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Biografía de Juana de Arco

16 enero, 2018 Biografías Personajes históricos 0

Juana de Arco o también conocida por su sobrenombre de la Doncella de Orleans, fue una militar y santa francesa.
A pesar de su temprana muerte (19 años) es uno de los personajes históricos más trascendentes del siglo XV. Hija
de campesinos, su fe inquebrantable le llevo a combatir y liderar un ejército en una de las guerras más sangrientas
que se recuerda. A continuación vamos a ver la biografía en español de Juana de Arco.

Biografía de Juana Arco resumen

Juana de Arco nació un 6 de enero de 1412 la localidad francesa de Domrémy, en la actualidad conocida como
Domrémy-la-Pucelle. Era hija de Jacques d’Arc (de profesión agricultor) y de Isabelle Romée. La infancia de
Juana trascurrió a la vez que se desarrollaba la guerra de los Cien Años. Dicha guerra enfrentaba a Enrique VI de
Inglaterra y al delfín Carlos (hijo de Carlos VI), ambos con la intención de ocupar el trono francés.

A la edad de 13 años, Juana dijo que había oído las voces de Santa Catalina, Santa Marta y San Miguel. Dichas
voces según ella le habían sugerido que llevara una vida devota. Años más tarde confesó haber oído también la
llamada de Dios, con la intención de que dirigiera al ejército francés hacia la victoria y expulsara a los ingleses del
territorio.

En el año 1428 realizó un viaje hasta la localidad de Vaucouleurs para unirse al ejército del príncipe Carlos; no
obstante, la rechazaron. Pasó un tiempo hasta que se ganó la confianza de el delfín y éste le proporcionó un
ejército de 5000 hombres, no sin antes haberla sometido a revisión por algunos de los más reputados teólogos de
la época. Su liderazgo al frente de dicho ejército fue uno de los principales motivos por los que ganaron la guerra
frente a los ingleses y el delfín pudo ser coronado como Carlos VII de Francia, hecho que se dio el 17 de julio del
año 1429.

Fue entonces cuando Juana de Arco dejó de oír las voces que le hablaban y pidió volver a casa. Sin embargo, ante
la insistencia de sus superiores y de gran parte de sus seguidores decidió quedarse combatiendo. No sería ésta una
buena idea, ya que el 24 de mayo del 1430 fue capturada por los boloñeses y entregada al ejército inglés.

Un tribunal eclesiástico de Rúan la acusó de herejía y de practicar brujería. Después de más de un año de
interrogatorio y a pesar de su arrepentimiento le condenaron a cadena perpetua. Estando en prisión, se reafirmó en
la idea de que las voces que oía eran de origen divino y fue condenada a pena de muerte. Finalmente, Juana de
Arco fue quemada en la hoguera el 30 de mayo del 1431.
25 años después su muerte su caso fue revisado por el papa Calixto III y fue declarada inocente; además, a los
jueces que la condenaron se les declaró herejes. En el año 1909 fue beatificada y 11 años más tarde canonizada por
el papa Benedicto XV, además de ser nombrada como la patrona de Francia.

No te pierdas este simpático vídeo en el que te cuentan la vida de Juana de Arco con dibujos:

Biografía de Mata Hari


13 abril, 2018 Biografías Personajes históricos 0

Pocas mujeres han despertado tanto misterio en torno a su figura como Margaretha Geertruida Zelle , más conocida
como Mata Hari. Dotada de una belleza despampanante, ejerció muchas profesiones durante su vida, pero es
mayormente conocida por ser una espía que jugaba a dos bandas. En este artículo vamos a conocer la biografía de
Mata Hari, con algunos detalles acerca de su vida que pocos conocen.

Biografía de Mata Hari resumen

Margaretha Geertruida Zelle nació el 7 de agosto del año 1876 en Leeuwarden, ciudad perteneciente a los Países
Bajos. Su infancia no fue fácil ya que sus padres se divorciaron, y 2 años después de aquel divorcio su madre
falleció. A partir de entonces fue su padre, sombrerero de profesión, el que se hizo cargo de su crianza y posterior
formación.

A la edad de 18 años se casó con un militar al que sólo había conocido por cartas. La pareja tuvo 2 hijos, pero
uno de ellos desgraciadamente falleció. No se sabe a ciencia cierta por qué, aunque se sospecha que podría haber
sido envenenado por una empleada que habían contratado para el cuidado del hogar.

Dicha muerte afectó mucho a toda la familia, pero en especial al marido, que buscó amparo en la bebida. La
soledad llevó a Mata Hari a iniciar un contacto con las técnicas seducción orientales, las que más tarde le servirían
para convertirse en una de las cortesanas más requeridas. En el año 1902 se separó legalmente de su marido. y 4
años más tarde perdería la custodia de su única hija con vida a causa de la libertina vida que llevaba.

En los años posteriores trabajó de bailarina exótica, y tuvo mucho éxito gracias a una identidad falsa que ella se
había inventado; había hecho creer a todos que era una princesa de Java. Dicha mentira le ayudó a salir de la mala
situación económica en la que se encontraba.
El 28 de julio del año 1914 empezó la Primera Guerra Mundial, y 2 años más tarde aceptó la propuesta que le
había hecho el Gobierno alemán de convertirse en una espía a su servicio, debido a que estaba contacto con los
altos cargos y los militares más importantes de la época. Pero Mata Hari quería más, y a su vez también aceptó la
propuesta de los franceses de pasarles información.

Jugar a dos bandas le salió caro, ya que el 13 de febrero del año 1917 fue detenida mientras pasaba la noche en un
hotel de París. A pesar de que en el juicio no se presentaron pruebas concluyentes de que era una agente doble, fue
declarada culpable. Finalmente, Mata Hari fue fusilada el 15 de octubre de ese mismo año en la fortaleza
de Vincennes.

¿Cuál es el resumen del Diario de Ana Frank?

Ana nació en Alemania en junio de 1929 y murió en 1945 en el campo de concentración Bergen-Belsen víctima de
tifus. La menor de la familia judía Frank, escribió su Diario… durante los dos años que la familia permaneció
escondida en un anexo del negocio del padre, en Amsterdam. Al ser encontrados por la policía alemana los Frank
fueron arrestados y enviados a campos de concentración. Ana y su madre murieron a principios de 1945, justo
antes de terminar la guerra.
El Diario de Ana Frank es el testimonio de una víctima del delirio a que llegó el mundo por acción de los nazis.
Fue encontrado y publicado por Miep Gies, una amiga de la familia, en 1947.

Contexto Histórico

La II Guerra Mundial estalló tras la ruptura del “Pacto germano-soviético” firmado en agosto de 1939.
En septiembre de 1939 Hitler invadió Polonia y unos dias después Gran Bretaña y Francia le declararon la guerra a
Alemania. Ya en el verano de 194O Hitler dominaba gran parte de europa y en mayo de 1940 lanzó ochenta
divisiones sobre Bélgica y Holanda. Junto con las tropas, llegó la siniestra Gestapo para hacer cumplir las leyes
raciales dictadas por el régimen nazi. Los Frank habían emigrado a Holanda en 1933 huyendo del antisemitismo. A
la llegada de los alemanes no pudieron abandonar el país y se refugiaron durante 25 meses hasta ser encontrados
por la Gestapo.
La guerra finalizó en 1945 y uno de los más desgarradores testimonios de la persecución nazi es el Diario de Ana
Frank.

Fragmento de Texto

Domingo 14 de junio de 1942

El viernes desperté ya a las seis. Era comprensible, pues fue el día de mi cumpleaños. Pero no podía levantarme tan
temprano y hube de apaciguar mi curiosidad hasta un cuarto para las siete. Entonces ya no soporté más y corrí
hasta el comedor, donde nuestro pequeño gatito, Mohrchen, me saludó con efusivo cariño. Después de las siete fui
al dormitorio de mis padres y, enseguida, con ellos al salón para encontrar y desenvolver mis regalos. A ti, mi
diario, te vi en primer lugar, y sin duda fuiste mi mejor regalo. También me obsequiaron un ramo de rosas, un
cactus y unas ramas de rosas silvestres. Fueron los primeros saludos del día, ya que más tarde habría bastante más.
Papá y mamá me entregaron numerosos regalos y mis amigos tampoco se quedaron atrás en materia de mimarme.
Entre otras cosas me regalaron un libro titulado “Cámara oscura”, un juego de mesa, muchas golosinas, un
rompecabezas, un broche, las “Sagradas leyendas de Holanda” de Joseph Cohen, otro libro encantador, “Las
vacaciones de Daisy en la montaña” y algún dinero. Con éste me compré las leyendas mitológicas griegas y
romanas. ¡Fantástico!.

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1 comentario
19 Octubre 2017 - Actualizado 19 Octubre 2017, 11:50

Abril Camino @abrilcamino

El primer paso para comprender el feminismo y no hacerse un lío con los términos es conocer su historia. La
historia de las mujeres que han luchado a lo largo de la historia por reivindicar la igualdad de derechos
entre hombres y mujeres, y de las que han alcanzado una relevancia mundial tan preminente en sus diferentes
campos que han agrietado techos de cristal y allanado el camino a las generaciones posteriores. Estas son las
cuarenta y nueve que hemos elegido por lo que representaron. Hay muchas más... y las que quedan por venir.

Hipatia de Alejandría (355-415)


Hipatia es todo un referente como precursora de la presencia de la mujer en la ciencia. Formó parte de la
Escuela Neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V y destacó en los campos de las matemáticas y la
astronomía. Fue asesinada por causas que siguen investigándose siglos después y que han hecho de ella una «mártir
de la ciencia».

Hildegarda de Bingen (1098-1179)


Hildegarda de Bingen, nacida en la actual Alemania hace casi un milenio, es considerada una de las
personalidades más polifacéticas del Occidente europeo durante la Baja Edad Media. Dotada de una cultura
fuera de lo común y comprometida en la reforma de la iglesia, es una de las escritoras de mayor producción de su
época, además de haber viajado y haberse enfrentado a algunos de los hombres más poderosos de su época en la
defensa de sus ideales.

Christine de Pizan (1364-1430)


Fue la primera escritora profesional de la historia, en el siglo XV. Poeta y filósofa, reivindicó con sus letras la
mejora de la situación de subordinación que vivían las mujeres de su época. Su libro La ciudad de las damas, de
1405, se considera un precedente del feminismo contemporáneo.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582)


Una de las escritoras más importantes de la historia de la literatura española y figura clave del pensamiento
místico. Desde su juventud, mostró una gran imaginación, que fructificó años después en su poesía lírico-religiosa.

Olympe de Gouges (1748-1793)


Olympe de Gouges ha pasado a la historia por publicar, durante la Revolución Francesa, la Declaración de los
Derechos de la Mujer y la Ciudadana, considerada el punto de inicio oficial del movimiento feminista como tal.

Mary Wollstonecraft (1759-1797)


Escritora inglesa que abogó por los derechos de la mujer a través de su propia vida, en la que se estableció como
escritora profesional, algo casi impensable para las mujeres del siglo XVIII. A Vindication of the Rights of Woman
(«Vindicación de los derechos de la mujer»), publicado en 1792, es el primer texto reconocido de la filosofía
feminista, con una premisa muy clara: la mujer no es naturalmente inferior al hombre (como se creía en la
época), sino que se debía a la educación recibida.

Sojourner Truth (1797-1883)


Doble luchadora, por la igualdad de las mujeres y por la abolición de la esclavitud, Sojourner Truth es considerada
un símbolo del Black Feminism (feminismo negro), especialmente tras su discurso «Ain't I a Woman?» (¿Acaso
no soy una mujer?), pronunciado en 1851 en el Congreso de la Mujer en Ohio. Luchó, además, por la abolición de
la pena de muerte.

Flora Tristán (1803-1844)


Escritora y pensadora francesa de ascendencia peruana, es considerada una de las fundadoras del feminismo
moderno. Trabajó en la emancipación de la mujer, además de destacar en el entorno del socialismo y la lucha
proletaria, con la reivindicación de los derechos de los trabajadores y la erradicación de la pena de muerte. Su texto
de 1846, La emancipación de la mujer, adelanta el pensamiento posterior de que la mujer no debe ser inferior
al hombre dentro del matrimonio.

Margaret Fuller (1810-1850)


Considerada la primera feminista americana, Margaret Fuller fue una periodista que se dedicó a organizar a las
mujeres a las que les era negado el acceso a la educación superior. Su obra Women in the nineteenth century
(«Las mujeres en el siglo XIX») habla sobre la desigualdad entre sexos y la necesidad de acabar con ella.
Elizabeth Cady Stanton (1815-1902)
Junto a Susan B. Anthony, es el otro gran nombre del sufragismo norteamericano. Fue la presidenta de la
National Woman Suffrage Association (Asociación Nacional por el Sufragio Femenino) durante ocho años y la
autora de dos libros fundamentales en la historia del feminismo de finales del siglo XIX: The Woman’s Bible y su
autobiografía Eighty Years and More.

Lucy Stone (1818-1893)


En la persona de Lucy Stone confluyen la lucha privada y la pública: conocida feminista y abolicionista,
decidió además mantener su apellido de soltera, como símbolo de su individualidad, lo cual generó mucha
controversia en su época. Fue fundadora de la Asociación Americana por el Sufragio, la primera Convención
Nacional por los Derechos de las Mujeres y Woman's Journal, la primera gran publicación feminista.

Amelia Bloomer (1818-1894)


A pesar de carecer de educación formal, Amelia Bloomer se dedicó a escribir, utilizando los artículos que escribía
en el periódico de su marido para defender los derechos de las mujeres. Posteriormente, fundó su propio
periódico, The Lily, centrado solo en cuestiones relacionadas con las mujeres, como la reforma de un vestuario que
resultaba incómodo para la mujer.

Susan B. Anthony (1820-1906)


Susan B. Anthony es un nombre que ha pasado a la historia por ser la líder del movimiento sufragista
norteamericano, que reivindicó el derecho al sufragio femenino en la segunda mitad del siglo XIX. Junto a
Elizabeth Cady Stanton, creó múltiples campañas en favor de la igualdad de los derechos de las mujeres.

Rosalía de Castro (1837-1885)


Una de las figuras cruciales del Romanticismo literario, además de la gran responsable del renacimiento de la
lengua gallega después de los séculos escuros (siglos oscuros). Escribió poesía y narrativa, en castellano y en
gallego, siempre con un tono melancólico pero firme en la defensa frente a los abusos de autoridad.
Emilia Pardo Bazán (1851-1921)
Una de las figuras más prominentes de la intelectualidad española, Emilia Pardo Bazán defendió la instrucción de
las mujeres como un elemento fundamental del progreso, además de ser la escritora precursora del naturalismo en
España, con novelas como Los pazos de Ulloa.

Clara Zetkin (1857-1933)


A Clara Zetkin, política comunista alemana, le debemos la fundación del Día de la Mujer Trabajadora
(posteriormente Día Internacional de la Mujer), que celebramos cada 8 de marzo. Durante su trayectoria política,
luchó por los derechos de la mujer, la igualdad de género y el derecho al sufragio femenino.

Emmeline Pankhurst (1858-1928)


Fue la fundadora del movimiento sufragista británico (a través de la Liga en Favor del Derecho a Voto de la
Mujer), con una política clara de «hechos, no palabras»: organizó manifestaciones y huelgas que la llevaron en
varias ocasiones a la cárcel. Murió poco después de ver cumplido su objetivo.

Marie Curie (1867-1934)


Maria Curie (nacida Sklodowska) es la científica más conocida de la historia. Sus investigaciones sobre el radio
marcaron un antes y un después en la historia de la medicina, y ella fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel
de Física, en impartir clases en la Sorbona de París y en recibir dos Premios Nobel de dos categorías distintas,
tras ganar el de Química en 1911.

Alice Guy (1873-1968)


Lo reconocemos. Tuvo que venir Leticia Dolera a presentárnosla para que supiéramos cuánta importancia tuvo
Alice Guy en uno de nuestros hobbies favoritos: el cine. Ella inventó la narración cinematográfica, dirigió más
de mil películas y, desgraciadamente, aún es una desconocida para muchos.

Margaret Sanger (1879-1966)


Margaret Sanger es la mujer a la que debemos el término 'control de la natalidad'. Dedicó su vida a proveer
educación sexual a las mujeres y, en 1916, abrió la primera clínica de control de la natalidad. Fue detenida en
ocho ocasiones por hablar abiertamente sobre métodos anticonceptivos.
Helen Keller (1880-1968)
Helen Keller es un símbolo de lo que puede conseguir una mujer discapacitada. Nacida sorda y ciega, se convirtió,
gracias al esfuerzo de una de sus profesoras, en la primera mujer con una formación sólida a pesar de esas
circunstancias. Fue escritora y activista política, y luchó por el sufragio femenino o los derechos laborales, entre
otras causas.

Virginia Woolf (1882-1941)


Escritora británica y uno de los máximos símbolos del feminismo literario del siglo XX, especialmente con su
ensayo Una habitación propia, de 1923, en el que expone las dificultades a las que se enfrenta una mujer
escritora, en un campo que era esencialmente masculino.

Coco Chanel (1883-1971)


La liberación de la mujer a través de la moda tiene nombre propio: Coco Chanel. Tras siglos en que las mujeres
solo vestían falda, Chanel diseñó pantalones cómodos pero femeninos y se convirtió en una empresaria de éxito en
un mundo eminentemente masculino.

Clara Campoamor (1888-1972)


Probablemente la feminista española más reconocida. Creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las
principales impulsoras del voto femenino en España (conseguido en 1931). Fue diputada cuando las mujeres
podían ser elegidas pero no electoras, y tuvo que exiliarse de España durante la Guerra Civil.

Dorothy Parker (1893-1967)


Poeta satírica autora de numerosas obras humorísticas con el trasfondo de los derechos de la mujer como
tema principal. Alcanzó un éxito que, en las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado, estaba reservado solo a
los hombres. Su preocupación constante por la igualdad entre sexos la convirtió en un icono feminista después de
su muerte.

Katharine Hepburn (1907-2003)


Si hubo una actriz que representó la lucha por la igualdad en el Hollywood dorado, fue Katharine Hepburn. Hija de
unos padres progresistas, aprendió desde joven a cuestionar las normas sociales, y se hizo célebre en Hollywood
por llevar pantalones, que se consideraban escandalosos para las mujeres en la época.

Simone de Beauvoir (1908-1986)


Filósofa y escritora francesa, Simone de Beauvoir fue una luchadora contra el sistema patriarcal, especialmente tras
la publicación de su libro El segundo sexo, en 1949, que defiende que los hombres han negado
sistemáticamente la identidad femenina. Centra sus críticas en la educación de las niñas, y en la visión de la
maternidad como algo esencialmente femenino.

Pauli Murray (1910-1985)


La activista y escritora Pauli Murray hizo historia en varias ocasiones en su vida. Primero, al ser la primera mujer
doctorada en Yale. Después, al cofundar la National Organization for Women («Organización Nacional para las
Mujeres»), todavía en funcionamiento. Y, por último, por convertirse en la primera mujer negra en ser
ordenada pastora de la Iglesia Episcopal en 1976.

Rosa Parks (1913-2005)


Activista y símbolo del movimiento americano por los derechos civiles, Rosa Parks fue la mujer que se negó a
ceder su asiento en un autobús a un hombre blanco (y que fue detenida por ello), hecho que llevó de forma
indirecta a la legislación anti-apartheid en el sur de Estados Unidos.

Indira Gandhi (1917-1984)


Fue una pionera en ocupar un puesto de primera plana política en un país en el que la mujer es todavía hoy un
ciudadano de segunda, la India. Participó activamente en la lucha por la independencia del país y fue primera
ministra en dos ocasiones, por un total de quince años. Murió asesinada por sus propios guardaespaldas en
1984.

Doris Lessing (1919-2013)


Aunque durante su vida nunca se definió expresamente como feminista, Doris Lessing es considerada un icono del
movimiento, especialmente tras la publicación de su obra El cuaderno dorado, en 1962. En 2007 se le concedió el
Premio Nobel de Literatura por su «capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la
división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria».

Betty Friedan (1921-2006)


Betty Friedan es considerada la propulsora de la segunda ola de feminismo. A partir de la publicación de su libro
The Feminine Mystique, en 1963, se convirtió en colaboradora y fundadora de múltiples asociaciones que lucharon
por los derechos de la mujer y la igualdad de sexos.

Margaret Thatcher (1925-2013)


La historia de la mujer tiene curiosos recovecos. Como el hecho de que una mujer que un día declaró que «odio el
feminismo. Es un veneno» forme parte de la lista de mujeres que más han cambiado los movimientos femeninos.
Ser la primera ministra del Reino Unido durante más de una década la convirtió, contra su voluntad, en un símbolo
de la ruptura de los techos de cristal.

Nawal El Saadawi (1931)


Escritora, activista y médica egipcia, Saadawi sufrió mutilación genital cuando era niña y ha dedicado toda su
vida a hacer campaña contra esta práctica. La publicación de su libro Mujeres y sexo, en 1972, en el que
denunciaba esta práctica, le costó su puesto como Directora General de Salud Pública de Egipto.

Sylvia Plath (1932-1963)


Exitosa poeta de mediados del siglo XX, se convirtió en un icono del feminismo tras su suicidio, ya que fue uno de
los primeros casos en que se visibilizó la lucha contra la depresión y la presión causada por las expectativas
puestas sobre las mujeres en un mundo androcéntrico. Su libro The Bell Jar («La campana de cristal»), de 1963,
refleja su lucha de forma franca y cruda.

Susan Sontag (1933-2004)


Una de las figuras intelectuales más destacadas del siglo XX, Susan Sontag fue polémica durante toda su vida,
marcada por su intensa actividad académica y su lucha por defender la igualdad entre hombres y mujeres, los
derechos de los homosexuales y la concienciación contra enfermedades como el cáncer o la leucemia.
Gloria Steinem (1934)
Gloria Steinem es una de las caras más reconocibles de la historia del feminismo. Periodista estadounidense y
fundadora de la revista Ms, se convirtió en la portavoz casi oficial del movimiento feminista en los años 60 y
principios de los 70 del siglo pasado.

Margaret Atwood (1939)


El nombre de la autora canadiense Margaret Atwood está de máxima actualidad gracias al éxito de la adaptación
televisiva de su gran obra, The Handmais's Tale («El cuento de la criada»), que narra un entorno distópico en el
que las mujeres son simples elementos aptos para la reproducción y que es considerado uno de los grandes
libros feministas de la historia.

Alice Walker (1944)


Otra escritora cuya obra más conocida ha pasado a los anales del feminismo literario es Alice Walker, ganadora
del Premio Pulitzer por El color púrpura, una novela que narra la lucha por la liberación de las mujeres negras.
Siempre ha estado implicada en el movimiento de los derechos civiles y con el llamado feminismo radical de los
años 60 y 70.

bell hooks (1952)


Prolífica escritora y activista feminista y académica, bell hooks (escrito en minúsculas, por un deseo de evitar que
su persona eclipse su obra) ha centrado su carrera en la interconexión entre políticas de raza, clase y género en los
Estados Unidos. Su libro Ain’t I a Woman?: Black Women and Feminism supuso un punto de inflexión en el
feminismo de segunda ola, del que critica que no tuviera en cuenta las diferencias raciales.

Benazir Bhutto (1953-2007)


Su biografía parece similar a la de Indira Gandhi. También pionera como primera ministra de su país, Pakistán, en
dos ocasiones, corrió una suerte similar al final de su vida: fue asesinada en plena campaña política en 2007. Fue la
primera mujer en presidir un país de mayoría musulmana.

Oprah Winfrey (1954)


Ha sido la primera mujer en producir y presentar un talk show de máxima audiencia en Estados Unidos,
además de trabajar por la igualdad desde el comienzo de su carrera, con iniciativas como la fundación de la
Academia de Liderazgo Oprah Winfrey para ayudar a las niñas de África del Sur.

Naomi Wolf (1962)


Si el movimiento body positive tiene una madre, esa es Naomi Wolf, cuyo best-seller de 1991 The Beauty Myth la
catapultó como representante del feminismo de tercera ola. Su idea es que el mito de la delgadez femenina no
tiene nada que ver con la belleza, sino con la obediencia al patriarcado.

Michelle Obama (1964)


Michelle Obama se convirtió en 2009 en la primera mujer afroamericana en ser Primera Dama de los Estados
Unidos. A lo largo de los ocho años que pasó en el cargo, destacó por su defensa de los derechos de las minorías
étnicas, la lucha por la educación de las niñas de todo el mundo y se ganó con su carisma el ser una de las mujeres
más admiradas dentro y fuera de su país.

Waris Dirie (1965)


De origen somalí, Waris Dirie sufrió la mutilación genital cuando era niña y, tras convertirse en una reconocida
modelo internacional, hizo pública su experiencia y dedicó el resto de su vida a luchar contra esa práctica, como
embajadora especial de la ONU y al frente, posteriormente, de su propia organización.

J.K.Rowling (1965)
Autora de la saga Harry Potter, J.K. Rowling no es solo una de las mujeres más ricas y populares del planeta, sino
que se la considera una impulsora de la lectura infantil y de los derechos de la mujer, que siempre aparecen
reflejadas en igualdad en una saga que ella misma escribió mientras era una madre soltera con muchas dificultades
económicas. Son muy reconocidas sus opiniones políticas y sociales en Twitter, especialmente, en los últimos
tiempos, contra el presidente Donald Trump.

Lena Dunham (1986)


Guionista y cara más visible de la serie Girls, Lena Dunham nunca ha dudado en posicionarse como feminista,
rompiendo los moldes de la ficción destinada al público femenino y enviando siempre mensajes body-positive
para empoderar a todas las mujeres.
Emma Watson (1990)
Una de las caras más visibles del feminismo millennial. Desde su club de lectura de libros feministas al discurso
pronunciado en la sede de las Naciones Unidas reclamando la implicación de los hombres en la lucha feminista,
Emma se ha puesto siempre al frente de las causas que luchan por la igualdad.

Malala Yousafzai (1997)


Quizá el mayor icono del feminismo de la nueva generación. Luchadora por el derecho de las niñas a la
educación en su país, Pakistán, con solo once años ya escribía un blog para la BBC y luchaba contra los
talibanes, que pretendían recortar, más aun, los derechos de la mujer en el país. Con solo 15 años intentaron
asesinarla, pero eso no la ha detenido a la hora de dar la vuelta al mundo luchando por el derecho a la educación.
Es la persona más joven premiada con el premio Nobel.

Teresa de la Parra
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Teresa de la Parra

Teresa de la Parra

Información personal

5 de octubre de 1889
Nacimiento
París, Francia

23 de abril de 1936 (46 años)


Fallecimiento
Madrid, España
Causa de la
Tuberculosis miliar y tuberculosis
muerte

Lugar de Panteón Nacional de Venezuela,


sepultura Caracas

Nacionalidad Venezolana

Información profesional

Ocupación Escritora

Años activa 1920-1936

Seudónimo Fru-Fru

Género Novela

[editar datos en Wikidata]

Ana Teresa de la Parra Sanojo (París, 5 de octubre de 1889-Madrid, 23 de abril de 1936), más conocida como
Teresa de la Parra, fue una escritora venezolana, y una aristócrata (Caula 108). Es considerada una de las
escritoras más destacadas de su época. A pesar de que la gran parte de su vida transcurrió en el extranjero, supo
expresar en su obra literaria el ambiente íntimo y familiar de la Venezuela de ese entonces. Según Rose Anna
Mueller, De la Parra «describió su educación y sus experiencias en Venezuela en un nuevo estilo libre del
criollismo o estilo pintoresco en boga en la época».1

Incursionó en el mundo de las letras de la mano del periodismo, escribió dos novelas que la inmortalizaron en toda
América del Sur: Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca. Su novela más conocida Ifigenia, planteó por primera vez
en el país el drama de la mujer frente a una sociedad que no le permitía tener voz propia y cuya única opción de
vida, según la sociedad, era el matrimonio legalmente constituido. Por ello, el título de Ifigenia remite al personaje
griego y al sacrificio.

Biografía de Virginia Woolf resumen. Adeline Virginia Stephen, mejor conocida como Virginia Woolf, nació el 25 de enero
de 1882 en Londres, Inglaterra. Sus padres fueron el brillante escritor británico, Leslie Stephen, y la hermosa modelo india,
Julia Prinsep Jackson.

 as
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 Fábulas
 Leyendas
 Mitos
 Trabalenguas
 Juegos
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 Blog

Cleopatra
Reina de Egipto

 Cleopatra nació en Egipto hacia el año 51 antes de Cristo. Era conocida como ‘La víbora del Nilo’ y era famosa por ser
una mujer muy bella, con grandes conocimientos de política. Dominaba siete idiomas y era el único miembro de la
realeza que hablaba la lengua de sus sirvientes: el egipcio.
 Era hija del rey Tolomeo de Egipto, y cuando él murió, ella y su hermano, también llamado Tolomeo, subieron al trono
de Egipto. Cuando Tolomeo cumplió los quince años tomó el poder y exilió a su hermana.
 Cleopatra entonces intentó crear un ejército para derrocar a su hermano y recuperar el trono de Egipto, pero fue
incapaz de reclutar tropas hasta que llegó a Alejandría y se reunió con Julio César. Él apoyó su causa y le brindó sus
ejércitos, matando a su hermano en una batalla y dándole el trono de Egipto a ella.
 Cleopatra se casó y recobró el trono. Fue madre de Cesarión, Cleopatra Selene, Alejandro Helios y Ptolemy
Philadelphius. Ptolemy fue asesinado, y decidió compartir el trono de Egipto con su hijo Cesarión.
 El año 41 antes de Cristo el general romano Marco Antonio la convocó para una reunión. Allí, ambos se enamoraron
y vivieron juntos durante un tiempo hasta que Marco Antonio tuvo que marcharse para ocuparse de sus obligaciones
en Roma.
 En el 34 antes de Cristo, Cleopatra anunció la división del antiguo imperio de Alejandro Magno entre ella y sus hijos,
mientras Marco Antonio seguía luchando en Oriente. Octavio, que por entonces era emperador de Roma, declaró la
guerra a Marco Antonio y a Cleopatra, y haciendo creer a Marco Antonio que Cleopatra había muerto, él también
decide morir por amor.
 Octavio consiguió llegar a Egipto después de la muerte de Marco Antonio y se reunió con Cleopatra, a quien le aseguró
que no haría daño a ninguno de sus hijos si ella marchaba hacia Roma. Ella accedió, pero después de que su hijo fuera
asesinado por los soldados romanos a traición, decidió dejarse picar por un áspid, una serpiente venenosa, y morir
envenenada para no darle el triunfo a sus enemigos romanos el año 30 antes de Cristo.
 Después de su muerte Egipto pasó a ser gobernado por los romanos.

Sor Juana Inés de la Cruz


(Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695)
Escritora mexicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. La influencia del barroco
español, visible en su producción lírica y dramática, no llegó a oscurecer la profunda originalidad de su obra. Su
espíritu inquieto y su afán de saber la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, que no veía
con buenos ojos que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.

Biografía

Niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. En 1659 se trasladó
con su familia a la capital mexicana. Admirada por su talento y precocidad, a los catorce fue dama de honor de
Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló
en la corte virreinal de Nueva España por su erudición, su viva inteligencia y su habilidad versificadora.
Sor Juana Inés de la Cruz

Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció
en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un
convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor
Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir
sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que
impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.

Su celda se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, como Carlos de Sigüenza y Góngora, pariente y
admirador del poeta cordobés Luis de Góngora (cuya obra introdujo en el virreinato), y también del nuevo virrey,
Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, y de su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes,
con quien le unió una profunda amistad. En su celda también llevó a cabo experimentos científicos, reunió una
nutrida biblioteca, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la
poesía y el teatro (en los que se aprecia, respectivamente, la influencia de Luis de Góngora y Calderón de la
Barca), hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales.

Perdida gran parte de esta obra, entre los escritos en prosa que se han conservado cabe señalar la Respuesta a Sor
Filotea de la Cruz. El obispo de Puebla, Manuel Fernández de la Cruz, había publicado en 1690 una obra de Sor
Juana Inés, la Carta athenagórica, en la que la religiosa hacía una dura crítica al «sermón del Mandato» del jesuita
portugués António Vieira sobre las «finezas de Cristo». Pero el obispo había añadido a la obra una «Carta de Sor
Filotea de la Cruz», es decir, un texto escrito por él mismo bajo ese pseudónimo en el que, aun reconociendo el
talento de Sor Juana Inés, le recomendaba que se dedicara a la vida monástica, más acorde con su condición de
monja y mujer, antes que a la reflexión teológica, ejercicio reservado a los hombres.

En la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (es decir, al obispo de Puebla), Sor Juana Inés de la Cruz da cuenta de su
vida y reivindica el derecho de las mujeres al aprendizaje, pues el conocimiento «no sólo les es lícito, sino muy
provechoso». La Respuesta es además una bella muestra de su prosa y contiene abundantes datos biográficos, a
través de los cuales podemos concretar muchos rasgos psicológicos de la ilustre religiosa. Pero, a pesar de la
contundencia de su réplica, la crítica del obispo de Puebla la afectó profundamente; tanto que, poco después, Sor
Juana Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia y se consagró
por completo a la vida religiosa.
Firma autógrafa de Sor Juana

Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año
1695. La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante, y al mismo tiempo introdujo elementos
analíticos y reflexivos que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII. Sus obras completas se
publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés
de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas
del Fénix de México (1700), con una biografía del jesuita P. Calleja.

La poesía de Sor Juana Inés de la Cruz

Aunque su obra parece inscribirse dentro del culteranismo de inspiración gongorina y en ocasiones en el
conceptismo de Quevedo, tendencias características del barroco, el ingenio y originalidad de Sor Juana Inés de la
Cruz la han colocado por encima de cualquier escuela o corriente particular. Ya desde la infancia demostró gran
sensibilidad artística y una infatigable sed de conocimientos que, con el tiempo, la llevaron a emprender una
aventura intelectual y artística a través de disciplinas tales como la teología, la filosofía, la astronomía, la pintura,
las humanidades y, por supuesto, la literatura, que la convertirían en una de las personalidades más complejas y
singulares de las letras hispanoamericanas.

Juana Inés a los quince años de


edad, antes de tomar los hábitos

En la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz hallamos numerosas y elocuentes composiciones profanas (redondillas,
endechas, liras y sonetos), entre las que destacan las de tema amoroso, como los sonetos que comienzan con "Esta
tarde, mi bien, cuando te hablaba" y "Detente, sombra de mi bien esquivo". En "Rosa divina que en gentil cultura"
desarrolla el mismo motivo de dos célebres sonetos de Góngora y de Calderón, no quedando inferior a ninguno de
ambos. También abunda en ella aquella temática ascética y mística que desde el renacimiento español había
cuajado en obras cimeras como las de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz; en este grupo, la fervorosa
espiritualidad de Juana se combina con la hondura de su pensamiento, tal como sucede en el caso de "A la
asunción", delicada pieza lírica en honor a la Virgen María.

Sor Juana empleó las redondillas para disquisiciones de carácter psicológico o didáctico en las que analiza la
naturaleza del amor y sus efectos sobre la belleza femenina, o bien defiende a las mujeres de las acusaciones de los
hombres, como en las célebres "Hombres necios que acusáis". Los romances se aplican, con flexibilidad discursiva
y finura de notaciones, a temas sentimentales, morales o religiosos (son hermosos por su emoción mística los que
cantan el Amor divino y a Jesucristo en el Sacramento). Entre las liras es célebre la que expresa el dolor de una
mujer por la muerte de su marido ("A este peñasco duro"), de gran elevación religiosa.

Mención aparte merece Primero sueño, poema en silvas de casi mil versos escritos a la manera de las Soledades de
Góngora en el que Sor Juana describe, de forma simbólica, el impulso del conocimiento humano, que rebasa las
barreras físicas y temporales para convertirse en un ejercicio de puro y libre goce intelectual. El poema es
importante además por figurar entre el reducido grupo de composiciones que escribió por propia iniciativa, sin
encargo ni incitación ajena. El trabajo poético de la monja se completa con varios hermosos villancicos que en su
época gozaron de mucha popularidad.

El teatro y la prosa

En el terreno de la dramaturgia escribió una comedia de capa y espada de estirpe calderoniana, Los empeños de una
casa, que incluye una loa y dos sainetes, entre otras intercalaciones, con predominio absoluto del octosílabo; y el
juguete mitológico-galante Amor es más laberinto, pieza más culterana cuyo segundo acto es al parecer obra del
licenciado Juan de Guevara. Compuso asimismo tres autos sacramentales: San Hermenegildo, El cetro de San José
y El divino Narciso; en este último, el mejor de los tres, se incluyen villancicos de calidad lírica excepcional.
Aunque la influencia de Calderón resulta evidente en muchos de estos trabajos (como la de Lope de Vega en su
compatriota Juan Ruiz de Alarcón), la claridad y belleza del desarrollo posee un acento muy personal.

La prosa de la autora es menos abundante, pero de pareja brillantez. Esta parte de su obra se encuentra formada por
textos devotos como la célebre Carta athenagórica (1690), y sobre todo por la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz
(1691), escrita para contestar a la exhortación que le había hecho (firmando con ese seudónimo) el obispo de
Puebla para que frenara su desarrollo intelectual. Esta última constituye una fuente de primera mano que permite
conocer no sólo detalles interesantes sobre su vida, sino que también revela aspectos de su perfil psicológico. En
ese texto hay mucha información relacionada con su capacidad intelectual y con lo que el filósofo Ramón Xirau
llamó su "excepcionalísima apetencia de saber", aspecto que la llevó a interesarse también por la ciencia, como lo
prueba el hecho de que en su celda, junto con sus libros e instrumentos musicales, había también mapas y aparatos
científicos.