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ARGUMENTOS CONTRA EL CALVINISMO

1. Calvino mató a Servet.


Uno de los argumentos más usados contra el calvinismo es la idea de que Calvino mató al hereje Miguel Servet. No
sé cuántas veces habré escuchado esta frase a lo largo de los últimos años. Además de ser una acusación falsa –
puesto que la decisión fue de un Consejo, fruto de los tiempos, y no recayó sobre Calvino– tal aseveración
simplemente no viene al caso. En cuanto al debate sobre el calvinismo, la pregunta no se trata de la persona de
Calvino sino de la veracidad de su enseñanza teológica en sí. Esta forma de razonar es un ad hominem: una falacia
argumentativa de acusar a la persona y no al argumento.

Te pongo un ejemplo. Digamos que hay un político corrupto que cree en la ley de la gravedad. ¿Deja de existir la
gravedad por la mala conducta del político? ¡Por supuesto que no! De la misma forma, no se puede derribar los
cinco puntos del calvinismo por el hecho de que Calvino haya estado de acuerdo en la muerte de una persona.

2. Es injusto.

Cuando era arminiano, no aceptaba la postura calvinista porque creía de todo corazón que era cien por cien injusta.
¿Cómo pudo Dios decidir escoger a unos cuantos y permitir que los demás pereciesen perpetuamente?

Tristemente, seguía pensando que el hombre tenía algún tipo de mérito delante de Dios. Creía que todos merecen
ser salvos. Estaba bien pero bien equivocado. Cuando me topé con la verdad paulina de que el hombre es malo,
rebelde y que odia a Dios, me di cuenta de que lo justo sería que todos pasemos a la condenación eterna. Lo justo
sería que seamos todos destruidos. El hecho de que Dios decide rescatar a una multitud incontable de sus enemigos
es un acto de pura gracia, bondad y misericordia. ¡Alabado sea su nombre!

3. Podemos apostatar.

¿Podemos perder la salvación? ¿Puede un creyente genuino apostatar definitivamente de la fe? Sin darse cuenta, la
persona que contesta que sí a estas dos preguntas cree en la salvación por obras. Me explico: Si crees que la
salvación se puede perder, ¿cómo se puede perder? Pues, mediante pecado, desobediencia y rebeldía, ¿cierto? En
otras palabras, la salvación se puede perder por causa de nuestras malas obras. No obstante, si crees que la salvación
se pierde por malas obras entonces, de forma análoga, crees que la salvación se mantiene o mediante buenas obras
o mediante la ausencia de malas obras.

Tal creencia es una clara contradicción del evangelio apostólico de que somos salvos únicamente por la perfecta
justicia del Hijo de Dios siendo imputada a nuestra cuenta (cp. Rom. 3:24; Heb. 9:15; Ef. 2:8-9). Vamos al cielo por lo
que Jesús hizo; no por lo que hacemos nosotros.

4. El calvinismo te permite vivir en pecado.

Este cuarto argumento de que el calvinismo te permite vivir en pecado es otra acusación falsa. ¿Cuál es la meta de
la predestinación según Efesios 1:4? Respuesta: que seamos santos y sin mancha. Dios santifica a sus
elegidos. Efesios 2:8-9 nos habla de cómo nuestra salvación es por gracia, por medio de la fe, y de inmediato nos
dice Efesios 2:10 que fuimos creados para buenas obras. Una vez que reconocemos que hemos sido salvados por
la sola gracia del Padre, ¿cómo no obedecerle al Señor gozosa y libremente a lo largo del resto de nuestra estancia
en esta tierra?

La motivación para la santidad cristiana no es el temor a la condenación eterna sino la alegría de un corazón
agradecido a Dios. La doctrina de la gracia salvadora de Dios no promueve un estilo de vida pecaminoso. En
palabras de J.I. Packer, “Quienes suponen que la doctrina de la gracia de Dios tiende a favorecer el relajamiento
moral demuestran simplemente que, en el sentido más literal, no saben lo que están diciendo”.

5. Es fatalismo.

Un quinto argumento contra el calvinismo es que es fatalista. Si Dios ya determinó todo de antemano, estamos en
un mundo donde reina el fatalismo. Tal argumento es problemático por dos razones. La primera razón es que el
fatalismo no cree en un Dios bueno, misericordioso, ni soberano que dirige todas las cosas providencialmente para
la gloria de su nombre y el bien de su pueblo. El fatalismo es un sistema pagano que corona el azar en lugar de
Dios. Por su parte, el calvinista cree que detrás de todo está el único Soberano.

La segunda razón es que se podría usar el mismo argumento contra los arminianos. Los arminianos creen que Dios
ya sabe de antemano todo lo que ha de suceder (ver el punto 9 más abajo). Por lo tanto, todo ya está
predeterminado. No hay ningún cambio futuro posible. Dios ya sabe quién le va a obedecer y quién no. Por lo
consiguiente cuando el arminianismo acusa a los calvinistas de ser fatalistas, en realidad se está disparando en el
pie. Tanto los calvinistas como los arminianos creen que el futuro ya está escrito.

6. ¿Por qué predicar? ¿Evangelizar?

Un sexto argumento contra el calvinismo es que si su teología fuese correcta, no haría falta ni predicar ni evangelizar.
Y bien es cierto que existen hiper-calvinistas que llegan a enseñar precisamente esto. Razonan que no hay que
predicar a nadie que no sea uno de los elegidos. No obstante, el predicador calvinista más famoso de Inglaterra,
Charles Spurgeon, denunció a los hiper-calvinistas en el nombre de la invitación universal del Evangelio. Spurgeon
predicó que el Dios que establece los fines (por ejemplo, la salvación del impío) también establece los medios para
que dicho fin se lleve a cabo, la predicación del evangelio por parte de la Iglesia. O como lo decía el evangelista
George Whitefield en su famosa carta al príncipe de los arminianos John Wesley a finales del 1740, “¿No ha sido
Dios, quien ha elegido la salvación para cierto número, el mismo que ha determinado que sea la predicación de la
Palabra el medio por el cual los traerá a sí?”

El calvinista bíblico cree en la necesidad de la predicación bíblica y evangelismo bíblico. Tanto los pecadores como
los creyentes necesitan oír el evangelio. Habría que recalcar que la historia está repleta de misioneros calvinistas.
De hecho, el conocido fundador de las misiones modernas –William Carey– era calvinista.

7.- Es agustinianismo.

Un argumento mejor razonado es la acusación de que el calvinismo es una doctrina de Agustín. En cierto sentido,
esta acusación es cierta. No hay duda de que Agustín, tal vez el teólogo cristiano más importante de todos los
tiempos, creía en la predestinación. Sin embargo, se olvidan de que lo creía porque encontró esta doctrina en las
Escrituras.

En realidad, la doctrina de la elección no empieza con los escritos de Calvino ni de Agustín. Está claramente
articulada en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Pero aún antes de que fuesen escritos los dos tomos de la Biblia,
Dios ya había planificado todo desde antes de la creación de Adán y Eva, del huerto del Edén y del mismísimo
universo. La doctrina de la elección empezó en la eternidad pasada antes de la fundación del mundo. Agustín hizo
bien en proclamarla. ¡Calvino también!

8. Soy libre.
Otro argumento contra el calvinismo es el siguiente: “Soy libre. Hago lo que quiero. Por ende, el calvinismo es falso”.
Sí, es cierto, siempre haces lo que quieres. No lo niego. Pero esto no significa que eres libre. Como diría Lutero: eres
un esclavo de ti mismo, de tu propia voluntad. La salvación se trata de librarte de ti mismo y de tu voluntad caída y
pecadora para que vivas para la gloria de Dios. Ésta es la verdadera libertad. Sólo el Espíritu de Dios puede
transformar la voluntad depravada del impío. Como lo decía Agustín, “Dios dispone y convierte las voluntades
humanas”. Y según Martyn Lloyd-Jones, “Sólo Dios el Espíritu Santo puede abrir el corazón”.

Ninguno de los grandes exponentes del arminianismo ha creído que la voluntad del impío sea libre. Tanto los
arminianos como los calvinistas están de acuerdo en que el pecador no se encuentra libre. Fueron los herejes
pelagianos los que negaron semejante doctrina. En este punto, pues, todos están de acuerdo. En realidad este
octavo argumento no es una crítica contra el sistema calvinista en sí, sino más bien un argumento contra la teología
cristiana.

9. Dios salva en base a su presciencia.

Los arminianos creen que Dios salva en base a su presciencia (1 Pedro 1:2). La idea es que Dios sabe de antemano
quiénes van a escogerle a Él y por tanto Él los escoge a ellos. No obstante, tendríamos que preguntarnos si alguien
podría escoger a Dios sin que Dios mismo les llevara a la fe. ¿Puede el hombre convertirse por sus propias fuerzas
sin la intervención de Dios? ¿Acaso no se trata de una enseñanza pelagiana?

A nivel exegético, el argumento arminiano a partir de la presciencia no está del todo bien fundamentado. Es
innegable que Dios sabe quiénes van a escogerle porque, como explica el arminianismo, está declarado así en 1
Pedro 1:2. Pero la plena explicación de la presciencia divina se encuentra en Hechos 2:23 (el único otro sitio en el
Nuevo Testamento donde se emplea el sustantivo presciencia en el griego). Allí dice Pedro que, “Este fue entregado
por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes Lo clavaron en una cruz por manos de
impíos y Lo mataron”. La pregunta sería, ¿cómo sabía Dios que los impíos iban a crucificar al Hijo de Dios? La
respuesta, según el versículo, reside en su plan determinado. Dios estipuló que su Hijo fuese entregado y por lo
tanto lo sabía de antemano. En otras palabras, Dios sabe las cosas de antemano porque Él decreta que sean así. De
la misma manera, Dios sabe quiénes van a convertirse a Él porque es Dios quien determina que suceda así. No es
al revés.

10. ¿No quiere Dios que todos se salven?

El último argumento arminiano, y en mi humilde opinión el mejor de todos, es la pregunta sobre los textos
universalistas de la Biblia. Con universalista no me refiero a la doctrina de que todos serán salvos (cosa que ningún
arminiano cree) sino más bien a la convicción de que Dios quiere que todos los seres humanos sean salvos.

Hay varios textos que apuntan en esta dirección (Ezequiel 18:32; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9), y no podemos
simplemente explicarlos de plano. Pero si Dios de verdad quisiese que todos fuesen salvos en el sentido estricto de
la palabra, todos serían salvos sí o sí. ¿Cómo explicar semejante paradoja? La teología reformada distingue entre la
voluntad revelada de Dios (esto es, la que da a conocer en su Palabra) y su voluntad secreta (la cual nadie conoce).

Cito a Arthur Pink, “Toma estos dos pasajes: ‘Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación’ (1 Tesalonicenses
4:3); ‘Porque ¿quién ha resistido a su voluntad’ (Romanos 9:19). ¿Podría cualquier lector consciente declarar que la
‘voluntad’ de Dios tiene precisamente el mismo significado en los dos pasajes? Esperamos que no. El primer pasaje
se refiere a la voluntad de Dios revelada, el segundo a su voluntad secreta. El primer pasaje tiene que ver con
nuestro deber, el segundo declara que la voluntad secreta de Dios es inmutable y tiene que suceder no importa la
insubordinación de la criatura. La voluntad de Dios revelada nunca es hecha perfecta ni completamente por ninguno
de nosotros, pero su voluntad secreta nunca falla en cumplirse aun en la cosa más mínima. Su voluntad secreta
tendrá que ver mayormente con eventos futuros; su voluntad revelada, con nuestro deber presente: uno tiene que
ver con su propósito irresistible, el otro con su placer manifestado”.[4]

Esta distinción trazada por Pink es clave a la hora de interpretar los pasajes mencionados. Ezequiel 18:32, 1 Timoteo
2:4 y 2 Pedro 3:9 revelan algo de la disposición del corazón de Dios. Es un Dios bondadoso, generoso y amoroso
que envía la lluvia sobre los justos e injustos. No obstante, detrás de su voluntad revelada está su voluntad secreta
la cual ordena todas las cosas. El Señor desea que su evangelio sea predicado a todos para que crean todos “los
que estaban ordenados para vida eterna”. Como lo explica Wayne Grudem, “Los versículos simplemente nos dicen
que Dios invita y ordena a toda persona que se arrepienta y acuda a Cristo en busca de salvación, pero no nos dicen
nada respecto a los decretos secretos de Dios respecto a quienes serán salvos”.[5]

LA PREDESTINACIÓN

En cuanto a la doctrina de la salvación, entendemos que cuando Dios pensó en la posibilidad de salvar el mundo
tuvo cuatro opciones posibles. Cada vez que enseñamos sobre este tema preguntamos a la audiencia si hay una
quinta opción que pudiera agregarse y hasta ahora nadie ha podido mencionar otra más.
Estas son las opciones que vemos:

1. Dios podría salvar a todo el mundo, lo cual sería el caso del universalismo, que algunos creen, pero que
obviamente no es una posición bíblica.
2. Dios pudo haber condenado a todo el mundo porque Él tiene tanto el derecho como el poder para
haber hecho eso, pero eso no es lo que la Biblia ha revelado.
3. Dios podría ofrecer salvación al mundo entero sin garantías, de manera que Él pudiera dejar que cada
individuo escoja por Él o en contra de Él, como enseña básicamente el arminianismo. Esta teoría entiende
que el hombre en su condición caída ha permanecido con la habilidad de poder tomar aún esa decisión
por Dios.
4. Dios podía garantizar Él mismo que un grupo de personas fueran salvos. Esta posición asume
obviamente que el hombre después de la caída no quedó con la habilidad de poder escoger a Dios
como enseña el calvinismo.
Habiendo expuesto estas cuatro posiciones, realmente la pregunta que cabe hacerse es, ¿qué es lo que Dios ha
hecho? ¿Qué es lo que Dios ha revelado en su Palabra? Porque esa es la opinión que nos interesa y no la de Calvino
o la de Arminio.

Cuando revisamos la revelación de Dios nos damos cuenta que, desde un principio, lo único que Dios ha hecho es
escoger personas, unos sobre otros, por razones que nosotros todavía al día de hoy no acabamos de entender. Con
relación a la pregunta de qué es lo que Dios ha hecho, podemos ver:

1. Que Abraham fue elegido por Dios. Y Abraham fue elegido en un momento en el que él no andaba
buscando de Dios. De hecho, el libro de Josué en 24:2 establece que Abraham fue escogido por Dios
cuando él estaba junto con sus padres adorando a dioses paganos.
2. Israel fue elegido por Dios, no porque fuera mayor o mejor que las mejores naciones, como bien
especifica Deuteronomio 7:7 .
3. Ninguno de los profetas se ofrecieron como voluntarios para ir, sino que Dios los eligió soberanamente.
Jeremías 1:4-5 “Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y
antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones”.

1. Cuando nos vamos al Nuevo Testamento, Pablo también dice que fue elegido antes de nacer. De manera que
aunque Pablo persiguió a la iglesia por los primeros 30 años, la elección de Pablo había sido hecha de antemano,
como él mismo revela en el libro de Gálatas.

Gálatas 1:15-16 “Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre”.

2. Los profetas, con la excepción de Jonás, fueron todos enviados a Israel y a Judá cuando Dios pudo haber enviado
esos profetas también a cualquiera de las demás naciones de la Tierra. Israel fue la nación que Él escogió por razones
que solamente Él conoce. Mientras todos estos profetas estaban siendo enviados a Israel, anunciando el Mesías que
había de venir, habían millones de personas distribuidas alrededor del mundo que se estaban perdiendo sin oír el
mismo mensaje.

3. No sólo el apóstol Pablo fue elegido desde antes del nacimiento, sino que los 12 discípulos fueron escogidos
hasta el punto que Juan 15:16 dice: “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros”.

4. Juan el Bautista nació lleno del Espíritu Santo, según revela Lucas 1 : 14-15, lo cual implica que Juan el Bautista
nació de nuevo en el vientre de su madre, y por tanto nació de nuevo antes de nacer físicamente.

5. Jacob fue escogido por encima de Esaú, según revela el libro de Romanos 9 . De hecho, el libro de Romanos es
tan claro que dice que cuando estos dos hermanos estaban en el vientre de la madre y antes de que ellos hubiesen
hecho nada bueno o malo, Dios determinó que el mayor serviría el menor. Pero el texto de Romanos 9 establece
claramente la razón por la cual sería así: “para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera” (Ro.
9:11). En la cultura judía, el primero que nacía de los dos mellizos era considerado el primogénito, y el poseedor de
las bendiciones, el poseedor del “birthright” como se conoce en inglés. Sin embargo, Dios revela que precisamente
Él invirtió los planes para que el propósito de la elección de Dios se cumpliera. Y agrega algo más en Romanos 9,
Dios nos dice: “A JACOB AME, PERO A ESAU ABORRECI” (v.13). En- tendemos que cuando Dios dice que aborreció
a Esaú, no es exactamente el odio que nosotros experimentamos y entendemos, sino que en la manera en que Él
amó a Jacob fue tan diferente que el amor que mostró por Esaú hubiese parecido como un rechazo. Pero es obvio
que hay un amor especial por Jacob por encima de Esaú, expresado claramente en esto que Dios reveló.

6. Nosotros los gentiles fuimos elegidos cuando nadie estaba buscando de Dios, según revela Romanos 10:20-21 “E
Isaías es muy osado, y dice: FUI HALLADO POR LOS QUE NO ME BUSCABAN; ME MANIFESTE A LOS QUE NO
PREGUNTABAN POR MI. Pero en cuanto a Israel, dice: TODO EL DIA HE EXTENDIDO MIS MANOS A UN PUEBLO
DESOBEDIENTE Y REBELDE”.

7. La Biblia habla incluso de los ángeles elegidos, según vemos en 1 Timoteo 5:21.

Realmente Dios ha revelado que desde el principio hasta el final, Él ha sido un Dios que ha venido eligiendo. La
pregunta es ¿por qué unos y no otros? Eso es algo que Él no ha revelado.

Continuando con lo que es la revelación de Dios en términos de cómo ha ocurrido esta elección, la Palabra de Dios
nos revela lo siguiente en Romanos 8:29-30: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser
hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó,
a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó”. Si
nosotros tomamos ese texto y lo leemos al revés, o sea desde el final hasta el principio, pudiéremos ir haciendo las
siguientes preguntas e ir contestándolas:

a) ¿A quiénes glorificó? A los que justificó


b) ¿A quiénes justificó? A los que llamó

c) ¿A quiénes llamó? A los que predestinó

d) ¿A quiénes predestinó? A los que conoció… Y sólo a esos.

Esto que vemos es consistente con lo que la Palabra de Dios también revela en Efesios 1:4 que dice: “según nos
escogió en El antes de la fundación del mundo…”. No hay duda de que esta elección ocurrió antes de que el mundo
comenzara de lo contrario Efesios 1:4no tendría ningún sentido.

Ahora bien, este verso de que “Dios nos escogió en el desde antes de la fundación del mundo”, ha tenido dos
interpretaciones:

1. La primera, que es la interpretación arminiana, que dice que Dios en su omnisciencia sabía de antemano
quién lo escogería y que conociendo Él, que por ejemplo, una persona le iba a escoger en el año 1983,
entonces Él, desde antes de que el mundo comenzara, hizo esa elección, pero basado precisamente en
que esa persona lo iba a escoger en un futuro.
2. La segunda posición es que Dios nos escogió en Él desde antes de la fundación del mundo, conociendo
Él que nadie lo escogería. Por razones no claras, Dios sí escogió a un grupo de personas soberanamente
y, que eso lo hizo por gracia. Esta es la posición de los calvinistas.
Una pregunta importante en este sentido es si el hombre después de caer permaneció con la habilidad de escoger
a Dios o si, por el contrario, el hombre al caer quedó en una condición tal que no retuvo ya la condición de poder
escoger a Dios. Y una vez más lo importante es lo que la Palabra revela. Romanos 3:10-12 dice: “Como está escrito:
NO HAY JUSTO, NI AUN UNO; NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS; TODOS SE HAN
DESVIADO, A UNA SE HICIERON INUTILES; NO HAY QUIEN HAGA LO BUENO, NO HAY NI SIQUIERA UNO”. Note
cómo la Palabra de Dios claramente revela que nadie busca de Dios. Entonces para nosotros decir que el hombre
realmente permaneció con la habilidad de buscar de Dios tendríamos que pasar por alto este texto de Romanos 3.

Sabemos que en la superficie luce como que individuos buscan de Dios, pero nuestra ilustración preferida cuando
exponemos sobre este tipo de cosas es la siguiente: Si usted toma a alguien que haya vivido toda su vida en la
jungla, que no conozca la electricidad y mucho menos lo que es una aspiradora, y lo coloca en una habitación
donde él pueda a través de un cristal ver lo que está ocurriendo del otro lado, usted pudiera colocar esa aspiradora
con basura en frente del tubo de aspiración y para el indio que no conoce lo que es la electricidad, que no está
oyendo el ruido de la aspiradora, ni sabe lo que es, él tendría la impresión de que la basura está caminando en
dirección del tubo y de que es realmente la basura que busca del tubo. En realidad él desconoce precisamente que
la basura está siendo succionada por la fuerza de la aspiradora, y eso es como realmente ocurre en la vida. Dios a
través de una serie de circunstancias nos va “succionando”, porque ha sido su plan predeterminado desde antes de
la fundación del mundo el salvar a un grupo, por razones que aún no han sido reveladas. Creemos
que Deuteronomio 29:29es bastante claro cuando dice que las cosas secretas pertenecen a Dios, pero que las cosas
reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros descendientes. Eso implica que hay cosas que nosotros vamos a
poder conocer y hay otras que no.

La ilustración que acabamos de usar es consistente con lo que Juan 6:44 revela, cuando Cristo dice que nadie viene
a Él a menos que el Padre lo atraiga. La palabra traducida ahí como atraer en griego es la palabra HELKUO, y el
diccionario de KITTEL, el diccionario más completo que jamás se haya producido del griego del Nuevo Testamento
(con un total de 10 volúmenes) dice que la palabra HELKUO significa el ser atraído por una fuerza irresistible.
Interesantemente la palabra HELKUO aparece solamente en dos otras ocasiones más. La primera es en el libro de
los Hechos 21:30, que dice: “Se alborotó toda la ciudad, y llegó el pueblo corriendo de todas partes; apoderándose de
Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas”. Note cómo en esta ocasión, la palabra
HELKUO sí es traducida apropiadamente como dice KITTEL, que significa el ser arrastrado. La otra ocasión cuando
esa palabra aparece es en el libro de Santiago 2:6 donde nos dice: “Pero vosotros habéis menospreciado al pobre.
¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales?”. Aquí una vez más la palabra
HELKUO es traducida como arrastrar, que es el significado correcto. De manera que cuando Cristo dice “nadie puede
venir a mi a menos que el Padre lo atraiga”... realmente está diciendo nadie puede venir a mi a menos que el Padre
lo arrastre o para usar la definición del diccionario de KITTEL, “nadie puede venir a mi a menos que sea atraído por
una fuerza irresistible”.

Cabría preguntarse ¿por qué nadie busca de Dios? y ¿por qué razón Dios es que tiene que traer al hombre de esa
manera, siendo “arrastrado”? La respuesta es que la voluntad del hombre está completamente esclavizada al
pecado. Y esa esclavitud es empeorada por el hecho de que el hombre quedó como enemigo de Dios y en su
enemistad con Dios no tolera ni siquiera que le hablen de Dios.

Pasajes que nos hablan de la enemistad del hombre con Dios:

 Romanos 5:10 dice que: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte
de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida”.
 Romanos 8:6-7 nos enseña: “Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el
Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley
de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”.
Observe cómo en este texto Pablo está usando la frase “la mente puesta en la carne” como simbólico de la mente
carnal o de la mente que no conoce a Dios. Dice en primer lugar que esa mente es enemiga de Dios, pero hay algo
todavía mucho más poderoso y es que este texto dice no solamente que esa mente es enemiga de Dios, sino que
no se sujeta a la ley de Dios, y todavía más fuerte es que ni siquiera puede hacerlo. Esa mente tiene una incapacidad
para sujetarse a la ley de Dios, y obviamente si el hombre puede responder voluntariamente al llamado de Dios,
pues él ha decidido sujetarse a esa ley.

 Todavía hay otros pasajes que nos hablan más clara- mente de la esclavitud de la voluntad del hombre
y que por tanto ese hombre no tiene la libertad o el libre albedrío de escoger a Dios en su condición
caída. Notemos cómo 2 Timoteo 2:25-26 caracteriza la voluntad del hombre: “Corrigiendo tiernamente
a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la
verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su
voluntad”.
 Aún más, Cristo dice en Juan 8:32 “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Y enJuan
8:36 dice: “Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres“. Obviamente si tenemos que llegar a
ser libres es porque hasta ese momento no habíamos sido libres, y si no habíamos sido libres era porque
estábamos en esclavitud y esa esclavitud nos la da precisamente el pecado que mora en nosotros. De
esa misma manera, Romanos 6:17 revela lo siguiente: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del
pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados“. Eso
nos da a nosotros una idea de que realmente antes de conocer a Cristo no éramos libres, éramos
realmente esclavos y esclavos del pecado.
Ahora bien, cuando Dios hizo a Adán y Eva, Él los creó con un libre albedrío absoluto. Adán y Eva podían escoger
a Dios o escoger en contra de Dios, porque no tenían una naturaleza carnal, ni una naturaleza pecaminosa que los
esclavizara. Después de la caída, la voluntad del hombre quedó esclavizada al pecado y el hombre quedó realmente
muy mal trecho, quedando en necesidad de que Dios pudiera hacer lo que él no podía hacer.

La condición del hombre al caer era tal que, el hombre quedó como:

• Enemigo de Dios (Ro. 5:10);


• Esclavo del pecado (Ro. 6:17);
• Muerto en delitos y pecados (Ef. 2:1);
• Destituido de la gloria de Dios (Ro. 3:23);
• Con un voluntad esclavizada (2 Ti.2:25-26); y
• Con un entendimiento entenebrecido (2 Co. 4:4).

Pablo nos dice en 1 Corintios que el hombre que no conoce a Dios no puede discernir las cosas espirituales porque
estas tienen que ser discernidas por medio del Espíritu. Por tanto, un hombre que no conozca a Dios no puede
hacer la elección por Dios porque para él primero entender las cosas espirituales tiene que tener el Espíritu de Dios
en su interior. Igualmente Juan 3, que nos habla acerca del nuevo nacimiento, dice que nadie puede ver el reino de
Dios si no ha nacido de nuevo primero. De manera que para nosotros poder ver el reino de Dios, que es lo que nos
permite escogerlo, primero tenemos que nacer de nuevo, y eso es algo que solamente Dios puede hacer.

Habiendo dicho todo esto todavía podríamos hacernos la pregunta: ¿Qué fue realmente lo que Cristo enseñó acerca
de la salvación? Y esto es lo que Cristo enseña:

 Juan 6:44 “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final”.
 Juan 6:37 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí;y al que viene a mí,de ningún modo lo echaré fuera”.
 Juan 6:39 “Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada,
sino que lo resucite en el día final”.
 Juan 17:2 “por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú
le has dado”.
Notemos cómo Cristo dice categóricamente: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”; no hay forma de que el
Padre le de alguien a Cristo que no venga a los pies de Cristo. Observe cómo, entonces, Juan 6:39 caracteriza cuál
es la voluntad del Padre: “esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda
nada…”. Pero la condición para que nadie se pierda es que el Padre le haya dado esa persona a Cristo primero, y
eso ocurrió en la eternidad pasada. Finalmente, creemos que el texto de Juan 17:2 es bien categórico cuando
dice: “por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado”. Él
dice claramente al final del versículo dos de Juan 17 , que a pesar de que Él vino con esa autoridad sobre todo ser
humano, que Él vino a darle vida eterna solamente a un grupo, a todos los que el Padre le ha dado. En Juan
17:20 leemos cómo Él oró también por todos los que creerían en Él: “Mas no ruego sólo por éstos, sino también por
los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.

Durante el tiempo de Jesús aquí en la tierra, en una ocasión Él envió a los 12 a predicar, y esta es la instrucción que
ellos reciben: Mateo 10:5-7 “A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por el camino de los
gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Y cuando vayáis, predicad diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. Perciba cómo Cristo le impide a sus
discípulos ir por el camino de los gentiles; le impide entrar en cualquier lugar de Samaria y les envía a predicar
exclusivamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Esto revela una elección de unos sobre otros, sin lugar a
dudas. Obviamente los gentiles serían incluidos en el plan de salvación pero no en ese momento. Pero en el
momento en que ellos salen a predicarle a las ovejas perdidas de Israel, habían gentiles que se estaban perdiendo
y que estaban muriendo todo el día, cayendo en la condenación y sin tener la oportunidad de oír el mensaje, porque
en este momento durante el tiempo de Cristo la orden era ir básicamente a las ovejas perdidas de Israel. Dentro de
ese plan entonces, de manera esporádica, durante el tiempo de Cristo aquí en la tierra sí hubo uno u otro gentil
que le recibió y aceptó, con lo cual Él comenzaba a revelar que su plan no solamente incluiría a los judíos sino que
eventualmente se expandiría.

Para aumentar el peso de la evidencia, en una ocasión a Cristo se le preguntó por qué Él hablaba en parábolas, y
en Mateo 13:9-16 , Cristo reveló lo siguiente: “9El que tiene oídos, que oiga. Propósito de las parábolas 10Y
acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 11Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros
se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido 12Porque a
cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le
quitará. 13Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14Y en ellos se cumple
la profecía de Isaías que dice: “AL OIR OIREIS, Y NO ENTENDEREIS; Y VIENDO VEREIS, Y NO PERCIBIREIS; 15PORQUE
EL CORAZON DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OIDOS; Y SUS OJOS
HAN CERRADO, NO SEA QUE VEAN CON LOS OJOS, Y OIGAN CON LOS OIDOS, Y ENTIENDAN CON EL CORAZON,
Y SE CONVIERTAN, Y YO LOS SANE.”16Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen”.

Literalmente Cristo le dice “a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no
se les ha concedido”. Aquí hay una predestinación. Aquí hay un grupo a quien se le ha concedido conocerlo y a otro
grupo a quien no se le ha concedido conocerlo. Y más abajo Cristo dice en el versículo 13 les dice: “Por eso les hablo
en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden”.

Alguien pudiera argumentar entonces, que Dios no es justo. Pero escuche cómo Pablo responde a esta pregunta
de Romanos 9 , después que Dios afirma que el mayor de los mellizos (Esaú) serviría al menor (Jacob), y luego de
que Dios revelara “a Jacob amé pero a Esaú aborrecí”. Y escucha cómo Pablo responde a esto: “¿Qué diremos
entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo!” (Romanos 9:14). E inmediatamente después Pablo continúa
revelando cuán soberana es su gracia y cuán soberana es su misericordia, e incluso él revela que ya Dios había
hecho esa revelación de que Él tendría misericordia de quien Él quisiera tener misericordia y tendría compasión de
quién Él quisiera tener compasión. Más aún, el texto del versículo 16 dice: “Así que no depende del que quiere ni del
que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. La razón por la que el texto dice esto es porque nadie quiere y
entonces Dios tiene que en su soberanía hacer esa elección por su gracia. Veamos el pasaje:

Romanos 9:14-26 “14¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! 15Porque El dice a
Moisés: TENDRE MISERICORDIA DEL QUE YO TENGA MISERI- CORDIA, Y TENDRE COMPASION DEL QUE YO TENGA
COMPASION. 16Así que no de- pende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17Porque
la Escritura dice a Faraón: PARA ESTO MISMO TE HE LEVANTADO, PARA DEMOSTRAR MI PODER EN TI, Y PARA QUE
MI NOMBRE SEA PROCLAMADO POR TODA LA TIERRA. 18Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere
endurece. 19Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha Dios? Porque ¿quién resiste a su voluntad? 20Al
contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: Por
qué me hiciste así? 21¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso
honroso y otro para uso deshonroso? 22¿Y qué, si Dios, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder,
soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción? 23Lo hizo para dar a conocer las riquezas
de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria, 24es decir, nosotros, a quienes
también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles. 25Como también dice en Oseas: A LOS
QUE NO ERAN MI PUEBLO, LLAMARE: “PUEBLO MIO”, Y A LA QUE NO ERA AMA- DA: “AMADA mía”. 26Y
ACONTECERA QUE EN EL LUGAR DONDE LES FUE DICHO: “VOSOTROS NO SOIS MI PUEBLO”, ALLI SE- RAN
LLAMADOS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE.

De hecho Pablo dice algunas cosas tan fuertes como las que aparecen en los versículos 22 y 23: “22¿Y qué, si Dios,
aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira
preparados para destrucción? 23Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia,
que de antemano El preparó para gloria”.

Habiendo dicho todo esto creemos que aquel acróstico que ha sido usado para sistematizar algunas de las
enseñanzas clásicas de la pre destinación, tiene mucha fuerza. Y el acróstico es la palabra TULIP.

T – otal depravity (Depravación total)


U – nconditional election (Elección incondicional)
L – imited atonement (Expiación limitada)
I – rresistible grace (Gracia irresistible)
P – erseverance of the saints (Perseverancia de los santos)

Para algunos la dificultad mayor con la enseñanza expuesta más arriba tiene que ver quizás con lo que se refiere a
la expiación limitada, que implica que Cristo sólo murió por sus elegidos. Aunque ciertamente esto pudiera ser una
doctrina difícil de digerir, lo cierto es que a la luz de todo lo anterior que hemos revisado, lo único lógico a concluir
es que realmente la expiación fue limitada, porque si Dios eligió a un grupo y otro no, pues obviamente cuando Él
viene y sacrifica a su Hijo por un grupo que ya no iba a recibir salvación, esa expiación sería en vano, porque estaba
expiando pecados de personas que no serían salvas. Aún más, la razón por la que Cristo va a la cruz es precisamente
a pagar por nuestros pecados. Pero si Cristo va a la cruz a pagar por nuestros pecados y luego, al no recibirlo como
Señor vamos al infierno, también a pagar por nuestros pecados, entonces nuestros pecados están siendo pagados
dos veces; los pagó Cristo y lo pagamos nosotros. Cuando no recibimos a Cristo como Señor y Salvador y
terminamos en el infierno, vamos al infierno a pagar por nuestros pecados precisamente porque quedamos con
una deuda todavía pendiente entre Dios y nosotros. Pero sería injusto e ilógico que nuestros pecados sean pagados
por Cristo y al mismo tiempo sean pagados por nosotros cuando terminemos en el infierno. Ahora bien, si Cristo
pagó por nuestros pecados en la cruz, él murió sabiendo que definitivamente entraríamos al reino de los cielos
porque éramos uno de los elegidos, y entonces tendría sentido que Él hubiese muerto por nosotros.

Se ha hecho ciertos cuestionamientos con relación al expiación ilimitada y se ha citado por ejemplo el versículo de 2
Pedro 3:9 “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente
para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. Si el deseo de Dios
es que todos vengan al arrepentimiento y no todos vienen al arrepentimiento, eso implica que había un deseo en
el corazón de Dios que Él no vio cumplirse y eso para nosotros es una imposibilidad. No solamente por el concepto
mismo de Dios que implica que todo lo que Él quiere lo puede realizar, sino que Isaías 46:10-11 revela exactamente
eso: “10que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será
establecido, y todo lo que quiero realizaré.” 11Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de
mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré”.

Por otro lado, cuando este texto habla de que “todos vengan al arrepentimiento”, implica eso el 100% de la
humanidad o ese “todos” pudiera significar algo diferente? Note cómo Juan 6:39dice “Y esta es la voluntad del que
me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final” y Juan 17:2 “por
cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado”. En estos
textos la palabra TODO tiene una connotación especial; TODOS aquellos que el Padre le ha dado al Hijo. Entonces
ese “TODOS” muchas veces eso es lo que significa, un grupo de personas que el Padre le ha dado al Hijo. De hecho,
lo mismo ocurre con Juan 17:24 cuando dice: “Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde
yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del
mundo”. Y Juan 17:12 “Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y
ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera”.
La palabra “TODO” en el Nuevo Testamento frecuentemente no significa el 100% de los individuos, sino todo tipo
de personas. Lo cual nosotros podemos documentar perfectamente bien, en:

 Juan 12:32“Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (No el 100% de los individuos
han sido atraídos hacia Él).
 Mateo 10:22“Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será
salvo” (No el 100% de las personas han odiado a los cristianos).
 Marcos 1:5“Y acudía a él toda la región de Judea, y toda la gente de Jerusalén, y confesando sus pecados,
eran bautizados por él en el río Jordán” (No el 100% de los habitantes de Judea vino a Jesús).
En ninguno de esos pasajes, la palabra TODO implica el 100% de los individuos, sino todo tipo de personas.

Si esto es así, podríamos entonces hacernos la pregunta ¿para qué predicar? Hay varias razones para predicar:

1. El Señor lo ordenó, y eso sería suficiente para obedecer;


2. Predicamos como gratitud por lo que él hizo por nosotros;
3. Predicamos porque entendemos que Dios no solamente determina quiénes serán salvos, sino que
también determina los medios a través de los cuales Él salvará a su pueblo;
4. Creemos que es un privilegio el ser socios del mayor proyecto del universo, que es la re- dención del
hombre. Dios no necesita nuestra ayuda, Dios podría salvar al hombre por sí solo, pero Dios no lo ha
hecho así; y
5. Los resultados están garantizados, y es la garantía lo que nos anima precisamente a ir y predicar.
Por otro lado, nos parecería injusto que la salvación de las personas en la jungla dependiera de que nosotros como
seres humanos, tengamos el deseo de ir a predicar el evangelio. Si Dios pone la eternidad del alma de una persona
en los hombros de un ser humano, creemos que eso sería sumamente injusto; que la eternidad de alguien pueda
descansar sobre personas tan poco confiables como somos nosotros. Pero si es Dios quien determina de antemano
dónde esas personas van a ir, pues obviamente ahí hay mucha garantía. No hay duda de que Dios ha revelado que
ese indio de la jungla no tiene salvación a menos que conozca a Cristo, y eso es exactamente lo que Romanos 1:19-
21 dice, que Dios se ha revelado en la creación y en la conciencia del hombre y que el conocimiento de Dios es
clara- mente revelado en esa creación y en esa conciencia y que si el hombre no le busca no tiene excusa. Ese
hombre de la jungla no se condena porque nunca oyó de Cristo: él se condena porque conociendo al Dios creador
no glorificó al Dios creador, sino que glorificó a la criatura, como este mismo texto de Romanos revela a partir de
los versículos 22 en adelante; y terminó adorando la criatura en vez de al Creador. Ahora si él iba a ser salvo, tenía
que ser a través de la persona de Jesús. Pero su condenación se da por no glorificar ni reconocer al Dios del universo.
Note cómo en el caso de Cornelio que era un judío piadoso, lo cual implicaba que ya había llegado a creer en el
judaísmo, y creía en el Dios de los judíos; como Dios entonces soberanamente y a través de un sueño le reveló el
plan de salvación de manera que Pedro que también recibió esa visión fue y le predicó. Lo que Dios hizo con
Cornelio puede haberlo hecho con cualquier otro ser humano.

Finalmente, la razón por la que hemos querido hacer esta explicación tan extensa es porque creemos que esta
doctrina de cómo vemos a Dios y cómo vemos al hombre caído, tiene implicaciones monumentales a la hora de
hacer ministerio. Hemos visto a lo largo de nuestro caminar cristiano, que el hombre de hoy, el hombre que ha
recibido salvación de Dios, muchas veces tiene una idea agrandada y sobre-evaluada de sí mismo, lo que interfiere
a la hora de hacer ministerio. Nosotros entendemos que como bien dice Efesios 2:10“somos hechura suya, creados
en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”. Esto
implica que todo cuanto vayamos a hacer en un futuro, es algo que Dios ya pensó en su mente, ya lo programó, ya
lo planificó y las cosas serán como Él las haya predeterminado y lo único que necesitamos hacer es caminar en esas
obras. Eso pudiera lucir como que entonces el hombre es una marioneta; de ningún modo lo es, porque dentro de
ese plan de acción hay una cierta libertad que el hombre disfruta, un cierto libre albedrío pero al final siempre
terminará haciéndose la voluntad de Dios. Y nosotros vemos eso claramente revelado en la vida de Jonás que trató,
en su “libre albedrío”, de rebelarse a los planes de Dios, y terminó Dios imponiéndose por encima de su libre
albedrío.

Creemos que la mejor definición de libre albedrío, o mejor entendimiento de lo que el libre albedrío es, nos lo ha
dado Jonathan Edwards. Él decía que si libre albedrío es la idea de que el hombre tiene la habilidad de siempre
escoger aquellas cosas por las cuales él tiene mayor deseo o mayor pasión, que sí, que entonces el hombre tiene
libre albedrío; pero que el problema es que las cosas por las cuales el hombre tiene mayor deseo y mayor pasión
son las cosas del mundo. Pero que si libre albedrío es que el hombre permaneció con la habilidad de escoger a
Dios en su condición caída, que entonces no; ese libre albedrío no existe.

Entendemos que una enorme cantidad de las malas doctrinas que vemos hoy en día son el resultado del hombre
haber llegado a creer que él puede hacer mas de lo que realmente puede hacer. Ya Cristo nos dejó saber “separados
de mi, nada podéis hacer”. En la medida que el hombre se ha crecido, en esa misma medida ha bajado a Dios de
su trono. Lo cierto es que Dios no nos necesita; Él puede hacer todo el trabajo Él sólo y lo haría mejor que nosotros.
Simplemente nos ha permitido hacer el trabajo como una forma de ayudarnos a conocerle mejor y para llenarnos
de propósito. Muchas veces vemos a Dios como alguien que es soberano, pero no sobre la voluntad del hombre y
otras veces vemos al hombre como alguien que realmente puede orquestar el futuro, cuando en realidad ya Dios
nos dejó ver que “la mente del hombre planea su camino, pero el SEÑOR dirige sus pasos”, (Pr. 16:9), y nos enseña
también Jeremías 10:23 , “Yo sé, oh SEÑOR, que no depende del hombre su camino, ni de quien anda el dirigir sus
pasos….”. Somos tan incapaces que Dios es quien tiene que poner en nosotros tanto el querer como el hacer (Fil.
2:13), lo cual es consistente con el veredicto de Pablo cuando dijo: “Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne,
no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no (Ro. 7:18).