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Paradigma de lo poshumano

Introducción al tema
Lo poshumano es generalmente planteado desde el progreso y el avance tecnológico que los
nuevos descubrimiento han permitido. Tanto el cine como la literatura han ilustrado partes del
manifiesto ciborg el cual plantea al ser humano como un híbrido. El sujeto humano es más
bien fabricado, según éste texto, para el beneficio de la “humanidad”- ¿o no será más bien
para el beneficio de aquellos que manejan el mundo?- El nuevo humano, el pos humano es
una mezcla de humanidad con tecnología. El cuerpo entonces, se genera desde la inclusión
de elementos ajenos a su biología natural: drogas, químicos y metal construyen una máquina
envuelta en piel. Una máquina camuflada por lo que nos haría realmente humanos: la
subjetividad y el poder de decisión. “Los ciborgs no son irreverentes, no recuerdan el cosmos,
desconfían del holismo, pero necesitan conectar: parecen tener un sentido natural de la
asociación en frentes para la acción política, aunque sin partidos de vanguardia. Su problema
principal, por supuesto, es que son los hijos ilegítimos del militarismo y del capitalismo
patriarcal, por no mencionar el socialismo de estado. Pero los bastardos son a menudo infieles
a sus orígenes. Sus padres, después de todo, no son esenciales” Cyborgs como sujetos
infieles, como sujetos primariamente individuales, como sujetos que parecieran inscribirse en
la contemporaneidad. Entoces, si los ciborgs habitan y somos nosotros, lo poshumano no los
incluye a ellos. Lo poshumano sería entoces, la consecuencias de los ciborgs en el mundo.

Amenaza
El hombre en tránsito es insuficiente para comprender lo humano en la contemporaneidad.
Pareciera que el destino al que nos llevan los valores modernos que han construido lo humano
a lo largo de los últimos años sitúan al hombre en una ruina futura, sin derecho a cambio.

Tesis
Lo poshumano es lo contrario al ciborg. El sujeto del “futuro” será una resistencia y oposición
a la modernidad y el progreso tecnológico. El sentido de la comunidad en que insistieron tanto
nuestros ancestros será la base para impulsar lo poshumano como una vuelta a lo orgánico.
Lo poshumano estará inserto en la retórica de lo ancestral como consecuencia de la
destrucción : crisis de la retórica modernista.
Argumento 1 : Lo poshumano como un gran plural combativo
Catalina Montero Bastias, Licenciatura en Artes

El paradigma de lo poshumano implica pensar al ser humano como una nueva construcción física
y biológica. Como un neo-hombre, un sujeto con mayor capacidad de adaptación o derechamente
como un ciborg. A partir de éstas premisas podríamos instalar al sujeto poshumano en la época
contemporánea. Sin embargo, si pensamos en el hombre del presente/futuro, en el sujeto
adaptable, seria mas pertinente – considerando como se desarrolla el mundo y los poderes- pensar
lo poshumano como lo contrario al progreso y al desarrollo tecnológico: Como su consecuencia
directa. Entonces, el nuevo humano pareciera gestarse más bien, desde la fractura y el fragmento
producto del rápido asenso moderno. Planteo lo poshumano, al humano del futuro como la
resistencia al modelo individualista, masculino, violento y hambriento por el “progreso”. El cuerpo
que encarnará al poshumano es un cuerpo
colectivo, que parece no estar, producto de su
condición de ruina pero que sin embargo existe
de manera intermitente. Como se plantea en
Cartografías del cuerpo : “Sin embargo a
diferencia de la ceniza Derridiana, el cuerpo
ausente << no ha perdido totalmente sus
contornos>> y no es <<no identificable>>”, sino
que, a pesar de su falta o su carencia de
plenitud, aun cabe la posibilidad de una
rememoración” (VV.AA, 29).
Figura 1 : Fragmento performance Divisor.
Este cuerpo poshumano es intermitente, será
ausente y presente al mismo tiempo y necesitará de manera urgente una vuelta hacia las raíces,
una vuelta hacia la necesidad de la colectividad. Lygia Pape el año 1968 realizó la performance
Divisor (Fig.1) en el Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro. La acción consiste en el despliegue
de una gran tela blanca con agujeros. Éstos orificios funcionan para sacar la cabeza, así la tela se
articula como un eje de unión colectiva. De alguna manera, el objeto es una metáfora que permite
percibir al cuerpo a pesar de su ausencia, no identificamos su materia, su composición, su color,
su tamaño ni su peso. El cuerpo individual desaparece para conformar una fuerza colectiva que
existe gracias a las “cabezas” de cada uno, a la individualidad entendida desde la capacidad
pensante. Como escribe Verónica Zondek en El hueso de la memoria: Somos un dado sin cuestión
// Un olvido de la conciencia. // Somos un solo infinito // Un tú// Un yo // un nosotros // un ellos.
//Somos una multitud. Multitud obligada por el sueño del progreso, un nosotros que existe
producto de la ruina. Ruina que se re ensambla para poner en valor lo orgánico de nuestros
cuerpos, de nuestra realidad.
Lo poshumano existe como el éxtasis de la decadencia, como un nuevo cuerpo responsable de
reunir – re ensamblar lo que quedó después del intento por ser super humano. Humano no
humano, humano como ensamblaje de agentes externo a su conformación básica. Desde allí nace
lo poshumano como resistencia al paradigma moderno, al paradigma de la exclusión de lo
realmente humano, de lo orgánico, de lo colectivo como agente unificador.
Argumento 2: La mutabilidad y reconstrucción como cambio de piel, extensión y escape de
si mismo.
Macarena Miguel, Arte

Lo poshumano es exactamente el hombre en tránsito. Es algo mucho más complejo que algo
meramente tecnológico. El hombre poshumano es la presencia física que rompe sus límites.
Que después de pasar por todos los estados que lo construyen, está en pedazos por luchar
salir de si mismo, por extenderse. La mutabilidad se hace presente en la recopilación de todos
los fragmentos que han caído en el intento de transitar por el cuerpo y la existencia en el
mismo, para transformarlos y recrearlos, haciendo un cuerpo que es más propio, más grande
y menos finito.
La modificación corporal y el manejo del cuerpo son el principal reflejo del controlar el si mismo,
de transformarse: el deseo de trascender la carne. Deseo que proviene del descontento latente
que hay con la corporalidad.
La creación de un nuevo cuerpo o de un cuerpo
extendido, habla del espacio simbólico que
habitamos. El levantar una segunda piel, mutar
la carne, el cuerpo que vivo. La satisfacción del
deseo de un dominio total de este espacio que
vivo, para vivirlo tal y como quiero, como una
manera de apoderarse de los confines de
nuestra existencia.
El desafiar los límites pre-existentes con los que
existe la disconformidad de nuestros extremos
fronterizos, es un evasión al cuerpo que se nos
ha sido dado, y el alterar para reconstruir el
espacio que si queremos habitar es un escape
de lo que no queremos dejar que nos defina.
Llevar al cuerpo a extremos para romperlos; para
hacerlo más real, más nuestro.
El re-conocer el cuerpo y re-significarlo, para
encontrarse nuevamente con el origen de las
entrañas, lo orgánico de nuestra corporalidad y
extendernos, para demostrar la transgresión de límites y cuestionar si de verdad hay un límite
después que ya existe la transgresión. Especialmente por la cantidad de herramientas y
cuestionamientos que nos permite lograr exactamente eso.

La artista australiana, Casey Jenkins, rompe esquemas y desafía el cuerpo en su obra “Casting
Off My Womb” (imagen 1 y 2) en la cual teje su ciclo menstrual desde ovillos de lana colocados
dentro de su vagina. Lo cual prolonga desde dentro hacia fuera un ciclo biológico interno
propio del cuerpo femenino haciéndolo físico. Esta obra expone la transformación (y los
cambios) como un ritual de materialización del cuerpo interno y su manifiesto tangible, que
crea y expone una procreación corporal. Es un escape al cuerpo ya que saca algo que está
atrapado dentro y escondido fuera (por la sociedad), para mostrarlo y hacerlo suyo, mutando
lo corporal de la menstruación.



Bibliografía

VVAA. Cartografías del cuerpo : La dimensión corporal en el arte contemporáneo. Ed.


CENDEAC, Murcia. 2004.