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¿Es doctrina legal lo resuelto por la

Sentencia Plenaria Casatoria sobre


lavado de activos?
La necesidad de atender el análisis incide en comprender los límites de la fuerza
vinculante de la Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-2017/CIJ-433
POR
ANDRÉ GARCÍA
-
NOVIEMBRE 22, 2017

Al analizar la naturaleza jurídica de Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-2017/CIJ-


433, encontramos que no constituiría ni doctrina legal, ni doctrina jurisprudencial, ni
jurisprudencia, ni precedente judicial, solo sería un criterio judicial de la Corte
Suprema no vinculante, porque en su formación no cumplió los requisitos del
artículo 433 inciso 3 y 3 del Código Procesal Penal de 2004.
Sumario: 1. Introducción: lo debatible. 2. Sobre la naturaleza jurídica de la
Sentencia Plenaria Casatoria sobre lavado de activos. 2.1. ¿Hubo ejecutorias
supremas con criterios discrepantes? 2.2. La Sentencia Plenaria Casatoria es
¿doctrina legal?, ¿doctrina jurisprudencial?, ¿sentencia plenaria?, ¿precedente?,
¿jurisprudencia? 3. Conclusiones.
1. Introducción: lo debatible

La Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República,


emitió el 8 de agosto del 2017, la Casación 92-2017, Arequipa, que declaró
vinculante la doctrina jurisprudencial esbozada en sus fundamentos jurídicos (fj) 17,
52 y 56. El recurso de casación fue planteado contra la resolución de segunda
instancia que confirmó la resolución que declaró infundada la excepción de
improcedencia de acción deducida por la defensa del procesado, en el sentido de que
las 4 transferencias realizadas por el imputado con el Club FBC Melgar de julio
2013 a marzo 2014, se realizaron en un marco de transacciones empresariales
neutras (prohibición de regreso), asimismo que el delito fuente de estas
transacciones (fraude a la administración de la persona jurídica) no constituía delito
fuente del delito de lavado de activos y por último, que el procesado realizó estas
transacciones sin la finalidad de evitar su detección o decomiso (inexistencia de
tipicidad subjetiva). La Corte Suprema en esta Casación, decidió revocar la decisión
de la Sala Penal de Apelaciones y declaró fundada la excepción de improcedencia de
acción, archivando definitivamente el proceso. Los argumentos de la Sala Suprema
guardan estrecha relación con los fundamentos jurídicos declarados vinculantes, esto
es el fj 17 que determinó que “el delito fuente sigue siendo un elemento
normativo del tipo objetivo del delito de lavado de activos”, el fj 52 que señaló
que las actividades criminales de las que procede el origen ilícito de los bienes
deben provenir de “ciertos delitos graves que tengan capacidad de generar ganancias
ilegales”, cuestión que no se habría cumplido en el caso el delito de fraude a la
administración de la persona jurídica que habría cometido previamente el imputado,
por lo que este delito para los magistrados supremos no calificó como delito fuente y
finalmente el fj 56 donde se enumera que para hablar de delito fuente del lavado de
activos deberá existir: i) su descripción fáctico espacio-temporal, ii) conocimiento
del agente (del delito previo) iii) su capacidad para generar ganancias ilegales y iv)
gravedad del delito en función a la pena conminada.

Esta decisión abrió la polémica, el fiscal de la Nación solicitó a la Corte Suprema la


convocatoria a un pleno casatorio, en atención a que la Casación 92-2017,
Arequipa, habría entrado en contradicción con lo resuelto por este órgano
jurisdiccional en otras ejecutorias supremas. Es así que la Corte Suprema realizó el I
Pleno Jurisdiccional Casatorio de las Salas Penales Permanentes y
Transitorias con la participación oral de los representantes de la institución
solicitante (Ministerio Público) y escrita con los informes de los amicus curae. La
Corte Suprema emitiría luego la Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-2017/CIJ-433,
declarando sin efecto vinculante los fundamentos jurídicos declarados como tales en
la Casación 92-2017, Arequipa, con 11 votos a favor y 3 votos en contra.

Lo debatible de esta Sentencia Plenaria Casatoria parte de los siguientes puntos:

1) La elección de los temas a resolver en atención a lo reglado normativamente para


la convocatoria a un Pleno Casatorio[1].

2) La posibilidad de que un pronunciamiento denominado doctrina legal puede dejar


sin efecto vinculante los fundamentos jurídicos invocados como doctrina
jurisprudencial provenientes de una Casación.

El primer punto debatible tiene su razón de ser en que el artículo 344 inciso 4 del
Código Procesal Penal que regula lo atinente al Pleno Casatorio, señala que este será
convocado a partir de la existencia de “criterios discrepantes sobre la
interpretación o la aplicación de una determinada norma”, lo curioso es que
los “criterios discrepantes” no están muy claramente delimitados en las propias
ejecutorias “discrepantes” lo que hace más dificultoso encontrar “criterios
discrepantes” entre sí (unas contra otras)[2];

comentario:Este primer punto ha sido precisado en sentido parcialmente similar por


el juez Dr. César José Hinostroza Pariachi, en voto discordante con la Sentencia
Plenaria Casatoria N° 1-2017/CIJ-433 en su fundamento jurídico 06:

“el sr FN ha soistenido que la cas 92-2017 es contrarua a los criteiros


jurisprudenciales contenidos en los recursos de nulidad nro 2071 -201 lima; Nro.
4003-2011 lima; 2444-2013 lima; y 399-2014 lima. Sin embargo no se ha precisado
cuales son los considerandos o fundamentos jurídicos de dichas resooucionjes, que
se contradicen con los criterios vinculantes de la cas 92.2017. En todo caso de la
revisión de aquellos pronunciamientos jurisprudenciales, no se aprecia contradicción
alguna con la cas 92-2017 e incluso ninguno de ellos se refiere a la interpretación de
la clausula abierta “ o cualquier otro con capacidad de generar ganancias ilegales”
prevista en el segundo párrafo del art 10 del dl 1106, modificado por el DL 1249”

otro dato aquí, es que no todas estas ejecutorias se han resuelto con una misma
norma de análisis, lo que hace nuevamente más complicado hallar con claridad y
sobretodo precisión: “criterios discrepantes”.

El segundo punto es que podía preverse que los fundamentos jurídicos emitidos en
la Sentencia Plenaria Casatoria, constituirían doctrina jurisprudencial[3], es
decir, criterios o principios establecidos por la Corte Suprema en la resolución de
procesos similares que han de ser de obligatorio cumplimiento por los magistrados
de todas las instancias judiciales cualquiera sea su especialidad, pero la sentencia
plenaria casatoria ha señalado que configura doctrina legal, esto es, se le concede la
misma naturaleza jurídica que tiene un Acuerdo Plenario, y recordemos que un
Acuerdo Plenario[4] no podrá ser más que un precedente vinculante[5] como lo
es la Casación 92-2017, Arequipa, dado que esta califica en los términos de
jurisprudencia (pues al menos resuelve un caso concreto) con rigor de fuente natural
del derecho, esta cuestión implicaría iniciar el análisis del concepto o naturaleza
jurídica (de cara a las fuentes del derecho) de lo que se denomina “doctrina legal”.

La necesidad de atender el análisis de estos tópicos debatibles incide en comprender


los límites de la fuerza vinculante de lo resuelto por la Corte Suprema, es decir, en la
efectiva aplicación o no de la Casación 92-2017, Arequipa o de la Sentencia
Plenaria Casatoria 1-2017/CIJ-433, lo que deviene en un análisis por la
predictibilidad o el anarquismo jurídico.

2. Sobre la naturaleza jurídica de la Sentencia Plenaria Casatoria sobre lavado


de activos

Para responder a la interrogante de si la Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-


2017/CIJ-433, constituye o no doctrina legal, importa primero comprender el
sustento normativo de su emisión y con ello su naturaleza jurídica; y con ello
podremos contestar los puntos de discusión que hemos postulado: 1) Elección de
temas discrepantes para la dación de la Sentencia Plenaria Casatoria y 2) La fuerza
vinculante de la Casación 92-2017, Arequipa y la Sentencia Plenaria Casatoria
N° 1-2017/CIJ-433.

La base normativa para la dación de una Sentencia Plenaria Casatoria con el Código
Procesal Penal del 2004, la encontramos en su artículo 433 inciso 4, que señala
expresamente que “si se advirtiere que otra Sala Penal Suprema u otros integrantes
de la Sala Penal en sus decisiones sostuvieran criterios discrepantes sobre la
interpretación o la aplicación de una determinada norma, de oficio o a instancia
del Ministerio Público o de la Defensoría del Pueblo, en relación a los ámbitos
referidos a su atribución constitucional, obligatoriamente se reunirá el Pleno
Casatorio de los Vocales de lo Penal de la Corte Suprema”.

Pues bien, según la Sentencia Plenaria Casatoria 1-2017/CIJ-433, en mérito de la


solicitud del Fiscal de la Nación, se solicitó se aborde la contradicción que
representó la Casación 92-2017, Arequipa, con las siguientes ejecutorias supremas:
Recurso de Nulidad 2071-2011, Lima, Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima,
Recurso de Nulidad 2444-2013, Lima y Recurso de Nulidad 399-2014, Lima.

La Sentencia Plenaria Casatoria 1-2017/CIJ-433 dejó sin efecto vinculante los


fundamentos jurídicos considerados como tales en la Casación 92-2017,
Arequipa y al verificar que en parte coinciden con los puntos fijados como objeto
de la Sentencia Plenaria Casatoria, esto es: a) La autonomía del delito de lavado de
activos en atención al artículo 10 del Decreto Legislativo 1249, b) La noción de
gravedad de los delitos que generan activos ilegales y su relación con la fórmula
legal: cualquier delito con capacidad de generar ganancias ilegalesy c) El estándar
probatorio del delito de lavado de activos y su relación con el origen delictivo del
bienes, efectos o ganancias y su intensidad en las diferentes etapas del proceso.

2.1. ¿Hubo ejecutorias supremas con criterios discrepantes?


En el R.N. 2071-2011, Lima, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de
Justicia de la República, declaró haber nulidad de la resolución que declaró no haber
mérito pasar a juicio oral contra el procesado por la comisión del delito de lavado de
activos en la modalidad de actos de conversión y transferencia, asimismo se dispuso
ampliar el plazo de instrucciónpara la realización de actos procesales.

El caso versó a partir de la intervención en enero del 2007, de varias personas a


bordo de una embarcación donde se pretendía trasladar ilegalmente a personas
nacionales y extranjeras, dicha embarcación pertenecía al imputado, quien además
tenía 4 embarcaciones marítimas cuya valorización de acuerdo a sus ingresos no
estaría justificada.

En cuanto a la autonomía del delito de lavado de activos el R.N. 2071-2011, Lima,


el objeto de debate incidió en que la Sala Penal Nacional (que declaró no haber
mérito pasar a juicio oral contra el procesado por la comisión del delito de lavado de
activos) señaló que los bienes muebles adquiridos por el procesado datan del año
1998 y 2002, anteriores al delito fuente de tráfico ilegal de personas (2007), en el
mismo sentido el fiscal superior señaló que el delito fuente debe ser previo a las
ganancias ilegales, entendiéndose el delito fuente como un elemento objetivo del
tipo penal[6]. Ante ello la Corte Suprema analiza la posibilidad de que algunos actos
de lavado iniciales como la colocación o conversión no se realicen posteriormente a
la consumación del delito previo atendiendo al modus operandidel crimen
organizado contemporáneo; sin embargo la Procuraduría Pública acusó una
distorsión en los hechos materia de imputación, puesto que la intervención de enero
del 2007, no era el único punto de partida de la temporalidad del delito fuente, sino
que sirvió para dar con los demás bienes del procesado, puesto que se tenía
conocimiento de la vinculación anterior al año 2007 del procesado con otros delitos
como el tráfico ilícito de drogas, el análisis no aterrizó en la autonomía del delito de
lavado de activos pese a que se invoca el Acuerdo Plenario 3-2010/CJ-
116 y Acuerdo Plenario 7-2011/CJ-116 lo referente al “delito fuente y la
configuración del tipo legal de lavado de activos”.

Lea también: [Vídeo PUCP] Romy Chang explica en qué consiste el delito de
lavado de activos
El objeto de análisis del R.N. 2071-2011, Lima se limitó a analizar: 1) La distorsión
de la temporalidad de la imputación de la aparición del delito fuente con la
adquisición posterior de inmuebles, 2) La omisión de actos procesales de
investigación necesarios para el esclarecimiento de los hechos. Por el contrario, la
Corte Suprema en el R.N. 4003-2011, Lima; no niega ni se pronuncia acerca de si el
delito fuente no es elemento del tipo objetivo del delito de lavado de activos, por el
contrario, parte de esa idea para analizar la necesidad de establecer la temporalidad y
relación del delito fuente con los actos de lavado.

La ley aplicable al análisis del R.N. 2071-2011, Lima, fue la Ley 27765. El recurso
de nulidad se realizó bajo la vigencia del Código de Procedimientos Penales de
1940.

En el R.N. 4003-2011, Lima, declaró haber nulidad de la resolución que declaró no


haber mérito pasar a juicio oral contra el procesado por la comisión del delito de
lavado de activos en la modalidad de actos de conversión y transferencia, asimismo
se dispuso ampliar el plazo de instrucción para comprender a otros procesados
como autores del delito de lavado de activos.

La imputación se da, a partir de la captura de un ciudadano holandés en febrero del


2007 en el aeropuerto internacional Jorge Chávez cuando se disponía a viajar a
Madrid, con lo señalado por el ciudadano holandés se llegó a dar con el procesado
de quien se refirió que era jefe de una organización criminal dedicada al tráfico
ilícito de drogas que reclutaba a jóvenes, los alojaba en hoteles de su propiedad, les
cambiaba de identidad y los hacía transportar drogas acondicionándolos en su
equipaje.

Los actos de lavado (conversión y transferencia) realizados por el procesado se


dieron entre el año 2000 y 2007, y se dieron a conocer con la intervención de
cargamento e insumos químicos para elaborar droga a su hermano en el año 2005,
en Tingo María. El procesado y sus co-imputados habrían realizado actos de
conversión, transferencia, ocultamiento y tenencia, con anterioridad a la captura del
ciudadano holandés antes indicado. Entre los actos de lavado para destacar
tenemos: administración y creación de diversas empresas(hoteles), apertura y
manejo de diversas cuentas bancarias, manejando cuantiosas sumas de dinero.

En cuanto a la autonomía del delito de lavado de activos, el R.N. 4003-2011, Lima,


señala expresamente lo siguiente: “la normatividad aplicable establece tipos penales
de lavado de activos autónomos del delito previo o delito fuente, por lo que para su
investigación no se requiere que estos se estén sometidos a investigación, proceso
judicial o hayan sido objeto de sentencia condenatoria, bastando, para la existencia
del lavado, que se establezca una vinculación razonable entre los activos de lavado
con el delito previo[7]”. Seguidamente la Corte Suprema señala que: “resulta de
vital importancia determinar la naturaleza y condición del delito fuente o delito
previo al delito de lavado de activos; es decir, el delito del cual provienen los
activos ilícitos[8]”. Este mismo recurso de nulidad refiere que “según el Acuerdo
Plenario N°3-2010/CJ-116, el delito de lavado de activos requiere que previamente
se haya cometido otro delito, por tanto el delito fuente es un elemento del tipo
legal”; sin embargo, para impulsar el proceso contra quienes se presume la
comisión del delito de lavado de activos no hace falta, aún que haya quedado
establecido, con seguridad rayana a la certeza, el delito precedente. Pues para la
investigación es necesario únicamente que existan indicios reveladores que
vinculen al procesado con el delito precedente. Dicha vinculación de los activos,
así como la existencia del delito previo se considerarán determinadas al constatarse
la existencia: a) una conexión o relación del autor o partícipe con actividades
delictivas o con personas o b) grupos relacionados a dichos ámbitos a partir de
determinados hechos concluyentes[9].

El R.N. 4003-2011, Lima, no niega que el delito fuente sea elemento del tipo legal,
sino que refiere que no es necesario que éste delito fuente se acredite con cierto
grado de nivel de certeza, sino que es necesario utilizar la prueba indiciaria para
encontrar indicios razonables del delito fuente con los autores del acto de lavado.

Lea también: Tres juristas contestan seis preguntas sobre la Sentencia Plenaria
Casatoria 1-2017/CIJ-433 (lavado de activos)
El objeto de análisis del R.N. 4003-2011, Lima, solo se abocó a constatar la
existencia o no de elementos de convicción que en realidad ameriten si haber mérito
para que el caso pase a juicio oral contra los procesados por la comisión del delito de
lavado de activos en la modalidad de actos de conversión y transferencia, tanto así
que dispuso ampliar el plazo de instrucción para comprender a otros procesados
como autores del delito de lavado de activos, porque se verificó suficiente elementos
de cargo para su procesamiento. El RN N°4003-2011-Lima no niega que el delito
fuente sea elemento del tipo legal, sino que refiere que no es necesario que éste
delito fuente se acredite con cierto grado de nivel de certeza, sino que es necesario
utilizar la prueba indiciaria para encontrar indicios razonables del delito fuente con
los autores del acto de lavado.

La ley aplicable al análisis del R.N. 4003-2011, Lima, fue la Ley 27765. El recurso
de nulidad, se realizó bajo la vigencia del Código de Procedimientos Penales de
1940.

En el R.N. 399-2014, Lima, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema declaró


no haber nulidad en una sentencia absolutoria por lavado de activos, concretamente
se desestimó el pedido de nulidad del Ministerio Público al considerar que el
informe contable de parte presentado extemporáneamente por la defensa no fue
observado ni objetado en su oportunidad, por tanto las partes convalidaron su
actuación[10], en el mismo sentido se infunda el pedido de nulidad de
la Procuradoría Pública, al encontrar que la sentencia absolutoria si contenía
argumentos claros y precisos y fundamentación jurídica y racional que justificada su
decisión.

En el caso se imputaba esencialmente 2 actos: 1) una persona transfirió


onerosamente, en diciembre del 2002 (vía hipoteca de otro bien), un bien inmueble a
su hermana para que luego esta en febrero del 2003 lo constituya en patrimonio
familiar (actos de transferencia y ocultamiento). La hermana en diciembre del 2002
otorgó hipoteca a favor de su mismo hermano. El padre de ellos se encontraba
investigado por delito contra la administración pública. 2) Una tercera persona
constituyó, en diciembre del 2002, un bien inmueble en patrimonio familiar, bien
inmueble cuyo anterior propietario fue el padre de los procesados antes
mencionados.

En cuanto a la autonomía del delito de lavado de activos el R.N. 399-2014, Lima,


sólo señala que: “la normatividad aplicable establece que el tipo penal de lavado de
activos es autónomo del delito previo o del delito fuente, por lo que para su
investigación no se requiere que estos estén sometidos a investigación, proceso
judicial o hayan sido objeto de sentencia condenatoria, bastando para la existencia
de lavado” y “que se establezca una vinculación razonable entre los activos materia
de lavado con el delito previo”; es decir no se requiere de decisión judicial que la
pruebe, sino de la inferencia lógica que la fundamente. Siendo, la prueba indirecta,
la que debe fundamentar la responsabilidad penal del lavado de activos[11].

El objeto de análisis R.N. 399-2014, Lima, se restringió a verificar que los actos de
conversión o transferencia, determinándose que estos actos se realizaron forma
irregular y al amparo de las instituciones de carácter civil[12] y sin el ánimo de
evitar su detección o decomiso, así como lo atinente a la pericia contable de parte y
la motivación de la sentencia absolutoria, el espacio donde se señaló la autonomía
del delito de lavado de activos no tuvo incidencia alguna en el objeto de decisión.

La ley aplicable al análisis del R.N. 399-2014, Lima, fue la Ley 27765. El recurso
de nulidad, se realizó bajo la vigencia del Código de Procedimientos Penales de
1940.

En el R.N. 2444-2013, Lima, por mayoría se declaró la nulidad en la resolución que


declaró fundada la excepción de improcedencia de acción en favor de la procesada
por el lavado de activos y reformándola la declaró infundada.

Concretamente, se le imputa a la procesada haber realizado actos de lavado


consistente en ocultamiento de dinero, ganancias provenientes del tráfico ilícito de
drogas figurando como accionista de empresas sin haber realizado aportes efectivos
para su constitución en el año 1998. La excepción de improcedencia de acción tuvo
objeto en razón de que los actos de lavado habrían sido realizados con fecha
anterior al delito previo.
En cuanto a la autonomía del delito de lavado de activos, se invoca el fundamento
jurídico 8 del Acuerdo Plenario 7-2011/CJ-116, refiriendo: en el lavado de activos
“estamos ante una figura penal que se expresa como un proceso o secuencia de
actos o etapas que dogmáticamente adquieren autonomía típica, así como un
desarrollo operativo y un momento consumativo diferentes[13]”. Por lo general, las
operaciones de lavado de activos tienen lugar con posterioridad a la obtención de
aquellos ingresos ilícitos que generó la actividad delictiva, sin embargo esto “es
factible y evidente en relación con actos iniciales de colocación [conversión] que se
ejecutan con los activos líquidos o dinero obtenido directa e inequívocamente de
una conducta delictiva previa. En estos casos, se requerirá siempre que los
beneficios económicos ilegales se hayan pactado para ser entregados luego de la
consumación del delito que los generó”[14].

El análisis del R.N. 2444-2013, Lima, se aboca a dos puntos esencialmente: a) La


posibilidad de que los actos de lavado puedan ser realizados cuando el delito previo
este en actos ejecutivos o no se haya consumado, b) El distorsionamiento del
marco temporal de imputación, cuestión que implicaría que se analice cuestiones
probatorias que no son objeto de la excepción de improcedencia de acción. El
análisis de la autonomía del delito de lavado de activos no incidió en manera alguna
en los fundamentos decisorios del recurso de nulidad, más bien de la revisión de la
resolución, se aprecia que la Corte Suprema tiene muy claro el rol fundamental
del delito previo en la configuración típica del delito de lavado de activos.

Lea también: R.N. 2547-2015, Lima | Lavado de activos: Si el hecho previo fue
materia de sentencia absolutoria la fiscalía debe ofrecer indicios que relativicen
ese fallo

La ley aplicable al análisis del R.N. 2444-2013, Lima, fue la Ley 27765. El recurso
de nulidad, se realizó bajo la vigencia del Código de Procedimientos Penales de
1940.

Otras ejecutorias supremas no mencionadas expresamente en la Sentencia Plenaria


Casatoria como “discrepantes” pero que han sido comprendidas implícitamente en
el debate, son el Recurso de Nulidad 2868-2014, Lima, Recurso de Nulidad 3091-
2013, Lima y el Recurso de Nulidad 3036-2016, Lima.

En el Recurso de Nulidad 3091-2013, Lima, la Sala Penal Permanente de la Corte


Suprema de Justicia de la República, declaró haber nulidad de la resolución que
declaró no haber mérito pasar a juicio oral contra los procesados por la comisión del
delito de lavado de activos en la modalidad de actos de conversión y ocultamiento,
asimismo se dispuso devolver los actuados al fiscal superior para que formule
acusación.

Se imputa a los procesados haber realizado actos de conversión y ocultamiento


(testaferros) de bienes inmuebles y vehículos de procesados por los delitos de
secuestro y robo, sin embargo se verificó que la adquisición de los bienes inmuebles
y vehículos datan de años anteriores a los delitos de secuestro y robo (2007), esto es,
los actos de conversión y ocultamiento habrían sido realizados antes de la comisión
del delito fuente, es por ello que se sobresee la causa declarando no haber mérito
para pasar a juicio oral. En este sentido se advierte en el cuarto considerando: “Para
el caso concreto es necesario precisar que el delito fuente de lavado de activos
necesariamente tiene que ser previo a la realización del mismo, es decir para poder
hablar de un delito de activos ha de tenerse indicios de delitos cometidos
previamente, los cuales hayan producido ganancias ilícitas que lavar”[15].
La Procuraduría Pública interpone recurso de nulidad alegando que: 1) no se
actuaron diligencias en la ampliación de instrucción para esclarecer los hechos, 2) es
posible incorporar nuevos medios probatorios en juicio oral para establecer la
responsabilidad penal de los procesados.

Sin embargo en el caso se pudo encontrar que si bien es cierto se pudo determinar
que los actos de lavado se realizaron anteriormente a los hechos investigados por los
delitos de secuestro y robo acaecidos y registrados en dos procesos judiciales en
2007, sin embargo, los procesados que dirigían la organización criminal y que
cometieron delitos de robo y secuestro en el año 2007, tenían antecedentes penales
por diferentes delitos en los años 90, es por ello que la Corte Suprema apelando a
la autonomía procesal del delito de lavado de activos refiere: “el delito fuente está
determinado no sólo por los hechos suscitados el ocho de febrero, 2007, lo cual
desde ya sería una errada apreciación por parte del órgano jurisdiccional al limitar
lo que no ha sido circunscrito en la investigación realizada , sino también por todas
aquellas actividades ilícitas en las que han intervenido los procesados, para la cual
basta con constituirse como tal, obviamente con anterioridad a la actividad
ilícita tendiente a introducir o insertar los fondos ilícitos en el circuito económico,
tanto más si el delito de lavado de activos es un delito autónomo procesalmente
respecto del delito fuente del cual provengan los activos cuestionados[16]”.

Nuevamente aquí la Corte Suprema destaca la importancia de determinar la


temporalidad del delito fuente, y si refiere a la autonomía del delito de lavado de
activos, pero sólo se limita a la autonomía procesal, autonomía que poco tiene que
ver con el debate si es que el delito fuente es elemento o no del tipo penal de lavado
de activos, uno de los temas objeto de la Sentencia Plenaria Casatoria en estudio.

La ley aplicable al análisis del R.N. 3091-2013, Lima; fue la Ley 27765. El recurso
de nulidad se realizó bajo la vigencia del Código de Procedimientos Penales de
1940.

La Ejecutoria Suprema que más incidencia de análisis ha tenido es el R.N. 2868-


2014, Lima, que declaró haber nulidad en la sentencia en el extremo que absolvió a
10 procesados por el delito de lavado de activos al declararse fundado su excepción
de naturaleza de acción, reformándolos los declaró infundados, asimismo declaró
nula la sentencia que absolvió a otros 8 procesados por el delito de lavado de
activos, ordenando un nuevo juicio oral contra ellos.

La excepción de naturaleza de acción fue amparada en el sentido de que algunos


procesados fueron absueltos por el delito de tráfico ilícito de drogas lo que da lugar
a la inexistencia de un delito previo, así como también que el delito previo se
circunscribe al año 2007 y las requisitorias o procesos a los investigados son del año
1993, 1998 y los actos de conversión (actos de lavado) son anteriores. Finalmente de
que no existieron datos concretos para inferir que los procesados podrían
conocer o sospechar que realizaban actos de conversión de lavado de activos.
Tanto la Fiscalía como la Procuraduría en sus recursos de nulidad, alegaron que el
delito fuente no constituye un elemento configurativo del delito de lavado de
activos, debido a ello, no se requiere la comprobación del delito previo, pues el
lavado de activos es un delito autónomo y solo basta la vinculación del objeto del
delito de lavado con el delito fuente, que se plasma en indicios razonables, y que el
encausado aceptó estar involucrado en procesos de tráfico ilícito de drogas en 1990
y 1997[17].

En cuanto a la autonomía del delito de lavado de activos, los magistrados supremos


hacen un triple análisis desde el punto de vista de la
tipicidad objetiva, subjetiva y probatoria.

El análisis de la tipicidad objetiva refiere concretamente: “elemento típico no es el


delito previo sino el origen criminal o la procedencia delictiva de los activos
lavados- el tipo penal de lavado de activos no sanciona un acto generador de
activos y el posterior proceso de lavado de esos activos; lo único que se castiga es
el acto de lavado[18]” y “la relación entre la actividad delictiva precedente que
dispensa el objeto material y el delito de lavado de activos, no puede ser otra de
imputación objetiva“[19].

En cuanto a la tipicidad subjetiva refieren expresamente: “el autor debe reconocer


que los activos proceden, en general, de una actuación delictiva, no cuando fue
cometido, ni mucho quienes intervinieron en su realización. Basta la conciencia
de la anormalidad de la operación que se ha de realizar y la razonable inferencia de
que procede de una actividad delictiva que genere ganancias ilegales. No se
requiere, igualmente, que el agente conozca de la situación procesal actual o
definitiva del delito fuente, “…ni el conocimiento de un delito particular o el
conocimiento exacto del hecho previo[20]“.

En el análisis probatorio literalmente se precisa: La acreditación de la procedencia


delictiva de los activos lavados debe confirmarse indistintamente con prueba directa
y/o con prueba indiciaria, ambas en plano de igualdad, aunque la última es la más
común en estos casos… Ello no significa que la actividad delictiva precedente
pueda quedar al margen de la actividad probatoria. Solo se requiere (i) que tal
situación se acredite en sus aspectos sustanciales, que permitan delinear el
carácter delictivo de la misma; y (ii) que la prueba de tal situación delictiva del
activo maculado en cuestión de equipararse a los estándares racionales de la
acreditación delictiva en general. No es de admitir niveles distintos de patrones
probatorios o estándares de prueba entre los diversos elementos objetivos y
subjetivos del tipo legal, en especial del origen criminal o de la procedencia delictiva
de dinero, bienes, efectos o ganancias[21].

En el caso analizado los magistrados supremos señalaron en los hechos si se podría


verificar vinculación de los procesados con los actos de lavado y los autores del
delito fuente, cuestión que aunado con el desbalance patrimonial y la escasa
justificación de sus ingresos económicos de los procesados no se podría
fundamentar su absolución hasta establecer su responsabilidad penal en juicio oral.

Esta ejecutoria si bien es cierto señala que el delito fuente no integra el tipo objetivo
del delito de lavado de activos, sin embargo no llega a una solución opuesta a la
arribada en la Casación 92-2017, Arequipa, en cuanto tenga que existir marco
probatorio en los aspectos esenciales del delito fuente, ni mucho menos la solución o
análisis del R.N. 2868-2014, Lima, es acogida por la Sentencia Plenaria Casatoria
1-2017, aunque refiera la R.N. 2868-2014, Lima en el análisis del tipo subjetivo que
“el autor debe reconocer que los activos proceden, en general, de una actuación
delictiva, no cuándo fue cometido, ni mucho quienes intervinieron en su
realización”, pues esto contradice el análisis del tipo objetivo y probatorio que
ofrece el mismo recurso de nulidad que es la probanza de los aspectos nucleares y
esenciales del delito previo con su evidente conexión con los actos de lavado.

La ley aplicable al análisis del R.N. 3091-2013, Lima, fue la Ley 27765. El Recurso
de Nulidad, se realizó bajo la vigencia del código de procedimientos penales de
1940.

La última Ejecutoria Suprema es el R.N. 3036-2016, Lima, que declaró haber


nulidad en la sentencia que condenó a los procesados y reformándola, las absolvió y
declaró no haber nulidad en el extremo de la sentencia que los absolvió.
Los hechos imputados tienen que ver con actos de conversión y transferencia que
realizaron los procesados entre los cuales algunos figuran algunos absueltos y otros
condenados por el delito de tráfico ilícito de drogas a nivel en el exterior (Chile y
Milán), actos de lavado en la que participaron los coprocesados que eran sus
familiares. Estos actos de lavado datan del año 1998 al año 2009.

En cuanto al análisis del delito fuente como elemento del tipo legal o la referencia a
la autonomía del delito de lavado de activos, el R.N. 3036-2016, Lima, señaló que
“en el proceso penal por lavado de activos debe estar suficientemente probada la
realización del delito fuente, así como que los activos, así como que los activos
generados por este delito son los que constituyen objeto del lavado de activos[22]”,
con ello “bastará con acreditar los extremos indispensables que hagan a la
materialidad del hecho, esto, sus efectos lesivos y las circunstancias de tiempo y
lugar-, a su dominabilidad por parte de la autoría y su condición de evento
originante de los bienes sometidos a maniobra de lavado[23]”, para de este modo
satisfacer el principio de imputación necesaria la vinculación con una actividad
delictiva en general”, esto es, establecer un “vínculo normativo” con el delito previo
que originó los bienes ilícitos[24]”.

En este orden de ideas, el análisis de los magistrados se centró en identificar el nexo


de temporalidad en el acaecimiento del delito fuente con los actos de lavado
imputados a los procesados y determinó que en ninguno de los casos se pudo
establecer un nexo o vínculo normativo suficiente para entender que de los hechos
que integraron el delito previo se desprendieron las transferencias económicas que
se reputaron como actos de lavado. Para que se comprenda el análisis basta con citar
esenciales extractos de la ejecutoria: i) el tribunal superior no esgrime ningún
argumento referido a la vinculación normativa y fácticaentre el supuesto delito
fuente, acaecido en el año 1998, y su idoneidad para llevar a cabo un acto de
conversión y un acto de transferencia, recién a fines del año 2007 y a comienzos del
año 2009, respectivamente[25], ii) Las operaciones económicas que se le imputan al
sentenciado como actos de conversión y de transferencia, se han realizado luego de
dieciséis años de que tuvo lugar el supuesto delito fuente[26], iii) No se ha
acreditado que el procesado haya mantenido estático bienes o dinero proveniente
del supuesto delito fuente del año 1993, y que los haya empleado -convirtiéndolos
y transfiriéndolos- recién 16 años después[27], iv) El Tribunal Superior, sin
embargo, no ofrece argumentación, ni mayor razonamiento sobre el vínculo entre el
supuesto delito fuente -cuya data es del año 1994- con la actividad económica
realizada por el recurrente a partir del 22 de julio 2007 hasta el año 2010; máxime
cuando, atendiendo a la lógica esgrimida en la propia sentencia de vista: hasta antes
del 22 junio de 2007, la actividad económica del recurrente se ha mantenido
dentro del riesgo permitido[28].

En este sentido señala la ejecutoria suprema que “el delito previo o delito fuente
consistente en tráfico ilícito de drogas, no solo no ha sido debidamente acreditado,
sino que para probarlo se cuenta únicamente con una sentencia absolutoria… por lo
que, este elemento típico del delito de lavado de activos- origen ilícito de los bienes-
no ha podido ser acreditado; debiendo afirmarse la atipicidad de los hechos
imputados que tuvieran como fundamento este delito fuente[29], puesto que “no es
suficiente que una persona o personas, tengan un considerable caudal de activos para
que se configure la comisión del delito en cuestión, sino que es necesario establecer
la conexión entre éstos y el origen ilícito de tales activos[30]”.

El R.N. 3036-2016, Lima, muy a pesar que combina 3 proposiciones como si


significasen lo mismo, esto es, que: 1) El delito previo o delito fuente debe
ser acreditado para que se configure el delito de lavado de activos; 2) Debe
acreditarse el origen ilícito del dinero, ganancias o bienes para que se configure el
delito de lavado de activos; 3) Sólo debe acreditarse el vínculo normativo entre el
delito fuente y los bienes, dinero o ganancias que se utilizan en los actos de lavado
(conversión, transferencia, ocultamiento, etc). Por tanto, no discrepa ni se aparta de
lo señalado por Casación 92-2017, Arequipa, pues a pesar que utiliza o puede
confundir con los términos de su argumentación, a la postre, la idea nuclear de su
decisión reposa en que la configuración del delito de lavado de activos requiere que:
1) Se identifique datos esenciales del delito fuente. 2) Existencia de un vínculo entre
el delito de fuente que originó ganancias ilícitas con los actos de lavado. 3) El agente
integre el conocimiento de los aspectos esenciales del delito fuente con cuyas
ganancias está realizando actos de lavado. Esta Ejecutoria es la que por el contrario
se encuentra en mayor consonancia con la Casación 92-2017, Arequipa.
En todas estas Ejecutorias Supremas no encontramos que el objeto de la decisión
haya incidido en la configuración o no del delito fuente como elemento normativo
del tipo penal del lavado de activos, tampoco se avizora análisis respecto a las
características de un delito para generar ganancias ilegales objeto de los actos de
lavado, ni mucho menos, está en tela de juicio el estándar probatorio de los
elementos del tipo legal de lavado de activos en los diversos estadios procesales.

Cuando el legislador señala “en sus decisiones sostuvieran criterios discrepantes


sobre la interpretación o la aplicación de una determinada norma” significa tres
cosas: 1) los criterios, razones, argumentos o en todo caso fundamentos jurídicos
deben sustentar el objeto de la decisión; 2) el objeto de la decisión versa sobre la
aplicación o interpretación de una determinada norma y 3) se debe tratar de la
misma norma a discrepar.

La necesidad de que se trate de fundamentos jurídicos que sustenten el objeto de la


decisión tiene sustento lógico y sustento legal, el primero a partir de un
argumento ad simile, pues si revisamos los elementos característicos de la doctrina
jurisprudencial encontraremos que se trata de: 1) Ejecutoria Suprema o Casación
emitida por la Corte Suprema; 2) Resolución con calidad de cosa juzgada; 3)
Resolución en donde se fija principios o criterios jurisprudenciales formulados en
fundamentos jurídicos; 4) Los fundamentos jurídicos que contienen los principios o
criterios que se fijan como doctrina jurisprudencial deben ser expresamente
señalados en la resolución (que son de obligatorio cumplimiento para los jueces en
todas las instancias); 5) Los principios o criterios que se fijan como doctrina
jurisprudencial fundamentan la resolución del caso planteado.

En toda Ejecutoria Suprema o Casación, que fija doctrina jurisprudencial,


encontramos dos tipos de fundamentos jurídicos, los llamados obiter dicta[31] o
citas de paso y la ratio decidendi[32] o razones de la decisión, las citas de paso son
tradicionalmente doctrina que enriquece y dotan de sustento al análisis de las
instituciones jurídicas del caso a resolver, sin embargo no son los fundamentos
determinantes de la decisión, como sí lo es la ratio decidendi, que precisamente
integra los fundamentos jurídicos que son declarados de observancia obligatoria por
todos los jueces de las diversas instancias judiciales. En este orden de ideas, tenemos
que lo determinante son las razones que fundan la decisión, por ello si hablamos de
criterios discrepantes para convocar un Pleno Casatorio, estos criterios deben
incidir en el análisis de la solución del caso.

El sustento legal se encuentra en las normas que regulan lo atinente al precedente y


la doctrina jurisprudencial, es así que tenemos que en el artículo 22 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial que señala que trimestralmente en el diario oficial
la Salas Especializadas de la Corte Suprema de Justicia de la República ordenan
las Ejecutorias que fijan principios jurisprudenciales que han de ser de obligatorio
cumplimiento debiendo ser invocadas por las diversas instancias judiciales como
precedente de obligatorio cumplimiento, la fijación de estos principios
jurisprudenciales tiene consonancia con los fundamentos que dieron lugar a la línea
o vertiente decisoria final.

Así, se tiene al artículo 433 inciso 3 del Código Procesal Penal de 2004, que señala
que la Sala Penal Suprema podrá decidir, atendiendo a la naturaleza del asunto
objeto de decisión, que lo resuelto constituye doctrina jurisprudencial
vinculante a los órganos jurisdiccionales penales diferentes a la propia Corte
Suprema. Esto es, el ámbito donde calza interpretar “lo resuelto”, importa no sólo la
cuestión resolutiva final (por ejemplo: fundada la casación, infundada la casación)
sino los argumentos que la sostienen.

No cualquier fundamento jurídico ventilado en la Casación o Ejecutoria Suprema


será el que fije principios jurisprudenciales que comporten doctrina jurisprudencial,
no cualquier invocación de un dispositivo legal o cualquier interpretación de
un dispositivo legal tendrá la agudeza, precisión y pertinencia para resolver el
objeto de decisión; por tanto es necesario entender que de todos los principios,
teorías, criterios, posturas e interpretaciones esbozadas en una sentencia, solo se
tomen en cuenta las de vinculación nuclear con el caso y por tanto ostenten la
calidad de fundamentadoras de la solución decisoria.

2.2. La Sentencia Plenaria Casatoria es: ¿doctrina legal?, ¿doctrina


jurisprudencial?, ¿sentencia plenaria?, ¿precedente?, ¿jurisprudencia?
El segundo punto a analizar, es la posibilidad de que un pronunciamiento
denominado doctrina legal puede dejar sin efecto vinculante los fundamentos
jurídicos invocados como doctrina jurisprudencial provenientes de una Casación.

En principio se debe conceptualizar que se debe entender por doctrina legal[33]. Es


el repertorio o conjunto de sentencias emanadas del más alto tribunal de un Estado
que en forma reiterada y constante al aplicar el derecho han resuelto en el mismo
sentido sus decisiones. Se suele a veces entender doctrina legal como la
jurisprudencia misma.

La Sentencia Plenaria Casatoria no puede ser un precedente judicial[34], puesto que


éste no sólo requiere que se desprenda del más alto tribunal de un Estado como la
Corte Suprema, ni que se fijen determinados extremos de fundamentación jurídica
como extremos vinculantes, esto es, de observancia obligatoria, sino que requiere
además un rasgo identificador de la naturaleza de los fundamentos de la sentencia: el
análisis de hechos, los hechos del caso. El precedente[35], no requiere el
pronunciamiento reiterado y constante de la Corte Suprema en el mismo
sentido para dotarle de fuerza vinculante, sino que el Precedente es
autosuficiente, su valía se desprende del precedente mismo.

La Sentencia Plenaria Casatoria no es doctrina jurisprudencial, puesta que la


doctrina según el artículo 22 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, el artículo 301-
A inciso 2 del Código de Procedimientos Penales y el artículo 433 inciso 3 del
Código Procesal Penal del 2004, tiene las siguientes características: 1) Que la
naturaleza del asunto objeto de decisión sea de vital trascendencia (para que se
decida que su solución constituya doctrina jurisprudencial) 2) Su carácter vinculante
a los órganos jurisdiccionales penales diferentes a la propia Corte Suprema. 3) Su
publicación en el diario oficial el peruano. 4) La doctrina jurisprudencial sea
emitido producto de un proceso judicial que llego a la máxima instancia (Corte
Suprema de la República) 5) Fijan principios Jurisprudenciales como precedente
de obligatorio cumplimiento. 6) La solución “de un caso” constituye doctrina
jurisprudencial.
De estos elementos o rasgos característicos legales de la doctrina jurisprudencial son
compatibles con la Sentencia Plenaria Casatoria: 1) Objeto de trascendencia, 2)
Carácter vinculante, 3) Publicación oficial, 4) Fija principios jurisprudenciales, sin
embargo, no es producto de un caso judicial a resolver ni analiza los fundamentos de
los criterios que determinaron la decisión, por tanto, no es doctrina jurisprudencial.

La Sentencia Plenaria Casatoria, tendría la naturaleza de la Sentencia


Plenaria[36] que regulaba el artículo 301-A inciso 2 del Código de Procedimientos
Penales, la diferencia sería que la Sentencia Plenaria se llamaría así por aplicación
del Código de Procedimientos Penales, y ahora se llamaría La Sentencia Plenaria
Casatoria por que se conoce con ese nombre al existir a su vez la institución jurídica
de la Casación en el Código Procesal Penal de 2004. La Sentencia Plenaria
Casatoria podrá fijar criterios que se pueden considerar doctrina jurisprudencial,
aquí se utiliza un concepto amplio de doctrina jurisprudencial, ya no se la entiende
como principios jurisprudenciales que han sido sentados a lo largo de diferentes
pronunciamientos en forma constante, reiterada del sentido decisorio de un caso
judicial; sino se entiende que se fija doctrina jurisprudencial, como fijar un criterio
jurisprudencial, esto es, un criterio obligatorio, un criterio vinculante, de
necesaria observancia y aplicación en todas las instancias judiciales del país.

Es preferible señalar que lo que se pretende con la Sentencia Plenaria Casatoria, es


fijar doctrina judicial vinculante, y no un criterio jurisprudencial (porque no
deviene en la solución de un caso o poner fin a un proceso judicial), será doctrina en
el sentido de recoger los criterios jurisprudenciales que tienen la característica de ser
constantes, reiterados y en el mismo sentido de solución a un caso, y precisamente la
Sentencia Plenaria Casatoria escogerá o tomará partido de uno de los criterios
discrepantes existentes y precisamente este criterio será el que se fije como
doctrina jurisprudencial o lo que preferimos llamar doctrina judicial vinculante.

Sin embargo la Sentencia Plenaria Casatoria analizada sólo fijó criterios judiciales,
porque en principio no delimitó los criterios discrepantes en cada ejecutoria suprema
que entraba en contradicción con la Casación 92-2017, Arequipa, tampoco escogió
o tomó partido de uno de estos criterios para fijar “doctrina” jurisprudencial”, por
tanto el análisis por más válido, sólido, correcto o consistente no tiene asidero legal,
por tanto no puede ser vinculante y tampoco podría dejar sin efecto vinculante
la Casación 92-2017, Arequipa, porque su carácter de no vinculante lo deslegitima.
Pues incluso se tiene que las ejecutorias supremas contenidas en los Recurso de
Nulidad 2071-2011, Lima, Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima, Recurso de
Nulidad 2444-2013, Lima y Recurso de Nulidad 399-2014, Lima, el Recurso de
Nulidad 2868-2014, Lima, Recurso de Nulidad 3091-2013, Lima y el Recurso de
Nulidad 3036-2016, Lima, se aplicaron a leyes distintas en materia de lavado de
activos respecto a las aplicadas en la Casación 92-2017, Arequipa y dichas
ejecutorias se dieron con el código de procedimientos penales, mientras que
la Casación 92-2017, Arequipa con el Código Procesal Penal de 2004.

3. Conclusiones

3.1. Tras la emisión de la Casación 92-2017, Arequipa que declaró como doctrina
jurisprudencial sus fundamentos jurídicos 17, 52 y 56, la Corte Suprema emitió la
Sentencia Plenaria Casatoria N°1-2017/CIJ-433, que dejó sin efecto vinculante
dicha Casación 92-2017, Arequipa, declarando como doctrina legal la interpretación
del artículo 10 del Decreto Legislativo 1106, modificado por el Decreto Legislativo
1249, en cuanto a la autonomía sustantiva del delito de lavado de activos del delito
fuente, la noción de gravedad y capacidad de generar ganancias ilegales de las
actividades criminales y el estándar probatorio del delito de lavado de activos en los
diversos estadios procesales.

3.2. Al analizar la naturaleza jurídica de Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-


2017/CIJ-433, encontramos que no constituiría ni doctrina legal, ni doctrina
jurisprudencial, ni jurisprudencia, ni precedente judicial, solo sería
un criterio judicial de la Corte Suprema no vinculante, porque en su formación no
cumplió los requisitos del artículo 433 inciso 3 y 3 del Código Procesal Penal de
2004 para construir Sentencia Plenaria Casatoria: a) Identificación de criterios
discrepantes decisorios en diferentes casaciones contrarias a la Casación 92-2017,
Arequipa, b)Elección de un criterio específico de los de criterios discrepantes
decisorios en las diferentes Casaciones contrarias a la Casación 92-2017, Arequipa
para soluciona el caso. Del análisis de las Recurso de Nulidad 2071-2011, Lima,
Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima, Recurso de Nulidad 2444-2013, Lima y
Recurso de Nulidad 399-2014, Lima el Recurso de Nulidad 2868-2014, Lima,
Recurso de Nulidad 3091-2013, Lima y el Recurso de Nulidad 3036-2016, Lima y
los artículos 22 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, el artículo 301-A inciso 2 del
Código de Procedimientos Penales y el artículo 433 inciso 3 del Código Procesal de
2004, encontramos que la Sentencia Plenaria Casatoria N°1-2017/CIJ-433 no sería
doctrina legal, sólo un respetable y buen criterio judicial de la Corte Suprema, del
todo interesante, enriquecedor pero no vinculante.

Referencias Bibliográficas

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Jurisdiccional Penal de las Salas Penales Permanente y Transitoria. Corte
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2. ALZAMORA VALDEZ, Mario, Introducción a la ciencia del derecho. Eddili.
10° Edición Lima 1987.
3. ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor. Comentarios de los Precedentes Vinculantes
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4. BARKER, Robert. 2014. El Precedente y su Significado en el Derecho
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penal y procesal penal. ¿El ocaso de la seguridad jurídica en Perú y en
Latinoamérica?, E&G-Graff, Cuzco, 2015.
9. GARCIA TOMA, V. El Precedente Constitucional Vinculante en el Perú
(Análisis Comentario Y Doctrina Comparada), Editorial Adrus.
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12. Recurso de Nulidad 2071-2011, LIMA, 06 de diciembre, 2012, Sala Penal
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13. Recurso de Nulidad 4003-2011, LIMA, 08 de agosto, 2012, Sala Penal
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Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República.
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18. Recurso de Nulidad 3036-2016, LIMA. 10 de julio, 2017. Segunda Sala Penal
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19. Sentencia Plenaria Casatoria N°1, 2017/CIJ-433, 11 de octubre, 2017. I Pleno
Jurisdiccional Casatorio De Las Salas Penales Permanente Y Transitorias. Corte
Suprema de Justicia de la República.

[1] El juez Dr. Cesar Jose Hinostroza Pariachi, en voto discordante adicional a la
Sentencia Plenaria Casatoria N°1-2017/CIJ-433, 11 de octubre, 2017. I Pleno
Jurisdiccional Casatorio de Las Salas Penales Permanente y Transitorias. Corte
Suprema de Justicia de la República. Fundamento jurídico N°11, ha sido muy claro
al señalar que la resolución de convocatoria para dicha sentencia plenaria casatoria
no ha delimitado los puntos objeto de controversia.

[2] Este primer punto ha sido precisado en sentido parcialmente similar por el juez
Dr. César José Hinostroza Pariachi, en voto discordante con la Sentencia Plenaria
Casatoria N° 1-2017/CIJ-433 en su fundamento jurídico 06.

[3] El maestro Alzamora señala respecto a esta figura que es “(…) entendida como
el conjunto de opiniones de los jurisconsultos emitidos con finalidad teórica y de
facilitar el derecho”. En: ALZAMORA VALDEZ, Mario, Introducción a la ciencia
del derecho. Eddili. 10° Edición Lima 1987. p.247. En el mismo sentido, se la
define como “(…) el conjunto de aportes jurídicos de los jueces contenidos en la
motivación de sus fallos”. En: ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor. 2016. Comentarios
de los Precedentes Vinculantes Penales, Lima: Legales Ediciones. p. 2.

[4] Sobre esta cuestión, se acota que “Los Acuerdos Plenarios a la fecha constituyen
la cuarta fuente del Derecho Penal; empero tienen una naturaleza informal que no
se condice con la jerarquía de la ley como fuente formal y principal de esta rama
del Derecho. Un Acuerdo Plenario al no tener rango de ley, no puede tener efectos
retroactivos, no le son propios los principios que rigen a la ley”. PANTA CUEVA,
David (2009) Es posible derogar y modificar tipos a través de Acuerdos
Plenarios. En: Gaceta Jurídica, Lima, 2009, p. 249 y p.265.

[5] En palabras del autor Arbulú Victor “Los precedentes vinculantes son reglas
jurídicas de obligatorio cumplimiento para los jueces, dictados por la Corte
suprema, cuya finalidad es uniformizar a la judicatura respecto a diversos tópicos
del derecho penal en aras de hacer realidad una justicia predecible y garantizar la
seguridad jurídica como cimiento del orden constitucional y democrático de
derecho”. En: ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor. 2016. Comentarios de los
Precedentes Vinculantes Penales, Lima: Legales Ediciones. p.1.

[6] Recurso de Nulidad 2071-2011, Lima, 06 de diciembre, 2012, Sala Penal


Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República. Fj.7. p.6

[7] Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima, 08 de agosto, 2012, Sala Penal


Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República. Fj.4. p.5

[8] Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima, Op. Cit, Fj.5. p.6

[9]Ibid, Fj.6. p.6-7

[10] Recurso de Nulidad 399-2014, Lima. 11 de marzo, 2015, Sala Penal


Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República. Fj.8. P. 5-6.
[11] Recurso de Nulidad 4003-2011, Lima, Op. Cit., Fj.5. p.4

[12] Ibid, Fj.6. p.5

[13] Acuerdo Plenario 7-2011/CJ-116, de fecha 6 de diciembre, 2011. VII Pleno


Jurisdiccional Penal de las Salas Penales Permanente y Transitoria. Corte Suprema
de Justicia de la República. En Recurso de Nulidad N°2444-2013-Lima. 9 de
diciembre, 2014. Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República fj.8. p. 4.

[14] Acuerdo Plenario 7-2011/CJ-116 en Recurso de Nulidad N°2444-2013-Lima.


fj.5. d y e. pp. 4-5.

[15] Recurso de Nulidad 3091-2013, LIMA, 21 de abril, 2015, Sala Penal


Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República. Fj.4. p. 4

[16] Recurso de Nulidad 3091-2013, LIMA, Op. Cit. Fj.6. p. 6

[17] Recurso de Nulidad 2868-2014, LIMA, 27 de diciembre, 2016, Sala Penal


Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República. p.11 y 13

[18] Recurso de Nulidad 2868-2014, LIMA, Op. Cit. Fj.10 p.18 [En este acápite,
toman como referencia lo señalado por GARCÍA CAVERO, Percy. Derecho Penal
Económico. Parte Especial. Volumen I. 2015, p. 506].

[19] Recurso de Nulidad 2868-2014, LIMA, Op. Cit. Fj.10 p.18 [En este acápite,
toman como referencia lo señalado por CARO/REYNA/REÁTEGUI, Derecho
Penal Económico, Tomo II. 2016. p.663].

[20] Recurso de Nulidad 2868-2014, LIMA, Op. Cit., Fj.10 p.20. Apartado 4° [En
este acápite, toman como referencia lo señalado por ABEL SOUTO, El blanqueo de
dinero, 2015, p.115].

[21] Ibid, Fj.10 p.19. Apartado 3°.


[22] Recurso de Nulidad 3036-2016, LIMA, 10 de julio, 2017. Segunda Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República., Fj.18. p. 48-49. [En
este acápite, toman como referencia lo señalado por GARCÍA CAVERO,
Percy Derecho Penal Económico. Parte Especial. Vol. I 2° edición. Lima: Instituto
Pacífico, 2015. p.596].

[23] Recurso de Nulidad 3036-2016, LIMA, Op. Cit, Fj.18. p.49. [En este acápite,
toman como referencia lo señalado por ORSI, Omar G. Lavado de dinero de origen
delictivo, Buenos Aires: Hammurabi, 2007.p.623 y ss.].

[24]Recurso de Nulidad N°3036-2016-LIMA, Op. Cit., Fj.19. p.49. [En este acápite,
toman como referencia lo señalado por PARIONA ARIANA, Raúl. La Ilusión de la
Autonomía del delito de lavado de activos.p.1].

[25] Recurso de Nulidad N°3036-2016-LIMA Op. Cit. Fj. 29. p. 56.

[26] Ibid, Fj.35. p.59.

[27] Ibid, Fj.37. p.59.

[28] Ibid, Fj.48. p.67.

[29] Ibid, Fj.43. p.64.

[30] Ibid, Fj.73. p.83.

[31] Con mayor detalle, Espinosa señala que “Se habla de dicta, ober dicta, dictum,
razón subsidiaria o razón accidental a aquel aspecto del precedente donde se
ofrecen reflexiones, acotaciones o apostillas que, no siendo centrales o
imprescindibles para fundamentar la decisión adoptada, se justifica en base a
razones pedagógicas u orientadoras”. En: ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA,
E. El Precedentes Constitucional: ventajas y los riesgos de no respetarlos [consulta
el 20 de noviembre de 2017 a las 12:50 horas] Extraído de aquí.
[32] El autor Igartua sobre este acápite nos indica que “(…) se refiere
genéricamente a cualquier elemento esencial de la argumentación (sea o no una
norma jurídica general o una norma general contextualizada) utilizada por el Juez
para motivar su decisión sobre el caso”. En: IGARTUA SALVATIERRA Juan, La
Fuerza Vinculante del Precedente Judicial, [consulta el 20 de noviembre de 2017 a
horas 12::00 pm], Extraído de aquí.

[33] Podría señalarse que es “Conjunto de leyes, expresados en forma de


precedentes, que tienen la fuerza de una ley propiamente dicha, lo que no sucede en
lo absoluto con los Acuerdos Plenarios”. En: GARCÍA LEÓN, Godofredo.
2015, La dictadura de los acuerdos plenarios en materia penal y procesal penal.
¿El ocaso de la seguridad jurídica en Perú y en Latinoamérica?, Cusco: E&G-
Graff, p.120. En el mismo sentido se ha pronunciado BARKER, Robert. 2014. El
Precedente y su Significado en el Derecho Constitucional de los Estados Unidos.
Lima: Grijley, 2014, pp. 77 y 89.

[34] Para la autora Bastida Raque, ésta figura es entendida como “(…) toda decisión
judicial relevante para solucionar casos futuros y que sirve además para la
argumentación y justificación de decisiones”. En: Bastidas de Ramírez, Raquel.
2009, El Precedente Judicial, Bogotá: Ediciones Doctrina y Ley LTDA, pág. 85.

[35] El constitucionalista García Víctor reflexiona sobre éste punto en los siguientes
términos “En puridad, la fijación de un precedente significa que, ante la existencia
de una sentencia con unos específicos fundamentos o argumentos y una decisión en
un determinado sentido, se genera la obligación de resolver los subsecuentes casos
semejantes según los términos de dicha sentencia”. En: GARCIA TOMA, V. El
Precedente Constitucional Vinculante en el Perú (Análisis Comentario Y Doctrina
Comparada), Editorial Adrus, p. 56.

[36] Con mayor análisis, se podría decir que es un “Pronunciamiento Jurisdiccional


Supremo que por mayoría absoluta fija criterios jurisprudenciales sobre la
interpretación de una norma, con carácter de precedente vinculante”. En: GARCÍA
LEÓN, Godofredo. 2015, La dictadura de los acuerdos plenarios en materia penal y
procesal penal. ¿El ocaso de la seguridad jurídica en Perú y en
Latinoamérica?, Cusco: E&G-Graff, p. 118.