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PRESENTA: HUGO ALEXIS RUIZ VICENTE

MATERIA: POLÍTICAS EDUCATIVAS Y FORMACIÓN DOCENTE

DR. SANTIAGO YAHIR MORALES IZQUIERDA

DOCTORADO EN GESTIÓN Y ´POLÍTICAS EDUCATIVAS

UNIVERSIDAD CEUSS TUXTLA GUTIERREZ, CHIAPAS


LA FORMACIÓN DOCENTE Y LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS

La educación es un derecho fundamental que posee toda persona y que además


se ha manifestado en la movilidad social como un elemento de la política, que le
da un lugar privilegiado con el cual se busca la redención y la salvación de nuestro
país, olvidándose de otras órdenes de la realidad: la política económica y la
estructuración de un orden político más justo y participativo.

Los maestros se han formado a través del tiempo en base a las políticas
existentes y de conveniencia para el gobierno participativo en turno, con lo que los
maestros se sienten coparticipes de una educación de Estado que los ha hecho
profundamente orgullosos de ser portadores de un logro Revolucionario que
establece la educación en nuestra Constitución Mexicana en el artículo 3º,
fundamentado la educación pública, laica y gratuita.

Los maestros formados en las escuelas normales, son producto de un pasado,


cuyas raíces estaban en la Revolución mexicana y sirvieron indudablemente a la
construcción del poder que se estaba construyendo, las formas que adquirió éste
poder en México: centralización, corporativismo y partido hegemónico; permitieron
el control político y la gobernabilidad que dio estabilidad por cerca de 70 años a
nuestra nación y permitió la acumulación de capitales y riqueza necesarios que
sirvieron de base para construir una sociedad de mercado, con el apoyo del uso y
abuso del Estado. Sin este apoyo, es decir, sin la política económica
instrumentada por el Estado mexicano y avalada por los organismos
internacionales, no se puede entender el origen de la mayoría de los capitales que
hoy controlan el poder económico y que son los beneficiarios directos, casi únicos,
de los tratados de libre comercio y de la globalización.

La formación docente

Los modelos y tendencias predominan en el contexto de necesidades de la


profesionalización docente, con sus dimensiones del quehacer, donde
entendemos como "formación docente" a las funciones de formación inicial,
actualización, superación, capacitación y nivelación de docentes. Todo esto que
nos involucra en ese proceso característico que va pasando en una serie de
etapas con la adquisición de conocimiento y el desarrollo de habilidades, sin
terminar ese proceso cuando el alumno obtiene su título, sino que debe de
continuar con una gran labor a través de su profesión. Un profesor necesita estar
siempre abierto a los retos y hallazgos que encuentra en el camino profesional, y a
la vez, estar dispuesto a examinar y perfeccionar sus metas y sus técnicas en
cada año escolar y con cada grupo nuevo de estudiantes.

La formación docente en México

A lo largo de la historia de la formación de docentes en México, se ha transitado


por diversas maneras de plasmar acciones de dicha formación; esto ha ocurrido
en concordancia no sólo con las tendencias vigentes en cada época en los
diversos países del mundo, sino sobre todo con lo que determinados grupos
sociales que asumen el rol del maestro.
Así, nos encontramos con épocas en las que el docente se concibe sobre todo
como vigilante de las nuevas generaciones que aprenden y respeten las
normas y estilos de conducta considerados como aceptables; con la
importancia de que el docente sepa cómo hacer para que los alumnos
alcancen ciertos aprendizajes; que sepa qué enseñar; que tiene que ser un
crítico capaz de fundamentar teóricamente lo que debe hacer; que se ha
concebido la docencia como tarea íntima y necesariamente vinculada con la
investigación necesaria para el desarrollo e la educación.

Haciendo referencia a los programas de formación inicial de docentes que se


ofrecen en las escuelas normales, es posible identificar en las últimas décadas
el paso del énfasis en el cómo hacer que llevó a los planes de estudio a tener
su eje en la técnica de la enseñanza, al énfasis en qué y cómo hacerlo que se
vio plasmado en cursos sobre las diversas disciplinas "y su didáctica",
sucesivamente al énfasis en el por qué hacerlo y cómo generar las acciones
conducentes que se reflejó en el intento de acentuar la formación teórica y la
de docentes-investigadores, hasta el momento actual en que los nuevos
planes y programas de estudio parecen poner el énfasis en un perfil del
docente centrado en cuáles competencias le permitirán responder
ampliamente a los propósitos educativos del nivel en que ejercerá la docencia.

Encargados de la formación docente

Las escuelas normales, sus organismos de actualización y sus instituciones


directivas y normativas: las Misiones culturales, las normales rurales, el Instituto
Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), la Dirección General de Educación
Normal (DGEN) y posteriormente la unión de estas últimas en la Dirección General
de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM) fueron actores
destacados de ese proceso, con sus euforias y dramas, con sus triunfos y errores.

Varios de los proyectos e instituciones forjadas para la formación y capacitación


del docente se han convertido en programas masivos y laxos de capacitación y
mejoramiento profesional del magisterio en servicio; casos notables como IFCM, la
ESEM y la UPN.

En el Sistema Educativo Mexicano, las escuelas normales han desempeñado y


siguen desempeñando un papel importante en el desarrollo cultural del país.
Históricamente, las escuelas normales han cumplido la función de “formar”
profesores de educación básica, sin embargo, esas escuelas no han sido capaces
de ofrecer a, quienes se forman como profesores, la posibilidad de que puedan
pensar y hacerlo críticamente, pues sólo capacitan para aplicar técnicas de la
enseñanza. La formación de los profesores está dominada por un discurso de tipo
gerencial y administrativo, en el cual se busca la eficacia y el control. Ante estas
circunstancias y, sobre todo si se quiere transformar a los profesores, se debe
proponer un discurso mediante el cual sea posible formarlos pedagógicamente
para que ellos estén en posibilidades de interpretar críticamente la realidad que les
circunda y, desde luego, su función educativa.

La realidad nos dice que en México la formación docente es un gran reto y que los
actores con responsabilidad hasta ahora no le han reconocido la importancia que
tiene. Los maestros son empleados del Estado para cumplir una función y un fin
que exige un cierto margen de libertad en la elección de los medios y la
interpretación de los fines generales y específicos de la organización escolar.
Además, los maestros tienen una organización sindical que reclama para sí el
manejo del monopolio del ejercicio y la dirección de la profesión, así como todas
las actividades políticas, administrativas y técnicas que tiene que ver con su
realización. Otro problema al que se enfrenta es la búsqueda de la identidad
profesional del magisterio que ha sido constante y ha tratado de afirmarse desde
diferentes puntos, pero sobre todo frente a ellos y los diversos grupos de actores e
instituciones.

En este contexto, los maestros que actualmente se encuentran en formación en


las escuelas normales, concretamente en las de México, aún con las recientes
propuestas incluidas en la línea de desarrollo de transformación curricular del
Programa de Transformación y Fortalecimiento Académicos de las Escuelas
Normales implementado a partir de 1996, no han podido recibir una preparación
que responda a las necesidades que plantea la revuelta de la modernización de
los medios de enseñanza y de consulta globalizados concentrados en los
sistemas satelitales de comunicación.

Los alumnos de las escuelas normales, históricamente se han distinguido, en lo


general, por ser de clase baja a clase media, lo que ha originado por tradición que
la formación docente sea una carrera no elitista, razón por la cual es difícil pensar
que las deficiencias tecnológicas que tienen las escuelas puedan ser resarcidas
por los diferentes ámbitos familiares de los estudiantes.

La política educativa
Las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales de México han
cambiado y siguen cambiando, y lo mismo sucede con la imagen y la práctica
profesional del profesor, ahora ya no se requiere del profesor que solamente
enseñe a leer, escribir y contar, sino de uno que pueda contribuir a la
formación de sujetos que piensen. Los gobiernos no toman en serio la
educación, pues no es un asunto prioritario para ellos, más bien, como dice
Ernesto Meneses, los gobiernos usan a la educación “en diversas jugadas
políticas, necesarias para sus fines secretos.” (LATAPÍ; 1988: 35).

Aun cuando la formación de profesores de educación básica es tarea del Estado y


una función de las escuelas normales, no existen políticas para la formación
de éstos, es decir, no existen políticas de Estado sino de gobierno, que
responden más a motivos de control político por parte del gobierno, incluido en
él el grupo dirigente del CEN del SNTE. Las reformas educativas llevadas a
cabo en México han respondido más a problemas políticos que a cuestiones
pedagógicas. En este marco, el CEN del SNTE ha jugado un papel importante,
dentro de la SEP y sus direcciones generales en los estados, mediante el
control de muchos puestos de mando, que generó una doble confusión de
atribuciones y de personas. Con frecuencia es imposible distinguir si los
asuntos que se discuten son sindicales, laborales o estrictamente educativos.

Las políticas sexenales no han sido las correctas para la educación, y peor todavía
cuando el destino de la educación se marca por los periodos de los
secretarios de Educación Pública. Las políticas de gobierno han perjudicado a
la educación y a la formación de los profesores al no haber continuidad de un
sexenio a otro, haciendo cambios sin que se realizara ninguna evaluación
previa.
En México la formación docente es un gran reto y los actores con responsabilidad
hasta ahora no le han reconocido la importancia que tiene. Hay una enorme
responsabilidad histórica por el desdeño al maestro real, tanto por parte de las
autoridades, que lo han tratado como mero repetidor, franquiciatario, operario
del proceso educativo, como por parte del sindicato, que le ha hecho sentir
que sólo vale en medio de la masa informe, haciendo número y bulto en una
vociferante marea, esperando que alguien lo mire, le pase lista y lo promueva
en un sistema denigrante y extralegal de complicidades y obediencias serviles.

Las modalidades que han tomado actualmente, las evaluaciones del rendimiento
de los maestros, constituyen un elevado común de las recientes políticas
educativas, ante el impulso para transformar desde la propuesta neoliberal, el
sistema educativo se instaura con nueva políticas de competividad, el cual
provoca un cambio significativo para los docentes, en donde se les exige mayor
preparación y capacitación para lograr altos niveles de eficiencia sin tomar en
cuenta los problemas reales a los que se debe de enfrentar la educación.

El desarrollo profesional docente es un concepto integral, que recupera para los


maestros la necesidad de políticas, estrategias y acciones que garanticen su
aprendizaje a lo largo de toda su vida profesional. Que se miren y sean mirados
como sujetos de aprendizaje permanente, como protagonistas de una profesión en
constante construcción. Parte de un enfoque renovado del ser docente que tiene
como sentido y misión el aprendizaje de los estudiantes y al mismo tiempo un
espacio de construcción y reconstrucción como sujeto y como colectivo social en
sí mismo. La formación docente se sustenta en el aprendizaje permanente para
fortalecer el oficio de enseñar, para tener la capacidad de ejercer la profesión
docente, ser reconocido y sentirse un profesional de la educación.
Bibliografía

Arredondo, M., Uribe, M. Y Wuest, T., “Notas para un modelo de docencia”. En


Arredondo, M. y Díaz Barriga, A. (compiladores) Formación pedagógica de
profesores universitarios. Teorías y experiencias en México. Universidad Nacional
Autónoma de México. 1989.

Latapí, Sarre, (1980) Políticas Educativas y Valores Nacionales, Nueva imagen.


México

Listón, D. P. Y Zeichner, K., Formación del profesorado y condiciones sociales de


escolarización. Madrid. Morata. 1993.