lugar Heridos Secuestrados Desaparecido Muertos

15/07/1994 Florencia 2 1

07/08/1994 Cartagena del Chairá 6 1 3

13/07/1995 Milán 3 5

20/03/1993 Puerto Rico 1

14/04/1996 Florencia 1 1

25/04/1996 Florencia 2 4

04/08/1997 Valparaíso 1

15/08/1988 San Vicente del Caguán 1

14/10/1988 El Paujil 2

Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en Archivo Central de la Gobernación
del Departamento del Caquetá, 2016

3.2. Marchas cocaleras

A mediados de 1996 en Caquetá y Putumayo se presentaron las denominadas “mar-


chas cocaleras” que se oponían a las fumigaciones sobre los vastos campos de cul-
tivos ilícitos ubicados en diferentes zonas de los dos departamentos, protestas que
estuvieron infiltradas por las farc, incitando a la población a salir de sus fincas y
parcelas a desplazarse hacia las zonas de concentración de los cultivadores y traba-
jadores, y realizando atentados en medio de las protestas; en medio de estas se llevó
a cabo el ataque a la base militar de Las Delicias.
Las marchas de los trabajadores de la coca en el Caquetá se dirigieron hacia la
ciudad de Florencia desde el sur y norte del departamento, concentrándose una de
ellas en el puente sobre el río San Pedro, y la otra entre Morelia y Florencia; el Ejér-
cito Nacional debió contener la numerosa concentración de campesinos y milicias de
las farc infiltradas en las protestas,

[…] en cumplimiento de la orden de operaciones No. 007 de clave Marcha del Coman-
do del Batallón Héroes de Güepí se establece el dispositivo sobre el puente del río San
Pedro, con la misión de retardar, neutralizar y bloquear el paso de los cultivadores de
coca hacia la ciudad de Florencia.75

75 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada. Batallón de Infantería de Selva n.º 35
“Héroes de Güepí”, Informe Cultivadores de Coca (Larandia, Caquetá, 28 de agosto de 1996).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Durante las semanas previas, y en el desarrollo mismo de las marchas de los tra-
bajadores de la coca, el Décimo Quinto Frente de las farc incitó a la población a des-
plazarse hacia Santuario para apoyar las protestas contra la fumigación de cultivos
por parte del Gobierno nacional en Caquetá y Putumayo en 1996. Los apartes de la
carta que se trascribe a continuación son una muestra de la exigencia que hicieron las
farc a la población rural en general a participar obligatoriamente en la movilización
hacia Florencia, y, en este caso, a los estudiantes del municipio de Milán:

Compañeros estudiantes
La presente es para comunicarles lo siguiente, que se vinculen en forma activa en el
paro que se está realizando en el pueblo caqueteño, su colaboración consiste en:
1. Organizarse y luego desplazarse a Santuario para apoyar entre todos, la marcha
campesina.
2. El viernes deben estar todos en Santuario.
El 15 Frente de las farc-ep
Bloque Sur76

3.3. Las Delicias y El Billar

Las tomas a las bases militares de Las Delicias y El Billar, en Putumayo y Caquetá,
respetivamente, en 1996 y 1998, fueron parte de las nuevas estrategias de combate
implementada por las farc en los años noventa, tácticas que lograron su mayor éxito
militar con los dos ataques mencionados. Estos dos ataques contra tropas del Ejército
Nacional en las selvas del sur país dieron como resultado el asesinato de dece-
nas de miembros del Ejército, heridos y secuestrados; además, fueron el reflejo de la
falta de preparación para el combate y la falta de armamento adecuado que tenía una
buena parte de los miembros del Ejército Nacional.
Los hechos de la toma a la base militar ubicada sobre las orillas del río Caquetá
son narrados en fuentes militares de la siguiente manera:

El 30 de agosto de 1996 a las 19:30, un grupo de 415 antisociales pertenecientes a


las cuadrillas 14, 13, 32, 48, 49, Columna Móvil Teófilo Forero y la Guardia Especial
del Bloque Sur de las farc, atacan la Base Militar de LAS DELICIAS, actividad que se

76 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada. Batallón de Infantería de Selva n.º 35
“Héroes de Güepí”, Carta para estudiantes de Milán Caquetá incautada a las farc (Larandia, Caquetá,
5 de septiembre de 1996).

55
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

extendió por un lapso de 17 horas durante las cuales se adelantaron dos ofensivas
hasta lograr la destrucción total de la misma y arrojando los siguientes resultados:
27 militares asesinados, 17 heridos, 60 militares secuestrados, 6 militares ilesos, 12
antisociales dados de baja, y 25 heridos.77

El ataque a la base militar de Las Delicias fue el primer golpe militar de esa mag-
nitud que sufre el Ejército Nacional en la Amazonía colombiana en la década de 1990;
las tropas que fueron atacadas pertenecían al Batallón de Selva n.º 49 “Juan Bautista
Solarte”, el cual, en las semanas previas al ataque, había dado contundentes golpes
a la infraestructura del narcotráfico controlada en esa zona de la geografía nacional
por las farc. El monopolio que empieza a ejercer desde la década de 1990 sobre el
procesamiento y la comercialización de la cocaína le permitió a este grupo guerrillero
adquirir el suficiente material bélico para realizar este tipo de ataques planeados para
generar un gran impacto en la sociedad y en las filas del Ejército Nacional:

Los primeros guerrilleros en llegar hasta la cerca que rodeaba la base, utilizaron ma-
chetes para asesinar a parte de los 11 centinelas que prestaban vigilancia metidos
en trincheras. Al parecer, algunos de los centinelas eran infiltrados de la guerrilla y
eso facilitó el asalto. Entre tanto, los subversivos se dividieron en varios grupos que
rodearon la base y atacaron con bombas de fabricación casera, granadas de mano y
de mortero, y rockets, burlando fácilmente la pequeña cerca de madera. Un número
indeterminado de soldados cayó en el primer momento del ataque. Otros, aproxima-
damente 60, fueron capturados, amarrados y hechos rehenes. Un grupo de escoltas
se refugió con el capitán Mazo en su vivienda y combatió. El capitán logró recuperar
algunos fusiles y los entregó a sus escoltas. Sin embargo, recibió varios impactos en la
parte inguinal y murió desangrado.78

La táctica de asedio diluido usada en la toma a Las Delicias implica

[…] un cambio en el modo de operar para la práctica de una guerra fluida y de asedio,
[…] consistente en un despliegue militar de nuestra fuerza en el sentido de no esperar
en emboscar a un enemigo (tropas) fluido operando a campo traviesa, sino buscarlo,
ubicarlo, asediarlo y someterlo.79

77 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, Informe liberación solda-
dos Base de Las Delicias (Larandia, Caquetá, 20 de junio de 1997).
78 “Interrogantes sobre el asalto a Las Delicias”, El Tiempo, 3 de septiembre de 1996, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/MAM-489049.
79 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, El cartel de las FARC y la
táctica de Asedio Diluido (28 de febrero de 1997).

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El cambio en las tácticas de guerra de las farc implementadas en la toma a la


base militar de Las Delicias originó un tipo de confrontación para el que las Fuerzas
Militares no estaban totalmente preparada, pues poco tiempo después se presentaron
otros ataques similares: La Carpa, La Julia y Sanjuanito, y en el Caquetá, el ataque
en el Billar.
El ataque a tropas en la quebrada El Billar en el departamento del Caquetá va a
ser considerado el mayor desastre militar del Ejército colombiano; en este perdieron
la vida 61 militares, 42 fueron secuestrados y 2 desaparecieron:

[…] la compañía reaccionó inmediatamente, y tomamos puestos para contrarrestar la


acción de los insurgentes; el combate fue hasta las seis de la mañana, nos atacaron
con cilindros de gas y granadas de mortero, fusil y bazuca, ahí fue cuando empezaron
a matar al personal de la compañía, fue donde uno de los soldados con una granada
de mano se acabó de matar porque le habían volado las piernas con una granada de
mortero […].80

Los errores cometidos por los comandantes del Ejército fueron innumerables. Los
miembros de la III Brigada Móvil y del Batallón de Combate Terrestre n.º 52 no con-
taban con los medios de comunicación suficientes para hablar con sus superiores, no
contaron con apoyo aéreo, y tampoco tenían la información de inteligencia necesaria
que les habría permitido saber que en la zona se encontraba uno de los santuarios de
las farc y, por lo tanto, enviar esas unidades militares a la zona fue un grave error
operacional:

[…] yo me arrastré por el claro, fue donde en un cerro habían cuatro morteros de la
guerrilla, y una punto 50, y habían muchos subversivos, era como para hacer unas
tres cortinas […] yo dejé la cabeza por fuera y ellos pasaron por encima mío, yo me
había hecho el muerto; de ahí, salí y me encontré con mi Cabo Angulo y un grupo
de soldados heridos, algunos con armamento y otros sin armamento porque debido
a las heridas no las podían cargar, algunos los cargaban otros soldados, éramos
como doce […].81

80 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. III Brigada Móvil, Informe hechos operacionales:
testimonio del soldado voluntario Luis Dagoberto Muñoz (Bogotá, 27 de marzo de 1998), 1.
81 Ibíd., 2.

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El contexto operacional que debió enfrentar el Ejército Nacional en la década de


1990 en el sur del país sobrepasó la preparación de las tropas, los recursos logísti-
cos y armamentísticos de la institución castrense, escenario que se presentó en gran
medida por la incursión que hizo las farc en el negocio del narcotráfico a comienzos
de la década, lo que le permitió adquirir nuevos implementos militares y explosivos
no convencionales para llevar a cabo estas operaciones militares: “[…] el Bloque Sur
basa su presencia en este sector del país en la existencia del narcotráfico con quien
tiene estrecha relación y de él depende en gran medida parte de sus finanzas […]”.82

3.4. Las farc en los años noventa

Los frentes que se sumaron al Bloque Sur de las farc en la década de 1990 empieza-
ron a configurarse en 1993 con la creación del Cuadragésimo Noveno Frente a partir
del desdoblamiento de los frentes Décimo Cuarto y Décimo Quinto, con área de inje-
rencia en el occidente del Caquetá (Belén de los Andaquíes, Solita, Curillo y San José
del Fragua), y Puerto Guzmán, Putumayo. El mismo año se conformó la Columna
Móvil Teófilo Forero para operar en los municipios del norte del Caquetá (El Donce-
llo, Puerto Rico y San Vicente del Caguán). El Sexagésimo Primero Frente en 1994
tuvo injerencia en la zona de Belén de los Andaquíes y en el sur del Huila.83
Los diferentes frentes y la Columna Móvil Teófilo Forero, pertenecientes al Bloque
Sur en la década de 1990, vivieron un proceso de crecimiento en el pie de fuerza,
armamentos, nuevas tácticas de guerra, masivas capturas de miembros del Ejército
Nacional y aumento de sus finanzas gracias al negocio del narcotráfico. Todas estas
circunstancias le permitieron propinar fuertes golpes militares a las Fuerzas Mili-
tares, incrementar su control territorial, imponer autoridad en lugares con poca o
nula presencia del Estado, intimidación a la población civil, extorsión, secuestros,
bloqueo de vías, y atentados contra poblaciones y la infraestructura vial y energética
en el sur del país.
La composición del Bloque Sur en 1997, pasada la toma de la base militar de Las
Delicias, se caracterizó por tener las siguientes estructuras:

82 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, Apreciación Bloque Sur
(Florencia, 13 de junio de 1997).
83 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XXVII Brigada de Selva, Documento de circulación
interna (Villa Garzón, 30 de julio del 2012).

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En la jurisdicción de la XII Brigada vienen delinquiendo ocho cuadrillas armadas y


una Columna Móvil, las cuales suman un total de 1200 guerrilleros aproximadamente
pertenecientes a las farc. Además existen las llamadas milicias bolivarianas en la
mayoría de los municipios de los departamentos de Caquetá y Putumayo.84

Posteriormente, durante la zona de distensión los diferentes frentes de las farc


crecieron considerablemente, y aparecieron otros más, lo que les permitió incrementar
su poder militar.
La Columna Móvil Teófilo Forero fue el componente militar élite de las farc en
el Caquetá, con capacidad de planear atentados, secuestros, masacres y asesinatos
en todo el territorio nacional. Su capacidad de llevar a cabo todo tipo de actividades
bélicas la convirtió en la mayor amenaza que el Ejército Nacional debe contener en el
departamento del Caquetá, descripción que respaldan las diferentes masacres, asesi-
natos selectivos, atentados, ataques a la infraestructura vial y energética, secuestros,
extorsiones, intimidaciones a la población civil y funcionarios públicos; sin embargo,
sus mayores golpes a la población civil, el Ejército, los contratistas y los funciona-
rios públicos los dio durante el periodo de la zona de distensión, y en los años de
la Seguridad Democrática implementó como estrategia de guerra las masacres y los
homicidios selectivos.

3.5. Las auc en el sur del país

Las auc hicieron su aparición en el sur del país a finales de la década de 1990 en el
Medio y Bajo Putumayo, donde llevaron a cabo una serie de masacres en la zona del
valle del río Guamuez y Puerto Asís. Posteriormente, durante la zona de distensión,
migraron hacia el sur del departamento del Caquetá e incursionaron, después de
acabada esta, en el norte. En el periodo en el que dicho grupo armado ilegal operó en
la zona se involucró en el negocio del narcotráfico, llevó a cabo una serie de masa-
cres y asesinatos selectivos y, además, tuvo cruentos enfrentamientos con la guerrilla
y el Ejército Nacional.
En agosto y septiembre de 1998 llevó a cabo las masacres en Puerto Asís, Valle
del Guamuez y San Miguel Putumayo. A partir de estos hechos, las auc iniciaron su

84 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería de Selva n.º 35 “Héroes de
Güepí”, Apreciación Bloque Sur.

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accionar delictivo en el sur del país, llevando a cabo en los primeros días del año de
1999 las masacres del Tigre y El Placer, también en el departamento del Putumayo;
estas acciones criminales dejaron cientos de desplazados en diferentes zonas del
departamento. Entre el 2001 y el 2002 establecieron un centro de operaciones en
el corregimiento de Puerto Torres en el municipio de Belén de los Andaquíes, en el
sur del Caquetá.
Desde Belén de los Andaquíes, el Bloque Sur de las auc se empezó a posicionar tem-
poralmente sobre los municipios del norte del departamento del Caquetá, poblados
en los que llevó a cabo toda una serie de asesinatos selectivos, extorsiones, tráfico de
drogas, entre otros, situación que logró detenerse, como se puede evidenciar, con las
diversas operaciones que realiza el Ejército Nacional contra las estructuras de dicha
organización ilegal en la siguiente fase, y los dos primeros años de la cuarta fase.

4. Las Fuerzas Militares en la región

4.1. El incremento de la amenaza subversiva en el suroriente del país

En todo el desarrollo histórico del conflicto interno colombiano este fue el periodo
en el cual las Fuerzas Militares sufrieron las derrotas más dolorosas en su lucha
contra las farc. La sumatoria de circunstancias políticas, estratégicas y logísticas
conllevaron a que en la región que hoy es jurisdicción de la VI División se presen-
taran los episodios más tristes en los que el Ejército perdió a muchos de sus hom-
bres en el cumplimiento de su deber.85 Durante aquellos años, las farc aumentaron
y perfeccionaron sus mecanismos de financiación —el secuestro, el impuesto a la
producción de cocaína y la extorsión— lo cual les permitió aumentar conside-
rablemente el número de sus integrantes.86 Según analistas, para comienzos de la
década de 1990 las farc ya tenían casi 10 mil combatientes y habían llegado a
la cifra record de realizar más de mil secuestros por año como método para con-
seguir recursos y seguir adelantando su lucha contra el pueblo de Colombia. Para
Fernando Treebilcok,

85 Manuel José Santos Pico, Historia militar del Ejército de Colombia (Bogotá: Centro de Estudios
Históricos del Ejército, 2007), 323.
86 El Tiempo, 9 de febrero de 1996.

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Toda organización militar necesita una financiación y la fuente de financiación [de las
farc] había desaparecido y tenía que ser reemplazada de una manera muy rápida y
eso ocurrió iniciando en mayor escala una política sistemática en torno al secuestro y
controlando el tema de las drogas, el tema del narcotráfico.87

Es así de claro y contundente en términos del desarrollo histórico del conflicto


interno en Colombia; con la coca las farc encontraron su mayor patrocinador al
controlar todo el proceso productivo de las drogas en el sur del país. En ese sentido,
la guerrilla empezó a cobrar el impuesto de gramaje hasta dominar los negocios de
compra y venta de cocaína, los cuales les representaban para entonces ingresos
de 600 millones de dólares al año. Como lo reseña Álvaro Delgado, exmiembro del
partido comunista,

[…] desde el impuesto ellos se dieron cuenta pues de que quizás ellos podían ganar
algo más en una cosa que maneja miles de millones de dólares. A los grandes cocale-
ros les dijeron: nosotros les cuidamos los cultivos y ustedes nos pagan y después eso
fue evolucionando hasta que ellos mismos se convirtieron en tratantes de la coca. La
coca les va a dar mucha forma de sostener lo más caro del mundo que es un ejército.88

Aprovechando el escenario geográfico y la situación social que ofrecían


Caquetá y Putumayo, en donde desde finales de la década de 1970 el cultivo de
hoja de coca para producir cocaína jugaba un papel importante en las economías
ilícitas en la región, las farc se robustecieron porque encontraron un escenario
ideal en donde hacer la guerra y controlar sus negocios al mismo tiempo. Es decir,
se enriquecieron como nunca antes y atacaron las tropas del Ejército Nacional
que intentaban golpear el tráfico de narcóticos en una región extensa pero que la
guerrilla dominaba al detalle.
A este respecto, el general Néstor Ramírez Mejía, quien fue comandante de la XII
Brigada durante 1996, recuerda que en el departamento del Caquetá, por ejemplo,

[…] además de las duras condiciones naturales de las selvas, el binomio coca-guerrilla
hacía de la región de Cartagena del Chairá y la zona del medio y bajo Caguán una zona

87 “Tirofijo está muerto parte 2”, Verdad Abierta, 18 de noviembre del 2012, https://www.youtube.com/
watch?v=WS_X32dzYio.
88 Ibíd.

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muy difícil para las operaciones militares pues además de la falta de vías, las que
existían eran controladas por la guerrilla.89

Y es que para ese momento de la historia del conflicto nadie dudaba ya de la rela-
ción de las farc con el narcotráfico. De hecho, para entender la lógica del conflicto
colombiano en términos de su duración en el tiempo, la forma en que la subversión
ocupó estratégicamente regiones como Caquetá y Putumayo para obtener dinero pro-
ducto de la coca explican, por ejemplo, las marchas cocaleras de 1996. Así lo reseña-
ban los periodistas de Bogotá que en su momento llegaron a cubrir las noticias del
sur de Colombia:

Lo que no hay que olvidar es que el apoyo de las farc a los cultivadores de coca es
una vieja estrategia que se propusieron desde comienzos de los 80 para convertir a
los campesinos de estas zonas, más que en aliados políticos, en socios comerciales. La
droga para ellos no es solo una forma de financiación. Es una estrategia de guerra.90

Pero más allá del nuevo método de financiación de la subversión, ¿es posible
explicar cómo aplicó dicha estrategia la guerrilla de las farc para ocasionarle a la
fuerza pública tanto daño en la segunda mitad de los años noventa, no solo en el
sur del país sino en todo el territorio nacional? En seguida, y de manera puntual,
desarrollaremos ese tema.

4.2. De la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos

En el inicio de la década de 1990 el Gobierno colombiano, en manos del presidente


César Gaviria Trujillo, elaboró un plan denominado “Estrategia Nacional Contra la
Violencia”, que buscaba luchar contra todas las expresiones de violencia en el país.
En ese ambiente estratégico,

El Ejército de Colombia mantiene una estrategia militar operativa de contraguerrillas e


incrementa sus medios para neutralizar acciones terroristas contra la infraestructura

89 Néstor Ramírez Mejía (Mayor General [R.A.]), entrevistado por investigadores del equipo VI División,
24 de junio del 2016.
90 “Aquí estamos y aquí nos quedamos”, Semana, 9 de septiembre de 1996, http://www.semana.com/
nacion/articulo/aqui-estamos-aqui-nos-quedamos/30027-3.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

económica regional y crea los primeros batallones de contraguerrillas con soldados vo-
luntarios. Lo cual da lugar a la activación de la Brigada Móvil N° 1 en 1990. Los éxitos
tácticos de la Brigada Móvil N° 1 permiten activar en 1991 la segunda Brigada Móvil.91

Para la región específica del Caquetá, en 1990 se creó el Batallón de Contraguerri-


llas n.º 12 “La Diosa del Chairá”, que fue agregado a la XII Brigada con sede en Flo-
rencia. Con dicha estrategia se buscaba enfrentar a las farc en el extenso y complejo
territorio caqueteño que la guerrilla conocía a su antojo y en donde encontraba su
mayor fuente de financiación: la comercialización de cocaína. De este modo, y si se
observa la evolución del conflicto en términos históricos, al controlar por completo el
negocio de las drogas en el sur del país, las farc lograron en los primeros años de la
década de 1990, y de manera progresiva, aumentar el número de frentes y mejorar su
armamento, esto es, su capacidad operativa.
Así, en la segunda mitad de esta década, y gracias a su creciente poder militar, la
organización subversiva pasó de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos,
es decir, pasó de efectuar ataques con pocas unidades a reunir varios frentes guerri-
lleros para atacar las poblaciones y las unidades de la fuerza pública existentes en
los territorios más apartados de la geografía nacional, en donde cada base militar o
puesto de policía sería un objetivo de fácil acceso:

[…] la conformación de frentes, bloques y unidades especiales con mandos propios


descentralizados y aplicando los principios de masa, sorpresa y maniobra, facilitaron
atacar unidades establecidas en bases fijas sin capacidad de apoyo a poblaciones con
presencia mínima de fuerza pública, en un país de más de un millón de kilómetros cua-
drados con 1075 cabeceras municipales y más de 6000 corregimientos, para la época.92

En ese orden de ideas, mientras el Gobierno nacional y la fuerza pública seguían


intentando combatir a la subversión mediante el uso de la tradicional guerra de con-
traguerrillas, las farc avanzaban en su nueva estrategia de guerra. Para ello, en sus
ataques aglutinaban fuerzas superiores a los 500 hombres que ponían en desventaja
numérica a las instituciones militares y de policía, causando desconcierto y descon-
fianza en la población civil93 que no entendía lo que pasaba con las fuerzas democráticas.

91 Santos Pico, Historia militar, 332.


92 Ibíd., 332.
93 Ibíd., 333.

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

Buscando hacer frente a esta creciente amenaza en una región donde el Estado
colombiano pocas veces logró desarrollar proyectos productivos y sostenibles en el
tiempo, el entonces comandante del Ejército, general Harold Bedoya Pizarro, creó en
1996 la XXIV Brigada con puesto de mando en Villa Garzón, Putumayo, con juris-
dicción en Nariño, Putumayo y Cauca, con algunas excepciones,94 Orgánica de la III
División con sede en Cali, lo que significa que era supremamente difícil mantener el
control sobre departamentos tan alejados, con su creación el Ejército Nacional buscó
contener el avance delictivo de las farc en una zona donde coca y guerrilla eran
sinónimos desde hacía largo tiempo.
A la XXIV Brigada pertenecían los Batallones de Infantería n.º 9 “Batalla de
Boyacá” y 25 General Domingo Rico Díaz en Villa Garzón, el Batallón de Infantería
de Selva n.º 49 Soldado Juan Bautista Solarte Obando en la Tagua, y el Batallón Plan
Especial Energético Vial n.º 9 General José María Gaitán en Orito. De igual manera, a
esta Brigada pertenecían el Grupo de Caballería Mecanizado n.º 3 General José María
Cabal y los batallones de Contraguerrillas n.º 31 “Sebastián de Belalcazar”, n.º 48
“Héroes de las Trincheras” y n.º 59 Mayor Bayardo Prada Ojeda.
Durante ese año la guerrilla de las farc había cometido atentados terroristas con-
tra la infraestructura petrolera en Putumayo, asesinado al gobernador del Caquetá
Jesús Ángel González, organizado marchas campesinas, asesinado a miembros de
la fuerza pública y ocasionado grandes pérdidas a la economía nacional. Uno de los
actos más significativos de 1996 en cuestiones de orden público fueron las marchas
cocaleras auspiciadas por el Bloque Sur de las farc aprovechando la coyuntura de la
lucha del Gobierno nacional contra las drogas en el sur del país.
Durante más de tres meses, miles de campesinos sembradores de hoja de coca de
los departamentos de Caquetá, Putumayo y Guaviare formaron las históricamente
llamadas “marchas cocaleras”. Gracias a la acertada conducción de las tropas, a su
prudencia y al manejo político-social, se logró contrarrestar las intenciones de las
farc, finalizando con éxito estas marchas y se restableció en forma pacífica el control
en la jurisdicción95.

94 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 25 General Roberto Do-
mingo Rico Díaz. Orden Fragmentaria n.º 07 A (Villagarzón, Putumayo, 23 de mayo de 1999).
95 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, Informe de Patrullaje
(Larandia, 28 de diciembre de 1999).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Lo que hay que puntualizar es que dichas protestas fueron orquestadas y fomen-
tadas por la subversión. En el caso particular del Caquetá, la acción oportuna del Ejér-
cito Nacional impidió que en Florencia, su capital, se presentaran actos de violencia
porque, como expresa el general Néstor Ramírez, comandante de la XII Brigada, para
la época “la gente protestaba pero obligada por la guerrilla, pues dentro de los cam-
pesinos que salieron de Cartagena del Chairá, Remolinos, Puerto Rico, Curillo, etc.,
estaban las cuadrillas de las farc organizando las marchas”.96
Es en dicho contexto histórico —en el que la guerrilla de las farc utiliza una
nueva estrategia militar con base en su poder económico— cuando el Ejército Nacio-
nal sufre algunos de los más dolorosos ataques en las selvas amazónicas que hoy
son jurisdicción de la VI División. De manera puntual reseñamos la toma a la base
de Las Delicias, en la Tagua, Putumayo, en agosto de 1996 y el ataque al Bata-
llón 52 de la III Brigada Móvil en El Billar, Cartagena del Chairá, Caquetá, en marzo
de1998. Para tener idea de la magnitud de la amenaza que representaban las farc es
bueno contabilizar algunos de sus actos terroristas cometidos en los departamentos
de Colombia durante 1997 y 1998 (tabla 4).

Tabla 4. Acciones violentas de las farc en Colombia 1997-1998

Acción violenta 1997 1998

Emboscadas 45 39

Asalto a poblaciones 37 43

Hostigamientos 229 260

Contactos armados 1162 690

Ataques fuerza pública 75 130

Secuestros 1110 1403

Atentados a oleoductos 68 88

Fuente: Santos Pico, Historia militar del Ejército de Colombia, 333

96 Néstor Ramírez Mejía (Mayor General [R.A.]), entrevistado por investigadores del equipo VI División,
24 de junio del 2016.

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4.3. Duras derrotas para corregir en el futuro

Los datos mencionados evidenciaban que la situación de orden público en el país


durante la segunda mitad de la década de 1990 era confusa y desesperanzadora.
En cuanto a la realidad que se vivía en los departamentos de Caquetá y Putumayo,
algunos titulares de la prensa nacional nos ayudan a comprender lo complejo del
momento histórico para el Ejército Nacional. Por ejemplo, frente al ataque contra la
base de Las Delicias, en Putumayo, el 30 de agosto de 1996, en el que fueron asesi-
nados 27 militares, heridos 10 y secuestrados 61, la revista Semana tituló su artículo
“¿A qué juega la guerrilla?”; por su parte, El Tiempo en primera página informó “Gue-
rrilla mata a 54 soldados” y frente al mismo hecho El Espectador publicó un artículo
con un cruel juego de palabras, “La subversión hace sus Delicias”.97
Así mismo, cuando en marzo de 1998 el Bloque Sur de las farc asesinó a 62
soldados, hirió 4 y secuestró 43 del Batallón 52 de la III Brigada Móvil en El Billar,
Caquetá, El Tiempo publicó el artículo “Catástrofe militar”; “Cruenta batalla se libra
en el Caquetá” tituló El Espectador y la revista Semana dentro de sus análisis sugería
“Llegó la hora de pensar en una reestructuración a fondo de las Fuerzas Militares”.98
De ese tamaño era el problema en el cual estaban inmersos los oficiales, suboficiales
y soldados colombianos que eran víctimas de armas no convencionales como cilin-
dros bomba, tatucos y minas antipersonales que hacían parte de la nueva estrategia
de guerra de las farc.99
Y es que en el intento de pasar de la fase de guerra de guerrillas a la fase de gue-
rra de movimientos las farc golpearon como nunca antes en la historia al pueblo
colombiano, a la economía del país y a la fuerza pública; ejemplo de ello fueron los
sangrientos ataques en los que movilizaron cientos y miles de guerrilleros para ata-
car pueblos, bases militares y estaciones de policía. Para poner en contexto nacional

97 Véanse “¿A qué juega la guerrilla?”, Semana, 10 de julio de 1996, http://www.semana.com/nacion/


articulo/que-juega-la-guerrilla/30291-3; “Guerrilla mata a 54 soldados”, El Tiempo, 1 de septiembre
de 1996, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-487740; “La subversión hace sus Deli-
cias”, El Espectador, 1 de septiembre de 1996.
98 Véanse “Catástrofe militar”, El Tiempo, 5 de marzo de 1998; “Cruenta batalla se libra en El Caquetá”,
El Espectador, 5 de marzo de 1998; “Llegó la hora de pensar en una reestructuración a fondo de las
Fuerzas Militares”, Semana, 9-16 de marzo de 1998, respectivamente.
99 Especialmente el uso de los llamados “cilindros bomba”.

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la exigente tarea del Ejército en aquellos años veamos en la tabla 5 algunos de los
actos terroristas más sangrientos cometidos por las farc en 1996, 1997 y 1998 con-
tra las fuerzas del Estado no solo en Caquetá y Putumayo, sino en toda Colombia.

Tabla 5. Ataques de las farc contra la fuerza pública de Colombia 1996-1998

Municipio, Militares Militares Militares Policías Policías Policías


Año
departamento asesinados heridos secuestrados muertos heridos secuestrados

1996 Puerres, Nariño 31 16

La Tagua,
1996 27 10 61
Putumayo

La Carpa,
1996 24 2
Guaviare

San Juanito,
1997 15 12
Meta

Patascoy,
1997 11 2 18
Nariño

Remolinos
1998 del Caguán, 62 5 43
Caquetá

Miraflores,
1998 13 18 73 3 8 56
Guaviare

1998 La Uribe, Meta 29 38 7

Pavarandó,
1998 14 14 9
Antioquia

1998 Mitú, Vaupés 16 28 19 9 72

Total 213 145 210 22 17 128

Fuente: elaborada por los autores con base en Santos Pico, Historia militar del Ejército de Colombia,
333-335

Las cifras que se relacionan en la siguiente tabla indican que entre 1996 y 1998
el Ejército de Colombia fue duramente atacado por la guerrilla de las farc y su nueva
capacidad operativa de guerra de movimientos que, entre otras cosas, le permitió
secuestrar a cientos de soldados y policías de Colombia, algo nunca visto en la his-
toria del conflicto. Esta sería una nueva arma con la cual esta guerrilla atacó a
la fuerza pública, pues el secuestro se convirtió en una poderosa herramienta de
negociación con el Gobierno nacional. Prueba de ello fue el despliegue mediático

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que lograron darle a la entrega de sesenta soldados y diez infantes de Marina en


la población caqueteña de Cartagena del Chairá en junio de 1997 cuando hicieron
alarde de su poder militar y de negociación.
Además, sobresale el hecho de que gran parte de los ataques ocurrieron en los
departamentos de la Orinoquia y de la Amazonia pues, como ya hemos dicho, fue
en el suroriente colombiano donde el espacio geográfico y las condiciones socioeco-
nómicas posibilitaron el crecimiento de las farc como una guerrilla cada vez más
fuerte militarmente. Para tener una idea del número de víctimas que en términos
globales el Ejército colombiano tuvo durante el periodo 1990-1998 en su lucha por
mantener el Estado de Derecho conviene observar la tabla 6.

Tabla 6. Víctimas del Ejército colombiano 1990-1998

Año Muertos en combate Heridos en combate

1990 241 284

1991 260 406

1992 283 283

1993 290 404

1994 264 515

1995 195 393

1996 346 553

1997 320 528

1998 440 687

Total 2639 4053


Fuente: elaborada por los autores con base en Santos Pico, Historia militar del Ejército de Colombia, 340

Las cifras de la tabla 6 son claras: en 1996, 1997 y 1998 las víctimas que las farc
le causaron al Ejército de Colombia fueron mucho mayores en relación con los prime-
ros años de la década de 1990. Surge entonces la pregunta sobre qué estaba pasando
con el Ejército colombiano para esa época. Según los expertos, lo que pasaba era
que “las fuerzas armadas del Estado fueron sorprendidas más por fallas tácticas y
debilidad de un dispositivo sobre extendido, que por falta de experiencia”.100 Otra

100 Santos Pico, Historia militar, 335.

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conclusión señaló que mientras las organizaciones ilegales se fortalecieron econó-


micamente para reforzar su aparato militar, las fuerzas armadas estaban debilitadas
y no contaban con las capacidades necesarias para afrontar esa amenaza.
Es más, en su momento se llegó a pensar que el Ejército colombiano no era capaz
de contener el accionar de la guerrilla de las farc, el cual no estaba solo en el sur del
país sino en todo el territorio nacional. Debe reconocerse que la capacidad operativa
del Ejército para esa época era limitada y la institución pasaba por malos momentos.
Además de evidentes fallas de inteligencia, se poseía un armamento casi obsoleto con
una deficiente dotación de helicópteros,101 por ejemplo, que impedía mayor movilidad
y sorpresa, como lo expresó a los autores el general Néstor Ramírez Mejía.
Sin embargo, como se verá más adelante, esta década tan dolorosa también sirvió
como un punto de partida para reorganizar y reestructurar las Fuerzas Militares, y
así enfrentar con mayor decisión, inteligencia y capacidad militar el reto de mantener
en Colombia el Estado de Derecho. Se inició entonces un proceso en el cual los altos
mandos ordenaron,

[…] intensificar las operaciones conjuntas, reestructurar los dispositivos para dismi-
nuir las vulnerabilidades ocasionadas por la dispersión de las tropas, revitalizar el
entrenamiento de tropas y mantener una reserva móvil lo suficientemente fuerte para
reaccionar frente a las nuevas tácticas de concentración de cuadrillas [guerrilleras]
para atacar bases aisladas.102

4.4. Nuevo gobierno, nuevos retos para el Ejército en 1998

La realidad de las Fuerzas Militares en Caquetá, Putumayo y Amazonas cuando


asume la Presidencia de la República de Colombia Andrés Pastrana Arango en 1998
no era muy distinta a la que presentaba en todo el resto del país. Sin embargo, aun-
que se terminaba un año con desazón por las dificultades que en párrafos arriba
hemos descrito, en el Ejército de Colombia se tenía la fe y la certeza de que mejo-
res momentos vendrían en tanto se corrigieran los errores cometidos. De hecho, los
expertos sostienen que el sonado ataque de las farc a Mitú en noviembre de ese año
es un momento de quiebre en la lucha contra la subversión en Colombia puesto que

101 Jorge Mauricio Angarita Cardona, La reestructuración del Ejército en Colombia 1998-2000. Estudio
de caso del ataque en la quebrada El Billar (Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 2015), 51.
102 Santos Pico, Historia militar, 336.

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“a partir de esta acción, el Ejército logra neutralizar la tendencia positiva de los éxitos
tácticos de la guerrilla e invierte la situación al producir una serie de combates que
permiten recuperar la confianza pública e institucional”.103

5. Cambia la iniciativa en el conflicto

A finales de 1998 el Gobierno nacional acuerda con las farc que, a partir de enero de
1999, entra en vigencia la zona de distensión para llevar a cabo un proceso de nego-
ciación entre el Gobierno y este grupo guerrillero, lo que le permitirá a las farc crecer
militar y económicamente durante el periodo legal de dicha zona desmilitarizada. A
la par con el crecimiento de la guerrilla, el Ejército Nacional empieza a fortalecerse
al final de esta fase con la implementación del Plan Colombia, lo cual le permitirá
empezar a contrarrestar de manera más contundente las amenazas a la seguridad
de la región que representan las farc y las auc.
La lucha política entre las farc y las elites regionales se incrementó en la siguiente
fase producto del fortalecimiento militar y político del grupo guerrillero, situación
que se agravó con la aparición en el escenario político regional de otros partidos
políticos, disputando la hegemonía del partido liberal en cabeza del turbayismo;
esta situación se agudizó en la época de la zona de distensión con el incremento de
asesinatos, secuestros y amenazas en contra de la clase política regional y local. La
población civil y los diferentes gremios también se vieron afectados por el accionar
delictivo de la guerrilla y las autodefensas al final del periodo. A pesar del fortale-
cimiento del Ejército Nacional, muchas de las acciones delictivas de estos grupos al
margen de la ley no pudieron ser evitadas.
El declive de la economía cocalera contribuyó en el crecimiento irregular de muchos
municipios de la región, por el desplazamiento que la población hace de los centros
cocaleros hacía los centros urbanos, circunstancia que favoreció a los grupos ilegales
que acogieron a mucha de esta población en sus filas, razón por la que el número de
combatientes creció en los diferentes frentes y columnas de las farc. La situación de
inseguridad que se presentó al final de este periodo llevó a que muchos mandatarios
locales solicitaran a través de Consejos de Seguridad el incremento de la presencia en
sus municipios de las Fuerzas Militares como mecanismo que garantizara la seguri-
dad de la población, de los ejes viales y de la infraestructura de la región.

103 Ibíd., 335.

70
CAPÍTULO III. LA ZONA DE DISTENSIÓN (1999-2002)

Esta tercera fase del conflicto en la región se caracteriza por el debilitamiento de


las instituciones políticas regionales y locales, por el sometimiento de la pobla-
ción civil por parte de las farc mediante el uso de amenazas, el secuestro y la
extorsión, por el incremento de los ataques delictivos desde la zona de distensión
en contra de las Fuerzas Militares, por el respaldo de estas al proceso de paz, por
su modernización y por el desarrollo de operaciones estratégicas para contrarrestar
las diversas amenazas.

1. Aspectos políticos y legales

Una vez Andrés Pastrana (1998-2002) se posesionó como presidente, tras previas
conversaciones con las farc cuando aún era candidato, expidió la Resolución 85
de 1998104 mediante la cual se le dio carácter político a las farc y se creó una zona de
distensión en la que ordena despejar o retirar la presencia de fuerza pública, fiscales
y juzgados a partir del 7 de noviembre de 1998 hasta el 7 de febrero de 1999 en el
municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá, Mesetas, La
Uribe, La Macarena y Vista Hermosa en el Meta, con el objeto de brindar garantías
para el diálogo y facilitar la negociación.
A pesar de que se había decretado un tiempo para las negociaciones de paz y
una zona de despeje, solo hubo voluntad por parte de las farc de sentarse con el
Gobierno después de que representantes de varios gremios se reunieron con alias
Marulanda, el 16 de abril de 1999, para pedirle que empezaran los diálogos con el
Gobierno. Se logró así que el 5 de mayo de ese mismo año el Gobierno y las farc
se reunieran para establecer una Agenda Común y así poder iniciar al día siguiente
los diálogos de paz, en los que se comprometían a crear conjuntamente una política
pública para la paz y una Comisión Verificadora de los Diálogos.105 El hecho de que
se diera una primera reunión dos días antes de que se terminara lo indicado en la

104 Resolución 85 de 1998, 14 de octubre. Por la cual se declara la iniciación de un proceso de paz, se
reconoce el carácter político de una organización armada y se señala una zona de distensión.
105 “Primer acuerdo entre Pastrana y Tirofijo”, El Tiempo, 3 de mayo de 1999, http://www.eltiempo.com/
archivo/documento/MAM-916173.

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Resolución 85 de 1998 obligó al Gobierno a prolongar la duración de la zona de dis-


tensión mediante varios decretos hasta el 2002.
Sin embargo, la firma de la Agenda Común por el cambio hacía una nueva
Colombia el 6 de mayo de 1999 no garantizó que las farc aceptaran la Comisión
Internacional para la verificación de los diálogos de paz, lo que retrasó aún más los
esfuerzos del Gobierno por llegar a la paz. En el 2000 y el 2001, las negociaciones
tampoco avanzaron mucho debido a los atentados que hicieron las farc, como la
retención de un avión y el collar bomba puesto a una campesina.106 No obstante,

[…] tras el gran número de denuncias por parte de los habitantes de la zona de disten-
sión del Caguán, las cuales hacían referencia a las distintas formas de abuso por parte
de las farc. El 9 de febrero de 2001 se firma el Acuerdo de los Pozos entre el grupo
guerrillero y el Gobierno Nacional, documento en el que el presidente y el jefe insur-
gente, establecieron los términos para reanudar las negociaciones. El acuerdo en uno
de sus apartados, permitiría la intervención de la comunidad internacional para crear
una comisión verificadora que tendría como labor primordial investigar las acusaciones
realizadas por la población.107

En el 2002, después de varias afrentas al acuerdo por parte de las farc, el presi-
dente, mediante el Decreto 333 del 2002, decidió terminar con los diálogos de paz y
la zona de distensión; así mismo, dejó de reconocer el carácter político de dicha gue-
rrilla.108 Por lo tanto, el Ejército Nacional inicia la retoma de San Vicente del Caguán
y los demás municipios mediante varias operaciones militares.

1.1. Las dinámicas dentro de la zona de distensión

El hecho de que el presidente Pastrana decretara una zona de despeje generó diná-
micas sociales, políticas y de violencia diferentes a las que se veían fuera de la zona
de distensión. Esto creó una gran ventaja militar y política a la guerrilla, ya que el

106 “Cronología del proceso de paz entre el Gobierno y farc”, El Tiempo, 21 de febrero del 2002, http://
www.latinamericanstudies.org/colombia/cronologia.htm.
107 Diego Felipe Ariza Arias, La zona de distensión del Caguán: análisis de los factores económicos,
políticos y sociales a partir del concepto de Estado fallido (Bogotá: Universidad Colegio Mayor Nues-
tra Señora del Rosario, 2014), 32.
108 Decreto 333 de 2002, 28 de febrero. Por medio del cual se decreta y activa un Teatro de Operaciones.
Diario Oficial 44.726.

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grupo insurgente, al no tener un ejército que combatir, una tierra en la que podían
actuar libremente y una desestabilización política al no dejar que los alcaldes y
concejales realizaran su mandato constitucional, tuvo la oportunidad de configu-
rar temporalmente una forma de poder a través de mecanismos de “tributación”,
repartición de tierras, creación de reglas a seguir por parte de la comunidad bajo su
mando y el “monopolio de la fuerza” por parte de sus milicias. Políticamente, las
farc empezaron a tener mayor control de la población que habitaba en la zona de
distensión, como se expresa en las palabras del coronel Germán Nicolás Pataquiva:

Las farc habían hecho ya una nueva reestructuración política del territorio partiendo
de las Juntas de Acción Comunal (jac). En San Vicente, se podría calcular por ejemplo
que tenía unas 50 máximo 60 antes de los diálogos y durante la zona de despeje ya
tenían 120-150. Debido a que en su proceso de repoblamiento ubicaron personas en
algunas áreas, distribuyeron tierras y habían nombrado Juntas de Acción Comunal.109

El hecho de que las farc implantara sus propias Juntas de Acción Comunal en
algunas veredas y estas recibieran financiamiento de la guerrilla, impedía que los
alcaldes ejercieran su deber constitucional de velar por el bienestar de sus ciudada-
nos a través de proyectos, ya que estas no solo evitaron que se realizaran iniciativas
productivas por parte de la alcaldía, sino que, además, implantaron un reglamento
por el que toda la comunidad se debía regir y los castigos en caso de que no se cum-
pliera alguna de las reglas; por ejemplo:

ARTÍCULO 1: Que todo el mundo de la comunidad debe regirse por el siguiente regla-
mento:
1. Toda persona mayor de 15 años que viva en la vereda debe aparecer inscrito en
el libro de socios de la J.A.C.
2. Todo socio debe participar en las actividades que se acuerdan en la J.A.C.
3. Los socios que incumplan deberán someterse a las siguientes sanciones.
a. El socio que falle a una reunión o una jornada de trabajo se multara con la
suma de $50.000
b. Si falta a dos reuniones o dos jornadas de trabajo se multará con la suma
de $100.000.110

109 Germán Nicolás Pataquiva (Coronel [R.A.]), entrevistado por investigadores del equipo VI División,
8 de julio del 2016.
110 Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia —farc—, Reglamento interno del buen funciona-
miento de las J.A.C. de las veredas (19 de noviembre del 2002).

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Así mismo, impusieron la norma 001 de redistribución de tierras a partir de


la que se expropiaron las compañías nacionales y extranjeras de sus tierras para
quedar en manos del grupo insurgente y repartirlas según sus intereses, como lo
demuestra el artículo segundo de dicha ley:

Todas las propiedades o concesiones de compañías extranjeras, petroleras, mineras,


bananeras, madereras, etc., quedan abolidas a partir de la sanción de la presente
ley y pasan bajo el control de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,
Ejército del Pueblo (farc-ep). Así mismo, quedan abolidas todas las propiedades de
carácter personal de los latifundistas o las amparadas por las sociedades anónimas,
limitadas, en comanditas o de hecho y pasan bajo el control de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (farc-ep), quienes, de acuerdo con el
Programa Agrario de los Guerrilleros, las entregaran en usufructo a los campesinos
sin tierra, sobre la base de unidades económicas que el Comité Nacional para la
Reforma Agraria Señale.111

También se creó la norma 002 durante el periodo de la zona de distensión, según


la cual se cobrarían impuestos “extorsiones” a las personas que tuvieran un patri-
monio igual o mayor a un millón de dólares y, así mismo, las liberaciones de los
secuestrados (retenidos) se verían condicionadas del pago de dicho “impuesto”.
Según ellos, así como las empresas transnacionales y los ricos estaban tributando al
Estado, ellos también deberían pagar impuestos a las farc, resultando afectados no
solo dichos actores, sino también campesinos que debían pagar por lo que producían
y los ciudadanos de clase media que eran secuestrados.
En cuanto al monopolio de la fuerza en la zona de distensión, las farc se encar-
garon de controlar a la población no solo a partir de las reglas implantadas por
parte del Secretariado del Estado Mayor Central y de las Juntas de Acción Comunal,
sino también a través del “aumento de la presión y las acciones violentas contra la
población civil de la zona, principalmente en la zona rural”.112 Se registraron así
casos de reclutamiento forzado, “asesinatos y secuestros a personal que no es afecto

111 Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ley 001 de Reforma Agraria Revolucionaria, 14 de
mayo de 1982.
112 Consejo Social y Económico de las Naciones Unidas, Informe del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia (24 de
febrero del 2003), http://www.acnur.org/t3/fileadmin/Documentos/BDL/2005/2289.pdf?view=1.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

a su causa, con la excusa de la ejecución de juicios revolucionarios”,113 retención y


requisa ilegal de vehículos en los límites de la zona de distensión.
El hecho de que el Gobierno no pudiera garantizar una seguridad para sus conna-
cionales y los extranjeros, la creación de la zona de distensión y la implementación
de leyes por parte del grupo al margen de la ley, causaron consecuencias económicas
tanto en dicho territorio como a nivel nacional, pues el nivel de ingresos que reci-
bió el país como resultado de la inversión extranjera directa se redujo drásticamente
por el miedo de la comunidad internacional a que les quitaran lo invertido o fueran
secuestrados por grupos al margen de la ley. Es decir,

[…] las empresas extranjeras destacaron las condiciones de orden público como uno
de los principales factores de decisión para una posible ampliación de sus inversio-
nes en Colombia. En este sentido, durante los años noventa la seguridad interna se
deterioró y esto pudo haber repercutido negativamente en la decisión de las empresas
extranjera de no invertir en Colombia.114

1.2. Dinámicas fuera de la zona de distensión (Caquetá y Putumayo)

A pesar de que en San Vicente del Caguán se viviera una calma tensa debido a la
creación de una zona de despeje para adelantar los diálogos de paz, en los munici-
pios restantes del Caquetá y el Putumayo la realidad era totalmente diferente. Los
secuestros y amenazas tanto a la población civil como a los candidatos y funcio-
narios públicos era una situación diaria, por lo que los grupos al margen de la ley
obligaron a las autoridades civiles y la Fuerza Pública a estar en alerta máxima y
convocar una o dos veces a la semana consejos de seguridad, tanto ordinario como
extraordinarios.
Para agosto de 1999 la situación era tan crítica que la XII Brigada se vio obligada
a suspender los permisos de porte de armas a personas naturales.115 Así mismo, el
Ministerio del Interior el 17 de noviembre del mismo año prohibió que las personas

113 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 36 “Cazadores”, Análisis
de zona de distensión (29 de enero del 2001).
114 Aarón Garavito A., Ana María Iregui B. y María Teresa Ramírez G. “Inversión extranjera directa en
Colombia: evolución reciente y marco normativo”. Borradores de Economía n.º 713 (2012): 31.
115 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército jem, Resolución 03. Por
medio de la cual se suspende de manera general y temporal la vigencia de los permisos para porte de
armas, 29 de agosto de 1999.

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

se trasladaran de un lado al otro por medio de vehículos terrestres o fluviales.116 Para


el 2000 y el 2001 la situación mejoró en Florencia un poco, debido a que, en pala-
bras del general Javier Hernán Arias Vivas, comandante de la XII Brigada del Ejército
Nacional, las relaciones con las autoridades civiles y policiales eran muy buenas:

Con la fiscalía, los jueces y magistrados tuvimos total armonía y logramos conformar
un equipo muy poderoso en el comité de seguridad semanal que se hacía ahí, en el que
participaban todos los miembros de seguridad, la gobernación y la alcaldía. Y logra-
mos en primera instancia pacificar Florencia en plena zona de distensión.117

Sin embargo, en otras poblaciones del Caquetá era diferente, ya que

[…] la gente estaba sometida por las farc a través de sus milicias populares por lo que
ejercían un control férreo sobre la población […] la gente no hablaba con los soldados,
y los alcaldes cuando iban a Florencia no se acercaban a la Brigada.118

El único espacio en el que la población civil y los dirigentes políticos tenían la


posibilidad de comentar sus preocupaciones e inquietudes era en los Consejos de
Seguridad. En el municipio de Montañita el 3 de octubre del 2001 se convocó uno en
el Consejo Municipal, en el que la población civil expresaba su preocupación hacía
el Ejército debido a la poca presencia que hacían en el casco urbano. Sin embargo, el
comandante del Batallón n.º 35 “Héroes del Güepí”, coronel Gilberto Álzate, aclaró:

Las tropas nunca estarán dentro del área urbana, sino por el contrario a sus alrededo-
res para así tener un mejor control de la zona, por ello es que en ocasiones no se ve la
presencia de la tropa, pero en ningún momento este comando ha dejado de preocupar-
se y tener en cuenta el municipio de la Montañita.119

Los municipios durante la zona de distensión empezaron a quedarse sin alcal-


des y sin concejales debido a que era imposible gobernar en un territorio donde

116 Decreto 2231 de 1999, 17 de noviembre. Por el cual se dictan medidas para preservar el orden público.
Diario Oficial 43.756.
117 Javier Hernán Arias Vivas (Brigadier General [R.A.]), entrevistado por investigadores equipo VI División,
7 de julio del 2016.
118 Ibíd.
119 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 35 “Héroes del Güepí”,
Reunión de seguridad llevada a cabo en el municipio de Montañita, el día 3 de octubre de 2001, con
las diferentes personalidades de este sitio y asistencia del público en general (3 de octubre del 2001).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

las amenazas eran constantes por parte de las farc y las autodefensas ilegales. Por
tanto, había dos opciones: quedarse bajo el riesgo de ser asesinado o secuestrado, o
salir de los municipios y tratar de hacer algo por la población en un sitio diferente a
los municipios que los eligieron.
De hecho, durante las elecciones locales en octubre del 2000 las farc realizaron
hostigamientos cerca al municipio de Curillo para tratar de impedir el flujo de votan-
tes, lo cual fue impedido por soldados de la XII Brigada que garantizaron el normal
desarrollo de estas.120 Durante ese mismo año, el alcalde electo de Puerto Rico fue
secuestrado por cuatro meses y liberado días antes de ser reemplazado por el alcalde
electo José Lizardo Rojas.

Imagen 3. Panfleto de amenaza al alcalde de Solano

Fuente: Archivo Central Gobernación del Caquetá. Secuestro Alcalde Solano, 1999

De igual manera, el 28 de diciembre de ese mismo año las farc asesinaron a


la familia Turbay mientras Diego Turbay y su mamá, Inés Cote, se movilizaban en
carro hacía Puerto Rico para presenciar la posesión del alcalde de dicho municipio;

120 Policía Nacional. Departamento de Policía Caquetá, Información al Gobernador del Departamento del
Caquetá del operativo desplegado por la policía (Florencia, 30 de octubre del 2000).

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en dicho trayecto guerrilleros pertenecientes a las farc los hicieron bajar para pos-
teriormente fusilarlos junto con sus acompañantes, debido a que se sospechaba que
tenían vínculos con grupos de autodefensas que venían incursionando en la región
desde el inicio del proceso de paz. Además, su poder político y el respaldo de los
caqueteños a los candidatos y funcionarios públicos del partido liberal respaldados
por el turbayismo representaban trabas en el actuar político del grupo guerrillero.121
Esta masacre puso en evidencia dos cosas: primero, la guerrilla acabó con una
de las mayores fuerzas políticas en el Caquetá, tal y como se observa en la tabla 7,
para poder así ejercer un mayor control a través de sus representantes y acceder a las
arcas públicas. Segundo, el grupo insurgente demostró que a pesar de que el proceso
de paz estaba estancado, no había una voluntad verdadera de su parte para lograr
un acuerdo real con el Gobierno, ya que el atentado fue planeado días antes.122
Hecho demostrativo de tal situación se reflejaba en que Diego Turbay era el presi-
dente de la Comisión de Paz de la Cámara, creada con el fin de buscar soluciones al
conflicto armado, y buscar la paz y la tranquilidad de los ciudadanos.

Tabla 7. Representantes del turbayismo asesinados

Año Municipio Nombre Cargo

2000 La Montañita José Ibsen Fierro Alcalde

2000 Diego Turbay Cote Representante a la Cámara

2000 Inés Cote de Turbay Figura pública

2001 Puerto Rico José Lizardo Rojas Alcalde

2001 Puerto Rico John William Lozano Torres Alcalde (R)

2001 Andrés Páez Moreno Diputado

2001 Cartagena del Chairá Luis Elías Marín Peña Alcalde

2002 La Montañita Arnulfo Silva Cabrera Alcalde

2002 Morelia Ana Elisa Ricardo Alcaldesa


Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en los archivos del Gaula (2000-2002),
Batallón de Infantería Güepí (2001), La silla vacía (2012) y El Tiempo (2009)

121 Juanita León, “La verdad que deben las farc sobre los Turbay Cote”. La Silla Vacía, 21 de octubre del
2012, http://lasillavacia.com/historia/la-verdad-que-deben-las-farc-36676.
122 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería n.º 35 “Héroes del Güepí”-
S2, Información caso familia Turbay Cote (2001).

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Por otro lado, las autoridades políticas y organismos internacionales, ante la pre-
sencia de paramilitares y guerrilla, el escalamiento del conflicto por la disputa del
control de los municipios y sus zonas aledañas, la violación a los derechos huma-
nos y el derecho internacional humanitario, lo único que podían hacer era denunciar
ante la policía y el Ejército Nacional los hechos acontecidos en sus municipalidades
y tratar de tomar medidas preventivas para evitar que se realizaran más afrontas en
contra de la comunidad a su cargo, pues con la creación de la zona de distensión los
paramilitares empezaron a hacer presencia en los municipios colindantes con esta:

En mi condición de alcalde de Solita Caquetá, con el merecido respeto me permito


comunicarle que nuestra localidad se encuentra seriamente amenazada por un grupo
al margen de la ley denominado paramilitar, que viene operando desde hace algún
tiempo en la jurisdicción del vecino municipio de Valparaíso y que ha cobrado ya va-
rias vidas y desaparecidos. Según ellos, por lo expresado a la gente en los retenes que
realizan, el objetivo es penetrar Solita.123
El señor Orlando Cicery Ortiz, brinda un cordial saludo y da inicio a la reunión hacien-
do énfasis en los hechos ocurridos en el municipio con frecuencia, y teniendo en cuen-
ta que, a muy tempranas horas del día de hoy, se presentan varias personas armadas,
presuntamente paramilitares, donde asesinaron a una persona en un establecimiento
público de la cabecera municipal, desconociendo a la fecha si hubo más homicidios en
los alrededores del municipio.124

Con el control y poderío que las farc tenían sobre la población y sobre los campos
de coca en la región, incrementó la disputa entre esos dos grupos armados ilegales
por el control de estos para así ampliar sus arcas, con una fachada en la que asu-
mían la defensa de los campesinos oprimidos por las farc y de la propiedad que era
expropiada por dicha guerrilla, plasmada en el estatuto de constitución y régimen
disciplinario de las autodefensas ilegales:

Capítulo dos: DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES


Artículo segundo: La plataforma ideológica que sustenta el marco político del Movi-
miento de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, se apoya en los siguientes
principios fundamentales:

123 República de Colombia. Departamento del Caquetá. Alcaldía Municipal de Solita, Carta dirigida al
presidente Andrés Pastrana (8 de noviembre de 1999).
124 República de Colombia. Departamento del Caquetá. Alcaldía de Valparaíso, Consejo de seguridad del
municipio (15 de mayo del 2000).

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Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

[…] 2. La defensa del régimen democrático, fundamento y esencia del Estado, es un de-
ber de entidad constitucional frente a la agresión interna o externa dirigida a destruirlo.
Esta obligación es de carácter general, imperativo y patriótico.
[…] 4. La propiedad privada es el fundamento esencial del sistema económico vi-
gente. Su defensa y protección entraña deberes y derechos para el Estado y para los
asociados.125

Al ser declarado el fin de la zona de distensión el 28 de febrero del 2002, los


departamentos del Caquetá y el Putumayo ante todo lo acontecido quedaron con el
temor y la desesperanza de que no hubiera vuelta atrás, debido al recrudecimiento
de los enfrentamientos entre los grupos al margen de la ley, el genocidio en contra de
las autoridades locales y la pérdida de institucionalidad, y con la esperanza de que
el presidente electo (Álvaro Uribe Vélez) cumpliera con las promesas que hizo en su
campaña de recuperar el país.

2. Relaciones con la población

Durante las negociaciones de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana
Arango y las farc en el periodo 1998-2002, se evidenció una escalada de violencia
generalizada en todos los municipios del Caquetá y se expandió el proyecto político
y armado de las farc, lo cual implicó el engrosamiento de sus frentes y el aumento
de su actividad delincuencial e influencia dentro y fuera de la zona de distensión.
El Ejército Nacional estuvo presente en los municipios fuera de la zona de dis-
tensión, en especial en los cascos urbanos. En Florencia, la XII Brigada contó con el
apoyo del obispo Fabián Marulanda y de diferentes sectores de la sociedad con los
que se mantenían buenas relaciones, entre los que se encuentran gremios, la Uni-
versidad de la Amazonia, y autoridades judiciales y políticas. El general Arias afirma
que “en plena zona de distensión logramos pacificar a Florencia […] otra cosa eran
los pueblos porque eran sometidos por la guerrilla a través de las milicias populares
armadas”.126 Su testimonio refleja la realidad asimétrica entre la ciudad y el campo
en tiempos de la zona de distensión, cuando las farc y sus milicianos causaron el
desplazamiento forzado de miles de personas.

125 Autodefensas Unidas de Colombia, Estatuto de constitución y régimen disciplinario (1998).


126 Javier Hernán Arias Vivas (Brigadier General [R.A.]), entrevistado por investigadores equipo VI Divi-
sión, 7 de julio del 2016.

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2.1. Población contra la espada y la pared

En términos sociológicos la característica más importante que resalta en esta fase


es la transformación de la relación entre la guerrilla y la población civil. Antes de la
zona de distensión, puede decirse que las autodenominadas farc catalogaban a la
población de la región bajo las etiquetas de “amigo”, “enemigo” y “neutral”. Los ami-
gos eran aquellas personas que daban ayudas materiales, simbólicas o que estaban
unidos por lazos familiares. Los enemigos eran los que deliberadamente desacata-
ban las instrucciones dadas por este grupo armado al margen de la ley. No obstante,
la guerrilla reconocía que la mayor parte de la población era neutral, ya que cumplía
con exigencias mínimas pero no prestaba su apoyo, pero como no representaban
una amenaza la guerrilla toleraba su posición neutra.
Sin embargo, con el establecimiento de la zona de distensión, las farc fueron adop-
tando cada vez más una posición intolerante y totalmente polarizada que dejó a la
población contra la espada y la pared. En esta situación las personas debían decidir y
demostrar si eran amigos o enemigos de la guerrilla, y asumir las terribles consecuen-
cias en caso de no alinearse con el grupo armado: ser acusado de sapo (colaborador
de la fuerza pública) o convertirse en objetivo militar. Por ejemplo, el reclutamiento
infantil fue una prueba de amistad que las farc exigieron a la población:

[…] utilizan el reclutamiento de niños, niñas y jóvenes como práctica constante para
reponer sus fuerzas perdidas. Los persiguen de manera incesante a ellos y sus fami-
lias, sean niños o niñas del pueblo, campesinos o indígenas, hasta lograr engrosar sus
filas con fuerza de trabajo infantil.127

El reclutamiento de menores, siendo un delito violatorio del derecho internacio-


nal humanitario, los derechos de los niños y los derechos humanos, fue una práctica
sistemática de las farc durante la zona de distensión y se formalizó posteriormente
con el Plan Renacer. Así se evidencia en un comunicado de prensa emitido por la
Fuerza de Tarea Conjunta del Sur en 1999, en el que denuncian ante la opinión
pública la vinculación de los menores de edad en el conflicto armado por parte del

127 Luis Andrés Fajardo Arturo, Reclutamiento de niñas y niños como crimen internacional de las farc en
Colombia. Grupo de Investigación en Derechos Humanos y dih “De las Casas” (Bogotá: Universidad
Sergio Arboleda, 2014).

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Bloque Sur de las farc, habiéndoles asignado labores de inteligencia con el objetivo
de planificar ataques contra las instalaciones de instituciones públicas:

[…] en las instalaciones de la base militar de Larandia (Caquetá) fueron sorprendi-


dos dos (2) menores de edad de trece (13) y catorce (14) años, portando cuadernos
con múltiples gráficos de instalaciones militares y de policía, dispositivo de tropas y
ubicación de aeronaves, así como de instalaciones gubernamentales de la ciudad de
Florencia, Palacio de Justicia y Alcaldía Municipal.128

2.2. Delitos de las farc contra la población del Caguán

Al ser la única autoridad armada en la zona de distensión, en la práctica las farc


estaban a cargo de proteger y salvaguardar los derechos de los habitantes de este
territorio. En los inicios del despeje la población de San Vicente del Caguán perci-
bía cierta sensación de orden y seguridad, la guerrilla mediante un férreo control
social se encargó de acabar con los robos, los homicidios y las peleas callejeras.129
Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que las farc llevaran a otro nivel el abuso
del poder que ostentaban, y mediante el uso inapropiado del monopolio de la fuerza
comenzaron sistemáticamente a cometer actos violatorios de los derechos fundamen-
tales de la población consagrados en la Constitución Política de Colombia y protegidos
por el derecho internacional humanitario.130
El Ministerio Público, a través de la Defensoría del Pueblo, creó una oficina con la
función de atender las denuncias de violaciones a los derechos fundamentales, ante
la cual la comunidad presentó denuncias por hechos delictivos cometidos por miem-
bros de las farc, entre los que se encuentran: requisas, allanamientos, retenciones
indebidas a personas, robo de ganado, negociación de secuestros y homicidios. En
este sentido, en una sentencia de reparación, la Sección Tercera del Consejo de Estado
condena a la nación —Presidencia de la República y Ministerio de Defensa— debido

128 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Fuerza de Tarea Conjunta del Sur, Comunicado de
prensa y denuncia ante la opinión pública nacional e internacional (Florencia, 5 de noviembre de
1999).
129 Andrés Peña, “A 10 años del Caguán”. Semana, 18 de febrero del 2012, http://www.semana.com/
nacion/articulo/diez-anos-del-caguan/253639-3.
130 Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH, Panorama actual de los mu-
nicipios que conformaron la zona de distensión (2003), http://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/
resources/DBAA1F458A529C97C1256E29003CC997-govcol-col-28jan.pdf.

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a que mientras estuvo vigente la zona de distensión la presencia de las farc se incre-
mentó notablemente de 1998 al 2002, al punto que bien puede afirmarse que “la
organización armada ejerció dominio sobre varios municipios colindantes al área
de despeje”.131
Durante la zona de distensión, el Gobierno nacional manifestó su preocupación
porque en los municipios ubicados en los alrededores de la zona despejada aumenta-
ron el número de delitos. Las farc usaron la región del Caguán para la planeación de
acciones bélicas y su fortalecimiento; mientras seguían presentándose como defenso-
res del campesinado, se tomaban en armas poblaciones asesinando civiles inocentes
y efectivos de la fuerza pública, secuestraban y reclutaban menores de edad, y viola-
ban sexualmente a las mujeres:

[…] el comandante Jairo de las farc era el encargado de la seguridad en la zona de


distensión y también de cobrar las extorsiones que exigía las farc […]. La estrategia del
comandante que usaba para llevarse a las niñas y violarlas era comprar a las familias
pobres llevándoles comida, remesas y dinero para que los padres accedieran a que
fueran novias suyas y él se las llevaba a las estructuras de la guerrilla […] esta infor-
mación la puede ratificar la Iglesia católica de San Vicente.132

En San Vicente del Caguán durante la zona de distensión, las farc tomaban pose-
sión de las tierras y el ganado para financiarse y para atemorizar a la comunidad
haciéndoles saber que ellos dominaban el territorio:

Las farc se encargaron de apropiarse de las tierras, ellos le ofrecían dinero a los due-
ños de las fincas que les interesaban, si no las vendían comenzaban a amenazarlos
y a perseguirlos, y si no accedían los obligaban a entregar la finca y abandonar el
municipio, los finqueros se tenían que ir de la zona de distención. En algunos casos
las tierras fueron pagadas a muy malos precios, pero la mayoría de personas fueros
despojadas de sus tierras.133

131 “Nación debe responder por asesinato de taxista en zona del Caguán. Consejo de Estado ordenó al
Ministerio de Defensa indemnizar a la familia con más de $500 millones”, El Tiempo, 7 de junio del
2013, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12853200.
132 Habitante de San Vicente del Caguán, entrevistado por investigadores VI División, 11 de octubre del
2016
133 Ibíd.

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Entre miles de injusticias y delitos cometidos por este grupo armado, un hecho
que conmocionó a la región fue el sucedido el 29 de diciembre del 2000, cuando
fueron asesinados por las farc el presidente de la Comisión de Paz de la Cámara de
Representantes, Diego Turbay Cote, su madre Inés Cote de Turbay, el arquitecto Jaime
Peña, su conductor Rafael Ocasiones Llanos y sus guardaespaldas Dagoberto Sam-
boní Uní, Edwin Angarita y Jamir Bejarano, mientras se dirigían a San Vicente del
Caguán.134 Con el asesinato de estas figuras públicas, a quienes la población tenía
gran estima, las farc continuaron la persecución política y la eliminación sistemática
de los candidatos y los representantes liberales en el Caquetá.

2.3. Desplazamiento forzado

El periodo 2000-2002 fue crítico en cuanto al desplazamiento masivo de personas a


nivel nacional, siendo Caquetá uno de los departamentos más expulsores de pobla-
ción desplazada en modalidad individual.135 La crueldad de la guerra y las amenazas
de las farc, que generaron miedo de la población a perder la vida y la integridad física,
ocasionan el pico más alto en el desplazamiento forzado en Caquetá en el 2002.136
Una joven recuerda que desde el 2001 las farc convocaban reuniones extraordi-
narias en Granario, Milán, para darles el ultimátum de abandonar el pueblo en dos
horas ante una posible llegada del Ejército Nacional “nos dejaban allá a la orilla del
río como 15 días y como no pasaba nada nos dejaban volver, eso pasó como 10 veces
[…] muchas veces se acababa la comida que habíamos llevado al río y no podíamos
hacer nada”.137 Es evidente que durante este tiempo no podían continuar con sus
actividades normales: la guerrilla le negaba a la población el derecho a la alimenta-
ción, el trabajo, la educación, la salud y la libre movilidad; estaban totalmente a la
merced del grupo armado.

134 “Asesinado Diego Turbay”, El Tiempo, 30 de diciembre del 2000, http://www.eltiempo.com/archivo/


documento/MAM-1270989.
135 Acción Social, Desplazamiento forzado en Colombia (2010), http://www.acnur.org/t3/uploads/
pics/2821.pdf?view=1.
136 Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas, Caquetá: Informe Departamental de
Hechos Victimizantes a 2012 (2013), http://rni.unidadvictimas.gov.co/sites/default/files/Documen-
tos/Caquet%C3%A1.pdf.
137 Víctima desplazamiento, entrevistado por investigadores VI División, 25 de septiembre del 2016.

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Además, dicha joven cuenta que debían pedir permiso a los milicianos de las farc
para salir del pueblo, explicarles el motivo y la fecha de regreso; estaban acostum-
brados a esa situación pero un problema de salud de su madre hizo que se vieran
amenazados por estas imposiciones de la guerrilla, ya que debían viajar constante-
mente a la capital del departamento para recibir atención médica y “la guerrilla no
le creía, pensaba que era mentira y que éramos unos sapos”.138 Este caso pone en
evidencia el control que ejercía el grupo ilegal sobre las personas y cómo, ante una
sospecha de desafiar las normas establecidas por ellos, las personas eran acusadas
de colaborar con la fuerza pública y sus vidas corrían peligro, razón por la cual sus
padres deciden dejarlo todo:

Tuvimos que salir así en la madrugada sin vender nada y llegamos a Florencia sin
conocer a nadie, fue muy duro y muy difícil, no estábamos enseñados a la ciudad.
Nos dejaron vivir en una casa de un amigo de Norcasia. Nunca aguantamos hambre,
pero en comparación de como estábamos en Granario fue cambio fue muy drástico, a
veces solo comíamos una sopa con un poco de color y papa. Yo no pude estudiar medio
año, iba a hacer 8º, pero no teníamos para los uniformes y la situación era muy dura.
Muchas veces mi papá y mamá tuvieron que pedir limosna para poder traer comida
a la casa.139

Tal y como evidencia el testimonio de la joven, dentro y fuera de la zona de


distensión el desplazamiento de la población se atribuye a las diferentes acciones
delictivas efectuadas por las farc. En este sentido, el poder imperante del grupo gue-
rrillero a través de amenazas, extorsiones, robo de ganado, reclutamiento forzado de
menores y leyes de convivencia que exigían el pago ilegal de impuestos, el trabajo en
carreteras y la restricción de la libre movilización por parte de los habitantes, entre
otros abusos, ejercieron una fuerte presión en las familias y muchas se vieron obli-
gadas a abandonar sus hogares.140

138 Ibíd.
139 Ibíd.
140 Defensoría del Pueblo, Informe defensoría sobre el desplazamiento forzado por la violencia en Colombia
(2002).

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2.4. Secuestro y extorsión

La zona de distensión fue usada por las farc como escondite de las personas que
secuestraban a lo largo y ancho del país. En San Vicente del Caguán, el coronel
Pataquiva recuerda que los campesinos fueron obligados por la guerrilla a construir
palomeras, las cuales eran “casitas pequeñitas de una habitación muy estrechas con
un hueco en el piso”141 que les permitían llevar a los secuestrados de una casa a otra
sin ser descubiertos.
La guerrilla cometió este hecho victimizante de forma masiva contra la población
civil y efectivos de la Fuerza Pública. También fueron víctimas extranjeros que se
encontraban en el territorio nacional: entre 1996 y el 2001 la guerrilla de las farc tuvie-
ron en cautiverio a 99 personas extranjeras provenientes de 30 países diferentes,142
convirtiendo a Colombia en un país de alta peligrosidad para ser visitado.
En la jurisdicción de la VI División, el secuestro fue frecuentemente usado por
las farc como una estrategia de miedo y control social. En su mayoría eran secues-
tros de tipo extorsivo, en los que este grupo armado ilegal exigía una suma de
dinero a las familias a cambio de la liberación de su ser querido; también incurrían
en este delito cuando una persona se negaba a pagarles la cuota extorsiva men-
sual o vacuna, y en muchas ocasiones eran asesinadas bajo secuestro. Las vícti-
mas habituales del secuestro extorsivo eran ganaderos, campesinos, comerciantes
y transportistas:

[…] en los municipios alrededor de la zona de distensión, los comerciantes y gana-


deros eran citados y obligados a entrar a la zona a pagar las extorsiones que las farc
les cobraba […] la cantidad de dinero dependía del tipo de negocio, de la cantidad de
ganado o de la extensión de la tierra.143

En la tabla 8 se evidencia el número de secuestrados en la región durante este


periodo. Cabe resaltar el incremento considerable de secuestros perpetrados en 1998

141 German Nicolás Pataquiva (Coronel [R.A.]), entrevistado por investigadores VI División, 8 de julio del
2016.
142 Santos Pico, Historia militar.
143 Habitante de San Vicente del Caguán, entrevistado por investigadores VI División, 11 de octubre del
2016.

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con respecto al año anterior, lo cual se debió a la facilidad de mantener un gran


número de personas en cautiverio que les dio la desmilitarización de la zona de
distensión.

Tabla 8. Número de secuestros entre 1997-2001

Departamento 1997 1998 1999 2000 2001

Caquetá 35 130 80 59 27

Putumayo 7 11 19 18 4

Total 42 141 99 77 31

Fuente: Santos Pico, Historia militar del Ejército de Colombia

Las farc también usaron el secuestro y posterior asesinato como una estrategia
para causar desestabilización política y social en la región, al afectar tanto a funcio-
narios de las administraciones municipales y funcionarios de los juzgados, como a
personal médico y maestros. En febrero del 2002, el secuestro de la candidata pre-
sidencial Ingrid Betancourt y de su asesora Clara Rojas perpetrado por las farc, en
la carretera que conduce de La Montanita a El Paujil, se convirtió en un caso celebre
que tuvo gran exposición en los medios de comunicación y resonancia internacio-
nal. El cautiverio durante seis años de estas figuras públicas fue una demostración
del poderío de la guerrilla que les otorgaba la capacidad política de negociación con
el Gobierno central.
La zona de despeje que durante más de tres años albergó las esperanzas de paz
de los colombianos terminó siendo un proceso fallido, pues las conversaciones entre
el Gobierno y las farc terminaron y había resultado fortalecido militar y económica-
mente este grupo insurgente, a pesar de los esfuerzos de reconciliación realizados
por países aliados y las Naciones Unidas. Para este momento el pueblo colombiano
estaba desilusionado ante el fracaso, y en la región reinaba un ambiente de zozobra
y miedo. Así, a partir del 2002 comienza la retoma del Caguán, es decir, la ocupación
militar de los municipios concedidos a las farc, pero que habían sido convertidos en
una tierra de sometimiento de la población.144

144 “En marcha el plan b”. El Tiempo, 21 de febrero del 2002, http://www.eltiempo.com/archivo/docu-
mento/MAM-1308707.

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3. Situación de seguridad

La zona de distensión le facilitó a las farc sus actividades ilícitas relacionadas con
el narcotráfico, el secuestro, la extorsión, los ataques a la población civil, al Ejér-
cito Nacional y a la Policía, y la ampliación del número de frentes en esta zona del
territorio nacional. El área de San Vicente del Caguán y las conexiones de este con
los municipios y departamentos aledaños les facilitaron a las farc realizar todas las
actividades ilícitas mencionadas. La tarea del Ejército Nacional en el Caquetá se con-
centró en contener la amenaza proveniente de la zona de distensión sobre la juris-
dicción de los departamentos de Caquetá, Huila y Putumayo, entre otros.
Dicha zona se estableció con el propósito de llevar a cabo un proceso de nego-
ciación entre el gobierno del expresidente Andrés Pastrana Borrero y las farc, con el
objetivo de poner fin al conflicto armado existente entre ambas partes y a las afecta-
ciones a la sociedad civil, a la economía, a la preservación del entorno, entre otras;
pero el incremento de las actividades ilícitas en el interior de esta fueron detectadas
por la inteligencia militar desde los inicios de la vigencia de dicha zona:

[…] dados los acontecimientos ampliamente conocidos por ese Comando, en relación
con las actividades que viene realizando los […] de las farc en la zona de distensión,
se ha podido establecer además, que la emplean para fortalecer su aparato armado,
con miras a obtener una ventaja militar, aprovechando el amplio dominio y la altísima
producción y tráfico de drogas […].145

Evidentemente, el área de San Vicente del Caguán en el norte del departamento


del Caquetá se convirtió en el foco de múltiples delitos de los que se acusó en su
momento a las farc; desde 1999 el Ejército Nacional empezó a tomar medidas de
control sobre el área circundante con el municipio de San Vicente del Caguán para
evitar que ingresaran autos hurtados, armas, explosivos y secuestrados, y que salie-
ran estupefacientes y ataques de las farc planeados desde la zona de distensión,
situación que se presentó durante todo el periodo de su duración. El grupo gue-
rrillero estableció durante todo el tiempo que estuvo vigente la zona de distensión
un dispositivo de control sobre los diferentes puntos de acceso al casco urbano del

145 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. ce-DInte, Estudio área adyacente Zona de Distensión
(Bogotá, 10 de agosto de 1999).

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municipio (salida a Puerto Rico, sobre la vía que conduce al aeropuerto), y sobre la
salida de San Vicente para Los Pozos, donde tuvo su mayor punto de control y fue
el retén más controlado por las farc, pues “en este sector se planea la seguridad y
control de área”.146
Durante el periodo de duración de la zona de distensión se formaron dos nuevos
frentes de las farc: el Sexagésimo Tercero Frente en 1999 a partir del desdoblamiento
de los frentes Décimo Cuarto, Trigésimo Cuarto, Trigésimo Segundo, Cuadragésimo
Octavo y Cuadragésimo Noveno con injerencia en Solano y Cartagena del Chairá,147 y
el Sexagésimo Cuarto Frente o Arturo Medina, que operó en el Putumayo a partir del
2000. Los altos niveles de hechos violentos relacionados con el crecimiento de las
farc llevaron a que el Gobierno nacional decretara medidas especiales de policía en
1999 en diferentes departamentos, entre ellos Caquetá y Putumayo, con el propósito
de conservar el orden público en todo el territorio nacional.
El accionar delictivo de las farc durante la permanencia de la zona de distensión
se vio reflejado en los diferentes boletines informativos que emitieron las diferentes
unidades tácticas del Ejército Nacional ubicadas en el Caquetá y Putumayo. La zona
más afectada por las actividades ilícitas cometidas por las farc durante la existencia
de este territorio despejado en el Caquetá fue todo el departamento; fueron constantes
los enfrentamientos, los atentados, los ataques a la Policía Nacional, la voladura de
puentes y torres de energía, los secuestros, los asesinatos, los cuerpos de víctimas sin
identificar en las vías y los ríos, la zozobra permanente, el desplazamiento, etcétera.
Desde el momento en que se instauró la zona de distensión, el Ejército Nacional
identificó los movimientos estratégicos que daban las farc en la zona despejada y
en sus alrededores:

[…] la intención actual de las farc, es la de propinar un golpe de resonancia con miras
a fortalecer su reconocimiento como Fuerza Beligerante, en tal sentido el secretariado
[…] ha concentrado recursos humanos y bélicos, tanto en la zona de distensión como
en sectores aledaños y en proximidades a la ciudad de Florencia.148

146 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. II Brigada Móvil, Informa de Inteligencia Zona de
Distensión (Larandia, Caquetá, 6 de abril de 1999).
147 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XXVII Brigada de Selva, Documento de circulación.
148 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, Incremento accionar farc
(Florencia, 29 de junio de 1999).

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La falta de tropas y tecnología de punta para ejercer una contención eficaz sobre
dichos planes no permitió que se frustraran por parte del Ejército Nacional el sinnú-
mero de delitos que se cometieron usando la zona de distensión para refugiarse de
la acción militar.
Las acciones armadas de las farc contra las poblaciones, asesinatos y masa-
cres contra las Fuerzas Militares y Policiales, entre otras acciones, desde que se ini-
ció la zona de distensión en el Caquetá buscaban generar las condiciones propicias
para que dicho grupo guerrillero controlara considerables porciones del territorio.
Dicha estrategia inició con el ataque simultaneo a las poblaciones de Valparaíso y
El Doncello el 10 de julio de 1999; ambas tomas dejaron las siguientes afectaciones
a miembros de la Policía Nacional: dos muertos y cinco heridos en el caso de Valpa-
raíso, y un muerto y un herido en El Doncello.
Ambos ataques bloquearon la movilidad por varios días en la zona del norte del
departamento, puesto que el transporte entre Florencia y San Vicente se restringió
durante tres días. La acción del Ejército logró romper el bloqueo con la caballería del
Grupo Mecanizado Rincón Quiñonez, y la infantería de los batallones “Héroes del
Güepí”, “Diosa del Chairá” y General Liborio Mejía, apoyados por la Fuerza Aérea
Colombiana —fac— y Aviación del Ejército ubicados en Larandia. Además de estas dos
tomas hubo más de 20 en la mayoría de municipios del Caquetá durante el periodo que
duró la zona de distensión, y algunas de ellas fueron de forma simultánea (tabla 9).
Tan solo cinco meses después (9 de diciembre de 1999) se llevó a cabo una de
las más sangrienta tomas a estaciones de policía en el municipio de Curillo; fueron
asesinados e incinerados dos policías, nueve secuestrados y un herido, la estación
quedó totalmente destruida. Ese mismo día en el municipio de San José del Fragua las
farc atacaron el municipio con cilindros bombas, otros explosivos y armas de largo
alcance, dando como resultado el asesinato de un policía. La misma estrategia fue
usada casi dos años después en los municipios de Belén de los Andaquíes y San José
nuevamente; en esta ocasión en el municipio de Belén asesinaron a cinco policías y
siete fueron heridos.
A finales del 2000 integrantes de la Columna Móvil Teófilo Forero perpetraron la
masacre de la familia Turbay, en la que asesinaron a siete personas, entre ellos al
congresista y vocero de paz del Congreso Diego Turbay, a su señora madre Inés Cote,
un periodista y a los demás miembros del grupo que se desplazaba a la posesión
del alcalde de Puerto Rico, quien había sido elegido por el partido liberal y con el

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

apoyo político de la familia Turbay. El hecho ocurrió en los límites de los municipios
de Puerto Rico y El Doncello, en un punto cercano a la quebrada El Nemal, donde
fue atacada la caravana que transportaba a la comitiva que venía a la posesión del
nuevo alcalde del municipio de Puerto Rico, José Lizardo Rojas, quien fue asesinado
por las farc el año siguiente en su residencia del municipio de Puerto Rico; la misma
suerte corrió su sucesor John William Lozano Torres también turbayista.

Tabla 9. Ataques de las farc a la Policía Nacional

Fecha Lugar Descripción Heridos Secuestrados Muertos

1999 Valparaíso Toma del pueblo - 2 días 5 2

1999 El Doncello Toma del pueblo - 3 días 1 1


1999 Curillo 3
Destrucción total de la
1999 Curillo 1 9 2
estación de policía

San José del Ataques con cilindros


1999 1
Fragua bomba

Ataque con cilindros


2000 Solano 1
bomba

2000 El Doncello Incursión guerrillera 5 civiles 2

2000 Montañita Plan Pistola 1

2000 Puerto Rico Plan Pistola 1

2000 El Doncello Plan Pistola 1

Ataque a patrulla vía


2000 El Doncello 2
Rionegro

Ataque a estación con 3, incluidos 2


2000 El Paujil 1
cilindros y gasolina civiles

2000 Montañita Plan Pistola 1 1

2001 El Paujil Ataque patrulla policial 2

Ataque con explosivos


2001 Milán 2
estación de policía

2001 Puerto Rico Plan Pistola 2

2001 Milán Incursión a población 6

Belén-San José del


2001 Ataque simultaneo 7 5
Fragua

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Fecha Lugar Descripción Heridos Secuestrados Muertos

2001 Vía Belén-San José Asesinado policía 1

5 policías 1 policía
2001 Montañita Incursión a la población
7 civiles 3 soldados

Hostigados vía Cartagena


2001 El Paujil del Chairá. Asesinados 4 3
con tiro de gracia

Ataque a casa de 1 estudiante


2001 Florencia
Fernando Almario 1 policía

Asesinados policías
2002 Puerto Rico 2
escoltas del alcalde

Fuente: elaborado por los autores a partir de información obtenida en Archivo Central de la Gobernación
del Departamento del Caquetá, 2016

El notable incremento de los ataques de las farc a las estaciones de policía en las
zonas aledañas a la zona de distensión, en comparación con las dos fases anteriores,
fueron producto de la posibilidad que dicho grupo guerrillero tenía de refugiarse en la
zona desmilitarizada por orden del Gobierno nacional para llevar a cabo diálogos con
este grupo guerrillero. Esta situación iba a cambiar radicalmente en la fase IV, pues
la mayor presencia de las Fuerzas Militares y el incremento de sus operaciones ofen-
sivas, de control y registro de área impidió que este grupo guerrillero siguiera imple-
mentando dicha táctica, situación que volcará sus actos criminales de manera masiva
contra la población civil y funcionarios públicos (masacres).
A partir del 2001 el Ejército Nacional incrementó las operaciones contra las auc
y las farc en el sur del país, con el objetivo de controlar la amenaza que representan
estos dos grupos armados ilegales en la región. Para tal fin, realiza las siguientes
operaciones:

Orden de operaciones No. 008 (24 de enero de 2001)


Operación Relámpago (26 de enero de 2001)
Contra las Autodefensas que operaban en los municipios de Belén de los Andaquíes,
Morelia y Valparaíso.149

149 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería de Montaña n.º 34 “Juanambú”,
Operaciones contra las auc (Florencia, Caquetá, 2001-2005).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Ambas operaciones fueron realizadas por el Batallón “Juanambú” con sede en


Florencia, Caquetá.
Estas operaciones fueron producto de la presencia del Bloque Sur Andaquíes en el
sur del Caquetá, grupo armado ilegal que estaba involucrado en cruentos combates
con las farc en esta parte de la región por el control de algunas zonas y del negocio
del narcotráfico. Otras operaciones realizadas por la XII Brigada y el Batallón “Jua-
nambú” contra las farc y las auc fueron estas:

Operación Coyote, realizada en el sur del Caquetá (6 de marzo del 2001), contra el
Frente 49 de las farc.
Operación Antorcha, en el área de los municipios de Solita y Valparaíso, Caquetá (6 de
marzo del 2001), contra integrantes de las farc.
Operación Dignidad Tres, en la jurisdicción de los municipios de Belén de los Anda-
quíes, San José del Fragua y Valparaíso, Caquetá (15 de mayo del 2001) contra las
Autodefensas que delinquían en la zona.
Operación Florida, en el municipio de Valparaíso, Caquetá (31 de agosto del 2001),
contra los integrantes del grupo guerrillero de las farc en esa zona del departamento.150

Finalizando la vigencia de la zona de distensión, la situación de orden público en


el Caquetá y Putumayo se encontraba bastante difícil por las intenciones de las farc
de intensificar los ataques que había venido cometiendo desde iniciada esta, lo que
se evidencia en los planes que tenía el Bloque Sur para realizar entre mediados de
noviembre y de diciembre del 2001:

Se pudo determinar que el Bloque Sur de las farc, tiene previsto desarrollar una esca-
lada de atentados a partir del 28 de noviembre hasta el 15 de diciembre del presente
año, en el departamento del Caquetá, buscando que el Gobierno Nacional en la Mesa
de Diálogo, firme una tregua navideña, que tendría lugar hasta el 15 o 20 de enero
del 2002 […].151

Fueron múltiples las operaciones militares que efectuó el Ejército Nacional con-
tra las acciones delictivas que realizó las farc fuera de la zona de distensión en el

150 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería de Montaña n.º 34 “Juanam-
bú”, Operaciones contra las farc (Florencia, Caquetá, 2001-2005).
151 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Fuerza de Tarea Conjunta del Sur, Documento sobre
posibles ataques de las farc (Florencia, 27 de noviembre del 2001).

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transcurso de su vigencia: “durante el primer trimestre del año 2001, las Unidades
realizaron operaciones de control militar de área en sus sectores críticos, mante-
niendo el control y garantizándole a la población civil del departamento su tranqui-
lidad personal y sus recursos”.152 Además se desarrollaron durante la mayor parte
de la zona de distensión

[…] operaciones de control militar de área en sectores que han sido importantes
estratégicamente para la guerrilla, causándoles problemas en sus apoyos logísticos
hacia el área de distensión […] situación que ha llevado a que la opinión de la ciu-
dadanía caqueteña haya mejorado sobre su Ejército, por los resultados positivos que
han arrojado las operaciones.153

En los meses finales de la vigencia de la zona de distensión las Fuerzas Milita-


res empezaron a dar mejores resultados operacionales en contra de los grupos que
delinquen en el sur del país, especialmente las farc; dichos resultados obedecen a
diferentes factores:

1. El dispositivo dispuesto por la Brigada, ha permitido garantizar la cobertura sufi-


ciente para neutralizar atentados y tomas a las Unidades Militares.
2. La ciudadanía caqueteña y, en especial la de Florencia se ha sentido respaldada y
confiada con la Fuerza Pública por las Operaciones efectuadas, de control militar
en el área rural y urbana.
3. El esfuerzo permanente realizado por los Batallones en el control de los muni-
cipios, sus vías de acceso y áreas aledañas, evitaron que los delincuentes de las
farc se tomaran localidades como El Doncello y San José del Fragua.
4. Se ha logrado la concientización de las tropas, en el sentido de conocer las nue-
vas tácticas de delinquir de la guerrilla y, no dejarse llevar por señuelos a sus
cercos preparados de aniquilamiento, utilizando estrategias como las cortinas.154

El nuevo escenario de favorabilidad en el ambiente operacional de las Fuerzas


Militares en la región fue generado por la posibilidad que tuvo la Inteligencia del Ejér-
cito Nacional de identificar muchas de las estrategias que estaban implementando las

152 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Infantería de Montaña n.º 34 “Juanam-
bú”, Análisis operacional (Florencia, 23 de marzo del 2001), 15.
153 Ibíd., 15.
154 Ibíd., 16.

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farc desde la zona de distensión, además de conocer de una manera más detallada
las estructuras de este grupo guerrillero. Esto les permitió, una vez acabada la zona
desmilitarizada, llevar a cabo mayores capturas y bajas que lograron una mayor can-
tidad de desmovilizaciones de los diferentes frentes guerrilleros en la jurisdicción de
la VI División en la siguiente fase.

4. Las fuerzas militares en la región

4.1. Respaldo absoluto al Gobierno nacional durante el proceso de paz


del Caguán

En esta fase, el hecho histórico más representativo del accionar de las Fuerzas Mili-
tares en el sur de Colombia fue su compromiso irrestricto de seguir subordinados al
poder ejecutivo durante el proceso de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pas-
trana Arango y la guerrilla de las farc entre 1998 y 2002. En dicho contexto, y por
orden presidencial, la fuerza pública se retiró de los cinco municipios que compren-
dían la zona pactada para adelantar los diálogos: La Macarena, Mesetas, La Uribe y
Vista Hermosa, en el Meta, y San Vicente del Caguán en el Caquetá. Esto no impidió,
sin embargo, que el Ejército Nacional continuara cumpliendo sus obligaciones consti-
tucionales en los territorios que rodeaban la zona de distensión.
En el caso particular de San Vicente del Caguán el Batallón de Infantería n.º 36
“Cazadores”, el cual ejerce jurisdicción en el norte del Caquetá y pertenece a la XII
Brigada, tuvo que salir de sus instalaciones porque en dicho municipio se adelanta-
rían los diálogos de paz. Como lo recuerda el mecánico del Batallón, quien ese día
salió con las tropas:

Dejamos San Vicente el 22 de diciembre de 1998 en algo más de 28 camiones prote-


gidos por la Cruz Roja hacia Florencia. En Puerto Rico se había instalado un puesto
adelantado de nuestro Batallón porque ahí era el inicio de la zona de distensión por lo
que se buscó proteger a los civiles de los alrededores de esa zona.155

En un evento poco usual en la historia de Colombia, una unidad militar debía


abandonar su cantón para permitir que en el marco de una negociación el Gobierno

155 Habitante de San Vicente del Caguán, entrevistado por investigadores VI División, 11 de octubre del
2016.

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nacional buscara salidas no militares al conflicto que para la época ya cumplía más
de 30 años. Ese día, el comandante del Ejército, general Jorge Mora Rangel, en su
discurso a las tropas que dejaban temporalmente su patio, expresó:

El acto de acatamiento que hoy cumplimos, muestra de disciplina y fortalecimiento


institucional, es apenas pausa abierta y aporte generoso al empeño de lograr que
sobre la heredad sagrada de Colombia renazcan la Paz, la convivencia y la armonía.
El pabellón que se arria en los cuarteles del Batallón Cazadores volverá a izarse en
fecha no lejana, asegurando la continuidad histórica de proezas cumplidas en los días
luminosos de la independencia, reeditadas por ustedes en las selvas y montañas don-
de los situó el deber […] Corresponde a los hombres de armas ejecutar y compartir las
decisiones de Estado. Ese es nuestro deber. No nos hicieron soldados para discutir y
protestar, sino para obedecer determinaciones superiores. Allí reside la esencia de esas
tres cualidades que justifican el abandono transitorio de nuestros cuarteles.156

Este fragmento de las palabras del comandante del Ejército acatando el mandato
del presidente de la nación, Andrés Pastrana Arango, demuestra la lealtad de las tro-
pas no solo al poder ejecutivo sino al pueblo de Colombia, entre otras cosas porque si
bien el Ejército se retiró de cinco municipios, no significó que dejara de cumplir sus
labores constitucionales en el resto del territorio por mandato expreso del Gobierno
nacional. De hecho, a la XII Brigada, con sede en Florencia, le correspondió velar por
la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos del Caquetá que quedaron por fuera
de la zona de distensión en los límites de San Vicente del Caguán.

4.2. Planes, operaciones y nuevas unidades militares para mantener la


seguridad en medio del diálogo

Vale la pena reseñarse que fueron años difíciles para las Fuerzas Militares de Colom-
bia por la intensidad de los ataques de las farc, que aprovecharon la zona desmi-
litarizada para aumentar su capacidad militar e incrementar sus finanzas. Esa fue
la razón para que se presentaran ataques no solo contra las tropas del Ejército sino
contra la población civil, lo que convirtió los alrededores de la zona de distensión

156 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional, Fragmento del discurso pronunciado en 1998 por
el General Jorge Enrique Mora, Comandante del Ejército, frente a las tropas. Monumento Histórico,
Batallón “Cazadores”, San Vicente del Caguán, Caquetá.

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en un territorio de guerra permanente. Los municipios que fueron particularmente


afectados por las farc en el Caquetá y que eran próximos a la zona despejada fueron
los ubicados en el piedemonte norte del departamento y que configuraban el eje vial
Florencia-San Vicente del Caguán, quizás uno de los más importantes de esa región.
El general (R.A.) Javier Hernán Arias Vivas, quien fue comandante de la XII Brigada
en Florencia entre el 2000 y el 2001, da testimonio de la intensidad de las operaciones
del Ejército para la época:

Durante los años que yo estuve allá en el Caquetá, 2000 y 2001 eso fue una guerra
porque en la zona de distensión las farc tenían la libertad de entrenarse y prepararse
y luego salían y buscaban el combate y nosotros los enfrentábamos. Imagínese que
llegamos a tener combates de dos semanas en los límites con la zona de distensión.
Es que la zona de distensión dio pie para que las farc se fortalecieran militarmente,
económicamente y en todos los sentidos y la XII Brigada apenas contaba con los bata-
llones “Cazadores”, que se movió a Puerto Rico, “Juanambú” en Florencia, el “Güepí” en
Larandia, el Liborio Mejía en Venecia y el Batallón de Contraguerrillas “Chairá”, también
en Larandia. También contábamos con un Gaula y un escuadrón de caballería con carros
cascabel y urutú.157

En Puerto Rico, en el norte del Caquetá, hacia donde fue trasladado el Batallón
“Cazadores” para facilitar los diálogos de paz, las tropas eran constantemente hostiga-
das por la columna móvil Teófilo Forero de las farc. Como lo recuerda el mayor general
Jorge Eliecer Suarez, actual comandante del Comando Conjunto del Suroriente n.º 3,
por entonces coronel y comandante del Batallón “Cazadores” en 1999,

En el mes de julio de 1999 las farc le habían declarado la guerra al país, al pueblo
colombiano. Recuerdo que la primera noche que me tocó estar en Puerto Rico al fren-
te del Batallón éramos constantemente hostigados y nos tocó llegar a organizar las
unidades porque nuestros hombres estaban en las instalaciones del antiguo Idema.
Fue la época más difícil de mi vida militar, ser comandante del Batallón Cazadores,
porque nuestros hombres estaban en su momento con la moral un poco baja porque
durante los años anteriores el Ejército había sufrido muchos golpes. Entonces volver a
revitalizar a la tropa no fue fácil, volver a inculcarles la mística que siempre ha tenido
el Ejército, no fue fácil.158

157 Javier Hernán Arias Vivas (Brigadier General [R.A.]), entrevistado por investigadores VI División, 7
de julio del 2016.
158 Jorge Eliecer Suarez (Mayor General), entrevistado por investigadores de VI División, 30 de septiem-
bre del 2016.

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Las acciones hostiles que las farc preparaban dentro de la zona de distensión
eran luego desarrolladas en contra de las unidades militares que protegían a la
población civil. Sin duda alguna Puerto Rico fue uno de los municipios del Caquetá
que padeció la crueldad de las acciones de esta guerrilla durante el proceso de paz.
Según el testimonio del soldado profesional Marín,

En el año 2000 yo estaba en Puerto Rico y para ese momento llevaba tres años en el
ejército y pertenecía al Batallón “Cazadores” y todas las noches recibíamos hostiga-
mientos por parte de la guerrilla. Teníamos que cambiar los horarios de comida todo el
tiempo porque ellos desde el otro lado del río Guayas nos lanzaban cilindros, granadas
y morterazos. Uno vivía alerta todo el tiempo porque para la época el que se dormía
se moría, como decíamos nosotros. Se supone que había una zona de seguridad en
la cual no podía haber tropa ni de la guerrilla ni de nosotros como Ejército, pero era
mentira, las farc utilizaba esa zona para hostigarnos porque llegaban hasta la orilla
de río y desde allí nos atacaban, de esa manera nos hirieron mucha gente.159

Y si en el norte del Caquetá, en los lugares más cercanos a la zona despejada el


Ejército Nacional enfrentaba con decisión a la guerrilla de las farc, en el sur de ese
departamento las operaciones estaban encaminadas bloquear a todos los grupos al
margen de la ley que delinquían en esa zona que sirve de límites con Putumayo. Allí
la XII Brigada adelantaba acciones ofensivas en contra del Cuadragésimo Noveno
Frente de las farc, de la delincuencia común y de las autodefensas ilegales. Estos
tres grupos actuaban sobre el eje vial Florencia-Morelia-Belén-San José-Valparaíso-
Albania, manteniendo en constante zozobra a los habitantes de estos municipios,
por lo que a través de las unidades del Batallón de Infantería “Juanambú” la Brigada
buscaba garantizarles su seguridad.
Mantener el control de dicha zona del sur del Caquetá representaba enormes
esfuerzos para las unidades de la XII Brigada de Florencia puesto que la topografía
del terreno era compleja y, en ese sentido, debían tener sumo cuidado de algunos
puntos críticos a lo largo de la vía que de Florencia conducía hacia el sur del depar-
tamento, sobre todo si se tiene en cuenta que durante este periodo del conflicto el
accionar de las farc fue intenso. No obstante, los resultados operacionales pueden
evidenciar que se lograban resultados importantes para la fuerza pública al doblegar
la capacidad de lucha de los grupos ilegales, entre ellos, las farc.

159 Marín (Soldado profesional), entrevistado por investigadores equipo VI División, 20 de agosto del 2016.

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Como prueba de ello, la Orden de Operaciones n.º 13 “Corcel” da cuenta de que


para el 2001 el mando y control de la XII Brigada en el sur del Caquetá realizaba ope-
raciones en las que, al sumar los esfuerzos de varias de sus unidades, los resultados
eran efectivos. En abril de ese año, por ejemplo, se lograron efectuar golpes contun-
dentes a las farc mediante operaciones que adelantaron los Batallones de Contrague-
rrillas n.º 12 “Diosa del Chairá” y el de Infantería n.º 34 “Juanambú” en el municipio
de Albania.160
A pesar de que con decisión y alta moral el Ejército Nacional buscaba mantener
la seguridad en los departamentos del sur de Colombia, también perdía a muchos
de sus hombres víctimas de la crueldad de las farc. En junio del 2001, en un ataque
de esta guerrilla en la que participaron al menos 500 hombres de los frentes Décimo
Cuarto, Décimo Quinto, Trigésimo Segundo, Cuadragésimo Octavo y Cuadragésimo
Noveno del Bloque Sur, fueron asesinados 30 soldados del Batallón de Selva n.º 49
“Juan Bautista Solarte” en la Base Coreguaje en jurisdicción del municipio de Puerto
Leguízamo, Putumayo.161 Lo irónico fue que el ataque se preparó en la zona de dis-
tensión y desde allí salieron los guerrilleros a realizar la toma, para la cual utilizaron
cilindros de gas, rockets y granadas.
Sin embargo, a pesar de que la guerrilla de las farc se creyó militarmente más
fuerte y con algún tipo de ventaja estratégica debido al absoluto control que ejercía
en la economía, la política y las relaciones sociales de los habitantes de San Vicente
del Caguán durante 1999, el 2000 y el 2001, el Estado colombiano también entendió
que se hacía urgente prepararse por si las negociaciones fracasaban. En ese sentido,
“el presidente Pastrana tuvo la precaución de fortalecer al Ejército mientras reali-
zaba las negociaciones con la guerrilla”, afirma el general (R.A.) Arias Vivas. De esta
manera, el país recurrió a la ayuda internacional para luchar contra el narcotráfico
y la guerrilla.

160 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. XII Brigada del Ejército, Orden de Operaciones n.º
13 “Corcel” (Florencia, Caquetá, 21 de abril del 2001).
161 “30 militares muertos en ataque de las farc”, El Tiempo, 23 de junio del 2001, http://www.eltiempo.
com/archivo/documento/MAM-483813.

99
Edinson CEballos, andrés alfonso, Virna GutiérrEz, ana Muñoz, aliCia fErrEira, fabio MElo

4.3. El Plan Colombia

A la par de los diálogos de paz con las farc, el gobierno del presidente Andrés Pas-
trana Arango adelantó una reingeniería o reestructuración de las Fuerzas Militares162
para intentar enmendar los errores cometidos durante la segunda parte de la década
de 1990 y que tantas víctimas le causó de manera particular al Ejército. Así, en 1999
los gobiernos de Colombia y Estados Unidos realizaron un acuerdo bilateral que se
conoció en el mundo entero como Plan Colombia y que trajo grandes beneficios al
pueblo colombiano y le permitió a las Fuerzas Armadas neutralizar la ventaja militar
que durante 1996, 1997 y 1998 había acumulado la guerrilla de las farc.163
Contrario a lo que se ha dicho desde otros enfoques y narrativas, este plan era un
componente integral de acciones que buscaba fortalecer las instituciones del Estado,
invertir en acción social y en sustitución por cultivos alternativos de los tradicionales
de coca. Por supuesto el plan tenía dentro de sus objetivos la lucha directa contra
el cultivo y tráfico de drogas porque por primera vez en la historia se entendió que el
centro de gravedad del conflicto interno colombiano giraba en torno al narcotráfico,
ya que “los grupos en armas al margen de la ley, obtenían sus mayores ingresos para
sostener un pie de fuerza, aun en crecimiento, y con intensiones estratégicas de toma
del poder por la fuerza de las armas”.164
Efectivamente, este plan incluía financiación económica, asesoría militar y
capacitación del Gobierno norteamericano a las tropas colombianas con el pro-
pósito de atacar frontalmente el narcotráfico. Dentro de este escenario, para el
Caquetá, Putumayo y Amazonas el Plan Colombia representó la creación de nue-
vas unidades militares que trajeron motivación al Ejército Nacional para encarar
los grandes desafíos de combatir una guerrilla que durante los últimos años y de
la mano del narcotráfico se había hecho muy fuerte.
En diciembre del 2000, en cumplimiento del diseño del Plan Colombia, se creó la
Brigada Especial contra el Narcotráfico —bracna— con el objetivo de atacar de lleno
las actividades que las farc y los narcotraficantes realizaban en todo el territorio
nacional. A esta Brigada, que se instaló en el Fuerte Militar Larandia en el Caquetá,

162 Fuerza de Tarea Conjunta Omega, Las farc: de la guerra de movimientos a su punto de inflexión. Vol.
III (Bogotá: Centro de Estudios Históricos del Ejército, 2015), 27.
163 Vásquez Delgado, Territorios, conflicto armado, 99.
164 Santos Pico, Historia militar, 344.

100
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vi diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

le asignaron los Batallones Contra el Narcotráfico n.º 1 Brigadier General Herrera


Luna, n.º 2 “Coyaimas”, n.º 3 Mayor Pedro Solarte Chitiva y el Batallón de Servicios
Contra el Narcotráfico.165 En ese contexto de reestructuración de las Fuerzas Milita-
res, el Ejército Nacional continuó realizando su labor permanente de proteger a la
población civil que vivía en los territorios que circundaban la zona de distensión.
En el 2001, en cumplimiento de instrucciones presidenciales, la Fuerza de Tarea
del Sur, unidad que ejercía para ese momento el mando y control de la XII Brigada en
Florencia, envió una directiva transitoria en la que ordenaba intensificar “el desarro-
llo de operaciones de registro y control militar de área contra todas las formas delin-
cuenciales en los sectores de influencia aledaños a la zona de distensión”.166 Las áreas
en donde dicha directiva ordenaba adelantar operaciones de manera específica eran
los municipios de Puerto Rico, El Doncello, El Paujil, La Montañita y Florencia, todos
cercanos a la cordillera Oriental, y Cartagena del Chairá, a orillas del río Caguán en el
sector de la llanura amazónica.
La importancia de estas operaciones realizadas por las unidades de la XII Bri-
gada radica en el hecho de que así se impedía que se cometieran actos violentos en
contra de la población civil, sobre todo porque la guerrilla impedía el libre tránsito
de los caqueteños por las vías terrestres y fluviales del departamento. Ejemplo de
ello también fue la carretera El Paujil-Cartagena del Chairá que durante esos años
soportó saboteos y actos de violencia por parte de los integrantes del Décimo Cuarto
Frente de las farc. En documentos que reposan en los archivos del Batallón de Infan-
tería “Héroes del Güepí”, en el Fuerte Militar Larandia, Caquetá, se evidencia que
sobre dicha vía esta guerrilla realizaba retención arbitraria de vehículos, cobraba
multas y retenía personas de manera ilegal.167 Esto muestra que para las farc el con-
trol de las vías se convirtió en una prioridad estratégica que solo las operaciones del
Ejército Nacional lograron impedir.

165 Ayudantía, brcna, Fuerte Militar Larandia, Caquetá.


166 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Fuerza de Tar