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“Año de la consolidación del Mar de Grau”

UNIVERSIDAD PRIVADA FRANKLIN ROOSEVELT

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE CIENCIAS FARMACEUTICAS Y

BIOQUÍMICAS

LA MONOGRAFIA

LA DELINCUENCIA JUVENIL

Asignatura : Ciencias Sociales


Docente : Dr. Julio Cesar Guevara Flores

Sección : II- A

Alumno : Juan Fernando Yarleque Vilca


Elio Yoder Lizano días
Carmen Campos togas

LIMA – PERÚ

2016

1
INDICE
RESUMEN

CAPITULO I

1. LA DELINCUENCIA JUVENIL
1.1 Los antecedentes históricos internacionales
1.2 Los antecedentes históricos nacionales
1.3 La definición de delincuencia
1.4 La definición de delincuencia juvenil
CAPITULO II

2. LAS CAUSAS DE LA DELINCUENCIA JUVENIL


2.1.1. La violencia
2.1.2. Las causas de la violencia
2.1.3. Los trastornos hormonales
2.1.4. Las causas psicológicas
2.5.5. Las causas sociales
2.5.6. El entorno familiar
2.2. Las características del individuo violento
2.3. La agresión, la agresividad, la violencia y el delito
CAPITULO III

3. LAS TEORIAS SOBRE LA DELINCUENCIA JUVENIL

3.1. Una amplia visión de la delincuencia


2.1. La criminalidad un problema complejo y elusivo
2.2. Las teorías sobre criminalidad
2.2.1. La teoría sociológica
2.2.2. La teoría de la contestación
2.2.3. La teoría Behavionista
2.2.4. La teoría psicoanalítica
CAPITULO IV
4. LA DELINCUENCIA EN EL PERU
4.1. Las pandillas juveniles en el Perú
4.2. Las pandillas como percepción de identidad
4.3. La percepción de inseguridad en el Perú
4.4. La percepción de inseguridad en Lima
CONCLUSION
RECOMENDACIÓN
BIBLIOGRAFIA

2
RESUMEN
La delincuencia juvenil es un fenómeno social que pone en riesgo la seguridad pública de la
sociedad, así mismo va contra las buenas costumbres ya establecidas por la sociedad el cual la
población está atemorizada ya que la delincuencia juvenil crece y no podemos hacer nada para
pararlo.
La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los lugares
más alejados de la ciudad industrializada hasta los barrios de las grandes ciudades, desde las
familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todas las capas
sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.
El crecimiento de las urbes trae consigo cambios sociales que se denotan en el crecimiento
demográfico y las manifestaciones conductuales de la población. Los denominados círculos de
pobreza, que se desarrollan en las zonas externas de las ciudades, son los principales focos de
enajenación que devienen en comportamientos violentos y acciones delincuenciales, propios de
las necesidades latentes, la carencia de valores y falta de educación.
En este trabajo presentamos un análisis psicológico y social de la delincuencia juvenil en el
Perú. En primera instancia nos referiremos a los aspectos generales que provocan esta
manifestación sus probables causas. Finalmente observaremos, según información teórica y
estadística según INEI en qué zonas los índices de violencia han aumentado o disminuido
significativamente en los últimos años.
La investigación que hemos realizado, se ha hecho a través del estudio teórico, efectuados por
algunos investigadores como Rommel Gustavo Ruiz Valerio y Jorge Valencia Corominas, de
los cuales hemos tomado nota, informándonos de cada aspecto de este problema que además de
ser personal, social y familiar es, también mundial por que la delincuencia y las drogas están en
todos los países avanzados y no avanzados.
Las investigaciones básicas en este trabajo sobre la delincuencia juvenil están visibles en
nuestro día a día desde las familias más ricas y acomodas y hasta las más humilde y pobre, en lo
personal este grupo queremos dar a conocer la problemática fundamental que existe en nuestra
sociedad como se encuentra la juventud actualmente, donde se ve que niños entran a la
adolescencia se unen a bandas de delincuentes.
Dejando de lado el estudio, esto se debe muchas veces porque en el hogar de una familia no
existe el dialogo que tiene que haber y tratar este tema que es de suma importancia y los padres
y representantes deberían dárselo a conocer a sus hijos, para que así tomen conciencia y asistan
a charlas para que más adelante tenga un buen futuro en la sociedad.
Sin lugar a dudas, la delincuencia juvenil es uno de los problemas criminológicos que crece
cada día más, no solo en nuestro país como ya fue mencionado, sino en el mundo entero, es una
de las acciones socialmente negativas que va a lo contrario fijado por la ley y las buenas
costumbres creadas y aceptadas por la sociedad.

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INTRODUCCION
La delincuencia juvenil, y el sicariato de menores en los últimos años, está entre los índices más
altos en el Perú. Todos los días tenemos noticias de asesinatos, robos y diversos tipos de delitos
cometidos por jóvenes que todavía no cumplen la mayoría de edad, presenciados por los
ciudadanos, han alimentado la vinculación entre el aumento de la percepción de inseguridad en
las calles y la imagen de una juventud cada vez más inmersa en hechos de criminalidad y
violencia.
A pesar de la alta percepción de inseguridad, no existen muchos estudios que hayan analizado
de lleno la criminalidad en el Perú. Usualmente, cuando se habla de este tema, ya sea a nivel
personal o en los medios de comunicación, aparecen ideas sobre aspectos diversos de la
criminalidad, pero sin hacer conexión entre ellos o, por el contrario, se asocia toda
manifestación de criminalidad como un evento homogéneo.
Ante esta situación nos hemos propuesto explorarlo, partiendo del análisis de la información
disponible, para comprender la situación del país y sus jóvenes en relación con este tema, a
partir de un marco interpretativo amplio. Así, hemos dividido nuestro estudio en los siguientes
capítulos:
El capítulo I presenta información sobre los antecedentes históricos nacionales e
internacionales, definiremos que es la delincuencia y que es delincuencia juvenil. Esto nos
permitirá conocer que el problema no solo ocurre en nuestro país si no se da a nivel
internacional a nivel de Sudamérica américa y el caribe.
El capítulo II ofrece información sobre la violencia, las causas de la violencia, causas
biológicas, trastornos hormonales en las adolescentes menores comprometidas en delitos, causas
psicológicas, las causas sociales, el entorno familiar, las características de un individuo violento
y por ultimo definiremos que es la agresión, la agresividad, la violencia, y el delito, este capítulo
intenta hacer comprender por qué los adolescentes cambian su rumbo de vida de tranquilidad y
estudios por la delincuencia el sicariato y truncando su vida. El objetivo será exponer las
condiciones asociadas a la criminalidad juvenil. Para esto, realizamos una exploración en la
literatura sobre criminalidad, juventud y violencia.
El capítulo III presenta información sobre las teorías que podemos consultar y tratar de entender
cómo entender un problema social tan complejo desde el punto de vista psicológico social.
Desde una amplia visión de la delincuencia, la criminalidad como un problema complejo y
elusivo, la teoría sociológica, la teoría de la contestación, la teoría Behavionista, y por último la
teoría psicoanalítica.
En el capítulo IV, La criminalidad y la delincuencia urbana es una de las manifestaciones más
notorias de la violencia contemporánea. Las ciudades enfrentan altas tasas de delincuencia que
amenazan los sentimientos de seguridad de la población. Presentamos las pandillas en el Perú,
las pandillas como percepción de identidad, la percepción de inseguridad en el Perú, y por
último la percepción de inseguridad en Lima.
El trabajo de investigación culmina con algunas conclusiones y proponiendo recomendaciones.
Esperamos que el presente trabajo sirva de guía en el tema de la seguridad ciudadana y público
en general para dar a conocer esta problemática que agobia al Perú y aportar en su comprensión.
Asimismo, confiamos en que lo mostrado en este trabajo contribuya a informar y promover una
voluntad política dirigida a atender a un sector de los jóvenes peruanos, que enfrenta severos
problemas de desigualdad, falta de oportunidades y estigmatización. Confiamos, igualmente, en
que el estudio de la criminalidad juvenil ayudará a evaluar las posibilidades de ofrecer mejores
perspectivas de vida, seguridad y bienestar a nuestros jóvenes peruanos.

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CAPITULO I
1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS INTERNACIONALES
El inicio legislativo de la criminalidad surge en el período republicano, luego de la
independencia de las colonias europeas. Aunque a finales del siglo XIX la mayoría de los países
latinoamericanos tenían una basta codificación, especialmente en Constituciones Políticas y
Códigos Penales, la regulación de la criminalidad juvenil no era objeto de atención particular.
Es a principios de este siglo en que se ubica la preocupación por la infancia en 105 países de
nuestra región. Esto es el resultado, por un lado, de la internacionalización de las ideas que se
inician en el Siglo XX, primeramente, con la Escuela Positiva y luego con la Escuela de la
Defensa Social, y por el otro lado, es el resultado de la imitación latinoamericana de las
preocupaciones europeas y de los Estados Unidos de América por la infancia, lo cual se vio
reflejado en varios congresos internacionales sobre el tema de la infancia.
La primera legislación específica que se conoce fue la Argentina, promulgada en 1919. Pero fue
en décadas posteriores en donde se promulgaron la mayoría de las primeras legislaciones, por
ejemplo, Colombia en 1920, Brasil en 1921, Uruguay en 1934 y Venezuela en 1939. Durante
este período y hasta los años 60, podemos afirmar que el derecho penal de menores se desarrolló
intensamente, en su ámbito penal, fundamentado en las doctrinas positivistas antropológicas.
En la década de los 60, con excepción de Panamá que promulgó su primera ley específica en
1951 y República Dominicana en 1954, se presenta un auge del derecho penal de menores en el
ámbito legislativo, con la promulgación y reformas de leyes especiales, por ejemplo, en los
siguientes países: Perú en 1962, Costa Rica en 1963, Chile en 1967, Colombia en 1968,
Guatemala en 1969 y Honduras también en 1969.
En la década de los 70, se promulgan las siguientes legislaciones: México en 1973, Nicaragua
en 1973, El Salvador en 1973, Bolivia en 1975, Venezuela en 1975, Ecuador en 1975 y Cuba en
1979. En todo este período, se caracteriza el derecho penal de menores con una ideología
defensista de la sociedad, basada en las concepciones de peligrosidad y las teorías de las
subculturas criminales.
Las concepciones ideológicas del positivismo y de la Escuela de Defensa Social, fueron
incorporadas en todas las legislaciones y sin duda influyeron en la codificación penal. Pero en
donde estas ideas encontraron su máxima expresión, fue en el derecho penal de menores.
Postulado básico fue sacar al menor delincuente del derecho penal común, con ello alteraron
todo el sistema de garantías reconocido generalmente para adultos.
Convirtieron el derecho penal de menores en un derecho penal de autor, sustituyendo el
principio fundamental de culpabilidad, por el de peligrosidad. Esto llevó a establecer reglas
especiales en el derecho penal de menores, tanto en el ámbito sustantivo como formal, como,
por ejemplo, la conducta predelictiva, la situación irregular y la sentencia indeterminada.
Principios que han servido, y aún hoy se encuentran vigentes en varias legislaciones
latinoamericanas, para negar derechos humanos a los menores infractores, como la presunción
de inocencia, el principio de culpabilidad, el derecho de defensa, etc.
Un hito en el desarrollo histórico del derecho de menores lo marcó la promulgación de la
Convención General de los Derechos del Niño en 1989. Luego de la entrada en vigencia de esta
convención, se ha iniciado en los años 90 un proceso de reforma y ajuste legislativo en varios
países de la región, específicamente en Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, México y
Costa Rica.

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1.2 ANTECEDENTES HISTÓRICOS NACIONALES
Desde fines del siglo XX han aumentado las cifras del número de jóvenes que realizan
conductas delictivas. El 12 En agosto del año 2000 se promulgó el Nuevo Código de los Niños
y Adolescentes cuya vigencia está desde junio de 2001 hasta la actualidad. En aquel código se
proponen derechos, deberes y obligaciones de los niños y adolescentes que se deben tener en
cuenta cuando suceden problemas de índoles penales y jurídicos. El tipo de legislación del
sistema legal peruano no considera a los menores de 18 años como delincuentes; sino, solo
como infractores.
El pandillaje es una de las formas más comunes en la que se hace presente la delincuencia
juvenil. La población que lo conforma son, mayormente, jóvenes que viven en espacios urbanos
marginales. Las acciones violentas de los jóvenes son una reacción de su descontento hacia
precarias condiciones materiales de vida, la desigualdad social, la falta de oportunidades y la
tradición política autoritaria que establece relaciones de subordinación antes que de integración
y diálogo.
Los datos registrados acerca de la situación de los centros de Detención de menores infractores
de la ley penal o Centros juveniles del Perú del 2007 y 2012 fueron publicados por la
Defensoría del Pueblo. De acuerdo a ello, se señala que funcionan nueve centros juveniles a
nivel nacional. Además, en el año 2007 y 2012 los Centros Juveniles estuvieron conformados,
en su mayoría, por varones siendo, respectivamente, un 95.9% y un 96.8% de la población
frente a un 4.10% y 3.2% de la población femenina.
La edad de los menores infractores debería oscilar entre los 14 y 17 años. En el año 2012 se
encontró población mayor de edad dentro de los centros juveniles. Los jóvenes de 18 años
representan el 20.3% de la población. Los de 19, 20 y 21 años llegan a ser el 9.7% de la
población. Los jóvenes de 16 años representan el 32.9 % y los de 17 años representan el 24.3%
del total de la población.14 Los porcentajes de población menor de 18 años en los Centros de
detención calculados de acuerdo al motivo de su ingreso demuestran que a diferencia del 2007,
en el 2012 la conducta delictiva contra el patrimonio tuvo un aumento del 13.7%. En el 2007 el
porcentaje de la población era del 46.7% y aumentó a 60.1% en el 2012.
El ingreso por tráfico ilícito de drogas, también ascendió de 3.3% en el 2007 a 6.4% en el 2012.
Los demás motivos de ingreso que son: actos antisociales contra el cuerpo y la salud, contra la
libertad sexual, el pandillaje, el terrorismo y otros han descendido, ya que en el 2007 las cifras
eran, respectivamente, 16.6%, 28.1%, 3.3%, 2.2%, 0.1% y 3.2% y en el 2012 descendieron,
respectivamente, a 10.9%, 18.9%, 1.0%, 0% y 2.6%.12

1.3 LA DEFINICION DE DELINCUENCIA


La delincuencia, es un conjunto de infracciones de incidencia social cometidas contra el
orden público, esta definición permite distinguir entre delincuencia cuyo estudio, a
partir de una definición dada de legalidad, considera la frecuencia y la naturaleza de los
delitos cometidos y criminología que considera la personalidad, las motivaciones y las
capacidades de reinserción del delincuente.
Delincuencia es la denominación general que reciben aquellos delitos que son
perpetrados exclusivamente por individuos que no han alcanzado la mayoría de edad,
generalmente establecida en los 18 años. Se llama delincuente juvenil a aquel joven que
no llega a los 18 años y que se dedica a ejecutar diversas acciones ilícitas.

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En las últimas décadas, como consecuencia del gran avance que ha tenido la
delincuencia de menores, se han realizado estudios, informes, desde los más diversos
ángulos de pensamiento, para analizar este fenómeno que crece, en tanto, es imposible
determinar un único factor como desencadenante de este accionar, sino que en realidad
son muchas las condiciones que suelen reunirse alrededor de un joven para decidir
dedicarse al delito.
Se puede observar algunas razones como, la ausencia de un contexto familiar
contenedor en todo aspecto, emocional, económico; falta de oportunidades en el
contexto social en el que vive y que hace que sea la delincuencia la manera más sencilla
y fácil de conseguir dinero; la drogadicción, la necesidad de consumir y por ende de
comprar drogas hace que los adictos sean capaces de robar para conseguir ese dinero;
problemas psicológicos graves, entre otros.
Al tratarse de delitos perpetrados por menores de edad, las legislaciones de casi todo el
mundo, atentas a esta cuestión, disponen de órganos de juzgamiento de sus actos
especiales y asimismo centros de detención destinados únicamente a albergue de
jóvenes que cometen delitos, tribunales o juez de menores y reformatorios,
respectivamente.
Y también es importantísimo que, desde los sectores de poder de la sociedad, desde los
medios de comunicación y en la escuela, se promueva un mensaje a favor del trabajo,
del estudio y del deporte y por supuesto la condena de cualquier tipo de actividad que
constituya un delito.

1.4 LA DELINCUENCIA JUVENIL


El término delincuencia juvenil no tiene el mismo significado para todos los
criminólogos, difieren básicamente en dos puntos. El primero en determinar la edad que
se puede hablar de delincuente juvenil. El segundo, que radica en determinar cuáles
deben ser las conductas que dan lugar a calificar a un joven como delincuente. Por
cuanto hace a la edad en que podemos referirnos a la delincuencia juvenil, participamos
del criterio de estimar como tales a los que cuentan con más de 14 años de edad.
El menor infractor lo podrá ser hasta los 14 años de edad, a partir de este límite, deberá
ser considerado como delincuente juvenil con los grados de responsabilidad ya
apuntados, los que desde luego no tienen pretensión definitiva, pues dependerá de los
estudios que en lo futuro se realicen y que permitan conocer los fenómenos físicos y
psíquicos del adolescente que puedan obligar a variar los límites de edad ya señalados,
los que están apoyados en los estudios más aceptados hasta la fecha.

1.5 La delincuencia juvenil y entorno social.


El estudio de la criminalidad juvenil constituye un tema de actualidad, no sólo del
derecho penal, sino también de la criminología y de las ciencias conexas. El constante
aumento de los conflictos sociales, y con ellos el de la delincuencia, ha incrementado el
interés por el tema, tanto en los países industrializados o centrales, como también en los
llamados países periféricos, como son los de América Latina.

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Para comprender el interés por el análisis y la búsqueda de soluciones para la
delincuencia juvenil, es necesario ubicar este fenómeno dentro de la problemática de la
sociedad actual. La estructura social en que les ha tocado vivir a los niños y jóvenes de
hoy, está caracterizada por una complejidad cada vez mayor, donde la búsqueda de
soluciones no depende ni de fórmulas tradicionales, ni de líderes carismáticos.
La delincuencia juvenil se ubica, por lo menos en América Latina, dentro de un
contexto social caracterizado por grupos de niños y adolescentes ubicados dentro de
niveles de miseria o pobreza, desempleo, narcotráfico, concentración urbana, baja
escolaridad o analfabetismo, agresiones sexuales y desintegración familiar. A estos
grupos sociales se les ha negado todos los derechos humanos, tales como el derecho a la
vida, la salud, la educación, la vivienda, en fin, el derecho al desarrollo.
Sumado a este contexto, hay que agregar que la sociedad actual se caracteriza por un
debilitamiento de los sistemas tradicionales de apoyo para el desarrollo de la niñez y de
la adolescencia. Quisiéramos mencionar, por lo menos, tres medios de apoyo que, con
los cambios sociales, se han debilitado como para dar una respuesta efectiva al
desarrollo de la niñez y de los adolescentes. En primer lugar, tenemos que mencionar a
la Familia. Los medios de comunicación, sobre todo la televisión, han suprimido la
jerarquía y hegemonía que la familia tenía como formadora de costumbres sociales.
Además, la incorporación de la mujer al sistema laboral, por necesidad u oportunidades
de desarrollo, y otros cambios en la estructura familiar, como la ausencia generalizada
del padre, replantean las relaciones del niño y del joven. La Escuela, por su parte, se
caracteriza por un marcado énfasis academicista y por la competitividad feroz, borrando
el sentido comunitario y la promoción del desarrollo integral de los jóvenes. Además,
los Sistemas de Asistencia y Recreación, como apoyos alternativos, son mínimos y
siempre insuficientes para la satisfacción de las necesidades de la población juvenil.

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CAPITULO II
2. LAS CAUSAS DE LA DELINCUENCIA JUVENIL.
La delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos años, pasando
a ser un problema que cada vez genera mayor preocupación social, tanto por su
incremento cuantitativo, como por su progresiva peligrosidad cualitativa. Es además
una característica de sociedades que han alcanzado un cierto nivel de prosperidad y,
según análisis autorizados, más habitual en los países anglosajones y nórdicos que en
los euromediterráneos y en las naciones en vías de desarrollo.
Es decir, en las sociedades menos desarrolladas la incidencia de la delincuencia juvenil
en el conjunto del mundo del delito es menor que en las comunidades más avanzadas en
el plano económico. En las grandes ciudades latinoamericanas, la delincuencia juvenil
está ligada a la obtención delictiva de bienes suntuarios de consumo y por lo general no
practican la violencia por la violencia misma sino como medio de obtener sus objetivos
materiales.
Los estudios criminológicos sobre la delincuencia juvenil señalan el carácter
multicausal del fenómeno, pero a pesar de ello, se pueden señalar algunos factores que
parecen decisivos en el aumento de la delincuencia juvenil. Así, son factores que se
encuentran en la base de la delincuencia juvenil la imposibilidad de grandes capas de la
juventud de integrarse en el sistema y en los valores que éste promociona como únicos y
verdaderos en el orden material y social, por ejemplo y la propia subcultura que genera
la delincuencia que se transmite de pandilla en pandilla, de modo que cada nuevo
adepto trata de emular, y si es posible superar, las acciones violentas realizadas por los
miembros anteriores del grupo.
2.1.1 La violencia
Consiste en la presión ejercida sobre la voluntad de una persona, ya sea por medio de
fuerzas materiales, ya acudiendo a amenazas, para obligarla a consentir en un acto
jurídico. La violencia es un elemento que se encuentra comúnmente en la delincuencia
juvenil y es uno de los factores que influyen a los jóvenes a cometer actos ilícitos
llevados por la violencia.
2.1.2 Causas de la Violencia
El fenómeno de la violencia es muy complejo, hay muchas causas, y están íntimamente
relacionadas unas con otras y conllevan a la delincuencia de menores, en general se
agrupan en biológicas, psicológicas, sociales y familiares.
2.1.3 Causas Biológicas
Se ha mencionado al síndrome de déficit de atención con hiperactividad, como causa de
problemas de conducta, que, sumados a la impulsividad característica del síndrome,
pueden producir violencia. Un estudio con niños hiperquinéticos mostró que sólo
aquellos que tienen problemas de conducta están en mayor riesgo de convertirse en

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adolescentes y adultos violentos. La conclusión es que hay que hacer un esfuerzo para
aportar a aquellos niños hiperquinéticos con problemas de conducta recursos
terapéuticos más oportunos e intensivos.
2.1.4 Los trastornos hormonales
En las mujeres, el síndrome disfórico de la fase luteínica se describió a raíz de los
problemas de violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente en los
días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome no se ha validado con estudios
bien controlados, aunque se ha reportado que hasta el 40 por ciento de las mujeres
tienen algún rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con todos los
criterios descritos para estos casos.
De 50 mujeres que cometieron crímenes violentos, 44 por ciento lo hizo durante los días
cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos en las fases ovulatoria y
postovulatoria del ciclo menstrual. Con frecuencia, el diagnóstico de síndrome disfórico
de la fase luteínica está asociado con la depresión clínica, que puede en algunos casos
explicar su asociación con la violencia.
2.1.5 Causas Psicológicas
La violencia se relaciona de manera consistente con un trastorno mental en realidad de
personalidad en la sociopatía, llamada antes psicopatía y, de acuerdo al, trastorno
antisocial de la personalidad y su contraparte infantil, el trastorno de la conducta,
llamado ahora disocia, aunque hay que aclarar no todos los que padecen este último
evolucionan inexorablemente hacia el primero, y de ahí la importancia de la distinción.
El trastorno antisocial de la personalidad se establece entre los 12 y los 15 años, aunque
a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en el que se violan todos los
códigos de conducta impuestos por la familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc.
El individuo actúa bajo el impulso del momento y no muestra arrepentimiento por sus
actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se manifiesta como
vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz de una vida sexual promiscua, sin
cuidado respecto al bienestar de la pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de
dirección e incapacidad de conservar trabajos; etc.
Salvo que tengan una gran inteligencia o que presenten formas menos graves del
trastorno, fracasan en todo tipo de actividades, incluyendo las criminales, ya que
carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices, proyección a futuro, y siempre
están actuando en respuesta a sus necesidades del momento presente. El trastorno es
cinco a diez veces más frecuente en hombres que en mujeres.
Como estos sujetos están más representados en los estratos más pobres, hubo alguna
discusión sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha descartado:
los individuos con trastorno antisocial de la personalidad, por su incapacidad de lograr
metas y conservar empleos, tienden a asentarse naturalmente en los estratos de menores
ingresos.
2.1.6 Causas Sociales

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La desigualdad económica es causa de que el individuo desarrolle desesperanza. No se
trata de la simple pobreza: hay algunos países o comunidades muy pobres, como el caso
de algunos barrios en Perú, en los que virtualmente desconocen el robo y la violencia de
otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y pobres y sobre todo la
imposibilidad de progresar socialmente sí causa violencia: la frustración se suma a la
evidencia de que no hay otra alternativa para cambiar el destino personal.
Más importante como causa social es la llamada subcultura delincuente. Aunque sus
detractores dicen que esta hipótesis carece de evidencia experimental, hay comunidades,
barrios y colonias en donde niños y jóvenes saben que para pertenecer al grupo y formar
parte de su comunidad necesitan pasar algunos ritos de iniciación, entre los que se
encuentran robar, asaltar o quizá cometer una violación. La falta de medición requiere
de estudios, sí, mas no de desestimar lo que obviamente es un factor de formación de
conductas y conceptos sociales.
2.1.7 Entorno Familiar
En la familia, los dos factores que con más frecuencia se asocian al desarrollo de
violencia es tener familiares directos que también sean violentos y/o que abusen de
sustancias. Un entorno familiar disruptivo potencia las predisposiciones congénitas que
algunos individuos tienen frente a la violencia (i.e. síndrome de alcohol fetal) y por sí
mismo produce individuos que perciben a la violencia como un recurso para hacer valer
derechos dentro de la familia.
Un estudio con niños adoptados mostró que los actos que desembocaban en una pena de
prisión correlacionaban mejor con el número de ingresos a la cárcel de sus padres
biológicos que con la conducta de sus padres adoptivos.
2.2 CARACTERÍSTICAS DEL INDIVIDUO VIOLENTO
En los individuos violentos vemos la interacción de los trastornos descritos, por
ejemplo, en los delincuentes crónicos se encuentran varios o todos los siguientes rasgos.
 La socialización pobre como niños: pocos amigos, no los conservaban, sin ligas
afectivas profundas, etc.
 Poco supervisados o maltratados por sus padres: los dejaban solos, a su libre
albedrío, y cuando estaban presentes, los maltrataban.
 Buscan sensaciones en forma continua: desde chicos son niños problema, y los
mecanismos de control social no tienen gran influencia sobre ellos.
 Manejan prejuicios racistas como: todos los blancos, negros, mujeres, hombres son
así.
 Abusan del alcohol.
 Nunca han estado seriamente involucrados en una religión principal.
 Carecen de remordimientos, o aprenden a elaborar la culpa y así evitarlos.
 Evitan asumir la responsabilidad de sus actos: construyendo casi siempre una
pantalla o justificación que suele ser exitosa para librarlos, es que cuando era niño
me maltrataban.

2.3 LA AGRESIÓN, LA GRESIVIDAD, LA VIOLENCIA Y EL DELITO.

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El término agresión procede del latín que posee dos acepciones, la primera significa
"acercarse a alguien en busca de consejo"; y la segunda, "ir contra alguien con la
intención de producirle un daño". En ambos la palabra agresión hace referencia a un
acto efectivo. Luego se introdujo el término agresividad que, aunque conserva el mismo
significado se refiere no a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición.
Así, la agresividad puede manifestarse como una capacidad relacionada con la
creatividad y la solución pacífica de los conflictos. Vista de éste modo la agresividad es
un potencial que puede ser puesto al servicio de distintas funciones humanas y su
fenómeno contrapuesto se hallaría en el rango de acciones de aislamiento, retroceso,
incomunicación y falta de contacto.
Frente a esta agresividad que podríamos llamar benigna, existe una forma perversa o
maligna: La violencia. Con esto queda claro que no se puede equiparar todo acto
agresivo con la violencia. Esta queda limitada a aquellos actos agresivos que se
distinguen por su malignidad y tendencia ofensiva contra la integridad física, psíquica o
moral de un ser humano.
En otras palabras, desde nuestro punto de vista no constituye violencia la descarga de un
cazador contra el animal que desea cazar con la finalidad de saciar el hambre o
mantener el equilibrio ecológico. Por otra parte, siempre constituirá violencia, como su
nombre lo indica, el acto de violación sexual.
Esto nos permite introducir otros elementos para reconocer al acto violento: su falta de
justificación, su ilegitimidad y/o su ilegalidad. Ilegítimo por la ausencia de aprobación
social, ilegal por estar sancionado por las leyes. La agresividad puede ser detectada en
toda la escala animal, no así la violencia, es casi exclusiva del ser humano.
Por otro lado, los elementos de ausencia de aprobación social e ilegalidad de la
violencia vienen, en nuestro caso, de la óptica jurídica romano germánico, el derecho
francés, en el que se plantea una gran clasificación de la violencia en moral y física. De
un modo general ni sostiene que la infracción es un hecho ordenado o prohibido por la
ley anticipadamente, bajo la sanción de una pena propiamente dicha y que no se
justifica por el ejercicio de un derecho.
Se refiere que el delito es un acto típicamente antijurídico, culpable, sometido a veces a
condiciones objetivas de penalidad, imputable a un hombre y sometido a una sanción
penal. En la vocación práctica la diferencia entre delito y crimen, es en última instancia
de orden gradual, cuantitativo: el delito es de tipo correccional hasta 5 años de reclusión
y el crimen, como su nombre lo indica, es criminal 5, 1º,15 y 20 años de reclusión y de
20 a 30 si es con agravante. La relación entre violencia y delito o crimen resulta obvia a
partir de sus definiciones.

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CAPITULO III
3. TEORIAS SOBRE LA DELINCUENCIA JUVENIL
Tratar el tema de la criminalidad juvenil suele traer a la luz varias concepciones
comunes sobre los jóvenes, en particular, y sobre los seres humanos, en general. Los
jóvenes que cometen acciones reñidas contra las leyes son una población en riesgo, mas
será que el aura de peligrosidad construida alrededor de estos jóvenes influye en la
percepción general que se tiene de la juventud, es decir puede que se construya una
imagen de los jóvenes que los presente como peligrosos a partir de las características de
un grupo de ellos.
En ese sentido, importa reconocer cuál es la imagen que se ha construido sobre los
jóvenes, pues la manera de relacionarnos con ellos estará marcada por tal imagen y lo
estarán también las políticas dirigidas a este sector de la población.
En la región de América Latina, Central y el Caribe existe una alta y creciente
preocupación por la seguridad ciudadana. El Perú no es ajeno a esta tendencia, más su
situación de seguridad es distinta a la de los países con mayores problemas de seguridad
en la región.
Muchos de esos problemas implican la participación de los jóvenes, con lo cual se
forma una imagen de ellos vinculada al riesgo. Es decir, se les ve como una población
cuyas acciones pueden afectar negativamente el normal desenvolvimiento de la
sociedad.
Consideramos que una descripción apropiada de la situación de seguridad y de
criminalidad juvenil en el país debe servir para desarrollar una visión justa de nuestra
juventud y no infundir un temor injustificado, que, además, suele acompañarse de la
demanda de medidas autoritarias y de «mano dura» que apuntan al castigo y la represión
antes que a la integración. Proponemos iniciar presentando el contexto amplio en el que
se desarrollan la delincuencia y la violencia juvenil, para luego analizar situaciones más
específicas.
3.1 Una amplia visión de la delincuencia
Cuando se intenta dar cuenta de algún fenómeno, social o de cualquier índole,
enfrentamos una tensión al intentar lograr que nuestras afirmaciones se correspondan
con aquello que describimos, es decir, con la realidad o el referente externo a nuestra
elaboración mental.
Aquel referente es un hecho problemático en sí mismo, ya que podría ser estático
siempre idéntico a sí mismo o variable, o podría anclarse en un sustrato ideal o material.
Esta divergencia aquí enormemente simplificada sobre cómo abordar la realidad se
encuentra en la base de múltiples y opuestas propuestas para el estudio de la naturaleza
en su sentido más amplio.

13
Alfred North Whitehead (pag.1861-1947) (1956) señaló que a partir del modelo de las
ciencias naturales nos hemos acostumbrado a pensar la realidad desde la categoría de
sustancia. Esto es una invitación a describir la naturaleza tal como verdaderamente es
asumiendo que existe una sustancia que se mantiene invariable bajo la apariencia de sus
manifestaciones.
La realidad no desde la categoría de substancia sino de proceso. Si pensamos que las
cosas se encuentran en proceso, debemos abandonar la idea de una realidad última, para
dar cuenta de ordenamientos específicos de las cosas. Ya que nada sería de una vez,
desde y para siempre porque todo estaría en proceso de ser, la realidad sería nuestro
modo de vincular los múltiples ordenamientos que atestiguamos. A estos órdenes de las
cosas se les llama acontecimientos.
La multiplicidad de perspectivas sobre eventos similares debe de corresponder a las
variaciones en el orden de las cosas desde las cuales se observan los fenómenos. No
debe sorprendernos que las descripciones sobre fenómenos similares puedan ser tan
divergentes.
Tampoco deberíamos pensar que la subjetividad es una tara a ser reducida al límite de
su desaparición, pues resulta que es inevitable, como un factor que brinda un punto de
vista a la descripción de un acontecimiento. Por ejemplo, personas con distintas
formación y trayectorias personales observarán de manera distinta fenómenos similares,
ya sea porque su trayectoria influya en su visión del fenómeno o porque describan
acontecimientos distintos.
El tema relevante aquí es reconocer la divergencia de opiniones como un evento
esperable y saludable de la práctica científica, antes que la expresión de error, sesgo,
mala intención, uso de metodología errada o incapacidad de los investigadores.
Partiendo de esta forma de entender la realidad, proponemos que el fenómeno por el que
nos interesamos debe ser estudiado desde múltiples perspectivas, tomando aquello que
consideremos pertinente y descartando aquello que no encaje o no sea funcional a la
descripción del ordenamiento en cuestión.
3.2 La criminalidad un fenómeno complejo y elusivo
El crimen, entendido de modo general como una forma de acto antisocial al que
corresponde una sanción, es un fenómeno tan antiguo como la existencia de las
sociedades más primitivas. Los actos antisociales han sido definidos, clásicamente,
como aquellos que impiden o hacen dificultosa la reproducción social.
Freud (1975) habló de tabúes universales que expresarían las prohibiciones más
fundamentales de toda sociedad, el más difundido de ellos sería el incesto; pero habría
otros, como el asesinato y canibalismo. Estas trasgresiones debieron ser prohibidas y
castigadas en una época, en la cual el principal objetivo de nuestra especie sería la
reproducción del hombre por el hombre (Sloterdijk, 1994) o en palabras más simples la
supervivencia.
Siguiendo la argumentación de Freud, debemos proponer que, aunque fuera evidente el
carácter antisocial de tales prácticas, esto no las eximía de ser objeto de deseo. Es más,
este argumento nos advierte que donde existen prohibiciones, existen deseos;

14
volveremos luego sobre la importancia del deseo como motor de la trasgresión. Por
ahora, veamos la ruta seguida por las prohibiciones básicas mencionadas (el incesto, el
asesinato y el canibalismo).
Estas se habrían complejizado al ritmo que se hicieron más complejas las sociedades.
Las prohibiciones y los deseos se multiplicaron y se hicieron más específicos. No habría
sociedad tradicional que no hubiera sustentado su convivencia y reproducción en un
número de prohibiciones elementales (Girard, 002). Las violaciones a tales
prohibiciones habrían sido los primeros crímenes; las sanciones o castigos asignados a
cada transgresión también habrían evolucionado a la par que las prohibiciones.
En las sociedades orales (Goody, 2003) algunos tipos de sanción tendrían un carácter
más moral que legal (Schneider & Schneider, 2008). Esta distinción es comprensible al
considerar que la ley surge con la escritura. Es decir, el surgimiento de tal tecnología de
comunicación posibilita la existencia de normas de comportamiento universales e
invariables, frente a otras normas informales no escritas de alcance más reducido,
modificables y aplicables de acuerdo a situaciones específicas.
Las sanciones legales difieren de las informales en que estas últimas no requieren de un
conjunto de leyes invariables ni de jueces que ordenen sanciones, sino que puede ser
cualquier miembro de la comunidad o el conjunto de ella quien aplique la sanción. Una
sanción informal puede ser evidente en las actitudes que se toman frente al sancionado.
La cadena evolutiva de las prohibiciones y castigos, o del derecho, muestra la
complejización de la sociedad y sus tensiones en cuanto a qué trato dar a los criminales.
Es claro que no todos los crímenes son igual de graves.
En sociedades más complejas, además de los crímenes que transgreden las
prohibiciones básicas, aparecen otros actos, de aparición más reciente, que afectan la
convivencia. La diferencia entre derecho civil y penal daría cuenta de la diferenciación
entre las esferas más primitivas y recientes de la sociedad y de las prohibiciones y
sanciones asociadas a ellas (Durkheim, 1987).
Más allá de que el crimen sea indesligable de la historia de la humanidad, es en sí
mismo un problema. Se suele reflexionar sobre el fin de exorcizarlo la sociedad. La
prohibición primitiva habría tenido como finalidad asegurar la convivencia y expulsar la
disidencia.
No obstante, a partir de finales del Siglo XIX, con al advenimiento de las ciencias
sociales, la mirada sobre la criminalidad cambia. Emile Durkheim (1986) menciona a la
criminalidad como un hecho que, si bien execrable, debe cumplir alguna función en la
sociedad, al estar presente en toda sociedad conocida. Respecto a la patologización del
crimen, Durkheim considera que aquello que es normal no puede ser patológico.
La criminalidad y otros fenómenos normalmente referidos como patológicos, como por
ejemplo la prostitución, solo lo serían al alcanzar niveles en los que amenazan la
reproducción del orden social y conducen al estado de anomia o ausencia de normas.
Podemos afirmar que los estudios sobre la criminalidad bien nos podrían llevar a
preocuparnos por el tema con el prurito eugenésico de conjurarlo situación que podría
sesgar la visión del investigador o bien nos podrían llevar a presentar la funcionalidad o

15
carácter inexorable del crimen. La dicotomía propuesta en estas líneas guarda relación
con las tradiciones mencionadas por Schneider y Schneider (2008) sobre los estudios
concernientes a la criminalidad en el campo de la antropología. Las corrientes
mencionadas son los estudios de la criminalización y el crimen.
De este modo, fenómenos como el bandidaje serían formas prepolíticas de subvertir el
orden. Muchos otros trabajos (citados por Schneider y Schneider) encuentran a los
sujetos criminalizados en regímenes coloniales o autoritarios que intentan acallar
cualquier forma de protesta a través de la criminalización. La antropología del crimen
ha seguido una ruta distinta, concentrándose en organizaciones criminales reconocidas
frente a sistemas legales específicos.
Mientras la teorización sobre la criminalización buscaba sujetos criminales construidos
socialmente, los estudios sobre el crimen se concentraban en las acciones y relaciones
concretas que establecían grupos, como bandas de ladrones, pandillas o mafias. Estos
trabajos encontraron complejas redes en las que la participación de autoridades en sus
emprendimientos no era extraña, sino parte constituyente.
También encontraron que los bandidos podían tener muy poca vocación altruista,
además de no estar interesados en redistribución alguna. Incluso, grupos de este tipo
pueden convertirse en poderes locales que implantan regímenes autoritarios en diversos
territorios (Schneider & Schneider, 2008).
Al abordar el tema del crimen en las sociedades, debemos ser cuidadosos de que nuestro
enfoque logre dar cuenta de si se está criminalizando a un sector de la población
últimamente los jóvenes de zonas urbanas empobrecidas con fines de sostener un orden
autoritario o injusto, es decir, encontrando un chivo expiatorio o un tercero amenazante
ante el cual se pueda hacer causa común y soslayar las reglas injustas o desiguales por
las que se rige la comunidad.
En la otra orilla, la descripción de estas organizaciones no debe evitar los problemas que
representan su existencia y accionar en una comunidad. Que la población se encuentre
en contacto constante y hasta fraterno con estos grupos o que estos establezcan
relaciones con las autoridades no quiere decir que el accionar de tales grupos no sea
problemático o indeseable.
Allí están las muertes, agresiones, extorsiones, la desconfianza en las autoridades y la
demanda de la población civil por más seguridad. Esto proviene de que las
organizaciones delictivas consiguen el lucro a través de monopolizar o dominar
actividades que implican una carga gradual de comportamiento que tiende a la adicción
o implica desviación frente a normas convencionales como robo, juego, contrabando,
prostitución, venta de drogas o armas, etc. Pero, sobre todo, porque muchas
organizaciones delictivas emplean la violencia para asegurar su posición dominante en
sus oscuros y violentos emprendimientos.
Tales cuestiones se refieren principalmente al acceso a los sujetos, ya que muchos de
ellos normalmente viven y actúan en la clandestinidad. Pero aun cuando se logra el
acceso, resta afrontar el tema de en qué factores fijar la atención factores personales,
estructurales o de otro tipo.

16
También se debe elegir si se apunta a comprender el fenómeno desde la perspectiva de
los involucrados o usando categorías externas a sus vivencias. El panorama resultante
de las investigaciones sobre criminalidad es muy variado, múltiple, como la realidad
misma que se pretende estudiar. En este sentido podemos caracterizar al crimen como
un fenómeno complejo, por el sustrato en que se desarrolla, y elusivo, por ser esta una
característica fundamental de sus actores.
3.3 Teorías sobre la criminalidad
Las teorías sobre la criminalidad que mencionaremos aquí son solo algunas, no siempre
congruentes entre sí, nos proporcionarán una base para entender las causas,
consecuencias o relevancia de diversos fenómenos que ocurren en el país.
3.3.1 La Teoría sociológica.
La figura máxima de esta teoría es Durkheim. Este sociólogo francés contribuyó
eficazmente a la constitución de la sociología como ciencia independiente. Su
aportación a esta ciencia consistió en la manera de enfocar el estudio de los hechos
sociales como algo objetivo, independiente de la conciencia individual.
La teoría sociológica interpreta la conducta delincuente como una respuesta normal ante
un ambiente malo. El factor desencadenante de las conductas delictivas es la misma
sociedad. Es decir, para acabar con la delincuencia y la criminalidad hay que hacer una
reforma social profunda del entorno. La teoría sociológica parte de que el delincuente se
hace y no nace, los rasgos constitutivos no son heredados, la experiencia es un factor
que juega en contra.
Todos los ciudadanos pueden ser o no delincuentes sangrientos o personas ejemplares
esto va muy parejo al anarquismo ya que esta ideología sostiene que todos somos
iguales y es la circunstancia la que nos modifica. Un ejemplo puede ser el mismo joven
que se desenvuelve en un medio hostil y se define como una persona violenta y agresiva
dado que su circunstancia es negativa. Sin embargo, la misma persona que crece y es
educado en los valores de la tolerancia y la comprensión podrá convertirse en alguien
generoso y que beneficie a la sociedad, tanto como a sí mismo.
3.3.2 La teoría de la contestación
La máxima figura de este movimiento es Albert Cohen, la relación reside en que un
grupo de jóvenes que contestan y se enfrentan a la sociedad en forma de grupos y que se
apartan o rechazan positivamente la moralidad de la mayoría. Defendía que la clase
baja, sobre todo la juventud, se encuentra en desventaja respecto al resto de los
componentes de la sociedad, esto es por lo siguiente: su educación no está a la altura de
la de los demás, sus medios económicos son pobres y no tienen influencias familiares
para poder aspirar con cargos importantes.
Si no pueden unirse a otras clases se enfrentan a ellas, conscientes de su impotencia.
Forman una subcultura para ridiculizar la cultura a la que no pueden incorporarse y la
convierten en una antítesis de esta cultura. La subcultura se caracteriza por su rebeldía y
agresividad. Y esto es lógico porque una característica común a las personas violentas
es su inseguridad, se juntan en pandillas o bandas juveniles para protegerse.

17
3.3.3 La teoría Behavionista
Eysenck el máximo exponente de esta teoría, dijo haber aislado un grupo de rasgos de
conducta asociados con la delincuencia. fue un psicólogo inglés de origen alemán.
Investigó sobre la teoría de la personalidad y sobre el tratamiento de la neurosis. Según
él el rasgo más significativo que guarda relación con la delincuencia es la extraversión.
Los extrovertidos son sujetos expansivos, impulsivos y no inhibidos, amantes de la
aventura y de la acción.
La introversión es propia de gente retraído y en general opuesto en personalidad a los
extrovertidos. Las sensaciones fuertes no son de su agrado y llevan una vida ordenada.
Cuando los individuos extrovertidos son inestables emocionales (con tendencia
neurótica) son más propensos a la delincuencia. El mismo rasgo en los introvertidos se
traduce en conformismo. Otros rasgos que pueden significar atracción hacia la
delincuencia son la torpeza psicomotriz y la escasa condicionabilidad.
3.3.4 La teoría psicoanalítica
La psicología y, en especial, los psicoanálisis suelen partir de los individuos y sus
biografías para explicar o comprender sus comportamientos. La criminalidad que
elegimos su propuesta, ya que presenta un modelo de desarrollo de la personalidad
criminal que integra aportes y puntos de acuerdo con otros psicoanalistas.
En Tendencias criminales en niños normales presenta un esquema evolutivo, de acuerdo
al cual ciertas experiencias generadoras de angustia durante los primeros años de vida
predispondrían a los sujetos hacía un futuro en el que revivirían sus experiencias de
sufrimiento temprano.
Lo que aprendemos sobre el niño y el adulto a través del psicoanálisis es que todos los
sufrimientos de la vida posterior son en su mayor parte repeticiones de estos
sufrimientos tempranos, y que todo niño en los primeros años de su vida pasa por un
grado inmensurable de sufrimiento.

18
CAPITULO IV
4.- LA DELINCUENCIA JUVENIL EN EL PERU
La criminalidad y violencia constituyen en la actualidad un problema político social de
primer orden, que exige la necesidad de implementar medidas. Concretas para disminuir
la violencia urbana en las principales ciudades del país, en particular contra la
delincuencia común, cuyos efectos los padece transversalmente toda la población.
Esta violencia obedece a muchos factores causales de índole socioeconómico y cultural,
donde la familia, la escuela, la comunidad y los medios de comunicación constituyen
espacios de socialización muy importantes; sin embargo, éstos históricamente no han
articulado una clara orientación de sus objetivos, contribuyendo a una débil formación
ciudadana.
La criminalidad y la delincuencia urbana es una de las manifestaciones más notorias de
la violencia contemporánea. Las ciudades enfrentan altas tasas de delincuencia que
amenazan los sentimientos de seguridad de la población. Vernos libres de la
delincuencia, gozar de un ambiente de tranquilidad, estar protegido contra la violencia
en el hogar y en la calle, lograr que las ciudades sean más seguras son ingredientes
indispensables para un desarrollo sostenido.
Históricamente las ciudades siempre han sufrido en mayor o menor dimensión los
avatares de la violencia, pero hoy en día, por la incidencia de muchos factores
estructurales como la desocupación, falta de empleo, las migraciones, la pérdida de
valores, etcétera, han elevado sus índices tornándose más agresivas y temerarias.
La delincuencia en nuestro país ha incrementado significativamente en los últimos años,
y cada vez en mayor medida, fuera de control, por lo que puede llegar a ser una
amenaza directa para el normal desarrollo de la convivencia de la propia sociedad.

19
Como consecuencia de su propio incremento y de la creciente gravedad de sus hechos
delictivos, el problema que ella plantea constituye uno de los rasgos más característicos
de nuestra época.
La delincuencia se conoce como el fenómeno de delinquir o cometer actos fuera de los
estatutos impuestos por la sociedad, pero es poco lo que sobre las verdaderas causas por
las que un joven puede introducirse en este mundo.
Éstas causas son diversas; pueden ser de orígenes orgánicos, fisiológicas, patológicas,
influencias externas como el medio en el que se desarrollan los primeros años de su
vida, la carencia de afecto y atención por parte de los padres o simplemente mala
orientación.
4.1-Las pandillas en el Perú
En la década iniciada en 1990, surgió un interés por el problema de las pandillas
juveniles. Este interés creció debido a las acciones violentas cometidas por jóvenes y a
los reportes periodísticos, que les dieron amplio seguimiento.
Hasta inicios de 1990, el problema principal de seguridad del país era el terrorismo; mas
este disminuyó tras la captura de Abimael Guzmán, en noviembre de 1992, y el casi
inmediato desplome de su grupo subversivo. Poco tiempo después el caos urbano, la
delincuencia y las pandillas juveniles se situaron como problemas fundamentales en
materia de seguridad. El pandillaje juvenil, asociado al fenómeno de las barras bravas,
cobró gran relevancia y se forjó el estereotipo del pandillero joven, agresivo y residente
de alguna zona periférica.
La atención a las pandillas juveniles no fue solo periodística, sino académica e
institucional. El fenómeno del pandillaje juvenil está bastante extendido en. América
Latina y Central. Las autoridades de seguridad, como la policía, prestaron atención a la
formación de estos grupos, en vista de otros casos de pandillas violentas registrados en
América Central. La comunidad académica también dedicó atención al tema y
aparecieron estudios sobre las pandillas de Lima y de otras ciudades del país.
Resulta interesante analizar los diversos elementos presentes en el momento del
surgimiento de este fenómeno: la salida de una grave crisis de deuda externa en los 80,
la solución a la crisis con medidas de ajuste estructural y la conformación de sociedades
con menor intervención estatal y dirigidas por el mercado, el cese de algunos conflictos
armados en la región, la caída del muro de.
Berlín y la desintegración de la Unión Soviética. ¿Cómo influyeron estos factos es en la
formación de pandillas y el aumento de la violencia juvenil? ¿Qué pudieron significar
estos hechos para los jóvenes? ¿Existió alguna relación de continuidad entre los
conflictos armados y la violencia juvenil? ¿Cómo influyeron los medios de
comunicación y la sociedad de consumo en las expectativas de los jóvenes? Estos temas
han sido tratados en diferentes trabajos, intentaremos dar una síntesis de lo propuesto,
rastrear las similitudes con la literatura sobre pandillaje y detallar lo específico de
nuestro caso.
Uno de los primeros temas a tratar es la definición de pandilla y el uso de este término.
Así como existe la discusión internacional sobre la definición de pandilla y las

20
implicancias de la misma (Esbensen et al., 2001), en el país también se ha cuestionado
el uso del término, principalmente por lo vago que puede resultar su contenido antes que
por las implicancias institucionales que podría conllevar. Para autores como Santos
(1998) o Strocka (2008) los términos de pandilla y pandillero son ambiguos y reflejan
una visión externa y estereotipada antes que un referente reconocido por los jóvenes
miembros de pandillas.
La mirada sobre el pandillero está cargada de estigmas negativos que predisponen una
imagen de violencia y descontrol juvenil, mientras que el trabajo con estos jóvenes
revela lo complejo de sus relaciones y comportamiento. Ante esto, Santos prefiere
referirse a ellos como esquineros trajinantes por las dinámicas de desplazamiento que
muestran en sus barrios y la ciudad.
Para Strocka el término más apropiado, por lo menos para las pandillas de Ayacucho, es
manchero, ya que el término mancha es el que ellos utilizan para referirse a su grupo de
pares. Además, en la Sierra del Perú, el término pandilla es usado en el contexto de los
carnavales, para referirse a grupos de personas que se agrupan y participan jovialmente
de una celebración. Para autores como Loayza (2011) o Mejía (2001), el término no
representa un mayor problema en sí mismo. Como lo mencionamos antes, en este
estudio consideramos que los términos de pandilla y pandillero son útiles para referirnos
a un problema conocido y que no habrá mayor problema en utilizarlos, si logramos dar
cuenta de la complejidad de su contenido.
Más allá del término para referirse a estos grupos de jóvenes los criterios para saber qué
es una pandilla y qué no lo es son muy relevantes. Sobre esto, Santos propone seis
criterios para reconocer a una red de esquineros trajinantes. Estos serían ocupar un
espacio determinado, tener una historia o identificación barrial, contar con una
estructura de relativa fijeza, contar con un abanico no del todo deliberado de reglas y
sanciones.
Poseer un vocabulario propio y presentar una configuración de red, es decir, vincularse
con otros grupos similares, un elemento que los investigadores peruanos42 han
encontrado muy relevante es el de la identidad y la pandilla, como espacio que permite
la construcción de una identidad social y personal frente a una sociedad excluyente
(Loayza Javier, 2011; Santos, 1998; Strocka, 2008; Tong, 1998).
En los estudios peruanos es notorio el deseo por acercarse al pandillaje juvenil desde
una perspectiva que no observa únicamente los comportamientos violentos o ilegales,
sino que se interna en la convivencia con estos jóvenes. Estos trabajos son de corte
cualitativo y, si bien nos dicen mucho acerca de trayectorias y relaciones de los jóvenes,
no se encuentra en ellos una secuencia que permita rastrear el pandillaje desde un
momento de inicio hasta la situación actual.
4.2- La pandilla como expresión de identidad
En algunos casos se ha tratado a la pandilla como «tribus urbanas», como intentos de
fundar un orden frente a una sociedad caótica y agresiva. Así, se ha dicho de las
pandillas: La pandilla como manifestación social implica una reacción, producto del
acto deliberado de un grupo de jóvenes por poner una voz de protesta, y a la vez
organizar su propio mundo (Loayza Javier, 2011). Tong (1998) considera que entre los

21
motivos de los jóvenes para unirse a las pandillas se encuentran la búsqueda de
pertenencia a un grupo y del reconocimiento social, además de la seguridad que estas
brindan frente a un entorno violento. La búsqueda de la identidad es también
fundamental para Strocka, quien menciona que los sentimientos de pertenencia y
reconocimiento que pueden experimentar los jóvenes en las pandillas pueden cumplir
una función positiva no realizada por otras instancias de socialización.

4.3- ¿endurecer las penas sería la solución?


Frente a la propuesta legislativa que propone aumentar las medidas de internamiento
para los adolescentes en conflicto con la ley penal de 6 a 10 años, nos parece importante
opinar. La propuesta de mano dura no han dado resultados en ningún país, tampoco en
el Perú. Nuestro país ha endurecido su legislación en los últimos años sin haber
controlado o reducido la delincuencia. Endurecer las penas no reduce la violencia. Por
el contrario, la agrava. Clara muestra de ello lo tenemos en El Salvador, Guatemala,
Honduras, México o Brasil.
En lugar de endurecer la respuesta penal, el Poder Ejecutivo debería apoyar más el Plan
Nacional de Tratamiento y Prevención de los Adolescentes en Conflicto con la Ley
Penal (Plan Puedo), facilitando los recursos económicos y técnicos necesarios para
desarrollar programas y servicios para la prevención, la adecuada administración de
justicia y la efectiva reinserción social. Es preciso recordar que este plan fue elaborado
con la participación de instituciones públicas y privadas y a base de experiencias
exitosas nacionales e internacionales.
En el problema de la violencia, los adolescentes no son los principales actores. Las
denuncias por infracciones de la ley penal cometidas por adolescentes representan solo
el 3,1% del total de denuncias por delitos cometidos por adultos y por infracciones
cometidas por adolescentes. Solamente 3 de cada 100 personas investigadas tienen
menos de 18 años. De igual modo, la mayoría de las infracciones cometidas por los
adolescentes no reviste gravedad. Las infracciones a la ley penal más frecuentes en los
adolescentes son las efectuadas contra el patrimonio, que representan el 64% del total
robos: 52% y hurtos: 12,1%, violencia sexual el 14,8% y tráfico ilícito de drogas el
6,1%.
Pocos son los adolescentes que desarrollan una conducta antisocial persistente que sí
requiere una intervención intensiva y sumamente especializada. No se pueden hacer
leyes en función de una minoría de adolescentes y bajo una presión mediática. Debe
darse un tratamiento diferenciado con los adolescentes que cometen infracciones graves,
con programas altamente especializados para el tratamiento de los adolescentes privados
de libertad.
Siendo la infracción que cometen los adolescentes un problema complejo y multicausal,
necesita una respuesta integral y multisistémica, que articule políticas públicas
vinculando la justicia juvenil con otras de carácter social, educativo y económico y
cultural, tal como el Plan Puedo lo propone.

22
Se deben priorizar la prevención, detección y tratamiento oportuno a niño/as y
adolescentes que se encuentran en grave riesgo de desarrollar conductas antisociales. La
prevención es más efectiva y menos costosa.
Sin embargo, se deben saludar varios avances en la propuesta legislativa, tal como la
inclusión de la revisión judicial, que permite que una medida pueda ser modificada,
sustituida o finalizada, cuando el adolescente cumple los objetivos del tratamiento, o
también la medida de reparación del daño a la víctima. En la práctica, esta medida tiene
buenos resultados y permitiría incorporar la mediación en nuestra legislación. La
reparación del daño es una necesidad importante para la víctima y para la sociedad, y se
puede hacer de múltiples maneras. Puede ser directa o indirecta, material e inmaterial.
Existe una amplia experiencia internacional con muy buenos resultados, por lo cual
recomendamos ampliar esta figura en la propuesta. (Fuente diario el comercio web)

4.4- La percepción de inseguridad en el Perú


Los datos sobre percepción de inseguridad del INEI se registraron de acuerdo a la
siguiente pregunta: ¿Cree que será víctima de algún evento que atente contra su
seguridad en los próximos 12 meses? Podemos considerar que esta pregunta es bastante
amplia, pues los eventos que atentan contra la seguridad de las personas pueden resultar
muy distintos. Algunos encuestados podrían referir su temor a la inseguridad hacia
acciones criminales, como robos; mientras que otros podrían temer ser estafados o sufrir
violencia familiar. De este modo encontramos que el dato de percepción de inseguridad
resulta difuso, más presentamos de igual modo sus resultados.
El porcentaje nacional de población que respondió sentirse insegura frente a eventos que
atenten contra su seguridad fue de 79.2%, a nivel nacional. A nivel de región natural,
los pobladores de la Costa registraron el mayor nivel de percepción de inseguridad
(80.6%), mientras que los pobladores de la Selva registraron un 71.3%. En la Sierra se
registró una percepción de inseguridad de 78.1% (ver cuadro 18). Estos datos revelan
que, a pesar de que en la Sierra existe un mayor porcentaje de victimización, su
percepción de inseguridad no es la más alta. La percepción de inseguridad es mayor en
la Costa, a pesar de que no tiene el mayor porcentaje de victimización. Es probable que
la mayor percepción de inseguridad sí se relacione con que en la Costa se encuentra el
mayor

4.5- La percepción de inseguridad en Lima


Los datos de percepción de inseguridad de la ONG Ciudad Nuestra, distinta para medir
hablando de la ciudad donde usted vive, y pensando en la posibilidad de ser víctima de
un delito, ¿se siente muy inseguro o algo inseguro? Se utiliza una referencia localizada
para hablar de inseguridad y se ofrece una serie de alternativas de respuesta.
Los datos de Ciudad Nuestra muestran que, a pesar de registrarse aumento en la
victimización en el periodo 2013-2014, para el mismo periodo se ha registrado la
disminución en la percepción de inseguridad ciudadana. Esta disminuyó del 71.7% en
2011 a 68.9% en 2014. Este es un caso en el que la victimización aumenta a la vez que
disminuye la percepción de inseguridad, aunque debe quedar en claro que siendo
pequeños los porcentajes de cambio en victimización y percepción de inseguridad puede

23
que la relación entre estas dos mediciones no resulte del todo significativa. Fuente:
Ciudad Nuestra (2014)

CONCLUSIONES
Concluimos que los delincuentes son miembros sanos que crecen en una comunidad
enferma, en una comunidad en la que el estilo de vida delictivo es más accesible y se
aprende con más facilidad que las normas de convivencias éticas y sociales.
Manifiestan una actitud conjunta con desprecio a las autoridades que, según ellos, les
han rechazado. Esto significa que la conducta delictiva no responde a un afán de lucro,
muchos delincuentes corren grandes riesgos por objetos de escaso valor o por cualquier
gamberrada. Se explica este comportamiento antisocial con el placer maligno de
molestar a las personas que representan lo respetable. Una manera, en suma, de liberar
su frustración.
El comportamiento conjuntó de reacciones de un individuo, que actúa la respuesta a un
estímulo procedente de su medio interno o externo y observable objetivamente conducta
es la forma o manera en que se comporta una persona, La delincuencia se refiere a un
conjunto de actos en contra de la ley, tipificados por la ley y merecedores de castigo por
la sociedad, en diferentes grados.
La familia Se entiende por familia la asociación natural de la sociedad y espacio
fundamental para el desarrollo de sus integrantes, que se encuentra constituida por
personas relacionadas por vínculos jurídicos o de hechos, cuya existencia se funda en el
amor, respeto, solidaridad, entre otras. La prevención Conjunto de medidas tomadas
para evitar algunas condiciones no favorables o deseadas.
La violencia, agresión se manifiesta como un intercambio de golpes, tanto para uno
como para el otro reivindican su pertenencia a un mismo status de fuerza y poderla
violencia es la manifestación de un fenómeno interaccionar; resultado de un proceso de
comunicación de dos o más personas, la violencia familiar aparece como una forma de
interacción humana muy difundida. Se ejerce de manera silenciosa en el hogar, la calle
o la escuela y se ha convertido en una práctica común y socialmente aceptada
Las causas de la delincuencia, es común escuchar en las noticias de jóvenes asesinos,
ladrones, contrabandistas y narcotraficantes. biológicamente la delincuencia no se
hereda, pero ciertamente hay alguna inclinación física y biológica que favorece la
disposición hacia la criminalidad. psicológicamente los delincuentes presentan
conflictos internos, en los cuales incluso se puede llegar a hablar de enfermedad
esquizofrenia, por ejemplo.
24
Sociológicamente también se puede dar ésta actitud por la combinación de las anteriores
con el ambiente en que se encuentra el delincuente, con desigualdades sociales, o por
racismo, o por desintegración familiar, además de la estigmatización que se les hace a
ciertos jóvenes por el simple hecho de ser de otras etnias", por consumo de drogas y o
alcohol. También la nefasta influencia de algunos programas de ciertos medios de
comunicación o videojuegos que favorecen el crecimiento de la violencia.
La agresión es un acto efectivo que implica acercarse a alguien en busca de consejo o
con la intención de producir daño. No así la agresividad, que no se refiere a un acto
efectivo, sino, a una tendencia o disposición que se halla bajo los designios de la
creatividad y la solución pacífica de conflictos. Violencia es una forma perversa o
maligna de agresividad que ejerce un individuo contra otro de su misma especie y que
se caracteriza por su carencia de justificación, tendencia ofensiva, ilegitimidad y/o
ilegalidad.
Seguridad y percepción de la seguridad la interacción de los individuos con su entorno
es constante y en ella territorio y colectividad se modifican mutuamente en esta la
sensación de la seguridad es una pieza clave para entender el uso del espacio público,
además de un indicador muy importante de la calidad de vida La sensación de seguridad
no puede medirse de modo objetivo.
Las experiencias vividas por una persona, su situación vital personal y el tipo de
interacción que elige tener con su entorno influyen en la sensación de seguridad. A
quedado demostrado que las personas menos expuesta a la delincuencia son aquellas
que se inquietan más de verse eventualmente afectadas por ellas Prevenir la sensación
de inseguridad es algo completamente distinto que prevenir la delincuencia.
La delincuencia visible y los desórdenes públicos afecta a la persecución de la seguridad
los delitos y desordenes que son visible en el contexto urbano afectando aparentemente
a una minoría de manera aleatoria ejemplo: las agresiones con robos a las personas en la
vía pública, los ruidos, gritos y actividades agresivas con robos influye negativamente
en la sensación de seguridad.
Por último, quisiéramos manifestar que la delincuencia juvenil es el resultado de la
combinación de diversos factores de riesgo y respuesta social. Se presenta en toda
sociedad, en donde los antivalores de violencia, agresividad, competencia salvaje,
consumo, se imponen a los valores supremos de la sociedad, como la tolerancia, la
solidaridad y la justicia.

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RECOMENDACIONES
Una primera y fundamental recomendación de política es asumir y difundir una imagen
positiva de la juventud, la cual dé cuenta del enorme potencial que representa este sector
de la población para el país. Una visión negativa entre los funcionarios y ciudadanos
adultos resulta un obstáculo para plantear medidas habilitadoras para los jóvenes antes
que intentar controlarlos por considerarlos una población de riesgo.
Se debe hacer promover la obtención de mejores y más confiables datos sobre seguridad
a nivel oficial. La estadística sobre criminalidad presenta vacíos e inconsistencias que
dificultan el análisis profundo a partir de ella.
Se deben reforzar y potenciar las buenas prácticas y programas iniciados en el país en
materia de justicia juvenil. En el Perú han iniciado programas de Justicia Juvenil
restaurativa que ofrecen alternativas distintas a llevar los casos de los adolescentes
infractores a instancias judiciales y a dictar medidas de internamiento. Este tipo de
prácticas son concordantes con la legislación internacional y la vocación general de
promover la rehabilitación de los jóvenes, antes que el endurecimiento del castigo.
Las políticas sobre justicia juvenil deben diferenciarse por tipo de actor: no es lo mismo
trabajar con jóvenes pandilleros que con otros que han iniciado una carrera delictiva.
Los jóvenes recluidos por delitos menores pueden ser atendidos por programas que
prevengan el internamiento, mientras que los que cometen delitos graves deberían
encontrar condiciones adecuadas a su rehabilitación en los centros juveniles, evitándose
que estas poblaciones se encuentren en contacto. Esperamos haber mostrado la
heterogeneidad de los jóvenes en los diversos ámbitos en que se encuentran. No todos
los infractores se encuentran en las mismas trayectorias de vida.
Se debe buscar la identificación y articulación de diferentes programas e iniciativas que
trabajen con jóvenes en situación de riesgo, especialmente en áreas de fuerte
estigmatización y segmentación residencial. Ya que muchos de los episodios de
violencia entre los jóvenes son transitorios, las iniciativas que permitan a los jóvenes
otras formas de establecer relaciones personales e insertarse a la sociedad les pueden dar
la posibilidad de finalizar periodos de violencia en sus vidas.
Se debe asumir de manera integral la problemática de la delincuencia. Limitarse a los
factores de pobreza y empleo y el aumento de la fuerza policial no abarcan el problema
en su total complejidad. La articulación de esfuerzos que apunten a la reducción de la
desigualdad, la promoción de igualdad de oportunidades, el desarrollo de una cultura
26
ciudadana basada en la convivencia democrática y la conciencia ambiental son aspectos
a mejorar para reducir la criminalidad juvenil.
Se debe promover a nivel de gobiernos locales un tipo de gestión que se preocupe por la
generación de valor público en sus localidades. Contar con adecuados espacios
públicos, como parques, plazas, bibliotecas y espacios deportivos, ayudan a crear
mejores y más igualitarias condiciones para fomentar un ambiente agradable en el que
la crítica de los jóvenes a la autoridad no tendría que seguir derroteros violentos.
Se debe fomentar la investigación académica sobre el problema de criminalidad a nivel
general y sobre criminalidad juvenil en particular.
BIBLIOGRAFIA

1.-Criminalidad y violencia juvenil en el Perú, autor Rommel Gustavo Ruiz Valerio,


año 2013, Lima Perú.
2.- violencia juvenil, autor Jorge Valencia Corominas, año 2015, Lima Perú.
3.- https://books.google.com.pe/books?AlbertCohen.

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ANEXOS
De seis balazos asesinan a empresario en Barranca

Un delincuente lo espero en la puerta de un bar y le disparó seis veces dejándolo gravemente


herido. Camino al hospital dejó de existir.

El empresario Nicanor Augusto Collazo Veramendi (47) fue asesinado por un sujeto
desconocido que le disparó seis veces en diversas partes del cuerpo cuando se encontraba
saliendo de un bar ubicado en la calle Lauriama, provincia limeña de Barranca.

Según las primeras investigaciones policiales, Collazo había estado acompañado de unos
amigos cuando al salir del local por motivos de que son materia de investigación, un delincuente
se le acercó y le disparó en el pecho y estómago dejándolo gravemente herido.

La víctima fue trasladada al área de emergencia del Hospital de Barranca, sin embargo, en el
camino dejó de existir. La Policía Nacional aún no ha podido esclarecer si se trató de un intento
de robo o de un crimen planificado por sicarios y extorsionadores que en los últimos años han
acentuado su presencia amenazante en la provincia de Barranca.

Nicanor Augusto Collazo Veramendi, se desempeñó como secretario de la provincia de


Barranca por la agrupación política de Fuerza Popular y en la última campaña electoral fue
candidato a la alcaldía de Barranca. Deja en la orfandad a un hijo de 7 años.

(fuente RPP web)

Comentario:

En nuestros días vemos que la delincuencia está ganando mucho terreno, la policía no se
abastece para cumplir con las expectativas de la población, ya que no puede brindar la seguridad
ciudadana ni en las mininas condiciones, en el norte chico como Huacho, Barranca, Paramonga.

Esta provincia del norte del país viene sufriendo las consecuencias de problemas de la sociedad
como es la falta de valores respeto a la vida del prójimo, donde la vida de algunos pequeños
empresarios tiene precio fijado por la delincuencia organizada. En este caso en particular el cual
es un familiar (cuñado) vemos que presuntamente fue ejecutado por un caso de extorción el
asesino identificado como Deyvis Sáenz Pardo.

Fue un ex trabajador del pequeño empresario Barranquino, por esta razón habría obtenido la
información para poder realizar el ilícito penal, en la actualidad el asesino ya se encuentra
recluido en la cárcel de Carquin, Huacho fue capturado por barranca después de haber estado
escondido 28 días en una casa abandonada por inmediaciones de la playa Miraflores de
barranca, aún no se esclarece el caso y sigue en investigación.

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EL CASO GRINGASHO
El historial delictivo de Alexander Pérez Gutiérrez, alias “Gringasho”, se remonta al año
2010 cuando contaba con tan solo 15 años de edad cuando fue internado en el centro de
rehabilitación juvenil de la ciudad de Trujillo, acusado de homicidio de Deysi García
tooh. Fue liberado meses después por falta de pruebas, aunque a partir de entonces fue
lo que siguió fue una serie de delitos, condenas y fugas.
En el mes de setiembre del año 2011, “Gringasho” fue arrestado por el asesinato de tres
personas en el distrito del porvenir y cuatro meses después condenado a seis años por
estar involucrado en diversos delitos casos de sicariato. Esto no fue impedimento para el
ímpetu delictivo del joven delincuente, quien logró escapar del reclusorio de Trujillo
junto a otro tres menores en abril del 2012.
Luego ya prófugo se trasladó a lima junto a su enamorada Yasmin Marquina Casas,
quien también cobraría protagonismo por su cercanía al hampa, y ambos se hospedan en
un hotel de los olivos, allí fue recapturado por la policía el 12 de junio del 2012. En
medio de reclusión de cinco años en el centro juvenil de diagnóstico y rehabilitación de
Lima “Maranguita”, “Gringasho”, aprovecho el descuido de los agentes de seguridad y
fugo por segunda vez junto a doce menores.
Un mes después la policía logró capturarlo en Santa Anita. Tras cumplir la mayoría de
edad, en mayo del 2013, el sicario fue condenado e internado en el penal piedras gordas
II. De acuerdo al examen psicológico, realizado en enero del 2013 se determinó que
Alexander Manuel Pérez Gutiérrez es emocionalmente impulsivo, violento, insensible al
dolor humano, desafiante, calculador y egocéntrico, características por las que lo
calificaron como un sujeto con alto grado de peligrosidad social. (fuente diario el
comercio)

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