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Universidad La Gran Colombia

Facultad Ciencias de la Educación


Epistemología I
Entregado a: Juan David Sanabria Monroy
Entregado por: Jacobo Andrés Falla

Análisis fenomenológico

Ya es el colmo, todas estas horas de mi día invertidas en vos y nada que me dejas tranquilo.
Pero claro, es que ya sabía yo desde que te había visto aquel día en me dije que ibas a ser un
problema, ahí esperando por mí, y yo con la ilusión de que todo fuera bien entre nosotros... y
de poder encontrarte rápido entre tantos otros que hasta mejor que vos se ven… y aun así, ya
ves que fue cosa del destino nuestro encuentro ¿No crees? aunque, te lo confieso, ahora
pienso que el de al lado algo mejor me ha podido decir para que me quedara con él.
Todo el día te ando pensando... es una obsesión nefasta; fijate que hasta mis compañeros me
lo dicen con un tono entre el pesar y la burla “¿Todavía en esas?” “sí”, les respondo yo, “así
es como yo hago las cosas, despacio”. No sabía qué más excusas ponerles para justificar esta
relación que todavía mantengo con vos, porque después de las primeras semanas todo es eso:
excusas. Luego y con mucho esfuerzo me dije, “el problema es mío, tengo que tenerle
paciencia...” así lo hice… Aunque seguro no notaste mis esfuerzos, ni el tiempo que te
dediqué... y sí, vos dirás que solo fueron unos minutos ya entrada la noche, pero es que sabes
que soy un hombre ocupado, y eso es lo mejor que puedo darte… tu que no te dejas querer y
que solo me das peleas y que te mantienes tan evasivo.
Quiero que sepas que sé que estás cerca aunque ni te quiera voltear a ver, en los buses que
recorren las calles desiertas en la noche siempre pienso en vos... de poder hacer algo para
acabar ya con esto... pero es que me siento frente a vos, y como siempre no me dejas de
verdad estar contigo ¿Por qué jamás me lo permites?… siempre con ese hermetismo ya nada
se puede.
¿Y qué le vamos a hacer? ya bien sabes que yo me harto rápido de las cosas, y aunque me
gustaría estar todo el día con vos, ahora pienso que eres un estorbo... que bien podría tener
otro, uno sin ese carácter altivo y orgulloso tuyo que tanto le gusta a los demás...
Quiero decirte sin embargo que yo sé que podemos mejorar, ya han llegado otros a mi vida, y
fíjate, muchos de ellos se ven mejores que vos, y me esperan ahora mismo. Pero en ellos no
me fijo, porque soy un hombre de principios y sé que tengo responsabilidades contigo, y es
que para qué me miento, no puedo dejar de sentirme encantado al verte: ahí en mi escritorio
con tu carátula dura y tus trescientas páginas que tengo que acabar de leer para la próxima
semana.