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HABITUS Y CAMPO: CONCEPTOS PARA CERCAR EL RUMBO DE LA

LITERATURA EN ZACATECAS A INICIOS DEL SIGLO XXI.

Alejandro García Ortega

alexgarciaortega@gamil.com

Unidad Académica de Letras

Resumen

La literatura adquirió autonomía como campo a mediados del siglo XIX. Pierre Bourdieu
identificó las características de capital, nomotesis, reglas de juego y, sobre todo, rasgos del
campo y del habitus. Lo ha señalado para Francia y en concreto a través de la Educación
sentimental.

Tal desarrollo de la literatura no es ni irreversible ni uniforme. En México es hasta


mediados del siglo XX que se pueden encontrar condiciones de autonomía.

La presente comunicación versa sobre las condiciones de autonomía o de


subordinación de la literatura producida en Zacatecas, sus intentos de mezclar campos, sus
luchas y las condiciones en que llega a los albores del siglo XXI. Se habla de autores, obras,
instituciones, eventos, certámenes, capital que respaldan al campo y permiten cercar el
habitus a fin de encontrar la creencia que rige los destinos literarios.

Palabras clave: Habitus, campo literario, Nomotesis, Literatura zacatecana

Introducción: Autonomía del campo y habitus

Pierre Bourdieu señala la Educación sentimental de Gustave Flaubert como la obra que
señala el momento de autonomía del campo literario en Francia. Dentro de la obra, en la cual
no aparece el autor, pero si un alter ego, Frederic, es posible ver el momento en que se
conjuntan un capital económico, social, cultural y simbólico en torno a una idea, creencia o
nomotesis. En el caso de esta creencia que vertebra el campo literario no se articula en torno a

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la actitud y la postura de Flaubert, sino que la comparte con Charles Baudelaire. El mejor
momento para aquilatar esto es cuando las obras de los dos escritores son llevadas a juicio y
Baudelaire lleva hasta el extremo sus resistencias, mientras que Flaubert se ampara en el
estilo. Esto es, Flaubert atiende a la especificidad de la obra literaria a partir del lenguaje y
con ello, sin entregar la fortaleza, accede a un mercado amplio, mientras que Baudelaire no
sólo aboga por el estilo, sino que además pelea porque las temáticas desvelen las hipocresías
y el utilitarismo económico del sistema capitalista, por lo que sabe que sólo tendrá acceso a
un mercado restringido (Bourdieu, 1995).

En La educación sentimental se puede ver la convivencia del mundo del dinero, el


sector duro de la ganancia con el mundo del dinero y del arte, donde se combinan la ganancia
y la especificidad del arte. Un nuevo mundo está naciendo en el que observando las reglas del
capitalismo, se mueven mercancías cuyo tasamiento y valor se da a partir de exigencias
literarias o artísticas. También se ven los mundos de las prácticas artísticas lo mismo desde
sus costumbres al comer o al beber o bien si defienden un arte por el arte, un arte
comprometido o un arte comprometido consigo mismo antes que nada. Se sabe de la
existencia de una industria editorial, de instituciones que enseñan la literatura, de órganos de
difusión o comunicación que recomiendan o atacan a obras y autores y existe una gran
cantidad de estímulos, apoyos, reconocimientos que hacen del escritor un ser específico,
diferente del religioso, del político, del economista. Y es además un territorio en que campea
la lucha por las posiciones, la lucha por la creencia y en algunos casos la lucha por una
creencia que pertenece a otro campo

Sin duda los románticos e incluso los ilustrados habían puesto muchas de las piedras
de este camino. Desde el siglo XVIII eran evidentes las actividades editoriales y las ediciones
pirata y Víctor Hugo, por ejemplo, ejerció su influencia como escritor para labores sociales
(su petición de indulto, a favor de Maximiliano en carta a Juárez), pero es hasta Flaubert que
se ve madura esta autonomía, este decir se trata de un escritor o incluso poder aseverar que se
trata de una lucha entre escritores.

El mayor momento de afianzamiento del escritor viene cuando su influencia desde la


escritura es poderosa y respetada, incluso temida. Es el caso de Émile Zola quien logra
revertir a través de su “Yo acuso”, la sentencia contra Dreyfus.

Este recorrido en el caso francés no es uniforme. Ni siquiera en Francia, por las


heterogeneidades y desigualdades en el desarrollo. De allí que el esquema se pueda aplicar en

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el caso de las diversas literaturas nacionales y de las llamadas regionales o producidas en
territorios no centrales o correspondientes a los centros de decisiones.

En el caso de México es palpable que la forma como se adquiere la autonomía


literaria varía en forma notable entre pintura y literatura (Palou, 1997). Mientras que la
Revolución Mexicana aporta los ingredientes para que los Muralistas rompan con la tradición
y forjen su campo, la literatura lo hace a contracorriente, más cerca de la postura Flaubertiana
y Baudelaireana que ven en el estilo y en el discurso develador la clave. De allí que sean los
Contemporáneos los grandes autonomistas de la literatura en nuestro país y no los novelistas
de la Revolución. Y así como ellos operan a la manera de Flaubert y Baudelaire, sin juicios
de por medio, dándole a la poesía ese tono crepuscular que tanto se ha marcado, Octavio Paz
y Carlos Fuentes serán los grandes internacionalizadores de nuestra poesía y narrativa,
respectivamente. Serán productores además de un nuevo ensayo en donde se expresa la
postura y se mantiene un diálogo con lo propio y con lo universal.

En el caso de la llamada provincia mexicana los límites para el desarrollo cultural


están a la vista. Hay una subordinación mayor o una lucha permanente con los otros campos
y con las prácticas anteriores en materia de lo artístico. Así, si en la actualidad lo que más
permite seguir los procesos literarios es la obra y los autores, hay territorios en donde la
enseñanza de una literatura anacrónica o habitus de escritor del siglo XIX siguen siendo la
norma.

Es a partir de los años 70 que la política de Estado permite una labor de actualización
artística vía las Casa de Cultura. Y dentro de ellas los Talleres Literarios (García, 1998 y
2008), con inmenso prestigio en México. La mayoría de los escritores del Centro Mexicano
de Escritores tallereó sus obras con Arreola, con Rulfo u otros destacados escritores. De allí
que la práctica de talleres literarios con un escritor formado al frente, permitió que se
avanzara de manera diferente en la labor de autonomizar el campo literario en los estados de
México y, desde luego, en Zacatecas.

Si bien desde los años 50 se fundaron algunas escuelas de letras, es hasta años muy
recientes que el mapa del país crece en este sentido. Incluso se da el caso de San Luis Potosí,
cuya escuela permaneció cerrada y sólo se ha abierto en las condiciones actuales de la
Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Guanajuato es un ejemplo de permanencia desde
la década mencionada. En el caso de Zacatecas la Escuela de Humanidades se funda en 1987
con terminales en Filosofía, Historia y Letras. Pronto se dividió en tantas Unidades

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Académicas como disciplinas y se agregó Antropología. Sin embargo, tanto en la Maestría en
Filosofía e Historia de las Ideas, Estudios Novohispanos e Historia, como en los doctorados
en Historia, Humanidades y Artes e Investigaciones Humanísticas y Educativas se realizan
trabajos de investigación cuyo objeto de estudio es la literatura.

Hablo de las instituciones educativas porque no ha sido raro el pleito entre éstas y
autores. A menudo ha habido una verdadera disputa casi siempre en torno al pretexto de que
la academia va a la tradición y los autores van a la ruptura. Problema que es evidentemente
falso, porque es de sobra conocida la laboriosa tarea de formación de los autores y la muy a
menudo importante intermediación de los especialistas para llegar a obras y a autores. De
cualquier manera, en los últimos años parece haberse logrado una intersección sana de los
diversos constituyentes del campo literario. Esto es, la posibilidad de transitar por
instituciones, medios de publicación, medios de producción, eventos, bibliotecas,
reconocimientos y apoyos, sin que se convierta alguno de ellos en compartimiento estanco.

Al llegar al inicio de la segunda década del siglo XXI surge la duda no sólo de si la
literatura mexicana se encuentra en una crisis producto del fallecimiento de sus dos grandes
intelectuales: Octavio Paz y Carlos Fuentes, y el no tener a la vista sus reemplazos, sino de
qué ha sucedido en un espacio como Zacatecas, así sea pensado como una entidad federativa,
es decir, como un espacio político administrativo. Sin dedicar demasiado tiempo a
operacionalizaciones espaciales que difícilmente arrojarán un resultado práctico, es posible
examinar si lo sucedido en los años 70 dio para una autonomía del campo en la literatura que
se produce en este espacio o si se siguen arrastrando creencias cercanas o la imposición de
prácticas que nos llevan al pasado. Aquí hablaremos pues de prácticas, de autores, de obras y
de lo que les ha permitido o impedido hacer una literatura a la altura de su tiempo y de una
nomotesis solvente.

Desarrollo: la creencia en otros ámbitos

En las siguientes líneas, pretendo explicar la teoría de Bourdieu (1995), la hipótesis de Palou
(1997) y las aseveraciones de García (1998 y 2008) para cotejar con lo que se ha dado en el
fenómeno literario en Zacatecas, poniendo énfasis en la nomotesis, en el campo y en el
habitus. Después desarrollaré las características que, de acuerdo a lo anterior, permiten hablar
del estado actual del campo literario en Zacatecas.

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En tanto que es fruto de la incorporación de un nomos, un principio de visión y
división constitutivo de un orden social o un campo, el habitus engendra prácticas
inmediatamente ajustadas a este orden y, por lo tanto, percibidas y valoradas, por
quien las lleva a cabo, y también por lo demás, como justas, correctas, hábiles,
adecuadas, sin ser en modo alguno consecuencia de la obediencia a un orden en el
sentido de imperativo, a una norma o las reglas del derecho. Esta intencionalidad
práctica que nada tiene en común con una cogitatio (o una noesis) conscientemente
orientada hacia una cogitatum (un noema), arraiga en una manera de mantener y
llevar el cuerpo (una héxis), una manera de ser duradera del cuerpo duraderamente
modificado que se engendra y se perpetúa sin dejar de transformarse,
continuamente (dentro de ciertos límites), en una relación doble, estructurada y
estructuradora, con el entorno. El habitus elabora el mundo mediante una manera
concreta de orientarse hacia él, de dirigir hacia él una atención que, como la del
atleta que se concentra, es tensión corporal activa y constructiva hacia el porvenir
inminente (la allodóxia, error que se comete cuando, esperando a alguien, se cree
reconocerlo en todos los que llegan, da una idea correcta de esta tensión)
(Bourdieu, 1999, 189-190).

Bourdieu ha insistido mucho en la presencia del sujeto (agente) y en su posición y


disposición. También en su posibilidad transformadora. No es el sujeto elidido de la
explicación estructuralista, es el sujeto que puede tener nombre y apellido y ser encontrado en
una situacionalidad dada, quizás como el Flaubert que caminó las mismas calles que Frederic
y que tuvo sentimientos encontrados cuando los acontecimientos históricos que enfrentaron al
aparato del poder y a las fuerzas de oposición.

Aun cuando Baudelaire ocupa en el campo una posición asimilable a la de


Flaubert, introduce una dimensión heroica, basada sin duda en la relación con su
familia, que le conducirá, en el momento del juicio, a una actitud muy diferente de
la de Flaubert, dispuesto a hacer intervenir la honorabilidad burguesa de su linaje…
Mientras que Flaubert sale del juicio de Madame Bovary crecido por el escándalo,
aupado a la categoría de los mayores escritores de la época, Baudelaire padece, tras
el juicio de Las flores del mal, el destino de un hombre “público”, por descontado,

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pero estigmatizado, excluido de la buena sociedad y de los salones que frecuenta
Flaubert y puesto en la picota del mundo literario por la prensa de gran difusión y
por las revistas… Baudelaire encarna la posición más extrema de la vanguardia, la
de la rebeldía contra todos los poderes y todas las instituciones, empezando por las
instituciones literarias (Bourdieu, 1995, pp. 104-105).

El habitus del escritor se moverá entre esa pasión por el lenguaje y el estilo y esa
resistencia al campo de la política y a esa región de fingimiento de los hombres. El cuerpo del
escritor deberá ser congruente con esta creencia de contenido doble y por lo tanto su relación
con el mundo deberá actualizarse y deberá enfrentarlo lo mismo a una herencia, a las
tentaciones de otros campos y al avance con principios éticos o no dentro del campo literario.
Recuérdese, por ejemplo, la postura del cuerpo en el baile comunitario de la sociedad africana
a la que Bourdieu se refiere (Bourdieu, 2000, pp. 7-9), el lugar y la posición y disposición de
las solteras, de los viejos, de las casadas, de los casados, de los solteros e incluso de los
visitantes, todo contribuye a una posición y una disposición por presencia o ausencia, dentro
del campo de que se trate.

Cuando Zola logra, a partir de sus artículos y de la generación de opinión pública,


revertir el proceso judicial Dreyfus, en donde se combinan el racismo que más tarde explotará
en Alemania y corrupción del sistema francés, encontramos el punto culminante de lo que
Flaubert había delimitado y captado en su novela. A partir de entonces el entronamiento del
pensar se mantiene y eso en gran medida salvaguarda la autonomía del campo literario. Jean-
Paul Sartre es quizás el último de los grandes gurús de la intelectualidad francesa y lo es justo
en un momento en que el contenido y la forma de la novelística francesa entra en severa crisis
(lo que no quiere decir que sea inexistente o mala).

La función de nomotetas, de héroes fundadores les corresponde sin duda a


Contemporáneos y su acto fundacional por excelencia fue la Antología de Jorge
Cuesta reforzada por posturas ético-estéticas anteriores y posteriores al año de su
aparición.

En lo que sigue trataremos de agrupar, con el fin de comprenderlas, las distintas


acciones que los miembros del archipiélago de soledades llevaron a cabo tanto en
su vida como en sus obras, con el objeto de afirmar la independencia del artista.

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Acciones que fueron muchas veces rechazos (a la familia, a la carrera, a la
sociedad). No pretendemos, lo hemos dicho ya, la hagiografía. Sabemos bien que
es un efecto de lectura la ilussio de una coherencia del proyecto. Es el habitus y la
ilussio de los miembros del grupo el que los lleva a tomar las posiciones que como
agentes ocuparon (Palou, 1997, pp. 164-165)

Cuestión importante es el hecho de que el brinco de la literatura mexicana radique en


un grupo y en una obra colectiva. Es un antología. En el caso de la literatura mexicana
también serán muy relevantes las revistas. Es el caso de Plural y Vuelta, que contribuyeron a
consolidar la presencia de Paz, una vez que dejó esa hibridez de habitus mitad diplomático y
mitad escritor, cobijada por la supracategoría de intelectual. La presencia de Paz en los
coloquios internacionales es una clara radiografía de posiciones y disposiciones de un escritor
mexicano en el mapa internacional.

Con respecto a las regiones de México es posible encontrar momentos de brillantez


durante periodos. Por ejemplo, en Sinaloa, durante las primeras décadas del siglo XX se da
un movimiento literario en el que participa el poeta González Martínez. Dicho movimiento
no se mantiene y es sabida su ubicación como uno de los últimos modernistas en la ciudad de
México.

Durante el régimen de Echeverría (1970-1976) se fundaron Casas de Cultura bajo la


administración del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) que, gracias a
figuras locales pudieron poner al día las artes en los espacios bajo su responsabilidad. El
enfoque de Bourdieu permite esa datación. Es el caso de Víctor Sandoval, quien trajo el
modelo de talleres a San Luis Potosí en la idea reproducirlo con coordinadores locales. La
tarea se prolongó, pero el modelo fue llevado a cabo.

El hecho de tener artistas probados al frente de las diversas prácticas artísticas


desembocó en una enriquecida práctica que superaba definitivamente la idea de los bailables
y los poemas y las corridos para honores a la bandera o actos de pleitesía (aquí se da la
transición entre Juegos florales y Premios nacionales de poesía, cuento, ensayo y novela, para
empezar).

La idea de coordinación de talleres literarios de Miguel Donoso Pareja se formaba de


1. formación del escritor vía dominio del lenguaje, estilo, estructuras, temas y 2. temas,
lecturas necesarias e inevitables y conciencia del por qué, cómo y para qué de la escritura. Y

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aquí interviene una variable interesante, que tiene que ver más con la relación de lo que
estaba sucediendo en la escritura en América Latina, que en México.

Donoso Pareja propició la publicación de los diversos productos de los talleres y de su


postulación en diversos certámenes. De allí que la salida editorial y el reconocimiento
modificaran el estado de cosas al interior de la región.

La virtud de Miguel Donoso Pareja radicó –entre otras sabias decisiones- en


publicar trabajos, enfrentarlos a la opinión de los lectores ajenos al círculo del
taller y, sobre todo, distinta a la de la escandalizada intelectualidad potosina y de
las ciudades de que eran originarios los escritores en ciernes. Se colaboró en
revistas como Letras potosinas, Xilote, Tierra Adentro, Crisis, Dosfilos,
Universidad de México. En 1977 aparecen libros colectivos: 6x3=18 (Ed
Extemporáneos), Esto puede ser verdad (UNAM), Declaro sin escrúpulo
(UNAM). En 1975 José de Jesús Sampedro obtiene el Premio Nacional de Poesía
por su libro Un (ejemplo) salto de gato pinto; en 1976, Ignacio Betancourt obtiene
el Premio Nacional de Cuento por De cómo Guadalupe bajó a la montaña y todo lo
demás. Al año siguiente, Alberto Huerta merece el mismo premio por Ojalá
estuvieras aquí (los tres libros de editorial Joaquín Mortiz); en 1978 David Ojeda
recibe el Premio Casa de las Américas, por Las condiciones de la guerra (Ed. Casa
de las Américas). Espacio importante –en esos años- lo constituyó la revista
Cambio (García, 1998, pp. 92-93)

Zacatecas no tenía un taller literario dentro del INBAL, pero José de Jesús Sampedro
y Alberto Huerta asistieron al taller de San Luis Potosí, si bien ellos ya tenían la experiencia
del Taller literario José Revueltas y del primer número de la revista dosfilos (ahora se
encuentra en el número y comenzaban a organizar visitas de escritores importantes. De la
anterior cita es importante señalar que David Ojeda vivió y trabajó en Zacatecas, en la UAZ,
en la década de los 80.

Además de dosfilos entre 1974 y hoy podemos mencionar Recodo, Diálogo, Azogue,
Finisterre, Asedios a Jericó, La cabeza del Moro, Arcilla roja y suplementos como La
ventana, Trópico de Cáncer, La Soldadera, Piedra de sol, La gualdra.

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Además, Ramón López Velarde se ha convertido en una magnífico prextexto para un
premio de poesía nacional y dos internacionales, y para que se realicen en la ciudad unas
jornadas y un festival.

Al mismo tiempo no podemos dejar de examinar las diversos momentos en que ha


habido una actividad editorial importantes. Tal es el caso de la época de José de Jesús
Sampedro al frente del Departamento Editorial de la Universidad Autónoma de Zacatecas, de
1988 a 1992, aunque había comenzado su labor desde 1984, durante la rectoría del MVZ
Francisco Flores Sandoval, sólo que formalmente el director del Departamento era Javier
Enríquez Félix.

Queda por consignar la existencia de becas dentro del IZCRLV, algunas de ellas para
jóvenes creadores y otras para creadores con trayectoria. También hay becas a nivel nacional
del CONACULTA para autores que viven en los estados.

Si pudiéramos pensar en un nomoteta de la literatura en Zacatecas, sería el poeta y


promotor cultural José de Jesús Sampedro. En él se reúnen el compromiso con el lenguaje y
el compromiso con la profesión frente a las tentaciones y agravios de otros campos. Poeta
actualizado y original, que viene de una combinación del psicoanálisis, el marxismo, la
antipsiquiatría y el surrealismo tiene una voz original, poderosa y ciertamente selectiva. Con
sólo dos libros de poemas puede vanagloriarse de que lo ha hecho muy bien. Es conciente
además de que su área de influencia se dará dentro de un mercado restringido, pero su habitus
combina una actitud del cuerpo liberadora y un compromiso hasta sus últimas consecuencias
con el lenguaje.

Literatura en Zacatecas

Podemos hablar de una literatura escrita en Zacatecas que no sólo está actualizada, sino que
participa del debate poético y narrativo. Quizás la única limitante de esta literatura es el no
haber accedido a un mercado amplio, el no tener una industria editorial propia y el de padecer
el infortunio de que una vez que se sale, se entra a otro territorio del campo donde las batallas
cambian. Cuando salieron de aquí Daniel Sada, Luis Humberto Crosthwaite, Tryno
Maldonado, accedieron a otras áreas y desde allí han tenido que iniciar prácticamente desde
cero.

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Pretender que desde la ciudad de México se puede fijar el rumbo de la literatura
escrita aquí es tan obvio como decir que lo puede hacer cualquiera que influya sobre quien en
posición y disposición se la rifa desde dentro. Si no es así, imposible.

La nomotesis que hoy sostiene a la literatura escrita en Zacatecas se corresponde con


la de la literatura contemporánea. A la actitud frente al lenguaje y el estilo, herencia de
Flaubert, y a la distancia con el poder y con la injusticia social, herencia de Baudelaire, a la
intervención en la vida pública desde su posición de escritor, a la manera de Zola, habrá que
agregar el reposicionamiento después de un siglo en el que se dio una guerra racista, pero en
el que también se dio una permanente labor de cooptación del pensamiento vanguardista por
parte de la izquierda política.

Si en los años 70 Vargas Llosa, Óscar Collazos y Julio Cortázar pusieron distancia
con respecto a esa entrega hacia cualquier parte del espectro político y la necesidad de ser
hombres del tiempo histórico que les ha tocado vivir, en estos momentos surge la pregunta de
repensar la función de la literatura después de la caída del Muro de Berlín y de la Unión
Soviética, pero también de la permanencia de formas de explotación y de control de
realidades que son acordes al sistema capitalista. La hostilidad del sistema al arte sigue
estando presente, el sometimiento de la libertad, la reificación de los objetos, la desigualdad y
la pobreza como necesaria para compensar la vida de los sectores elitistas.

Y en los espacios regionales esta nomotesis tiene que enfrentarse a la omnipresencia


del aparato gubernamental como organizador de muchas de las características del campo. Sin
ir tan lejos, las publicaciones en México tienen un gran porcentaje de apoyo estatal, cuando
no son sufragadas de manera total por los poderes gubernamentales en sus tres niveles.
Publicar en México va, desde el Fondo de Cultura Económica, entidad descentralizada, hasta
las diversas editoriales de los fondos estatales y, en menor medida, municipales.

Tenemos en Zacatecas instituciones que se ocupan de la literatura, vía la enseñanza,


vía la producción y promoción, bibliotecas, certámenes, al menos un suplemento, al menos
una revista de calidad, al menos un premio y varios festivales y jornadas dedicadas a Ramón
López Velarde. Tenemos presentaciones de libros, conferencias, lecturas de obras y, por
supuesto, tenemos autores y obras, dignos de ser comentados en sus características.

Tenemos en la poesía a Veremundo Carrillo, José de Jesús Sampedro, Víctor Hugo


Rodríguez Bécquer, Uriel Martínez, Juan José Macías, Javier Acosta, Gerardo del Río.

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Tenemos en la narrativa a Alberto Huerta, Juan Gerardo Sampedro, Gonzalo Lizardo, Javier
Báez Zacarías, Tryno Maldonado, Maritza M. Buendía, Manuel Ramos Montes, Juan
Gerardo Aguilar; tenemos en la crítica a Benjamín Morquecho, Sergio Espinosa Proa,
Alberto Ortiz, Juan Antonio Caldera Rodríguez. Tenemos editores: José de Jesús Sampedro,
Juan Antonio Caldera Rodríguez, Juan José Romero. Tenemos premios: Nacionales e
Iberoamericanos de poesía, cuento, ensayo, novela.

Zacatecas produce una literatura contemporánea, si bien soporta expresiones que


pudieran ser propias del siglo antepasado. Su habitus corresponde a escritores que se piensan
como esencialmente trabajadores de la palabra y de sus formas; pero el contexto los obliga a
compartir esa esencia con otras actividades: la educación, la burocracia, el comercio. De allí
que tengan que convivir en un campo siempre en riesgo, siempre en peligro. Una de las
características posteriores a los 70 es la generación de un sector propio en los espacios de
cultura. Los gobernadores suelen nombrar en esos espacios a gente de la más diversa
formación e intereses. A menudo en los institutos lo que predomina es una burocracia que no
sabe la importancia de los campos que, se supone, debe proteger. A eso agreguemos la plaga
omnipotente de los contadores que se han convertido en poderosos funcionarios que
administran recursos sin tener la menor idea de las reglas del campo cultural.

Llegamos así al inicio de la segunda década del siglo XXI, con una literatura que sabe
en sus mejores posiciones de su esencia, de sus compromisos y sabe también que tanto
habitus, como nomotesis y campo están íntimamente ligados y no se dan el uno sin los otros.

Conclusiones

A partir de la teoría de Pierre Bourdieu podemos acercarnos al fenómeno de la literatura en


un espacio como Zacatecas. Si la historia es ruido de hombres, la literatura no se queda atrás
y las obras que estos producen, poemas, narraciones, ensayos, están imbricados en su
disciplina y en su tiempo. Mucho tienen que luchar para escapar de la disonancia cognitiva. A
partir de Habitus y campo podemos concluir:

1) la literatura occidental produce un campo autónomo a mitad del siglo XIX,

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2) dicho campo es posible rastrearlo y percibirlo a partir de La educación sentimental de
Gustave Flaubert,

3) la nomotesis de ese campo consta de la exigencia de trabajo del lenguaje y del estilo, en lo
formal, y del cuestionamiento de la injusticia y de hipocresía de la sociedad dominante;

4) el habitus del escritor moderno y contemporáneo exige esa fidelidad a ultranza con el
estilo y esa rebeldía contra la sociedad cuando la injusticia y los intereses de explotación y
humillación se imponen;

5) el campo literario mexicano se autonomiza a partir de los contemporáneos con una


nomotesis muy parecida a la francesa;

6) en Zacatecas la autonomía del campo literario se logra a partir de los años 70 y siempre
será una autonomía en riesgo;

7) la nomotesis de la literatura en Zacatecas está actualizada y viene marcada por el


escepticismo después de la experiencia racista de la segunda guerra mundial, de las
posteriores guerras de limpieza étnica, de la distancia crítica con respecto al marxsimo y a los
países socialistas y con respecto a demandas que son producto de la esencia explotadora del
mundo capitalista.

8) falta a la literatura zacatecana una salida editorial propia de mercado amplio, porque hasta
ahora lo que predonmina es la opción editorial de mercado restringido,

9) no hay una visión actualizada de la literatura en el campo de la enseñanza;

10) el sistema educativo en sus diversos niveles debe actualizar la visión de la literatura, de
acuerdo a nuevas herramientas conceptuales, tal es el caso de la sociología del arte de Pierre
Bourdieu. El acercamiento a la literatura sigue siendo tradicional y estático sobre todo en el
nivel básico y medio superior.

Los combates por la literatura tendrán que darse pues dentro de la defensa de la
autonomía y las búsquedas de crecimiento de la misma, ante el agobio gubernamental y de
los otros campos.

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