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El trabajo del profesional de la Psicología en este ámbito es

amplio y variado. Desde la detección precoz y la intervención en


la atención temprana, al acompañamiento y atención a la persona
con discapacidad en todas las necesidades a lo largo de su ciclo
vital, así como a sus familias.
Además de intervenciones psicológicas específicas de
evaluación, diagnóstico, estimulación cognitiva, manejo y
autocontrol de las emociones, resolución de conflictos,
habilidades sociales, conducta, como aspectos a trabajar con la
persona con discapacidad. Y de la aceptación de las dificultades,
pérdidas, afrontamiento de situaciones de estrés, como aspectos
a trabajar con las familias.
"Tenemos también un papel fundamental en la gestión,
organización, recursos humanos, trabajo en equipo, diseño de
modelos de intervención, como materia de abordaje profesional
del psicólogo tanto de manera exclusiva y/o como parte de un
equipo multiprofesional en las diferentes entidades de atención a
las personas con discapacidad", detalla la psicóloga.
Mendieta recalca que "la sensibilización general por parte de la
sociedad pasa, sin lugar a dudas, por hacer visibles a las
personas con discapacidad: conviviendo con ellas". "Es
fundamental, defiende, un cambio de paradigma que implique
hacer cosas con ellas, no haciendo cosas para ellas pero sin
ellas. Describe que cuando una persona conoce, convive,
estudia, trabaja, juega con otras personas, es capaz de
establecer una relación con el otro y no hay diferencia cuando se
trata de una persona con discapacidad".
"La inclusión de la persona con discapacidad es la respuesta para
la consecución de una concienciación social hacia la
discapacidad. El cambio de actitudes se dará por sí mismo tras la
inclusión", concluye.
Para el psicólogo y colegiado Salvador Martínez, "la sociedad ha
progresado mucho en concienciación sobre el autismo, si bien
aún queda trabajo por hacer porque cuando les hablan de una
persona con autismo aún piensan en los casos más extremos, en
los que no pueden hablar ni interaccionan, pero la realidad es que
pueden ser grandes trabajadores".
Martínez Saura, que es también director técnico de la Asociación
para la Atención de Personas con Trastorno en el Desarrollo
(Astrade), defiende que "una persona con autismo puede ser el
mejor trabajador de la empresa, siempre que el empresario
conozca sus limitaciones". Pone como ejemplo el caso de una
persona con autismo a quien encargaron una prueba de calidad
de un programa informático.
"Entregó el informe perfecto y antes de plazo, e incluso analizó
los sonidos e identificó desfase de tonos, cosa que no le habían
pedido", relata. "Pero la sociedad debe asumir que hay cosas que
no pueden hacer", apunta el especialista.
En esta línea, explica que "la mayor laguna en este sentido es la
socialización, de manera que, por ejemplo, no se puede esperar
que un empleado con autismo prepare una reunión de grupo u
organice una comida de empresa. Y también está su excesiva
literalidad, que hace que les cueste entender las frases con doble
sentido y otras situaciones cotidianas".
La figura del psicólogo es fundamental para las personas con
autismo. De una parte, es quien hace el diagnóstico y, de otra,
"es también quien mejor puede trabajar la conducta", dice
Martínez Saura, si bien aclara que el seguimiento de estas
personas es siempre interdisciplinar.
Generalmente, intervendrán asimismo en su vida logopedas,
pedagogos y maestros de Educación Especial. En este sentido,
Astrade ha sido pionera en el país a la hora de poder entrar al
colegio y explicar a los profesores la mejor manera de
comunicarse con estos alumnos, "porque tenemos que
adaptarnos nosotros, no el niño", apunta.
Además, la presencia de un psicólogo es relevante también para
los familiares. "Cuando a una familia llega un niño con autismo,
los padres pasan un duelo", describe el experto.
Algunos lo superan más rápidamente, pero otros duran hasta un
año, e incluso mucho más. También hay casos en los que la
familia continúa preguntándose cuándo se curará ese niño o
cuándo va alcanzar el nivel de sus compañeros, y hay quienes ni
siquiera nombran el trastorno.
"El peligro es estar buscando siempre una cura, cuando no la
hay. Ni siquiera sabemos dónde buscar genéticamente. Pero por
ahí se venden esas curas y ya hay casos de gente que está
siendo timada con este tema", advierte.
s comunes son, entre otros, los siguientes: no realizan contacto visual desde la infancia, no
hay atención compartida (no indican con su dedo, balbucean o emiten gestos significativos
para llamar la atención sobre algo), falta de respuesta a su propio nombre, pérdida de
habilidades sociales o de lenguaje previamente adquiridas, generalmente durante el segundo
año de vida, respuestas desproporcionadas a la información sensorial, movimientos inusuales
de balanceo, aleteo o giros, dificultad para jugar o interactuar con sus compañeros, dificultad
para entender el lenguaje corporal, los gestos y el tono de voz, interés obsesivo por un tema
en particular, etc.

Con respecto al diagnóstico, si bien se puede realizar entre los 15 y los 18 meses de edad, la
edad promedio del diagnóstico es de aproximadamente 4,5 años, y, en algunos casos, no se
realiza hasta la edad adulta. Este hecho, en palabras de la APA, es bastante desafortunado,
dado que un diagnóstico precoz es fundamental para la intervención temprana.

A este respecto, recuerda que, si bien se considera un trastorno del neurodesarrollo, en la


actualidad su diagnóstico no se realiza mediante pruebas médicas -como análisis de sangre o
escáneres cerebrales-, sino en función del historial y las conductas del paciente. Para ello,
pone de relieve el rol que desempeñan algunos profesionales de la salud, entre ellos
los psicólogos y los neuropsicólogos.

Según la APA, para realizar un diagnóstico eficaz, el psicólogo debe contar con una amplia
experiencia y conocimiento sobre la amplia gama de síntomas asociados con el TEA, y
recurrir a diversas fuentes de información, tales como, entrevistas a pacientes, observación
de su conducta, pruebas de habilidades cognitivas y de lenguaje, exámenes médicos que
descarten otras afecciones, entrevistas con padres, maestros u otros adultos que pueden
responder preguntas sobre el desarrollo social, emocional y del comportamiento de la
persona.

En relación con el tratamiento, dada la naturaleza compleja de los TEA, los niños que
presentan este diagnóstico se benefician de equipos de intervención
multidisciplinar formados por expertos de diversos campos, tales como médicos,
educadores, psicólogos, logopedas y terapeutas ocupacionales. En este sentido, las
intervenciones más comunes que se han desarrollado son las siguientes:

 Análisis de comportamiento aplicado (ABA-Applied behavior analysis). Es un


método que utiliza técnicas de enseñanza basadas en la evidencia para aumentar las
conductas útiles y reducir los comportamientos que son perjudiciales o que
interfieren con el aprendizaje. La terapia ABA ha demostrado mejorar las habilidades
de comunicación, sociales y profesionales.
 Modelo de desarrollo basado en las diferencias individuales y en las
relaciones (DIR- Developmental individual-difference relationship-based model). En
el modelo DIR, también conocido como terapia floor time (tiempo de suelo), los
padres y terapeutas dejan al niño tomar la iniciativa para jugar juntos, indicándole a
su vez, que participe en interacciones cada vez más complejas.
 Programa de Autismo TEACCH. El marco TEACCH promueve la participación en
actividades, flexibilidad, independencia y autoeficacia a través de estrategias
basadas en las fortalezas y dificultades de aprendizaje de las personas con TEA.
La APA se reitera en la trascendencia de que el profesional de la Psicología esté
adecuadamente capacitado en el diagnóstico y tratamiento del autismo, con el fin de que
pueda recomendar las intervenciones más apropiadas, recogiendo el papel esencial que
desarrolla:

- Cuando los psicólogos realizan un diagnóstico de TEA o se encuentran con un


paciente con TEA por primera vez, generalmente realizan una evaluación
exhaustiva. Esa evaluación se traduce en una hoja de ruta que identifica las
capacidades del paciente y las áreas de necesidad para ayudar a orientar el
tratamiento.

- Cada persona con TEA es diferente y tiene una variedad de capacidades y desafíos.
Los psicólogos pueden establecer recomendaciones basadas en las necesidades
cognitivas, de comportamiento, emocionales y académicas de la persona.
Estos planes de tratamiento pueden ayudar a los terapeutas, educadores y otras
personas a “capitalizar” las capacidades del individuo y adaptarse a cualquier
desafío.

- El TEA es una condición que dura toda la vida. A medida que los pacientes van
creciendo, los psicólogos crean nuevos planes de tratamiento para ayudar a los
pacientes y sus familias a tener éxito en los puntos clave de transición (por ej.,
comenzar la escuela, transición a la adolescencia o a la edad adulta).

- El objetivo de la Psicoterapia es, principalmente, ayudar a las personas con TEA y


sus familias a funcionar mejor en su vida diaria y enfrentar a los distintos
desafíos y obstáculos que pueden encontrarse. Así, el psicólogo puede realizar:

o Tratamientos para ayudar a las personas con TEA a controlar la


ansiedad o los trastornos del estado de ánimo, como la
depresión. Suele aplicarse terapia cognitivo-conductual para ayudar a
las personas a cambiar sus pensamientos y conductas negativas.
o Tratamientos para ayudar a manejar los problemas de sueño y
alimentación que a menudo coinciden con el TEA.
o Grupos de habilidades sociales para mejorar las habilidades de
conversación, la comunicación no verbal y el juego.
o Psicoterapia individual para ayudar a los adultos con autismo a
mejorar las relaciones familiares y/o maritales, y mejorar las
habilidades necesarias para el empleo.
o En caso de discapacidades cognitivas más severas,
intervenciones para disminuir las conductas agresivas, las
autolesiones, y mejorar el comportamiento.

Fuente: APA

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=7373
El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) de origen
biológico y un importante componente genético que afecta cualitativamente a
diversas funciones psicológicas del individuo: interacción social,
comunicación verbal y no verbal, simbolización e imaginación, modos de
comportamiento rígidos, inflexibles y estereotipados y unos intereses
restringidos y obsesivos.

En realidad, es más correcto denominar a este síndrome como trastorno de


espectro autista (TEA), puesto que cada persona puede situarse en un punto
concreto de un amplio espectro, lo que conlleva a una gran diversidad en
cuanto a capacidades y competencias. Por ejemplo, algunos tipos de TEA
implican un cierto grado de deficiencia intelectual mientras que, por el contrario,
es habitual que los afectados por el tipo de autismo conocido como Síndrome
de Asperger tengan un coeficiente intelectual superior a la media.

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espectro autista"

Las necesidades educativas de los


alumnos con TEA
Precisamente por la existencia de estas grandes diferencias en cuanto a nivel
de inteligencia, capacidades y potencial de los chicos con autismo, resulta
difícil establecer unas estrategias educativas, pautas y patrones
metodológicos que sean válidos y eficaces para todos los alumnos
diagnosticados de TEA.Los expertos consideran que lo más beneficioso
para estos niños, a excepción de los casos más severos, es que realicen
sueducación en el aula ordinaria. Para los maestros, tener entre sus alumnos
a un chico con autismo constituye todo un reto personal y profesional, mientras
que para sus compañeros puede suponer una experiencia única de convivencia
con una persona diferente, ejemplo de la diversidad con que se van a encontrar
en el futuro en sus relaciones laborales y sociales. Tanto el maestro como el
centro no deben olvidar que todos los chicos y chicas con autismo forman
parte del grupo dealumnos con necesidades educativas especiales (NEE) y
que, independientemente de su potencial e inteligencia individual, siempre va a
presentar, en mayor o menor grado, problemas en las siguientes áreas:

 Problemas de interacción social, consistentes en un cierto grado de aislamiento y


falta de contacto social y afectivo con las personas, así como carencia de empatía
e incapacidad para expresar sus propios sentimientos.
 Alteraciones de conducta, conductas repetitivas o disruptivas y obsesión por
ciertos temas normalmente de escaso interés para el resto, como series de
números o las posición de estrellas y planetas.
 Alteraciones cognitivas, que afectan principalmente a aspectos relacionados con
la abstracción, la función simbólica, el lenguaje, la atención y la memoria.
 Déficit en la comunicación y el lenguaje(verbal o no verbal), que puede ser
inexistente o presentar importantes anomalías en la intencionalidad o el
significado.
 Problemas motrices, con grandes variaciones entre un caso y otro se observan
problemas de movimiento y coordinación.

Estos problemas derivan en unas necesidades educativas específicas que


tengan comoobjetivo principal paliar, potenciar y mejorar en la medida de lo
posible las alteraciones en el plano cognitivo, intelectual y social de estos
alumnos. Para conseguirlo, el profesor cuenta con tres herramientas básicas:
adaptación del currículo, criterios metodologías especiales y actividades
específicas.

Estrategias educativas para niños con


diferentes grados de autismo
Objetivos

Los objetivos generales de las estrategias educativas en niños autistas deben


estar dirigidos a la consecución de las siguientes metas:
 Potenciar al máximo la autonomía e independencia personal de los chicos y
chicas.
 Desarrollar el autocontrol de la propia conducta y su adecuación al entorno.
 Mejorar las habilidades sociales de los alumnos, fomentando su capacidad de
desenvolvimiento en el entorno y de comprensión y seguimiento de las normas,
claves y convencionalismos sociales y emocionales.
 Desarrollar estrategias de comunicaciónfuncionales, espontáneas y
generalizadas.
 Fomentar la intención comunicativa y la reciprocidad en la comunicación.
 Desarrollar procesos cognitivas básicoscomo el pensamiento abstracto, la
atención y la memoria.