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EFECTOS PRINCIPALES DE LAS

OBLIGACIONES.
EFECTOS DE LOS CONTRATOS.
DISTINCIÓN.
Alumna: Russo Candela

DNI: 42.469.781

Asignatura: Derecho civil II


Cátedra: Taraborrelli, José Nicolas
I. Efectos de las obligaciones.

1. Noción.- Como todos los institutos jurídicos, la obligación produce efectos, es

decir, consecuencias de orden jurídico entre deudor y acreedor. El efecto de la

obligación es colocar al deudor en la necesidad de cumplir su promesa; y si ello

no ocurre, brindar los remedios y recursos que el ordenamiento jurídico pone a

disposición del acreedor para que éste obtenga el beneficio que le reporta la

obligación.

2. Entre quiénes se producen.- Las obligaciones no producen efectos sino entre

acreedor y deudor, y sus sucesores a quienes se transmiten, dice el antiguo

art. 503 del Código Civil de la República Argentina redactado por Dalmacio

Vélez Sarsfield. Ello implica que las obligaciones no producen, como regla

general, efectos respecto de los terceros.

3. Efectos con relación al acreedor.- Se encuentran regulados en el art. 730 de

Código Civil y Comercial de La Nación: “La obligación da derecho al acreedor

a:

a) emplear los medios legales para que el deudor le procure aquello a que se

ha obligado;

b) hacérselo procurar por otro a costa del deudor;

c) obtener del deudor las indemnizaciones correspondientes.


Si el incumplimiento de la obligación, cualquiera sea su fuente, deriva en litigio

judicial o arbitral, la responsabilidad por el pago de las costas, incluidos los

honorarios profesionales, de todo tipo, allí devengados y correspondientes a la

primera o única instancia, no debe exceder del veinticinco por ciento del monto

de la sentencia, laudo, transacción o instrumento que ponga fin al diferendo. Si

las regulaciones de honorarios practicadas conforme a las leyes arancelarias o

usos locales, correspondientes a todas las profesiones y especialidades,

superan dicho porcentaje, el juez debe proceder a prorratear los montos entre

los beneficiarios. Para el cómputo del porcentaje indicado, no se debe tener en

cuenta el monto de los honorarios de los profesionales que han representado,

patrocinado o asistido a la parte condenada en costas.”.

El encabezamiento y los tres primeros incisos regulan los derechos del

acreedor frente al incumplimiento del deudor. La segunda parte fija un límite al

deber de asumir las costas por parte del condenado a pagarlas, determinando

que no pueden exceder, por la primera o única instancia, un veinticinco por

ciento del monto al que fuera condenado a pagar.

El Código reproduce el texto del artículo 505 del código derogado, con la

reforma que le impuso la ley 24.432 en relación con el porcentaje máximo de

costas vinculado al monto que deba pagar el deudor, cualquiera sea el modo

en que se ponga fin al litigio.


4. Clasificación de los efectos de las obligaciones respecto al acreedor.-

Tradicionalmente los efectos de las obligaciones respecto del acreedor se

clasifican en dos categorías, principales y secundarios.

a) Los efectos principales procuran la satisfacción directa del derecho del

acreedor, y se subdividen a su vez en normales o necesarios, y anormales

o subsidiarios. Los efectos normales “consisten en los medios que el

ordenamiento jurídico da al acreedor para que este obtenga el cumplimiento

especifico de la prestación: es el cumplimiento en especie o in natura”1.

Estos efectos se hallan contemplados en los dos primeros incisos del art.

730 que contemplan, sucesivamente, la ejecución forzada en especie por

parte del propio deudor (inc. a), y la ejecución por otro a costa del obligado

(inc. b). El efecto anormal o subsidiario sólo se produce cuando el acreedor

no puede vencer la resistencia del deudor incumpliente (inc. c) y reclama un

ingreso pecuniario equivalente al valor de la prestación, más el daño que le

ha producido la falta de cumplimiento en tiempo propio. Consiste en el

derecho del acreedor de obtener las indemnizaciones que vienen a

constituir un “equivalente de la prestación debida e incumplida”2 mediante

el cual se restablece el equilibrio en el patrimonio del acreedor. El deber del

deudor es cumplir con la prestación in natura. Pero a veces no puede

cumplirla, debido a un hecho que les imputable o por no querer cumplirla,

b)
en tales casos el acreedor tiene derecho a reclamar al deudor la

indemnización de los daños, la cual tiene carácter subsidiario, porque sólo

puede reclamarse en defecto de la prestación en especie. Ahora bien, este

principio se aplica únicamente a las obligaciones nacidas de la voluntad de

las partes; tratándose de las que surgen de un hecho ilícito, la única

prestación exigible es la indemnización de daños y perjuicios. Entonces en

las obligaciones nacidas voluntariamente se promete algo y ese algo es lo

que, ante todo, debe pagarse; la obligación de pagar daños es subsidiaria.

En las obligaciones originadas en un hecho ilícito nada se ha prometido sino

que la obligación surge de la ley y se traduce en la indemnización de daños.

Cuando la imposibilidad de cumplir es inimputable, como ocurre cuando

deriva de un caso fortuito o fuerza mayor, no hay responsabilidad y la

obligación se extingue por imposibilidad de pago.

c) Los efectos secundarios denominados también indirectos o auxiliares son

los derechos y las acciones que la ley otorga al acreedor respecto al

patrimonio del deudor con el fin de asegurar la incolumidad de este y

garantizar, así, la solvencia del crédito”3. Consisten en medidas precautorias

o cautelares (embargos, inhibiciones, secuestros de bienes), acciones de

integración y deslinde de patrimonio (revocatoria, simulación, subrogatoria,

directa, etc.); promoción del proceso concursal y actuación en éste.


5. Efectos con relación al deudor.- “El cumplimiento exacto de la obligación

confiere al deudor el derecho a obtener la liberación y el de rechazar las

acciones del acreedor.” (Código Civil y Comercial de la Nación, art. 731).

En definitiva, esta norma establece el principio general de que el cumplimiento

exacto produce la liberación del deudor del vínculo con el acreedor que lo obliga

a dar, hacer o no hacer. El interés del acreedor resulta satisfecho con ese

cumplimiento exacto de la prestación. Asimismo, como consecuencia de ese

pago, el deudor queda habilitado a rechazar las acciones del acreedor,

acciones infundadas precisamente por el pago efectuado.

Los efectos favorables que la obligación produce con relación al deudor son:

a) El deudor tiene derecho a exigir la cooperación del acreedor cuando ella es

necesaria para el cumplimiento de la obligación.

b) Si el acreedor se niega a recibir el pago, el deudor puede obligarlo a recibirlo

recurriendo al pago por consignación.

c) El cumplimiento exacto de la obligación le da al deudor el derecho de

obtener su liberación.

d) El deudor tiene derecho de rechazar las acciones del acreedor si la

obligación se hallase extinguida o modificada por una causa legal.

II.- Efectos de los contratos.


1. Noción.- Los efectos de los contratos son las consecuencias jurídicas que ellos

producen, las que en general consisten en generar, regular, modificar, transferir

o extinguir relaciones jurídicas. Siguiendo a Carbonnier “desde un punto de

vista abstracto, puede decirse que los efectos del contrato son las mismas

obligaciones que éste trató de crear”4 a lo que habría que agregar los demás

efectos que puede producir, de acuerdo a la concepción amplia del contrato

que se sostiene en la doctrina nacional, o sea: modificar y extinguir

obligaciones, transferir y constituir derechos reales e intelectuales.

2. Entre quienes se producen.- La regla general establece que: “El contrato solo

tiene efecto entre las partes contratantes, no lo tiene con respecto a terceros,

excepto en los casos previstos por la ley.” (Código Civil y Comercial de la

Nación, art. 1021).

Que el contrato solo tenga efecto entre las partes y no sobre terceros, es lógico,

porque no resulta aceptable que, habiendo nacido exclusivamente de la

voluntad de las partes, pueda perjudicar a alguien totalmente ajeno al acto.

Nadie puede contratar por un tercero sin estar autorizado por él, o sin tener por

ley su representación; a menos que el tercero lo ratifique expresa o tácitamente.

Pero los efectos de los contratos pasan a los sucesores universales, puesto

que ellos asumen todos los derechos y obligaciones de sus causantes, excepto

los derechos u obligaciones inherentes a la persona que son intransmisibles.


III Distinción.

Resulta necesario distinguir los efectos de los contratos y los de las obligaciones.

Es común que de los contratos nazcan obligaciones; no obstante, nada impide que

haya contratos en los cuales no se originen obligaciones, como por ejemplo

aquellos en los que sólo se extinguen obligaciones o se transmiten derechos

reales. A su vez, las obligaciones pueden nacer de un contrato, pero también

pueden tener otro origen como los hechos ilícitos, la ley, entre otros. Es indudable

que los contratos producirán también los efectos de las obligaciones, pero esto

sólo como una consecuencia ulterior del contrato y por el hecho de que éste ha

creado obligaciones.

Debemos tener presente que los efectos de los contratos son crear, modificar o

extinguir obligaciones; en tanto los efectos de las obligaciones buscan colocar al

deudor en la necesidad de cumplir lo que ha prometido, y si ello no ocurre, darle al

acreedor los medios legales para obtener una indemnización. Como corolario

podemos establecer:

a) El contrato es fuente de obligaciones. La obligación así entendida es un efecto

del contrato.

b) Una vez creada la obligación, ella es dotada por el ordenamiento jurídico de

distintos medios necesarios para su satisfacción. Estos constituyen sus efectos.


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