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EDUCAR NO SOLO ES INTERIORIZAR VALORES

por Luis D. Lopez para Horizonte | Nov 3, 2011 |


Luis-Domingo López (*)
La interiorización de valores es, de los cuatro elementos del sistema, el más complejo y el de más
difícil evaluación mediante instrumentos protocolizados. Los valores, al igual que las emociones, no
son sólo conceptos que puedan tratarse teóricamente en casa o en el centro escolar. Conviene hacerlo,
definirlos, identificarlos, relacionarlos entre sí, en ocasiones, en un sentido de complementariedad; por
ejemplo, el amor y el respeto son valores complementarios; en ocasiones, en un sentido de
incompatibilidad: el egoísmo y la generosidad son valores antagónicos. Pero podemos correr el riesgo
de quedarnos únicamente en las definiciones que, por muy brillantes y completas que sean no se
incorporarán al ADN del estudiante. A mi juicio, la más eficaz arma para facilitar la interiorización de
los valores en nuestros hijos, alumnos y jóvenes en general es vivirlos en primera persona en nuestras
actitudes y comportamientos. Ellos lo absorberán por vía inconsciente e indeleble.
Hacer alarde en el seno de la familia del valor del esfuerzo, por ejemplo, y mantener en la vida
cotidiana actitudes de dejación, falta de cumplimiento de los compromisos, elección de las opciones
más fáciles aun cuando no sean las mejores, posturas de abandono corporal, renuncia a todo aquello
que exige arrojo, transmite a los niños y adolescentes una contradicción fatal. A los adultos nos llegan
mucho mejor los mensajes no verbales que los verbales, a pesar de que no solemos conceder
importancia a este hecho; a los niños esto les ocurre en grado mucho mayor, y no digamos nada a los
bebés, que sólo perciben nuestros mensajes a través del lenguaje no verbal.
Y lo que vale en el seno familiar, vale en el ámbito escolar y, por ampliación, en el social. Es raro el
día en que no se lee o se oye la opinión cansina de que el problema de la violencia juvenil, del fracaso
escolar y de la precocidad en las relaciones sexuales sin pizca de amor, el consumo de tabaco, alcohol
y otras drogas ilegales, se debe sobre todo a la falta de valores. ¡Cierto! Pero, ¿qué valores practicamos
los adultos? ¿Qué valores presiden los noticiarios, las manifestaciones de líderes políticos y
económicos, los hediondos programas de descuartizamiento personal con palmeros a discreción? ¿No
se desparraman por pantallas, radios y prensa en blanco y negro y de color las consignas de la ley del
más fuerte, del mínimo esfuerzo, del ande yo caliente ríase la gente, del y tú más, del poder de quien
más grita y no de quien más razona? ¿Dónde pueden nuestros infantes, púberes y adolescentes beber
principios morales y éticos?
Amor, amistad, solidaridad, generosidad, respeto, integridad, compromiso, confianza, coherencia,
esfuerzo, trabajo, coraje, cuidado por el ecosistema… Si consiguiéramos avanzar sólo un pasito en
cada uno de estos valores universales, podríamos repetir con fuerza, entusiasmo y razón el lema de los
anti globalización: otro mundo es posible. Es posible, sí, pero no parece sencillo.
(*)Vicepresidente y Secretario General de Horizonte Proyecto Hombre Marbella. Este artículo sólo
refleja el pensamiento de su autor.

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