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FACULTAD DE DERECHO

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

ENSAYO
“DERECHO PENAL ECONÒMICO”
CASTILLO CASTILLO, Ashlee Caroline
LINARES PEREZ, Linda Rashell
RIOS RUNTO, Carol
SANTOS CARRERA, Ann Yesenia
TORRES MATÌAS, Keiko Sayumi
VELA MORI, Milagros

Asesora
Dr. RIVEROS TOLENTINO, Edy Leonardo

LIMA – PERÚ
(2019 – I)
ÌNDICE
I. INTRODUCCIÒN
II. ARGUMETACIÒN
CAPITULO I
1.1 DIFINICION DEL DERECHO PENAL ECONÒMICO
1.2 EL DERECHO PENAL ECONÒMICO EN LA HISTORIA
CAPITULO II
2.1 CARACTERISTICAS DEL DERECHO PENAL ECONÒMICO
CAPITULO III
3.1IMPORTANCIA DEL DERECHO PENAL ECONOMICO
CAPITULO IV
4.1 DERECHO COMPARADO

III. CONCLUSIONES
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS
INTRODUCCIÓN

El manejo de la economía es un problema colectivo, por ello es imperativo el


establecimiento de un buen manejo del mismo, de lo contrario acarrearía consecuencias
para toda la sociedad y lo que se desea es evitar que cada miembro de la sociedad se vea
perjudicado en la actividad económica. Es así que se ve necesario la intervención del
Estado, siendo el Derecho Penal Económico el último nivel de control social en las
actividades económicas.

En la actualidad los delitos económicos son una fuente de cuestionamiento, ya que


la definición del Derecho Penal Económico es un tema controvertido entre los doctrinarios.
Pero como idea general esta rama está enfocada en la protección del sistema económico,
donde el Estado cumple con la función de regularlo mediante una normativa, desde el punto
de vista del derecho Penal. Ante este conflicto doctrinario cabe precisar la siguiente
pregunta ¿Qué es el Derecho Penal Económico y cuáles son sus alcances?

El objetivo general de este ensayo es dilucidar la definición del Derecho Penal


Económico y sus alcances. Para ello se hará referencia a la legislación que la regula y a
su interpretación doctrinaria. Del mismo modo se hará una comparación entre la regulación
del Derecho Penal Económico en el Perú y otros países, citando el derecho comparado y
el análisis del mismo. Finalmente, se explicara la importancia de su regulación en nuestro
país.

Por lo tanto, para el cumplimiento de este objetivo se ha organizado el contenido


del presente ensayo en cuatro capítulos que explicaran todo el contenido de análisis. En
primer lugar, se explicará la definición de Derecho Penal Económico. En segundo lugar, se
explicará las características del Derecho Penal Económico. En tercer lugar, se explicará la
importancia del Derecho Penal Económico en la legislación peruana. Finalmente, se
explicará la regulación del Derecho Penal Económico en el Perú a diferencia de otros
países.

Al ser la economía el motor del mundo, la importancia del Derecho Penal


Económico yace en la necesidad de que cada sociedad se pueda desarrollar correctamente
bajo los parámetros de la ley. El análisis de este tema es de suma importancia ya que forma
parte de nuestra vida como sociedad y su regulación depende de la realidad nacional que
vive cada país.

La justificación del presente ensayo se explica a través del análisis sistemático de


la ley, como fuente principal la Constitución Política del Perú. De este modo se podrá
entender con más claridad la importancia de este tema y como es que influye en el correcto
desarrollo de la sociedad económica. El valor de este ensayo yace en entender la
relevancia del Derecho Penal Económico y como es su aplicación en la vida real.

II. ARGUMETACIÒN
CAPITULO I
1.1 DIFINICION DEL DERECHO PENAL ECONÒMICO
Según Iberico L. (2016) El derecho penal económico se define como “rama del
derecho penal que desde una perspectiva normativa busca proteger el sistema o modelo
económico diseñado constitucionalmente, de forma tal de permitir que los sujetos
económicos puedan interactuar dentro de un esquema de libre mercado, ofertando o
demandando; y que el Estado pueda cumplir adecuadamente su rol social y regulador”

Ésta rama del derecho a través de sus normas protege los bienes jurídicos
intermedios que forman parten del orden económico constitucionalmente establecido.
Desde una perspectiva amplia el derecho penal económico incluye la protección de bienes
jurídicos individuales, como el patrimonio, que permiten a las personas realizar sus
actividades económicas ya que existe un rol regulador.

1.2 EL DERECHO PENAL ECONÒMICO EN LA HISTORIA


El Derecho Penal Económico ha ido definiendo a lo largo de la historia, hasta llegar a
su configuración y contenido actual, el cual es considerado como el conjunto de figuras
delictivas que giran en torno a la tutela del orden económico del Estado y de las relaciones
económicas derivadas de los sistemas de producción, distribución y acceso de los
consumidores a bienes y servicios en una sociedad concreta.

Después de la revolución industrial, los estados comienzan a intervenir en la


economía con normas reguladoras de los sistemas monopolísticos y luchando contra el
acaparamiento de bienes de primera necesidad.

Pero es en el siglo XX el que va a dar lugar a un Derecho Económico en el que el


Estado deja de cumplir una labor de simple vigilancia respecto de una economía que se
rige por las exclusivas reglas del mercado, pasando a ser un Estado intervencionista del
mercado, atendiendo a una nueva concepción social de la economía.

La economía de mercado va a derivar en una economía social liberal del mercado,


con ello se amplía también en ámbito del ius puniendi del Estado en la economía. No
obstante, en las sociedades con una economía planificada también existe la delincuencia
económica, si bien sus parámetros son diferentes. Las grandes guerras del siglo XX y la
gran depresión van a influir decisivamente en la conformación del Derecho Penal
Económico, si bien no puede afirmarse que el Derecho Penal Económico sea un “Derecho
de Guerras y Revoluciones”:

La globalización y la internacionalización de la economía van a provocar también


la transnacionalización de la delincuencia económica, obligando a los estados a modificar
concepciones del orden económico existentes hasta el momento.

En cuanto al concepto y contenido del Derecho Penal Económico, debe partirse de


que el mismo cohabita con el Derecho Administrativo Económico sancionador, por lo que
el legislador debe ser escrupuloso en la definición de la infracción administrativa y la
infracción penal. Se ha planteado la necesidad de elaborar una nueva dogmática penal
para el Derecho penal económico diferente a la consolidada en los dos últimos siglos para
el Derecho penal clásico, protector de bienes jurídicos individuales (salud, vida, integridad,
patrimonio). No obstante, lo que debe hacerse es adaptar la dogmática penal garantista a
los problemas que plantea el Derecho penal económico, cuyas principales características
se basan en la tutela de bienes jurídicos supraindividuales, la necesidad de acudir a la
norma penal en blanco, la conformación de tipos penales especiales y la previsión de
normas de imputación a la persona jurídica.

El nacimiento del Derecho Penal Económico coincide con una perspectiva


criminológica de la delincuencia realizada por sujetos de alta posición social, con una
relación de confianza en la sociedad, a diferencia de la delincuencia tradicional propia de
clases marginales. Así se comienza a hablar del “delincuente de cuello blanco”,
posteriormente del “hecho profesional” y de la delincuencia empresarial. En la actualidad
es pacífica la existencia de un concepto estricto y otro amplio del Derecho Penal
Económico, con contenidos diferenciados.

A nivel internacional, en ámbitos regionales, van apareciendo organizaciones


supranacionales que van armonizando el Derecho Penal Económico de los diferentes
Estados. Esto ocurre, por ejemplo, en Europa con la Unión Europea y, en una fase menos
desarrollada aún, en Latino América.

CAPITULO II
2.1 CARACTERISTICAS DEL DERECHO PENAL ECONÒMICO
Soler, por un lado, ha sostenido que “…la noción de delito económico es falsa porque
no está construida sobre la noción de bien jurídico…” frase de la que se ha concluido en
que, para dicho autor “…las acciones reprimidas por esta rama del derecho penal no son
diez valiosas desde el punto de vista ético social…”
Por otro lado se dijo que “… podemos afirmar que el Derecho Penal Económico
existe,….que es una especialidad, porque tiene características propias que no son las
comunes en los restantes delitos. Que ellos se verifica porque las soluciones tradicionales
de la dogmática penal, si bien son aplicables en gran medida, no dan respuestas
adecuadas a algunos problemas que son propios de esta rama del Derecho Penal…”,
tomando como ejemplo de los delitos económicos al régimen penal cambiario intenta,
modestamente, examinar el estado actual de algunos de esos problemas a los que se
aludiera. En ese sentido se prestará atención a tres cuestiones: el principio de legalidad; la
inversión de onus probandi; y la autoría.-

En la doctrina jurídico penal se reconoce la existencia de un Derecho Penal


Económico al que se ha caracterizado como “los comportamientos descriptos en las leyes
que lesionan la confianza en el orden económico vigente con carácter general o en alguna
de sus instituciones en particular, y por tanto ponen en peligro la propia existencia y las
formas de actividad de ese orden económico.

Humanista

Debido a que sus normas se refieren a la naturaleza concreta de una actividad económica.

Tienen como centro de atención la toma racional de decisiones por parte de unidades
económicas individuales.

La complejidad de la política económica regulada por el derecho económico afecta la


naturaleza de este orden normativo diferenciado.

No todo derecho económico es por si un instrumento para el cambio social.

Complejo

Gira en torno al ser humano.

Las normas de contenido económico requieren un abordaje no formalista y esencialmente


realista y sociológico.

Puede ser analizado por diferentes áreas del conocimiento humano.

Las normas cambian y se adaptan a los cambios tecnológicos y productivos.

CAPITULO III
3.1IMPORTANCIA DEL DERECHO PENAL ECONOMICO
En cuanto al concepto y contenido del Derecho penal económico, debe partirse de que el
mismo cohabita con el Derecho administrativo económico sancionador, por lo que el
legislador debe ser escrupuloso en la definición de la infracción administrativa y la
infracción penal. Se ha planteado la necesidad de elaborar una nueva dogmática penal
para el Derecho penal económico diferente a la consolidada en los dos últimos siglos para
el Derecho penal clásico, protector de bienes jurídicos individuales (salud, vida, integridad,
patrimonio). No obstante, lo que debe hacerse es adaptar la dogmática penal garantista a
los problemas que plantea el Derecho penal económico, cuyas principales características
se basan en la tutela de bienes jurídicos supraindividuales, la necesidad de acudir a la
norma penal en blanco, la conformación de tipos penales especiales y la previsión de
normas de imputación a la persona jurídica.

El nacimiento del Derecho penal económico coincide con una perspectiva criminológica de
la delincuencia realizada por sujetos de alta posición social, con una relación de confianza
en la sociedad, a diferencia de la delincuencia tradicional propia de clases marginales. Así
se comienza a hablar del “delincuente de cuello blanco”, posteriormente del “hecho
profesional” y de la delincuencia empresarial. En la actualidad es pacífica la existencia de
un concepto estricto y otro amplio del Derecho penal económico, con contenidos
diferenciados.

A nivel internacional, en ámbitos regionales, van apareciendo organizaciones


supranacionales que van armonizando el Derecho penal económico de los diferentes
Estados. Esto ocurre, por ejemplo, en Europa con la Unión Europea y, en una fase menos
desarrollada aún, en Latino América.

Las épocas actuales nos obligación al conocimiento y estudio pormenorizado de aquellas


relaciones económico-sociales que deben someterse al control y regulación de las normas
penales que viabilizan el ejercicio del poder punitivo del Estado; con más razón cuando
estos comportamientos lesivos se manifiestan cada vez y con mayor frecuencia a través
de una infinidad de actividades –muchas de ellas, con apariencia de licitud-. Es
incuestionable que al existir un peligro constante de desestabilización y afectación directa
al orden económico, monetario y financiero, que al fin de cuentas nutre a todo grupo
organizado, se genera la pérdida del pilar fundamental para que cualquier Estado pueda
llevar adelante sus planes de desarrollo, que se entienden, están orientados a la
consecución del bien común y la satisfacción de intereses generales.
Toda esa construcción de un sistema penal en relación con las actividades económicas,
no puede ni debe desvincularse de la Teoría del Estado. Como lo expresa Mariano
Silvestroni, esto ocurre porque el análisis axiológico estatal, recae necesariamente sobre
el alcance y las manifestaciones de su poder, en vista de que la sanción punitiva es la
expresión más clara del poder que el ente social y políticamente organizado ejerce, sin
pasar por alto que la primera Ley de carácter punitivo es y será la Constitución o Carta
Política, pese a que no es propio de esta norma de jerarquía suprema, describir conductas
y establecer sanciones.
Por citar un ejemplo, la actual Constitución de la República del Ecuador, publicada el 20 de
octubre del 2008, no sólo se ha limitado a sentar las bases y directrices referentes al
régimen económico; sino que positiviza desde los principios generales de lo que se
entenderá en el Ecuador por “Régimen de Desarrollo”, pasando por la planificación
participativa para el mismo; la soberanía económica; la política fiscal; el endeudamiento
público; el régimen tributario; la política monetaria, cambiaria, crediticia y financiera; la
política comercial; el sistema financiero; la democratización de los factores de producción;
los intercambios económicos y comercio justo; el ahorro y la inversión; hasta concluir con
la normativa que legitima la actuación de los sectores estratégicos, servicios y empresas
públicas. Todo este conjunto de regulaciones se entienden concordantes con el sistema
económico ecuatoriano actual, llamado como de “Economía social y solidaria”, que
reconoce al ser humano como sujeto y fin, propende a una relación dinámica y equilibrada
entre la sociedad, el Estado y el mercado, en la búsqueda de garantizar la producción y
reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir.
Ahora bien, sabiendo que el Derecho Penal sólo podrá ser definido teniendo en cuenta el
modelo estatal imperante y tomando en cuenta que todo saber se manifiesta como un
proceso en el tiempo, debemos ubicarnos en las concepciones históricas de justificación y
legitimación del Estado, por tanto de la justificación y finalidad de la ciencia penal. Para
éste último punto, las varias escuelas del Derecho Penal aparecen para dar explicaciones
acerca de las clases y tipos de delitos y penas, la culpabilidad o responsabilidad penal y la
antijuridicidad; así, desde una concepción clásica con Francesco Carrara, sustentada en
una filosofía liberal, llegamos a la teoría contemporánea, que propone un minimalismo y
reduccionismo jurídico, pero siempre se tendrá como eje común, como lo indica el profesor
Zaffaroni, que la delimitación del Derecho Penal se centra en una explicación de los
complejos normativos que habilitan una forma de coacción estatal.
Para empatar lo antes dicho con las relaciones sociales-económicas lesivas, es decir con
lo que se conoce como delincuencia económica y/o de la empresa; debemos partir del
hecho de que estas conductas ilícitas ante todo, menoscaban la confianza de la ciudadanía
en el sistema económico y financiero, sin olvidar que al ser la economía la ciencia que se
ocupa de las cuestiones relativas a la satisfacción de las necesidades tanto materiales
como inmateriales, se preocupa precisamente de la forma en cómo se administran los
recursos escasos, con el propósito de producir diversos bienes y distribuirlos para el
consumo masivo entre los miembros de la sociedad. Por ello, todas aquellas relaciones -
tanto de personas naturales y a través de personas jurídicas- que afecten a la forma en
que los individuos realizan sus elecciones y decisiones para la administración y consumo
de los bienes disponibles, y de modo tal, lesionan y menoscaban la forma de satisfacción
de sus necesidades, deben ser reguladas desde el ámbito punitivo y sancionador del
órgano estatal.
Sin embargo, es necesario precisar que los delitos económicos, a diferencia de lo que se
conoce y el legislador ha tipificado como delitos contra la propiedad, parten de la lesión de
un bien jurídico diferente, que no sólo genera un efecto lesivo a una persona plenamente
identificable, sino que se caracterizan por su pluriofensividad e impacto dañoso general –
factor diferenciador con los delitos patrimoniales-; por esa pluriofensividad, caracterizada
por la existencia de una objetividad jurídica plurivalente, se lesionará o pondrá en peligro
a un bien jurídico abstracto como lo es el orden económico social; pero a la vez, por
ejemplo, se vulnerarán derechos de los consumidores o de los depositantes de las
instituciones financieras; no en vano en ocasiones se sancionarán peligros abstractos y,
en otras, el ente legislativo puede acudir a la redacción de tipos penales conocidos como
abiertos o en blanco, últimos considerados por parte de la doctrina como el reflejo de la
peligrosa expansión del poder punitivo
Otra observación que se debe realizar, es que los delitos económicos no pueden ser
considerados única y exclusivamente como aquellos llamados “Delitos de Cuello Blanco”
o “White Collar Crimes”; figuras en las cuales se asume que los sujetos activos son
únicamente personas de un nivel económico alto, que en el desarrollo de su actividad
profesional buscan el mayor beneficio a cambio de la adecuación de su conducta a un tipo
penal, que en muchos casos –cuando nos referimos a las multas- terminan siendo
asumidas por los consumidores finales del producto que ofertan o adquieren.
Frente a esto, es evidente que se debe aclarar que los delitos económicos no tienen la
caracterización de ser “propios”; por el contrario, éstos pueden ser cometidos por cualquier
persona que ponga en peligro y riesgo real al orden económico, lo que remite
ineludiblemente al modelo de Estado impuesto, que colocará los lineamientos bajo los
cuales se verá lo que se tolera o no en el sistema económico; tanto es así que incluso se
ha llegado a hablar de la “Delincuencia de Cuello Azul”, la que se expresa mediante
pequeñas estafas o el acuerdo entre algunos comerciantes, que del mismo modo logrará
el interés criminológico de la delincuencia económica, que gira en torno al abuso de
confianza explícito o implícito del sistema económico.
Mírese que precisamente por la necesaria protección ya no de bienes jurídicos individuales
sino colectivos o difusos, que se han visto lesionados por empresas y corporaciones, dentro
del área penal económica se discute acerca de la responsabilidad penal de las personas
jurídicas, en vista de que el ente ficticio materializa sus actuaciones aplicando su estatuto
a través de sus respectivos órganos. En este caso por ejemplo, el delito no cesaría por la
mera remoción y sanción de su representante legal, sino que se hace menester atacar la
actividad económica ilegal per se.
No está por demás aclarar que, por el tipo de bien jurídico que protege este Derecho Penal
accesorio o periférico, surge la reflexión acerca de la presencia o ausencia del principio de
lesividad –pilar propio del Derecho Penal nuclear- para justificar la imposición de una pena;
por tal motivo Manuel Jaén Vallejo hace notar que en el Derecho Penal Económico, al
estar muchas veces frente a delitos de peligro o de pura actividad, la lesión al bien
protegido no es el único criterio diferenciador; puesto que en los delitos económicos lo que
le interesa al legislador sancionar es la inobservancia y vulneración de las normas que
regulan la economía: por ejemplo las normas que reglan el juego económico, el pago de
los tributos, la prohibición de las acciones dirigidas a impedir o falsear la competencia, la
prohibición de monopolios y oligopolios, el alza indiscriminada el valor de los bienes,
etcétera.

CAPITULO IV
4.1DERECHO COMPARADO

PERU:
“Podemos definir el Derecho Penal Económico como la actividad punitiva del
Estado relacionada con la actividad económica. En este sentido, cabe
preguntarse si el Estado puede intervenir dentro de los aspectos económicos, y
luego determinar, en el caso que la respuesta sea afirmativa, en qué medida y
con qué finalidad”. Autor Luis F. Bramont- Arias Torre; Abogado. Profesor de
Derecho Penal de la UNIFE; Perú
ESPAÑA:

“El derecho penal económico se define en España como el conjunto de normas


jurídico penales que tutelan el orden económico constitucional, lo que
comprende la protección de los mecanismos estatales de intervención en la
economía y la tutela de las instituciones básicas que permiten la producción,
distribución y consumo de bienes y servicios”. Prof. Dr. Adán Nieto Martín -
Instituto de Derecho Penal Europeo e Internacional Universidad de Castilla la
Mancha

COLOMBIA:

“El reconocimiento de algunos derechos sobre los bienes en la sociedad trajo


consigo su protección penal, lo cual se refleja en la creación de tipos penales
que garantizan la propiedad privada, tales como el hurto, el robo y la estafa. En
ellos podemos encontrar las primeras manifestaciones del Derecho Penal
Económico. En la medida en que surgen las primeras expresiones de comercio
de bienes y servicios esta protección se extendió a intereses supraindividuales,
que dan lugar a conductas que sancionaban el abuso en las relaciones del
mercado, tales como la usura, el monopolio, el acaparamiento y el control de
precios” (García, 2007, p. 6).

En la década de los ochenta Colombia fue sorprendida con una gran crisis
financiera que afectó, en forma sensible, a los ahorradores. En 1999, en razón a un falso
rumor, se produjo el masivo retiro de dineros de una entidad financiera, situación que
estuvo cerca de generar un pánico económico. En el 2008, dos organizaciones piramidales
defraudaron a un considerable número de ciudadanos. Para controlar estos aviesos
comportamientos, el legislador acudió a la figura de la emergencia económica y creó,
apresuradamente, tipos penales que presentan dificultades para su aplicación. En el
presente artículo se evidencia que las normas de derecho penal económico en Colombia
son, en su mayoría, el resultado de situaciones coyunturales y no el fruto de juiciosos
análisis de política criminal.

En Colombia, la intervención del Estado en la economía nos llega con la reforma


constitucional de 1936 que impulsó la llamada Revolución en Marcha, con el advenimiento
de la primera República Liberal con el presidente Alfonso López Pumarejo y las luces
jurídicas de Darío Echandía. El artículo 11 estableció entonces que “El Estado puede
intervenir, por medio de las leyes, en la explotación de industrias o empresas públicas con
el fin de racionalizar la producción, distribución y consumo de las riquezas, o de dar al
trabajador la justa protección a que tiene derecho…”. Este mandato, con ligeros retoques
introducidos por el Acto Legislativo 1º de 1945 y 1º de 1968, fue reiterado en los artículos
333, 334 y 335 de la Constitución de 1991.

De esta forma, como lo advierte el maestro Luís Enrique Romero Soto (1988) el
Estado ha abandonado su papel de espectador para asumir un rol de actor y director
de los cambios económicos manifestándose en dos formas principales: la de
intervención, es decir, la de dirigir las diversas políticas —de crédito, de control de
precios, etc.—, y la de protección, que, como su nombre lo indica, tiene como objeto
amparar a la parte más débil de la sociedad: consumidores, contratantes (p.41).

En el período de 1930 a 1950, se advierte la recesión económica en Europa y la


caída de la bolsa de valores de Wall Street, que impone la creación de una
Superintendencia de Valores en los Estados Unidos con poderes de vigilancia y sanción,
con consecuencias administrativas y penales. Luego, con la aparición de los regímenes
totalitarios, el Derecho Penal de emergencia se transforma en Derecho Penal Económico
bélico, al producirse un avance exponencial del mismo (Vervaele, 1997, p. 5). Por ello,
como lo reseña García Cavero (2007) “El Derecho de Policía en sentido estricto quedó
relegado a un segundo plano, mientras que el Derecho Penal se convirtió en la prima ratio
para la protección de la economía global.

En las décadas de los ochenta y noventa, se presentaron en el mundo


desaguisados que motivaron una gran expansión del Derecho Penal Económico y
su especie, el Derecho Financiero. Así, en España se descubrieron los malos
manejos de Mario Conde en el Banco Banesto, que le produjo a esa entidad un
quebranto patrimonial de 7.000 millones de pesetas (El Mundo, 1995, p. 36-38).

Asimismo, se ventiló el caso de la compañía Colsa, que decidió combinar aceite de


cocina con el de usos industriales, que tuvo consecuencias fatales en la vida y la
integridad de centenares de ciudadanos (Ruiz, 2007, p. 63).

En Colombia, como consecuencia de la utilización indebida de fondos captados del


público para lograr el dominio de otras entidades, los auto préstamos y la captación ilegal,
se presentó una crisis financiera que perjudicó a 70.000 ahorradores y generó pérdidas
que a valor presente pueden superar los ocho billones de pesos.

III. CONCLUSIONES
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS
Righi, E (2006).Derecho Penal y Derecho Penal Económico. Buenos Aires: Ad Hoc
Soler, S. (1964). Jornadas Nacionales de Derecho. Buenos Aires: La Razón