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UNIVERSIDAD JUAREZ DEL ESTADO DE DURANGO 0

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD


MEDICINA
PSICOLOGIA MEDICA

TRANSTORNOS PSICOBIOLOGICOS.
MEDICINA PSICOSOMATICA.

DOCENTE:
KARLA IVONNE SALAZAR VALLES
ALUMNOS:
BENAVIDES SOTO DARIANA GUADALUPE
GARCIA CORDOVA ALFREDO ALEJANDRO
HERNANDEZ PEINADO ARACELI GUADALUPE
HERNANDEZ RUBIO MARIA DEL SOCORRO
HERRERA SORIA ROSA VANESSA
3 “B”
6 DE NOVIEMBRE DEL 2018
GOMEZ PALACIO, DURANGO.

1
INDICE
Portada
Índice
Medicina psicosomática
Desarrollo histórico de la medicina psicosomática
Enfoque psicofisiológico
Enfoque psicoanalítico
EI problema de la especificidad
La etiopatogenia de los desórdenes psicofisiológicos y las fases de la enfermedad
Estrés psicosocial
Mecanismos psiconeuroendocrinos
La transducción de experiencia por el cerebro
Inmunidad
Tendencias actuales en la medicina psicosomática
El dolor, fenómeno humano
¿Qué es el dolor?
Aspectos
psicológicos del dolor
Trastornos cardiovasculares.
Trastornos gastrointestinales.
Trastornos endocrinos
Aspectos psicológicos en ginecoobstricia
Trastornos Musculoesqucléticos
Cáncer
Síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

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LOS TRASTORNOS PSICOBIOLÓGICOS.
MEDICINA PSICOSOMÁTICA

La medicina psicosomática postula como principio que la mente y el cuerpo no son dos
instancias diferentes sino dos niveles de integración del organismo. Habrá dos formas
de abordar la medicina psicosomática, ya sea limitándola a ciertas enfermedades (de
las cuales se cree que los factores psicológicos juegan un papel importante), o
pensando que en algún grado todas las enfermedades son psicosomáticas. se
reconoce la importancia del papel que juegan los factores psicológicos y sociales en
los trastornos somáticos y en el cuidado de los enfermos. En las últimas décadas el
campo incluye investigaciones básicas y clínicas acerca de los mecanismos
intermedios entre los estados psicológicos y las disfunciones viscerales, ha explorado
el papel de situaciones sociales y culturales que inciden sobre los individuos, e intenta
establecer una cadena de eventos que van desde el ambiente humano y las
situaciones adversas de la vida hasta la intimidad de los tejidos y las funciones
celulares.

Desarrollo Histórico

En el siglo V Hipocrates fue el primero en tener en claro la influencia de las emociones


sobre la salud del paciente. Siguiendo con la época medieval donde la mente era
tomada como mística y estudiada por teólogos y filósofos, dejando las enfermedades
del lado anatomofisiologico.en 1818 se utilizó por primera vez el término
“psicosomático” por V. Heinroth, en un intento por explicar el insomnio, separando al
cuerpo y la mente como dos aspectos, uno interno y externo. Más de 100 años
después se siguieron dos direcciones principales, la psicofisiológia y el psicoanálisis.

Enfoque psicofisiológico.

W. Baumont en 1883, fue uno de los primeros investigadores en la psicofisiologia,


observando una fistula gástrica donde en la superficie de la mucosa gástrica se pone
a veces roja y seca y otras pálida y húmeda durante estados de miedo y de cólera.
Siguiendo con Pavlov, quien demostró que es posible evocar la saliva de los perros en
ausencia de comida, conceptuando “respuesta condicionada”.

Walter B. Cannon probo que los factores químicos causan los cambios suscitados por
estados emocionales y neurológicos en órganos distantes. Además de los cambios
corporales para la preparación de lo conocido como “lucha o huida”. Harold Wolff fue
seguidor de esta corriente, aplicando la teoría del estrés psicológico a las causas de
enfermedades somáticas. Su método consistió en discutir con pacientes temas
conflictivos o exponerlos a estímulos apropiados para elucidar en ellos afectos tales
como cólera o angustia, y explorar los efectos de estos estados emocionales e n cada
órgano.

Enfoque Psicoanalítico

Charcot demostró durante la hipnosis la eliminación de parálisis y otros síntomas


histéricos conversivos. Mientras que Freud dedujo de sus observaciones clínicas que
ciertas enfermedades están íntimamente ligadas con la historia personal de quienes la
sufren. El psicoanálisis fue en su época, un estímulo para la investigación
psicosomática.

El Problema de la Especificidad.

No hay dudas en cuanto a que las emociones es afectan la función de los órganos y
es posible que eventualmente, en combinación con otros factores, puedan conducir a
alteraciones estructurales. Una respuesta es que diversas situaciones psicológicas,
cuyo elemento común es generar estrés, debilitan defensas del individuo y causan
trastornos y enfermedades en forma in especifica. Otro criterio es que algunas
circunstancias que producen estrés suscitan respuestas viscerales que son propias de
cada persona.

Hacia 1950 F. Alexander postuló que. del mismo modo que ciertos microorganismos
patológicos tienen una afinidad específica para determinados órganos, algunos

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conflictos emocionales tienden a afectar específicamente a ciertos órganos internos.
Alexander propuso distinguir entre dos clases de síntomas somáticos de causa
psicogenética: síntomas que son expresión directa de emociones que rebasan los
límites de la tolerancia fisiológica y síntomas que obedecen a mecanismos más
complicados como la conversión y la comunicación simbólica.

Al dar explicaciones hipotéticas acerca del problema de la especificidad, dice Grinker,


no debe perderse de vista que el desarrollo psicológico y el desarrollo fisiológico son
procesos que ocurren simultáneamente en el mismo organismo. Las experiencias
psicológicas son también experiencias viscerales; el aparato digestivo está
íntimamente implicado y participa en las experiencias del desarrollo. Esto hace posible
que los problemas psicológicos en el curso de la vida participen causalmente en sus
disfunciones. El mismo principio es válido para otros aparatos o sistemas.

La Etiopatogenia de los Transtornos Psicofisiologicos y las Fases de la


Enfermedad.

Se considera que en la historia natural de cualquier enfermedad a tres fases: la


preclínica, la de precipitación y la clínica.

La fase preclínica es antes que las manifestaciones clínicas e incluye dos clases de
factores (factores genéticos y factores de experiencia temprana). Utilizando animales
de maduración temprana en experimentos para observar los efectos de estímulos
tempranos.

La segunda fase, la de iniciación de las manifestaciones clínicas, las causas que


precipitan la enfermedad actúan por periodos relativamente cortos y no son las mismas
causas que predisponen.

Se asume que en la fase clínica pueden entrar en juego tanto mecanismos específicos
como inespecíficos, ya sea en forma aislada o en combinación, influyendo en el curso
de las exacerbaciones y de las complicaciones del estado patológico.
Estrés psicosocial
Estrés psicosocial se refiere a las situaciones sociales y estados psicológicos tales
como conflictos, frustraciones, pérdidas o amenazas que pueden activar emociones y
producir cambios fisiológicos. Esta forma de estrés actúa a través de la actividad
simbólica y de las emociones que suscita. Los efectos sobre la salud dependen de la
capacidad de la persona para contender con la situación estresante y del apoyo social
con que cuente.
Para que un estímulo psicológico, dice Lazarus, sea estresante, necesita ser
experimentado por el individuo como una amenaza grave a su bienestar. Es entonces
cuando se ponen en juego mecanismos encaminados a reducirlo o eliminarlo. Un
conjunto de experiencias afectivas, manifestaciones motoras y reacciones fisiológicas
son intentos defensivos del individuo en una condición de estrés.
Los estudios acerca de la mortalidad y la morbilidad en el duelo han puesto de
manifiesto los efectos inespecíficos del estrés psicosocial sobre la salud.
Los estudios de Enge12o y Schmale21 demostraron que la pérdida de un "objeto
psicológico" -persona, posesión, salud, posición valiosa-, o la amenaza simbólica de
su pérdida en la fantasía, preceden al desarrollo de diversas enfermedades.
Engel ha documentado el hecho de que con frecuencia el inicio de una enfermedad
está precedido por un estado psicológico caracterizado por el abandono de la lucha:
''darse por vencido".
Él estado psicológico juega un papel importante a través de la mente y del sistema
nervioso central ·en la modificación de la capacidad del organismo para enfrentarse a
factores patogénicos. En gel piensa que el estado psicológico "darse por vencido"
refleja una condición biológica del organismo y su elucidación puede permitir el acceso
a mecanismos de enfermedad que hasta ahora no han sido tomados en cuenta.
Él concepto de estrés psicológico permite considerar una variedad de influencias sobre
el hombre que afectan desfavorablemente su salud. El concepto de estrés psicosocial
tiene un carácter multifacético que permite incluir diversos estímulos internos o
externos que actúan a un nivel psicológico como agentes generadores de estrés en un
momento particular, así como también la forma en que la persona responde a ellos
subjetivamente, en su fisiología y en su conducta explicita.
Mecanismos mediadores
Las vías fisiológicas mediadoras entre factores sociales y psicológicos, por una parte,
y los cambios fisiológicos y fisiopatológicos, por otra, han sido objeto de investigación
en animales y de experimentación clínica con seres humanos. Algunos de estos
mecanismos mediadores. Neurofisiológicos, neuroendocrinos e inmunológicos, son ya

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en parte conocidos y llevan implícita una explicación de la intervención del sistema
nervioso entre eventos psicosociales, funciones mentales y respuestas fisiológicas.
Un aspecto de estos estudios que reviste especial interés se refiere a la
psicoendocrinología de las emociones. Mason ha llevado a cabo ensayos concurrentes
de cerca de 10 respuestas hormonales a una variedad de estímulos psicosociales. Los
niveles de cortisol, adrenalina, noradrenalina, tiroxina, insulina, hormona del
crecimiento y testosterona responden en forma relativamente específica a los
estímulos que despiertan emociones. Mason concluye que las influencias psicológicas
alteran profundamente el balance hormonal en el cuerpo, tanto a corto como a largo
plazo, y afectan por lo tanto todos los procesos metabólicos.
Por otra parte, se ha comprobado que en respuesta al estrés inducido se altera la
secreción de catecolaminas. Los estudios de Frankenhauser24 y sus colaboradores
muestran que hay un incremento en los niveles de catecolaminas en la sangre como
respuesta tanto a situaciones placenteras como displacenteras, y tanto a la
subestimación como a la sobrestimación.
Aumentos repetidos y reiterados en la secreción de adrenalina y noradrenalina,
ocasionados por las situaciones adversas de la vida, eventos desafortunados, y
también por situaciones menos dramáticas como el ruido, la aglomeración, los
estímulos apetitivos inducidos por los medios de comunicación masiva, el tráfico lento
e interrumpido y el cambio de vehículos para ir al trabajo, pueden contribuir al
predominio de desórdenes psicofisiológicos y afectivos. En general, estímulos nuevos
y discrepantes tienden a despertar emociones intensas y prolongadas potencialmente
nocivas.
Desde 1975 se han descubierto muchos neuropéptidos activos en el sistema nervioso
central. Las investigaciones psicofisiológicas de este tipo no se han limitado al
laboratorio. Taggart ha realizado estudios en personas que hablan en público y ha
mostrado que tienen cambios en el electrocardiograma y niveles plasmáticos
crecientes de noradrenalina, triglicéridos y ácidos grasos.
Una manera de enfocar el problema es examinar la relación entre la eficacia de las
defensas y formas de contender del individuo y la activación del sistema simpático
adrenal y del eje pituitario suprarrenal durante el estrés.
Sachar y sus colaboradores estudiaron esta relación en pacientes esquizofrénicos en
estado de excitación aguda. Si las defensas psicológicas son efectivas, protegen
contra una activación endocrina excesiva; de lo contrario puede ocurrir una activación
endocrina intensa. Henry Acerrot y sus colaboradores han demostrado que el peso de
las glándulas suprarrenales y el contenido de las enzimas biosintéticas de la
noradrenalina en el tejido suprarrenal aumentan en respuesta a estrés psicosocial
intenso, lo cual conduce a que los animales de experimentación desarrollen
hipertensión sostenida y patología renal.
Se infiere que el estrés psiconeuroendocrino está en alguna forma implicado en la
regulación del metabolismo de las aminas biogénicas y participa en el desarrollo de
trastomos afectivos reflejando cambios en el sistema de dichas aminas.
Conversión de las experiencias en el cerebro
No sabemos cómo es que los eventos de la vida que causan experiencias
displacenteras son codificados y traducidos en eventos neurales y neuroquímicos que
a su vez producen cambios corporales que, en las personas predispuestas, culminan
en alteraciones severas de la salud.
No obstante que hay pocas dudas de que tos factores sociales y psicológicos juegan
un papel en su iniciación alterando funciones cerebrales y que esta hipótesis está
respaldada por investigaciones experimentales en animales usando una variedad de
técnicas.
Inmunidad
La investigación en el campo psicosomático ha estado vinculada con los avances en
la biología y en la medicina. La psicoinmunología es uno de estos avances.
El sistema inmune regula las defensas corporales contra la infección y parece influir
en la fisiopatología de los trastomos autoinmunes y las enfermedades malignas. Los
estados emocionales pueden influir en el sistema inmune.
En varias investigaciones recientes se han enfocado los efectos del estrés
experimental en la actividad de los linfocitos. A. Monjan y sus asociados encontraron
en ratones sujetos a estrés crónico causado por el ruido una respuesta biofísica del
sistema inmune consistente en una disminución inicial de la actividad de los linfocitos
T en las dos primeras semanas y un aumento en las dos semanas siguientes. Los
cambios endocrinos e inmunológicos que resultan del estrés pueden tener un papel
dramático en el curso de una enfermedad.
Varios experimentos han mostrado que la indefensión (desamparo, incapacidad o
impotencia) afecta la tasa de crecimiento del tumor en animales, la cual está
relacionada con cambios en la respuesta inmunológica. De hecho, la misma situación
experimental que afecta las respuestas inmunológicas ha influido en el desenlace de
varias enfermedades malignas, autoinmunes, artritis e infecciones.
Otros experimentos en animales han señalado también relaciones importantes entre
estados emocionales, el cerebro y la respuesta inmunológica.

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Por ejemplo, Marvin Stein y sus colegas, en 1981, y algunos investigadores rusos han
mostrado que lesiones experimentales en partes específicas del hipotálamo se asocian
con una disminución de la inmunidad celular.
En los humanos se ha observado en forma repetida que hay cambios inmunológicos
relacionados con el estrés de la vida.
En una serie continua de estudios clínicos se han observado cambios inmunológicos
en pacientes que sufren un trastorno afectivo severo. Keicolt-Glaser y sus colegas han
encontrado cambios similares en la actividad inmunológica, en la respuesta de células
asesinas naturales como función del estrés en un grupo de estudiantes de medicina
en exámenes finales.
Los estudios confirman observaciones de la importancia del apoyo social como
modificador del efecto del estrés.
Aunque ninguna es totalmente satisfactoria en términos metodológicos, es posible
sugerir que en algunos casos el estrés contribuye a una ruptura del equilibrio entre el
sistema inmune y otros factores, tal vez la infección viral. Teóricamente el estrés puede
afectar el equilibrio en forma aguda, haciendo hiperactivo al sistema inmune, o
crónicamente, propiciando que un virus precipite la respuesta reumatoide.
El Dolor

El médico emergió en la prehistoria y aún se mantiene en la historia en respuesta a


tres necesidades fundamentales del hombre: calmar el dolor, atenuar la angustia y
prolongar la vida.

El dolor sigue siendo un fenómeno central en la medicina clínica debido a dos razones:
1) con frecuencia nos conduce al diagnóstico, 2) cuando no guarda proporción con su
causa aparente se convierte en un problema de difícil solución. La actitud de los
médicos es diversa respecto al dolor, hay quienes quisieran librar a sus enfermos del
dolor a toda costa y quienes quisieran que sus enfermos mostraran una tolerancia
heroica hacia el mismo.

Para muchos el dolor no tiene hoy ningún sentido, como dijo el gran cirujano francés
Leriche, “es un regalo siniestro que empequeñece al hombre y le hace más enfermo
de lo que estaría sin él.

¿Qué es el dolor?
El dolor es un fenómeno que en los humanos tiene gran complejidad y que, como la
angustia, no solo ha de ser explicado sino comprendido, ante esto es necesario tomar
en cuenta la experiencia subjetiva que este fenómeno conlleva.

El hombre que sufre dolor es afectado, tiene conciencia de ello y no permanece pasivo;
su organismo se dispone a la huida, en la experiencia del dolor intervienen también la
imaginación y la atención. El dolor cutáneo, localizado y súbito, está fuertemente
conectado con el estímulo, en cambio, el dolor visceral o simpático es difuso, se irradia
y es el que en mayor medida se agrava por la emoción, la experiencia y la anticipación;
el dolor muscular es una forma intermedia entre el dolor cutáneo y el dolor visceral.

Cannon señaló que hay ciertas afinidades entre el dolor, la cólera y el miedo. En sus
experimentos este autor observó aumento de la secreción de adrenalina, de la
coagulabilidad de la sangre, de la glicemia, del flujo sanguíneo a los músculos, e
interrupción de la digestión. Todos estos cambios son adaptativos, puesto que para el
animal el dolor es motivo de fuga o de ataque, la espera o la anticipación disminuyen
el umbral para el dolor, y el dolor actual moviliza los recuerdos de experiencias
dolorosas pasadas.

El dolor tiene receptores periféricos específicos y vías somáticas y autonómicas, hay


dos tipos de fibras conductoras: gruesas, mielinizadas, de conducción rápida y finas,
y delgadas, no mielinizadas, de conducción lenta.

El descubrimiento de los opiáceos endógenos y de sus receptores ha contribuido a la


comprensión de la transmisión y de la modulación del dolor; se observó que en las
ratas al estimular eléctricamente la sustancia periacueductal del mesencéfalo suprime
selectivamente la conducta relacionada con el dolor, este método se confirmó en seres
humanos con dolor severo intratable, en los cuales se estimuló eléctricamente de
forma específica la parte caudal del Diencéfalo y del mesencéfalo, análogos a los sitios
de analgesia en animales, producen una reducción del dolor dramática y a menudo
completa.

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En 1973, Pert y Snyder demostraron que en el SNC hay sitios selectivos reversibles,
saturables y estereoespecíficos receptores de opiáceos, es decir, que la liga de un
opiáceo a estos sitios resulta en un efecto farmacológico. Los receptores fueron
localizados en áreas del SNC y SNP importantes para la nocicepción y también en
otras áreas del SNC y en el músculo liso. Los diferentes receptores de opiáceos están
distribuidos en forma heterogénea. En 1975, Hughes y Kosterlitz aislaron “ligandos”
endógenos para los receptores opiáceos: las encefalinas.

Aspectos psicológicos del dolor

El dolor está muy influido por factores psicológicos. Es sabido que las emociones
intensas causan una inhibición transitoria de la sensibilidad al dolor, la asociación del
dolor con la angustia y el miedo intensifica el sufrimiento.

Aun cuando el dolor tenga un componente orgánico, es frecuente que sean sus
componentes psicológicos, familiares y sociales los que conviertan a quien lo sufre en
un enfermo problemático; en la infancia, el dolor juega un papel importante en la
formación de la imagen corporal, que es a su vez el núcleo del sentimiento de
identidad.

Hay personalidades más propensas que otras a sufrir dolor, y esto es significativo, pero
más lo es que el hombre que sufre dolor persistente o recurrente desarrolle un estilo
de vida característico. Desde el punto de vista clínico puede ya no ser lo más
importante indagar una y otra vez si existe o existió originalmente un daño, sino
abordar el problema como un problema total, sin soslayar su complejidad, sus
implicaciones psicológicas, familiares y sociales.

Reducción del dolor por medios psicológicos

Mediante la hipnosis y la sugestión es posible causar dolor y también aliviarlo, la


concentración espiritual, la disciplina y el autodominio también disminuyen la
conciencia del dolor; la concentración espiritual, la disciplina y el autodominio también
la conciencia del dolor.
Una variedad de técnicas psicoterapéuticas se ha usado en el tratamiento del dolor; la
meta es abordar tanto a los conflictos como al sistema de apoyo.

El manejo del paciente con dolor

Las drogas antidepresoras, particularmente los tricíclicos como la amitriptilina y la


doxepina, son útiles en el manejo del dolor crónico, otro método es usar la analgesia
controlada por el propio paciente mediante una bomba eléctrica programable que
controla infusiones intravenosas de morfina o de otro opioide de acción rápida.

Ante un enfermo problemático que sufre dolor crónico, un paso necesario es identificar
sus componentes orgánicos y psicopatológicos, sus contribuyentes económicos,
sociales, etc., y la función que cumple en la dinámica personal y familiar.

Trastornos cardiovasculares

Los cambios hemodinámicos que ocurren en los estados emocionales preparan al


organismo para el enfrentamiento o para la huida. Puede decirse que la supervivencia
de los animales y del hombre primitivo hubiera sido imposible sin un buen
funcionamiento muscular, el cual requiere que los músculos reciban una circulación
eficaz.

Estudios de la historia natural

La enfermedad coronaria se asoció débilmente con rasgos precoces de hostilidad,


hipocondriasis y depresión. De acuerdo con Rosenman y Friedman, la conducta de
tipo A se caracteriza por agresividad, competitividad, ambición, inquietud y una
sensación de estar siempre urgido de tiempo. Se trata de personas "enfrascadas en
una lucha relativamente crónica para obtener un número ilimitado de cosas, relativa
mente mal definidas, en el menor tiempo posible".

Se ha tratado de relacionar la conducta de tipo A con el pronóstico en pacientes de


alto riesgo establecido por la angiografía y la enfermedad coronaria clínica. Los
resultados han sido débiles y ambiguos, y se ha llegado a la conclusión de que no es

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un buen predictor de mortalidad o morbilidad e n las poblaciones con enfermedad
coronaria. Cuando Redford Williams y sus colegas en 1986 midieron la conducta de
tipo A .con una técnica de entrevista estructurada en 2 289 hombres, la conducta sí
fue predictiva del grado de enfermedad coronaria en pacientes de menos de 45 años;
en el grupo de más de 55 años, la conducta de tipo B, esencialmente contraria al tipo
A, pareció estar ligeramente más relacionada con pacientes con un estrechamiento
significativo de las coronarias.

Podemos resumir el estatus de la conducta de tipo A como precursor de la enfermedad


coronaria de la manera siguiente: en una población blanca occidental, la conducta de
tipo A favorece el desarrollo de la enfermedad coronaria. En un a población de alto
riesgo para la enfermedad coronaria, la conducta de tipo A no predice la morbidez o la
mortalidad subsecuente. En un paciente que ha sufrido un infarto del miocardio, la
conducta de tipo A no predice una recurrencia, tampoco una arritmia o una muerte
cardiaca súbita, ni el grado del estrechamiento coronario que se observa en la
angiografía En conclusión, la relación de predisposición de enfermedad cardiaca con
conducta de tipo A es un concepto psicosomático que se ha generalizado sin estar
sustentado en estudios rigurosos. En nuestra opinión se trata de un concepto
demasiado simple. Sin embargo, muchos pacientes y muchos médicos piensan que
es un factor importante de riesgo en la enfermedad coronaria.

Hay estudios que exploran la posibilidad de que el estrés pueda conducir a la


enfermedad asintomática del corazón. La escala de Holmes y Rahe intenta medir los
eventos adversos de la vida antes del comienzo de la enfermedad.41 Estudios
tempranos mostraron que los ataques del corazón fueron precedidos por un aumento
de estas presiones. Sin embargo, los estudios prospectivos no han podido confirmar
la relación de eventos estresantes con el inicio de enfermedad cardiaca.

Un indicador de mal pronóstico en pacientes con enfermedad del corazón es la


depresión. Estos estudios muestran que la depresión es un marcador de riesgo de
recurrencia y un indicador de mortalidad creciente. En un estudio en el hospital Albert
Einstein, de Nueva York, se hizo e l seguimiento de ocho pacientes con riesgo de
muerte súbita por 1 8 meses. De los indicadores de un mal desenlace, la depresión
fue el más poderoso. Estos estudios apoyan la impresión de muchos clínicos de que
la depresión, especialmente cuando se combina con agitación y preocupaciones
obsesivas, es un signo de peligro en la enfermedad del corazón. Se sabe que la
depresión está asociada con aumento en los niveles de catecolaminas circulantes y
de la hormona de la corteza suprarrenal.

Estudios experimentales en seres humanos


La investigación psicosomática podría contribuir más a la evaluación de los pacientes
con enfermedad del corazón si se contara con una prueba de estrés psicológico que
permitiera distinguir en forma confiable a individuos que responden al estrés de la vida
con trastornos de la fisiología cardiovascular. Hoy es rutinario medir el umbral de
arritmia en pacientes con arritmia malignas provocándoles extrasístoles por
estimulación eléctrica.

Estudios en animales
Se sabe, desde hace años, que la estimulación del cerebro puede alterar la fisiología
cardiovascular y aun producir arritmias fatales. Las áreas del corazón que producen
los efectos más notables son las relacionadas funcionalmente con el egreso simpático.
Cuando el corazón de un perro es sometido a estrés experimental, el egreso simpático
producido por estimulación de ganglios puede desencadenar un episodio fatal de
fibrilación ventricular.

Trastornos gastrointestinales. ulcera peptica.


La sintomatología de la úlcera péptica consiste en dolor epigástrico que se presenta
más frecuentemente varias horas después de no recibir alimentos y que se aminora
con la comida o el uso de alcalinos. El síndrome se caracteriza por una sucesión de

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remisiones y recurrencias. Es frecuente que estas recurrencias se asocien con
situaciones que implican estrés psicológico.
Si bien no puede generalizarse la hipótesis de que conflictos emocionales específicos
causan úlcera péptica, sí parece haber una relación entre ciertos aspectos del carácter
que hacen a l sujeto más vulnerable a ciertas situaciones de estrés y a la iniciación,
curso y recurrencia del padecimiento, en cuya etiología es claro que participan otros
factores biológicos.

Colitis ulcerosa inespecifica


Desde hace tiempo se sabe que los síntomas de la colitis ulcerosa empeoran en
condiciones de estrés emocional, y particularmente cuando los sujetos se alteran
durante la discusión de sus problemas emocionales y sus dificultades en la vida. No
se encuentra una personalidad típica en los enfermos de colitis ulcerosa. Sin embargo,
se ha reiterado que muchos de ellos poseen rasgos obsesivos de carácter, una notoria
hipersensibilidad al rechazo y a la hostilidad, y una dependencia intensa hacia ciertas
personas. El principio de la sintomatología suele relacionarse con la amenaza real o
imaginaria de separarse de esas personas.

Síndrome del colon irritable


El dolor abdominal es el síntoma principal. Generalmente éste se presenta después
de la defecación o de la in gesta de alimentos, pero en algunos casos no existe dolor
o éste es leve. FJ curso es irregular, periodos de mejoría alternando con periodos de
empeoramiento, y aun recaídas y remisiones vagamente relacionadas con el estado
de ánimo de los pacientes. Las situaciones estresantes generalmente provocan
recaídas. El síndrome de colon irritable es una condición que fluctúa irregularmente
pero no desaparece por completo. Este síndrome no está relacionado con enfermedad
orgánica ni con defectos anatómicos. Se asocia a distintas características p
sicológicas. Las personas con colon irritable son hipersensibles, perfeccionistas,
organizadas, meticulosas, mu y comprometidas con familiares y amigos; nunca llegan
tarde a sus compromisos, tienden a sentirse culpables por faltas que no han cometido
y son autopunitivas.

Síndromes respiratorios. asma bronquial.


En el ataque típico de asma ocurre un espasmo de la musculatura involuntaria de los
bronquios que obstaculiza la respiración, más en la expiración que en la inspiración.
Debido a ello, los pulmones se distienden y el enfermo tiene cada vez mayor dificultad
para expulsar el aire y poder inspirar de nuevo. A la dificultad inspiratoria se suman
otros efectos secundarios, como la secreción de flemas espesas que son expulsadas
lentamente y la congestión de la mucosa. La recurrencia de los ataques produce
cambios estructurales que están ausentes durante las primeras fases del
padecimiento. Las causas del asma son múltiples, y entre ellas los factores alérgicos
son importantes. Sin embargo, la participación de factores de orden psicológico se ha
reconocido desde hace tiempo

Trastornos endocrinos
La diabetes mellitus constituye un ejemplo de la interacción entre factores biológicos y
psicológicos. El papel que pueden desempeñar los factores emocionales en la
iniciación de la diabetes y su descompensación ha sido reconocido. Ciertamente, el
estrés psicológico no es capaz de producir la enfermedad en un individuo que no está
predispuesto genéticamente, pero sí puede desencadenar el padecimiento latente o
intensificarlo convirtiendo un estado prediabético en una diabetes manifiesta.
Actualmente se dispone de datos acerca de los factores psicológicos que son capaces
de alterar el complejo equilibrio del cual depende el manejo de la glucosa por el
organismo.
Aspectos psicológicos en ginecobstetricia

La interacción entre procesos fisiológicos y psicológicos es particularmente ostensible


en el territorio de la conducta sexual y de las funciones ligadas con ella.

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La experiencia cotidiana de los ginecólogos, así como la expresada en trabajos clínicos
y experimentales muestran que las actividades reproductoras en la mujer están muy
influidas por su psiquismo.

En los humanos, la relación entre hormonas y conducta sexual no es tan directa como
en los animales: hay entre ambas una independencia relativa que permite la
participación en las funciones reproductoras de factores psicológicos y culturales.

Desde hace tiempo se sabe que existen fluctuaciones en el afecto y la conducta


relacionadas con el ciclo menstrual. Se ha mencionado que existen exacerbaciones
de cuadros psiquiátricos durante la menstruación y previamente a ella. En la última
revisión del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la
asociación psiquiátrica americana, se propone el síndrome de tensión premenstrual
como categoría diagnostica que requiere más estudio.

El trastorno disfórico del final de la fase lútea, como ha sido llamado este síndrome,
incluye síntomas emocionales y conductuales significativos que ocurren durante la
última semana de la fase lútea y remiten al cabo de pocos días de haberse iniciado la
fase folicular.

El diagnostico sólo se realiza si los síntomas son tan importantes para interferir con el
funcionamiento social o laboral y si se han producido la mayoría de los ciclos
menstruales en el año anterior.

Los síntomas que se presentan con mayor frecuencia son la habilidad afectiva,
sentimientos persistentes de irritabilidad, ira o tensión, depresión o ideas auto
devaluatorias.

En algunos casos de infertilidad opera sin duda una predisposición genética. Cuando
una mujer tiene esa predisposición y está psicológicamente mal adaptada para el
ejercicio de las funciones reproductoras, los factores emocionales pueden inclinar la
balanza e impedir la concepción. Entre las causas de inadaptación sexual puede
citarse la inmadurez de la mujer, favorecida por una madre muy posesiva que fomenta
la dependencia de su hija, el rechazo del papel femenino como resultado de hostilidad
o el desprecio hacia el varón originados en la relación por un padre tiránico y arbitrario,
la vergüenza y la culpa hacia las funciones reproductoras como resultado de una
educación demasiado moralista.

El embarazo puede precipitar diversos problemas psicológicos, y estos a su vez,


pueden influir en varias complicaciones del embarazo y del parto.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida

Por sus implicaciones psicológicas y sociales, los problemas relacionados con el


síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida han rebasado por mucho los límites
de la medicina, han promovido profundamente nuestras conciencias y han movilizado
conflictos latentes en el seno de la sociedad.

Un miedo que raya en el pánico se ha adueñado de muchas personas cuyo estado de


vida las hace particularmente proclives a sufrir el síndrome y se comunica a sus
parejas, sus familias, sus amigos, y otras personas que tienen relación con ellos.

Dado que no se anticipa que pronto habrá de disponerse de medios biológicos para
prevenir la enfermedad o interrumpir su curso fatal, las esperanzas de contener con
ella se circunscriben por ahora a la prevención por la educación de la población en
general y de los grupos en riesgo.

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CONCLUSIONES

Benavides Soto Dariana Guadalupe

A través de la lectura de este trabajo podemos reconocer el impacto que tiene nuestra
mente y emociones sobre el organismo al dar origen a las enfermedades
psicosomáticas, que cada día sus cifras, en las consultas médicas, van en ascenso,
preocupando a la población medica de qué hacer para minimizar el origen de las
mismas.

Por eso considero de gran importancia para nosotros como futuros médicos el estudio
y conocimiento de estas, asi como que conllevan, ya que gran parte de los pacientes
que acudan hacia nosotros en nuestro ejercicio diario, traerán sintomas o
enfermedades que en su primer instancia fueron provocados por emociones, o puede
que a veces estas no las hayan provocado, si no que son las detonantes.

También considero que no solo los médicos debemos de conocer esta infromacion, si
no que se debe de expandir y educar a la sociedad sobre ella, pues según el texto, la
mayoría de las veces es el paciente quien se debe de dar cuenta que esta pasando
por algo asi.

Es escencial hacer todo lo posible por tratar el origen de la sintomatología, ya que si


no se hace asi y solo se tratan los sintomas, estos volverán, sin haber ayudado al
paciente. En cualquier caso conviene aclarar que con este tipo de enfermedades
siempre es aconsejable acudir a especialistas en la materia, ya que pueden ser
muchos los factores que pueden estar contribuyendo su aparición y mantenimiento, y
muchas veces nosotros como médicos no sabemos exactamente como tratar estos
factores o que hacer con ellos.
Garcia Cordova Alfredo Alejandro
Considero que hoy en día el aspecto psicológico influye de manera radical en el
padecimiento de alguna enfermedad a predisposición o en tratamiento, es de suma
importancia que el medico involucre y lleve en equilibrio el acto médico y psicológico
debido a que estos dos elementos tiene una interrelación la cual debe llevarse en
equilibrio, tanto fisiológica y psicológicamente.
Después de analizar el artículo observe la gran influencia que tiene la psicología en
acelerar el proceso de la enfermedad y provocar grandes daños en la salud si no se
es tratada de una manera correcta. Actualmente muchos médicos no le prestan una
atención adecuada al aspecto psicológico y social en que vive el paciente
desfavoreciendo al progreso de tratamiento ante una enfermedad.
De igual manera al tratar al paciente desde un estado físico-emocional entenderiamos
cuál es son sus preocupaciones, y cuáles son los detonantes que llevaron a producir
cierta enfermedad, sin embargo también nos podemos apoyar de las emociones
cuando tenemos un paciente en recuperación con la red de apoyo familiar la cual sería
de suma importancia para la persona.
El papel que juega el médico hoy en día no es sólo tratar lo físico si no ir más allá
otorgando al paciente salud mental, la cual lo lleva a estar bien consigo mismo y con
su familia u entorno social.
Principalmente podemos observar como el tratamiento psicológico lleva a personas
con determinada enfermedad a restablecer la confianza, alegría y ganas de seguir
viviendo a pesar de la situación por la que este pasando el individuo.

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Hernandez Peinado Araceli Guadalupe
Concuerdo ampliamente con el hecho de que las enfermedades son un producto de la
interacción entre lo físico y lo psicológico puesto que estos son dos niveles de
integración del organismo de los seres humanos que actúan en conjunto y no de
manera individual, es sabido que la mayoría de las enfermedades nos dan la
posibilidad de identificar el factor psicológico que influye en la génesis de las mismas
esto es importante porque nos brinda una pauta para la atención de los pacientes.
Considerando que un ser humano no es solo el conjunto de interacciones moleculares
y químicas que componen la parte física de éste, sino que a esto se encuentra aunado
el componente psicológico que es un aspecto capaz de destacar la individualidad de
cada ser humano junto con componentes antes mencionados, es importante tener en
cuenta que las interacciones con la sociedad también determinan la particularidad del
ser humano como persona.

Actualmente, posterior a múltiples estudios que se han realizado hace muchos años
atrás, se sabe que las enfermedades son eventos debidos a causas multifactoriales y
que el tratamiento de las mismas debe abarcar los aspectos que intervienen en la
génesis de ellas, enfermedades gastrointestinales, cardíacas, respiratorias, el dolor,
entre otras, destacan como los principales padecimientos de los que se conoce
ampliamente la influencia psicológica.

Así como las interacciones internas y externas del ser humano intervienen en el
desarrollo de patologías, pueden intervenir de manera benéfica como factores
protectores que impiden el desarrollo de ciertas enfermedades o colaboran para que
la persona supere estos episodios de pérdida de la homeostasia, la socialización es
un aspecto importante ya que funciona como una red de apoyo a la persona que cursa
un padecimiento que impacta su salud.

Esta lectura me pareció de suma importancia puesto que no tenía conocimiento


amplio y fundamentado acerca de la intervención de factores psicológicos en el
desequilibrio homeostático del ser humano.
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Hernandez Rubio Maria del Socorro
Desde nuestros antepasados se analiza el cómo influyen lo procesos de vida diaria,
presiones, enojo, alegrías, tristezas y como estos a lo largo de la vida o incluso, en un
instante pueden desencadenar problemas patológicos graves que sin duda, han sido
motivos de año con año experimentar y ver desde un estado a nivel celular como estos
procesos se llevan a cabo aunado a cada ambiente familiar, social donde la persona
se desenvuelve siendo estos factores de vital importancia en el mejoramiento de
respuesta a patologías que se pueden presentar.
Es interesante como han surgido distintas teorías, una tan vital como la otra, desde un
enfoque diferente en la constitución y función de los tejidos implicados en esto, como
lo es el cerebro; un órgano tan misterioso, complicado, vital, que incluso muchos de
composiciones aún en nuestros tiempos no se conocen sus funciones pero que sin
embargo se tiene alguna noción de como esto influye en nuestro comportamiento día
a día.
Es interesante como nuestro sistema neurológico actúa en cada una de nuestro etapas
de personalidad con la ayuda de otros componentes de nuestro organismo según sea
el caso, y que a medida de lo posible trate constantemente con nuestras emociones y
vaya que simplemente en un día, podemos experimentar miles y esto a su vez, recaiga
en nuestros órganos de una manera distinta.
Es por eso que encuentro imprescindible el hecho de que como Médicos no sólo es
recetar medicamento, va más allá; de tratar, hablar con el paciente de manera en que
nosotros podamos detectar el problema más allá de como se refleja solamente tal vez
ese paciente necesita de cambios en su vida que lo lleven a mejorar su calidad de vida
tratando las emociones específicamente.
Por lo tanto, teniendo en cuenta investigaciones, y cada una de las teorías
mencionadas en el tema, creo de la influencia de las emociones en nuestro cuerpo nos
llevan día a día con las enfermedades que quizá en edades más avanzadas se nos
presenten, es decir, como estudiantes de medicina vivimos en una presión distinta o
sufrimos un cambio conformacional, radical en cuanto a nuestra alimentación,
emociones, responsabilidades que finalmente va a radicar en esto; y así desde el
momento en que nacemos nuestro cuerpo está en constante cambio, sentimientos,
emociones que nos van a definir en un futuro en todos los aspectos posibles.
Se necesita de toda la voluntad posible para hacer cambiar nuestros hábitos y darnos
cuenta que siempre habrá una salida, no dejemos que nuestras emociones nos
invadan y perjudiquen de manera sustancial nuestra salud siempre va a haber apoyo
de parte nuestro entorno afectivo de donde nos podremos apoyar.
Herrera Soria Rosa Vanessa
Considero que es muy importante manejar las enfermedades desde un punto de vista
psicosomático, ya que muchas veces la enfermedad no sólo requiere un tratamiento
médico, sino también otro tipo de ayuda psicológica, ya que hay muchos factores como
el estrés y la depresión que agravan ciertas enfermedades e influyen en la iniciación,
curso y recurrencia de las mismas. Para mí el mejor ejemplo es el de la colitis nerviosa,
porque se trata de un trastorno que se manifiesta con la inflamación del colón en
situaciones de estrés emocional, por ejemplo por mucha exigencia de los padres o
nerviosismo. Yo lo he padecido y en mi experiencia si recibí una atención integral y un
psicólogo me ayudó a manejar mi ansiedad. Este es sólo un ejemplo pero este tipo de
problemas pueden desencadenar muchas enfermedades cardiovasculares,
gastrointestinales, respiratorias, endocrinas, etc.

Para complementar lo anterior cabe recalcar que debido a la falta de tiempo en las
consultas y al difícil diagnóstico de las enfermedades somáticas, la Medicina
tradicional tiende a centrarse casi exclusivamente en los síntomas físicos de la
enfermedad, olvidando la verdadera causa del problema o aquello que lo puede estar
manteniendo. Es corriente encontrar personas que se quejan de haber recorrido varios
médicos sin que les encuentran nada; sin embargo, continúan sintiéndose mal y
presentando algunos de los síntomas antes comentados. En muchas de estas
ocasiones estamos ante problemas psicosomáticos.

A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes administrándoles


ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo éstos vuelven con el mismo problema sin
resolver o con otros síntomas diferentes. Así pues, al final el médico deriva a este tipo
de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”. Sin
embargo, desde el punto de vista del paciente, el no encontrar una causa física, le
hace pensar que puede tener una enfermedad psicológica y consecuentemente teme
por su salud mental.

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