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INNOVACIÓN, UN CAMINO POR ACECHAR

La ciencia y tecnología, desde la historia han estado marcadas por un factor clave,
fundamental en algunos países - sobre todo los desarrollados- y no tan importante para
otros, que infortunadamente se encuentran en América Latina, como se detalla en el libro
“Crear o morir”. Este factor llamado innovación es totalmente complementario con la
creatividad, y es que ¿cómo sería posible innovar si no rompemos esas barreras que limitan
la solución de los problemas desde una vista diferente y creativa? Para entrar en contexto
hago la aclaración de que creatividad es el medio, mientras que la innovación es el fin. Pero
este fin se ve afectado por muchas otras variables que terminan en fracaso, y no me refiero
al tipo de fracaso de “Crear o morir”, en “donde el fracaso es una experiencia de trabajo
que sufre la mayoría de los triunfadores”i, hablando del caso puntual de Colombia, entonces
me refiero al fracaso social, psicológico y personal (que muchas veces es inducido por la
presión del status social), empresarial y nacional, que lamentablemente no tienen un
amortiguador o resorte que nuevamente los impulse a la cima.

Colombia, un país con tanta diversidad ecológica, animal, regional, humana, y sí, realmente
con mentes brillantes, porque si algo hemos podido leer sobre los colombianos es que
somos creativos y casi a todo le encontramos una solución, pero que no utiliza esta
característica para demostrarlo ante entidades como la OMPI, BID y la OCDE, y es más
ante nosotros mismos, ante el gobierno, ante el Estado. Pero si bien decirlo, suena como un
objetivo a largo plazo, el actuar se siente más como un muy, muy lejano y no precisamente
como el de los cuentos infantiles. Entre los grandes fenómenos que impiden el avance o
desarrollo económico y empresarial de Colombia se encuentran dos factores destacables
ante los ojos del mundo 1. Grupos económicos pequeños (familias), que si no son dueños
del 100% de la empresa, venden una parte a los extranjeros y, 2. Grupos ilegales,
conformado por narcotráfico, para política, corrupción, contrabando, etc. Dos fenómenos
que como lo menciona Jesús Alberto Ramírez, profesor del departamento de
Administración de la Universidad de pamplona (2010), hacen que “la estructura económica
y social que se ha formado en Colombia sea pasiva”ii, es decir sin innovación, y todo se
puede evidenciar en el problema tan grande que es para los colombianos iniciar una
empresa, porque siempre está la excusa ¿De qué? ¿Para qué? ¿Con qué capital?, cuando
estos interrogantes deberían ser inculcados y resueltos a través de los once (11) años
básicos que pasan los niños y jóvenes educándose en los colegios, pero si bien lo dice Juan
Gossain, en un artículo escrito para el periódico El Tiempo (2014), en Colombia hay tres
causas que afectan directamente a la calidad de la educación en nuestro país, 1. La baja
calidad de los profesores, 2. La pertinencia y, 3. Garajes y presupuestos. En conclusión
estas causas se refieren a que los profesores no se encuentran en el mejor nivel de
pedagogía, muchos menos los estudiantes van a alcanzar altos puntajes, además de que
realmente no enseñan las competencias necesarias para interactuar en un mundo tan
cambiante, es decir no estamos a la vanguardia, y es que analizando mi sistema educativo,
siempre me explicaron qué era, cómo fue, cómo se hace, pero realmente no me hicieron
entender el para qué sirve aprender x tema, o como sería una aplicación a la vida real,
exceptuando algunas materias que es lógico que son necesarias para ser profesionales
competentes, como el inglés, otro tema en el que dice Gossain, “Qué van a saber inglés los
alumnos si ni los profesores de inglés saben inglés: un examen reciente demostró que
únicamente el 12 por ciento de los maestros de inglés logró llegar al nivel mínimo de
conocimiento de esa lengua”iii, y esto fue publicado en el año 2014 a hoy sinceramente creo
que no hemos aumentando en grandes proporciones dicho nivel, ya que, refiriéndome a la
tercer causa expuesta por Gossain, actualmente existen aproximadamente 286 entidades de
educación superior, de las cuales 206 son instituciones “de garaje”, que brindan igualmente
una baja calidad de educación y rendimiento, puesto que sus precios son bajos. Pero, ¿por
qué siguen en pie estas instituciones? Diría yo, que primero es falta de intervención
gubernamental en cuanto a supervisión y control de la gestión de calidad que ofrecen, y
segundo es culpa de cada uno de los individuos que hace uso y propicia el crecimiento de
estas entidades debido a que sus precios son bajos y como bien sabemos en Colombia los
ingresos para la población no son lo suficientemente sostenibles para cubrir gastos de
educación superior, vivienda, alimentación, entre las necesidades básicas.

Pero entonces para qué seguir diciendo que es que no hay tecnología, que la educación es
mala, que no hay innovación, que nos manipula la corrupción, entre otras frases que ahora
son comunes entre los colombianos; si no se hace nada para resolver el problema. Y qué
bueno es que así como nos damos cuenta de la falta de calidad y equidad social, económica,
empresarial, educativa, empecemos a emplear la innovación en estos temas, como para
iniciar por alguna punta, como por ejemplo una de las técnicas utilizadas en el arte de la
innovación es el brainstorming que significa “lluvia de ideas”, concepto introducido por
Alex Osborn (1938), y es que básicamente él decía que dos cabezas piensan más que una,
es más fácil hallar la solución a un problema cuando buscamos y generamos ideas entre un
equipo de trabajo; haciendo una comparación con el libro “Crear o morir” de Andrés
Oppenheimer, se traduce al hecho de que “la experiencia de Silicon Valley y las más
recientes investigaciones de los estudiosos de la innovación muestran que las
concentraciones de mentes creativas son de lejos el principal motor de la creatividad
colectiva, y un factor aún más importante que el entorno económico”iv.

Entonces, es hora de empezar a generar ideas creativas y que realmente aporten a un


crecimiento económico y social de nuestro país, pero para lograr esto es primordial que
cada uno de nosotros empiece su proceso de investigación en cuanto a necesidades,
posibilidades de desarrollo, inversiones, apalancamiento financiero positivo -que en este
punto es más que necesario- y más apoyo gubernamental. Que de hecho ya han presentado
proyectos que buscan mejorar e incentivar la innovación colombiana, como es el caso en
Medellín, que hace unos días anunció la alianza que se realizará con la Asociación
Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), “alianza público-privada que se
concentrará en temas como competitividad, innovación, emprendimiento, desarrollo
sostenible, infraestructura y movilidad” Bruc Mac Master, presidente (ANDI). Otras
regiones como el atlántico que también buscan aumentar la innovación local, ha creado un
pacto entre la Cámara de Comercio de Barranquilla y Colciencias llamado “pacto por la
innovación”, y lo que pretende en sí es que “al menos 160 empresas del atlántico apliquen
procesos de innovación”v El Heraldo (2016). Ahora, como lo anunció el Presidente de la
República Juan Manuel Santos, en el mes de agosto del año 2015, la iniciativa de invertir
en la innovación empresarial es a nivel nacional, por lo cual se comprometió a llegar a
destinar el 1% del PIB en desarrollo tecnológico e innovación al año 2018, ya que
actualmente este porcentaje de inversión se encuentra en 0.5%, mientras que potencias
como Estados Unidos, uno de los países con mayor índice de innovación, invertía el 2.79%
de su PIB en investigación y desarrollo, para el año 2015vi, según la Revista Dinero. Y,
aunque es un poco contradictorio que el señor en mención diga que va a aumentar el
porcentaje de inversión en desarrollo, tecnología, emprendimiento, innovación, y que por
otro lado anuncie que muy posiblemente reducirá el porcentaje de presupuesto para
Colciencias en el año 2016; una de las soluciones más viables para no seguirnos estancando
en temas de innovación y crecimiento económico es buscar la inversiones de entidades
privadas, que son las que más deberían aportar al tema, pero como bien lo dijo Andrés
Oppeheimer, en su libro: “la mentalidad de muchos inversionistas en Latinoamérica es: ‘Te
voy a dar, pero quiero que me garantices una probabilidad de 100% de que vamos a
recuperar la inversión’vii hecho que retracta a las entidades a invertir en nuevos proyectos,
puesto que no se garantiza que la rentabilidad sea mayor que la inversión en la mayoría de
los casos, es decir se cae de nuevo en el fracaso, y por ende por pensamiento y por cultura
colombiana, es enterrada la idea, el proyecto y hasta al autor intelectual de dicho producto,
porque aquí si no sirve a primera impresión, ya no hay segunda que valga.

En fin, como expuso Gabriel García Márquez, en el informe de reflexión de temas del
desarrollo colombiano en el año 1996, Colombia: al filo de la oportunidad. Informe de la
misión de sabios:
“La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido
diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Creemos que las condiciones
están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una
educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo
de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma.
Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética --y tal vez una
estética-- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias
y las artes a la canasta familiar...”viii
Centrémonos en el hecho de que tanta inconformidad que hoy nos acecha, puede ser un
excelente punto de partida para un cambio real, avance y desarrollo como país. Hasta hace unos
días sabíamos porque denominaron a Colombia, el país más feliz del mundo; ahora, sabemos
porque Colombia es uno de los países con más atraso en todos los ambientes, en lo político, en lo
económico, en lo social, en lo cultural, en lo tecnológico, científico y educativo, ¿Este es el país que
realmente nosotros y nuestras descendencias se merecen?
NOTAS

i
Crear o morir. Andrés Oppenheimer (2014). Pág. 7
ii
Historia del Desarrollo Empresarial Colombiano. Jesús Alberto Ramírez (2010). Pág. 67
iii
¿Por qué es tan mala la educación en Colombia? Juan Gossain (2014)
iv
Crear o morir. Andrés Oppenheimer (2014). Pág 10
v
“Colciencias y CCB lanzan pacto para que 160 empresas innoven”. El Heraldo (2016)
vi
“Colombia le apuesta a la ciencia, tecnología e innovación para alcanzar el desarrollo”. Revista
Dinero (2015)
vii
Crear o morir. Andrés Oppenheimer (2014). Pág. 180
viii
Colombia: al filo de la oportunidad. Informe de la misión de sabios. Gabriel G. Márquez (1996)

BIBLIOGRAFIA

CM& la noticia. “Colombia tiene el reto de aumentar inversión en ciencia, tecnología e


innovación”. (2015). Recuperado de http://www.cmi.com.co/colombia-tiene-reto-de-aumentar-
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<http://www.icesi.edu.co/investigaciones_publicaciones/images/pdf/colombia_filo_de_la_oportuni
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Recuperado de <https://www.colombiadigital.net/actualidad/articulos-informativos/item/8718-por-
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El Heraldo. “Colciencias y CCB lanzan pacto para que 160 empresas innoven”. (2016).
Recuperado de
<http://www.elheraldo.co/economia/colciencias-y-ccb-lanzan-pacto-para-que-160-empresas-
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<http://elpilon.com.co/invertir-ciencia-tecnologia-reduce-impuesto-la-renta/>

El Tiempo. “Gobierno se compromete a destinar 1% del PIB para ciencia a 2018”. (2015).
Recuperado de <http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/inversion-de-1-del-pib-para-
ciencia/16303675>

Gossain Juan. El tiempo. “¿Por qué es tan mala la educación en Colombia? (2014). Recuperado de
<http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13570938>

Minuto3.com. “Medellín busca elevar competitivas e innovación con alianza con empresarios”.
(2016). Recuperado de < http://www.minuto30.com/medellin-busca-elevar-competitividad-y-
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Ramírez Jesús A. “Historia del desarrollo empresarial colombiano”. Revista Face. Páginas (65-
79). (2010).
Revista Dinero. “Colombia le apuesta a la ciencia, tecnología e innovación para alcanzar el
desarrollo”. (2015). Recuperado de <http://www.dinero.com/edicion-
impresa/pymes/articulo/inversiones-ciencia-tecnologia-innovacion-colombia/212458>