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ALGUNAS TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL

A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI

Enrique LAGOS*

RESUMEN: La primera parte del artículo se refiere a las características de un mundo


“uni-multipolar complejo” y a la discusión central acerca de la globalización. En la se-
gunda parte se pone de relieve el impacto del mundo globalizado en el contenido y desa-
rrollo del derecho internacional, resaltando algunas características relevantes en cuanto a
los nuevos sujetos que comparten roles con los Estados; la ampliación y fragmentación
del objeto de estudio del derecho internacional; las nuevas modalidades en el proceso de
elaboración de las fuentes, así como la expansión de la figura del soft law; y los avances
en materia de la responsabilidad internacional. Finalmente, en la última parte se presen-
tan algunos alcances de los nuevos desarrollos del derecho internacional en el ámbito del
sistema interamericano.
ABSTRACT: The first part of the article describes the “uni-multipolar complex” world and
the central debate over globalization and its consequences, not only economic but politi-
cal, social, and cultural as well. The second part examines the impact of globalization on
the content and development of international law. It focuses on certain important charac-
teristics of the new legal persons sharing roles with the States; the expansion and frag-
mentation of questions examined in international law; new approaches to generating
sources of law and the broadening concept of “soft law”; and progress in the area of in-
ternational liability. The last section gives some perspectives on new developments in
international law within the inter-American system.
RÉSUMÉ: La première partie de l’article traite des caractéristiques d’un monde “uni-mul-
tipolaire complexe” et du débat central ouvert sur la mondialisation et ses conséquences.
Dans la deuxième partie est mis en relief l’impact d’un monde globalisé sur le contenu et
l’évolution du droit international, et souligne certaines caractéristiques pertinentes rele-
vant des dossiers dominant l’actualité qui partagent les rôles avec les États; l’élargisse-
ment et la fragmentation de l’objet de l’étude du droit international; les nouvelles moda-
lités du processus d’élaboration des sources, ainsi que l’expansion du concept du soft
law, et les progrès accomplis en matière de responsabilité internationale. Enfin, dans la
dernière partie sont envisagées certaines perspectives de nouveaux développements du
droit international au sein du Système Interaméricain.

* Subsecretario de Asuntos Jurídicos de la Organización de Estados Americanos.

Anuario Mexicano de Derecho


Internacional, vol V, 2005,
pp. 309-335
310 ENRIQUE LAGOS

SUMARIO: I. Introducción. II. Un nuevo entorno internacional


y sus principales características. III. Impacto de la actual rea-
lidad mundial en el derecho internacional. IV. El derecho
internacional en el marco del sistema interamericano. V. Con-
clusiones.

I. INTRODUCCIÓN

El siglo XXI comienza con grandes transformaciones en diversos ámbi-


tos de la sociedad contemporánea. Cambios que se gestaron fundamen-
talmente a finales del siglo XX, cuyas consecuencias configuran un nue-
vo panorama para la comunidad internacional. El proceso globalizador,
partícipe y, en la mayoría de los casos, constructor de esta nueva realidad
mundial, ha planteado nuevos retos y reconfigurado estructuras, concep-
tos, modelos y valores, entre otros aspectos.
Uno de los ámbitos impactados es desde luego el jurídico, el cual ex-
perimenta transformaciones sustanciales, no sólo a nivel conceptual, sino
práctico. Una de sus áreas, quizá de mayor cambio, es hoy en día el dere-
cho internacional, cuya vigencia y desarrollo se han visto afectados no
tan sólo por la globalización, sino también por el nuevo orden mundial.
En este sentido, este trabajo tiene como objetivo evidenciar y refle-
xionar sobre este nuevo panorama al cual se enfrenta la vigencia y desa-
rrollo del derecho internacional. Así hemos dividido nuestro estudio en
tres partes. La primera refiere las principales características de la realidad
internacional de cara a la globalización. En la segunda parte, se pondrá
de relieve como viene impactando el mundo globalizado en la estructura
y desarrollo del derecho internacional, resaltando algunas características
relevantes. Finalmente, en la tercera y última parte, se delinearán los
alcances de las transformaciones existentes en el ámbito interamericano.

II. EL NUEVO ENTORNO INTERNACIONAL Y SUS PRINCIPALES


CARACTERÍSTICAS

Como señalamos en la introducción, el inicio de un nuevo milenio se


presenta bajo el signo de la globalización1 y el profundo cambio del or-

1 Existe numerosa bibliografía sobre el tema de la globalización, principalmente desde el


punto de vista del análisis económico, aunque en realidad apreciamos que la globalización es
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 311

den mundial, resultado de los ataques terroristas ocurridos el 11 de sep-


tiembre del 2001 y de las incursiones armadas a Afganistán e Irak; he-
chos que han impactado decididamente en la estructura de la comunidad
internacional aún vigente.
En lo referente al proceso de la globalización, éste viene desplegan-
do sus efectos no sólo a nivel internacional sino también en el ámbito in-
terno de los Estados, permeando profundamente los distintos aspectos
del quehacer humano y poniendo en cuestión las categorías y los concep-
tos tradicionales a todo nivel. Por lo tanto, una reflexión inicial obligada
o de la mayor significación estará necesariamente referida a reseñar qué
significa vivir en un mundo globalizado.

1. Globalización y revolución tecnológica


Una respuesta inmediata está dada por la constatación de que la glo-
balización implica un mundo crecientemente interconectado en múltiples
ámbitos, en gran medida, debido a la revolución tecnológica-informáti-
ca,2 ligada fundamentalmente a las telecomunicaciones y sistemas ciber-
néticos, en una suerte de “tercera revolución industrial” como algunos la
denominan. Desde el establecimiento de los sistemas de intercambio
electrónico en 1971, pasando por el lanzamiento del primer satélite direc-
to de comunicaciones en 1976, el uso comercial de los cables de fibra
óptica en 1977 y la introducción a nivel mundial de la red Web en 1991,
la tecnología cibernética, en variadas y sofisticadas aplicaciones, ha
seguido expandiéndose a lo largo y ancho del planeta.3 Todo ello ha per-
mitido la creación de “comunidades virtuales” a través de las denomina-
das networks, ámbito en el cual no tienen significación las fronteras na-
cionales.
La globalización acompañada de la revolución informática, por un
lado, ha ido transformando nuestra capacidad, no sólo para producir e in-

política, tecnológica y cultural, además de económica. Entre otros autores que analizan este
fenómeno puede mencionarse a los siguientes: Touraine, Alain, Podremos vivir juntos? Iguales o
diferentes, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1996; Tomassini, Luciano, “El proceso de
globalización y sus impactos socio-políticos”, en Urzúa, Raúl (ed.), Cambio social y políticas
públicas, Santiago de Chile, Universidad de Chile, Centro de Análisis de Políticas Públicas, 1997;
Hoogvelt, Ankie, Globalization and the Post-Colonial World, Londres, Macmillan Press, 1997.
2 Nye, Joseph S., The Paradox of American Power, Oxford-Nueva York, Oxford University
Press, 2002 (cáp. 2. The Information revolution).
3 Naisbitt, John, Megatrends. Global Paradox, Nueva York, Avon Books: “Digital technol-
ogy is the technology that will reinvent the way people live, work and entertain themselves”.
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tercambiar bienes y servicios, sino también para comunicarnos fácilmen-


te y en forma casi instantánea con una gran diversidad de sujetos, en to-
das las latitudes; por el otro, nos ha brindando la posibilidad de tener
acceso a toda clase de información. Otro aspecto que se debe resaltar es
que éste acelerado crecimiento de las comunicaciones también ha sido
posible por la enorme reducción de los costos de acceso y transmisión de
la información.4

2. Globalización, poder e interdependencia


En cuanto a los efectos globalizadores sobre el nivel político de la
sociedad internacional actual, debemos sin duda referirnos al surgimiento
de nuevas modalidades de poder. Esto es, además del poder tradicional
ejercido por los Estados, y el más contemporáneo de las organizaciones
internacionales, existe ahora también un poder “difuso” (soft power
como le denomina Joseph Nye)5 que tiene características diferentes al
poder tradicional y directo que se ejerce a nivel político y, sobre todo, en
el ámbito del predominio militar. Este “poder difuso” refleja la interde-
pendencia del mundo actual, y se manifiesta en forma extendida y hori-
zontal, ejerciendo cada día su influencia en cientos de millones de indivi-
duos, a través de la propagación de determinados valores promovidos
por los Estados, las organizaciones internacionales, y de manera crecien-
te, por las organizaciones no-gubernamentales, empresas y diversas enti-
dades de la sociedad civil de la mas distinta naturaleza, que han ido
adquiriendo una mayor presencia en el contexto internacional.
Por medio de un dinámico intercambio comunicacional, actualmente
se difunden valores, ideas, cultura, productos y todo tipo de servicios. El
liberalismo político y económico —ideología predominante—, se viene
expandiendo rápidamente a todo lo largo y ancho del planeta, precisa-
mente a través de la Internet, del cine, de la televisión, del cable y el sa-
télite, la música, la moda y la propaganda y venta de miles de productos
representativos de la sociedad occidental, conformando una suerte de po-
der paralelo al que se ejerce formalmente a través de los medios tradicio-
nales, sean políticos, institucionales o militares.

4 Nye, Joseph, op. cit., nota 2.


5 Ibidem, p. 11: “Soft power is more than just cultural power… soft power is likely to become
increasingly important in the global information age of this new century”.
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Este fenómeno tiene obviamente impactos positivos y negativos,


puesto que se trata de relaciones trasnacionales que mayormente no pue-
den ser controladas por los Estados y gobiernos. Así, por un lado, tene-
mos el cotidiano y amplio acceso de millones de personas a la informa-
ción, al conocimiento, a la cultura, a los servicios y productos de todo
tipo, pero al mismo tiempo, se expanden a través de la Internet, las redes
delictivas del narcotráfico, del terrorismo, del crimen organizado y de los
delitos propiamente cibernéticos como la piratería informática y la por-
nografía infantil, aprovechando éstos avances tecnológicos de frontera.
Asimismo, no podemos olvidar que si bien cada día millones de per-
sonas en los lugares más remotos pueden beneficiarse de los avances de
las sociedades desarrolladas; también hay muchas otras que se van que-
dando relegados en una suerte de “analfabetismo cibernético”, con el pe-
ligro de que se amplíe rápidamente la brecha existente entre quienes tie-
nen o no tienen aún acceso a la tecnología.
En definitiva, esta nueva era de “información globalizada” nos con-
vierte cada día más en sujetos interdependientes, quedando notablemente
disminuido el significado tradicional de las fronteras geográficas en una
configuración que cada vez se parece más a lo que algunos han denomi-
nado como la “aldea global”.6

3. Globalización y economía abierta


Otro ámbito esencial del actual panorama internacional es, sin duda
alguna, el económico. Hablar de globalización es reafirmar el hecho de
que somos interdependientes económicamente. Los cambios en este cam-
po han sido de una magnitud sin paralelo en tres aspectos principales: el
intercambio económico de bienes y servicios, o sea, la internacionaliza-
ción del comercio; la globalización de las empresas multinacionales a
través de adquisiciones y fusiones; y la globalización de los flujos de
capital en el sistema financiero internacional. Como el Fondo Monetario
Internacional7 define en un estudio, “la globalización es la rápida integra-

6 Ianni, Octavio, Teorías de la globalización, México, Siglo XXI Editores, 1999. Este autor
sostiene que está en curso una homogeneización progresiva en las sociedades debido a los efectos de
la globalización, y citando a Theodore Levitt agrega que: “en todos los lugares todo se parece cada
vez más a todo, y más a medida que la estructura de preferencias del mundo es presionada hacia un
punto común de homogeneización”.
7 IMF, World Economic Outlook, mayo de 1997.
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ción de las economías a través del comercio, los flujos financieros, las
difusión masiva de la tecnología de vanguardia, las networks informáti-
cas, y los intercambios culturales”.
En concordancia con esta realidad, la noción de una economía “na-
cional” se ha transformado, alterando la naturaleza misma de la produc-
ción y el comercio, y haciendo que en muchos casos el know-how sea
más importante que el capital, la fuerza de trabajo y los recursos natura-
les. Asimismo, la universalización del comercio y la desregulación finan-
ciera han ido desarrollando un creciente mercado global. En la actuali-
dad, tanto los gobiernos como las empresas se encuentran evaluando las
ventajas de una economía mundial de libre mercado en un escenario de
“regionalismo abierto”, es decir un regionalismo no excluyente sino
compatible con el seguimiento de acuerdos básicos de carácter mundial,
como los propiciados en el marco de la Organización Mundial de Comer-
cio (OMC).8
Sin embargo, se reconoce que los riesgos y desafíos de esta situación
son también inmensos; y para muestra basta recordar las consecuencias
negativas de la volatilidad de los capitales —por ejemplos, la crisis de
Wall Street y la “crisis asiática”, y el efecto “contagio” que puede trasmi-
tirse a muchos mercados y países en pocas horas, desmantelando los sis-
temas financieros—. De igual forma, pueden mencionarse los desacuer-
dos e ine qui da des exis ten tes en ma te ria de li bre co mer cio que se
pusieron de manifiesto en la reciente Reunión de la Organización Mun-
dial de Comercio (OMC), en Cancún, México (septiembre, 2003),9 no
sólo a nivel de los países negociadores (Grupo G-22), sino también en
las protestas protagonizadas por una heterogénea combinación de las
ONG y grupos sociales contestatarios de la agenda de la OMC.10

8 Con relación a las negociaciones internacionales para compatibilizar la globalización


mundial con los aspectos económicos, puede recordarse que la Ronda Uruguay (1986-1994)
concluyó el 15 de abril de 1994 con la firma del acta final en la ciudad de Marrakech. El ciclo del
GATT, de casi medio siglo, tendente a establecer progresivamente normas y códigos de conducta
para un comercio más libre, leal y sin distorsiones, pasó a manos de la Organización Mundial del
Comercio (OMC), que comienza sus actividades a partir del 1o. de enero de 1995, por medio de la
cual se adquiere una institucionalización permanente de alcance universal para avanzar hacia el libre
comercio a nivel global.
9 La OMC tuvo su ultima reunión en Cancún, México, a fines de 2003.
10 En un discurso del neozelandés Mike Moore, director general de la OMC, pronunciado ante
las ONG en Seattle, en la Ronda del Milenio (1999), decía: “la OMC no es un gobierno mundial, ni
un policía planetario ni un agente de los intereses empresariales; la OMC en una organización que
actúa como mediadora en las diferencias comerciales. ¿Que es mejor? Dejar que la globalización
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A pesar de estos desafíos, apreciamos que la lógica del mercado es la


que se impone y que, por tanto, la tendencia económica predominante si-
gue teniendo el signo de la apertura de los mercados y marcha acelerada-
mente hacia la globalización financiera y comercial.

4. Globalización y multilateralismo
Paralelamente al fenómeno antes mencionado, se ha venido confor-
mando, particularmente después del fin de la guerra fría, un renovado
auge del multilateralismo, con la realización de numerosas conferencias
internacionales especializadas en diversos tipos de asuntos (género, po-
breza, comercio, niñez, energía, etcétera), reuniones de grupos de países
con intereses comunes (Grupo de Río, Cumbres de las Américas, OPEC,
etcétera) y un expandido rol de las organizaciones internacionales con
competencia para abordar cuestiones que afectan, en mayor o menor me-
dida, a todas las naciones por igual. Existe la mayoritaria percepción de
que determinados asuntos constituyen desafíos para la comunidad inter-
nacional en su conjunto, de manera tal que no pueden ser resueltos unila-
teralmente o exclusivamente con acciones a nivel interno, sino que nece-
sitan de un enfoque común y coordinado, que sólo puede alcanzarse a
través de la negociación y la voluntad política común de los gobiernos
expresada a nivel multilateral.11

5. Globalización y seguridad colectiva

Pasando ahora al área de la seguridad colectiva, a diferencia de lo


que sucede en el ámbito político y en el económico, en la actualidad pue-
de apreciarse la aplicación de medidas unilaterales, superpuestas a las
medidas de las organizaciones de seguridad colectiva existentes como la
OTAN y los “Cascos Azules” de Naciones Unidas. Las acciones bélicas
llevadas adelante por los Estados Unidos de América en Afganistán

proceda sin trabas, dominada por los más fuertes y regida por la “ley de la selva”, o someterla a con-
trol mediante un sistema convenido de normas internacionales ratificadas por los gobiernos
soberanos? El comercio no es la panacea para todos nuestros problemas, pero es parte de su
solución. Luchamos por un sistema multilateral de comercio que sea un elemento esencial de la
estructura de cooperación internacional. El mundo no sería un lugar más seguro sin las Naciones
Unidas, el Banco Mundial, el FMI o la OMC”. El Comercio Internacional en las Primeras Décadas
del Siglo XXI, Seattle, OMC, 29 de noviembre de 1999.
11 Keohane, Robert y Nye, Joseph S., Poder e interdependencia, Buenos Aires, Grupo Editor
Latinoamericano.
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(2001-2002)12 y en Irak (2003),13 después de los condenables ataques te-


rroristas del 11 de septiembre de 2001, demuestran el poder militar de
una potencia y la puesta en práctica de un nuevo concepto del uso de la
fuerza, el de “guerra preventiva”, que se lleva adelante al tener como
causal —ya no una amenaza cierta e inmediata— sino una más amplia,
como es la que representa el terrorismo.
En este plano, cabe recordar que los países miembros de las Nacio-
nes Unidas estuvieron divididos en sus posiciones frente al rechazo de
los Estados Unidos de América al sistema de inspecciones y verificacio-
nes de armas de destrucción masiva llevado a cabo por los inspectores de
la ONU, y su demanda de una intervención armada preventiva en Irak,
debido a la supuesta existencia de armas de destrucción masiva. No obs-
tante la oposición y las invocaciones de varios países desarrollados
(Francia, Alemania, entre otros) así como la falta de apoyo en el Consejo
de Seguridad, prevaleció el uso unilateral de la fuerza.
Estos hechos evidencian que en determinadas circunstancias, el mar-
co multilateral, en este caso el de las Naciones Unidas, puede quedar ino-
perativo para garantizar la seguridad colectiva a través de medios como
la disuasión, del diálogo y del consenso. Esta nueva dimensión también
ha tenido consecuencias a nivel de otras entidades internacionales como
la Comunidad Europea y la OTAN, cuyos miembros estuvieron dividi-
dos en sus posiciones frente al asunto de Irak. Sin embargo, posterior-
mente, en octubre de 2003, los Estados Unidos de América regresaron a
negociar al foro multilateral, obteniendo una resolución aprobada por
unanimidad14 en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Uni-
das, a favor de la reconstrucción y del apoyo a la formación de un go-
bierno propio e independiente para Irak, avalando implícitamente la ocu-
pación temporal de las fuerzas armadas lideradas por ese país así como la
presencia de tropas de otros países.15
En este sentido, puede rescatarse que en la actualidad, por la interde-
pendencia existente, el “aval” de los organismos internacionales resulta

12 Véase, en página Web de la ONU (www.un.org), las resoluciones relativas a la incursión ar-
mada en Afganistán.
13 Véase todo lo relativo a las últimas resoluciones con relación a Irak en página Web de la
ONU.
14 Kissinger, Henry A., “Needed: A sense of Common Purpose”, The Washington Post, 2 de
noviembre de 2003.
15 Véase resolución de la ONU que legitimó la presencia de los Estados Unidos de América en
Irak.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 317

—tarde o temprano— indispensable para legitimar cualquier acción in-


ternacional en el área del mantenimiento de la paz y la seguridad interna-
cionales.

6. Un mundo “uni-multipolar complejo”


Finalmente, por lo que respecta a esta primera parte, debemos men-
cionar que para denominar de algún modo a la actual estructura interna-
cional, podríamos coincidir con aquellos autores que hablan de la exis-
tencia de un mundo “uni-multipolar complejo”16 o compuesto, es decir,
en el marco de esta nueva era de globalización y revolución tecnológica,
encontramos superpuestas a la vez, variadas modalidades de relaciona-
miento y distintos planos de ejercicio del poder político, económico y
militar. Por un lado, se aprecia una unipolaridad militar; por otro lado,
una multipolaridad económica; y, además, una creciente diversidad y
complejidad en el ejercicio del poder político, ya no solamente centrali-
zado en los Estados, sino compartido por las organizaciones internacio-
nales, grupos regionales (Comunidad Europea), entidades no-guberna-
mentales, empresas multinacionales e individuos. Situación que trae
consigo cambios importantes, tanto en la estructura como en la agenda
de la sociedad internacional, con impactos de diverso tipo, a diversos
ámbitos y a todo nivel.

III. IMPACTO DE LA ACTUAL REALIDAD MUNDIAL


EN EL DERECHO INTERNACIONAL

Las situaciones descritas nos ofrecen un escenario interesante para


examinar cuáles son las consecuencias de las mismas, en el ámbito jurí-
dico, cuyo desarrollo avanza al compás de los cambios que afectan a la
sociedad mundial. Es decir, existe una compleja relación entre la forma-
ción del derecho internacional y la política, porque si bien, por un lado,
el derecho se formula en directa relación con el poder político vigente en

16 Nye, Joseph, op. cit., nota 2, menciona el concepto para calificar al mundo actual como:
“Uni-multipolar hibrid”; véase también Smith, Peter H., Talons of the Eagle, Nueva York-Oxford,
Oxford University Press, 2000 (Introduction): “In the Cold War Era, the world was bipolar and the
goal was geopolitical pre domi nance through cul tiva tion of ideo log ical af fin ity; and to day, in
the Post-Cold-War Era, we perceive a combination of unipolar and multipolar powers with the goal
to develop economic influence, security, cooperation and alignment”.
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un determinado periodo histórico, por otro, el propio derecho influye en


las relaciones de poder en la sociedad.
En el caso del derecho internacional actual, se perciben cambios a ni-
vel de su objeto de estudio, de los sujetos, de las fuentes y de la respon-
sabilidad internacional. Cabe señalar que el análisis de los efectos jurídi-
cos de la globalización y de la realidad internacional en estos momentos,
es un tema que recién está comenzando a ocupar la atención de los espe-
cialistas.17
Para hacer una apreciación de la evolución de nuestra disciplina y las
principales características que presenta en esta primera fase del siglo
XXI, tendremos como marco de referencia comparativo al derecho inter-
nacional que emerge después de la Segunda Guerra Mundial, moldeado
según las características del poder y de la sociedad internacional de esa
época; esto es, un derecho internacional centrado en las relaciones in-
ter-estatales, basado en la coexistencia pacífica y marcado por el pluralis-
mo ideológico.18
Recordemos que el mantenimiento de la paz y la seguridad interna-
cionales entre Estados con distintos regímenes políticos, a través de una
coexistencia pacífica, fue el objetivo principal que amparó la creación de
las Naciones Unidas. La estructura de la organización mundial refleja el
balance de poder existente en aquel entonces, a través, por ejemplo, del
derecho de veto para sólo algunas naciones que tienen la categoría de
miembros permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados
Unidos de América, China, Francia, Rusia y Gran Bretaña).19 Posterior-
mente, después de la caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría,
ha venido una “ola” de creciente democratización unida a la liberaliza-
ción de las economías de la mayor parte de los Estados, que ya empieza a
presionar un cambio jurídico a todo nivel, inclusive en lo que respecta a
la actual estructura y sistema de decisiones de las Naciones Unidas.20

17 Fox, Gregory H. y Roth, Brad R. (eds), Democratic Governance and International Law,
Cambridge University Press, 2000; Byers, Michael (ed.). The Role of Law in International Politics,
Oxford University Press, 2000.
18 Véase Carrillo Salcedo, Juan Antonio, El derecho internacional en perspectiva histórica,
Madrid, Tecnos, 1991.
19 Véase Carta de las Naciones Unidas, artículo 23.
20 Véase en página Web de la ONU (www.un.org) trabajos llevados adelante para reformar la
estructura y sistema de toma de decisiones en las Naciones Unidas.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 319

1. Nuevos sujetos del derecho internacional


Veamos ahora lo relativo a los sujetos del derecho internacional.
Como decíamos al comienzo, aunque los Estados sigan siendo los sujetos
por excelencia del derecho internacional,21 hoy en día comparten su pri-
macía con otros actores que han alcanzado una posición destacada en de-
terminadas áreas y están adquiriendo una influencia cada vez mayor en el
curso de los acontecimientos a nivel mundial.
Los Estados, con sus elementos constitutivos tradicionales de territo-
rio, población, gobierno, soberanía e independencia,22 siguen siendo en
gran medida los generadores de las dos principales fuentes del derecho
internacional: la costumbre, que es la práctica generalizada aceptada
como derecho, y los tratados.23 En este sentido, la mayor parte de las
normas vigentes están principalmente dirigidas a regular las obligaciones
de los Estados. Sin embargo, el derecho internacional tradicional creado
por y para los Estados, tiene hoy que competir, como resultado de la glo-
balización, con otros actores no-estatales que intervienen tanto en el pro-
ceso de elaboración de las normas como también en el plano de ser los
destinatarios de dichas normas.
Las organizaciones internacionales, las comunidades supra-naciona-
les regionales (como la Comunidad Europea), las empresas multinacio-
nales, las organizaciones no-gubernamentales, y el propio individuo, de-
sempeñan en la actualidad distintos roles que influyen decididamente en
el ámbito jurídico internacional.
Las organizaciones internacionales, en particular las Naciones Uni-
das, como sujetos del derecho internacional contemporáneo, representan
un espacio tanto de legalidad como de legitimidad para avanzar hacia
una comunidad mundial más solidaria que intente resolver conjuntamen-
te los problemas que afectan a la humanidad. Muchos estiman que, te-
niendo en cuenta que vivimos en una sociedad multicultural, los foros
multilaterales ofrecen la ventaja de que los Estados pueden agruparse en
“bloques” en función de intereses comunes para negociar y alcanzar de-

21 Barberis, Julio A., Los sujetos del derecho internacional, Buenos Aires, Tecnos, 1984.
22 Llanos Mantilla, Hugo, Teoría y práctica del derecho internacional público, t. II: Derechos
y deberes fundamentales de los estados, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1983.
23 El artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia establece las fuentes del
derecho internacional, mencionando, entre otras, las siguientes: a) Las convenciones internacionales,
sean generales o particulares, que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados
litigantes; b) La costumbre como una prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho”.
320 ENRIQUE LAGOS

terminados acuerdos, permitiendo asimismo una mayor publicidad y


transparencia en los debates y negociación de nuevas normas. Así tam-
bién, el marco multilateral brinda la posibilidad de un seguimiento más
“ejecutivo” de los acuerdos alcanzados en una suerte de “monitoreo” in-
ternacional. Muchos tratados e incluso declaraciones y resoluciones,
llevan aparejado mecanismos de seguimiento para evaluar y fortalecer el
cumplimiento de dichos acuerdos.
Por otro lado, cabe anotar que el trabajo realizado en el marco de los
organismos y de las conferencias internacionales ha ido generando la ex-
pansión del denominado “derecho informal” (soft law); es decir, el dere-
cho que generalmente se expresa a través de declaraciones y resoluciones
y acuerdos ejecutivos, abarcando una vastedad de temas y, dentro de este
contexto, haciendo posible un marco de referencia temporal, necesario en
una sociedad en permanente cambio, frente a la ausencia de normas con-
solidadas en tratados o través de la costumbre.24
En relación al individuo, en la actualidad éste no sólo es hoy benefi-
ciario de la normatividad internacional, sino que puede, frente a la vio-
lación de sus derechos, reclamar ante una instancia supranacional com-
petente, adquiriendo una subjetividad internacional “activa”.25 Los ins-
trumentos internacionales de derechos humanos brindan al individuo esta
posibilidad en directa interrelación con distintas entidades supranaciona-
les —comisiones, comités y tribunales de derechos humanos— que velan
por la vigencia y protección de los derechos y libertades fundamentales.
Por otro lado, también el individuo ha adquirido una subjetividad inter-
nacional “pasiva”, cuando un tribunal internacional juzga directamente a
determinadas personas por delitos o crímenes internacionales. Allí están
los tri bu na les de Nu rem berg y To kio, con for ma dos des pués de la

24 Con relación a las organizaciones internacionales, cabe anotar que en 1986 se aprobó la
Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados entre Estados y Organizaciones
Internacionales o entre Organizaciones Internacionales, desarrollo que está en consonancia con la
actual realidad internacional.
25 Véase Pastor Ruidrejo, José, Curso de derecho internacional público, Madrid, Tecnos,
1986.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 321

Segunda Guerra Mundial; y los más contemporáneos como el Tribunal


Internacional para la ex Yugoslavia26 y para Rwanda.27
En 1998, se produce otro nuevo e importante desarrollo con la apro-
bación del Estatuto para el establecimiento de una Corte Penal Interna-
cional,28 indicativo de un desarrollo progresivo hacia la consolidación de
una jurisdicción penal internacional.
En este recuento de los nuevos sujetos y normas vinculadas a ellos
que surgen en el mundo contemporáneo, no puede dejar de mencionarse
a las organizaciones no-gubernamentales y diversas instituciones y enti-
dades no-estatales que juegan un papel cada día mas dinámico y signifi-
cativo en el escenario mundial, sea como protagonistas o en una forma
más indirecta, influenciando el curso de los acontecimientos y las deci-
siones que se adoptan a nivel internacional.29 Por ejemplo, allí están
Transparency Internacional, Green Peace, Amnesty International, Human
Rights Watch, The International Red Cross, para mencionar sólo algunas
de ellas. Recordemos que la acción coordinada e influencia de estos gru-
pos se ha ampliado notablemente a través de las redes de contacto, base
de datos informáticas e intensas campañas dirigidas a la opinión pública
para avanzar en sus objetivos y propósitos. La acción de las ONG y otras
entidades han logrado que su participación esté hoy institucionalizada a
nivel de las organizaciones internacionales donde tienen asegurado un
espacio de participación en el curso de las negociaciones de los temas
prioritarios de la agenda internacional.

26 El Tribunal Internacional para el ex Yugoslavia fue establecido en virtud de las resoluciones


del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: 808, de 22 de febrero de 1993, y 827, de 25 de
mayo de 1993.
27 El Tribunal Internacional para Rwanda se creó por Resolución 955 del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas del 8 de noviembre de 1994. Cabe anotar que desde el punto
de vista orgánico, tanto el tribunal para el ex Yugoslavia como para Rwanda son organismos
subsidiarios del Consejo de Seguridad, según el artículo 29 de la Carta de la ONU. Sin embargo, los
estatutos de estos tribunales consagran la independencia de los mismos en su funcionamiento con
relación al Consejo de Seguridad. La única obligación que tienen los presidentes de dichos
tribunales es la presentación de un Informe Anual ante el Consejo de Seguridad y ante la Asamblea
General de la ONU.
28 En julio de 1998, tuvo lugar en Roma la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de
las Naciones Unidas sobre el “Establecimiento de una Corte Penal Internacional”, que adoptó su
estatuto que se compone de 128 artículos. Debe destacarse que la jurisdicción de esta Corte Penal
Internacional tendrá un carácter complementario de las jurisdicciones penales nacionales.
29 Véase Krut, R., Globalization and Civil Society: NGO Influence in International Deci-
sion-Making, UN Research Institute for Social Development, 1997.
322 ENRIQUE LAGOS

Otros sujetos que no puede dejar de mencionarse son las empresas,


en particular las multinacionales, que han pasado ha jugar un rol impor-
tante a nivel de la formación del derecho internacional, siendo algunas
veces invitadas a las negociaciones en organismos y conferencias inter-
nacionales, para expresar su punto de vista en relación a determinados te-
mas como, por ejemplo, los de carácter ambiental, los relativos a la ener-
gía, al transporte internacional, comercio y finanzas, lucha contra la
corrupción, lavado de dinero, condiciones de trabajo y responsabilidad
social de las empresas, entre otros. Se considera que el punto de vista
empresarial debe ser tenido en cuenta para la elaboración de estándares
internacionales y normas de conducta en una sociedad de mercado globa-
lizada donde dichas compañías son protagonistas principales.30

2. Ampliación del objeto de estudio del derecho internacional


Un tema significativo en esta evolución que venimos reseñando, es
que el objeto de estudio del derecho internacional se ha expandido de
manera notable. Prácticamente no hay tema de preocupación a nivel in-
terno que no se haya “internacionalizado” de uno u otro modo. La com-
plejidad multicultural de las distintas sociedades compite paralelamente
con las “fuerzas de homogeneización” generadas por la globalización.
Todo ello ha llevado a una expansión normativa que abarca prácticamen-
te todos los aspectos de la vida social: la paz y la seguridad internacional
(conflictos armados y no armados) e interna (“seguridad ciudadana”); la
solución pacífica de las controversias internacionales y el arreglo de todo
tipo de conflictos; el derecho humanitario (aplicado a las guerras y tam-
bién a los conflictos armados internos); la lucha contra la amenaza del te-
rrorismo, del narcotráfico y de la corrupción; la contaminación y la pro-
tección ambiental; el régimen del espacio exterior; el derecho del mar; la
institucionalidad democrática, incluyendo el monitoreo de los procesos
electorales; los derechos humanos, la equidad de género y la no discrimi-
nación; la regulación del comercio y las finanzas; la distribución de la
riqueza y la lucha contra la pobreza, en tre otros, son todos temas
prioritarios en la actual agenda internacional.

30 Véase Hossain, Kamal (ed.), Legal Aspects of the New International Economic Order,
Londres, Pinter, 1980; Schachter, Oscar, “The decline of the Nation-State and its implications for In-
ternational Law”, Columbia Journal of Trasnational Law, 36, 1997.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 323

Precisamente éste fenómeno ha traído consigo una especie de “frag-


mentación” del derecho internacional, como producto de una compleja y
variada gama de regímenes jurídicos y tribunales internacionales para
atender a cada uno de los grandes temas objeto de regulación y reclama-
ción internacional. Por el interés demostrado por los Estados desde 2001,
esta temática ha sido incluida en el Programa de Trabajo de la Comisión
de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, bajo el título de “Frag-
mentación del derecho internacional: dificultades derivadas de la diversi-
ficación y expansión del derecho internacional”.31
Dos áreas de estudio se derivan de la consideración de este asunto:
Por un lado, los aspectos institucionales, es decir, todo aquello vinculado
a la coordinación práctica, la jerarquía institucional y la necesidad de que
los distintos tribunales judiciales y arbitrales internacionales32 tengan en
cuenta sus respectivas jurisprudencias. Por otro lado, los aspectos sustan-
tivos, relativos al examen de cómo es que el derecho se ha venido frag-
mentando en regímenes particulares (vale decir, en regímenes especiales
(lex specialis), regímenes autónomos (self-contained regimes) y regíme-
nes regionales) y la relación de los mismos con el derecho internacional
general. La CDI se ha propuesto examinar en los próximos años sólo los
aspectos sustantivos con la finalidad de elaborar recomendaciones para
coadyuvar a la coherencia entre las normas del derecho internacional ge-
neral y la de los regímenes particulares, tanto en los aspectos vinculados
a la interpretación como a la aplicación de los mismos.33

3. Las fuentes del derecho internacional


En relación a las fuentes del derecho internacional, un primer aspec-
to que puede mencionarse es el relativo a las transformaciones que están
dándose a nivel del proceso de elaboración de las normas, como conse-
cuencia del impacto de la globalización, la notable ampliación de la
agenda internacional y la acción de nuevos sujetos a la par de los Esta-

31 Véase Informe de la Comisión de Derecho Internacional, Naciones Unidas, 55 Periodo de


Sesiones, mayo-junio y julio-agosto de 2003, cap. X: “Fragmentación del derecho internacional:
dificultades derivadas de la diversificación y expansión del derecho internacional”.
32 Véase idem. La CDI denomina a los tribunales judiciales y arbitrales (entre otros, Corte
Internacional de Justicia de la Haya, Tribunal Internacional del Mar, Tribunal Europeo de Derechos
Humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos, etcétera) como “operadores jurídicos”.
33 Véase idem. El Grupo de Estudio de la CDI ya ha adoptado un calendario provisional para
tratar el tema de la fragmentación de derecho internacional entre 2004 y 2006.
324 ENRIQUE LAGOS

dos. Una primera característica es la relativización del papel de la volun-


tad estatal en la formación del derecho internacional con un nuevo repar-
to de roles y responsabilidades internacionales. Como afirman algunos
juristas, la interacción de distintos intereses expresados por diversos su-
jetos (Estados, organismos internacionales, ONG, grupos regionales, et-
cétera) está llevando a que “mientras una norma de la costumbre puede
estar emergiendo, simultáneamente se la está codificando y desarrollando
progresivamente en los trabajos de una conferencia internacional, que a
su vez recoge la opinión surgida de las resoluciones de organismos inter-
nacionales y otros actos”.34
En la actualidad, se ha acelerado la constatación de la práctica inter-
nacional y la consolidación de la opinio juris, muchas veces a través de
la actividad normativa de las organizaciones internacionales y su cuasi
proceso legislativo. Asimismo han adquirido gran relevancia las declara-
ciones, resoluciones, planes de acción, leyes y códigos modelo, acorda-
das en el ámbito multilateral, así como la jurisprudencia de diferentes
tribunales internacionales.
En el ámbito de los principios que rigen el ordenamiento internacio-
nal, un primer nivel de análisis nos muestra que en la actualidad éstos pa-
recen ir evolucionando hacia una concepción crecientemente “solidaria”
del orden mundial, siguiendo una línea más dogmática, apegada a valo-
res dominantes compartidos, y poniendo un mayor énfasis en la coopera-
ción internacional como elemento fundamental, en lugar de una simple y
llana “coexistencia pacifica”. Esta concepción se ha ido gestando con el
impacto de la interdependencia, la globalización y el multilateralismo,
desarrollándose nuevos imperativos éticos, como por ejemplo el respecto
irrestricto a los derechos humanos, entre ellos la libertad de expresión, la
no-discriminación, la igualdad de géneros; el desarrollo sostenible; la so-
lución pacífica de las controversias; el derecho de sufragio, es decir, la
libertad de elegir y ser elegido para gobernar, entre otros.
En suma, la consolidación de estos nuevos principios está vinculada
al interés común de salvaguardar valores compartidos tales como la paz y
la seguridad internacionales, la libertad y la justicia, frente a nuevas ame-
nazas como las del terrorismo; el narcotráfico; las armas de destrucción
masiva; la contaminación ambiental; la depredación de las especies nati-

34 Jiménez de Aréchaga, Eduardo, “International Law in the past third of a century”, Recueil
des Cours de la Academia de Derecho Internacional, vol. 159, 1978.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 325

vas; y la violación masiva de los derechos humanos. Naturalmente para


esto se requieren consensos básicos y la adopción de acciones conjuntas
en el marco de la solidaridad y de la cooperación internacional.
Una mención especial merece la expansión y el renovado auge de los
valores democráticos y el rechazo de las formas autoritarias de gobierno.
Las elecciones, como sabemos, que son sólo el primer paso en el camino
hacia una sociedad democrática, se han realizado en los últimos diez
años, en más de 180 países, trayendo a sus ciudadanos una mayor con-
fianza y la esperanza de construir una cultura democrática donde los
asuntos públicos y las políticas de desarrollo nacional sean conducidos
en forma más responsable y transparente, respondiendo a los intereses
prioritarios de toda la ciudadanía. Esta consolidación de un paradigma
democrático a nivel de las fuen tes del derecho inter nacio nal, puede
apreciarse tanto a nivel universal como a nivel regional.
En el caso de las Naciones Unidas, cabe recordar que su carta consti-
tutiva no contiene ninguna mención a la democracia, debido a que tenía
que ser un instrumento jurídico que fuera consistente con la diversidad
de regímenes políticos existentes en la época de su creación. Después de
la aprobación de los dos pactos internacionales de derechos humanos, el
de Derechos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales en 1966, es que comienzan a darse ciertos pronunciamientos
y desarrollos teóricos conteniendo una mención a los principios demo-
cráticos, aunque siempre en conexión con el tema del respeto a los dere-
chos humanos. Es sólo más recientemente, en el 2000, que se incluye ex-
presamente en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas a
valores como la libertad, la democracia y el gobierno participativo basa-
do en la voluntad popular para asegurar los derechos humanos, como va-
lores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo XXI.35
También es necesario señalar que la difusión y creciente consolida-
ción de una visión liberal de los valores democráticos y de los derechos
humanos ha afectado, a su vez, a otros principios tradicionales que antes
eran “intocables”. Uno de ellos es el relativo a la “soberanía del Estado”,

35 United Nations Millennium Declaration, adopted by the General Assembly (A/55L.2), 8 de


septiembre de 2000: “We consider certain fundamental values to be essential to international rela-
tions in the twenty-first century. These include: Freedom. Men and women have the right to live
their lives and raise their children in dignity, free from hunger and from fear of violence, oppression
and injustice. Democratic and participatory governance based on the will of the people best assures
these rights”.
326 ENRIQUE LAGOS

que se ha relativizado con la globalización y las nuevas características de


la sociedad internacional. Por ejemplo, cuáles son hoy en día los asuntos
que pueden ser considerados de “exclusiva competencia de la jurisdic-
ción interna”? Hemos mencionado anteriormente que casi todos los te-
mas de las agendas domésticas son considerados hoy en el ámbito multi-
lateral, siendo objeto de una u otra forma de regulación internacional.
Asimismo el nuevo “paradigma democrático” ha cambiado las nociones
de legitimidad para el reconocimiento de gobiernos y su participación en
el ámbito supra-nacional. Allí están las llamadas “cláusulas democráti-
cas” en muchos acuerdos regionales que implican una nueva opinio iuris
sobre el respeto al Estado de derecho y la gobernabilidad democrática.36
Por cierto que el principio de no-intervención, también se ha restrin-
gido significativamente. Así, la protección de los derechos humanos, y
en algunos esquemas regionales, las formas democráticas de gobierno
(Comunidad Europea y sistema interamericano), no permiten que los
Estados invoquen en estas materias la excepción de asuntos de la juris-
dicción interna (en el sentido del artículo 2, inciso 7 de la Carta de Na-
ciones Unidas).37 Vale decir, para defender ciertos principios considera-
dos en la actualidad como principios de jus cogens,38 que se acepta la
implementación de una acción colectiva llevada adelante de acuerdo a
las decisiones adoptadas por los Estados a nivel multilateral. La acción
colectiva implica la actuación de un órgano internacional que, mediando
ciertas circunstancias, puede avanzar una serie de medidas para apoyar la
defensa de determinados valores. Así, puede utilizarse respecto de un
país acosado por la ingobernabilidad o situaciones de crisis de la institu-

36 Véase las denominadas “cláusulas democráticas”, por ejemplo en la Comunidad Europea; en


las Cumbres de las Américas; Mercosur, etcétera. En las cuales se establece la exigencia de que los
gobiernos que participan en estos acuerdos sean sólo aquellos elegidos democráticamente.
37 Carta de las Naciones Unidas, artículo 2, inciso 7: “Ninguna disposición de esta Carta
autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción
interna de los estados, ni obligará a los Miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de
arreglo conforme a esta Carta; pero este principio no se opone a la aplicación de las medidas
coercitivas prescritas en el Cap. VII”.
38 La especificidad de los principios de jus cogens es que constituyen normas imperativas,
absolutas y oponibles erga omnes (frente a todos) puesto que protegen los bienes fundamentales de
la sociedad humana en un determinado periodo histórico. Las normas de jus cogens no admiten
acuerdo en contrario, pudiendo ser sólo modificadas por una norma ulterior de derecho internacional
general que tenga el mismo carácter. También puede decirse que son inderogables en tiempos de paz
y en tiempos de guerra, y su violación configura crímenes internacionales. Véase artículo 53 de la
Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969 y el Informe de la Comisión de
Derecho Internacional en su 46o. Periodo de Sesiones (1994).
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 327

cionalidad democrática, violaciones de los derechos humanos de la po-


blación, entre otros, existiendo el presupuesto de que ciertas situaciones
graves ne ce si tan, para ser resueltas de la mejor ma ne ra, el apoyo
coordinado de la comunidad internacional organizada.

4. Desarrollos a nivel de la responsabilidad internacional


Otro ámbito en el cual el desarrollo jurídico avanza de acuerdo con
los cambios que hemos venido señalando, es el relativo a la responsabili-
dad internacional, cuya aplicación en la actualidad no está solamente di-
rigida a los Estados sino también a las organizaciones internacionales y
al individuo.
Como todos sabemos, el tema de la responsabilidad internacional, en
lo que respecta a los Estados, se viene estudiando en el seno de la Comi-
sión de Derecho Internacional de Naciones Unidas (CDI) desde 1949.39
Sin embargo, recién en 1996, se redactó un proyecto de artículos centra-
do en tres partes: “El origen de la responsabilidad”; “Contenido, formas
y grados de la responsabilidad internacional”; y “Solución de controver-
sias”. Este proyecto se ha seguido perfeccionando, aunque aún no ha
sido aprobado definitivamente. Una de las cuestiones más polémicas es
la distinción entre crímenes y delitos internacionales.40 En el primer pro-
yecto preparado por la Comisión de Derecho Internacional, se define al
“crimen internacional”, por ejemplo, como aquel que resulta de la viola-
ción por un Estado de una obligación internacional que es esencial para
salvaguardar los intereses fundamentales de la comunidad internacional.

39 En 1949, la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas en su primer periodo de


sesiones, seleccionó el tema de la “Responsabilidad Internacional de los Estados”, como tema
esencial para avanzar hacia una codificación. En 1976, como resultado de los trabajos de la CDI en
esta temática, incorporó la distinción entre crímenes y delitos internacionales en el artículo 19 del
Proyecto sobre Responsabilidad Internacional de los Estados. En 1980, la primera parte del Proyecto
sobre Origen de la Responsabilidad Internacional fue aprobado. En 1996, se aprueba también en
primera lectura, la segunda parte (contenido, formas y grados de responsabilidad internacional) y la
tercera parte (solución de controversias y modalidades para hacer efectiva la responsabilidad.) En
2001, el proyecto fue aprobado en una segunda lectura, con un nuevo título: “Responsabilidad del
Estado por hechos internacionalmente ilícitos”. En este proyecto desapareció la distinción entre
crímenes y delitos internacionales, pero en su artículo 26 se establece “Que ninguna disposición...
excluirá la ilicitud de cualquier hecho del Estado que no esté de conformidad con una obligación que
emana de una norma imperativa de derecho internacional”. Véase los informes anuales de la
Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, donde aparece una relación
pormenorizada de todos sus trabajos, incluyendo esta materia.
40 Véase artículo 19 del proyecto sobre responsabilidad internacional, CDI, Naciones Unidas.
328 ENRIQUE LAGOS

Otro aspecto interesante es que se considera la posibilidad de una actio


popularis que permite, ante la violación de una norma de jus cogens, es
decir que afecta a la comunidad internacional en su conjunto, la reacción
no solamente del Estado afectado directamente sino también de terceros
Estados.
Además de estos avances en materia de responsabilidad internacional
de los Estados, cuya codificación aún no está consolidada, aparece otro
desarrollo importante, en consonancia con la evolución de los principios
que señalábamos más arriba, y es el relativo a la responsabilidad penal
del individuo. Cabe anotar que el proyecto de Código de Crímenes con-
tra la Paz y la Seguridad de la Humanidad, aprobado por la CDI en 1996,
establece que “El hecho de que el presente Código prevea la responsabi-
lidad de las personas por crímenes contra la paz y la seguridad de la hu-
manidad no prejuzga ninguna cuestión de la responsabilidad internacio-
nal de los Estados en virtud del derecho internacional”.41 El avance está
dado en una clara separación entre la responsabilidad del Estado y la del
individuo. Esta evolución conceptual ha sido importante para la creación
de tribunales penales internacionales para el juzgamiento y castigo de
individuos culpables de crímenes internacionales.
Por su parte, desde el 2000, el tema de la responsabilidad internacio-
nal de las organizaciones internacionales se viene estudiando en el marco
de la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas. La res-
ponsabilidad de las organizaciones internacionales, consideradas como
sujetos de derecho internacional con personalidad jurídica propia, dife-
rente a las de sus Estados miembros u otras entidades, está concebida de
manera tal que podrá ser exigida tanto por hechos internacionalmente ilí-
citos realizados a través de actos de los órganos de dicha organización
internacional (responsability), como también por las consecuencias per-
judiciales o daños causados a través de actos no prohibidos por el dere-
cho internacional (liability).42
En resumen, son muchos y muy importantes los cambios que se vie-
nen operando a nivel del derecho internacional en razón de las nuevas
realidades en las que vivimos; el reto se encuentra ahora en avanzar en el

41 Véase artículo 4o. del Proyecto de Código de Crímenes contra la Paz y la Seguridad de la
Humanidad, aprobado por la CDI/NU en 1996.
42 Sobre los últimos avances en el tema de la responsabilidad internacional de las
organizaciones internacionales, véase el Informe de la Comisión de Derecho Internacional
presentado en su 55 Periodo de Sesiones en 2003.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 329

camino del desarrollo y la codificación del derecho internacional, sin


perder de vista los valores fundamentales básicos y la coherencia que ne-
cesita un orden jurídico que continúa estando inscrito en una sociedad in-
ternacional con un carácter descentralizado a pesar de la globalización,
muy lejana aún de un gobierno mundial.

IV. EL DERECHO INTERNACIONAL EN EL MARCO DEL SISTEMA


INTERAMERICANO

En el sistema interamericano de inicios del siglo XXI, constatamos


que los cambios ocurridos a nivel mundial han tenido también un gran
impacto en nuestro ámbito regional, donde se aprecia el afianzamiento
progresivo del Estado de derecho y las economías de mercado, con la
presencia de gobiernos democráticos en prácticamente todo el hemisfe-
rio, que han reemplazado el autoritarismo y las divisiones ideológicas
que primaban en el pasado, por la solidaridad y la cooperación. Al mis-
mo tiempo, en un fenómeno complejo y simultáneo, todos los países se
ven enfrentados a una serie de amenazas comunes como el narcotráfico,
el terrorismo, el tráfico ilícito de armas, la corrupción,43 la inequidad y
po breza ex trema, en tre otros, que se ciernen sobre nuestros países
amenazando los logros alcanzados.
Es un hecho objetivo que los condicionantes externos ejercen una
decisiva y creciente influencia sobre los gobiernos y sobre la vida coti-
diana de las personas, y que, a su vez, los asuntos internos tienen impli-
caciones a nivel internacional. Existe también la percepción de que un
Estado no puede, aisladamente, hacer frente a sus necesidades, garantizar
su desarrollo y la seguridad de sus nacionales.
En este contexto, apreciamos que las organizaciones y organismos
internacionales, así como otros procesos multilaterales, como la Cumbre
de las Américas y las reuniones hemisféricas de ministros (de Justicia,
Trabajo, Comercio, Mujer, etcétera), tienen cada vez un rol más signifi-
cativo y una mayor influencia que en el pasado. Tal es el caso de la
Organización de Estados Americanos (OEA), principal foro político del
hemisferio, donde los gobiernos y otras entidades —como las organiza-

43 En lo relativo al tema de la lucha contra la corrupción en la OEA, véase Lagos, Enrique, “La
Organización de los Estados Americanos y la Lucha contra la Corrupción”, 25o. Curso de derecho
internacional, Secretaría General, Comité Jurídico Interamericano, OEA, 1998, pp. 231-254.
330 ENRIQUE LAGOS

ciones de la sociedad civil— se reúnen para considerar, negociar y adop-


tar diversas medidas que les permitan de manera conjunta, abordar temas
y problemas de interés común de los Estados miembros, trabajando en
torno al consenso y la coordinación de políticas, las responsabilidades
compartidas, los mecanismos de seguimiento y, en determinadas circuns-
tancias, adoptando medidas de acción colectiva. Esfuerzos conjuntos que
son en la actualidad los ejes que guían el multilateralismo en el sistema
interamericano, en sintonía con la actual realidad globalizada.
Con relación a la actual agenda hemisférica puede apreciarse una
gran diversidad temática, reflejada por ejemplo en los acuerdos adopta-
dos en la última Cumbre de las Américas, de Quebec City en 2001, y en
la última Asamblea General de la OEA, realizada en Santiago de Chile
en 2003. Agenda en donde se aprecia la convergencia de valores y prin-
cipios comunes, encontrándose en la base del consenso la aceptación de
las formas democráticas de gobierno, el respeto irrestricto a los derechos
humanos, y la necesidad de fomentar el libre comercio y las economías
de mer ca do, coad yu van do a pro du cir un conjunto de objetivos
interconectados y comunes.
Por su parte, el desarrollo y la codificación del derecho internacional
en la región, ha evolucionado de acuerdo a los hechos antes menciona-
dos, abarcando un amplio espectro vinculado a la consolidación y defen-
sa de la democracia, la protección de los derechos humanos, la promo-
ción de la justicia social, el crecimiento económico con equidad a favor
de un desarrollo integral y sostenible, así como la seguridad colectiva en
una concepción multidimensional que trasciende lo exclusivamente
militar.
En todos estos temas, de acuerdo con las exigencias de los países, se
constata nuevas modalidades de elaboración de las normas, recomenda-
ciones y directrices a través de un proceso más informal y dinámico (soft
law). En este sentido, la OEA44 ha constituido un foro privilegiado para
promover la cooperación entre los Estados miembros a través de prácti-
cas comunes, estándares de conducta y mecanismos de seguimiento de
los acuerdos adoptados.
Gran parte de estos temas son claramente trasnacionales y aún los
problemas tradicionalmente internos, como el fortalecimiento de las ins-

44 Véase Lagos, Enrique y Rudy, T., “The Organization of American States (OAS)”, Interna-
tional Encyclopedia of Laws, The Hague, Kluwer Law International, 2001.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 331

tituciones, la pobreza, la seguridad ciudadana y la corrupción, están hoy


en día inscritos en la agenda multilateral. Aunque los gobiernos naciona-
les tengan la primera responsabilidad para enfrentar estos desafíos, existe
la convicción de que en un mundo interdependiente, sólo a través de la
cooperación y la complementación de acciones multilaterales con las po-
líticas nacionales, se podrá avanzar en resolver los problemas que afec-
tan, en mayor o menor medida, a todos los países del continente.
Precisamente, en lo que respecta a la democracia representativa, yen-
do incluso más allá de los avances que existen a nivel universal, encon-
tramos que ésta constituye en la actualidad la única modalidad política
legítima que se acepta en el ámbito multilateral interamericano (OEA,
Cumbre de las Américas, Mercosur, Comunidad Andina, etcétera). La
exigencia democrática para el sistema político, en el caso de la OEA, se
encuen tra en la propia carta constitutiva que exige el cumplimiento
efectivo de la misma, contemplándose en una doble vertiente: de un lado,
como supuesto o condición (para el logro de valores superiores como la
paz, la estabilidad y el desarrollo; los derechos humanos, la justicia
social, etcétera) y por otro, como propósito esencial de la propia organi-
zación; lo cual ha llevado a un nuevo alcance de las obligaciones interna-
cionales de la OEA en relación a la promoción y defensa de la demo-
cracia.
Para reafirmar estos principios e implementar un proceso efectivo de
defensa de la democracia y el Estado de derecho, en 1991, se aprobó la
Resolución 1080; en 1992, el Protocolo de Washington (artículo 9),45 y
en 2001, se aprueba la Carta Democrática Interamericana, que contiene
principios, normas y mecanismos de acción colectiva, incluyendo sancio-
nes diplomáticas, para los casos de alteración o ruptura de la institucio-
nalidad democrática, con la finalidad de promover, preservar y defender

45 En 1991, la XXI Asamblea General de la OEA aprueba “El compromiso de Santiago con la
democracia y la renovación del sistema interamericano”; la Resolución 1080 sobre Democracia
Representativa que contiene el primer mecanismo de acción colectiva de la OEA frente a una
interrupción ilegal del proceso democrático en un Estado miembro; y la Resolución 1124 que crea
la Unidad para la Promoción de la Democracia en la OEA. En 1992, el Protocolo de Washington
incorpora a la Carta de la OEA en el artículo 9o.: “ la suspensión del ejercicio de participación en los
órganos y entidades de la OEA a un Estado miembro cuyo gobierno democráticamente constituido
haya sido derrocado por la fuerza”.
332 ENRIQUE LAGOS

la democracia en una perspectiva de respeto de los derechos humanos,


reconociendo que la democracia es un derecho de los pueblos.46
Cabe destacar que en el caso de las medidas que conllevan una ac-
ción colectiva concertada para lograr el cumplimiento de propósitos y
principios comunes, como los contenidos en la Carta de la OEA e instru-
mentos interamericanos, éstas han superado la antigua barrera de la
no-intervención. Así, por ejemplo, mediando ciertos procedimientos,
la acción colectiva puede utilizarse por parte de la OEA para responder
rápidamente en defensa de la democracia representativa en sus Estados
miembros en casos de crisis, no considerándose que dicha acción consti-
tuya una “intervención en los asuntos internos de un Estado”, sino un
mecanismo aceptado y que resulta más beneficioso y menos costoso que
las acciones unilaterales.
Otra área fundamental, concordante con los desarrollos a nivel inter-
nacional, es la relativa a la protección y promoción de los derechos hu-
manos. El sistema interamericano de derechos humanos pasó de valores
proclamados en declaraciones y resoluciones al cumplimiento obligatorio
contenido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros
tratados, donde además de proclamarse los derechos de la persona huma-
na a través de distintos mecanismos e instituciones47, constituye una ga-
rantía colectiva poniendo a disposición del individuo diversos mecanis-
mos legales para la defensa de sus derechos, dignidad y libertad, cuando
la jurisdicción estatal se muestra indiferente o carece de eficacia para re-
solver los abusos y violaciones a los derechos fundamentales de las per-
sonas.
También en concordancia con la globalización económica, dentro de
un esquema de regionalismo abierto, los gobiernos del continente vienen
negociando con el apoyo de entidades interamericanas (OEA, Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), Comisión Económica para América
Latina, CEPAL, etcétera) la posible creación de un Área de Libre Co-
mercio de las Américas (ALCA) para el 2005. En este sentido, las nor-
mas jurídicas, tanto a nivel del derecho internacional publico como en

46 Véase Lagos, Enrique y Rudy, T., “The Third Summit of the Americas and the Thirty First
Session of the OAS General Assembly”, American Journal of International Law, vol. 96, núm. 1,
2002.
47 Véase en página Web de la OEA (www.oas.org) todos los mecanismos y procedimientos
para la defensa de los derechos del individuo llevados adelante por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 333

del derecho internacional privado, vienen experimentando importantes


desarrollos.
En este contexto, la OEA es el único foro de las Américas que posee
una representatividad que congrega a todos los países del hemisferio, y
que cuenta con una basta experiencia y tradición en materia de codifica-
ción y desarrollo jurídico. Un ejemplo relevante y demostrativo de lo ex-
puesto se encuentra en el proceso comenzado a mediados de los años se-
tenta, con la Conferencia Interamericana sobre Derecho Internacional
Privado (CIDIP).
Este órgano de la OEA, tradicionalmente ha focalizado su trabajo en
la codificación de las normas de derecho internacional privado y, como
resultado de sus labores, ha adoptado más de veinte instrumentos jurídi-
cos, la mayoría de los cuales se encuentran actualmente en vigor.
En la última década, sin embargo, la CIDIP ha venido reduciendo el
tratamiento de la codificación de normas de derecho internacional pri-
vado, ampliando sus actividades hacia asuntos más ligados a la armoni-
zación de legislaciones nacionales de derecho sustantivo o de carácter re-
gulatorio vinculados con el derecho comercial y financiero, principal-
mente.
Dicha tendencia, es un claro reflejo de las actuales realidades que
conlleva la globalización, y el impacto que este fenómeno representa en
el plano jurídico, tanto nacional como internacional. Asimismo, estas cir-
cunstancias conducen a los Estados a interesarse en uniformar o al menos
armonizar sus ordenamientos legales para avanzar en áreas relacionadas
con diversos sectores de sus economías y con políticas comerciales liga-
das a los esquemas de integración económica u otras regulaciones legales
que les permitan desenvolverse mejor dentro del mundo actual.
En lo que respecta a la seguridad hemisférica, después de los ataques
terroristas de septiembre de 2001, una nueva dimensión de políticas de
cooperación se ha venido gestando a nivel interamericano. Por un lado,
están las iniciativas para llevar adelante la lucha contra el terrorismo,
dentro de un renovado marco jurídico concordante con el de Naciones
Unidas, la Convención Interamericana contra el Terrorismo,48 así como a

48 La Convención Interamericana contra el Terrorismo fue aprobada en la Asamblea General


de la OEA en junio de 2002 realizada en Bahamas. Actualmente se encuentra en vigor. Véase Lagos,
Enrique y Rudy, T., “Preventing, Punishing and Eliminating Terrorism in The Western Hemisphere:
A post 9/11 Inter-American Treaty”, Fordham International Law Journal, Nueva York, Fordham
University School of Law, vol. 26, junio de 2003, núm. 6, pp. 1619-1648.
334 ENRIQUE LAGOS

un conjunto de estrategias de cooperación diseñadas para combatir este


flagelo, particularmente a través de las acciones del Comité Interamerica-
no contra el Terrorismo (CICTE).49 Por el otro, después de un intenso
proceso de negociación, se acaba de aprobar en México una Declaración
sobre Seguridad en las Américas, que recoge no sólo los aspectos tradi-
cionalmente considerados como asuntos de seguridad, vale decir, los vin-
culados a la defensa común de carácter militar frente a agresiones exter-
nas, sino que también se considera ahora una diversidad y pluralidad de
intereses de seguridad contenidos en una conceptualización multidimen-
sional frente a las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos
como son la pobreza y la exclusión social, la defensa de la democracia, la
ayuda frente a los desastres naturales y una serie de otros factores que es
necesario tener en cuenta para la seguridad, protección y bienestar de la
persona humana en todas sus dimensiones y en forma integral.50

V. CONCLUSIONES

Las reflexiones antes vertidas dejan claro que el vasto y dinámico


mundo actual está marcado con el signo de la globalización y la interde-
pendencia, que marchan de la mano con la revolución informática y de
las comunicaciones. Vivimos en una sociedad uni-multipolar compleja,
en la que se entrecruzan los más diversos actores que ejercen el poder de
diversas formas y en los distintos planos del escenario internacional. Así,
el Estado que sigue siendo el sujeto por excelencia del derecho interna-
cional, hoy en día comparte roles con otros sujetos, como las organiza-
ciones internacionales, diversas entidades de la sociedad civil y empresas
multinacionales.
En este contexto, los Estados y todos los actores a nivel supranacio-
nal, cada vez más, convergen en determinados valores comunes, funda-
dos en identidad de propósitos, metas y medios, de forma tal, que tam-
bién podríamos proyectar a un futuro cercano la globalización de una

49 El Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) como entidad de la OEA, fue


creado a través del “Compromiso de Mar del Plata”, durante la II Conferencia Especializada sobre
Terrorismo de la OEA, realizada en Mar del Plata, Argentina, en 1998.
50 Véase en página Web (www.OAS.org), la Declaración de Seguridad en las Américas,
aprobada en la Conferencia Especial de Seguridad de la OEA realizada en México el 27 y 28 de
octubre de 2003.
TENDENCIAS DEL DERECHO INTERNACIONAL 335

ética común, que tenga como base y norte el respeto y la protección de la


vida y la dignidad humana de las generaciones presentes y futuras.
El multilateralismo, que se hace efectivo a través de las organizacio-
nes internacionales, organismos, entidades interestatales y otros variadas
modalidades de coordinación supranacional, hace posible superar, en un
mundo interdependiente, las deficiencias de un relacionamiento sólo bi-
lateral, integrando a numerosos actores en las negociaciones y búsqueda
de soluciones a los problemas comunes, trascendiendo los intereses pura-
mente nacionales por valores comunes de toda la humanidad. De este
modo, las acciones que se acuerdan están fundamentalmente basadas en
la solidaridad y en la cooperación internacional.
El desarrollo y la codificación del derecho internacional, al compás
de las nuevas exigencias del mundo actual, está experimentando notables
cambios; así por ejemplo, ha incorporado una notable ampliación en su
temática contemplando prácticamente todos los temas de interés nacio-
nal; existen nuevas modalidades en los procesos de elaboración de las
normas; se están realizando avances significativos en el tema de la res-
ponsabilidad internacional, abarcando en el estudio de esta temática no
sólo a los Estados sino también a las organizaciones internacionales y al
individuo; todo esto da como resultado una compleja gama de innovacio-
nes tanto en los aspectos sustantivos, institucionales como en los de
procedimiento.
En el ámbito interamericano, se está logrando una convergencia cre-
ciente, marcada por una comunidad de valores e ideales centrados en el
respeto a la democracia, a los derechos humanos y a la necesidad de
construir sociedades más justas y equitativas, donde prevalezca la paz, el
bienestar y la seguridad para todos. Los desafíos a estas aspiraciones son
enormes, pero también las oportunidades, y en esta línea el derecho inter-
nacional interamericano presenta desarrollos muy importantes que son
reafirmados por la firme creencia de que el cumplimiento de los compro-
misos internacionales a través de la cooperación y la solidaridad son las
bases fundamentales para construir una comunidad de democracias en
las Américas.