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Magia Devocional

Un Artículo Sobre Bhakti Yoga


Por Phil Hine
(Traducido por Manon)

La Magia Devocional, o como es algunas veces conocida, Bhakti Yoga, es la práctica de


atraer el poder y cualidades de una figura mítica por un proceso prolongado de devoción a un
sujeto elegido – generalmente (aunque no exclusivamente) una diosa o dios. Con el tiempo, el
practicante se identifica tan completamente con el sujeto de devoción, que una pizca de los
poderes y cualidades de esa figura pueden ser accedidos. Así que esta operación es un tipo de
invocación. Prolongados actos de Magia Devocional son algunas veces referidos como un Retiro
Mágico.
Primero elige tu sujeto, estando atento a las cualidades asociadas que deseas atraer.
Investiga la imagen, mitos y simbolismo que rodea a la figura.
Obtén, o haz, por cualquier arte dentro de tu capacidad, una imagen de esa figura.
La creación de una pequeña urna o altar, donde son colocados los objetos asociados con
esa figura, es deseable. Esta forma la manifestación exterior de la propia devoción.
Con tantas modalidades sensoriales diversas como sea posible, debería ser usada para
asistir en el enfoque de la consciencia sobre el sujeto de la devoción de uno. Por ejemplo,
colores, perfumes, plantas, gemas, objetos rituales e instrumentos musicales. No olvidando el uso
del gesto, postura, etc.
La devoción debería ser realizada diariamente, con tanta ceremonia, pompa y dignidad
como pueda ser reunida. Meditación diaria, oración y mantra deberían ser siempre dirigidas
hacia el sujeto de la devoción.
La invocación debería estar compuesta de tres partes:

1. Los hechos de la figura expresados en tercera persona.


2. Las cualidades de la figura expresadas en segunda persona.
3. Los poderes de la figura expresados en primera persona.

Así la invocación progresivamente une al ego con el sujeto de adoración.


Deberías esforzarte en vivir tanto como sea posible, en una manera que, dada la
naturaleza del sujeto, sea apropiada y placentera para el mismo.
Esfuérzate continuamente en estar inflamado con la pasión de la devoción, para que el
proceso se convierta en una alquimia interna de transformación.
Todos los trabajos, actos y sensaciones deberían ser sentidos como procediendo del sujeto
de la propia devoción.
“Toda respiración, toda palabra, todo pensamiento, es un acto de amor hacia ti.” Liber
VII.
El valor de esta práctica es la unión extática entre el ego y lo que es adorado, y la
intuición ganada concerniente a la naturaleza de ambos, el ego y el sujeto.
El mayor obstáculo para el éxito es que uno pueda volverse obsesionado con el sujeto de
adoración en la medida en que se vuelva permanentemente fijado a él. Los cultos dogmáticos a
menudo surgen de tales obsesiones.