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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas

Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

BUENOS AIRES, SUS TIERRAS, SUS EDIFICIOS, SUS RECORRIDOS EN LOS SIGLOS XVI Y
XVII.
Dr. Arq. Alberto de Paula

1-Geopolítica del Imperio Español en Sudamérica

Ocurrida entre 1533 y 1534 la conquista española del Incanato, la Corona Hispana fijó en mayo de
1534 la forma política del sur de América. La gobernación de Francisco Pizarro –titulada Nueva
Castilla– absorbió la ciudad de Cuzco y otras tierras, hasta los 14° 5’ 43” de latitud sur. La
gobernación de Diego de Almagro –Nueva Toledo– creada el 21 de mayo de 1534, abarcó las
siguientes 200 leguas de costa en el Pacífico, hasta la latitud 25° 31’ 36” sur, con la zona austral
de Perú, el sudoeste boliviano, el norte de Chile y el noroeste argentino, incluida la actual Salta
con sus alrededores (Figura 1).

2-Pedro de Mendoza y la nueva Andalucía

El actual territorio argentino tuvo otra lógica de distribución. Don Pedro de Mendoza recibió el 21
de mayo de 1534 la Nueva Andalucía, determinada por Enrique de Gandía como una gran “L”
rotada hacia la izquierda, con su base de 200 leguas del Atlántico al Pacífico, entre 25º 31' 36” y
36º 57' 09” de latitud sur y su “altura” desde la cuenca del Plata hasta su divisoria de aguas con el
Amazonas a 15° norte (Figura 1). Mendoza no ejerció jurisdicción en el Pacífico, es decir en Chile,
conquistado por Diego de Almagro. Tampoco tuvo límites definidos con Pizarro y Almagro, entre la
región andina de éstos y la cuenca superior del Plata, por eso en las últimas instrucciones a su
lugarteniente Juan de Ayolas indicaba:

Si entrareis tan adentro que os encontrarais con Almagro o con Pizarro, procurad
haceros su amigo… […] Y si Diego de Almagro quisiere daros porque le renuncie la
gobernación que ahí tengo de esa costa y de las islas, ciento cincuenta mil ducados,
como dio a Pedro de Alvarado porque se volviese a su tierra, y aunque no sean sino cien
mil, hacedlo
[…]
Y aunque arriba digo que la contratación que habéis de hacer con Almagro o Pizarro,
que sea de las doscientas leguas que tengo de gobernación en la mar del Sur, o de las
islas, digo que lo hagáis por todo el Río de la Plata también… 1

Así don Pedro de Mendoza dejó claro que su gobernación abarcaba dos áreas distintas, aunque
contiguas y complementarias.

Según las capitulaciones del 21 de mayo de 1534, al sur de Nueva Andalucía seguía la
gobernación de Nueva León otorgada a Simón de Alcazaba, 2 que en 1529 había recibido un
distrito contiguo al de Pizarro con 200 leguas hacia el sur. Esta jurisdicción, vacante de hecho,
quedó desplazada en los acuerdos de 1534, por el ensanche de las tierras de Pizarro y la
ubicación intermedia de Almagro y Mendoza (Figura 1).

1 Instrucción que el adelantado don Pedro de Mendoza dejó a nombre de Juan de Ayolas, cuando se embarcó con destino a España,
21 de abril de 1537. En: “Documentos históricos y geográficos relativos a la conquista y colonización rioplatense”, tomo II, Buenos Aires,
Comisión Oficial del IV Centenario de la Primera Fundación de Buenos Aires, 1941, p. 191.
2 MILAGROS DEL VAS MINGO, op. cit., p. 285 a 294, 300 a 305, 315 a 327.

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3-Los Adelantados del Río de la Plata

El régimen de adelantados continuó en la provincia del Río de la Plata hasta 1588. Sucedieron a
Mendoza el apoderado Francisco Ruiz Galán en 1537-1539 y el lugarteniente Domingo Martínez
de Irala en 1539-1542. Los adelantados con gestión efectiva, fueron Álvar Núñez Cabeza de Vaca
de 1542 a 1544, Juan Ortiz de Zárate de 1575 a 1576 y su yerno Juan Torres de Vera y Aragón de
1577 a 1588.

4-Santiago del Estero y Asunción, madre de ciudades

A mediados del siglo XVI, Santiago del Estero y Asunción eran dos grandes cabeceras de
urbanizaciones. Paraguay tenía su dinámica expansiva desde Asunción (1537/41) con; al norte,
Puerto de los Reyes (1543), al este Ontiveros (1556) y Ciudad Real del Guayrá (1557,
continuadora de Ontiveros en nuevo emplazamiento) y al oeste Santa Cruz de la Sierra (1561) en
la actual Bolivia. Esta última debía sostener la ruta de Paraguay al Perú. Pero el Gran Chaco era
un obstáculo muy difícil para la fluidez de esa comunicación (Figura 2).

La creación de ciudades al sur de América en la segunda mitad del siglo XVI, procuró ocupar
regiones intermedias y desarrollar sus vías de comunicación. Santiago del Estero, consolidada por
Francisco de Aguirre en 1543, fue cabecera de las fundaciones del antiguo Tucumán a mediados
del siglo XVI. En esto influyó su posición al centro del naciente sistema de caminos entre el Alto
Perú, Chile, y la orilla occidental del Paraná (Figura 3).

Entre las actuales ciudades argentinas Córdoba es la quinta por su antigüedad. La fundó Jerónimo
Luis de Cabrera en 1573, como escala de ruta en el camino de Santiago del Estero al sudeste en
dirección al Paraná y, hecha su fundación, Cabrera siguió la ruta desde las orillas del Carcarañá y,
el 18 de septiembre de 1573, tomó posesión de un puerto que denominó San Luis, como parte de
la jurisdicción de Córdoba.
Juan de Garay recorría esa zona en su labor previa a la fundación de Santa Fe. El 20 de
septiembre de 1573 Cabrera y Garay se encontraron junto al Paraná y el repliegue cordobés
puede entenderse como reconocimiento de la pertenencia natural de la región del Paraná al distrito
del Río de la Plata.

El eje Buenos Aires-Asunción recuperó su desarrollo urbano por la capitulación del 10 de julio de
1569, entre la Corona y el adelantado Juan Ortiz de Zárate. 3 Este acuerdo no incluyó las 200
leguas dadas en el Pacífico a Pedro de Mendoza y después a Álvar Núñez Cabeza de Vaca,
porque la creación de la provincia de Chile o Nueva Extremadura por Pedro de la Gasca en 1548 y
su ampliatoria de 1554, le quitaron desde la costa de Copiapó al estrecho de Magallanes con cien
leguas de ancho del mar al este de la cordillera.

La capitulación de Ortiz de Zárate indica:

Primeramente, os hacemos merced de la gobernación del Río de la Plata, así de lo que


al presente está descubierto y poblado, como de todo lo demás que de aquí adelante
descubriereis y poblareis, así en las provincias de Paraguay y Paraná como en las
demás provincias comarcanas, por vos y por vuestros capitanes y tenientes que

3 MILAGROS DEL VAS MINGO, op. cit., p. 434 a 441.

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nombrareis y señalareis, así por la costa del mar del Norte como por la del sur, con el
distrito y demarcación que Su Majestad, el Emperador mi Señor, que haya gloria, le dio y
concedió al gobernador don Pedro de Mendoza y después de él a Álvar Núñez Cabeza
de Vaca, y a Domingo Martínez de Irala.

Por lo tanto, de las dos áreas de la gobernación de don Pedro de Mendoza, sólo quedó vigente la
cuenca del Plata. Pero el nuevo adelantado podía adquirir territorios en el Pacífico en caso de
descubrimientos nuevos.

Juan Ortiz de Zárate se obligó a construir a su costa hasta tres fortalezas de piedra y fundar
pueblos de españoles, dos entre La Plata (Charcas) y Asunción donde más convenga, otro en el
puerto de San Gabriel o el de Buenos Aires y cuatro donde le pareciere. Además podía fundar
otros centros urbanos y erigir por su cuenta las fortificaciones necesarias. Recibió el título de
Adelantado del Río de la Plata el 11 de enero de 1570 y el siguiente 4 de julio se despacharon
reales cédulas que, en síntesis, establecían:

§ Junto con los cabildos de los pueblos que se fundaren en el Río de la Plata, se
señalen sus ejidos y tierras, caminos y abrevaderos.
§ Los conquistadores del Río de la Plata a quienes se repartiesen indios y que
residiesen durante cinco años, los tengan a perpetuidad.
§ Favorecer y ayudar a los hijos de los conquistadores del Río de la Plata.

La expedición de Juan Ortiz de Zárate partió de España el 17 de octubre de 1572, con tres navíos
y 536 personas a bordo. En noviembre del año siguiente llegó a Asunción donde los lugartenientes
fueron sucesivamente: Felipe de Cáceres hasta 1572 y Martín Suárez de Toledo hasta 1575.

El desarrollo rioplatense era un propósito de la Corona expresado en la real cédula del 16 de junio
de 1572 a las autoridades de Sevilla y otras ciudades andaluzas. Atribuía el fracaso de varios
intentos pobladores a la heterogeneidad de las levas, reclutadas en diversas regiones ibéricas.
Impulsó una nueva política migratoria consistente en formar grupos con una misma región de
origen que, para el Río de la Plata, había de ser Andalucía .

A tal fin convocó a españoles e hijos de la tierra para alistarse, con la promesa de tierras, solares y
repartimiento de indios. 4 El 6 de julio de 1573 tras un reconocimiento de la zona, quedó elegido el
paraje hoy denominado Cayastá, junto al río San Javier, para emplazar la nueva ciudad. Juan de
Garay la fundó el 15 de noviembre de 1573 con el nombre de Santa Fe; constituyó el cabildo y fijó
su jurisdicción:

... por la parte del camino del Paraguay hasta el cabo de los anegadizos chicos; y por el río
abajo, camino de Buenos Aires, veinticinco leguas más abajo de Sancti Spiritus; y hacia las
partes del Tucumán, cincuenta leguas a tierra adentro desde las barrancas de este río; y de
la otra parte del Paraná, otras cincuenta.

Juan Ortiz de Zárate asumió el gobierno en Asunción el 11 de febrero de 1575 pero, postrado por
la disentería, murió allí el 26 de enero de 1576. Dejó como heredera a su hija Juana de Zárate,
menor de edad, habida con la princesa inca Palla Leonor Yupanqui, ambos solteros. La niña
legitimada por Felipe II, tenía diecisiete años a la muerte de su padre y vivía en La Plata o

4 VICENTE D. SIERRA, Historia de la Argentina… op. cit., tomo I, p. 363 a 400.

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Chuquisaca y esto abrió un problema sucesorio pues el futuro de la región dependía de quien,
como tutor o esposo de Juana de Zárate, asumiera la capitulación y el ejercicio del gobierno. Juan
de Garay y Martín de Orúe fueron sus tutores hasta su boda con el licenciado Juan Torres de Vera
y Aragón, el 8 de diciembre de 1577 quien nombró el 9 de abril de 1578 a Juan de Garay teniente
de gobernador, capitán general y justicia mayor y alguacil mayor en todas las provincias del Río de
la Plata, con especial mandato para

Orden a Garay para poblar en el Río de la Plata

...poblar en el puerto de Buenos Aires una ciudad, intitulándola del nombre que le
pareciere y tomar posesión de ella, y poner y nombrar Justicia de Su Majestad que en su
real nombre la administre y para el primer año, elegir a alcaldes y corregidores y los
demás oficiales de la dicha ciudad, y sustentar la dicha ciudad...

Las redes de caminos y ciudades rioplatenses fueron decisivos avances hacia el sur, el este y el
oeste, desde las fundaciones de Córdoba y Santa Fe en 1573 y la formación de una vía entre
ambas. En opinión de un testigo de la época, abrieron esa ruta

…por caminos inhóspitos a riesgo de los naturales […] y se hizo tan buen camino que
van y vienen las carretas y hay contratación desde la ciudad de la Asunción a Santa Fe y
desde Santa Fe a las provincias de Tucumán. 5

Tras resolver conflictos internos y pacificar Paraguay, Garay pregonó en Asunción la repoblación
de Buenos Aires en enero de 1580. Ofrece solares, encomiendas de indios, tierras de cultivo y
propiedad de abundantes caballos cimarrones. Reúne sesenta pobladores, muchos criollos y
mestizos, y armas, enseres, caballos, vacas y ganado menor. Fletó la carabela “San Cristóbal de
la Buena Ventura” construida en el astillero local por el maestro Antonio Thomas, los bergantines
“Santiago”, “San Miguel” y “Todos los Santos”, balsas y canoas. Por tierra marchan Alonso de Vera
“el Tupí” y diecisiete hombres para los arreos de ganado. Parten de Asunción el 9 de marzo de
1580 y tras una escala en Santa Fe llegan al Riachuelo el domingo 29 de marzo. Garay relató lo
acontecido en estos términos:

partí de la ciudad de la Asunción con hasta obra de sesenta soldados poco más o menos
que, como leales servidores y vasallos de Su Majestad y deseosos del aumento de sus
reinos y señoríos, determinaron a venir conmigo a hacer esta población de Buenos Aires,
tan conveniente al servicio de la Corona Real de Castilla y han venido con sus armas,
caballos y ganados a su costa, con mucho riesgo y, con su ayuda, he fundado esta
ciudad de la Trinidad de Santa María de Buenos Aires.

5-Las Ordenanzas Reales y la Fundación de Buenos Aires

El sábado 11 de junio de 1580 fundó Juan de Garay la "Ciudad de la Trinidad en el Puerto de


Santa María de los Buenos Aires” centrada en la actual Plaza de Mayo 6

5 Declaraciones del testigo Pedro López Centeno, en la probanza de méritos y servicios de Alonso de la Cámara. Cfr. ROBERTO
LEVILLER, Gobernación del Tucumán, Probanzas, tomo II p. 381. Citado por MARTA MARÍA HUERTAS, Los caminos de la frontera oeste
argentina durante el período hispánico, en: “Cuaderno” n° 7, Mendoza, Centro de Estudios Interdisciplinarios de Fronteras Argentinas,
1981, p. 22, 23.
6 Archivo General de Indias, Sevilla, Charcas 33. También cfr. [ENRIQUE PEÑA], Documentos y planos relativos al período edilicio
colonial de la ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Municipalidad de la Capital, 1910, tomo I, p. 3 a 15.

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La fundación de la ciudad de Trinidad y puerto de Buenos Aires en su actual ubicación no fue


casual, sino muy reflexionada en cuanto a comunicación, estrategia, comercio y seguridad de las
regiones del Río de la Plata. Pero el riesgo que hacía temer la posición costera y periférica de la
ciudad, influyó en las políticas represoras de su desarrollo hasta la creación del virreinato.

Las ordenanzas 41 y 92 desaconsejaban las fundaciones en lugares marítimos, por el peligro que
en ellos hay de corsarios como también por cuestiones sanitarias, morales y estratégicas. Sólo
podrían ocuparse los puertos principales que fueren necesarios para la entrada, comercio y
defensa de la tierra. De ningún modo había que poblar lugar… que en algún tiempo pueda
redundar en perjuicio de nuestra Corona Real ni de la República.

Pero la corona no podía prescindir de puertos de ultramar.

Las prevenciones de las ordenanzas 41 y 92 sobre la merma de laboriosidad en comunidades


portuarias y el perjuicio que una ciudad-puerto pudiera causar a la Corona y a la República, no
eran vanas. La población bonaerense estuvo desgarrada a principios del siglo XVII, por un
conflicto entre "beneméritos" acaudillados por Hernandarias y "confederados" encabezados por
Juan de Vergara. Ambos partidos confrontaron el desarrollo agropecuario comarcal defendido por
los primeros, con los intereses mercantilistas y aún contrabandistas de los confederados. Después
de 1680, el ilícito asentamiento anglo-lusitano de Colonia frente a Buenos Aires, confirmó esta
dualidad, al materializar una base multinacional de contrabando en el Río de la Plata.

Los fundadores debían, en síntesis, promover poblaciones estables, núcleos de españoles y de


nativos a evangelizar. No debían alentar factorías y bases mercantiles periféricas. Cada ciudad y
comarca estaría sustentada en una economía agraria y en el arraigo de sus habitantes.

Buenos Aires debía atender simultáneamente varios roles. Como toda ciudad indiana, era una
cabecera comarcal civil, eclesiástica, misional, administrativa y defensiva. Además, debía ser el
punto clave en la defensa de la cuenca del Plata y el enlace entre las regiones interiores y el
Atlántico. Para tales funciones urbanas, Juan de Garay eligió el área de la actual Plaza de Mayo,
en la meseta delimitada por dos arroyos o zanjones, casi coincidentes con las calles Chile y
Paraguay de nuestros días. Uno y otro separaban el casco fundacional de las colinas del sur y del
norte, llamadas Alto de San Pedro (Parque Lezama) y Alto de San Sebastián entre la actual plaza
San Martín y el sitio ahora conocido como "cinco esquinas" (intersección de Libertad, Juncal y
avenida Quintana (Figura 4.a-4.b).
La geomorfología corresponde a la "pampa ondulada" con agua potable abundante y suelo fértil,
naturalmente firme para la construcción. 7 Contrasta con el bañado o playa anegadiza circundante,
salitroso y poco consistente para la edificación. El emplazamiento dado por Garay a su fundación
responde a un criterio distinto al seguido por don Pedro de Mendoza para su real. La ubicación de
éste no es ya identificable. 8 Pero connotaba una intención de tomar distancia de la costa y

7 HÉCTOR OTTONELLO, La traza originaria de Buenos Aires, en: [AUTORES VARIOS] “La Argentina, Summa de Geografía”, tomo IX,
Buenos Aires, Peuser, 1963, p. 3 a 70. FEDERICO A. DAUS, El ámbito pampeano, en: HORACIO A. DIFRIERI Y AUTORES VARIOS, “Atlas de
Buenos Aires”, Buenos Aires, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, 1981, tomo I, capítulo I.
8 [Si no imposible, es harto difícil localizar hoy con precisión el lugar del primitivo asentamiento. Descartados el Parque Lezama y La
Boca, carentes de sustento histórico documental, el padre Furlong sugiere los alrededores de la actual esquina de las avenidas La Plata
y Sáenz, en el distrito de la Ciudad de Buenos Aires y como posible desembarcadero, el “paso de Burgos” –hoy puente Uriburu–
distante media legua del otro punto mencionado. De todos modos, las medidas registradas en la documentación son simples
apreciaciones visuales. La referencia de 4 leguas aguas arriba del Riachuelo, tomada del relato de Schmiedel, equivaldría a más de 22
kilómetros desde La Boca, aproximadamente entre las actuales localidades bonaerenses de Ezeiza y Laferrere; pero otras versiones
indican cuatro millas, y esto representa el tercio de la medida anterior, y acerca la distancia al área del puente Alsina o Uriburu,
considerada por Furlong como hipotéticamente más factible. Cfr. GUILLERMO FURLONG S. J., ¿Dónde estuvo situada la Buenos Aires de
Pedro de Mendoza? en revista “Estudios”, Buenos Aires, noviembre de 1965.]

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ocultarlo de la vista de ocasionales navegantes enemigos.

El casco fundacional de la ciudad de Garay ocupa en la meseta elegida, el punto más alto y más
próximo a la costa. Era visible desde el río, pero también un excelente mirador. En este aspecto, la
elección del sitio muestra en el fundador de la ciudad, un buen conocimiento de la geografía del
Río de la Plata. La mejor defensa de Buenos Aires era entonces la configuración del lecho del
estuario. Su navegación exige saber la ubicación de los canales, para evitar accidentes, bloqueos
y daños en las embarcaciones.

Buenos Aires es la primera ciudad argentina fundada en plena vigencia de la real provisión de
1573 sobre Nuevos Descubrimientos y Poblaciones. Sirve como ejemplo por la tanto, del
acatamiento de unas ordenanzas y la falta de cumplimiento de otras.

Conviene recordar que la ordenanza 34 manda a los fundadores considerar las características
ambientales de la provincia, comarca y tierra que se ha de poblar. Para saberlo, aconseja observar
la cantidad de hombres viejos y mozos de buena complexión, disposición y color y sin
enfermedades. También la cantidad de animales sanos y de buen tamaño, y que no se críen cosas
ponzoñosas ni nocivas. Que haya frutos sanos, cielo limpio, aire puro y suave, buena temperatura
sin exceso de calor o frío y habiendo de declinar es mejor que sea frío...

Las ordenanzas 35 y 39, agregan como requisitos el suelo fértil y la disponibilidad de agua para
beber y para regadíos, y demás cursos naturales para la alimentación y la construcción. La
ordenanza 40 establece como condiciones ideales que los lugares no sean muy altos o abiertos a
los vientos, ni muy bajos o enfermizos, sino medianamente levantados, que gocen de los aires
libres. En caso de ocupar lugares altos, debían ser libres de nieblas y también que:

Y habiéndose de edificar en la ribera de cualquier río, sea de la parte del oriente, de


manera que en saliendo el sol, dé primero en el pueblo que en el agua.

Una comparación entre las ordenanzas y la geomorfología y demás características del medio
natural en la ciudad de Buenos Aires, indica lo siguiente:

a) el medio elegido tenía adecuadas condiciones naturales de salubridad;


b) el paraje es de altitud mediana y en sus condiciones naturales primitivas, bien
ventilado y de clima templado, responde a lo especificado en la primera parte de
la ordenanza 40;
c) no se cumple lo dispuesto en la segunda parte de la ordenanza 40, en cuanto a
que la salida del sol debía verse sobre el horizonte de tierra y su ocaso sobre el
de agua; es notorio que la orilla occidental del río de la Plata es más húmeda que
la oriental, y en la indicación era conveniente, pero:
d) la anchura inusitada del estuario hizo que la ubicación en una u otra banda diese
modos distintos de inserción en la red de comunicaciones terrestres del país, de
ahí la opción favorable a la mejor integración continental, alcanzable desde la
costa bonaerense.

Según la ordenanza 37, cada ciudad debía estar bien conectada con las redes de caminos
terrestres y vías navegables. Ése era uno de los roles esenciales de la nueva ciudad.

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La capitulación con Juan Ortiz de Zárate lo autorizaba a fundar en Buenos Aires o en San Gabriel
(actual Colonia, Uruguay) es decir, sobre cualquiera de las dos orillas del río de la Plata. Era una
opción facultativa del adelantado, convenida antes de la firma de la normativa de 1573.

El asentamiento de la nueva ciudad en Buenos Aires, sobre la banda occidental, afirmó la


continuidad territorial entre la “puerta de la tierra” y el interior del país.

Juan de Garay siguió en la demarcación de Buenos Aires, al igual que en Santa Fe (1573) el
modelo urbanístico de Lima que conocía en forma personal y que tantas repercusiones lograba
entonces, especialmente en América del Sur. En este caso, la cuadrícula está inscripta en un
rectángulo de quince por nueve cuadras, con su frente mayor orientado al este, sobre la costa del
río de la Plata. El centro de la composición urbana es la plaza mayor, desde la cual corren siete
cuadras al norte y también siete al sur y siete al oeste, pero solamente una en dirección al este
(Figura 4.a-4.b).

La modulación interior está basada en manzanas cuadradas, de 140 varas de Buenos Aires (1
vara = 0,866 metros) por costado, separadas por calles rectas de 11 varas de ancho. De aquí ha
surgido una unidad de medida longitudinal muy usada localmente, llamada cuadra, cuya magnitud
es de 151 varas de Buenos Aires equivalentes a 130,76 metros, redondeada usualmente en 130.
También la unidad de longitud rural llamada legua, equivalente a 40 cuadras ó 6.040 varas ó 5.230
metros, redondeada -incluso oficialmente- en 6.000 varas y en cinco kilómetros.

Uno de los aspectos más notorios de la falta de aplicación por Garay de la normativa urbanística
aprobada por Felipe II en 1573, consistió en demarcar una plaza mayor cuadrada y no con la
forma rectangular en cuadro prolongada con la proporción 1: 1,5 indicada en la cláusula 113 de
esa famosa normativa. Tampoco demarcó Garay las cuatro calles principales que debían irradiarse
como ejes visibles del trazado desde el centro de la plaza o por medio de cada costado según la
cláusula 115 de las mismas normas.

Consecuentemente, aunque la cláusula 125 dispone que el templo no se ponga en la plaza sino
distante de ella y la 121 especifica que siendo la población en costa debía ser emplazado en la
ribera de modo que su construcción fuese como defensa del mismo puerto, vemos tanto en el
plano de Garay como en la realidad actual que, al igual que en las ciudades hispanoamericanas en
general, la catedral de Buenos Aires ocupa un solar enfrente de la plaza mayor (Figura 5).

6-Grandes caminos del territorio

La fundación de Buenos Aires en 1580 representó, desde el principio, un aporte vital para la
estructura de comunicaciones. Pero el uso de la vía “Buenos Aires / Santa Fe / Córdoba / Mendoza
/ Santiago de Chile” tuvo un principio imprevisto: (Figura 5).

1. Por real cédula del 19 de marzo de 1581 se designó gobernador y capitán


general de Chile a Alonso de Sotomayor que estaba en España y debía transportar un
fuerte contingente de soldados y oficiales, pasajeros y carga, en una flota al mando de
Diego Flores Valdés.
2. Alonso de la Cámara que estaba en la corte, informó el descubrimiento de los
caminos, la integración del nuevo circuito terrestre y su seguridad, mayor que la del
estrecho de Magallanes para pasar de un mar a otro. Él mismo regresó a la América del
Sur en esa flota.

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3. La difícil situación meteorológica del estrecho a fines de 1582 impidió el cruce y


obligó a una contramarcha hacia el río de la Plata, llegando a Buenos Aires el 18 de
enero de 1583. Pero el estuario plantea siempre dificultades a la navegación: un barco
encalló y otro sufrió serios deterioros.
4. El nuevo plan consistió en despachar por el estrecho a Diego Flores Valdés con
la flota y a Luís de Sotomayor –hermano del gobernador– por la vía del Carcarañá,
Córdoba y Mendoza con las carretas y la artillería. Juan de Garay estaba en Santa Fe y
allá fue Alonso de Sotomayor en un bergantín por el Paraná, para acordar cuestiones
prácticas.
5. El gobernador de Chile viajaría con Alonso de la Cámara, ocho hombres de
escolta y uno de vanguardia para anunciar su marcha. Llegó a Mendoza en abril de
1583. El camino estaba expedito.

Juan de Garay bajó a fines de marzo por el Paraná, en un bergantín, para tratar con Sotomayor los
detalles de este viaje inédito, en su campamento a orillas del Carcarañá, cerca de puerto Gaboto.
Iban con Garay varios soldados destinados a Chile, un franciscano y otras personas. Acamparon
para pernoctar en algún punto impreciso de la costa del Paraná. Y, en una fecha también
imprecisa, entre el 20 y el 22 de marzo de 1583, mientras dormían sin guardia ni seguridad alguna,
un grupo de nativos hizo con ellos una masacre. Unos sobrevivientes lograron volver al bergantín y
comunicar en Santa Fe la mala nueva de la muerte de Juan de Garay. 9

Rodrigo Ortiz de Zárate, sucesor de Garay, y Alonso de la Cámara, descubrieron en 1585 el


“camino nuevo” a Córdoba. 10 Este atajo hizo innecesario el desvío hasta la boca del Carcarañá y
acortó la distancia de Buenos Aires al norte. Rodrigo Ortiz de Zárate describió así su propia gesta:

Vuelvo a decir que con mi ayuda bajó [Juan de Garay] a poblar y restaurar este puerto y
escala que, tantos años ha, lo desamparó la gente de don Pedro de Mendoza, donde
poblé y serví aquí el tiempo que gobernó estas provincias como general de ellas el dicho
capitán Juan de Garay [a quien asistió] de teniente de gobernador hasta que sucedió su
muerte tan desgraciada, matándole unos indios querandíes de este río yendo de esta
ciudad a la de Santa Fe […] y este Cabildo me nombró por su Justicia Mayor en nombre
de Vuestra Alteza hasta que fuese servido designar gobierno. Dentro de cinco meses
llegó a Santa Fe, Juan de Torres Navarrete por general de estas provincias, el cual me
envió de nuevo poder de teniente de gobernador de esta ciudad al principio del año
ochenta y cuatro.
[…]
Todo el tiempo que ha que estoy en estas provincias he reclamado se salga y abra la
tierra por todas partes, para total bien de ellas y servicio de Vuestra Alteza, y así siempre
se ha visto de mi parte por la obra a abrir y descubrir el camino largo de aquí a Córdoba,
provincia del Tucumán. Hícelo y volví con carretas y ovejas.
Mucho tiempo ha, se ha entendido que Vuestra Alteza ha deseado y animado a sus
vasallos que lo descubriesen y así yo, cuando pude, como más obligado lo he hecho.
Cuando antes se tuvo por difícil y cerrado, tanto es bueno y fácil.

9 EDUARDO TIJERAS, Juan de Garay… op. cit., p. 116 a 122. MARTA HUERTAS, Los caminos de la frontera… op. cit., p. 24. VICENTE D.
SIERRA, Historia de la Argentina… op. cit., tomo I, p.
10 MARTA MARÍA HUERTAS, Los caminos de la frontera… op. cit., p. 24. Ver también los memoriales de Rodrigo Ortiz de Zárate al Rey,
en el Archivo General de Indias, Sevilla, Charcas legajo 42, 6 de septiembre de 1587; Indiferente General legajo 1251, 7 de abril de
1589 y otros escritos posteriores, suyos y de sus hijos, en el mismo legajo. Rodrigo Ortiz de Zárate falleció en La Plata, Charcas, hacia
1592.

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Hay poco más o menos de ochenta leguas y buenas aguadas y muchas. Yo espero en
Dios, si no se me impide, de abrir por mi persona, como a estotro, el camino para Chile y
Cuyo, que será a fin de este verano. 11

Las contravenciones saltan a la vista a raíz de la obra del modesto templo erigido por el obispo
Alonso Guerra en 1586, cuando nada se había concretado todavía en el solar destinado a tal fin
por el fundador seis años antes. El obispo, posible conocedor de la real normativa de 1573, no se
conformó con el solar frente a la plaza y construyó su iglesia junto al río conforme a la citada
cláusula 121.

Divergencias internas repercutieron después sobre esa pobre iglesia del último curato del Atlántico
Sur, alegando el supuesto bloqueo del desde la ciudad acceso al río, argumento falaz, porque
Garay había establecido en la barranca destinada a huertas, un área de reserva entre las actuales
calles Perón, Moreno, Balcarce /25 de Mayo y Paseo Colón /Alem:

Porque todo esto es la frente del servicio de esta ciudad para gozar del
agua del puerto y ribera de ella. 12

Tanto el obispo como el teniente gobernador Rodrigo Ortiz de Zárate fueron perseguidos como
autores de la obra. El litigio pasó a la Real Audiencia de Charcas que sustentó la traza hecha por
Juan de Garay, ya entonces fallecido, fundado el tribunal en que seguía el uso y la costumbre e
ignorando, o aparentando ignorar, la normativa legal de 1573.

La iglesia junto al río de la Plata quedó en el abandono, hasta que el arcediano Martín del Barco
Centenera construyó en 1593 la primera de las iglesias matrices que se han sucedido en el tiempo
sobre el solar determinado por Garay.

El adelantado Juan Ortiz de Zárate había asumido en su capitulación, el compromiso de construir


varias fortalezas. No lo cumplió él, ni tampoco su sucesor Juan Torres de Vera y Aragón. Una de
esas fortalezas era imprescindible en Buenos Aires, por su posición solitaria y el constante riesgo
de ataques enemigos.

La ubicación asignada al Fuerte o casa real por Juan de Garay, no era frente a la plaza mayor sino
en el área del puerto. El plano fundacional refrendado por el escribano público y de Cabildo, Mateo
Sánchez, 13 registra en su ángulo inferior izquierdo esta constancia:

Desde la punta frontera del Riachuelo donde ha de estar la Casa del Rey, se han de
repartir para huertas a los vecinos hasta la mitad del sitio de San Francisco. [Firmante:]
Juan de Garay.

donde recién en 1607, Hernandarias erige el fuertecillo de San Juan Bautista o Guardia del
Riachuelo.

Después de la muerte de Garay, el pueblo de Buenos Aires eligió como sucesor a Rodrigo Ortiz de
Zárate. Él fue, más que su segundo el organizador y promotor de la empresa fundacional en
múltiples aspectos y, aunque nada pudo concretar en la defensa de la ciudad, no dejó de informar

11 ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, Sevilla, Charcas, legajo 42, parte del memorial fechado en el Puerto de Buenos Aires Ciudad de la
Trinidad, el 6 de septiembre de 1587.
12 Archivo General de Indias, Sevilla, Charcas 33, acta del 17-10-1580.
13 Archivo Histórico de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 908-30-4, plano.

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a la Corona acerca de sus riesgos y amenazas. En su mensaje fechado en el Puerto de Buenos


Aires Ciudad de la Trinidad y de septiembre 6 de 1587, hizo su propia presentación y expuso tanto
las expectativas de progreso de la ciudad naciente y su conveniencia estratégica, como su
fragilidad circunstancial:

Soy hijo de Juan Ortiz de Zárate, cerero mayor de la Majestad de la reina [Ana de Austria]
nuestra señora que Dios tiene, y envióme a esta tierra el año de setenta y dos con el
adelantado Juan Ortiz de Zárate, al cual serví en nombre de Vuestra Alteza, de alguacil
mayor de su Armada […] y después de su muerte que sucedió a principio del año de
setenta y seis en la Asunción, he hecho y acudido con mi persona y hacienda a todo y en
todas las ocasiones de viajes y castigos de naturales rebeldes del distrito de aquella y de
la de Santa Fe, hasta que el general Juan de Garay, Justicia Mayor que fue de estas
provincias, se animó con mi ayuda, después de la de Dios […] bajó a poblar y restaurar
este puerto y escala que tantos años ha lo desamparó la gente de don Pedro de
Mendoza, donde poblé y serví... [Relata que Garay lo había designado como teniente
gobernador en Buenos Aires que, ocurrida su muerte, el Cabildo lo nombró Justicia Mayor
interino y que Juan de Torres Navarrete, nuevo teniente general, lo confirmó a principios
de 1584, que en 1586 salió a descubrir el camino directo a Córdoba, que en menos de un
año se había andado ya más de ochenta veces y, al volver, encontró en la ciudad al
obispo de Asunción y, no habiendo iglesia, hicieron una muy modesta. Continúa:] es de
suyo esta tierra la más necesitada de todas las de las Indias y este particular en vez de
que nos aproveche, que no es justo que nos dañe, pues socorriendo a lo presente
Vuestra Alteza con su católico remedio al prelado, templo y pobres conquistadores, se
hará y engrandecerá en breve de manera que, de la más pobre, suceda a ser la más rica
e importante de todas las Indias y redundará gran servicio a Nuestro Señor y a Vuestra
Alteza y seguridad a la mayor parte de las Indias. 14

Rodrigo Ortiz de Zárate comunicaba que, en febrero de 1587, tres barcos ingleses robaron dos
barcos del obispo de Tucumán procedentes de Brasil y no atacaron Buenos Aires, donde había
menos de cuarenta soldados, por fingir que eran cuatrocientos... los mejores arcabuceros del
mundo y muy buenos jinetes y con caballos y así no se atrevieron. También relata la destrucción
de los asentamientos del Estrecho de Magallanes por otros barcos ingleses, en indudable
referencia a la agresión de Cavendish, sabida aquí por viajeros llegados de Chile.

El 26 de julio de 1590, el procurador Mateo Sánchez denunció al cabildo de Buenos Aires que el
adelantado Torres de Vera había nombrado a su teniente gobernador, capitán Hernando de
Mendoza, como “alcaide de la Fortaleza” siendo que no hay fortaleza hecha… El cabildo admitió la
inexistencia de la fortaleza que en esta ciudad había de hacer el adelantado Juan Ortiz de Zárate,
difunto, y no la ha hecho… y acordó elevar el caso a la Corona. 15

Al comienzo de 1594, el rumor sobre cuatro buques ingleses con quinientos hombres saliendo de
Río de Janeiro a Buenos Aires, causó una comprensible alarma. Hernando de Zárate, nombrado
por el virrey del Perú, marqués de Cañete, como gobernador del Tucumán y el Río de la Plata,
llegó en febrero con cuatrocientos soldados, tucumanos en su mayoría y convocó al capitán
Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) quien llegó desde Santa Fe con más refuerzos.

14 Archivo General de Indias, Sevilla, Charcas 42.


15 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director] Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires, Libro I, Buenos Aires, Archivo Municipal de la
Capital, 1886, p. 67, 68.

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El punto más estratégico de Buenos Aires era el ribazo costero donde había estado la primera
iglesia matriz y ahora está la "Casa Rosada". 16 Con más de 20 metros sobre el nivel del mar y
más de 15 sobre la cota ordinaria del río, era el mirador natural y el único punto de la costa
occidental del estuario donde la barranca caía sobre el agua, sin la playa o bañado cuyo ancho en
otras zonas, impide ver el río desde la tierra alta. Allí quedó emplazado el fuerte desde 1594. La
alarma pasó al cambiar su rumbo los piratas, el gobernador regresó a Tucumán en mayo y dejó al
capitán santiagueño Bartolomé de Ocampo Sandoval como Alcaide de la Fortaleza del Puerto de
Buenos Aires y pidió al Rey su confirmación.

La Corona creó en 1596 una guarnición de trescientos hombres, al mando del capitán Juan de
Villaverde y encomendó al ingeniero Cristóbal de Rojas la obra de la fortaleza para Buenos Aires,
17
pero las emergencias políticas y militares de la península malograron el plan. El fuerte, de
adobe y barro crudo, quedó armado con la artillería dejada por el gobernador chileno Alonso de
Sotomayor. 18 El gobernador Diego Rodríguez de Valdés y de la Banda lo describió en 1599 como
un corral cuadrado de tapias sobre un terraplén, en la barranca, con hundimientos de casi dos
metros y su artillería sumida en el fango. Propuso una fortificación en Maldonado (Uruguay)
materializada recién en el siglo XVIII. 19

7-Defensa de Buenos Aires

El riesgo de invasiones a Buenos Aires sirvió para objetivos opuestos. La Real Audiencia de
Charcas lo usó para justificar una clausura del puerto. Pero el arcediano Martín del Barco
Centenera opinaba que el Río de la Plata es un postigo para entrar al Perú y aconsejaba fortalecer
la ciudad y dividir la provincia: una parte con capital en ella, y la otra en Asunción. Con
anterioridad, Rodrigo Ortiz de Zárate había recordado en una carta al Rey, el proyecto similar
tratado entre el adelantado Juan Ortiz de Zárate y el licenciado Juan de Ovando, presidente del
Real Consejo de Indias. 20

La ordenanza 129 de la Provisión de Felipe II pone como urgencias de las fundaciones, construir
las viviendas provisorias (ranchos o toldos) y las defensas para prevenir ataques de los naturales.
Pero éstos nunca alcanzaron la ciudad de Buenos Aires propiamente dicha. Más grave que el
riesgo de indios en el frente interno era la defensa contra posibles ataques europeos. Esto
requería consolidar el recinto de protección urbana y el Rey Felipe III despachó la cédula del 6 de
marzo de 1603, recopilada después como Ley XII - Título 7º - Libro IV de la Recopilación de Indias,
para demarcar calles de ronda de 300 pasos de ancho, paralelas a las murallas o estacadas de las
nuevas poblaciones.

Las murallas y la calle de ronda fueron temas de largos debates en Buenos Aires. A mediados del
siglo XVII se proyectó un cerco con nueve baluartes y diez cortinas, de un largo aproximado de
6000 pasos. Aunque hay "pasos" de varias dimensiones, esa longitud no bastaba para proteger

16 Acerca de la ubicación de la iglesia matriz en el lugar después ocupado por el Fuerte y ahora por la Casa de Gobierno Nacional, ver:
ALBERTO DE PAULA, La iglesia mayor de Buenos Aires y el debate por su emplazamiento, 1586–1593, en: “Archivum” XVII, Buenos
Aires, Junta de Historia Eclesiástica Argentina, 1995, p. 7 a 21.
17 CÉSAR BLAQUIER CASARES Y ENRIQUE DE GANDÍA, Orígenes del Fuerte de Buenos Aires, Buenos Aires, Editorial “La Facultad”, 1937.
Real cédula del 2 de diciembre de 1596 y consulta al Consejo de Indias del día 23.
18 ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, Sevilla, Charcas, legajo 38.
19 Diego Rodríguez de Valdés y de la Banda asumió el 5 de enero de 1599 en Buenos Aires y falleció el 20 de diciembre de 1600. Fue
autor del libro: Arte militar, compuesto por don DIEGO RODRÍGUEZ DE VALDÉS Y DE LA BANDA, regidor de la ciudad de Salamanca,
gobernador y capitán general por el Rey Nuestro Señor de las Provincias del Río de la Plata. Cfr. MANUEL RICARDO TRELLES, Arte militar,
en: “Revista del Archivo General de Buenos Aires” tomo I, Buenos Aires, 1869, p. 100 a 105.
20 ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, Sevilla, Charcas, legajos 38 y 42.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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toda la traza de la ciudad ni aun sus entonces pocos templos. Descartado el plan en una junta de
guerra de 1670, lo fue también por la real cédula del 26 de febrero de 1680. 21

La fragilidad de los recursos constructivos impuso constantes reconstrucciones del Fuerte. En


1607, 1610, 1616 y 1628 hubo obras casi totales. El gobernador Francisco de Céspedes informaba
en 1626 que lo que llaman fuerte [era] de tapias de tierra muerta, la mayor parte caídas. El
siguiente gobernador, Pedro Esteban Dávila, erigió en 1631 el Fuerte de San Baltasar de Austria,
tan endeble como los anteriores. 22 En 1663, José Martínez de Salazar inicia la obra definitiva del,
oficialmente, llamado “Castillo de San Miguel”.
La ciudad según Martínez de Salazar, era difícilmente defendible ante una invasión pero
recuperable por el repliegue de la población y su sostenimiento en una posición de retaguardia,
donde concentrar socorros que llegasen de las provincias interiores. Esa estrategia quedó
ratificada varias veces, incluso en la junta de guerra celebrada antes de la invasión inglesa de
1806. En definitiva, la capital rioplatense fue siempre una ciudad abierta, protegida por las
dificultades para navegar el estuario y por un precario sistema de guardias y atalayas destinado a
controlar la extensión, casi desierta, de las costas bonaerenses.

Recordemos que la plaza mayor de Buenos Aires, originalmente cuadrada, tomó de hecho su
forma rectangular por el abandono de la adyacente cuadra del Adelantado. Así creció de una a dos
manzanas con casi 37.200 metros cuadrados en total. Ese tamaño superaba el usual en las plazas
hispanoamericanas impactaba mucho en la pequeña ciudad del Plata, cuyo Cabildo acordó el 31
de diciembre de 1607, 23 solicitar al gobernador Hernandarias de Saavedra:

Que el señor Gobernador se sirva de acortar la plaza principal porque es muy grande y
exorbitante, dejándola en cuadro proporcionada y asimismo dando plaza al Fuerte de esta
ciudad.
Que de los sitios y solares que entre ambas plazas, se le suplique haga merced a este
Cabildo en nombre de Su Majestad, para hacer casas de él y cárcel y tiendas de
escribanos y otras posesiones para propios, o lo que Su Señoría fuere servido dar.

Los cabildantes consideraban que el solar asignado por el fundador y donde, en definitiva, quedó
establecido el Cabildo para siempre, resultaba entonces desviado y en parte no tan cómoda como
los dichos solares referidos. Esta apreciación partía de la importancia alcanzada por la Calle Real
(hoy Defensa) junto a la cual intentaban instalarse. Para esto hacían e hicieron dejación del dicho
solar que este Cabildo tiene y de todo lo a él perteneciente, como consta del título y merced que le
fue hecha, para que Su Señoría, el dicho Gobernador, lo dé a la persona y personas que le
pareciere, a las cuales en ningún tiempo pondrán pleito sobre él. Y concluían:

Y piden y suplican a Su Señoría les haga merced del sitio y lugar que quedare entre las
dichas dos plazas o de la parte que de él fuere servido, para hacer casas de Cabildo y
Cárcel y otras posesiones para propios.

21 El tema de las fortificaciones de Buenos Aires ha sido tratado en: ALBERTO DE PAULA, Las ciudades fortificadas y el territorio en el
Cono Sur Americano, 1527 a 1810, en: RAMÓN GUTIÉRREZ (director científico) “Estudios sobre Urbanismo Iberoamericano, siglos XVI al
XVIII”, Sevilla, Junta de Andalucía-Consejería de Cultura, 1990, p. 356 a 413.
22 RAÚL A. MOLINA, Un memorial desconocido del gobernador de Buenos Aires don Pedro Esteban Dávila (1631–1637) en: “Historia,
revista trimestral de historia argentina” n° 25, Buenos Aires, octubre – diciembre de 1961, p. 118 a 126. Es oportuno destacar que el
nombre de este fuerte era, según este memorial, “San Baltasar de Austria” en obvio homenaje al infante Baltasar Carlos, y no “San Juan
Baltasar de Austria” como equivocadamente se repite.
23 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director de la publicación] Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, libro I, años 1589, 1590. 1591,
1605, 1606, 1607 y 1608, Buenos Aires, Archivo Municipal de la Capital, 1886, páginas 442 a 445. [La trascripción respeta los términos
del acuerdo pero se moderniza la ortografía y se reordena el temario, para más fácil comprensión.]

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

La zona indicada correspondía al Cabildo según la cláusula 122 de las Reales Ordenanzas de
1573 que, como hemos repetido a lo largo de este trabajo, no fueron cumplidas en sus normas
urbanísticas. Pero, en este caso particular, se trataba de la manzana reservada por Juan de Garay
para su superior. Este detalle quedaría planteado tras la renovación anual del cuerpo (1 de enero)
cuando el procurador general volvió a tratar el tema en la sesión del 8 de enero de 1608:

Pareció Diego de Trigueros, procurador general de esta ciudad y presentó una petición en
que trataba sobre los solares de esta plaza, del licenciado Juan Torres de Vera y Aragón,
para que se tomen para plaza y los que tiene el Cabildo se queden para él, para propios.

La capital provincial era Asunción pero el gobernador Hernandarias visitaba las otras ciudades y
días antes había llegado a Buenos Aires. Desestimó la reubicación del Cabildo en la “cuadra del
Adelantado” pero el cuerpo funcionaba en el Fuerte y eso era ilegal, por lo que impulsó la
construcción de su sede en el solar fundacional. El 3 de marzo de 1608 los cabildantes
programaron la obra con una sala y un aposento, el 14 de abril encomendaron a Juan Méndez la
construcción de tapias, el 28 arbitraron los recursos y Hernandarias escribió al rey el 5 de abril:
siendo yo el maestro de ellas y de estas obras de que me precio mucho. 24

La cuadra del Adelantado quedó partida en dos por el callejón de oeste a este que, entre 1586 y
1593, unió la plaza mayor con la iglesia matriz y, desde 1594 en adelante, con el Fuerte. Este
callejón, no previsto por el fundador de Buenos Aires, cumplía por casualidad la cláusula 115 de
las ordenanzas de 1573 al coincidir con uno de los ejes de la traza.

Juan de Garay no reservó sitio a la Compañía de Jesús y el proyecto de Hernandarias para


establecerla en Buenos Aires tropezó con ese inconveniente. El Cabildo, desistido ya de instalarse
en la calle Real, acordó el 23 junio de ese año ofrecerle el mismo predio:

Otrosí acordaron los dichos capitulares que, atento que los Padres de la Compañía han
venido a esta ciudad a poblar y hacer convento y fundar casa de la dicha Compañía y es
necesario se le dé sitio conveniente para el dicho efecto, le pida el procurador de esta
ciudad al señor Gobernador que les haga merced de una cuadra que está frontera del
Fuerte y plaza de esta ciudad, atento que está la dicha cuadra despoblada y vaca, por no
la haber poblado las personas a quienes ella estaba hecha merced y atento que, para el
dicho efecto, es el sitio más acomodado y mejor que hay en esta ciudad para el tal
ministerio... 25

Juan Alonso de Vera y Zárate, hijo del adelantado Juan Torres de Vera y Aragón y nieto del
antecesor Juan Ortiz de Zárate, reclamó en 1615 los títulos y bienes de sus antepasados y así
obtuvo el nombramiento de gobernador del Tucumán y el título honorífico de adelantado. En 1619
recuperó media “cuadra del adelantado” en Buenos Aires, e hizo construir unas casas que vendió
en 1634 a Pedro de Rojas y Acevedo, cuya viuda donó con su terreno a la Compañía de Jesús en
1645. Catorce años después, el nieto de Torres de Vera donó la otra mitad a la misma Compañía
que la ocupaba desde 1608 y que así perfeccionó sus títulos de propiedad. 26

24 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director de la publicación] op. cit. p. 480, 487, 492, 493. GUILLERMO FURLONG, Arquitectos Argentinos durante
la dominación hispánica, Buenos Aires, Editorial Huarpes, 1946, p. 55, 62. (En la obra de esa primera casa capitular de Buenos Aires,
intervinieron los alarifes Juan Méndez, Hernando Álvarez y Domingo Herrera.)
25 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director de la publicación] op. cit. p. 503.
26 MANUEL RICARDO TRELLES, Estudio histórico sobre un pedazo de tierra, en “La Revista de Buenos Aires”, tomo VIII, año III n° 31,
Buenos Aires, noviembre de 1865, p. 348 y ss.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

La construcción del nuevo fuerte de Buenos Aires, o castillo de San Miguel, a partir de 1663,
requirió el despeje total de dicha cuadra para desarrollar los bastiones noroeste y sudoeste y
facilitar el fuego de la artillería en ese frente. El Colegio de la Compañía de Jesús vendió ese
terreno a la Corona y emprendió su gradual traslado a la actual “manzana de las luces”. 27

Desde entonces la plaza principal de Buenos Aires acumuló las dos manzanas que, de un modo u
otro, conserva hasta la actualidad.

8-Las Iglesias

Las ordenanzas 119 a 122 y también la 125, dan pautas para situar los lugares de culto en el
modelo legal de ciudad hispanoamericana. Tanto el templo mayor como las iglesias parroquiales y
los conventos debían estar frente a plazas menores. La plaza mayor, aporticada en todo su
perímetro y de proporción rectangular, debía estar dedicada al comercio, esparcimiento y
funciones ceremoniales.

Buenos Aires, como tantas otras ciudades hispanoamericanas, sigue el modelo limeño y “el uso y
la costumbre”. La iglesia mayor está desde 1593 donde indicó Garay: en la esquina nordeste de
San Martín y Rivadavia, frente a la plaza de Mayo. No ocupa una manzana completa, ni está
aislada de otros edificios, ni tiene su plaza menor, ni está fuera de la plaza mayor con una vista en
perspectiva que la jerarquice como mandaba la normativa indiana. Tampoco la ubicación de
templos respondía a ella pues el plano fundacional, dictado por Garay, fija una distribución lineal a
lo largo de la Calle Real (actual Defensa-Reconquista) que unía la plaza con el puerto y, desde
comienzos del siglo XVII, era una auténtica “vía sacra”.

También el plano de Garay tuvo cambios en la localización de iglesias y conventos. Al comenzar el


siglo XVII, el trayecto del Riachuelo de los Navíos a la ciudad vinculaba los templos de entonces:
el Hospital Real de San Martín y su capilla del Santísimo Sacramento (Defensa y México, hoy
inexistente); el convento de los dominicos y su iglesia (Defensa y Belgrano); el de los franciscanos
con su iglesia y la capilla de los terciarios o San Roque (Defensa y Alsina); el antiguo colegio e
iglesia de los jesuitas (Defensa y Rivadavia); la catedral a una cuadra escasa de allí (Rivadavia y
San Martín) y, dos cuadras al norte de la plaza pero siempre en el eje Defensa-Reconquista, el
convento e iglesia de los mercedarios (Reconquista y Perón) (Figura 6).

La ampliación de la plaza mayor para mejorar la defensa del fuerte requirió, en 1675, el traslado
del templo ignaciano a la actual “Manzana de las Luces”, a una cuadra al oeste del templo
franciscano y la calle Defensa. En el siglo XVIII, la traza de Buenos Aires y sus primeros
ensanches sumaban dieciocho templos y capillas de carácter público (Figura 6):

Siete junto a las actuales calles Defensa-Reconquista, a saber: N. Sra. de Belén (San
Telmo) y la adyacente Casa de Ejercicios Espirituales de Hombres, Santísimo Sacramento
(Hospital), N. Sra. del Rosario (Santo Domingo), San Francisco y la contigua capilla de los
Terciarios o San Roque.
Tres a pocos metros de ese eje: San Ignacio (Alsina y Bolívar), antigua Casa de Ejercicios
Espirituales de Mujeres (Alsina y Perú) y Catedral.

27 Este tema está desarrollado con mayor detalle en: ALBERTO DE PAULA, Las ciudades fortificadas y el territorio en el Cono Sur
Americano, 1527 a 1810, op. cit., p. 364; y en: ALBERTO DE PAULA, Manzana de las Luces, Colegio de San Ignacio, Buenos Aires,
Manrique Zago Ediciones SRL, 1997, p. 25 a 27.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

Cinco en otros puntos de la traza: Inmaculada Concepción Independencia y Tacuarí), N.


Sra. de Monserrat (Belgrano entre Lima y Salta), San Juan (Alsina y Piedras), San Miguel
(Mitre y Suipacha) y Santa Catalina (Viamonte y San Martín).
Tres en los aledaños inmediatos: N. Sra. de la Piedad, N. Sra. del Pilar (Recoleta) y N. Sra.
del Socorro.
28
Las vistas más antiguas de la ciudad muestran su perfil de caserío con cúpulas y campanarios.

Los fundadores de ciudades también debían, según la ordenanza 36, atender la presencia en la
zona de indios y naturales, a quienes se pueda predicar el Evangelio, para cuidar la razón básica
del proyecto teológico y político de la Corona.

La función misional tuvo en Buenos Aires altibajos por la diversidad de los pueblos originarios:
“pampas” nómadas, y guaraníes y guaranizados con mayor inclinación a la vida sedentaria. Las
reducciones fundadas a principios del siglo XVII tuvieron desarrollo intermitente. Sólo han
subsistido dos. El avance de grupos mapuches modificó la situación. Los planes jesuíticos, del
período 1740/1755 para las reducciones bonaerenses, tuvieron corta duración.

El curato de naturales fue erigido en 1654 en la iglesia de San Juan Bautista (Alsina y Piedras)
reedificada entre 1720 y 1725 por el maestre de campo Juan de San Martín y Humanes (Figura 6).
Al promediar el siglo XVIII, las monjas clarisas pidieron para su convento esa iglesia y la manzana
de tierra circundante. El debate previo a la cesión muestra dos visiones contrapuestas. El Cabildo
Eclesiástico expuso los siguientes antecedentes y circunstancias:

…el sitio de esta parroquia [de San Juan, de naturales] desde los tiempos inmediatos a
la fundación de esta ciudad ha sido propio peculiar de ella, por estar en paraje muy
competente y a propósito para subvenir con la administración de los santos
sacramentos, explicación de la doctrina cristiana, celebración de la misa y ejercicio de
los demás ministerios parroquiales a los indios.

La población indígena, según los canónigos, estaba dispersa en toda la ciudad e integrada al
servicio de los españoles con mayor densidad en el “barrio recio” (Catedral al Norte) y el Alto de
San Pedro, hoy San Telmo. La iglesia de San Juan era equidistante de ambos. Pero las monjas
clarisas sostenían una opinión contraria:

No hay tales indios ni población de ellos en esta dicha ciudad y sólo se conocen los
forasteros, y así la dicha iglesia de San Juan sólo tiene el nombre de curato de indios y
en la realidad es viceparroquia de la iglesia catedral.

El Cabildo de Buenos Aires y el Obispo compartieron la opinión de las monjas y se acordó mudar
el curato de naturales al templo de San Nicolás (Carlos Pellegrini y Corrientes, demolido) en una
zona entonces periférica pero inmediata a los caminos de llegada a la ciudad. 29 Esta dinámica
demográfica muestra la integración entre la ciudad y su red de caminos, exigida por la ordenanza
37.

28 GUILLERMO H. MOORES, Estampas y vistas de la ciudad de Buenos Aires, 1599-1895,Buenos Aires, Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires, 1945, láminas 3 a 12.
29 [ENRIQUE PEÑA] Documentos y planos relativos al período edilicio colonial de la ciudad de Buenos Aires, tomo IV, catedral,
fundaciones religiosas, Buenos Aires, Municipalidad de la Capital, 1910, p. 487 a 528, 1750 a 1753. – Expediente formado en el
Consejo de Indias con motivo de representación hecha por la abadesa y otras madres fundadoras del hospicio de capuchinas de
Buenos Aires, para que se les permita establecerse en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de esta ciudad. [Documentación
original en el Archivo General de Indias, Sevilla, signatura antigua 76-5-11.]

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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La ordenanza 127 prohibía repartir solares en torno de la plaza mayor, entre particulares. Allí había
que construir locales de alquiler para tiendas, cuyas rentas serían destinadas al cabildo, la fábrica
de la iglesia mayor y otros fines comunitarios. Esto tampoco fue cumplido y los soportales o
pórticos en torno a la plaza mayor aparecieron tardíamente, con la recova del Cabildo –previo al
actual– construido en la segunda mitad del siglo XVII.

El comercio en la plaza mayor de Buenos Aires fue a cielo abierto y por lo tanto desaseado, muy
sucio y maloliente, durante más de dos siglos, hasta la construcción en 1802, de la gran galería
comercial llamada después “Recova Vieja” con su monumental arco de los Virreyes. Continuó en
uso hasta su demolición, en 1884. 30

De las cuatro calles que debían salir del medio de cada costado de la plaza según la ordenanza
115, sólo hubo en Buenos Aires el callejón abierto en la “manzana del Adelantado” quizás como
acceso a la iglesia mayor de 1586 y, desde 1594, como camino al fuerte. La avenida de Mayo,
prevista en la misma ordenanza, es de fines del siglo XIX: por eso su apertura registra más de tres
siglos de atraso desde la fundación.

La retícula urbana debía ajustarse a las ordenanzas 111, 115 y 117. La primera mandaba trazar
calles rectas. La segunda concierne a las cuatro calles en eje mencionadas en el párrafo anterior.
La tercera de ellas especificaba calles anchas (bien soleadas) en lugares fríos, y angostas
(posibilidad de sombra) en sitios cálidos aunque con esta salvedad: …para defensa adonde hay
caballos, son mejores anchas. Juan de Garay dio a las calles de Buenos Aires un ancho de 11
varas ó 9,52 metros. La dimensión era adecuada al tránsito de caballos y hace posible el
asoleamiento y la sombra.

Las ordenanzas 128 y 129 fijan pautas para partir y repartir solares por sorteo, procedimiento
desconocido en Buenos Aires. La edificación particular quedaba regulada por las ordenanzas 133
a 136, cuya aplicación era incumbencia del cabildo. Las viviendas debían formar cintas continuas
de fachadas a lo largo de cada cuadra, por seguridad y estética a la vez. Pero Buenos Aires, como
Santa Fe, San Luis y otras ciudades argentinas fue, por mucho tiempo, un conjunto de casas
aisladas. El cabildo nombró el 9 de julio de 1590 alarifes veedores y medidores al poblador
Francisco Bernal y al regidor Juan Sánchez Pompas, sobreviviente de las fundaciones
magallánicas de Sarmiento de Gamboa.

El Cabildo mandó que ningún vecino… sea osado de edificar en solar suyo, sin primero ser medido
por los dichos nombrados so pena de seis pesos. El arancel de ambos alarifes era una gallina por
cada uno. 31 Los acuerdos registran en los años fundacionales, varios casos de alteraciones en las
líneas de edificación. Uno correspondió al convento franciscano. También hubo obstrucciones de
calles por construcción de tapias y cercos fuera de línea, castigadas con orden de demolición y
sujeción a la traza establecida.

La normativa urbanística de 1573 mandaba cuidar especialmente la ubicación de los edificios


ligados de manera directa a la salubridad pública. Las ordenanzas 123 y 124 prescriben lugares de
fácil aseo para las carnicerías, pescaderías, tenerías y otras cosas que causan inmundicias… En

30 Tema desarrollado con mayor detalle en: ALBERTO DE PAULA, La Recova de la Plaza Mayor de Buenos Aires, en: “Anales del Instituto
de Arte Americano e Investigaciones Estéticas Mario J. Buschiazzo”, n° 30, Buenos Aires, 1994/1995, p. 31 a 46.
31 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director] Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires, Libro I, Buenos Aires, Archivo Municipal de la
Capital, 1886, p. 74, 75. GUILLERMO FURLONG S. J., Arquitectos Argentinos durante la dominación Hispánica, Buenos Aires, Editorial
Huarpes, 1946, p. 44, 97 y ss.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

las ciudades mediterráneas había que situarlos en la costa de un río navegable, con el cuidado de
que la ribera quede la parte del cierzo, y que de la parte del río y mar baja de la población, se
pongan todos los oficios que causan inmundicias.

Los hospitales públicos serían los edificios asistenciales más importantes. Las ordenanzas 122 y
125 preveían uno para enfermos contagiosos a ubicar en parte que ningún viento dañoso, pasando
por él, vaya a herir en la demás población, y si se edificare en lugar levantado será mejor y otro
para enfermos no contagiosos, junto al templo y por claustro de él, orientado a la parte del cierzo,
con comodidad suya, de manera que gocen del medio día. La ubicación del hospital junto a una
iglesia, en uno de sus claustros, ha sido habitual en las ciudades hispanoamericanas. Pero no
junto al templo mayor.

El plano de fundación de Buenos Aires asignó al Hospital una manzana tres cuadras al norte de la
plaza mayor, entre las actuales calles Reconquista, Sarmiento, Corrientes y 25 de Mayo. Pero en
1611… por razón de estar distante del comercio y en consideración a que la mayor parte de los
pobres enfermos llegaban por el puerto, pasó a la calle real casi al límite de la traza, entre
32
Defensa, México, Chile y Balcarce. Allí tuvo un funcionamiento intermitente.

9-Casco, chacras, estancias y ejido.

Fuera de la traza, según la ordenanza 111, debía quedar… tanto compás abierto que, aunque la
población vaya en crecimiento, se pueda siempre proseguir en la misma forma. Esta reserva de
espacio para futuros ensanches urbanos quedó en Buenos Aires como en la generalidad de las
ciudades hispanoamericanas, confundida con las tierras de pastos comunes, las dehesas y el ejido
previstos en las ordenanzas 130 y 131. Estas normas expresan prudencia y sensibilidad social a la
vez. Por una parte, prevén el ensanche ordenado del casco urbano en función del crecimiento
demográfico. También es clara la intención de bien común, manifestada en la reserva de tierras
comunales para eventuales rentas del cabildo y para el pastoreo de algunos animales
pertenecientes a los vecinos de la ciudad (Figura 7.a-7.b).

Ejido (del latín: exitus = salida) era el campo común de un pueblo, lindante con él, donde solían
reunirse los ganados y establecerse las eras; en cuanto a la dehesa (del latín: defensa) era la
tierra destinada al pastoreo de los ganados que debían tener los vecinos titulares de peonía.
Según estaba reglamentado en las ordenanzas 105 y 107 ya comentadas. Esta norma procede de
decisiones del emperador Carlos V, de 1526. Además, las leyes V y VIII, del Título 17 del Libro IV
de la "Recopilación de Indias", consideraban también de uso común a las aguadas, pastos y
montes de árboles, incluso los de frutales silvestres.

Buenos Aires tuvo su área de ejido y dehesas limitada por la línea alta de barranca (calles
Balcarce y 25 de Mayo) con un frente de veintitrés cuadras (3.450 varas = 2.987,7 metros) entre
las actuales calles Arenales al norte y San Juan al sur. Tenía una legua (5 kilómetros) de fondo al
oeste hasta la actual avenida La Plata donde cerraba en forma poligonal con los deslindes a medio
rumbo de las chacras. A esta área de ejido hay que restarle la traza de la ciudad, limitada por las
calles Viamonte al norte, Independencia al sur y Libertad–Salta al oeste (Figura 7.a-7.b).

32 VICENTE GREGORIO QUESADA, Fundación del Hospital en Buenos Aires, en: “Revista de Buenos Aires”, tomo II, n° 7, Buenos Aires,
1863, p. 348 y ss.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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El reparto de solares y tierras al grupo fundador debía cumplir las ordenanzas 104 a 110 de 1573
cuyas unidades de distribución eran las peonías y las caballerías 33 . Pero Juan de Garay no las
usó al fundar Buenos Aires y repartió en la traza de la ciudad solares de un cuarto de manzana (70
x 70 varas, ó 3.674,78 metros cuadrados cada uno) y en los términos comarcales, chacras y
estancias con el orden e establecido el 17 de octubre de 1580:

Los solares que, conforme a la traza por mí hecha en un pergamino de cuero y firmada
por mi nombre, los han de haber y gozar según están repartidos y puesto el nombre de
cada uno en su solar. Y ha de tener de frente por cada costado de cada cuadra, ciento
cuarenta varas de medir. Y la cuadra que por de fuera de la ciudad se da a cada soldado,
ha de tener cuatro tantos que el sitio de su casa que es una cuadra.

Ítem, las estancias y chacras y rozas y otros heredamientos, se dan con condición que
cualesquier aguadas que hubiere, habiendo quien se disponga a hacer aceña o molino, se
pueda aprovechar de las tales aguadas, llevándolas o trayéndolas por cualesquier
heredamientos ajenos sin que se lo puedan impedir, para riegos, con tal que los señores
de las tierras puedan gozar por su rata [= porción] para sus riegos, de la dicha agua.

Otrosí, que en las estancias de ganados y heredamientos que se dan, pueda el Cabildo de
esta ciudad mandar hacer corrales en las partes y lugares que quisiere, para sólo
recogedero de ganados, caballos y yeguas del común. Digo que ha de ser por acuerdo y
mandato de justicia y regimiento.

Otrosí, las huertas han de ser desde el principio de las rozas para abajo [desde la actual
calle Balcarce–25 de Mayo para el este] viniendo por la frente del lugar pasando hacia el
Riachuelo [Avenida Alem–Paseo Colón hacia el sur] constante que no se ha de dar
ninguna desde do comienza la cuadra do yo comienzo mi solar, hasta do se remata la
postrer cuadra del señor San Francisco, en cuyo comedio quedan la del señor adelantado
y la del solar de Rodrigo Ortiz de Zárate, porque todo esto es la frente del servicio de esta
ciudad, para gozar del agua del puerto y ribera de ella […] declaro que el no se dar
huertas ha de comenzar desde donde está la cuadra en que está nombrado Juan Ruiz,
hasta toda la primera cuadra de San Francisco [entre las actuales calles Perón y Moreno]
porque estas cinco cuadras son para el efecto susodicho 34 (Figura 4).

El pergamino de cuero usado por Garay para el dibujo de la traza era defectuoso. No tomaba bien
la tinta y perdía las anotaciones. En 1590 hubo que copiarlo sobre papel. 35 Ese dibujo no
concuerda con la disposición sobre tamaño de los solares. Garay resolvía dar una manzana a
cada vecino, pero muchos recibieron sólo media o una cuarta parte de ella.

La distribución de huertas en la barranca no parece haber tenido éxito. El frente libre de cinco
cuadras quedó interrumpido en su tramo central por la iglesia del obispo Guerra, motivo de un
pleito discutible. Después quedó emplazado el fuerte sin discusión alguna. Allí está hoy la Casa
Rosada.

33 (Unidades de superficie) No a todos los conquistadores se les concedieron encomiendas, a algunos se les dieron pequeñas
concesiones de tierra sin ninguna jurisdicción sobre los indios. Esas concesiones eran de dos clases: 1-la Peonia consistente en una
superficie de 40 a 80 hectáreas (aunque hay quienes las consideraban no mayores de 10 ha) de diversas clases de tierra que se
consideraban necesarias para la mantención de una sola familia. 2- La caballería, 5 veces mayor que la Peonia (o 43 ha).
34 Archivo General de Indias, Sevilla, Charcas 33. [ENRIQUE PEÑA] Documentos y planos… op. cit., tomo I, p. 10, 11.
35 [VICENTE FIDEL LÓPEZ, director] Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires, Libro I… op. cit. p. 75, acuerdo del 2 de julio de
1590.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Juan de Garay postergó hasta el 24 de octubre de 1580 el reparto de chacras y estancias. Al


principio del acta asentó este fundamento:

... que conviene por el riesgo que al presente hay de los naturales alterados que para hacer
sus labores más seguras y con menos riesgo de sus personas y de sus sementeras, que
cada vecino y poblador de esta ciudad de la Trinidad y puerto de Buenos Aires, tenga un
pedazo de tierra donde con facilidad lo pueda labrar y visitar cada día... 36

Una disposición de Carlos V del año 1550, incorporada a la Recopilación de Indias como ley 12 del
título 12 del libro cuarto, mandó situar las estancias para ganados en sitios alejados de las tierras
de cultivo de los indios. A falta de un sistema eficiente de cercos, el ganado pastaba en libertad y
podía causar daño en cualquier parte.

El conflicto con los naturales alterados aludido por Garay, ocurrió posiblemente con la parcialidad
del cacique Telomián Condié, asentado en la zona de las actuales localidades de Laferrere y
González Catán. Fue el primer cacique que se descubrió a cuatro leguas de esta ciudad, el
Riachuelo arriba, donde se tuvo una cruda guerra con él y su gente. 37 Este hecho dio origen al
nombre del lugar como “isla de la Matanza” aplicado después al río, el pago y partido homónimo
(Figura 7.b).

Mientras el conflicto estaba sin resolver y la “cruda guerra” era latente, evitó Garay extender el
reparto de tierras aguas arriba de los ríos de la Matanza y de las Conchas.

Las fracciones de tierras para labradíos, granjas y crías de ganados menores debían medir cuatro
manzanas, según la disposición despachada por Juan de Garay el 17 de octubre. Pero el reparto
hecho una semana después no tiene unidades con esa medida.

Las chácaras o chacras dadas para ese fin tenían entre 300 y 500 varas de frente por un fondo
uniforme de una legua. Ocupaban al principio la faja costera al norte de la ciudad, desde Retiro a
San Fernando. Después abarcaron también la banda sur del río de las Conchas (hoy Reconquista)
y el norte del Matanza entre Barrancas y Tapiales exclusive (Figura 7.b).

Las estancias de sustento y cría de ganados mayores (vacunos, porcinos, equinos, yeguarizos,
mulares) tenían como unidad de reparto la suerte de estancia principal, de 3.000 varas o media
legua de frente por 9.000 o legua y media de fondo, equivalente a 2.000 hectáreas. En las actas
del 24 de octubre de 1580 Juan de Garay citó asentamientos guaraníes no repartidos en la actual
costa de Dock Sud, en la Isla del Guaraní a 4 kilómetros al sudeste del bosque de La Plata, y la
tribu del Tubichaminí en la cañada de Arregui, Magdalena. Ese reparto fue el primer
reconocimiento de la comarca bonaerense por caminos prehispánicos, paralelos al río de la Plata y
a sus afluentes, sus alcances fueron:

29 suertes de estancias principales a lo largo de la margen occidental del río de la


Plata, desde la "punta de Gaitán" (hoy Lomas de Bernal) al sudeste, hasta
Magdalena, a lo largo de unos 38 kilómetros, formando la región denominada "pago
de la Magdalena."

36 Acta del reparto de suertes de tierras por Juan de Garay el 24 de octubre de 1580, en: [JULIO R. TARANTET] Compilación de
referencias documentales, tomo II, La Plata, Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, 1933, p. 19.
37 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN ARGENTINA, Buenos Aires, IX, 41-5-7, Tribunales, legajo M 1, expediente 1 foja 38, título de la
encomienda a Juan Ruiz de Ocaña del cacique Telomián Condié con sus gentes y tierras, 15 de junio de 1583.

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2 suertes de estancias con dimensiones atípicas, sobre la banda del sur y norte del
Riachuelo, dadas al adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, y a Alonso Vera, en
el "pago del Riachuelo."
65 suertes de chacras sobre la margen occidental del río de la Plata entre Retiro y
San Fernando, en el "pago de la Costa o Monte Grande."
11 suertes principales de estancia en la banda sur del río Luján, y
10 suertes principales de estancias en la banda norte del río Luján formando, con
las repartidas en la ribera sur, la región del "pago de Luján."
10 suertes principales de estancia, 5 en la banda del sur y 5 en la del norte, del río
del Socorro de las Canoas o río de Areco, formando el "pago de Areco."
6 suertes principales de estancias en la margen occidental del río del Espíritu Santo,
o Paraná de las Palmas, formando el área que se denominó "Pago de las Palmas".
38

Un balance general de superficies en función de usos de suelo, arroja para la fundación de Buenos
Aires los siguientes datos:

casco urbano 218 Has


ejido y dehesa 5 172 Has
65 chacras 10 244 Has
68 estancias 141 948 Has
total 157 582 Has

La distribución fue bastante pareja entre los sesenta y cuatro primeros pobladores. Para el
adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, no quedó reservada la cuarta parte del todo sino sólo
una manzana (mitad oriental de la plaza de Mayo) y dos estancias, una normal (2.028 hectáreas)
en la banda norte del río Luján, y otra al sur del Riachuelo, tres veces mayor que las demás pero
en bañado. La superficie distribuida por Juan de Garay a los primeros pobladores de Buenos Aires
fue cuatro veces mayor que el mínimo previsto en la ordenanza 90, estimado en 40.000 hectáreas.

En general, las magnitudes territoriales manejadas en el litoral argentino han sido inmensas y
hasta quizás incomprensibles para la experiencia europea del espacio. Sirve como ejemplo la
distancia de 5 leguas (25 kilómetros) estipulada en la misma ordenanza 90 como separación
mínima entre una nueva fundación y otra más antigua. Entre Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba
hay veinte o treinta veces más, sin fundaciones intermedias en aquel entonces.

La organización de la comarca bonaerense no siguió el diseño regular y geométrico del cuadro de


20 kilómetros por lado planeado en la Provisión de 1573, sino una dispersión de casi 90 kilómetros
de amplitud sobre la costa occidental rioplatense, con pocos avances al interior y con la ciudad al
centro de ese ordenamiento casi lineal.

10-Caminos Rurales

La red de caminos rurales, antiguos senderos indígenas, fue planificada por Juan de Garay. Los
caminos troncales coincidían con la línea de fondo o contrafrente de las suertes principales de
chacras y estancias. Los transversales corrían entre cada dos de éstas en dirección al río. Todos
tendrían 12 varas de ancho y serían considerados de utilidad pública. A diferencia de la traza de la
ciudad, delineada "a rumbos llenos" (sur a norte, este a oeste) la demarcación rural es a "medio

38 Ibidem, p. 15 a 23.

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rumbo" (sudeste a noroeste y sudoeste a nordeste) por acuerdo del Cabildo de Buenos Aires en
1608, vigente a través de los siglos.

Las playas y bañados de las costas de los ríos eran libres al uso común, como terrenos realengos.
En parajes como los actuales partidos de Ensenada y Berisso, entre otros, su gran extensión
justificó repartos de "suertes de bañado" con frentes en el borde fluvial y fondos hasta el pie de la
barranca de la meseta pampeana, donde empezaban las suertes principales.

Los frentes de las suertes principales correspondían a la línea de barrancas altas y no a la


barranquilla donde bate el agua. Los fondos corrían perpendiculares, tierra adentro sobre las
lomas de la meseta, hasta completar la longitud de una legua o legua y media, o topar con otra
suerte que mejor derecho tenga.

Algunos años después de fundada la ciudad, comenzó el reparto de chacras y estancias en


segunda línea, con sus frentes coincidentes con los fondos o contrafrentes de las principales.
Estas suertes de segunda tuvieron la denominación de "cabezadas". En algunas zonas hubo
también una tercera faja: las "trascabezadas" o "sobrecabezadas". Eran, como los bañados,
mercedes de "sobras" y, en caso de superposición con una suerte principal o de data más antigua,
prevalecía ésta.

Las estancias de segunda y de tercera línea eran más altas que las suertes principales. Estaban
más lejos de la costa del río a cuyo pago pertenecían y tenían pocas aguadas naturales. Era difícil
encontrar en las cabezadas y sobrecabezadas los abrevaderos necesarios para vacunos y ovinos
y su poca utilidad para criar y mantener estos ganados les restaba valor, aunque alcanzaban
dimensiones enormes y servían de potreros para equinos, pollinos, yeguas y sus crías mulares
que allí nacían y crecían, para trabajar después en los ingenios mineros de Potosí. 39

Por su dilatada extensión, la campaña bonaerense requirió una organización especial para formar
padrones de inmuebles y vecinos, e identificar lugares y jurisdicciones. A falta de accidentes
geográficos notables, sus ríos y arroyos fueron los primeros ejes topográficos y catastrales
ordenadores del espacio rural.

Las chacras y estancias ubicadas a una y otra orilla, más sus correspondientes cabezadas y
sobrecabezadas, componían la unidad territorial denominada “pago”. En general, la unidad
coincidía con la cuenca del río que era su eje y del cual tomaba nombre. Tal el caso de los pagos
de Areco, Cañada de la Cruz, Luján, Las Conchas, La Matanza y el Riachuelo. El pago “del
Riachuelo” era el más pequeño, por abarcar sólo desde el puente Uriburu hasta La Boca y desde
la avenida San Juan en la metrópoli hasta Centenario Uruguayo en los partidos de Avellaneda y
Lanús, aproximadamente 40 (Figura 7.b).

Una orden de Felipe III del 11 de junio de 1612, incorporada a la Recopilación de Indias como ley
13 del título 12 del libro 4°, mandó identificar las tierras de regadío para la siembra de trigo.
Prohibió tener ganados mayores en estos campos si no tuvieran los dueños títulos para tener

39 HORACIO JUAN CUCCORESE Y JOSÉ PANETTIERI, Argentina. Manual de historia económica y social. I, Argentina criolla, Buenos Aires,
Ediciones Macchi S. A., 1971, p. 83 y 84. Más información con relación específica al área descripta, en: ALBERTO S. J. DE PAULA, El
comienzo de la actividad económica en las Lomas de Zamora y su comarca, siglos XVI y XVII, en: “Revista de la Universidad Nacional
de Lomas de Zamora”, año I n° 1, Lomas de Zamora, 1982, p. 13 a 20. ALBERTO S. J. DE PAULA, La Plata, sus tierras y su arquitectura,
Buenos Aires, Ediciones del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1987, p. 20 a 31.
40 ROBERTO H. MARFANY, La colonización en los orígenes, en: RICARDO LEVENE Y AUTORES VARIOS, “Historia de la provincia de Buenos
Aires y formación de sus pueblos”, volumen I, La Plata, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, 1940, capítulo III.
GUILLERMINA SORS DE TRICERRI, Partidos y curatos coloniales de la campaña, comunicaciones con el interior, en: ibidem, capítulo VIII.
JUAN F. DE LÁZARO Y ROBERTO H. MARFANY, Autoridades coloniales de la ciudad, en: ibidem, capítulo XI.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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estancias de esta calidad. En Buenos Aires, esa restricción quedó fijada por bando del 17 de junio
de 1693 para el área delimitada entre el Riachuelo y un circuito de 7 leguas (35 kilómetros) de
radio al norte y oeste del centro de la ciudad.

Fuera de la campaña distribuida seguían tierras de vaquería con ganado silvestre o cimarrón, cuya
explotación consistía en su caza y extracción de sus cueros para exportarlos, previo tratamiento
con sal para su conservación. Esta y la cría de mulas, eran las bases del comercio exterior
bonaerense en los siglos XVII y XVIII. 41

11-“Constituciones” de Garay

El instrumento de la política pobladora de Garay fue el régimen de tenencia de la tierra. Sus


antecedentes remiten a la cláusula 13 de las instrucciones dadas a Hernán Cortés el 26 de junio
de 1523 que prevé esa condición por el término de cinco años. La propiedad, después, sería
vitalicia. La cláusula 12 de la capitulación celebrada con Francisco Montejo el 8 de diciembre de
1526, fija a los beneficiarios de tierras en Yucatán una vecindad mínima de cuatro años para,
después, poder disponer de ellas como de cosa propia. 42

El acta del 24 de octubre de 1580 correspondiente al reparto de tierras por Juan de Garay en
Buenos Aires, condicionó las mercedes de solares, chacras y estancias

Con tal que sean obligados a sustentar la dicha vecindad y población cinco años, como Su
Majestad lo manda.

De tal modo, comprobado el abandono sin licencia de la tierra…

Pueda el capitán o gobernador repartirlo de nuevo, en las personas que sustentaren la


dicha población y sirvieren en ella a Su Majestad.

Las "constituciones de Garay" se aplicaron pronto en Buenos Aires por el éxodo de "mancebos de
la tierra" que abandonaban los solares y tierras recibidas para volver a Santa Fe o a Paraguay y
ponían en crisis la subsistencia de la naciente ciudad de Buenos Aires. Ante ese riesgo y a sólo
una semana de fundada la ciudad, viajó a España Alonso de Vera "el Tupí", sobrino del adelantado
Juan Torres de Vera y Aragón, con un pedido de pobladores casados. Felipe II, por Real Cédula
de Lisboa, 22 de octubre de 1581, lo autorizó a seleccionar treinta personas de Lucena, Antequera
y otras comarcas andaluzas. Llegaron en enero de 1583 y el cabildo los declaró "segundos
pobladores" de Buenos Aires, consolidada gracias a ellos. 43

El régimen de Buenos Aires o “constituciones de Garay” fue ratificado por real cédula del 19 de
octubre 1594.

El rey al gobernador de las Provincias del Río de la Plata.

41 EMILIO A. CONÍ, Historia de las vaquerías de Río de la Plata, 1555–1750, Buenos Aires, Editorial Devenir, 1956, p. 10 y ss. HORACIO
C. E. GIBERTI, Historia económica de la ganadería argentina, Buenos Aires, Ediciones Solar / Hachette, 1961, p. 29 a 43. OSVALDO
ANTONIO PÉREZ, Historia de la veterinaria en el Río de la Plata, Buenos Aires, Impresora del Plata SRL, 1994, p. 23 a 30.
42 MILAGROS DEL VAS MINGO, Las capitulaciones de Indias en el siglo XVI… op. cit. p. 226. FRANCISCO DE SOLANO, Normas y leyes de la
ciudad hispanoamericana (1492–1600) Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas – Centros de Estudios Históricos, 1996,
p. 71.
43 RAÚL A. MOLINA, ¿Quiénes fueron los verdaderos fundadores de Buenos Aires? en: revista “Historia” año I n° 1, Buenos Aires,
agosto / octubre de 1956, p. 29 a 39.

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Por parte de la ciudad de la Trinidad, de esas provincias, se me ha suplicado mandase


que los vecinos y pobladores de esas provincias que han asistido en ellas, fuesen
preferidos a los nuevos pobladores, y que los que han dejado las vecindades y no han
asistido los cinco años que son obligados, o no asistieren en la tierra, sean excluidos de
las datas que les hubieran sido dadas, así de tierras como de indios, y sean amparados
en ellas los sustentaren la tierra; y habiéndose visto por los de mi Consejo de las Indias,
porque es justo que los que, como dicho es, estuvieren y residieren en la tierra,
acudiendo a su defensa y población, sean preferidos en los aprovechamientos de ella, os
mando tengáis cuidado de proveerlo y hacerlo así.
Fecha en San Lorenzo, a 19 de octubre de 1594.
Yo, el Rey. 44

La aplicación de las “constituciones de Garay” fue rigurosa. El mismo adelantado Juan Torres de
Vera y Aragón dejó las tierras despobladas y, como los demás contraventores, fue sustituido por
pobladores llegados a Buenos Aires después y afincados definitivamente.

El desarrollo de la comarca dependió de los tamaños de las fracciones rurales y de su régimen


mismo. 45 La tierra en los siglos XVII y XVIII no era un bien de especulación por su precio casi
constante, con pocas variaciones. Pero importaba socialmente y preocupaba a los terratenientes.
La precariedad de deslindes causó pleitos cuyos expedientes, con protocolos notariales, registros,
títulos de mercedes y dominios, testamentarías, actas y cartografía de mensuras en archivos
públicos de Buenos Aires y La Plata, son fuentes básicas del tema.

13-Consolidación de Buenos Aires y de la estructura urbana del territorio.

La población urbana de Buenos Aires alcanzaba a unas 500 personas en 1602. Con respecto al
pequeño contingente fundador, esta cifra fue un aumento significativo reflejado en la expansión
urbana al sur. El Cabildo acordó entonces el primer ensanche de la traza con una fila más de
manzanas y, a expensas del ejido, desplazó el límite desde la calle Independencia a Estados
Unidos, según nomenclatura actual. 46

El total estimativo de habitantes aumentó entre 1602 y 1664 de 500 a 4.000 almas, con un
crecimiento medio anual de 1,13%. Los índices de natalidad y mortalidad para 1664 resultaron de
3,7% y 3,97% respectivamente, con desequilibrio a la mortalidad reiterado por años. 47 Es factible
que el aumento resultara de los aportes migratorios de población adulta, situación que requiere de
aumentos en superficie construida en forma más perentoria que los crecimientos vegetativos
graduales y con incidencia elevada de población infantil.

Las restricciones jurídicas impedían ensanchar el área urbana y las limitaciones técnicas
restringían la edificación en altura. Por lo tanto, el aumento de población causó mayor densidad y

44 MANUEL RICARDO TRELLES, Despojo de propiedades, en: “Revista del Archivo General de Buenos Aires” tomo I, Buenos Aires,
Imprenta del “Porvenir” 1869, p. 51 a 54; y MANUEL RICARDO TRELLES, Ley sobre tierras en Buenos Aires, en ibidem, p. 65 a 69. [El
autor transcribe y comenta dos provisiones de la Real Audiencia de Charcas del 26 de marzo de 1589 y 11 de diciembre de 1590, para
que los vecinos de Buenos Aires no pierdan tierras ni solares sin ser oídos y se les admitan apelaciones, y para que las tierras que
dejaren desiertas las personas a quienes se dieron, se puedan volver a repartir]. [ARGENTINA] Reales Cédulas y Provisiones, 1517–
1662, Buenos Aires, Archivo General de la Nación Argentina, 1911, p. 43 [reproduce la real cédula de 19 de octubre de 1594].
45 JOSÉ M. MARILUZ URQUIJO, El régimen de la tierra en el derecho indiano, Buenos Aires, Editorial Perrot, 1968.
46 M. A PELLIZA, Crónica abreviada de la Ciudad de Buenos Aires y ALBERTO B. MARTÍNEZ, Estudio Topográfico de Buenos Aires, en:
“Censo general de población, edificación, comercio e industrias de la Ciudad de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina,
levantado en los días 17 de agosto, 15 y 30 de septiembre de 1887”, Buenos Aires, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco,
1889, tomo I, p. 12 y ss. Y p. 59 y ss.
47 ALBERTO B. MARTÍNEZ, Estudio Topográfico de Buenos Aires, en: “Censo general...” op. cit., p. 406 a 414, 473 y ss.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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produjo en Buenos Aires una presión minifundista que determinó el loteo de muchos solares y
manzanas en parcelas de 10 varas de frente, o menos, con fondos alargados. El tipo de vivienda
tendía a ser entonces, el de habitaciones alineadas contra una de las medianeras, para alquilarlas
por cuartos a individuos o grupos familiares.

En total hubo una red de cinco caminos terrestres y tres grandes vías marítimas: la del Atlántico
entre Buenos Aires y Brasil, la del Pacífico entre Santiago de Chile y Perú, la del sur o del estrecho
de Magallanes, entre ambos océanos. Las vías terrestres principales y más antiguas del actual
territorio argentino, a mediados del siglo XVI, eran dos: la ruta guaraní paralela al Paraná y el
conjunto de itinerarios andinos consolidado en tiempo de los incas (Figura 5).

La ruta guaraní del Litoral enlazaba, al final del siglo XVI, a Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes
con el Paraguay. Su continuidad por Asunción, Ciudad Real y Villa Rica llegaba a São Paulo. De
allí los puertos paulistas de São Vicente y Santos quedaban, a su vez, comunicados con Buenos
Aires por mar.

El camino del Perú avanzaba al sur desde Lima y su puerto del Callao. Cruzaba las regiones
andinas de Cuzco y el altiplano de la actual Bolivia con sus grandes ciudades como Charcas y
Potosí. A través de la quebrada de Humahuaca llegaba hasta Santiago del Estero (Figura 5).

Desde su consolidación en 1553 y por mucho tiempo, Santiago del Estero fue la cabecera
argentina de las comunicaciones con el Alto y Bajo Perú, y de las rutas a Chile por los pasos de
San Francisco, Uspallata y otros. En 1600 era la capital del Tucumán, conectada en forma directa
con Jujuy, Salta, Madrid de las Juntas, San Miguel del Tucumán, Esteco, La Rioja, los centros
cuyanos de San Juan y Mendoza, y Córdoba y el Río de la Plata.

La apertura de caminos “nuevos” de Buenos Aires a Córdoba (1585) y Santiago de Chile (1604)
redujo los tiempos de viaje. Pero la segunda de estas rutas acumulaba entonces un doble riesgo:
los 720 kilómetros sin protección entre Buenos Aires y San Luis y las frecuentes dificultades en el
cruce de la cordillera.

La repoblación de Buenos Aires (1580) fundamentó la estructura histórica de las regiones


argentinas cuya lenta convergencia al estuario rioplatense abrió a todas la salida al Atlántico. El
desarrollo de esa "puerta de la tierra" planteó hipótesis de riesgo. La ubicación periférica del puerto
bonaerense hizo temer su transformación en una factoría, apetecible por otros imperios. Más aún,
su hipertrofia podía desequilibrar el sistema regional y afectar intereses comerciales del Perú.

La capacidad de reducir el aislamiento de las ciudades, agrupar la comunidad política, religiosa y


defensiva e impulsar los mercados regionales, residía en el sistema de caminos. Ellos eran la
estructura de la red y Buenos Aires su clave. Su futuro dependía de la armonía del sistema, las
fundaciones posteriores a 1580 lo desarrollan: Corrientes en el Paraná; Salta, Nueva Madrid y San
Salvador de Jujuy en el camino al norte; Concepción del Bermejo en la ruta transversal del Chaco;
La Rioja en el oeste y San Luis entre Buenos Aires y Mendoza (Figura 8).

La fundación de La Rioja (1591) mejoró la comunicación entre Chile y Tucumán desde Copiapó,
por los pasos cordilleranos de San Francisco y Tres Quebradas y hasta el antiguo tambo del Paso
de la Ciénaga del cual derivaban dos caminos incaicos: uno al norte, por la Puna y otro al sudeste,
hacia Santiago del Estero. Después, la apertura del camino entre La Rioja y San Juan permitió la
relación directa de Santiago del Estero con Santiago de Chile por La Rioja, San Juan, Mendoza y
el paso de Uspallata (Figura 8).

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
Compilador: Arq. Juan Manuel Borthagaray

La consolidación de la labor pobladora, como denomina Vicente D. Sierra al siglo XVII, fue
dinámica: hubo en ese siglo ocho asentamientos nuevos y diez destruidos por diversas causas. El
resultado: en 1700 había dos ciudades menos que cien años antes.

Las variaciones de itinerarios de los caminos y de flujos de tránsito, influyeron en la estabilidad o


inestabilidad de las ciudades. La virtual ausencia de viajeros en la ruta a través del Chaco, aisló a
Concepción del Bermejo. La hostilidad creciente de las comunidades nativas de la zona causó la
disolución de la comunidad urbana y el definitivo abandono de la ciudad en 1632. Esto produjo a
su vez, la falta de un centro de apoyo a los viajeros en ese difícil trayecto. En definitiva: el
debilitamiento del camino causó la ruina de la ciudad y la desaparición de ésta provocó la extinción
del camino.

Nuestra Señora de Talavera de Esteco, o Esteco I, creada en 1566 con el nombre de Cáceres,
quedó encerrada con un arenal estéril y salitroso que dañó las construcciones de adobe y afectó la
calidad de vida de la población. Debía ser una escala en la ruta de Santiago del Estero al norte,
pero el rechazo de los viajeros torció el rumbo del camino fuera de esta ciudad. Nueva Madrid de
las Juntas, fundada en 1592 entre Esteco I y Salta, a 22 leguas de cada una, fue una buena escala
en la misma ruta norte y afectó más la razón de ser de Esteco.

El problema pareció resuelto con la fusión de Talavera y Madrid en Las Juntas, cerca del camino,
en la confluencia de los ríos Piedras y Salado, a 25 leguas de la primera y 3 de la segunda. La
nueva ciudad, denominada Talavera de Madrid (o Esteco II) se forma en 1609 pero su enclave
próximo a las belicosas parcialidades del Chaco, resentía la seguridad de la ruta. La instalación de
un fuerte en la ciudad (1667) no mejoró la situación. El terremoto de 1692 destruyó a una Esteco II
aislada y casi despoblada.

La historia urbana de la actual Argentina registra estos traslados de cascos urbanos como actos
obvios de revisión y adecuación de los emplazamientos:

a) 5 persisten en el emplazamiento de su fundación: San Juan (1562), Buenos Aires


(1580), Salta (1582), La Rioja (1591) y Jujuy (1593);
b) 5 han experimentado traslados en distancias del orden de una legua
aproximadamente: Santiago del Estero (desde Barco III en 1553 y de nuevo en 1670),
Mendoza (en 1562), Córdoba (en 1577), Corrientes (en 1588) y San Luís (en 1643);
c) 3 tres debieron ser trasladadas a distancias considerables desde su lugar
fundacional: Santa Fe (desde Cayastá en 1660), Catamarca (desde Londres VI en 1683) y
San Miguel de Tucumán (desde Ibatín en 1685).

La primitiva Santa Fe en Cayastá (1573) sufría la erosión constante de su territorio urbano por el
río San Javier. La necesidad de un emplazamiento seguro determinó su traslado en 1660 al sitio
actual. El 6 de mayo de 1670, la reina gobernadora Mariana de Austria, confirmó el traslado
mediante una Real Cédula en la cual constan sus causas:

[la ciudad de Santa Fe] se fundó en la provincia de Calchines y Mocoretás sobre un brazo
del río Paraná, rodeada de grandes esteros y otros ríos y, por el recelo de ellos, fue con
calidad de poderse mejorar de sitio siempre que conviniese y había llegado este caso, por
haber cesado la fertilidad de aquel sitio y asolado el río la mayor parte de la ciudad,
particularmente el año pasado de mil seiscientos y treinta y seis que estuvo casi inundada e
impedido su sustento y comercio, de que resultó que los indios calchaquíes robasen y

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despoblasen las estancias cercanas viendo la imposibilidad de salir en su seguimiento y


hallarse los vecinos con las armas en las manos de treinta años a esta parte y temiendo
que alguna avenida del río no acabase de arruinar la ciudad, para cuyo remedio se resolvió
mejorarla de sitio en cabildos abiertos y diversas juntas que se hicieron del Estado
Eclesiástico y Secular para este efecto... 48

El ejemplo llevó a los vecinos de San Miguel de Tucumán a mudar la ciudad en 1685, desde Ibatín
al actual emplazamiento en La Toma, tras duros debates internos. La causa fue la necesidad de
estar cerca del camino real, cuyo recorrido cambió con el tiempo. Los traslados de Santa Fe y San
Miguel de Tucumán no eran fundaciones nuevas aunque en ésta el acta del 27 de septiembre de
1685 se lee así. 49 La mudanza de la ciudad tenía su ceremonial propio para el traslado solemne
del estandarte real, archivos, imágenes y otros objetos de culto.

Una vez más fue perceptible la diferencia conceptual entre “urbe” y “ciudad” siendo la primera una
realidad concreta y la segunda un ente abstracto. Por eso las ciudades cambian de sitio y
renuevan su arquitectura sin perder la esencia de su identidad. Así como una familia puede
cambiar de domicilio o construir una casa nueva sin dejar de ser la misma familia, también la
ciudad puede cambiar elementos materiales sin dejar de ser ella misma.

San Fernando del Valle de Catamarca última fundación metropolitana del período hispano en
Argentina (1683) resultó del proceso más complejo, iniciado con la ocupación del Valle Viejo por
un conjunto de chacras, entre las cuales surgió el poblado de San Isidro. Londres de la Nueva
Inglaterra tuvo existencia intermitente desde 1558, con cambios de sitio e intervalos entre una y
otra etapa. Desde 1633, Londres VI fue sólo “una estancia con título de ciudad.” El traslado de sus
emblemas cívicos en 1683 a San Fernando del Valle fue su fin y el entronque de la nueva
Catamarca con la etapa fundadora del siglo XVI. 50

Al finalizar el siglo XVII, el sistema de ciudades argentinas quedó con la cantidad de trece
asentamientos, en sus mismas ubicaciones actuales y su forma cuadricular, con las variantes
tipológicas ya citadas. La cuadrícula con plaza mayor lateral según el modelo limeño, de Santa Fe
tanto en su primera ubicación como en la definitiva, Buenos Aires y Corrientes. O la cuadrícula con
plaza mayor central como Santiago del Estero, Mendoza, San Juan, San Miguel de Tucumán en
sus localizaciones primera y actual, Córdoba en su ubicación definitiva, Salta, La Rioja, San
Salvador de Jujuy, San Luis y Catamarca. Talavera de Madrid o Esteco II fue también cuadricular y
con plaza mayor central.

Estas observaciones sobre la forma urbana conciernen al estado de la red, desde fines del siglo
XVII en adelante. Las ciudades rioplatenses alcanzan ese resultado final, perdurable en sus
centros históricos, tras superar la fase de asentamientos precarios y cambios rápidos de ubicación.
El primer paso de la ciudad hispanoamericana en el Río de la Plata fue la tipología de las casas
fuertes. Los establecimientos de Sebastián Gaboto y de Pedro de Mendoza como Sancti Spiritus,
Buenos Aires I y Asunción entre otros, eran casas fuertes.

La transformación de Asunción en ciudad (1541) fue más jurídica que urbana. Su traza fue hasta el
siglo XIX de una irregularidad espontánea y, aunque las calles no eran rectas, tuvo un planteo

48 AGN, IX-30-2-2, Interior, legajo 8, expediente 6.


49 JUAN FERNANDO DE LÁZARO, La traslación de la ciudad de San Miguel de Tucumán, nueva tierra de promisión, al sitio de La Toma,
Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán-Facultad de Filosofía y Letras, 1941, p. 67.
50 ROMUALDO ARDISSONE, La instalación humana en el valle de Catamarca, estudio antropogeográfico, La Plata, Universidad Nacional
de La Plata – Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 1941, p. 127 y ss. RAMÓN ROSA OLMOS, Historia de Catamarca,
Catamarca, La Unión, 1957, p. 69 a 82.

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lógico de organización del espacio y distribución de sus edificios y funciones principales. Algo
similar ocurría en ciudades brasileñas como São Paulo (1554.)

La urbanística y el planeamiento urbano y comarcal fueron materia de reales cédulas enviadas al


gobernador del Río de la Plata el 26 de febrero de 1557: 51

• Modo de repartir los solares y tierras.


• Necesidad de dotar con tierras para propios a la ciudad de Asunción, para
costear su engrandecimiento y sus obras públicas.
• Determinación de sitios y corrales para el ganado común.
• Que la caza fuese común.

Pese a lo conciso de las normas, fue mínima su aplicación en la capital paraguaya.

Otras fundaciones paraguayas como Ciudad Real del Guayrá (1557) y Villa Rica del Espíritu Santo
(1570) tuvieron, según reconocimientos arqueológicos, trazas reticulares y manzanas de forma
rectangular. Esto escribe Ramón Gutiérrez al respecto:

“El trazado de la ciudad [Ciudad Real] presentaba una mayor regularidad que Asunción,
con manzanas rectangulares, de las cuales algunas, las más cercanas al río, son más
regulares que las interiores.
“Sus dimensiones varían de 180 por 110 metros las manzanas mayores, a 80 por 60
metros las más pequeñas. Las calles miden de 10 a 15 metros y la división de los solares
es variada. […]
“Las excavaciones arqueológicas de Blasi demostraron un trazado para la primera Villa
Rica (1570) aún más irregular que el de Ciudad Real, aún cuando es evidente la voluntad
de constituir una trama de manzanas y calles.” 52

Aun con manzanas romboidales, Ciudad Real y Villa Rica valen como aplicación de las
instrucciones dadas en 1513 por Fernando el Católico a Pedrarias Dávila, al requerirle trazados
regulares desde el comienzo, porque… sin ningún trabajo ni costa quedan ordenados y los otros
jamás se ordenan. 53 Y el caso de Asunción ejemplificaba esta última posibilidad.

Si hacemos una comparación con el caso un tanto posterior de las fundaciones de Nueva
Inglaterra, sobre lo que hoy son los Estados Unidos de América, vemos cómo las poblaciones
nacían allá con su capilla que también era town hall, a lo cual se agregaban con el tiempo las
demás funciones urbanas. La ciudad colonial inglesa nacía gradualmente y esta fue quizá la mayor
disparidad entre ambas culturas. La española nacía como el diseño perfecto de su realidad
imaginada a lo que debía ser, perfecta con sus oidores y sus gobernantes como el sueño de lo que
había de llegar a ser: la ciudad dibujada.

51 [ARGENTINA] Catálogo de documentos del Archivo de Indias en Sevilla, referentes a la historia de la República Argentina, publicados
por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Tomo I, Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1902, p. 79.
52 RAMÓN GUTIÉRREZ, Evolución Urbanística y Arquitectónica del Paraguay, 1537–1911, Resistencia, Universidad Nacional del
Nordeste - Departamento de Historia de la Arquitectura, sin fecha [1978] p. 27, 28. [El autor cita las investigaciones de los arqueólogos
Igor Chmyz en Ciudad Real y Oldemar Blasi en Villa Rica.]
53 FRANCISCO DE SOLANO, Normas y Leyes de la Ciudad Hispanoamericana, 1492–1600, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1996, p. 37, 71, Instrucción al gobernador de Tierra Firme, Pedrarias Dávila, del 2 de agosto de 1513. Reiterada esta misma
pauta en la Instrucción a Hernán Cortés, gobernador de Nueva España, del 26 de junio de 1523, y en las capitulaciones con diversos
adelantados.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Buenos Aires queda, en tanto, desde el principio del siglo XVII, como el foco central de la red de
ciudades y caminos, en su dimensión casi definitiva. La importancia del sistema de caminos ha
sido y es vital para el conjunto de las ciudades y también para cada una de ellas. La prosperidad,
decadencia o fracaso de las fundaciones han estado ligadas en general, a su favorable o
desfavorable inserción en alguna de las rutas o en la encrucijada de más de una, tanto como al
movimiento de tránsito que le diera vida. Así entre fundaciones activas y desaparecidas, avanzó la
consolidación de la red de ciudades, comarcas y caminos dando forma a la actual Argentina.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Figura 1: Las grandes jurisdicciones territoriales del imperio español en América del Sur.
Los dos grandes imperios navegantes, España (Castilla y Aragón) y Portugal, no tardaron en disputar los territorios
donde Colón y Cabral habían desembarcado. Para evitar conflictos, se sometieron al arbitrio del Papa, Alejandro VI, que
mediante una bula fijó una línea divisoria a cien leguas de las islas Azores. Hacia 1494, por un tratado conocido como de
Tordesillas, se fijó esta línea a 370 leguas de la más occidental isla de Cabo Verde. Hoy coincidiría aproximadamente
con el meridiano 50º Oeste, como se representa en esta figura.

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Figura 2: Asunción: madre de ciudades


El real de Nuestra Señora de Asunción fue establecido por Juan Salazar de Espinosa (enviado por Pedro de Mendoza
tras las huellas de su alguacil Ayolas) el 15 de Agosto de 1537. Tras el despoblamiento de Buenos Aires, en 1541, los
pocos habitantes que quedaban, junto con los de Buena Esperanza, se trasladaron a dicha ciudad.
Desde ese entonces, la fortaleza de Asunción, la transformaría en la cabecera del Adelantazgo y en la única depositaria
de la urbanidad del Río de la Plata, hasta las fundaciones por Garay de Buenos Aires y Santa Fe. Como se representa
en la figura, poseía su propia lógica expansiva.

Figura 3: Santiago del Estero: madre de ciudades


Santiago del Estero, consolidada por Francisco de Aguirre en 1543, fue cabecera de las fundaciones del antiguo
Tucumán a mediados del siglo XVI. En esto influyó su posición al centro del naciente sistema de caminos en el Alto
Perú, Chile y la orilla occidental del Paraná. A esta fundación prosiguieron las fundaciones de Londres, llamada así en
homenaje matrimonio de Felipe II con María de Tudor, San Salvador de Jujuy, San Miguel de Tucumán, Córdoba y la
Nueva Rioja.

Ambos sistemas de ciudades estaban buscando el camino al Paraná y, con esta llegada, una salida al Océano Atlántico,
que les asegurase la comunicación con España, independientemente del largo y más azaroso camino por el Pacífico a
través de Lima, una famosa “puerta de tierra”. No fue casual, entonces, el encuentro entre los dos grandes fundadores,
Garay y Cabrera, a orillas del Carcarañá, en las proximidades del sitio de la actual Santa fe. Este papel de charnela entre
los dos grandes sistemas y rutas terrestres y la vía marítima a Europa sería el que afirmaría el rol estratégico clave de
Buenos Aires y abriría el fenomenal éxito urbano posterior de la pequeña aldea (N. del E.)

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Figura 4.a: El origen de la geometría de Buenos Aires, calles y manzanas del trazado de fundación, sobre plano de
Garay, año 1583.
Referencias: 1. Plaza Mayor. – 2. Iglesia Matriz. – 3. Cabildo y Cárcel. - 4. Cuadra del Adelantado. - 5. Convento de
Santo Domingo. – 6. Hospital Real San Martín. – 7. Convento de San Francisco. – 8. Santa Úrsula. - 9. Once mil
Vírgenes. –10. Actual calle Independencia. – 11. Actual calle Viamonte. –12. Actual calle Salta/Libertad. – 13. Calle Real
(actual Defensa).

Figura 4.b: El origen de la geometría de Buenos Aires, calles y manzanas del trazado de fundación, sobre plano de
Buenos Aires, anónimo, año 1783.
Referencias: 14. Frente del Servicio de la Ciudad. – 15. Huertas. - 16. Río de la Plata. –17. Arroyo Tercero del Norte. –
18. Arroyo Tercero del Sur.

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Figura 5: Los grandes caminos del territorio.


La capacidad de reducir el aislamiento de las ciudades, agrupar la comunidad política, religiosa y defensiva e impulsar
los mercados regionales, residía en el sistema de caminos. Ellos eran la estructura de la red y Buenos Aires su clave. Su
futuro dependía de la armonía del sistema.
Referencias: 1. El camino a Chile. – 2. El camino al Alto Perú. – 3. El camino a Asunción.

Lo que imperio no pudo consolidar sino muy tardíamente, fue la comunicación directa entre Asunción y el sistema urbano
del Alto Perú, muy difícil, tanto por las dificultades del terreno (Gran Chaco) como por la ferocidad de los naturales. Para
ir de un lado al otro, por mucho tiempo, fue necesario bajar a Santa Fe. Este déficit histórico aún perdura en la
infraestructura argentina, donde la comunicación entre el polo Corrientes-Resistencia y el Salta-Jujuy es de un notable
subdesarrollo. (N. del E.)

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Figura 6: Buenos Aires, localización de iglesias y capillas. Sobre plano de la ciudad de Martín de Boneo, año 1780.
Referencias: a) del siglo XVI /XVII: 1. Iglesia Matriz (1586/1593) – 2. Hospital Real de San Martín y capilla del Santísimo
Sacramento (destruida). – 3. Convento de Santo Domingo e iglesia de N. Sra. del Rosario. – 4. Convento de San
Francisco, iglesia y capilla de San Roque o de los terciarios. – 5. Compañía de Jesús (1608-1675 y 1722-1734). – 6.
Iglesia Mayor o Catedral (desde 1593). – 7. San Juan, curato de indios. – 8. San Ignacio (1675-1722 y 1734 en
adelante).
b) del siglo XVIII: 9. N. Sra. de Belén o San Telmo y adyacente capilla para ejercicios espirituales. – 10. Inmaculada
Concepción. – 11. N. Sra. de Montserrat. – 12. Casa de Ejercicios Espirituales de Mujeres (hasta 1767). – 13. San
Miguel. – 14. Santa Catalina de Siena. – 15. N. Sra. de la Piedad. – 16. N. Sra. del Pilar. – 17. N. del Socorro. – 18.
Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

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Libro: HABITAR BUENOS AIRES; Las manzanas, los lotes y las casas
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Figura 7.a: Buenos Aires, su traza, ejido y chacras más cercanas y el sistema defensivo. Sobre plano de la ciudad,
Anónimo, año 1782.
Referencias: 1. Fuerte de Buenos Aires (1594). – 2. Fuertecillo de San Juan Bautista (1607). – 3. Guardia del Riachuelo
en el Alto de San Pedro (1722). – 4. Castillo de San Sebastián (1664, inconcluso). – 5. El Retiro. – 6. La Recoleta. – 7.
Canal de entrada al puerto de Buenos Aires. – 8. Calle Real de la ciudad al Puerto (actual Defensa/ Almirante Brown) y
camino al sur. – 9. Camino Real a Córdoba (actual Av. Rivadavia). – 10. Camino Real a Santa Fe (actual Av Santa Fe).

Figura 7.b: Buenos Aires, su traza, ejido y chacras más cercanas y el sistema defensivo. Sobre fragmento del mapa
catastral de Buenos Aires y alrededores de Carlos Chapeayrouge, año 1890.Referencias: A. Pago de la Costa o Monte
Grande. – B. Pago del Riachuelo. – C. Pago de la Matanza.

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Figura 8: El Sistema de ciudades del territorio a fines del siglo XVI

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