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MÓDULO 7:

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL.

1ª PARTE
La educación emocional

ÍNDICE

1 EL CELEBRO EMOCIONAL ....................................................................... 3

2 LA INTELIGENCIA EMOCIONAL: .............................................................. 5

3 CLASIFICACIÓN EMOCIONAL: ................................................................. 8


3.1 Emociones básicas o primarias y emociones complejas o
secundarias. ................................................................................................... 8
3.2 Emociones primarias, secundarias, positivas, negativas y
neutras:......................................................................................................... 10
3.3 Emociones expansivas y emociones contractivas: ....................... 11

4 LA EDUCACION EMOCIONAL: ............................................................... 12

5 CÓMO CONECTAR CON LOS SENTIMIENTOS DE TUS HIJOS,


ALUMNOS O EDUCANDOS:........................................................................ 16
5.1 Escucha con toda atención:....................¡Error! Marcador no definido.
5.2 Acepte sus sentimientos con una palabra:¡Error! Marcador no definido.
5.3 Ponle nombre a lo que está sintiendo, en vez de negarlo:¡Error! Marcador no definid
5.4 Reformular: ...............................................¡Error! Marcador no definido.

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La educación emocional

1 EL CELEBRO EMOCIONAL

El cerebro está formado por tres estructuras diferentes, 3 cerebros que


conforman uno:

1. El cerebro reptiliano: es el cerebro de la supervivencia. Ayuda a la


supervivencia y a la conservación de la especie, se encarga de que nuestro
cuerpo funcione con exactitud, así como de la lucha y la huida, de la
alimentación, de buscar placer y de la reproducción entre otras.

2. El neocortex: lo llaman el cerebro humano, está situado en la corteza, y


es el que gobierna el lenguaje, la cognición, el raciocinio y los movimientos
voluntarios.

3. El sistema límbico: también llamado cerebro emocional, es el que


gobierna las emociones.

El cerebro límbico, según estableció Paul MacLean (1949), asocia


diferentes partes del sistema cerebral (la amígdala, el hipotálamo,
hipocampo, y tálamo) con las emociones.

La amígdala es la especialista en cuestiones emocionales y está muy ligada


a los procesos de aprendizaje y memoria emocional.

LeDoux (1999) descubrió que existe una pequeña estructura neuronal que
comunica directamente el tálamo (donde terminan todas las vías sensitivas
importantes) con la amígdala, mucho más corta que la que comunica con el
córtex. Es una vía secundaria, una especie de atajo, que permite a la
amígdala recibir algunas señales directamente de los sentidos y que emite
una respuesta antes de llegar al neocortex. Por lo que puede ocurrir que la
amígdala asuma el control, cuando el cerebro pensante, el neocortex, aún
no ha llegado a tomar ninguna decisión.

Por lo tanto la amígdala puede movilizar el cuerpo para responder a


una emoción fuerte, especialmente el miedo, antes de que el cerebro
sepa que ha pasado.

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La amígdala tiene conexiones con otras partes del cerebro que conecta el
sistema nervioso autónomo, así como conexiones con el córtex que es el
encargado de la experiencia consciente.

Existe la hipótesis de que la amígdala sirve de lugar de convergencia, lo que


le confiere un papel principal en la vida emocional.

Por lo tanto, ¿Qué es primero, la emoción o el pensamiento?

Pensamiento Emoción Acción.


Acción Emoción Pensamiento.

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2 LA INTELIGENCIA EMOCIONAL:

La inteligencia emocional es el uso inteligente de las emociones, es decir,


hacer que las emociones trabajen para nosotros, de forma que nos ayuda a
guiar nuestras conductas y los procesos de pensamiento, para así lograr
nuestro propio bienestar personal.

Por lo tanto la inteligencia emocional se refiere a la capacidad de identificar,


comprender y gestionar nuestras propias emociones y la de los demás.

Según Goleman, el padre de la Inteligencia Emocional, las personas


emocionalmente inteligentes, es decir, las personas que gestionan
adecuadamente sus emociones y saben interpretar y relacionarse con las
emociones de los demás, son personas que disfrutan de una situación
ventajosa en todos los ámbitos de la vida y se sienten satisfechas. En
cambio aquellas personas que no saben gestionar adecuadamente sus
emociones ni la de los demás, son personas que se debaten en continuas
luchas internas.

Las personas emocionalmente inteligente:

1. Saben que emociones expresan y por qué.

2. Perciben los vínculos o la conexión entre sus sentimientos y lo que


piensan, dicen o hacen.

3. Conocen sus puntos fuertes y débiles.

4. Son reflexivas y se muestran seguros de sí mismo.

5. Controlan su impulsividad y las emociones contractivas.

6. Piensan con claridad, y no reaccionan perdiendo el control cuando


están sometidas bajo presión.

7. Son personas empáticas, que comprenden los sentimientos y


preocupaciones de los demás.

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Según Goleman, la Inteligencia Emocional tiene un componente


intrapersonal y otro interpersonal:

1. Componente Intrapersonal:

Comprende las habilidades y competencias que determinan la forma que


nos relacionamos con nosotros mismos, es decir, las capacidades para la
identificación, comprensión y control de las emociones propias.

Esto se manifiesta en:

1. Conciencia de uno mismo o autoconocimiento o autoconciencia:


Conocer los propios estados internos, recursos, intuiciones y
preferencias, lo cual implica:

Consciencia emocional: Reconocer las propias emociones y sus


efectos.
Valoración adecuada de uno mismo: Conocer las propias
debilidades y puntos fuertes.
Auto confianza: Seguridad en la valoración que hacemos de
nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.

2. Autorregulación: Controlar nuestros estados, impulsos y recursos


internos. Comprende:

Autocontrol: Capacidad de manejar adecuadamente las


emociones y los impulsos conflictivos.
Honestidad: Fidelidad al criterio de sinceridad e integridad.
Disciplina: Aceptar la responsabilidad del cumplimiento personal.
Flexibilidad: Para afrontar los cambios.
Innovación: Sentirse cómodo y abierto ante nuevas ideas y nueva
información.

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3. Motivación: Tendencias emocionales que guían o facilitan la


obtención de nuestros objetivos. Comprende:

Motivación para mejorar: esforzarse por mejorar o conseguir un


determinado criterio de excelencia.
Compromiso: Alinearse con los objetivos.
Iniciativa: Disposición para afrontar las oportunidades.
(Proactividad)
Optimismo: Tenacidad para conseguir los objetivos a pesar de
los obstáculos.

2. Componente Intrapersonal:

Comprende la capacidad de identificar y comprender las emociones de los


demás y la capacidad de relacionarnos socialmente.

Esto incluye:

1. La Empatía: Comprender, los sentimientos, necesidades e intereses


de los demás.
2. Habilidades Sociales: capacidad de relacionarnos socialmente de
una manera positiva.

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3 CLASIFICACIÓN EMOCIONAL:

Existen diferentes teorías sobre la clasificación de las emociones, de la cual


aún no se ha llegado a un consenso.

Las diferentes clasificaciones las podemos agrupar en:

3.1 Emociones básicas o primarias y emociones complejas o


secundarias.

Las emociones básicas o primarias, son aquellas que se reconocen


por una expresión facial característica, dichas expresiones faciales son
reconocidas por todas las personas de las diferentes culturas, por lo tanto
se le otorga un carácter universal (Paul Ekman).

Se reconocen como tales:

La alegría.
La aflicción o tristeza.
La ira.
El miedo.
La sorpresa.
El asco.

No existe cultura alguna donde no estén presentes estas emociones y se


reconozcan como tal en su expresión facial.

No son emociones aprendidas, proceden de nuestra genética, de nuestra


condición de ser humano. Son emociones que se inician con rapidez y
duran solo unos segundos.

Las emociones más complejas o secundarias, son emociones


aprendidas social y culturalmente, no proceden de nuestras condición
humana, sino que son diferentes en las diferentes culturas, son las
emociones también llamadas culturalmente específicas.

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Se reconocen como tales:

La culpa
Los celos.
La vergüenza.
La envidia.
La ansiedad.
La depresión, entre otras.

Evans (2002), incluye a esta clasificación una tercera categoría, que son
las:

Emociones Cognoscitivas Superiores, son emociones que están a


medio camino entre las emociones básicas y las complejas, estas
emociones se desarrollan más en el área del Neocortex, por lo que son
emociones más expuestas a la influencia de los pensamientos conscientes
y por lo tanto más susceptibles de variación cultural.

Son universales porque sí que forman parte de la naturaleza humana y se


dan en todas las culturas, pero `presentan una mayor variabilidad cultural y
su desarrollo y extinción toman más tiempo que las emociones básicas.

Se reconocen como tales:

Amor.
Culpabilidad.
Vergüenza.
Desconcierto.
Orgullo.
Envidia.
Celos.

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3.2 Emociones primarias, secundarias, positivas, negativas y


neutras:

Esta clasificación proveniente de autores como Fernández-Abascal, Martín


y Domínguez.

Emociones primarias: Tienen una alta carga genética, son emociones


presentes y comunes en todas las culturas, aunque se van moldeando
según el aprendizaje y la experiencia de las personas.

Emociones secundarias: Provienen de las emociones primarias, son


emociones aprendidas y diferentes según el grado al desarrollo individual y
cultural, y sus respuestas difieren ampliamente de unas personas a otras.

Emociones negativas: Conllevan sentimientos desagradables, la


emoción negativa valora lo que está viviendo como dañino, peligroso y
moviliza muchos recursos de uno mismo para afrentarlo. Ejemplo: el miedo,
la ira, la tristeza y el asco.

Emociones positivas: Son aquellas que conllevan sentimientos


agradables, en la emoción positiva se valora lo que se está viviendo como
algo beneficioso, favorable. Tienen una duración temporal corta y se
movilizan escasos recursos para afrentarlo. Ejemplo: la felicidad.

Emociones neutras: Son aquellas que no producen intrínsecamente


reacciones, ni agradables, ni desagradables, es decir que no pueden
considerarse ni como positivas ni como negativas, y tienen como finalidad
provocar diferentes estados emocionales a posteriores. Ejemplo: la
sorpresa.

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3.3 Emociones expansivas y emociones contractivas:

A nosotros nos gusta hacer otro tipo de clasificación más transpersonal:

Emociones expansivas: Aquellas emociones que nos hacen sentir


bien, que expande nuestra alma, nuestro corazón y nuestro pecho, por
ejemplo la alegría, el amor, la ternura, el alivio, etc.

Emociones contractivas: Aquellas que nos hacen sentir mal, que


contraen nuestra alma, nuestro corazón y nuestro pecho, por ejemplo,
el miedo, la tristeza, el odio, la ira, etc.

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4 LA EDUCACION EMOCIONAL:

Una buena educación emocional parte de la base de unos educadores


emocionalmente inteligentes, capaces de reconocer y expresar sus
emociones y las emociones de los educandos, empatizar y gestionar tanto
sus emociones como la de sus educandos.

Los bebés cuando nacen el único lenguaje de comunicación que tienen es


el llanto. Cuando crecen irán aprendiendo a expresar sus emociones y
comprender sus sentimientos y lo expresaran imitando la forma que tienen
sus educadores de expresar sus propias emociones, por lo tanto el niño
aprende a expresar sus emociones tal y como lo ha visto expresar a los
adultos, principalmente sus padres, familiares y profesores.

A partir de los 9 meses de edad es posible observar el empleo de ciertas


estrategias para modificar un estado emocional no deseado. La estrategia o
herramienta más utilizada (que no quiere decir la mejor) es la de distraer al
bebé con una actividad agradable y apartar su mente de una emoción
contractiva.

La base de la educación emocional de los niños está en los adultos.

Para educar a los niños emocionalmente sanos, antes sus educadores han
de haber desarrollado las competencias emocionales necesarias para ser
emocionalmente inteligentes.

Es importante transmitirles, que nosotros sentimos las emociones, pero no


somos únicamente esa emoción, no somos la rabia, o la ira, o los celo. Pero
si, esa rabia, esa ira o esos celos son parte de nosotros, hemos de sentirlas,
dejar su espacio para que existan y se exprese en ese momento.

Cómo educadores, muchas veces tendemos de forma natural, a imponer a


los niños y adolescentes nuestras propias emociones y percepciones.

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Por ejemplo:

Madre: Venga vístete que no tenemos que ir.


Niño: Estoy cansado.
Madre: No puedes estar cansado, acabas de dormir la siesta.
Niño: Pero estoy cansado.
Madre: Bueno, solo es un poco de sueño porque te acabas de levantar.
¡Ya se te pasará! ¡Venga a vestirte!
Niño: Jo, mamá, ¡pero estoy cansado!

Aquí no damos muestra de entender a nuestro hijo, ni de respetar su estado


emocional y físico, imponemos nuestro criterio sin más.

Lo ideal sería haberle dicho, validando su percepción,

Madre: “De manera que aun estás cansado, a pesar de que has dormido
la siesta”, -o algo parecido.

¡Existen muchos ejemplos en lo que cómo educadores contestamos con


una negación automática!

Ejemplo:

- Niño: ¡No me gusta el nuevo bebé!

- Madre: NO digas tonterías, en el fondo sabes que lo quieres.

Ejemplo:

- Niño: No me gustó nada mi fiesta de cumpleaños

- Madre: No es verdad, tu fiesta fue muy bonita y todos lo pasaron genial, no


digas esas cosas, ¡después del trabajo que me llevo prepararla!

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La educación emocional

Ejemplo:

Niño: ¡Estoy muy enfadado!, llegue solo dos minutos tarde a la clase de
gimnasia y me pusieron una falta negativa.
Educador: Es que tienes que estar más atento, siempre te entretienes.

Este tipo de respuestas es muy fácil para los educadores, pero ¿sabemos
cómo se sientes los niños cuando escuchan este tipo de comentarios por
parte de quienes son sus educadores?

Si realmente lo miramos desde la perspectiva de un adulto: cuando a un


adulto le gusta algo, o no le sale algo como quiere, o está enfadado: no le
gusta que le critiquen, ni que le den consejos y mucho menos escuchar que
no tiene razón de sentirse como me siente. Pues a los niños tampoco les
gusta, les pasa lo mismo que a nosotros.

Cuando ambos, el adulto y el niño, se sienten escuchados, se les reconocen


su dolor interno, o su sentir, se les validan en su emoción y se les brindan la
oportunidad de seguir hablando de aquello que les alteran o les molestan;
entonces empiezan a sentirse más tranquilos, escuchados, comprendidos.
Más capaz de enfrentarse a lo que les pasa.

Por tanto es importante validar la emoción de la otra persona.

Aunque aún más importante es validar y aceptar nuestra propia emoción.


Por lo que es fundamental enseñarles a los niños a aceptar su propia
emoción, sin juzgarla, ni rechazarla.

La emoción es algo intrínseco en las personas. Y tanto las emociones


expansivas como las contractivas son emociones pasajeras.

La emoción por sí misma no puede existir; es necesario un


pensamiento para que nazca.

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La educación emocional

Y cuanto más alimentemos el pensamiento mayor será la emoción que


crecerá dentro de nosotros.

Por lo tanto, si nos paramos un momento a respirar nuestra emoción,


podemos parar nuestros pensamientos y el pensamiento que la genera.
Conectando con el centro de nuestros sentimientos, para así darle su
espacio y liberarla.

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5 CÓMO CONECTAR CON LOS SENTIMIENTOS DE TUS HIJOS,


ALUMNOS O EDUCANDOS:

Es importante conectar con los sentimientos de los niños. Esto ayuda


bastante en situaciones difíciles como:

Cuando llegan a casa enfadados del colegio.


Los vemos triste y no sabemos qué les pasa.
Nos quieren contar algo que para ellos es importante.

Por lo tanto es fundamental poder conectar con él y con sus sentimientos,


atender que le pasa, de forma que para el niño sea fácil hablar con nosotros
y expresarlo. Y poder ayudarles a que encuentre el mismo la solución.

Los educadores han de tener una actitud:

Paciente.
De escucha.
Compasiva.
Y llena de ternura.

Para conectar con sus sentimientos podemos seguir estos pasos, que se
pueden dar todos en una misma conversación o solo unos cuantos. No van
por orden. Aunque un paso imprescindible es el de escuchar con atención.

5.1 Escucha con toda atención:

Es muy importante poner toda nuestra atención cuando escuchamos a


nuestros hijos o alumnos y no escucharlos a medias. Puede resultar muy
frustrante para el niño hablar con alguien que le está escuchando a medias
o que finge escucharle, los niños son muy perceptivos.

Resulta muchos más fácil contarle a alguien un problema cuando


sientes que te escuchan de verdad.

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La educación emocional

A veces, no hay que decir nada, simplemente escuchar. Solo con sentirse
oído puede hacer que se sienta mucho mejor o incluso encontrar el mismo
la solución del problema.

5.2 Acepte sus sentimientos con una palabra:

Tipo “oh…”, “ah…”, “ya veo…”, en vez de hacerle preguntas y dale


consejos.

Expresiones como estas aunado a una actitud real de escucha, ayudan a


que realmente exploren sus propios sentimientos y pensamientos. Ya que
se le da ese espacio para pensar y sentir ayudándoles además a encontrar
por sí mismo una solución propia.

5.3 Ponle nombre a lo que está sintiendo, en vez de negarlo:

Cuando negamos los sentimientos de los niños, por mucho que lo hagamos
con toda la bondad del mundo, los niños parecen alterarse aún más.

Muchas veces, los educadores negamos los sentimientos de los niños, o


bien porque no lo entendemos, o porque creemos que reconcomiendo ese
sentimiento va a empeorar la situación.

Pero pasa lo contrario, un niño que escucha las palabras que describe lo
que está sintiendo, se siente más consolado. Sabe que le están validando,
reconociendo y entendiendo su experiencia interna.

5.4 Reformular:

Consiste en dar al niño señales de que lo estas escuchando, con pequeños


asentimientos con la cabeza, repetir lo que él dice, hacer pequeñas
preguntas, etc.

5.5 Concédele sus deseos en la imaginación:

A veces el solo hecho que el alguien le comprenda lo mucho que quiere


algo, puede hacerle sentirse mucho mejor.

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La educación emocional

Ejemplo:

Niño: ¡Quiero más galletas!


Madre: No quedan más galletas, se han terminado, solo quedaban esas
dos.
Niño: ¡Pues quiero más galletas!
Madre: Ojala tuviera una barita mágica para que pudiera aparecer una
caja de galletas, uhm, ¿de que las quieres?
Niño: ¡De chocolate!

De todas formas hay algo más importante, que cualquier cosa que se le
pueda decir al niño, que es la actitud de los padres.

En todo momento, aquello que se le diga ha de ir acompañado de una


actitud paciente, de escucha, llena de ternura, compasiva, etc., de lo
contrario, el niño sentirá la falsedad de las palabras y no serán efectivas.

Ejemplo paso a paso:

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El niño llega del patio medio llorando, y su educador está ocupado con otras tareas.
Niño: ¿sabes lo que me ha pasado hoy?
Educador: (el educador deja lo que esta haciendo y se dispone a escucharlo) Dime,
¿Qué te ha pasado? (escucha con toda atención)
Niño: ¡Me gustaría pegar un puñetazo a Juan!
Educador: ¡Uf, Vaya! (reconoce los sentimientos de su hijo)
Niño: Si, ¡Quisiera romperle la cara!
Educador: Uf, ¡pareces que estas muy enfadado! (nombra lo que está sintiendo el
niño)
Niño: No, estoy más que enfadado, estoy rabioso ¿Sabes qué hizo?
Educador: No.
Niño: ¡Rompió mi cuaderno! ¡Lo cogió sin que me diera cuenta y me lo tiro a un
charco!
Educador: ¡Ohhhhh! (da señales de que lo está escuchando)
Niño: ¿Sabes? Creo que él piensa que fui yo el que le rompí su lapicero en clase.
Educador: ¿Eso crees? (reformula)
Niño: Si, no paraba de mirarme en clase, mientras lloraba, cuando se lo encontró roto.
Educador: Vaya. (da señales de que lo está escuchando)
Niño: ¡Pero yo no lo hice!
Educador: Si, tú sabes que tú no lo hiciste. (vuelve a reformular)
Niño: Bueno, si lo hice, pero no fue a propósito, me empujo Adrián, y me caí en su
mesa, se cayeron muchas cosas al suelo, pero lo único que se rompió fue su lapicero.
Educador: En realidad tú no lo hiciste a propósito.
Niño: Si, pero él no me creyó, y está ahora muy enfadado conmigo porque todos los
niños le dijeron que fui yo.
Educador: Ya, entiendo.
Niño: Tengo una idea, ¿y si le regalo un lapicero que tengo en casa? me da pena que
se le haya roto el suyo.
Educador: Me parece muy buena idea.
Niño: Aunque él me tiene que pedir perdón también por haber tirado mi cuaderno al
charco.

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La educación emocional

El educador escucha activamente, no da consejos, ni le riñe, ni se enfada


por su actitud, solo escucha, valida sus sentimientos, afirma con palabras
tales como “ohhhh”, “¡vaya!”, y es el niño el que encentra su propia solución.

Como hemos dicho antes, para que una conversación así se pueda dar es
fundamental saber escuchar activamente.

RESUMEN COMO CONECTAR CON LOS

SENTIMIENTOS DE TUS HIJOS, ALUMNOS O EDUCANDOS:

1. Escucha con toda atención.

2. Acepte sus sentimientos con una palabra.

3. Ponle nombre a lo que está sintiendo, en vez de negarlo.

4. Reformular.

5. Concédele sus deseos en la imaginación.

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