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domingo, 5 de mayo de 2019

DOCTRINAS DE LA GRACIA
#IncapacidadTotalHumana

Texto: Efesios 2: 1-10

Introducción

La semana pasada aprendimos a través de la Escritura que Dios es el SOBERANO

ABSOLUTO. Dios es soberano, pero Él ha hecho del hombre un ser responsable.1 Esto es lo

que algunos teólogos llaman “La paradoja teológica”; porque pareciera haber una

contradicción en esta verdad bíblica. Por un lado Dios como el Soberano Absoluto, y por otra

parte, el Hombre responsable ante Dios. Pero no hay ninguna contradicción en esto. El hombre

ciertamente es responsable ante Dios, así lo afirma Su Palabra: Romanos 14:12 “De manera

que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” Eclesiastés 12:13-14 “El fin de todo el

discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del

hombre. 14  Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea

buena o sea mala.”

Algunas iglesias ven al hombre en una posición “neutral” entre lo bueno y lo malo.

Pensemos en un carro que su caja de cambios es manual. Toda caja de cambios tiene una

posición llamada “neutral”, donde el motor espera la decisión del conductor de ejecutar la

velocidad que convenga para hacer avanzar el vehículo. Así ven algunos predicadores al

hombre, en una posición “neutral”, con la capacidad de escoger entre el bien y el mal cuando

a él le conviene.

Por tanto, se predica equivocada mente que el hombre tiene la capacidad en sí mismo para

arrepentirse y venir a Dios en el momento que él lo desee. Se pone al hombre en control

1 Daniel Curt. Calvinismo Bíblico. Edinburg Theological Seminary Edinburg, TX 78539 www.edinburgseminary.org

domingo, 5 de mayo de 2019

ABSOLUTO respecto a la elección de su destinó para la eternidad y a Dios como un suplicante

para que él venga a Cristo. Siendo claros: Se predica que el hombre es dueño de su propio

destino: ¡Tú decides donde pasaras la eternidad ! – nos dice el predicador con mucha

seguridad e insistencia – pero en su ignorancia de las Escrituras no se da cuenta que esta

predicando una blasfemia. ¿Porque blasfemia? porque esta ubicando al hombre como el que

tiene el control ABSOLUTO de su vida, y de su eternidad, y no Dios. En pocas Palabras, el

predicador que enseña de esta manera no esta reconociendo a Dios como el Soberano

ABSOLUTO, aunque el afirme con toda seguridad que Dios es Dios.

Pero la Bíblia enseña que el hombre no tiene la capacidad en sí mismo de elegir

arrepentirse y salvarse. Su voluntad esta afectada por el pecado, por tanto, limitada a esta

elección. Por eso el hombre no puede elegir por sí mismo a Cristo. Y la idea que tengamos de

lo que es “LA GRACIA DE DIOS” dependerá de la comprensión bíblica que tengamos acerca

de nuestra condición estando sin CRISTO. Por eso afirmamos:

1. Que todos los aspectos del ser humano, antes del Nuevo Nacimiento, son dominados por el

pecado y controlados por Satanás. 2 Corintios 4:4

2. Que la voluntad humana, siendo ella también dominada por el pecado, jamás podría desear

la salvación ni aceptar a Cristo por su propia iniciativa, sin la gracia de Dios. Romanos 8:7

3. Que el Nuevo Nacimiento es un acto soberano de Dios, en el cual el pecador es

enteramente pasivo, y que resulta en fe. No somos nacidos de nuevo porque teníamos fe.

Tenemos fe porque nacimos de nuevo. La voluntad humana, no es la causa del nuevo

nacimiento. 2 Tito 3:5

Entonces: El hombre no puede escoger entre el bien y el mal, es a esto a lo que muchos se

refieren como “Libre Albedrío”. Pero después de la caída – el pecado de Adan y Eva – todo su

2 Smalling L. Roger. Sí Jesús. Pág. #38


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ser vino a ser esclavo del pecado, incluyendo su voluntad, por lo cual él no puede decidir

escoger salvarse ya que esta muerto en su pecado.

“Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”3

El pecado de Adan nos infecto completamente, esto incluye nuestra capacidad de decidir

sobre nuestra salvación ( Antes de seguir, necesitamos aclarar que el hombre tiene hasta cierto punto la

libertad de elegir sobre aquellas cosas que son moralmente neutrales, por ejemplo, lo que comimos en el desayuno,

o que ropa vestiríamos hoy. Incluso la libertad de elegir si veníamos al culto hoy o no, aprender algunas alabanzas,

orar, leer la biblia en lugar de mirar un programa de televisión o revisar facebook. Incluso tenemos la libertad de

escoger entre dar un apoyo económico o no darlo. En este sentido, podemos decir que él hombre tiene libertad de

elección.) Pero, como es el corazón el que gobierna al hombre, y no su voluntad, y el corazón

esta infectado con el pecado, uno siempre escogerá lo que desea, y lo que deseamos muestra

lo que somos en el corazón, Así, es el corazón que nos dirige, y no nuestra voluntad.

Ejemplo: Un pato, pongámoslo entre un montón de arena y un estanque de agua ¿que

escogerá? escoge el agua ¿por qué? El pato escoge según sus gustos. Nadar en el agua es su

naturaleza.

Así el hombre, su deseo es de continuo al mal, su naturaleza es el pecado, y siempre

escogerá practicar el pecado; esa es la razón por la que cada día luchamos con ciertos

pecados que saltan a la vista, son pecados específicos que batallamos con ellos una y otra

vez. Por ejemplo, Dios ordena que le obedezcamos perfectamente, ¿quién de nosotros es

capaz de mostrarle ese tipo de obediencia? Dios ordena que seamos santos como él es santo,

pero nosotros no somos santos; con nuestro corazón infectado completamente con el pecado

no tenemos la fuerza moral para la santidad en nuestro interior. Por esa razón, muchos llegan a

frustrase y sentirse como fracasados al intentar con sus fuerzas vivir en santidad y no lograrlo,

y, ¡como lo van a lograr si por ellos mismos son incapaces de hacerlo !

3 San Agustin de Hipona

domingo, 5 de mayo de 2019

Por tanto, al decir dame lo que me pides, estamos rogando al Señor que nos de

arrepentimiento, para así poder hacer lo que él quiere que nosotros hagamos, pero incluso,

para rogar que se nos de arrepentimiento, es porque Dios ya ha hecho una obra primeramente

en nuestros corazón. Nuestro corazón de piedra lo ha trasformado en un corazón de carne,

sensible a su Palabra.

Esto es lo que el Señor le dice al pueblo de Israel cuando los regresa del exilio:

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de

todos vuestros ídolos os limpiaré. 26   Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro

de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis

preceptos, y los pongáis por obra.” Ezequiel 36:25-27

Podemos comprender entonces a través de las Escrituras, que el venir a Dios con un

corazón arrepentido es una obra que solo a él le pertenece, el deseo de andar en los

mandamientos de Dios es una consecuencia de la obra de regeneración que Dios, por el poder

de Su Espíritu Santo, hace en nuestro corazón.

Si usted pone una mesa grande, y sobre ella una biblia y una botella de vino, luego sienta

frente a ellas a un borracho; y usted primero le trata de convencer que debe escoger la biblia,

porque es lo mejor para su vida, ¿qué cree que el escogerá si Dios no ha hecho una obra de

regeneración en su vida primero? escogerá la botella de vino. ¿Por qué?

Muerto en sus delitos y pecados

Efesios 2:1-10 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y

pecados, 2    en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,

conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de

desobediencia, 3    entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los
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deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por

naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4  Pero Dios, que es rico en misericordia, por

su gran amor con que nos amó, 5    aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida

juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo

nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7    para mostrar en los siglos

venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo

Jesús. 8  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don

de Dios; 9  no por obras, para que nadie se gloríe. 10  Porque somos hechura suya, creados en

Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos

en ellas.”

La Bíblia nos enseña que Dios, en su gracia, nos capacita para hacer lo que él ordena. Y su

mandamiento más importante es el arrepentimiento ¿Recuerdan cual era el tema central de la

predicación de Juan el Bautista? Marcos 1:4 “Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el

bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.” ¿Cuál era el mensaje que

predicaba Jesús? Marcos 1:14-15 “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea

predicando el evangelio del reino de Dios, 15  diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de

Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

La pregunta que nos surge es, ¿cómo podemos arrepentirnos si somos esclavos del poder

del pecado, y las demandas de Dios para que alguien sea salvo es que se arrepienta y crea en

el evangelio?

El arrepentimiento verdadero es algo que obra en nosotros el Espíritu Santo. Es una

actividad de la gracia de Dios. Una persona que tiene fe, pero no arrepentimiento, no tiene una

fe verdadera. Esa persona no posee los elementos que Dios pide para que sea salva, la

conversión es un resultado de la fe y el arrepentimiento ¿Ahora entendemos el mensaje de


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Jesús? “…arrepentíos, y ceed en el evangelio.” En su mensaje Jesús esta haciendo un

llamado a la salvación.

En Efesios 2:1-10, Pablo nos esta enseñando sobre la manera en la que se efectúa la

Salvación de una persona, y deja en claro que esta obra de Salvación es únicamente

responsabilidad del Dios Trino.

Para empezar la biblia nos dice que la fe es un don de Dios, un regalo; no es algo que

nosotros producimos, sino que viene de Dios por su gracia. Entonces, para que un hombre

pueda arrepentirse y tener fe, lo que Dios hace primero es vivificar nuestra alma, dándonos

vida espiritual, y el fruto que produce en nosotros esta obra de gracia, realizada por el poder

del Espíritu Santo, es arrepentimiento y fe.

v1 “Y él (Dios) os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y

pecados…”

Pablo nos enseña que antes de ser salvos éramos como cualquier otra persona que está

separada de Dios: “…muertos en nuestros delitos y pecados.” Por tanto, nosotros pecamos

porque somos pecadores, y no pecadores por que pecamos. El hombre separado de Dios esta

condenado por lo que ES; después por lo que HACE. Los niños no son inocentes, todos

hemos nacido, y desde nuestro nacimiento estamos condenados al infierno. El niño no se

convierte en pecador conforme va creciendo y adquiriendo conciencia, no se convierte en

mentiroso cuando dice una mentira, sino que dice una mentira porque ya es un mentiroso. No

se convierte en ladrón cuando roba, sino que roba porque ya es un ladrón. El hecho de

cometer actos pecaminosos no nos convierte en pecadores; cometemos actos de pecado

porque somos pecadores. Por tanto, el mundo ya esta condenado al infierno ¿Recuerdan lo

que Jesús enseñó en Juan 3:17-21? “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar

al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.


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18  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque

no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19   Y esta es la condenación: que la luz

vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran

malas. 20   Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que

sus obras no sean reprendidas. 21   Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea

manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

Jesús enseñó que no fue enviado “al mundo a condenar al mundo”: no había necesidad de

esto porque el que no cree en él ya ha sido condenado. El hombre separado de Dios va amar

siempre lo que su corazón desea, por eso Jesús dice: “…y los hombres amaron más las

tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”

Volviendo al pasaje que nos atiende – Efesios 2:1-10 – Pablo les escribe a los cristianos de

Éfeso, y les recuerda lo que Dios ha hecho por ellos en su gracia. Si uno es cristiano, es por

que Dios le ha dado vida. ¿Cuándo? Cuando lo resucitó. Él nos levantó de los muertos, no

física sino espiritualmente. La persona muerta no puede decidir, esta muerta en su estado de

pecado. Entonces, Pablo está diciendo: Ustedes no estaban convertidos, y Dios los ha

convertido. Ustedes estaban muertos, pero Dios los ha resucitado. Dios les ha dado vida para

sí mismo.

Después, en los versículos siguientes, Pablo empieza a describir la vida de la persona que

vive separada de Dios:

“…cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2  en los cuales anduvisteis en otro

tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el

espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3    entre los cuales también todos

nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la

carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”
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Pablo les explica a los creyentes en Éfeso que el mismo estilo de vida de los no

convertidos, era en el que ellos andaban. Lo que Pablo está diciendo es que todos los que hoy

estamos convertidos, solíamos andar en determinado camino: v2 “…. siguiendo la corriente de

este mundo…” Por tanto, éramos incapaces de caminar o andar por otro camino. Esta imagen,

del hombre convertido, que ahora, por la gracia y el poder de Dios, se deleita en hacer la

voluntad de Dios, y que anda en sus caminos, la encontraremos en el salmo 1:1-3:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de

pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2   Sino que en la ley de Jehová está

su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3  Será como árbol plantado junto a corrientes

de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”

Así podemos tener más luz sobre la idea que Pablo esta trasmitiendo en Efesios 2:1-3:

Pablo esta enseñándonos que hay una gran diferencia entre la vida de una persona convertida,

y la vida de una persona no convertida. La persona no convertida aún está espiritualmente

muerta, y camina según “la corriente de este mundo”.

Enseñanza: Por tanto, amados hermanos: Nadie nace cristiano. Para convertirse en

discípulo de Cristo, hay que tener un arrepentimiento, un cambio de la mente que se refleja en

el arrepentimiento. Pero esto solo sucede cuando el Dios Soberano Absoluto, por su Gracia,

decide levantarnos de la muerte espiritual. Esto lo explica Pablo en los versículos siguientes:

v4 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5  aun estando

nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…”

Estas son en verdad PALABRAS GLORIOSAS: ¡Pero Dios, que es rico en misericordia, por su

gran amor con que nos amó… nos dio vida juntamente con Cristo !
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No es que él nos diera vida cuando nosotros decidimos aceptar la salvación, ¡VEA LO QUE

EL PASAJE DICE ! “…aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente

con Cristo…” ¿Qué está enseñando Pablo aquí? Está enseñando que la conversión es una

transición de la muerte a la vida espiritual. Es una obra que solo Dios puede realizar, y la realiza

por nosotros cuando estamos incapacitados de decidirnos por nuestra salvación. ¡Oh cuan

gloriosa verdad ! ¿Donde queda el orgullo humano? ¿Donde queda el cristiano que tiene un

testimonio impactante? ¿Dónde queda el predicador que se enorgullece de su predicación? Si

es Dios el único que Obra en nuestro corazón, es Dios el único que levanta a los muertos, es

Dios el único que interviene en la salvación del hombre. Preguntará algún cristiano ¿Pero yo

puse la fe para salvarme? ¿cómo nos responde la Palabra a esta pregunta?

v4 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5  aun estando

nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6  y

juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo

Jesús, 7    para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su

bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;

y esto no de vosotros, pues es don de Dios…”

Veamos lo que el versículo 8 nos dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y

ESTO no de vosotros, pues es un don de Dios…” ¿Cuál es el antecedente de la palabra “esto”

en la ultima oración de este glorioso texto? La palabra “esto” no solo se refiere al acto de

salvación, o la gracia, sino también se refiere a la “fe”. Es como si Pablo escribiera: Por gracia

han sido salvados mediante la fe, y esta “fe” no es algo que ustedes produjeran por su cuenta,

sino más bien es un don, un regalo, ¿De quién? de Dios.

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En el versículo siguiente, v 9, Pablo dice que nuestra fe no “es resultado de las obras, para

que nadie se gloríe” Jamás podemos sentir algún orgullo por nuestra conversión, porque la

conversión es plenamente la obra de Dios. Si hay alguna duda, Pablo continua diciendo:

v10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios

preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

No nos hemos regenerado nosotros mismos, ni nuestras buenas obras. Somos hechura de

Cristo. Cristo nos ha formado y modelado para buenas obras. Nuestras buenas obras son el

fruto de nuestra conversión. Por esta razón, una persona separada de Cristo, no puede

salvarlo sus buenas obras.

Para Nuestra espiritualidad


¿Eres una persona convertida? La carrera que estás corriendo en tu vida sigue una ruta

definida. ¿Cuál es? ¿Estás corriendo la carrera de Dios, o estás siguiendo la corriente de este

mundo? ¿Es el deleite de tu corazón agradar a Dios? ¿Existe evidencia de que estás siendo

modelado, formado y configurado por Cristo? ¿O tu corazón sigue frío hacia las cosas de Dios

y alejado de Cristo? ¿Eres de las personas que dicen: “Bueno, se puede encontrar algo

significativo en la religión cristiana, y puede que Cristo sea un apoyo para otros, pero yo no

necesito a Cristo”? Si ese es tu parecer, lo que estás diciendo es: “No lo quiero. No hay

espacio para él en mi vida. Quiero modelar mi propia alma y labrar mi propio destino”. Esas

son las señales de una persona no convertida. Son las marcas de la muerte espiritual. Pero no

hay mayor bendición que ser formado, moldeado y configurado por la obra amorosa de Cristo.

Es por eso que Agustín oró como lo hizo: “Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”. Si

sabes que deberías arrepentirte, pero no puedes producir en ti sentimientos de

arrepentimiento, ora para que Dios genere en ti el arrepentimiento, porque el único que puede

producir arrepentimiento genuino en tu alma es Dios. Dios nos convence de pecado. Dios nos
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despierta a nuestra culpa. Si Dios nos abate con una tristeza piadosa, eso es un acto de pura

gracia. Es su acto de misericordia para llevarnos a la fe y la conversión.4

4Sproul, R.C.. ¿Qué es el arrepentimiento? (Spanish Edition) . Poiema Publicaciones. Edición de Kindle.
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