Anda di halaman 1dari 6

LA POLÍTICA NACIONAL DE

MODERNIZACIÓN DE LA
GESTIÓN PÚBLICA.
AVANCES Y LÍMITES.
Mediante Decreto Supremo N° 004-2013-PCM, publicado el 09 de enero de 2013, se aprueba la
Política Nacional de Modernización de la Gestión Pública, norma que se define a sí misma como
el principal instrumento orientador de la modernización de la gestión pública en el Perú, que
establecerá la visión, los principios y lineamientos para una actuación coherente y eficaz del
sector público, al servicio de los ciudadanos y el desarrollo del país.

Esta política es de aplicación en todos los niveles y organismos del Estado. Hay que recordar
que la Ley N° 27658, Ley Marco de Modernización de la Gestión del Estado, declaró al Estado
Peruano en proceso de modernización, mediante la Ley N° 29158, Ley Orgánica del Poder
Ejecutivo, se crea el Sistema de Modernización de la Gestión Pública como un sistema
administrativo y precisa que el Poder Ejecutivo tiene la rectoría de los sistemas administrativos,
y por Decreto Supremo N° 109-2012-PCM, se aprueba la “Estrategia de Modernización de la
Gestión Pública 2012-2016”. Por ello, el nuevo decreto supremo dispone que el organismo rector
del sistema es la Presidencia del Consejo de Ministros, a través de la Secretaría de Gestión
Pública. En los niveles subnacionales es de aplicación por los gobiernos regionales, los
gobiernos locales y las mancomunidades municipales.

En cuanto al contenido de la norma, ella se inicia con un diagnóstico de la situación general de


la gestión pública en el Perú y sus principales deficiencias, plantea los fundamentos de la política
con una visión, alcance, objetivos y principios de la misma, sigue con la definición de la estrategia
central: una gestión pública orientada a resultados al servicio del ciudadano (incluyendo
componentes, pilares centrales, ejes transversales y desarrollo y sostenibilidad de la política de
modernización), avanza en precisar los lineamientos para la modernización y concluye en el rol
del ente rector del sistema de modernización de la gestión pública.

En el primer punto hace una descripción de la situación general del Estado enfocándose más en
la incapacidad del Estado para gastar bien lo que recauda y su bajo desempeño en temas claves
como educación, salud e institucionalidad. Sin embargo, hay omisiones clamorosas, como por
ejemplo, el grave problema de la representación política, la casi ausencia del Estado en la
ruralidad andina y amazónica, y quizás, el más agudo aún, el de la corrupción generalizada. Es
evidente que una modernización del Estado no sólo exige sino obliga a definir políticas y acciones
para que los ciudadanos se sientan representados, para que el Estado llegue a los olvidados de
siempre, y para que la corrupción sea más eficazmente enfrentada.

Este déficit se aprecia mejor cuando la norma define las principales deficiencias de la gestión
pública: a) ausencia de un sistema eficiente de planeamiento y problemas de articulación con el
sistema de presupuesto público, b) deficiente diseño de la estructura de organización y funciones,
c) inadecuados procesos de producción de bienes y servicios públicos, d) insuficiente
infraestructura, equipamiento y gestión logística, e) inadecuada política y gestión de recursos
humanos, f) limitada evaluación de resultados e impactos, así como del seguimiento y monitoreo
de los insumos, procesos, productos y resultados de proyectos y actividades, g) carencia de
sistemas y métodos de gestión de la información y el conocimiento, y h) una débil articulación
intergubernamental e intersectorial. No se dice una palabra de los tres grandes problemas
mencionados en el párrafo anterior.
En el segundo punto, de fundamentos de la política, se empieza explicando la visión de un Estado
Moderno al servicio de las personas: orientado al ciudadano, eficiente, unitario y descentralizado,
inclusivo y abierto. Pero siendo la visión un tema crucial y trascendental, la propia norma revela
una extraña automutilación, al sostener lo siguiente: “Con esa visión de Estado Moderno,
planteamos emprender un proceso de cambio y reforma integral de la gestión pública, a nivel
gerencial y operacional, que pueda afrontar la debilidad estructural del aparato estatal para
cumplir sus objetivos, y así, pasar de una administración pública que se mira a sí misma, a una
enfocada en la obtención de resultados para los ciudadanos.” ¿A nivel gerencial y operacional
solamente? ¿Y el nivel político no cuenta en la modernización del Poder Ejecutivo, del Congreso
de la República, o de los gobiernos regionales y locales? ¿No es precisamente el nivel político
el que toma las decisiones fundamentales en todos estos organismos y poderes del Estado?
Reducir la visión de la modernización del Estado Peruano al nivel gerencial y operacional, es una
de las grandes limitaciones de la presente norma, que ojalá sea pronto corregida.

En cuanto al alcance, siendo una política de Estado, es obligatoria a todas las entidades que lo
conforman. Respecto a los objetivos, tiene como objetivo general orientar, articular e impulsar en
todas las entidades públicas, el proceso de modernización hacia una gestión pública para
resultados que impacte positivamente en el bienestar del ciudadano y el desarrollo del país. Para
lograrlo se plantea catorce objetivos específicos. Sobre los principios orientadores, ellos son:
orientación al ciudadano, articulación intergubernamental e intersectorial, balance entre
flexibilidad y control de la gestión, transparencia, rendición de cuentas y ética pública, innovación
y aprovechamiento de las tecnologías y el principio de sostenibilidad.

Sobre el tercer punto, la apuesta central de una gestión pública orientada a resultados al servicio
del ciudadano, se explica como la gestión en la que funcionarios públicos calificados y motivados
se preocupan por entender las necesidades de los ciudadanos y organizan tanto los procesos
de producción o actividades (mediante una “cadena de valor”) como los de soporte (los sistemas
administrativos) con el fin de transformar los insumos en productos (seguridad jurídica, normas,
regulaciones, bienes o servicios públicos) que arrojen como resultado la mayor satisfacción de
los ciudadanos, garantizado sus derechos y al menor costo posible.

Los componentes de la gestión pública orientada a resultados son: a) planeamiento de Estado


con políticas de Estado y de gobierno, b) planeamiento estratégico, c) presupuesto para
resultados, d) gestión por procesos, e) servicio civil meritocrático, y f) seguimiento, evaluación y
gestión del conocimiento.

Estos componentes son la base de los cinco pilares centrales de la política complementados con
tres ejes transversales. Los cinco pilares son: 1) políticas públicas, planes estratégicos y
operativos (políticas públicas nacionales, planeamiento de desarrollo concertado, planeamiento
estratégico institucional y planeamiento operativo institucional), 2) presupuesto para resultados,
3) gestión por procesos, simplificación administrativa y organización institucional, 4) servicio civil
meritocrático, y 5) sistema de información, seguimiento, monitoreo y evaluación y gestión del
conocimiento. Los tres ejes transversales de la política de modernización atraviesan y apoyan el
desarrollo de una gestión pública orientada a resultados y son: 1) gobierno abierto, gobierno
electrónico y la articulación interinstitucional (tanto vertical como horizontal).

Respecto al desarrollo y sostenibilidad del proceso: la gestión del cambio (cultural), se plantea
una nueva cultura de gestión pública (que reemplace la dominante que concentra su atención en
la formalidad y control de sus procesos internos por una gestión pública que priorice la entrega
de bienes y servicios públicos a los ciudadanos y los resultados en la calidad de vida para éstos)
siguiendo los principios del enfoque de gestión del cambio, que tiene ocho etapas: analizar la
situación de la entidad tanto externa como internamente, formar un potente grupo de agentes del
cambio, crear una visión para el cambio, comunicar la visión, eliminar los obstáculos, asegurarse
de tener logros a corto plazo, construir sobre el cambio, y anclar el cambio en la cultura
organizacional.

Aquí nuevamente se aprecia la limitación conceptual de la norma al basar el cambio cultural en


los funcionarios, reduciendo al mínimo la responsabilidad del liderazgo político pese al alto grado
de decisión que éste tiene en el devenir de la entidad pública.
Sobre el cuarto punto, de los lineamientos para la modernización de la gestión pública, se los ha
organizado en tres grupos: para las entidades públicas en general, para los ministerios y entes
rectores de sistemas funcionales, y para los entes rectores de sistemas administrativos. Los
lineamientos aplicables para gobiernos regionales, gobiernos locales y mancomunidades
municipales serían los del primer grupo (para las entidades públicas en general) y serían los
siguientes: 1) establecer objetivos institucionales claros, medibles, alcanzables y acordes con las
políticas nacionales y sectoriales, 2) disponer, asignar y ejecutar los recursos presupuestales
para financiar los resultados que los ciudadanos esperan y valoran, 3) redefinir las competencias
y funciones de las entidades en concordancia con el proceso de descentralización, 4) adecuar la
organización institucional en función de los procesos de la cadena de valor y a la normativa de
los sistemas administrativos del Estado, 5) asegurar la profesionalización de la función pública a
fin de contar con funcionarios y servidores idóneos para el puesto y las funciones que
desempeñan, 6) monitorear y evaluar la eficiencia y eficacia en la transformación de los insumos
en los productos y resultados que los ciudadanos demandan, y 7) desarrollar un sistema de
gestión del conocimiento integrado al sistema de seguimiento, monitoreo y evaluación que
permita obtener las lecciones aprendidas de los éxitos y fracasos y establezca las mejores
prácticas para un nuevo ciclo de gestión.

Sobre el quinto y último punto, el rol del ente rector del sistema, la norma reconoce que el sistema
de modernización de la gestión pública es un sistema administrativo sui géneris, ya que no regula
un proceso específico de soporte de la gestión, sino que impulsa reformas en todos los ámbitos
de la gestión pública, aplicables a todas las entidades y niveles de gobierno. La misma norma
reconoce que la adopción de las reformas depende de una serie de factores ajenos al ámbito
legal y administrativo (por ejemplo, la responsabilidad institucional, la voluntad política, los
recursos disponibles o la capacidad institucional para generar y sostener el proceso de cambio),
por lo que la entidad rectora se convierte básicamente en una institución promotora del proceso
de modernización. Más aún dice lo siguiente: “Por todo ello, los instrumentos a ser aplicados por
este sistema administrativo no se limitan a la emisión de normas y reglamentos, sino que deben
buscar apoyar a las entidades en la modernización de su gestión”. En resumen, la Secretaría de
Gestión Pública de la Presidencia del Consejo de Ministros, organismo rector del sistema,
reconoce que su principal rol es el de promover y apoyar los procesos de modernización que las
demás entidades públicas (ojalá) deban impulsar.
Publicada la norma ¿qué hacer? ¿Cuál es el primer paso que deben dar los gobiernos regionales
y las municipalidades? La inducción y preparación de los cuadros directivos y del personal en el
conocimiento y aplicación de la norma, la formación del equipo central responsable y el
planeamiento (con la debida asistencia técnica) del proceso de modernización interna que
deberá desarrollar la entidad en adelante.

Como usted puede ver, estimado/a lector/a, es una norma de avance, necesaria en estos tiempos
para superar el elefante anquilosado y esclerotizado que es el Estado Peruano, pero recortada
a sí misma de mandato imperativo precisamente porque no aborda la reforma y modernización
del nivel político, sino solo el nivel “gerencial y operacional”. La gran distancia entre la Sociedad
y el Estado (entre la mandante y el mandatario) tiene que reducirse precisamente con cambios
fundamentales en el nivel político de cada entidad pública. De todos modos, manos a la obra sin
dejar de ver los retos pendientes.

POLÍTICA NACIONAL DE
MODERNIZACIÓN
Para una gestión moderna, eficiente, eficaz y por resultados, la Secretaría de Gestión Pública
de la Presidencia del Consejo de Ministros, ha venido fomentando el proceso
de Modernización de la Gestión Pública, para lograr que las acciones del Estado respondan a
las necesidades y expectativas de la ciudadanía. Debido a este proceso, se aprobó
mediante Decreto Supremo N° 004-2013-PCM, la Política Nacional de Modernización de la
Gestión Pública al 2021, mientras que su plan de implementación fue aprobado a través de
la Resolución Ministerial 125-2013-PCM.

Pero, ¿Qué es la Política Nacional de Modernización de la Gestión Pública al 2021? La SGP y


la PCM sostienen, que es el principal instrumento de la Modernización de la Gestión Pública en
el Perú, la cual establece una visión, principios y lineamientos para un desempeño lógico y eficaz
del sector público al servicio de los ciudadanos y el desarrollo del país. En otras palabras, el
objetivo principal de la Política de Modernización es orientar, articular e impulsar en todas las
entidades públicas, el proceso de modernización hacia una Gestión Pública con resultados que
impacten positivamente en el bienestar del ciudadano y en el desarrollo del país.

Por otro lado, el proceso de la Modernización de la Gestión Pública se basa en el modelo de


gestión para resultados al servicio de los ciudadanos, para lo cual la Política de Modernización
desarrolla cinco pilares, tres ejes transversales y un proceso de gestión del cambio, como se
muestra y describe en la siguiente imagen.

Por otro lado, surge una interrogante: ¿cuál es la visión del estado moderno al servicio de las
personas?

Se dice, que un Estado moderno es aquel que está orientado al ciudadano, que es eficiente,
unitario, descentralizado, inclusivo y abierto, es decir, un Estado transparente que rinde cuentas.

 Orientado al ciudadano Se dice que está orientado al ciudadano, porque el


Estado asigna sus recursos, diseña sus procesos y define sus productos y
resultados teniendo en cuenta las necesidades de los ciudadanos.
 Eficiente El Estado busca responder a las necesidades de los ciudadanos,
haciendo uso racional de los recursos con los que cuenta el Estado y a un menor
costo posible sin dejar de lado una calidad adecuada.
 Unitario y descentralizado El Estado busca satisfacer a la ciudadanía adaptando
sus políticas a las diferentes necesidades, a través de los gobiernos
descentralizados.
 Inclusivo Se busca lograr, que todos los ciudadanos tengan igualdad de
oportunidades en el acceso a sus servicios y en la elección de sus opciones de
vida. Asimismo, se busca brindar servicios de calidad y en la cantidad necesaria
para satisfacer sus necesidades.
 Abierto Se trabaja por un Estado transparente y que sea accesible a los
ciudadanos. Asimismo, se busca la participación ciudadana.

TEMA: PROPUESTA DE
POLÍTICA NACIONAL DE
MODERNIZACIÓN DE LA
GESTIÓN PÚBLICA AL 2021
EXPUESTO POR: MARIANA LLONA, SECRETARIA DE GESTIÓN PÚBLICA DE LA PCM

 La Política Nacional de Modernización de la Gestión Pública (PNMGP), es el principal


instrumento orientador de la modernización que establece la visión, los principios y
lineamientos para una actuación coherente y eficaz del sector público. Asimismo, la
PNMGP contiene el marco conceptual de una “gestión pública orientada a resultados”,
enfoque principal hacia el que se busca conducir a la gestión en el Estado. Los
lineamientos estratégicos dirigidos a las entidades del sector público para el proceso de
modernización de la gestión pública han sido agrupados en tres categorías: los dirigidos
a las entidades públicas en general, los lineamientos para los ministerios y entes rectores
de sistemas funcionales y los lineamientos para los entes rectores de los sistemas
administrativos. Finalmente, la propuesta detalla cual es el rol que en este proceso debe
tener el ente rector de la PNMGP.
 El objetivo general de la PNMGP es orientar, articular e impulsar en todas las
entidades públicas, el proceso de modernización hacia una gestión pública
orientada a resultados que impacte positivamente en el bienestar del ciudadano y
el desarrollo del país.
 Los ciudadanos demandan un Estado Moderno, al servicio de las personas, lo cual
implica una transformación de sus enfoques y prácticas de gestión, concibiendo sus
servicios o intervenciones como expresiones de los derechos ciudadanos. El estado
moderno es aquel que orienta sus servicios al ciudadano, es eficiente, unitario y
descentralizado, inclusivo y abierto (transparente y que rinde cuentas).

Los principios orientadores de la PNMGP son:

 La orientación al ciudadano.- La razón de ser de la gestión pública es servir a los


ciudadanos. El Estado debe definir sus prioridades e intervenciones a partir de las
necesidades ciudadanas y en función de ello, establecer las funciones y los procesos de
gestión que permitan responder más y mejor a esas necesidades con los recursos y
capacidades disponibles.
 La articulación intergubernamental e intersectorial.- Las entidades públicas deben
planificar y ejecutar de manera articulada, tanto a nivel de los sectores de los sistemas
administrativos, como entre los niveles de gobierno, fomentando la comunicación y la
coordinación continuas, asociando sus recursos y capacidades o cooperando entre sí de
otras formas posibles, para poder responder a las demandas ciudadanas con eficiencia
y de manera oportuna.
 El balance entre flexibilidad y control.- Las entidades deben desarrollar una gestión
ágil, eficaz, eficiente y oportuna, para lo cual deben responder oportunamente a la
heterogeneidad y coyunturas propias del medio donde intervienen. Ello será posible en
tanto tengan la posibilidad de adaptar adecuadamente sus estructuras organizacionales,
así como sus procesos y procedimientos -sobre todo los vinculados a los sistemas
administrativos- de manera que se asegure la prestación de servicios públicos según las
necesidades de los ciudadanos.
 La transparencia, rendición de cuentas y la ética pública.- Los funcionarios públicos
deben servir a los intereses de la Nación, procurar aumentar la eficiencia del Estado para
brindar una mejor atención a los ciudadanos y actuar con probidad, idoneidad, veracidad,
justicia, equidad, lealtad y respeto al Estado de Derecho. El Estado, sus autoridades y
servidores deben rendir cuentas a la ciudadanía, garantizar la transparencia en la
actuación de las entidades públicas y generar canales adecuados para permitir el acceso
ciudadano a la información pública. Asimismo, deben promover la participación
ciudadana en la toma de decisiones sobre los asuntos de interés público.
 La innovación y aprovechamiento de las tecnologías.- Para alcanzar los resultados
que la ciudadanía espera, se requiere que las entidades públicas avancen en un proceso
constante de revisión y renovación de los procesos y procedimientos mediante los cuales
implementan sus acciones. Ese proceso constante de innovación debe incorporar el
aprovechamiento intensivo de tecnologías apropiadas, de manera que dichas
tecnologías contribuyan al cambio y mejora de la gestión pública.

Ahora bien, el modelo de gestión orientada a resultados es un proceso sustentado en cinco


componentes centrales. Estos componentes centrales son:
 Planeamiento de Estado, políticas de Estado y de gobierno. En un Estado unitario y
descentralizado, las Políticas Públicas son las que permiten integrar y dar coherencia a
la intervención del Estado en todos sus niveles con el fin de servir mejor al ciudadano.
 Planeamiento Estratégico. Por medio del planeamiento estratégico y operativo, la
institución reflexiona sobre su entorno para fijar sus objetivos generales y específicos, y
los resultados y las metas que espera alcanzar.
 Actualmente, los planes y presupuestos no recogen las demandas de la población; las
brechas no se estiman adecuadamente; las entidades no tienen claras sus funciones y
sus objetivos y prima el voluntarismo de autoridades; no se utiliza el planeamiento como
herramienta de gestión; existen numerosos planes, pero la mayor parte de ellos carece
de contenido económico y todos desarticulados entre ellos y con el presupuesto.
 Presupuesto para Resultados. Un Estado moderno requiere que su presupuesto sea
asignado con orientación a resultados, es decir, en función a los productos que los
ciudadanos esperan recibir para satisfacer sus demandas.
 En la actualidad, los recursos se asignan de manera inercial (monto asignado el año
anterior y negociación con MEF por incremento); existe una limitada capacidad de las
entidades para identificar y priorizar programas y proyectos de envergadura y de alto
impacto en el ciudadano; los presupuestos no se dirigen a cerrar las brechas o déficits y
no responden a las demandas de los ciudadanos.
 Gestión por Procesos. Organizar y optimizar todos los procesos internos buscando dar
el mayor valor en los servicios para los ciudadanos.
 Hoy en día, las actividades se desarrollan de manera intuitiva e informal; los procesos
no son bien Definidos, ni están formalizados en manuales que sirvan para trasmitir
internamente cómo se hacen las cosas; los procesos de producción son obstaculizados
por las demoras, impedimentos y formalidades de los “Sistemas Administrativos”, que
regulan los procesos de soporte con la finalidad de controlar el uso de los recursos
públicos.
 Servicio Civil Meritocrático. Profesionalizar la función pública, contar con funcionarios
y servidores idóneos para el puesto que desempeñan, mantenerlos motivados para
servir, y para que cumplan con los principios éticos de la función pública.
 Actualmente, coexisten diversos regímenes laborales (incluso dentro de una misma
entidad) que disponen de distintos beneficios y remuneraciones para iguales perfiles y
responsabilidades; existe una deficiente selección de personal, en muchos casos sin
responder a criterios de meritocracia; débiles capacidades del personal, que no se
nivelan por falta de programas de capacitación; no se evalúa el desempeño; hay una
excesiva rigidez en uno de los regímenes laborales vigentes (DL 276).