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Lugar: Buenos Aires. Fecha: 11 de diciembre de 1984. Tribunal: CSJN.

Partes: Indalia Ponzetti de Balbín y Editorial Atlántida S.A. Proceso: daños y perjuicios.

Hechos: La revista “Gente y Actualidad” publicó en su tapa del 10.09.1981 una foto de
Ricardo Balbín agonizante en la sala de terapia intensiva de la clínica Ipensa en la que era
atendido, la que ampliada con otras en su interior provocó el sufrimiento de su familia y la
desaprobación de las autoridades estatales, eclesiásticas y científicas. Su esposa e hijo
iniciaron la demanda contra Editorial Atlántida. (Balbín falleció el 09.09.1981).
Resultandos: Órganos Jurisdiccionales: la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil
confirmó la sentencia de 1ª instancia, que hizo lugar a los daños y perjuicios ocasionados
por la violación del derecho a la intimidad de Ricardo Balbín sobre la base del art. 1071 bis
CC. Contra ella la demandada dedujo REF por violación de los arts. 14 y 32 CN.
Posición de Editorial Atlántida: no se excedió el marco del regular ejercicio de la profesión
de periodista. Significó un modo, quizás criticable, de dar información gráfica de un hecho
de interés general, por lo que no es posible violar el art. 1071 bis CC.
Posición de Indalia Ponzetti de Balbín: se deduce de la demanda que entiende que existe
una violación al derecho a la intimidad y que eso le generó un sufrimiento / daño concreto.
Considerandos: La CSJN analiza el ámbito propio de cada derecho. Al analizar la libertad
de prensa / derecho a la información indica que: el derecho radica en reconocer la
facultad de publicar las ideas sin censura previa, pero no implica la posterior impunidad en
relación a lo expresado. A su vez al analizar el derecho a la privacidad e intimidad dice
que su fundamento se encuentra en el art. 19 CN. En relación directa con la libertad
individual protege jurídicamente un ámbito de autonomía individual constituida por los
sentimientos, hábitos y costumbres, las relaciones familiares, la situación económica, las
creencias religiosas, la salud mental y física y las acciones, hechos o datos que, teniendo
en cuenta las formas de vida aceptadas por la comunidad están reservadas al propio
individuo y cuyo conocimiento y divulgación por los extraños significa un peligro real
potencial para la intimidad. En rigor, el derecho a la privacidad comprende no sólo a la
esfera doméstica, el círculo familiar de amistad, sino otros aspectos de la personalidad
espiritual física de las personas tales como la integridad corporal o la imagen y nadie puede
inmiscuirse en la vida privada de una persona ni violar áreas de su actividad no destinadas
a ser difundidas, sin su consentimiento o el de sus familiares autorizados para ello y sólo
por ley podrá justificarse la intromisión, siempre que medie un interés superior en resguardo
de la libertad de los otros, la defensa de la sociedad, las buenas costumbres o la
persecución del crimen (Considerando 8 – Fundamental).
Asimismo destaca que en caso de personas públicas su actuación puede divulgarse en lo
que se relaciona con la actividad que les confiere prestigio o notoriedad y siempre que lo
justifique el interés general. Pero no autoriza a dañar la imagen pública o el honor y menos
sostener que no tienen un sector o ámbito de vida privada protegida.
Puntos resolutivos: la publicación excede el límite legítimo y regular del derecho a la
información, toda vez que la fotografía fue tomada en la sala de terapia intensiva del
sanatorio sin autorización ni consentimiento, no existiendo justificación. Su publicación
configura una violación del derecho a la intimidad. Se confirma la sentencia que ordenaba
indemnizar los daños y perjuicios ocasionados.
En obiter dictum hace un análisis histórico y distingue conceptualmente entre el derecho
empresario, el derecho individual y el derecho social.