Anda di halaman 1dari 15

Universidad Pedagógica Nacional

Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda


Erika Tatiana Gutiérrez

SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS EN LA EDUCACIÓN MUSICAL ACTUAL

“La educación es para la vida, la educación debe ser concebida para la vida como un todo, no
para un solo aspecto de la misma, tal como la escuela o el trabajo”.
(Beck, 1974, p.41)

Escogí la anterior frase para empezar este ensayo, debido a la necesidad para abordar en
algunos aspectos puntuales la educación musical que hoy en día no solo recibimos sino que
también impartimos mediante el ejercicio docente que hemos estado transitando , pero al
mismo tiempo estamos transitando y lo seguiremos haciendo; por tal razón este tema nos
compete directamente, y que bonito e interesante sería que lo expuesto a continuación no se
quede en meras palabras que además del viento también se las puede llevar el desinterés y la
monotonía a la que muy probablemente nos hemos acostumbrado en lo que respecta a la
educación musical.

En las siguientes líneas, se pretende en primera instancia presentar de manera general los
postulados de los siguientes autores: C- Small, David. J. Elliot y Bruno Nettl en sus escritos
respectivamente: “Niños como artistas”, “músicas del mundo” y “ música, educación y
valores”, de los cuales cabe resaltar la autenticidad del trabajo que cada uno de ellos ha
planteado no solo a manera reflexiva sino también crítica, de ahí que de manera paralela
como segunda parte de este ensayo a medida que se voy presentando el tema central de los
autores, tomaré partes claves y relevantes a mi consideración que puedan inducirnos a dar una
mirada diferente en lo que entendemos como música y a partir de ahí replantearnos como
docentes en los procesos de aprendizaje de la educación musical, pues no es un secreto que
lastimosamente en la mayoría de los procesos de educación musical que se han venido dando
a partir de toda la herencia e influencia de la música occidental académica (música clásica),
por lo menos en América y parte de otros continentes, hemos gustado de ella , pero también
nos hemos limitado en ella, al punto de darle una mayor significación respecto a otras
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

músicas, convirtiéndola en algo así como un “tipo de música soberana” sobre todas las demás
expresiones culturales- artísticas-musicales que encuentran su significado en su identidad
como individuo, pero además como comunidad, es decir, su cultura. Es allí donde se pretende
como punto de reflexión y conclusión de este ensayo plantear la tesis que se generó como
resultado de las 3 lecturas a manera personal, lo he llamado: “sin cultura no hay música, y sin
música no hay cultura”.

Ahora bien, empezaré abordando lo que respecta a la educación musical, como punto
coyuntural del planteamiento entre los 3 autores ya mencionados anteriormente; tomaré
primero una de mis frases favoritas de Small (1989), donde afirma:
Es una triste realidad que una apreciable minoría - si es que no es una mayoría- de los
maestros de música de las escuelas son músicos que intentaron inútilmente establecerse
como profesionales, y que tienden a considerar la formación profesional que ellos mismo
recibieron en la universidad o en el conservatorio como el modelo de lo que debe ser su
labor en la escuela. (p. 77)
Es una lástima reconocer que esto no está fuera de la realidad no solo de los ya titulados
maestros sino también de los estudiantes que se proyectan a ser los futuros maestros en
música, tal como se va a extender el autor en su escrito, existen varias premisas que han
sostenido hasta el día de hoy la mentalidad que se esconde detrás de los procesos educativos
en la música; uno de ellos (que considero es una de los más latentes en la sociedad) es la idea
de considerar que el músico es algo así como una “estrella”, una persona que se “diferencia”
de su sociedad por sus capacidades “innatas” de ejecutar un instrumento, de ahí la
preocupación de muchos estudiantes en la academia por querer relucir o deslumbrar con su
“virtuosismo” en muestras, conciertos etc., bien va a decir Small, que se ha pensado la
música como producto, y a su vez a los jóvenes músicos como productos de las escuelas que
han sido industrializadas por el MODELO que se tiene en la educación de manera general,
donde la gente estudia por una necesidad de “supervivencia” y de productividad, en donde
poco importa lo que pase en la condición humana que todos tenemos, y mucho menos en
aquellas experiencias de subjetividad que le dan sentido a lo que somos, y ¡cuánto más en la
música!.
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

Por otro lado, siguiendo con la línea de las premisas que se esconden detrás de los modelos
educativos de hoy, no es posible hablar de educación musical, si no indagamos y reevaluamos
lo que en realidad debe ser concebido como música en toda su expresión, pues hablar de la
música como algo propio de cierta parte del mundo, es lo que precisamente nos impide tener
una visión global y amplia de la misma para así replantearnos en la enseñanza de ella, por
ejemplo J.D. Elliot le va a atribuir una significación importante a la música, entendiéndola
como un fenómeno mundial, un fenómeno que por ejemplo el autor va a definir desde
diferentes perspectivas (Elliot,1993), por ahora tomaré una de sus definiciones: las prácticas
musicales-culturales, aquí el autor ya redefine aún el término mismo de la música, pese a que
socialmente se le reconoce como “música” a “x” producto artístico, ya sea pieza, disco,
álbum, obra, composición, etc, pero cabe reflexionar en lo que el autor invita en su texto, y es
que la música no se reduce a un objeto o producto (pues allí es donde radica la diferencia en si
soy consumidor, practicante, educador, etc, frente a la música) sino que “ Fundamentalmente,
la música es algo que las personas hacen, siguiendo pautas transmitidas de prácticas culturales
y musicales” (Elliot, 1993, p.13). Es decir, a partir de ésta reflexión, cuando hablemos de
música, no haremos referencia explícitamente a excelentes obras de grandes compositores de
la historia como lo han sido, Bach, Mozart, Haendel, Beethoven, sino que hablamos de una
práctica humana artística que involucra la acción de el “hacer música”, no solamente fijar
nuestra atención en un compositor o en la “majestuosidad” que podemos percibir de una obra,
sino en darnos cuenta que la música es la práctica del hacerla, del disfrutarla, del poder
interactuar con ella, y a través de ella con otros y con nosotros mismos, en este “que-hacer”
no es tan importante el tecnicismo, la exactitud o excelencia bajo los parámetros eruditos que
ya conocemos, sino que hablamos de una práctica que compete una de las maneras más
exploratorias e intrínsecas de expresión del ser humano, donde podemos evidenciar sistemas
de creencias, multidimensionalidad de pensamiento, pero también la subjetividad de cada
quien que no es un ente aparte, sino que manifiesta con lo que él es y con lo que él hace, una
forma de vida, una cultura; es por esto que el autor más adelante va a mencionar que dentro
de la práctica musical humana se encuentran varias sub-prácticas (que representan a su vez
diferentes perspectivas de vivir y entender la música) tales como el jazz, el rock, country,
etc., en donde cada una de estas se caracteriza por que a
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

través del tiempo, grupos de personas comparten estos saberes culturales, al punto en que hoy
conocemos, por ejemplo: el “jazz” como tal, gracias a la transmisión oral que ha venido de
generación en generación, en otras palabras, ¡la musicalidad! (Elliot, 1993).
En otras palabras, las características básicas de los patrones sonoros musicales son culturales
y “musicales” aun antes de que los músicos comienzan a usarlos. Esa es la razón por la cual
reconocemos el canto coral barroco, la improvisación bebop en jazz ....En suma, los
materiales estructurales de las obras musicales siempre delinean tradiciones culturales
específicas y pautas de prácticas musicales….Además quienes hacen música también
realizan algunas obras musicales para ser escuchadas para la expresión musical de
emociones, y/o representaciones musicales de personas, lugares y cosas, y/o expresiones
musicales de varias creencias culturales...Por lo tanto, las obras musicales son construcciones
completamente artístico-sociales. (Elliot, 1993, p.17).
Claramente podemos ver como la música tiene que ver con algo social, con la gente, es
decir, no son elementos eruditos a los que solo tiene acceso un “grupo de clase social”, al
contrario, es un lenguaje hecho para toda la humanidad, podríamos decir que de alguna
manera “sostienen lo que una cultura es”, y pese a que en hoy en día no es una sola
cultura la que habita en el mundo, sino varias, es allí donde va a proponer Bruno Nettl
una nueva mirada para los educadores musicales, a que puedan ver más allá de los
sonidos, lo valioso de ella, y es la cultura; sería interesante que en cada creación sonora
pudiéramos conocer algo acerca del lugar de origen que representa la misma, y al mismo
tiempo abrirnos a reflexionar sobre la existencia de otras culturas que se expresan
musicalmente con distintos patrones sonoros, rítmicos, armónicos y aún con una
significación diferente a todo lo que hoy conocemos dentro de la tradición musical
occidental. Si nosotros nos abrimos a ver la música a nivel global, sin encasillarse a una
manera de hacer las cosas, tendríamos mayores perspectivas frente a la educación
musical, pues delante de nosotros se abriría un universo de formas y expresiones
musicales que son propias del resto del mundo, y no sólo del occidente; por tal razón al
pertenecer al mundo entero, muchas concepciones de la música entrarían a ser
reevaluadas, como por ejemplo la forma en que una sociedad enseña su propia música, la
relación entre estudiante y maestro, etc (Nettl, 1997), de todo esto nos va a hablar Nettl,
de darnos cuenta que muchas veces la importancia que la música tiene en diferentes
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

culturas puede ser mucho mayor al que se le da en los lugares más reconocidos por su
trayectoria en la academia, que no es el hecho de tocar con un instrumento de otros “país”
o cultura lo que nos hace reconocer una sociedad, sino que cuando nos disponemos para
poder comprenderla, entendiendo a quienes está reflejando, entonces empezará a cambiar
el “chip” de estética superficial la cual acudimos para aceptar o rechazar cierto tipo de
música, pues la creencia de que la música es algo que simplemente debe gustar o no, es típica
del occidente moderno...la música es algo para comprender, algo que debe ser considerado como
una parte de la sociedad (Nettl, 1997).
Es evidente que no podemos separar la música de la cultura, pues estas dos existen
intrínsecamente; es en la música donde se manifiesta la identidad y cultura de una comunidad
determinada, cada una de estas culturas funciona bajo sus propias lógicas, su propio fondo de
vivencias y de analogías, y no hay dirección externa que pueda sustituir la lógica interna de
esa comunidad” (Small, 1989).

La música le da un sentido de identidad a una comunidad, si reflexionamos en esto, nos


daremos cuenta de que ya no será tan importante enseñar la música solamente bajo los
parámetros académicos de la cultura occidental, sino que nos abriremos a diversas
posibilidades de enseñanza, a partir de entender y comprender que la música no es algo a lo
que solo pueden tener acceso los que la pueden “estudiar”, sino de toda la humanidad, pese a
que es algo innato en el hombre, y cualquier persona (sin importar su edad, condición
cognoscitiva, experiencia, etc.) puede hacer de ella su práctica vital de la vida, donde se
encuentra con sí mismo y con el mundo, donde al participar conscientemente en ella, se
convierten en facilitadores del autocrecimiento, del goce y la construcción del “yo” para ellos,
pero también para otros; es la intención como conclusión de este ensayo que como docentes
de música en formación, podamos valernos de nuevos recursos que vengan como
consecuencia de replantearnos y repensarnos a partir de todo lo que se ha expuesto para así
generar procesos educativos significativos en los estudiantes, donde el “virtuosismo” no sea
la meta suprema de ellos, al contrario, que eso pase a una segunda instancia, porque han
entendido que parte de lo que somos está ligado a nuestra identidad cultural, y que es gracias
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

a la expresión musical, que nosotros como seres conscientes nos hemos encontrado en ella,
pero también por medio de ella nos preservamos a través del tiempo y del espacio. Es por
esto que cabe dar lugar a una expectativa como docentes en formación que permita una
apertura intrínseca a ser parte de un proceso de metamorfosis que debe “sufrir” la educación
musical, lo cual incluye en primera instancia a los docentes, y así inmediatamente a los
estudiantes, ejecutantes, y todos aquellos amantes del ejercicio de este arte.

Ahora bien, en este punto, entendiendo la música como un ejercicio artístico – social, que
incluye por ende a la sociedad, ¿Por qué perder el sentido de algo que es meramente
comunitario, convirtiéndolo en algo inalcanzable para otros pese a la exaltación de mi
“yo”?. La exaltación del “yo” “el sujeto del rendimiento”. (Han, 2010, p.2). Es ésta la
antítesis, que tomaré como punto de partida de una propuesta formativa desde lo musical
que le apuesta a que, en términos de Han (2010) la llamada “sociedad del rendimiento”
(p.37). pueda ¿sufrir?, sí, sufrir un proceso de transformación que le permita pasar del
“cansancio del yo” al “cansancio fundamental”, al “cansancio despierto”, al “cansancio
del nosotros” (Han, 2010).

Empezaré abordando como se entiende el “sujeto del rendimiento” (Han, 2010, p.2). Del
que habla el autor Byung-Chul Han en su libro: “La Sociedad del Cansancio” (2010),
mencionado ya anteriormente; pues nos es necesario como sociedad reconocer en qué
estado y condición estamos como ente comunitario; en continuidad y como parte del
argumento de la tesis planteada al inicio del presente ensayo: “sin cultura no hay música, y
sin música no hay cultura”.

“En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como
Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su alter ego, con el
cual está en guerra” (Han, 2010, p.9).

La mayoría de nosotros ha escuchado acerca de la historia de la mitología griega sobre


“Prometeo”, aquel que le roba fuego a Zeus para favorecer a la humanidad, quien termina
siendo castigado por Zeus, resultando encadenado por orden de Zeus a una alta montaña,
para que un águila le devorara el hígado cada mañana; tortura que no estaba destinada a dar
fin, pues su hígado se reconstruía diariamente debido a su inmortalidad. Análogamente, Han
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

(2010) va a describir como Prometeo representa al “sujeto de rendimiento”, al “sujeto de

auto explotación”, que se vuelve presa de un cansancio infinito. Más ahora, para nosotros ese
sujeto va estar identificado como un sujeto contextualizado en el ámbito formativo musical,
en donde nadie lo encadena a una manera de hacer las cosas, a pesar de tener un Zeus
(entiéndase cómo el docente) detrás suyo; ¿Qué significa esto?, significa que a pesar de que
Zeus le haya atado a una manera de hacer las cosas, no es Zeus el que se come su hígado
diariamente, es un águila, a quién análogamente le atribuiré el sujeto de “su propia
mentalidad”; una mentalidad ligada a la productividad, la eficiencia, la inmediatez, y por qué
no en términos del contexto musical, el virtuosismo, la disciplina agotadora, la demanda de
la fama, del reconocimiento, etc.
La violencia parte no solo de la negatividad, sino también de la positividad, no únicamente de
lo otro o de lo extraño, sino también de lo idéntico. Por lo visto es a esta violencia de la
positividad a la que se refiere Baudrillard cuando escribe: “El que vive por lo mismo, perecerá
por lo mismo. Baudrillard (citado por Han, 2010, p.23).

Sí, muchos de nosotros (por no decir a la gran mayoría), en algún punto de nuestro proceso
formativo musical, acudimos a violentarnos a nosotros mismos, gracias a un exceso del “yo
puedo” de la “positividad”, de tanto “ego” con el que nosotros mismos nos herimos (Han,
2010).

Hemos sido formados bajo ciertos lineamientos pedagógico-musicales que vienen de una
herencia occidental (léase: Clásica), y aunque no con esto estoy diciendo que sea “malo” o
“inútil” , pienso que el problema podría no radicar ni siquiera en lo que se conoce
académicamente como la “música clásica” (aún con todas sus perspectivas y paradigmas),
puesto que ésta misma obedeció y se fue desarrollando conforme a unas necesidades socio-
culturales para el tiempo al que le correspondió, sin embargo, hoy en día vemos la fuerza de
su influencia no sólo académicamente , sino también sociológicamente, y con esto entramos
al terreno de lo ideológico, entendiendo que no podemos hablar de lo social, es decir, de la
gente, de las comunidades, sin identificar el sistema de creencias que les sostiene; es decir, el
águila, la mentalidad a la que se está haciendo referencia no es propia, sino que parte de lo
que fue el sistema de creencias (entiéndase que de ahí parte también la manera de enseñar ,
de transmitir, de percibir, de entender la música , de contextualizarla , etc.) que se desarrolló
entre los años 1550-1900 de lo que hoy en día se conoce como música clásica (léase en
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

todas sus etapas: música antigua, renacentista, barroca y clásica) y que permanece hasta el
día de hoy en el “alma mater”(mentalidad) de instituciones, centros de formación, escuelas,
grupos de estudio, docentes, estudiantes, etc. del mundo occidental; llegando así a la puerta
de la cosmovisión de muchos niños y jóvenes que empiezan su carrera como Colombianos
(por ejemplo), pero terminan viéndose como Europeos.

FRASES:

- Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme


del yo.
- Kafka se imagina aquí un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas,
sino que las cierra.
- Cada reacción inmunológica es una reacción frente a la otredad. Pero en la
actualidad, en lugar de esta, comparece la diferencia, que no produce ninguna
reacción inmunitaria.
- No cabe interpretar el hecho de que el discurso inmunológico esté en boga
como indicio de que la sociedad de hoy esté, más que nunca, organizada
inmunológicamente.
- Se repele todo lo que es extraño. El objeto de la resistencia inmunológica es la
extrañeza como tal.
- Ataque y defensa determinan el procedimiento inmunológico.
- Estas enfermedades no son infecciones, son infartos ocasionados no por la
negatividad de lo otro inmunológico, sino por un exceso de positividad.
- En un sistema dominado por lo idéntico no tiene sentido fortalecer las defensas
del organismo.
- La violencia parte no solo de la negatividad, sino también de la positividad, no
únicamente de lo otro o de lo extraño, sino también de lo idéntico. Por lo visto
es a esta violencia de la positividad a la que se refiere Baudrillard cuando
escribe: “El que vive por lo mismo, perecerá por lo mismo”.
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

- Se ejerce voluntariamente una pequeña auto violencia para protegerse de una


violencia mucho mayor, que sería mortal.
- Ciertamente las enfermedades neuronales del siglo XXI siguen a su vez una
dialéctica, pero no de la negatividad, sino de la positividad.
- El mundo inmunológicamente organizado tiene una topología particular. Está
marcado por límites cruces y umbrales, por vallas, zanjas y muros. Estos
impiden el proceso e intercambio universal.
- La positivización del mundo permite la formación de nuevas formas de
violencia.
- La violencia de la positividad no presupone ninguna enemistad. Se despliega
precisamente en una sociedad permisiva y pacífica.
- El terrorismo como figura principal de la violencia viral consiste, según
Baudrillard, en una sublevación de lo singular frente a lo global.
- Es mucho más difícil defenderse de los virus, ya que se hallan en el corazón del
sistema.
- El hiper de la hiperactividad no es ninguna categoría inmunológica. Representa
sencillamente una masificación de la positividad.
- La sociedad del siglo XXI ya no es una sociedad disciplinaria, sino una
sociedad de rendimiento.
- Estos sujetos son emprendedores de sí mismos.
- La sociedad del rendimiento se caracteriza por el verbo modal positivo poder
(Konnen) sin límites.
- Con el fin de aumentar la productividad se sustituye el paradigma disciplinario
por el de rendimiento, por el esquema positivo del poder hacer
- La positividad del poder es mucho más eficiente que la negatividad del deber.
- De manera discutible, Alain Ehrenberg aborda la depresión solo desde la
perspectiva de la economía del sí mismo (Selbst). Según él, el imperativo social
de pertenecerse solo a si mismo causa depresiones. Ehrenberg considera la
depresión como la expresión patológica del fracaso del hombre tartomoderno de
devenir el mismo.
- En realidad, lo que enferma, no es el exceso de responsabilidad e iniciativa, sino
el imperativo del rendimiento, como nuevo mandato de la sociedad del trabajo
tartomoderna.
- Al principio, la depresión consiste en un “cansancio del crear y del poder
hacer”. El lamento del individuo depresivo: “nada es posible”, solamente puede
manifestarse dentro de una sociedad que cree que “Nada es imposible”.
- La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre bajo el exceso de
positividad. Refleja aquella humanidad que dirige la guerra contra sí misma.
- El animal salvaje está obligado a distribuir su atención en diversas
actividades… De este modo no se halla capacitado para una inmersión
contemplativa
- Los recientes desarrollos sociales y el cambio de estructura de la atención
provocan que la sociedad humana se acerque cada vez más al salvajismo.
- A su parecer, sin relajación se pierde el “don de la escucha” y “la
comunidad que escucha” desaparece.
- El Multitasking es una técnica de atención imprescindible para la supervivencia
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

en la selva.
- La preocupación por la buena vida, que implica también una convivencia
exitosa, cede progresivamente a una preocupación por la supervivencia.
- Walter Benjamín llama al aburrimiento profundo “el pájaro de sueño que
incuba el huevo de la experiencia”
- La pura agitación no genera nada nuevo, reproduce y acelera lo ya
existente.
- No se ve confrontado con el imperativo de ser él mismo, signo característico de la
sociedad de rendimiento tardomoderna.
- Bartleby, que vive aún en la sociedad de convenciones e instituciones, no conoce el
superagotamiento del Yo que conduce a un depresivo cansancio-del-Yo.
- El dopaje solo es una consecuencia de este desarrollo, en el que la vitalidad misma, un
fenómeno altamente complejo, se reduce a la mera función y al rendimiento vitales. El
reverso de este proceso estriba en que la sociedad de rendimiento y actividad produce
un cansancio y un agotamiento excesivos. Estos estados psíquicos son precisamente
característicos de un mundo que es pobre en negatividad y que, en su lugar, está
dominado por un exceso de positividad.
- Estos cansancios son violencia, porque destruyen toda comunidad, toda cercanía,
incluso el mismo lenguaje: «Aquel tipo de cansancio —sin habla, como tenía que
seguir siendo— forzaba a la violencia.

- Handke contrapone el cansancio elocuente, capaz de mirar y reconciliar, al


cansancio sin habla, sin mirada y que separa. El cansancio como un «Más del Yo
aminorado» abre un entre, al aflojar el constreñimiento del Yo. No solamente veo
lo otro, sino que también lo soy, y «lo otro es al mismo tiempo yo». El entre es un
espacio de amistad como indiferencia, donde «nadie ni nada “domina” o siquiera
“tiene preponderancia” sobre los demás». Cuando el Yo se aminora, la gravedad
del Ser se desplaza del Yo al mundo. Se trata de un «cansancio que da confianza
en el mundo», mientras que el cansancio del Yo en cuanto cansancio a solas es un
cansancio sin mundo, que aniquila al mundo.
- Este «abre» el Yo y lo convierte en algo «permeable» para el mundo. Restaura la
«dualidad», completamente arruinada por el cansancio a solas. Uno ve y es visto.
Uno toca y es tocado: «Un cansancio en cuanto volverse accesible, es más, como
consumación del hecho de ser tocado y poder tocar a su vez». Es ese cansancio
que hace posible que uno se detenga y se demore
- Handke recoge en este «cansancio fundamental» todas esas formas de la existencia y
del estar-con que, en el transcurso de la absolutización del ser activo desaparecen por
completo. El «cansancio fundamental» es cualquier cosa menos un estado de
agotamiento en el que uno se sienta incapaz de hacer algo. Más bien, se considera una
facultad especial. El cansancio fundamental inspira. Deja que surja el espíritu. La
«inspiración del cansancio» se refiere al «no-hacer»: «¡Una oda de Píndaro a un
cansado en lugar de a un vencedor!:
- La inspiración del cansado dice menos lo que hay que hacer que lo que hay que dejar».
El cansancio permite al hombre un sosiego especial, un no-hacer sosegado. No
consiste en un estado en que se agoten todos los sentidos. En él despierta, más bien,
una visibilidad especial. Así, Handke habla de un «cansancio despierto». Permite el
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

acceso a una atención totalmente diferente, de formas lentas y duraderas que se


sustraen de la rápida y breve hipertensión.
- Handke eleva el cansancio profundo incluso a una forma de salvación, esto es, a una
forma de rejuvenecimiento. El cansancio devuelve el asombro al mundo.
- Todo en la calma del cansancio se hace sorprendente»
- Este cansancio funda una profunda cordialidad y hace posible la concepción de una
comunidad que no precise pertenencia ni parentesco. Los hombres y las cosas se
muestran unidos por un cordial «y».
- El cansancio de Handke no es ningún cansancio del Yo, no es ningún cansancio
del Yo agotado, sino que lo llama un «cansancio del nosotros».
- El cansancio del agotamiento es un cansancio de la potencia positiva. Incapacita para
hacer algo. El cansancio que inspira es un cansancio de la potencia negativa, esto es,
del «no-…» (nicht-zu).
- Estoy hablando aquí del cansancio en la paz, en el intervalo. Y en aquellas horas
había paz […]. Y lo sorprendente es que allí mi cansancio parecía contribuir a
aquella paz temporal, ¿amansando, suavizando con su mirada cualquier intento
de gesto de violencia, de pelea o siquiera de actuación poco cordial?
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez
Universidad Pedagógica Nacional
Seminario Interdisciplinar III - Lila Castañeda
Erika Tatiana Gutiérrez

Referencias Bibliográficas

D.Elliot, (1993). La transformación de la educación musical a las puertas del siglo XX


Canadá. International Society for Music Education.

Nettl.B (2005). The Study of Ethnomusicology.


Estados Unidos. ISBN 0-252-03033-8.

Small C, (1977). Music, Society, Education: Los niños como consumidores. Aporte No.
48: Pedagogías artísticas.
New Zealand.