Anda di halaman 1dari 5

Michel Fédou

La vida cristiana, un éxodo


El testimonio de los Padres de la Iglesia

Desde los primeros siglos, la Iglesia contempla la vida cristiana como


un itinerario hacia Dios. Así se revela la profunda relación espiritual
entre desplazamiento geográfico e itinerario del alma. La condición
del discípulo de Cristo es “salir de su tierra”.

La vie chrétienne, un exode, Christus 253 (2017) 25-34

Muchos cristianos, desde los Galia se refugió en Oriente.


primeros siglos, han oído el lla-
Como dice el escrito a Diogne-
mamiento que Yhwh dirigió a
Abram de salir de su tierra. En to, a fines del siglo II: los cristia-
primer lugar la exigencia de anun- nos “cada uno vive en su propia
ciar el Evangelio: así Justino, na- patria como extranjero (…) toda
tivo de Palestina, abre en el siglo tierra extranjera es una patria y to-
II una escuela de filosofía en Ro- da patria una tierra extranjera.”
ma; un poco más tarde, Ireneo, de
Asia Menor, va a la Galia; en los
siglos siguientes otros alcanzaron Las etapas hacia la tierra
regiones como Armenia, Persia y prometida
el Extremo-Oriente. A veces las
persecuciones les obligaron a de- En el Éxodo del pueblo hebreo,
jar su tierra: Ignacio de Antioquía, interpretado a la luz de Cristo, en
siglo II, fue llevado a Roma para la travesía del mar Rojo, y en el ca-
sufrir el martirio; en el siglo IV, mino hacia la Tierra prometida, los
Efrén de Nisibe, tuvo que huir del Padres han visto un símbolo de lo
poder persa y refugiarse en Ede- que debe ser la existencia cristia-
sa. Además hubo desplazamien- na en busca de la verdadera patria.
tos por problemas internos de la
Iglesia: Orígenes, después del En su homilía 27 sobre el libro
230, por las acusaciones de su de los Números, Orígenes comen-
obispo, tuvo que abandonar Ale- ta que “las etapas que recorrieron
jandría para instalarse en Palesti- los hijos de Israel cuando salieron
na. En el siglo IV, por la crisis de Egipto conducidos por Moisés
arriana, algunos obispos conocie- y Aarón” (Nm 33,1) significan “los
ron el exilio, como Atanasio, que grados de la fe y de las virtudes”
de Egipto fue enviado a Tréveris, que los cristianos han de recorrer
o Hilario de Poitiers, que de la para llegar a la perfección. Porque
  131
el alma está en camino y su guía ra las tiendas de los que están
es “la Columna de fuego y la nu- siempre en marcha, siempre en
be, es decir el Hijo de Dios y el Es- progreso, y cuanto más progresan
píritu santo”. En esta vida, el alma más se alarga el camino; y a estos
ha de progresar: “Antes de llegar progresos, los llama ‘tiendas de Is-
a la perfección habita en el desier- rael’”.
to para ejercitarse en los preceptos
del Señor y para probar su fe con La “tienda” es el itinerario del
las tentaciones. Ha vencido una alma en el conocimiento de los
tentación y su alma se ha fortifica- misterios. Solo puede hacer para-
do, entonces sigue adelante con das provisionales: “Siempre en ten-
otra y la pasa como de una etapa a sión hacia adelante, parece avan-
otra”. zar como los nómadas con sus
tiendas. Nunca llega el momento
En la homilía 17 sobre el libro en que el alma puede descansar,
de los Números, Orígenes comen- siempre va del bien a lo mejor y,
ta la profecía de Balaam y se de- de este mejor, a sublimidades más
tiene en las palabras: “¡Qué bellas altas.”
son tus casas, Jacob, tus tiendas,
Israel!” (Nm 24,5), y comenta: “Siempre en tensión hacia ade-
“Una casa es algo bien cimentado, lante”, recuerda el lenguaje de Pa-
estable, dentro de unos límites fi- blo: “Olvidando lo que queda atrás
jos; pero las tiendas son habitácu- me esfuerzo por lo que hay por de-
los de los nómadas, siempre en ca- lante y corro hacia la meta, hacia
mino, que no han llegado al el premio al que me llamó Dios por
término de su viaje”. medio de Cristo Jesús” (Flp 3,13-
14). Lo que dice Pablo, Orígenes
A partir de ahí, Orígenes dis- lo atribuye al alma de todo creyen-
tingue entre “Jacob”, que son los te, que nunca acaba de escrutar las
“perfectos por sus actos y obras” Escrituras ni los misterios divi-
e “Israel”, que son “los que se de- nos…
dican al estudio de la sabiduría y
la ciencia”, es decir, a la contem-
plación de los misterios espiritua- Siempre empezando de
les. En el primer caso se consigue nuevo
la perfección cuando las obras se
realizan bien. En el segundo nun-
ca se alcanza la perfección: “Dado En el siglo IV, Gregorio de Ni-
que ahí no hay límite -¿qué limite sa cita este tema paulino en una
podemos poner a la sabiduría de meditación sobre la vida de Moi-
Dios?- cuanto más uno se acerca, sés. Nota que éste siempre va por
más profundidad encuentra y, delante y, a pesar de los beneficios
cuanto más investiga, mejor com- y apariciones, todavía pide a Dios
prende su carácter inefable; por es- que le deje ver su gloria en el mon-
to Balaam no elogia, pero sí admi- te (Ex 33,1) y comenta: “El alma
132  Michel Fédou
liberada de las ataduras terrestres Peregrinaciones y viajes
se eleva a las alturas, dejando las interiores
cosas inferiores. Como nada que
venga de lo alto interrumpe su de-
La comprensión de la existen-
seo, el alma es ‘atraída’ por el Bien
cia como un itinerario hacia Dios
‘hacia lo que está por delante’, co-
contribuye a explicar el desarrollo
mo dice el Apóstol, y su vuelo la
de las peregrinaciones en la anti-
conducirá siempre más arriba. Tie-
güedad cristiana. Se entienden por
ne el deseo de no renunciar, por lo
el deseo de venerar los “santos lu-
ya ha adquirido, a las cumbres que
gares”, los de Palestina, pero tam-
están por delante, que le comuni-
bién los santuarios de los mártires
can un movimiento de ascensión
y los lugares habitados por monjes
en el que encuentra siempre nuevo
famosos, o las tumbas que prote-
aliento para volar más alto.”
gen sus cuerpos. Los peregrinos
Pablo decía que “todo su ser es- hacen la experiencia de dejar su
taba tenso (epekteinomenos)”. Gre- país y recorrer un camino que ad-
gorio de Nisa utiliza esta palabra quiere valor espiritual. Tenemos
para caracterizar el incesante as- relatos de esta experiencia; entre
censo del alma en búsqueda de ellos el Diario, escrito en 384, por
Dios. Indica que la perfección está Eteria, una cristiana de España o
en no detenerse en una etapa y con- Francia, que recorrió muchos lu-
tinuar siempre más lejos. Esto está gares santos hasta llegar a Jerusa-
relacionado con la finitud humana, lén. Tres siglos más tarde un mon-
y también, principalmente, con la je español, Valerio del Bierzo, veía
inmensidad del misterio divino. El en ella una actualización del gesto
deseo de Dios no tiene límites y en de Abraham dejando su patria:
su mismo movimiento encuentra “Nacida en los bordes más aleja-
descanso: “Ver a Dios consiste en dos del Océano occidental, se dio
no encontrar nunca satisfecho el a conocer en Oriente. Buscaba un
deseo”. Gregorio de Nisa lo cita en remedio para su alma y ha dado a
una homilía sobre el Cantar de los muchas almas un testimonio de la
cantares: “El término es punto de manera de seguir a Dios”.
partida hacia bienes más elevados.
El viaje a los lugares santos no
Así el que asciende no cesa jamás
era sin riesgos como lo indica Gre-
de emprender un comienzo des-
gorio de Nisa en una carta “sobre
pués de otro y nunca encuentra el
los que van a Jerusalén”. Enumera
final, ya que el alma elevándose sin
el riesgo de contaminarse por la
cesar a un deseo mayor, continua
“licencia” y la “indiferencia ante
su camino hacia el infinito”.
el mal” en los albergues y carava-
Empezar una y otra vez: así re- nas. También relativiza el alcance
sume Gregorio de Nisa la expe- del desplazamiento a los lugares
riencia del alma en búsqueda de su santos. Si el viaje a Jerusalén, es-
Creador. cribe Gregorio, se considera im-
La vida cristiana, un éxodo   133
portante para la vida espiritual de 12: “Abraham fue llamado por
los monjes, deben realizarlo; pero Dios, lejos de su tierra natal, de sus
si no, no tienen motivo para em- afecciones de familia y de la casa
prenderlo: “¿Qué obtendrá de más de su padre: ‘Sal de tu tierra, le di-
el que va a esos lugares, como si el jo el Señor, y de tu parentela y de
Señor viviera en ellos, y estuviera la casa de tu padre!’. Así fue la vo-
ausente de donde vivimos, como cación del bienaventurado Anto-
si el Espíritu-Santo abundara en nio: la ocasión de su conversión le
los habitantes de Jerusalén y le fue- vino solo de Dios”.
ra imposible venir donde vivimos?
Pero la vocación puede tam-
(…) Un cambio de lugar no supo-
bién oírse por medio de un hom-
ne una aproximación a Dios, sino
bre y se inscribe en la línea del
que Dios irá a donde estés tú si la
Éxodo al que Moisés llama al pue-
habitación de tu alma es tal que el
blo hebreo: “La segunda clase de
Señor pueda habitar en ti y mover-
vocación es la que se produce por
se (…) Aconseja pues a los herma-
medio de hombres (…) Así recuer-
nos dejar el cuerpo para ir hacia el
do que fui llamado por una gracia
Señor y no Capadocia par ir a Pa-
del Señor cuando, por los consejos
lestina”
del bienaventurado Antonio y mo-
La carta de Gregorio no pone vido por sus virtudes, yo me con-
en duda el carácter espiritual del sagré a la soledad y a la profesión
peregrinaje. Expresa sin embargo monástica. De la misma manera
la convicción de que el itinerario los hijos de Israel fueron liberados
del cristiano es un viaje interior, de la esclavitud de Egipto por me-
que también puede realizarse en dio de Moisés.”
un monasterio. Esta carta va diri-
Casiano nota que el monje de-
gida “a los que han escogido la vi-
be guardarse de querer volverse
da retirada y solitaria”.
atrás y que debe soportar la lucha
contra los vicios (lucha que signi-
fican los combates de Israel contra
La llamada de la tierra
sus enemigos). El monje debe de-
prometida
jar a su padre –es decir “el hombre
viejo”- y realizar una migración
La experiencia monástica, que interior para alcanzar su verdade-
apareció en el siglo III, y conoció ra patria: “Una vez emigrados de
su desarrollo en los decenios si- las realidades visibles a las invisi-
guientes, se puede entender como bles, podremos decir con el Após-
una forma de actualizar la salida tol: ‘Somos ciudadanos del Cielo,
de Abraham y el recorrido del pue- de donde esperamos al Señor Je-
blo hebreo camino de la Tierra pro- sucristo, el cual trasformará nues-
metida. En las Conferencias de tro cuerpo humilde conforme a su
Juan Casiano, escritas alrededor cuerpo glorioso’, o también las pa-
del 425, el autor recuerda Génesis labras del bienaventurado David:
134  Michel Fédou
‘Soy extranjero sobre la tierra co- como fuera, y subraya que la mar-
mo lo fueron todos nuestros pa- cha del pueblo hebreo en el desier-
dres’; y seremos semejantes a los to prefigura el itinerario de todo
que el Señor, en el Evangelio, dice bautizado. La Iglesia, como dice
a su Padre “Ellos no son del mun- Agustín, camina a lo largo de las
do como yo no soy del mundo.” edades, hasta el fin del tiempo.
Tal es para Casiano la “vía re- Así, para los Padres, el Éxodo
al” a la que están llamados los no es algo que cualifique solo a
monjes y que les permitirá alcan- los cristianos llamados a dejar un
zar, la Jerusalén celestial. lugar por otro. Tiene también un
Pero los Padres no olvidan que sentido de orden espiritual. Carac-
toda existencia cristiana se ha de teriza la condición del alma en su
vivir bajo el signo del Éxodo. Juan itinerario hacia Dios. La experien-
Crisóstomo explica a los cristianos cia monástica lo explicita de una
de Antioquía que cualquiera que manera radical, pero todo cristia-
sea su estado de vida, están llama- no está llamado a “dejar su país”
dos a la perfección. Si Ambrosio para ir a la Tierra prometida, una
invita a los cristianos de Milán a y otra vez, hasta el fin de los tiem-
“huir del siglo”, reconoce que esto pos.
se puede vivir en la ciudad tan bien

Tradujo y condensó: CARLES PORTABELLA, S.J.

El lenguaje cristiano sobre Dios que hemos heredado ha evolucionado


en un marco que no valora la humanidad única e igual de las mujeres y que
lleva los estigmas de tal parcialidad y dominio. Este lenguaje soporta ahora
una serie de ataques, tanto por su complicidad con la opresión humana cuan-
to por su capacidad para desposeer de bondad y de profundo misterio a la
realidad divina. El discurso emancipador cristiano feminista pretende for-
talecer a las mujeres en su lucha por hacer históricamente tangible su propia
humanidad como imago Dei, y preparar así un terreno firme a la gloria de Di-
os en la historia. Dado el engranaje de las opresiones en el mundo, es decir,
la connivencia del sexismo con el racismo, el clasismo (…), este esfuerzo por
renovar el lenguaje sobre Dios es de vital importancia para la Iglesia y para
el mundo.

E. A. Johnson, La Que Es. El Misterio de Dios en el Discurso Teológico Femi-


nista (1992)

La vida cristiana, un éxodo   135