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¿Qué es la nulidad procesal y bajo qué principios se rige?

La nulidad de un acto procesal significa su ineficacia por devenir dicho


acto en inválido; ello debido a vicios o irregularidades que afecten
concretamente el derecho a un debido proceso. En la doctrina garantista
se conoce como irregularidad procesal. Para efectos de un proceso justo
es intrascendente que puedan estar originados en conductas culposas,
omisivas o dolosas; también se les conoce como remedios procesales.

La nulidad puede ser absoluta o relativa.


En el primer caso se caracteriza porque no es posible de ser subsanado o convalidado. En el segundo
caso, ocurre lo contrario, puesto que pueden ser objeto de subsanación y convalidación, esto en razón a
que no vulneran formalidades esenciales del proceso.
Los principios bajo los cuales se rige la nulidad, son:
a) De legalidad, por el que la nulidad sólo se sanciona por causa establecida en la ley;
b) Trascendencia, por el que la nulidad sólo procederá cuando el acto procesal cuestionado
careciera
de requisitos indispensables para la obtención de su finalidad;
c) De convalidación, supuesto de nulidad relativa, que quedará revalidada con la presunción de
consentimiento o con la aceptación del interesado;
d) Subsanación, no habrá nulidad si la subsanación del vicio no ha de influir en el sentido de la
resolución o en las consecuencias del acto procesal;
e) De integración, por el que el Juez se encuentra facultado para integrar una resolución cuando
haya
omitido pronunciarse sobre algún punto principal o accesorio; y
f) De independencia, en virtud del cual, la nulidad no podrá hacerse extensiva sino únicamente al
acto
que la motivó.

¿Cuáles son los requisitos para formular la nulidad de un acto procesal y


en qué oportunidad debe plantearse?
Requisitos
a) Acreditar el perjuicio irrogado por el acto viciado;
b) Precisar, si fuera el caso, la defensa que no se pudo llevar a cabo como consecuencia directa del acto
procesal cuestionado;
c) Acreditar interés propio y específico en relación al pedido.
Oportunidad
El pedido de nulidad deberá ser formulado en la primera oportunidad que el perjudicado tuviera para
hacerlo, es decir, hasta antes de la emisión de sentencia, puesto que de ser después, únicamente podrá
alegarse la nulidad en el recurso de apelación. En el primer caso resolverá la nulidad el Juez de primera
instancia, y en el segundo caso la Sala Civil. En ambos casos se resolverá previo traslado a la otra parte,
en auto de especial pronunciamiento. Las nulidades absolutas son susceptibles de ser declaradas de
oficio. La resolución –motivada- en ese sentido ordenará que se reponga el proceso al estado
inmediatamente anterior a la producción del vicio procesal.

Resolución que declara la nulidad.


Dicha resolución deberá contener la orden de renovación del acto o actos
procesales afectados y las medidas que tiendan al logro de tal finalidad, la
imposición al responsable del pago de las costas y costos del proceso, y (a
pedido del
agraviado) la orden del resarcimiento por los daños y perjuicios causados.

¿Qué se entiende por nulidad de cosa juzgada fraudulenta?


La nulidad de cosa juzgada fraudulenta se instaura a través de un nuevo proceso (de conocimiento), con
el objeto de pedir la nulidad de una sentencia con calidad de cosa juzgada o el acuerdo de las partes
homologado por el Juez que pone fin al proceso (siempre que los mismos hayan sido seguidos con dolo,
fraude, colusión o afectando el derecho a un debido proceso); dentro de los seis meses de ejecutado o de
haber adquirido la sentencia o acuerdo, la calidad de cosa juzgada.

Dicha nulidad pueden ser demandada tanto por las partes, o terceros ajenos al proceso que se consideren
directamente agraviados por la sentencia o el acuerdo, previa acreditación del perjuicio sufrido y el
interés legítimo que cuentan. Para tal efecto sólo proceden la medidas cautelares inscribibles. Declarada
la nulidad, de ninguna manera afectará a los terceros de buena fe y que a título oneroso hayan adquirido
un derecho sobre la sentencia declarada nula, pese a que se ordenará la reposición de las cosas al estado
que corresponda.